Textos_historia_2010

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					Relación de textos de Historia de España. Curso 2009-2010
Pertenecen a los temas 5 al 10 Cualquiera de ellos puede entrar en examen, tal
como aparecen o reducidos.



El sentimiento antijudío: Pogrom de 1391.
Explicación
(A principios del siglo XIV, en 1313, el Sínodo de Zamora impuso la opinión de los
sectores más radicales de la Iglesia resucitando las prescripciones del concilio de
Letrán y prohibiendo a los judíos ser médicos de cristianos. En 1348, los estragos de la
Peste Negra fomentan el odio antisemita y los judíos son acusados falsamente de su
propagación. Por último, la victoria de Enrique de Trastámara sobre su hermano
Pedro I trajo graves consecuencias para los judíos castellanos y aumentó la presión
sobre ellos, avivada por un ambiente de hostilidad que desembocó en las matanzas de
1391. )




Texto
“En estos días llegaron a la cámara do el Consejo de los señores y caballeros [...] y

dijéronles que habían habido cartas del aljamade la ciudad de Sevilla, cómo un
arcediano de Écija en la iglesia de Sevilla, que decían Ferrand Martínez predicaba po
rplaza contra los judíos, y que todo el pueblo estaba movido para ser contra ellos. Y que
por cuanto Don Juan Alfonso, conde de Niebla, y Don Alvar Pérez de Guzmán, alguacil
Mayor de Sevilla, hicieron azotar a un hombre que hacía mal a los judíos, todo el
pueblo de Sevilla se moviera, y tomaran preso al alguacil, y quisieron matar al dicho
conde y a Don Alvar Pérez; y que después acá todas las ciudades estaban movidas para
destruir a los judíos, y que les pedían por merced que quisiesen poner en ello algún
remedio.

Y los del Consejo desde que vieron la querella que los judíos de Sevilla de él
daban enviaron a Sevilla un caballero de la ciudad que era venido a Madrid por
procurador, y otro a Córdoba, y así a otras partes enviaron mensajeros y cartas del rey,
las más premiosas que pudieron ser hechas en esta razón. Y desde que llegaron estos
mensajeros con las cartas del rey libradas al Consejo de Sevilla, y Córdoba y otros
lugares, asosegose el hecho, pero poco, que las gentes estaban muy levantadas y no


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habían miedo de ninguno, y la codicia de robar los Judíos crecía cada día.”
P. López de Ayala, Crónica del Rey don Enrique tercero de Castilla e de León.


La proclamación de Isabel reina de Castilla.
Supuesto retrato de Isabel, entonces princesa




Texto
“Como la princesa supo la muerte del rey don Enrique, su hermano, hizo grandes
obsequias por su ánima y luego se intituló reina de Castilla y de León. Y allí en Segovia
se hizo un cadalso do vinieron todos los caballeros y regidores y la clerecía de la
ciudad[...].
Y allí le besaron todos las manos, conociéndola por reina y señora de ellos, e hicieron
la solemnidad y juramento de fidelidad que por las leyes destos reinos está instituido
que se debe hacer en tal caso a sus verdaderos reyes[...]. Y luego en todas las más
ciudades y villas del reino alzaron los pendones, diciendo esto mismo.
[...]
Don Álvaro de Zúñiga, duque de Arévalo, ni don Diego López Pacheco, marqués de
Villena, que tenía en su poder a doña Juana, que se llamaba princesa de Castilla, ni el
maestre de Calatrava, ni el conde de Urueña, sus primos, no vinieron, ni enviaron sus
procuradores a hacer el juramento que todos los otros del reino habían hecho...”

Hernando del Pulgar, Crónica de los Reyes Católicos.

