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INFLUENCIA DE LAS CREENCIAS RELIGIOSAS

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INFLUENCIA DE LAS CREENCIAS RELIGIOSAS Powered By Docstoc
					UNIVERSIDAD DE CADIZ FACULTAD DE MEDICINA DEPARTAMENTO DE NEUROCIENCIAS

“INFLUENCIA DE LAS CREENCIAS RELIGIOSAS EN LAS ACTITUDES EN EL PERSONAL SANITARIO ANTE LA MUERTE”

AUTOR: RAFAEL RAJA HERNANDEZ DIRECTORES: PROF. DR. D. JOSE MANUEL GONZALEZ INFANTE PROF. DR. D. FRANCISCO JAVIER GALA LEON

Tesis presentada para aspirar al grado de Doctor en Medicina y Cirugía.

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D. FRANCISCO GALA LEÓN, CATEDRÁTICO DE CIENCIAS PSICOSOCIALES APLICADAS DE LA ESCUELA UNIVERSITARIA DE CIENCIAS DE LA SALUD DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ.

CERTIFICA: Que D. RAFAEL RAJA HERNANDEZ, ha trabajado bajo su dirección en la realización del trabajo de investigación sobre “INFLUENCIA DE LAS CREENCIAS RELIGIOSAS EN LAS ACTITUDES EN EL PERSONAL SANITARIO ANTE LA MUERTE”, con el cual opta al Grado de Doctor. Dicho trabajo se encuentra en condiciones de ser defendido públicamente.

Lo que se hace constar en Cádiz a 5 de Abril de 2001.

Fdo: Prof. Dr. Francisco J. Gala León

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DEPARTAMENTO DE NEUROCIENCIAS FACULTAD DE MEDICINA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ -----------

D. JOSE MANUEL GONZÁLEZ INFANTE, CATEDRÁTICO NUMERARIO DE PSIQUIATRÍA DE LA FACULTAD DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ.

CERTIFICA: Que D. RAFAEL RAJA HERNANDEZ, ha trabajado bajo su dirección en la realización del trabajo de investigación sobre “INFLUENCIA DE LAS CREENCIAS RELIGIOSAS EN LAS ACTITUDES EN EL PERSONAL SANITARIO ANTE LA MUERTE”, con el cual opta al Grado de Doctor. Dicho trabajo se encuentra en condiciones de ser defendido públicamente.

Lo que se hace constar en Cádiz a 3 de Abril de 2001.

Fdo: Prof. Dr. D. José M. González Infante

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A María, amada compañera, mi otra mitad, por su apoyo y decisión de estar a mi lado. A mis padres, por su cariño y dedicación. A mi hijo, que es el mañana, con la esperanza de que lo que hemos sembrado en él florezca y que nos recordará con nostalgia...pero feliz.

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Mi más sincero agradecimiento a los Profs D. José Manuel González Infante y D. Francisco Javier Gala León por su confianza en mí y su apoyo en los momentos decisivos. Sus consejos y estímulos han sido fundamentales para la realización de este trabajo. A los miembros del Departamento de Neurociencias y de la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud. A Mercedes Lupiani y colaboradores: Manuela Garvarino Gainza, Augusto Pérez Mateo, Juan Trujillo García, Clemente Gallegos Sánchez, Manuel Sanlés Pérez, Juan José Plaza, Joaquín Braojos de la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud. Al Prof. Dr. José Almenara Barrios, Pastor. D. Fernando Méndez Morcillo, Dr. D. Manuel Solla, Dr. Armando Urrutia por su inapreciable ayuda y colaboración. A los Hospitales: Universitario de Puerta del Mar, Universitario de Puerto Real y Evangélico de Barcelona. A las personas que constituyen la muestra de estudio por su colaboración y dedicación. Y a todo el equipo que ha hecho posible alcanzar las metas propuestas.

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¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro tu victoria? 1ª Corintios, cap. 15 vers. 55. Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste. Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura. Salmo cap. 30 vers. 2 y 3. Y oí una gran voz del cielo que decía:

“He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.”
Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; Y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Apocalipsis, cap. 20. vers. 3 y 4.

Santa Biblia.
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Referencia de siglas y abreviaturas utilizadas en esta tesis, por orden alfabético. - A/E: Ansiedad Estado. - A/R: Ansiedad Rasgo. - A.T.S.: Ayudante Técnico Sanitario - Bº.: Barrio - cap. : Capítulo -C.D.C.: Centro para el control de la Enfermedad (en Atlanta, Georgia. U.S.A.) - Cols.: Colaboradores - CP.: Centro Periférico - C.P.E: Centro Periférico de Especialidades - D.: Don - DAS: Escala de ansiedad ante la muerte –en inglés- Dña.: Doña - Dr.: Doctor - D.U.E.: Diplomado Universitario de Enfermería - ed.: Editorial o editor - edts.: Editores - EPM: Experiencias próximas ante la muerte - et. al.: (abreviatura latina) y los demás (ó y los otros) - G.P.U.: Gestora personal de usuarios - Fdo.: Firmado - FODS: Escala de miedo a la muerte –en inglés- M.I.R.: Médico interno residente - N.C.: Nivel de Confianza - O.M.S.: Organización Mundial de la Salud (en inglés W.H.O.) - Op.cit.: (abreviatura latina) Obra citada - pág/s: Página/s - P.ej.: Por ejemplo - Prof.: Profesor/a - p.s.: Personal Sanitario y/o Profesionales de la Salud - Ps.: Psicología - Pst. : Pastor - P.T.: Puntuación transformada

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- Public: Publicación - Rev.: Revista - Rvdo.: Reverendo - SM.: Salud Mental - SMC.: Salud Mental Comunidad terapéutica - SM.ESM.: Equipo de Salud Mental - SM.ESMD.: Equipo de Salud Mental. Distrito - SM.H.: Salud Mental. Hogar Residencia - STAI (E): Escala de ansiedad estado –en inglés- STAI (R): Escala de ansiedad rasgo –en inglés- UD.: Usted - U.N.E.D.: Universidad Nacional de Educación a Distancia. - U.S.A.: Unión de Estados Americanos (E.E.U.U.). - VºBº.: Visto Bueno. - vers.: Versículo - vídeo supra: (término latino) Ver arriba - vol.: Volumen - vs.: Versus

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INDICE pag. - Dedicatoria - Agradecimientos - Citas bíblicas - Referencia de siglas y Abreviaturas 4 5 6

utilizadas, por orden alfabético
- Indice - Capítulo I: INTRODUCCIÓN - Capítulo II: PARTE TEORICA • 2.1 LAS ACTITUDES - Definición de las actitudes - Medición de las actitudes - Función de las actitudes 2.1.1. LAS ACTITUDES ANTE LA MUERTE A) - Ante la muerte propia . En adultos . En niños y adolescentes . Actitudes ante la muerte y proceso evolutivo B) - Ante la muerte del otro . Actitudes de familiares, amigos y allegados . Actitudes del profesional sanitario
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- Medición de las actitudes hacia la muerte y sus dificultades - Otras actitudes ante la muerte • 2.2 LA RELIGIÓN - Aproximación a la definición de religión - La religión en el mundo occidental y otras culturas - Religiosidad y creencias religiosas - Medición de las creencias religiosas • 2.3 LA MUERTE - Definición y Conceptualización de la muerte - Concepciones de la muerte en diferentes etapas de la vida - La muerte en occidente y otras culturas - Concepción religiosa de la muerte

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67 71 72 74 74

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- Capítulo III: OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN
• 3.1 DELIMITACION DEL PROBLEMA Y SU UBICACIÓN EN LA INVESTIGACI0N ACTUAL • 3.2 EL ESTADO DE LA CUESTION • 3.3 OBJETIVOS
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- Capítulo IV: METODOLOGÍA • 4.1 METODOLOGIA GENERAL : LOS ESTUDIOS TRANSVERSALES O DE PREVALENCIA • 4.2 POBLACION Y MUESTRA 4.2.1. POBLACIÓN 4.2.2. MUESTRA • 4.3 MATERIAL E INSTRUMENTOS 4.3.1. HOJA DE PRESENTACIÓN 4.3.2. CUESTIONARIO SOCIODEMOGRÁFICO 4.3.3. CUESTIONARIO DE ANSIEDAD STAI (A/E) y (A/R) 4.3.4. ESCALA DE ANSIEDAD ANTE LA MUERTE “DAS1” 4.3.5. INVENTARIO DE CREENCIA RELIGIOSA 4.3.5.1. ESCUESTA DE OPINION SOBRE EL PERFIL DEL “CREYENTE” RELIGIOSO • 4.4. DISEÑO, RECOGIDA DE DATOS Y CALENDARIO • 4.5. TRATAMIENTO DE LOS DATOS

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- Capítulo V: RESULTADOS
• 5.1. GUIA • 5.2 TABLAS • 5.3 GRAFICOS (Descripción)

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- Capítulo VI: ANALISIS Y DISCUSION

DE LOS RESULTADOS
• 6.1 ANALISIS GLOBAL DE LAS MUESTRAS DE LOS HOSPITALES • 6. 2 ANALISIS DE LOS RASGOS PSICOSOCIALES GENERALES DE LA MUESTRA • 6.3 ANALISIS DE LOS RESULTADOS GLOBALE OBTENIDOS EN LAS ESCALAS Y CUESTIONARIOS 6.3.1. ESTADISTICOS DESCRIPTIVOS DE LAS PUNTUACIONES OBTENIDAS • 6.3. RECAPITULACION GENERAL

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- Capítulo VII: CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA ANEXOS

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Capítulo I : INTRODUCCION

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En la forma según la cual vivencian la enfermedad terminal y la agonía los propios enfermos terminales, sus allegados y las personas encargadas de su atención (personal sanitario) intervienen diversos factores derivados de su personalidad, sistema de valores éticos, religiosos, grado de instrucción, madurez psíquica, etc. Además, en esta manera de afrontar la agonía y la muerte de un enfermo terminal se establece una tríada, en la que cada elemento (paciente, familia y allegados y personal sanitario) posiblemente se vea influenciado en su actitud por el estilo de afrontamiento de los otros dos componentes, como variable añadida a las referidas. Allegados y personal sanitario son los encargados de cubrir las necesidades del paciente terminal en ese, casi siempre, largo e interminable caminar hacia la muerte, por breve tiempo que dure, y conseguir en sus últimos días una “calidad de vida” y una “muerte digna” y, paradójicamente, “feliz”. Corresponde a los familiares y amigos la tarea de ayudar a finalizar aquellas tareas que quedaron sin concluir y que constituyen el deseo y la tranquilidad para el moribundo. Proporcionar, en la medida de lo posible, la satisfacción de aquellas necesidades psicológicas del enfermo (1). Mantener una compostura coherente a la situación y aceptante de manifestaciones afectivas, sin dramatismos y apariencias que aumenten la angustia y las sensaciones de impotencia del enfermo, sino más bien, que proyecte confianza y serenidad confiriendo a la situación terminal una aureola asertiva en la que se pueda dar un diálogo sobre el tema de la muerte del enfermo, a los niveles y en la profundidad que éste establezca y sea capaz de plantear (2-3). Y cómo no, cubrir una de las necesidades más frecuentes en toda persona moribunda: el ofrecer la esperanza de que en el momento de morir no va a estar “solo”, tratando por todos los medios que esto sea una realidad. (4-6)

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Si a los familiares y allegados les corresponde ofrecer una serie de disposiciones y atenciones al enfermo terminal más propias por su condición de familiaridad, es a los profesionales de la medicina y la enfermería a quienes en este contexto les corresponde estar encargados de administrar los cuidados directos al enfermo que sufre un proceso terminal (controles del metabolismo, nutrición, tratamiento farmacológico, alivio del dolor, información precisa sobre la evolución de la enfermedad a requerimiento del enfermo, actitud de escucha, atenciones suficientes a las necesidades de sensibilidad y capacidad de movimiento, a la agitación por las sensaciones de calor, a las molestias de iluminación ambiental, etc.) pero, además, habrán de relacionarse de forma estrecha con los familiares del mismo(7-8). Estos profesionales, en ocasiones, se encontrarán además con la situación de tener que cubrir algunas de las funciones que son propias de los familiares (situación que cada vez se está poniendo más de moda con el surgimiento de los cuidados paliativos), pero que, si no las proporcionan los profesionales de la medicina y la enfermería quedarán como un vacío y una necesidad insatisfecha para la persona moribunda. En las actitudes tanto de los familiares cuanto de este personal sanitario ante esta fase crítica de la vida y su irremediable final, la muerte, van a influir las creencias religiosas que se tengan y, de forma diferencial, el grado de interiorización de éstas, como un valor psicosocial que es y que una gran mayoría de los seres humanos tiene. Hoy en día casi nadie se opone a la idea de que la persona es un ser religioso por naturaleza, pertenezca a cualquiera de las religiones, comunidades religiosas (cristiana, judía, islámica, hinduísta, budista, sintoísta, grupos o sectas minoritarios, etc.), o pertenezca a otros grupos no considerados religiosos, pero que por ello no dejan de tener sus dogmas, valores éticos y formas - a modo de liturgia- como la mayoría de las religiones y que en definitiva y, a la postre, tratan de ocupar ese espacio que supone para el hombre la realidad de la religión como necesidad psicosocial.

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La religión, desde sus orígenes, ha constituido esa realidad cuyas funciones, para el individuo y la sociedad, han sido básicamente la de dar a la persona aquello que le es imposible recibir de cualquier otra fuente: fe en el éxito en todos los combates de la vida, merced a la unión personal con la potencia o potencias superiores del mundo y auxilio dotándola de nuevas fuerzas y satisfacciones. Casi todas las religiones del mundo se estructuran de forma muy parecida: Existen la divinidad o divinidades (seres o potencias superiores que son objetos de adoración y devoción), la doctrina o creencias (postulados o y dogmas sobre los que se fundamenta la religión) y la liturgia (formas externas en las que se expresa la práctica religiosa). Hay, además, muchas religiones totalmente diferenciadas entre sí que comparten parte de su estructura y doctrinas, pero no algunos aspectos básicos doctrinales (por ej. Judía, Islámica, Cristiana,) incluso dentro de una misma religión existen diferentes grupos denominacionales que mantienen estas diferencias (por ej. la Cristiana, el Hinduísmo, Budismo, etc.). Pero existe una diferencia aún más trascendental que no suele ser tan evidente y que, sin embargo, es de considerable importancia y que suele darse en todos los grupos religiosos: la religiosidad extrínseca (utilitaria) vs la creencia religiosa o religiosidad intrínseca (personal). Se ha hecho una distinción, bastante acertada, entre estas dos formas en las que la persona puede vivir su religiosidad (9): La primera de ellas se refiere a la vivencia de la religión casi exclusivamente en su dimensión litúrgica motivada por intereses de tipo psicosocial o diversos factores religiosos como base primordial de esta religiosidad (pero no relacionados con los fundamentos dogmáticos básicos de su religión); la segunda, por el contrario, alude a una forma de vivir la religión de manera interna e intimista no centrada en los meros rituales o formalismos sino en la más pura y firme vivencia religiosa basada en la seguridad de la creencia que se profesa y en las obras, donde la liturgia es una accesorio más de este tipo de religiosidad. Y esto se va a evidenciar a través de los comportamientos y actitudes de la persona.
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Junto a la religión, también la muerte constituye otra de las realidades más ciertas y propias de la naturaleza humana, con la cual el hombre ha de convivir durante toda su vida (en unas ocasiones desde el plano de espectador más o menos implicado, en otras como actor asumiendo el papel dramático de su propia muerte). Como era de esperar entre una y otra realidad se establece una serie de interacciones que van a influir en la conducta de las personas; interesándonos desde siempre, y de ahí el motor de nuestra tesis, el analizar la relación de ambas realidades o variables -desde un vocabulario más científico-; en concreto nos preguntamos sobre la posible influencia de las creencias religiosas en la ansiedad y el temor ante la muerte. Como vemos, en este trabajo, confluyen la Teología, la Medicina, la Sociología y la Psicología, pretendiéndose una aproximación al tema de la agonía y la muerte, como situaciones críticas y de gran relevancia en la vida de la persona, en las que los factores emotivos y las creencias pueden influir y modular los comportamientos y actitudes de todos los participantes de la escena (familiares, personal sanitario, agonizante, etc.). En nuestro caso se trata de estudiar cómo vivencian los profesionales sanitarios esta realidad y cómo se modulan sus actitudes en función de sus creencias religiosas. Con la esperanza de aportar, pues, algún destello de luz a este apasionante - al menos para nosotros- asunto hemos arrostrado el envite de elaborar y escribir esta tesis. ¡Quiera Dios que el trabajo no haya sido infructuoso!

