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Los estándares de practica Asop2002

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Los estándares de practica Asop2002 Powered By Docstoc
					                ESTÁNDARES ACTUARIALES DE PRÁCTICA.

                    Por el Act. José Enrique Peña Velázquez.
                      e-mail: jepv2006@ prodigy.net.mx

Algunos amigos que buscan tener un poco más de información y antecedentes
sobre el tema de estándares actuariales de práctica, que he citado en uno de los
números anteriores editados en esta Revista Mexicana de Seguros, Fianzas y
Finanzas (2002), me han solicitado que escriba algo más sobre el tema y,
sobretodo, porque no todos los que se encuentran dentro del sector asegurador
conocen: el qué, el cómo y el por qué de tales estándares de práctica.

En la ocasión anterior ya citada hablaba de la necesidad de tener, conocer y
divulgar los exigidos estándares actuariales de práctica, dado que la nueva
Reforma de la Ley General de Instituciones y Sociedades Mutualistas de Seguros
(LGISMS) hace específica mención de ellos, por primera vez, en toda la historia
del seguro en México, dentro del texto de los siguientes artículos, que a la letra
dicen:
          “Artículo 53.- Las instituciones de seguros calcularán y registrarán las
          reservas a que se refiere el artículo 46 de esta Ley de manera mensual
          y al 31 de diciembre de cada año para efectos de balance, sin perjuicio
          de lo dispuesto en el artículo 55. La Secretaría de Hacienda y Crédito
          Público, oyendo la opinión de la Comisión Nacional de Seguros y
          Fianzas, podrá ordenar que en cualquier momento se haga una
          valuación de dichas reservas y las instituciones estarán obligadas a
          registrarlas e invertirlas de inmediato, conforme a los resultados que
          arroje dicha estimación por cada operación y ramo.
          La valuación de las reservas técnicas deberá apegarse a los
          estándares de práctica actuarial que al efecto señale la Comisión
          Nacional de Seguros y Fianzas, mediante disposiciones de carácter
          general.
          La valuación de las reservas técnicas deberá ser elaborada y firmada
          por un actuario con cédula profesional que además cuente con la
          certificación vigente emitida para este propósito por el colegio
          profesional de la especialidad o acredite ante la Comisión Nacional de
          Seguros y Fianzas que tiene los conocimientos requeridos para este
          efecto”.
          ........
          “Artículo 105
          De la misma manera, las instituciones y sociedades mutualistas de
          seguros deberán obtener el dictamen de un actuario independiente, a
          quien le serán aplicables los requisitos y condiciones señalados en el
          párrafo anterior, sobre la situación y suficiencia de las reservas de
          carácter técnico que las instituciones y sociedades mutualistas de
          seguros deben constituir de acuerdo a lo dispuesto en esta Ley. La
          realización del dictamen actuarial deberá apegarse a los estándares
          de práctica actuarial que al efecto señale la Comisión Nacional de
          Seguros y Fianzas, mediante disposiciones de carácter general.”


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Es decir, el cumplimiento se relaciona con actividades propias del quehacer
actuarial, a saber: la valuación de las reservas técnicas y el dictamen sobre la
situación y suficiencia de las mismas.

Hay otros artículos de la LGISMS (vgr: el artículo 47 y el 50 et alt.) que también
marcan específicos señalamientos que se refieren a lo mismo, cuando se habla de
que las diferentes reservas deberán ser calculadas con métodos actuariales
basados en la aplicación de estándares generalmente aceptados.

Así pues, pasemos a la presentación - del qué, el cómo y el por qué de los
estándares actuariales de práctica -, existentes dentro del pequeño mundo de los
actuarios, haciendo una introducción y mencionando, muy superficialmente, otros
estándares de práctica usuales dentro del sector asegurador, que de pasada
tendrán cabida dentro de la citada reforma de la LGISMS. Además, con un breve
resumen sobre principios y prácticas actuariales y terminando con la calidad de la
actuación profesional del Actuario.

Para ello, utilizaré el material que, de hace ya varios años a la fecha, he venido
presentando a los estudiantes de la carrera de Actuaría, dentro de la materia de
Auditoría Actuarial, bajo la unidad temática de estándares actuariales de práctica,
en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP), de Acatlán, Estado de
México y que he tomado de diversos sitios abiertos en Internet.

Introducción.

