conflicto by keralaguest

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									CHILE Y BOLIVIA : HERMANDAD EN CONFLICTO.

Visión general
El tema de las relaciones entre los países latinoamericanos se ha tornado en el ultimo
tiempo en un tema central para Chile, principalmente en materias económicas dado que
nuestro país se ha transformado en un importante referente, peleándole el liderazgo a
Brasil y a Argentina para ser considerado la cara de Latinoamérica hacia el resto del
mundo.

Sin embargo, Nuestro País viene arrastrando problemas limítrofes con sus vecinos desde
hace mas de un siglo. Con Perú y Bolivia tuvimos una guerra en 1879 y con Argentina casi
tuvimos una en (1976), y posteriormente se han negociado algunas soluciones, buenas o
malas, eso es tema para otro reportaje.

El problema territorial que existe entre Chile y Bolivia, que se arrastra desde la guerra del
pacifico ha desarrollado diversas aristas desde el tratado firmado entre los dos países en
1904. Al deseo de Bolivia de volver a tener cualidad marítima contrapuesto a la
intransigencia de Chile a través de los años, se le suman la imposibilidad de mantener
relaciones bilaterales debido a la creciente ingobernabilidad que se presenta en Bolivia y
a la polarización de las posiciones en ambos países expresado en la soberbia e
intransigencia del gobierno Chileno y sus componentes.

La solución del conflicto pasa por varias formas posibles de negociación, entre ellas:
multilateralidad, bilateralidad y en esta última, bilateralidad con la mediación de un
tercero.

La situación interna de Bolivia, de poca institucionalidad e ingobernabilidad, hace que
sea muy difícil llegar a acuerdos, teniendo presente las hipótesis que dicen que el anhelo
marítimo es utilizado como medio de cohesión en medio del caos interno boliviano,
pueden no estar tan alejadas de la realidad. Además el problema del mar no soluciona
los problemas de Bolivia, que son mucho más profundos, entonces, a pesar de un posible
acuerdo, la comunidad internacional, inclusive Chile, no puede cerrar los ojos ante esta
realidad. Esto es una variable fundamental en la solución del conflicto. Un tratado entre
las partes legitimado por las Naciones Unidas, haría que ante el mundo por lo menos, la
situación estuviera resuelta y Chile estaría en cierta medida tranquilo, pero esto debe ir
acompañado de un programa de desarrollo para Bolivia.

Quizás la tarea principal de un mediador será la de abrir el diálogo. Eso será lo
fundamental. Puede que el tema siga pendiente varios años más, pero lo fundamental es
que se empiece a dar una instancia de diálogo, de que las partes se conozcan. Un gran
problema en el conflicto es que hay una clara incomunicación y error de percepciones
entre las partes. Por lo menos que el tema se discuta entre ambos países. Quizá allí se
posibilite el diálogo. Otro punto a considerar, es que necesariamente esto necesita de la
evolución tanto política, como económica y social de Bolivia.

Para finalizar, y muy enlazado con lo anterior hay que plantear el tema de la integración,
que puede y debe incluir la económica, pero debe ir más allá. La solución del conflicto se
cruza de manera fundamental con este tema. Aparte de la integración económica, que
ha sido la desarrollada en parte hasta ahora, hay que lograr integrar a ambos países. El
acuerdo a firmar, además de zanjar la cuestión del mar, debe abocarse a este tema. A
cómo Chile puede beneficiar a Bolivia de otras maneras que con el mar, y de cómo
ambos países pueden ayudarse mutuamente, más allá de lo económico. Un TLC con
Bolivia no sirve de mucho, si a la hora de funcionar éste, Bolivia se ve invadida de
productos chilenos. Esto pasa naturalmente porque Bolivia no cuenta con la capacidad
de competir en muchos ámbitos con Chile. Por lo tanto, además de los acuerdos
económicos, que deben contemplar las desventajas de Bolivia en algunos aspectos,
deben haber programas tanto chilenos como internacionales encargados de ayudar a
Bolivia en otras áreas (social, política, cultural, etc.).


Algunos puntos claves
 Para entender el conflicto es necesario mirarlo desde varias perspectivas. El conflicto de
Chile y Bolivia pasa por varios problemas. Entre ellos: La política internacional chilena
centrada en obtener tratados económicos con las grandes potencias y el abandono por
parte de Chile de la política regional. Los problemas internos de Bolivia, ingobernabilidad y
caos, que desembocan en la imposibilidad de tener relaciones normales y acuerdos
confiables. La historia de pérdida constante de Bolivia de sus recursos naturales, lo que ha
desembocado en un sentimiento nacional de “robo” por parte de las grandes potencias
extranjeras. La asimetría de las relaciones chileno-bolivianas, dados los diferentes índices
de desarrollo de ambos países. La necesidad de encontrar soluciones para ambos países.
Ni a Chile ni a Bolivia le es indiferente lo que sucede en la región y a sus vecinos, dada la
interdependencia que se produce naturalmente entre países colindantes y la imposible
abstracción del lugar geográfico en que un país se encuentra.

Algunos datos que hablan por sí solos

1) Alfabetización
Chile: 96.2%
Bolivia: 87.2%

2) Tasa de mortalidad infantil
 Chile: 8,88 cada 1.000 nacidos vivos.
 Bolivia: 56,05 cada 1.000 nacidos vivos.

3) Ingreso PIB per cápita (corregido PPP)
 Chile: 10.100 dólares.
 Bolivia: 2.500 dólares.

4) Población bajo el índice de pobreza
 Chile: 21 % (est.1998).
 Bolivia: 70% (est. 1998).

5) Exportaciones
Chile: 17.800 millones de dólares FOB (est. 2002).
 Bolivia: 1.300 millones de dólares FOB (est. 2002).

6) Usuarios de Internet
 Chile: 3.1 millones (est. 2002).
 Bolivia: 78 mil (est. 2000).

                              (Fuente: Chile y Bolivia a los ojos de la CIA. Capital, 126, 30-31.)
                      LAS REIVINDICACIONES MARITIMAS DE BOLIVIA

Desde 1910 se fue gestando en Bolivia un movimiento que impulso la búsqueda de una
salida al mar para dicho país mediterráneo. En 1920, Bolivia pidió en la liga de las naciones
la revisión del tratado de 1904, sin éxito alguno. Por ello, la cacilleria de dicho país optó
por gestionar directamente, en varias oportunidades a partir de 1923, la revisión del
tratado y, mas tarde, la obtención de un corredor o de un enclave. Testimonio de lo
anterior fue la negociación en que le cupo intervenir al ministro de relaciones exteriores de
Chile Horacio Walker Larrain, en 1950. Las aspiraciones marítimas esgrimidas con
pertinacia por todos los gobernantes del altiplano, enfriaron sensiblemente los vínculos
Chileno-Bolivianos; por ultimo, el uso por Chile de parte de las aguas del Lauca, río que
muere en el lago Coipasa (Bolivia) ,produjo en 1962 la ruptura de relaciones diplomáticas.
Reanudadas estas en 1975, se iniciaron conversaciones en torno a un corredor hacia el
pacífico para Bolivia. Una nueva ruptura de relaciones, en 1978, canceló esas
negociaciones.


