El hijo del papa del Ahuizote No. 07

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El hijo del papa del Ahuizote No. 07 Powered By Docstoc
					Odium
Pipe
El hijo del papá del Ahuizote
por el momento es una publicación quincenal
encaminada a la difusión de textos literarios de
diferente índole. Los autores que contribuyen en
la creación de esta publicación son, al igual que
tú, querido lector, personajes que en el ejercicio
pleno de sus habilidades lúdicas alimentan el
imperioso modus vivendi que es la creatividad.
El contenido vertido en cada uno de los textos, así
como del material gráfico que se presenta en esta
publicación, nada tiene que ver con el criterio de
AL FIN LIEBRE ediciones digitales, salvo en
las ocasiones en las que la edición participa como
un autor más.
El hijo del papá del Ahuizote es una publicación
sin fines de lucro, de manera que, si te intentan
cobrar por la visualización, lectura, difusión o
reproducción del material aquí vertido, avísanos y
haremos lo necesario para partirles su madre.
El hijo del papá del Ahuizote No. 07: Odium
Pipe:
Portada:
«La Trahison des Images/Ceci n'est pas une
pipe»
Autor: René Magritte
Técnica: óleo s/tela
Año: 1928-29
Medidas: 63.5 x 93.98 cm.
Ubicación: Los Angeles County Museum of Art,
Los Angeles, California.
Autores:
§ Al fin liebre
§ Ache Ele
§ Ángela Sánchez
§ Artificio
§ Eben, el señor oso
§ Froy-Balam
§ Hernän Brizuela C.
§ Horacio Montoya Juárez
§ Luis Josué Lugo
§ Luis Quijano
§ Pablo Aguilar
§ Susano Hernández, el niño señor
§ ts’ujul
El hijo del papá del Ahuizote                          Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                                                     EDITORIAL
      «Tomé una hoja de papel para escribir mi propio                  Me torné iracundo, imparable.
           epitafio. Esto salió;/ Porque mi cabeza es un
           lío/ Porque no hago nada/ Porque no voy a                   ¡Reconstruyan su templo en un santiamén
           ningún lado/ Porque odio la vida/ Porque               que yo lo destruiré en tres minutos!
           realmente la odio/Porque no la puedo
           soportar/ Porque no tengo amor/ Porque no                    ¡Entonces acribillé con fiereza al animal
           quiero amor/ Porque los ruidos están en mí/            mecánico, lo apuñalé hasta saciar mis devaneos:
           Porque no soy un good ol'estúpido/ Sepan               mis palabras-lanzas se incrustaron en el papel de
           pues que moriré/ Adiós adiós a todos/ Y                batalla! —uno de esos marquillados que ya no
           sigan mi ejemplo.
                                                                  hacen—, como Waterloo, como Berlin, como
      Tras firmar con letras claras y grandes, lo colgué --       Líbano.
             muy visible-- en la pared. Comencé a
             silbar./ Buscando el revólver.                             Sólo después de explorar el encarnizado
      Clic, clic, clic.»                                          laberinto de la furia, y sólo después de volver a
                                                                  correr por el camino que lleva a ningún lado pero
                       José Agustín, La Tumba [fragmento]
                                                                  que es tan añorado, tan perseguido, tan codiciado
       Me senté frente a la vieja Olivetti heredada               —como si de placer puro se tratase; como si se
de mi bisabuelo a mi madre y olvidada por esta                    pudiera llegar a la cocina y pedir una onza de él;
última y sentí el odio que le tenía por haberla                   como si se pudiera entrar a un banco y robar una
dejado a su suerte, enmohecida en la pequeña                      tonelada de él, como si se pudiera poner un poco
covacha del hogar. Hasta pude comprender a los                    en de él en la pipa y nos entregásemos en sus
bicharachos mecánicos del Almuerzo Desnudo                        cálidos brazos— pude observar en medio de un
del Burroughs aquél, pude sentir el sopor, la                     baño de tinta que escurría por doquier la
cólera, la ansiedad de ser aplastados —                           sentencia dictada desde el pasado en el fondo de
embarrados, apuntalados, empalados—, pude                         mi pecho, ese tropel de libertad liberada a fuerza
sentir como se erguía en mi cuerpo el torrente                    de libertinaje, ese cardumen de salmones
sanguíneo convirtiendo mi verga en un mástil                      bestiales que subirían cascadas por llegar a
impresionante al cual ningún cañón podría                         desovar en ése bajo vientre: mi Shangri-La, el
lastimar jamás por profundo que fuese; pude                       sígno que me hacía falta para entender esta
sentir la fiereza con la que la cabra se tira al                  carcajada de tristeza que es el odio:
monte; el abandono con el que Sísifo tira su
piedra o la ahueca para vivir en ella; la potencia                           «Mi exilio es un ave de mal agüero
y la rabia con la que el chivo se empina al                            que se va graznando lágrimas abajo, donde
precipicio y cómo el precipicio tiene hambre de                        el estero huele a iglesias protestantes,
él, (como el abismo tiene hambre de mí); pude                          cervezas quemadas y niños cortadores de
sentir la frustración de Ignatius Reilly lidiando                      limón con zumo en sus cerebros. Y este
con la horda de necios que conspiraban todo el                         jodido atardecer diáfano en la ribera de un
tiempo —¡Dios! Pude sentir el candor de mi                             nauseabundo río decrépito con su vereda
garganta exhalando: ¡Oh, Fortuna Imperatrix                            polvorienta entorpeciendo éste, mi pincel
Mundi! «Semper crescis,/ aut decrescis, vita                           puruliento y mis ganas de libarte (...) ¿Y
detestabilis»—; mi piel acarició mis uñas y                            qué si mis ríos se desbordan de mis lagos?
vinieron las ganas de sangrar de rabia, las ganas                      ¿Y qué si soy apenas nada para una pálida
de morder mis labios hasta mis propias entrañas                        sombra? ¿Y qué si soy apenas perfecto
y gritar en tono burlón la sentencia máxima:                           para ser un fantasma? (...) Yo: Una pálida
                                                                       sombra, que cuánto más me siento hombre,
        «¡¡Ridi, Pagliaccio!!»                                         más en fantasma me conviertes.»
     Recordé a Schnier tirándose a la locura por                                 AL FIN LIEBRE
un amor frustrado; sentí ganas de inmolar mi                                     ediciones digitales
músculo cardíaco como si de Isaac se tratase:
Una locura total por un dios falaz.                                        Estridentópolis, junio de 2011


