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Salvaci del alma_ La

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					Salvación del alma, La

De Veritas

       El cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal
Española, Antonio María Rouco, clausuró en la localidad madrileña de El Escorial
el curso "Sobre el alma", organizado por la Facultad de Teología San Dámaso,
en el marco de los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid.

    A pesar de que "la salvación de las almas" ha sido "la ley suprema de la
Iglesia", el cardenal Rouco confesó que "le preguntaría a los jóvenes cuántas
veces han oído hablar en las homilías de la salvación del alma" y afirmó la
necesidad de "recuperar pastoral y teológicamente" esta categoría.


    "Si no nos vuelve a causar dolor y preocupación que los hombres más
cercanos y lejanos no acierten a ir a la raíz de su vida, la fecundidad pastoral de
la Iglesia será poca, pasajera y desaparecerá. La Iglesia desaparece cuando
personas o grupos se despreocupan de la salvación del alma, se convierten en
superfluas e innecesarias", afirmó.


    Una oleada crítica que tuvo especial fuerza en la primera mitad del siglo XX
con algunas corrientes filosóficas como la existencialista , que el presidente de
la CEE consideró que no sólo habría que discutir "sino superar" , determinaron
el desprestigio de una categoría fundamental para la Iglesia.


    El prelado dijo que "la crítica más famosa" era la que vinculaba la categoría
"salvación del alma" con una "concepción descarnada que no tenía nada que
ver con los problemas del mundo y de la historia". Esta "desustancialización del
concepto de alma" provocó "una situación de interrogantes en la teología y en
la praxis que ha afectado a toda la vida de la Iglesia"


    El cardenal reconoció el abandono de esta categoría en la predicación y
vinculó su olvido con la crisis del sacramento de la Penitencia; aunque afirmó
que ámbitos como los de la catequesis, la pastoral vocacional o la Misión,
seguían manteniendo vivo el concepto.


    En este sentido afirmó que muchas vocaciones, especialmente al sacerdocio
y a la vida contemplativa habían tenido su origen precisamente en la
meditación sobre la salvación del alma de los hombres. Asimismo se preguntó
qué sentido tendría para los misioneros "llevar el Evangelio más allá de las
fronteras si eso no tuviera nada que ver con la salvación de las almas".

   El cardenal Rouco explicó que el olvido de esta categoría tiene "una cara
antropológica (qué es el hombre) y otra escatológica (cuál es el sentido y el fin
de la vida) cuyas consecuencias son la reducción y omisión en la vida diaria del
fin primero del hombre, a nivel personal e histórico".


   "Si se hace desaparecer toda alusión a la salvación, la existencia del hombre
se acorta y el fin de la Historia queda en una incógnita decisiva", dijo.

   Según el presidente de la CEE, "en la vida interna de la Iglesia perder la
conciencia de esta categoría lleva a centrarse en los activismos, a promover y
desarrollar lo organizativo, a estar pendientes del impacto social en los medios,
en definitiva, a una trivialización de la experiencia cristiana, vaciándola de
contenido contemplativo y olvidando la concepción del amor como
mandamiento fundamental y universal de la vida".


    El prelado señaló el esfuerzo de "renovación" que ha hecho la Iglesia desde
la antropología y la escatología para recuperar el concepto de alma, que ahora
se refiere "al corazón y a la totalidad de la persona", y señaló la decisiva
contribución en este sentido del papa Juan Pablo II.


    Contra las corrientes que afirmaban una contraposición entre la vida eterna
y la temporal, el cardenal dijo "que no son realidades que se excluyan sino que
se incluyen, porque la vida eterna se despliega en el tiempo y cuaja en la
eternidad".

    Al hablar del necesario equilibrio en lo personal y lo colectivo de las
categorías espíritu-alma y materia-cuerpo, dijo que "la salvación es de todo el
hombre, aunque es decisiva la del alma". Jesucristo se hizo hombre para "salvar
al hombre plenamente, en todos sus aspectos, en el camino de la historia",
afirmó.

    Para recuperar pastoral y teológicamente la categoría "salvación del alma",
el cardenal sostuvo que es necesario "no ignorar primero, para luego usar a
fondo el magisterio de la Iglesia en estos años, especialmente la línea de
renovación a partir del Concilio Vaticano II".


    Pero no sólo una recuperación pastoral y teológica, el prelado afirmó
también que "es imprescindible volver a cultivar la salvación del alma en la vida
cristiana personal, porque si uno no se preocupa de la raíz de su recta relación
con Dios, poco podrá preocuparse de su vida cristiana y humana".

    El cardenal concluyó su conferencia recordando el contenido central de la
alocución del Papa en Cuatro Vientos, cuando invitó a los jóvenes, siguiendo la
"escuela de María" a "recuperar la vida interior y la contemplación, y sus
consecuencias prácticas en la lucha contra el terrorismo, la defensa del hombre,
de la familia, del matrimonio, etc."

				
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