Muchos de los servicios profesionales y técnicos como los conocemos hoy, se
iniciaron en el siglo XIX. Los aprendices se formaban con el conocimiento y la
experiencia que iban adquiriendo, día a día, directamente de su maestro y fue,
hasta mucho tiempo después, cuando se fueron estableciendo las diferentes
carreras universitarias y los requisitos y exámenes para el ejercicio profesional
correspondiente, regulados en su conjunto por cada una de las organizaciones e
institutos del caso.

Así sucedió en las más antiguas disciplinas como Medicina y Leyes. El valor
primordial de estas disciplinas se centraba en un servicio personal y en una
conducta excelente acorde con la ética establecida. Después, con el advenimiento
de nuevas necesidades de servicios técnicos y comerciales para la industria y los
negocios, el énfasis cambió hacia conocimientos y habilidades de especialización
como se iban definiendo sobre la marcha para las nacientes disciplinas (Ingeniería
y Contabilidad).

La creciente necesidad de dar empleo a profesionistas dentro de las mismas
organizaciones trajo consigo como contraparte el establecimiento de normas y
políticas de autoridad e independencia profesional, que fueron estableciéndose,
poco a poco, por los diferentes colegios y asociaciones de profesionistas.



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Eso vino de que los servicios profesionales se iban dando de muy diferente
manera. Algunos trabajaron para otros, a saber: dependían de un patrón. Otros,
en cambio, fueron los primeros emprendedores independientes que se regían por
meras restricciones profesionales, que llegaban a variar, inclusive, dentro de la
misma profesión. Con el tiempo, estos profesionistas, como los ingenieros,
médicos, contadores, abogados, se empezaron a reunir en grupos de
profesionistas o como empleados de organizaciones de negocios. Una vez
establecido el organismo colegiado, nacieron los diferentes estatutos, normas,
códigos y procedimientos del quehacer profesional, cuya obligatoriedad era igual
para todos sus miembros.

Los diferentes estándares de práctica que se han ido adoptando han buscado
organizar de una manera más explícita el compromiso de la profesión hacia lo que
se conoce como “un servicio especializado y a conciencia”, y con ello asegurar
a las autoridades gubernamentales que pueden depender de la profesión para
actuar efectivamente en el interés del público, y, en segundo lugar, para informar
a los usuarios del servicio sobre lo que tienen derecho de recibir y esperar de una
conducta y actuación profesional. De ahí que, también, se señalen por escrito las
medidas disciplinarias adyacentes, como una señal evidente de que la profesión
está bajo control de la autoridad colegiada y, asimismo, para protección del interés
público.

Hasta nuestros días, así ha venido sucediendo. Tanto que para asegurar que los
servicios profesionales de las distintas profesiones se den en la manera deseada,
se ha convertido en una necesidad – sine qua non - el fijar de una manera clara
y concisa:

   1. los cánones de conducta profesional;
   2. los preceptos de comportamiento en situaciones de trabajo; y,
   3. los procedimientos disciplinarios en el caso de incumplimiento a lo
      establecido.

Los tres puntos, antes citados, conforman los estándares de conducta y de
comportamiento profesional y que, repito, fueron desarrollados para cumplir con
las expectativas de los usuarios de dichos servicios profesionales, a saber:
empresas individuales y corporativas; autoridades de gobierno y público en
general. A su vez, estos usuarios de asesoría y consejo de servicios profesionales
recurrían, con entera confianza y tranquilidad, a los distintos profesionistas de las
variadas disciplinas y especialidades porque confiaban ciegamente en la muy
particular reputación y calidad moral de su asesor y, por ende, también, en la del
colegio nacional de profesionistas que le certificaba y respaldaba.

Todos estos esfuerzos de creatividad, consulta, aceptación y negociación de
estándares de práctica, dentro de los diferentes gremios de profesionistas, se han
venido dando y publicando dentro de cada país, y de ahí, ha pasado al
conocimiento dentro del ámbito internacional, gracias a la apertura y globalización



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del mundo de los negocios y al avance tecnológico de la comunicación, vía
Internet.

El tener estándares de práctica, en blanco y negro, sirve para dar una guía en el
como comportarse o como resolver los diferentes problemas y situaciones que se
pueden encontrar dentro del ejercicio de la profesión. Sin embargo, en el diario
quehacer profesional se encuentra uno con nuevos problemas y con situaciones
que no son de rutina, por lo que uno se ve ante la necesidad de recurrir al juicio
profesional y a la experiencia que uno tiene y que ha vivido de otros problemas
parecidos o que tienen relación con ello. Situaciones como estas son las que
sustentan el principio por el cual se da una amplia autonomía al quehacer
profesional y por cuyo motivo, también, los estándares de práctica se escriben y
se dan en términos muy generales más que en términos específicos.