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Capítulo II: PARTE TEORICA

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• 2.1 LAS ACTITUDES

DEFINICION DE LAS ACTITUDES:
Tanto en la Psicología Social como en la Psicología Clínica se emplean cierto número de términos para describir los “Motivos Sociales” (“disposiciones conductuales adquiridas”) (1) y los estados motivadores relacionados cuyos significados a veces se solapan... Así se enumeran hasta 77 vocablos entre los que destacan (2): “impulso adquirido”, “valor”, “actitud”, “marco de referencia”, “ideología”, “creencias”, etc... Describiendo cada uno de estos términos un aspecto algo diferente de la predisposición del individuo a conducirse de un modo u otro, estando afectados todos por el aprendizaje social. Sin embargo las Actitudes tienen más interés para los psicólogos que las demás subvariedades dado el papel principal que desempeñan en la dirección y canalización de la conducta (3) Fishbein y Azjen (4) establecieron una reformulación conceptual de las actitudes en base a cuatro dimensiones que juegan un importante papel en la conducta social: a) Las creencias acerca del objeto de actitud. b) La actitud hacia el objeto. c) Las intenciones conductuales. d) La conducta específica hacia el objeto de actitud. Esta conceptualización implica que la relación que se establece entre actitud y conducta está mediatizada por factores cognitivos, por un lado, y por la intención conductual por otro. De forma que respondemos a gran cantidad de estímulos que recibimos, primeramente categorizándolos y luego relacionándolos con otras categorías, de este modo las actitudes nos ayudan a

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expresar valores y a comprender el mundo que nos rodea, mientras que la experiencia puede ser determinante de las actitudes. Berkowitz (5) propone que las definiciones de actitud se deberían clasificar según tres categorías básicas: a) Como evaluación o reacción afectiva. b) Como disposiciones a actuar. c) Como mezcla de tres componentes (afectivo, cognitivo y conceptual) Se han recogido cientos de definiciones sobre las actitudes (6) Sin embargo tal vez sea la definición de Katz la más clásica y compartida (7): “La actitud es la tendencia o predisposición

del individuo a evaluar en cierta forma un objeto o un símbolo del mismo”. De esta forma, las actitudes tienen
Componentes Afectivos, Cognoscitivos y comportamentales, es decir, entrarían sentimientos y emociones, creencias y acciones. (Es posible que en una actitud dada haya más cantidad de un componente que de otro, pudiendo ser “puramente” afectivas o viscerales, francamente intelectualizadas, etc.). Íntimamente ligadas a las actitudes y estrechamente relacionadas con la conducta se encuentran las creencias. Estas se organizan en estructuras coherentes conformando el Sistema de Valores que designan aquellas series de ideologías y valores que justifican los planes de acción de un grupo o de una institución (8-9) De igual modo, las actitudes tienden a la compatibilidad en respuesta a los objetos sociales. Esta compatibilidad facilita la formación de sistemas integrados de actitudes y valores que utilizamos al determinar qué clase de acción debemos emprender

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cuando nos enfrentamos a cualquier situación posible; es decir funcionan como “guías conductuales” que facilitan nuestra interpretación del entorno y nuestra acción (10)

MEDICION DE LAS ACTITUDES. “No es posible debemos inferirlas respuestas de un acontecimientos o verbales o escritas” observar directamente las actitudes, sino que de la conducta, bien sea al observar las individuo a los objetos, personas y otros por sus apreciaciones y otras expresiones
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Cook y Selltiz (12) clasifican las diversas formas de medir las actitudes según que las diferencias se basen en: - Autoinformes: Escalas o cuestionarios con procedimientos de construcción tipo “Likert”; “Thurtone”, etc., con mayor o menor estructura psicométrica, pero nunca tan fiables ni válidos como los tests de inteligencia o aptitudes. - La observación de conductas en situaciones naturales: Mediante estudios de campo y/o observación controlada. - La reacción del individuo: O la interpretación de estímulos parcialmente estructurados: Con fundamento similar a las técnicas proyectivas. El rendimiento en tareas “objetivas”: Se presentan ciertas tareas, tests de conocimiento, etc., suponiéndose que el rendimiento será mayor o menor según que la actitud del sujeto sea positiva o negativa (p. ej. se asume que recordamos mejor aquellas informaciones que son congruentes con nuestras actitudes). - Las reacciones fisiológicas ante el objeto o su representación: P. ej. a través de la Respuesta Psicogalvánica de la piel, la vasoconstricción, la dilatación pupilar - correlatos fisiológicos de las emociones- etc.
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Sea como sea, al medir las Actitudes se suele analizar: Siempre: a) La dirección de las mismas (en pro, en contra o indiferente). b) La intensidad o fuerza de esa actitud. A veces: c) La centralidad de la actitud (si ocupa una posición fundamental o no en el sistema actitudinal del sujeto). d) La prominencia (El grado en el que el sujeto la destaca). e) La consistencia (El grado en que esa actitud se compagina con otras en el mismo sujeto).

FUNCION DE LAS ACTITUDES.
Existe una gran coincidencia entre teóricos de muy diversa tendencia sobre las funciones que cumplen las actitudes para el individuo, aunque estudios funcionalistas hay - en realidad - más bien pocos. De todos modos, las teorías funcionales aportan tres ventajas (13): - Constituyen un paso importante hacia un enfoque más fenomenológico de las actitudes. - Mediante tal análisis podemos evitar el error de caer en formulaciones simplistas mediante las cuales – a veces - se intenta explicar las actitudes mediante una única causa.

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-Reconocen expresamente las complejas fuentes motivacionales de conducta. Posiblemente ha sido Katz (14) quien con más detenimiento ha desarrollado la concepción funcionalista de las actitudes, aunque también otros autores han trabajado en el tema -Smith et al. (15); Kelman (16); y Hooper (17) etc.- siguiendo la presentación de Katz, tenemos que las actitudes cumplen una función general adaptativa (orientadora de conductas) que se desglosa en: - Función instrumental o utilitaria: Según ello desarrollamos actitudes favorables o desfavorables a aquellos objetos y medios que nos permiten (o impiden) alcanzar metas y fines valorados positivamente por nosotros. (Según refuerzos del pasado o en función de la utilidad percibida para el futuro). - Función de expresión de conocimientos: Así las actitudes funcionan como patrones o marcas de referencia que contribuyen decisivamente a organizar el universo cognitivo del individuo, simplificando las tareas de decisión en cada caso. Los sucesos y los objetos quedan encuadrados en clases o categorías - a veces con pocos indicios, lo que nos acerca al prejuicio y al estereotipo de las cuales el individuo forma una actitud que le servirá de guía. - Función de expresión de valores: La manifestación de actitudes o su traducción en conductas contribuye a la definición pública o privada del autoconcepto y de los valores centrales del sujeto. Así nos identificamos también con nuestros grupos de referencia. - Función defensiva o de Egodefensa: Con claro anclaje en el neo-freudianismo, alude a que las actitudes pueden ser fruto de mecanismos de defensa (claramente afectivos)...en este sentido alude a diversos mecanismos de formación (entre otros): a) Las amenazas al yo contribuyen a la formación de actitudes para proteger al individuo de ansiedades internas o permitirle hacer frente a los peligros externos….suelen ser actitudes poco racionales y prejuiciosas.
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b) El apoyo familiar y social da origen y refuerza ciertas actitudes egodefensivas (caso de los prejuicios sociales compartidos y de los estereotipos) (18) c) La inseguridad de ciertas personas las hace especialmente susceptibles de aferrarse a actitudes poco racionales, autoritarias, segurizantes, etc. En realidad las actitudes - según esta función general adaptativa- sirven de guías o mapas que orientan nuestra conducta.

2.1.1. LAS ACTITUDES ANTE LA MUERTE ¿Cómo se reacciona ante la muerte? Podría parecer fácil el responder a esta pregunta, sin embargo, al igual que cada persona no es igual a otra, diferente es la forma de reaccionar ante esta realidad, evidente para todos pero de difícil asimilación, que es la muerte. Entre el estímulo y la conducta aparecen las actitudes como variables intermedias (19) Y las actitudes más importantes ante la muerte son el temor, la ansiedad y la preocupación, en cuya base pueden estar diversas causas tales como las metas y objetivos a conseguir, las experiencias vividas relacionadas con la muerte de familiares y amigos, la experiencia profesional, las creencias religiosas, la madurez psicológica, la edad, etc. La ansiedad es presumiblemente la respuesta más frecuentemente asociada al estímulo de la muerte; ahora bien, esta ansiedad suele aparecer con mayor o menor intensidad en función de que se trate de la muerte propia o la de otro, que sea éste familiar, amigo o allegado, e, incluso, hay quien genera ansiedad sólo ante el hecho de imaginar, pensar o hablar de ella.
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En la descripción de la ansiedad ante la muerte se han encontrado 4 componentes principales: (20-31) 1. Reacciones cognoscitivas y afectivas a la muerte. 2. Cambios físicos reales y/o imaginarios que se dan o ante la muerte o en enfermedades graves. 3. El tener la noción del imparable paso del tiempo. 4. El dolor y el estrés, real y/o anticipado, que se dan en la enfermedad crónica o terminal y en los miedos personales. Por otra parte, la ansiedad ante la muerte también está muy íntimamente relacionada con la historia personal y cultural, sirviendo como protección ante la ”separación” y el “cambio”, circunstancias asociadas a nuestros miedos y ansiedades. De hecho, buena parte de lo que llamamos ansiedad ante la muerte está producida por los 4 componentes antes referidos que contienen la experiencia y las reacciones al cambio y a la separación, experiencias básicas para la propia existencia y, por tanto, para la ansiedad ante la muerte. Cuando uno o más de estos componentes llegan a un nivel crítico, personal o socialmente, el sujeto siente la ansiedad ante la muerte. Veamos ahora cómo se articula y evidencia esta ansiedad ante la muerte en función de que ésta sea la muerte propia (A) o de otro (B).

A) ANTE LA MUERTE PROPIA.
Normalmente el análisis de la actitud ante la muerte propia suele hacerse en sujetos cercanos a tal trance, como suelen ser los enfermos terminales.

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En las actitudes del enfermo terminal inciden diversos factores: la personalidad del paciente, la duración de la enfermedad, la interacción con el personal sanitario, la edad del paciente, el lugar de la asistencia, el tipo de enfermedad, los familiares, el tipo de medicación, la educación, creencias religiosas y malestar físico y mental... Ahora bien, al margen de estas variables, suelen distinguirse dos subgrupos diferenciados: adultos y niños.

-en adultosCuando nos vamos a referir a las actitudes que el paciente terminal tiene ante su propia muerte se hace necesaria la distinción entre lo que es la “experiencia” y la “expectativa”. La “experiencia” acerca de algo sólo se puede concebir como un “entender de y desde lo vivido” (32) Es decir, se trata de un conocimiento sobre algo que no esta relacionado con el entender o saber científico-técnico. Es lo que diferencia al “saber de la vida” o “saber popular” del saber informativo técnico o científico. Cuando un paciente transmite sus experiencias en situación de agonía al personal especialista que lo atiende, está diciendo que los especialistas conocerán mucho “acerca de” pero que él “sabe lo que es” una agonía. Lo que los moribundos hacen en estos momentos es plantear la realidad existencial de dos niveles de conocimiento: el derivado de la experiencia (propia) y el que se obtiene a partir de la experiencia de los (demás) (33) Esto produce supuestos erróneos. Por ej. se nos suele atribuir al personal sanitario, que estamos más en contacto con la agonía de pacientes terminales y la muerte de éstos, una experiencia sobre este tema, que llegado el momento de la propia muerte, se traduciría en que no la afrontaríamos con actitudes de resistencia, tan propias y comunes en otros pacientes, como por ej. la negación. Sin embargo, la realidad es diferente y, llegado el momento de nuestra propia muerte, el conocimiento que se tiene

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“acerca de” no va a servir de condicionante para evitar una actitud que resaltará más, precisamente cuanto más se ha supuesto que se la conoce. Es ilustrativo de esto unos ej. reales: (34) Por una parte, se trata de la actitud de “negación” en el caso de la muerte de un cirujano, afectado de cáncer que le afectó a la médula produciéndole una brusca paraplejia. La negación de su inminente muerte era tal, que confundió a sus amigos más cercanos, que consideraron su actitud como de entereza, es decir, como simulando para evitar el desconsuelo de su familia. Sin embargo su actitud no era de disimulo, sino que su “negación” de la enfermedad, ni siquiera la de la muerte, le permitió llegar al estado de coma con la seguridad de que la parálisis de sus piernas era consecuencia de otra causa, cuya mejoría ya estaba siendo evidente. Frente a esto, tenemos la muerte de una mujer joven, como consecuencia de un cáncer de mama, de clase humilde y casi analfabeta, que había pedido a su marido que no llevara a sus hijos al colegio, para poderlos ver antes de morir. Al día siguiente falleció. La distinción entre el “conocimiento de” los hechos y la “experiencia” de esos hechos va a permitir clarificar todo lo relacionado con el término muerte. Por tanto podemos hacer una distinción hasta en 4 niveles de acercamiento: (35) 1. Lo referido a la muerte en general, como fenómeno ligado al organismo vivo. 2. Lo alusivo al hecho de morir, como referencia a la muerte del otro. 3. La experiencia misma de la muerte propia, de la cual se tiene información indirecta a través de condenados a muerte, enfermos de extrema gravedad, pero reversible, etc.