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El hijo del papá del Ahuizote                   Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                                               ANVERSO
                                    Por Ache Ele.         experimentos humillantes, venidos a la vez de su
                                                          desquiciante inseguridad por amar, por saberse
      Se destruye lo que se ama.
                                                          en verdad amado, se puede ser víctima de una
       Ahora esta frase podrá percutir contra tus         paulatina mutilación emocional. Lo que me pasó
sienes, cuando has visto que sobre el buró de la          a mí.
recámara el papel sobre el cual está escrita,
                                                                Llegó un día en que el miedo, la ansiedad,
metido en un sobre azul, salta hasta tu mirada.
                                                          la culpa, se fueron amasando en la vasija de una
Fue una súbita decisión porque el cadáver sigue
                                                          leve comprensión y fui dando forma a un
allí; el sofocante calor como flama invisible que
                                                          sentimiento de fortaleza que advenía en mí como
emana de los muros, el ruido de la excavadora
                                                          una postura de orgullo, maléfico al fin, pero
encendida que lleva ya varios días en la calle
                                                          reducto de mi esperanza por vivir. Porque había
lateral, todo forma parte de un día común, de un
                                                          pensado en todo, hasta en desaparecer. Lo que
día normal, sólo que el tiempo concentrado en
                                                          quedó a la vez de ese amasijo sentimental fue
los escasos minutos que llevas allí te dice que
                                                          una enorme responsabilidad por transformar el
únicamente el cadáver es la novedad.
                                                          único elemento que no me permitía estar en paz,
      La aparente lentitud del charco hemático            hacer mi vida como si nunca hubiera sido
en los límites del cuerpo, el arma homicida               muñeca de su juego estúpido, pero conociendo
también transcurre allí. Lo que habita con más            después un poco más de su vida, me creí capaz
presencia es tu figura reflejada en el espejo de la       de entender que así sería por siempre, que jamás
cabecera, allí te dibujas entera, sin avistar el          cambiaría porque su máscara y su persona
recamado lujoso de madera fina, que siempre te            estaban fundidas para toda la eternidad.
tenía un pensamiento de agrado por ser una parte
                                                                Decidiste abrir el sobre azul, de eso se
del mueble que se hizo bajo tu exclusivo deseo.
                                                          trataba.
      Él yace boca abajo, los hombros como
                                                                Llegó el segundo en que tu cerebro ordena
montículos desencajados del cuerpo, rigidez que
                                                          a tu mano voltear la hoja escrita y encontrar tan
aún tiene blandura, hasta a ti llega su perfume, su
                                                          sólo un palabra allí impresa, tal vez para que no
aroma personal, ese vestigio humano que
                                                          fuera seguida por algún investigador interesado
reconoces inconfundible sobre su impecable traje
                                                          en descifrar el sentido y la personalidad de la
gris, allí como una escueta pincelada sobre la
                                                          letra manuscrita.
alfombra verde oscuro de tu habitación.
                                                                Ese sentimiento imposible de mezclar con
      Te decidiste a abrir el sobre azul. No has
                                                          los demás, allí fue impreso con letra negrita; el
tenido tiempo de meditar en el contenido, pero
                                                          miedo, la ansiedad, la culpa, son pequeñas
horas más adelante te darás cuenta de que esas
                                                          formas del sentir, pero el odio nunca se puede
líneas han sido el único sentido escrito ante los
                                                          apagar, queda vivo muy dentro. Esa es la palabra
hechos, que todos quisieron olvidar porque ese
                                                          que leíste segundos después, entre volver a mirar
hombre sembró, con sus actos, un mundo de
                                                          el cadáver de él, tu figura sobre el azogue fino,
antipatía, alrededor de personas que ya
                                                          frontal y sentir en tus sienes deslizarse el sudor
esperaban ese tipo de desenlace, incluyéndome a
                                                          que esta vez no era de placer, sino de una
mí, sólo que yo no parecía capaz de demostrar
                                                          naciente confusión.
mi rencor, no, porque a mí además me tocó vivir
en cuerpo y alma el maltrato invisible, “normal”,
de ese hombre muerto que destruyó poco a poco
hasta mi noción de mí misma, de quién soy, de
qué soy capaz de hacer.
                                                                              ODIO
      Cuando se sufre día con día mínimos
desprecios, engaños, mentiras, ironías; cuando se
mira, se escucha, se palpa, cómo el ser amado te
ha elegido a ti para ser el laboratorio de sus
                                                      2
El hijo del papá del Ahuizote                      Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                               CALLADITA TE VES MÁS BONITA…
      En una casa pequeña, para tanta gente, con             pan de chinos piratería los peines de plástico
sólo una recámara ahí ellos vivieron el poco                 fluorescente los espejitos las hierbas los tamales
tiempo libre después del trabajo. Para dormir en             dulces tacos tortas cosas de zapatos la Virgen el
ese lugar eran 3 personas en la recámara, 2 en el            Micro $3 menos se siente más cerca de casa
pasillo y 3 en la sala. Al principio era difícil vivir       mensaje de texto en el celular llamadas perdidas
y amarse en esas condiciones, con ronquidos,                 y se siente lejos de todo.
alguien en el baño, peleando, cogiendo,                            Llega por fin a casa, dentro se observa el
viéndolos o escuchándolos y tosiendo dando                   desorden, nada escapa del caos todo ha caído en
muestras de descontento tratando de decir ¡Ya                él. Ni siquiera las cenizas de un hombre
bájenle! Ahí perdieron tanto de ellos mismos, ahí            descansan en paz en medio de la sala arriba de la
se perdió ella y él.                                         tele. Ella corre al pedacito de cama que tiene
      Un día de los peores: quincena y en viernes            para dejar sus cosas se quita los zapatos
lloviendo, todos salen como ratas huyendo en la              rebozando de agua sucia, entra al baño pero el
mejor dirección retacándose a prisa todo el                  olor y la suciedad son insoportables una montaña
tiempo a prisa como si cuando llegasen a casa la             de papel sucio en el bote y otra flotando dentro
cena estuviera servida la música vibrando a la               del retrete mejor aguanta, aguanta todo, el frío el
luz de velas aromáticas; un día en donde Ella                hambre el dolor, cuando suena la campanita de la
pudo cambiar su cheque del trabajo e ir a otro               puerta ha llegado Él, todo madreado de la obra
banco a depositar regresar al trabajo para                   donde trabaja pregunta por ella si ya llegó
quedarse pegada al monitor otras 3 horas y                   contesta su mamá y va directo a verla, la abraza
media si todo salía perfecto…                                la besa y dice mira lo que te traje un dulce, Ella
                                                             responde ¡Gracias vamos por el pan! Van por
      Ella salió volando del trabajo ya eran 6:45
                                                             bolillos, medio kilo de huevos y un paquete de
p.m. y sé que a Él le molesta que llegue tarde,
                                                             salchichas 2 yoghurts con cereal y ya. Ella se va
porque Él no entiende que cuando no va por ella
                                                             a acostar, él entra al baño y empieza a gritar ¿Por
siempre sale tarde, salió entre la obscuridad y la
                                                             qué está tan sucio? ¡Límpienlo pero ya! Lávenlo
prisa sorteando charcos.
                                                             saquen agua no sé de dónde ¡órale ya!
       Desde la esquina se puede ver la Avenida
                                                                   Sólo había agua de 6 a 10 am tenían que
México a todo… Churubusco como un foco
                                                             llenar cubetas la lavadora cazuelas y ollas para
encendido de tanto automóvil… Centenario lento
                                                             sobrevivir sin agua todo el día.
lento y ella tiene que llegar rápido caminaba
caminaba y corría con tacones sombrilla                            Él se pone a hacer la cena, ella acostada
audífonos corría más ¡al fin! Estación Coyoacán              mira la tele su consuelo: ver una novela donde
y mil esperando Dirección Indios Verdes vagón                todos viven en casotas; y ella en su cachito de
de mujeres tantas mujeres salen del trabajo con              cama… él sirve la cena, 2 cafés negros 2 platos
sombrilla sin sombrilla con audífonos con libro              con huevo revuelto con salchicha y 2 bolillos…
con revista con maquillaje sin maquillaje solas              ella aguarda en silencio… la mamá de él grita
con bolsa o con mochila muchas solas con lo                  ¿Por qué a esa si le das de tragar? Él llega hasta
único que cuentan es con su propia fuerza y                  el pedacito de cuarto deja los trastes toma el
fragilidad para sobrevivir, en un vagón si una               rostro de ella con una mano una mano fuerte y
vende plumas otra saca $10 si una llora otra dice            callosa apretándola y le dice: así calladita
que ningún pendejo vale la pena si una toca el               quédate calladita… Se da la media vuelta y está
tambor otra canta se quita los audífonos y sonríe            en la sala, aplaude fuerte todos hacen un silencio
da $2 y un boleto del metro se ríen eso las salva.           preguntan ¿Ahora a ti qué te pasa? Él va con su
      Una voz femenina anuncia Próxima                       mamá le pega en la cabeza principalmente la
estación Centro Médico Ella baja del vagón                   señora llora grita se queda sentada sabe por qué
continua su camino trasborda cambia de línea de              está pasando todo esto, no se defiende después él
dirección de un vagón a otro y sigue entre                   va con su hermana le grita ¡Pinche vieja huevona
mujeres… Destino Iztacalco salida a la derecha               no sirves para nada! la agarra a cachetadas y

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El hijo del papá del Ahuizote                       Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
avienta contra la pared, el hermano menor agarra               toma un martillo y tira la chapa de la puerta entra
una sábana y se tapa, él grita ¡órale tú borracho              aventando patadas y con el martillo en la mano
ladrón drogadicto lárgate ya! La mamá balbucea                 pronto ya no se oye nada, él entra al baño que
No, ya no le pegues a tu hermano él contesta que               nunca se limpió va al patio por agua y se
ahí nadie es de su familia y le vuelve a pegar. El             enjuaga, va hacia ella la abraza la besa dice ya
hermano se va con su sábana a dormir afuera del                pasó ya pasó ya se acabó, ella cierra los ojos y
metro, la hermana y la mamá se encierran en un                 aprieta el desarmador que sacó de la caja de
cuarto pero se llevan el café, él va hacia el cuarto           herramientas a prisa muy a prisa…
patea la puerta la golpea con su puño va a su caja                                                        Ángela Sánchez
de herramientas, ella sólo mira desde la cama, él




                                  Fotograma del cortometraje «El héroe» de Carlos Carrera
                       Disponible en: http://cine-latino.blogspot.com/2008/04/cortometraje-el-hroe.html




