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El presente trabajo se propone caracterizar el Partido de Moreno

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El presente trabajo se propone caracterizar el Partido de Moreno Powered By Docstoc
					Patrón de crecimiento urbano y segregación socio
                                 1
espacial en el Gran Buenos Aires
                                                                                  Andrea Echevarría


       El presente artículo se propone describir el proceso de conformación del Gran
Buenos Aires e indicar algunos ejes de análisis respecto a los procesos de segregación
socio espacial que en el mismo se desarrollan.

        Cabe señalar que algunos de los procesos aquí descriptos, como el de
urbanización asociada a la industrialización sustitutiva de importaciones, su atenuación
posterior, o la actual disminución del ritmo del crecimiento demográfico, son tendencias
comunes a toda América Latina. No obstante, entendemos que en cada región revisten
características particulares y singulares, de acuerdo al entramado de intereses, acciones
y estrategias desarrollados por los actores involucrados.


Algunas definiciones previas
        Una primera observación necesaria surge respecto a la denominación del área a
estudiar en este trabajo (Ver Mapa Nro. 1, en página 13). Siguiendo a Pedro Pírez
(1994), entendemos que los términos “área”, “zona” y “región metropolitana” suponen
una lectura con énfasis en los aspectos materiales de la ciudad, tales como la extensión
de la mancha urbana (en el caso del área), las unidades político-administrativas
ocupadas por la misma (lo que define la zona metropolitana), o la mancha junto con
otros centros (región).

       Por otra parte, el INDEC denomina “Gran Buenos Aires” a la Ciudad y los 24
partidos contiguos (Conurbano). El organismo lo distingue del “aglomerado Gran
Buenos Aires”, que define como aquél formado por 30 partidos de la provincia de
Buenos Aires que integran, total o parcialmente el “envolvente de población”, es decir,
la mancha urbana.

        Si bien el análisis que aquí queremos realizar sigue una concepción de ciudad
metropolitana no sólo como una realidad física, sino como un complejo conjunto de
procesos físicos, sociales, económicos y políticos sumamente interrelacionados, los
datos que se analizarán sí se recolectan y procesan por unidad político administrativa
(partido). Por otra parte, es notoria la extendida difusión del término “Área
Metropolitana de Buenos Aires” –AMBA- para referirse a la Capital Federal y su
conurbano.

      Por lo tanto, utilizaremos la expresión “área metropolitana” o “ciudad
metropolitana de Buenos Aires” (propuesta por Pírez en el trabajo señalado) para


1
 El presente artículo forma parte del trabajo elaborado en el marco de la Maestría en Hábitat y Vivienda,
de la universidad Nacional de Mar del Plata, “Patrón de Crecimiento Urbano y segregación Socioespacial
en el Gran Buenos Aires. El caso de Moreno”, febrero 2006.


                                                    I
designar a la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos conurbados 2 que la rodean (los
que identificaremos, siguiendo al INDEC, como “partidos del Gran Buenos Aires”).

        En segundo lugar, entendemos la ciudad no como el producto de una
intervención pública planificada y unidireccional, sino como el resultado de la acción de
actores con lógicas, racionalidades e intereses diferentes, que generan ciudad con sus
acciones. Así, por ejemplo, es posible distinguir entre procesos que se orientan por la
búsqueda de ganancia, operan dentro del mercado y tienen la ciudad como soporte (que
definen la existencia de actores económicos), procesos que se orientan por la
reproducción de la población, hacia el consumo de bienes y servicios en la ciudad
(definen actores comunitarios) y los procesos generados por actores estatales que
inciden de manera indirecta en la producción de la ciudad (estableciendo normas) o
directa (producción de bienes urbanos). (Herzer y Pírez, 1.993)

       En la misma línea, Oszlak (1991) distingue tres grupos cuyos comportamientos
influyen en los procesos urbanos y en ocasiones los definen: las unidades domésticas,
las unidades de producción y las agencias gubernamentales. “…los procesos urbanos
resultan (entonces) de decisiones y no decisiones de diversos agentes, que en su
interacción van definiendo un determinado patrón de ocupación y asignación del
espacio.” (Oszlak, 1991: 38)

        Por lo tanto, para describir el patrón de urbanización del Gran Buenos Aires, es
necesario incluir las políticas públicas que, de manera explícita o implícita, inciden en la
dinámica poblacional en cada período, así como las estrategias desarrolladas por los
otros actores y su impacto en la construcción (material y simbólica) del territorio.


Evolución histórica
        La Ciudad Metropolitana de Buenos Aires muestra, como planteáramos
anteriormente, una clara continuidad de la mancha urbana entre la ciudad propiamente
dicha y los partidos del Gran Buenos Aires. No obstante, algunos indicadores de
condiciones de vida, exhiben desigualdades importantes:

                            Cuadro Nro 1: Indicadores socio habitacionales
                                                  Ciudad de       Partidos del  Total del país
                                                 Buenos Aires        GBA
       Población mayor de 10 años analfabeta        0,45%           1,55%           2,60%
       Población mayor de 15 años con nivel        12,90%           3,20%           4,40%
       universitario completo
       Población con cobertura de salud (Obra      73,82%            48%          51,94%
       social, cobertura privada o mutual)
       Hogares en viviendas deficitarias            4,20%          22,40%         21,70%
       Hogares con hacinamiento por cuarto         4,30%%          12,10%         11,80%
         Fuente de los datos: Censo Nacional de Población, Vivienda y Hogares 2001 (INDEC)

        La desigual forma de distribución en el espacio de población de diferentes
estratos socioeconómicos o, dicho en otros términos, la segregación socio espacial de la

2 Los partidos son: Vicente López, San Isidro, San Martín, 3 de febrero, Morón, Ituzaingó, Hurlingham,
San Miguel, José C. Paz, Malvinas Argentinas, Lomas de Zamora, Avellaneda, Lanús y Quilmes
totalmente incluidos en la mancha urbana; San Fernando, Tigre, Moreno, Merlo, La Matanza, Ezeiza, E.
Echeverría, Florencio Varela, Berazategui y Alte. Brown parcialmente incluidos.


