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Flor de Izote No. 01

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Flor de Izote No. 01 Powered By Docstoc
					                                                     Huacal de investigaciones chintoístas:
                                                     Rocío Arroyo, Jorge Jolmash, Ache Ele.

                                                     Diseño:
                                                     malaB-yroF



                                                     Agradecimientos:
                Flor de izote                        A la Comunidá Chinta, del Feisbúk, que hace que el
                                                     Chintoismo tenga sentido y siga vivito y culiando; a
es una publicación electrónica que tiene como
                                                     Los Vodevil Internacional, que en Chintopias
propósito la difusión de escritos que se inspiran
                                                     demuestran que están vivos y que en su colache
en esta forma del escapismo              literario
                                                     sónico chintópico demuestran que hay de dulce, de
denominado Chintoísmo. También se interesa por
                                                     chile y de manteca, para disfrutar voces y melodías;
difundir imágenes, objetos artísticos, que tengan    a la chava que me vende tortas de queso de cebra en
como sustento visual, discursivo, los referentes     la Coloña Revolución; a don Juan por las tortas de
de las hibridaciones culturales, en esos cruces      jamón de la Coloña Salú; a una amiguis que me
identitarios entre lo popular, el kitsh, la          echa los perros, pero todavía no me dejo; a Roberto,
economía informal, y los espacios de recreación      bazarero de la Coloña del Moral, que me vende sus
para el ocio y el aliviane.                          mercancías casi regaladas; al sol de mayo que me
                                                     saca harto sudor de atcilas, entrepierna y nuca; qué
El Chintoísmo es la filosofía prosopopeyica que
                                                     chinga con los aguaceros que hacen que me crezcan
surge como rama fértil del denominado
                                                     más los hongos de las paturrias; a los puesteros de
Escapismo Literario, que tiene en el Profesor
                                                     los bazares dominicales que en veces me regalan
Zovek a su omnipotente creador y esparcedor
                                                     hasta jicaletas y pencas de flor de izote; a las chavas
(entre dador, sembrador y máximo practicante
                                                     que atienden las gordas de chicharrón, los sábados
del esparcimiento escapista)                         en el bazar de la calle Leizegui y los domingos en
El Chintoísmo es el modo de ser y de pensar de       Lomas Verdes; a la caña de Mawis; a las doñitas
quienes se adscriben a sus conocimientos, a sus      que me emplean de mandadero; a Susanito, El Niño
prácticas y deviene movimiento en tanto es           Señor, porque se le va quitando poco a poco lo
particular manera de morar el ser, por parte de      fresa; a los cirujanos-tablajeros del mercado
                                                     Jáuregui, porque cuando paso por allí me recuerdan
los chintos, ahora con un tentáculo visible en el
                                                     los cuadros de Francis Bacon; al boletero del
Feisbook.
                                                     camión 3476 que va de Xalapa a Baxtla y no me
                     (Sick)                          cobra el pasaje; al equipo que arma la Flor de Izote,
                                                     besito de chipitín cues.
Por motivos editoriales, no vaigan a crér que por
hueva, todos los tecstos presentados respetarán      Por supuesto que gracias a quienes colaboran o
la ortografía y sin taxis de sus autores,            colaboraron como Rosuka Pop y sus diseños, como
asumiendo que tanbién los horrores gramaticales,     este más visible de la Flor de Izote, y por su pollo
ortográficos, de dedo y la diselxia son parte del    que al buen Pablo Aguilar por armarnos la
                                                     convocatoria deste numeral.
chinto que habita en el interior de cad’uno de
nosotros. Y ya, es todo.                                                   Atte:
                                                                   Consejo de ancianos de
                                                                     La Flor de Izote
                                            ÍNDIOCE




01. TENCHA LA GEMELA ........................................................................... 1

02. LA LUCHA (1 DE 6) ............................................................................ 4
03. DIÁLOGOS ANIMOSOS ......................................................................... 5
04. LA LUCHA (2 DE 6) ............................................................................ 7
05. DIARIO DE OBRA .............................................................................. 8
06. LA LUCHA (3 DE 6) ...........................................................................10

07. CRÓNICA DE UN VELORIO (1 DE 3) ...........................................................11

08. LA LUCHA (4 DE 6) ...........................................................................13

09. SIEMPRE SUPUSE QUE LAS APARIENCIAS ENGAÑAN ...........................................14

10. LA LUCHA (5 DE 6) ...........................................................................16

11. EL SER CHINTO… ............................................................................17

12. LA BARBAJANA ...............................................................................18

13. CHINTO JUEREÑO ............................................................................19

14. LA LUCHA (6 DE 6) ...........................................................................20

15. DIEZ POEMAS OLD FASHION ..................................................................21

  01. VIGENCIA DEL SONETO ....................................................................21

  02. MIL VIDAS.................................................................................21

  03. NO SERÁ EL DESTINO… ....................................................................22

  04. EL AHOGADO A LA TORMENTA ..............................................................22
  05. AUTORRETRATO CON NARIZ DE PAYASO ....................................................23

  06. SINCERAMENTE TUYO ......................................................................23
  07. ARIA PARA SOPRANO DRAMÁTICA ..........................................................24

  08. ARIA PARA SOPRANO LIGERA ...............................................................24

  09. FLORES PARA LA VIRGEN DE GUADALUPE ...................................................25

  10. NATURALEZA DEL INFIERNO ...............................................................25
16. LA SALSA DE CHILE SECO Y LOS CHILES RELLENOS DE DOÑA IRMA EN EL MERCADO RENDÓN DE
  XALAPA.........................................................................................26
17. NUESTROS PATROCINADORES .................................................................28
                                     TENCHA     LA GEMELA

         (DE LAS HISTORIAS DE EL CAMINO LUNÁTICO, DEL ABATE LENGUAS)

                                                                        Por Ánima de San Bruno.
Tencha se enjuaga el pelo en el agua del río, la luz de la luna es un brochazo de óleo, sobre la
escarpada ladera pasa el tren, rebufa, hasta el agua estancada se pliega el humo de la
locomotora, reflejando la negrura reluciente de la máquina, el grillerío arma un ruideral que
sólo interrumpe el chorro de agua que cae de la cabellara de la mujer. La roca pulida por los
siglos de viento recoge el peso desnudo de Tencha. Alla arribita del tren, en algún cabús,
algunos harán de las suyas.
Tencha correrías. Tencha fruta mordida, líquido rojo cayendo por las junturas de sus labios.
Tencha pelo al viento, jorobada sobre espinas y zarzales brutos. Tencha atando la vaca
demacrada de chiches caídas, en el horcón seco del corral. Tencha absorta, curando con sus
buenas artes a cuanta gente le llevan, bajo las estrellas. Tencha sanando el rostro de un
muchacho horrible, una noche de eclipse lunar. Tencha frotándose el sexo bajo las rayas de sol
que le pegan debajito del techo de maderas roídas. Tencha lamiendo de sus pezones la leche
caliente de su amante fugaz…

Lenguas me habla de la gemelita, de la hija de Satanacio y me da risa (pero pa’ dentro, osease
pa’ mis propios humores internos) porque cuando habla de Tencha el pinche Abate Lenguas se
rasca los güevos, se güele las manos, agarra su vaso con bacanora y guarda silencio.