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El hijo del papá del Ahuizote                    Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                                                  ODIO…
Odio tener un chingo de tarea y no poder hacerla por falta de inspiración.
Odio no tener ni un peso para comprarme un chocolate y subir mi ánimo.
Odio querer pasar mi semestre con buenas calificaciones pero me cuesta esforzarme.
Odio no verte todos los días o verte de a ratitos.
Odio mi desidia para ir al semáforo a chambearle.
Odio mis ganas de no querer hacer nada y quererlo todo al mismo tiempo.
Odio bañarme con agua fría, aun cuando hace calor.
Odio bañarme con agua caliente en tierra caliente porque no he salido del baño y ya estoy sudando de
     nuevo.
Odio que me choquen tantas cosas de la humanidad.
Odio ser tan noble que me agarran de pendeja.
Odio encabronadamente las injusticias del mundo.
Odio tantas cosas, que la lista es larga y el tiempo tan corto.
Odio no salirme con la mía cuando planeo algo bueno.
Odio que son las 2 de la mañana y no puedo dormir.
Pero Odio más que tuve que ser sincera conmigo misma para decir que me Odio las veces en las que
     estoy así como ahora, sabiendo cual es la solución a las catástrofes.
Odio que tenga que escribir esto del Odio porque es odiosamente más fácil que hacer mi odiosa tarea.
Odio que después de todo este rato de escribir, pensar y decir tantas veces la palabra Odio ahora me
     suene como expresión costeña mal pronunciada (oh Dió).
Odio no saber cómo terminar esta cosa del Odio, y Odio terminarla así.
                                                                                                Artificio




                                             Escultura de Ron Mueck



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El hijo del papá del Ahuizote                           Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                                                        DÉJÀ VÚ
       Estaba buscando unos papeles que necesito para el trabajo y encontré un sobre con unos dibujos a
tinta y una carta escrita en muchos pedazos de papel, iba dirigida a mi Cachanchán 1, comencé a leerla al
tiempo que me enojaba por lo que ahí decía, era inaudito que alguien se atreviera a hablarle a ella de esa
manera, cuando terminé de leerla y vi el remitente estuve a punto de agarrarme con la pared, pero aquí les
transcribo unos fragmentos de la carta.
      — “Aunque eso signifique que NO TE PERDONO, así es NO TE PERDONO… ¿Qué es lo que no te
        perdono? No te perdono que si hubieras querido a tu novio la mitad de lo que tratabas de hacer
        creer a todos no hubiera pasado lo nuestro y si efectivamente no lo querías tanto, por qué
        continuar la farsa tanto tiempo…”
      Pero la lectura me dejaba saber que habían tenido mucho en común ellos dos y más me enchilaba
por eso.
      — “Recuerdas que es un déjà vú (claro que si), pues cuando te conocí supe que me fallarías como
        pareja y como amiga, por eso te acerque a él, por eso fue como brincar un bache para caer a una
        zanja…”
      Cuando llegué a esta parte me dieron ganas de hacerle el odio a mi Osa (si cuando es con cariño es
hacer el amor, hacerle el odio era como castigarla, que bien que le gusta), resultaba que había sido una
cascos ligeros y yo de baboso.
      — “… qué me garantiza que no me hubieras hecho lo mismo, tal vez es tu naturaleza y aunque a ti te
        haga daño no puedes evitarla o simplemente no quieres.”
      Donde me sentí identificado del todo, porque ya hasta me los había imaginado a los dos, haciendo
cosas sucias como decía la carta, es el la parte más crítica y sincera (así me lo pareció) del dolor del
animal que le escribía a mi (ahora rebajada) vieja y hasta pensé “pobre perro las chingaderas que le hizo
mi vieja y todavía se excusa”, “pobre” me repetí.
      — “sabes no sé cómo llegar a esta parte pero tengo que decírtelo…
      — ¡TE ODIO COMO NO TIENES IDEA!
      — TE ODIO por cada vez que lo besabas frente a mí.
      — TE ODIO porque no perdías excusa para acercarte a mí para recordarme que no eras mía.
      — TE ODIO por cada beso que no nos dimos.
      — TE ODIO por cumplir tu capricho de ser tú quien me tronara a 1 día de que te propusiera que nos
        quedáramos como amigos, sin importarte nada, excepto que fueras tú quien riera al último.
      — TE ODIO por leer a Poe una semana y a la siguiente al Peregrino.
      — TE ODIO por pintarte las uñas y vestirte de negro.
      — TE ODIO porque siempre sonreías al verme como si te burlaras.
      — TE ODIO porque nunca pude alegrarme sinceramente de tus desgracias.
      — TE ODIO por hacerme sentir que tenía que huir del dolor que me causaba tu presencia.
      — TE ODIO por tenerte cerca, pero aun más cerca de ése (que aunque es mi mejor amigo no deja de
        ser ése cuando de ti se trata).
      — TE ODIO porque siempre sentí que no pude hacerte daño alguno.


1
    Cachanchán: Así se llama mi compañera de vida (hasta el momento jojojo, mi vieja pues)

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El hijo del papá del Ahuizote                  Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
   — ¡TE ODIO PORQUE ME HACES CONSUMIRME EN MI PROPIA IRA!”
       El tipo todavía le contaba de donde venia su odio y la exhortaba a encontrar juntos una solución al
problema, que si ella lo quería, que si solo se amaran, que se perdonarían todo, que si qué era lo que
preferirían hacer al tiempo que aceptaba que ella se largara de su lado pero que antes se “despidieran bien,
para que ella fuera la primer mujer en su vida” yo sentía que la sangre me hervía con solo leer cómo un
cabrón le decía a mi ahora divinizada Cachanchán cómo el cuerpo de él era cubierto con los brazos de
ella, mientras este le besaba los pechos y ella le correspondía besándolo en el cuello.
     Pero el muy animal todavía se daba el lujo de exponer su mente precoz y decir que en él vivían dos
personalidades, la que la amaba y la que la odiaba y que no podía dejar de ser una, sin ser la otra y
viceversa, pendejete pensé de nuevo al leer su firma final, la cual también transcribo.
   — “no sé si te pregunté alguna vez, ¿Qué prefieres? Una mentira que te haga feliz o una verdad que
     te haga sufrir…
       Pues esta es mi verdad: sigo sin perdonarte, sigo deseándote y seguiré recordándote…”
       Así terminaba la pinche carta que tanto me había encabronado, estaba fechada hace muchos años,
traté de recordar qué estaba haciendo ese día pero no recuerdo pues seguramente andaba en el agua como
aquellas muchas veces en esas épocas.
      En eso que va entrando a la habitación mi vieja y justo cuando le pensaba regresar su “papacito
chulo ya está…” con un “jija de tu Osa madre…”, leí mi pinche nombre en el remitente de la carta.
      Corrí a abrazarla con lagrimas en los ojos (cómo madres no iba a llorar si solito me había
encapiruchado), ella me miró extrañada, luego vio en mis manos la carta, me besó en la frente, palmeó mi
espalda como si yo fuera un animal necesitado de consuelo, se soltó de mi abrazo y con paso elegante
(como solo ella sabe caminar la cabrona) fue a la cocina al tiempo que me decía lávate las manos ya
vamos a comer.
       No sé cómo explicar lo que sentí pero sé que no cometeré el mismo error y si me lo preguntan, ya
no creo en eso, se encargó de amarme como soy tanto que olvidé el pasado para hacerme mi futuro con
ella, aunque esperamos muchos años.
     Se los dejo de tarea, aquí les dejo pues quedé de llevarla al bailongo del pueblo…
                                                                                       Eben, El Señor Oso




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El hijo del papá del Ahuizote                   Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                                         EL PRETENCIOSO.
                         I                                                      IV

Un juego de lo imposible,                                Gestos de papel que un loable senil ha premiado
una desencadenada treta que no termina,                        con las medallas de la literatura nacional,
que con los primeros rayos de la nueva mañana            haciendo que el trabajo del poeta pobre en las
      se ve fortificada,                                       calles anide,
incrementada,                                            junto a las palomas de los parques:
latente.                                                 Emplumadas,
                                                         cagonas y abundantes ratas con alas.
Apostadores de lo vano,
de lo impuro,                                            Gestos que —palabras—,
azarosos viejos obscenos con exceso de dinero y          se divierten robándole los nombres a las musas,
       de imaginación.                                   cambiándoles arbitrariamente y sin respeto
Reyes de los casinos, del derroche,                            alguno los calzones
de las putas y sus labiales rojos,                       para dejarlas a ellas,
sus tremendas fauces lacerando los bolsillos             las más excelsas mujeres del alma,
¡Uno y mil Slims                                         vestidas de tremendas mucamas cachondonas.
por                                                      ¡Hijo de puta tú,
las                                                      premio nobel de la pretensión y el esnobismo!
acciones                                                 ¡Mejores hijos debisteis de haber parido Juan en
de                                                             aquel Pedro en llamas!
Magdalena la puta!
                                                                                V
                        II
                                                         Trozos de trazos
Ladrones que corretean despavoridos                      que desbaratando el lienzo
como las cucarachas dentro de la alacena,                reposan en la nada,
pero no hay mano                                         quebrantando las proporciones perfectas de la
o pie inclemente que acallen el tropel de bestias,            maquinaria inacabada:
pequeñas,                                                El hombre.
asquerosas.                                              Dedos enclenques / endebles / enfermizos /
Un ejército de Kafkas que no quieren transmutar.         y demás sinónimos que se pudieran encontrar.
¡Glorioso tú,                                            Líneas aparatosas,
Gregorio Samsa!                                          ¡De dónde,
—führer de las sabandijas y alimañas—.                   oh dioses de la mesura,
                                                         habrá de valerse la estética
                        III
                                                         para enumerar sus nuevos parámetros!
Crueles dentelladas                                      ¡De dónde,
que diminutas                                            sagradas deidades del buen gusto,
—y acumulables,                                          deberá el hombre saborear la hermosura de lo
como las taparroscas de las promociones                        sanamente apreciable!
      mundanas—                                          ¡Si tremendo Warhol nos ha destrozado ya los
advierten entre todas ellas, un premio escondido.              ojos con sus esperpentos!
¡La mentira nuestra de cada día dánosle hoy!
                                                         ¡Los dedos debían caérsete de la vergüenza!
¡Jesús,
pendenciero vendedor
de
ilusiones
baratas!

