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LA óPERA CUBANA

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LA óPERA CUBANA Powered By Docstoc
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LA ÓPERA
    UBANA C                                                1875- 1921

    A
            lo largo de todo el siglo XIX y durante el primer      Laureano Fuentes Matons (1825-1898). Laureano
            tercio del XX, una innumerable cantidad de com-        Fuentes Matons nació en Santiago de Cuba el 4 de julio
            pañías de ópera, de cantantes y de compositores        de 1825. En su adolescencia estudió armonía y composi-
    de rango mundial visitaron Cuba. Esto indica que en            ción con Juan Casamitjana famoso pedagogo catalán, y a
    aquel entonces la colonia española, conocida hasta hace        los 15 años ya era primer violín de la Capilla de Música
    medio siglo como la “Perla de las Antillas,” poseía ya el      de la catedral santiaguera. La larga y fecundísima vida de
    público, la afición, y los medios económicos y culturales      Fuentes transcurrió componiendo tanto música sacra
    necesarios para disfrutar del drama y la comedia lírica.       como profana, fundando sociedades musicales, revistas, y
    Cuba, de hecho, era el portón de entrada y salida a Latino     ofreciendo conciertos de violín, instrumento éste en el
    América, y La Habana tuvo el placer de escuchar, mucho         que era un verdadero virtuoso. Fuentes dejó para la pos-
    antes que la populosa y potente ciudad de New York,            teridad, zarzuelas, canciones, piezas religiosas y una
    algunas de las obras de Verdi, Donizetti y Meyerbeer.          ópera, “La Hija de Jefte”, de tema bíblico que se estrenó
                                                                   en Santiago de Cuba en 1875. En tiempos ya de la Repú-
    Este fenómeno de intercambio entre extranjeros y               blica, y después de su deceso, su ópera se volvió a es-
    nativos, como siempre pasa con las naciones abiertas a
    todas las corrientes mundiales intelectuales, tecnológicas
     y artísticas, fertilizó al mundo operático cubano. Por
      ejemplo, en la primera mitad del siglo XIX tenemos el
      caso del joven compositor cubano, Cristóbal
      Martínez Corres (1822-1842), quien en su corta vida
     compuso tres óperas: “El Diablo Contrabandista”, “Don
    Papanero o la Burla del Magnetismo”, estrenada en
    Génova, Italia, en 1841, y “Saffo”, encargada por el
    empresario de “La Scala de Milan”, pero inconclusa por
    su temprana muerte. Así, le tocó a este joven compositor
    criollo la gloria de haber sido el primero en Cuba en
    estrenar una obra en Europa. Los que le conocieron y
    escucharon su música afirman que tenía un enorme talen-
    to y una vena melódica al rango de los grandes de este
    arte. Desgraciadamente, sus manuscritos se han extravia-
    dos o perdidos para siempre.

    No es hasta el ultimo tercio del siglo XIX y principios del
    XX, donde se produce en Cuba, y por cubanos, un ver-
    dadero florecimiento operático. En esa etapa de fértil
    desarrollo en el campo de la composición, nuestros com-
    positores criollos llegaron a crear algunas obras sobre
    temas criollos y algunos, con un delicioso atrevimiento, si
    se quiere, a elevar o integrar en la llamada “música culta,”
    las formas y los ritmos musicales de nuestra riquísima
    vena popular. Entre éstos podemos citar cimeramente a
    Laureano Fuentes Matons, Gaspar Villate y Montes,
    Eduardo Sánchez de Fuentes, Hubert de Blanck y José
    Mauri Esteve.