Decreto de expulsión de los judíos.
texto
Los Reyes Fernando e Isabel, por la gracia de Dios, Reyes de Castilla, León, Aragón y
otros dominios de la corona, (…).
Bien es sabido que en nuestros dominios, existen algunos malos cristianos que han
judaizado y han cometido apostasía contra la santa fe Católica, siendo causa la mayoría
por las relaciones entre judíos y cristianos. Por lo tanto, en el año de 1480, ordenamos
que los judíos fueran separados de las ciudades y provincias de nuestros dominios y que
les fueran adjudicados sectores separados, esperando que con esta separación la
situación existente sería remediada, y nosotros ordenamos que se estableciera la
Inquisición en estos dominios; y en el término de 12 años ha funcionado y la Inquisición



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ha encontrado muchas personas culpables además, estamos informados por la
Inquisición y otros el gran daño que persiste a los cristianos al relacionarse con los
judíos, y a su vez estos judíos tratan de todas maneras a subvertir la Santa Fe Católica y
están tratando de obstaculizar cristianos creyentes de acercarse a sus creencias.
Estos Judíos han instruido a esos cristianos en las ceremonias y creencias de sus leyes,
circuncidando a sus hijos y dándoles libros para sus rezos, y declarando a ellos los días
de ayuno, y reuniéndoles para enseñarles las historias de sus leyes, informándoles
cuando son las festividades de Pascua y como seguirla, dándoles el pan sin levadura y
las carnes preparadas ceremonialmente, y dando instrucción de las cosas que deben
abstenerse con relación a alimentos y otras cosas requiriendo el seguimiento de las leyes
de Moisés, haciéndoles saber a pleno conocimiento que no existe otra ley o verdad fuera
de esta. (…)
(…) después de muchísima deliberación se acordó en dictar que todos los Judíos y
Judías deben abandonar nuestros reinos y que no sea permitido nunca regresar.
(…) Dado en esta ciudad de Granada el Treinta y uno día de marzo del año de nuestro
señor Jesucristo de 1492.
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CAPITULACIONES DE SANTA FE (1492)
Imágenes de Colón y Los Reyes Católicos




Texto
"Las cosas suplicadas es que Vuestras Altezas dan y otorgan a don Cristóbal de
Colón, en alguna satisfacción de lo que ha descubierto en las Mares Océanos y del viaje
que ahora, con el ayuda de Dios, ha de hacer por ellas en servicio de Vuestras Altezas,
son las que se siguen.
Primera mente que Vuestras Altezas como Señores que son de las dichas Mares
Océanos hacen desde ahora al dicho don Cristóbal Colón su almirante en todas aquellas
islas y tierras firmes que por su mano o industria se descubrirán o ganarán en las dichas
Mares Océanos para durante su vida, y después del muerto, a sus herederos y sucesores
de uno en otro perpetuamente con todas aquellas preeminencias y prerrogativas
pertenecientes al tal oficio, y segundo que don Alfonso Enríquez, Almirante Mayor de
Castilla, y los otros sus predecesores en el dicho oficio, lo tenían en sus distritos. Place a
Sus Altezas. Juan de Coloma.
Otrosí que Vuestras Altezas hacen al dicho Cristóbal su Virrey y Gobernador
General en todas las dichas tierras firmes e Islas que como dicho es él descubriere o
ganare en las dichas mares [...]. Place a Sus Altezas. Juan de Coloma.
Item que de todas y cualesquiera mercadurías, sean perlas, piedras preciosas, oro,
plata, especiería, y otras cualesquiera cosas y mercadurías de cualquiera especie,
nombre y manera que sean, que se compraren, trocaren, hallaren, ganaren y hubieren
dentro en los límites de dicho Almirantazgo, que desde ahora Vuestras Altezas hacen
merced al dicho don Cristóbal y quieren que haya y lleve para sí la decena parte de todo
ello quitadas las costas todas que se hicieren en ello por manera que de lo que quedare


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limpio y libre, haya y tome la dicha décima parte para sí mismo, y haga ello a su
voluntad, quedando las otras nueve partes para Vuestras Altezas. Place a Sus Altezas.
Juan de Coloma. [...].*
Yo el Rey. Yo la Reina. Por mandato del Rey y de la Reina. Juan de Coloma. »
(Capitulaciones de Santa Fe, 17 de abril de 1492, Archivo General de Indias,
Indiferente General, legajo 418)

Firmado Yo, el Rey, Yo la Reina, y Juan de la Colonia* secretario del Rey y la Reina
quien lo ha escrito por orden de sus Majestades.
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CRISTÓBAL COLÓN, DIARIO DE A BORDO.
Sábado, 13 de octubre.