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El hijo del papá del Ahuizote                     Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                        VI                                   mientras en las pompas de la opulencia se
                                                                    regodean
Habladurías en los pasillos del senado,                      sobándose la panza
burócratas jugando a la verdad.                              los hijos perdidos del extranjero.
Voces encontradas,                                           ¡Comonfort, Hakim, Ladrón de Guevara,
viejos asquerosos manoseando entre todos a la                       Abraira, Santa Ana, Miramón!
      retórica,                                              ¡Bastardos de la colonia!
masturbándola,
sobándole los senos y                                                                 VIII
exprimiéndole los jugos vaginales.                           Cualidades todas, unidas con un fin común…
Los ojos de lujuria,                                         regocijar nuestras pupilas,
las lenguas retorcidas,                                      calentar nuestros corazones,
la verdad despojada de toda esencia.                         sentirlos henchidos de felicidad,
                                                             hacernos crecer la cabeza con lindas
¡Ríete todo lo que puedas, inmenso Protágoras!
                                                                    coincidencias,
¡Repositorio de inmundicias!
                                                             inflar nuestro pecho acelerado,
¡Proclamador falaz de la justicia!
                                                             embabucarnos con palabras dignas de un sofista,
                       VII                                   creer.

Aristócratas,                                                                          IX
burgueses / abolengo,
dinero.                                                      ¡Te maldigo, una y mil veces!
Qué la heráldica exista para llenar                          ¡Odiado pretencioso que brindas consuelo a mis
la larga lista de innecesarias obscenidades que,                  blasfemias!
debemos seguir pagando todos los hijos de                    ¡Que ni la muerte sea capaz de recibirte en su
López,                                                            santo juicio!
Hernández,
Pérez…                                                                                                  Froy.




              Agostino Carracci, Venus and Satyr, Department of Prints and Drawings, Fogg Art Museum.

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El hijo del papá del Ahuizote                  Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.




                                          Autorretrato. Sofía Bassi.

                                          ODIO EL ODIO.
      Caigo abatido desde el centro de mi ser.                   El odio embravecido fue el que me trajo
Sentí que las luces se apagaron, hace horas, y a           hasta aquí. El odio de creer, crecer, querer. El
la oscuridad      invadiendo, atrozmente, cada             odio por soñar, actuar, vivir, morir. El odio del
espacio donde podría iniciar la búsqueda de las            amor y del dolor.
cosas perdidas: el alma, el corazón y la razón.                  Pero en este infinito mundo de oscuridad,
       Mis ojos no se adaptan aún, a pesar del             no me quedará otro remedio que volverme un ser
tiempo de mi noche eterna, es mi castigo. Mi               dual de la noche, para volver al mundo finito
martirio. Vivo en la agonía de lo oscuro, de la            como aparición de tus sueños terribles y extirpar
luz perpetua que sólo ilumina mi recuerdo.                 todo ese odio para salvar a toda la humanidad y
                                                           nadie más muera entre tus garras.
      La noche y el día se fundieron para
volverse un crepúsculo sin misericordia, que                     Seré día y noche de mi oscuridad inmensa.
azota mis palabras y mis gritos, mis rezos y               Claroscuro del abandono. Y el crepúsculo sin
suplicios, al acantilado de lo infinito.                   misericordia se muta poco a poco en amor
                                                           propio, donde volveré de mis cenizas a esparcir
      Y mientras voy caminado ese precipicio en
                                                           mi voluntad entre mi sangre y tiempo.
una cuerda floja sin red, el vacío será la morada
donde caerá mi cuerpo. Caída libre sin dolor                     Donde las paradojas del bien y el mal, del
pues la muerte no llegará pronto.                          calor y el frío, de la sequía y el río, dejarán ver
                                                           un atisbo de luz transeúnte por los recodos de mi
     Caer, caer, caer, hasta el fondo del abismo:
                                                           sueño dual que utilizaré para iluminar: el alma,
      Recordé que el abismo no tiene fin y por             el corazón y la razón: y así deshacerme, de una
un instante preferí haber muerto antes de llegar           vez por todas, de tu odio:
aquí:
                                                                  Odio el odio.
      Recordé también que estaba aquí justo por
estar muerto:
                                                                                                  Hernän Bc
      El alma, el corazón y la razón llegaron a
este punto siniestro por una muerte despiadada.