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HERENCIA




cenificar en 1918, en una versión ampliada a tres
actos, con más números de su propia cosecha, y bajo
el nombre de “Seila”. Los que la oyeron y más
tarde se asomaron a la partitura para estudiarla
señalan que “Seila” delata gran influencia del
francés Gounod, pero que lamentablemente para
esa fecha ya sonaba anticuada. Es necesario adver-
tir aquí que esta crítica se hizo cuando la musi-
cología operaba bajo el sentir de que la música,
como la ciencia, siempre marchaba hacia nuevas
formas más desarrolladas o perfeccionadas. Esta
óptica hace ya tiempo que se ha desechado, indi-
cando que las obras musicales hay que juzgarlas
                                                           Salida en las es
en el contexto cronológico en que fueron creadas y que                     calinatas del Te
                                                                                           atro Nacional
                                                           Fotografía de G                               en 1930.
la progresión hacia la “perfección’ es si no absurda, al                   eneroso Funca
                                                                                          sta.
menos arbitraria. ¿Para qué entonces escuchar e inter-
pretar a Handel, Mozart, o Verdi? ¿Está Beethoven
anticuado?                                                 Gaspar Villate y Montes (1851-1891). Nacido en La
                                                           Habana, desde muy niño demostró vocación por la
                                                           música que su padre reconoció y apoyó con entusias-
           Teatro Nacional y Hotel Inglaterra.             mo. A los cuatro años ya había escrito un “Ave María”,
           Parque Central, La Habana.                      y a los 16 compuso la música para un libreto basado en
                                                           el drama “Angelo, Tirano de Padua” de Víctor Hugo
                                                           que después él mismo destruyera. La Guerra de los
                                                           Diez Años (1868-1878) obligó a Villate y a su familia a
                                                           buscar refugio temporal en los Estados Unidos. Al
                                                           regresar a Cuba en 1871 siguió sus estudios de piano
                                                           bajo la guía del gran Nicolás Ruíz Espadero. Cautivado
                                                           aún por la ópera, el joven Villate compuso una obra
                                                           semiseria intitulada, “Las Primeras Armas de
                                                           Richelieu”, que nunca se llevó a las tablas. A Francia se
                                                           fue Villate a estudiar composición y al regresar de
                                                           nuevo a su patria compuso la opera “Zilia” basada en
                                                           un libreto de Temístocles Solera, libretista de Verdi en
                                                           aquellos momentos. De vuelta en París, Villate tuvo el
                                                           placer de ver a “Zilia” estrenarse con éxito en el
                                                           Theatre des Italiennes en 1877, y más tarde en Cuba, en
                                                           1881 en el Teatro Payret. A esta obra siguió “La
                                                           Czarina”, la cual, considerada como su mejor obra,
                                                           tuvo su debut en el Teatro Real de la Haya en Holanda,
                                                           en 1879.

                                                           “Baltasar”, “Doña Inés de Castro”, y “Cristóbal Colón”
                                                           fueron sus últimas obras. La primera, en el estilo de
                                                           “Grand Opera” y compuesta sobre un libreto basado en
                                                           la obra de nuestra poetisa Gertrudis Gómez de
                                                           Avellaneda, subió con mucho éxito a las tablas del
                                                           Teatro Real de Madrid en 1880, y la segunda, con libre-

                                                                                                                       9
 LA ÓPERA CUBANA                                                                                                   VO LU M E N I