   — Fíjate Animita que la chamaca era muy vivilla. Desde mocosita ya la veías como conejillo
     entre los matorrales, siempre en las manos llevaba cuanto hierbajo cortaba, flores,
     ramas espinosas, hojas. Todavía la miro olisqueando esos vegetales, punzando con las
     uñas algunos tallos, ora lechosos, ora aguañosos, con su vestidito todo acribillado de
     manchas.

       La vida de Tencha es un misterio; a mí me contó una señora que la acusaron de haber
       matado al hijo de un ranchero muy poderoso de la sierra. Entonces la mujercita ya no
       vivió nunca en paz, mientras su hermano se dedicaba a los negocios con aquellos
       hombrecillos que te conté, su gemela siempre andaba con la anciana que asegún le
       indicaba las propiedades curativas o dañinas de las plantas. Pero la vieja era más un
       cuento, porque quien llegaba hasta la sierra buscando especies raras de plantas era
       Última, esta sí para que veas, toda una leyenda porque venía hasta Sonora, desde el
       gabacho, para recoger lo que necesitaba. Así llegaba, así se iba. Pero antes le pedía
       Última prestada a Tencha, a la anciana, entonces se perdían las dos mujeres varios días
       por el monte, nadie sabía nada de ellas, hasta que regresaban todas cansadas y como
       idas.

Tencha desnuda a la luz de la luna. El tren se detiene, se escuchan varias detonaciones que
hacen aullar a los coyotes, después el silencio. Tencha ni se inmuta, sigue limpiándose el cuerpo,
con esa agua que escasamente corre en el arroyo; para el alma tiene otro tipo de limpia,
confusión de lágrimas y húmedas melancolías. Tencha hermosa, Tencha toda vida.
   — No está muy claro cómo fue que desapareció la Tencha, la mera verdad, el caso es que
     asegún le trajeron a un muchacho para que le curara de una tristeza muy profunda, un
     hombre como de 25 años de edad, todo flaco, como chupado. Le explicaron que llevaba

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       días sin comer, que hablaba solo, que lloraba mucho, jajajaja, cuando lo que debieron
       haber hecho era llevarlo con alguna mujer para que le pusiera el pito como brazo de
       muerto, que se lo cogieran al derecho y al revés, y sanseacabó, pero bueno. El caso es
       que se lo dejaron a Tencha, quien les dijo que podía curarlo, nada más que se lo dejaran
       un tiempito para que por la noche ella juntara lo necesario para hacer un brebaje que lo
       iba a levantar luego luego. Pero no contaban con que Tencha también fuera blanco de
       las envidias. El caso es que ese día que le trajeron al muchacho, ella se pasó toda la
       tarde preparando unas yerbas, que mezcló en una jícara con alcohol. Sacó el trebejo
       ese al patio, lo dejó colocado sobre una roca blanca, miró que no hubiera nadie cerca y
       se metió al jacal donde estuvo platicando con el hombre mustio. El caso es que algunas
       horas después salió por el brebaje, lo llevo a una mesa cerca del fogón, con la ayuda de
       un embudo hecho de hoja verde, lo vacío dentro de una botella, le dio al hombre a que
       bebiera casi todo el contenido de la botella, este se mareo todito, Tencha le acercó una
       silla para que se sentara, y se fue quedando dormido. Tencha sabía que a veces eso
       pasaba, así que no le dio mucha importancia.

   Al pueblo habían llegado unas mujeres muy jóvenes pidiendo trabajo en lo que fuera, entre
   ellas venía Lucinda, una moza muy bonita, con unas piernas de potranca y un cabello muy
   largo todo negro, negro. Era de jale la muchacha, tenía unos ojos aceitunados que cuando
   les pegaba el sol brillaban hasta casi ser transparentes, enamoradiza también la chamaca.
   Una mañana conoció a Sotero, un peón de por allí. Se quedó prendada de él cuando vio al
   Sotero desnudo del tronco, trozando leña. Una noche de baile se encontraron, se miraron,
   comieron borrego asado casi juntitos. Ella sólo le habló poquito, lo apartó de la gente y pasó
   lo que tenía que pasar. Pero resulta que este ranchero estaba enamorado de la Tencha,
   entonces todo estaba listo para que hubiera problemas. Llegó el tiempo en que las tierras
   se estaban secando y ahora trabajar en la mina era lo mejor para tanto hombre de la
   región. Sotero se fue, no le avisó a Lucinda. Lucinda pensó, según sus ocurrencias, que se lo
   había trabajado la Tencha…

Tencha y Sotero. Sotero y Tencha. Sobre el catre la espalda de él resiente las magulladuras
del mecate rudo sobre su piel. Tencha a horcajadas gime bien atrancada sobre Sotero, parece
que llora pero en realidad lo que pasa es que la mujer está estallando de placer. Sotero la
sostiene, se viene dentro de ella, terminan, los dos se abrazan, la noche los sostiene en un claro
concierto de ruidos animales; sobre el catre los sudores compartidos, el beso que sella con su
tufo de alcohol una risa compartida y luego el silencio.
   — Hubo muerto esa vez en la choza de Tencha. Vinieron unos hombres a recoger al
     muchacho al que Tencha iba a curar, pero tamaña sorpresa se van dando cuando ven
     botado al joven en el suelo de tierra seca, todo blanco, blanco, con un espeso vomito
     rodeando toda su cara y la cabeza.

       Tencha tuvo que huir, nunca se le volvió a ver. Ya en plena huida, la tercera o cuarta
       noche que pasó entre los cerros, bajo la penumbra de la noche titilante, se dio cuenta
       de lo que en verdad había pasado. Llegó hasta su memoria que cuando salió por el líquido
       de la jícara notó que estaba más espeso de lo que debería estar, pero no hizo caso, fue
       adentro, lo echó en una botella y lo se lo dio a beber, el enfermo ansioso lo tomó casi
       todo. Ahora Tencha también recuerda un olor como de yuca amarga y sangre menstrual,
       luego luego pensó que ella no era porque no estaba en sus días, pero en ese momento


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       pensó que algo había complicado la cura. Sintió una abrupta turbación pero no hizo nada
       más, decidió sentarse en el suelo y mirar cómo evolucionaba el hombrecillo ese.
Pesado el fardo de una humanidad que se está yendo de este mundo. El muchacho cae de
bruces sobre el suelo de tierra seca, Tencha se da cuenta de que las cosas salieron mal, se
levanta del suelo de un tirón, observa al hombrecillo sufrir unos como ataques allí tirado, se
está muriendo…

Tencha allí, bajo la noche de su tercer o cuarto día de huida se da cuenta de que alguien le jugó
mal, ata cabos mentalmente y da con que seguramente alguien mezcló un veneno letal en el
líquido que estaba en la vasija. Tencha se va adormilando poco a poco, el cansancio la atenaza y
antes de quedar profundamente dormida, sus labios alcanzan a pronunciar el nombre de
Lucinda.