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4. La expectativa ante la muerte, que paradójicamente es más importante durante la vida, porque el hombre suele actuar por lo que imagina, no por lo que es ni por lo que va a ser, y de ahí que nos hayamos creado unas expectativas sobre la muerte, de tipo sociobiográfico, que la hacen ver como algo temible y angustioso. Hay tantas maneras de reaccionar ante la muerte como formas de afrontar la vida; unos después de muchas dificultades desean su llegada de forma inmediata por lo insoportable de su situación de angustia y soledad, otros se van deteriorando poco a poco, sin apenas sentir físicamente dolor, pero sufriendo profundamente con miedo y terror el afrontamiento a lo desconocido. Y los hay quienes esperan y afrontan la muerte como una salida o un tributo que, aunque caro, merece la pena pagar para conseguir determinados objetivos que evidentemente, para estas personas, son más valiosos que la propia vida. (36-37) El temor o miedo, la ansiedad, el sufrimiento y el dolor son términos que están asociados a las actitudes de la persona ante su propia muerte, en sus dos procesos: agonía y acto de morir. El temor aparece implícito a la propia muerte como una actitud específica al proceso de agonía y no está relacionada con el hecho de morir (38) Agotadas todas las posibilidades que ofrecen los mecanismos de defensa que el paciente pone en marcha en el momento de enterarse de su enfermedad terminal y llegado el momento de ser consciente que es una realidad que se va a morir, se desencadena toda una serie de miedos y temores personales: al dolor (se teme más a la agonía que a la muerte.), a la dignidad (el ritmo del trabajo hospitalario, deficiencia o carencia de preparación humanitaria, la ausencia o precariedad en el conocimiento del enfermo terminal y sus necesidades, un contexto deshumanizado, etc., provocan una actitud de temor ante la
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muerte hospitalaria que, en ocasiones, se asume trágicamente y provoca el que la mayoría de las personas teman más al proceso de agonía que a la propia muerte), a ser una carga y estorbo a la familia, etc. Y en la Ultima Etapa de la vida -acto de morir- el miedo es evidente a través de diversas formas (39): 1. Miedo al proceso de la agonía en sí. La mayoría de los enfermos terminales se plantean dudas y se angustian sobre todo por si el hecho de morir implica grandes sufrimientos físicos o por si sentirán pánico. 2. Miedo a perder el control de la situación. La mayoría de las enfermedades terminales vuelven al paciente cada vez más dependiente de ayuda, y los inconvenientes por atender estas necesidades surgen. Serán otros quienes decidan cuándo vendrán visitas o no, cuándo podrá comer, recibir medicamentos, asearle, etc. 3. Miedo a lo que acontecerá a los suyos tras su muerte. El futuro que se les deparará a la familia (esposa, hijos) tras la muerte del enfermo es una preocupación real que genera incertidumbre y miedo. 4. Miedo al miedo de los demás. Un poeta dijo una vez en el relato de sus últimos meses de vida: “No he sabido jamás lo que es el miedo hasta que lo vi en los ojos de los que me cuidaban”. 5. Miedo al aislamiento y a la soledad. Los pacientes suelen tener miedo a estar solos a la hora de morir. Miedo basado en la frecuencia de nuestras visitas, en el tiempo de estar con ellos, en el lenguaje no verbal para deducir que su compañía no es grata.

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6. Miedo a lo desconocido. La perspectiva de la muerte hace inevitable el planteamiento del más allá. El miedo proyecta dudas; ¿qué ocurre con el cuerpo y el alma. Dónde van después de la muerte? 7. Miedo a que la vida que se ha tenido no haya tenido ningún

significado.
Las interrogantes sobre el sentido de la vida que se ha tenido son muy frecuentes en los últimos meses o días de vida. Y si las respuestas que el paciente se hace a estos interrogantes no son satisfactorias, el proceso de la muerte será aún más temido. Todo esto se traduce en SUFRIMIENTO y esto es lo que más se teme. Sin embargo el sufrimiento es considerado como uno de los objetivos principales a reducir por los pacientes y los profanos a la medicina, pero no por los profesionales de la sanidad. Así pues, el concepto sufrimiento frecuentemente se reduce al concepto dolor, hasta el punto de ser utilizado como sinónimo. Y sin embargo se puede sufrir no solo físicamente, por la enfermedad o por el tratamiento (40); también aparecen el sufrimiento y la angustia asociados al hecho de morir. Por eso una de las actitudes más manifestadas por los pacientes terminales es el deseo del alivio de estas sensaciones y sentimientos (41) La asociación del concepto dolor al de sufrimiento es tal que con frecuencia suelen identificarse como una misma cosa, sin embargo fenomenológicamente son diferentes. Puede sentirse un dolor intenso sin que haya sufrimiento porque “se sabe lo que es” y se puede sufrir grandemente por alguna dolencia mucho menor, pero de la que se desconoce su origen y consecuencias. Se sufre por el dolor que se tiene cuando se cree que no puede ser aliviado, cuando es intenso, cuando su origen es desconocido o cuando su significado es funesto o crónico (42)

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Se puede experimentar sufrimiento no solo físicamente, y en ocasiones no es posible predecir la fuente del sufrimiento. Sin bien la personalidad y el carácter pueden ayudar, en unos casos mejor que en otros, a afrontar el sufrimiento, la persona puede experimentar sufrimiento por cualquier aspecto de su vida: las experiencias de la vida también pueden convertirse en fuente de estimulación al miedo, la angustia, etc.: así tendríamos la imposibilidad del desempeño del rol social como padre/madre, esposo(a), profesional, por causa de la enfermedad: la amenaza a la vida secreta e íntima (deseos, amores, fantasía, miedos, esperanzas, etc.): la imposibilidad de participar del futuro propio, de los hijos, seres queridos y, cómo no, la propia dimensión trascendente que se hace evidente en estos momentos tan críticos, olvidada o irreal para unos durante la vida y presente y desarrollada para otros. Por otra parte, el dolor es una experiencia sensorial y emocional. El dolor siempre es subjetivo por cuanto se aprende a utilizar este término a través de las experiencias traumáticas tenidas antes. Es una sensación que se experimenta en el cuerpo, que es siempre desagradable y por tanto supone una experiencia emocional. Berger y Hortalá (43), exponen básicamente 3 cambios en la actitud del paciente al que se le comunica la gravedad terminal de su enfermedad y toma consciencia de ello, caracterizados por un aumento de los siguientes síntomas: - Regresión: pérdidas de roles, reducción de su independencia y libertad, pérdida de la propia identidad, depresión, melancolía y crisis, agresividad y culpabilidad. - Repliegue sobre sí mismo: aislamiento, pérdida del “self”. - Ansiedad: endógena y/o reactiva, implicación de los procesos culturales y de los aprendizajes previos, influencia de las circunstancias ambientales.

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Kübler-Ross (44) expone que la persona adulta afronta su propia muerte desarrollando, generalmente, la progresión actitudinal que se expone a continuación: 1. Negación y aislamiento. La mayoría de las personas a las que se le diagnostica una enfermedad terminal suelen reaccionar diciendo “No, yo no, no puede ser verdad”. Como en nuestro inconsciente todos somos inmortales, para nosotros es casi inconcebible reconocer que la muerte es una realidad que tenemos que afrontar. El ejemplo ilustrativo que hemos expuesto antes (el caso del cirujano que murió de cáncer) es una evidencia del nivel al que se puede desplegar el mecanismo de la negación como actitud ante la muerte. Sin embargo, la mayoría de los pacientes no llegan a esos extremos, sino que por un momento pueden estar hablando de la realidad de su situación y, de repente, pasar a manifestar su incapacidad para seguir en esa línea, desviando la conversación hacia otros temas diferentes y en ocasiones contradictorios. Entonces es cuando se está produciendo este mecanismo de la negación. 2. Ira. Cuando la actitud de “negación” ha cumplido su función y se empieza a comprender la realidad de la situación surge una actitud compuesta por sentimientos de ira, rabia, resentimiento y envidia. ¿Por qué yo?, es la pregunta más frecuente que suelen hacerse las personas que comienzan a aceptar la realidad de su propia muerte, sobre todo cuando tenemos una edad aún joven y nos encontramos delante de otros que ya son muy mayores y más si llevan un tipo de vida que a uno no le gustaría vivir.

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Hay una diferencia muy marcada entre la primera actitud – la negación- y ésta. Si la primera es una actitud que se vierte hacia el interior y se manifiesta en comportamientos contrarios a la realidad (vitalidad, ganas de vivir, minimización de temores, dolor, etc.), la ira (quejas ante la alegría o vitalidad de otras personas, rabia e indignación cuando se ve obligado a dejar el mando que ha ejercido durante la vida, ,etc.), se despliega hacia el exterior y alcanza a todo lo que rodea al enfermo: familia, personal sanitario, etc., casi al azar. 3. Pacto. Cuando el paciente terminal no ha conseguido evitar su realidad por sus propios medios, a través de la ignorancia y/o su rebeldía hacia todo lo que le rodea, incluido Dios, llega a la conclusión de que la muerte es inevitable. Y con este razonamiento se despliega el “pacto o la negociación”; “-Si Dios ha decidido el fin de mi vida y no me ha servido de nada mi actitud de rebeldía, quizás consiga sus favores si se lo pido de una forma más amable-”. El paciente desahuciado utiliza las mismas formas que el niño, que primero exige y luego pide un favor; “- Si me porto bien y hago...., ¿me dejarás.....-“. Sabe, por experiencias ya vividas anteriormente, que aún hay una ligera posibilidad de que se le recompense con la concesión de un deseo por su buen comportamiento. El pacto es un intento de postponer los hechos; incluye pues un premio “a la buena conducta”, fijándose un plazo de vencimiento impuesto por uno mismo (el ver la boda de un hijo, llegar hasta....etc.) y una promesa explícita de que no se va a pedir nada más si se le concede este aplazamiento. Lo que suele desearse generalmente más en esta actitud negociadora es una prolongación de la vida, o por lo menos los días que queden pasarlos sin dolor.

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Normalmente esta actitud está relacionada con la dimensión espiritual de la persona. El pacto suele hacerse con Dios o el Poder Sobrenatural que tenga significación para la persona. Como en el caso de los niños, suele guardarse en secreto y pronunciarse ante personas de confianza; líderes de la religión que se profese, personas de confianza, etc. 4. Depresión. Llega un momento que la enfermedad alcanza al enfermo a un nivel en el que éste no puede negar la realidad de su muerte y las actitudes anteriores (negación, aislamiento, ira y pacto) estarán sustituidas por la depresión, “sensación de pérdida” que puede tener muchas facetas por ej. de cosas pasadas (pérdida de la figura ante un cáncer de mama, pérdida de feminidad ante un cáncer de útero), de cosas inminentes (los objetos de amor como cosas y personas a las que se quieren, por la pérdida de tiempo para dar o hacer aquello que no se hizo o se dio, etc.). 5. Aceptación. La aceptación es una actitud del paciente terminal que ha tenido tiempo (la muerte no ha sido repentina y sorpresiva) y ha superado de una manera satisfactoria las fases anteriores. Llega un momento en el cual su “destino” no le deprime ni le enoja, sus sentimientos de envidia e ira los habrá podido experimentar, lo cual no quiere decir que esta fase sea una fase feliz, sino que por lo general se está cansado y bastante débil. Se trata de una fase desprovista de sentimientos; como si ya no hubiera ni interés, lucha ni dolor. Es como si llegara el “descanso final antes de un largo viaje”. Los deseos se tornan más en estar tranquilo y recibir escasas visitas que en el estar atendido de formar integral. En ocasiones el enfermo se encuentra asistido tan solo con sentir, en el más profundo silencio, que alguien está sentando a su lado y le coge de la mano.

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Hay una actitud que se mantiene desde el primer momento, en el que hay que afrontar la muerte propia como una realidad, hasta el último en que se es consciente que aún no nos ha alcanzado la muerte, se trata de la ESPERANZA. Generalmente los pacientes terminales siempre dejan abierta la puerta de la esperanza y con su lucha, evidente a través de las diferentes etapas que hemos expuesto, esperan que algún remedio de última hora haga que haya merecido la pena la agonía vivida y que todo lo experimentado haya tenido algún sentido. No siempre se dan estas etapas de forma secuencial en el afrontamiento de la propia muerte e, incluso, en ocasiones se alternan e incluso se da la coexistencia de dos o más al mismo tiempo. Pattison (45) propone que la persona se enfrenta a la muerte de dos maneras; en una de ellas (muerte potencial) la muerte es considerada como una realidad potencial tras una vida completa; en la otra (vivir-morir) la muerte es considerada como una realidad presente que acorta el tiempo de vida, y cuyos objetivos hay que reformular en función del tiempo disponible. Esta última se puede dividir en 3 fases clínicas; - crisis aguda (cuando el paciente tiene conocimiento de que su enfermedad es terminal). - el vivir-morir crónico ( fase en la que la ansiedad ante la muerte es más intensa y aparecen los diversos temores). - fase terminal (cuando el moribundo empieza a retirarse como respuesta a las señales de debilidad). Por último Rodabourgh (46) presenta un modelo de alternancia (modelo de repetición-personalidad) en la actitud de afrontar la muerte propia. Considera que en vez de darse una secuencialidad de etapas en la manera de afrontar la muerte, lo

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que sucede es una alternancia entre la etapa de negación y la aceptación. El tipo de personalidad del enfermo influye en la selección de las fases y en la intensidad de las experiencias ante la muerte y el morir.

-en niños y adolescentesPor otra parte, cuando se trata de niños y adolescentes la muerte se afronta con ansiedad, si ya tienen conocimiento del alcance de tal realidad (47) Sin embargo referidos a edades más tempranas (entre los 6 y 10 años) la ansiedad adopta otras formas tales como miedo a la separación, soledad y al abandono. No hay mucho acuerdo en cuanto a la forma de afrontar la propia muerte, en base al grado de conciencia que se le suponga al niño que puede tener a esta edad. Así unos autores dicen que los niños a esta edad no tienen la capacidad intelectual necesaria para formularse un concepto de muerte, y por tanto no son conscientes de esta realidad, por lo que a menos que se les informe sobre este concepto, experimentarán muy poca o ninguna ansiedad relacionada con la enfermedad (48-52) Otros autores, por el contrario, dicen que aunque los niños de esta edad no sean conscientes de la realidad de la muerte, lo son de que algo grave les está ocurriendo (53-58) Por ultimo, Waechter (59) en su estudio concluía que había gran posibilidad de que los niños entre 6 y 10 años de edad con enfermedad mortal no solo sepan que se están muriendo, sino que pueden expresar esto a través de palabras relacionadas con la muerte. El niño se muestra preocupado por su enfermedad, y aunque no lo muestre abiertamente, no por ello deja de tener actitudes de temor y ansiedad causada en gran parte por la enfermedad que está sufriendo.

