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La Incorporaci�n de las Ideas al An�lisis de Pol�ticas P�blicas (RESE�A BIBLIOGRAFICA)

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La Incorporaci�n de las Ideas al An�lisis de Pol�ticas P�blicas (RESE�A BIBLIOGRAFICA) Powered By Docstoc
					Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Departamento de Sociología

COMENTARIO de La incorporación de las ideas al Análisis de Políticas Públicas en el Marco de las Coaliciones Promotoras, de Ruth Martinón Quintero1, por María Celeste Gigli Box (mcgb_br@yahoo.com.br). Para el Seminario-Taller Estado y Políticas Públicas a cargo del Dr. Antonio Camou.

Objeto del Marco de las Coaliciones Promotoras
Este artículo aborda el significado de la introducción -sistemática y operativa- de las ideas, en el análisis de políticas públicas (en más: PP). Se entiende por aquéllas, los aspectos

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Publicado en la Revista Gestión y Política Pública, vol. XVI, #2, 2° Semestre de 2007. Es una publicación perteneciente al CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas, en México).

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cognitivos, valores, sistemas de creencias, argumentación y aprendizaje. Para ello, apela al Marco de las Coaliciones Promotoras 2. Ideado por Paul Sabatier en los ´80s -como un mero conjunto de hipótesis-; evolucionó a un agregado de relaciones densas -característico de una teoría-, gracias a Hank Jenkins-Smith en años siguientes. El objeto del ACF mora en la indagación de las ideas que los actores trasladan al espacio político, ya que dan cuenta del cambio -o estabilidad- en una política pública (en más: pp). Esto destaca la pretensión de superar la tradicional “heurística de las fases” de los estudios politológicos, y lograr abordar la real complejidad total del PP sin soslayar la contrastación empírica -aún cuando puede cargar elementos normativos. Para lograrlo, el ACF parte de tres variables relevantes: a) establece el estudio de los cambios en una/s pp en mínimo lapso de diez años; b) recorta los subsistemas de pp como unidades de análisis (de natura intergubernamental con variados actores como: funcionarios, periodistas, investigadores en el tema, etc.); c) conceptualiza el PP como un sistema de creencias (=conjunto de supuestos aspirados a trasladar a la pp, y que permitirán ver cambio). Si la variable dependiente es el cambio en pp3, la libre será la transformación de las creencias. Medir la profundidad de él (alta si alcanza aspectos nucleares de la pp; baja, si son los secundarios), es insoslayable. Para eso, el ACF distingue un subsistema de la pp, implicado en asuntos de pp (como contaminación, salud mental, transporte, etc.), que cuenta con una dinámica interna en la que importa el papel de la ideas. Ese subsistema, se diferencia de sistema político global que lo incluye. Además, se distinguirá de los parámetros sistémicos estables (atributos básicos del área en problema, distribución de recursos naturales, estructura legal y social, valores socioculturales, etc.); de los elementos externos dinámicos (cambios socioeconómicos, advenimiento(s) de movimiento(s) social(es), virajes de opinión pública o coalición gobernante, impactos de pp de otros subsistemas, etc.).

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La autora traduce así la noción Advocacy Coalition Framework. Aludiremos aquí, con su sigla original: “ACF”. El ACF no deduce el cambio de cualquier producto/impacto de la pp. Hacerlo, implicaría sólo una distinción de

grado entre cambio y estabilidad.

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El argumento esencial del ACF sostiene que el cambio no es fruto de la competición de intereses –que haría del financiamiento y las normas institucionales algo decisivo-, sino del policy-oriented learning (en más, PLO): un proceso continuo de adaptación para realizar las creencias de la coalición en la pp. Aquél, altera los aspectos secundarios de las creencias, mientras el viraje de los nucleares, ocurre por movimientos no cognitivos o provenientes del exterior del subsistema. Éstos últimos, son la oportunidad que debe explotar la coalición que procura el poder, ya que el suceso sistémico por sí solo no produce cambios.