   — Pues sí Animita, eso fue lo que pasó. Casi se traga la frase este Lenguas, porque al
     decirla pega chico bostezo ya entre briago y adormilado, se ve que ya quiere
     entregarse en los brazos de Morfeo.

   — Újule mi Lenguas, pobrecita de la Tencha, le jugaron rudo, pusyá.

La noche en que el Abate Lenguas me contó la historia de Tencha fue la última que lo vi, al otro
día, al cantar el gallo madrugador él ya no estaba, pucta costumbre de juirse pues’n. Ojalá le
haiga ido bien porque siempre me tuvo consideración y me contaba un chorro de historias, como
esta de los gemelitos, los hijos de Satanacio, uuu y un titipuchal más, pero mis queridos
chikitines, por esta vez ya es suficiente. Calmantes montes, serenidad y paciencia que ya
despuesito les cuento otra. Besitos.




                                               3
SERIE FOTOGRÁFICA

  LA LUCHA


     (1 DE 6)




        4
                                   DIÁLOGOS     ANIMOSOS:

Un día, echándome unos mezcales oaxacañeros, convivía con varios personajes de singular pinta
xalapeña y de repente vi al Ánima de San Bruno entrar por la puerta. Lo reconocí por la barba
grande y sucia que traía, estilo changoleón, y porque su playera decía ―Yo soy El Ánima de San
Bruno‖. Usaba un sombrerito de palma y colgado al hombro un morral. Lo saludé de manera
respetuosa pues conozco su reputación no sólo en estos asuntos de la internet, también sé de
sus diálogos con el Magnánimo Profesor Zoveck ya hace algunos años atrás a la fecha, aunque
su respuesta a mi saludo fue un gran: ―¡no mames!‖.
Ya entrados en tragos y más en confianza, empecé a escarbar en su mente de manera amistosa,
con ganas de saber mas chintadas y develar los misterios de la vida chintoista, comprender el
lenguaje que se utiliza, saber qué onda con los xalapeños, si sólo ellos son chintos o hay chintos
interestatales, aunque más bien, yo creo que ya estábamos bastante cuetes.

Esto fue lo que resultó de esa plática. O más o menos:

   -   ¿Qué música escucha el Ánima de San Bruno?

               Me gusta el rock, pero del bueno: Johnny Laboriel, Los locos del Ritmo, Los Dug
               Dugs, El Recodo, lo que se pueda bailar, pues. En general escucho mucha música,
               me gusta la electro-clásica y tengo por ahí uno de trans-ópera muy bueno para
               las fiestas. También me gusta el jazz.

   -   ¿Existe la música chinta?

               Awebotz. Lo chinto está en todas partes. Una canción puede ser una rola
               buenísima en el círculo de la alta cultura y convertirla a lo chinto al ponerla en
               ciertos espacios chintines. O sea que, lo chinto surge a partir de lo etéreo y de
               lo físico. Lo chinto puede ser chinto de nación o hacerse chinto por influencia
               del medio. Esto no sólo pasa con la música, también pasa con la comida, el
               bailongo, el chupirul, los cuadernos, etc.

   -   Y un chinto, ¿se sabe chinto?

               No necesariamente. Muchas veces al vivir dentro de la cotidianeidad hace
               invisibles muchas cosas. Lo importante de los chintos, creo, es que muchos de
               ellos no se consideran chintos, aunque tengan actitudes meramente chintas. Y si
               a caso se saben, se hacen weyes. Por ejemplo: hay muchos chintines que se van
               a los antros y terminan hasta el cuete con Nacardi blanco, a sabiendas que es
               una porquería de chupe, y bailando duranguense. Y muchas veces, estas
               actitudes chintas son socialmente aceptadas dentro de cierto grupo. Esto hace
               que se validen las conductas chintas y por lo mismo no son censuradas. En
               algunas ocasiones serán censuradas por el individuo mismo, a nivel de la
               conciencia al darse cuenta y pensar: ―¡esta onda ya está bien naca!‖, pero
               frecuentemente será rescatado por el grupo social calificador, y           muy
               probablemente le valga madres y siga bailando impulsado por los alipuses que
               lleva encima y el movimiento de las chamaconas. Y aclaro que no tengo nada
               contra el duranguense, pero creo que sí hay que ser coherente con lo que se es.
               Si se es chinto, pues hay que serlo bien. Así como éste hay un chingo de



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               ejemplos más. Como ya lo dije, en la comida, en los restaurantes, en los
               despachos, etc.
               Además, lo chinto tiene la necesidad de ser expresado. Es como una olla de
               presión que no lo deja ser, que pide a gritos libertad, aunque sea con válvula, de
               poquito a poquito, pues´n.
   -   Entonces, ¿todos somos parte del chinto?

               De alguna manera sí. Lo validamos, le damos esa calificación y al dársela lo
               hacemos visible, real. A lo mejor no de manera activa o consciente. Pero ahí
               está. Y con respecto a las actitudes chintas que tomamos, aunque muchos no
               sean chintos de corazón, pues, ¿qué tanto es tantito?
   -   ¿Qué pasaría si no existiera el chinto?

               El mexicano no sería mexicano. El chinto está en la cultura mexicana, y no es
               cuestión nueva (ver el albun del feits Precursores del movimiento chintoista).
               Esto es parte de la mexicanidad. A algunos nos da gusto el chintiar de vez en
               cuando (risas), nos da risa, pero para otros es una forma de vida.

   -   ¿Qué es el Ánima de San Bruno?

               Simplemente soy muchos xalapeños en uno. Haz de cuenta el 2 por uno, ¡pero
               con un chingo! Tengo unas pinchis orejotas bien chiras.

   -   ¿Usted es el autor de esta teoría chintoista?

               Naranjas y limas, mi rey. Todo lo que te acabo de decir es el resultado de
               extensos diálogos y reflexiones que he tenido con el Zoveck y mis amanuenses.
               Ahí les dices que les mando besos polchi.

   -   Por último, ¿qué sigue en la vida del Ánima?

               Pues mientras irme a echar un cañón al callejón del ―mión‖, al fin que ya horita
               como está de moda ya no hay pedo de chupar ahí afuera de los bares y se pone
               la pasarela a todo dar. Aprovecho para mandar saludos y besitos a todos los
               seguidores del feits.