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ACTITUDES HACIA LA MUERTE Y PROCESO EVOLUTIVO.
Como hemos visto adultos y niños tienen y manifiestan actitudes distintas ante la muerte, como no podría ser de otra forma: puesto que como diferentes son las maneras de afrontar la vida en función de las distintas edades de la persona, diferentes son las actitudes ante la muerte en las distintas etapas del desarrollo evolutivo. En la infancia las actitudes ante la muerte están en función del nivel de comprensión de los conceptos siguientes en relación con la muerte: “está muy enfermo y va a morir”, “va a morir” y “muerto” (60) Las actitudes que presentan los niños ante la muerte son variadas (61-62): los niños muy pequeños, en torno a los 2 años, a menudo no presentan reacciones graves inmediatas a la muerte, aunque se haya verificado la correspondiente aflicción. Sobre los 3/4 años, casi todos los niños en esta edad, a pesar de su escasa comprensión, manifiestan tener miedo a la muerte. La reacción más inmediata de un niño cuando se entera de la muerte de un ser querido es pensar "me puede ocurrir a mí, a papá o mamá". Muchos niños asocian el sexo del familiar fallecido a la vulnerabilidad, de forma que si su sexo coincide con el del difunto, desarrollan una necesidad de diferenciarse de él (muchos no quieren crecer para no ser iguales al progenitor, otros desarrollan regresiones). Suelen desarrollar juegos, como una manera de controlar el miedo o la pena, que tienen relación con lo que les impacta de la muerte (Una niña de 4 años y su hermana de 2 y medio cuya madre había fallecido, jugaban el día del entierro, al "Puente de Londres", un juego en el que lo que cae se vuelve a levantar. Otro juego que hacían consistía en dar vueltas muy deprisa, marearse,

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caerse y levantarse diciendo: "Pensabas que estaba muerta, ¿eh?") (63) La negación a obedecer instrucciones cotidianas del ámbito familiar es otra de las reacciones que suelen darse en estos niños, sobre todo cuando existe una asociación de ideas que convergen en el suceso (La niña de 4 años, citada antes, se negaba a ponerse un vestido disfraz de ángel que su madre le compró por navidad. Se daba la circunstancia que le decían a la niña que su madres estaba en el cielo con los ángeles) (64) Además suelen producirse marcados cambios de conducta como maneras de reaccionar ante la muerte de familiares como: desobediencia a normas y reglas familiares, agresividad a amigos y compañeros de colegio, desconsuelo, mal humor, repeticiones verbales del hecho de la muerte del padre, acentuado interés por las causas de la muerte de los padres de otras personas, regresiones de habilidades de desarrollo (como control de esfínteres, etc.), asociaciones de hechos a la muerte (asociar el estado de dormir al de estar muerto). A los 5/10 años la proporción de niños que tienen miedo a la muerte es menor que a edades anteriores, ya que comienzan a asociar la posibilidad de la trascendencia (“no me da miedo a

morir porque voy a estar con el Niño Jesús”, "las personas no mueren van al cielo”). Cuando se tienen 5/6 años el miedo o

temor a la muerte se relaciona con la separación de lo que quieres (personas, cosas, animales, etc). A edades de 7/8 años el miedo a la muerte se relaciona con la imposibilidad de hacer cosas y la pérdida de algo (“me da miedo a la muerte porque ya no te puedes divertir”). Mientras que a las de 9/10 años el miedo que se tiene está relacionado con el sentir dolor, con la pena de dejar a las personas queridas, y al desconocimiento de cómo será (65) La generalización en las edades de la preadolescencia y adolescencia es casi imposible, por lo pasajeras y poco homogeneizables que son estas etapas. Por esto las reacciones

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que se dan son muy variadas y peculiares de un sujeto a otro. En estas edades como en la que corresponde a la juventud el miedo y el temor a la muerte están relacionados con el proceso terminal (enfermedades largas y dolorosas e incurables) y a la agonía (la muerte lenta, el sufrimiento, la soledad el sufrimiento de los seres queridos). La ansiedad es una reacción que está presente en estas edades. Deutsch (66) informa que cuando el adolescente se enfrenta a la ansiedad experimenta la amenaza de la muerte, la cual tratará de mitigar, adoptando dos tipos de actitudes: mediante logros reales y consistentes o entregándose a la fantasía (fama, inmortalidad, creencia en la vida eterna, etc.). Otra actitud que se suele dar, propia de la adolescencia, es la identificación con personas de su entorno. El adolescente se suele identificar con los compañeros más sobresalientes, sanos y maduros de su grupo, pero si por diversos factores se identifica en exceso con alguien que ha muerto llegando a ser incapaz de diferenciarse del difunto, podría darse una actitud suicida (67) Las personas en edad intermedia presentan actitudes de rechazo y evitación a todo lo que es el tema de la muerte. Más aún existe una aversión a enfrentarse a la realidad personal de la muerte y sus consecuencias (“No pienso en ella y/o no quiero pensar en ella”, es la respuestas que un porcentaje alto de estas personas suele dar ante la pregunta de qué opina sobre la muerte) (68) Por último las actitudes de las personas senectas ante la muerte y el morir se pueden clasificar en tres grupos: 1. Las que son positivas (de espera / esperanza). 2. Las que son evasivas (despreocupación). 3. Las que son negativas (negación, preocupación, ansiedad, temor, etc.) (69)
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B) ANTE LA MUERTE DEL OTRO.
El vivir la experiencia de la muerte de otro es una forma simbólica y parcial de experimentar la muerte, con sus correspondientes actitudes ante ella, aunque algunas de estas actitudes sean distintas a la que experimenta la persona ante su propia muerte, y otras sean diferentes en intensidad dependiendo de la fuerza de los lazos que nos unen con la persona moribunda. Veamos, pues, cómo se articulan las diversas actitudes ante la muerte del otro: - ACTITUDES DE FAMILIARES, AMIGOS Y ALLEGADOS. Son diversas las formas con las que los miembros de una familia se defienden del estrés y la ansiedad que les ocasiona el enfermo terminal. Pero comentaremos algunas de las estrategias más comunes: Una de ellas es la actitud de eludir el problema de cuidar al enfermo trasladándolo a una institución hospitalaria. El entrar en el hospital con un mínimo de esperanzas de abandonarlo con vida significa, que además de la libertad se pierde cierta porción de la vida; ciertas cosas han de abandonarse para siempre (la vida familiar, la presencia y el contacto con ciertas personas queridas, etc.). Por eso la mayoría de los pacientes terminales prefieren morir en su casa. Y una actitud generalizada, no peculiar de la sociedad moderna, es que los familiares eluden la responsabilidad de cuidar a enfermos terminales. Lo contrario es mucho menos frecuente (70) Cuando se trata de enfermos sin familia, que viven solos, la actitud de amigos es menos dispuesta a la atención y el cuidado, tan solo se limita en el mejor de los casos a la ayuda en tareas del hogar, comida, compras, etc. El cuidado que se dispensa en estos casos al paciente moribundo en sus casas es deficiente. Todo el que se ha visto, de una u otra manera, implicado en esto lo sabe muy bien.

40

Otra actitud tiene que ver con el conocido “pacto o conspiración de silencio” (71) El pacto consiste en evitar aludir a la nocividad y a la evolución general de la enfermedad del paciente, evitando ese tema como elemento de análisis, centrando la atención en el día a día y aparentando de forma amplia una normalidad ficticia. Mientras “todos” (familia, personal sanitario, etc.) centran su atención en mantener el pacto de silencio no tiene cabida el estrés y la ansiedad que genera el tener que afrontar la realidad y la verdad ante el enfermo terminal. Evidentemente esta actitud de mitigar la ansiedad que genera la enfermedad terminal de un familiar no está exenta de inconvenientes: aislamiento del paciente, elaboración por parte de la familia de la pérdida que tendrá lugar de su familiar, imposibilidad de aprovechamiento del tiempo tanto de la familia como del paciente, impedimento de asumir cada cual de la familia sus responsabilidades en esta situación, etc. La ansiedad ante la muerte de una persona querida ha sido una de las variables utilizadas para medir la actitud de sus allegados. Los datos evidenciados han dado resultados contradictorios entre sí: mientras unos concluían que la ansiedad ante la muerte de familiares, amigos o allegados en el año anterior era menor en sujetos que habían tenido esta experiencia con relación a sujetos del mismo grupo de pertenencia (72-73), otros indicaban lo contrario, es decir, que la ansiedad ante la muerte era mayor (74-75) Incluso otros estudios han concluido que no se encuentra relación significativa entre ansiedad ante la muerte y la pérdida de personas queridas (76) Todas las etapas definidas por Kübler-Ross, descritas anteriormente en el apartado de “ante la muerte propia” se dan también en la familia, pero con la característica de que no se dan al mismo tiempo que en el paciente terminal. Por otra parte, mientras el afrontamiento del paciente a su propia muerte acaba al finalizar su vida, el afrontamiento de los allegados ante la muerte de un familiar continúa más allá de este

41

momento, generándose un proceso de duelo con las siguientes fases (77): 1.

Embotamiento mental.

Caracterizado por la presencia de conductas automáticas y por la incapacidad de aceptar la realidad. 2.

Anhelo y búsqueda del referente perdido.

Suelen aparecer sensaciones de injusticia, depresión, agresividad y culpa, insomnio, ansiedad. Incluso pueden intensificarse o cronificarse estos síntomas generando un duelo patológico.

3.

Desorganización y desesperación.

Suele aparecer una tendencia a abandonar y perder los propios esquemas del estilo de vida personal. Es decir, un autoabandono.

4.

Reorganización.

Suele surgir una reconsideración por parte del individuo sobre la situación en la que se encuentra y las posibilidades de afrontarla. Otra variedad de actitudes que se dan en los familiares de personas fallecidas, son las consideradas por Bowlby (78) “variedades patológicas” del proceso de duelo; Duelo crónico (característico por la aparición de depresión y desorganización, superior al año de la pérdida afectiva. Y distimia), ausencia de aflicción consciente (característica de personas con extraordinario autocontrol, emocional e intelectualmente rígidos y disciplinados), euforia (actitud infrecuente pero relacionada con el comportamiento maníaco. Puede presentarse de dos formas:

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a) Euforia paralela a una total negación de la muerte. b) Reconocimiento de la muerte con la convicción de que esta se ha producido en beneficio de la persona fallecida o de uno mismo.

- ACTITUDES DEL PROFESIONAL SANITARIO. Dentro del tema genérico de las actitudes hacia la muerte, mención específica y referencia aparte precisa el apartado de las actitudes del personal sanitario ante la muerte, referencia -por otro lado- obligatoria a los efectos de esta tesis. Como en la mayoría de los temas, el de la actitud de los profesionales sanitarios ante la muerte puede enfocarse desde varios puntos de interés: actitudes respecto a aspectos éticos como eutanasia, aborto, etc., y en cuanto a la atención o cuidado a la persona falleciente. El enfoque que a nosotros nos interesa es el que hace referencia a la atención y cuidado al paciente terminal ante la muerte. Y cuando uno se dispone a desarrollarlo se encuentra que en la literatura aparece bastante información sobre las actitudes que el personal sanitario debería tener ante la muerte (comportamiento ético, atención paliativa, etc.). Sin embargo no aparece mucha información en relación a las actitudes que el personal sanitario tiene ante la muerte y los pacientes terminales. A) Actitudes que se deberían tener: Así pues, en relación a lo primero, se aprecia una gran diferencia desde épocas pasadas, no muy lejanas, a nuestros días en la labor sanitaria. Según el esquema hipocrático de la Medicina, desahuciar un enfermo, de alguna manera, sugiere que la labor del médico sanador ha concluido, por lo cual se abandona al paciente para que se enfrente con su morir, al considerarse incapaz de hacer nada más por la curación en el proceso terminal.

43

En la actualidad, y desde hace ya unos años, la tendencia sanitaria ha invalidado este concepto hipocrático y va más allá, llegando con su intervención, hacia el intento de conseguir desde una “calidad de vida” al paciente en el tiempo que le resta de vida, a la asistencia del paciente hasta el momento crítico de su muerte, para procurarle una “muerte digna”. Pero para conseguir una intervención eficaz en estos dos objetivos hace falta una actitud de “cuidado” (poner diligencia, atención, disposición, “estar ahí”) por parte de los profesionales sanitarios. Y solo el amor al hombre, el unirse con otra persona en la fase final de su vida, sin disolver su alteridad, sino más bien potenciándola mediante un cuidado integral (física, emocional, social y espiritualmente) y activo e individualizado, es última raíz del cuidado. El que acompaña no es el que “da consejos o ánimos” o “tiene respuesta para todo”. Es el que sabe caminar junto al moribundo con paciencia, el que sabe escuchar callada y pacientemente, pero junto a él y, a ser posible, estableciendo una relación empática. El mejor acompañante es aquel que está en situación de compartir con él sus sentimientos, comprendiendo sus variaciones de fase, sus angustias y sus esperanzas. A quien no amamos nos trae “sin-cuidado” y en el trato no estarán presentes el esmero y la disposición necesaria para conseguir los objetivos de calidad de vida y una muerte digna (79) La “calidad de vida” es un concepto inevitablemente ligado a la experiencia de la enfermedad terminal que afecta tanto al enfermo como al personal sanitario que ha de atenderle en esta fase última de su vida. A medida que la enfermedad avanza, en la mayoría de los pacientes en fase terminal aumenta progresivamente la modestia de sus aspiraciones a una calidad de vida, y la exigencia inicial de una vida activa va dejando paso a una existencia sin dolor y sin graves limitaciones, llegando sucesivamente, a la aceptación de un número cada vez mayor de renuncias, hasta el punto de

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conformarse con el simple hecho de vivir como el único o casi único tesoro por el cual se ofrecen o se abandonan todas las cosas. Así pues, a modo de resumen, se podría concretar que las actitudes de los profesionales de la salud ante el enfermo terminal deberían ser: (80) 1. Tomar conciencia de las necesidades fisiológicas, sobre todo en cuanto al alivio del dolor se trate. 2. Actitud de escucha y observación como medios de identificar las necesidades específicas del enfermo. 3. Atención y disposición a las necesidades informativas de los familiares y amigos sobre las cuestiones referidas al paciente. 4. Atender y ser sensible a las necesidades espirituales del paciente, especialmente en momentos en los que no se puede tener acceso a un ministro espiritual afín a las creencias del moribundo. 5. Facilitar y disponer las mejores condiciones del entorno que hagan más cómodo y acogedor el habitáculo del enfermo, tanto para el como para sus familiares. A este respecto, tal vez sea interesante el transcribir el contenido de diferentes documentos y manifiestos que institucionalizan y normativizan estas actitudes que se “desearían tener” tal y como a continuación exponemos:

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- DERECHOS DE LOS MORIBUNDOS.
Yo, que conozco la proximidad de mi muerte, declaro que tengo derecho: • A ser tratado como un ser humano vivo hasta el momento de mi muerte. A mantener una situación de optimismo por cambiantes que sean mis circunstancias. A ser cuidado por personas capaces de mantener una sensación de optimismo por mucho que varíe mi situación. A expresar libremente mis sentimientos y emociones sobre mi propia forma de enfocar la muerte. A participar en las decisiones que se refieren a mis cuidados. A esperar una atención sanitaria y humana continuada, aún cuando los objetivos de "curación" tengan que transformarse en objetivos de "bienestar". A no morir solo(a) A no experimentar dolor A que mis preguntas sean respondidas con sinceridad. A no ser engañado(a) A disponer de ayuda de y para mi familia a la hora de aceptar mi muerte. A morir con dignidad y paz.

•

•

•

• •

• • • • •

•

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•

A mantener mi individualidad y a no ser juzgado por decisiones mías que puedan ser contrarias a las creencias de otros. A discutir y acrecentar mis experiencias religiosas y/o espirituales, cualquiera que sea la opinión de los demás. A esperar que la inviolabilidad del cuerpo humano sea respetada tras mi muerte, según mi voluntad. A ser cuidado por personas solícitas, sensibles y entendidas, que intenten comprender mis necesidades y que sean capaces de obtener satisfacción por el hecho de ayudarme a afrontar mi muerte.

•

•

•

Derechos de los Moribundos. Prof. Amelia J. Barbus. Wayne State University (Detroit).

- DECLARACIÓN PALIATIVOS.

DE

BARCELONA´95

DE

CUIDADOS

LA DIMENSION DEL PROBLEMA. Cada año, 52 millones de personas mueren en el mundo. Aproximadamente una de cada diez muertes es debida al cáncer y millones más sufren de otras enfermedades progresivas incurables, incluyendo el sida y enfermedades propias de la edad avanzada. Un 70 % de los que presentan cáncer avanzado tienen dolor. En los países en vías de desarrollo, los enfermos de cáncer se diagnostican en estadios incurables de la enfermedad. No aliviar el dolor y el sufrimiento en estas condiciones es inaceptable.

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LO QUE SABEMOS En los últimos años se han producido grandes avances en el ámbito del control del dolor y otros síntomas de personas afectadas por enfermedades progresivas incurables. Otros grandes pasos han sido logrados en la comprensión de los aspectos psicológicos, sociales y espirituales, y en cuanto al hecho de morir y de la muerte. Los profesionales de la salud, miembros de la familia, voluntarios y otras personas, trabajan conjuntamente para aliviar el sufrimiento en el final de la vida. Los cuidados paliativos incorporan una concepción multidisciplinar de profesionales y disciplinas relacionadas. LO QUE HAY QUE HACER • Los cuidados paliativos deben ser incluidos como parte de la política gubernamental sanitaria, tal como recomienda la Organización Mundial de la Salud. Toda persona tiene derecho al alivio del dolor. Los cuidados paliativos deben ser ofrecidos según los principios de la equidad, sin tener en cuenta el lugar, ni las condiciones personales, ni el estatus social, ni la capacidad de pagar tales servicios. La experiencia obtenida de los cuidados paliativos en enfermos de cáncer debe extenderse a las personas que padecen otras enfermedades crónicas progresivas incurables. Existen métodos efectivos y baratos para aliviar el dolor y la mayoría de otros síntomas. El coste económico nunca debe ser un impedimento. Los gobiernos deben usar los conocimientos sobre cuidados paliativos de una manera racional para:

•

•

•

•

-

El establecimiento de políticas sanitarias claras. La implementación de servicios específicos.

