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					  ¿NACIONALIZACIÓN DE LOS HIDROCARBUROS COMO EN
                     BOLIVIA?*

                     Lecciones de un modelo fallido

ESCRIBE: JORGE MANCO ZACONETTI (Investigador UNMSM y Consultor)

* Publicado el 21 de enero de 2011

A pedido de muchos lectores el http://kuraka.blogspot.com será destinado a
la publicación de artículos referidos al subsector de los hidrocarburos y
electricidad difundiendo artículos propios o de otros autores que puedan ser
considerados de interés público. De allí, la importancia en esta ocasión de
presentar dos artículos del señor Andrés Soliz Rada, ex ministro de
hidrocarburos de Bolivia publicados en la revista electrónica “Rebanadas de
Realidad”.

Éste de manera crítica expone la realidad de los hidrocarburos en dicho país,
en especial a partir de la política económica adoptada por el presidente Evo
Morales a través del llamado Decreto 28701 del 1/05/2006 más conocido como
la ley de la nacionalización de los hidrocarburos en el país altiplánico, que si
bien incrementaba la participación del Estado en la renta de hidrocarburos, en
la realidad ha desestimulado la inversión, con menores volúmenes producidos
en gas y petróleo, incrementando de manera insostenible los subsidios para
mantener “congelados” los precios internos de los combustibles.

Analizar la problemática boliviana en materia de hidrocarburos en especial en
el período mayo 2006 a la fecha resulta indispensable para evaluar los
resultados de las políticas populistas, que alguna vez el Perú también asumió.
Esto resulta necesario en nuestro país en la medida que en el debate
programático de cara a las próximas elecciones de abril del 2011, un tema
central será la pretendida nacionalización o estatización de los recursos en el
sector de hidrocarburos en especial en el programa del comandante Ollanta
Humala, en razón de los cuestionamientos a la exportación del gas natural
licuefactado de Camisea, y al supuesto desabastecimiento en la dotación del
gas para el mercado interno. En otras palabras ¿Qué hacer en el sector de
hidrocarburos?

No compartiendo en lo fundamental las tesis planteadas del autor boliviano
como receta para el Perú, es importante destacar los resultados alcanzados
producto de la pretendida nacionalización de los hidrocarburos en nuestro
vecino. Por razones históricas el modelo boliviano se ha experimentado hace
más de cuatro décadas cuando el Gobierno Militar de 1968 nacionalizó la
industria del petróleo.

EL SINDROME EVONIANO




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Si se trata de evaluar los resultados, que debiera ser el criterio de verdad, en
Bolivia, no solamente no se han incrementado, según Andrés Soliz, las
reservas de gas natural de los yacimientos de Tarija y Santa Cruz, sino que con
conocimiento de causa del autor estas fueron sobrestimadas por encima de los
45 trillones de pies cúbicos (TCF en nomenclatura anglosajona) para justificar
la exportación del gas boliviano hacia la Argentina y el Brasil. Y en la realidad
no serían mayores a los 9 TCF lo cual resultaría complicado para la viabilidad
de proyectos a largo plazo, si es que no se confirman mayores reservas.

Con la información disponible el ministerio de hidrocarburos de Bolivia
presentaba las reservas de gas natural sumando las reservas probadas y
probables que teóricamente superaban los 45 trillones de pies cúbicos, cuando
en verdad las reservas probadas eran mucho menores.

Como el “camino al infierno está sembrado de buenas intenciones”, en materia
petrolera, Bolivia produce cada vez menos crudo, así se verifica una caída de
la producción de 10,200 barriles diarios de hidrocarburos que se extraían hace
dos años para alcanzar en el 2010 una producción de 4,900 barriles por día,
con tendencia a la baja.

Así, frente a una demanda diaria de 60 mil barriles la diferencia se tiene que
saldar con importaciones. Así, la economía boliviana no solamente compra en
el exterior petróleo crudo en volúmenes crecientes y a precios alzados sino
también diesel 2 y gasolinas, que se tiene que vender a un precio regulado en
el mercado interno.

Así, por la propia legislación vigente en dicho país que establece el
congelamiento de los precios de los combustibles para el mercado interno con
un precio del crudo puesto en refinería de US$ 27 por barril. Así, los
diferenciales de precios del crudo y derivados importados los tiene que asumir
el Estado boliviano, con crecientes subsidios que limitan la caja fiscal, que para
diciembre del 2010 fueron técnicamente insostenibles, lo cual explica el
“gasolinazo” de más de 82% incrementando el llamado “impuesto especial a
los hidrocarburos y derivados”, que fue rechazado por el pueblo .

