calidad by zhangyun

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									CEREMONIA DE ENTREGA DE DIPLOMAS Y CERTIFICADOS A
LOS COLEGIOS CERTIFICADOS POR ICONTEC.
BOGOTÁ, 23 DE OCTUBRE DE 2009.



PALABRAS DEL HNO. JORGE ENRIQUE MOLINA VALENCIA.
VISITADOR PROVINCIAL.

En este momento tan especial y significativo para nosotros como Distrito
Lasallista de Bogotá, quiero en primer lugar, elevar una oración de acción de
gracias al Señor por todo lo que nos permite hacer en la misión que nos ha
encomendado y especialmente poder avanzar un escalón más en el propósito
de dar lo mejor de lo mejor de nosotros mismos como Comunidad Religiosa y
como Comunidad Educativa sumando todos nuestros colegios privados y
oficiales y la Universidad De La Salle, gracias, Señor hoy y siempre.


Quiero una vez más felicitar a los Hnos. Rectores de los colegios que han sido
certificados por ICONTEC, a sus jefes de Calidad, a sus equipos de trabajo y a
cada una de las Comunidades Educativas. Creánlo, me siento muy orgulloso
de ustedes, alegre y feliz por este logro alcanzado que tanto trabajo significó a
lo largo de tres años; reuniones de días completos, discusiones, acuerdos,
hacer y rehacer las cosas, como documentos completos, pero que poco a poco
se iba vislumbrando el horizonte de lo que queríamos y hacía dónde ir y cómo
llegar.


Gracias por todo ese trabajo, gracias por todo el tiempo que le dieron a este
proceso del Sistema de Gestión de la Calidad; ustedes sí supieron interpretar el
pensamiento de muchos y sobre todo concretarlo para hacerlo realidad, gracias
por ello y gracias a través de ustedes a sus Comunidades Educativas.


También quiero extender un saludo de agradecimiento a ICONTEC y
especialmente al Doctor Fabio Tobón Londoño, Director Ejecutivo, gracias por
su paciencia, gracias por sus orientaciones, gracias por su profesionalismo;
creo que no estoy equivocado, las dos Instituciones hoy aquí reunidas,
queremos lo mejor de lo mejor y por ello le apostamos a la persona humana en
primer lugar y luego a muchos procesos que poco a poco nos conducen a la
calidad de vida.


También quiero extender mi saludo de agradecimiento y felicitación a los Hnos.
Rectores que en su momento iniciaron este proceso: al Hno. Carlos Pabón en
la Salle de Villavicencio; al Hno. Félix Barreto en el Liceo Hno. Miguel de
Bogotá; al Hno. Ramón Santafé, en el Instituto San Bernardo de Bogotá; al
Hno. Jorge Enrique Fonseca, en la Institución Educativa Hno. Antonio Ramos
de Cartagena y al Hno. José Ricardo Moreno Rodríguez, en la Institución
Educativa Juan Luís Londoño de Usme.


Lo mismo mi saludo muy especial y mi felicitación y agradecimiento al Hno.
Emiliano Ortíz Casallas, quien como Secretario de Educación del Distrito lideró
durante 3 años este proceso; y al Hno. Cristian Díaz Meza, quien como
Secretario de Educación encargado del Distrito Lasallista de Bogotá, lideró este
proceso; y desde luego al Hno. Frank Ramos, actual Secretario de Educación y
a quien le tocó la difícil tarea de finiquitar todo el proceso para la Certificación.


También mi saludo, mi agradecimiento y felicitaciones a los Hnos. Fabio
Gallego Arias, actual Rector del Colegio La Salle de Bogotá, colegio que hace
algunas semanas fue re-certificado; con él mi agradecimiento al Hno. José
Vicente Henry Valbuena, quien lideró por varios años este proceso; Hno.
Camilo Rodríguez, actual Rector del Colegio La Salle de Bucaramanga, colegio
que fue certificado hace dos años; al Hno. Alexander Santafé, Rector del
Colegio La Salle de Cartagena, colegio certificado por ICONTEC de
Barranquilla hace mes y medio.


Quiero simplemente recordar algunas ideas que expuse en años anteriores,
sólo para visualizar hoy lo que ayer era un sueño, esperanza, ilusión o sólo una
utopía.
DESDE LA ESPERANZA veo que nuestra misión es más válida que nunca. En
la última carta pastoral del Hno. John Johnston, Superior General, se nos
recuerda: “La fidelidad al Fundador es ser fieles a las necesidades de los
jóvenes, los pobres especialmente, fieles de una manera que esté de acuerdo
con el carisma que Dios concedió a La Salle, ser fieles al Fundador hoy y a las
necesidades pide: discernimiento, prudencia y valentía.


Considero que los nuevos retos que marca el mundo y la historia hoy, como: la
globalización de la economía, de la política, de la cultura, de la sociedad, de la
educación, de la Iglesia; los desplazados en nuestro país como consecuencia
de una guerra sin sentido, los abandonados por la sociedad, los desechables,
los niños de la calle, el nuevo estilo de familia, las viudas, los
Huérfanos, la corrupción en muchos estamentos de nuestra sociedad, los
niños y los jóvenes pobres, la potsmodernidad que afecta de muchas maneras
a nuestra sociedad y especialmente a nuestra juventud; una situación que se
hace cada vez más verídica y que el documento de Puebla ya lo decía: “Cada
vez más los ricos son más ricos y los pobres más pobres”. Desde esta
perspectiva y realidad nuestro carisma se enriquece y al mismo tiempo es un
reto, porque debemos dar respuestas muy concretas a situaciones muy
concretas y radicales que nos tocan y nos interpelan constantemente.


