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Texto: Hab 1.5
Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis.
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Objetivos
1. Usted entenderá el plan de Dios para cada uno de nosotros.
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Objetivos
2.Dios desea que entendamos las estrategias y el camino para tomar nuestra bendición.
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Objetivos
3.A pesar de que la bendición tarde, sabemos que llegará y debemos prepararnos para recibirla.
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Introducción
1. Marco histórico
El autor es el profeta Habacuc, quien era músico y miembro del coro del templo. La fecha en que escribe esta carta es el año 600 a. C.
El libro de Habacuc pertenece a esa era turbulenta en la historia antigua en la que el balance de poder estaba pasando de Asiria a Babilonia.
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Introducción
La dominación asiria terminó cuando el ejército invasor babilonio destruyó Nínive en 612 a.C. Menos de veinte años después que Habacuc escribiera este libro, los babilonios destruyeron también a Jerusalén y se llevaron cautivos a los principales ciudadanos de Judá. Dios utilizó a esta nación pagana para castigar la infidelidad y la idolatría del pueblo del pacto.
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Introducción
2. Identificación con la queja de Habacuc El mensaje de Habacuc se encuentra en el diálogo a veces agónico de un hombre con Dios. Es decir, el mensaje surge del camino que recorre el profeta hasta llegar a la paz de la fe.
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Introducción
2. Identificación con la queja de Habacuc Habacuc sienta un precedente para la discusión sobre lo incongruente de un Dios justo y soberano que, sin embargo, permite la injusticia que se observa en la historia humana.
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Introducción
Es difícil para quienes intentan ser fieles a Dios y tienen que entender cómo se logra la justicia cuando los injustos crean una atmósfera tan negativa.
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Introducción
Habacuc afirma que a la larga esta injusticia no está desprovista de graves consecuencias.
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Introducción
En esencia, Habacuc se enfrenta al problema de cómo actúa Dios en la historia humana.
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Introducción
No propone respuestas claras, pero sí una actitud amplia, paciente, dispuesta a esperar activamente a que se establezca el reinado de Dios.
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Parte I. La queja de Habacuc
1. El profeta tiene un encuentro real con Dios (Hab 1.1-4)
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La profecía que vio el profeta Habacuc.
¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan.
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Parte I. La queja de Habacuc
Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.
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Parte I. La queja de Habacuc
Esta queja se asemeja a la que nosotros alguna vez le hemos hecho a Dios. los momentos más desesperantes En es cuando le gritamos a Dios nuestras quejas. Dios usa estos momentos de dolor y desesperación para tratar con nuestra vida y con nuestra fe.
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2. Aprendemos de Habacuc que es válido acudir a Dios en los momentos de desesperación y dolor: ¿Hasta cuando, oh Jehová, clamaré y no oirás? Frecuentemente nos encontramos en esta misma situación, pero quiero darte esperanza:
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Parte I. La queja de Habacuc
Dios nunca llega tarde a sus citas. Dios usará los momentos de desesperación para aumentar nuestra fe y confianza en él. Dios no esta sordo y ciego, debes estar seguro que él escuchará.
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Acudimos sabiendo que todas las respuestas están en él.
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Parte I. La queja de Habacuc
¿Daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?
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Nuestra actitud debe ser determinante, sabiendo que Dios lo hará, la oración de intercesión mueve el poderoso brazo de Dios a favor nuestro!!
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Parte I. La queja de Habacuc
¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Parece ser que todo lo que nos rodea esta terriblemente mal. Lo que nos sucede nos intimida, crea temor y parece que no hay respuesta.
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Parte I. La queja de Habacuc
Cuando hay situaciones difíciles, nuestros sentidos se agudizan. Cuando el corazón esta herido, los sentimientos son dañados y las cosas se ven peor de lo que en realidad están.
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Parte I. La queja de Habacuc
Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia. Cuando la persona es cristiana, muchas veces espera que todos los demás procedan con la justicia divina, y en realidad esto no se dará. La situación empeora cuando personas sin Dios hacen injusticia y parece que nadie les puede poner un alto.
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Parte I. La queja de Habacuc
Vemos en nuestro país tanta corrupción, gente que usa el poder para hacer daño a los demás y nos preguntamos, quien podrá protegernos. En una encuesta preguntaron, ¿en quien confía más, en la PGR, La policía judicial, o en la justicia divina? Los resultados fueron: Justicia divina 96%
PGR
Policía judicial
2%
2%
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Parte I. La queja de Habacuc
Esto nos confirma que las personas están asustadas, tienen temor, no creen en aquellos que deberían tener cuidado de nosotros… Nuestro recurso es Dios!!!!
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Parte I. La queja de Habacuc
3. Ante esta situación tan confusa del profeta, Dios le responde de una manera más que elocuente (ver 5): Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis.