En 2010, Bolivia debió comprar petróleo y gasolinas, principalmente a
Venezuela, gas licuado de petróleo de Argentina y Perú- por US$ 666 millones
de dólares, y el subsidio al combustible significó para el fisco más de US$ 380
millones de dólares. Para el año 2011, el Vicepresidente Álvaro García Linera
proyecta las importaciones de crudo y derivados en cerca a US$ 1,000 millones
de dólares lo cual hace cada vez más insostenible el mantenimiento de un
oneroso subsidio.

Esto significaría que si el precio del barril de petróleo está sobre los US$ 90
dólares en el mercado internacional, el Estado boliviano tiene que transarlo
internamente a US$ 27 dólares, y con respecto a la producción interna el precio
congelado no constituye un estímulo para las empresas, pues en verdad
solamente perciben US$ 10 dólares y el resto está constituido por impuestos.



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Las consecuencias de ello saltan a la vista. No solamente se produce cada vez
menos, con la falta de inversión en la exploración de riesgo así se perforan
apenas dos o un pozo exploratorio por año, no se reponen las reservas de gas
ni de crudo, la capacidad del ducto del gas no se incrementa, y lo más grave el
subsidio resulta insostenible para la caja fiscal, a pesar de la creciente
participación del Estado en las regalías de hidrocarburos de hasta el 82% del
valor de la producción. En otras palabras, con las mayores regalías se
financian las importaciones.

LAS ABERRACIONES

En el debate pasado entre los “sectores nacionalistas” que se oponían al
proyecto de exportación del gas de Camisea, más por una cuestión de
principios e ideología, se exponía como un modelo de exportación de gas
natural la experiencia boliviana, que con precios renegociados de US$ 5
dólares el millón de BTU (unidad de calor) en promedio para el Brasil y
Argentina, resultaban superiores a los precios regulados del gas natural
proveniente del lote 88 de Camisea, alrededor de US$ 1.70 por millón de BTU
para la generación eléctrica y por más de US$ 2.80 para el consumo industrial,
evidentemente estos precios en boca de pozo resultaban inferiores a los
precios de exportación del gobierno de Evo Morales.

Sin embargo, los admiradores del modelo boliviano se guardaban de señalar
que las exportaciones de gas natural hacia el Brasil y Argentina están
constituidas por un gas húmedo, donde en el Brasil se separan los líquidos que
tienen un valor tan alto como el petróleo. Por ello, el autor con justeza señala:
“Fue imperdonable suscribir el contrato de venta de gas al Brasil, en
1997, sin instalar una planta separadora de líquidos, con lo que se repitió
el error de la venta de gas a la Argentina, iniciada en 1972”.

Esta constituye una diferencia fundamental con la experiencia de Camisea
donde la separación entre el gas y los líquidos en la Planta de Malvinas permite
valorizar en mejores términos los hidrocarburos producidos en el país. De allí,
que el grueso de los ingresos del Consorcio Camisea en más del 85% del
valor, y también de los ingresos fiscales provienen de la extracción y
comercialización de los líquidos que tienen una cotización internacional.

EPÍLOGO

En verdad, son tantas las aberraciones de la experiencia boliviana propias de
una película ya vista en el Perú, un “deja vu” donde los subsidios eran de tales
dimensiones que un litro de gaseosa costaba más que un litro de gasolina, o
cuando el Estado tenía que asumir las inversiones de riesgo.

De allí, la necesidad de preservar el equilibrio sin abusos de posiciones
dominantes, fomentando la inversión de riesgo con precios atractivos a la
inversión que repongan las reservas de gas y crudo consumidas. En una



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economía moderna la regulación resulta fundamental de allí la necesidad de
incrementar la participación del Estado donde sea de necesidad, fomentando la
inversión privada de riesgo.

Teniendo en consideración que el promedio de la tasa de regalías que abonan
las empresas en el sector de hidrocarburos en nuestro país bordea el 32% del
valor de la producción que sumada a la participación efectiva del impuesto a la
renta, incrementa la participación fiscal a casi el 40% del valor. Con la
salvedad, que algunas empresas del sector abonan regalías del 50% sobre el
valor de la producción, se podría afirmar que dicha participación resulta
razonable.

Lamentablemente nuestro país no tiene la filiación de hidrocarburos como
Venezuela o México, y la industria del gas se está construyendo, por ello el
efecto Camisea, con todos sus beneficios y defectos debe ser reconocido como
fundamental para el Perú. De allí, la necesidad de priorizar el mercado interno
con precios del petróleo y gas que estimulen la inversión. ¡De lo contrario el
síndrome boliviano está a la vuelta de la esquina!.