                                                  II
población, se relaciona con los procesos históricos que dieron origen a la ciudad y el
conurbano en los que, como se expresó anteriormente, interactuaron agentes, lógicas e
intereses diversos.

       Un primer vistazo a la evolución del Área Metropolitana de Buenos Aires y su
gradual poblamiento permite comenzar a interpretar ese proceso:

                         Cuadro Nro 2: Evolución de la población en el AMBA
                     1895        1914          1947              1960           1970     1980        1991          2001
Total del país      4.044.911   7.903.662 15.893.811 20.013.793 23.364.431 27.949.480 32.615.528 36.223.947
Ciudad de Bs As      663.854    1.575.814     2.981.043         2.966.634   2.972.453   2.922.829   2.965.403   2.768.772
Partidos GBA         117.763     458.217      1.741.338         3.772.411   5.380.447   6.843.201   7.969.324   8.684.953
Resto Pcia BsAs      803.405    1.608.731     2.532.536         2.993.697   3.394.082   4.022.207   4.625.650   5.133.724
                                                   Fuente: INDEC

                         Gráfico Nro 1: Evolución de la población en el AMBA

  10.000.000
   9.000.000
   8.000.000
   7.000.000
   6.000.000                                                                                    Ciudad de Bs As
   5.000.000                                                                                    Partidos GBA
   4.000.000
                                                                                                Resto pcia Bs As
   3.000.000
   2.000.000
   1.000.000
           0
               95




                         14




                                              47

                                                     60

                                                            70

                                                                    80

                                                                           91

                                                                                  01
             18




                       19




                                            19

                                                   19

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                                                                  19

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 Elaborado en base a Censos nacionales de población (INDEC).

        El gráfico precedente permite identificar claramente uno de los momentos
fundamentales, por su magnitud, en la conformación del Gran Buenos Aires: el período
de industrialización por sustitución de exportaciones y la experiencia justicialista, como
momento de fuerte expansión. Si bien durante este período aumenta notablemente la
proporción de población urbana, la Ciudad de Buenos Aires mantiene su población,
mientras que los partidos del Gran Buenos Aires registran la mayor tasa de crecimiento:
6% anual. Es en ese período que los partidos del Gran Buenos Aires incrementan su
población de tal manera que pasan a superar al total de la población de todo el resto de
la provincia.

        Pero para analizar la estructuración de ese territorio, las características sociales
de ese patrón de crecimiento, es imperioso señalar un segundo momento que resulta
central, ya no por la magnitud de los fenómenos poblacionales, como por su sentido: la
última dictadura militar, como momento de quiebre de un modelo y proyecto de ciudad
y de sociedad.

       No obstante, para analizar su desarrollo es preciso remontarse más atrás aún,
para entenderlo en vinculación con el crecimiento y la historia de la Ciudad capital.




                                                          III
Siglo XIX / comienzos del siglo XX

       El estado argentino desarrolló       Cuadro Nro 3: % de población según lugar
una de las primeras políticas               de origen (Total del país)
demográficas explícitas sobre finales                     %         % Nacidos en el exterior
del siglo XIX: la del fomento de la         Censo Total
                                                        Nacidos
inmigración europea masiva. Los                          en el                País      Otro
                                                         país       Total
                                                                            limítrofe   país
inmigrantes       se        instalaron
fundamentalmente en Buenos Aires y          1914   100      70       30        2        28
las grandes ciudades del interior del       1947   100      85       15        2        13
país. Así, por ejemplo, en 1910, el         1960   100      87       13        2        11
50% de la población de Buenos Aires         1970   100      91        9        2         7
(1.600.000 habitantes) era extranjero.      1980   100      93        7        2         5
En Rosario, el 46% de la población          1991   100      95        5        3         2
(200.000).                                  Fuente: INDEC Censos Nacionales de Población.


        Buenos Aires había nacido como ciudad puerto y su papel en el modelo
agroexportador era, en ese sentido, central. Se tendieron las redes de ferrocarril (en todo
el país) y el subterráneo (en la ciudad de Buenos Aires), fundamentalmente a cargo de
capitales ingleses. Las mismas se dispusieron en forma radial, con centro en la Ciudad.

       La anexión de Belgrano y Flores a la jurisdicción de la Ciudad de Buenos Aires,
en 1887, supuso la incorporación de gran cantidad de tierra hasta entonces rural, a la
ciudad (mientras que la Ciudad de Buenos Aires tenía unos 400.000 habitantes, los
nuevos territorios anexados tenían 25.000). Las tierras fueron retenidas por los dueños,
luego parceladas y vendidas a sectores medios y medios altos.

       La zona sur de la ciudad (tomando como eje la avenida Rivadavia) fue
abandonada antes del fin del siglo XIX por los sectores altos, en parte debido a la
presencia de curtiembres (contaminantes), las epidemias de fiebre amarilla, etc. Se
convirtió en zona de asiento de la población inmigrante, básicamente en los conventillos
e inquilinatos, donde, además, tenían fácil acceso a las fuentes de trabajo de la ciudad
(puerto, curtiembres, pequeños centros de manufactura, etc.). Gradualmente, se fue
consolidando el eje norte de la ciudad (hoy, barrios de Recoleta y Barrio Norte) y del
Gran Buenos Aires (con sus zonas de quintas) como zona de asiento de las clases altas.