Así pues, los estándares de práctica se necesitan no solo como guía del quehacer
profesional en diferentes situaciones, sino que también, para asegurar un alto
grado de calidad dentro del servicio profesional. Este alto grado de calidad se
mantiene, dentro de los colegios nacionales y asociaciones de profesionistas, a
través de continuidad y actualización del conjunto de conocimientos y habilidades
sobre los que se basa el servicio profesional otorgado. También, los estándares
sirven para asegurar al público que la profesión impone un estricto código de
conducta, no solamente en lo que se refiere a los conocimientos y habilidades sino
también en lo que se refiere a integridad, independencia y compromiso con la
calidad del servicio profesional prestado.

Dentro del sector de los seguros y de las fianzas, es muy usual encontrarse con
normatividades y estándares de práctica que corresponden a muy diferentes
profesiones: contadores, financieros, actuarios, médicos, ingenieros… Lo que no
es usual es que todos los que estamos trabajando dentro este sector sepamos de
la existencia y del contenido específico de todos y cada uno de ellos, quizá porque
no los hemos necesitado conocer y aplicar dentro de nuestras responsabilidades
diarias o porque, simplemente, no nos interesan.

Sin embargo, lo que sí debiese preocupar es el que se den casos, fehacientes y
verídicos, de profesionistas que se encuentran en ayunas del conocimiento de los
estándares de su misma profesión. Razón que motivó este escrito y cuyo fín es
despertar el interés en ellos y en todos los estudiantes universitarios de las
diferentes profesiones que tienen cabida dentro del sector seguros, y en particular,
para los de la carrera de actuaría, máxime con las implicaciones que impone para
dicha profesión la nueva reforma de la LGISMS.

Me permito sugerir la visita de los diferentes sitios de Internet, según la preferencia
académica del lector, y en donde se encuentran los estándares de práctica de las
profesiones, que más uso tienen dentro del sector de seguros, como pudiesen ser
los propios de: Medicina, Contabilidad, Finanzas, Actuaría, Auditoría, Informática,
Administración e Ingeniería.



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Para el caso, hay un sinnúmero de sitios en Internet en donde hay que andar
navegando para encontrar los estándares de práctica dependiendo del país y de la
profesión que se requiera. Como sugerencia para acceder a alguno de ellos,
propongo los siguientes, a saber: contabilidad, auditoría, finanzas y actuaría:


      Consejo de estándares de contabilidad. (IASB). www.iasc.org.uk
      Consejo de estándares de contabilidad financiera. (FASB).
       www.accounting.rutgers.edu/raw/fasb/new/index
      Consejo internacional de Contadores Públicos Certificados. (AICPA).
       www.aicpa.org/index
      Consejo de estándares Actuariales. (ASB). www.actuary.org

Estándares actuariales de práctica.

Ahora, después de tan larga introducción sobre los diferentes estándares de
práctica, pasemos a ver el qué, el cómo y el por qué de los específicos estándares
actuariales de práctica.

Empecemos comentando que la consolidación de todo lo que se ha hecho para
poder publicar los diferentes códigos y estándares actuariales de práctica, a nivel
internacional, se ha venido dando, en todos los países, a través de los últimos
cincuenta años.

Por ejemplo, en la Sociedad de Actuarios (SOA) del vecino país del norte, se
estableció en el año de 1954 el primer comité de conducta profesional y al cual se
le encomendó actualizar todas aquellas guías de conducta profesional que se
tenían en uso dentro de dicha Sociedad y fue hasta el año de 1956 cuando se
publicó oficialmente el Código de Conducta Profesional para Actuarios, que
vino a suministrar una guía adicional en el cómo comportarse con el público y con
otros actuarios.

En diciembre de 1965, la Academia Americana de Actuarios (AAA) hizo lo propio,
inmediatamente después de su fundación, cubriendo los tópicos que ahora han
resultado ser indispensables dentro de los estatutos de la diferentes sociedades,
asociaciones y colegios nacionales de actuarios, a saber: 1) Obligaciones
profesionales; 2) naturaleza de la responsabilidad de los miembros con sus
clientes (usuarios); 3) relaciones con sus clientes; 4) publicidad, propaganda y
relaciones con otros miembros, y 5) uso de títulos.

