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Escuela de Informática del Ejército: Aniversario con sabor agridulce
EL ÚLTIMO CENTRO ESPECÍFICO EN LA FORMACIÓN DE LA "INFORMÁTICA" DE LAS FUERZAS ARMADAS
Jesús Gómez Ruedas
DIPLOMADO EN INFORMÁTICA MILITAR. CISA Centro Corporativo de Explotación y Apoyo Subdirección General de Servicios Técnicos y Telecomunicaciones Ministerio de Defensa
Negocio (en el caso de la Administración Pública, podríamos hablar de Unidades de Servicio) de cualquier organización con el eficaz desempeño de sus Sistemas de Información. La informática y las telecomunicaciones han dejado de ser “productos de valor añadido” en la organización para convertirse en
indisponibilidad de dichos sistemas TIC. Y lo que aun es peor, la organización no podrá subsistir si la “ventana de indisponibilidad” de los mismos supera un umbral no aceptable para clientes, proveedores, usuarios o, simplemente, la opinión pública.
La historia
julio de 1982 por el entonces Ministro de Defensa don Alberto Oliart Saussol, mediante una disposición interna de dicho Ejército, se ha decretado la modificación del estatus de este centro de formación y la asunción de sus cometidos por un nuevo departamento de Sistemas de Información de la Academia de Ingenieros del Ejército. Con ello, desaparece como tal el último centro específico en la formación de la “Informática” de las Fuerzas Armadas. Repasemos esta breve pero intensa historia, oteemos el impacto de esta Escuela en la modernización del Ejército de Tierra, en particular, y del Ministerio de Defensa, en general, y realicemos un ejercicio prospectivo sobre las implicaciones de su pérdida para toda la comunidad de Defensa. De todos es conocido el estrecho vínculo que, en la Sociedad de la Información, relaciona el buen funcionamiento de las Unidades de
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einticinco años después de su creación, mediante una Orden Ministerial rubricada un 21 de Alineados con este espíritu, ya a
En enero de 1984 se inauguraba la sede de la Escuela en las instalaciones del Cuartel General del Ejército
activos de primer orden de la misma y casi posibilitantes de la inmensa mayoría de sus actividades. Los sistemas TIC ya no son simplemente el resultado de impulsos personales de gestores clarividentes que se debilitan o se extinguen con la marcha de sus “progenitores”: están tan íntimamente imbricados en los procesos, funciones y actividades de la corporación que necesitamos elaborar planes (genéricamente, un Plan de Continuidad de Negocio) para estar listos y prevenidos ante una hipotética
principios de la década de los sesenta un grupo de profesionales de la milicia vislumbraron el impacto que la Informática tendría en el buen funcionamiento de las organizaciones. Como consecuencia de ello, promovieron e impulsaron la adquisición por parte del Ejército de Tierra de un gran ordenador IBM/360, situando, de este modo, a esta institución en la vanguardia de la tecnología en España. Lógicamente, esta apuesta por el futuro y la modernización requería disponer de profesionales adecuadamente formados para el reto. En una época en que la propia institución universitaria apenas había comenzado a incorporar la enseñanza de la Informática, hubo de iniciarse un proceso de formación basado en las empresas suministradoras de las nuevas tecnologías que, posteriormente y ante la creciente demanda, devino en actividades formativas de carácter interno.