                                ALCANCES DEL CONFLICTO

Quien dijera que es justo y necesario buscar una fórmula que permita una salida soberana
de Bolivia al océano por el territorio chileno se expondría al descrédito de ser acusado de
antipatriota y tendría que soportar la andanada de los poderes fácticos, para los que
resulta un gran negocio mantener a Chile y sus vecinos en una permanente tensión. Así
resulta más fácil convencernos de la necesidad de adquirir y modernizar aviones, tanques
y submarinos, los cuales dejan cuantiosas comisiones a quienes hacen lobby o se
involucran de una u otra manera en estas operaciones.

Un tercio de siglo atrás un parlamentario DC tuvo la audacia de proponer la devolución
del acorazado Huáscar al Perú en un gesto de reconciliación y buena voluntad. Se armó
una batahola impulsada por una caterva de individuos siniestros que siempre se las dan
de grandes patriotas, pero que tienen, en verdad, una concepción chata y vil de lo que
es la Patria. La confunden con una serie de episodios militares que significaron actos de
barbarie e insensatez, con grandes pérdidas humanas y materiales; o la asocian a grupos
de huasos y chinas más falsos que Judas bailando cueca; la asimilan a la bandera y el
escudo, creen que se agota en las empanadas y en el vino tinto, o la vinculan a ciertos
paisajes idílicos, sin percatarse, que poco queda de ellos porque por décadas y siglos
algunos truhánes han explotado en forma inmisericorde y torpe nuestras riquezas
naturales, contaminándolo y depredándolo todo.

Otros que se dan ínfulas de patriotas, no tuvieron escrúpulos de vender durante el régimen
militar una serie de importantes activos de Chile a capitalistas extranjeros, repitiendo lo
que hicieron nuestros gobiernos tras la guerra del Pacífico, quienes entregaron a vil precio
a los ingleses lo que miles de chilenos habían conquistado a sangre y fuego en la
inmensidad del desierto. En general, los que hacen gárgaras con su chilenidad tienen una
concepción burdamente materialista de la Patria, que se queda en el territorio y los
recursos naturales, pero que rara vez toma en cuenta a las personas, a quienes han
nacido o viven en el territorio. Entonces rasgan vestiduras porque en una negociación con
un país vecino se sacrificaron supuestamente algunos kilómetros cuadrados, alegando
que ellos habrían preferido sacrificar a centenares de jóvenes con tal de defender esos
lotes. Es decir, las vidas humanas son más valiosas que un pedazo de terreno, que después
igual se entregará a la voracidad de empresarios que lucren de tal activo.




CHILE, RESPONSABILIDAD PRINCIPAL
Está claro que Chile es un país de mayor peso y desarrollo que Bolivia, aparte de que fue
el triunfador en la guerra. Siempre el que tiene más o es más, afronta mayores
obligaciones que la contraparte. Así, por ejemplo, Estados Unidos encara una
responsabilidad mucho mayor que Cuba en el arduo proceso de mejoramiento de las
relaciones entre ambos pueblos, aparte de que el primero ha sido el constante agresor de
la isla caribeña. Por eso, la postura del ex presidente Jimmy Carter, quien visitó hace poco
la isla, es impecable desde el punto de vista ético e intelectual, y deja como enano al
actual ocupante de la Casa Blanca, George Bush.

En consecuencia, a nosotros nos corresponde hacer el fuerte en un acercamiento a
Bolivia que debe contemplar, más temprano que tarde, una salida soberana al Pacífico.
Es inviable, por cierto, retrotraer las fronteras nacionales a la situación imperante hace un
siglo y medio. Pero tampoco tiene presentación que un país con más de cuatro mil
kilómetros de costa, no pueda ceder un corredor y un puerto a través del cual los
bolivianos se reencuentren con el mar. Menos todavía tras la suscripción del celebrado
acuerdo entre nuestro país y la Unión Europea, que nos obligará a compartir las 200 millas
marinas de nuestras costas que hasta ahora habían sido exclusividad para
embarcaciones con bandera chilena.




LO QUE EL ALMA HACE POR EL CUERPO
Los artistas y los intelectuales tienen una sensibilidad y una mirada de más largo alcance
que nuestros chatos políticos, cada día más esclavos de los cálculos y de las
conveniencias materiales, razón por la cual no calientan ni a sus cónyuges o amantes. Por
algo es que Gabriela Mistral sentenció que “lo que el artista hace por su pueblo es lo que
el alma hace por el cuerpo”. Es el alma de Chile la que no puede estar en paz mientras
persista el absurdo enclaustramiento de Bolivia. Por eso es que son esos artistas e
intelectuales los que deben plantear con creciente coraje y creatividad el imperativo
ético que encara nuestro país. Chile debe jugarse a fondo para restablecer relaciones
con ese vecino y para forjar un acuerdo honorable y justo a partir de la legítima
reclamación de una salida al mar. Buscar esa fórmula no es traicionar la memoria ni la
sangre de chilenos que entregaron su vida por nuestra bandera. Esos héroes, bolivianos,
chilenos o peruanos, sólo pueden querer lo mejor para estos pueblos que tienen tanto en
común y que nunca debieron haberse trabado en una guerra auspiciada por intereses
deleznables. No tenemos por qué seguir siendo rehenes ni víctimas del chantaje de tales
intereses ni de seres elementales desde el punto de vista intelectual o moral, los únicos
que pueden querer que se mantenga la situación actual. No tenemos por qué, como
pueblo, seguir siendo esclavos de fuerzas o individuos de tan pobre condición, que nos
amedrentan en nombre una patria que para ellos no es más que un hipócrita fetiche.

                                                                 Fuente: granvalparaiso.cl




                                LA GUERRA DEL PACIFICO

Mientras la política hacía y deshacía en el triángulo conformado entre Bolivia, Perú y
Chile, tres especies de aves -guanay, piquero y pelícano- defecaban en la costa del
Pacífico boliviano y peruano. Ese guano, un poderoso fertilizante, formaba verdaderos
promontorios de hasta 30 metros de alto. Esto y lo que en 1879 derivaría en el desembarco
del buque chileno Blanco Encalada en la costa de la Antofagasta se revisara desde las
distintas y disimiles visiones que existen de un mismo conflicto, -¿cual es la verdadera?-,
juzgue UD.

                      VISIÓN CHILENA DE LA GUERRA DEL PACÍFICO.

"Chile no hacía, pues, más que recuperar lo que le pertenecía por herencia histórica y por
voluntad denodada de los hombres de trabajo". Con esas palabras resume la posición
chilena respecto al desierto de Atacama el escritor, Jaime Eyzaguirre, en su libro llamado:
"Chile y Bolivia, esquema de un proceso diplomático".
El autor se remonta hasta la época de la colonia para afirmar que el territorio que ahora
es Bolivia no tenía costa. Incluso Sergio Villalobos en su celebre Historia de Chile esboza
que “las provincias altoperuanas que dieron origen en 1825 a la republica de Bolivia
fueron siempre mediterráneas”.
 El territorio del despoblado de atacama no era de interés para los habitantes de la zona
central de Chile prueba de esto es que a pesar de la carta constitucional de 1822, que
declaraba que el limite norte de Chile era el desierto de Atacama, ninguna reclamación
hicieron las autoridades al crearse, por iniciativa del Mariscal boliviano Andrés de Santa
Cruz, el distrito litoral de Cobija.
 Los problemas comenzaron tan pronto se descubrió el valor económico del desierto. Los
avances de los cateadores chilenos hacia el norte, en demanda de yacimientos
cupríferos, obligaron en la década de 1830 a habilitar un puerto para la extracción de
metales. Pero fue el descubrimiento en la costa de un preciado abono, el guano, lo que
movió al gobierno de Bulnes a enviar una comisión exploradora que reconoció cerca de
20 depósitos de poca calidad, entre el puerto de Coquimbo y Mejillones, y a propiciar la
dictacion, en 1842, de una ley que declaraba propiedad nacional las guaneras ubicadas
en la provincia de Coquimbo y en el litoral del despoblado de Atacama.
La siguiente visión de la guerra y sus causas es un extracto de un texto contenido en la
pagina Web del comité de defensa de la soberanía. Personalmente pienso que este es un
grupo en extremo nacionalista y de una visión cerrada, extrema y soberbia de los hechos
ocurridos. Los auto llamados “patriotas”.