Elementos Configurativos de la Dinámica del ACF
 Al abordar las creencias, el ACF creyó necesario añadir a estudios previos, factores como la percepción de severidad del problema, sus relaciones causales en áreas de PP (siempre modificables por experiencia/evidencia flagrante -a diferencia de las orientaciones normativas). Así, conciben los sistemas de creencias como estructuras de

pensamiento/opinión, prioridades de valor, asunciones causales, teoría(s) implícita(s) sobre cómo alcanzar los objetivos, percepciones de la eficacia de instrumento(s), etc. Y, lo más importante de ellas, es el lugar que el ACF les da al verlas como el patrón que, al variar, produce el cambio en la pp). La organización de estos sistemas de creencias, opera en tres fracciones jerarquizadas: su núcleo profundo, de axiomas normativo-ontológicos en todo el subsistema, y con alto recelo al cambio: Incluyen la concepción de natura humana, las prioridades de valores en cuanto al poder, libertad, seguridad, amor, etc. Sigue el núcleo de la pp, donde las posiciones estratégicas para lograr los fines de ella, muestran los compromisos empíricos de especialización de las elites de la pp. Referimos a las prioridades de valor, identificación de grupos a atender, las pautas empíricas (como causa/s y seriedad del problema, financiación, participaciones pública/expertos/cargos electivas, etc.). Por último, encontramos los aspectos secundarios: ellos son las decisiones instrumentales para crear el núcleo de pp, causalidad del escenario, decisiones procedimentales -administrativas o reglamentarias-, información de la(s) pp en curso, etc.; con opiniones que no alcanzan iii

todo el subsistema y son dables de cambio a los policy makers -administrativos o legislativos. Esta tripartición para las creencias se apoya en el tratamiento de las elites de la pp, que preponderan sobre el público general -al dedican más tiempo a considerarla.  Al abordar individuos, ACF niega al interés como único móvil a coaligar. Prepondera las creencias, porque incorporan intereses propios y organizacionales, fines de diferentes formas; y son empíricamente más verificables que aquéllos (metodológicamente, incluso prefieren a los actores indicándolas). Aunque, no ver los intereses como motivación principal, tiene su precio: el ACF no podía abordar el comportamiento estratégico. Por ello, agregó a su modelo individual, la asunción de fines complejos y definibles empíricamente; que reparan en el bienestar individual y organizacional. Siguen siendo “racionales”, al buscar información y recursos para sus fines; pero éstos son complejos, presentan sesgos y constricciones cognitivas –al igual que la teoría de la acción razonada4 [sic]. Adhieren también a la prospect theory5, donde la relación fracaso/victoria es positiva, además de sesgar su visión de la oposición (que hace la resolución de conflicto entre coaliciones más impredecible que en clásicos modelos del actor racional [sic]). Además, adhieren a la teoría de la atribución y disonancia cognitiva [sic], donde la percepción de la realidad se tamiza por creencias normativas preexistentes, aceptando la información que las confirma –y evitando la discordante. Por último, el ACF deja lugar a la intervención del sistema cognitivo de la extracción institucional de los actores –aunque sólo en caso de no coincidir con las del núcleo de la pp, algo que estiman infrecuente.  Los subsistemas -escenarios de coaliciones promotoras-, constituidos por actores de heterogénea extracción institucional, coinciden en las creencias medulares de la pp (fines,
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En esta, la utilidad esperada de la relación curso de acción-fines da un lugar más importante a las preferencias

de la coalición, que en otros modelos utilitarios. Por eso, las creencias del núcleo de la pp (más explícitas individualmente que las del núcleo profundo) son guías más eficaces para la conducta que las del aspecto secundario. En decir, el ACF se suma a las producciones que integran la corriente de Racionalidad Limitada (inaugurada por Simon y March a fin de los ´50s, hasta Nisbett, Ross, Kahneman -y otros-, en los ´80s.).
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Advenido con el trabajo de G. Quattrone y A. Tverky: Contrasting Racional and Psychological Analysis of

Political Choice, en American Political Science Review #83, septiembre, 1988. pp. 719-736

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percepciones causales y de otros órdenes), y conjugan su acción de diferentes modos6 para trasladar esas creencias a la pp. Sus instrumentos: alteración de reglas y presupuestos institucionales, cambios en la opinión pública, alteración de la población-objetivo, etc7. Las creencias, darán dirección a la muta del status quo, y su capacidad de forjarlo será función de los recursos poseídos. En este punto, las presiones para lograr un compromiso, llevan a configurar una pp con elementos de diferentes coaliciones, aunque una de ellas predominará: en los sistemas, la hegemonía reside en la unidad de gobierno. Por ello, poseer la asignación en un programa -en su nivel correspondiente- brinda total autoridad en esa pp.

