Fundamentos y habilidades de los deportes de asociación y su didáctica
BLOQUE DE GENERALIDADES
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El Inicio de las Actividades Deportivas como contenidos de la E.F.
1. Carácter Polivalente se debe dar al alumno la oportunidad de tener
un contacto básico significativo, con una diversidad de actividades. 2. 3. 4. Nº total de actividades debe estar adecuado al tiempo total
disponible.
Es conveniente ofrecer opciones de manera que se contemplen los intereses y preferencias de los alumnos. El nivel de exigencia en la ejecución deberá centrarse sobre los aspectos básicos de la técnica deportiva correspondiente.
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El Inicio de las Actividades Deportivas como contenidos de la E.F.
5. Las condiciones de ejecución real reglamentaria deben estar adaptadas: 1. Las reglas deben adecuarse a las posibilidades de ejecución del alumno. 2. Las condiciones de práctica deben adecuarse para que se propicie una máxima posibilidad de participación activa en las sesiones de trabajo por parte del alumnado. 6. La actividad deportiva debe ser presentada de la manera más globalizada posible. Es muy aconsejable la utilización de juegos de aplicación donde en una circunstancia lo más parecida posible a la de la práctica real, se puedan
utilizar los elementos que el alumno ha aprendido en forma analítica. El nº
total de actividades deben estar adecuadas al tiempo total disponible.
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Directrices Didácticas
Las directrices didácticas para la programación en esta fase de edad serán las siguientes:
Conservar el principio de polivalencia del programa pero con un carácter más restringido, es decir, los alumnos deberán tener una experiencia variada, pero dentro de un espectro más reducido respecto a la obligatoriedad. De acuerdo con esto, establecer un principio de opcionalidad dentro de las posibilidades de cada centro, dentro del cual se puedan atender al menos básicamente los intereses de los alumnos. Tener en cuenta el diseño del programa, las preferencias de los alumnos dentro de las posibilidades reales de cada centro docente. Se debe poner un gran énfasis en el desarrollo de la condición física.
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Directrices Didácticas
Las sesiones de trabajo tienen que implicar la realización de un esfuerzo
físico importante, el alumno/a tiene que sentir al final de cada clase la sensación de que ha “trabajado”. Los planteamientos de enseñanza tienen que tener una vinculación clara y directa con su aplicación real. El interés por el perfeccionamiento de los fundamentos técnicos de cada deporte debe generarse como una necesidad que surja a partir de la dificultad que su ejecución implique en la situación de aplicación real. Además de todas estas consideraciones, será muy conveniente en esta fase de edad, organizar actividades físico-deportivas en horario extraescolar, para que, de una forma voluntaria, el alumno tenga oportunidad de especializarse y de competir a un mayor nivel en aquello que goce de sus preferencias.
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Metodología
Los Criterios fundamentales sobre los que se orientan la metodología de la enseñanza de las actividades deportivas deben ser:
1. Flexible: Ajustándose a cada alumno, las propuestas de ejercicios a realizar están pensadas para todos los alumnos, sin hacer separaciones en orden a capacidades, sexo, etc., ni fijando marcas que no puedan estar al alcance de todos los alumnos. Se piensa en propuestas que admitan cualquier tipo de respuesta. 2. Activa: Buscando hacer al alumno protagonista de su propia actividad en función de la capacidad de cada alumno. La utilización de esta metodología requiere una buena organización y sistematización del trabajo para evitar tiempos de espera. Se basa principalmente en actividades como circuitos, programas de entrenamiento, asignación de tareas, etc., pero manteniendo siempre
el criterio de potenciar la creatividad del alumno huyendo de modelos fijos, estereotipados o
repetitivos. 3. Participativa: Potenciando la cooperación y el compañerismo por medio de una organización de grupos y equipos heterogéneos y equilibrados, evitando el espíritu del “gheto”.