        Al mismo tiempo, se fueron formando los primeros poblados, cercanos a las
estaciones del tren en los actuales partidos del Gran Buenos Aires (sectores medios o
sectores bajos en proceso de movilidad social ascendente: los hijos de los inmigrantes).
A medida que estos crecían, los vecinos demandaban y promovían la creación de
infraestructura, generalmente muy por detrás de las necesidades. Se conformaron
cantidad de sociedades de fomento, que tuvieron un rol importante en la identidad social
de los nuevos barrios, y sentaron las bases de una tradición de organización, que será
retomada décadas más tarde en el Gran Buenos Aires. (Hardoy y otros, 1984)




                                            IV
La gran expansión: 1940-1960

       Durante este período, a medida que se desarrolló en el país un modelo
productivo basado en la industria nacional para sustituir importaciones, se acrecentó la
migración interna campo – ciudad.

        Se nacionalizaron trenes y subterráneos, se subsidiaron y abarataron las tarifas.
Se dio nuevo impulso a los colectivos (que unían las zonas intersticiales con las
estaciones). Las localizaciones en el Gran Buenos Aires se tornaron entonces más
accesibles, por lo que se poblaron rápidamente. La ausencia de control estatal en esta
materia incentivó la actividad privada, en muchas ocasiones, mediante el loteo
indiscriminado de tierra rural sin servicio alguno. La forma que asumió este proceso, si
bien implicó que en los hechos el crecimiento urbano estuviera definido por intereses
privados, permitió que gran cantidad de familias obreras accedieran, mediante estos
“loteos económicos” a la propiedad de la tierra en el Gran Buenos Aires.

        Durante la década del gobierno peronista (1945-1955) este proceso se vio
acentuado por varios factores, entre ellos, una política de créditos accesibles a
trabajadores (especialmente, a través del Banco Hipotecario Nacional, que asumió un
importante rol social en ese período) y –como se mencionó- la nacionalización del
ferrocarril y el aumento de la cantidad de líneas de colectivos (en manos de pequeñas
empresas privadas). Oscar Grillo (1994) caracteriza este proceso de suburbanización
como parte de las políticas por las que el gobierno peronista promovió la redistribución
del ingreso. También Horacio Torres (1994) señala esta vinculación y la vigencia de
esta forma de desarrollo metropolitano hasta la década de 1960.

       Algunos indicadores dan cuenta de estos procesos:

                             Cuadro Nro. 4: Evolución tasa de
                             crecimiento 1935-1960
                                               1935-1945     1945-1960
                             Total país           1,7           1,7
                             Total urbano         2,5            3
                             Ciudad Bs As         2,7            0
                             Partidos GBA         4,3            6
                             Total AMBA           3,2           2,6
                            Fuente: Torres (1994). (en base a datos de censos nacionales)

        La tasa de crecimiento de la población de los partidos del Gran Buenos Aires en
el período mencionado es superior a la que exhibía entre 1935 y 1945 (aceleración del
ritmo de crecimiento). Además, es más de tres veces superior a la del total del país, y
duplica la del total de zonas urbanas.

       Otro dato que ilustra el carácter de estos procesos se relaciona con el acceso a la
propiedad.

  Cuadro Nro. 5: % de propietarios (sobre total              El porcentaje de propietarios
  de formas de tenencia)                              aumentó notablemente en el área
                           1947         1960
                                                      metropolitana durante este período.
  Ciudad de Bs
  As                      17,60%      45,60%          Varios son los factores que lo explican,
  Partidos GBA            43,30%      67,20%          entre ellos, los ya mencionados de
  AMBA                    26,80%      58,10%
  Fuente: Torres (1994)
                                                  V
crédito accesible, y buenas condiciones laborales. Durante el gobierno peronista,
además, el congelamiento de alquileres acentuó una retracción de ese submercado. En el
caso de la Ciudad de Buenos Aires, uno de los factores que sin duda incidió fue la Ley
de Propiedad Horizontal (1948), que permitió la copropiedad en los edificios en altura.
En los partidos del Gran Buenos Aires, la forma privilegiada de acceso a la propiedad
fue, como se mencionó, el loteo.

        Queda así conformado, al final del período, un primer anillo contiguo a la
Ciudad de Buenos Aires, claramente densificado, y con una importante actividad
industrial. El segundo anillo o cordón, si bien aún no se ha densificado, experimenta
también un importante crecimiento. (Ver mapa Nro. 1, en pág. 13)

        También durante este período, se formaron las primeras villas miseria (al
principio, como solución transitoria), ante la imposibilidad de la ciudad y de la
infraestructura de “absorber” la cantidad de migrantes internos que llegaban.

        Sobre el final de la década del ´50, surgieron los “falsos hoteles” en el centro de
la ciudad3.


1960-1983

       Durante este período se desacelera el crecimiento del Área Metropolitana de
Buenos Aires. La disminución –respecto al período anterior- de la tasa de crecimiento
da cuenta de esto, así como el hecho de que, en los dos períodos intercensales (1960-70
y 1970-80) la tasa de crecimiento del AMBA es inferior a la media urbana del país.
Nuevamente, con una importante diferencia entre la Ciudad de Buenos Aires (que se
mantiene en niveles cercanos a 0) y los partidos del conurbano (que, aunque continúan
creciendo con una tasa superior a la media urbana del país, desaceleran notablemente
ese crecimiento respecto al período anterior).

