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PASTORAL DE LA SALUD EN LA IGLESIA

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					     PASTORAL DE LA SALUD EN LA IGLESIA

Una de las tareas más importantes del Dicasterio Pontificio de la Pastoral
de la Salud es orientar acerca de la Pastoral de la Salud. Este es el
objetivo del presente estudio, responder a la pregunta, ¿qué entendemos
en el Dicasterio por la Pastoral de la Salud?.

Después de una consideración preeliminar sobre qué sea la Pastoral de la
Salud, trataremos tres puntos, a saber, cuál sea la situación actual de la
Pastoral de la Salud en el mundo, puntos positivos y negativos; qué sea la
Pastoral de la Salud, propuesta evangélica y pontificia, y la elaboración de
dichas propuestas por el Dicasterio; y finalmente, qué habrá que hacer en
este campo, cuáles son los retos, las propuestas, los caminos y las
respuestas.

Desde esta perspectiva ofrecemos algunas líneas que parecieran
importantes para poder organizar o complementar la organización de la
Pastoral de la Salud en la Iglesia católica. Los niveles podrán ser varios,
pero el contenido no varía, será siempre la Pastoral de la Salud. Esto es,
se podrán tomar sugerencias para su organización o complementación a
nivel de las Conferencias Episcopales, de las Diócesis, de las Parroquias,
y también por parte de las Órdenes y Congregaciones religiosas que en
colaboración con los Obispos trabajan en el campo de la Pastoral de la
Salud en todo el mundo.


PREELIMINAR

1. Puntos evangélicos de partida

Una respuesta global sobre qué sea la Pastoral de la Salud es obvio que la
tengamos que tomar de la Palabra de Dios. El Señor es Quien nos dice
qué sea la Pastoral de la Salud. Todo lo que después reflexionemos
deberá ser un desarrollo de lo que El nos dice.

En general podemos decir que la comprensión primaria de toda la Pastoral
nos la ofrece el capítulo 10 del Evangelio de San Juan, donde Cristo nos
dice que Él es el Buen Pastor (Jn 10,1-21). Sintéticamente podremos decir
que insiste en tres rasgos fundamentales: Les habla a sus ovejas, quienes
oyen su voz; Alimenta a sus ovejas, incluso hasta dar la vida por ellas; y



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las Congrega en el redil, a donde deben todas de converger y en donde
las defiende contra los lobos.

Para entender qué tenemos que ver en la Iglesia con la Salud, ocurren las
misiones de los discípulos y de los apóstoles. Los discípulos en el capítulo
10 de San Lucas, son enviados para curar las enfermedades (Lc 10,9), y
en el capítulo 16 de San Marcos Cristo les dice a sus apóstoles, cuando
definitivamente los envía, que curen a los enfermos (Mc. 16,18).

Si ahora queremos reunir estos dos conceptos: Pastoral y Salud y ver
cómo se pudiera realizar una Pastoral de la Salud, juntamos el capítulo 10
de San Juan con el 16 de San Marcos (y el 10 de San Lucas). Leyendo
ambos a la vez, tenemos que la Pastoral de la Salud consiste en curar a
los enfermos haciéndoles oír la voz de Cristo, alimentándolos incluso hasta
dar la vida por ellos, reuniéndolos en el redil de Cristo, y defendiéndolos
contra los lobos.

I. SITUACIÓN ACTUAL
La primera pregunta que nos hacemos ahora es sobre la situación actual
de la Pastoral de la Salud en la Iglesia.

Empezando con una visión estadística diremos que en la Iglesia católica
se tienen 110,000 Centros de Salud en todo el Mundo; de estos 110,000
asilos, dispensarios, orfanatos, centros de readaptación y rehabilitación,
centros materno-infantiles, etc., 6,038 son hospitales propiamente dichos.
Muchos de estos centros son de tipo parroquial; otros diocesanos, otros
nacionales; son dirigidos por los Obispos, por Ordenes y Congregaciones
religiosas, o por Asociaciones caritativas.