                                                                               que a pesar de sus genuinos triunfos en
                                                                               Europa no contribuyó nada nuevo, sino
                                                                               lugares comunes procedentes de Meyerbeer
                                                   Interior del Gran Teatro    y el joven Verdi. Es evidente que este crítico
                                                   Sauto de Matanzas.          no vivió lo bastante para ver como en los últi-
                                                   Edificio de Estilo          mos años la crítica mundial ha revalorizado
                                                   Neoclásico que fue          en justa medida tanto a Meyerbeer como al
                                                   propiedad del farma-        Verdi de los primeros años, que fueron los
                                                   céutico Ambrosio de la      modelos de Villate. ¿Cabe, por lo tanto,
                                                   Concepción Sauto y          revisar el juicio crítico de este comentarista?
                                                   Noda fundado el 6 de
                                                                               Al decir y sentir de muchos críticos que
                                                   abril de 1863.
                                                                               fueron testigos de los triunfos de Villate, si
                                                                               bien sus óperas acusan altibajos en la
                                                                               inspiración y la técnica, aún quedan grandes
                                                                               escenas y bellas páginas que en su tiempo
                                                                               provocaron admiración y grandes aplausos, y
                                                                               que desde su presente olvido reclaman ser
                                                                               reevaluadas y rescatadas.
       to original de Francisco Luis de Reyes, fue estrenada
       en 1888 en el Teatro Jovellanos de la misma ciudad.          Eduardo Sánchez de Fuentes y Peláez (1874-1944).
       Tanto la partitura de “Cristóbal Colón,” que nunca fue       Es el juicio de muchos estudiosos de la música en Cuba
       estrenada, como la de “Doña Inés”, se hayan triste-          que Sánchez de Fuentes es el compositor cubano más
       mente perdidas.                                              completo. Su producción abarca la ópera, el oratorio, la
                                                                    zarzuela, la canción de concierto, el lieder, el ballet, las
       La vida artística de Villate siempre transcurrió bajo una    danzas y contradanzas y la música llana o popular.
       sombra fatal que en los momentos en que parecía a            Nacido en un hogar donde reinaba la alta cultura, de
       punto de conquistar fama mundial sus esperanzas se           niño comenzó sus estudios musicales en el conservato-
       veían frustradas por tener que abandonar y cederle el        rio de Hubert de Blanck. Su maestro de piano y solfeo
       puesto a otros en el competitivo escenario europeo, y        fue Carlos Ankermann padre del compositor Jorge, y
       regresar a su patria para estar presente en las últimas      maestro del gran Ignacio Cervantes. Al mismo tiempo
       horas de sus progenitores. Esto, en una ocasión, le pasó     Sánchez de Fuentes, en 1888, sacó su título de
       con Verdi quien, al apreciar talento en el joven cubano,     Bachillerato y más tarde en 1894 el de Licenciado. En
       le animó personalmente para que se fuera a Italia,           1940 fundó la Corporación Nacional de Autores y fue
       donde según él, era más fácil presentar sus obras. La        desde 1930 a 1942 presidente la Academia de Artes y
       invitación a aceptar la guía y protección del gran coloso    Letras de Cuba. Sánchez de Fuentes dejó de existir en
       de la ópera que media mucho sus palabras, estaba             1944. Es también necesario añadir que el compositor de
       implícita. ¿Quién sabe a dónde Villate hubiera llegado       tantas páginas elegantes fue un estudioso investigador
       de haber marchado a Italia?                                  de los orígenes de nuestra música.

       Aunque Villate compuso páginas musicales esporádi-           Sin embargo, a pesar de todas esas actividades,
       cas de verdadero sabor criollo, su producción operática,     Sánchez de Fuentes nunca se alejaba de la música que
       y su estilo, como la del gran Carlos Gomes de Brazil,        era su verdadera vocación y en donde cosechó grandes
       estuvieron siempre orientados hacia Europa y lo              laureles con su poema sinfónico “Anacaona” estrenado
       europeo, especialmente lo italiano. Uno de nuestros          en 1922 en los Festivales Sinfónicos His-
       destacados críticos, bajo el dogmatismo de sus ideas         panoamericanos en Barcelona, y premiado en el
       doctrinarias proyectadas hacia el pasado, no le hace         Palacio de las Naciones, y con su ópera ”La Dolorosa”
       verdadera justicia a Villate y lo despacha concedién-        presentada con verdadero éxito en Turín, Italia. En
       dole habilidad y talento, pero no genio, y declarando        cuanto a su producción operática Sánchez de Fuentes

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HERENCIA




nos dejó seis operas: “Yumurí” (1898), “El Náufrago”         asociada a una etapa de nuestra historia donde aún, si
(1901), “La Dolorosa” (1910), “Doreya” (1918), “El           bien ya en sus agónicas postrimerías, reinaba aún el
Caminante” (1921), y su última, “Kabelia” (1942).            romanticismo.

Por todo el subsuelo de la obra de Sánchez de Fuentes        Hubert de Blanck (1856-1932). Hubert de Blanck
ya bien en “Yumurí” de tema indígeno-hispano, o en           nació en Utrech, Holanda, estableciéndose en La
“La Dolorosa” de corte “verista” italiano, corre una         Habana definitivamente en 1884, cuando se decidió a
                                                             llevar a cabo su proyecto de fundar un conservatorio
                                                             que más tarde devino en el “Conservatorio Nacional de
                                                             Música Hubert de Blanck”.