Sin embargo, fue hasta el año de 1972, siete años después de la fundación de la
AAA, que con todo el material que se había acumulado, las publicaciones
existentes se fueron mejorando y completando con otras “Opiniones y
Recomendaciones”, hasta que se decidió crear un comité conjunto sobre el tema,
coordinándose las actividades de los comités de conducta profesional de cada
uno de los cuerpos colegiados de Actuarios de Norte América y facilitándose así el
desarrollo de estándares uniformes de conducta dentro de la profesión actuarial, a


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nivel nacional. El fruto final de estas Guías, Opiniones y Recomendaciones fue
el aprovechar tal coyuntura para la creación del área de estándares actuariales de
práctica dentro de la Academia.

Para fines de ese año, dentro de otros escenarios de práctica profesional, el
Instituto Americano de Contadores Públicos Certificados (AICPA) emitió una
extensa y completa guía sobre cómo llevar a cabo una auditoría financiera de
una compañía de seguros. Tal hecho creó, de inmediato, la necesidad de contar
con estándares específicos para calcular las reservas técnicas de las
aseguradoras y otros valores actuariales relacionados, asumiendo la aplicación y
cumplimiento de los principios de contabilidad generalmente aceptados (GAAP).

La AAA respondió a ello y fue durante el año de 1973 y de nuevo, en 1974,
cuando promulgó sus Recomendaciones e Interpretaciones sobre Reportes
Financieros, dando así una guía sobre como seleccionar las hipótesis actuariales y
los métodos de cálculo para los estados financieros de compañías de seguros.
Posteriormente y a requerimiento de la Asociación Nacional de Comisionados de
Seguros (NAIC) que solicitaba las bases para una opinión actuarial al respecto, la
Academia promulgó sus Recomendaciones e Interpretaciones sobre Estados
Financieros para compañías de seguros de Vida; para las de Accidentes,
Enfermedades y Salud; y, para las de Daños. Obvio que, pocos años después,
se emitió la que hacía falta y que era la de Recomendaciones e Interpretaciones
para un Plan de Pensiones.

Para terminar este bosquejo histórico de la AAA, se puede decir que fue, hasta
julio de 1982, cuando esta estableció un Comité que a la postre llegó a
convertirse, seis años después, en el único Consejo de Estándares Actuariales de
Práctica (ASB).

Vale puntualizar que sus objetivos, desde ese entonces, han sido muy similares a
los Consejos de otras profesiones, a saber:

   1. Dirigir y controlar el desarrollo de estándares por medio de comités dentro
      de todas las áreas de práctica actuarial.
   2. Exponer y promulgar los estándares actuariales de práctica sobre aquellos
      procedimientos que le parezcan apropiados, a su juicio y discrecionalidad, y
   3. Revisar, permanentemente, los existentes estándares actuariales de
      práctica y determinar si necesitan enmendarse, alterarse, expandirse o
      eliminarse.

A través de los años y poco a poco, la AAA ha ido promulgando los diferentes
estándares actuariales de práctica, pero que para su final aceptación se sigue todo
un protocolo y que se conoce como: “Procedimiento para el Desarrollo de
Estándares de Conducta Profesional, Calificación y Práctica”.




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Como áreas     identificadas para el desarrollo de estándares de práctica actuarial se
dieron seis:
              La de Daños.
              La de Accidentes y Enfermedades.
              La de Vida.
              La de Pensiones.
              La de Salud para Jubilados y
              La de Especialidades.

En cada una de esas áreas se exploran, formulan y proponen estándares de
práctica bajo la dirección de un comité apropiado y, sobre todo, con la debida
experiencia y conocimientos del caso. Se les pide que su trabajo lo realicen
buscando un rango amplio de ideas y puntos de vista, consultando con otros
comités de la misma profesión, e inclusive, con profesiones afines.

Cuando los comités llegan a tener el borrador de un estándar, lo someten como tal
al ASB; si se acepta, el comité hace los arreglos para presentar, publicar y
distribuir dicho borrador a todos los miembros, invitándoles a hacer y dar sus
propios comentarios. Terminada esta etapa, el comité presenta la redacción final
del estándar propuesto al ASB.