Sin embargo, en materia de petróleo crudo seguimos dependiendo del petróleo
importado, como se puede observar en el cuadro “Perú: Saldo de la Balanza
Comercial de Hidrocarburos”, donde a pesar del efectos Camisea, los
resultados en la balanza comercial son negativos, de allí la necesidad para el
próximo gobierno de alcanzar la autonomía energética con políticas sensatas,
ajenas al populismo en los precios y regulando los abusos de mercado.


                                       PERÚ: SALDO DE LA BALANZA COMERCIAL DE HIDROCARBUROS

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                AÑO             2001           2002        2003          2004          2005           2006          2007          2008          2009
                                                                                                                                                            (ene-nov)
 BALANZA COMERCIAL
       (X - M)
                                -504           -492           -724      -1,029         -780          -1,182        -1,465        -2,472         -955          -855




                    0




                 -500
  (En MM US$)




                -1,000




                -1,500




                -2,000




                -2,500
                         2001           2002           2003           2004           2005           2006           2007           2008           2009


www.mancozaconetti.com
                                       FUENTE: ANUARIO ESTADÍSTICO DE HIDROCARBUROS 1998 - 2009 / Informe Mensual de la Dirección General de Hidrocarburos del MINEM.




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                        ¿Hubo nacionalización?
Por Andrés Soliz Rada, ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia

Rebanadas de Realidad - La Paz, 08/01/11.-

El Decreto 28701, de 01-05-06, muestra la voluntad de lograr que “el Estado
recupere la propiedad, la posesión y el control total y absoluto” de los
hidrocarburos. No obstante, la disposición legal no podía implicar la expulsión
de las compañías, si no se quería paralizar la producción y desabastecer el
mercado interno, ya que YPFB carecía de la posibilidad de reemplazarlas de
inmediato. Se optó, en consecuencia, por una nacionalización gradual, que
debía consolidarse mediante la transferencia al ente estatal del 50 % más uno
de las acciones de Transredes, Chaco, Andina y las AFP. En mi opinión, debió
procederse a la expropiación de acciones, dentro del orden constitucional
vigente en ese momento. Para otras personas del entorno presidencial (que
impusieron su criterio) se debía comprar ese monto accionario de Petrobrás,
British Petróleum, Repsol y Total, con interminables negociaciones previas.

La suma a pagarse tenía que depender de auditorias, las que mostrarían las
inversiones, amortizaciones, costos de operación y rentabilidad de cada
empresa. En su artículo 4, el Decreto incrementó la tributación en los mega
campos del 50 % (Ley de Hidrocarburos 3058, del 17-05-05, previa al gobierno
de Evo Morales) al 82 %. Si bien las petroleras pagaron ese incremento, al no
tomarse en cuenta los resultados de las auditorias en los nuevos contratos, el
país tuvo que devolver ese excedente, de manera que la tercera
nacionalización sólo consiguió mayores ingresos por el incremento de las
cotizaciones internacionales y no por efectos del decreto. El ocultamiento de
las auditorias (hasta el día de hoy), hizo que YPFB aceptara las cifras de las
empresas, lo que terminó por desvirtuar la medida.

La nacionalización gradual necesitaba para avanzar con firmeza de una
profunda reestructuración de YPFB. Los profesionales que realizaron las
auditorias, bajo la orientación de los ingenieros Javier Escobar y Enrique
Mariaca, conformaron un equipo humano confiable para cumplir esa tarea. En
lugar de ello, se prefirió el egoísmo sectario. Evo y Álvaro García creyeron
posible lograr que la nacionalización se afirme sometiéndose a Petrobrás.
Grave error. La única manera de hacerlo era negociar desde la posición de
fuerza que teníamos al existir una dramática dependencia del gigante complejo
industrial de San Pablo del gas boliviano, del que no podía prescindir. La
estratégica ventaja se perdió un año después, cuando Brasil consiguió su
autosuficiencia en gas.

Consolidar la nacionalización implicaba una sólida cohesión interna. Fue
correcto derrotar al separatismo de la “Nación Camba”, así como erradicar el



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colonialismo interno. Pero fue erróneo imponer el reconocimiento constitucional
a 36 inexistentes naciones indígenas, que fragmentaron la conciencia nacional.
Cinco años después del Decreto del 01-05-06, el país no ha exportado ni un
metro cúbico de gas con valor agregado, importa diesel, gasolina y GLP, el
cambio de matriz energética está en pañales, no tenemos plantas separadoras
de líquidos y la posibilidad de gasoductos al Mutún, al salar de Uyuni y al
occidente del país es un sueño lejano. No se determinó en los contratos un
cronograma de desembolsos para explorar y desarrollar nuevos campos. YPFB
no es capaz de calcular el monto de nuestras reservas.

La Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBH), entidad que aglutina a las
petroleras, condicionó sus inversiones al “gasolinazo” del 26-XII-10. En mi
gestión, dejamos establecido que la CBH no era interlocutor válido para el
gobierno y que hablaríamos con las compañías una por una y no como si se
tratara de un sindicato de transnacionales.


                         Gas, el saqueo continúa
Por Andrés Soliz Rada, ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia

Rebanadas de Realidad - La Paz, 17/12/10.-

Los cronogramas de exportación de gas tienen, casi siempre, cumplimiento
estricto. El primero de enero próximo, las ventas a la Argentina se
incrementarán de 5.0 a 7.7 Millones de Metros Cúbicos Día (mmmcd). El 2012,
a 11. El 2026, a 27.7. El Presidente de YPFB, Carlos Villegas, se apresta a
reanudar el envío de gas a la termoeléctrica de la ENRON en Cuiabá (Brasil).
Cristian Inchausti, de YPFB Transporte, dijo que el gasoducto a San Pablo será
ampliado de 30 a 40 mmmcd. Petrobrás, Repsol (socia de YPF Argentina) y
British Gas desarrollarán nuevos campos sólo para satisfacer requerimientos
externos. Los anuncios se producen después que Brasil descubrió grandes
reservorios en su mar territorial y YPF argentino en Neuquén. Este último fue
calificado de fraudulento. Servirán, sin embargo, para rebajar el precio del gas
boliviano.

El uso interno del gas es incierto. No existe proyecto para llevar gas al salar de
Uyuni, a fin de industrializar el litio y el potasio. No habrá gas para los centros
mineros de Potosí, Oruro y La Paz. La siderurgia del Mutún está in viabilizada
por falta de gas. Las cementeras no abastecen el mercado interno por carencia
del energético. El uso intensivo del gas para modernizar nuestra agricultura es
aún una utopía. Muchas de las redes de gas domiciliario podrían quedar sin
uso. Bernardo Prado Liévano ha escrito con amargura que Petrobrás invertirá
4.700 millones de dólares para industrializar el gas boliviano… en Brasil. Saúl
Escalera lamentó que Villegas hubiera ignorado los proyectos de factibilidad
que elaboró, el año 2008, para producir úrea y amoniaco en el Chapare
(Cochabamba). En consecuencia, Brasil, que importa estos productos de
Ucrania, será autosuficiente en fertilizantes gracias a nuestro insumo.



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Las aberraciones en política energética no tienen fin. Fue imperdonable
suscribir el contrato de venta de gas al Brasil, en 1997, sin instalar una planta
separadora de líquidos, con lo que se repitió el error de la venta de gas a la
Argentina, iniciada en 1972. Ahora, otra vez, se considera impertinente
condicionar nuevas exportaciones al funcionamiento de esas plantas. Los
nuevos contratos, firmados después de la nacionalización de Evo Morales,
debieron haber obligado a las compañías a desembolsos en exploración. En
1999, Brasil se negó a comprar electricidad del Chapare para la termoeléctrica
de Cuibá. Ya entonces advirtió: “Brasil sólo compra de Bolivia gas sin valor
agregado”. YPFB negocia nuevas exportaciones, esta vez a Chile.

Villegas, quien no difunde las auditorias a las petroleras desde el 2006, elaboró
planes estratégicos con cálculos de reservas de De Goyler and MacNaugton
que resultaron falsos, según la Ryder Scott. De Goyler las sextuplicó para que
se firmaran inviables contratos de venta a México y EEUU, los que debían
servir a las compañías para anotar como propias todas nuestras reservas
presentes y futuras, en las Bolsas de valores. Ryder Scott las redujo a un tercio
para castigarnos por la nacionalización del 01-05-06. La información sobre las
reservas tiene para Bolivia valor estratégico, pero no es un problema difícil de
resolver. Para ello debe contar con sus propios informes, los que serán los
únicos confiables.

Necesita, en consecuencia, partir, como indica el ingeniero Dante Gumiel, de
las reservas calculadas electrónicamente en tiempo real de cada uno de los
campos, mediante un sistema informático basado en la ley de los gases ideales
y reales. Requiere tener datos continuos de reservorios, presiones,
temperaturas, volúmenes de producción y condensados, anexos al programa
Scada (ordenador de control de producción) de cada empresa. Los datos sobre
el volumen de nuestras reservas nos servirían, por lo menos, para conocer los
ritmos del saqueo y lo lejano que se halla el uso industrial del energético.

Visítenos en nuestra página web: www.mancozaconetti.com y en nuestro
blogs: http://kuraka.blogspot.com




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