Es de notar que en casi todas las Conferencias Episcopales se encuentra
un Departamento de Pastoral de la Salud a cargo de un Sr. Obispo elegido
“ad hoc” por la misma Conferencia Episcopal.

Existen además muy variadas Asociaciones para la Pastoral de la Salud:
Capellanes, Religiosos y Religiosas, médicos, enfermer(os)(as),
farmacéuticos, voluntarios, unión de hospitales, y se tienen varios
contactos con las autoridades sanitarias, tanto a nivel mundial como
nacional y diocesano.




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  1. Puntos positivos.

Todo lo anterior es positivo, pero destacamos en especial la presencia de
los Obispos encargados de la Pastoral de la Salud en cada Conferencia
Episcopal, la eficacia de las Asociaciones internacionales de médicos y
enfermeras o enfermeros católicos, el inicio de la unión de los hospitales
que existen en la Iglesia católica, la unión de los Capellanes de hospital y
el interés de muchas Conferencias episcopales en la Pastoral de la Salud
demostrada en las visitas de sus Obispos a este Dicasterio durante su
“Visita ad Limina”.

  2. Puntos Negativos.

Un primer punto negativo que se observa en la Pastoral de la Salud es
causado por el secularismo. En este contexto se encubre o se presenta de
una manera distorsionada el dolor, el sufrimiento y la muerte. Muchas
veces se empieza a introducir una idea falsa de la virtud de la Caridad y se
quiere presentar como mera filantropía, para poder así ser mejor
aceptados en el mundo actual. La Pastoral de la Salud muchas veces
adquiere matices doloristas perdiendo el acento esencial que la debe
caracterizar que es la fe en la Resurrección. Fallando la fe y la caridad es
lógico que se debilita la virtud de la esperanza y la Pastoral de la Salud en
lugar de celebrar la victoria de Cristo sobre el dolor y la muerte, se centra
sólo en la beneficencia y la compasión.

Otro punto negativo es la carencia de agentes de Pastoral de la Salud.
Van en disminución, por lo menos en lo que toca al personal religioso.
Religiosos y Religiosas han tenido que vender algunos hospitales por no
tener ya quien los atienda. Además se han presentado muchísimos
problemas tanto de carácter económico como científico, técnico y político,
por las exigencias actuales de la Medicina y las actitudes de varios
Gobiernos.


  II. ¿QUÉ ES LA PASTORAL DE LA SALUD?

PROPUESTA EVANGÉLICA

Ahondando en la respuesta que se proponía en la nota preeliminar, ahora
consideramos sintéticamente cuatro puntos: una visión general de las



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curaciones que Cristo realizó; la enumeración de los elementos básicos
que de allí resultan para realizar una Pastoral de la Salud de acuerdo a los
Evangelios; el camino evangélico que se puede diseñar con estos
elementos para llevar a cabo dicha Pastoral, y la síntesis de este camino
en la figura plástica del Buen Samaritano.


    1. Visión general de las curaciones en los Evangelios

En el Evangelio de San Marcos nos encontramos con los siguientes
milagros: curación de la suegra de San Pedro, curación del paralítico que
descuelgan por el tejado, resurrección de la hija de Jairo, curación de la
hemorroísa, del sordo mudo, del ciego de Betsaida y de un leproso.

En San Mateo se narran las curaciones del siervo del Centurión, de dos
ciegos, del sordo mudo y de los dos ciegos de Jericó.

En San Lucas encontramos la resurrección del hijo de la viuda de Naím, la
curación de la jorobada en la sinagoga, del hidrópico y de 10 leprosos.

San Juan nos presenta la curación del hijo del Centurión, del paralítico de
Betsaida, de un ciego y la resurrección de Lázaro.

En total los Evangelios nos narran 21 milagros. Es evidente que,
especialmente de parte de los sinópticos, muchas veces diversos
evangelistas se refieren al mismo milagro 1.

