Docstoc

Temperatura corporal

Document Sample
Temperatura corporal Powered By Docstoc
					Capítulo 7: TERMOREGULACION
María Laura Ferreira




TEMPERATURA CORPORAL



La temperatura es una magnitud que refleja el nivel térmico de un cuerpo, es decir, su
capacidad para ceder energía calorífica. La temperatura depende del movimiento de las
moléculas que componen a la sustancia, si éstas están en mayor o menor movimiento, será
mayor o menor su temperatura respectivamente, es decir, estará más o menos caliente. El
calor es la energía que se pierde o gana en ciertos procesos. Por tanto, los términos de
temperatura y calor, aunque relacionados entre sí, se refieren a conceptos diferentes: la
temperatura es una propiedad de un cuerpo y el calor es un flujo de energía entre dos
cuerpos a diferentes temperaturas.
La temperatura corporal es la medida del grado de calor de un organismo, y desempeña un
papel importante para determinar las condiciones de supervivencia de los seres vivos. Así,
los seres humanos necesitan un rango muy limitado de temperatura corporal para poder
sobrevivir, y tienen que estar protegidos de temperaturas extremas.
La temperatura se puede expresar mediante la escala Kelvin (°K), Celsius (°C) o Fahrenheit
(°F). Las equivalencias entre estos sistemas son: °C = 0.555 (°F – 32), °F = 1.8 (°C) + 32
y °K = °C + 273.15. El astrónomo sueco Anders Celsius ideó la escala de temperatura
centígrada asignando el valor 0 al punto de congelación del agua (0 ºC) y el valor 100 al de
ebullición (100 ºC).
               Figura 7.1: Las escalas más usadas para medir temperatura.


Para poder hablar de temperatura normal del cuerpo, debemos establecer una diferencia
entre la temperatura de los tejidos profundos del cuerpo y la temperatura cutánea. Esto
justifica establecer una división: temperatura interna, con una temperatura constante y
fuertemente regulada; y temperatura cutánea de los tejidos periféricos, cuya temperatura
puede oscilar dentro de unos límites amplios, dependiendo tanto de la temperatura del
medio ambiente como del grado de defensa ante la pérdida de calor y de las actividades
particulares. De este modo, el término temperatura corporal no debe puede emplearse sin
tener en cuenta en qué parte del cuerpo tiene lugar la medición.

      Temperatura periférica o superficial: es la de los constituyentes del revestimiento
       periférico, como la piel, el tejido subcutáneo y las porciones superficiales de las
       masas musculares cuya función principal es la de mantener una temperatura central
       constante. La temperatura periférica muestra considerables variaciones, subiendo y
       bajando según el medio ambiente. La temperatura media de la piel para una persona
       promedio en un cuarto con temperatura ambiente de 25 °C es de 33 °C. La
       temperatura de la piel se puede medir mediante termocuplas o termistores montados
       en contacto con la epidermis.

      Temperatura central: la temperatura central representa la temperatura media en
       áreas corporales profundas centrales (ejemplos: cerebro, corazón, pulmones,
       órganos abdominales). Se encuentra constituida por las regiones del cráneo,
       torácica, abdominal, pélvica y las porciones más profundas de las masas musculares
       de las extremidades. Los seres humanos somos homeotérmicos lo que significa que
       la temperatura corporal interna se mantiene casi constante. En condiciones
       normales, la temperatura interna del cuerpo fluctúa entre 36.5 - 37.5 °C.


Factores que afectan la temperatura corporal

      Edad: los niños tienden a tener temperaturas rectales y orales más altas (37.5 a
       38.0 °C) que los adultos. Las variaciones diarias cambian a medida que los niños
       crecen: En niños menores de 6 meses, la variación diaria es pequeña. En niños de 6
       meses a 2 años de edad, la variación diaria es de aproximadamente 1°C. A la edad
       de 6 años, las variaciones diarias se incrementan gradualmente a 2 °C por día. Por
       otra parte, en los adultos mayores la temperatura corporal suele estar disminuida (36
       o
        C).
      Rítmo diurno/circadiano (ciclo de 24 horas): a lo largo de la jornada las variaciones
       de la temperatura suelen ser inferiores a 1.5 oC. La temperatura máxima del
       organismo se alcanza entre las 18 y las 22 horas y la mínima entre las 2 y las 4
       horas. Este ritmo circadiano es muy constante y se mantiene incluso en los
       pacientes febriles.
      La temperatura ambiente: altas temperaturas o frío extremo
      La indumentaria
      El estrés: las emociones intensas como el enojo o la ira activan el sistema nervioso
       autónomo, pudiendo aumentar la temperatura.
      Las enfermedades: ciertas enfermedades metabólicas (hipertiroidismo) y aquellas
       que impliquen estados febriles, aumentan la temperatura, mientras que otras
       enfermedades metabólicas (hipotiroidismo) pueden conducir a un descenso de la
       temperatura.
      Cambios menstruales en las mujeres: en la segunda mitad del ciclo, desde la
       ovulación hasta la menstruación, la temperatura se puede elevar entre 0.3-0.5 oC.
      El ejercicio físico: la actividad muscular incrementa transitoriamente la temperatura
       corporal. Por el contrario, durante una inactividad prolongada (dormir), la
       temperatura disminuye.


Medición de la temperatura corporal

Los lugares anatómicos utilizados como referencia de temperatura corporal interna son:

      El recto: se considera que la temperatura rectal es un buen criterio para determinar
       la temperatura interna ya que es un buen indicador del almacenamiento del calor
       metabólico durante el ejercicio. La temperatura rectal es aproximadamente 0.6
       °C mayor que la temperatura oral-sublingual.
      El canal auditivo: por su proximidad del canal auditivo del hipotálamo, la
       temperatura timpánica puede utilizarse como criterio para la estimación de la
       temperatura interna. De menor precisión que la toma rectal.
      La cavidad oral-sublingual: es un buen indicador de la temperatura corporal central
       y suele oscilar entre 35,8 y 37,2 °C.
      El esófago: diversos investigadores consideran que la temperatura del esófago es
       preferible a la timpánica debido a que nos permite obtener una medida indirecta de
       la temperatura de la sangre arterial según es bombeada por el corazón.
      Axilar: es la más cómoda y segura, aunque la menos exacta. Es poco representativa
       de la temperatura interna, ya que aumenta y desciende con la temperatura del
       entorno, y tiende a ser 1°C inferior a la rectal.

En síntesis, las diferencias usuales entre los valores de temperatura de los diferentes
lugares de medición son:

 Temperatura Rectal 0.5°C > Temperatura oral o auditiva 0.5°C > Temperatura axilar
           36.3 – 37.7°C              35.8 - 37.2 °C                 ~36.7°C



Los instrumentos más comúnmente usados son:

      Termómetro de vidrio de mercurio: es un cilindro de vidrio hueco con un depósito
       de mercurio en el fondo y el extremo superior cerrado. Tiene una escala graduada
       que va desde los 35 hasta los 42 oC. En un termómetro se distinguen dos partes: el
       tallo, que comprende la zona de la escala graduada y el bulbo, que es donde se aloja
       el mercurio. Al aumentar la temperatura el mercurio se dilata y asciende por el
       capilar; una escala graduada permite leer directamente el valor de la temperatura.
       Este termómetro es el más usado, aunque no el más preciso. Existen dos tipos de
       termómetros de mercurio: el bucoaxilar y el rectal. La única diferencia entre ambos
       es la forma del bulbo, que en el rectal es más redondeado y corto. Para realizar la
       medición, se toma el extremo opuesto al bulbo, se sacude el termómetro hacia abajo
       hasta leer 35°C o menos. El termómetro se debe leer sujetándolo por el extremo
       opuesto al bulbo, de forma que se puedan ver los números, luego se gira entre los
       dedos hacia atrás hasta poder ver un reflejo rojo o plateado en la columna. El
       extremo de la columna se debe comparar con el grado que se marca en las líneas
       que se encuentran en el termómetro.
      Termómetro digital: es una alternativa segura frente a los termómetros de vidrio con
       mercurio, ya que no se debe temer al riesgo de vidrio roto o intoxicación por
       mercurio. La lectura es muy sencilla y rápida. Se utiliza de la misma manera que el
       termómetro de vidrio, pero la lectura se realiza a través de un dispositivo visual
       digital. Es importante comprobar su calibración.
      Termómetro de tira plástica: las tiras plásticas contienen un cristal líquido sensible
       al calor, el cual cambia de color para indicar la temperatura. La tira se debe colocar
       en la frente y se lee cuando todavía está en su lugar después de un minuto. Este
       método no es muy confiable.
      Termómetro de oído: son digitales y la lectura se realiza en un display a los pocos
       segundos de situado el instrumento en el canal auditivo.
Para realizar la medición, la persona debe estar quieta y tranquila. Es conveniente esperar al
menos una hora después de realizar ejercicio intenso o después de un baño caliente. Se debe
esperar de 20 a 30 minutos después de fumar, comer o tomar un líquido caliente o frío. La
técnica de medición, difiere según el lugar en el cuál se realice, así en la boca se coloca el
termómetro bajo la lengua y se cierra la boca utilizando los labios para mantener el
termómetro fijo. La persona debe respirar por la nariz. Se debe dejar el termómetro en la
boca por 3-5 minutos. En la axila se debe colocar el termómetro de tal modo que el bulbo
quede en el centro de la axila, con el brazo presionado contra el cuerpo durante 5 minutos y
posteriormente se realiza la lectura. Antes de introducir el termómetro en el recto debe
lubricarse el extremo del bulbo con vaselina. La persona debe colocarse en decúbito lateral,
flexionando la pierna situada en el plano superior. El encargado de realizar la medición
debe exponga el ano elevando la nalga superior con su mano no dominante. La persona
debe realizar una inspiración profunda, que provocará la relajación del esfínter, y en ese
momento se introduce el termómetro lentamente, sin forzar. La longitud a introducir
dependerá de la edad y la constitución del individuo: 1.5 cm en los bebés, 2.5 cm en los
niños y 3.5 cm en los adultos. El termómetro debe mantenerse en dicha posición durante 2-
3 minutos. Es conveniente sujetar todo el tiempo el termómetro y cuidar que la persona no
se mueva.