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Metodología
Los Criterios fundamentales sobre los que se orientan la metodología de la enseñanza de las actividades deportivas deben ser:
4. Integradora: Partiendo de que el trabajo psicomotor debe estar en función de las capacidades y posibilidades de cada alumno, entendiendo que no existe una
respuesta motriz única, sino una mejora o progresión del punto de partida motriz. Hay
que evitar hacer diferencias en función del sexo o de otros condicionantes. 5. Inductiva: Intentando que el alumno vaya formando adecuadamente su imagen corporal por el movimiento. 6. Lúdica: Fundamentando todas las actividades en los principios del juego.
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INICIACIÓN A LAS TAREAS MOTRICES ESPECÍFICAS. 10, 11, 12 Y 13 AÑOS.
Toda actividad de índole física centrada en torno a la consecución de un objetivo concreto y enmarcado por unos condicionamientos precisos y bien definidos en su realización, constituye lo que se denomina como tarea motriz específica. Las tareas motrices específicas implican un principio de eficiencia en el movimiento, ya que se centran primariamente alrededor de la consecución de una determinada meta.
Cualquier tarea motriz, por compleja que sea, resulta por combinación de las habilidades y destrezas básicas, -desplazamientos, saltos, giros, lanzamientos y recepciones-.
Hay que considerar que los matices de ejecución de las tareas y sus variantes representen un gran número, así que las posibilidades combinatorias son prácticamente infinitas.
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INICIACIÓN A LAS TAREAS MOTRICES ESPECÍFICAS. 10, 11, 12 Y 13 AÑOS.
Las actividades deportivas constituyen gran parte de los contenidos didácticos que
se proponen en esta fase. El hecho deportivo constituye en nuestra actual sociedad un acontecer importante dentro de la vida de todo individuo, con un componente utilitario
básico, de mejora y mantenimiento de la salud física y mental.
Somos conscientes de la gran cantidad de tareas motrices específicas y dentro de éstas muchos deportes pueden ser introducidos antes de las edades a las que esta fase hace referencia. De acuerdo con lo dicho y dentro del panorama de los contenidos de la asignatura hacemos algunas indicaciones al respecto de las características diferenciales de unos y otros deportes, en lo que se refiere a aspectos didácticos concretos.
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INICIACIÓN A LAS TAREAS MOTRICES ESPECÍFICAS. 10, 11, 12 Y 13 AÑOS.
En principio podemos hablar de unos deportes básicos, entendiendo que se encuentran más directamente relacionados con las habilidades y destrezas básicas que en ellos se aplican. La exigencia respecto al mecanismo perceptivo y al mecanismo de decisión no es demasiado grande. Sin embargo, la exigencia de esos deportes sobre el mecanismo de ejecución suele ser muy grande, como ejemplo de los mismos podemos citar al atletismo, la natación y la gimnasia en sus diversas modalidades deportivas. En la otra categoría de deportes que nosotros vamos a denominar como complejos se desarrollan en entornos cambiantes, la realización de los mismos está sujeta a un proceso de ejecución constantemente mediatizado por los factores externos, y donde el control de movimiento es de regulación externa. La denominación de complejos está originada, en primer lugar, en la forma en la que se encuentran incardinadas las habilidades y destrezas básicas, ya que estas actividades tienen un mayor número de componentes de ejecución y el orden secuencial de ejecución de los mismos puede ser absolutamente variable de una circunstancia a otra, y que las exigencias de este tipo de deportes respecto a los mecanismos de percepción-decisión-ejecución es bastante grande. El fútbol, baloncesto, balonmano, voleibol, rugby, hockey, etc. estarían englobados en esta definición.
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LA CULMINACIÓN DE UNA ETAPA. LA MOTIVACIÓN HACIA EL EJERCICIO FÍSICO DEL ADOLESCENTE Y DEL JOVEN. 14, 15 Y 16 AÑOS.
Durante esta fase se van a decantar en el alumno/a de esta edad una serie
de actitudes hacia el ejercicio físico que van a resultar determinantes para que en el futuro puedan y deseen beneficiarse de todos los aspectos positivos de la actividad física, o por el contrario se orienta hacia esquemas de vida sedentarios, que les cierren el camino hacia una experiencia vital fundamental para la persona humana. Acerca del ejercicio físico, los factores que movilizan la
conducta hacia el ejercicio físico a lo largo de las edades comprendidas
en esta fase son fundamentalmente:
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LA CULMINACIÓN DE UNA ETAPA. LA MOTIVACIÓN HACIA EL EJERCICIO FÍSICO DEL ADOLESCENTE Y DEL JOVEN. 14, 15 Y 16 AÑOS.
