El Sacerdote y la Catequesis

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El Sacerdote y la Catequesis Powered By Docstoc
					                                          Misión irrenunciable

         Misión que exige contemplación y escucha
         de la Palabra de Dios y de los hermanos

     ¡Centinela! ¿qué ves en la noche?


El sacerdote es un centinela para la humanidad y la comunidad cristiana


                           Vigilante y tenso
    para vencer y penetrar en la oscuridad y vislumbrar el amanecer
                          Misión irrenunciable

     Misión que exige contemplación y escucha
     de la Palabra de Dios y de los hermanos

   ¡Centinela! ¿qué ves en la noche?
  Misión recibida de los apóstoles:
anunciar lo que tocan nuestras manos
          y ven nuestros ojos
                     Los hombres nos necesitan.

testigos de la
compasión
de Dios para cada
hombre



                                             Nos necesitan testigos
 ¿Qué somos?                                 de la misericordia de Dios,



   ¿Qué soy?         Si no es esto
                       ¿Qué es?

Sacerdote: testigo de la misericordia y la compasión
        mártys -yros de la misericordia y la compasión
  La catequesis en cuanto forma peculiar del ministerio de la
  Palabra, tiene su centro de gravedad en la comunidad eclesial.




  El ministerio sacerdotal y la catequesis tienen una relación muy
  estrecha.
  El presbítero se implica en la acción catequizadora desde
  la identidad más honda de su ministerio.


Ministerio sacerdotal y catequesis tienen el mismo „código genético‟,
                     idéntica estructura interna:
         cristocéntrica y esencialmente comunitaria.
 El servicio catequético en una Iglesia particular, aunque se
  realiza a través de múltiples agentes, es un servicio único.
   Las grandes acciones evangelizadoras tienen, cada una,
                  el carácter de servicio único.
        Su naturaleza eclesial les confiere tal carácter.

La catequesis es un servicio de la Iglesia particular. El sujeto de
toda acción pastoral es la Iglesia, y ella es única.

Los sacerdotes, religiosos y seglares que toman parte en la
catequesis, como agentes de un servicio único, realizan la tarea
de catequizar conjuntamente, pero de manera diferenciada,
cada uno según su particular condición dentro de la Iglesia
(ministerio ordenado, estado religioso, carácter secular laical).

     „La catequesis es una responsabilidad diferenciada
                    pero común‟ (CT, 16).
     El sacerdote actúa en la catequesis en cuanto sacerdote.

Reducir el sacerdocio ministerial a su dimensión litúrgica
y pensar que, en la catequesis, el sacerdote es simplemente uno más


     Dimitir de su responsabilidad, entregándola, de modo casi
     exclusivo en manos de los catequistas


Excesivo celo de su responsabilidad y olvidar que los catequistas
no son meros auxiliares suyos, sin personalidad ni responsabilidad


  Sentir que la catequesis es algo perteneciente al mundo de lo
  ya sabido y „rutinario‟
   El sacerdote actúa en cuanto sacerdote.



           Hacia la Iglesia para formar comunidad cristiana


Hacia el mundo para anunciar el Evangelio con palabras y obras
a todas las gentes
       ¡Centinela! ¿qué ves en la noche?
   „Los presbíteros existen y actúan para el anuncio del
   Evangelio al mundo y para la edificación de la Iglesia,
     personificando a Cristo Cabeza y Pastor (PDV 15)
    El sacerdote actúa en la catequesis en cuanto sacerdote.


Dentro del grupo de catequistas, el carisma presbiteral está al
servicio de la vocación catequética de los laicos y de los religiosos.
Su función propia consiste en descubrir los carismas para la catequesis,
ayudar a discernirlos y acompañar a los catequistas en el ejercicio de su
tarea

        ¡Centinela! ¿qué ves en la noche?
  „Reconozcan y promuevan (los presbíteros) la dignidad
  de los laicos y la parte que les corresponde en la misión
                      de la Iglesia” (PO, 9)
Desde 1962 – I Congreso Catequístico Nacional – hasta hoy
              hay un largo camino recorrido


     Hay adquisiciones notables en la vida de la Iglesia actual,
     fruto de la acción del Espíritu Santo en el Pueblo de Dios
                  a favor del crecimiento del Reino.




    En la reflexión catequística, hay puntos de NO RETORNO
  • El fin de la catequesis es poner en contacto y comunión-
  intimidad con Jesucristo. (DGC 80 – CT5)
La catequesis es antes que nada un servicio a la fe, y la fe surge
entre Dios, que se manifiesta o revela, y el hombre libre, que
responde a su llamada. Por lo tanto no es un asunto de mera
instrucción, simple competencia humana o enseñanza religiosa
como transmisión de saberes.


                             NO RETORNO

              Cuando se prescinde de la vida de fe, se puede encontrar con
              actitudes no creyentes, aunque haya una „confesión‟ doctrinal y
              hasta prácticas „religiosas‟


    No se trata tanto de conservar la fe como de crecer en ella,
    de acompañar su maduración y de impulsarla para que sea
    misionera.
      • La catequesis no es una acción más entre otras muchas,
      sino una etapa básica del proceso evangelizador


  • No es sólo cosa de niños, sino la acción eclesial que trata de
  fundamentar la fe a cualquier cristiano que lo necesite


                        NO RETORNO

   • No trata solo de preparar para recibir un sacramento, sino de
   acompañar al creyente en el crecimiento de su fe hasta
   llegar a la madurez

• No es una mera enseñanza, sino un aprendizaje, un noviciado,
que inicia a la totalidad de la vida cristiana
          ¡Que maravilloso saber que desde estas certezas
          no hay marcha atrás!!



                        NO RETORNO


¡La catequesis pone en intimidad con Jesucristo!!
¡Me pone en intimidad, lo pone en intimidad, nos pone en intimidad!