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En esta declaración, Dios establece su infinito poder para hacer cosas tan asombrosas que por su dimensión, nuestro asombro puede llegar a no creer lo que Dios es haciendo.
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Parte I. La queja de Habacuc
En los versículos siguientes, Dios le explica al profeta que usaría un ejército grande para traer juicio sobre el pecado de un pueblo necio, que no quería entender.
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Parte I. La queja de Habacuc
Para nosotros, la respuesta de Dios puede ser diversa según las circunstancias que nos aquejan, y estamos seguros que Dios contestará a nuestras peticiones de una manera extraordinaria.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
1. Cuando abrimos nuestra boca para clamar a Dios sabemos que Dios responderá, lo hará de una manera increíble, y es mejor prepararnos para recibir su respuesta:
1 Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja. 2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que 35 corra el que leyere en ella.
Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.
4 He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
El profeta esta tan seguro que sabe que la respuesta de Dios llegará, así que responde de esta manera: Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
Sobre mi guarda estaré. El profeta decide estar en guarda, listo, apercibido, no permitirá que de ninguna manera se le robe la bendición que ya Dios tiene para él.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
Y sobre la fortaleza afirmaré el pie. Nuestra confianza esta en Dios, el poner nuestro pié en la fortaleza es para estar seguros que la bendición esta en camino.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
El apóstol Pablo declaró: Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Rom 8.31). David declaró: Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza (Sal 40.4)
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
Job sabía quién era su confianza: ¡Quién me diera quien me oyese! He aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí, aunque mi adversario me forme proceso (Job 31.35).
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. ¡Dios premia nuestra confianza! Dios le dice al profeta, escribe la visión, y declárala en tablas. Esto quiere decir que Dios deseaba que Habacuc adquiriera más confianza, que estuviera seguro que la respuesta llegaría.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
Moisés declaró: Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? (Num 23.19). Cuando Dios dice que hará algo, ciertamente lo hará, no nos cabe la menor duda, la bendición llegará, escríbelo, decláralo, hazlo saber a todos, esto ayudará a que tengamos más confianza.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. Es tal la certeza y la confianza que Dios desea establecer en el corazón del profeta que le dice: aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
Por esto Jeremías dijo (Jer 17.7-8): 7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá. Finalmente, el profeta establece la diferencia entre aquellos que no han depositado su confianza en Dios, y aquello que han decidido creer.
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¡El justo por su fe vivirá! Esta declaración es poderosa. La fe va más allá de una simple confianza humana,
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La fe es esperar ciegamente en Dios, saber que él lo hará, nosotros solo esperamos su respuesta y Dios contestará en el tiempo adecuado.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
El salmista David aprendió y dijo: Sal 9.9-10 9 Jehová será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustia.
10 En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron. Sal 34.19
19 Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.
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Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
Sal 37.7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.
Sal 33.12
Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para sí.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
2. Cuando la situación se ha vuelto insoportable y aparece lo imposible de lo humano, entonces inicia lo posible de Dios.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
Recordemos la historia de Lázaro: Martha, la hermana de Lázaro le dijo a Jesús (11.21-44): 21 Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.
25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
Jesús le dio esperanza a Martha aunque humanamente era imposible resucitarle. De igual manera, Magdalena, la otra hermana de Lázaro argumentó:
32 Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.
María le estaba diciendo: Si antes no viniste, ahora que Lázaro esta muerto, es imposible resucitarlo.
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
La historia continúa de la siguiente manera: 38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.
39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.
43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. ¡El Señor jamás llega tarde a sus citas, cuando él promete que hará algo, de cierto, lo hará!
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Parte II. Si sabes que Dios responderá... ¡Prepárate!
3. ¿Cuantas veces hemos dicho? ¡Dios no me contesta, por mas que oro nada sucede! ¡Le he creído a Dios, pero no veo nada claro! ¡En realidad, la situación esta tan terrible que creo que Dios no puede hacer nada al respecto!
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Parte III. Los cinco ayes sobre los injusto
1. El profeta declara algo en lo que debemos poner atención (Hab 2.6-19): ¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal! ¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad!
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Parte III. Los cinco ayes sobre los injusto
¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez! ¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate!
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1. Estas declaraciones contrastan con la declaración:
El justo por su fe vivirá.
Mientras que el justo esta confiado en Dios, el injusto esta fundando su confianza en sí mismo y en la iniquidad.
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Parte III. Los cinco ayes sobre los injusto
Posiblemente el profeta Habacuc esta conciente que nada sucederá mientras que su vida no trascienda en la confianza en Dios y en su dependencia de lo sobrenatural.
Como cristianos debemos esforzarnos a dar lo mejor de nosotros, de tal manera que aunque vengan problemas sumamente difíciles, no debemos de perder nuestra mirada en quien hemos creído.