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Si bien los beneficios de las nuevas técnicas eran percibidos, de manera lenta y progresiva, en la Institución, la naturaleza austera y cautelosa de la misma no constituía el mejor “caldo de cultivo” para consolidar y normalizar las actividades formativas de carácter interno que se venían desarrollando desde 1965. Se inició entonces una larga “travesía por el desierto” donde los organismos responsables de la explotación de los sistemas, con la frecuente colaboración de las empresas suministradoras, fueron sembrando “su semilla”: Curso de Programación de Ordenadores Electrónicos IBM-360 Curso de Programador de Informática Militar Curso de Metodología de Diseño Estructurado de Sistemas y Programas Curso Práctico de Informática Curso experimental de Analista de Mecanización Curso Monográfico de Aplicaciones de Programación y Análisis Curso de Analista de Informática Militar Curso experimental de Programador de Aplicaciones. La perseverancia de todos estos precursores, profundos dominadores de la imaginación, expertos en el arte de la improvisación e inigualables gestores de recursos fiados, obtuvo su recompensa casi 20 años después: en el verano de 1982, el Ministro de Defensa constituyó la Escuela de Informática del Ejército de Tierra como entidad funcionalmente dependiente de la Dirección de Enseñanza. En enero de 1984 se inauguraba la sede de la Escuela en las instalaciones del Cuartel General del Ejército. Con un enfoque didáctico paralelo al habitual en la comunidad universitaria (Informática de Gestión e Informática de Sistemas), la Escuela de Informática se convirtió, desde entonces, en un elemento aglutinador de personal procedente de las 552 oficiales, de los colectivos mencionados, como alumnos del Diploma de Informática Militar (DIM) 46 alumnos de la Escala Media de Especialistas, rama Programador de Sistemas Cientos de alumnos, del Curso Avanzado de Informática Se ha impartido formación a distancia a miles de profesionales, civiles y militares, del Ejército de Tierra. diversas especialidades fundamentales y cuerpos del Ejército de Tierra e, incluso, de otros institutos, como la Guardia Civil y de otros Ejércitos, como el Ejército del Aire. Desde entonces, han pasado por sus aulas: Sensible a la evolución tecnológica y a las demandas de la organización, los programas se han ido modificando y adaptando. En esa línea, se abordaron los primeros cursos de formación a distancia (e-learning), se convocaron Jornadas de Actualización en TI, orientadas a la formación continua del personal DIM o con análoga titulación, y también, desde el año 2003, se establecieron convenios y colaboraciones con universidades que han permitido el intercambio de profesores y el reconocimiento académico universitario de la formación (Título Propio), así como convalidaciones en otros cursos para posgraduados (master). En la actualidad la Escuela imparte el siguiente catálogo de formación: Diploma de Informática Militar Curso Avanzado de Informática para Oficiales / Suboficiales Curso de Informática a distancia Jornadas Tecnológicas, Seminarios y Conferencias
¿Hay riesgo de descapitalización de conocimiento TIC en los procesos principales o de apoyo de la Defensa?
Formación bajo demanda. En sus últimos hálitos como Escuela, y aprovechando los aires renovados de un Plan Director de Sistemas de Información y Comunicaciones corporativo, que patrocina la racionalización y la eficiencia de los recursos dedicados a la función TIC, sus “patrones” han intentado con denuedo remover los resortes institucionales capaces de resucitar un viejo proyecto gestado ya en los años setenta, la Escuela de Informática de la Defensa; ese anhelado observatorio tecnológico conjunto de la enseñanza y la investigación que, por el momento, no ha encontrado los apoyos necesarios para eclosionar. Paradójicamente, en los últimos años, en plena Era de la Sociedad de la Información, el número de miembros del Ejército que tradicionalmente aspiraban a la obtención del Diploma de Informática