                 ¡La catequesis acompaña, en un aprendizaje,
                 un noviciado que inicia a la vida cristiana!!
Miremos hacia atrás con gratitud
      y por lo que vemos en el horizonte vivamos apasionadamente el
                                presente…

             Continuemos andando el camino con valentía,
                    con esperanza, con entusiasmo

 con sacerdotes enamorados del hombre contemporáneo
                y del proyecto De Dios.
       Sacerdotes anunciadores de Buenas Nuevas
              y no profetas de catástrofes,
     Sacerdotes servidores y testigos del amor de Dios
               y no meros denunciantes de
      males de la sociedad y persecuciones para la fe
         Sacerdotes confiados en el Espíritu de Dios
          y en las posibilidades de nuestro pueblo
            Qué tenemos que hacer??
Decidirnos más eficaz y operativamente por la evangelización
                Una evangelización hacia fuera y una evangelización
                hacia dentro

El que quiera ser pastor en nuestro tiempo tiene que renunciar
a ver necesariamente la cosecha
                   Sentido pastoral de que uno siembra y otro cosecha

Invertir en catequesis
                  En todas las dimensiones de lo que inversión significa

Salir del eclesiocentrismo y poner de verdad en el centro
de toda preocupación y quehacer eclesial al Padre, al Hijo
y al Espíritu Santo (Card. Ratzinger, Sinodo sobre Europa 1991)
          Una pastoral eclesiocéntrica nos puede hacer un daño definitivo
           Qué tenemos que hacer??

Reconocernos siervos inútiles para la obra de Dios

         El protagonismo es de Dios. Tenemos una catequesis demasiado
         centrada en los medios, incluso los catecismos. Nosotros somos
         medios pero no debemos estorbar….


Confianza en la Palabra y la fuerza del Espíritu de Dios

       El protagonismo es de Dios, no de la Iglesia…
       El protagonista principal es el Espíritu de Dios, no los catequistas
             Qué tenemos que hacer??

Vivir con gozo y alegría la vocación. El ciento por uno se manifiesta
ya aquí participando del gozo y la paz.
                          Hay necesidad de alegría y gozo en la fe
                                    (rever Gaudete in Domino de Pablo VI)


Que el “Ven Señor Jesús” esté siempre presente en toda Pastoral.
                       Mantener siempre la tensión escatológica que nace
                        de una auténtica vivencia de la esperanza teologal

Desinfectarnos de los pelagianismos y otros maniqueísmos y
amar profundamente al hombre y a la creación.
Lo que el Señor hizo admirablemente en el principio, en
Jesucristo lo ha vuelto a rehacer y renovar más admirablemente
todavía
             Qué tenemos que hacer??

Crecer en espiritualidad del buen samaritano: amar
sin pedir tarjeta de identidad. Sin pedir respuesta para nosotros,
ni siquiera respuesta para la Iglesia



 Volver a lo esencial: al don de Dios que es fe, esperanza y amor,
 núcleo de la predicación apostólica

            “Lo que os damos es lo que hemos recibido y lo vivimos con gozo.”
                                                                    (1Cor. 15)
De lo qué tenemos que hacer


           Qué queremos hacer??
  En este final del siglo XX, Dios y los acontecimientos, que son
otras tantas llamadas de su parte, invitan a la Iglesia a renovar su
confianza en la acción catequética como una tarea absolutamente
 primordial de su misión. Es invitada a consagrar a la catequesis
      sus mejores recursos en hombres y energías (…) para
  organizarla mejor y formar personal capacitado. En ello no hay
     un mero cálculo humano, sino una actitud de fe” (CT, 15)


   ¿Qué Iglesia podrá responder a este reto sino una
  Iglesia apasionada por hacer crecer a los hombres en
         la vida en plenitud que nos trae Cristo?

   Una Iglesia que no se derrumba ante la indiferencia y el
   cansancio de tantos, pues sabe que el Maestro Interior,
            el Espíritu Santo, siempre la precede.
  En este final del siglo XX, Dios y los acontecimientos, que son
otras tantas llamadas de su parte, invitan a la Iglesia a renovar su
confianza en la acción catequética como una tarea absolutamente
 primordial de su misión. Es invitada a consagrar a la catequesis
      sus mejores recursos en hombres y energías (…) para
  organizarla mejor y formar personal capacitado. En ello no hay
     un mero cálculo humano, sino una actitud de fe” (CT, 15)


     ¿Qué Iglesia podrá promover una catequesis viva
   sino la que conoce la alegría y la lucha, la esperanza
    y la paz de quien se sabe llamada a dar testimonio
          de un encuentro que transforma la vida?

        Una Iglesia que se toma en serio su vocación a
  la santidad, empeñada en crecer hasta la medida de Cristo
 Los presbíteros estamos llamados a participar
    en primera persona en la renovación de la
 Iglesia. Nada mejor que disponernos a acoger
   el don del Espíritu que, como el viento y el
fuego, nos lleva a prodigar entre los hombres la
   Buena Noticia de que Jesucristo vive, que
   ahora existen motivos y posibilidades para
empezar a construir un mundo según el designio
  de Dios. Grabemos en nuestro corazón estas
palabras de San Pablo a Timoteo, son como una
          luz que ilumina nuestros pasos:
“Te recomiendo que reavives el carisma de Dios
              que está en ti” (2Tm. 1,6)
Textos básicos de Mons. José Manuel Estepa Llauréns y otros, desarrollados
en las XXV Jornadas Nacionales de Delegados de Catequesis de España,
cuyo tema fue: “El sacerdote y la catequesis”




                                      Junta Nacional de Catequesis
                                      Equipo de Formación de Catequistas
                                      formaciondecatequistas@yahoo.com.ar

				
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