“TRAS LA DICTACION DE UNA LEY CHILENA QUE IMPEDIA LAS EXTRACCIONES LEGALES DE
GUANO EN LA COSTA DE ATACAMA, EN 1842, QUEDO EN EVIDENCIA QUE CHILE Y BOLIVIA
TENIAN INTERESES SUPERPUESTOS SOBRE EL MISMO TERRITORIO. LUEGO DE LOS TRATADOS DE
1866 Y 1874, POR LOS CUALES LA CONTROVERSIA CHILENO-BOLIVIANA SE SUPONIA
RESUELTA, EL GOBIERNO DE LA PAZ INICIA UNA FEROZ CAMPAÑA, AZUZADA POR EL INTERES
PERUANO POR MONOPOLIZAR LAS SALITRERAS, QUE INCLUYO EL LISO Y LLANO
INCUMPLIMIENTO DE ESTOS TRATADOS Y LA BUSQUEDA DE APOYO INTERNACIONAL PARA
UN CURADRILLAZO CONTRA CHILE, INTENTANDO INVOLUCRAR A LA ARGENTINA EN LA
ADHESION AL TRATADO SECRETO QUE AMBOS PAISES TENIAN FIRMADO DESDE 1873,
CUANDO PERU PASO A LIDERAR EL ALIANCISMO. CON LA VIOLACION DE BOLIVIA AL
TRATADO DE 1874, AL ALZAR UN IMPUESTO ILEGAL SOBRE LAS EMPRESAS CHILENAS QUE
OPERABAN EN LA ZONA DISPUTADA, ESTALLO ESTA NUEVA GUERRA QUE LLENO DE GLORIA
A CHILE”.



 "El asunto del salitre dio ciertamente el último impulso exterior a la guerra de Chile y
Bolivia". La verdadera causa que da origen a la guerra es, sin embargo, mucho más
profunda: es la amarga envidia, el odio vivo que impera contra Chile desde hace muchos
años en Perú y Bolivia. Estos dos desgraciados países continuamente destrozados por las
revoluciones y bajo pésima administración, envidian a Chile la prosperidad material
alcanzada hasta ahora, su ordenada vida política no perturbada por insurrecciones, su
alejamiento de la anarquía y del despotismo y su ascenso sin interrupciones a un peldaño
cultural más elevado". El hecho de que Chile, a principios de ese año, estuviera
completamente desarmado en tierra y mar, su ejército permanentemente limitado al
mínimo, la guardia nacional licenciada y sus buques de guerra sin alistar y aun ofrecidos
en venta, demuestra, que no pensaba siquiera ni remotamente en una guerra con Perú y
Bolivia; la guerra la hizo necesaria el proceder del gobierno boliviano con los propietarios
chilenos de las salitreras".
 "Por el otro lado, el Tratado Secreto defensivo y ofensivo de 1873 entre Perú y Bolivia, que
sólo se dio a conocer al declararse la guerra, sólo demuestra que existían intenciones
hostiles contra Chile. Los chilenos que vivían en Perú y Bolivia eran hostilizados desde hacía
tiempo por las autoridades y por los privados nacionales, hasta su expulsión, mientras los
peruanos y bolivianos vivían en todas parte Chile y aún siguen viviendo sin que nadie los
moleste". Si el asunto del salitre no hubiera acelerado en ese momento la guerra, sin lugar
a dudas ésta habría estallado tarde o temprano, bajo cualquier excusa que se hubiese
ofrecido".