                      Cuadro Nro. 6: Evolución tasa de crecimiento 1945-1980
                                         1945-1960      1960-1970     1970-1980
                    Total país              1,7             1,6          1,8
                    Total urbano             3              2,2          2,3
                    Ciudad Bs As             0             -0,2          0,1
                    Partidos GBA             6              3,6          2,4
                    Total AMBA              2,6             2,1          1,6
                    Fuente: Torres (1994)

       ¿Qué factores explican la dinámica poblacional del área en este período?
Durante los primeros años (década del ´60) el acceso al suelo urbano en el Gran Buenos
Aires seguía operándose, básicamente, a través de los loteos “económicos”. Si bien para

3
  Los hoteles y hoteles-pensión, son reglamentados por primera vez por una ordenanza municipal en
1.960. En la misma se los define como establecimientos dedicados a brindar “alojamiento temporario”.
No obstante, en la práctica se han convertido en la única respuesta habitacional a la que acceden muchas
familias, por períodos cada vez más largos. Por esta situación, se los denomina “falsos”. A partir de la
legislación mencionada, este tipo de establecimientos evitan ser considerados como un alquiler o
“locación”, relación que, si bien es la que más se ajusta a su actividad, supondría el reconocimiento de
determinados derechos para los “locadores”, que ahora son considerados “pasajeros”. (Echevarría,
Gunther, 2003).


                                                  VI
los primeros años de la década del ’70, la cantidad de lotes disponibles en el Gran
Buenos Aires era altísima, esta situación se revierte a partir de 1976. A nivel general, la
dictadura militar (1976-1983) instaló los cimientos de lo que sería el proyecto neoliberal
en la Argentina: desarticulación del Estado de Bienestar, apertura de la economía,
desregulación de los mercados, fortalecimiento del sector económico ligado al capital
financiero. La consecuente desindustrialización del país les permitió, por un lado,
ahogar al incipiente sector secundario de capitales nacionales y, por otro, fragmentar y
disciplinar a la clase trabajadora4.

       A nivel sectorial, la política urbana implementada por el Gobierno de facto
respondió a este objetivo de “disciplinamiento” de una clase. Portadora de una línea de
pensamiento con fuertes componentes positivistas, en la que la idea de “ordenar” a los
trabajadores se asoció con la de “ordenar” el territorio en el que viven y trabajan los
mismos. Entre las acciones ejecutadas –o proyectadas- podemos mencionar:

                   Construcción de autopistas (favoreciendo los medios de transporte
                    individuales y privados por sobre los colectivos, y públicos).
                   Derogación del control sobre los precios de alquileres (que,
                    controlados en etapas anteriores, subieron rápidamente).
                   Decreto-ley 8912 de “Usos del suelo” en la provincia de Buenos Aires.
                    Los nuevos requisitos exigidos para parcelar tierra como urbana elevó
                    los precios de los lotes.
                   Ley de erradicación industrial de la Región Metropolitana de Buenos
                    Aires (que desplazó la localización de industrias hacia el segundo
                    cordón del Gran Bs. As.).
                   Aplicación del proyecto CEAMSE para la disposición de residuos
                    (estableció la disposición final de los residuos de todo el AMBA en el
                    Gran Buenos Aires).
                   Aprobación del Código de Planeamiento Urbano para la Ciudad de
                    Buenos Aires (cambió los usos del suelo de algunas zonas céntricas, en
                    la que aún persistían los inquilinatos, impulsando procesos de
                    especulación inmobiliaria, con los consecuentes desalojos).
                   Erradicación de villas miseria de la Ciudad de Buenos Aires

       Los datos estadísticos son más que elocuentes respecto a éste último punto: la
cantidad de población en villas de la Ciudad de Buenos Aires evolucionó en las últimas
décadas de la siguiente manera:




4
 El proceso de disciplinamiento se completó con la reducción del poder adquisitivo de los salarios, la
persecución sistemática de los principales referentes de las organizaciones sociales, gremiales y políticas
y la prohibición de todo tipo de reclamo o acción colectiva. (y la desaparición de 30.000 de estos
cuadros).


                                                   VII
         Gráfico Nro. 2: Evolución de la población en villas en la Ciudad de Buenos Aires

     250000

     200000

     150000
                                                                                         Población en villas
     100000

       50000

           0
                1962            1976    1980            1991              2001


    Fuente: Elaboración propia en base a datos de la Dirección General de Estadísticas y Censos del
                                Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

       Como se observa en el gráfico precedente, cuando a comienzos de 1976 vivían
en villas de la ciudad 213.823 personas (cifra que venía incrementándose
paulatinamente desde décadas anteriores), para 1980 los habitantes de estos barrios eran
apenas 37.010: el gobierno militar había erradicado (desalojándolos por la fuerza, con
intimidaciones o llanamente "desapareciéndolos") al 87% de la población villera.

        Todas estas medidas dan cuenta de la intención de “desplazar” a los trabajadores
hacia la periferia: se los “erradicaba” (liberando el precio de los alquileres; desplazando
hacia las afueras las villas, pero también lo que quedaba de actividad industrial), a la par
que se pensó y proyectó la ciudad central para los sectores dominantes (por ejemplo,
con la construcción de autopistas).

       Este disciplinamiento se complementó con la necesidad –para el nuevo sector
dominante- de “borrar” del imaginario colectivo la conciencia de los derechos sociales,
entre ellos, el del acceso a la vivienda digna y al suelo urbano. La ciudad ya no era
entonces un espacio de acceso público, sino que había que “merecerla”5.

        Incluso el transporte urbano y suburbano, que durante las décadas del ’40 y ’50,
había sido nacional y económico, incrementó sus tarifas en forma constante a partir de
1960, constituyendo una pesada carga para las familias más pobres. Al respecto, señala
Horacio Torres (1994), el aumento del transporte público supera en dichos períodos en
varias veces al aumento del costo de vida y al de los salarios:

               Cuadro Nro. 7: Aumentos en el costo de vida, salarios y transporte público
                 Período          Costo de vida                Salarios           Transporte
                                                                                    público

                1952-1957               71,6                    97,9                     25


                1965-1970               142                     145,9                187,9

                           Fuente: Vitelli, G., citado por Torres, H. (1993), pág. 31.