REGULACIÓN DE LA TEMPERATURA CORPORAL




El concepto termorregulación hace referencia al mantenimiento de la temperatura corporal
dentro una zona específica bajo condiciones que involucran cargas térmicas internas
(metabólicas) o externas (ambientales). En otras palabras, es la homeostasis de la
temperatura, la cuál implica el mantenimiento y equilibrio de la temperatura interna del
cuerpo en niveles constantes.
El mantenimiento de la temperatura corporal es posible por la capacidad que tiene el cuerpo
para poner en marcha una serie de mecanismos que favorecen el equilibrio entre la
producción y la pérdida de calor. Cuando la producción de calor en el cuerpo es mayor a la
velocidad a la que se está perdiendo, se acumula el calor dentro del cuerpo y aumenta la
temperatura corporal. Al contrario, cuando la pérdida de calor es mayor, descienden el calor
y la temperatura corporal.


Producción de calor

La termogénesis, o generación de la temperatura se realiza por dos vías:

      Termogénesis física, producida actividad muscular y el descenso del flujo
       sanguíneo periférico. También puede denominarse vía rápida.
      Termogénesis química, de origen hormonal y movilización de sustratos procedentes
       del metabolismo celular (reacciones metabólicas). También puede denominarse vía
       lenta.

La tasa productora de calor se denomina índice metabólico. Los factores que lo establecen
son el metabolismo basal de las células del cuerpo, pero la producción de calor se
incrementa durante el ejercicio por la acción voluntaria de los músculos esqueléticos
activos. El ejercicio produce un aumento significativo de la temperatura que tiene una
estricta proporcionalidad con la intensidad del trabajo realizado, pero también con la
eficacia mecánica intrínseca de la tarea y de quien la realiza. En condiciones basales, la
producción total de calor genera entre 65-80 calorías por hora, que pueden incrementarse
hasta 300-600-900 durante el ejercicio. Un ejercicio intenso puede elevar la temperatura
rectal a 40 ºC. En condiciones ambientales de baja temperatura, la contracción involuntaria
de los músculos esqueléticos (escalofríos) ayuda a generar calor metabólico, de manera que
se pueda mantener constante la temperatura del núcleo, también se produce el aumento del
metabolismo basal por la acción de las hormonas tiroideas (y en menor grado por la
hormona de crecimiento y la testosterona) sobre las células, también colabora el
metabolismo extra ocasionado por el efecto de la adrenalina, en menor grado la
noradrenalina, y la estimulación simpática sobre las células. La ingesta de alimentos
también actúa como un factor termogénico.


Pérdida de calor

El calor debe ser disipado en orden a mantener la homeostasis y por tanto el rendimiento.
El calor puede eliminarse por distintas vías:

      Aire espirado: se pierde calor por calentamiento del aire espirado.
      Orina y heces: representan una vía regular aunque no significativa para la
       disipación de calor.
      Piel: la vía cutánea libera calor principalmente mediante los mecanismos de
       evaporación, convección, conducción y radiación. El mecanismo autoregulatorio
       funciona al hacer variar la cantidad de sangre que pasa por la piel cuando se
       modifica el diámetro de los vasos sanguíneos, a través de la vasodilatación y
       vasoconstricción refleja de los vasos arteriales periféricos. Este mecanismo
       dependerá del tipo y cantidad de ropa que cubre la superficie dérmica.

En síntesis, la homeostasis de la temperatura se refiere al mantenimiento/equilibrio a
niveles constantes de la temperatura interna del cuerpo. Este equilibrio térmico ocurre
cuando la ganancia de calor es igual a la pérdida/disipación de calor, y depende de la
magnitud en el calor ganado comparado con el calor disipado.


Los mecanismos físicos de transferencia del calor desde el interior hacia el entorno a través
de la piel son:

    Conducción
    El calor se transfiere por contacto físico a través del contacto molecular directo. El
    flujo o gradiente de calor ocurre desde un desde un objeto más caliente a uno más
    frío. De esta manera, el calor generado en el interior de nuestro cuerpo es conducido
    por los tejidos en contacto hasta llegar a la piel y de allí a la ropa o al aire que está en
    contacto directo con nuestra piel. Si el aire circundante está más caliente que nuestra
    piel, la calentará. Una vez que la temperatura de un objeto y otro se igualan, ya no se
    pierde más calor por esta vía, es decir, se auto limita.

 Convección
  Es la transferencia de calor por movimiento de un gas o un líquido en contacto con el
  cuerpo. Cuando el aire circula alrededor del cuerpo, favorece la eliminación de calor.
  Cuanto más se mueve el aire y más aire frío circule, mayor es el ritmo de eliminación
  del calor por convección. El agua posee un calor específico varios miles de veces
  mayor que el del aire, por lo que por porción unitaria de agua adyacente a la piel
  puede absorber mucho más calor que el aire. Además la conductividad de calor del
  agua es mayor que la del aire. Por eso es muy difícil que el cuerpo pueda calentar una
  capa fina de agua próxima al cuerpo para formar una zona aislante. De aquí que,
  generalmente, la tasa de pérdida de calor en el agua es muy superior a la del aire.

 Radiación
  Es la transferencia de calor entre objetos sin que ocurra un contacto físico directo y en
  proporción al gradiente en temperatura entre estos. Este es el principal método para
  eliminar calor del organismo en reposo. Una persona desnuda en una habitación con
  temperatura ambiente normal (21 y 25°C), pierde un 60% de todo el calor por efecto
  de la radiación. El mecanismo de la radiación se basa sobre la teoría que las
  moléculas dentro de un cuerpo están continuamente vibrando, y como consecuencia,
  el calor en la forma de ondas electromagnéticas se disipa. El cuerpo puede irradiar
  calor al medio o puede ganarlo si los objetos circundantes están más calientes, por
  ejemplo durante la exposición al sol. La radiación depende de la diferencia de la
  temperatura del individuo y del entorno. El calor se pierde hacia dónde existe un
  gradiente de temperatura negativo, es decir, un objeto que tenga mayor temperatura
  perderá calor para entregárselo a otro con menor temperatura, para que de esta manera
  se equilibren.