CRONOLOGIA DE LOS HECHOS
El 13 de octubre de 1842, Chile promulga una ley que declara suyas todas las guaneras
hasta la península de Mejillones, con la intención de detener faenas de extracción ilegal
por parte de buques extranjeros. Bolivia reclamó inmediatamente contra esta ley,
alegando que el territorio les pertenecía. Desde 1831, se habían establecido formalmente
en la caleta de Cobija, al norte de Mejillones. Las discusiones se prolongaron por más de
20 años, en los que, a pesar de la seguridad que intentaba demostrar Bolivia sobre sus
títulos, se mostró varias veces amedrentada por las notas del ministro Tocornal y los
trabajos de Amunátegui en favor de Chile, publicados en 1863, negándose a continuar
con las negociaciones. Ese mismo año, el Congreso de Bolivia facultó al Presidente a
declarar la guerra a Chile. Un hecho fortuito, de 1865 a 1866, movilizó a la alianza de los
países del Pacífico en favor del Perú, cuyas islas guaneras Chinchas habían sido tomadas
por España. Para aliviar la tensión, Chile y Bolivia pactan un límite en el paralelo 24º y
establecen una zona económica compartida entre los paralelos 23º y 25º, con el Tratado
de Límites de 1866, según lo acordaron los presidentes J. J. Pérez de Chile y M. Melgarejo
de Bolivia. Pero el auge del salitre y la aparición de ricos minerales como el de Caracoles
dentro de la zona compartida, hicieron imposible mantener los acuerdos y Bolivia se
empeñó en desconocer el Tratado de 1866. Al mismo tiempo, iniciaba hacia 1872 las
conversaciones con el Presidente Manuel Pardo del Perú que, al año siguiente,
culminaron en la firma del Pacto Secreto contra Chile al que, además, se invitó a la
Argentina.
En 1873, los tres países estaban preparándose para darle el golpe a Chile, cuando se
produjo un atraso en la tramitación del decreto de guerra en el Congreso argentino. Esto
dio un tiempo para que Chile, ignorante del pacto, convenciera a Bolivia de firmar el
Tratado de 1874, por el cual se fijaba el límite en el paralelo 23º, pidiendo por esta enorme
entrega sólo congelar temporalmente los impuestos a sus inversiones en el territorio.
Pero también en 1873, el Perú iniciaba un plan de monopolización del salitre con objeto
de pagar enormes deudas por créditos excesivos de extracción que fueron agotando a
sus guaneras. Bolivia se había manifestado dispuesta a vender los derechos de
explotación salitrera en Atacama al Perú, pero las inversiones eran mayoritariamente
chilenas.
Perú inicia, entonces, una política de intrigas conjuntamente con los bolivianos. Una serie
de tropelías comenzarían a tener lugar en Atacama y Tarapacá en contra de los miles de
chilenos que trabajaban en las salitreras. Abusos reiterados de parte de las autoridades
altiplánicas y peruanas despertaron grandes resquemores y estuvieron a punto de
terminar en un alzamiento armado de la población chilena en Antofagasta, ciudad en la
que más del 90% lo constituían ciudadanos chilenos.
Tras un nuevo golpe militar, llega al poder de Bolivia el temido caudillo Hilarión Daza. Con
una prepotencia indescriptible, en febrero de 1878 decreta un alza de los impuestos a las
empresas chilenas en Antofagasta, violando descaradamente el Tratado de 1874, al subir
10 centavos por cada quintal de salitre. Amenazó con confiscar la totalidad de las
infraestructuras de la compañía si ésta no cancelaba el dinero.
En febrero de 1879, el Gobierno de Chile ve agotados los intentos por evitar el
enfrentamiento. Perú admite públicamente la existencia del Pacto Secreto y su
compromiso de hacerlo efectivo. Daza, en tanto, expulsa a los chilenos de Antofagasta y
llama a remate los bienes de la compañía, a lo que Chile reacciona declarando nulos
todos los acuerdos anteriores y ocupando militarmente la ciudad. Comenzaba así la
Guerra del Pacífico.
Argentina estaba al borde de entrar al cuadrillazo contra Chile, cuando vino el episodio
del 21 de mayo en Iquique y Punta Gruesa, en donde Prat y sus hombres destruyeron el
mito difundido en América sobre la inferioridad de los chilenos en el océano. El Congreso
argentino paró la tramitación de la ley y, tras el triunfo chileno de Angamos, donde cae
el "Huáscar", lo retiró definitivamente previendo las dificultades de esta guerra.
 Contra todos los pronósticos hechos en el continente y fuera de éste, Chile consiguió una
seguidilla de victorias y avances notables de camino al Perú, generando serios temores
entre los países que se decían acreedores del negocio peruano del salitre, como Estados
Unidos y Francia. Además, actos de heroísmo y sacrificios sublimes, como el de Eleuterio
Ramírez en Tarapacá, dejaron en claro que la guerra iba a ser larga y sangrienta.
Tras una serie de enfrentamientos epopéyicos, el 27 de mayo de 1880 los chilenos triunfan
en Tacna al destruir materialmente la alianza peruano-boliviana y, el 7 de junio siguiente,
consiguen tomar la cima del Morro de Arica, dando un golpe formidable a los aliados y a
los pronósticos que veían la victoria chilena en este estratégico lugar como algo
prácticamente imposible.
Tras la toma de Chorrillos, Miraflores y Lima, en 1881, comenzó una campaña de presión
contra el Perú para forzar su rendición, pero una serie de fracturamientos políticos internos
al Perú, la intromisión norteamericana en el Gobierno y la aparición de guerrillas en la
zona cordillerana, obligaron a los chilenos a enfrentar una seguidilla de marañas
diplomáticas complejas y a contener a los montoneros y guerrilleros de las serranías. En
las sierras peruanas, los chilenos volvieron a dar enormes muestras de heroísmo y valor,
como en los Combates de Sangra y Pucará. El mayor de todos los sacrificios lo dió Ignacio
Carrera Pinto y sus 76 hombres en La Concepción, que murieron en combate contra miles
de montoneros, entre los días 9 y 10 de julio de 1882. Su sacrificio llenó de orgullo a los
chilenos y renovó energías para lograr la rendición peruana. Consiguiendo el repliegue y
el aislamiento de los grupos montoneros, los esfuerzos volvieron a concetrarse en los
territorios bajos, en 1882, donde tenía lugar la administración política del Perú. La
influencia     norteamericana y sus intereses en establecer un territorio-enclave de
Chimbote perjudicaron enormemente la salida al conflicto, situación que                   fue
aprovechada por el General Cáceres y sus montoneros para reiniciar ofensivas rebeldes.
Finalmente, la última ofensiva de Cáceres en Huamachuco, el 10 de julio de 1883, culmina
en fracaso al ser superados por los chilenos en minoría numérica, al mando de Gorostiaga.
La violenta jornada pone fin a la guerra y consigue la sumisión de la dirigencia peruana.
Perú se rinde y formaliza así esta capitulación el 20 de octubre, con el Tratado de Ancón.
El 4 de abril de 1884, Bolivia accede a firmar el Pacto de Tregua con Chile.
                                                         Comité de defensa de la soberanía