La Base de la Coaliciones Promotoras
Será preciso atender a la formación y continuidad de las estas asociaciones. En sus primeros estudios, el ACF asumió implícitamente a las creencias como aglutinador: el compartir afirmaciones nucleares de la pp –normativo-ontológicas-, hará actuar análogamente8. Mediando los ´90s, esto fue revisado, al advertir que la cooperación –proceso con múltiples obstáculos-, no puede descansar sólo en aquéllas, al incluir disímiles extracciones institucionales: ya que la mera frecuencia de los miembros, no devendrá necesariamente en acuerdo (Tal vez posible a corto plazo -con bajo coste de información-, se facilita formular un juicio compartido del problema de la pp). El problema teórico-metodológico, residirá en la persistencia a largo plazo, que reside en un modelo teórico ajeno y no compartido por el ACF: la elección racional institucional y del desarrollo [sic]. Esto compelió a presentar un modelo de la persistencia, con tipos de cooperación: 1) Fuerte, en un plan de acción común (su comunicación, control -y sanción si fuere incumplido); 2) Débil, si los miembros potenciales atienden al grupo sólo para complementarlo. De este modo, el ACF desarrolla la acción
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En espacios disímiles: legislaturas, tribunales, agencias especializadas –en sus niveles-, espacios privados. Además, podrán alterar gradualmente las percepciones de diversidad de actores por medio de la PP. El factor específico reside en las preferencias sobre la pp del subsistema. Esto sucede cuando los aspectos

secundarios -a veces portadores de creencias relevantes o fuente de conflictos prolongados-, coinciden con el núcleo de creencias (en algunos/todos miembros del subsistema). Ello hace que se sumen al núcleo de la pp, en lo que la autora llama policy core policy preferente [sic]. Actualmente, este criterio compone el corpus del ACF.

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individual en clave coste-beneficio, donde la adhesión a creencias comunes reduce el coste de transacción (ya que todos comprenden el problema e identifican medios para resolverlo). Incluso, eso minimizaría el incentivo de actuar como free-rider, y estimularía la distribución de costes de logro en sus fines comunes (dos puntos más plausibles en grupos de fines –con ideología que sustenta valores colectivos-, que en grupos de interés propio material). Todo el planteamiento, precisará clara tasación de coste-beneficio para determinar los beneficios y beneficiarios [del asociarse]. Además, esos miembros regularán la ejecución de estrategias acordadas, contribuciones de recursos, acciones cooperativas y/o apoyo. Así, podrán convertirse en un grupo de acción compartida –una coalición propiamente dicha-; o bien, un grupo de creencias compartidas –una organización de interés convencional9. Pero, no todos los miembros de un subsistema son miembros de una coalición: los policy brokers –expertos o burócratas-, poseen pericia(s) ofrecidas e incentivos para colocar el conflicto a nivel acordado –por una solución sensata al contender 10. Esto mismo, nos lleva a prestar atención a un punto esencial en la continuidad de las coaliciones: su coordinación interior. Cada uno -con su respectiva extracción institucional-, evaluará los aportes de coordinación-acción colectiva. Este es una de las mayores innovaciones del ACF; y para, mencionar sus hipótesis de

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El ACF no prioriza la afiliación organizacional en las creencias (porque ello no explicaría los movimientos de

actores en el subsistema o sus variaciones de conducta en la organización). Así, clasifica creencias en congruentes, divergentes y sin relación; y divide la interdependencia en competitiva o bien simbiótica. Coaligarse será posible con las primeras creencias y la segunda interdependencia. Lo contrario sucede con esta y las creencias divergentes (ambas combinaciones predecirán también, la fuerza de la coalición). No obstante, existen casos de creencias congruentes e interdependencia competitiva (como en casos de conflictos distributivos en la coalición); como divergentes creencias con simbiosis interdependiente (miembros que, integrando coaliciones distintas, poseen moderación y despolitización en sus interdependencias).
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En cuanto al número de coaliciones promotoras, la autora menciona –de manera consistente-, la existencia de

una única en subsistemas latentes [sic]; mas en la mayoría de los procesos, dos a cuatro es la regla. Además, agrega que la estabilidad necesaria requiere de tiempo. Y suma como patrón, al conflicto del que participen, para renovar su entidad en las decisiones/intervenciones periódicas (como el caso de las pujas presupuestarias).