                                                              Hubert de Blanck fue más pedagogo que compositor, y
                                                              de su cosecha sólo dejó dos óperas, “Actea”, que per-
                                                                  manece inédita, y “Patria”, en un acto, que se
                                                                                                      estrenó con un
                                                                                                         rotundo éxito
                                                                                                        en el Teatro
                                                                                                        Tacón en 1899.
                                                                                                        “Patria”, sim-
                                                                                                        plemente
                                                                                                       denominada
                                                                                                       por el autor
                                                                                                       como “Episodio
                                                                                                      Lírico”, es la
                                                                                                      primera ópera
                                                                                                      cubana que trata
            Plumilla de Wally de 1943. Noches de                                                     de un episodio
            ópera en el Parque Central.                                                              imaginario en la
                                                                                                    manigua de nues-
                                                                                                    tra Guerra de
                                                                                                   Independencia
veta profundamente cubana que el autor, sin                                                        (1895-1898). Los
tener que amarrarse a las demandas ineludi-                                                        que asistieron a su
bles del teatro, pudo libremente plasmar en su                                                    premiere opinaron
mundialmente aclamada habanera “Tú”.                   Plumilla de Arn                            que el texto a cargo
                                                                      avat de la cole
                                                          Conrado Massa              cción de     del        periodista
Según los que han estudiado su opus operático,                           guer dedicado
                                                                 noches de la óp        a las    Ramón Espinosa no
prima la opinión de que su mejor obra es “El                                    era en Cuba.
Caminante”, poema lírico en un acto con libreto                                                  estuvo a la altura de
de Villaespesa, estrenada en 1921 en el Teatro                                                   la música a la que,
Nacional, otrora Teatro Tacón. En esta obra la vena           sin intenciones de ser negativos, la juzgaron italiani-
melódica de Sánchez de Fuentes brota con verdadera            zante y bajo la influencia del compositor Leoncavallo,
facilidad y se destaca por una sincera ternura sin caer       cosa que, por tratarse de la época en que se compuso,
en la sensiblería. El que escribe estas líneas en su ado-     se debe considerar como elogioso. “Patria” no se volvió
lescencia tuvo la gran fortuna de escuchar, acom-             a cantar hasta 1922, en el Teatro Martí, cosechando los
pañadas al piano, muchas de estas bellas páginas. En          mismos triunfos que se deben, sin dudas, a su fluida y
general la música de Sánchez de Fuentes, como una o           abundante melodía, y a su esmerada orquestación que
dos décadas más tarde la de Lecuona, estará siempre           revela los conocimientos armónicos de su autor.


                                                                                                                          11
 LA ÓPERA CUBANA                                                                                                            VO LU M E N I