                      VISION BOLIVIANA DE LA GUERRA DEL PACIFICO

El guano, los minerales y el salitre fueron las tres causas económicas de la guerra. La
alianza de Bolivia y Perú, las ansias de poder de militares bolivianos y los intereses
británicos fueron los aspectos políticos que llevaron a Bolivia y a Chile a las armas.
Los famosos 10 centavos de impuesto que Bolivia intentó cobrar a cada quintal de salitre
explotado por una compañía británico-chilena detonaron la guerra del Pacífico. Esa
historia -revelada a los niños bolivianos en la primaria- no fue sacada de ninguna leyenda.
Es cierta, pero estuvo precedida y rodeada de intereses políticos y económicos que
involucraron al menos a media docena de países, entre ellos, por supuesto, a Bolivia y a
Chile.
La codicia chilena y británica por el guano, los minerales y el salitre son las tres razones
económicas de la guerra. El temor mapocho por la alianza peruano-boliviana y las ansias
de políticos y militares bolivianos por tomar el poder son los motivos políticos de la
contienda.
Chile, según el relato de Roberto Querejazu en "Chile enemigo de Bolivia antes, durante y
después de la guerra del Pacífico", fue el más pobre entre las colonias españolas. Y así
nació a la vida republicana. Esa pequeñez se acentuó cuando Andrés de Santa Cruz, en
1836, dio vida a la Confederación Perú-boliviana, a la que Chile se ocupó de combatir
hasta hacerla desaparecer en la batalla de Yungay. Esa victoria militar luego se
convertiría en una guerra diplomática de Chile en contra de la unión de Perú y Bolivia,
muchas veces intentada y nunca realizada.
La historia, que en 1879 derivaría en el desembarco del buque chileno Blanco Encalada
en la costa de la Antofagasta boliviana, estaba apenas comenzando cuando surgió la
república.
Mientras la política hacía y deshacía en el triángulo conformado entre Bolivia, Perú y
Chile, tres especies de aves -guanay, piquero y pelícano- defecaban en la costa del
Pacífico boliviano y peruano. Ese guano, un poderoso fertilizante, formaba verdaderos
promontorios de hasta 30 metros de alto. Chile no tardó en poner los ojos en esa riqueza
natural por la facilidad con que se convertía en dinero en el mercado externo. Pese a que
su Constitución señalaba que el territorio chileno llegaba hasta el despoblado de
Atacama, a través de una ley de -1842, Chile se declaró propietario de "las guaneras de
Coquimbo, del desierto de Atacama y de las islas adyacentes".
El presidente José Ballivián envió una misión diplomática encabezada por Casimiro
Olañeta para pedir la derogatoria de la ley, pero no consiguió nada. En 1863, fuerzas
navales chilenas tomaron posesión de Mejillones para consolidar la propiedad que
señalaba su ley. Como consecuencia, el 5 de junio de 1863, el Congreso boliviano,
reunido en Oruro, autorizó al Poder Ejecutivo a declarar la guerra a Chile si es que no se
conseguía desalojar a los usurpadores por la vía de la negociación diplomática. El mismo
Congreso aprobó dos disposiciones secretas, una para buscar un acuerdo con Perú, a
cambio del guano de Mejillones; y otra para celebrar pactos con potencias amigas.
Perú vaciló en su apoyo a Bolivia y Gran Bretaña, donde acudió Bolivia a conseguir un
préstamo, dio mucho menos dinero del que el país esperaba. Lo único que quedaba era
buscar un acuerdo pacífico con Chile.
Así estaban las cosas cuando España, dolida por la pérdida de sus colonias, declaró la
guerra a Perú y a Chile. Para Chile, entonces, el apoyo de Bolivia hubiera sido crucial
porque las fuerzas ibéricas se aprovisionaban en el puerto boliviano de Cobija, lo que
dejaba en mala posición a Chile. Sin embargo, los cambios en la política interna boliviana
hicieron virar la historia. Mariano Melgarejo -que se hizo del poder al derrocar a José María
Achá- envió tropas en apoyo a Chile y derogó la ley declaratoria de guerra. Los
españoles tuvieron que marcharse y Melgarejo, con una inmejorable oportunidad para
definir, de una vez y por todas, los límites con Chile, no supo aprovechar la ocasión
presentada. Recibió de Chile un título de general de su Ejército y una propuesta para
declararle la guerra a Perú con la finalidad de arrebatarle Tarapacá, Tacna y Arica. Los
dos últimos territorios quedarían para Bolivia. Bolivia no aceptó la propuesta; en cambio,
en 1866 firmó un tratado de límites con Chile, por el que se dividía el Litoral en dos partes
en el paralelo 24, una para Bolivia y otra para Chile. Además, se establecía que las
riquezas de Mejillones y Caracoles, entre el paralelo 23 y 24 -donde luego se descubrirían
ricos yacimientos de plata- se compartirían entre ambos países.
Agustín Morales, el sucesor de Melgarejo, intentó una negociación para recuperar lo
perdido. No lo logró. Chile, por un lado negociaba y, por otro, ayudaba al general
boliviano Quintín Quevedo, en su afán de derrocar a Morales. Con la ayuda chilena,
desembarcó en Antofagasta para iniciar una revolución que lo llevaría al poder. No pudo
avanzar y tuvo que refugiarse en un blindado chileno. Tras el incidente, se sucedieron
cartas de protesta, de amenaza entre Chile y Bolivia.
Morales, que había recibido apoyo de Perú para derrocar a Melgarejo, hizo una alianza
de defensa con Perú, que esta vez sí aceptó la unión por el temor de que Bolivia se uniera
a Chile en su contra.
Si bien Perú y Bolivia firmaron un pacto, no hicieron nada para armarse. Incluso, el
Congreso boliviano rechazó el pedido del Ejecutivo de adquirir dos buques blindados
para la defensa de las costas. De hecho, la guerra de 1879 halló a Bolivia desprovista.
Chile, que había tomado conocimiento del acuerdo, firmó, en 1874, un nuevo tratado de
límites con Bolivia, por el que se mantenía el límite en el paralelo 24, al igual que la
medianería entre los paralelos 23 y 24 y se establecía que Bolivia no cobraría impuestos
por la explotación de minerales durante 25 años y que no aumentaría los impuestos de los
inversionistas chilenos.
Las riquezas de la discordia habían sido el guano y los minerales, pero llegó el salitre -otro
fertilizante de alto poder- para completar el trío de las riquezas más codiciadas de la
época. Una febril actividad de marca inglesa se instaló en el desierto en torno al salitre. La
compañía británico-chilena de salitres y ferrocarril Antofagasta se convirtió en ama y
señora de la región.
Los intereses empresariales británicos se mezclaron con los intereses políticos chilenos.
Tanto, que los intereses británicos empujaban a los chilenos a apropiarse de Antofagasta y
los territorios adyacentes. Esa explosiva combinación de política criolla y empresa
europea desembocaron en la Guerra del Pacífico en el año 1879.
Era mayo de 1877, cuando las todavía bolivianas Antofagasta, Cobija, Mejillones y
Tocopilla fueron abatidas por un terremoto. Casi un año después y luego de comprobar la
magnitud del desastre -en febrero de 1878-, el Congreso boliviano aprobó una ley por la
que se establecía que la compañía de salitre debería pagar 10 centavos por cada quintal
explotado, dinero que sería destinado a la recuperación de la zona afectada por el
sismo.La salitrera -que entonces tenía entre sus accionistas a los ministros chilenos de
Relaciones Exteriores, Alejandro Fierro; de Guerra, Cornelio Saavedra; de Justicia, Julio
zegers; al comandante del Ejército, Rafael Sotomayor; y al ex ministro de Guerra, Francisco
J. Vergara y al banquero Agustín Edwards como- se opuso a pagar el impuesto y el
Gobierno chileno asumió esa representación aduciendo que se estaba violando el
tratado de límites de 1874.
Otro incidente, también relacionado con los impuestos, tensó aún más las relaciones. La
Junta Municipal de Antofagasta determinó que los propietarios de inmuebles -entre los
que estaba la salitrera- pagaran un impuesto para el alumbrado público. El gerente de la
empresa, Jorge Hicks, se negó a hacerlo alegando la violación del tratado de límites. La
Junta Municipal dispuso su apresamiento. Hicks, en principio, se había refugiado en el
consulado chileno, pero finalmente terminó honrando la deuda. Sin embargo, el
resentimiento lo indujo a pedir ayuda militar chilena, la que llegó pronta y reforzada con
tres buques blindados a Antofagasta.
El Gobierno boliviano, luego de verificar los desastres del terremoto, había decidido
cobrar el impuesto al salitre y, tras la oposición de Hicks a pagar el tributo, había pedido su
apresamiento.
El 14 de febrero de 1879, que había sido señalado como el día para el remate de los
bienes de la salitrera, amaneció con el Blanco Encalada, el blindado chileno, en la costa
de Antofagasta. La guerra, en la que Bolivia perdería el Litoral, había comenzado.
Bibliografía:
                                        Chile enemigo de Bolivia antes, de Roberto Querejazu.
                                       Nociones de geopolítica y geografía limítrofe de Bolivia.
                                    Historia de Bolivia, de H.S. Klein. Historiador José Luis Roca.




LA INVASION CHILENA A ANTOFAGASTA.
Crónica de los hechos.