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Militar ha experimentado un progresivo descenso. Resultaría de interés escudriñar los orígenes de este contrasentido. Esta paradoja devuelve al primer plano de la actualidad viejos problemas merecedores de un análisis impregnado de sosiego, objetividad y pragmatismo, lejos de posiciones excluyentes o sesgadas. Probablemente bajo el influjo del concepto “CIS”, el Ejército de Tierra ha considerado que a través de esta filosofía podría alcanzarse la convergencia definitiva entre el mundo de la informática y el mundo de las transmisiones. Indudablemente, es deseable, si no imprescindible, una sinergia absoluta entre ambos mundos para posibilitar esos procesos organizativos de los que se hablaba al principio de este de las telecomunicaciones”. Habitualmente, las corporaciones especializan a su personal hacia aquellos campos con mayor implantación en su infraestructura y delegan en actores externos (externalización) aquellas otras actividades con un extraordinario grado de especialización. Al mismo tiempo, no hay que obviar que estos procesos de externalización pueden verse limitados ante situaciones o escenarios de crisis. Exactamente el mismo análisis cabe hacer en el mundo de la informática. Sólo la experiencia acumulada con años de dedicación y de estudio permite a un informático constituirse en un activo importante para su corporación en un campo delimitado de la informática: las bases de datos, la programación en determinados entornos, las tecnologías web, los sistemas
La Informática y las Telecomunicaciones
En primer lugar, nos encontramos con una versión local de la tradicional rivalidad que siempre ha existido entre las comunidades de la informática y de las telecomunicaciones. Ambas gestionan el mismo recurso, la información: Las TIC, procesan, almacenan y distribuyen la información, las dos primeras propias de la informática y la última de las comunicaciones. Así pues, cabe preguntarse, en un Sistema de Información, ¿dónde acaba la Informática y donde empiezan las Comunicaciones? Procedente del “mundo OTAN” se introdujo en el ámbito de la Defensa el concepto “CIS” (Communication and Information Systems): CIS es una visión de las TIC aplicada al entorno militar. Pero, al mismo tiempo y en ese mismo ámbito, se han propugnado dos entornos de aplicación de las TIC, el llamado “Propósito General” y el de aplicación a la preparación y conducción de operaciones militares, denominado “Mando y Control”. En este último entorno es donde habita la razón de ser que impulsa la actividad principal de las Fuerzas Armadas. No obstante, en el entorno de “Propósito General”, que utiliza tecnologías de uso común en cualquier tipo de organización, se dan cita otras actividades de diversa índole que posibilitan la acción de las unidades militares.
artículo. Pero, en un entorno que se caracteriza por una especialización cada día mayor, una iniciativa “generalista”, que extiende el concepto CIS desde la operación y la explotación hasta la formación y la gestión de recursos humanos, presenta no pocos riesgos. Sin salir del mundo de las telecomunicaciones,
Sólo la experiencia acumulada con años de dedicación y de estudio permite a un informático constituirse en un activo importante
nos encontramos con un escenario extremadamente dinámico donde, casi a diario, confluyen los riesgos que cada día aparecen con el uso de las nuevas tecnologías, los proyectos de estandarización que no son, en absoluto, ajenos a la competencia comercial, las alianzas empresariales que impulsan esas acciones de normalización en busca de los mejores beneficios anuales y los movimientos de usuarios defendiendo sus intereses. En conclusión, no resulta precisamente sencillo conocer, mucho menos dominar, esta incesante erupción de lava que arroja el “volcán
operativos, los dispositivos de seguridad, etc. Así pues, concentrar la formación y el conocimiento de la informática y de las telecomunicaciones en un único colectivo puede parecer labor reservada a superhombres más próximos a la robótica que a la especie humana; muestra de ello es que la comunidad educativa nacional no ha acometido retos similares en las enseñanzas de nivel superior o medio. Ello se antoja especialmente difícil si se ha de compatibilizar con un perfil de carrera militar que incentiva, con evidente lógica, la movilidad del personal y las frecuentes comisiones en organismos internacionales y en misiones de mantenimiento de paz. En este contexto, cabe preguntarse: ¿resulta eficaz prescindir de los recursos de una comunidad que compagina el conocimiento del “negocio” de Defensa con un bagaje tecnológico?, ¿hay riesgo de descapitalización de conocimiento TIC en los procesos principales o de apoyo de la Defensa?