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El hijo del papá del Ahuizote                       Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                                                   AZUCENA
Fragmento de una común mañana.
                                                               Prolongación de ciertos infortunios.
       Recobro un poco el sentido, pero un ruido
                                                                      Me dirijo hacia el precipicio por mi propia
ensordecedor que me aterroriza aunado a esta
                                                               voluntad, pero eso no me garantiza que haya
vertiginosa descensión hacia la noción de quién soy
                                                               recobrado el sentido completamente y tampoco tengo
yo, me hacen volver a recobrar el vértigo y perder el
                                                               la esperanza de que me otorguen el indulto pues, no
sentido. Arrodillado boca abajo, mi cuerpo
                                                               hay voluntad alguna en aquellos fósiles para una
permanece en un estado lamentable a la caída
                                                               resolución a mi favor. Por simple curiosidad me
estrepitosa de mi infortunio.
                                                               mantengo delirando y en movimiento: el desamparo
       La escasa conciencia que tengo de mi terrible           habita en esta habitación. He abandonado todo para
situación me hace agonizar, sin embargo, me doy                entregarme a las grietas de la miseria que ahondan
cuenta que han quebrado mis piernas, además, el                esta desolada existencia.
constante golpeteo de mi cabeza sobre esta húmeda
                                                                      Me invade el recuerdo de una tal Azucena.
bóveda, —en donde me han enclaustrado— me da la
                                                               Presiento escalofriantemente que ahí se encuentra el
certeza de que no es otra persona sino yo, el que está
                                                               motivo de mi infortunio. Siento ser absorbido por el
siendo condenado. Pereciendo estampadas en las
                                                               desamparo, me condenarán a habitar en el desprecio
deslavadas sombras, me sumerjo en las tinieblas de
                                                               de las miradas lúgubres que lanzan los habitantes de
aquella procesión que con indiferencia me observan.
                                                               este siniestro corredor. Estoy siendo arrastrado a ese
Ninguno de los rasgos de aquel lugar hacen posible
                                                               espacio vacío por donde transitan los que permanecen
que pueda recobrar la memoria y mis sentidos se
                                                               en cautiverio.
encuentran fuera de sí; voy tropezando sobre las
piedras y paredes de esta húmeda celda.                               La estructura de mi cabeza se encuentra en
                                                               total colisión. Mientras el cuerpo se restablece
       En el esfuerzo por querer llegar al baño —que
                                                               mediante la claridad de los oídos cincelados, la visión
se encuentra próximo a la entrada del túnel— voy
                                                               viaja sobre histéricos arrebatos de locura.
estrellándome con otro y después contra otro rostro
que me juzga cruelmente en esta tenebrosa situación.               — ¿Azucena, quién eres en verdad?-
Me entrego a la perdición de mi suerte para el deleite                Camino grotescamente, me restablezco un
de aquellos llantos cavernosos que habitan                     segundo y al siguiente instante, soy nuevamente
perturbando las sombras de esta habitación. Se                 arrebatado por un vómito de aire verde. El frío que
apodera de mí la idea de que mi rostro ensangrentado           corre por mis venas seca este esqueleto que me
pronto formará parte de aquel séquito; junto a esas            sostiene, estrellándome contra las sombras que nos
siniestras ruinas humanas que, devorándose entre sí,           adhieren a la muerte.
me observan sin deseo aparente.
                                                                     No me he recobrado del todo. La presencia
       Me invade la angustia por no saber cuál será en         difuminada de espectros no la identifico como ajena a
realidad mi destino… ¿si mi estancia sobre esta                mis circunstancias. Los sentidos perturbados me
plataforma pantanosa que me succiona terminará                 permiten permanecer en vigilia por mi estado en esta
algún día?                                                     celda y junto a lo inanimado. Los oídos son una
       Me encuentro en total desolación. Al final del          maldita sierra que trastorna mi equilibrio. Siento que
vértigo puedo darme cuenta que es posible volver a             mi cuerpo es conducido hacia un frío espacio,
intentar pararme y sostenerme en sus deslavadas                habitado     por    Azucena;     ella    me     acecha
rocas. Los aullidos de mis débiles esfuerzos recobran          constantemente con una intención clara de
intensidad en los recovecos de la bóveda y se                  aniquilación. Solo la vista es imperecedera por el eco
mantienen sombriamente resonando en un eco                     que la mantiene fugitiva entre mis párpados,
fugitivo que persiste y se prolonga hacia la salida del        anunciando tu rostro diciéndome:
túnel, en donde una persona con vida se encuentra                  — Azucena— yo soy la expresión de tu odio,
observándome. Esperándome.                                           que lo has convertido en una realidad
      Yo sin embargo pierdo el sentido y la                          aterradora. Delirante fueron tus pensamientos
esperanza, advierto que no me esperará más nada.                     los que hicieron que me desearas; mi fantasía
Con el último suspiro me levanto de la celda y me                    fue de que en tu regreso descendente te
dejo conducir hacia el único pasillo, en donde se                    perdieras, que no existiera el perdón. El
extravía la resonancia de mis lánguidos esfuerzos.                   resultado fue el abandono de tu existencia en
                                                                     un llanto que brotó de mi dolor, que tú lo
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El hijo del papá del Ahuizote                       Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
        enviaste a que se fuera a las tinieblas. Ahora         evitar el dolor: lejos de ser una molestia, aquella
        tú habitas en él.                                      sensación resulta bastante placentera. Las heridas
                                                               producidas dan señal de que mis ojos ya no están en
       No revivo porque he preferido mantenerme en
                                                               su sitio: se han derramado; un humo viscoso y
la espectralidad, como las antiguas expresiones sin
                                                               grisáceo ha ocupado su lugar.
conciencia que han habitado en las paredes de esta
torre que he heredado. Exorcizar lo mundano para                     Estoy siendo conducido por la manecilla a la
poder dejar de ser una colección suburbana de                  profundidad del bosque entre grandes árboles
desechos humanos. ¡Cómo poder comprobar que no                 enloquecidos, marcándome hacia la torre para llegar
se trata de una simple locura el ver mi propia agonía!         al faro en donde podré conocer mi sentencia. La
                                                               posibilidad de una explicación es fragmentada en el
    — ¡Azucena... haz algo!
                                                               siguiente instante: continúo sin razón.
       Apoyo la cabeza en las cadenas de la
                                                                      Los recuerdos van apareciendo ilegiblemente
desesperación. Me interno en lo impenetrable de los
                                                               como coronas espinadas, esparciendo sentencias de
pensamientos que yacen ausentes al final del camino.
                                                               dolor sobre mi mente, imágenes que son clavadas y
Deambulo grandes distancias alrededor de esta celda
                                                               después desgarradas por el olvido. Trastornos que me
y al estar frente al baño forzo la entrada. Tomo agua
                                                               hacen ejecutar actos imprecisos, desequilibrio visible
fresca del grifo y sobre el costado del brazo izquierdo
                                                               solamente en una persona que sufre de una locura
me apoyo sobre el lavamanos para poder beber
                                                               delirante. El no saber quién es ese “ser” quien soy
mejor. Incorporándome, encuentro en el espejo el
                                                               está obligándome a desposeerme de mí: no hay otra
vacío que alberga en mi mirada; no solo me
                                                               salida.
reconozco bajo esa diferencia cadavérica, sino
también por el horror de verme solo con la afilada                    Atravieso el bosque avanzando entre la escasa
navaja de afeitar, innegablemente haciéndome daño              luz que se filtra entre las altas ramas de los árboles;
en la mejilla: una y otra vez.                                 deteniéndose, pereciendo y alumbrando los vapores
                                                               que se levantan bajo sus copas. Empieza la claridad
      Silencio.
                                                               sintiendo el abrazo escalofriante de Azucena; como
      Todo marca una total calma.                              una brasa azul que cae desde lo alto del silencio para
       Irrumpe tempestivamente una colisión. El                ejecutar la sentencia fatal, la resolución está
tiempo se parte fragmentándolo todo. El segundero se           determinada.
transforma en el sepulturero: recobrando su                          Todo el trayecto lo deambulo con las piernas
inmovilidad. El espacio se precipita hacia el pasado:          rotas y los ojos como tripas escurriendo entre mis
perdiendo su calma. Se me están introduciendo los              manos. Mi cuerpo es arrastrado por el viento, de la
fragmentos de los cristales del espejo en los ojos e           misma forma en que arroja a las ánimas hacia los
hiriendo mi rostro. En el siguiente instante, si acaso         opacos rayos del sol. Recorro el bosque guiado por el
lo hay, espero tener una explicación: el presente nos          eco de los lamentos y entre la bruma que se levanta
anula de permanecer en la eternidad.                           escandalizada por el llanto de Azucena.
                                                                      El frío matutino recorre el viento a través de
Procesado a la errante sepultura.
                                                               mis ojos, “petrificando los recuerdos de unas
    — Azucena, calla. ¿Acaso no has acabado de                 lágrimas en agonía”. ¿Acaso la respuesta se me
      sepultarme en tu dolor?-                                 presenta de esta manera, “con el recuerdo de las
                                                               lágrimas de Azucena sobre su seno”? ¿Qué significan
       Han cesado de caer los cristales sobre mi rostro        estas delirantes apariciones en mi mente?
y la furia de los llantos que permanecían en la
habitación han aminorado, esparciéndose por el                     — Azucena, acógeme en tus frías entrañas.-
bosque en el amanecer. Abatidos rostros de gente                      Todo se encuentra en mal estado, recobro el
demente, que sale de entre los árboles, me miran salir         sentido aún debilitado y la atracción hacia Azucena
entre los escombros del cuarto que acaba de ser                es contundente, me dejo ir agonizante en busca de
demolido: la maquinaria se ha liberado de su eterno            una explicación que sé, he de encontrar en el faro.
transcurso del tiempo. Me parece que esas miradas              Torre siniestra en la que el espanto se anuncia como
invocan un continuo ir hacia las sombras que nos               verdugo de mis recuerdos secuestrados en aquel
arrastran por el camino; inherente a la sensación del          lugar.
retorno hacia el vacío.
                                                                   — ¿Por qué me encierran en esta angustia?
      Me sacudo los cristales del rostro sin poder                   Estoy seguro que el alarido compenetrado en
evitar el daño, extraigo con lentitud los que se                     la bruma del bosque al amanecer fue el de la
encuentran clavados; con precisión, sí, pero sin poder               Azucena-.
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El hijo del papá del Ahuizote                      Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
      ¡Qué inútil y difícil es tratar con enfermos            encuentra en la oscuridad en total desesperación, se
mentales!, ¡peor aún siendo uno de ellos! Un día, tan         agita posesionado por cadenas de locura, sólo resta
sólo un día para poder dormir en paz.                         esperar a que la angustia acabe totalmente con su
                                                              mente. La tiniebla no es visible, sólo es un conducto
Inevitable descensión                                         para poder llegar más allá: no desesperarse.