Gracias Ánima, por las sabias palabras y espero te apersones en un futuro no muy lejano para
seguir dialogando estos asuntos que son de interés de toda la comunidad.



                                                                       ARTURO RODRÍGUEZ LARA




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                                                                                      18 de marzo de 1986
                                                                            Milpoleta, Valle Jovel, Chiapas.
                                                                                    Casa de Don Dodecimo

Nota: aunque estén redactados de manera cuasi correcta las aportaciones de Don Dodecimo 1
no he omitido el acento ni la manera de pronunciar las palabras por parte de mi interlocutor,
así que pido de ante mano escusa y no se mal interprete la manera de presentar el documento.
Don Dodecimo, hombre de aproximadamente 86 años, de piel arrugada en matiz canela (el cual
ha obtenido debido a los genes de su padre indígena), ojos grandes y profundos, sus manos
grandes y toscas por el trabajo duro sostenían un viejo sombrero de paja que tejía sobre su
regazo azulado, debido a sus pantalones de mezclilla que contrastaban con su playera amarilla
con logotipos de cierto partido político de la región.

En la estufita de dos hornillas hierve el agua para café en una olla de barro que bien sirve
algunas ocasiones para cocinar frijoles. La mujer de Don Dodecimo soltó un polvo de color
oscuro que inmediatamente comenzó a mezclar con el agua de la olla con la cuchara de madera,
mientras con la otra mano jalaba el humo que despedía de la olla para olerlo, a diferencia de su
esposo ella aún conserve sus faldas, huipiles y pies descalzos al andar.

El propósito de mi visita a esa casa era el de conocer la versión no oficial de las personas
exiliadas a partir de los movimientos religiosos que se presentaron en el estado en décadas
anteriores.

       — mirálo te lo voy a pedir de favor que me digás que querés que te hable, haber si te
         sirve en lo que querés hacer pué, ya me lo dijo el dirigente municipal que ibas a venir.

Dicho esto se acomodo en su silla, buscando entre sus bolsas, sacó una pipilla, colocó tabaco
puro, agitó su encendedor y dio aspiro al tiempo que acercaba el fuego a la pipa, soltó el humo
lentamente y se dirigió de nuevo a su mujer.

       — servíle café al hombre, y hacés unas dobladas pa´la chucha 2. Ora, si, decíme que quiere
         que le diga –dijo dirigiéndose a mi.
       — hábleme de usted, de su vida, sus recuerdos, lo que siente y lo que opina de lo que ha
         observado a través de todo este tiempo. —contesté tratando de ser sincero, honesto y
         respetuoso, al tiempo que tomaba entre mis manos la taza de café que la señora me
         ofrecía.
       — ah, velo pues, ´tonces poné atención, ¿lo vas agravar no?, no te lo voy a decirlo todo
         mi vida, solo lo que podés oírlo ¿viste?.

Comenzó su narración así:
       — todos mis años los he pasado aquí, pocas veces lo he ido al pueblo, ya no puedo ír, antes
         no lo iba por que no nos lo dejaban pasar, ora ya no voy por que mis huesos no aguantan
         mi paso. Mi tata me llevaba a negociar las mercancías con los parientes indios, ya se
         había salido del pueblo por que mi madre no era del ejido ni de la religión que se tiene
         ahí, y pus el amor es el amor…

1
    Llamado asi por ser el 10 hijo, pero su padre no sabia contar y su madre no se opuso al nombre
2
    Palabra que se utiliza para nombrar a los perros, en este caso está adaptado al femenino del animal.
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           Lo malo era que no era india mi nana, era de la familia que vivía aquí a la vuelta, esta
           tierra donde tengo mi casa es parte de lo que era todo el terreno, si estaba bien
           grande pues, teníamos ganado antes, cuando no estaba prohibido tener tus animalitos
           sueltos, no que orita solo amarrados, se entristece el animal y ya no funciona, la leche
           ya no sabe igual, los quesos el blanquio todo no sirve si el animal ta´triste.

           A mi ni me lo querían, me trataban bien mal los hijos de los caxlanes3 por ser indio, y el
           otro los indio me pateaban por tener sangre quemada de caxlan, pero ahí luego y pronto
           mis tatas me hacían no ponérmelo triste, me hablaba mi nana para que no hiciera yo
           caso pué de que decían de mi.

           Ya luego nos fuimos de aquí, me llevaron a Jovel, la mera cabecera municipal, pero fue
           pior mirálo mas feo me trataban, creían que yo era el mozo de mi nana y no era cierto
           pué era yo su hijo, pero me fui a la escuela y lo mesmo, me salí, mejor lo busque mis
           tierras y mi mujer, no esta otra que tenia yo pero se me murió un día, solo la encontré
           fría sentada en le metate, caso me dio hijos, esta mi mujer que tengo ahorita si me dio
           los que la otra no pudo, está me los cumplió, pero donde ibas a creer que pudiera yo
           mantener tanta boca, no se puede, aunque tengás tus parcelas y tus animalitos no
           resulta, mirálo mi mujer usa pura nagua de lana pero ya no hay campo donde coma
           zacate el borrego, se hacen mas casas en la tierra y ya no hay lugar pa´ que coman y
           luego no ta´ buena su lana y no sirve pal hilo que se hace para la nagua.

           Como aiga sido, lo mas mejor es que nunca me dejé que sus lenguas me envenenaran el
           corazón, por que no son ellos quien habla, son kronta 4 pué nunca lo van a estar de
           acuerdo, yo por eso me vine aquí donde no me molesten, donde no me digan nada, donde
           yo pueda yo ser yo sin que me digan habladas como lo tienen la costumbre de hacer.

Dicho esto buscó con la mirada a su mujer, cuando la localizó con tono amable y a la vez
poderoso le dijo: ¿y las dobladas que te lo dije hicieras?

Ello corrió hacia el extendiéndole un plato con tortillas rellenas de frijol y arroz, lo colocó
frente a él y se retiró a seguir con sus labores.