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Parte III. Los cinco ayes sobre los injusto
El apóstol dijo: Y el que creyere en él, no será avergonzado (Rom 9.33). Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (Heb 11.6).
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Parte III. Los cinco ayes sobre los injusto
Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree (Rom 1.16). Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder (1Cor 4.20).
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Parte III. Los cinco ayes sobre los injusto
1. ¡Aviva tu obra! Pareciera ser que el profeta es sumamente conmovido por el contraste entre el impío y el justo, por lo cual exclama:
1 Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot.
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Parte III. Los cinco ayes sobre los injusto
2 Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia.
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Parte III. Los cinco ayes sobre los injusto
Ante la promesa de Dios, Habacuc declara su temor al Dios que sirve, y le pide que avive la obra y que la haga conocer. Creo que esta petición tiene que ver con él mismo, con su propia vida, con la condición espiritual en que esta viviendo. Debemos decir como el profeta: En la ira acuérdate de la misericordia.
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Hay momentos que es necesario acudir a la misericordia de Dios debido a nuestra vida espiritual débil.
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Cuando el versículo uno menciona la palabra Sigionot, es con el fin de darle a esta expresión una sensación de victoria, de júbilo, de alegría por lo que Dios ha dispuesto hacer.
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Cuando estamos seguros de que Dios obrará con poder, debemos de tomar una actitud de júbilo y alegría.
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Parte IV. Con todo, me gozaré en Jehová
1. Después de escuchar todo lo que Dios hará, el profeta hace esta declaración: Oí, y se conmovieron mis entrañas; A la voz temblaron mis labios; Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí (Hab 3.16). ¿Cómo no había de conmoverse al escuchar la voz de Dios y las promesas de las respuestas de Dios?
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Parte IV. Con todo, me gozaré en Jehová
Cuando escuchamos la voz de Dios nos sucede exactamente lo mismo: Se conmueven nuestras entrañas Tiemblan nuestros labios
Sentimos los huesos que se deshacen
Hay un estremecimiento dentro de nosotros
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Parte IV. Con todo, me gozaré en Jehová
2. Cuando verdaderamente confiamos en Dios, tomaremos la misma actitud de Habacuc (Hab 3.17-19): 17 Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales;
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Parte IV. Con todo, me gozaré en Jehová
18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. 19 Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.
Aunque la higuera no florezca. Aunque la situación económica no este bien.
Ni en las vides haya frutos. Aunque mis alacenas no estén llenas.
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Parte IV. Con todo, me gozaré en Jehová
Aunque falte el producto del olivo. Aunque no pueda pagar las cuentas. Y los labrados no den mantenimiento. Aunque todo este oscuro. Y las ovejas sean quitadas de la majada. Aunque todo este perdido. Y no haya vacas en los corrales. Aunque el fracaso haya venido.
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Parte IV. Con todo, me gozaré en Jehová
A pesar de toda esta calamidad: Con todo, yo me alegraré en Jehová. Y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.
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Parte IV. Con todo, me gozaré en Jehová
3. Entendamos lo que Habacuc esta diciendo: La palabra “gozaré” quiere decir en el hebreo: Regocijarse, estar feliz o alegre, encierra la idea de «danzar o saltar de gozo», ya que el verbo originalmente significaba: «dar vueltas rápidamente».
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Parte IV. Con todo, me gozaré en Jehová
Esto refleja exactamente lo opuesto a la teoría de que el concepto bíblico del gozo constituye solamente un sentimiento interno de quietud y bienestar. Dios baila de alegría por Jerusalén y su pueblo Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor (Isa 65.19).
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Parte IV. Con todo, me gozaré en Jehová
Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos (Sof 3.17).
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Parte IV. Con todo, me gozaré en Jehová
A su vez, los hijos redimidos se alegran por su Rey; le adoran con danzas, instrumentos y cantos (Sal 149.2, 3). 2 Alégrese Israel en su Hacedor; Los hijos de Sion se gocen en su Rey.
3 Alaben su nombre con danza; Con pandero y arpa a él canten.
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Parte IV. Con todo, me gozaré en Jehová
Aunque todo marcha mal en el mundo que rodea a Habacuc, el profeta salta de alegría por su comunión con Jehová.
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Conclusión
1. Nuestro desafío más grande es ver las cosas que no son, como si fuesen: Aunque las cosas parezcan de lo peor, sabes que Dios obrará maravillas. No importa lo que estés viendo en lo natural, lo que importa es lo que viene en camino.
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Conclusión
¡Camina como viendo al Invisible! ¡Él lo ha prometido y lo hará! 2. Pon tu confianza en Dios por completo y gózate en el Dios de tu salvación, las respuestas vendrán. 3. ¡Es tiempo de levantar el vuelo!
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