     Evaporación
    Es la pérdida de calor mediante la conversión de sudor (agua) a vapor sobre la
    superficie cutánea (piel). Mediante la evaporación, el cuerpo pierde alrededor de 0.58
    kcal de calor por cada gramo de agua evaporada. Es la forma más eficiente para
    perder calor durante un ejercicio, para evitar el sobrecalentamiento. Es el 80 % de la
    pérdida total de calor en actividad y el 20 % en reposo. Cuando la temperatura
    corporal se eleva durante el ejercicio, la producción de sudor aumenta. Con el sudor
    en la piel, pasa de su forma líquida a la de vapor. Por lo tanto la evaporación del sudor
    adquiere una importancia creciente a medida que la temperatura corporal aumenta.
    Existe una pérdida de calor inconsciente a través de los pulmones y las mucosas
    (boca, nariz, piel), que representa un 10 % del total, y que también ayudan a eliminar
    el calor por medio de la evaporación.
Cuando la temperatura ambiental excede a la corporal, el calor se gana por el metabolismo,
radiación, convección y conducción y solo se pierde por la evaporación asociada al sudor.
El grado de humedad del aire influye en la pérdida de calor por sudoración, ya que cuanto
mayor sea la humedad del medio ambiente menor cantidad de calor podrá eliminarse por
este mecanismo.
La adaptación del organismo a temperaturas extremas es fundamental en los deportes en los
que se requiere un trabajo continuo (carreras de fondo, ciclismo, carreras de esquí, natación
de aguas abiertas).Es necesario un conocimiento detallado sobre la influencia que ejercen el
calor y el frío en el organismo del deportista, sobretodo durante la ejecución de cargas de
entrenamiento y de competición de gran magnitud, así como nociones acerca de los
mecanismos y de las vías de suministro utilizables para conseguir una eficaz adaptación
individual a temperaturas altas y bajas. La aclimatación del organismo del deportista a los
cambios de temperatura del medio ambiente está orientada, básicamente, a la disipación de
calor cuando la temperatura es alta y a mantener el calor si la temperatura es baja. Del total
de energía generada por el organismo de una persona, entre un 60 y un 80% se transforma
en calor que va al medio, y el resto, entre 20 y 40%, se transforma en energía útil para el
trabajo. Cuando la temperatura ambiente es menor que la de la piel, la conservación del
balance térmico no supone ningún problema para el organismo de la persona, ya que la
pérdida de calor se facilita por la suma de la convección y la radiación, siendo las pérdidas
por conducción marginales. En el ejercicio, la intensidad de trabajo determina una mayor
producción de calor, y esta carga de calor es tan grande que este mecanismo, aunque es el
primero en activarse, no alcanza para eliminar el calor circulante que la sangre lleva hasta
la piel. En estas condiciones, el único medio del que dispone el cuerpo para liberarse del
calor es la evaporación. Para ello, se activan las glándulas sudoríparas, que serán las
encargadas de eliminar el calor por medio del sudor. Por lo tanto, la evaporación es la
forma más eficaz que el organismo tiene para disipar el calor durante el ejercicio, y la
posibilidad de realizar este trabajo de termorregulación con eficacia es crucial para el
deportista.


El termostato hipotalámico

La vía principal de los impulsos que implican los mecanismos de producción y pérdida de
calor llega al hipotálamo lateral, de ahí a la porción media cerebral, tegumento pontino,
formación reticular, médula y desde las fibras simpáticas a los vasos cutáneos, glándulas
sudoríparas y fibras motoras musculares.
La temperatura corporal está regulada casi en su totalidad por mecanismos nerviosos de
retroalimentación que operan, en su mayoría, a través de centros termorreguladores
situados en el hipotálamo. Para que estos mecanismos de retroalimentación actúen, se
necesitan detectores de temperatura que indiquen el momento en que la temperatura
corporal sea demasiado alta o demasiado baja. Por ejemplo, durante un ejercicio intenso,
dado que el cuerpo no puede disipar el calor tan rápidamente como lo produce, la
temperatura interna puede elevarse hasta 40°C, con una temperatura muscular de 42°C. Los
termorreceptores detectan este cambio de temperatura corporal y trasmiten esa información
al termostato de nuestro cuerpo, el hipotálamo, y este activa los mecanismos que regulan
las temperaturas corporales.
El mantenimiento de la temperatura y las reacciones necesarias para conservarla se realiza a
través de impulsos que llegan de la periferia y de la temperatura con que la sangre llega al
hipotálamo, siendo estos impulsos conducidos hacia la región posterior hipotalámica
(conservadora de calor), encargada de predeterminar la temperatura de 37ºC.
Entonces, los cambios en la temperatura corporal son detectados por medio de
termorreceptores centrales y periféricos. Los primeros se encuentran en el hipotálamo y
controlan la temperatura de la sangre cuando circula a través del cerebro. Los periféricos se
encuentran en la piel, ejercen una función complementaria informando sobre la temperatura
exterior.
El principal determinante de la respuesta corporal a los cambios climáticos, es la
temperatura con que la sangre alcanza al hipotálamo. La zona preóptica, del hipotálamo
anterior, contiene multitud de neuronas sensibles al calor y hasta un tercio de neuronas
sensibles al frío, y detectan el cambio de la temperatura de la sangre que pasa por esa zona.
El hipotálamo tiene un doble sistema de regulación de la temperatura, la porción anterior,
compuesta por centros parasimpáticos, es la encargada de disipar el calor, mientras que la
posterior, con centros simpáticos, conserva y mantiene la temperatura corporal. De esta
manera, la irritación de la parte anterior del hipotálamo activa el proceso de irradiación del
calor, y la de la parte posterior el de termoformación. Cuando la temperatura corporal
fluctúa, la temperatura normal puede restablecerse por las acciones de cuatro efectores que
son:

      Las glándulas del sudor
      Los músculos lisos de las arteriolas
      Los músculos esqueléticos
      Varias glándulas endocrinas

Estos efectores, por medio de diversas acciones, van regulando nuestra temperatura.
Cuando la temperatura corporal aumenta, las neuronas del centro hipotalámico anterior o
(sensibles al calor) se excitan y se ponen en marcha una serie de mecanismos encaminados
a la pérdida de calor, inhibiéndose el centro hipotalámico posterior (conservador de la
temperatura), lo que origina una inoperancia de todos los mecanismos termogénicos,
disminuyendo el metabolismo, el tono muscular y de forma progresiva, la producción de
hormona tiroidea. La inhibición de los centros simpáticos hipotalámicos conduce a una
vasodilatación tal, que puede aumentar hasta ocho veces el índice de transferencia de calor
a la piel. Todo ello conduce a una disminución de la temperatura. La estimulación del
centro anterior disminuye la temperatura mediante la activación de la producción de sudor.
Las glándulas sudoríparas están bajo el control del sistema nervioso simpático, e influidas
por estímulos colinérgicos.
La región preóptica del hipotálamo, quien envía impulsos a las glándulas sudoríparas para
que aumenten la producción de sudor. La piel de todo el organismo empieza a sudar y los
vasos sanguíneos de todo el cuerpo se dilatan, y de esta manera, el organismo pierde calor
permitiendo que la temperatura corporal se normalice. La evaporación de esta humedad
permite eliminar el calor de la superficie de la piel. El incremento adicional de 1°C de la
temperatura corporal causa la sudoración suficiente para eliminar 10 veces la tasa basal de
producción de calor. Además, inhibe todo exceso de producción de calor.
Otra adaptación está dada por los músculos lisos que rodean las arteriolas que abastecen de
sangre a la piel. Cuando la piel se calienta, la sangre también lo hace. Frente a esta
situación el hipotálamo envía señales para que los músculos lisos se dilaten. Como
resultado aumenta el flujo sanguíneo, que permite que la sangre lleve el calor desde el
interior hacia la piel, y así se disipe hacia el ambiente mediante conducción, convección,
radiación o evaporación. La tasa de transferencia de calor se multiplica hasta 8 veces
cuando la temperatura interna es muy elevada.
Por otro lado, cuando la temperatura corporal diminuye, los termorreceptores de la piel
envían señales al hipotálamo, y a su vez, este descenso de la temperatura es advertido por
los receptores centrales del hipotálamo. En la piel, hay mayor cantidad de receptores para el
frío que para el calor. Por eso, los receptores de la piel se encargan de detectar básicamente
temperaturas frescas y frías. Frente a esta situación, el hipotálamo responde por medio de la
activación de los centros cerebrales que controlan el tono muscular. Estos centros estimulan
el temblor, que es un ciclo rápido de contracción y relajación involuntaria de los músculos
esqueléticos (escalofríos). Esta mayor actividad genera calor para mantener o aumentar la
temperatura corporal. Otra respuesta al frío es la inhibición del proceso de sudoración.
Asimismo, los efectos de varias hormonas hacen que las células aumenten sus ritmos
metabólicos, lo cuál incrementa la producción de calor. La respuesta hormonal a los
cambios de temperatura es mediada por el sistema hipotálamo-hipofisario. El enfriamiento
estimula la liberación de la TSH, hormona estimulante del tiroides, que se produce en la
hipófisis. El resultado de su acción será la liberación de tiroxina, sintetizada desde la
glándula tiroides. Esta hormona es capaz de elevar el ritmo metabólico de todo el cuerpo en
más del 100%. Es decir, que en condiciones de frío, la tiroides aumenta la producción de
tiroxina con el fin de incrementar la producción de calor metabólico.
Las catecolaminas son una grupo de hormonas (y neurotransmisores) liberadas por las
glándulas suprarrenales. Dentro de la familia de las catecolaminas encontramos la
adrenalina y noradrenalina. En esta situación de bajas temperaturas, la médula adrenal
aumenta la producción adrenalina y noradrenalina, que aumentan la actividad del sistema
nervioso simpático. La adrenalina incrementa la producción de calor, y la noradrenalina
provoca vasoconstricción de la piel para reducir la pérdida de calor e incrementa la tasa
metabólica en las células, con el fin de aumentar la conservación de calor.
En situaciones de hipotermia se produciría liberación de TSH, ACTH (adrenocorticotropa o
corticotropina: hormona polipeptídica, producida por la hipófisis y que estimula a las
glándulas suprarrenales) y consecuentemente de hormonas tiroideas y corticoides.
Además de los mecanismos subconscientes de control de la temperatura corporal
descriptos, el centro termorregulador hipotalámico también envía estímulos a la corteza
cerebral para modificar las pautas de conducta (búsqueda de refugio e hidratación, uso de
ropa adecuada).
             Figura 7.2: Mecanismos de regulación de la temperatura corporal.