5 Expresión del Brigadier Cacciatore, intendente durante la dictadura, quien fomentó la erradicación, y
que rescata Ozlak en el título de su libro "Merecer la ciudad", 1982. Condensa un sentido excluyente que
comienza a disputar el imaginario colectivo de la población urbana.


                                                     VIII
       La presión sobre los sectores populares para impedirles acceder al suelo urbano
era entonces altísima. Desplazados de las áreas centrales de la ciudad, sin opciones de
acceso a través del mercado (como los loteos populares en el período anterior), ni
obviamente políticas públicas que se lo facilitaran, mientras que la población seguía
creciendo. En consonancia con la acumulación de situaciones irresueltas y tensiones que
generó este contexto -dado que el modelo económico impuesto tampoco hacia viable
ningún tipo de desconcentración masiva de la población-, entre septiembre y octubre de
1.981 (todavía bajo el gobierno militar), se producen masivas tomas de tierras en el sur
del Gran Buenos Aires6.

Balance del período

        Podemos considerar los indicadores habitacionales como una de las expresiones
de la situación de empobrecimiento de la población y, a partir de ellos, aproximar un
primer balance de los resultados de las políticas urbanas impulsadas por la dictadura:

                   Cuadro Nro. 8: Evolución de la situación habitacional deficitaria
                                                                       1960                  1980
   Ciudad    de      Hogares en viviendas deficitarias                10,30%                 4,0%
   Buenos Aires      Hogares con hacinamiento por                     9,70%                 5,10%
                     cuarto
   Partidos del      Hogares en viviendas deficitarias                23,90%               24,40%
   Gran Buenos       Hogares con hacinamiento por                     18,90%               19,30%
   Aires             cuarto
   Fuente: Elaboración propia en base a datos del Informe de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y
                                           Vivienda (2003)



       En varios estudios (Torres, 1994; Pírez, 1994; Oszlak, 1991) se señala cómo
durante el período, “la Ciudad (de Buenos Aires) ganó población de medianos y altos
ingresos, ´perdiendo´ al mismo tiempo población integrante de los sectores populares.”
(Oszlak, 1991: 52)


1983-1989

        “En los primeros años luego de la recuperación institucional no se modificó
mayormente el papel estatal en la ciudad. No hubo ninguna acción importante en el
nivel nacional ni provincial que alterase el sentido de la configuración metropolitana.”
(Pírez, 1994)

      En consonancia con lo expresado, el área metropolitana no experimentó grandes
cambios en su dinámica poblacional. Se mantuvo el estancamiento de la población en la
Ciudad de Buenos Aires y la desaceleración del crecimiento en el Gran Buenos Aires.


6 . 4.600 familias ocuparon entre agosto y noviembre de 1981 terrenos en las localidades de Solano
(partido de Quilmes) y Rafael Calzada (partido de Almirante Brown), al sur del Gran Buenos Aires.
Producto de estos procesos se conformaron seis barrios: El Tala, Santa Lucía, La Paz, San Martín, Monte
de los Curas. Ante los reiterados intentos de desalojo por parte del gobierno militar, los ocupantes
generaron una fluida organización interna, a la vez que lograron el apoyo de otras organizaciones y
personalidades: sectores del movimiento sindical, político, dirigentes, etc. No obstante, la policía instaló
un cerco alrededor de la zona. Duró meses. Sólo el cambio en el contexto tras la guerra de Malvinas
(junio 1982) permitió que las autoridades lo retiraran.


                                                    IX
                     Cuadro Nro. 9: Evolución tasa de crecimiento 1945-1991
                                1945-1960     1960-1970        1970-1980    1980-1991
              Total país           1,7            1,6             1,8          1,4
            Total urbano            3             2,2             2,3          1,8
            Ciudad Bs As            0            -0,2             0,1          0,1
            Partidos GBA            6             3,6             2,4          1,4
             Total AMBA            2,6            2,1             1,6           1
                                       Fuente: Torres (1994)

       La reapertura democrática supuso mayor tolerancia hacia los procesos como las
tomas de tierras o el repoblamiento de las villas, en medio de un clima de participación.
En el plano simbólico, se instaló fuertemente el discurso de la legitimidad de la lucha
por los Derechos Humanos. Así, los sectores populares, no fueron “reprimidos” en el
acceso al suelo urbano, como en el período anterior, pero tampoco se instalaron los
medios para facilitarlo, ni para revertir un patrón de segregación que, si bien se había
originado en las primeras épocas de la ciudad, había sido increíblemente exacerbado
durante la dictadura.

        En las villas miseria se duplicó la cantidad de habitantes durante la década del
´80 (ver Gráfico Nro. 2). Las mismas se ubicaron –y se ubican- preferentemente en la
zona sur de la ciudad y en partidos de la primera corona del Gran Buenos Aires. En la
zona céntrica de la ciudad, se intensificó el fenómeno, surgido en décadas anteriores, de
los falsos hoteles, a la vez que se mantuvieron los inquilinatos. Paralelamente, se
produjeron ocupaciones de edificios vacíos, entre ellos, las viviendas que habían sido
expropiadas por el Gobierno Militar para la construcción de la Autopista 3 (que nunca
se concretó). (Pírez, 1994; Rodríguez, 2005) Mientras tanto, en el Gran Buenos Aires, a
aquellas primeras ocupaciones de tierras en Solano, que revistieron un carácter casi
heroico de resistencia a la dictadura militar, se sucedieron a lo largo de la década del ´80
otras similares, en los partidos de Quilmes, Almirante Brown (zona sur del Gran Buenos
Aires), La Matanza, Morón y Merlo (zona oeste del Gran Buenos Aires).