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funcionamiento interno en el subsistema, diríamos: a) en un subsistema de políticas maduro 11, las creencias medulares están en juego en un altercado –eso mismo estabiliza a los miembros en una situación aliados-opositores; b) Su consenso reside en el núcleo de la pp, y disminuye en aspectos secundarios. c) Es más sencillo, reconocer debilidades en los segundos que los primeros. d) Las agencias administrativas son más moderadas que sus grupos de interés aliados. e) Las elites de grupos de fines se ajustan más a sus creencias que en un grupo material –centrado en promover interés material, dando a sus líderes mayor libertad para lograrlos. f) Es probable consensuar a corto plazo, si se sesga la percepción de los contendientes (al verlos más poderosos [de lo que son], se sobrevalúan los costos potenciales por el triunfo opositor, etc.).

El Aprendizaje Orientado a las Políticas (PLO)
El interés central del ACF reside en el cambio provocado por el PLO. El que es un proceso continuo de adaptación para materializar aspectos secundarios de las creencias de la pp –entre coaliciones como a su interior. El cambio, reside en las alteraciones –limitadamente resistentes- de pensamiento(s) o propósito(s) de conducta(s) motivados en la experiencia; al revisar mandatos de las creencias -individuales o colectivas. Este proceso, conlleva percepciones de la dinámica del sistema y del problema (incluyendo lo que lo influye en el tiempo). Al ser integrarlo a los valores básicos y causalidad(es) nuclear(es) asumida(s), advenimos al objeto central del PLO 12. Incluso, se lo considera estimulado por amenazas a valores centrales -o la(s) oportunidad(es) de desafiarlos. Pero antes de seguir avanzando, es
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La autora refiere a la noción de subsistemas emergentes y maduros. Solamente menciona la fuente (en P.

Sabatier: An Advocacy Coalition Framework of Policy Change and the Role of Policy-Orinted Learing, en Policy Sciences, #21, 1988. pp. 649-692), sin adelantar contenido alguno del concepto.
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El PLO versa en aspectos fundamentales: aumento en la comprensión de fines, aumento en la perspicacia de

las relaciones lógicas y causales de las creencias, etc. Con el fin de lograr mecanismos [más] ajustados para lograr los primeros. Además, aspira a mayor identificación -y respuesta- a los desafíos de las creencias (como acontece ante eventos exógenos, pérdida de recursos, actividad de oponentes). Incluso, el PLO supone la experiencia de implementación; donde una falla de mecanismo(s), implicará la revisión de sus promotores.

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preciso mencionar que el PLO es asumido instrumentalmente: los individuos buscan comprender su mundo y los efectos de las intervenciones gubernamentales, para lograr sus objetivos de pp. Por ello, en escenarios políticos, compiten por la asignación de recursos instrumentados del poder político. En este sentido, tal vez lo fundamental sea saber que el ACF no platea una modificación en una caja oscura, sino que el PLO engloba procesos diferentes: cambio de actitudes individual, movimientos particulares en una colectividad, variaciones en la dinámica de grupo (=polarización en grupos homogéneos o conflictivos), reglas para la unificación o agregación de preferencias en la promoción [impedimento] de la comunicación entre individuos, etc. Y procede viendo que los cambios en aspecto(s) secundario(s) 13, pasando un período de resistencia, se difundirán al grupo; y su expansión dependerá de la cantidad personas que se muevan, la compatibilidad información-creencias, la persuasión de la evidencia y las presiones políticas para “ahorcar los hábitos”. No obstante, este proceso no es único: se contempla PLO entre coaliciones, al existir la probabilidad de debate analítico para virar aspectos secundarios14. Dependerá del nivel de conflicto [=grado de incompatibilidad de creencias]; y de cuán abordable es esa pp analíticamente –en términos de teoría(s), datos cuantitativos e información originada en sistemas naturales (sociales, políticos y otros) [sic]. Sin olvidar, el prestigio profesional del foro de análisis, que

