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Impacto de al intensificación agrícola en la salud del suelo_ en

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           Pérdidas de calidad/salud del suelo en el área sur de la Cuenca del Arroyo Claromecó


Alumna: Ing. Agr. Carrasco Natalia
Comité asesor: Director de tesis: Ing. Agr. José Luis Costa; Asesora: Ing. Agr. Dora Carmona
                  Asesora: Ing. Agr. Liliana Picone

Introducción
La aptitud que posee un suelo que se encuentra en un determinado esquema de manejo, con cierto clima y
paisaje para sostener la productividad y calidad de las plantas y animales, y promover la salud humana, se
denomina “Calidad y salud del suelo”.
Este recurso suelo es una unión en común con el ambiente y juega un rol fundamental en el uso sustentable y
protección de todos los ecosistemas terrestres (Harris et al., 1996).
En los últimos años ha aumentado la preocupación respecto del uso o manejo del sistema suelo como un medio
capaz de contribuir al bienestar del hombre a través del tiempo ya que la calidad del mismo puede estar
declinando (Doran et al., 1996; Boehn y Anderson 1997). Esto traería como consecuencia que se alteren ciertas
funciones del suelo, entre ellas la retención de agua, el transporte y retención de solutos, el ciclado de nutrientes,
el soporte de las plantas, la biodiversidad del sistema y la capacidad de detoxificar compuestos tóxicos. Del área
mundial terrestre el 22% (3.26 billones ha) está en condiciones de ser cultivada, pero actualmente sólo el 3%
(450 millones) tiene una capacidad de producción agrícola alta (Lal, 1995); la degradación del suelo es la fuerza
más destructiva que está disminuyendo a este recurso a nivel mundial. A partir de la década del `70 se ha
producido en la región pampeana argentina un proceso de agriculturización, que aún continúa, que ha traído
como consecuencia una degradación de los recursos naturales productivos, especialmente del suelo. De los 50
millones de hectáreas que abarca la región pampeana húmeda, se estima que más de 12 millones manifiestan
efectos erosivos de origen hídrico o eólico lo cual genera un deterioro físico, químico y biológico del suelo
(Varela, 2006).
Los sistemas agropecuarios del partido de Tres Arroyos, comenzaron a sufrir esta profunda transformación a
partir de la década del ´80 con la misma tendencia que en toda la región pampeana que es la de prolongar los
ciclos agrícolas en detrimento de los ganaderos conjuntamente con la incorporación de nuevas superficies para
los cultivos de cosecha. Actualmente esta actividad ocupa más del 80% de la superficie de los establecimientos
en contraposición a un 60% que se registraba 25 años atrás (Forján, 2005).
Estos cambios pueden alterar la calidad del suelo, pero también tienen incidencia en la atmósfera y agua ya que
son componentes del sistema terrestre que están íntimamente interrelacionados. Una forma de conocer la
calidad del suelo es cuantificando una serie de características o propiedades que reflejen un proceso o función
del mismo. Estos indicadores de calidad tienen que mostrar la mayor sensibilidad frente a cambios en la función
del suelo; además, deben correlacionarse con los procesos de los ecosistemas, integrar propiedades y procesos
físicos, químicos y biológicos del suelo, ser accesibles a gran cantidad de usuarios y sensibles al tipo de manejo
y clima (Doran y Parking, 1996).
Uno de los indicadores biológicos de calidad del suelo es el carbono orgánico, debido a que muchas de las
prácticas de manejo usualmente utilizadas, tales como el monocultivo, el uso de cultivares de alto índice de
cosecha, el pastoreo, etc., hacen que la materia orgánica varíe tanto en su cantidad como en su calidad (USDA,
1996 a)
La estabilidad de los agregados del suelo a su disrupción cuando se le aplican fuerzas externas también es
utilizado como un indicador ya que si esta estabilidad es baja revela que las gotas de lluvia provocan el
desprendimiento de partículas que pueden sellar la superficie del suelo y poros (USDA, 1996 b).
Uno de los indicadores químicos frecuentemente utilizado es el nitrógeno potencialmente mineralizable, que nos
brinda información acerca de la capacidad del suelo de mineralizar nitrógeno para que pueda ser incorporado
por las plantas (Keeney, 1982; Bundy y Meisinger, 1994). Predice la cantidad de nitrógeno disponible liberado
por el suelo bajo una serie de condiciones específicas.