Empieza a clarear el viernes. Las olas de un mar sereno de pleno verano besan las playas
blancas de Antofagasta. A una playa cercana al puerto llegan los pescadores con una
buena cosecha de congrio. Al descargar las redes, los pescadores divisan en lontananza
la silueta de dos navíos, pero siguen su labor antes de que despunte el día. Por lo demás,
a la bahía
De Antofagasta suelen llegar navíos de toda laya y, desde enero, permanece anclado el
acorazado de bandera chilena “Blanco Encalada”. Los primeros rayos del sol iluminaron
los vetustos edificios públicos, casi en ruinas a pesar de los modestos arreglos que se
hicieron tras el maremoto de mayo de 1877. El prefecto Severino Zapata apuraba el
desayuno. Día 14, es el día fijado para el remate de los bienes de la “Compañía de Salitre
y FFCC de Antofagasta”, que se negó a pagar una y otra vez un tributo destinado a la
reconstrucción de los edificios públicos de Antofagasta. Las salvas de artillería, que
provenían de la bahía, espantaron a gaviotas y palomas y despertaron a la población.
Eran casi las siete de la mañana y pronto se supo que el “Blanco Encalada” saludaba con
siete cañonazos a su gemelo el barco blindado de guerra “Lord Cochrane”, de 3.650
toneladas, y a la corbeta “O'Higgins”, que se acercaban lentamente al puerto. Zapata
convocó rápidamente a la gendarmería en la Prefectura, y los curiosos iban agolpándose
en el puerto para ver de cerca a los pasajeros que se aproximaban en un bote que
descendió del acorazado. Ya en el puerto, el visitante, el capitán chileno José Borgoño,
abriéndose paso entre sus compatriotas —que conformaban la mayoría de la
población— preguntaba a modo de saludo: “El cónsul de Chile, el cónsul de Chile mis
amigos, dónde está”. Ahí estaba, entre los curiosos. “Yo, soy yo, Nicolás Zenteno”. Se
saludaron. “Vengo en calidad de parlamentario ante las autoridades bolivianas. Quiere
guiarme?”.
En la Prefectura esperaba el coronel Zapata, a quien Borgoño entregó el mensaje. Chile
consideraba que Bolivia había violado el Tratado de Paz y Amistad de 1874 y ordenaba
“tomar posesión del territorio comprendido hasta el grado 23” a sus fuerzas militares. “A fin
de evitar todo accidente desgraciado —dijo Borgoño—, espero que tome las medidas
para una posesión pacífica”. Zapata, al mando de 60 gendarmes con fusiles de baqueta,
apenas podía contar con el apoyo de los 500, o poco más, ciudadanos bolivianos
afincados en Antofagasta. En realidad, no podía humanamente contrarrestar la acción
que comandaba el general chileno Emilio Sotomayor. “No hay fuerzas con qué poder
contrarrestar a tres buques blindados de Chile, pero no abandonaremos este puerto sino
cuando se consuma la invasión”, respondió la autoridad boliviana.
Iban a dar las ocho y media de la mañana, cuando desembarcaron en el puerto unos
200 soldados, que llegaron en el acorazado. En medio de la algarabía de sus
compatriotas tomaron la calle Bolívar hasta la Washington hasta la plaza de armas Colón.
“Más de tres mil rotos de poncho, encabezados por otros de levita, se amotinaron y, entre
la algazara más espantosa se dirigieron a la Prefectura. Allí arrancaron el escudo boliviano
y lo rompieron para izar después el pabellón chileno y tomaron el cuartel”, escribía un
cronista de El Comercio el día 15.
Fueron dos largos días de burlas y humillaciones para los bolivianos, de quienes se sentían
dueños de casa, hasta que llegó el “Amazonas”, un vapor de pasajeros obligado a
cambiar su pabellón por una bandera chilena. En fila, asediados por los emigrantes
chilenos, esperaban abordar la nave. En los registros del muelle y las mismas turbas les
despojaban lo
poco que alcanzaron a recoger de sus bienes. En medio, iba Genoveva Ríos, la hija de 14
años del comisario de la Policía Marítima, que salvó la bandera del agravio enfurecido y
la
escondió en su cuerpo para subir al “Amazonas”. El vapor se alejaba del muelle, con su
clásica bocina del adiós, que sonaba amarga y triste a los desolados bolivianos que lo
perdieron todo. Hasta el suelo patrio. En Antofagasta se organizaba la autoridad chilena y
en sus calles circulaba de mano en mano la proclama del prefecto Zapata, impresa
clandestinamente por El Litoral, periódico antofagastino. “Hoy se ha realizado un
atentado incalificable, un escándalo que jamás se presentará en pueblos civilizados. Sin
fuerzas para combatir a los invasores que, alentados por nuestra debilidad, hacen gala de
entereza usurpando derechos, hollando la dignidad de los bolivianos, aherrojando a las
autoridades, consumando en fin, un hecho que no necesita definirse para ser conocido
en toda su monstruosa deformidad e injusticia”, expresaba en párrafo sobresaliente la
proclama que terminaba convocando a los bolivianos: “La primera autoridad, a nombre
de la Patria abofeteada, os llama a que os reunáis en torno del desgarrado pabellón de
Bolivia, para repetir nuestra protesta, único camino que nos deja la suerte”.
Día domingo, 16. El sol se ponía pintando de rojo el cielo en el verano, mientras se
confundía en la línea del horizonte la silueta del “Amazonas”, y las olas volvían una y otra
vez a besar las playas blancas cercanas al puerto de Antofagasta. Que sepa Chile que los
bolivianos no preguntan cuántos son sus enemigos para aceptar el combate.

Visión boliviana del desarrollo de la guerra del pacifico.(leer texto completo)

                                                            Bibliografía y material gráfico:
                               General Luis Fernando Sánchez; Archivo de Gastón Velasco,
                                obras de Roberto Querejazu, Valentín Abecia y María Luisa
                                                                                      Kent.




                              LA GUERRA SEGUN TRES VISIONES

Aquí se recogen las versiones de historiadores de Chile, Bolivia y Perú. La Biblioteca del
Banco Central de Bolivia y la del investigador Carlos Ostermann Stumpf han facilitado el
acceso a documentos que muestran que la realidad es enfocada desde diversos ángulos.

¿TENÍA LA AUDIENCIA DE CHARCAS, TERRITORIO SOBRE EL QUE SE
CREO BOLIVIA, ACCESO AL MAR?

Bolivia: La legitimidad de los derechos de Bolivia sobre el litoral Pacífico está fuera de toda
duda, igual que la legitimidad sobre el conjunto de su territorio... El 18 de abril de 1548, el
pacificador La Gasca definió los límites entre el virreinato del Perú (Audiencia de Charcas
en esa región) y la capitanía de Chile; estableció el paralelo 25 como la demarcación
más al norte de Chile. Este mismo criterio fue expresado por don Pedro de Valdivia,
conquistador de Chile, en su carta al emperador Carlos V de 15 de octubre de 1550, en la
que menciona textualmente el paralelo 25 como el límite más al norte de su jurisdicción.
Queda claro que Chile nunca poseyó territorios más al norte del valle de Copiapó y que
esa realidad fue sistemáticamente reconocida en todos los mapas que se publicaron en
el mundo hasta 1880. Sobre esa base, la soberanía boliviana era indiscutible cuando
menos hasta el Paposo en el paralelo 25.
Teresa Gisbert de mesa, José de Mesa y Carlos Mesa Gisbert.

Chile : En 1563, en que se ampliaban y definían los límites de la Audiencia de Charcas,
recién creada, Felipe II dictó otra provisión encargada de precisar que la Audiencia de
Lima "tenía por límites y distrito todo lo que de la provincia de Chile, con los puertos que
hay de la dicha ciudad de los Reyes hasta las dichas provincias de Chile y los lugares de
la costa Dellas". Esta clara norma demuestra que la creación de la Audiencia de Charcas
no rompió un solo instante la continuidad territorial entre el Perú y Chile, y que siguió
ininterrumpidamente imperando, desde Paita hasta el término de la costa del Pacífico, la
jurisdicción de la Audiencia de Lima. Charcas no conoció así directamente el mar.
 Límites fijados por los historiadores de Chile: Pedro de Valdivia, el Conquistador de Chile,
en la relación de su viaje y conquista (Col. Doc. Ined. Mendoza, tom. 4º pág. 6p) dice:
"Salí del Cuzco y caminé hasta el valle de Copiapó, que es el principio de esta tierra
(Chile) pasado el gran despoblado de Atacama.
Jaime Eyzaguirre

¿NACIÓ BOLIVIA CON UN TERRITORIO EN LAS COSTAS DEL PACÍFICO?
Bolivia : Cuando Bolivia nació a la vida independiente, el Litoral era uno de los seis
partidos de Potosí. El 29 de enero de 1826, el Mariscal Sucre clarificó la división política de
Bolivia. Las intendencias o presidencias fueron convertidas en departamentos. Bolivia
quedó dividida en cinco departamentos: Chuquisaca, La Paz, Cochabamba, Santa Cruz
y Potosí. Los departamentos fueron divididos en provincias y éstas en cantones. Atacama
fue una de las provincias dependientes de la prefectura de Potosí, su capital era San
Pedro de Atacama.
El 1 de julio de 1829 el Mariscal Andrés de Santa Cruz mediante decreto transformó
Atacama en una provincia independiente con un gobernador que respondía
directamente al Presidente y con la nueva denominación de provincia Litoral, una
jerarquía intermedia superior a una provincia común, pero inferior a un departamento. En
1839 el presidente José Miguel de Velasco elevó el rango del Litoral a distrito con un
prefecto. Finalmente, el 1º de enero de 1867 el gobierno de Mariano Melgarejo creó el
departamento del Litoral con el denominativo genérico de Mejillones (probablemente por
ser el punto de mayor riqueza económica de ese territorio) que dio lugar al departamento
Litoral.
 Teresa Gisbert de mesa, José de Mesa y Carlos Mesa Gisbert.