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Dos razones lo explican: el núcleo de la pp se nutre en cuestiones normativas (=no empíricas)-, y el ACF

asume las creencias en importancia ordinal. Su lógica de filtro perceptivo hace que los actores recelen la información que jaquea esas creencias. Pero en caso contrario, tomarán el análisis -o lo utilizarán para denostar las contrarias. Por esto, el PLO en el núcleo de la pp sólo es posible por acumulación de evidencia en tiempo prolongado. Incluso, en las raras ocasiones que es alterado, se debe a información proveniente de miembros de la propia coalición (ya que la acumulación de “pruebas en contra” no es suficiente para alterar elementos centrales de la pp, sino mudaron antes la distribución de recursos políticos del subsistema –que provienen del sistema.
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Se descuenta que cada coalición tiene capacidad para debatir; y, que el conflicto se da entre aspectos

secundarios de una, y nucleares de la otra –en una misma pp. O bien, entre aspectos secundarios de cada una

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incentivará a la participación15 (e incluso, si las coaliciones no acuerdan un estado mejor, es posible formar un foro político). Desde ya, el conocimiento será la vía principal para lograr fines, y por ello la información técnica toma relieve. Pero, el ACF a comprueba que ésta es usada por razones no sustantivas (como legitimador instrumental para la alteración de reglas y/o asignaciones presupuestarias, influencia mediática para virar la opinión pública, retraso de decisiones, etc.); aunque aquella altere gradualmente conceptos y asunciones de largo plazo16 (es por eso, que los especialistas deben alterar su rol técnico neutral por el de promotor). En esencia, el ACF cotejará si la formación técnica -aún sin fin político- genera PLO, ya que logra alterar aspectos secundarios de una pp. Incluso, esa PP puede alertar -legítimamente- a la opinión pública, acerca de la magnitud en que se perturban intereses y valores. La consecuencia analítico-dinámica es, que el PLO coloca los mapas cognitivos y las pp sobre el mismo plano -viendo la influencia de los actores en el tiempo, y la incidencia de la información en el cambio de pp. Y, para el caso de actores ya posicionados, se usará el PP como promotor que justifica y elabora una posición, como también al insertarse en un debate analítico para favorecer la traslación de creencias a la pp. Esto hace del PP algo cardinal, al posibilitar cambios en las creencias secundarias. Al cotejar empíricamente esas aseveraciones, aparece un obstáculo que los estudiosos llaman ambigüedad de la experiencia. Ellos aseguran que el PLO es difícil de medir, ya que apunta a brechas de experiencia poco mensurables, padece la escasez general de teorías causales, y se imposibilita en alto grado la experimentación controlada. Además, ante un escenario en que la oposición puede complicar situaciones y donde los motivos de la coalición pueden ser presa de rivalidades personales y/o organizacionales, la contrastación empírica no se hace más

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La autora salva trabajos que confirmaron la imposibilidad de la acumulación de información técnica para

cambiar la perspectiva de la coalición opositora, pero sí influye efectivamente a los policy breakers. Dependerá de esa misma influencia para lograr un cambio constante -y posible.
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La contribución del concepto función esclarecedora ha sido antecedente fundamental, ya que responde

cuándo, cómo, dónde y la clase de efectos del PP-; expuesto por Carol Weiss en “Using Social Research in Public Policy Making, Lexington, D.D. Heath, 1977.

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plausible. Empero, la autora asegura que el PLO se produce… Para concluir, el texto afirma que el ACF deposita su perfeccionamiento en sucesivas aplicaciones empíricas17.

Nuestra Presentación Dinámica del Modelo ACF
Presentaremos aquí, un esquema dinámico del ACF extraído de las figuras 1 y 2: Situándonos en un subsistema, partimos viendo: La [coalición+(policy beliefs+recursos)] A desarrolla su estrategiaA1 para influir decisiones gubernamentales (=reglas institucionales, recursos, asignaciones, etc.). Ello deviene –sucesivamente- en productos e impactos para la pp y vuelve al comienzo como recursosA1´. Igual recorrido hace [coalición+(policy beliefs+recursos)] B; al igual que si hubiese más coaliciones. Entre ambas –a igual nivel-, los policy brokers influyen decisiones de gobierno, para impactar la pp. Esto se articula y tamiza con dos dimensiones que influyen al subsistema: los sucesos externos (sistémicos) y cambios socioeconómicos; en la opinión pública; en la coalición gobernante, e impactos de pp de otros subsistemas). Y, con los parámetros relativamente estables como productos del problema, distribución natural de recursos, estructura legal y social, valores socioculturales esenciales,). Esta última dimensión posee un apéndice privativo: el grado de consenso necesario para la major policy change. Ambas, se juntan en la unión de dos limitaciones: las constricciones y los recursos de los actores para influir su subsistema (en el punto de arranque). Cuando estos componentes son el escenario de la interacción entre coaliciones en
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La autora aplica el esquema ACF a las políticas de drogas [sic] en España (1982-1996). Toma un período

