Desarrollo crecimiento maduracion aprendizaje - DOC by belenarceo

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									Colegio Claret Espacio Curricular: Psicología 2º año “C” Profesora: María Belén Arceo

El proceso evolutivo: qué queremos decir cuando nos referimos a Desarrollo- Crecimiento- Maduración- Aprendizaje
Como suele suceder, estamos muchas veces inclinados a utilizar palabras cuyo significado resulta difícil precisar. Esto acontece en términos como Desarrollo- Crecimiento- Maduración- Aprendizaje. DESARROLLO: Deriva de “desenrollo” y da la idea de algo que se va descubriendo ininterrumpidamente en el tiempo. Cualquier diccionario nos agregará que en sentido figurado, debemos entender este concepto como sinónimo de acrecentar o incrementar algo, sea de orden físico, intelectual o moral. ¿Pero sirve esta apreciación para aplicarla a la Psicología? Veamos. José Bleger en su “psicología de la Conducta” nos cuenta que éste es un concepto que regía en Psicología Evolutiva antigua, por considerar que todas las cosas preexistían y sólo había que descubrirlas “desenrollando” lo que antes estaba “enrollado”. ¿Parece un trabalenguas? No lo es tanto. Científicos modernos han descubierto que el desarrollo en el hombre- que es quien nos interesa- no es un fenómeno uniformemente continuo, sino todo lo contrario, presenta “saltos” que alternan con momentos de cierta estabilidad, y agregan que cada persona cuenta con su propio ritmo de desarrollo aunque se inscribe ciertamente en una modalidad general propia de toda la raza humana. Esta característica es la que nos va a permitir estudiar los fenómenos psicológicos según determinados niveles y detectar variaciones significativas dentro de cada uno de ellos. También nos dice Bleger que el encuadre evolutivo sostiene que cualquier momento por más complejo que sea, se ha desarrollado a partir de otros muchos más simples y que han ido complejizándose al integrarse en otros- posteriores y superiores- en tanto más diferenciados, heterogéneos, lábiles y especializados. Algo similar es sostenido por el enfoque psicogenético. Piaget habla del desarrollo – orgánico y mental- como aquel movimiento que se transita desde el nacimiento hasta la adoadolescencia, con una posible marcación de tiempos y caracteres que él denomina “períodos” y que guardan la particularidad de integrarse unos (los primeros) en otros (los posteriores) sin perderse nada de lo logrado. Antes bien, el período que integra a sí al anterior, se enriquece con éste, superándolo pero sin abolirlo. R. Spitz considera al desarrollo como la emergencia de formas de funcionamiento y de conductas que resultan de la interacción entre el organismo y el medio que lo circunda. Sin duda, podríamos seguir citando a diferentes pensadores encontrándonos con variados esfuerzos por delimitar un término que en sí es difícil de precisar. Y lo es porque encierra en sí mismo a otros conceptos como son el crecimiento, la madurez y el aprendizaje. A los fines pedagógicos, vamos a tratar de delimitarlos tratando de preservar la plasticidad que a cada uno le compete. Entenderemos por CRECIMIENTO a las modificaciones físico- biológicas como el aumento del volumen de la capacidad craneana, el alargamiento de los huesos, etc. El crecimiento físico posee algunas características tales como su dirección – genéticamente establecidacéfalo- caudal y próximo- distal. El ritmo de tal crecimiento no es uniforme y de hecho algunas partes crecen mucho más que otras y en tiempos diferentes, apareciendo como “brotes” o “estirones”

En el desarrollo de una persona “normal” y acompañando al crecimiento tal como lo vamos entendiendo, coincidimos con Jersild en señalar a la MADURACIÓN como un proceso presente en todas las etapas de la vida. El concepto de maduración es controvertido, pero aceptamos referirlo a aquellos recursos o posibilidades que posee una persona y la forma en que los instrumenta. El autor la considera “no una meta distante, sino una realidad presente” y en la medida que alguien pueda poner de manifiesto sus aptitudes para ser él mismo en armonía consigo y con los demás, será considerado como maduro. Por el contrario, alguien que no utiliza los recursos que debe poseer en un momento evolutivo cualquiera (si de 2 años para 2 años, si de 15 para 15, etc.), será considerado inmaduro. Este término fue impulsado principalmente por A. Gesell (enfoque descriptivo) y también por otro autor. G. Allport. Este último marcó una diferenciación importante del concepto tratado: los aspectos de diferenciación e integración. La diferenciación remite especialmente a la especialización de cualquier estructura y capacidad, es decir, cuando se pasa de acciones globales a otras específicas. Por ejemplo, en el lenguaje se pasa de la palabra- frase ala diferenciación de cada elemento que compone una expresión (sujeto, predicado, verbo, sustantivo, artículo, etc.). Algo parecido encontramos en el desarrollo motriz: el bebé pasa de un movimiento global a otro tan específico como puede ser el manejo del lápiz o el pincel. La integración refiere a la subordinación de las partes al todo del organismo. Esto implica la aceptación de niveles jerárquicos como la han señalados los reflexólogos partiendo de los reflejos condicionados que se integran en los hábitos y éstos se constituyen en rasgos que a su vez van a conformar la personalidad, configurada como la integración de mayor jerarquía. Luego, desde esta apreciación, se hablaría de madurez cuando se ha alcanzado diferenciación e integración en las diversas capacidades. Por último y cerrando el cuadro del desarrollo, nos queda la noción de APRENDIZAJE, la cual la entendemos como aquella modificación provocada en la persona debido a la experiencia o ejercicio. Aprender (prender a), adquirir un conocimiento de algo, darse cuenta, lleva implícita la noción de proceso, y por ende también, de tiempo. El aprendizaje puede ser sistemático (voluntario, metódico) o asistemático (aquellos aspectos que se “nos prenden” sin que nos demos cuenta), por ejemplo, la forma de hablar en una familia o ciertos hábitos. El aprendizaje está estrechamente relacionado con los conceptos que vimos antes y tal vez el que más se relaciona con el medio social, pero son interdependientes. Veamos, una buena alimentación favorece un buen crecimiento y disposición al aprendizaje que a su vez permitirá estimulaciones tempranas en el bebé favoreciendo el proceso madurativo y el desarrollo en general.

Villegas, Margarita. Ficha de cátedra de Psicología del desarrollo III. 2004. Universidad del Salvador. Facultad de Psicopedagogía.


								
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