1990-2001

       En este período se mantienen las tendencias descriptas para el anterior: la
Ciudad de Buenos Aires pierde población, mientras que el Conurbano continúa
desacelerando su crecimiento.

                    Cuadro Nro. 10: Evolución tasa de crecimiento 1935-2001
                        1935-        1945-        1960-         1970-      1980-        1991-
                        1945         1960         1970          1980       1991         2001
  Total país             1,7          1,7          1,6           1,8        1,4          1,1
  Total urbano           2,5           3           2,2           2,3        1,8
  Ciudad Bs As           2,7           0           -0,2          0,1        0,1          -0,7
  Partidos GBA           4,3           6           3,6           2,4        1,4           0,9
  Total AMBA             3,2          2,6          2,1           1,6         1           0,72
   Fuente: Torres (1994), excepto 2001: Elaboración propia en base a datos INDEC (Censo nacional
                                               2001).




                                                X
       No obstante, la característica central del desarrollo urbano del área durante este
período se vincula a las características socioeconómicas de la población, agudizándose
un patrón de crecimiento de la ciudad metropolitana caracterizado por la desigualdad.

        Durante la década del ´90 se profundizaron los cambios que habían comenzado a
conformarse en nuestro país con la dictadura. El modelo productivo se transformó: de
un modelo basado en la industrialización, la producción en serie y el consumo interno, a
otro, caracterizado por la producción flexible, la utilización de tecnología de avanzada y
el control de grandes cantidades de información a través de la informática. El capital se
“desterritorializa”, los agentes económicos actúan a nivel global, separando la
localización de las funciones de comando de las propiamente productivas, con la
tendencia a trasladar éstas a los territorios que les ofrezcan mejores condiciones. Se
instala así esta lógica de “competencia” entre los países y regiones, que procuran atraer
el capital, flexibilizando el trabajo.

        El gobierno nacional (gobierno del Dr. Carlos S. Menem, 1989-1999) abrazó el
discurso neoliberal que acompañó estos cambios en el modo de acumulación capitalista.
Se priorizaron los equilibrios macroeconómicos y la reducción del déficit fiscal. Se
promovió un “nuevo rol” para el estado, abandonando su función empresaria y
planificadora. Se privatizaron medios de transporte (subterráneos, autopistas y
especialmente, ferrocarril, que se reduce y casi desaparece en el interior del país), de
comunicación, producción y distribución de energía (energía eléctrica, gas, petróleo),
servicios de agua y cloacas, metalurgia, etc.

        En esta nueva forma de relación entre Estado y sociedad civil, el primero
abandonó su papel redistributivo, y se relegaron al mercado la satisfacción de
necesidades básicas y la asignación de recursos (García Delgado, 1994). Algunas de las
que aún se reconocen como responsabilidad estatal (educación, salud, seguridad) se
descentralizaron a niveles provinciales y locales de gestión. Las políticas sociales se
“focalizaron”, con el discurso de dirigirlas sólo “a quienes menos tienen”, se dirigen a
una reducida, limitada y “bien identificada” población – meta. Se abandonó, de esta
manera, las políticas universales, para lo cual fue necesario también desarticular el
discurso sobre los derechos sociales.

        A nivel del empleo, la desindustrialización redundó en un aumento de la
desocupación y la subocupación a niveles históricos; detrimento de los salarios; fuerte
precarización laboral y aumento del empleo “en negro”. Se verificó entonces en este
período en nuestro país un crecimiento geométrico de los niveles de pobreza y
desempleo. Como consecuencia de la aplicación de las recomendaciones
macroeconómicas de corte neoliberal en los últimos 27 años en nuestro país, el PBI per
cápita es hoy un 23% inferior al de 19757.

       Como contracara de estos procesos, se verificó durante la misma década un
marcado proceso de concentración de la riqueza (lo que demuestra lo falaz de la “teoría
del derrame”) en sectores elitistas, con tendencias de consumo suntuario, junto con un
aumento desproporcionado de ganancias de los sectores vinculados al sistema financiero




7 Fuente: Elaboración en base a datos del INDEC, en: Lozano, 2002.


                                                XI
y a las empresas privatizadas, en fuerte relación con capitales extranjeros (al punto que
puede hablarse de un proceso de “extranjerización de la cúpula empresarial8.”)

       Estos cambios se manifiestaron a nivel urbano en un nuevo modelo de ciudad,
caracterizado por profundas polaridades:

        Por un lado, el surgimiento de nuevos “productos urbanos” que apuntaron al
exclusivo sector que se vio favorecido con el modelo económico 9. Los centros de
compras, con su particular característica de espacios “símil públicos”, pero con un
acceso claramente restringido. Los barrios cerrados, generalmente en zonas del Gran
Buenos Aires lejanas a la ciudad central, pero conectadas por vías de transporte rápidas.
Las autopistas, que fortalecieron la opción por el transporte individual antes que el
colectivo (por otra parte, cada vez más deteriorado) y operaciones de reactivación del
área central, en las que suelo urbano fue cedido a precios subsidiados a inversores
inmobiliarios, generando una oferta dirigida a los sectores de más alto poder adquisitivo
(como los proyectos de reactivación del viejo Puerto Madero o del Mercado del Abasto,
en zonas céntricas de la Ciudad de Buenos Aires).