Yo totalmente extrañado por lo que acababa de pasar no entendía por que se las había servido
a Don Dodecimo, si eran para la perra. Al observar mi cara de asombro don Dodecimo, se rio y
me dijo:

       — no se espante siñor, se las pedí, para la chucha hambre que me dio por contarle aste lo
         que quería, si no quere uno, yo si le voy a hincar el diente, que ya me ladra la tripa…
No hablamos más desde aquella ocasión, ni tampoco pude saber que opinaba sobre lo que
realmente quería hablar, ni tampoco me dejó preguntarle que era ser chintito para él, espero
que Don Dodecimo se encuentre bien o como el dijera, ―en descanso con su indio y su caxlán‖.
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3
    Palabra despectiva con que los indios se dirigen a los mestizos, puede tener varios significados y orígenes.
4
    Envidioso en Tzotzil.
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                            CRÓNICA    DE UN VELORIO     (1   DE   3)
Tenía un vecino que estaba medio panzón y que se dedicaba a la carpinteada, a propósito que su
trabajo no era ni tan chido y era un tanto carero a la hora de cobrar. Pero si bien, no nos
interesa la vida de Don Domingo, es más, ni siquiera la vida de su señora esposa que estaba
inmersa en el tráfico de comida en las grandes obras públicas y privadas: Doña Evangelina. Creo
que en más de una ocasión nos envió garnachas, tamales o pozole pa’la trompeadera. Pero como
se escribió unos renglones atrás: No nos incumbe ni siquiera la vida de Doña Evangelina, tal vez
inicié escribiendo de mis vecinos, para no dejar en completo anonimato a nuestra estrella
principal, pese a los intentos desesperados de poner nombres ficticios a nuestros personajes
tan reales y por demás comunes, tal vez ni siquiera debí haber empezado de esta manera este
pésimo intento de obra seudo-literaria. Debí, ciertamente, haber comenzado escribiendo de la
vida de Doña Rosario, madre de Doña Evangelina y protagonista principal de esta descripción.
Pero caemos en un nuevo problema: Este escrito está tan fuera de onda que ni siquiera trata de
la vida de Doña Rosario; más bien de su muerte.

     Eran cerca de las seis de la tarde de un martes del mes de lluvias cuando mi madre
acercóseme amenazante y con alargada y triste voz díjome:

   — Hace rato fue a verme Gloria, la nuera de Doña Evangelina, para avisarme que acaba de
     fallecer Doña Rosario…

      Sobrevino un silencio sepulcral, seguido de un rostro ecuánime por parte mía y un
hipócrita sonido similar al de una serpiente, para reflejar la gachez del evento.

   — Tenemos que ir al rato al velorio —dijo mi madre de manera solemne con ese cierto
     toque que hace que la palabra «tenemos» obtenga un peso monumental y agregó para
     hacer más grande mi pesadez— dice Feliciano que nos da el aventón al rato…

   — ¿El aventón? —pensé en voz alta a manera de cuestión y arremetí— ¿ps hasta dónde es
     el susodicho velorio?

   — Ahí en «El seis» —agregó Madremía mientras ponía su característica cara de «es a
     güevo compadre así que vete haciendo a la idea» y no conforme con el atropello dijo
     para finalizar la conversación— así que debes estar en la casa antes de las ocho, para ir
     a darle el pésame a Doña Evangelina, acuérdate que ella siempre ha estado pendiente
     de ustedes cuando se enferman y es menester que la acompañemos en estos momentos
     tan difíciles.
      Algo en mi interior me dijo que no siguiera alegando y que me hiciera a la idea de que esa
noche iba a ser muy peculiar. Así que cesé en mi afanoso empeño y comencé a pensar, con
cierto coraje, en todas las garnachas de Doña Evangelina que me había devorado en el tiempo
transcurrido, y por cada una que recordaba me repetía una y otra vez que mejor me hubiera
aguantado el hambre para no tener que pagar el «favorcito», pero bien dicen que «nadie sabe
ni el día ni la hora» y total que echándole la culpa al destino decidí cargar con mi cruz y
aventurarme a acompañar a mi madre al renombrado «chilladero».

      Ya para las siete y media de la noche estaba sentadillo en la sala de mi casa cual chamaco
bien portado, esperando el momento de la verdad, pensando entre tantas cosas en el Control
de Lecturas que se efectuaría sin mi consentimiento al día siguiente en clase de Eva, y al
pensar en eso, pensaba también en que me desvelaría indudablemente esa noche y no

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precisamente estudiando, sino más bien enclaustrado en un ambiente gris y melancólico
tomando en cuenta también que el famoso pueblito llamado El seis, se encuentra en el kilómetro
seis de la carretera Xalapa-Coatepec, de ahí el curioso nombrecillo. Me rondaba en la cabeza el
Control de Lecturas a las ocho de la mañana y sobre todo que me iría de la tostada en el citado
tormento.

     Entre tanto pensar y tanto esperar, se llegaron las nueve de la noche y para cuando hube
reaccionado, estaba invadido de sueño, por lo que subí a ver a mi madre.
   — Jefa —dije decididamente y con un toque de preocupación, obviamente incierta— ya
     son las nueve y no llegó Feliciano, yo digo que ya no vamos al velorio ¿o sí?
   — Pues yo digo que ya no —resolvió sabiamente Mamma mía

      Encaminé mis apesadumbrados pasos a mis aposentos, con la intención de caer inerte
sobre el colchón de mi cama y dormir como poseído hora tras hora antes de mi ejecución en el
Control de Lecturas. Pero hubo algo que detuvo mi marcha y me dejó titubeante por unos
instantes.
      La puerta de la sala se abrió lentamente y se asomó la silueta de Feliciano cargando un
enorme bulto que a simple vista me pareció un ramo de flores, de ésas que la gente le lleva a los
familiares de los difuntos para decirles sutilmente «se te va un ser querido, pero llegan un
chingo de flores a tu casa, ánimo, no estás solo».
      Los detalles del viaje efectuado en el coche de Feliciano, en el filo de las nueve y media
de la noche, con rumbo a un velorio inmerso en la precipitación pluvial de otoño, en uno de esos
pueblitos que nunca cambian, carecen de peso literario, por lo que los omitiré.

       Hube perdido la noción del tiempo para cuando llegamos a la desviación carretera que nos
lleva al mentado lugarejo. Y para no errar en nuestro peregrinar, Feliciano detuvo el armatoste
con ruedas junto a una casita modesta a orilla de sendero, una niña de aproximadamente doce
años y con ropajes escolares se disponía a entrar a su casa cuando fue importunada por
Feliciano que cuestionaba el paradero de la familia Trejo, que en aquella noche se dolía de la
pérdida de su último pilar: Doña Rosario Trejo.
      La respuesta no se hizo esperar, la niña contestó vivamente la ruta que debíamos seguir
para llegar a la propiedad de los Trejo, dando santo y señas como lo eran: la tortillería, la
tienda de abarrotes y los Nintendos.
      La plática de Madre nostra y Feliciano conductor, que hasta el momento anterior a la
aparición de la chamaquita en esta narración debió haber girado en torno al hecho del deceso
de Doña Difunta cesó casi por completo, cuando, a escasos seis o siete metros del punto
señalado por la niñescolar como la casa de los Trejo se presentó ante nosotros un fila de
coches estacionados en ambos lados del camino y allá en el lugar mencionado, una lona color
amarillo para desviar el chipi-chipi que nos acontecía, y en general, un ambiente iluminado por
unos grandes focos y hartas veladoras.

     Rápidamente adoptamos la sabia postura de estar afligidos y unas caras largas y
compungidas que recordarían una y otra vez a los agachados que deben estar más y más
agachados, y si se puede… acostaditos junto al que se va.          To be continued…
                                                                                    FROY-BALAM


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                    SIEMPRE    SUPUSE QUE LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Siempre supuse que las apariencias engañan...
porque hoy por la tarde ,
mientras caminaba con mi hermoso Danilo
por los bajos mundos,
me topè con muchos seres humanos
que generalmente dan miedo...