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-

La educación de profesionales de la salud. Hacer accesibles los fármacos necesarios. • La evaluación sistemática de las necesidades y los resultados de los cuidados paliativos debe acompañar al establecimiento de cualquier servicio a nivel local, regional y/o nacional. Las familias y otros cuidadores informales son contribuyentes esenciales para la eficacia de los cuidados paliativos. Deben ser reconocidos y apoyados por la política gubernamental.

•

Barcelona, 9 de diciembre de 1995. Consejero de Sanidad, Gobierno de Cataluña Organización Mundial de la Salud, Unidad de Cáncer y Cuidados Paliativos IV Congreso de la Asociación Europea de Cuidados Paliativos I Congreso de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos.

- CODIGO DEONTOLOGICO DE LA ENFERMERIA ESPAÑOLA.
El código Deontológico de la Enfermería Española, en su articulo 18 dice: "Ante el enfermo terminal, la Enfermera/o, consciente de la alta calidad profesional de los cuidados paliativos, se esforzará por prestarle hasta el final de su vida, con competencia y compasión, los cuidados necesarios para aliviar sus sufrimientos También proporcionará a la familia la ayuda necesaria para que puedan afrontar la muerte, cuando ésta ya no pueda evitarse”.

Organización Colegial de Enfermería Consejo General de Colegios de Diplomados de Enfermería de España.

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- CODIGO DE ETICA Y DEONTOLOGIA MEDICA.
El artículo 28.2 del Código Deontológico de Médicos dice: "En caso de enfermedad incurable y terminal, el médico debe limitarse a aliviar los dolores físicos y morales del paciente, manteniendo en todo lo posible la calidad de una vida que se agota y evitando emprender o continuar acciones terapéuticas sin esperanzas, inútiles u obstinadas. Asistirá al enfermo hasta el final, con el respeto que merece la dignidad del hombre."

Son tan importantes los comentarios que hace Herranz al Código de Ética y Deontología Médica y, en concreto, las precisiones referidas a este artículo, que pasamos a transcribirlos literalmente a continuación: (81)
"Este artículo establece, en primer lugar, la obligación del médico de asistir al paciente incurable y al moribundo y de cuidarle en la fase terminal de su enfermedad, aliviando su dolor y su angustia. Condena, a reglón seguido el ensañamiento terapéutico. Concluye con la proclamación de que, en la fase terminal de la vida, la atención médica debe seguir respetando la dignidad del hombre enfermo. 1. Nunca se destacará bastante el alto valor profesional de la Medicina paliativa, que requiere tanta ciencia y experiencia como las restantes especialidades médicas. En Una Declaración sobre la Eutanasia, que hizo pública la Comisión Central de Deontología en junio de 1986, se dice que "la asistencia médica al moribundo es

uno de los más importantes y nobles deberes profesionales...... El médico está obligado a desempeñar su genuina función de ayudar y atender al morir de sus pacientes por medio de un tratamiento competente del dolor y de la angustia. Ha de empeñarse en procurar el mayor bienestar material; ha de favorecer, según, las circunstancias, la asistencia espiritual y el consuelo humano al moribundo; prestará su apoyo a los allegados de éste”.

50

Así pues, el médico no puede permanecer ajeno a las necesidades del paciente y de sus allegados y ha de saber confortarles en ese trance final. Para ello, necesita, además de conocer suficiente Medicina paliativa, tener sensibilidad para percibir las necesidades físicas y morales del moribundo y cooperar para que no le falte ni el consuelo humano ni la atención espiritual que, de ordinario, son la necesidad primordial del paciente y sus familiares y amigos.

2. Por

otro

lado,

condena

este

artículo

la

obstinación

o

encarnizamiento terapéutico. Todo tratamiento inútil es inético. No por razón de que el médico practique una ética utilitarista, sino porque el tratamiento demostradamente ineficaz, en especial cuando implica el uso de tecnologías costosas y separa al paciente del trato con familiares y amigos, es, en primer lugar, un error de indicación terapéutica: el médico ignora más allá de lo tolerable los datos pronósticos del caso que atiende y le aplica remedios incapaces de oponerse al curso, ya ineluctable, de la enfermedad. El médico, por ejemplo, está obligado a juzgar con objetividad y concienzudamente cuándo un paciente debe ser ingresado en una unidad de cuidados intensivos porque su cuadro es un episodio crítico del cual puede ser rescatado; y cuándo no debe hacerlo, porque su enfermedad terminal ya no tiene remedio médico. Ha de tener el médico la rectitud moral de no ofrecer o no permitir que se aplique atención intensiva o cualquier otra intervención agresiva cuando, juzgadas las circunstancias del caso, concluya que son inoperantes. Hay una necesidad de conocer y de investigar seriamente las constelaciones de factores pronósticos, para que la decisión de tratar o no tratar no séa el fruto de la intuición o del humor, sino una medida prudente e informada.

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En otras ocasiones, el encarnizamiento terapéutico no es el resultado de la incompetencia médica, sino resultado de una falsificación, una veces comercialista, política otras, de los fines de la Medicina. En ambos casos, es un error ético con el agravante de que proporciona a los activistas de la eutanasia su principal argumento para reclamar el derecho a morir con dignidad. La citada Declaración de junio de 1986 señalaba que “el médico dignifica la muerte cuando se abstiene de tratamientos dolorosos e injustificados y cuando los suspende porque ya no son útiles”. La deontología impone al médico el deber de reconocer los limites de la actuación médica aun ayudada por la más poderosa tecnología, de ser consciente de que el abuso tecnológico causa en el paciente y en los allegados del paciente sufrimiento, humillación e indignidad, de modo que la Medicina es tachada de inhumana y altanera".

Pero, por desgracia, frente a estos códigos de excelencia y discursos de intenciones, son otras las actitudes cotidianas. Veámoslas a continuación.

B) Actitudes que se tienen de hecho: Las actitudes que el profesional sanitario tiene de hecho ante la muerte se van a ver influenciadas por variables de tipo psicosocial como el nivel cultural, la clase social, la edad, etc. Sudnow (82) refiere actitudes de mayor dedicación y utilización de técnicas de reanimación por parte de los profesionales sanitarios en pacientes de clase social alta. Simpson (83), por su parte, resalta que hay una menor probabilidad a que enfermos con

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apariencia de clase social baja, síntomas de alcohol o drogas, vagabundez, etc., sean sometidos a intensos esfuerzos de reanimación que aquellos de apariencias contrarias, y que en estos últimos incluso los esfuerzos reanimadores y terapéuticos llegan a niveles desesperados e incluso “encarnizados”; sin embargo Charmaz (84) evidenció que se dispensaba un trato diferentemente preferencial por el personal sanitario a condición de que el paciente padeciera una enfermedad de “interés clínico”, independientemente de que el estatus o valor social fuera reducido. Otro tipo de variables que van a influir están relacionadas con la interacción del personal sanitario con el paciente terminal. Nos referimos principalmente a la “rutina” (85) La rutina es evidente en la interacción con el enfermo. Los profesionales sanitarios desarrollan unos estilos rutinarios de asistencia con los que ejercen un control de la situación sobre la ansiedad y los problemas que se plantearían de no tratarse a la muerte y a los moribundos según la rutina establecida y, por otra parte, estas rutinas aseguran una mayor efectividad en el trabajo asistencial. A esto hay que añadir el que también hay una tendencia a evitar la interacción directa con el moribundo, probablemente porque no se sabe cómo desarrollarla, (que se justifica con diversos motivos; por ej. atender a otros pacientes). La evitación suele ir asociada a la ocultación de la verdad al paciente y esto suele generar una actitud de control social por parte del sanitario sobre el enfermo, ya que si éste llegara a conocer la verdad de su situación se generarían una serie de comportamientos y actitudes en él incompatibles para el comportamiento y la buena imagen hospitalaria. A este respecto Pacheco (86) sostiene que las actitudes del personal sanitario en general están mediatizadas por una carencia de formación profesional y técnica para enfrentarse, de forma coherente, ante la situación de angustia que plantea el enfermo

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que agoniza. Como resultado de su estudio concluyó las siguientes actitudes en el personal sanitario: 1. Existe una actitud favorable, en relación directa con la actitud profesional (Médicos, Enfermeros, y Estudiantes), a la desconexión de las medidas extraordinarias de mantenimiento de las funciones vitales, en los enfermos terminales sin posibilidad de recuperación. 2. Existe asimismo una actitud favorable mayoritaria hacia la aplicación sistemática de medidas extraordinarias de reanimación en todos los enfermos terminales. 3. Existe un porcentaje importante médicos que no se encuentran satisfechos con su ejercicio profesional. Mientras este sentimiento es contrario para los ATS. y Enfermeros. Este hecho debe analizarse desde la perspectiva de las condiciones profesionales y de las expectativas reales en que se desenvuelven. 4. Se destaca una actitud favorable a la aplicación de un flujo adecuado de información entre personal sanitario, familia y enfermo terminal (como establece la legislación vigente) que implique, en la medida de lo posible, al paciente en las decisiones terapéuticas. 5. Se constata la actitud de considerar como necesaria la reforma de la enseñanza teórica y práctica de los estudios de Medicina y Enfermería, introduciéndose de forma unitaria e integrada una formación teórica y práctica, adecuada, coherente y realista de los problemas de la agonía y los enfermos terminales. Otro estudio (87) más reciente sobre este mismo asunto llevado a cabo por el Departamento de Enfermería de la Universidad de Murcia con alumnos de enfermería ha encontrado actitudes tales como: mayor porcentaje de personas que se impresionan ante la visión de un cadáver, actitud de miedo a la

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muerte, actitud de tensión a estar ante un amigo moribundo, actitud de preocupación ante una agonía dolorosa, actitud de inmadurez emocional ante el cuidado de pacientes terminales que les causaría una angustia, respecto a la cual solo el 25% de la muestra estudiada manifiesta que lo superaría. Un 85,4 % piensa que el mejor lugar para pasar sus últimos días un paciente terminal es su hogar. Un 52,1 % se manifiesta en contra de la utilización de mecanismos de reanimación, un 98 % piensa que los cuidados a pacientes moribundos deben estar dirigidos al alivio y confort. El 96% se manifestaron a favor de ser informados en caso de padecer una enfermedad terminal. También una actitud bastante generalizada, del médico ante el paciente terminal, es el considerarse el único con el suficiente conocimiento de causa y de experiencia para decidir, o al menos, para proponer una solución al problema del establecimiento de los distintos niveles de calidad de vida que necesita el enfermo (88) En cuanto a una “muerte digna” lo importante es que el moribundo no se sienta solo, que se sienta persona y que pueda asumir su propia muerte. En esto el profesional sanitario juega un papel difícil; a saber, el de hacer y enseñar a hacer, a ayudantes y familiares del enfermo, lo necesario para posibilitar que el paciente sea él mismo en el momento de su muerte (89) David J. Roy (90) ha señalado las siguientes condiciones para morir con dignidad: 1. Morir sin el estrépito frenético de una tecnología puesta en juego para otorgar al moribundo algunas horas suplementarias de vida biológica. 2. Morir sin dolores atroces que monopolicen toda la energía y la conciencia del moribundo.

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3. Morir en un entorno digno del ser humano y propio de lo que podría ser “vivir su hora más hermosa”. 4. Morir manteniendo con las personas cercanas contactos humanos, sencillos y enriquecedores. 5. Morir como un acto consciente. 6. Morir con los ojos abiertos, dando la cara valientemente y aceptando lo que llega; (a lo que nosotros añadiríamos: con la valentía que da el saber que la vida ha cumplido su misión y que la muerte física no acaba con la trascendencia de la realidad de la persona). 7. Morir con un espíritu abierto, aceptando que muchos de los interrogantes que la vida ha abierto queden sin respuesta. (nosotros añadiríamos: morir con un espíritu abierto, sabiendo que los interrogantes que la vida han abierto finalmente tendrán respuesta). 8. Morir con un corazón abierto, es decir con la despreocupación del bienestar de los que quedan con vida. Hay otro tipo de actitudes en aquellas personas que trabajan en la línea de la atención y cuidados paliativos a los enfermos terminales y que surgen como fruto de la experiencia adquirida a lo largo del tiempo dedicado a esta labor de procurar al enfermo terminal “una calidad de vida” y una “muerte digna” y que indudablemente son fruto de esa disposición de amor al prójimo que se necesita para practicar tal cuidado, y no tanto de la necesaria formación sanitaria teórico-práctica. Estas actitudes son varias y algunas de ellas no pueden definirse con una sola palabra etiquetadora, así pues, en tales casos utilizaremos la narración literal que las define en la obra de Marie Hennezel (91)

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-

Acompañamiento. “Tal como hemos acordado, permanezco a su

lado. Las horas de vela paciente y afectiva que seguirán es lo que llamamos acompañamiento. Hace quince días, interrumpí mis vacaciones para hacerle una rápida visita. Él sentía que pronto iba a morir. Y yo sentí una acuciante necesidad de verle sin demora......Sin duda gracias a aquel día que pasamos juntos, en cuyo transcurso pudimos decirnos adiós, puedo ahora permanecer a su lado sin esperar nada en concreto, con el corazón en paz, saboreando secretamente el increíble regalo de sus últimos instantes". (págs. 19-20).

- Hacer sentirse vivo hasta el final a un enfermo terminal.
“Ayer, por ejemplo, lo bañamos. Una hora de bienestar para su cuerpo adormecido y entumecido por la inmovilidad, delgado y descarnado. Una hora de afecto y ternura compartida con Michèle la enfermera, y con Simone, la cuidadora. ¡Con qué infinita dulzura envolvimos ese cuerpo, que por fin se abandonaba con confianza en el calor del baño!. Tres mujeres entregadas con amor a la sagrada tarea de brindar cuidados al cuerpo de un enfermo terminal...Es la persona en su totalidad a la que se arropa con ternura".
(págs. 20-21).

- Actitud de calidez y sosiego ante la angustia del enfermo.
"Crear un ambiente cálido y sosegado en torno a un enfermo angustiado es sin duda lo mejor que se puede hacer. Chantal lo sabe desde hace mucho, y muchos médicos se han sorprendido al comprobar el escaso número de calmantes y ansiolíticos administrados las noches en que ella cubre el servicio. Les da masajes, les cuenta historias o sencillamente deja que hablen mientras ella los escucha junto a su cabecera". Pág.27).

- No dejar al enfermo morir solo.
-“¿Quiero saber la verdad?.(parece decir la enferma con los ojos clavados en Simone). Y de pronto....Marcele mira a Simone y le dice: - Voy a morir. Simone rodea a la enferma con sus brazos y le responde tiernamente: -¡Estaremos aquí para acompañarla hasta el final! Estas palabras no ofrecen un falso consuelo, pero acaban con los intentos de huir y la agitación". (Pág. 41).

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Son muchas más las actitudes de este tipo que el personal sanitario de cuidados paliativos tiene para con los enfermos terminales y la muerte de éstos y que Marie de Hennezel nos evidencia en su exposición, sirviendo éstas como ejemplos ilustrativos.