LA TEMPERATURA AMBIENTAL



Efectos del ambiente sobre la termorregulación

La producción corporal de calor durante la actividad física está directamente relacionada
con la intensidad del ejercicio. La capacidad de disipar este calor depende de la
transferencia de calor del núcleo del cuerpo a la piel, de la vestimenta, y del estrés por calor
ambiental. Existen algunas variables que deben considerarse al realizar ejercicio en
ambientes calurosos.

      La temperatura del aire: la temperatura óptima del aire oscila entre los 18 y 22°C.
       La actividad física intensa está relacionada con la disminución de la temperatura
       óptima del aire. El trabajo a una frecuencia cardiaca de 140-150 lpm se lleva a cabo
       con mayor éxito si la temperatura del aire es de 16-17°C. Para mayores intensidades
       de trabajo, 170-180 lpm se desplaza la zona de confortabilidad hasta los 13-14°C.
       Cuando supera los 27°C se altera el rendimiento si el deportista no se hidrata
       adecuadamente.
      La humedad: la humedad afecta nuestra percepción térmica. Para nuestro organismo
       no es lo mismo una temperatura ambiente de 32°C con una humedad relativa de
       10% que, igual temperatura pero con un 90% de humedad relativa. En la primera
       situación, sudaremos profusamente pero no nos daremos cuenta ya que la
       evaporación se produce muy rápidamente. En la segunda situación, la evaporación
       se ve dificultada porque el aire ya está saturado con un 90% de agua. El resultado es
       un continuo baño de sudor que gotea desde la piel, que impide la pérdida de calor, y
       que no proporciona enfriamiento alguno. El sudor debe evaporarse para producir
       enfriamiento.
       El contenido del vapor de agua en el aire (humedad), desempeña un papel
       fundamental en la pérdida de calor. Cuando la humedad del aire es demasiado
       elevada, significa que hay muchas moléculas de agua, y esta situación reduce la
       capacidad del aire para recibir más moléculas ya que el gradiente de concentración
       se reduce. Este elevado nivel de humedad limita la evaporación del sudor y la
       pérdida de calor. Pero, en el caso contrario, si la humedad es muy baja, se favorece
       la pérdida de calor por evaporación. Esto puede también ser un inconveniente si la
       velocidad de evaporación del agua es superior a la de traspiración, pues la piel
       puede volverse muy seca. Entonces, la tasa de pérdida de calor de la superficie de la
       piel depende de las propiedades físicas del ambiente. Si la temperatura del ambiente
       es templada (12-22°C) y la humedad es baja, la tasa de transferencia convectiva de
       calor y de evaporación de sudor es alta, y la temperatura corporal está bien
       controlada. Sin embargo, en condiciones más cálidas (> 26°C) el gradiente entre la
       temperatura de la piel (usualmente cerca de 30°C) y del ambiente se reduce.
       Además, si la humedad es alta (> 70 %), los fluidos son evaporados con menor
       facilidad de la superficie de la piel y la pérdida de calor empeora. Por esta razón, el
       deportista resiste mejor una temperatura del aire muy elevada con una humedad
       relativa no muy alta que una temperatura baja pero con una humedad relativa del
       aire alta.

      La velocidad del aire (viento): la eliminación de calor por convección se favorece
       cuando hay movimiento de aire alrededor de quien está realizando actividad física.

      La cantidad de radiación: el sol es una fuente adicional de calor sobre el organismo.


Medición de la temperatura ambiental

Por lo tanto, el estrés por calor ambiental a que se somete un individuo es una función de la
temperatura del aire, la velocidad del viento, la humedad relativa, y la radiación solar.
Existe una medida práctica combinada del estrés por calor ambiental, que permite
cuantificar las variables atmosféricas en un solo índice, la temperatura de humedad global
(THG), que informa simultáneamente sobre la conducción, convección, evaporación y
radiación. Facilita una sola lectura de la temperatura para estimar la capacidad de
enfriamiento del ambiente. El Psicrómetro es un instrumento que sirve para determinar la
tensión ambiental debida al calor. Consta de gres partes: Un globo seco, un globo húmedo y
un globo negro. Primeramente se debe establecer la temperatura del bulbo húmedo (TBH).
Esto se lleva a cabo al humedecer una mecha que rodea el bulbo de un termómetro. Para
determinar los efectos de la evaporación de la humedad en la mecha sobre las escalas de
temperatura del termómetro se hace girar el psicrómetro que aloja el termómetro,
tomándolo por el mango durante 1½ minuto. A medida que el agua de la mecha se
evapora, el bulbo del termómetro se enfría, del mismo modo que la piel se enfría cuando se
evapora el sudor.
Para la interpretación se debe tener en cuenta que el globo negro mide la temperatura real
del aire. El globo húmedo se mantiene humedecido. Cuando se evapora agua de este globo,
su temperatura será menor que la del globo seco, simulando el efecto de la evaporación
sobre nuestra piel. La diferencia entre las temperaturas del globo húmedo y el globo seco
indica la capacidad del ambiente para enfriar mediante la evaporación. Cuando la humedad
del aire es de 100%, la evaporación es imposible, por lo tanto las temperaturas de estos dos
globos será igual. Un menor grado de humedad y mayor movimiento del aire facilitan la
evaporación, aumentando la diferencia entre ambos globos.
Para poder determinar la humedad relativa (HR) utilizando el psicrómetro, se requiere
primero medir la temperatura del bulbo húmedo y la temperatura del bulbo seco (TBS).

                                         TBS - TBH
                         HR (%) =      --------------------
                                             TBS



La temperatura del globo del bulbo húmedo (TGBH) es un índice que combina mediciones
de temperatura del aire (Tbs), humedad (Tgh) y radiación solar (Tg) (American College of
Sports Medicine, 1987) y representa la temperatura calculada a partir de las temperaturas
del bulbo seco, el bulbo húmedo y el bulbo negro. Se compone de la temperatura ordinaria
del ambiente aire (empleando el termómetro de bulbo seco como instrumento de medición),
la temperatura que se encuentra afectada o determinada por el viento y la humedad
(empleando el termómetro del bulbo húmedo) y finalmente la temperatura que se encuentra
afectada o determinada por el calor / energía radiante del sol (obtenida por el termómetro
del globo negro).

                             THBG= 0.1 Tbs + 0.7 Tgh + 0.2 Tg



Como este índice utiliza temperaturas no ventiladas de bulbo húmedo y de globo negro, es
decir, el único movimiento de aire alrededor de los termómetros se debe a las condiciones
naturales de la velocidad del viento, el índice también incluye una medida indirecta del
efecto de enfriamiento del viento. El THBG permite presumir el riesgo de problemas por
calor para corredores de larga distancia, si es mayor a 28o C existe un riesgo muy alto;
cuando el THBG está entre 23C° y 28o C el riesgo es alto. Un índice THBG de 18-23oC
indica un riesgo moderado, y si THBG < 18o C, el riesgo es bajo.
        Figura 7.3: Psicrómetro. La muselina debe permanecer siempre húmeda.



   Tabla 7.1: PRECAUCIONES PARA CORREDORES DE ACUERDO AL TGBH

     TGBH                                        Precauciones
    27 a 29°C      Cautela; frecuentes interrupciones para tomar agua; estar alerta ante
   (80 a 85°F)     síntomas enfermedad por calor.
    29 a 31°C      Suspensión de la actividad para deportistas no aclimatados. Actividad
   (85 a 88°F)     muy limitada de quienes están entrenados y aclimatados. Frecuentes
                   interrupciones para tomar agua.
  Más de 31°C      Suspensión de la actividad.
 (Más de 88°F)
Modificado de: American College of Sports Medicine, 1987.