Texto
"Tan pronto como amaneció, vimos llegar a la playa muchos hombres, jóvenes y de
elevada estatura. Los hombres y las mujeres estaban desnudos como al salir del seno de
su madre. Estaban bien hechos, hermosos de cuerpo y agradables de cara. Sus cabellos,
gruesos como crines de caballo, caían por delante hasta las cejas; por detrás pendía una
larga mecha que no cortaban jamás. Se acercaron a mi navío en piraguas hechas con
troncos de árbol, semejantes a largas canoas y todo de una pieza. Para remo tenían una
especie de pala de panadero, pero de la que se servían perfectamente [...]. Vinieron a
ofrecernos papagayos, ovillos de hilo de algodón, lanzas y muchas otras cosas. A
cambio les dábamos pequeñas cuentas de vidrio, cascabeles y otros objetos. Aceptaban
todo !o que les presentábamos y, al mismo tiempo, nos daban todo lo que tenían, pero
de todas formas me parecieron muy pobres.
Yo observaba con mucha atención para asegurarme si tenían oro y me di cuenta de que
varios llevaban un pequeño aro en un agujero que se hacen en la nariz. Llegué a saber
por medio de signos que torneando su isla y navegando hacia el sur encontraríamos un
lugar cuyo rey tenía grandes vasos de oro y una gran cantidad de este metal."
Martes, 23 de octubre.
«Quisiera hoy partir para la isla de Cuba, que creo que debe de ser Cipango [Japón],
según las señas que da esta gente de su grandeza y riqueza. No quiero detenerme más
aquí, pues veo que aquí no hay oro. Y, pues es cuestión de andar adonde haya trato
grande, no hay razón para detenerse sino seguir y ver mucha tierra hasta topar con la
que sea provechosa, aunque a mi entender ésta sea muy rica en especias.»
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Defensa de los Indios por fray Bartolomé de las Casas
Imágenes de Las Casas y Carlos I




"Muy poderosos y soberanos señores: el obispo que fue de Chiapas besa á V.A. las
manos suplico tenga por bien con atención oír cómo ha muchos años que ando en esta
real corte y ante este Real Consejo de las Indias, negociando y procurando el remedio de
las gentes y naturales de las que llamamos Indias, y que cesen los estragos y matanzas
que en ellos se hacen contra toda razón y justicia; y puesto que la voluntad de los reyes
ha sido proveerlos de Justicia y conservarlos en ella, y no consentir que les fuesen
hechos daños y agravios y así lo han mostrado por sus muchas leyes, pero llegadas allí
no se han cumplido, porque los unos y los otros siempre han engañado a los reyes. Dos
especies de tiranía con que han asolado aquellas tan innumerables repúblicas: la una en
nuestra primera entrada, que llamaron conquista. La otra fue y es la tiránica gobernación
a la que pusieron con nombre repartimientos o encomiendas, por la cual a los reyes
naturales habernos violentamente, contra toda razón y justicia, despojado a los señores y
súbditos de su libertad y de las vidas."

Memorial de Fray Bartolomé de Las Casas al Consejo de Indias, 1562-1563.

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Las Comunidades de Castilla

Imagen del documento de la condena de los jefes comuneros y pintura romántica en el s.
XIX de su ejecución




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Texto
(…) que después dél (Carlos I) no pueda suceder muger ninguna en el reino; pero que
no habiendo hijos, que puedan suceder hijos e hijas é de nietas siendo nascidos é
bautizados en Castilla; (...) quel Rey no pueda poner Coregidor en ningun logar, sino
que cada ciudad é villa elijan el primero dia del año tres personas de los hidalgos é otras
tres de los labradores, é questos dos que escojeren sean alcaldes de cevil é criminal por
tres años, (...) que los oficios de la casa Real se hayan de dar á personas que sean
nascidos é bautizados en Castilla, (...), quel Rey no pueda sacar ni dar licencia para que
se saque moneda ninguna del reino, ni pasta de oro ni de plata, é que en Castilla no
pueda andar ni valer moneda ninguna de vellon sino fuere fúndida é marcada en el reino.
(...) Que cada é cuando alguno hubiere de suceder en el reino, antes que sea rescibido
por Rey, (...) confiese que rescibe el reino con estas condiciones, (...).