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La gestión de los RRHH TIC en el Ministerio de Defensa
Una segunda faceta del poliédrico problema de la gestión de los recursos humanos TIC del Ministerio de Defensa nos lleva al problema de la integración de los recursos internos procedentes de las Fuerzas Armadas con los procedentes de los cuerpos TIC de la Administración General del Estado. Aun cuando la tecnología que subyace siempre es la misma, a pesar de que no se conoce que, hasta la fecha, los bits y los bytes vistan “traje a rayas” o uniforme de determinado color o especialidad fundamental, la existencia de Sistemas de Información específicos para operaciones de carácter militar nos lleva, de forma inequívoca, a la ineludible necesidad de personal militar para la explotación de los sistemas con funcionalidades específicas de Mando y Control Militar. Pero, ¿qué ocurre con aquella parte del Ministerio de Defensa cuyos Sistemas de Información soportan funcionalidades análogas a las de una empresa privada o a las de otro Ministerio? Para contestar a esta pregunta hay que considerar tanto la idiosincrasia de este Ministerio como sus “líneas de negocio”: Por un lado, nos encontramos ante una corporación que, a pesar de las progresivas reducciones en sus efectivos, tiene una implantación a nivel nacional con un despliegue altamente distribuido que le da presencia no sólo en todo el territorio nacional, sino también en establecimientos fijos y provisionales allende nuestras fronteras. Todo este despliegue, si bien tiene elementos comunes con otras corporaciones, tiene una característica que diferencia: mejorar la operatividad y la preparación de las Fuerzas Armadas (misión específica de los Ejércitos al servicio de la Defensa Nacional). Así pues, en numerosos puestos será necesario un conocimiento profundo dinámico de las TIC que se describía anteriormente, tampoco resultará nada despreciable, sino todo lo contrario, la contribución de componentes de las nuevas generaciones de los cuerpos TIC de la Administración General del Estado con conocimientos casi recién horneados en los mejores centros tecnológicos de formación del país, con percepciones asépticas de la realidad técnica y, normalmente, exentos de determinados “usos y costumbres” que en toda organización suelen ser “compañeros de viaje” de la resistencia al cambio. Por otra parte, no deja de ser cierto que, por la de aquéllas que facilite al entendimiento de sus problemas y habilite cauces fluidos de comunicación con sus autoridades. En segundo lugar, estamos ante una organización donde hallamos un sinfín de negocios o servicios: Gestión de recursos humanos, adquisición de material nacional e internacional, gestión de recursos económicos, gestión de infraestructuras, Sanidad, administración de Justicia, Logística, etc. Nuevamente las Fuerzas Armadas, en cumplimiento de su misión, focalizan la atención de todos estos procesos, actividades y tareas. Así pues, por su “conocimiento del negocio”, no será despreciable la aportación del personal técnico procedente de las Fuerzas Armadas. Igualmente, en ese escenario propia idiosincrasia de su carrera profesional y de su ámbito de actuación, toda la Administración General del Estado, su adscripción a la comunidad de Defensa suele ser más reducida en el tiempo y su percepción de la organización precisa de una fase de adaptación. En conclusión, no parece razonable restar, sino, por el contrario, sumar. No parece aconsejable desdeñar a nadie por su procedencia, sea militar o civil. Todos somos necesarios al servicio de nuestra Institución y los puestos existentes ofrecen la suficiente diversidad para que cada uno aporte su granito de arena a la continua mejora de la misma. No cabe otra opción que esperar que la corporación sepa reconocer la valía y capacidad de cada uno, más allá de su “traje a rayas” o de su uniforme, y les elija para que lideren unos servicios TIC eficaces y de calidad al servicio de nuestros Ejércitos. La historia reciente de la Escuela de Informática del Ejército nos lleva hasta un último interrogante que excede el ámbito del propio Ejército: ¿Resulta viable abordar la ejecución de un Plan Director de Sistemas de Información y Telecomunicaciones con visión corporativa mientras los recursos humanos no se gestionan con ese mismo enfoque sino que, por el contrario, se hace de forma departamental? A estas y otras inquietudes ha pretendido dar respuesta la Escuela de Informática del Ejército durante sus 25 años de historia. Nuestro agradecimiento a todos aquellos que creyeron en el sueño, nuestra gratitud para todos aquellos que lo hicieron realidad, nuestro reconocimiento hacia quienes patronearon la nave hacia la innovación y la modernidad, y nuestro recuerdo para todos aquellos que quisieron hacer más grande ese sueño. A todos ellos, GRACIAS.
No parece aconsejable desdeñar a nadie por su procedencia, sea militar o civil
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