                      Tabla 7.2: BANDERAS DE ADVERTENCIA

Existe un sistema de advertencia con banderas con el propósito de alertar a los participantes
del riesgo potencial de diversas condiciones de temperatura.

  Color de bandera                                 Observaciones
        Rojo             Alto de riesgo. Todos los corredores deben estar alerta de la
   TGBH 23-28°C          posibilidad de una lesión o condición producida por el calor y las
      (73-82°F)          personas particularmente sensibles al calor o humedad no deberían
                         correr.
      Ambar              Moderado riesgo. Recordar que la temperatura del ambiente aire,
   TGBH 18-23°C          posiblemente también la humedad, y casi con seguridad el calor
     (65-73°F)           radiante, aumentará durante el curso del evento si se lleva a cabo
                         temprano en la mañana o en la tarde.
       Verde             Bajo riesgo. Indica que existe un bajo riesgo para condiciones
  TGBH < 18°C            producidas por el calor
       (65°F).
       Blanca          Bajo de riesgo de hipertermia pero posible riesgo de hipotermia.
   TGBG < 10°C
       (50°F)
Modificado de: American College of Sports Medicine, 1987.




EJERCICIO EN AMBIENTES CALUROSOS



El incremento de la temperatura corporal se puede presentar como fiebre, que ocurre
cuando el incremento de la temperatura depende de una regulación transitoria hacia el
límite superior del centro termostático en el hipotálamo, sin embargo, el centro
termorregulador funciona de forma correcta. La fiebre es una reacción positiva del
organismo frente a un agresor. Por otro lado, la hipertermia, sucede cuando el centro
hipotalámico no es capaz de compensar un exceso de temperatura corporal. El daño por el
calor ocurre cuando el balance hacia la acumulación de calor es excesivo, apareciendo
cuadros clínicos de distinta gravedad (lesiones hipertérmicas).
El trabajo intenso en condiciones de calor está relacionado con la acumulación de calor en
el organismo a consecuencia, principalmente, del intenso trabajo muscular, de la
intensificación del metabolismo y de la influencia de la alta temperatura exterior. El
término estrés por calor se refiere a cualquier condición ambiental que produce un
incremento de la temperatura corporal que pone en peligro la homeostasis.
En condiciones basales la producción de calor corporal es de unas 70 kcal/m2/h. El ejercicio
físico puede generar 300-900 kcal/h, mientras que la capacidad disipadora de la sudación es
de unas 500-600 kcal/h; por lo tanto, una termogénesis excesiva, especialmente si el
ambiente es caluroso y húmedo, puede sobrepasar la capacidad termorreguladora del
organismo.


Adaptaciones cardiovasculares y metabólicas

El ejercicio aumenta la demanda sobre el sistema cardiovascular, más aún cuando lo
sometemos en ambientes calurosos. Es el encargado de llevar el calor desde el interior del
cuerpo hacia la piel. Durante el ejercicio, hay demanda de sangre hacia los músculo pero la
piel también necesita sangre para facilitar la pérdida de calor, lo que crea competencia por
el volumen minuto cardíaco. Puesto que el volumen sanguíneo es limitado, en el organismo
tiene lugar una redistribución aumentando la circulación cutánea y reduciendo el flujo en
los órganos internos. El trabajo físico con temperatura superior a los 40°C provoca un
descenso del riego sanguíneo en los riñones del 40 al 50 %. Los vasos sanguíneos en la piel
incrementan su diámetro. La reducción sanguínea a causa de la pérdida de volumen por la
nueva redistribución reduce el volumen diastólico, lo que a su vez afecta el volumen
sistólico. El gasto cardíaco permanece constante por un gradual aumento de la frecuencia
cardiaca para conservar el gasto cardíaco. Sin embargo es difícil seguir compensando la
creciente demanda y cualquier factor que interfiera con la disipación de calor, perjudica el
rendimiento y aumentar el riesgo de lesiones por calor. La respuesta cardiovascular al calor
consiste en un aumento de la frecuencia y el gasto cardíaco, un incremento de la volemia
del 6-7 %, por activación de la hormona antidiurética y del sistema renina-angiotensina-
aldosterona.
Debido a la redistribución del flujo sanguíneo aumenta la cantidad de oxígeno en piel, que
caracterizada por un bajo nivel en procesos de intercambio, y disminuye en los órganos
internos con un alto nivel de intercambio (hipoxia tisular relativa). La disminución en la
velocidad del consumo de oxígeno estimula en el hígado y en los riñones la activación de la
glucólisis, desarrollándose una reacción-estrés que contribuye a un aumento adicional de la
termoformación. El trabajo intensivo en condiciones de alta temperatura aumenta la
velocidad de respiración mitocondrial e incrementa la velocidad del consumo de oxígeno
celular muscular. Esta situación lleva hacia procesos menos económicos de formación
energética, y un aumento de la termoformación. La elevación de la frecuencia cardíaca
sumada a una mayor producción de sudor y una mayor intensidad de la respiración
demandan más energía, lo cual requiere un mayor consumo de oxígeno y un mayor gasto de
glucógeno muscular con acumulación de lactato. La fatiga muscular y el agotamiento se
desarrollan con rapidez, disminuyendo la intensidad y duración del ejercicio.


Sudoración

En reposo, la orina representa la mayor forma de eliminación de líquido (60 %), seguida
por la piel (15 %), la respiración (15 %), la materia fecal (5 %) y el sudor (5 %). En un
ejercicio intenso y prolongado, el sudor elimina el 90 % del agua. En climas muy cálidos, la
temperatura ambiente puede superar la de la piel y las partes profundas del cuerpo,
determinando que la pérdida de calor por radiación, convección y conducción resulte
menos efectiva. La evaporación se convierta en el mecanismo más importante para la
disipación de calor. El sudor está constituido en un 99% por agua y es hipotónico en
comparación con los demás líquidos corporales. Los principales electrolitos presentes son
el sodio y el cloro, hay cantidades pequeñas de potasio, magnesio, calcio, hierro, cobre y
zinc; además se puede encontrar aminoácidos, nitrógeno, urea, ácido láctico y algunas
vitaminas hidrosolubles. Tiene un peso específico de 1,002 y un pH que oscila entre 4.2 y
7.5.


                         TABLA 7.3: SUDOR Y EL PLASMA
                      electrolitos (mEq/L) y osmolaridad (mOsm/L)

                      Sodio       Cloro      Potasio         Osmolaridad
           Plasma       140         101          4                 300
           Sudor       40-60       30-50        4-6               80-185

Las zonas más favorables para la emisión de calor son las extremidades. En ellas se denota
un incremento más intenso del riego sanguíneo cutáneo y una mayor actividad de cada
glándula sudorípara. Por eso es conveniente que el deportista utilice ropa liviana, y que deje
sus extremidades descubiertas facilitando la evaporación del sudor. Las glándulas
sudoríparas ecrinas o sudoríferas son estructuras tubulares que se extienden a través de la
dermis y de la epidermis, abriéndose hacia la piel. Se encuentran en toda la superficie de la
piel, principalmente en manos y plantas de los pies. Son glándulas tubulares simples, con
una región secretoria (adenómero) donde se encuentran las células claras (sudor ecrino
acuoso) y las células oscuras (secreción mucinosa).




                   Figura 7.3: Glándula sudorípara ecrina. Desemboca en
                         las crestas epidérmicas por finos orificios.


