“El cambio climático, un problema global, que requiere una solución global” Por Lucia Biset. Instituto Lange Ley
El fenómeno del calentamiento global, es la mayor crisis que está enfrentando el mundo. Y ocupa el primer lugar en la agenda internacional, ya que tanto la ONU, como científicos vinculados a la Organización, aseguran que pone en riesgo a la humanidad. La temperatura de la superficie terrestre ha aumentado en los últimos siglos y se espera que siga aumentando entre 1,4º y 5,8º para el año 2100. La razón de la subida de la temperatura se debe al proceso de industrialización causado por el hombre, en el que las actividades humanas, como la combustión del petróleo y del carbón, la tala indiscriminada de árboles y la explotación agrícola, la contaminación de las aguas, entre otras, han aumentado el volumen de “gases de efecto invernadero”, como el dióxido de carbono, el metano y otros, en la atmósfera. Cuando el volumen de estos gases crece o aumenta, provoca temperaturas elevadas y modifica el clima, es por eso que se utiliza la expresión de cambio climático. Las consecuencias de este fenómeno son visibles en muchas partes del mundo: especies vegetales y animales ya están debilitadas por la
contaminación, la especie humana, es decir, todos los hombres y mujeres que habitan el planeta, se encuentra o se encontrará con dificultades a causa de las tormentas que llevan a inundaciones, de las sequías que en algunas zonas agrícolas es imparable e imposible de combatir por cuestiones económicas y que causan problemas en la siembra y en la cosecha; o en las ciudades, ya
que se hace imposible habitar viviendas y, en efecto, se produce el exilio de las personas. Un claro ejemplo de estas consecuencias son los refugiados ambientales, quienes son hoy en día, la mayor preocupación de los Estados que no siempre se encuentran preparados para hospedarlos y brindarles un techo y comida. Reciben este nombre los hombres y mujeres que han sido desterrados por el clima, que por causa de desastres naturales, ya sea tormentas, tsunamis o la erosión de los hielos, tuvieron que dejar su país, su ciudad, su casa, en ocasiones escuelas, trabajo y hasta familiares y amigos. Son muchos los casos conocidos, desde islas que son lugares paradisíacos, hasta ciudades y barrios enteros, que por causa del aumento del nivel del mar, o por inundaciones, desaparecieron o están a punto de desaparecer. Desde 1992 se comenzaron a firmar tratados y convenciones para la protección del medio ambiente, teniendo en cuenta el uso sostenible o sustentable de los recursos. El Protocolo de Kyoto es una respuesta concreta que obliga a los países desarrollados que son parte, a reducir o limitar sus emisiones de gases de efecto invernadero. El Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático, conocido como “IPCC”, que tiene la función de evaluar la información científica, técnica y socioeconómica sobre el cambio climático, en un informe concluyo qué es lo que debe elaborarse para enfrentar los efectos de este fenómeno “….debemos disponer de información actualizada, de estudios progresivos de seguimiento climático e hidrológico; de lo contrario, es imposible (…) planificar…”. Además agregó que, como es probable que las selvas tropicales se conviertan en sabanas, y las tierras cultivables en zonas secas, “todo lo que se haga para solucionar los factores
(…), será una buena contribución para hacer frente al impacto del cambio climático”. Sin una reacción del mundo y una lucha por mejorar el planeta, las condiciones climáticas se modificarán y esto afectará al mundo entero, dejando solo aguas contaminadas, graves problemas de falta de arboles, más casos de refugiados ambientales, islas que desaparecerán del mapa. Es por esto que es hora de que los seres humanos empiecen a preocuparse y a tomar medidas sobre el tema, ya que el hombre es culpable de esta situación. ¿Cómo puede revertirla? Por ejemplo, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero,
aprovechando las tecnologías de energía renovable, utilizando combustible de manera más eficiente, frenando la deforestación y plantando árboles de forma intensiva. Y siempre teniendo en cuenta que los países industrializados son los que más contaminan y menos sufren las consecuencias, porque tienen el capital para prepararse frente a posibles sucesos. En cambio, los países en vías de desarrollo son los que más sufren las consecuencias del cambio climático, y por ende, piden ayuda. Por lo tanto, solo mediante la concientización de todos resultará posible encontrar una solución que beneficie globalmente.