Dominio sobre la tarea motriz que tengan que realizar. El poder
mostrar habilidad sobre lo que están haciendo es un resorte importante, los aprendizajes anteriores que más éxito y más progreso hayan producido son los que tienen más probabilidad de afianzarse como conductas estables. Las diferencia en ejecución entre dos muchachos/as de esta edad, uno con aprendizaje previo y otro que se enfrente por primera vez a la realización de esa tarea, puede ser tan grande que hagan desistir al segundo de la práctica por sentirse “fuera de lugar” . Poderío físico sobre el medio. Sentir como, de día en día, se es capaz de actuar con una operatividad mayor que nunca sobre el medio que le rodea es una de las cosas que llenan de satisfacción en estas edades. El proporcionar un ejercicio físico vigoroso que acreciente este sentido de capacidad operativa y de poderío físico es otro resorte importante.
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LA CULMINACIÓN DE UNA ETAPA. LA MOTIVACIÓN HACIA EL EJERCICIO FÍSICO DEL ADOLESCENTE Y DEL JOVEN. 14, 15 Y 16 AÑOS.
Influencia positiva del ejercicio sobre la estética corporal. Un
desarrollo físico armónico confiere al joven un aspecto agradable y atractivo que puede jugar un papel importante en el éxito social. Muchas chicas son capaces de someterse a un ejercicio extenuante si están convencidas de que con ello van a lograr una mejor figura. Utilización de los aspectos lúdico-competitivos del ejercicio físico de una manera seria y organizada. Los jóvenes a esta edad están luchando por un hueco en el mundo adulto, piensan que ya ha llegado la hora de que dejen de tratarlos como “niños” y que tienen derecho a que se les tome en serio.
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Estructuración de la enseñanza
Presentación global del deporte. Durante esta fase (breve en lo posible) se hará comprender al alumno los objetivos y el significado del deporte y se dará conocimiento de las reglas fundamentales, sobre todo de aquellas que sean determinantes para delimitar el tipo de ejecución y las técnicas específicas, por ejemplo, el baloncesto sería un deporte de unas características totalmente diferentes si el reglamento no exigiera botar el balón para desplazarse con él.
Familiarización perceptiva. Las características perceptivas de la actividad en sí y en el entorno en el cual debe desenvolverse, tienen que ser asimiladas al menos en sus aspectos más fundamentales para que puedan aprenderse con éxito los elementos iniciales de ejecución. Este es el momento para que el alumno empiece a formar una atención selectiva (qué pasa en el entorno de ese juego) en función de la que poder estimar correctamente el valor que tienen los diferentes estímulos presentes y la importancia o insustancialidad de la información que conducen.
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Estructuración de la enseñanza
Enseñanza de los modelos técnicos de ejecución. Todos los deportes tienen una técnica o técnicas de ejecución de una eficiencia probada al menos empíricamente. Estas técnicas se constituyen en modelos de eficiencia a asimilar. El aluno tiene que llegar a una ejecución correcta en líneas generales. Integración de los modelos técnicos en situaciones básicas de aplicación. A medida que se van cubriendo objetivos en la fase anterior se deben plantear situaciones lo más próximas posibles a la situación real en las cuales los alumnos/as pueda experimentar la dificultad real de ejecución que implican los diferentes elementos en su contexto auténtico. Formación de los esquemas fundamentales de decisión. La formación de una adecuada táctica individual es un proceso a veces totalmente desatendido o simplemente dejado al azar. El alumno de ser capaz de elegir la respuesta más idónea a la situación planteada. Enseñanza de los esquemas tácticos colectivos. La comprensión de las estrategias básicas de conjunto, tanto de carácter ofensivo como defensivo, deben ser planteadas de una manera sistemática. El significado de la aportación individual en el esfuerzo colectivo de ser uno de los puntos didácticos clave, así como la asimilación de la aplicabilidad eficiente.