MEDICION DE LAS ACTITUDES HACIA LA MUERTE Y SUS DIFICULTADES.
La medición de las actitudes hacia la muerte, como en otro tipo de actitudes, se lleva a cabo a través de los comportamientos que provoca: miedo, inquietud, ansiedad, inseguridad, preocupación etc., y mediante diversos procedimientos: entrevistas semiestructuradas (92-95), instrumentos proyectivos (9697), escalas o cuestionarios auto informados de mayor o menor duración (98-104). Entre ellos destacaríamos: La Escala de Miedo a la Muerte de Boyar (FODS) (105), la Escala de Miedo a la Muerte de Collet-Lester (106), la Escala de Preocupación por la Muerte de Dickstein (107), La Escala de Actitud ante la muerte de Lester (108), el Indice de Temor de Kreiger, Epsteing y Leitner (109), y cómo no, la Escala de Ansiedad ante la Muerte de Templer (DAS) (110-112) utilizada como instrumento de medición en nuestro trabajo. Las dificultades, sin embargo, cuando se trata de actitudes hacia la muerte, aumentan considerablemente por la cantidad de factores y variables que interactúan en los comportamientos propios de estas actitudes (113). Por poner un ej., a diferencia de la ansiedad en general, la referida ante la muerte presenta características como: (114) • Los niveles de ansiedad ante la muerte no son muy grandes, con lo cual se puede incurrir en el error tipo II, conocido por la letra griega β y consistente en aceptar la Ho (hipótesis nula) siendo falsa o rechazar la H1 (hipótesis alternativa) siendo verdadera. Por lo que en su medición, por una parte es

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aconsejable la utilización de escalas tipo Likert, con los siete puntos de McMordie, en vez de las versiones tipo verdadero-falso, por la sensibilidad en la detección de diferencias (115-117); sin embargo, por otra, se pierden las ventajas que proporciona la información normativa. La ansiedad ante la muerte no solo no se comporta ni responde a los factores sociales, personales o ambientales de la misma forma que otros tipos de ansiedad, sino que además, no se deja identificar con definiciones unidimensionales. De hecho, esta ansiedad se considera formada, como mínimo, por cuatro componentes: (118)
•

1. Preocupación por las reacciones intelectuales y emocionales ante la muerte. 2. Preocupación por el cambio físico. 3. Percatarse de y preocuparse por el paso del tiempo. 4. Preocupación por el dolor y el estrés que acompañan a la enfermedad y a la muerte. • Se centra en factores simbólicos y en experiencias. Siente predilección por lo humanístico y lo existencial (imágenes, percepciones del cambio físico, espiritual y mental y del ambiente) lo que obliga a explorar, además, el amplio espectro de sus relaciones con estas posiciones de la condición humana. Así podríamos seguir exponiendo características de la ansiedad ante la muerte a diferencia de la ansiedad motivada por otras causas, hasta completar una larga lista, lo que no forma parte de nuestro propósito, como ejemplos de la cantidad de variables que confluyen en la ansiedad como actitud ante la muerte y que dificultan considerablemente su medición y estudio.

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Podríamos resumir que las dificultades más frecuentes que se han encontrado a la hora de llevar a cabo esta tarea han sido:
(119)

1. La negativa, muy frecuente, de los sujetos a hablar del tema de la muerte. 2. El propio significado de la muerte, que puede variar debido a las experiencias personales o vicarias. 3. La disparidad de resultados obtenidos con distintos procedimientos; escalas, autoinformes, observación, etc. 4. La posible coexistencia de actitudes contradictorias en un mismo sujeto. 5. La seguridad de que las escalas midan la actitud habitual ante la muerte y no la actitud que induce la propia escala. 6. La dificultad en definir operativamente actitudes como: temor, ansiedad, etc. 7. La fiabilidad y validez de las escalas multidimensionales.

OTRAS ACTITUDES ANTE LA MUERTE.
Al principio del apartado “actitudes ante la muerte” hacíamos referencia de que al igual que cada persona es diferente a otra, diferentes son las formas de reaccionar ante la muerte. También hemos hecho referencia a que en las actitudes intervienen componentes como sentimientos, emociones, creencias y acciones, dándose en proporción desigual dependiendo del tipo de actitud.

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Hasta ahora, el tipo de actitudes ante la muerte al que más nos hemos referido ha sido aquel caracterizado por aspectos negativos como sufrimiento, dolor, ansiedad, miedo, etc. y, sin embargo, no son estas actitudes las únicas, aunque sí sean la de mayor frecuencia de entre las que se dan ante la muerte. Sin embargo, de casi todos es conocido que hay información a través de documentos, literatura, etc., con mayor o menor rigor científico, pero en cualquier caso con la suficiente importancia como para considerarse y tenerse en cuenta, sobre actitudes hacia la muerte de naturaleza totalmente contraria de las tratadas hasta ahora. Encontramos este tipo de actitudes ante la muerte en personas conocidas por todos. La más popular por excelencia, es la actitud de “amor al prójimo”, que se nos relata en los evangelios bíblicos referida a la persona de Jesucristo, tanto hacia la muerte de otros (120-121), como a la suya propia (122) Otros casos de menor relevancia, pero meritorios de mención por la claridad de expresión son los de Pablo (apóstol de Jesucristo) para quién el vivir era Cristo y el morir ganancia (123), y el de Esteban (primer mártir de la Iglesia Cristiana) quien en el mismo acto de su muerte expresó: "...Señor, no les tomes en cuenta este pecado...." (124). También las manifestadas por tantos otros conocidos religiosos(as) como Santa Eulalia de Mérida (que afrontó el martirio y la muerte por no renegar de su fe cristiana), San Justino mártir (filósofo y teólogo cristiano decapitado durante el reinado del emperador romano Marco Aurelio tras negarse a ofrecer sacrificio a los dioses paganos), Miguel Servert (científico reformador condenado a morir en la hoguera por no renunciar a sus creencias y cuyas últimas palabras fueron: “Jesús, Hijo de Dios eterno, apiádate de mí”), Bartolomé de Carranza (arzobispo de Toledo y primado de las Españas), Francisco de Sanromán (comerciante y considerado héroe de la Edad Media) y otros

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muchos más españoles víctimas de procesos inquisitorios que afrontaron la muerte por la negativa a renunciar a sus creencias y convicciones religiosas (125-126); políticos como Julian Zugaragoitia (Ministro de la Gobernación en la Republica Española condenado a muerte por mantener su honor y dignidad reconociendo su cargo ante las fuerzas enemigas), Ghandi (político y activista indio, que, a sabiendas, sus actividades en actitud pacífica a favor del pueblo le llevaron a la muerte), (127-130) y otros de años más recientes y conocidos por todos que completan las listas de victimas del terrorismo que afrontaron la muerte por mantener un ideal, militares como José Raine, Antonio Cela, José Pérez Rivas y otros tantos, cuyos nombres y actos heroicos quedan reflejados para la historia y en los que el cumplimiento del deber primaba sobre el mantenimiento de la vida (131) ; para los cuales la muerte era un fin irremediable, pero preferible, ante determinados objetivos. También tenemos referencias en el mundo del Arte: Así p. ej. Juan Sebastián Bach (quién momentos antes de morir pidió que le cantasen un himno mientras él partía de este mundo; su esposa y los asistentes comenzaron a cantarle la coral que pocos días antes había escrito: “Ante tu trono yo me presento”), Thomas Dylan (escritor con su obra “Muertes y Entradas”), Francisco Goya (pintor con su obra “3 de Mayo de 1808”), Pablo Picasso (pintor con su obra “Guernica”), que mostraron su actitud ante la muerte con sus obras. (132-133) Por último, autores como Scott, Grey, Moody, etc. (134-135), cuyas obras sobre las EPM (experiencias próximas a la muerte) pueden considerarse bastantes serias, nos informan de casos en los que se dan actitudes ante la muerte con ausencia de miedo, tranquilidad, manifestación de alegría; en unos casos, en los últimos instantes de la vida(136-138) y , en otros, tras haberse vivido experiencias previas que les sirvieron de base para ver el fenómeno de la muerte desde otra perspectiva diferente, es decir, como no amenazadora ni finalista de la circunstancia de la vida de la persona. Así, p. ej. MacMillan y Brown, doctores de la

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Universidad de Toronto, publicaron las experiencias de un paciente de 68 años tras haber sufrido una parada cardiaca, entre ellas figura que el paciente les manifestó su deseo de no ser reanimado en el caso de sufrir otra recaída. (139)

• 2.2 LA RELIGIÓN. Como es obvio en este apartado no se va a tratar el tema de la religión en profundidad ya que no es el propósito de este trabajo, pero sí haremos una referencia introductoria a esa realidad psicosocial que es la “religión” para establecer a continuación la diferencia de dos conceptos que son importantes para nuestro estudio: religiosidad y creencias religiosas.

APROXIMACIÓN A LA DEFINICIÓN DE RELIGIÓN.
La palabra “religión” de origen latino, fue adoptada por el cristianismo y a través de él pasó a la mayor parte de las lenguas. Dos son las etimologías que comúnmente se dan de esa palabra: relegere (tratar, considerar con diligencia) y religare (atar, vincular) (140) Pero... ¿Qué es la religión? Posiblemente la mayoría de nosotros pensamos que tenemos una idea clara sobre qué es la religión, pero cuando tratamos de definir lo que es religión nos encontramos con algunos problemas. Y es que no es fácil aunar los puntos de vista de cada uno que trata de hacer esta definición. Cuando se consultan manuales sobre religiones podemos encontrar muchas definiciones diferentes; unas enfatizan la dimensión emocional, otras la ética, otras ponen su énfasis en la adoración, la oración, etc.

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La religión es tan natural a la persona que cualquier niño normal o adulto es capaz de tener una verdadera experiencia religiosa, pero a la vez es tan comprensiva y compleja, que es necesario analizarla para ser comprendida y plenamente vivida. Con “religión” estaríamos haciendo referencia a ese aspecto de la experiencia personal que abarca los pensamientos, sentimientos y actos de la persona, por dónde ésta se esfuerza en vivir relacionada con lo que considera divino, esto es, el Supremo Poder que gobierna el mundo. Desde el punto de vista psicológico, la religión es intelectual, en parte sentimental y en parte un acto de voluntad. (141) Es decir, en la idea de religión se encuentran varios elementos: la creencia en una fuerza sobrehumana, el reconocimiento de la propia dependencia respecto de ésta y la ordenación de la vida en el aspecto individual y social, de acuerdo con esa subordinación. Dada la naturaleza del hombre (cuerpoalma-espíritu) y con una ordenación a la vida social, los actos religiosos no se reducen a una disposición del espíritu, sino que encuentran también una expresión externa en lo corporal (oración y adoración vocal, gestos y actitudes) y en las diversas manifestaciones de la vida social. La religión afecta al cuerpo con sus sentidos; al alma con sus potencias (entendimiento y voluntad), y al campo del sentimiento, que no constituye el elemento primordial de la religión como si ésta fuera antes que nada una experiencia particular originada en el sentimiento, una cierta intuición irracional y emocional, sino que en su base está una valoración objetiva de la existencia y el contenido de las verdades religiosas. En el conocimiento religioso, con todas sus consecuencias que de él se derivan, interviene, como en todo conocimiento, la razón. Voluntad y sentimiento tienen una parte importante – al lado de la razón- en la vida religiosa. La voluntad, junto con el sentimiento, mueve la inteligencia para que profundice en lo religioso. Voluntad y sentimiento hacen el conocimiento religioso más rico, más vivo, más pleno (142)

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Pero comprende algo más que una experiencia subjetiva. Siempre alude a un objeto de fe y de adoración. Así pues, lo que constituye la religión de una persona es su creencia en algún Dios o dioses, y su experiencia de ese Dios o dioses. Por lo que la diferencia entre una u otra religión está en la clase de deidad en la que el creyente cree y en la clase de experiencia humana que dimana de esa creencia (143) Quizás las definiciones más compartidas sean: la de Soper (144) que considera que en su raíz la religión es siempre una relación consciente de los seres humanos con Dios o con poderes superiores, cualquiera que sea el modo en que éstos sean concebidos. La de Clarke (145) quien considera que la “Religión es la vida del hombre en sus relaciones superhumanas". Y la de Noss (146) quien afirma que el sentimiento básico de toda religión es la dependencia del hombre de algo que está fuera de sí mismo. S. Tomás anticipándose varios siglos a los que han investigado en el campo de la psicología de la religión y de la etnología en estos últimos años, había encontrado ya unas raíces metafísicas de la religión: el sentido que el hombre tiene de su limitación: “la razón humana lleva al hombre a someterse a algún ser superior, a causa de las deficiencias que experimenta en sí mismo, ante las cuales siente la necesidad de ser ayudado y dirigido por algún ser superior; y sea el que sea, es el ser que todos llaman Dios (147) En este sentido, hay dos aspectos en el hecho religioso: el subjetivo – la conciencia que tiene el hombre de la propia dependencia respecto a un ser transcedente -, que le lleva a tributar a éste un culto-, y el objetivo – el conjunto de relaciones entre Dios y los hombres, que se concreta en las creencias, leyes y ritos con los cuales se expresa esa subordinación-.(148)

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-La universalidad de la religiónLa religión tiene un carácter universal, puesto que el ser humano es la única criatura que tiene consciencia religiosa. El hombre no solamente es único en su religiosidad, sino que además es universalmente religioso, lo que no quiere decir que cada individuo sea necesariamente religioso, sino que en necesariamente religioso, sino que en general todas las gentes tienen una religión o religiones. Prueba de ello nos las da la arqueología y la historia, que nos dicen que hasta donde alcanzan las huellas sustanciales del hombre primitivo, se encuentran evidencias de su religión. Quizás parezca que doctrinas filosóficas como el comunismo, etc. nieguen la fe religiosa, pero en realidad, estas doctrinas como tales, no dejan de ser una sustitución religiosa, que a pesar de su coexistencia con la religión han sido incapaces de eliminarla. (149) Incluso la negación de Dios por parte de muchos hombres de hoy adquiere un cierto carácter religioso. Los sentimientos que muchos de estas personas experimentan ante su ideal – los adeptos, p. ej., al materialismo marxista – presentan si se analizan cuidadosamente, caracteres de un sentimiento religioso: una mística y una fe que han cambiado de objeto. Se encuentra, p. ej., un sacrificio total, una consagración, a veces, a una causa superior. Se trata de una especie de dios, al que, como los atenienses de la época de S. Pablo, adoran sin conocerlo. (150)

-El origen de la religiónSe podría decir, sin temor a equivocarse, que la religión apareció con el hombre. Y son varias las teorías que tratan de responder a la duda del origen de la religión: las evolucionistas encuentran el origen de la religión en diferentes emociones humanas (temor a los espíritus, creencias en espíritus, el anhelo por una comunidad unificada que resulta de ciertos sentimientos
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religiosos y ritos, el temor o reverencia hacia el profundo misterio de la vida, etc.), las del monoteísmo primitivo creen que la religión comenzó con el reconocimiento de un sólo Dios y que por la caída del hombre este monoteísmo degeneró en politeísmo, el punto de vista bíblico mantiene que la religión surge al tiempo que Dios creó al hombre, puesto que lo creó religioso para que tuviera compañerismo con Él.
(151)

-Función de la religión-

La religión como realidad psicosocial cumple una función para el individuo y la sociedad: Darle a la persona aquello que le es imposible recibir de cualquier otra fuente: fe en el éxito de todos los combates de la vida, merced a una unión personal con la potencia o potencias superiores del mundo. También auxilia al individuo dotándolo con fuerza y satisfacción nuevas; le ayuda a soportar sin quejas las molestias de la vida; ofrece solución al problema del mal; eleva la vida presente; brinda la esperanza de una vida futura mejor y presenta un plan eficaz de salvación. Todo esto repercute en un diseño de sociedad más positiva y mejor.