Cuando un borrador no es respaldado por la unanimidad del comité, se presentan
los puntos de vista de la minoría y se procede a realizar asambleas generales, si
le parece adecuado al ASB. Al final, el ASB es la única autoridad, sin recurso de
apelación, en materia de estándares actuariales de práctica y la cual presenta los
principios y prácticas actuariales que han sido aceptados y que deben seguirse; y
además, las guías de cumplimiento actuarial para cuando se dan casos de
requisitos o reglas en contrario.

El formato de un estándar actuarial de práctica empieza con un preámbulo que 1)
resume brevemente el propósito, finalidad y fecha efectiva de entrada en vigor del
estándar o guía de cumplimiento aceptado; 2) define los términos utilizados, así
como las palabras y frases usadas en un sentido específico o particular; 3) da los
antecedentes y hechos históricos involucrados; y, 4) revisa las prácticas actuales y
las alternativas posibles. Todo lo anterior, presentado en un lenguaje directo, claro
y conciso.

Como información adicional, me permito informar que, del legado de 40
estándares actuariales de práctica que se tiene en vigor para los Actuarios del
vecino país del norte, se aplican de ellos, en las siguientes áreas:

        16 en Daños (D).
        23 en Accidentes y Enfermedades (AE).
        20 en Vida (V).
        13 en Pensiones (P), y
        16 en Especialidades (S).



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Algunos de esos 40 estándares tienen aplicación única dentro de una sola área y
otros la repiten en distintas áreas. Hay muy variados casos de aplicación, sin
embargo, como ejemplos se citan los señalados en el cuadro anexo.

            No. 2. Recommendations for Actuarial Communications
             Related to Statements of Financial Accounting Standards
             Nos. 87 and 88 (Doc. No. 004). (De aplicación única en
             Pensiones).

            No. 4. Measuring Pension Obligations (Doc. No. 046). (De
             aplicación única en Pensiones).

            No. 9. Documentation and Disclosure in Property and
             Casualty Insurance Ratemaking, Loss Reserving, and
             Valuations (Doc. No. 027). (De aplicación única en
             Daños).

            No. 10. Methods and Assumptions for Use in Life
             Insurance Company Financial Statements Prepared in
             Accordance with GAAP (Doc. No. 068). (Aplicación en
             AE, V, y S).

            No. 12. Concerning Risk Classification (Doc. No. 014) .
             (Aplicación en D, AE, V, P y S).

            No. 17. Expert Testimony by Actuaries (Doc. No. 029).
             (Aplicación en D, AE, V, P y S).

            No. 19. Actuarial Appraisals (Doc. No. 034). (Aplicación
             en D, AE, V, P y S).

            No. 20. Discounting of Property and Casualty Loss and
             Loss Adjustment Expense Reserves (Doc. No. 037). (De
             aplicación única en Daños).

            No. 21. The Actuary's Responsibility to the Auditor (Doc.
             No. 041). (Aplicación en D, AE, V, P y S).

            No. 22 Statements of Opinion Based on Asset Adequacy
             Analysis by Actuaries for Life or Health Insurers (Doc. No.
             83). Revised; Effective April 15, 2002. (Aplicación en
             AE, V, y S).

            No. 23. Data Quality (Doc. No. 044). (Aplicación en D,
             AE, V, P y S).



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             No. 24. Compliance with the NAIC Life Insurance
              Illustrations Model Regulation (Doc. No. 050). (De
              aplicación única en Vida).

             No. 25. Credibility Procedures Applicable to Accident and
              Health, Group Term Life, and Property/Casualty
              Coverages (Doc. No. 051). (Aplicación en D, AE y S).

          No. 29. Expense Provisions in Property/Casualty Insurance
          Ratemaking (Doc. No. 056). (De aplicación única en
          Daños).

             No. 35. Selection of Demographic and Other Noneconomic
              Assumptions for Measuring Pension Obligations (Doc. No.
              067(a) ). (De aplicación única en Pensiones).

             No. 38. Using Models Outside The Actuary's Area of
              Expertise (Property and Casualty) (Doc. No. 071). (De
              aplicación única en Daños).

             No. 40. Compliance with the NAIC Valuation of Life
              Insurance Policies Model Regulation with Respect to
              Deficiency Reserve Mortality (Doc. No. 075). (De
              aplicación única en Vida).



Para aquellos lectores interesados, el detalle, contenido y alcance de los mismos
se pueden encontrar en el sitio de Internet con dirección www.actuary.org y de
ahí, dar clic en “Standards”.