       Una agonía me atraviesa mientras me                           El delirio es habitáculo de la única esperanza
aproximo al acantilado con los últimos rayos del sol.         para darle razón a sus actos. Anda errante en un
El ocaso se filtra en una indeleble marca para el             pensamiento extraviado, rebotando sin sentido sobre
tiempo, transcurso y retorno del eterno fugitivo. Me          las paredes que albergan petrificados gestos
dirijo hacia la torre para alcanzar al faro que               agonizantes. Al querer ser persuadido por la persona
presiento se encuentra en mal estado; porque ya no es         que se arrastra del otro lado del corredor en un estado
necesario, ya no hay tiempo para conducir a ningún            lamentable, me hace vulnerable a sus pretensiones:
navío extraviado ni a náufragos que habitan en el             quién no se sentiría libre de asesinar en una noche
mar. Las señales no pueden ser para los enfermos              como la de hoy; la tormenta lo borra todo. Tiro
mentales que pernoctan en el bosque, ellos ni siquiera        desesperadamente con una cadena su cabeza
saben en dónde se encuentran ni hacia dónde se                ensangrentada, sujetado al eslabón que lo condena. Él
dirigen; su destino tampoco es la sepultura. La oscura        es el que ahora habita del otro lado de mi existencia.
niebla que habita en sus ojos, proyecta a las ánimas                ¡Se incorpora!, se queda observándome.
hacia las sombras de sus mentes, es la anhelada
                                                                    Silencio.
eternidad.
                                                                    Hay una total calma.
       Me petrifican unos débiles aullidos que
arrastrándose se escapan de la vieja torre. Azucena se               La fragmentación de la estructura empieza a
ha marchado: lo sé. Los gemidos me hacen recobrar             desencadenarse como afuera la ramificación eléctrica
la conciencia un instante, el que espero arroje una           de los rayos se quiebran en la noche alumbrando la
respuesta al pasado de mis recuerdos. La tormenta se          tormenta. La lluvia se precipita entre las grietas que
anuncia por el este, dirección por donde deciden              ceden con prisa, desgarrando a los rostros que ahí
todos guarecerse. El viento se torna más violento             eternamente han habitado. Grietas que se expanden a
cuando se escuchan los aullidos, alterando a las              todo lo largo de la torre mientras que las columnas
ramas de los árboles ensombrecidos: el mal tiempo es          dan paso a una inclinación sin reverencia.
eminente cuando se desea saber. Cae la noche en el            Haciéndose más anchas nos llevan a una fatal
silencio.                                                     colisión.
      Me acerco debilitado a la puerta de la torre que               Mis oídos identifican el eminente derrumbe de
da hacia el norte, temblando de frío o de espanto por         la torre y con el estruendo de la colisión recobro el
la sensación que provoca aquel terrible lugar.                sentido: me han hecho volver en mí.
Adentro los objetos palpitan luz y vida en una calma
                                                                     Ya recuerdo: “puse los dedos sobre su cuello, y
indefinible, nunca en total tranquilidad. Me detengo
                                                              en el último suspiro se fue mi Azucena; arrojándome
en el marco de la puerta y del otro lado del corredor
                                                              hacia el precipicio, regresándome al espacio en donde
observo a una figura siniestra con movimientos
                                                              se reproduce mi condena…”. “No hay nada que
imprecisos en sus gestos, anunciando los terrores que
                                                              hacer, ya lo dije: estoy enfermo”.
lleva dentro y en sus ojos el delirio vacila cavando
una fosa en donde se sumergen sus remordimientos.                                          Horacio Montoya Juárez
Espera a que ocupe su cuerpo. El espectro se




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El hijo del papá del Ahuizote                Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.


                                  POEMA SIN REMITENTE
                          Poema sin remitente
                          bañado en aguas saladas
                          respirando tu aroma enfermo
                          por… ¿última vez?
                          .
                          Las poetiza sirena ha callado
                          fue arrojada a la piedra maltratada de la soledad
                          oí sus quejas, me llené de su sangre
                          ¡oh, delicia de su cuerpo despellejado¡
                          .
                          Por las calles derramé silencio
                          contenta la decadencia por su “no olvido”
                          derramé un suspiro en su cabello
                          contentos sus laureles, de engaños e hipocresías
                          .
                          Mientras te enlazas al presente
                          yo soy fiel amante del pasado
                          cuando la sonrisa emerge de tus falaces labios
                          yo caigo sobre la madre del abandono
                          tú dejas de lado mis palabras
                          yo sumerjo cada parte de ti en un papel
                          te llevaste mis ojos en tu espalda
                          vejaste mi posibilidad de ver a alguien más.
                          .
                          Creo que he vuelto a creer
                          en una ofrenda de falsedades
                          las nubes comprenden: el diluvio ha llegado
                          sobre mi cuerpo se derraman las gotas
                          toman mis latidos
                          había olvidado como humedece el corazón
                          como blasfema en silencio mi interior.
                          .
                          Me engañas con tu blancura
                          Yo no debo estar aquí
                          Disfrutas de tu libertad
                          Yo, viajo sin camino,
                          como queriendo no saber nada.
                                                                                    Luis Josué Lugo




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El hijo del papá del Ahuizote                Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                                          ¿SE OLVIDÓ?
     Veo mi cuerpo caer en tu silueta
     Al olivo dejar de lado su reconfortante soplido
     ¿Cómo quieres que despierte sin la locura del viento?
     Desapareció, junto a tu aroma y tu lujuria.
     La luna se rompe al verme y te recuerda junto a mí
     Juntos nos emborrachamos de dolor y retrocedemos
     Mi mano partida intenta escribir sueños y es imposible
     Se quebrantan, simplemente se olvidan.
     Grito y nadie escucha, hablo y nadie lo nota
     ¿Sirve el dolor ante la indiferencia de su causante?
     No te acuerdas de mis dedos
     se rompen, caen uno a uno entre mi demacrado cuerpo
     Junto a la mano se olvidan
     Supeditados a un horizonte incierto y obscuro.
     Ayer fue mía, hoy no es mía, mañana quiero que sea mía
     Me da miedo el esplendor con el que te veo
     Se ha extraviado tu esencia
     Y el agua; acaece sobre mis sucios pies.
      ¿Se olvidó que nuestro vaso derramaba gotas de sutil amor envenenado?
      ¿Se olvidó que sobre mi alfombra recaen sus miedos y ahora me he quedado con ellos?
      ¿Se olvidó que aquella rosa ha perdido color desde que usted no la ha regado con sus dulces y
tiernas palabras?
      ¿Se olvidó que nuestras palabras viajaban y las dejó en el cielo sin un rumbo fijo?
      O tal vez las este pisando; ellas se quejan y sollozan en silencio pero usted no lo ha notado.
      ¿Se ha olvidado que yo no olvido ni olvidaré?
                                                                                      Luis Josué Lugo




                                      PALABRAS VACÍAS
Preludio                                                para desencadenar la palabras que provoquen el
      Te miro, pero tus ojos no me responden; se        movimiento de tu rictus (siempre tan tuyo).
pierden en la luna, que sigilosa aguarda tu                   El cielo se apaga en tus labios, quienes
mirada de refugio perene. Y yo, busco el motivo         ante su deseo no concluido, no logran mirar la
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El hijo del papá del Ahuizote                   Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
sonrisa que quiere cobijarlos, —el canto que                     Mirada al retrovisor del tiempo: vuelvo a
desea seducirlos—. ¿Vez el brillo sobre tus                ser ese pequeño frente a esa pequeña que tanto le
cabellos? Es la luz de tu cómplice que rodea               gusta, y no sabe cómo actuar, pues ante cualquier
cada movimiento de la exquisita ciudad alojada             descuido, puede ser descubierto, puede ser
en tus pensamientos                                        burlado por el tiempo sin memoria.
      Tus ojitos naranjas roban de mis dedos la                  Mientras tanto tú, esperas silabaria, esperas
esencia trasnochada de tu recuerdo implacable.             callada a que la vida pase frente a nosotros y
Espero el momento de abordarte, de clavarme en             revele nada de nuestros pasados, nada de
ti y provocar una reacción encadenada (tu                  nuestros futuros, nada y sigue nadando esa
cabello rozando mis labios, tus labios recargados          sensación por tenerte tan cerca de mí (tan cerca
en mi hombro, tus recuerdos alojados bajo mis              en vida, tan lejos mi alma).
pies, los miedos deslizándose por nuestros                       Te pegas más y más, mis vuelos ya no
cuerpos y nuestras lenguas cercamente), pero es            pueden aguardar en tierra. ¡Ey tú¡ También tengo
complicado; caminar por primera vez junto a tus            respuestas biológicas, que no se le olvide a tu
pasos, clavar mi palabra en una respuesta —tuya,           mirada que no deja de mirarme y pronunciar
desde luego—, que quizá me consuma, que quizá              palabras silenciosas.
me transgreda.
                                                                 Tercer acto: el final de nuestro inicio
Primer acto: carta sin destinatario                              Tercera sonrisa y tercer ataque de olvido a
                                                           conciencia. Sólo siento, no puedo decir palabra
      Ya cuando tu esencia me absorbe, una
                                                           alguna, imposible ante tus brazos que me toman
llama entrelaza nuestros dedos en soledad. Cerca
                                                           por tres segundos, delicadamente; me
de la voluntad, una duda me carcome. No sé si
                                                           mueves/me conmueves. –Es latente el cariño de
será lo correcto, no me atrevo a perturbar mi
                                                           ambos, tan correspondido, tan posiblemente
razón para sabernos alejados del anhelo: en un
                                                           imposible.- Recuerda: dos más dos no serían
cuerpo mío a través de nuestros cuerpos y en un
                                                           cuatro si los números no se hubieran lanzado el
cuerpo tuyo después de una amistad poco
                                                           uno contra el otro para hacerse uno mismo.
amistosa (venga cariñito, yo no te podría querer
así nada más; como carta sin destinatario, como                  Me sabes, me deshaces, me tienes, me
pluma sin tinta, como verso sin poeta, como                sostienes; me besas con gran recelo en la mejilla
cielo sin edén).                                           izquierda y por dos segundos la nuez de tu oculto
                                                           pensamiento truena encima de nuestro encuentro
      ¿No palpas lo que mis ojos desean
                                                           –tan amorosamente kafkiano-. Ya con el tiempo
escuchar? A veces me desesperas: no das
                                                           sobre nuestros cuerpos, las miradas se alejan y
muestra de vida mía vivida en tu interior; mis
                                                           nuestros dedos se desprenden. Pudimos
dedos, que apenas te tocan, se desconciertan con
                                                           acelerar/arriesgar/disfrutar,   y     preferimos
el suspiro tuyo que mi boca siente (a escasos
                                                           aguardar por aguardar.
centímetros nos sentimos).
                                                                 Ya al final de nuestro inicio, nos
      Por efecto de la mutis en tu exterior (sé que
                                                           convertimos en un remolino que siente la
en tu interior no es así), soy un dodecaedro
                                                           cerrazón de aquellos sentimientos y arrastra la
inconcluso al sabor de tus mejillas coloradas, al
                                                           construcción de aquella blanca oscuridad, donde
sabor de tus dedos abate frialdades, al sabor de
                                                           el soplido del todo nos arrojó hacia la nada para
aprehender tu aroma y esperarte en cada cuerpo
                                                           permanecer inmóviles; a la espera de un nuevo
abrazado.
                                                           abrazo, separados de la realidad, como dos labios
       En esta inocente noche ya tus pechos me             que se juntaron sin que debieran juntarse, como
rozan, y mi abdomen se contrae con tal fervor,             dos bobos que se abrazaron y se hablaron con
que de tu rostro escapa la primera sonrisa.                palabras vacías.
Siempre yo tan evidente, siempre tú tan
desconcertante y atractiva, tan indiferente y
atractiva, tan altiva y atractiva.                                                         -Luis Josué Lugo-