        Por otro, ante el marcado aumento de la pobreza, se intensificó el fenómeno de
las villas (que duplican nuevamente en la Ciudad de Buenos Aires su población entre
1991 y el 2001: ver Gráfico Nro. 2) y el de los falsos hoteles y conventillos en las zonas
centrales de la ciudad10. Durante esta década se produjo una nueva serie de ocupaciones
de tierras en el Gran Buenos Aires. Las mismas asumieron formas diversas, teniendo en
cuenta niveles de organización, características de los terrenos ocupados, dimensiones,
etc.11

8 Algunos datos son más que claros al respecto: Los siguientes, son los porcentajes de participación en el
P.B.I. por las 500 firmas de mayor tamaño en nuestro país.
                                                         1993         2000
          Empresas locales                               38%          17%
          Asociaciones (entre capitales locales y        30%          10%
          transnacionales)
          Empresas extranjeras                           32%          73%
                                                        100%          100%
Fuente: I.D.E.F.-C.T.A., 2.002.

9 Para un análisis de estos procesos, ver MIGNAQUI, Iliana y SZAJNBERG, Daniela, (2003).
10 Fortalecidos por subsidios otorgados, a partir de 1997, por la Secretaría de Desarrollo Social de la
Ciudad de Buenos Aires.
11 Es posible identificar, no obstante algunas modalidades:
- Tomas de parcelas colectivas (más de un lote) en forma colectiva, previamente organizadas,
  generalmente con el apoyo de organizaciones gremiales, políticas o pastorales. Se desarrollan formas
  organizativas previas al momento de la ocupación.
- Tomas de parcelas colectivas (más de un lote) en forma colectiva, donde sólo un núcleo se ha reunido
  previamente (la toma se extiende luego con la llegada, más o menos espontánea de nuevas familias), o,
  incluso, nadie lo ha hecho. En esos casos, se desarrollan formas organizativas inmediatamente después
  de la ocupación.
- Tomas de parcelas colectivas (más de un lote) en forma individual, las familias “se van instalando” una
  a una, aunque el control del uso del espacio se organiza en forma colectiva (se preservan espacios para
  calles, equipamiento, se respetan las medidas de los lotes, etc.). Se desarrollan formas organizativas
  (con distinto nivel de formalidad) después de instaladas las familias. Las familias se reconocen como
  “asentamiento”.
- Tomas de parcelas individuales (o “lotes sueltos”), en forma individual. No requiere de organización
  previa ni posterior, aunque muchas veces incluye formas de trabajo familiar (cooperación de familiares
  para ocupar el terreno e instalar –“parar”- el rancho).


                                                   XII
Situación actual
        De este modo, el proceso de crecimiento de Buenos Aires y su conurbano dio
como resultado la formación de “anillos o “coronas” concéntricas, con centro en la
Ciudad de Buenos Aires. Es posible identificar, conforme su proceso de formación, tres
anillos (Alsina y Catenazzi, 2002):

                         Mapa Nro 1: Partidos del Gran Buenos Aires, por cordones




                                     Escobar



                             Pilar              Tigre
                                                             San Fernando
Malvinas Argentinas                                            San Isidro
José C. Paz
San Miguel                                                        Vicente López

                               Moreno
                                                                                   San Martín
             Gral. Rodríguez                                                       3 de febrero
Hurlingham                                                                Avellaneda
Ituzaingó                                                                        Lanús
Morón                                                                                 Lomas de Zamora
                                        Merlo                              Quilmes
                         Marcos Paz         La Matanza

       Gral. Las Heras                                              Almte.            Berazategui
                                                                    Brown     Fcio.             Ensenada
                                                  Ezeiza                     Varela                        Berisso
Esteban Echeverría

Presidente Perón

                                     Cañuelas                                                La Plata


                                                            San Vicente




                                                                                  Barndsen




        El primero (en rojo), que se consolida durante la etapa de industrialización por
sustitución de importaciones, integrado por los partidos de San Isidro, Vicente López,
Gral. San Martín, Tres de febrero, Morón, Hurlingham, Ituzaingó, el sector este de La
Matanza, Lomas de Zamora, Lanús, Avellaneda y Quilmes.

       El segundo (en verde), que se incorpora a la región metropolitana con
posterioridad al anterior, formado por los distritos de San Fernando, Tigre, San Miguel,
Malvinas Argentinas, José C. Paz, Moreno, Merlo, sector oeste de La Matanza, Ezeiza,
Esteban Echeverría, Almirante Brown, Florencio Varela, Presidente Perón y
Berazattegui.


                                                           XIII
        Un tercero (en blanco), que se incorpora más adelante, formado por Escobar,
Pilar, Campana, Zárate, Exaltación de la Cruz, Luján, Mercedes, Marcos Paz, Gral Las
Heras, Navarro, Lobos, Cañuelas, San Vicente, Brandsen, La Plata, Ensenada y Berisso.

        Como se describió a la largo del presente trabajo, el Área Metropolitana de
Buenos Aires creció entonces plasmando un claro patrón de segregación centro-
periferia. Una primer mirada a la concentración de población con NBI en el área
(además de los datos consignados en el cuadro Nro. 1) da cuenta de ello:

                Mapa Nro. 2: Población con NBI por distrito del Gran Buenos Aires

                                                            Distritos con hasta 10%
                                                            de población con NBI
                                                            Distritos con entre 10 y 20%
                                                            de población con NBI
                                                            Distritos con más de 20%
                                                            de población con NBI

                                                      Elaboración propia, en base a datos
                                                      del Censo Nacional 2001 (INDEC)




       También los datos sobre pobreza:

          Cuadro Nro. 11: Población bajo línea de pobreza y de indigencia, mayo 2003.
                  Ciudad de      Partidos del     Partidos del          Total partidos          Total
                    Bs.As.       1er cordón       2do cordón                GBA             aglomerados
                                    GBA              GBA                                      urbanos
Población           21,7%           48%            71,30%                  61,30%              54,7%
bajo la línea
de pobreza
Población           8,9%             20%                38,3%               30,4%             26,3%
bajo la línea
de indigencia
                        Fuente: En cuesta Permanente de Hogares (INDEC)



        Si bien hubo en algunos períodos históricos factores que contribuyeron a
“aliviar” los efectos de dicho patrón (como el control de alquileres, durante el gobierno
justicialista 1945-55), la dictadura militar (1976-1983) lo reinstala con fuerza, en los
hechos y en el discurso: una ciudad central destinada a los sectores dominantes, con
mayor poder adquisitivo, y los sectores populares “empujados” hacia la periferia.

