En 2000 los jefes de gobierno de los Estados miembros de la UE recolectaron en Lisboa donde acordaro - PDF by EuropeanUnion

VIEWS: 24 PAGES: 2

									                   Europa está ganando la batalla contra el papeleo

                    Por José Manuel Barroso y Günter Verheugen


Desde 2005, quienes dirigimos la Comisión Europea hemos centrado nuestra estrategia de
reforma económica en la mejora de la reglamentación. Nos estamos asegurando de que todas
las nuevas iniciativas de la Comisión Europea sean de la más alta calidad, y estamos
modernizando y simplificando la legislación europea ya existente.

Sabemos que el entorno reglamentario tiene una importancia crucial para las empresas.
Estamos convencidos de que la reglamentación europea ha reforzado considerablemente la
competitividad de nuestras industrias, creando, por ejemplo, un mercado interior que sustituye
a 27 diferentes marcos nacionales. Pero también estamos convencidos de que hay margen
para nuevas mejoras, especialmente para facilitar la vida de las PYME.

Contrariamente a la imagen que a veces se proyecta, «Bruselas» no se dedica a producir una
incesante corriente de reglamentos nuevos e innecesarios destinados a complicar la vida. De
hecho, es todo lo contrario. Se proponen reglamentos con objeto de que produzcan beneficios
para el futuro. Para lograr este objetivo, existe actualmente una cultura en la Comisión
Europea que sopesa la necesidad de cada nueva propuesta reglamentaria antes de que ésta sea
presentada. Al mismo tiempo, si una propuesta es necesaria, dicha cultura se asegura de que
sea proporcionada, respetuosa del principio de subsidiariedad, efectiva, eficaz y no
innecesariamente gravosa.

Nuestro último conjunto de medidas para mejorar la reglamentación, que se publicó la semana
pasada, demuestra que no nos estamos limitando a defender de boquilla estos principios.
Podemos presentar beneficios tangibles para las empresas europeas, como el «Espacio Único
de Pagos». Un mercado de pagos más eficaz y competitivo hará que todos los pagos
efectuados en la Unión Europea sean tan fáciles, baratos y seguros como los pagos efectuados
hoy día en un Estado miembro. Esta iniciativa, por sí sola, supondrá ahorros de hasta 28 000
millones de euros anuales para la economía de la UE.

Considérese también el nuevo código aduanero electrónico. Este sistema aduanero sin papel
(aduana electrónica) creará un sistema electrónico europeo para el intercambio de datos entre
los poderes públicos y las empresas. Estos regímenes aduaneros racionalizados que utilizan
sistemas aduaneros automatizados e interconectados impulsarán el comercio internacional.
Cuando sea plenamente operativo, el sistema integrado deberá hacer ahorrar a las empresas
2 500 millones de euros anuales.

En enero de 2007 declaramos la guerra a las cargas administrativas con un plan de acción
destinado a reducir en 2012 la carga de las empresas comunitarias en un 25 %. Se trata de un
objetivo ambicioso, pero realista. Así lo reconoció también el año pasado el Consejo Europeo,
que invitó a los Estados miembros a fijar objetivos comparablemente ambiciosos, invitación
que ya han seguido 12 Estados miembros. Los estudios económicos sugieren que los
beneficios económicos de un esfuerzo europeo y nacional concertado para reducir el papeleo
en un 25 % girarán en torno a un 1,5 % adicional del PIB (150 000 millones de euros).
Para poner en marcha este proceso, a principios de 2007 propusimos un primer conjunto de
acciones por vía rápida. Ello supone unos 1 300 millones de euros ahorrados por las empresas.
La mitad de dichas acciones, adoptadas en un tiempo récord, ya se han incorporado al
Derecho vigente. Por ejemplo, más de 600 000 sociedades anónimas de responsabilidad
limitada ya no tendrán que solicitar costosos informes de expertos referentes a proyectos de
fusiones o de divisiones de pequeñas empresas. Más de 300 000 transportistas de mercancías
ya no tendrán que llevar documentos de transporte independientes.

Y también en 2008 continuaremos nuestra lucha contra el papeleo. Este año se presentarán 45
nuevas medidas, que producirán nuevos beneficios, concretos y tangibles. Propondremos
simplificar las normas actuales sobre productos eléctricos de desecho para facilitar a los
fabricantes, minoristas y consumidores el cumplimiento de sus obligaciones ambientales.
Impulsaremos una considerable simplificación del marco legislativo actual de los biocidas y
abordaremos los problemas derivados de la complejidad y los costes. Derogaremos unas 50
directivas técnicas en el sector de la automoción y las sustituiremos, en su caso, por
referencias a los Reglamentos de la CEPE (Comisión Económica de las Naciones Unidas para
Europa). Además, reduciremos los informes estadísticos de los operadores económicos
(Intrastat), lo que producirá grandes beneficios, en particular a las pequeñas y medianas
empresas. Por último, pero no por ello menos importante, proponemos consolidar y ampliar
los ámbitos en los que las autoridades nacionales, regionales y locales pueden conceder apoyo
sin necesidad de aprobación previa de la Comisión Europea. A este efecto, simplificaremos el
Reglamento General de Exención por Categorías sobre Ayudas Estatales.

También insistimos actualmente en que todas las nuevas propuestas importantes de la
Comisión sean objeto de una evaluación de impacto. La evaluación supone un análisis
completo de todas las consecuencias económicas, sociales y ambientales significativas. Las
compensaciones y las sinergias son claramente pormenorizadas y se tienen en cuenta en
nuestro proceso de toma de decisiones. Hemos creado un «Comité de Evaluación de Impacto»
independiente para supervisar y asesorar las evaluaciones correspondientes. Ello ha llevado a
mejoras significativas en la calidad de nuestro trabajo. Es un trampolín hacia una cultura real
de la proporcionalidad y la subsidiariedad de la reglamentación.

La mejora de la reglamentación no constituye un acontecimiento aislado, sino un proceso
continuo. Los logros alcanzados hasta el momento ya han producido ahorros significativos
para las empresas y los ciudadanos europeos. Con todo, estamos decididos a seguir luchando
contra el papeleo a nivel europeo. Invitamos a los Estados miembros de la Unión Europea a
proseguir su lucha a nivel nacional con el mismo vigor. De esta manera, las economías
europeas podrán enfrentarse a los desafíos de una economía mundial en mutación y
aprovechar las nuevas oportunidades que trae consigo.

J. M. Barroso, Presidente de la Comisión Europea, y G. Verheugen,
Vicepresidente de la Comisión Europea

								
To top