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EL DEPORTE INFANTIL
El deporte infantil puede ser la base de una carrera deportiva que adquiere su
verdadera forma durante los rápidos cambios físicos y psíquicos de la adolescencia. Sin embargo, este proceso natural se puede volver ineficaz cuando transplantamos sin más “el mundo del deporte” al “mundo infantil”, pues ambos no coinciden en todos sus rasgos, y es necesario, por tanto hacer una adaptación del primero al segundo para no caer en un simple mimetismo del deporte de adultos, ya que nunca podemos esperar que los niños reaccionen como si fueran personas mayores. La inconstancia y los abandonos en el deporte infantil, que llegan hasta el 60 por 100 en la adolescencia, se deben en su mayor parte a las estructuras y el modo de
funcionamiento del propio deporte infantil, sobre todo si es federado, que muchas veces
se contenta con aplicar un modelo reducido del adulto (estructura muy jerárquica, carácter demasiado serio de los entrenamientos, modelo rígido entrenamientocompetición, etc.) que el niño no está en condiciones de jugar.
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EL DEPORTE INFANTIL
Sucede esto último cuando la iniciación deportiva está orientada exclusivamente a la
competición, que, evidentemente, prima el resultado, lo que hace que en la práctica el técnico elija a los mejores, convirtiendo la iniciación deportiva en una “selección deportiva” de la que muchos espontáneamente se autoexcluyen, o son excluidos por el propio técnico orientado por la lógica competitiva. Sin embargo, en el deporte infantil deberíamos hablar más de “formación deportiva” que de “selección deportiva”. Una pedagogía dirigida sólo a los mejores deja en la cuneta a otros niños que por falta de reforzamiento no van a desarrollar nunca el gusto por el deporte y pasarán a engrosar las filas de los simples espectadores.
La “formación deportiva” debe poner el acento en el propio niño y utilizar el deporte como
un instrumento que hay que adecuar y dosificar para ser manejado por aquel y nunca al revés: No hay nada malo en entrenarse y jugar para ganar, pero ninguna de las dos cosas debe hacerse a expensas del pequeño.
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EL DEPORTE INFANTIL
La “formación deportiva” no es sólo el entrenar a los niños para los periodos de competición sino una acción dirigida al desarrollo y control de las capacidades motrices del niño; por lo tanto no se puede reducir sólo a la adquisición de unos automatismos por necesarios que éstos puedan parecer. La pedagogía deportiva debe controlar no solamente la adquisición de los aprendizajes sino también las consecuencias futuras de dichos aprendizajes, pues, evidentemente, no interesan “flores de una sola primavera” sino terreno para más de una cosecha. No debemos olvidar que muchas veces los padres y los entrenadores pierden la perspectiva en lo referente al tiempo y a la competición y empujan a los niños demasiado rápido en el deporte, por el ansia de conseguir pronto un campeón, que muchas veces acaba siendo un “campeón con los pies de barro”. Por otra parte, no debemos promocionar el deporte infantil sólo como medio de reclutamiento de las élites deportivas, pues hay que tener en cuenta que el deporte es un bien cultural y por lo tanto todos los ciudadanos tienen derecho a acceder a él, sea en una u otra de sus manifestaciones: ya sea deporte competición, deporte recreativo o de tiempo libre.
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EL DEPORTE INFANTIL
Por esto, la enseñanza deportiva, y sobre todo el deporte escolar debe tender a buscar también “un deporte para un niño” y no sólo “un niño para un deporte”. El deporte en sí mismo no tiene ningún valor si no revierte en un beneficio para el individuo o no cumple una función social. Señalar también que, si bien las eficiencias y el rendimiento físico son indispensables, y en la práctica deportiva son unos de sus objetivos, no pueden descuidarse otros aspectos de carácter psíquico que permitan alcanzar aquellas con un mayor equilibrio, como son: la resistencia a la cuestión de máquina corporal sino de toda la persona. Para ello, el monitor o entrenador no debe perder nunca de vista el cumplimiento por parte de los jugadores de los principios de un correcto “comportamiento deportivo”. De esta manera podremos hacer realidad la creencia de que “el deporte es una escuela para la vida”, además de loable pasatiempo.