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Entre los organismos que componen la micro, meso y macrofauna edáfica, algunos son considerados
indicadores biológicos, ya que están en relación directa con la mineralización de la materia orgánica y el reciclaje
de sus componentes, y también son muy sensibles a los disturbios químicos y físicos, los que producen cambios
en la abundancia, diversidad y estructura etaria específica de sus poblaciones (Ribera y Foster, 1997).
El desarrollo de la agricultura convencional generalmente ha conducido a un deterioro de la calidad del suelo y
por ende de su capacidad productiva, dado fundamentalmente por procesos erosivos y balances negativos de
carbono, nitrógeno y fósforo. La reciente expansión de la siembra directa en la Argentina, de 500 mil has en
1995 se ascendió a 11 millones has en el 2000 (Peiretti, 2000), así como la intensificación agrícola con la
exclusión de las pasturas en las rotaciones y el predominio de la soja plantean nuevos interrogantes sobre la
evolución del recurso natural suelo de nuestra región.
El conocimiento de la evolución de la calidad del suelo mediante el uso de determinadas prácticas agrícolas es
necesario para planificar un uso y un manejo sustentable de este recurso natural. Productores, ingenieros
agrónomos asesores, organismos crediticios, instituciones certificadoras y políticos son potenciales usuarios de
la información a ser generada (Morón, 2004).

Hipótesis:
    1. El uso de la tierra por parte del hombre en la cuenca del arroyo Claromecó, ha causado una pérdida de
        calidad / salud del suelo. Estas pérdidas son menores cuando se usan labranzas conservacionistas.
    2. Es posible calcular a nivel de cuenca el impacto que causó la introducción de los diferentes tipos de
        sistemas agropecuarios mediante el uso combinado de mapas de suelos e indicadores de calidad de
        suelo, integrados en un sistema de información geográfica.
Objetivos:
    1. Detectar y cuantificar a través de un muestreo estratificado de suelos, la pérdida en calidad / salud del
        suelo en el área sur de la Cuenca del Arroyo Claromecó en los diferentes tipos de suelo a través de
        indicadores físicos, químicos y biológicos.
    2. Cuantificar las pérdidas de carbono, nutrientes, porosidad y capacidad de retención de agua del suelo en
        área sur de la cuenca del Arroyo Claromecó.

  Materiales y métodos
  Se realizará un muestreo estratificado en el área sur de la
  Cuenca del Arroyo Claromecó (área delimitada en la fig. 1).
  Los muestreos se realizarán en lotes de productores sobre los
  suelos dominantes en el área bajo estudio.
  Se tomarán básicamente tres sistemas: suelo prístino, suelo bajo
  siembra directa y suelo bajo labranza convencional que muestre
  síntomas de degradación de suelos.
  El muestreo se realizará durante los años 2006 – 2007 y se
  realizarán las siguientes determinaciones: 1) Densidad aparente
  por el método del cilindro (Blake y Hartge, 1986) a 3-8 y 13–18
  cm de profundidad; 2) Carbono orgánico total por el método de
  Nelson and Sommers (1982); 3) Estabilidad de estructura por el
  método del “Cambio en el Diámetro Medio Ponderado” (CDMP)
  (De Leenheer and De Boodt, 1959); 4) nitrógeno potencialmente
  mineralizable mediante método anaerobio de Keeney (1982); 5)
  Densidad aparente máxima mediante el Test Proctor (Felt, 1965),
  con este valor se calculará la porosidad mínima del suelo; 6)                Fig. 1. Cuenca del Arroyo Claromecó
  Textura por el método de Robinson (Gee and Bauder, 1986) ;                           (Carbone y col., 2004)




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7) Curva de retención hídrica del suelo por el método de Richards (Richards y Waver, 1943); y 8) pH del suelo
(relación suelo: agua 1:2.5).
Fauna edáfica: en cada lote se tomarán muestras de suelo, en una transecta de con origen y recorrido al azar,
tratando de representar la mayor superficie del lote. Cada muestra consistirá en una porción de suelo de 31,6 x
31,6 de lado y 30 cm de profundidad, y para su extracción se dividirá en tres estratos: 0-10 cm, 10-20 cm y 20-30
cm. En el laboratorio las muestras serán analizadas separando los organismos, en meso y macrofauna edáfica,
identificando y clasificándolos taxonómica y funcionalmente.


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