     José Mauri Esteve (1856-1937). El período del último          recibida con reservas. Se ha dicho con justicia, sin embar-
     tercio del siglo XIX y principios del XX viene a cerrarse     go, y las recientes reprises de “La Esclava” lo han proba-
     con este compositor quien, en la opinión de Ignacio           do, que si alguna de las óperas de este período tan fruc-
     Cervantes, fue “el músico más grande de Cuba”, y uno          tífero está destinada a perdurar en el tesoro o patrimonio
     que, como Sánchez de Fuentes, dejó una obra que abarcó        artístico cubano, esa habrá de ser “La Esclava,” En ella el
     desde la ópera y lo sinfónico hasta lo popular. Mauri nació   criollísimo Mauri capturó un girón de nuestra alma y de
     accidentalmente en Valencia, España, pero toda su vida        nuestra personalidad e idiosincrasia histórica.
     transcurrió en Cuba. Su padre, profesor de música, le
     impartió sus primeras lecciones de solfeo. A los once años    Bibliografía Mínima: Carpentier, Alejo: La Música en
     Mauri comenzó sus estudios formales de piano, armonía,        Cuba- México, 1946 y 1972. [Si bien un clásico en la
     contrapunto, composición y fuga. Su carrera musical en el     materia, sus observaciones y críticas obedecen a los
                                                                   cánones de una musicología que hoy se consideran modi-
     teatro se inicia en 1874 con una zarzuela. Más tarde llevó    ficados o sobreseídos].
     a cabo largos y fructíferos viajes por Europa y Sur
     América regresando a Cuba donde, en 1910, fue nombra-         González, Jorge Antonio: La Composición Operística en
     do académico fundador de la Academia Nacional de Artes        Cuba- La Habana, 1986 *
     y Letras.
                                                                   Pérez Sanjurjo, Elena: Historia de la Música Cubana-
     Hombre de una sincera modestia que muchas veces le per-       Miami, 1986. [Un valiosísimo tomo enciclopédico de la
     judicaba, Mauri solamente escribió una ópera intitulada       música y los compositores cubanos].
     “La Esclava”, que se estrenó en 1921 en el Teatro
     Nacional. Muchos consideran a esta ópera como la obra         Tolón, Edwin: Óperas Cubanas -La Habana, 1946. [Obra
                                                                   seminal sobre el tema].
     cumbre de tema y música cubanas de aquella época. Con
     un argumento muy criollo que nos recuerda a la “Cecilia       * Esta obra, mayormente basada en la de Tolón [de la que fue coau-
     Valdes” de Villaverde, o sea, la joven esclava que ignora     tor y no le da crédito], debe ser leída consciente de que su autor enfo-
     ser hija de su amo, Mauri, no para darle simples y casuales   ca sus opiniones a través de la filosofía socio-política reinante en
     pinceladas de color local a su música, sino de una forma      Cuba. Sus frecuentes y oficiosos comentarios sobre la Cuba de antes
                                                                   de 1959 [que no aparecen en la obra de Tolón, escrita bajo otras cir-
     integral incorporó en su partitura las formas de nuestras     cunstancias políticas], están innegablemente dirigidos para halagar a
     habaneras, criollas, danzones y rumbas. Para un público       la jerarquía en el poder y obtener su imprimatur oficial. Esto le resta
     que en aquel entonces se orientaba a lo europeo la obra fue   valor a sus juicios y emborronan la verdad de nuestro pasado.




                          Gran Teatro Tacón en el Parque Central de La Habana en 1843. Acuarela de Landaluce.
12
HERENCIA




  C UBAN                                                                                        Manuel Márquez-Sterling


             OPERAS                                         1875- 1921
   Throughout the 19th century and the first third of the 20th,     during his short life: El
a great deal of opera companies, singers and composers of           Diablo Contrabandis-
international prestige visited Cuba. This shows how at that         ta, Don Papanero or
time our homeland, known until fifty years ago as the “Pearl        La Burla del Magne-
of the Antilles”, had the public, the inclination and the cultur-   tismo, that had its pre-
al and financial means to enjoy lyric drama and comedy.             mière in Genoa, Italy,
Cuba, as a matter of fact, was the entrance and exit door to        in 1841, and Saffo,
and from Latin America, and Havana experienced the pleas-           which was commis-
ure to listen, long before the populous and powerful city of        sioned by the entre-
New York, several of the operas composed by Verdi, Donizetti        preneur of La Scala                 Centro Gallego
and Meyerbeer.                                                      de Milan, left unfin-                              .
                                                                    ished due to the prema-
   This interchange between foreigners and nationals - as it        ture death of the composer. Thus, this young man had the
always happens in countries that are receptive to intellectual,     glory of having been the first Cuban to present one of his
technological and artistic currents from all around the world -     operas at La Scala. Those who knew him and listened to his
encouraged the Cuban operatic world. For instance, in the           music say that he had great talent and a melodic inspiration
first half of the 19th century, a young Cuban composer,             that could be compared with that of the masters of this art.
Cristóbal Martínez Corres (1822-42), wrote three operas             Unfortunately, his manuscripts seem to be lost forever.


                                                                                                                  Centro Gallego,
                                                                                                             old Teatro Nacional.
                                                                                                                        VO LU M E N I