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frustración, el control de la propia agresividad, la moralidad en el juego y, en general, todo lo que significa la “ética deportiva”, ya que el deporte no es sólo
LA PERSONALIDAD DEL NIÑO DEPORTISTA.
La primera cuestión a tener en cuenta es saber que el niño al cual se va a dirigir su enseñanza no es un hombre en miniatura; sus capacidades se diferencian de las del adulto no sólo en cantidad sino también en calidad (su inteligencia, atención, motivación, sus capacidades físicas, no es que sean menores que las del adulto sino que son de “otra manera”). Esto quiere decir que no se pueden trasplantar sin más los modos de aprendizaje del adulto al niño y al adolescente, o lo que es lo mismo, no puede consistir el entrenamiento del niño en un mimetismo o minientrenamiento del adulto.
Estudios generales sobre el deporte infantil ponen de manifiesto una alta tasa de abandono antes de finalizar la iniciación deportiva; abandono que se explica, entre otras causas, por el modo de funcionamiento del propio deporte infantil cuando se contenta con aplicar el modelo reducido del adulto (estructura muy jerárquica, conversión de los entrenamientos en sesiones de trabajo, modelo rígido entrenamiento-competición, etc.).
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LA PERSONALIDAD DEL NIÑO DEPORTISTA.
El niño que comienza a practicar deporte lo hace básicamente porque se divierte;
es verdad que en su decisión primera de apuntarse a un deporte influyen otros factores como el fuerte impacto de las estrellas deportivas cuyos comportamientos repiten miméticamente, la orientación de los padres o la
influencia del grupo de amigos, pero esto desaparece pronto si no satisface
sus necesidades lúdicas. Ahora bien, tampoco es suficiente el interés lúdico; el paso del juego al deporte debe hacerse gradualmente. Al principio el niño no tiene metas muy claras. Ni fijas y es tarea del entrenador el ayudarle a definirlas, teniendo en cuentas sus posibilidades reales, lo que muchas veces supone una tarea de disuasión ante las expectativas exageradas de los padres respecto de la actividad deportiva de su hijo.
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LA PERSONALIDAD DEL NIÑO DEPORTISTA.
Es importante proponer al jugador infantil objetivos mínimos y de razonable
consecución, para que tenga la sensación de progreso. Por otra parte, el técnico puede encontrarse con padres superprotectores que quieran seguir al hijo en todas sus actividades, bien para equilibrar su ansiedad o bien porque así satisfacen su deseo inconsciente de autorrealización siendo el hijo la prolongación se sus ambiciones personales. Sin embargo el niño de 9 a 11 años goza de una cierta autonomía personal, aunque no es un adolescente, tampoco es un niño en el sentido estricto del término. Realmente vive una etapa de madurez razonable en la que no hay grandes conflictos. Desde el punto de vista motriz se han conseguido ya muchas destrezas y su motricidad puede ser muy versátil; su desarrollo psicomotor le permite un dominio del equilibrio, la coordinación, lateralidad, etc. así como una consolidación de su esquema corporal que le hacen muy apto para todo tipo de actividad deportiva.
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LA PERSONALIDAD DEL NIÑO DEPORTISTA.
A su vez, su sentido de la autodeterminación y de autonomía aumenta,
aunque es muy sensible todavía a las presiones del grupo. Aumenta su sentido de la responsabilidad por lo tanto es “alguien con que puede
contarse” dentro de unos límites bastante amplios. Sin embargo, los
objetivos a largo plazo todavía no los comprende, por esto muchas veces no entiende el valor de los entrenamientos. Incluso, aunque esté muy interesado en una disciplina deportiva concreta, puede suceder que sea entusiasta durante varios días y trabaje intensamente y después abandone bruscamente.
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LA PERSONALIDAD DEL NIÑO DEPORTISTA.
El espíritu de equipo progresa rápidamente en estos
años. Al principio más que interesarse por el éxito del equipo desea, simplemente, demostrar que es superior a
los otros compañeros e incluso dentro del mismo equipo
puede tratar a los propios compañeros como adversarios. Otras veces quiere que todos los jugadores hagan lo que él quiere y no se trata de egoísmo o de falta de inteligencia, sino de falta de madurez.