    2. Elementos básicos para la Pastoral de la Salud en los
       Evangelios.

Reflexionando sobre todas estas narraciones podemos individuar los
siguientes elementos que, habiendo sido desarrollados por Cristo al curar
a los enfermos, deberán estar siempre presentes en una Pastoral de la
Salud según los Evangelios. Enumeramos los siguientes elementos: tocar
a Dios, ver a Dios, oír a Dios, la resurrección, la salvación, la vida, las
virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad, la oración, la
alabanza, el agradecimiento, la amistad, la compasión, el perdón, la
identificación personal del enfermo, la delicadeza. En total, son quince los
1
  Mt 8:5-13; 9:27-31; 12:22-23; 20:29-34. Mc1:29-32; 40-45; 2:1-12; 3:1-6; 5:21-43; 7:31-37; 8:22-26. Lc
7:11-17; 13:10-13; 14:1-6; 17:11-19; 22:50-51. Jn 4:46-54; 5:1-9; 9:1-7; 11:38-44).




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rasgos sobresalientes que se encuentran en el proceder de Cristo al curar
a los enfermos y que deberán constituir la dirección que debe tomar el
camino evangélico de la Pastoral de la Salud.


  3. El camino evangélico para la Pastoral de la Salud

Si con los elementos anteriores queremos diseñar ahora el camino que
debe seguir la Pastoral de la Salud para seguir las huellas de Cristo Buen
Pastor al curar a los enfermos, podríamos decir que el camino para la
Pastoral de la Salud consiste en realizar el contacto vital entre el mundo de
la salud y Cristo, mostrando su presencia salvífica como fuente de amor y
como dominio de la vida. En esta Pastoral de la Salud es necesario oír y
ver a Dios en la plena esperanza de la resurrección, Se debe ser
plenamente amistoso y delicado, identificándose con cada enfermo;
siendo compasivo, perdonando, eliminando cualquier forma de alineación y
haciendo que toda la Pastoral de la Salud converja en la Resurrección del
Señor y en la propia. Para recorrer este camino se deben reavivar las tres
virtudes de la fe, la esperanza y la caridad, profundizándolas por la oración
de petición, alabanza y agradecimiento al Señor.

  4. Síntesis práctica de la Propuesta Evangélica.

La síntesis práctica la tenemos viendo en      la parábola del Buen
Samaritano a Cristo mismo (emblema de nuestro Dicasterio).

Destacan en la parábola estos 8 elementos: El Buen Samaritano es
consciente de la realidad: ve al herido; tiene compasión: se conmueve;
cura: le pone aceite y vino en sus heridas; comparte sus bienes: pone al
herido en su caballo; acude a gente competente: consigna el herido al
posadero; gasta su dinero: le da dos denarios; es generoso, sin límites: si
algo falta...; comprueba resultados: cuando regrese...

PROPUESTA PONTIFICIA:

¿Cómo lee el Magisterio de la Iglesia la propuesta evangélica sobre la
Pastoral de la Salud, especialmente el Santo Padre, Juan Pablo II?

La respuesta la encontramos especialmente en 6 documentos: “Gaudium
et Spes”, “Dolentium Hominum”, “Pastor Bonus”, “Salvifici Doloris”
“Mensaje del 2000” (Mensaje para la Jornada mundial del Enfermo en el


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año Jubilar), y “Novo Millennio Ineunte” 2. En estos documentos el Papa fija
cuáles deberán ser las tareas a desempeñar en la Pastoral de la Salud y
por ende en el Dicasterio pontificio para la Pastoral de la Salud. Lo que es
válido también para las Iglesias particulares.

Son cuatro las propuestas pontificias, a saber: Orientar sobre la Salud:
sobre el dolor, la enfermedad, el sufrimiento, la muerte, la vida; unir a los
profesionistas de la Salud: a los Obispos, capellanes, médicos,
enfermeras, farmacéuticos, administradores de centros de salud,
voluntarios, etc.; entrar en contacto: con las Iglesias particulares, con las
Organizaciones internacionales, regionales, nacionales y locales de la
Salud; actualizarse en la problemática de la Salud: actualización científica
y técnica y actualización jurídica y política.