     It was in the last third of the 19th century and the first     Regrettably, many thought that, at that time, this opera
 years of the 20th, when a real blossoming of operas, written       seemed already old-fashioned. It must be noticed that these
 by Cuban composers, took place in our homeland. That was           adverse comments were made when musicology was influ-
 a period of rich development in the field of musical compo-        enced by the idea that music, as a science, was in constant
 sition. Our composers created several works on vernacular or       evolution towards new forms, more developed and perfected.
 folkloric subjects and had the “delicious audacity” to incor-      These criteria were discarded a long time ago. Today we feel
 porate to the realm of “cultivated music” the rhythms and          that musical works must be judged paying attention to the
 melodies of our very rich popular vein. Among these com-           chronological context of the period when they were com-
 posers, we can mention Laureano Fuentes Matons, Gaspar             posed. The progression towards “perfection” is, if not an
 Villate Montes, Eduardo Sánchez de Fuentes, Hubert de              absurdity, at least a rather arbitrary concept. Otherwise,
 Blanck and José Mauri Esteve.                                      what’s the reason to listen to the music of Handel, Mozart or
                                                                    Verdi? Is Beethoven an old-fashioned composer?
    Laureano Fuentes Matons (1825-98). Fuentes Matons
 was born in Santiago de Cuba on July 4, 1825. In his adoles-          Gaspar Villate Montes (1851-91). Born in Havana, his
 cent years, he studied Harmony and Composition under the           musical vocation was evident since his early childhood. His
 renowned Juan Casamitjana, the famous Catalonian peda-             father recognized it and enthusiastically encouraged his son.
 gogue. When Fuentes was scarcely 15 years old, he was              When he was only four years old, he had already written an
 already the first violinist of the Music Chapel of the             Ave María. At the age of 16, he composed the music for a
 Cathedral of Santiago. Throughout his long and fruitful life,      libretto based on Angelo, Tirano de Padua, a drama written
 he composed sacred and secular music, founded musical              by Víctor Hugo. Villate later decided to destroy his own
 societies and publications, and offered violin concerts. He        score. Our Ten-Year War (1868-78) forced the Villate family
 was an accomplished virtuoso of this instrument. Fuentes left      to seek temporary refuge in the United States. When the
 for posterity several zarzuelas, songs, religious music and        young Gaspar returned to Cuba in 1871, he went on studying
 one opera, “La Hija de Jefte”, on a biblical subject, staged for   piano under the guidance of the great Nicolás Ruíz Espadero.
 the first time in 1875, in Santiago de Cuba. Years after his       Still captivated by opera, Villate composed one, of a semise-
 death, and already in republican times, this opera was staged      rious character, whose title was Las Primeras Armas de
 again in 1918, in an amplified version in three acts, includ-      Richelieu, but it was never staged. Then Villate traveled to
 ing additional pieces written by Fuentes, under the title of       France, to study musical composition and, back in Cuba,
 “Seila”. Those who knew this opera, and later had the oppor-       composed the opera Zilia, based on a libretto written by
 tunity of studying its musical score, considered that “Seila”      Temístocles Solera, who at that time was the librettist of
 had some influence of Gounod, the French composer.                 Verdi. When Villate returned to Paris, he had the pleasure of




                Grabado del Gran Teatro Principal de La Habana. Originalmente llamado Coliseo, edificio de 1776,
            primer teatro de la capital, que impulsó la difusión de los géneros dramáticos y musicales en general en Cuba.
14
     HERENCIA