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LA PERSONALIDAD DEL NIÑO DEPORTISTA.
Sin embargo, a pesar de esto, la imagen de los niños entre 9 y 11 años o 12 es
una imagen de madurez y estabilidad en la que no existen conflictos internos y por lo tanto sus energías las dirigen fácilmente al aprendizaje. Pero esta imagen de madurez se rompe al comenzar la pubertad cuando los
cambios corporales rompen con la estabilidad conseguida, dando lugar a una
conducta motriz inestable, con desequilibrios, pérdida de la coordinación, etc. que influyen en su comportamiento general. El adolescente sufre conflictos derivados de no ser ya un niño, pero tampoco un
adulto, por esto a veces nos sorprende con comportamientos de adulto y otras
con conductas infantiles que creíamos superadas. Su naciente pensamiento crítico le lleva a admitir no fácilmente las orientaciones que se le dan y a discutirlo todo en las edades más avanzadas de la adolescencia (15, 16 años).
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LA PERSONALIDAD DEL NIÑO DEPORTISTA.
Dado que esta es una edad de desórdenes emocionales, la conducta
general es inestable, lo que suele representar un obstáculo en la actividad deportiva que en general requiere un mínimo de equilibrio para responder a las exigencias del grupo y del propio juego.
El baloncesto y, en general los deportes de asociación, requiere una
intensa actividad de grupo, una interacción constante entre los distintos jugadores, un control adecuado del tiempo y una rápida y correcta decisión para aceptar los patrones de movimiento a situaciones siempre nuevas y muchas veces imprevisibles, lo que requiere un fuerte control de las emociones así como una inteligencia versátil y creativa.
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LA PERSONALIDAD DEL NIÑO DEPORTISTA.
Frecuentemente el técnico deportivo puede encontrarse con conductas reactivas de los jugadores provocadas por la propia tensión y compromiso del juego deportivo que no saben todavía canalizar. Son conductas de disciplina, desorden, falta de colaboración en el grupo, pasotismo, etc. Tales conductas hay que interpretarlas como síntomas que según Antonelli pueden significar:
Necesidad de atraer la atención. Necesidad de recibir una ayuda especial. Necesidad de afirmación frente al técnico que le exige sumisión. Conductas de venganza por sentirse humillado o marginado. Necesidad de impresionar mediante su falta de interés y así hacer que disminuyan las exigencias.
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CONTENIDOS PRINCIPALES EN LOS DEPORTES DE ASOCIACIÓN
CONCEPTUALES
1. 2. 3. 4. 5. 6. Deportes más habituales en el entorno: normas, reglas y formas de juego. Recursos disponibles para la práctica deportiva: instalaciones, material, entidades y asociaciones, etc. Los juegos deportivo-recreativos: reglas y materiales. Fundamentos del entrenamiento deportivo. Técnica y táctica deportiva. Las capacidades físicas y las capacidades coordinativas en las actividades deportivas: aspectos cuantitativos y cualitativos de la habilidad motriz. El deporte como fenómeno cultural y social: aspectos sociológicos, culturales y económicos de las actividades físico-deportivas.
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7.
CONTENIDOS PRINCIPALES EN LOS DEPORTES DE ASOCIACIÓN
PROCEDIMENTALES
1. Adquisición y perfeccionamiento de las habilidades específicas: formación de esquemas de ejecución. 2. Utilización de la técnica en la resolución de problemas motores originados en situaciones de juego reales: técnica y táctica individual. 3. Ajuste de respuestas motrices individuales a la estrategia del grupo: la táctica colectiva. 4. Práctica de actividades deportivas en competición.