Peticiones de los comuneros en la Junta Santa de Ávila, 1521

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    Fragmento de La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades

    Portada




    Texto

    Al fin se cumplió mi deseo y supe lo que deseaba; porque, un día que habíamos
comido razonablemente y estaba algo contento, contóme su hacienda y díjome ser de
Castilla la Vieja, y que había dejado su tierra no más de por no quitar el bonete a un
caballero, su vecino.

     -Señor -dije yo-, si él era lo que decía y tenía más que vos, ¿no errábades en no
quitárselo primero, pues decís que él también os lo quitaba?

     -Sí es y sí tiene, y también me lo quitaba él a mí; mas, de cuantas veces yo se le
quitaba primero, no fuera malo comedirse él alguna y ganarme por la mano.

    -Paréceme, señor -le dije yo-, que en eso no mirara, mayormente con mis mayores
que yo y que tienen más.

     -Eres muchacho -me respondió- y no sientes las cosas de honra, en que el día de
hoy está todo el caudal de los hombres de bien. Pues te hago saber que yo soy, como
ves, un escudero; mas ¡vótote a Dios!, si al Conde topo en la calle y no me quita muy
bien quitado del todo el bonete, que otra vez que venga, me sepa yo entrar en una casa,
fingiendo yo en ella algún negocio, o atravesar otra calle, si la hay, antes que llegue a mí,
por no quitárselo. Que un hidalgo no debe a otro que a Dios y al rey nada, ni es justo,
siendo hombre de bien, se descuide un punto de tener en mucho su persona. Acuérdome
que un día deshonré en mi tierra a un oficial y quise poner en él las manos, porque cada
vez que le topaba, me decía: «Mantenga Dios a Vuestra Merced». «Vos, don villano
ruin -le dije yo-, ¿por qué no sois bien criado? ¿Manténgaos Dios, me habéis de decir,
como si fuese quienquiera?» De allí adelante, de aquí acullá, me quitaba el bonete y
hablaba como debía.



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    ¿Y no es buena manera de saludar un hombre a otro -dije yo- decirle que le
mantenga Dios?

     -¡Mira, mucho de enhoramala! -dijo él-. A los hombres de poca arte dicen eso; mas
a los más altos, como yo, no les han de hablar menos de: «Beso las manos de Vuestra
Merced», o por lo menos: «Bésoos, señor, las manos», si el que me habla es caballero.
Y así, de aquél de mi tierra que me atestaba de mantenimiento, nunca más le quise sufrir,
ni sufriría ni sufriré a hombre del mundo, del rey abajo, que: «Manténgaos Dios», me
diga.

     «Pecador de mí -dije yo-, por eso tiene tan poco cuidado de mantenerte, pues no
sufres que nadie se lo ruegue».

      -Mayormente -dijo- que no soy tan pobre que no tengo en mi tierra un solar de
casas, que, a estar ellas en pie y bien labradas, dieciséis leguas de donde nací, en aquella
Costanilla de Valladolid, valdrían más de doscientas veces mil maravedís, según se
podrían hacer grandes y buenas. Y tengo un palomar que, a no estar derribado como
está, daría cada año más de doscientos palominos. Y otras cosas que me callo, que dejé
por lo que tocaba a mi honra; y vine a esta ciudad pensando que hallaría un buen
asiento; mas no me ha sucedido como pensé. Canónigos y señores de la iglesia muchos
hallo; mas es gente tan limitada que no los sacarán de su paso todo el mundo.
Caballeros de media talla también me ruegan; mas servir a éstos es gran trabajo, porque
de hombre os habéis de convertir en malilla, y, si no, «andad con Dios» os dicen. Y las
más veces son los pagamentos a largos plazos, y las más y las más ciertas, comido por
servido. Ya, cuando quieren reformar consciencia y satisfaceros vuestros sudores, sois
librado en la recámara, en un sudado jubón o raída capa o sayo. Ya, cuando asienta un
hombre con un señor de título, todavía pasa su lacería. Pues por ventura ¿no hay en mí
habilidad para servir y contentar a éstos? Por Dios, si con él topase, muy gran su
privado pienso que fuese, y que mil servicios le hiciese, porque yo sabría mentille tan
bien como otro y agradalle a las mil maravillas. Reílle ya mucho sus donaires y
costumbres, aunque no fuesen las mejores del mundo; nunca decille cosa con que le
pesase, aunque mucho le cumpliese; ser muy diligente en su persona, en dicho y hecho;
no me matar por no hacer bien las cosas que él no había de ver, y ponerme a reñir,
donde él lo oyese, con la gente de servicio, porque pareciese tener gran cuidado de lo
que a él tocaba. Si riñese con algún su criado, dar unos puntillos agudos para encenderle
la ira y que pareciesen en favor del culpado; decirle bien de lo que bien le estuviese y,
por el contrario, ser malicioso, mofador, malsinar a los de casa, y a los de fuera
pesquisar y procurar de saber vidas ajenas para contárselas, y otras muchas galas de esta
calidad que hoy día se usan en palacio y a los señores de él parecen bien; y no quieren
ver en sus casas hombres virtuosos, antes los aborrecen y tienen en poco y llaman
necios y que no son personas de negocios, ni con quien el señor se puede descuidar. Y
con éstos los astutos usan, como digo, el día de hoy, de lo que yo usaría; mas no quiere
mi ventura que le halle.