Y se preguntaràn
¿dònde maDRES te metiste?
mmmmm naaaaa
no es otro mundo, pero si zonas poco exploradas...



El chiste es que
tras miradas de estrañesa por ver un perro fresòn
y una dueña aparentemente sangrona,
segui el camino cruzando miradas...



Tras pedirme un cigarrillo donado
se cruzò una conversaciòn
con un adulto un poco maltratado por la vida...



Y del cual se me quedò grabada su imagen:
el pelo desaliñado, la camisa sucia y se notaba que era por trabajo (ya viendola bien)
un costal con tierra, una botella con un lìquido transparente (que preferì no preguntarme a mi
       misma que era)
digo...ya estaba yo ahì...
pero siguiendo con la descripciòn: se le veia cansado,
con ganas a lo mejor de llegar a su casa a tirarse a dormir ( o bueno que se yo a que )
pero fue mas su antojo por el cigarrillo, la curiosidad del perro o no mas ver que hacìa yo por
       ahì...



Combidando mi sagrado cigarro...el ùnico que quedaba
pues cruzamos palabras
sobre tres cachorros que èl afirma tener
sobre que ¡vivia cerca y que la vida es dificil!
pero que los animales la hacen hermosa...


¡Oh sabias y concretas palabras!, le hubiera regalado otro cigarro nada mas de escuchar eso
pero...ya no tenìa jeje


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despuès de unos minutos de conversar sobre la zona e intercambiar experiencias con la
       mascota,
el individuo se alejò y se perdiò entre las hojas secas (enormes por cierto) que habìa en el
       suelo,
entre los columpios añejos, las resbaladillas zig zagueadas,un pasto poco cuidado,
ademàs de un caballito cansado parado entre los àrboles y
bueno de adorno ¡mucha basura alrededor!...
Lo que fuè una realidad es que me regalò una imagen realmente admirable
cada paso que dio se encontrò algo tirado, inservible y poco rehusable es decir basura en su
       màxima expresiòn
¿què harìa un personaje en Plaza Americas? pisarla, talvez, patearla o decirle a alguien que la
       levante,
este personaje se inclinò a levantar y desahogar un poco la zona (bastante descuidada, por
       cierto)
y aclaro...no era de servicio pùblico el amigo...



En fìn
¿Bajos mundos?
¡Por Dios!



La moraleja de hoy :si hubiera llevado a mi perro a pasear por las Ànimas
si que hubiera sido...otra dimensiòn...porque ademàs de eso...si hubiera sido viernes...me llevo un
       buen sustòn



jeje



                                                                     Firma : LORE PAYACHINTA :)




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                                     EL SER CHINTO….
Ser Chinto es estar cómodo, es sentirse libre de ser quien es uno, es, emoción, sonrisas. Y para
que todos sintamos o ―sentamos‖ el significado de SER CHINTO, vámonos por partes (como
dijo el descuartizador) vamos a ejemplificarlo con las fases de la vida, desde la niñez cuando
es uno niño así chamaco. Ser Chinto es como cuando eres niñ@ y ―Los Reyes Vagos‖ te traen los
juguetes o ropa, es el olor a juguete nuevo, son las ganas de abrir todas las cajas al mismo
tiempo, es la emoción de ponerte toda la ropa hasta para ir a la tiendita de la esquina con Don
Chalio. Es como cuando cuentas ―faltan 15 dias para mi cumpleaños‖ llega ese día y cuando llega
el primer invitado, y te da tu apapacho y tu regalito, es esa emoción de ser tu, de ser para
todos el consentido del día.
Ser Chinto son esas mariposas en la barriga cuando te gusta por primera vez alguien, y ese
alguien, después de mucho aventarle pedradas, y casi casi cerrarle el oclayo, se da cuenta de
que existes. Se siente como cuando eres adolescente y te agarras al teléfono como si no
hubiera mañana, es cuando te pones romantic@ en las tardes y escuchas el radio con canciones
que te pegan al corazón. Ser chinto es caminar en la calle enamorad@, caminar cuando hace
airesito rico, y acaba de dejar de llover, es esa sensación de felicidad, de plenitú.

Es ver la lista de admitidos en la facultá y ver tu nombre…y decir ―a huevo putos‖!!! ireeen soy
chid@. El chintoismo no malvibra, no juzga, no esconde intensiones negativas, es claro como
aguita de manantial, es divertido porque es uno como es y sin ser menos de lo que uno es.

No hay mejor sentimiento que el estar bien con uno mismito, vivir con la conciencia tranquila,
eso también es ser chinto, ser honrado, honesto, trabajador pero que a veces la hueva te dice
―vamos a dormir tantito weee‖ , digo porque no es uno perfecto.

Es esa cosa que se siente (sin albur) cuando algo bueno te va a pasar, que sacas 10, que te van a
contratar, que te vas a arrejuntar, o hasta yo creo que cuando va uno a ser amá o apá…es tener
la felicidá con uno mesmo.

Ser Chinto no es más que ser uno, aceCtarse, quererse, y a parte, tener cerca a personas que
son como uno, porque un Chinto, es chinto dende que nace, hasta que cuelga los tenis, hasta que
uno chupa faros, mmmmm farooos….
Ser Chinto es chido, lo siento por los que no son chintos por que no son chidos…por que un
chinto no se hace asi al ahí se va!...un chinto nace, dende la panza de la jefecita diuno, ahí se
hace uno chinto, da patadas de chinto, se tapa sus partes nobles pa ser una sorpresa pa la
jefecita bonita de uno..

En fin, uno puede seguirle aquí diciendo las comparancias de lo que es ser Chinto, pero pues en
resumen, ser Chinto es ser feliz!..



                                                                                      LUCHINTA!




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LA   BARBAJANA




No es mucho lo que tengo,
pero es todo lo que soy.
No me río chido,
pero enseño el diente.
No tengo una super mirada,
pero veo.
No tengo el cuerpo muy acá,
pero aflojo.
No estoy muy panzona,
pero estaría más.
No tengo buena pata,
pero camino.
Como verás no estoy muy buena,
¡Pero te quiero un chingo!