Si queremos organizar las propuestas pontificias de acuerdo a lo que es la
Pastoral de la Salud y que veíamos en la nota preeliminar, éstas se
deberían ordenar de acuerdo a las tres características mencionadas: oír,
alimentar, unir. Estas características fundamentan los tres ministerios
existentes en la Iglesia: de la Palabra, de la Santificación y de la
Comunión. En esta dirección organizamos ahora la enseñanza pontificia
según los tres ministerios en la Iglesia.

    1. Palabra

Magisterio de la Iglesia en cuestiones fundamentales como son la vida, la
muerte, el dolor, la enfermedad, la angustia, etc.. Nota el Santo Padre que
en el núcleo de la enseñanza sobre la Pastoral de la Salud se encuentra
Cristo que sufre dentro de quien sufre: nuestro sufrimiento es su
sufrimiento y así se transforma en el gozo de su resurrección.
Consecuentemente la salud aparece como una tensión hacia la armonía
que se entiende y se vive por el amor del Espíritu Santo, ya que el Espíritu
Santo es el único que puede unirnos así con Cristo.

En la Pastoral de la Salud deberá así ser muy importante la formación y el
estudio profundo de la esencia de la condición humana. La formación
ético-religiosa es indispensable en este dominio tanto en los Seminarios,
como en las Universidades católicas y aun en la misma Catequesis
elemental. Se debe estudiar también a fondo la realidad de los sistemas de

2
  Gaudium et Spes 10. Salvifici Doloris, 26. . Pastor Bonus, 152-153 . Dolentium Hominum”, 2-6.
Giornata mondiale del Malato, Messaggio dell’Anno del grande Giubileo del 2000, L’Osservatore
Romano, ed spagnola, 34 (1999), 4-5, 13. Novo Millennio Ineunte” 28-58



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salud y sus orientaciones en los diversos Estados, atendiendo en concreto
a sus propuestas en los diversos programas de salud que proponen y
realizan.

Es de mucha importancia colocarse en materia de Pastoral de la Salud en
las Nuevas Fronteras, y consecuentemente estar al día en las novedades
tanto científicas y técnicas como legales, a escala local, nacional y
mundial.

   2. Santificación

La Pastoral de la Salud entraña la solicitud de la Iglesia por el enfermo y el
que sufre. Exige así mismo una atención especial a los agentes de Salud.
La Pastoral de la Salud debe partir siempre del Rostro de Cristo, doloroso
y gozoso a la vez; debe realizar la Redención que Cristo nos trajo, dentro
de la enfermedad y dentro de la misma muerte. La planificación pastoral se
debe hacer dentro del camino de la santificación en la Pastoral de la Salud,
pues debe partir de la santidad de vida, de la oración, de la Eucaristía, de
la Penitencia, de la Gracia, de la Palabra de Dios. Debe hacernos
converger en la Comunión trinitaria.

   3. Comunión

Para realizar la comunión en la Pastoral de la Salud hay que coordinarla
inteligentemente, hay que coordinar las Asociaciones de los Agentes de la
Salud, tener contacto con las Iglesias particulares y con las
Organizaciones de Salud, locales, nacionales e internacionales, sean
católicas o no.

Síntesis operativa

Si queremos resumir la propuesta pontificia para la Pastoral de la Salud
pudiéramos decir que la tarea es manifestar la solicitud de la Iglesia por el
enfermo y el que sufre, mediante la doctrina, la coordinación, los contactos
y las investigaciones.




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ELABORACIÓN DE LA PROPUESTA PONTIFICIA POR EL
DICASTERIO DE LA PASTORAL DE LA SALUD.

De acuerdo a la Propuesta evangélica que el Santo Padre ha interpretado
en la forma expuesta, el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud
propone un objetivo general para la Pastoral de la Salud y tres objetivos
específicos.