     enjoying the successful première of “Zilia” at the Théâtre des         Although Villate sporadically composed some musical
     Italiennes, in 1877. Several years later, in 1881, the same      pieces with an authentic Cuban flavor, his style - as it hap-
     opera was staged in Havana, in the Payret Theatre. “Zilia”       pened also with the Brazilian Carlos Gomes - was always
     was followed by “La Czarina”, considered his best opera,         geared to Europe and to European ways, especially most
     whose première took place in 1879, in the Royal Theatre of       things Italian. One of our outstanding critics, under his own
     The Hague, in the Netherlands.                                   dogmatic and doctrinaire way of thinking, doesn’t make jus-
                                                                      tice to Villate and, although accepting that he had talent and
        His last operas were “Baltasar”, “Doña Inés de Castro”        ability, doesn’t recognize him any genius and, going even fur-
     and “Cristóbal Colón”. Baltasar was composed following the       ther in his comments, stated that, notwithstanding his success
     grand-opera style, and the libretto was based on the drama of    in Europe, Villate did not contribute anything new, but only
     the same title, written by one of the great Cuban authors,       commonplaces he took from Meyerbeer and Verdi, when the
     Gertrudis Gómez de Avellaneda. It was very successful in the
                                                                      latter was still in his youth. Evidently, this critic did not live
     Teatro Real of Madrid, in 1880. Doña Inés de Castro was also
                                                                      long enough to see how, in more recent years, world criticism
     a success in the Teatro Jovellanos of the Spanish capital, in
     1888. However, the score of this opera, and the score of         has justly reevaluated Meyerbeer and Verdi in his younger
     Cristóbal Colón as well, are sadly lost.                         years, who were the models admired by Villate. Would it
                                                                      accomplish anything a revision of the dictum of this com-
                                                                      mentator? In the opinion of many other critics, who were wit-
                                                                      nesses to the success of Villate, although his operas may have
Cúpula del Teatro de                                                  had ups and downs regarding inspiration and technique, he
 la Caridad de Santa                                                  left wonderful scenes and beautiful pages that, while he still
    Clara. Magnífico                                                  lived, deserved admiration and acclaim. His achievements
 edificio inaugurado                                                  should be reevaluated and rescued from current oblivion.
 el día 8 de septiem-
 bre de 1885 gracias                                                     Eduardo Sánchez de Fuentes Peláez (1874-1944).
a los donativos de la                                                 According to many scholars specialized in Cuban music,
   benefactora Marta                                                  Sánchez de Fuentes is the most complete Cuban composer.
        Abreu y de su                                                 His production covers operas, oratorios, zarzuelas, concert
       esposo D. Luis                                                 songs, lieder, ballet, dances and contredances, and plain or
    Estévez Romero.                                                   popular music. Born in a highly cultivated family, he began
  Este teatro, uno de                                                 to study music as a child in the Hubert de Blanck
 los más famosos de                                                   Conservatory. His teacher of piano and solfeggio was Carlos
 Cuba, tiene el privi-                                                Ankermann, father of the composer Jorge Ankermann and
        legio de haber                                                teacher of Ignacio Cervantes, the great musician. At the same
 recibido en su esce-                                                 time, he earned his Secondary School diploma in 1888 and
   nario a figuras tan                                                his Licentiate degree in 1894. He was the founder, in 1940,
importantes como el
                                                                      of the Corporación Nacional de Autores (National
   gran tenor italiano
                                                                      Corporation of Authors) and presided the Cuban Academy of
      Enrico Caruso.
                                                                      Arts and Humanities from 1930 through 1942. Sánchez de
                                                                      Fuentes passed away in 1944. It must be remembered that the
                                                                      composer of so many pages of beautiful music was also an
        The artistic life of Villate developed always under a bad     avid researcher of the origins of our Cuban music.
     omen. Whenever it seemed that he was on his way to reach
     worldwide recognition, his hopes failed. In the competitive         Nevertheless, in spite of all of his activities, he never went
     European scenario, he had to defer to other composers. He        far away from music, which was his authentic vocation. He
     had also to return to Cuba to be near his parents when both      earned, in 1922, the highest honors with his symphonic poem
     of them were about to die. Verdi, who had the opportunity        Anacaona in the Spanish American Symphonic Festivals in
     to appreciate the talent of the young Cuban, encouraged          Barcelona, and also conquered an award in the Palace of
     him to move to Italy, where, according to Verdi, it would        Nations. His opera La Dolorosa was staged with great suc-
     have been easier for Villate to present his operas. The guid-    cess in Torino, Italy. Sánchez de Fuentes left us six operas:
     ance and protection of this great master of the opera were       Yumurí (1898), El Náufrago (1901), La Dolorosa (1910),
     implicit in the Verdi’s words. Who knows how far Villate         Doreya (1918), El Caminante (1921) and Kabelia, the last
     would have gone if he had settled in Italy!                      one (1942).