LA RELIGIÓN EN EL MUNDO OCCIDENTAL Y OTRAS CULTURAS
En nuestra cultura conviven una gran diversidad de religiones. Entre las principales están el Judaísmo, el Cristianismo y el Islamismo. Estas tres tuvieron su origen en el cercano Oriente, y entre el pueblo semita y son fuertemente monoteístas.
(152)

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La fundación del Pueblo de Israel es atribuida al patriarca Abraham ( un caldeo elegido por Dios para hacer de su familia su “Pueblo Elegido”: Israel) antes del año 1200 A.C., sin embargo el Judaísmo religioso es atribuido al profeta Ezequiel sobre el año 586-539 A.C., aproximadamente cuenta con una población mundial de 13.500.000 de seguidores; el Cristianismo fue fundado por Jesucristo (Hijo de Dios, encarnado que descendió a la tierra para salvación del mundo) hacia el año 40 D.C., cuenta con 924.300.00 seguidores aproximadamente en todo el mundo y el Islamismo o Mahometanismo fue fundado por Mahoma (comerciante árabe, natural de la Meca, que tras la revelación de Alá se convirtió en su profeta) entre los años 570-632 D.C., la población mundial de seguidores se cifran en 493.000.000 aproximadamente. (153) Estas tres religiones monoteístas comparten algunas creencias y porciones de las escrituras sagradas del Antiguo Testamento. Como puntos importantes que no comparten están la idea de la divinidad (ni el Judaísmo ni el Mahometanismo presentan un dios que, según su propia índole, se sacrifique por la redención del mundo, y que en la historia de la humanidad haya sido representado por un hombre del mismo carácter moral de Dios), la deidad trinitaria cristiana, las escrituras sagradas (el Corán, La Lectura o Recital islámicas, la parte bíblica del Nuevo Testamento cristiano, Los Escritos Sagrados judíos), y otros aspectos doctrinales como: el bautismo cristiano, la veneración de Mahoma, etc. (154) Por otro lado, tenemos una extensa variedad de "grupos religiosos" de mayor o menor inspiración cristiana tales como: El Mormonismo, Ciencia Cristiana, Unity, Escuela del Cristianismo, Sanidad por la fe, Testigos de Jehová, Adventistas del Séptimo Día, Modernismo Unitario, etc., además de un sin fin de sectas religiosas de muy diversa naturaleza. (155) En otras culturas no occidentales existen otras religiones de significativa relevancia por su cantidad de seguidores, algunas de ellas declaradas oficialmente de carácter nacional, como:

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• El Hinduísmo. Surgió sobre el año 1500 A.C. Su extensión es referida a la India, y en la actualidad cuenta con casi 200.000.000 de seguidores en todo el mundo. Es la única religión del mundo en la que existe un sistema de castas de naturaleza hereditaria que alcanzan hasta las dos mil. Sus escrituras sagradas más comunes son los Vedas (cuyo significado es conocimiento y son consideradas eternas y constituyen la suprema autoridad) y las Épicas o poemas heroicos (son dos el Mahabarata y el Ramayana), más otras que son consideradas por algunas sectas hindúes como el Bagavata Purana. Según las castas, reconocen como deidad a Brahma (Dios impersonal o Realidad Ultima), Brahma (el creador), Vishnú (el protector), Shiva (el destructor) y sus respectivas consortes que también son objeto de adoración y entre las que destaca Shakti (diosa madre con varios nombres y formas que es consorte de Shiva). Los ideales más comunes del Hinduísmo son : la fuerza ( de la mente y el espíritu, aspecto ceremonial y moral), el control de sí mismo (tanto del cuerpo como de la mente), la separación (estado más elevado del control de sí mismo mediante el cual uno no sólo rechaza lo que es malo sino que además declara su independencia de lo que es bueno), la verdad y la no violencia. (156-157) La reforma del hinduísmo tomó dos direcciones: una, el Samaj Brahmo, fundado en 1928 por Ram Mohu Roy, liberal y que contenía elementos de otras religiones como el cristianismo, budismo y que insistía en la adoración a un solo Dios. Otra que insistían en posturas más ortodoxas, como el Aryaísmo, fundado en 1875 por Dayananda Sarisvasti que trataba de mantener el hinduísmo original (158-159) • EL Budismo. Surge de la reforma del Hinduísmo, acaecida entre los años 560480 A.C., y cuenta aproximadamente con una poblacion mundial de seguidores de 177.000.000 aproximadamente. Tiene su origen en la vida enseñanza y personalidad de Sidarta Gautama (Buda, que significa el "iluminado"), hijo de un rey del clan Sakya del norte de la India. Las ideas doctrinales básicas del budismo son: Los conceptos de samkara (el interminable ciclo de

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los nacimientos) y el karma (la ley de causa y efecto) y el nirvana (estado en el cual el deseo es extinguido y como consecuencia se experimenta la experiencia positiva de la "libertad" o "emancipación"). Existen dos divisiones dentro de esta religión: el Teravada y el Mahayana. Ambas comparten la creencia en el karma, la creencia de que el nirvana es una meta humana final que se alcanza siguiendo un camino prescrito, ambas reverencian a las Tres joyas (Buda, la Doctrina y la Orden). Difieren entre sí en cuanto al espíritu o actitud: mientras el teravadismo se aferra al supuesto ateismo de Buda y su confianza en la salvación por obras o méritos propios (mantiene que no hay Dios y que la oración y las ceremonias no valen de nada), el mahayanismo es más espiritual. También difieren en cuanto a la relación con las escrituras sagradas: el teravada acepta las escrituras del budismo primitivo en la lengua pali y rechaza todas las escrituras posteriores, mientras la secta mahayana acepta otras escrituras las cuales consideran más importantes que las primitivas. Otro punto diferencial está en cuanto al Buda: el teravadismo da devoción exclusiva al Buda, mientras el mahayanismo pone énfasis más en la realidad eterna del Buda que en su manifestación histórica (160-161) Además de las citadas, como principales, existen una variedad de religiones de menor importancia como: Sikismo (Fundada por Nanak en los años 1469-1538 D.C. Cuenta con una cantidad aproximada de 3.239.000 seguidores a nivel mundial. Sus escrituras sagradas son conocidas como “Granth” o El Libro. Su concepción de Ser Supremo es monoteísta en un solo Dios o Verdad, cuyo nombre es variado en función de sus muchas manifestaciones. El método de salvación del alma El). Consiste en conocer a Dios y en poseerlo o en absorberse en Confucionismo. (Fue fundada por Confucio entre en los años 551-479 A.C. cuenta con 371.600.000 seguridores aproximadamente en todo el mundo. Sus Libros Santos son “Clásicos” y “Libros”. El concepto de divinidad del Confucionismo es más ético que religioso: la inherente bondad de la naturaleza humana considerada como obra divina). Taoísmo (Fue fundada por Lao-Tsé en los años 604517 aproximadamente A.C., aunque no se organizaó como religión hasta poco antes de la Era Cristiana. Cuenta aproximadamente

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con 54.000.000 de seguidores y es considerada como la religión más antigua de la China fundada por el hombre. Junto con Confucionismo y el Budismo constituyen las tres religiones oficialmente reconocidas en China. Reconocen como libros sagrados el “Tao-Teh-King” o “Libro del Sendero de la Virtud”. Su concepción de Ser Supremo es la creencia en un Ser Supremo, eterno, impersonal y místico). Shintoísmo (Es la religión nacional de Japón y data desde los mismos comienzos de su historia. Durante casi 1400 años ha coexistido con el Budismo y con el Taoísmo. Cuenta con 69.000.000 de seguidores. Los libros sagrados son el “Ko-ji-kib” –Memorias de Antiguos Suceos- , “Nihon-gi” –Crónicas del Japón-, “Yengi-shiki” – Institutos del período del Yengi- y el “Manyo-shiu” – Colección de diez mil hojas. Su concepto de la divinidad es “todo aquello” que tenga capacidad de infundir temor y reverencian como personas, animales, cosas, etc., a lo que denominan como Kami que es la palabra que utilizan para referirse a la divinidad. (162)

RELIGIOSIDAD Y CREENCIAS RELIGIOSAS.
Religiosidad y Creencias religiosas, Religión y Fe religiosa son términos que en ocasiones se utilizan de forma sinónima, y, sin embargo, es evidente que no significan lo mismo. Si bien las creencias religiosas pueden tomar forma a través de la religiosidad, no todo comportamiento religioso es consecuencia de unas creencias religiosas. Se ha hecho una distinción, bastante acertada, entre religiosidad extrínseca (utilitaria) e intrínseca (personal); dimensiones empíricamente distintas e independientes, y por lo tanto compatibles. (163) Una persona puede llevar una vida de tipo religioso motivada por unas creencias en los fundamentos religiosos de la fe que profesa y que pueden formar parte del conjunto de valores fundamentales para ella, y como tales influir en su comportamiento y actitudes. (164-165) Y, en tal caso, estaríamos ante un “creyente religioso”, independientemente del tipo de creencia religiosa que se trate.
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Otra cosa es la religiosidad como comportamiento o estilo de vida motivado por una serie de factores que poco o nada tienen que ver con la creencia en los fundamentos que sustentan dicha religión, sino que más bien están relacionados con intereses o necesidades de otra índole: por ejemplo, necesidades de identidad, pertenencia a un grupo o comunidad, aceptación y reconocimiento social, etc.; y que se tratan de satisfacer con este tipo de comportamiento religioso. Y en tal caso, estaríamos ante un “creyente religioso nominativo”. Esta diferencia del religioso se encuentra bien definida en diferentes pasajes bíblicos. En el Evangelio de Mateo, capítulo 7, versículo 21, hay una referencia en la que Jesucristo distingue entre aquellos que “entrarán” y los “que no entrarán”, en el Reino de los Cielos. Aparentemente ambos forman parte de una misma clase de personas “religiosas” con iguales características de religiosidad (todos invocan el nombre del Señor), sin embargo hay algo que los diferencia: el hacer la voluntad de Dios. Más claramente se presenta esta cuestión en el capítulo 23, donde se expone la forma de vivir la religiosidad de sacerdotes, fariseos y escribas, motivados por intereses que nada tenían que ver con el verdadero sentido de la religión que profesaban lo que, en diversas ocasiones, fue motivo de enfrentamiento con Jesús. Vemos pues, a través de los evangelios, como hay una clase de personas cuya religiosidad reside más en una base intrínseca, en la creencia de religión que profesan, y, por el contrario, otras cuya religiosidad está fundamentada más extrínsecamente, que pueden compartir formas de práctica litúrgica e incluso fundamentos teológicos, basada y motivada por intereses no relacionados con los fundamentos de la religión que profesan.

MEDICION DE LAS CREENCIAS RELIGIOSAS
En la medición de las creencias religiosas, al igual que con las actitudes, se han utilizado escalas o cuestionarios autoinformados. Sin embargo, a diferencia de cuando se trata de
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las actitudes, son casi inexistentes los instrumentos que se han utilizado hasta el momento en la medición de las “creencias religiosas”. Tan solo se ha podido contar con algunas escalas, que en unos casos formaban parte de un instrumento para la medición de actitu-des (Por ej. la escala para el estudio de los valores de Allport, Vernon y Lindzey -1.928-, destinada a medir la fuerza relativa de seis básicos intereses, motivos o actitudes valorativas, donde incluyeron el “religioso” que define al tipo de persona mística, interesada por la unidad de toda experiencia, y que trata de comprender el cosmos como un todo”(166); la escala para medir la actitud hacia la iglesia de Thurstone y Chave -1929-, (167) y las escalas de Thurstone sobre las actitudes hacia la Biblia, la práctica religiosa dominical y fe en la realidad de Dios (168). Ferguson 1939-, definió un factor conocido como “religionismo” que proporcionaba una medida general de las actitudes, que en su polo práctico referían las creencias en Dios y, en el polo opuesto, lo relativo a la teoría de la evolución y control de la natalidad (169) En esta línea Wilson (1973) confeccionó una escala para medir las actitudes conservadoras en la que dedicó una parte a medir el “dogmatismo religioso” al que pertenecían, según él, los católicos y protestantes puritanos que conformaban una fuerza conservadora en la sociedad occidental, los cuales creían en la infabilidad absoluta de la Iglesia o interpretaban literalmente pasajes de la Biblia a propósito de milagros e intervenciones divinas que alteran el curso natural de los fenómenos. Siendo curioso que este dogmatismo religioso fuera más abundante entre laicos que entre teólogos y clero (170). En este marco surge la Escala de conservadurismo teológico de Webster y Stewart (1970), diseñada para medir específicamente el conservadurismo religioso (171) Como vemos, se trata en general de Escalas más bien orientadas a la medición de las variables religiosas que interesaban a los objetivos de la investigación para la que se crearon (Por ej. Osarchuk y Sherman -1973- utilizaron unas escalas para medir la variable religiosa “creencia en una vida

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posterior” (172) y Templer -1972- desarrolló un inventario religioso para medir el grado de participación religiosa que posteriormente fue utilizado por otros autores en otros trabajos (173-176) Como veremos en el capítulo de Material y Método, en nuestro trabajo hemos optado por la confección de un instrumento autoinformado que sirva a los fines de diferenciar, en general, al “creyente religioso” del “no creyente religioso” independientemente de las diferentes variables que integran la religión y del tipo o naturaleza de la religión de que se trate; considerando aquellas más próximas a la realidad occidental en la que nos encontramos y que, dado el carácter universal de la religión, nos ubiquen a los encuestados en un nivel de menor a mayor religiosidad. • 2.3 LA MUERTE La muerte es quizás la realidad más cierta y segura que nos aguarda desde el momento que nacemos y paradójicamente, a pesar de esta realidad que todos conocemos teóricamente, ofrecemos una gran resistencia a admitir nuestra propia muerte, y vivimos más o menos, como si fuéramos inmortales. Admitimos la muerte de otros -“veo a los otros que de un momento a otro pueden morirse, y yo, sin embargo me siento inmortal”- . Este es más o menos el sentir general (177)

DEFINICION Y CONCEPTUALIZACION DE LA MUERTE
La definición de la muerte, en general, hace referencia a la cesación de todos los fenómenos vitales del organismo (muerte clínica). En el hombre se conoce por la suspensión cardiaca, respiratoria y circulatoria. Sin embargo, a la muerte del individuo no corresponde inmediatamente la muerte de todas las células las cuales siguen viviendo por algún tiempo. (178)

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En el proceso de muerte individual, podemos diferenciar diferentes conceptos que se aplican, según se quiera hacer referencia a uno u otro aspecto. Así, se dice: (179-181) • Muerte cerebral. Muerte por destrucción total de la masa encefálica. • Muerte celular (biológica o total). Destrucción de todas las células. • Muerte orgánica. Muerte por destrucción o cese irreversible de la función de un órgano esencial para la vida. • Muerte fisiológica. Muerte por decaimiento orgánico completo o por extrema vejez. • Muerte psicógena. Aparente muerte sin enfermedad o lesión corporal, por causa meramente psíquica. La concepción de la muerte es un proceso vicario de aprendizaje, según el cual el sujeto observador puede aprender una serie de conductas sin necesidad de ejecutarlas físicamente.
(182)

La muerte también es considerada como un estímulo aversivo (aquello a lo que se teme); por tanto elicita respuestas de huida por la amenaza que supone para la propia supervivencia.
(183)

CONCEPCIONES DE LA MUERTE EN DIFERENTES ETAPAS DE LA VIDA.
Muy tempranamente, a partir de que el niño es capaz de darse cuenta de su distintividad, comienza el proceso diferenciador que le va a llevar a distinguir la muerte del otro como algo que no le pertenece. Sin embargo, la muerte de otros va afectar a su propia seguridad (184), por lo que el proceso
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terminal y lo muerto va provocar reacciones conmovedoras y, con frecuencia, traumáticas. En el estudio evolutivo de la muerte se han utilizado dos factores que pueden incidir en la percepción de la muerte por el niño: “la edad cronológica” (185-188) y “la madurez intelectual” (189191). De los resultados de diferentes autores, (192-193): se concluye que

1. A medida que aumenta la edad, los niños van comprendiendo con más precisión el concepto de la muerte. 3. Los niños entre 3-4 años tienen un conocimiento escaso acerca de lo que es morir. 4. Entre los 5-6 años comienzan a asumir la realidad del concepto muerte, aunque esto no sea generalizable a todos los niños. La concepción que suelen tener de la muerte es que se trata de una separación de lo que quieren: personas, animales, cosas, etc. 4. Sobre los 7-8 años de edad aceptan la realidad de su muerte de manera casi general. 5. A los 9-10 años la realidad de la muerte es plenamente aceptada y la concepción que se tiene de ella es precisa. 6. A diferencia del niño, los jóvenes (entre los 11 a los 22 años) tienen una concepción sobre la muerte como algo inevitable que supone el final de todo, el paso a otra vida, una liberación, etc., no obstante, la muerte la ven como lejana y que no tiene que ver con ellos de forma con ellos de forma inmediata. 7. En la edad intermedia (entre los 24-60 años) la muerte suele considerarse como algo real y próximo que puede interrumpir el curso de nuestros proyectos, ilusiones, estatus
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conseguidos, etc., produciéndose por tanto un hecho paradójico en esta etapa de la vida: por una parte se produce una curiosidad y un acercamiento al fenómeno de la muerte, en tanto que se rechaza y se evita. 8. Por último, en la senectud (aproximadamente a partir de los 60 años) el fenómeno de la muerte se tiende a concebir como una fábula; quizás porque representa una realidad muy próxima que se ha comenzado a experimentar mediante la "muerte psíquica" (hecho común y frecuente en el que antes de morir a la vida se muere a la sociedad mediante el descenso de deseos, necesidades, actividad laboral y social, vínculos de parentesco, etc.).