Segundo acto: los vuelos aguardan
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El hijo del papá del Ahuizote                    Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                                       SE ACABÓ EL AMOR
     Miras, lees, sientes
     siempre amor, todo amor: ‘el mundo sería mejor con amor’
     amor a ti, amor al prójimo, amor a
     un Dios pérfido:
     las palabras no se crucifican por amor
     ni el hijo dará a luz una paloma engrandecida.


     Me exasperan quienes viven de amor;
     los versos que mueren en el amor
     las personas que respiran amor
     el poeta que se convierte en todo por amor.


     Diré lo que son:
     sucios demagogos
     personas carentes de vida vivida
     débiles de espíritu jugando a ser poetas.


     Ensucian las metáforas
     convierten en Dios al anticristo
     hacen de la suciedad un limpio aposento
     escuchan lo que viven sin atrapar lo que hablan.


     A esos amorosos que mueren en el amor
     les diré que pueden joderse con su noble corazón
     ha llegado el día en que los poetas despiertan
     ha llegado el día en que las flores del mal retornan
     ha llegado el día de la miseria y la revolución
     ha llegado el día que ustedes tanto han detestado
     ha llegado el día en que la letra muerta ha resucitado.
                                                                                                 J- Lugo




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El hijo del papá del Ahuizote             Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.


                                                 I
                                Te odio como me enseñaste
                                con todo el amor del triperío al aire
                                fresquito, brillante, tierno


                                para que las moscas no duden en llevarlo
                                en pizquitas hasta tus labios
                                así nada más


                                ¡Ay animal de lengua azucarada!
                                que vigilas desde tu palacio
                                como quien invita


                                te odio boca a boca
                                cuero a cuero
                                con el afán único de tragarte


                                como me enseñaste
                                con el tierno y amoroso triperío
                                al aire


                                                                                     Luis Quijano




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El hijo del papá del Ahuizote                    Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                                                 FICCIÓN
      ¿Cómo fue que llegué a este punto?                           ¿Cómo pudiste tú, quien decías amarme,
      Siempre pensé que el odio era un destilado             quien me sonrío, me acarició, me agradeció y me
                                                             cuidó cuando fui débil y vulnerable; encender
que se juntaba gota a gota; negro, apestoso y
                                                             tanta ira en toda esta gente, quien ahora me
tóxico, producto de la frustración acumulada.
                                                             atraviesa con miradas como cuchillos, que truena
      Al sentirlo en mí, buscaba limpiarme para              los dientes mientras espera su turno para
no enfermar, para no sentir ese tirón en las tripas,         contribuir con sus golpes a terminar con mi vida?
esa opresión en el pecho, para no despertar tras
                                                                   ¿Cómo pude despertar esto en todos
un ataque de furia, y darme cuenta de que con
mis actos aumentaba mi dolor.                                ustedes? No lo sé, tal vez nunca lo sabré.
                                                                   Me entrego y descanso porque sé, que con
      Ahora entiendo que no es un proceso lento,
                                                             su odio, he cumplido.
que no siempre se puede entender la razón; sino
que es como un demonio que te atrapa, que te                                                    Pablo Aguilar
ciega y te domina sin que lo percibas.




                                                Salvador Dalí. s/r




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El hijo del papá del Ahuizote                        Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                         LA TIRA DOMINICAL DE DIMITRIUS MORITZ
                                                                             Por Susano Hernández, El Niño Señor.
       En 1956 Dimitrius Moritz tenía ya ese manejo              dominical, al inicio de la pequeña trama Benny
suave y agresivo, de las líneas en las viñetas que se            remontaba por una colina una rueda de caucho con
correspondían con los escasos textos de la serie The             las manos; en el tercer recuadro Gilda aparecía sobre
Little Fools y que en el diario La Guarida, aparecían            un árbol, hasta la cima de la colina; en el cuarto
cada domingo, muy cerca de Peanuts y de otras                    recuadro se unían en la imagen los dos protagonistas,
historias diminutas que mi memoria ha reservado en               claro, el apresurado y sudoroso Benny continuaba
el archivo del olvido.                                           empujando la rueda, así de manera fugaz los dos
                                                                 estaban cercanos el uno de la otra; en el quinto
       Dimitrius era un tipo sexagenario cuando
                                                                 recuadro se podían observar las espaldas de los dos y
inicio la serie de The Little Fools, me enteré
                                                                 para el quinto sólo la rueda estaba dibujada e iba
platicando con un conocido de él (cuando un
                                                                 bajando en rápida velocidad contra una niña; la sexta
admirado tuyo tiene notable fama, siempre es posible
                                                                 y última viñeta se trataba de cómo esa vez el objeto
encontrar a una persona que mantenga contigo
                                                                 iba a dar contra la figura de la pequeña, y la tinta seca
diálogos furtivos sobre la identidad de aquel; escribí
                                                                 expresaba el azoro, el brusco golpe contra la
furtivos porque mi informante, el pequeño Rodolf,
                                                                 humanidad inadvertida, esa vez en un soberbio trazo
aparte de borrachín consuetudinario, ya a los 14 años,
                                                                 aparecía la niña recibiendo contra su cuerpo la rueda,
pero aparentando más de 20, solicitaba ante cada
                                                                 el dibujo de su muñeca saliendo expelida contra el
pregunta mía le proveyera de un buen trago de
                                                                 lago cercano, y cómo el rostro de la infanta expresaba
whiskey en el bar La Foca, que estaba en la esquina
                                                                 sorpresa y aflicción o, más bien dicho, franco terror.
inmediata, siguiendo una línea recta, de más de 400
                                                                 Y así, esa sexta casilla alguna vez fue la de un gato
metros, de la oficina de la Guarida. Rodolf me
                                                                 despanzurrado por un botinazo, otra vez un anciano
mantenía así, estrictamente al tanto de algunos
                                                                 sorprendido por un freesbe contra la nuca, alguna otra
aspectos de la vida del historietista y no aceptaba en
                                                                 una carreola con un bebé berreando ante el estruendo
cada encuentro conmigo más allá de una sola
                                                                 de un cohete al estallar, en otra edición una sopera
pregunta. ¿Era un ser despreciable Rodolf? Sin duda,
                                                                 humeante, vista contra una ventana abierta, era
sólo que para poder conocer algo acerca del huraño
                                                                 alcanzada desde afuera por un gato pachón y
Dimitrius bien valían la pena esos encuentros, que
                                                                 asustadísimo, arrojado por el diestro movimiento de
empezaban a minar mis ya de por sí precarias
                                                                 Benny.
finanzas) y justo cuando pude enterarme de algo más,
digo aparte de la edad, las condiciones lamentables                    Dicen que la muerte de Dimitrius fue en
en que vivía y trabajaba, su ateísmo, algunos datos              condiciones extrañas. En su momento Rodolf me dijo
apenas esbozados sobre su vida solitaria, la adhesión            que el artista no tenía ningún vicio, no fumaba, no
del artista a ideas políticas de extrema derecha, su             tomaba, no era afecto a las tertulias para desvelados.
paso apresurado y abortado al fin por el arte
                                                                        Un domingo me enteré de la muerte de mi
pictórico… la súbita muerte de Dimitrius terminó con
                                                                 cartonista favorito, del año 1956, por una nota
esos encuentros con mi informante, los whiskeys
                                                                 escueta sobre la tira dominical de The Little Fools,
compartidos y las tediosas idas al bar La Foca.
                                                                 que publicó la Guarida; no vale la pena transcribir el
       El formato de la historieta The Little Fools era          texto, al fin algún empleado del diario tuvo que
siempre de 6 recuadros. En el primero aparecía con               cumplir ese encargo, sólo les diré que en esa última
letra grande, muy estilizada, el título de la tira de esa        secuencia una sola imagen, horizontal que cubría
edición; abajo a la derecha el nombre del creador y              todo el marco, describía el rincón de un cementerio
curiosamente la fecha. La primera viñeta, el cuadro              sumamente rústico, pleno de ortigas y maleza, juntos
segundo, casi siempre se trataba del encuentro entre             Benny y Gilda tomados de la mano llevaban un
Benny y Gilda, los pequeños tontuelos que a veces                diminuto ramo de flores a colocar sobre un montículo
aparecían jugando a la pelota, mirando hacia las                 terroso, en cuya cabecera aparecían las iniciales
nubes, montando caballos de carrusel, disparando con             D.M., la fecha de nacimiento y deceso como es la
rifles de corcho a aves en lo alto, o simplemente los            costumbre, y más al fondo de esta imagen una
dos con las manos detrás mirando hacia el lector.                máquina motoconformadora, en plena marcha,
Pasara lo que pasara, de los recuadros tres al cinco             avanzaba contra una cerca justo detrás de la tumba de
sucedían diminutas secuencias en la vida de la pareja            Dimitrius Moritz. La palabra Fin en un ángulo justo a
de niños, para tener un estupendo remate en la sexta             la izquierda del marco, con letras blancas sobre fondo
casilla. Una vez y sólo por describirles una tira                negro.