Para terminar esta sección, viene al caso comentar lo que parece ser aquello de
que la historia se repite, pero ahora, lo bueno es que, se va a repetir en nuestro
país y específicamente, dentro de nuestras trincheras. ¡Gran oportunidad de
mejora para la profesión actuarial!

La nueva reforma de la LGISMS ha venido a ser el tan deseado y bienvenido
disparador de mejora académica para los actuarios mexicanos y con ello se abre
una nueva oportunidad a la profesión, a los miembros de las dos asociaciones
actuariales existentes y, de manera preponderante, al Colegio Nacional de
Actuarios (CONAC), para sacar adelante esta delicada encomienda.

Lo indispensable a considerar y lo cual no se debe perder de vista es el hecho de
que existe una riqueza enorme de antecedentes y experiencias al respecto en el
ámbito internacional de los actuarios de otros países y que debemos aprovechar



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en todo lo conducente para dar debido cumplimiento a los requerimientos de lo
establecido en los Artículos 53 y 105 de la actual LGISMS, antes del año 2004.

Principios y Prácticas Actuariales.

Toda profesión tiene todo un conjunto de conocimientos y principios en los cuales
se basa su ejercicio y práctica profesional. Estos principios se derivan de varios
conceptos fundamentales y de métodos de razonamiento usados en la aplicación
de estos conceptos.

Los conceptos fundamentales toman forma de teorías científicas y de preceptos
que dan una enorme perspectiva a la solución de problemas. Los conceptos
actuariales fundamentales incluyen tales teorías y preceptos, como pueden ser:

      La teoría individual del riesgo.
      La teoría colectiva del riesgo.
      La teoría de la utilidad.
      El valor del dinero en el tiempo.

Al tratar de encontrar soluciones prácticas a problemas actuariales, lo primero que
se hace es irse a los conceptos fundamentales y perspectivas posibles del caso y
después, hacer uso de las técnicas que han sido repetidamente probadas; en
otras palabras, utilizar técnicas basadas en principios metodológicos. Esos
principios se expresan de muy diferente forma y que se conocen como las normas
o reglas de cálculo. Estas técnicas se pueden usar al:

      Probar la calidad y completez de datos.
      Adaptar los datos basados en experiencias anteriores a proyecciones.
      Desarrollar hipótesis apropiadas o
      Apreciar las consecuencias de diferentes planes de acción.

Para probar la calidez y completez de datos, podemos escoger entre varias
técnicas, como puede ser los intervalos de confianza; el método de máxima
verosimilitud; estimaciones bayesianas o teoría de la credibilidad.

Para hacer proyecciones podemos extrapolar de experiencias pasadas, o
desarrollar valores de un escenario específico, o evaluar la sensibilidad de los
resultados a las variaciones de los factores involucrados.

El saber adaptar datos para hacer proyecciones y el desarrollar hipótesis
apropiadas tienen mucho en común, pues la selección de una técnica particular
puede depender mucho del grado utilizado de agresividad o prudencia.

Otro punto a considerar es que con la revolución, adelanto y descubrimientos
habidos dentro del campo de la informática (hard y software), nuevos métodos y
aplicaciones de cálculo se han introducido, e, inclusive, se han desarrollado



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nuevas técnicas que son verdaderas obras de arte. Sin embargo, todos estos
acercamientos necesitan ser constantemente examinados y probados.

Es por todo lo anterior que las diferentes asociaciones y organismos colegiados de
actuarios toman como obligación el revisar los principios metodológicos
involucrados en estas nuevas técnicas y de su impacto dentro de áreas de
particular importancia para los actuarios, como son la valuación de reservas
técnicas de las compañías de seguros y de las de fianzas y el dictamen sobre la
situación y suficiencia de las mismas.

Ahora, aquí en nuestro país, tenemos la oportunidad de sacar adelante los
estándares actuariales de práctica, en ese sentido, y en donde se usan conceptos
fundamentales, que no han cambiado mucho en el tiempo; y, después, pasar a
fijar otros estándares en donde hay aplicación de conceptos y de técnicas
modernas a problemas de mayor complejidad en el mundo actuarial de hoy o que
se necesitarán ante muy variadas situaciones, pero dejando un gran margen de
discreción al ejercicio del juicio individual del actuario que las enfrentará en la
práctica.

Calidad de la actuación profesional del Actuario.