Chile : El Tratado del 25 de abril de 1844, en que (España) reconoció la independencia
nacional, incorporaba estipulaciones con definiciones territoriales. En el artículo 11 de ese
Tratado se declaraba lo siguiente: "Su majestad Católica reconoce como Nación Libre,
Soberana e Independiente, a la República de Chile, compuesta de los países
especificados en su Ley Constitucional, a saber: Todo el territorio que se extiende desde el
Desierto de Atacama hasta el Cabo de Hornos; y desde la Cordillera de Los Andes hasta el
Mar Pacífico, con el Archipiélago de Chiloé y las islas adyacentes a la costa de Chile...
Carlos Bustos citando a Enrique Gajardo y un documento de la Corona española.
Cabe recordar, por otra parte, que el 28 de diciembre de 1825, Bolívar emitió en
Chuquisaca un decreto en que se señalaba que considerando "que estas provincias no
tienen un puerto habilitado" se disponía que "quedará habilitado, desde el 11 de enero
entrante, por puerto mayor de estas provincias, con el nombre de Puerto de La Mar, el de
Cobija". Pareciera más que claro que este puerto que recibiría el nombre del Mariscal
José La Mar, era el primero que tenía Bolivia y no tenía ninguna vinculación con
situaciones derivadas de la época colonial, sino que se había generado, como decía
Alberto Ulloa, en razones políticas y económicas evaluadas por Bolívar, ajenas a las
realidades del uti possidetis.
 Carlos Bustos

¿CÓMO APROVECHÓ BOLIVIA SU CUALIDAD MARÍTIMA?

Bolivia : Empeñado como estaba el Gobierno boliviano en prestarle a su único puerto la
mayor atención posible, siguió dictando una serie de decretos que propendían a un
mayor desarrollo y al mejor servicio de la localidad. Así vemos que en fecha 17 de julio de
1839 se autorizaba al Poder Ejecutivo para invertir anualmente la cantidad de Treinta mil
pesos de las rentas nacionales en las reparaciones de los edificios de dicho puerto, el
mismo decreto ordenaba la fortificación del puerto de Cobija, o sea, "La construcción de
baterías de seguridad exterior"... Como se ve, el puerto de Cobija o La Mar, había
adquirido por esos años una actividad hasta entonces no conocida. Arturo Costa de la
Torre. Cabría agregar que la habilitación de Cobija o La Mar no se tradujo tampoco en un
particular aumento del interés boliviano en ese sector del litoral. Es sugestivo recordar que
el primer administrador de este puerto fue un colombiano, con intereses en Salta, el señor
José Álvarez.
Chile : El litoral, que jurídicamente perteneció a Bolivia después de1866, estuvo a lo largo
de los años sumido en un pavoroso abandono, que los propios bolivianos reconocen.
Carlos Bustos. (En cambio), Chile dictó la ley de 13 de octubre de 1842, que declaró de
propiedad nacional las guaneras al sur de la bahía de Mejillones, y que ningún barco
podría cargar este producto sin permiso de las autoridades chilenas. Se facultaba,
además, al Presidente de la República para gravar la exportación del guano con
derechos de Aduana.
Jaime Eyzaguirre

¿QUE SE HIZO PARA DELIMITAR LA FRONTERA ENTRE AMBOS PAÍSES?

Bolivia : Entre 1846 y 1847 súbditos y empresas chilenos se instalaron en los alrededores de
Mejillones y explotaron guano clandestinamente. (Fueron arrestados y expulsados). En
1857 la corbeta chilena Esmeralda se apoderó de Mejillones, lo que obligó a una misión
de Bolivia a exigir un esclarecimiento de límites entre ambas naciones. Las gestiones no
prosperaron... Para 1863 las pretensiones chilenas despertaron la susceptibilidad boliviana
al punto que el canciller Rafael Bustillo en el congreso extraordinario de Oruro...obtuvo la
autorización del parlamento para declarar la guerra a Chile en caso de necesidad... Chile
protestó por esa decisión boliviana. El ministro de RREE de ese país Antonio Tocornal le
propuso al embajador Tomás Frías la compra de Mejillones, propuesta que no fue
aceptada. Teresa Gisbert de Mesa, José de Mesa y Carlos Mesa Gisbert.

Chile : En los mensajes anuales de los Cancilleres chilenos al Congreso Nacional se seguía
reiterando el interés de Chile en poner fin a las diferencias (limítrofes) con Bolivia. En 1861,
el canciller Antonio Varas manifestaba lo siguiente: "No pretendíamos por nuestra parte los
límites que autoridades respetables asignan a Chile hasta más al norte del desierto, ¡no,
porque no fuese así conforme al principio que todos los Estados americanos han invocado
como el verdadero título al territorio que poseen. Dispuestos estábamos a prescindir de
esos antecedentes! No habríamos tenido dificultad en aceptar una línea divisoria que
partiese el espacio disputado con cierto grado de igualdad". Subrayaba y ratificaba de
esta manera el Canciller la disposición chilena de ir a una transacción honorable y
aceptable para ambos países, pero enfatizando que no podía acoger los puntos de vista
de Bolivia, que estimaba infundados".
C. Bustos

¿QUÉ SE LOGRÓ CON EL TRATADO DE 1866 QUE FIJÓ límites EN EL
PARALELO 24?

Bolivia : Entre 1863 y 1866 la situación internacional cambió ante la toma de las islas
Chincha del Perú por parte de la armada española. Chile, Perú y Ecuador se unieron en la
llamada Alianza americana y en 1866 el presidente Melgarejo se unió a la alianza. Chile
envió entonces como embajador en La Paz a Aniceto Vergara Albano. La consecuencia
de este acercamiento fue el funesto tratado de 10 de agosto de 1866, por el cual se
establecía el límite fronterizo en el paralelo 24, que quedaba entre Paposo (sur) y
Antofagasta (norte) y además se decidió que las riquezas existentes entre el paralelo 23 y
25 serían compartidas a mitades. El dinero sería manejado por la aduana de Mejillones
administrada por Bolivia y fiscalizada por Chile. Así, Chile accedía nada menos que al 50%
de los beneficios de la mayor riqueza guanera boliviana: la del morro de Mejillones.
 Teresa Gisbert, José de Mesa y Carlos Mesa Gisbert.