Existen aproximadamente unos 3 a 5 millones de glándulas sudoríparas en cada persona,
aunque solo poco más de la mitad se encuentra activa. Esta cantidad se fija desde temprana
edad y cuanto más expuesto a las influencias térmicas está la persona mayor cantidad de
glándulas sudoríparas activas poseerá. Estas glándulas están controladas por el hipotálamo
que responde a la temperatura elevada de la sangre y entonces les transmite impulsos a
través de las fibras nerviosas simpáticas.
Las glándulas sudoríparas apocrinas, por otro lado, se encuentran en axilas, región genital,
ano, conducto auditivo externo, aréolas mamarias y párpados. Son estímuladas por
hormonas sexuales y secretan un sudor blanquecino grisáceo que carece de olor pero lo
adquiere por degradación bacteriana.
El sudor se forma por la filtración del plasma y al pasar a través de la glándula, el sodio y el
cloruro son reabsorbidos hacia los tejidos circundantes y la sangre. Cuando se traspira
ligeramente el sudor viaja lentamente y hay una completa reabsorción de estos minerales.
Pero durante el ejercicio, las sustancias filtradas viajan a mayor rapidez por los túbulos, hay
menor tiempo para filtrado y reabsorción, entonces el contenido de minerales del sudor es
mayor. Sin embargo, el contenido de mineral del sudor no es igual en sujetos entrenados y
no entrenados, ya que con el entrenamiento y la exposición continua al calor la aldosterona
estimula vigorosamente a las glándulas sudoríparas para que reabsorban mayor cantidad de
sodio y de cloruro. Como las glándulas sudoríparas carecen de un mecanismo para
conservar potasio, calcio y magnesio, estos electrolitos se hallan en iguales concentraciones
en sudor y en plasma.
En ejercicios intensos en condiciones calurosas el cuerpo puede perder más de 1 litro de
sudor por hora y por metro cuadrado de superficie corporal, entre el 2 y el 4 % del peso
corporal (1.5 – 2.5 litros) de sudor en un individuo de 50 – 75 Kg. En corredores de fondo
las pérdidas de sudor pueden llegar a ser del 6 al 10 % del peso corporal. Si la producción
de calor supera 15 kcal por minuto el cuerpo tiene que perder 1.55 litros por hora si todo el
sudor se evaporase y todo el calor metabólico se eliminase por evaporación (900 kcal de
calor producido / 580 kcal eliminadas por litro de sudor = 1.55 litros).
La pérdida de agua y minerales estimulan la liberación de aldosterona (corteza adrenal) y
de hormona antidiurética (glándula pituitaria posterior). La aldosterona es responsable del
mantenimiento de niveles apropiados de sodio ya que en ejercicios intensos en ambientes
calurosos limita la excreción renal, lo que a su vez favorece la retención de agua (los
volúmenes de fluidos en el plasma y en los líquidos intersticiales pueden aumentar en un 10
a un 20 %). La hormona antidiurética es responsable de mantener el equilibrio adecuado de
los fluidos al actuar estimulando la reabsorción de agua desde los riñones reduciendo sus
pérdidas por la orina.
La indumentaria debe ser adecuada para cumplir una función protectora reduciendo la
ganancia de calor por radiación sin restringir la evaporación del sudor. Es común observar
individuos que se ejercitan utilizando accesorios plásticos para promover la pérdida de
peso. Los plásticos crean un microclima donde la humedad es muy alta y la evaporación del
sudor es prácticamente imposible, limitando la disipación del calor por lo que la
temperatura central del cuerpo aumenta rápidamente. Este procedimiento es inútil para
facilitar la pérdida de grasa y afecta la termorregulación promoviendo los problemas por
calor. La ropa debe ser liviana, y debe dejar pasar el sudor para evitar el calentamiento en
climas cálidos, y el enfriamiento en clima fríos. La industria textil, está desarrollando
nuevas textura, géneros y diseños para la indumentaria deportiva, entre los cuales se
destaca el tejido dry fit, que permite la evaporación del sudor, anulando el efecto de barrera
característico de la ropa convencional.
Lesiones hipertérmicas

Los deportistas bien adaptados son capaces de soportar un aumento considerable de la
temperatura interna que puede alcanzar los 40.5-41.0°C, pero se consideran los 39-40°C
como una temperatura a partir de la cual aumentan la probabilidades de lesiones
hipertérmicas.
El calambre por calor se caracteriza por fuertes contracturas de los músculos esqueléticos
por la pérdida de microelementos y la deshidratación.
En el síncope por calor los sistemas reguladores son insuficientes para disipar calor con
rapidez porque es escaso el volumen sanguíneo para permitir una distribución adecuada
hacia la piel. Los cambios hemodinámicos producen hipoperfusión cerebral, responsable
del síncope por calor. Los síntomas incluyen fatiga extrema, vértigo, vómitos, desmayos,
piel fría y húmeda o caliente y seca, pulso débil y rápido, hipotensión.
El golpe de calor es un trastorno que pone en peligro la vida y requiere atención inmediata.
Se caracteriza por una elevación de la temperatura corporal interna hasta valores superiores
a los 40°C (la temperatura rectal suele superar los 40.6°C), en el que el deportista se
encuentra confuso o inconsciente aunque a veces predomine un cuadro de agitación
psicomotora. Hay aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria. La piel esta caliente y
seca por el cese de sudoración (anhidrosis) como consecuencia del daño térmico sobre las
glándulas sudoríparas. El daño del golpe de calor resulta de la toxicidad directa celular al
exponerse a temperaturas superiores a los 42ºC, ya que a partir de estas temperaturas, la
función celular se deteriora cesando la actividad mitocondrial, apareciendo alteraciones en
las reacciones enzimáticas, desnaturalización proteica, alteraciones de los fosfolípidos y
pérdida de la estabilidad de las membranas celulares con aumento de su permeabilidad. La
inestabilidad hemodinámica es responsable de hipoxemia y acidosis, originando en su
conjunto la aparición de un fallo hemodinámico, renal, hepático, alteraciones neurológicas
y de la coagulación. Es decir, es una falla multisistémica.
Todos los deportistas deben ser capaces de reconocer los síntomas de hipertermia. Aunque
la temperatura corporal se encuentre por debajo de los 40°C, la presencia de escalofríos y
dolores punzantes en la cabeza, deben ser tomadas como un indicador de que se está
acercando a una situación peligrosa que puede resultar fatal si se continúa haciendo
ejercicio. Los deportistas que están más expuestos a sufrir un trauma hipertérmico son los
insuficientemente aclimatados a las condiciones de calor, mal entrenados, los de peso
excesivo y los niños.


Aclimatación al calor

La realización de actividad bajo condiciones de calor y humedad conducen al desarrollo de
las correspondientes reacciones de adaptación, que permite a los sujetos aumentar su
capacidad de disipación de calor metabólico a través de la evaporación de sudor, mejorar el
desempeño, y reducir el riesgo a sufrir golpe de calor. La aclimatación al calor ocurre como
resultado a una estancia frecuente y un entrenamiento bajo condiciones de alta temperatura
que aumentan la termoestabilidad del organismo del individuo. Si ese ambiente es natural
se denomina aclimatización al proceso de adaptación fisiológica, mientras que si es un
ambiente controlado artificialmente se le dice aclimatación. Aunque habitualmente los
términos se utilizan indistintamente. El sistema, destinado al mantenimiento del equilibrio
de la temperatura, incluye:

      Un eslabón aferente: termorreceptores de la piel y de las vías respiratorias
       superiores.
      Eslabón central-hipotálamo (centro de termorregulación).
      Eslabón eferente: órganos del suministro de sangre y aparato de enfriamiento por
       evaporación.

En el desarrollo de la adaptación es de suma importancia que el perfecto equilibrio entre la
generación y la pérdida de calor, cuanto mejor funcione el sistema de termotransferencia, se
tolera mayor intensidad de trabajo y se eleva el nivel admisible de termoformación. Los
deportistas aclimatados al calor húmedo transfieren mejor el calor del cuerpo hacia el
ambiente. El aumento en el volumen plasmático de 10 a 12 %., como consecuencia de la
transferencia de agua y proteínas hacia el volumen vascular, permite disipar el calor de
forma más efectiva. A medida que se va desarrollando la adaptación la frecuencia cardiaca
y el riego sanguíneo a la periferia disminuyen significativamente mejorando la irrigación de
los órganos internos y los músculos activos. Esto está condicionado por un aumento de la
eficacia de la radiación del calor y de la evaporación, a consecuencia de lo cual la
eliminación de una cantidad indispensable de calor se realiza con un volumen menor de
riego sanguíneo cutáneo.
La aclimatación reduce el umbral para el inicio de la sudoración, es decir, que el deportista
aclimatado empieza a sudar antes y en mayor cantidad alcanzando una tasa máxima de 2-3
L/hora. La evaporación de esta cantidad de sudor elimina el calor del organismo a una
velocidad 10 veces superior a la tasa normal de producción de calor. Disminuye la
concentración de sodio en el sudor a consecuencia de una mayor secreción de aldosterona.
El sudor de un apersona aclimatada es hipotónico, tiene una menor concentración de sodio
(5 mEq/L) que los individuos no aclimatados (10-80 mEq/L).
Las personas no entrenadas ni aclimatadas llegan a la fatiga a una temperatura corporal
central generalmente de 38-39°C, pero la aclimatación permite que el deportista alcance la
fatiga a una temperatura corporal central de 40°C, trabajando a un 50-60% de VO2 max. Se
requiere el uso de más glucógeno muscular que el mismo ejercicio en un ambiente fresco,
sin embargo, la aclimatación reduce el ritmo de utilización de glucógeno muscular entre un
50 y un 60%. El período suficiente para una eficaz adaptación al calor es de 10-15 días,
aunque puede llevar el doble de tiempo en algunos casos. Los efectos de la adaptación a
condiciones de calor, son duraderos y se mantienen entre 3 y 4 semanas. La aclimatación al
calor mejora la adaptación a climas fríos.


