DEPARTAM ENTO DE COM UNICACIÓN
NOTA DE PRENSA
F. Stuart Chapin, de la Universidad de Alaska Fairbanks, expone en la Fundación BBVA los datos más recientes sobre el calentamiento del Ártico y el cambio global
La emisión de calor de la Tierra a la atmósfera en el Ártico se ha incrementado en 3 vatios por metro cuadrado y por década desde 1961
Es la misma cantidad de calor que los modelos de cambio climático estiman que se producirá en las próximas décadas como efecto de multiplicar por dos la concentración de CO2 atmosférico La nieve se funde cada vez más temprano en el Ártico –dos días y medio más pronto por década– , acelerando el cambio climático en la región
13 de abril de 2007. El Prof. F. Stuart Chapin, catedrático de Ecología de la Universidad de Alaska-Fairbanks, ha expuesto en la Fundación BBVA los datos más recientes sobre el calentamiento del Ártico y sus efectos sobre el cambio global, así como la respuesta de la vegetación ante el calentamiento del clima en latitudes elevadas que, en algunas ocasiones, puede contribuir a acelerar el calentamiento. Según las investigaciones realizadas por el equipo de Chapin en la Universidad de Alaska, la nieve se funde cada vez más temprano en el Ártico, acelerando el cambio climático en la región, que experimenta en los últimos años las temperaturas más elevadas de los cuatro últimos siglos. Los datos registrados por F. Stuart Chapin desvelan que la nieve en el Ártico se ha derretido dos días y medio por década más pronto, como promedio, entre 1961 y la actualidad. El agua y la tierra libre de nieve absorben más cantidad de luz solar que el hielo, que tiene una alta capacidad de reflexión, y calientan la atmósfera al liberar el calor absorbido. Esta emisión de calor de la tierra a la atmósfera se ha incrementado en casi 3 vatios por metro cuadrado por década desde 1961, la misma cantidad de calor que los modelos de cambio climático estiman que se producirá como efecto de multiplicar por dos el CO2 atmosférico. En opinión de Chapin, los cambios en el albedo –cantidad de radiación que una superficie refleja en relación con la que recibe– son la explicación más probable del acentuado calentamiento que se está produciendo en Alaska y en otras
regiones situadas en latitudes altas. Desde el citado año 1961 se ha producido un calentamiento del suelo en los meses de verano de 2ºC; el calentamiento del terreno ha producido, según sus investigaciones, un calentamiento del aire cuya temperatura se ha elevado en 2,7ºC durante este periodo, alcanzándose así las temperaturas más altas registradas en los últimos 75 años.
En opinión de Chapin, resulta todavía más preocupante la desaparición masiva de hielo que se está produciendo en el Ártico, ya que la diferencia en el albedo del agua y el hielo marino es todavía más pronunciada que en tierra. A medida que se derrite el hielo en el norte de Alaska, mayor cantidad de agua está expuesta a la luz del sol y, aunque el incremento en la temperatura del agua produce un aumento de la nubosidad, no es suficiente para compensar los cambios en el albedo.
LA EXPANSIÓN DE LOS BOSQUES ACELERA EL CALENTAMIENTO EN ALASKA
La prolongación de la temporada libre de nieve ha permitido, por otra parte, la expansión hacia el norte de Alaska de árboles y arbustos que, progresivamente, van colonizando las regiones anteriormente ocupadas por la tundra. Según las estimaciones de los científicos de la Universidad de Alaska, si se mantiene el ritmo actual de expansión de los bosques, el calentamiento de la atmósfera en el Ártico podría multiplicarse entre 2 y 7 veces en las próximas décadas. El adelanto en la fusión de las nieves árticas tendrá también, en opinión de Chapin, profundos impactos en las diferentes formas de vida que se dan en el Ártico y afectará tanto a las comunidades humanas como a los animales y vegetales que habitan en el Polo Norte. El caribú, cuyas migraciones en
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primavera coincidían con el principio del deshielo, podría verse perjudicado por las nuevas condiciones climatológicas, ya que su llegada a las costas del Ártico se producía en el momento en que aparecían los primeros brotes de plantas en la tundra. Con el adelantamiento del deshielo, las plantas podrían estar ya más duras y, además, los puentes de hielo que utilizan estos mamíferos para atravesar los ríos podrían haber desaparecido cuando los caribús llegaran a ellos.
INCENDIOS CADA VEZ MÁS FRECUENTES
Chapin dirige en la actualidad un proyecto de investigación para analizar las interacciones entre el hombre, el fuego y la vegetación. El fuego es la alteración más importante que sufren los bosques boreales y los incendios se producen con mayor frecuencia a medida que el clima se hace más templado. En opinión de Chapin, una de las formas en que la actividad humana puede influir en mayor medida sobre los ecosistemas de las regiones polares y su clima es alterando el régimen de incendios. Entre 1950 y 2006 se han producido en Alaska 15 grandes incendios de más de un millón de acres cada uno (400.000 hectáreas). En ellos han ardido un total de 39 millones de acres (16 millones de hectáreas), superficie equivalente a casi un tercio del territorio español. Siete de estos grandes incendios han tenido lugar en los últimos 15 años y han devastado un total 19 millones de acres (7,7 millones de hectáreas).
Área quemada en Alaska entre 1950 y 2006
7,000,000
15 Fire Seasons > 1,000,000 ac - 7 (47%) have occurred since 1990
6,000,000
5,000,000
Total Area Burned (acres)
4,000,000
3,000,000
2,000,000
1,000,000
10 yr average
0
1950
1952
1954
1956
1958
1960
1962
1964
1966
1968
1970
1972
1974
1976
1978
1980
1982
1984
1986
1988
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
Fire Season
2006
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Si desea más información, puede ponerse en contacto con el Departamento de Comunicación de la Fundación BBVA (91537 66 15 y 94 487 46 27)
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