Objetivo General.

El objetivo general es: Mostrar el Rostro de Cristo, doliente y gozoso, de
acuerdo a la Carta Apostólica “Novo Millenio Inneunte”, para iluminar con
el Evangelio el Mundo de la Salud, la enfermnedad y el sufrimiento;
santificar al enfermo y al agente de la salud; y coordinar la Pastoral de la
Salud en la Iglesia.

Este objetivo general lo proponemos de acuerdo a la Carta Apostólica
“Novo Millenio Ineunte”, en la que se invita a toda la Iglesia a planificar su
acción pastoral teniendo como punto de partida el Rostro de Cristo doliente
y gozoso. El Papa explica esta paradoja de doliente y gozoso diciendo
como Cristo en la cruz, a pesar del máximo sufrimiento y dolor no dejaba
de ser Dios. Dios y hombre en el misterio de la muerte de cruz. Esta
paradoja significó la resurrección. Así, el objetivo de la Pastoral de la Salud
debe ser evangelizar el dolor, el sufrimiento y la muerte, desde la Muerte y
Resurrección de Cristo.

Objetivos específicos.

Los objetivos específicos los ordenamos de acuerdo a la organización
hecha de la propuesta pontificia, esto es, desde los tres ministerios en la
Iglesia, de la Palabra, la Santificación y la Comunión.

Objetivo de la Palabra

Iluminar con el Evangelio el mundo de la Salud, de la enfermedad, de la
muerte, para darle el testimonio confiado de la Resurrección.

En este objetivo acentuamos en especial la virtud de la Esperanza, para
responder a la problemática que veíamos del secularismo inmanente. No




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nos quedamos en una trascendencia de tipo deísta, sino en la
trascendencia revelada de Cristo en su muerte y resurrección.

Objetivo de la Santificación

Santificar al enfermo y al agente de Pastoral de la Salud, para unirse a la
muerte y resurrección de Cristo.

De acuerdo en especial a lo que enseña el Santo Padre en la “Salvifici
Doloris”, nuestro objetivo es evangelizar el mundo de la enfermedad y de
la salud, supliendo lo que falta a la Pasión de Cristo, pues sólo así es
posible responder al absurdo de la muerte y a su cortejo de dolor y
enfermedades.

Este objetivo es principalmente un objetivo de oración en la que pedimos al
Cristo que asuma nuestra muerte, sufrimiento y dolores en su propia
Pasión y muerte y así nos dé la única salud verdadera y posible. Es obvio
que desde este objetivo se ve que la salud no consiste propiamente en el
bienestar, sino en la felicidad que se logra precisamente cuando se camina
hacia la armonía que es la vida, por el único camino que hay y que es
aceptar la cruz y vivir en Cristo crucificado. Esta vida sólo es posible
cuando Cristo la concede, esto es, cuando Cristo asume en su muerte
nuestra muerte y en su totalidad, el mal en el mundo. Es la significación de
Cristo que viene a quitar el pecado del mundo. El actor de esta unión es el
Espíritu Santo. Así el objetivo de la Pastoral de la Salud es suscitar la
oración para que el Espíritu Santo realice en nosotros la Salud,
uniéndonos con Cristo muerto y resucitado.

Objetivo de la Comunión

Coordinar la Pastoral de la Salud para realizar la comunión eclesial.

Nuestra tarea en la Pastoral de la Salud es la solidaridad. El único redil del
que nos habla Cristo cuando se presenta como el Buen Pastor (Jn 10), lo
ha construido a imagen suya en la Santísima Trinidad, donde la vida es la
suprema armonía en la mutua e infinita donación. Así se logra la unión de
todos en la Pastoral de la Salud. Se debe realizar una donación recíproca
amorosa para realizar efectivamente una Pastoral de la Salud que nos
traiga vida en abundancia.