            Tabla 7.4: SECUENCIA DE ADAPTACIONES AL CALOR


Durante el período de tiempo de aclimatación, se observan una serie de adaptaciones del
organismo al medio ambiente caluroso y húmedo.
                                Es frecuente que inicialmente aparezca una gran
                                congestión en cabeza y cara; la temperatura rectal y la
                                frecuencia cardiaca están elevadas, la sudoración es baja
    Primeros tres días          y pueden existir algunas molestias. En los días siguientes
                                disminuye el malestar, desciende la temperatura rectal,
                                aumentando la sudoración debido al aumento de la
                                función de las glándulas sudoríparas.
    Tercer al sexto día         Aumento en el volumen plasmático.
                                Reducción en la frecuencia cardiaca.
 Del quinto al octavo día       Estabilización de la temperatura interna.
     Entre el sexto y           Adaptación individual a la temperatura elevada: la
       décimo día               capacidad de trabajo se restablece, la frecuencia cardiaca
                                y la temperatura se aproximan a las habituales. Aumento
                                del volumen sistólico, estabilización del gasto cardíaco y
                                del consumo de oxígeno. Aumenta la eliminación de
                                calor por evaporación. Disminución de la temperatura de
                                la piel y la rectal. Reducción de la concentración de
                                cloruro de sodio en el sudor.

         Días 10-12             Se normaliza el consumo de glucógeno, y al décimo día,
                                el contenido de glucógeno es el del nivel inicial.



La aclimatación al calor requiere hacer ejercicio en un ambiente caluroso. Los baños de
vapor y de aire seco favorecen la adaptación, por desarrollar una mayor capacidad de
sudoración, debido a una reacción más eficiente del sistema cardiovascular frente a altas
temperaturas, así como por una menor generación de calor. Si la competencia se
desarrollará en un ambiente caluroso pero húmedo, los baños de vapor son los indicados. Al
inicio del proceso de aclimatación, la duración e intensidad de las sesiones de ejercicio
deben ser más bajas de lo acostumbrado. La intensidad del esfuerzo debe reducirse entre un
60 y un 70% para evitar el estrés por calor aumentando en forma gradual e medida que
mejora la tolerancia al calor incluyendo descansos más largos y frecuentes. Debe
asegurarse una correcta hidratación durante todo el período de aclimatación. Existe una
relación inversa entre consumo de oxigeno y el número de días necesarios para aclimatarse.
Otro factor que disminuye la temperatura corporal central inicial, y por lo tanto, prolonga el
tiempo de actividad, es la fase folicular del ciclo menstrual en la mujer, mientras que la fase
lútea está asociado con menores tiempos de tolerancia a la actividad.
La cantidad de tejido adiposo también influye en el aumento de la temperatura corporal. El
tejido adiposo tiene una menor capacidad calorífica comparado con el tejido libre de grasa
(sangre, músculo, agua y hueso), por lo que aquellas personas con mayor porcentaje de
tejido adiposo, sufrirán un aumento de la temperatura central más rápido. Las mujeres
poseen un mayor porcentaje de tejido adiposo que los hombres, lo que representa una
desventaja para la tolerancia al calor durante el ejercicio.
EJERCICIO EN AMBIENTES FRÍOS


El estrés por el frío se define como cualquier condición ambiental que produce una pérdida
de calor corporal que amenaza la homeostasis y es un aspecto importante en deportes como
triatlón, ciclismo y natación de fondo.
Los dos principales estresores son el aire y el agua. La temperatura corporal se mantiene
dentro de cierto límite estrecho, con fluctuaciones diarias de normales de hasta 1°C. Una
reducción en la temperatura de la piel o de la sangre estimula al hipotálamo a activar los
mecanismos conservadores de la temperatura corporal, aumentando la producción
(termoformación) y disminuyendo la disipación de calor.
Las adaptaciones metabólicas en un ambiente frío incluyen los escalofríos o temblor, la
termogénesis independiente de la producida por el temblor y la vasoconstricción periférica.
Las contracciones musculares involuntarias incrementan la producción de calor metabólico
de 4 a 5 veces el ritmo de reposo. La termogénesis alternativa logra el mismo resultado
mediante la estimulación del sistema nervioso simpático y la acción de hormonas como la
tiroxina y las catecolaminas. La vasoconstricción periférica se produce como consecuencia
de la estimulación simpática de los músculos lisos que rodean las arteriolas de la piel, los
que se contraen al igual que las arteriolas, y de esta manera se reduce el flujo sanguíneo
hacia la periferia del cuerpo determinando una reducción de la transferencia de calor. La
disminución del riego sanguíneo cutáneo va acompañado de un aumento del mismo en los
órganos internos y en los músculos esqueléticos, para aumentar la producción de calor y el
calentamiento de los órganos vitales. El aumento de la capacidad aislante de la piel, debida
al cierre de los vasos cutáneos, es la principal reacción del organismo para conservar calor.
Esto disminuye la diferencia de temperaturas entre la superficie del cuerpo y el ambiente.
Recordemos que cuanto más grande es esa diferencia, mayor será la pérdida de calor. Los
mecanismos que habitualmente se encargan de eliminar calor como la conducción,
radiación, convección y evaporación, funcionan de manera ineficaz en un ambiente frío,
disipando el calor más rápido de lo que el cuerpo puede generarlo.
Existen ciertos factores anatómicos y ambientales que pueden influir en el ritmo de pérdida
de calor.

      La grasa corporal
       La grasa subcutánea es una excelente fuente de aislamiento contra el frío ya que la
       conductividad térmica de la grasa es relativamente baja. Las personas que tienen
       más grasa conservan más eficazmente el calor en ambientes fríos. Las mediciones
       de los pliegues cutáneos para conocer la cantidad de grasa subcutánea son un buen
       indicador de la tolerancia de un individuo a la exposición al frío.
       La capacidad aislante del cuerpo consta de la capa superficial de la piel con la grasa
       subcutánea y el músculo subyacente. Cuando la temperatura de la piel desciende la
       constricción de los vasos sanguíneos de la piel y la contracción de los músculos
       esqueléticos incrementan las propiedades aislantes. La vasoconstricción de los
       músculos inactivos constituye hasta un 85% del aislamiento total del cuerpo lo que
       representa una resistencia a la pérdida de calor que es dos o tres veces mayor que la
       de la grasa y la piel.
      El tamaño y la composición corporal
       El ritmo de pérdida de calor depende de la razón entre la superficie corporal y la
       masa corporal. Los individuos altos y pesados tienen una razón pequeña entre la
       superficie corporal y la masa corporal, lo que los hace menos susceptibles a la
       hipotermia. Pero los niños, suelen tener una razón más grande que los adultos, lo
       que determina una mayor dificultad para mantener la temperatura corporal. Las
       diferencias entre sexos en cuanto a la tolerancia al frío son mínimas si se comparan
       mujeres y varones con masa grasa, tamaño y nivel de fitness similares.

      Viento
       El viento crea un factor de enfriamiento debido a la pérdida de calor por convección
       y conducción. La humedad del aire, agrava el estrés fisiológico.

      Agua
       La pérdida de calor por conducción es 26 veces más rápida en el agua que en el aire,
       pero considerando todos los mecanismos de pérdida de calor en un ambiente y otro,
       el cuerpo pierde calor cuatro veces más rápido en el agua que en el aire a igual
       temperatura.
       Cuando la temperatura del agua desciende por debajo de los 32°C, el individuo se
       vuelve hipotérmico a un ritmo proporcional a la duración de la exposición, que se
       acelera si el agua está en movimiento alrededor del individuo, ya que la pérdida por
       convección aumenta. Los individuos sumergidos en agua a 15°C experimentan una
       reducción de la temperatura rectal de 2.1°C por hora. El ejercicio aumenta la tasa
       metabólica y compensa una parte de la pérdida de calor. Pero a medida que avanza
       la duración de la actividad, la intensidad del ejercicio disminuye, anulando
       parcialmente este efecto. Las temperaturas del agua ideales para la competencia se
       encuentran entre 23.9 – 27.8°C.

      La indumentaria
       Habitualmente la tendencia es abrigarse en exceso, pero si el sudor empapa y
       atraviesa la ropa, la evaporación elimina el calor rápidamente y la persona se enfría
       más. Cuando el tiempo es ventoso y helado, conviene utilizar ropa que evite la
       pérdida de calor. Cuando las temperaturas son bajas, pero no heladas, y no hay
       demasiado viento, es mejor utilizar ropa liviana.