Chile . Hay estudiosos chilenos que consideran que el tratado de 1866 -cualesquiera que
hubieren sido sus detalles- abría compuertas que más tarde sería difícil controlar. Agustín
Edwards, en su obra Cuatro Presidentes de Chile, señala que "reconocidos así por Chile
ciertos derechos de Bolivia a una zona que Chile había reclamado hasta entonces como
de su exclusivo dominio y soberanía, las aspiraciones bolivianas al litoral crecieron
desmesuradamente. Ni aquel tratado, de 1866, alcanzó a satisfacerlas". Carlos Bustos
A ese tratado de límites se añadió la adhesión de Bolivia a la alianza chileno-peruana
contra España. Pero este paso no constituyó ningún beneficio práctico... El dictador
Melgarejo, temiendo por la suerte del puerto de Cobija, el único de su país, pidió a Chile
que enviara a ese sitio una guarnición de soldados para defenderlo... Resulta imposible
conciliar este rasgo delicado de Chile con la acusación que más adelante se le haría por
personas del altiplano de estar entonces preparando la conquista del litoral boliviano, que
carecía de defensa.
Jaime Eyzaguirre

¿CÓMO APROVECHÓ BOLIVIA SU VOCACIÓN MARÍTIMA?

Bolivia : En 1841, el pequeño puerto, aislado de noticias del exterior, tenía animación... En
1860, Cobija figuraba entre los puertos principales de la escala de vapores y su población
alcanzaba a tres mil habitantes... Estaba en pleno auge el puerto de La Mar, en 1868,
cuando... un fuerte sacudón trajo por el suelo a más del 60 de 100 de las edificaciones,
con... muertos y heridos... Todo el resto de la población no pensó otra cosa que
abandonar el puerto; pero el auxilio prestado por el Gobierno hizo restablecer los ánimos y
se empezó a reedificar... a los pocos meses la fiebre amarilla... apareció en Cobija,
diezmando la población... En 1855 y en el momento de la guerra había alrededor de
15.000 almas, la gran mayoría de origen chileno.
Arturo Costa de la Torre

Chile : Para apreciar en debida forma cuán ausentes habían estado los hijos del altiplano
de la vida social y económica de esa zona que pretendían como propia, basta reproducir
la siguiente estadística de la población de Antofagasta (capital de Cobija) hacia 1874,
tomada de la Historia General de Bolivia, de don Alcides Arguedas: Chilenos (93%),
bolivianos (2%), europeos (1,5%), americanos del N. y del S. (1%), asiáticos y otros (1,5%).
Chile no hacía, pues, más que recuperar lo que le pertenecía por herencia histórica y por
la voluntad denodada de sus hombres de trabajo. Pero este paso legítimo desencadenó
la dolorosa guerra con Bolivia y su secreto aliado, el Perú.
Jaime Eyzaguirre.

¿FUE EL ROMPIMIENTO DEL TRATADO DE 1874 UNA CAUSA DE LA
GUERRA?

Peru : Documentos oficiales de la cancillería chilena, fundan la ocupación del litoral de
Bolivia, de hecho, y sin previa declaración de guerra por parte de Chile, en la obligación
de
defender los derechos de la compañía de salitres y ferrocarril de Antofagasta... ¿Pero esa
compañía, tenía realmente derechos legítimos sobre las salitreras que explotaba en el
litoral
Boliviano? No, según las leyes de Bolivia. No, según la autorizada opinión de Marcial
Martínez, uno de los estadistas más notables de Chile. Él se preguntó, en 1873: ¿La que en
Bolivia se denomina Compañía... tiene existencia jurídica en el país? ¿Puede su nombre
aparecer en algún decreto o acto gubernativo? Sostenemos con toda la profunda
convicción, de una verdad indiscutible ¡que no, y mil veces que no!".
M. F. Paz Soldán

Chile : El nuevo convenio comprometió a Bolivia, por el término de 25 años, a que "las
personas, industrias y capitales chilenos" situados en la zona renunciada por Chile (al
norte del paralelo 24) no quedarían "sujetos a más contribuciones, de cualquiera clase
que sean, que a las que al presente existen". (Como en 1878) se aprobó una ley que
gravaba con 10 centavos el quintal de salitre que exportase la compañía de Salitre y
Ferrocarril de Antofagasta (integrada por chilenos), el Gobierno de Santiago creyó su
deber proteger los derechos de la Compañía (y buscó respuestas, pero resultaron
esfuerzos inútiles). Dos compañías de soldados procedieron a ocupar Antofagasta y hacer
efectiva la reivindicación de los territorios condicionalmente cedidos por el tratado de
1874.
J. Eyzaguirre

¿EL TRATADO DE ALIANZA MUTUA ENTRE PERÚ Y BOLIVIA PESÓ EN LA
REACCIÓN CHILENA?

Peru : El tratado de alianza ajustado con Bolivia, no podía constituir tampoco un motivo
de guerra, puesto que al celebrarlos las partes sólo se propusieron garantizarse
mutuamente su independencia, su soberanía y la integridad de sus respectivos territorios,
mediante la defensa común contra toda agresión exterior; lo que no es una ofensa a los
derechos de ninguna nación... Las estipulaciones del tratado no harían tampoco
imposible la neutralidad del Perú. Si Chile no hubiese ocupado el litoral boliviano,
invocando el absurdo principio de reivindicación, que viola el uti possidetis de 1810, y
amenazaba la integridad territorial de los Estados suramericanos... el Perú no habría tenido
razón para intervenir...".
 M. F. Paz Soldán citando el manifiesto del gob. peruano

Chile : Uno de los elementos claves para entender los orígenes de la Guerra del Pacífico
debemos buscarlo, a nuestro juicio, en un pacto secreto de alianza mutua suscrito entre el
Perú y Bolivia el 6 de febrero de 1873, mediante el cual, como señala el estudioso chileno
Eduardo Téllez, el Perú "asumía la tutela político-militar de Bolivia ante Chile". Toda la
estructura del Tratado de 1873 (el pacto), sin embargo, aparecía dirigida a la situación
chileno-boliviana. Hay antecedentes históricos para sostener que la iniciativa original para
el acuerdo nació en Bolivia. Sin embargo, encontró terreno fértil en el Perú, país que con
toda razón alimentaba sueños de grandeza, nacidos al amparo de la riqueza y adelanto
de las épocas virreinales".
Carlos Bustos

¿CUÁL FUE LA CAUSA CENTRAL DE LA GUERRA?

Peru: La verdadera causa de la guerra que Chile ha declarado a Perú (y antes a Bolivia),
se encuentra en su desmedida ambición, en el vehemente deseo de apoderarse del
litoral boliviano, que encierra grandes riquezas en guano, salitre y minerales...
Aprovechando las dificultades internas que atravesaba la república boliviana, logró
arrancarle el territorio comprendido entre los paralelos 23 y 24 de latitud sur; y no contento
con esta concesión, ha procurado lanzarla contra el Perú, ofreciéndole su apoyo... en la
empresa de apoderarse de Tacna y Tarapacá, en cambio de los territorios que confinan
con las riberas del Loa. M. F. Paz Soldán citando el manifiesto del gobierno peruano que
firmó, en 1879, el canciller de Perú Manuel Irigoyen



Chile : Bolivia había declarado que quedaba cortado todo comercio con Chile, que los
chilenos residentes debían abandonar su territorio sin llevarse más que sus menajes
personales, que todos los bienes muebles e inmuebles quedaban incautados y que se
confiscaban las empresas de nuestros connacionales. Subraya el historiador Francisco
Antonio Encina que lamentando la guerra como la mayor calamidad, nuestras
autoridades coincidieron en que la existencia del tratado secreto de 1873 y la negativa
del Perú a optar por la neutralidad, no dejaban otra alternativa... Sobre los afanes de
conquista que se atribuyen a Chile en la guerra, es bueno recordar que en los inicios del
conflicto en el Perú se proclamó reducir el territorio chileno.
Carlos Bustos

								
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