        La reapertura democrática en 1983 no significó cambio alguno respecto a esta
tendencia. Durante la década del ´90, ésta se profundizó. La Ciudad de Buenos Aires,
particularmente su zona central, se prepara para “insertarse” en la nueva economía
global, concentrando las funciones necesarias para convertirse en soporte de las
“funciones de comando” propias de las ciudades en una economía globalizada. En los
partidos del Gran Buenos Aires, en cada distrito, se repite el esquema: “subcentros”
donde se localizan las actividades terciarias más importantes y los sectores con mayor
poder adquisitivo, que concentran la provisión de servicios, y la gradual disminución de
las condiciones materiales de vida de los habitantes a medida que nos alejamos de ellos.
Generalmente, las zonas más servidas, con mayor actividad económica, se ubican sobre


                                                XIV
las vías de transporte (cerca de las estaciones, los “centros históricos” y sobre el
recorrido de las autopistas, en forma más reciente) y los sectores más pobres, en las
zonas intersticiales.

        Es posible observar, no obstante, en todos los períodos históricos,
“contratendencias” a este patrón. Las estrategias desarrolladas por los sectores
populares para acceder a la ciudad y sus beneficios, han llevado, muchas veces, el signo
opuesto al patrón descripto. Casas tomadas, falsos hoteles, inquilinatos incluso en zonas
céntricas12, en los que sus habitantes priorizan la localización (mayor posibilidad de
acceso a fuentes de empleo, a instituciones de asistencia, a servicios de salud y
educación, etc.) por sobre el espacio13. Las villas miseria en la Ciudad de Buenos Aires
y en el primer cordón del Gran Buenos Aires, que resisten y defienden la propuesta de
“radicación” (en lugar de la “erradicación” propuesta por la dictadura). Las propuestas
de las cooperativas de vivienda, en la Ciudad. Las tomas de tierra en el Gran Buenos
Aires, en las que los pobladores hacen efectivo su “derecho a la ciudad”.

       Con el nuevo milenio nos encontramos, entonces, frente a un panorama donde la
segregación asume nuevas formas, se complejiza:

      Persiste, subyace, incluso agudizado, el patrón de segregación socio espacial
        centro – periferia y norte – sur, aunque también la existencia de “subcentros” en
        distintos sectores del Gran Buenos Aires.

      Sobre el mismo –o a pesar de- se evidencian estrategias populares que, como se
        dijo, actúan como “contratendencias”.

      Se produce, paralelamente, lo que algunos autores llaman la “suburbanización de
        las elites”: grupos con alto poder adquisitivo que se desplazan hacia las
        periferias, a barrios cerrados, cercanos a vías rápidas de acceso a la ciudad
        (autopistas).

       Estas diferencias configuran lo que Prevot Schapira (2001) llama “una nueva
geografía de los centros y las márgenes”. Ya no hay “ciudades integradas” y otras que
no lo están, sino que pequeños sectores de una misma ciudad se “integran” a un nuevo
sistema mundial, en el que actúan como soporte físico de operaciones globalizadas, o
como meta de grandes operaciones inmobiliarias vinculadas a los grupos con mayor
poder adquisitivo, mientras que otros sectores quedan “afuera”.

       Lo que aparece, entonces, como una “ciudad fragmentada” quizá lo sea, pero los
“fragmentos” guardan estrecha relación entre sí, cada uno constituye un factor
explicativo del otro. Aun como “contratendencias”, las estrategias desarrolladas por los
sectores populares sólo pueden entenderse en relación con procesos más globales de

12
   Lo llamativo de este tipo de procesos es las pésimas condiciones materiales de vida de quienes habitan
estos lugares contrasta fuertemente con el entorno: zonas de la ciudad que son soporte de actividades
vinculadas a procesos globalizados, como “la city”, en la que se alternan las agencias de cambio con los
hoteles familiares; o San Telmo, donde conviven el turismo internacional con las casas tomadas y los
viejos inquilinatos. Al respecto, una habitante de una casa tomada en el barrio de Montserrat, comentaba
“Acá nadie quiere reconocer que a tres cuadras de la casa de gobierno hay chicos con problemas de
desnutrición.”
13
   Para profundizar sobre las ventajas percibidas por los grupos familiares habitando falsos hoteles
respecto a su localización, ver Echevarría, Gunther, 2003.


                                                  XV
producción de la ciudad, en los que también intervienen actores económicos y estatales.
Los factores que influyen sobre la segregación social del espacio (que hoy presenta esta
apariencia “fragmentada”) no pueden ser explicados entonces desde un único factor
causal (ya sea el Estado, el mercado, o cualquier otro).

              “…no podemos pensar a la ciudad como un “objeto” en la que la
       población se localiza de acuerdo a los designios de la lógica de los sectores
       dominantes que se imponen a los populares. Esto sería suponer que la
       urbanización es un proceso que está más allá del conflicto social. (…) Cuando
       los sectores populares constituyen un asentamiento como estrategia que les
       permite alcanzar alguna mejora de sus condiciones materiales de vida, están
       pugnando por un lugar en el proceso de urbanización.” (Merklen, 1991: 111)




                                         XVI
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