Mago Salazar




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                                      CHINTO    JUEREÑO



Pos yo les voy a platicar una aneidota que me marcó; no vaigan a pensar que digo marcar así
como cuando trae uno todo el día calcetines bien apretados, comprados pa aprovechar la oferta
de 6 pares por 15 pesos; no, les digo de eso que hace que le agarre uno el sentimiento… pero
empiezo porque luego se me va la onda.
Resulta que la otra vez estábanos en una convivencia de esas donde llega puro chinto, bien
chira, y ya tráibamos unas cuantas bebidas espirituosas encima; de repente la Rochío que se
empieza a desahogar y que nos cuenta que a ella no le latía que el Ánima anduviera diciendo
todo el tiempo que su barrio era el más chido, que la comida de su pueblo era la más sabrosa, y
que no sé que más… Que porque ella venía de un pueblo igual de chinto, y que también sus
chicharrones tronaban. Pero como no lo decía enojada, sino con sentimiento, yo vide cómo el
Ánima empezó a pelar chicos ojotes y hacerse patrás en su banquita, y damás escuchaba. La
mera verdá pues a mí me empezó a lastimar la humazón que había en el chante (puros tabiros
no empiecen a pensar mal), y con un nudo en el pescuezo le dije a Rochío: ―Tranquila mija, ya no
le digas eso al Ánima, que no creo que sea mala voluntá, yo creo quesque le gusta mucho su
pueblo y por eso habla bien de él.‖

Pa que no se sintiera mal le conté mi cuento: Resulta que yo nací en un lugar y luego luego nos
jalamos pa otro, y a donde llegué pos no estuvimos mucho rato y alueguitos nos movimos, y así
anduve de un lado pa otro así que adonde llegaba, pos no era yo de ahí y aunque luego regresaba
era yo juereño, y la mera verdá es que se siente retefeo, porque siempre piensan que vengo de
Australia o Alemania o hasta me dicen si no soy gringo…

Pero bueno, por eso mesmo yo cuando conozco a alquien pos lo mido como todo, pero igual y de
cualquier lado puede venir un buen compa, un carnal que te aliviane en este caminar; y pienso
que el chinto así es, unos más otros menos desconfiados, pero aluego te adoitan como de su
pueblo, de su barrio y hasta de su familia.

Lo que quiero decir es que si uno tiene su raíz pos hay que agarrarse juerte, porque no
cualquiera la tiene, y no por eso vamos a criticar a los de otros lados, al contrario, hay que
aprovechar a las buenas gentes que vienen de juera.
Esas palabras yo creo que le gustaron a los que estaban ahí, porque alguien dijo emocionado:
―¡Salú por ese motivo!‖ y de ahí pos no faltaron los abrazos y mira, después de eso ya soy carnal
del Froy…



                                                                                  PABLO AGUILAR




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           Serie fotográfica de
           Eduardo Aguilar




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    DIEZ   POEMAS OLD FASHION



         VIGENCIA DEL SONETO

Tantos años puliendo la herramienta
que siendo niño me encontré arrumbada,
tantos ríos de tinta derramada,
tantos cuentos que ya perdí la cuenta.

Tantas noches tras un sueño obsoleto,
tantas voces debajo de la almohada,
tantos mundos que surgen de la nada,
tantas cosas que sin cumplir prometo.

Tanto, en fin, que la fantasía alimenta
y que nace del ingenio discreto,
tanto esfuerzo que no paga la renta

y sin embargo aún inflama el reto,
tanto que se amontona y no revienta
la cárcel elegante del soneto.




               MIL VIDAS

Siendo como es mi corazón mudable
y mi ánima, de natural esquiva,
se muestra ora humillada y ora altiva
por no parecer demasiado estable.

Y más allá de la simple inconstancia
el deseo me obliga a cambiar el rumbo
una y otra vez, y de tumbo en tumbo,
desandar lo andado en franca vagancia.

Si el camino se tuerce en arabescos
nunca nadie oirá mi boca maldecir,
al contrario, satisfecho obedezco

los caprichos de la incierta fortuna,
pues mis mil muertes me permiten vivir
mil vidas en lugar de sólo una.




                   21
        NO SERÁ EL DESTINO...

No será el destino quien guíe mis pasos
ni el dedo potente de un dios supuesto.
No lo que ha sido y es fue predispuesto
ni el porvenir escrito en áureos trazos.

No se reflejan mi ser ni mi empeño
en las pálidas líneas de mi mano,
ni gobernados por ajeno arcano
mis días se ajustan a ningún diseño.

Si se trata de buscar un culpable
reconozco al poder del azar ciego
que – sin querer – bien y mal me confía

y al empuje, necio e infatigable
(aunque de menor valor, no lo niego)
de una voluntad pequeña... la mía.




      EL AHOGADO A LA TORMENTA

Mar corrosiva que lames la arena
con lengua de sal que acicatea el viento,
vieja gruñona de abrazo violento
que ni plegarias ni gritos refrenan.

Madre antigua, a la vez propia y ajena,
apiádate al fin de mi sufrimiento
y ahoga este, mi amniótico lamento,
en caricias que al salvar me condenan.

Yo sólo pido entregar como ofrenda
la ruina del cuerpo ante tu potestad
para cederte, si quieres, la rienda.

Qué tus aguas diluyan mi soledad
y que aquel sueño final me sorprenda
yaciendo en los brazos de la tempestad.




                   22
 AUTORRETRATO CON NARIZ DE PAYASO

Yo soy aquel que aquí ven encorvado
antes por tímido que contrahecho,
audaz, mientras no hay que salir del lecho,
de lengua veloz y andar pausado.

Robusto mozo de salud maciza,
de hombros angostos pero de amplio pecho,
zurdo de pensar, de manos derecho
y alergia a todo lo que huela a misa.

Es mi estado civil casi casado.
¿Profesiones? Mil, mas ningún provecho.
Señas particulares: Despeinado.

Toda mi hacienda asciende a una sonrisa
y para no mostrarme insatisfecho
me oculto tras de esta nariz postiza.




          SINCERAMENTE TUYO

No soy tu dueño, pero te poseo
y tuyo soy sin ser tuyo en realidad,
pues aunque desespere mi vanidad
no podré poseer lo que deseo.

Tengo tu cuerpo en préstamo, eso es verdad,
pero sólo durante tu presencia;
no tenerlo siempre es cruel penitencia
si tener que tenerlo necesidad.

Propiamente hablando, sería feo
que juzgaras impropia a tu conciencia
y que, encadenándola como a un reo,

cedieras a mi favor tu voluntad.
Pues al convertirte en vil pertenencia
pierdes todo el valor como propiedad.




                   23
    ARIA PARA SOPRANO DRAMÁTICA

La mujer en el cristal reflejada
(su espejo todavía la ve atractiva)
apoltronada en el aburrimiento,
apenas puede acallar el lamento
bajo el grueso maquillaje de diva
con el que suele estar aderezada.
―¿Dolor? Ya no lo siento.
Ya ni sé si estoy viva,
soy la cáscara altiva
de mí. Un vano intento‖.
Imperceptible el turbio pensamiento
que oscurece su alma antes delicada,
la dama, frente al tedio resignada,
parece perder la calma un momento.
Lágrima tan salada.
Luego un sollozo. Nada.