     De esta manera lamentaba tan bien su adversa fortuna mi amo, dándome relación
de su persona valerosa.

    Publicado en 1554




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DECRETO DE EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS
Imagen de Felipe III y dos grabados de moriscos




Texto
"Entendido tenéis lo que por tan largo discurso de años he procurado la
conversión de los moriscos de ese reino de Valencia y del de Castilla, y los edictos de
gracia que se les concedieron y las diligencias que se han hecho para convertidos a
nuestra santa fe, y lo poco que todo ello ha aprovechado (...), he resuelto que se saquen
todos los moriscos de ese reino y que se echen en Berbería. Y para que ejecute lo que
S.M. manda, hemos mandado publicar el bando siguiente:
Primeramente, que todos los moriscos de este reino, así hombres como mujeres,
con sus hijos, dentro de tres días de como fuere publicado este bando en los lugares
donde cada uno vive y tiene y tiene su casa, salgan de él y vayan a embarcarse a la arte
donde el comisario les ordenare, llevando consigo de sus haciendas los muebles, los que
pudieren en sus personas, para embarcarse en las galeras y navíos que están aprestados
para pasarlos en Berbería, adonde los desembarcarán sin que reciban mal tratamiento ni
molestia en sus personas. Y el que no lo cumpliere incurra en pena de la vida, que se
ejecutara irremisiblemente.
Que cualquiera de los dichos moriscos que, publicado este bando, y cumplidos
los tres días, fuese hallado fuera de su propio lugar, pueda cualquier persona, sin
incurrir en pena alguna, prenderle y desvalijarle, entregándole al Justicia del lugar mas
cercano, y si se defendiere lo pueda matar.
Que cualquiera de los dichos moriscos que escondiere o enterrase alguna de la
hacienda que tuviere o no la poder llevar consigo o pusiese fuego a las casas,
sembrados, huertas o arboledas, incurran en la dicha pena de muerte los vecinos del
lugar donde esto sucediere, por cuando S.M. ha tenido por bien de hacer merced de
estas haciendas que no pueden llevar consigo a los señores cuyos vasallos fueren...”
(Bando general de expulsión de los moriscos, 22 de septiembre de 1609




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OLIVARES Y LA UNIFICACIÓN DE LA MONARQUÍA
Felipe IV y el Conde-Duque de Olivares




l
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(…) Tenga V.M. por el negocio más importante de su Monarquía, el hacerse Rey de
España; quiero decir, Señor, que no se contente V.M. con ser Rey de Portugal, de
Aragón, de Valencia, Conde de Barcelona sino que trabaje y piense con consejo
mudado y secreto, por reducir estos reinos de que se compone España, al estilo y leyes
de Castilla sin ninguna diferencia, que si V.M. lo alcanza será el Príncipe más poderoso
del mundo.
(...) conociendo que la división presente de leyes y fueros enflaquece su poder y le
estorba conseguir fin tan justo y glorioso, y tan al servicio de nuestro señor, extender la
Religión Cristiana, y conociendo que los fueros y prerrogativas particulares que no
tocan en el punto de la justicia (que ésa en todas partes es una y se ha de guardar)
reciben alteración por la diversidad de los tiempos y por mayores conveniencias se
alteran cada día y los mismos naturales lo pueden hacer en sus cortes, (...) se procure el
remedio por los caminos que se pueda, honestando los pretextos por excusar el
escándalo, aunque en negocio tan grande se pudiera atropellar por este inconveniente,
asegurando el principal (...).