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Así construye Cristo su Cuerpo que es la Iglesia, en donde cada quien,
según la medida de la propia donación recibe al Espíritu, para realizar su
propia misión; y en esta forma, “haciendo la verdad en el amor, debemos
crecer en todo hacia Cristo, que es la Cabeza del Cuerpo. Y por Cristo el
Cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas
sus partes, y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y
desarrollándose en el amor” (Ef. 4, 15-16). Esta es la manera de realizar
en la Pastoral de la Salud la unión de todos los agentes pastorales entre sí
y con Cristo muerto y resucitado.

III. ¿QUÉ HAY QUE HACER?
Para llevar a cabo esta Pastoral de la Salud menciono a continuación
cuatro puntos: retos, propuestas generales, caminos y respuestas.

  1. Retos

Un reto que tenemos es unificar la Pastoral de la Salud en la Iglesia. Ésta
se está llevando a cabo, más aún, siempre se ha llevado a cabo, lo que se
necesita ahora es incrementar su coordinación a todos los niveles:
mundial, nacional, diocesano, parroquial.

Otro reto es promoverla. Da la impresión que en algunas partes, esta
pastoral que antes era una de las prioridades, se empieza a olvidar. Tantas
veces que se encuentra ausente de los planes pastorales. Posiblemente
aquí nos topemos con el problema del secularismo que mencionábamos
en un principio.

El tercer reto es orientarla. Como ya decíamos, no se trata de una mera
filantropía, incluso de un sentido solidario de compasión por la humanidad
desvalida y que sufre, o bien de un mero deber social hacia los pobres y
desprotegidos. El reto es anunciarla según el objetivo de la Palabra al que
nos referimos. Es la proclamación de la resurrección del Señor. Es decir
que sí tenemos respuestas frente a los problemas más hondos de la
humanidad, esto es, frente a la muerte. Hoy se suele decir que más vale
un silencio respetuoso de acompañamiento delicado frente a situaciones
insufribles. Este decir es carencia de fe. Sí tenemos respuestas, o más
bien, sí tenemos la respuesta que es Cristo muerto y resucitado.




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  2. Propuestas generales

Estas propuestas ven en especial al primer reto de coordinación, a los
otros dos retos nos referiremos más adelante.

Proponemos organizar la Pastoral de la Salud en cada país. Estar en
comunicación con el Consejo Pontificio de Pastoral de la Salud. Tener una
coordinación diocesana y regional. Y tener una coordinación nacional.


  3. Caminos

Señalamos cuatro cauces para caminar en la Pastoral de la Salud. El
primero es orientando: sobre lo que sea la Salud, sobre lo que sea el
sufrimiento, sobre los problemas de los nuevos tiempos en que vivimos en
materia de Pastoral de la Salud, vgr., en los complejos problemas de la
Bioética, de la Globalización y la Salud, de la Economía, la Política y la
Salud, etc. El segundo es colaborando: con los diversos agentes de la
Salud, como son los médicos, las enfermeras, los farmacéuticos, los
voluntarios, los administradores de hospitales, los Comités de Bioética, etc.
El tercero es favoreciendo: los Santuarios a los que mucha gente acude
también para implorar la salud, las Facultades católicas de medicina, las
Escuelas de Enfermería, las Organizaciones para la Salud, católicas o no
católicas, públicas o privadas. El tercer cauce es acompañando: en cuanto
a los derechos a los cuidados de la salud, en cuanto a la actualización en
ciencia y tecnología, vgr en la Biogenética, en cuanto a la socialización o
reprivatización de la medicina, y en cuanto a las enfermedades
emergentes, como por ejemplo el Sida y la Droga, o re-emergentes como
las demás enfermedades sexualmente transmisibles, la Tuberculosis, y el
Paludismo.

  4. Respuestas

Caminando en esta forma ya encontramos respuestas que dar para quien
quiera trabajar en el campo de la Pastoral de la Salud. Pero posiblemente
podemos todavía ser más concretos y señalar campos de trabajo en cada
uno de los ministerios eclesiales en el campo de la Pastoral de la Salud.