        ARIA PARA TENOR LIGERO

Apenas el sueño afloja un instante
las correas del potro cuyo inhumano
rigor nubla tu vista como un velo,
cuando ya te demuestra aquel consuelo
qué tan efímero es y cuán en vano
resulta huir de la infernal corriente.
Sísifo cotidiano,
eterno penitente
esperas impaciente
el fruto del manzano.
Y así, cada día pierdes más pelo
trabajando para el Señor Serpiente,
pagaras con el sudor de tu frente
ajena mansión de lujo en el cielo.
Dios, burgués y tirano,
riendo fuma un habano.




                  24
 FLORES PARA LA VIRGEN DE GUADALUPE

Si en tu santidad creyera
- percudiendo con mi ruego
estas flores que te entrego –
no serías más que ramera.

Pero, muñeca de cera,
no rechaces la prebenda
de mi mentirosa ofrenda
ni te portes altanera.

No te olvides que es un juego
ni permitas que te ofenda
al tacharte de embustera,

si al burlarme de Juan Diego
soy la aguja que remienda
tu pureza de soltera.




       NATURALEZA DEL INFIERNO

Y al final ni es un castigo siquiera
este infierno que quema mi intelecto
sino un absurdo yerro en el trayecto,
ilusión de extraviada sesera.

Castigo sería si se opusiera
su ejemplo al de un proceder incorrecto,
más no corresponden causa y efecto
en esta, su lógica traicionera.

El infierno es más bien una ramera
que no tiene un solo hijo predilecto
y a todos por igual los desespera.

O quizás, un Titán de fiero aspecto
que sonriendo al verte por vez primera
te aplasta con el pie como a un insecto.

                                           JORGE JOLMASH



                   25
   LA SALSA DE CHILE SECO Y LOS CHILES RELLENOS DE DOÑA IRMA EN EL MERCADO RENDÓN DE
                                               XALAPA.

Había cierto desmoche en la cocina económica de doña Irma, todas corriendo que si haciendo el
agua de melón, que si la otra partiendo la cebolla, la otra corriendo con los pedidos de picadas,
y otra más friendo las chuletas. Siempre es así en la cocina de doña Irma, pos es que le llega un
chingo de gente a comer, que si los del agua Ciel, que los repartidores del gas, que los de
Megacable, los que surten la Coca-Cola y toda la gente que ya la conoce que cocina retesabroso,
siempre es un lío encontrar lugar pa sentarse, ahí paradillos aguardan pa que haiga un lugar a
donde sentarse pa atorarle al pipirrín y de paso pa echarles un lente a las hijas de doña Irma,
que son dechado de virtudes en las labores de la cocina, siempre hacendosas y guapetonas al
puro estilo de San Andrés Tlanelhuayocan. Yo me dije, que mejor que doña Irma nos comparta
alguna de sus recetas que siempre son harto etzitosas, así que llegué temprano, eran las 8 y
media, más o menos y ya tenía ahí a 5 canijos desayunando, los de la Coca-Cola que le surten su
puesto.

Pos me pedí dos picadas de frijoleiro, ―¿con cebolla?‖ me dijo la Irma hija, le digo ―Sí, con
cebolla porfitas‖. Mientras esperaba por mis gordas, veo el letrerillo ese de enfrente que
muestra a un osito con unas rosas que dice ―Te amo mamá‖, a un lado de mí, sobre la barra, hay
un gran arreglo floral, con un chingo de rosas y un osito hecho con crisantemos blancos, con sus
ojitos de plástico de esos que se mueven, pegadillos ahí sobre su carita. Uta, pienso, ¿a quién,
le habrán mandado este arreglo?, ¿a cuál de las hijas de doña Irma?

Como soy clienta de hace rayo, pos me atienden con la sonrisa así de buena onda, que casi que
venía yo del diario cuando vivía yo atrás del Salón Bazar, pos me quedaba a toda jefa el
Mercado Rendón, era pues como el patio de mi casa, que no podía resistir por venir a refinarme
unas gordas o los chiles rellenos que les quedan bien retesabrosos, aaabrónn!

Mientras me ando jambando las picadas así rociadillas con salsa de chile seco, va llegando más
gente, ahora que son los de Megacable que ya se pidieron de plano la comida, sale el chileatole,
ostro que pide chuleta con frijoles y el otro que bistec a la mexicana, con sus tortillas así de
mano, recién hechecitas.

El jaleo seguía, ahora doña Irma andaba rompiendo los huevos pa hacer el capeado pa los chiles
rellenos, otra está en friega ahí, barriendo y sacando la basura, la otra que ya se puso a lavar
trastes, y una que siempre está haciendo las tortillas y las gordas, pero todas siempre están en
chinga haciendo algo.

Ya que miro que ya está más tranquila la cosa que le digo a doña Irma que me gusta mucho su
salsa de chile seco, que si me pasaba la receta pues, a medio sonreír así como eso de que me da
gusto, pero a la vez así como recelosilla que me dice, ―pos es retefácil, nomás pones chile seco
a dorar los chiles, luego los fríes y los licuas con ajo y sal y ya sale la salsa.‖


                                                  26
Y que le digo, ―sí, le queda rewena, haber si me sale así de sabrosa‖, y que me animo y le pido de
una vez la de los chiles rellenos, y ―¿Cómo hace los chiles rellenos?‖, me dice, ―ah pues son bien
fáciles también, nomás compras chile verde (del ese que le dicen xalapeño) y los desvenas
primero, luego los pones a hervir con agua y sal, ya que están cocidos, los rellenas de queso de
hebra o con pollo entomatado, de ahí los pasas por harina, los capeas con huevo, ya los fríes y
ahí están.‖ ―Asuuuu, —que le digo— le quedan muy ricos, ¿me da uno de pollo por favor, así con
frijoles?‖ y ya que me voy zampando ese chile así partido en dos sobre tortillas recién
hechecitas de comal, con su poco de frijol en cada una, ay si nomás me acuerdo ora que lo
escribo y empiezo a salivar, así escurriendo el aceite del capeado en el plato, uta.

Hay que ir, nomás digan y hacemos tur al puesto de doña Irma en el Mercado Rendón, el viernes
hay chilpachole de jaiba y camarones al mojo de ajo, el jueves hay chileatole y pozole de pollo y
puerco pero todos los demás días hay antojitos (picadas, enfrijoladas, enchiladas, enmoladas,
etc.) y otros guisos. Ahí se lo recomiendo, además ta reweno el chisme por el alboroto que
traen las chamacas (las hijas de doña Irma) y ta reweno el perreo de los hombres que llegan a
comer ahí y pa ver la las chamacas.

¡Ahí nomás avisan cuándo!

                                                                                   ROCÍO ARROYO.




                                               27
NUESTROS PATROCINADORES

    «Antojitos Garralupe»




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                Flor de Izote
Se terminó de digitalizar el viernes, 27 de mayo de 2011
             en Estridentópolis, La vieja.
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