Conde-duque de Olivares. Recopilación del dictamen de la materia de Estado de todos
los reinos 1624




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DECRETOS DE NUEVA PLANTA
Imagen de Felipe V




LOS DECRETOS DE NUEVA PLANTA EN ARAGÓN Y VALENCIA. 1707
Considerando haber perdido los reinos de Aragón y Valencia, y todos sus habitantes por
la rebelión que cometieron, faltando enteramente al juramento de fidelidad que me
hicieron como su legítimo Rey y Señor, todos los fueros, privilegios, exenciones y
libertades que gozaban y que con tan liberal mano se les habían concedido, así por mí
como por los Señores Reyes mis predecesores, particularizándolos en esto de los demás
reinos de esta Corona; y tocándome el dominio absoluto de los referidos reinos de
Aragón y Valencia, pues a la circunstancia de ser comprendidos en los demás que tan
legítimamente poseo en esta monarquía, se añade ahora la del justo derecho de
conquista que de ellos han hecho últimamente mis armas con el motivo de su rebelión.
Aún son los graves y fundados motivos y circunstancias que hoy concurren para ello en
lo tocante a los de Aragón y Valencia; he juzgado por conveniente abolir y derogar
enteramente, como desde luego doy por abolidos y derogados, todos los referidos fueros,
privilegios, prácticas y costumbres hasta aquí observadas en los referidos reinos de
Aragón y Valencia.
En Cataluña
Por decreto del 9 de octubre próximo fui servido decir que habiendo con la asistencia
divina y justicia de mi causa pacificado enteramente mis armas el Principado de
Cataluña tocaba a mi soberanía establecer gobierno a él y dar providencias para que sus
moradores vivan con paz, quietud y abundancia; por cuyo bien, habiendo precedido
madura deliberación y consulta de ministros de mi mayor confianza he resuelto que en
el referido Principado se forme una Audiencia, en la cual presida el Capitán General o
Comandante General de mis armas de manera que los despachos, después de empezar
con mi dictado, prosigan en su nombre: el cual Capitán General o Comandante ha de
tener voto solamente en las cosas del gobierno y esto hallándose presente en la
Audiencia; debiendo en motivaciones de oficios y cosas graves el Regente avisarle un
día antes de lo que ha de tratar.
(…) 4.: Las causas en la Real Audiencia se sustanciarán en lengua castellana y para que
por la mayor satisfacción de las partes los incidentes de las causas se traten con la
mayor deliberación mando que todas las peticiones presentación de instrumentos y lo
demás que se ofreciere se haga en las salas.
(…) 40.: Han de cesar las prohibiciones de extranjería porque mi Real Intención es que
en mis reinos las dignidades y honores se confieran recíprocamente a mis vasallos por el
mérito y no por el nacimiento en una u otra provincia de ellos.

Novísima Recopilación de Leyes de España, Libro V, Titulo IX, Ley I.


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                  Informe sobre la Ley Agraria
Informe de la sociedad económica de Madrid al Real y Supremo Consejo de
   Castilla en el expediente de ley agraria, extendido por su individuo de
            número el señor don Gaspar Melchor de Jovellanos

    SEÑOR: La Sociedad Patriótica de Madrid, después de haber reconocido el
expediente de Ley Agraria que Vuestra Alteza se dignó remitir á su examen, y dedicado
la mas madura y diligente meditación al desempeño de esta honrosa confianza, tiene el
honor de elevar su dictamen a la suprema atención de Vuestra Alteza.