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CONTENIDOS PRINCIPALES EN LOS DEPORTES DE ASOCIACIÓN
ACTITUDINALES
1. 2. 3. 4. Apreciar la función de integración social que tiene la práctica de las actividades físicas de carácter deportivo. Participación en actividades con independencia del nivel de destreza alcanzado. Valoración de los efectos que, para las condiciones de salud y calidad de vida, tiene la práctica habitual de actividades deportivas. Disposición favorable a la autoexigencia y la superación de los propios límites. Aceptación del reto que supone competir con otros, sin que ello suponga actitudes de rivalidad, entendiendo la oposición como una estrategia de juego y no como una actitud frente a los demás. Cooperación y aceptación de las funciones atribuidas dentro de una labor de equipo.
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5.
6.
ASPECTOS REGLAMENTARIOS, FÍSICOS, TÉCNICOS Y TÁCTICOS DEL BALONCESTO, BALONMANO Y VOLEIBOL.
Este grupo de deportes tienen en común el hecho de que se juegan en
sala o en campo de dimensiones reducidas y con un número de jugadores por equipo de cinco para el baloncesto, seis para el voleibol y siete para el balonmano. Existen similitudes entre el baloncesto y el
balonmano, y muchas diferencias de ambos con respecto al voleibol.
Estas diferencias son debidas a la existencia de una red de separación o división del campo en dos partes, cada una de las cuales corresponde a cada uno de los contendientes. Además, la regla
que determina la forma de controlar el balón sólo permite un máximo
de tres toques por equipo, en el transcurso de una acción de juego, lo que hace que el esfuerzo físico exigido por estos deportes también sea diferenciado, especialmente el del baloncesto.
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ASPECTOS REGLAMENTARIOS, FÍSICOS, TÉCNICOS Y TÁCTICOS DEL BALONCESTO, BALONMANO Y VOLEIBOL.
ASPECTOS FÍSICOS
Debemos considerar las características del esfuerzo solicitado por estos deportes y el estado evolutivo de las
cualidades físicas del joven de esa edad.
Los tres deportes presentan una exigencia amplia y diversificada de todas y cada una de las cualidades físicas,
con predominio de la resistencia, en el baloncesto y
balonmano, y de la fuerza-potencia, en el voleibol.
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ASPECTOS REGLAMENTARIOS, FÍSICOS, TÉCNICOS Y TÁCTICOS DEL BALONCESTO, BALONMANO Y VOLEIBOL.
BALONCESTO
Los gestos técnicos, más comúnmente solicitados al jugador de baloncesto, son los de correr, saltar, y lanzar, así como hacer todo tipo de desplazamientos con ritmos muy variados y con gran intensidad, en la mayoría de las situaciones. Por la normativa reglamentaria referida al control del tipo el baloncesto, se juega a un ritmo elevado y con gran velocidad, exigiendo del jugador constantes saltos y desplazamientos, bien para defender o para atacar. Esto lo convierte en un deporte acíclico, con una exigencia energética muy intensa de breves segundos (contraataque y desplazamientos rápidos) y con múltiples paradas de algunos segundos (faltas, tiempos muertos, etc.). En un estudio se advierte que el tiempo medio de juego continuado suele girar alrededor de los 38´´, y las paradas, de los 26´´. Esto hace que el baloncesto sea un deporte con un alto nivel de exigencia energética, situada alrededor del 90% y con una duración media de los partidos por encima de una hora. Además, el baloncesto exige del jugador un desarrollo elevado de todas las cualidades físicas, con una incidencia prioritaria en la resistencia y la fuerza.
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ASPECTOS REGLAMENTARIOS, FÍSICOS, TÉCNICOS Y TÁCTICOS DEL BALONCESTO, BALONMANO Y VOLEIBOL.
VOLEIBOL
Una de las características más acusadas, del desarrollo de este deporte, es la no existencia del contacto directo; ambos equipos están situados en campos diferentes y separados por una red, que no se puede franquear ni tocar, por encima de la cual debe pasar siempre el balón, para que las acciones sean válidas. Los gestos técnicos predominantes son los saltos y los golpeos, el esfuerzo físico solicitado será fundamentalmente, de fuerza-resistencia y fuerza potencia, al salto y al golpeo.
Por otra parte, se presenta una exigencia de velocidad de reacción segmentaria y de desplazamientos. La duración media de un encuentro de voleibol estará alrededor de una hora y veinte minutos, con periodos cortos de actuación intensa y con paradas cortas y continuadas.
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