                                                                                                                                15
                                                                                                                         VO LU M E N I




     Through all the strata of the musical works of Sánchez        posed, should instead be considered as praise. Patria was
 de Fuentes - either in Yumurí, inspired in an indigenous-         not staged again until 1922, at Teatro Martí, with the same
 Hispanic theme, or in La Dolorosa, with its style similar to      success, due to its fluent and rich melody and its careful
 the Italian “verist” current - it can be appreciated a deeply     orchestration that shows the harmonic dexterity of the
 Cuban vein that the author, without restricting himself to        composer.
 unavoidable theatrical requirements, could introduce freely
 in Tú, his famous habanera of worldwide fame. Among                  José Mauri Esteve (1856-1937). That period (the last
 those who have studied his operatic work, the predominant         third of the 19th century and the first years of the 20th)
 opinion is that El Caminante is his best opera. El                came to a close with this composer, who was considered by
 Caminante is a lyric poem in                                                                       Ignacio Cervantes as “the
 one act, with a libretto written                                                                   greatest Cuban musician”.
 by Villaespesa, and it was                                                                         Mauri, just like Sánchez de
 staged for the first time, in                                                                      Fuentes, covered different
 1921, in the National Theatre                                                                      genres (from opera and
 of Havana, formerly known as                                                                       symphonic creations to
 Teatro Tacón. The melodic                                                                          popular music). He was
 vein of Sánchez de Fuentes                                                                         accidentally born in
 emerges fluently in this work,                                                                     Valencia, Spain, but spent
 characterized by its sincere                                                                       his whole life in Cuba. His
 tenderness, without ever                                                                           father, a music professor,
 indulging in oversentimentali-                                                                     taught him his first solfeg-
 ty. I had, in my adolescent                                                                        gio lessons. When he was
 years, the privilege of listening                                                                  11 years old, Mauri began
 to many of these pages.                                                                            his formal study of piano,
 Generally speaking, the music                                                                      harmony, counterpoint,
 of Sánchez de Fuentes, just                                                                        composition and fugues.
 like the music of Lecuona one                                                                      His theatrical musical
                                        Plumilla de Wally de 1943. Orquesta Sinfónica de La
 or two decades later, will be          Habana en el Teatro Pro-Arte Auditórium. La Orquesta
                                                                                                    career began in 1874,
 always associated with a peri-         Sinfónica de La Habana y en el ángulo superior aparece     with a zarzuela. Later he
 od of our history in which the         la fundadora de Pro-Arte, María Teresa de Giberga.         took long and fruitful trips
 spirit of romanticism was still                                                                   to Europe and South
 alive, although already approaching its end.                                                      America. Back in Cuba,
                                                                   Mauri became, in 1910, one of the charter members of the
     Hubert de Blanck (1856-1932). Hubert de Blanck was            National Academy of Arts and Humanities.
 born in Utrecht, The Netherlands, and settled in Havana in
 1884, when he decided to implement his project of estab-             His sincere modesty sometimes conspired against him.
 lishing a conservatory that later became the Conservatorio        He wrote only one opera, La Esclava, staged for the first
 Nacional de Música Hubert de Blanck (National conserva-           time in 1921 in the Teatro Nacional. Many considered that
 tory of Music Hubert de Blanck).                                  this opera was the summit of Cuban productions at that
                                                                   time, for its music and its subject. Its plot, very typical of
    Hubert de Blanck was more of a pedagogue than com-             our history, reminds us of Cecilia Valdés, the famous novel
 poser, but he left two operas: Actea, that has never been         written by Cirilo Villaverde: the young slave woman who
 staged, and Patria, in one act, whose première took place in      does not know she is the daughter of her master. Mauri
 1899, with outstanding success, in Teatro Tacón. The              incorporated to his score the musical forms of our
 author, rather modestly, classified this opera simply as a        habaneras, criollas, danzones and rumbas, but not only as
 “Lyric Episode”, but it is really the first Cuban opera that      incidental touches of local color, but as important elements
 deals with an imaginary occurrence in the Cuban thicket           of his opera. This first performance was received with
 (manigua) during our War of Independence (1895-98).               reservations, because the public at that time had European
 Those who attended the première thought that the text, in         leanings. It has been said, however, that if one of the operas
 charge of the journalist Ramón Espinosa, was not at the           of that fruitful period is destined to survive within our
 same level with the music, which was judged (although not         Cuban artistic heritage, that opera is La Esclava. Its recent
 with a negative intention) as influenced by the Italian opera     reprises support this opinion. The Cuban values and feel-
 and especially by the composer Leoncavallo. This criti-           ings of Mauri captured something of our collective soul,
 cism, considering the period in which Patria was com-             our personality as a people, and our historic idiosyncrasy.


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