     Desde su fundación había consagrado la Sociedad sus tareas al estudio de la
agricultura, que es el primero de los objetos de su instituto;

      Tantas causas influyeron en el enorme desaliento en que yacía nuestra agricultura á
la entrada del presente siglo. Pero después acá los estorbos fueron á menos, y los
estímulos á mas. La Guerra de Sucesión, aunque por otra parte funesta, no solo retuvo
en casa los fondos y los brazos que antes perecían fuera de ella, sino que atrajo algunos
de las provincias extrañas y los puso en actividad dentro de las nuestras. A la mitad del
siglo la paz había ya restituido al cultivo el sosiego que no conociera jamás, y á cuyo
influjo empezó á crecer y prosperar. Prosperaron con él la población y la industria, y se
abrieron nuevas fuentes á la riqueza pública. La legislación, no solo mas vigilante sino
también mas ilustrada, fomentó los establecimientos rústicos en Sierra Morena, en
Extremadura, en Valencia y en otras partes, favoreció en todas el rompimiento de las
tierras incultas, limitó los privilegios de la ganadería, restableció el precio de los granos,
animó el tráfico de los frutos y produjo, en fin, esta saludable fermentación, estos
clamores que, siendo para muchos una prueba de la decadencia de nuestra agricultura,
son á los ojos de la Sociedad el mejor agüero de su prosperidad y restablecimiento.

    1787. Jovellanos

1. Decreto de expulsión de los jesuitas de España despachado por Carlos III el 27 de
febrero de 1767

   Habiéndome conformado con el parecer de los de mi Consejo Real en el
Extraordinario, que se celebra con motivo de las ocurrencias pasadas, en consulta de
veinte y nueve de Enero próximo; y de lo que sobre ella me han expuesto personas del
más elevado carácter: estimulado de gravísimas causas, relativas a la obligación en que
me hallo constituido de mantener en subordinación, tranquilidad, y justicia mis Pueblos,
y otras urgentes, justas, y necesarias, que reservo en mi Real ánimo: usando de la
suprema autoridad económica, que el Todo Poderoso ha depositado en mis manos para
la protección de mis Vasallos, y respeto de mi Corona: he venido en mandar se
estrañen(marchen) de todos mis Dominios de España, e Indias, Islas Filipinas, y demás
adyacentes, a los Religiosos de la Compañía, así Sacerdotes, como Coadjutores o legos,



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que hayan hecho la primera Profesión, y a los Novicios, que quisieren seguirles; y que
se ocupen todas las temporalidades de la Compañía en mis Dominios.
   Y para su ejecución uniforme en todos ellos, os doy plena y privativa autoridad; y
para que forméis las instrucciones y órdenes necesarias, según lo tenéis entendido, y
estimareis para el más efectivo, pronto, y tranquilo cumplimiento.
   Y quiero, que no sólo las Justicias y Tribunales Superiores de estos Reynos executen
puntualmente vuestros mandatos; sino que lo mismo se entienda con los que dirigiereis
a los Virreyes, Presidentes, Audiencias, Gobernadores, Corregidores, Alcaldes Mayores,
y otras qualesquiera Justicias de aquellos Reynos y Provincias; y que en virtud de sus
respectivos Requerimientos, qualesquiera tropas, milicias, o paisanaje, den el auxilio
necesario, sin retardo ni tergiversación alguna, so pena de caer el que fuere omiso en mi
Real indignación.
   Y encargo a los Padres Provinciales, Prepósitos, Rectores, y demás superiores de la
Compañía de Jesús se conformen de su parte a lo que se les prevenga, puntualmente, y
se les tratará en la ejecución con la mayor decencia, atención, humanidad y asistencia:
de modo que en todo se proceda conforme a mis soberanas intenciones.
   Tendréislo entendido para su exacto cumplimiento, como lo fío y espero de vuestro
zelo, actividad, y amor a mi Real servicio; y daréis para ello las Órdenes, e
Instrucciones necesarias, acompañando exemplares de este mi Real Decreto, a los
quales, estando firmados de Vos, se les dará la misma fe, y crédito que al original.
Rubricado de la Real Mano.
En el Pardo a veinte y siete de Febrero de mil setecientos sesenta y siete.

Al Conde de Aranda, Presidente del Consejo.

Jovellanos                                  Carlos III




                                                                                     13

				
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