superior a una década, por sustentarse en igual conducción partidaria (Partido Socialista Obrero Español, PSOE). Allí se configuró un subsistema maduro intergubernamental, que combinó un plan nacional, coordinación de ONG(s), grupos de interés no especializados (como sindicatos con subunidades en el tema), y una comisión parlamentaria. Se interactuó con subsistemas autonómicos, política sanitaria, penal, social y hasta internacional. Las fuentes de análisis, fueron las intervenciones parlamentarias de esos grupos, revelando: tres coaliciones promotoras (PSOE, Partido Popular e Izquierda Unida) giraron en un núcleo duro; en segundo cordón concéntrico, los grupos de interés, ONGs, funcionarios. Ambos, formaron coaliciones promotoras si aunaban al núcleo de la pp -con relaciones esporádicas, coordinadas y cooperando débilmente. El cambio de pp –de sistema prohibicionista clásico a reductor de daños-, detonó con el comienzo VIH (por su relación con adictos parenterales), generando una oportunidad a la coalición gobernante para materializar sus creencias. La opositora, cedió al cambio por la premura del retrovirus, consensuando también aspectos instrumentales.

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fases iniciales, parten de resultado(s) pasado(s), donde la coaliciónA actúa según su percepción de problema(s), buscando recursos para identificar causa(s) y obtener apoyo político. Si fracasa, saldrá del subsistema. Sino, propondrá su ppA1 para la causa(s) A1. Así ingresa a las contingencias del debate político, y -si no encuentra efecto(s) adverso sobre la potencial coaliciónB-, se promulgará su ppA1. Si lo(s) encuentra, habrá ingresado a la actividad la coaliciónB, buscando recursos técnicos y políticos para su acción. Si fracasa, la potencial coaliciónB saldrá del subsistema. Si no fracasa, financiará pesquisas que desafíen la evidencia de la causa A1, pudiendo abocarse a buscar otras causas (que pueden no afectar a la coaliciónB); para rebatir la eficacia o eficiencia [sic] de la ppA1. Esto llevará al debate analítico con la coalición A, que defenderá su ppA1 (rebatiendo la causa B2 -si la hubiere). Si logra consenso sobre su ppA1, se promulgará en términos de coalición A. Si no, se convocará al acuerdo sobre la seriedad del problema e importancia de las causas. Si acuerdan, cada coalición buscará expandir sus recursos políticos. Si no, desarrollarán una pp ¿A|B? con fuerte investigación y coerción débil.

A Guisa de Comentario Final.
Esta apostilla conclusiva se limita a señalar que nos vemos impedidos de valorar el modelo ACF por medio de este texto. La razón reside en el recelo que inspira esta fuente, al carecer de estilo (no ya retórico sino académico) y claridad expositiva; falta de organización al presentar el ACF -deja conceptos en suspenso entorpeciendo su progresión- (lo que obligó a reorganizar esta reseña); diferencial de información entre texto y esquemas gráficos (por lo que vimos importante construir nuestro análisis dinámico, ya que el texto no lo comenta), discrepancias semánticas entre palabra(s)/concepto(s) a lo largo del texto, como pretendidas sinonimias en términos similares. Estos [serios] problemas, no nos permiten inferir nada –que además, estimemos fidedigno del ACF. Por lo antedicho, creemos que esta reserva implica un juicio abundante –y determinante- del texto para cumplir con la consigna que inspira este comentario final. xi


				
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Description: (RESE�A) La Incorporaci�n de las Ideas al An�lisis de Pol�ticas P�blicas en el Marco de las Coaliciones Promotoras. Rese�a bibliogr�fica del art�culo acad�mico acerca del lugar y la din�mica de intervenci�n de las ideas aplicadas al an�lisis de pol�ticas p�blicas. Palabras clave: ideas, politicas p�blicas, racionalidad.
About Political Scientist. Interest: Economics, Political Science, Sociology | Cinema & Literature Studies applied to Social Sciences Approach.