En cuanto a la Palabra, necesitamos hacer una Teología sólida y profunda
sobre la Pastoral de la Salud, debemos estar muy cerca de las Facultades
católicas de medicina, debemos publicar y alentar a que se publiquen


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trabajos que orienten en los campos más necesarios que nos plantean las
problemáticas actuales. Necesitamos una Guía pastoral para los agentes
de Salud. Debemos así promover, organizar y dirigir congresos,
conferencias, investigaciones en todos los campos, especialmente hoy en
el campo de la Bioética.

En cuanto a la Santificación, debemos vitalizar más la administración del
Sacramento de la Unción de los Enfermos, el Bautismo de emergencia,
especialmente en los hospitales pediátricos, el Viático, la administración
del Sacramento de la Penitencia, y cuando sea necesario, el del
Matrimonio. Debemos de implementar los diversos rituales de Pastoral de
la Salud existentes de manera que estén disponibles para quienes los
necesiten. Es necesario fomentar celebraciones litúrgicas para enfermos y
para el personal de quienes se ocupan de la Salud. Hay que fomentar la
oración, especialmente la oración de los enfermos. Se privilegia, de
acuerdo a los deseos del Santo Padre en este año de 2003, el rezo del
Santo Rosario. Existe la Unión de los enfermos misioneros, que ofrecen su
sufrimiento como oración por la extensión del Reino de Dios.

En cuanto a la Comunión, hay que alentar la mencionada unión de
enfermos, la de los capellanes dedicados a la Pastoral de la Salud, la de
los médicos católicos, la de las enfermeras católicas, la de los
farmacéuticos, la de los administradores de hospitales, la de los
voluntarios en la Pastoral de la Salud. También es muy importante la unión
de hospitales católicos.

Hay que privilegiar la celebración de la Jornada Mundial del Enfermo que
se celebra cada año en un Continente distinto, pero que es dirigida a todo
el mundo. Hay que intensificar la orientación en estos campos mediante
los medios de comunicación social, hay que hacer conocer las estadísticas
para nuestro mutuo apoyo, usar internet, conocer las diversas páginas
existentes, hacer las conexiones pertinentes, usar más adecuadamente la
prensa, la radio y la TV.

Debemos cuidar en especial de los enfermos víctimas de las
enfermedades antes mencionadas: droga, sida, tuberculosis, paludismo;
de las enfermedades crónicas en la tercera edad, de los enfermos de
cáncer y otros tumores, hay que fomentar los cuidados paliativos, la
correcta donación de órganos, etc.




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CONCLUSIONES

Como convergencia de todo lo expuesto podríamos decir que la Pastoral
de la Salud es la llamada eclesial para armonizar la muerte con la vida.
Esta aparente paradoja y contradicción sólo se puede llevar a cabo por el
Espíritu Santo, cuando El une a la humanidad sufriente a Cristo de manera
que Cristo mismo asume ese sufrimiento y esa muerte y los sufre en su
misma pasión y muerte. La unión que hace el Espíritu Santo no queda sólo
allí, sino que uniendo en esta forma a Cristo sufriente, une a la vez a Cristo
resucitado. Une así el Espíritu a Cristo victorioso, que re-crea todo el
Universo y así se realiza el Decreto eterno del Padre de la armonía total
pacificando por la sangre de Cristo todo lo que está en la tierra y en el cielo
(Col 1,20).

La Pastoral de la Salud no es pues un mero proyecto de beneficencia al
enfermo, sino que se adentra en la misión esencial de la Iglesia. Cristo así
se la asignó a sus discípulos y apóstoles. Por tanto, para llevar a cabo esta
Pastoral se exige una profunda fe, una caridad muy eficaz y una
esperanza a toda prueba. Sólo así se podrá realizar el plan divino en la
Pastoral de la Salud que consiste en imitar la vida de la Santísima
Trinidad, “Haciendo la Verdad en el Amor” (Ef. 4,15).




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