                                                            20
El hijo del papá del Ahuizote                     Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                         DEL FOTOGRAMA DE ODIO DE MÍ Y DE TI.
                         “You make this all, go away               -¡Pero yo no quiero, no tengo por qué estar
                          you make this all, go away.        obligado a recibir lo que me ofreces! ¡Yo no te
                           I´m down to just one thing        quiero y no tiene caso, no tengo nada que
                    and i’m starting to scare myself”        compartir contigo, es más no sé por qué estoy
                  (Something i can never have, NIN)          aquí, si ni me gustas!
       Me descubrí absorta sentada en la mesa del                  Y con tus sentencias ya estaba desarmada,
comedor frente a la taza de café que me había                ¿qué podía hacer ante ello? Nada. Con ello la
servido minutos antes. Seguía aquí. Una vez más              negación a ser lo mejor que pude, lo único bueno
me sorprendía de que siguiera en esta realidad               que pude ser. Aún siento como si se paralizara
que últimamente olía a comida descompuesta,                  mi vida en ese momento.
que se dibujaba impertinente a caos, a desorden.                   La anulación, la negación vino a mí por
Moscas, cucarachas, chopepes celebrando el                   consecuencia. Obscuramente se cocinaba este
festín del descuido.                                         sentimiento de odio rabioso que había hecho que
      Y sobre toda esa putrefacción, yo con mi               los pocos espejos en casa se cubrieran con ropas.
sombra aún nos movemos. Nunca antes había                    No quiero verme. Me avergüenzo de mí. Me
llegado a tal extremo, era la reina del orden, de la         enoja pensarme tan tonta e ingenua mientras te
limpieza. Pero desde hace varios días (he perdido            decía que te amaba.
la cuenta ya) nadie puede entrar a casa, parece                     Desde entonces, todos los días se parecen a
que me hubiese marchado, yo no estoy para                    la profundidad de un pozo del que no se puede
nadie.                                                       salir. La boca al cielo lejos, inalcanzable.
      Me revuelco en una sórdida, obscura,                         Las imágenes se asoman en mi cabeza
pestilente inmundicia. Me regodeo entre envases              delineando tus enormes pestañas, pintando el
de caguama vacios y tirados por todos lados de               color de tu piel, sintiendo tus caricias y palabras
la casa.                                                     cariñosas que tintinean en mis oídos cuando
     El sabor amargo baja caliente por mi                    iniciamos; las flores, tus palabras en las cartas y
garganta mientras pienso                                     de pronto otra imagen sustituye a todos ellas, yo,
                                                             con martillo en mano destrozándote, matándote.
      -¡Maldito seas!, ¡Mil veces, maldito seas!
                                                             ¡Puta madre, estoy llorando otra vez como una
¡Ojalá te mueras, maldigo toda tu humanidad!
                                                             niña desamparada! Tanto dolor, tan pinche
      Los recuerdos se agolpan sin cesar. Tú,                insoportable, me han hecho pensar que sólo el
sentado frente a mí, desenfundabas la navaja                 dolor físico lo podría quitar, pero ni las
automática de tu voz y hundías sin tregua, (con              cortaduras en el brazo lo han quitado. Esta
el peso de un hacha) tus palabras blandiéndolas              agonía, enfermo tormento de ser reducida a la
sin piedad en lo más hondo de mi pecho,                      nada es tal que otras imágenes vienen a mi
destazando mis adentros, mi corazón, por cierto.             cabeza, soga, pastillas, abismo, una y otra vez.
       Esa tarde te expuse decidida y segura el              Me desconozco, no sé quién soy ahora, yo
sentimiento que se volcaba hacia ti y te dije que            también soy un recuerdo, empiezo a tener miedo
si tú querías cuidaría de ti. Que te amaba tal y             de mí.
cual eras, que estaba convencida y sabida de que                   He pensado que ni matándote como tanto
no había nada eterno pero que quería pasar todo              desearía se acabaría este odio, el que nunca tuve,
el tiempo que se pudiera a tu lado.                          el de toda la humanidad, se iría: seguirías
     El sentimiento más puro, el de la entrega               presente. Sólo desapareciendo yo, podría escapar
desnuda del corazón, el amor tal y como es, mi               y acabar con todo él. Mis cenizas, mis deshechos
mejor parte, lo que me hace ser mejor persona,               habrán hecho a la tierra infértil, un hoyo negro,
honesta, sincera estaba ahí sin máscara alguna.              donde solo mala hierba crecerá si es que llega a
Yo toda entera para ti.                                      crecer algo.

      Soltaste de manera seca, cruda
                                                        21
El hijo del papá del Ahuizote                  Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
       Cuando eso pase, cuando me haya ido no              nunca fui nadie, aunque fui todo lo mejor que
quiero que lo sepas, ni siquiera cobrará                   pude. Ya no importa, porque ya no recuerdo
importancia para ti. Te odio tanto que no te daré          quién era.
el privilegio de saber más de mí, de todos modos                                                  ts’ujul




                                     Shirtlesscow, «Hate», Abril de 2006.




                                                     22
El hijo del papá del Ahuizote                Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
                                 ANUNCIOS CLASIFICADOS




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través del Huacal de investigaciones Chintoístas de la Comunidad Chinta y AL FIN LIEBRE
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El hijo del papá del Ahuizote                 Estridentópolis, La Vieja. jueves, 16 de junio de 2011.
         KRAWAT VERSION INTERNAUTE (Imagen del interior del fanzine by Troll)




       Hace algunos días uno de nuestros colaboradores [casi] asiduos fue publicado en un Fanzine francés
titulado «Krawat», según tenemos entendido, esta publicación es mayormente impresa pero a esta
redacción ha llegado una versión virtual que ponemos a su disposición, así como las ligas necesarias:
            Link de descarga del Fanzine: < http://www.megaupload.com/?d=I3KMUCEI >
        Contacto directo con Krawak (a través de zupaficus): < http://zupaficus.deviantart.com/ >
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                 «
Odio la lengua que me nombra/ Odio el
 tiempo que me atrasa/ Odio de cuervo
hastiado del hígado de Prometeo/ Odio
 puro como la belleza/ como un frasco
 de luces/ como una esquina de ciegos
   que chocaran/ como el sueño de los
muertos/ Intenso alambre que conduce
 voces de un rincón a otro de ti mismo/
   Me celebro y me odio a mí mismo/
Odio azul que se confunde con el cielo/
con tus ojos/ con el mar/ con la cola del
    cometa Kohoutek/ Odio rabioso,/
    sarnoso, leproso/ Odio chancrado,
 atónito/ Odio en su propio vaso/ Odio
   en su baboso pulpo/ Odio amoroso
  combatido/ Viento del Sur del Norte/
  Soplo de alas/ pájaro herido y piedra
 que lo hiere/ Odio como el rocío sobre
 la cabeza de la yerba que crece en las
  axilas/ Oh Dios Oh/ Qué traje para el
  domingo/ Odioso odio Oh Dios Oh»
             Orlando Guillén
Se terminó de digitalizar el jueves, 16 de junio de 2011
             en Estridentópolis, La vieja.
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