Para terminar este artículo es inevitable el hablar algo sobre la calidad de la
actuación profesional del Actuario que se pudiese resumir en mostrar y demostrar
una especial habilidad para la solución de problemas, así como también, de tener
un sano y sólido juicio para los negocios, en base a su propia experiencia.

Dígase lo anterior, no solamente, para las áreas tradicionales de vida, salud,
daños, pensiones y seguridad social, sino que también para una administración
integral del riesgo (financiero o no) y para otros muy diferentes programas que
involucran diversos riesgos.

Para el desarrollo de habilidades en la solución de problemas está el identificar y
diagnosticar el rango de probabilidades de los diferentes riesgos y de sus
interacciones entre ellos, vía el uso de hipótesis y de modelos, expresados
preferiblemente en términos matemáticos.

El uso de pronósticos y del arte de las conjeturas dentro de su marco de acción le
ayudará a armonizar los datos del pasado para hacer hipótesis y modelos
utilizables en proyecciones hacia el futuro. Pero, sobre todo, el Actuario deberá
estar siempre seguro de que los resultados podrán ser utilizables en la práctica y
estar plenamente convencido sobre si se aplicarán a circunstancias particulares
específicas o si será necesario una mayor investigación. A veces, dar soluciones
alternativas puede ayudar mucho para obtener más viables perspectivas.

Las soluciones actuariales deberán tomar en consideración, también, que dentro
del mundo de los negocios hay factores e influencias que no pueden ser bien
cuantificados, como se da en la valoración de estrategias competitivas, en la


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administración de riesgos y en marketing. También, se deberá tener presente que
las operaciones del seguro, las de pensiones y las de los riesgos financieros
siempre estarán sujetas a los condicionamientos y limitaciones del mundo real y
por consiguiente, las soluciones actuariales verdaderamente efectivas deberán
llevarse a cabo dentro de esas mismas restricciones.

Amigas y amigos, la limitación de espacio y de tiempo que me da la Revista me
constriñe a dar por terminado este artículo, sin abordar y desarrollar algunos
conceptos sobre el Código de Conducta Profesional del Actuario y sobre las
Medidas Disciplinarias, aplicables en caso de incumplimiento profesional, pero el
contenido de ambos puntos, generalmente, son más entendibles o ya son más
conocidos o ya se tiene una mejor idea sobre el alcance y aplicabilidad de los
mismos. Por lo que, hasta este punto, el escrito lo daremos por terminado.

Espero haber obsequiado los deseos de aquellos que buscaban tener un poco
más de información y antecedentes sobre el tema de estándares actuariales de
práctica. Al principio me resistí, pues estoy convencido de que es un tema muy
académico y “duro de roer”, pero cuyo reto de presentarlo a la comunidad de los
seguros y fianzas me pareció interesante.

Me pongo a sus órdenes, como siempre, en la dirección de correo electrónico
indicado al inicio del artículo, en donde espero sus comentarios o preguntas, como
ya lo han hecho en otras ocasiones, y, que con mucho gusto atenderé.
                                                                         FÍN.2002.




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posted:7/29/2011
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Description: apunte histórico sobre el tema, escrito en 2006
JOSE ENRIQUE PEÑA VELAZQUEZ JOSE ENRIQUE PEÑA VELAZQUEZ DIRECTOR GENERAL http://
About ACT. JOSÉ ENRIQUE PEÑA VELÁZQUEZ. Nacido en México. D. F. el 15 de julio del 1933. Casado. Experiencia profesional: Consultor Actuarial, con 50 años dentro del campo de los seguros. Auditor Externo Actuarial Certificado. Profesor Académico Universitario, por más de cuarenta años y honrado por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México con diploma y medalla "AL MÉRITO UNIVERSITARIO", por haberle prestado servicios, “con gran dedicación y haber realizado una obra de valía excepcional”. Conferencista. Articulista sobre temas de Seguros y Fianzas, en periódicos y revistas del país y del extranjero. Preparación académica: Actuario, titulado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Estudios de Filosofía y Pedagogía en el Instituto Teológico Salesiano Santo Tomasso d’ Aquino, en Padua (Italia). Otros estudios: Alta Dirección de Empresas en IPADE(México) y en el ZURICH- ESADE (Barcelona); Curso de seguros a nivel superior en el Centro Suizo de Formación Aseguradora (SITC). Publicaciones: Coautor en dos libros sobre el tema de pensiones y con más de 300 artículos escritos sobre temas de seguros y fianzas.