Introducción: las reuniones para la convergencia
Con la Carta Magna de las Universidades Europeas, firmada el 18 de septiembre de 1988 se estableció el germen del actual proceso de convergencia europea en materia de educación. En este documento, los países miembros de la Unión Europea muestran la voluntad de aunar esfuerzos para conseguir un espacio de movilidad, interacción y cooperación entre las distintas universidades europeas. A partir de este año, los estados miembros firmaron diferentes declaraciones en las que fijan poco a poco los objetivos concretos para lograr esa convergencia. La meta principal de este proceso es convertir la cultura, la educación y el conocimiento en uno de los pilares fundamentales del éxito y la competitividad mundial de la Unión Europea. La Declaración de la Sorbona, firmada en 1998 por cuatro estados, ya establecía la necesidad de establecer un marco común universitario que abarque todo el continente. A través de la división de los estudios superiores en dos etapas (grado y posgrado) o la adopción de un sistema de evaluación común a todos los países miembros (el sistema de créditos ECTS), las universidades europeas irán recortando sus diferencias de criterios y titulaciones. Para lograr este fin, uno de los caminos más eficaces es fomentar la movilidad entre las distintas universidades europeas. La Declaración de Bolonia establece el inicio oficial de la creación de un Espacio Europeo de la Educación Superior. El objetivo fundamental de la Declaración de Bolonia, firmada en junio de 1999 por los ministros de Educación de 29 países europeos, es lograr la convergencia antes del año 2010. Para conseguirlo establecen seis objetivos estratégicos, que irán concretándose y poniéndose en marcha a lo largo de los años siguientes en todos los países de la Unión. - El primer objetivo persigue la creación de un sistema fácilmente comprensible y comparable de titulaciones que permitan fomentar el acceso al mercado laboral e incrementar la competitividad del sistema universitario europeo. Así, Europa se convertiría en un destino atractivo para los estudiantes y profesores de otras regiones del mundo. - El segundo objetivo propone establecer una división de las distintas titulaciones en dos ciclos principales, grado (equivalente a las actuales licenciaturas) y posgrado (máster y doctorado). - La adopción de un sistema de créditos comunes y compatibles a todas las universidades europeas (créditos ECTS), que promocione la movilidad de los estudiantes dentro de la Unión. - Los estados persiguen la cooperación europea para garantizar la calidad de la Educación Superior a través del desarrollo de redes, proyectos conjuntos, organismos específicos de soporte, etc., para definir criterios y metodologías comparables.
- Para lograr todos los objetivos anteriores es imprescindible promover la movilidad de estudiantes, profesores y personal administrativo de las universidades y otras instituciones de Educación Superior europeas. A partir de la Declaración de Bolonia, los estados miembros de la Unión Europea y los países de próxima adhesión, se reunieron en múltiples ocasiones para ratificar los objetivos de Bolonia y fijar medidas concretas para construir el Espacio Europeo de Educación Superior. En marzo de 2001 se reunió en Göteborg, Alemania, la Unión Nacional de Estudiantes en Europa (ESIB). Allí nació una declaración en la que reclamaron avances en la constitución del Espacio Europeo de Educación Superior, tanto en cuestiones de movilidad de estudiantes como en equiparación de titulaciones en toda la Unión Europea. Tres días después se celebró en Salamanca la Convención de Instituciones Europeas de Enseñanza Superior. Al final se leyó una declaración dirigida a los ministros europeos de educación, que se reunirían en Praga en mayo de ese mismo año. En la declaración, se hacía hincapié en la educación como servicio público. También establecía la necesidad de que la calidad fuera la principal característica de la educación en Europa. En la reunión de Praga, en mayo de 2001, 32 países europeos ratificaron los objetivos de Bolonia y acordaron nuevas medidas concretas en materia de convergencia educativa. Acordaron también mantener un próximo encuentro que tuvo lugar en Berlín, los días 18 y 19 de septiembre de 2003, bajo el título "Realizando el espacio europeo de educación superior". En esta conferencia se adoptó el acuerdo de admitir en el proceso de Bolonia a siete nuevos miembros (Albania, Andorra, Bosnia-Herzegovina, Santa Sede, Rusia, Serbia y Montenegro, y Macedonia). A partir de esta declaración, la EUA (la Asociación de Universidades Europeas) elaboró un escrito en el que ratifica los objetivos fijados en las reuniones anteriores y establece las medidas concretas necesarias para conseguirlos. La EUA recuerda el papel de las Universidades como responsabilidad pública y fija la necesidad de una convergencia real en materia de titulaciones, calificaciones, investigación y movilidad de los estudiantes. En mayo del 2002, tuvo lugar el Consejo europeo de Barcelona. El Parlamento Europeo publica un informe en el que explica detalladamente cómo van alcanzándose algunos objetivos del proceso de convergencia y cuáles son las medidas que necesitan refuerzo porque no avanzan lo suficiente. También se fijan nuevas medidas concretas para lograr el Espacio Europeo de Educación Superior. La Declaración de Graz-Berlín fue firmada en el 2003 por 48 estados, que analizaron el estado de las universidades europeas y fija nuevos objetivos. Dos años después, se firma en Glasgow la siguiente Declaración. Propone acciones que garantizarán la plena contribución de las universidades a la construcción europea como uno de los actores principales en un contexto global.
Por último, ese mismo año, se firma la Declaración de Bergen. Sobre la base de los logros alcanzados en el Proceso de Bolonia, los Estados reafirman el objetivo de conseguir, antes del 2010, un Espacio Europeo de Educación Superior basado en los principios de calidad y transparencia .