“La humanidad está viviendo momentos muy complejos y especialmente
nuestra patria. Momentos muy convulsionados. Estamos en un mundo
cambiante, tenemos que adaptarnos a la realidad de hoy para dar respuestas
al futuro”.


Como Religiosos Educadores debemos comprender lo que está sucediendo en
el mundo, en el ámbito global, internacional, nacional y local, no podemos ni
debemos hacernos los ignorantes ante tanta miseria que nos circunda.
Debemos tener y desarrollar una conciencia más global, que lo que pasa al otro
lado del mundo de una u otra manera nos toca.


Desde nuestro carisma y en esta situación tan concreta en que vivimos se nos
recuerda que como Hermanos de las Escuelas Cristianas somos: “Ministros de
Dios” – “Dispensadores de sus misterios” – “Embajadores de Jesucristo” –
“Cooperadores en la salvación de las almas”. El Señor nos está haciendo un
nuevo llamado hoy y nos recuerda esta situación. Él nos envía día tras día a los
niños y a los jóvenes pobres especialmente.


Todos nosotros sabemos que la historia no perdona a quienes traicionan el
propio camino, sobre todo cuando se está ligado íntimamente al camino de
otros. Hoy está en juego el destino común, la convivencia humana.


Nuestra vocación de Hermanos de las Escuelas Cristianas y por ende nuestro
papel de educadores, está expuesta a todas las miradas, es de las que exigen
constante replanteamiento, porque es fundamentalmente una labor de siembra
y preparación, que no se contenta con responder al “hoy” del mundo, sino que
trata de construir el “mañana” de la historia. (Desafío de ser educador).


Se dice y creo es muy cierto, que sin temple moral, sin una cuota excepcional
de Fe y de Coraje, sin comprensión del momento histórico que se vive, hoy no
se puede pretender ser educador y yo diría algo, no se puede pretender ser
Hermano de las Escuelas Cristianas.




A nosotros como hombres consagrados se nos llama a “SER” signos
sacramentales que hacemos la voluntad de Dios, que a través de nosotros se
hace presente la acción salvífica de Dios, que “somos el canal para que la
salvación llegue a los niños y jóvenes y especialmente los pobres”. (Med. 195).


Creo que los Hermanos del Distrito Lasallista de Bogotá, estamos llamados hoy
y desde esta visión a volver a las fuentes fundacionales y desde allí y con
espíritu renovador reafirmar nuestra vocación y nuestro carisma. “La
apropiación del Fundador supone una fidelidad creativa a su carisma de profeta
y testigo comprometido. Para poder apropiarnos al Fundador debemos
considerarlo como compañero de ruta”. (Declaración).
La UNESCO, año 2002 nos dice: “Hoy ya no se trata de ajustarse o adaptarse,
porque el ajuste y la adaptación suponen siempre que llevamos retraso. Hoy de
lo que se trata es de adelantarse. Hay que adoptar una visión clarividente de
cara al porvenir y echar una mirada prospectiva al mundo, para que el día de
mañana se cosechen los frutos de nuestra anticipación y no las tempestades
de nuestra ceguera”.


Pensamiento válido para nuestra vida como Religiosos-Consagrados, como
hombres que libre y voluntariamente queremos seguir al Señor en el Carisma
de San Juan Bautista De La Salle, esto supone, que debemos adelantarnos y
adoptar una visión clarividente de cara al porvenir como religiosos de un
Instituto y en la vida misma de la Iglesia; debemos ser creativos y renovadores,
debemos adelantarnos a situaciones concretas como profetas.


“Nuestra consagración como Hermanos de las Escuelas Cristianas, ha de
actuar para visualizar siempre nuestro carisma, articulando nuestras realidades
vitales a partir de la iluminación del 44º. Capítulo General, en torno a la vida
Comunitaria, la Asociación para el servicio educativo de los pobres, el servicio
educativo de los pobres.


Esto nos exige incorporar elementos que nos permitan potenciar nuestro
Carisma, nuestra comunidad de Hermanos para hacer visible el amor gratuito y
solidario a los demás, y renovar de continuo nuestra Consagración como
Religiosos-Educadores”.


Como siempre lo he dicho, lo importante no es sólo llegar al objetivo deseado,
sino saber llegar a él; esto significa el compromiso que hemos adquirido en
cuanto que tenemos que seguir brindando un servicio educativo de alta calidad,
donde siempre se tenga en cuenta la Calidad humana, la calidad de vida
compartida que desde el Evangelio siempre nos debe iluminar en la Escuela
Lasallista. Considero que lo más importante de este logro alcanzado es el
compartir con alguien más como son nuestros estudiantes, los padres de
familia, los educadores y la sociedad en general; hoy más que nunca nos
debemos a la sociedad.
En la vida todo evoluciona transformándose, nuestras obras educativas deben
seguir su transformación en todo sentido, no para que nos aplaudan, no para
que nos feliciten, sino porque tenemos un deber moral y es el de prestar un
servicio educativo de calidad e insisto desde la óptica del Evangelio y los
principios Lasallistas.


También siempre he insistido en las visitas que hago a los colegios, que
nosotros no debemos perder nuestro horizonte, nuestro norte como Escuela
Lasallista; debemos tener siempre presente y en nuestro quehacer pedagógico,
que la “Escuela Lasallista es un lugar de salvación”; que nosotros día a día
debemos velar y cuidar a nuestros estudiantes para salvarlos del pecado y
peligro que los asecha.


Una vez más doy gracias al Señor por permitirnos seguir creciendo como
Comunidad Educativa Lasallista y así seguir impartiendo una educación y
formación humana y cristiana de calidad desde el Evangelio y la Espiritualidad
Lasallista.


Gracias.




       Hermanos de La Salle – Colombia
           www.lasalle.org.co


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