Repuestas del cuerpo al ejercicio en frío extremo

La exposición al frío activa la vasoconstricción de los vasos que abastecen la piel y el tejido
subcutáneo, que es el principal depósito para los lípidos, por lo que su concentración en
sangre no aumenta proporcionalmente al aumento de las catecolaminas. Sin embargo, la
realización repetida de ejercicios en ambientes fríos aumenta el metabolismo de las grasas.
Durante la exposición al frío, el principal combustible metabólico utilizado es el glucógeno
que se utiliza a un ritmo más elevado.
Una disminución de la temperatura interna, disminuye sustancialmente el consumo máximo
de oxígeno, el gasto cardíaco, frecuencia cardiaca y la eficiencia del trabajo físico. El
sistema nervioso responde al enfriamiento muscular alterando los modelos de movilización
de fibras musculares. Se produce una disminución en la velocidad de contracción muscular,
en el nivel de la fuerza muscular y en la capacidad para conseguir una eficaz coordinación
de los movimientos. Si el deportista intenta ejercitar a la misma velocidad y con la misma
producción de fuerza en temperaturas bajas se fatiga antes. Debe desarrollar la actividad a
menor velocidad o consumir mayor cantidad de energía.
El incremento en la intensidad del metabolismo producto de la actividad física, permite
conservar el equilibrio térmico a temperaturas bajas y si el aislamiento proporcionado por
la ropa es suficiente para mantener la temperatura corporal, entonces el rendimiento del
ejercicio puede no verse muy perjudicado. La producción de calor disminuye gradualmente,
a medida que las reservas de glucógeno van disminuyendo y se reduce la intensidad de
trabajo, y la producción de calor metabólico.


Hipotermia

La hipotermia aparee cuando la temperatura interna desciende por debajo de los 35°C. Una
vez que la temperatura corporal es inferior a los 34.5°C, el hipotálamo paulatinamente
pierde su capacidad de regulación de la temperatura corporal que desaparece a los 30°C.
Cuando la exposición al frío es prolongada y severa, cesa el tiritar (hacia los 30ºC de
temperatura corporal), y los músculos pierden su tensión, quedando paralizados porque la
tasa de producción química de calor por cada célula, se reduce casi a la mitad por cada
descenso de 5°C. Se observa somnolencia al principio y por último coma, que deprime la
actividad de los mecanismos de control del calor del sistema nervioso central. La muerte
suele acaecer cuando la temperatura rectal cae a 23.5ºC, aunque hay casos de supervivencia
con temperaturas aún inferiores.
El efecto más importante de la hipotermia es sobre el corazón ya que la muerte por
hipotermia se produce por paro cardiaco sin paro respiratorio. El enfriamiento afecta
principalmente en el nódulo senoauricular, reduciendo la frecuencia cardíaca y por lo tanto
disminución del gasto cardíaco. Respirar aire frío no congela los conductos respiratorios ni
los pulmones, aunque reduce el ritmo y el volumen respiratorio.
Cuando la temperatura de los tejidos desciende hasta cerca de la congelación, el músculo
liso de la pared vascular se paraliza por el frío y ocurre una vasodilatación repentina, que
suele manifestarse por una rubefacción en la piel. Este mecanismo contribuye a evitar el
sabañón (congelamiento de la superficie corporal, generalmente lobulillo de la oreja o de
los dedos de la mano), porque aporta sangre caliente a la piel. Pero cuando la temperatura
de la piel desciende por debajo de tan sólo unos pocos grados del punto de congelación
(0°C), ésta se congela. La congelación se produce como consecuencia de los intentos del
cuerpo de prevenir la pérdida de calor como con la vasoconstricción hacia la piel que
ocasiona un menor flujo sanguíneo, por lo que la piel se enfría con rapidez y sumado a la
falta de oxígeno, produce la muerte de tejido.


Aclimatación al frío

La exposición repetida al frío altera el flujo sanguíneo periférico y la temperatura de la piel,
permitiendo una mejor tolerancia la frío. La adaptación estable al frío está vinculada con la
activación equilibrada de los procesos de generación de calor en los órganos internos, con
la mejora del transporte de oxígeno y la utilización de los sustratos de la oxidación, que
favorece la conservación de la homeostasis de temperatura, la capacidad de coordinación,
las cualidades de velocidad-fuerza y la movilidad articular.
El aumento en la generación de calor se debe principalmente a la intensificación del efecto
catecolamínico aunque el incremento en la secreción de las hormonas tiroideas es otro
importante factor de adaptación. El sistema nervioso central aumenta la función de las
glándulas tiroideas y el consumo incrementado de tirosina por los tejidos adaptados al frío,
contribuye a un incremento de la capacidad de oxidación mitocondrial que compensa la
alteración de la fosforilación oxidativa. Como resultado de una adaptación prolongada al
frío, que aumenta la capacidad de producir y conservar el calor, es posible el aumento de la
masa de las mitocondrias por unidad de masa corporal. En síntesis, la adaptación al frío es
el resultado del incremento del potencial funcional de los órganos, y de la hipertrofia del
sistema simpático-adrenalínico, de las glándulas tiroideas y del sistema mitocondrial en los
músculos.
El proceso de adaptación al frío se desarrolla efectivamente cuando se produce el efecto del
frío y del trabajo físico intensivo simultáneamente. El entrenamiento aumenta el coeficiente
de rendimiento, tanto en la actividad termorreguladora como en la actividad de los
músculos. Una prolongada adaptación al frío que no esté relacionada con una intensa
actividad muscular, disminuye el coeficiente de rendimiento del trabajo muscular. La eficaz
adaptación que responde a condiciones reales tiene lugar sólo con la acción simultánea en
el organismo del frío y del trabajo muscular. La combinación con una dieta adecuada, es
otra estrategia para controlar la depleción de glucógeno.


                                    Lo importante…

      El astrónomo sueco Anders Celsius ideó la escala de temperatura centígrada
       asignando el valor 0 al punto de congelación del agua (0 ºC) y el valor 100 al de
       ebullición (100 ºC).
      La temperatura axilar es de ~36.7°C.
      Temperatura rectal > Temperatura oral o auditiva > Temperatura axilar.
      El sudor debe evaporarse para producir enfriamiento.
      La aclimatación al calor reduce el umbral para el inicio de la sudoración, es decir,
       que el deportista aclimatado empieza a sudar antes y en mayor cantidad.
      Los deportistas bien adaptados son capaces de soportar un aumento considerable de
       la temperatura interna que puede alcanzar los 40.5-41.0°C.
      Se consideran los 39-40°C como una temperatura a partir de la cual aumentan las
       probabilidades de lesiones hipertérmicas.
      El golpe de calor es un trastorno que pone en peligro la vida y requiere atención
       inmediata.
      Se caracteriza por una elevación de la temperatura corporal interna hasta valores
       superiores a los 40°C (la temperatura rectal suele superar los 40.6°C).
       Las adaptaciones metabólicas en un ambiente frío incluyen los escalofríos o
       temblor, la termogénesis independiente de la producida por el temblor y la
       vasoconstricción periférica.
BIBLIOGRAFÍA



American College of Sports Medicine. (1987). Prevention of thermal injuries during
distance running. Medicine and Science in Sports and Excercise, 19: 529-533.
Fortney SM, Vroman NB. (1985). Exercise, performance and temperature control:
temperature regulation during exercise and implications for sports performance and
training. Sports Med., Jan-Feb;2(1):8-20.
Gavin TP. (2003). Clothing and thermoregulation during exercise. Sports Med., 33(13):
941-7.
Gleeson M. (1998). Temperature regulation during exercise. Int J Sports Med., Jun;19
Suppl 2:S96-9.
Guyton AC, Hall JE. (2003). Tratado de fisiología médica. 10ª Edición, México DF: Mc
Graw Hill – Interamericana.
Kay D, Martino FE. (2000). Fluid ingestion and exercise hyperthermia: implications for
performance, thermoregulation, metabolism and the development of fatigue. J Sports Sc.;
18:71-82.
Martinez García P, Perales Recio S, Ruiz-Cabello Jiménez A. Síndromes hipertérmicos, en
Gil J, Díaz-Alersi Rosety R, Coma MJ, Principios de urgencias, emergencias y cuidados
críticos. Andalucía: Alhulia. Disponible en http://tratado.uninet.edu/c0903i.html. (Acceso:
7/11/05)
Shephard RJ. (1993). Metabolic adaptations to exercise in the cold. Sports Med.,
16(4):266-89.
Wilmore JH, Costill DL. (2004). Fisiología del esfuerzo y el deporte. 5ª Edición,
Barcelona: Paidotribo.
Young AJ, Sawka MN, Levine L. (1995). Metabolic and thermal adaptations from
endurance training in hot or cold water. J Appl Physiol., Mar;78(3):793-801.