LA MUERTE EN OCCIDENTE Y OTRAS CULTURAS
En Occidente se pueden distinguir dos momentos bien diferenciados en la forma de vivenciar la muerte: Uno previo a la institucionalización, en el que la muerte no infunde miedo, porque ésta es aceptada como parte del proceso natural de la existencia. (194) Otro a partir de que el proceso de la muerte es institucionalizado, creándose ritos y costumbres que arraigaron con fuerza y que fueron dando diferentes significados y formas de vivenciar el proceso. No sólo el moribundo era conocedor del proceso de su muerte, sino todos sus familiares e incluso el pueblo. Su muerte acontecía ante la presencia de todos. Para el hombre medieval, la muerte era un acto solemne y público, en el que el moribundo era el protagonista, y en el que el hombre podía demostrar el verdadero valor de su vida de una manera sincera y sin máscaras. (195) Hasta 1930 la muerte solía afrontarse en el domicilio familiar, y esto hacía que el niño pequeño la vivenciara como algo normal dentro del proceso vital. La muerte era vista como la parte terminal de la vida, no era algo amenazador y extraño. (196)

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Es hacia 1930 cuando debido al desarrollo y extensión de las primeras estructuras hospitalarias empieza a ser el hospital el lugar reservado para morir. La concepción sobre la muerte ha experimentado una evolución en los últimos siglos : desde la Grecia clásica hasta la Alta Edad Media, pasando por la cultura romana y la paleocristiana, el fenómeno de la muerte era percibido como algo lógico, asumible, tolerante y no despenalizador: se escribía sobre el “Buen Amor” y sobre el “Buen Morir”, y recordamos como el Arcipreste de Hita nos presentaba como deseos fervientes del ser humano “el comer bueno y caliente, el yacer con fembra placentera y el morir bien, en paz y dignamente”. Sin embargo, en el Barroco es cuando se ha inicia un cambio acelerado en el cual se ha considerado la muerte y el morir como algo temeroso que hay que desterrar y apartar de nuestra existencia; ocultándola incluso de nuestro lenguaje (no sea que la atraigamos al nombrarla), intentando quitar lugar de cotidianidad a algo tan consustancial a la propia vida ( “hemos comenzado a alejar e incluso a ocultar a la muerte, construyendo tanatorios que sustituyen los antiguos velatorios del hogar, sin darnos cuenta que la muerte implica vida y que al suprimir un término, languidece el otro”. (197) Estos cambios han sido más evidente en los últimos 40 años, de modo que su significado semántico se ha visto falseado y alineado de forma reductiva originando como consecuencia que las actitudes hacia el morir hallan seguido una evolución cambiante, de la mano de la revolución industrial y sus postrimerías. Esa evolución contradictoria –de carácter “retroprogresiva”-.(198) Ha alcanzado a los profesionales sanitarios y al propio modelo hospitalario, que se han convertido en copartícipes y protagonistas del triste proceso de deshumanización y de conducta huicida ante la muerte.(199) Hasta los años 50, el 80 % de las muertes – en medios urbanos- tenían lugar en casas y apenas un 15 % en el hospital. En la actualidad más del 75 % de la mortalidad urbana se produce
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en el medio hospitalario. El hospital se ha convertido en el marco institucional que engloba y recoge –en Occidente- el proceso de morir. Sin embargo, este cambio no se ha visto acompañado de las componendas precisas e inaplazables éticas y estéticas. (201-202) La forma de morir en el hospital es una preocupación cada vez mayor para mucha gente, por diferentes motivos; soledad y falta de apoyo familiar y el temor al instrumental hospitalario que se utiliza. La preocupación ha llegado al extremo de producirse críticas a la manera encarnizada de los tratamientos terapéuticos. Pero a pesar de todo se prefiere vivir de espaldas e ignorando las facetas negativas de la vida, como la enfermedad, el sufrimiento y la muerte. En otras culturas la muerte se vivencia con el mismo sentir que en nuestra sociedad occidental: "como un acontecimiento no natural, extraño de la vida y, por lo tanto, ilógico", (203-204) que se negará, se ocultará, se transformará a la muerte, pero no se aceptará, porque lo que constituye el verdadero "trauma de la muerte" es la consciencia de que el yo individual, la propia identidad, deje de existir. (205) Sin embargo, hay culturas, como es el caso de algunas poblaciones africanas, en las que el verdadero trauma de la muerte lo constituye el miedo al difunto, miedo que va asociado a la creencia en la supervivencia, en la no destrucción total del individuo por la muerte. Se considera que el difunto sigue siendo un miembro de la comunidad, sólo que en otras condiciones de vida. El ritual y las exequias suelen ser más complicados y su finalidad es doble: por una parte, se trataría de poner los medios para que el difunto llegue a su destino, por otra, se pretende participar en lo que el difunto conoce sobre la muerte y sobre la vida. (206-209) Otras culturas utilizan los mitos para explicar el origen de la muerte, presentándola como un hecho no previsto en la naturaleza. Estos mitos suelen presentarse a través de dos líneas: la muerte como “desgracia” y la muerte como “castigo”. (210)
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Una de ellas trata de explicar la muerte como una oscura desgracia enviada por un ser originario como consecuencia de un acto o ritual negativo, en el que el hombre tiene más o menos implicación. En ello se expresa la idea de que el hombre no tiene consciencia de su directa responsabilidad en la condición de su existencia; pero, sin embargo, no se siente del todo exento de esta responsabilidad, por cuanto, puede apreciar en su vida actual situaciones o acciones semejantes a las que el mito describe. (211) Así pues, en África hay dos mitos muy comunes. Uno, conocido como el mito de los dos mensajeros, cuenta que Dios envía al hombre dos mensajeros; el primero con la noticia de que el hombre será inmortal y el segundo con el anuncio de la muerte. El primero se distrae por el camino, y el portador del mensaje de la muerte es el que llega antes. Otra versión muy parecida, finaliza este mito diciendo que el mensajero se equivoca al dar el mensaje y en vez de transmitir la primera opción, transmite el mensaje de la muerte. (212-213) El otro, el mito de la muerte en un bulto, cuenta que Dios permitió al primer hombre que eligiera entre dos bultos, uno que contenía la muerte y otro en el que estaba la vida.
(214)

Otros mitos, en esta misma línea, que responsabilizan más al hombre de su propia muerte presentan que la muerte nos vendría como consecuencia de la estupidez y el egoísmo de los primeros hombres. En Indonesia, el mito conocido como la piedra y la bana dice que en el principio el Creador dio a escoger a nuestros padres entre una piedra y una banana. Ellos escogieron la banana. Entonces se oyó una voz en el cielo que decía: “Por haber escogido la banana, vuestra vida será como su vida. Cuando el banano da su fruto, el tronco muere. Así moriréis vosotros y vuestros hijos ocuparán vuestro lugar”. Nuestros padres se lamentaron, pero ya fue demasiado tarde. (215) En otros casos, la desgracia viene como consecuencia de una solicitud impulsiva y poco responsable. En la Melanesia se narra un mito conocido como la muda de la piel .Dice que los
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hombres mudaban la piel como las serpientes, y quedaban rejuvenecidos de nuevo. Una mujer se acercó a un río a mudar la piel, pero cuando llegó a su casa su hijo no la reconoció y comenzó a llorar. La mujer volvió al río y se enfundó la piel vieja. Desde entonces los hombres dejaron de mudar la piel y mueren.
(216)

La otra línea mítica trata de explicar la muerte como consecuencia de un castigo, en base a la actitud desconsiderada e importuna del hombre o por la desobediencia formal del hombre a un mandato divino. El primer tipo de relatos explica la muerte como consecuencia de la lejanía del hombre respecto de la divinidad, por sus ofensas. (217) Los otros mitos más extendidos, relacionan la muerte con la desobediencia a la divinidad. Y en otras ocasiones no es la divinidad quien manda la muerte como castigo, sino que ésta viene como consecuencia de alterar y forzar el orden de las cosas establecido en la creación. (218) En las sociedades formadas por grupos locales reducidos se da un universo de relaciones entretejidas, donde todo tiene su significado y donde la muerte de un individuo introduce una perturbación que hace que el muerto se vea como víctima o culpable potencial de algo. Lo que hace necesario, pues, todo un ritual y exequias, que serán tanto más importante cuanto más relevancia social tenga el difunto, al objeto de encontrar los enemigos potenciales del difunto (espíritus, antepasados, hechiceros, chamanes o adversarios) o alguna de las faltas del difunto. (219) Así pues, en las sociedades iliteratas (aquellas que tienen una historia no escrita) se cree que la muerte es el resultado de la intervención de un agente externo. En todas estas culturas está la idea, implícita o explícita, de una relación entre los vivos y los muertos. La muerte es vista como una crisis a través de la cual el muerto entra a ocupar un nuevo estatus. Los muertos llevan asociados ciertos símbolos de poder, benévolos o malévolos. Por ej. los navajos, por lo general creen que las acciones de los muertos sobre los vivos son hostiles, mientras que los tikopia,
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donde la unión entre los dos mundos es un tema de central importancia, creen que las relaciones entre vivos y muertos son cordiales. (220)

CONCEPCIÓN RELIGIOSA DE LA MUERTE
El hombre es el único ser vivo de la Tierra que tiene consciencia de su propia muerte y esta dolorosa experiencia necesita un sentido para ser sobrellevada, sentido que proporciona las creencias religiosas. La religión, pues, no solo da sentido a la muerte sino como contrapartida a la vida. A nivel popular la gente, más o menos creyente, relaciona sus concepciones sobre la muerte de diferentes modos: (221) • La divinidad es considerada como causa última, si bien no se considera a ésta agente causal de la muerte. Es muy común las expresiones como "si Dios quiere" como representación de un designio o conformidad divina. • Como castigo de Dios, idea que subyace en mucha gente a pesar de que sean pocos los que lo expresen abiertamente. Hay dichos como "algo habrá hecho cuando Dios lo ha castigado de esa manera" , o "Dios no quiera que me mande una cosa de ésa”.., (refiriéndose a la muerte y a al cáncer) " que evidencia esta creencia. • Como consecuencia de la predilección divina sobre alguien, y no tanto como consecuencia de una actitud culposa por parte de la persona. Dentro de esta concepción pueden darse dos variantes: una, en la cual la muerte es interpretada como una "prueba divina" que debe sufrir la persona y vivir la familia (hay expresiones como "...si es de morir, morir, ¿no? Dios mío..." que ponen de manifiesto esta forma de pensar; otra, en la que la persona elegida muere porque es "deseada" por Dios para estar con el (muy conocidas son las expresiones referidas a los "niños de Dios": "Este niño no era para este mundo y por eso, Dios se lo

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ha llevado con el"...Está de Dios que se muera, será que lo quería para el...Tenía que ser de Dios....etc".
• Un sacrificio merecido como medio para honrar a Dios, pero que sin embargo, la voluntad divina que otorga sentido a la muerte no termina de entenderse, sobre todo en aquellos de personas que son consideradas buenas y cuya muerte se considera injustificable viniendo a trastocar de diversas maneras la figura del Dios justo hasta el punto - en algunos casos- de cuestionarlo. Muy frecuentes son los comentarios expresados por la gente sobre las "malas enfermedades que manda Dios a las gentes" que denotan un decaimiento de su fe en un Dios que permite "tanto sufrimiento no merecido": "...un hombre que fue

buenísimo del todo ¿porqué sufrió tanto, para al final morirse de esa manera? ¿Porqué no hace Dios un milagro y le hubiera dado una muerte más dulce, no tan mala?. Así, luego dicen de creer, tanto creer y creer y ver unas cosas que le quitan a uno las ganas de creer y de todo, porque la verdad, es que era un hombre que no se merecía eso."
El judaísmo bíblico tenía las siguientes convicciones acerca de la muerte: (222)

• De acuerdo al Antiguo Testamento (A.T.), de la misma manera que Dios había hecho que el hombre fuera un ser viviente cuando dio su aliento de vida al polvo sin vida por su libre voluntad, puede quitar este aliento de vida en cualquier momento que El lo disponga. La muerte ideal, querida por Dios, es la muerte en la ancianidad. En el A.T. se pueden leer expresiones como: “andar el camino de todo el mundo”, “recostarse con sus padres” “entrar en la tumba en un estado de madurez”, todas ellas referidas a la muerte deseable. • Otra referida a la muerte como castigo por una actitud contraria a Dios, que podía ser la que sobreviene prematuramente (por enfermedad, desgracia, enemistad) y la muerte en tierra extranjera.

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Además, en general para el judaísmo, como para otras religiones surgidas originariamente del judaísmo, la muerte física es una experiencia inherente a la vida del ser humano y cuyo significado trascendental es la transición del alma (parte inmortal de la persona) a otra vida posterior de carácter eterno (en la que el alma gozará de salvación o condenación dependiendo de que la persona se encuentre justificada o no ante el Juez Justo. Y así queda evidente en el libro bíblico de Ezequiel, uno de los textos más ricos en visiones poéticas, acciones simbólicas y alegorías. (223)) En la religión islámica se tiene la creencia que a la muerte de una persona vienen unos ángeles para llevárselo. Creen en el juicio universal según las obras en la vida de la persona que designarán el destino eterno del alma (salvación o condenación) y en la resurrección del cuerpo. (224) En la doctrina cristiana, la persona es considerada como una creación de Dios a su imagen y semejanza (225) dotada de alma-cuerpo-espíritu.(226) Así, la muerte no es considerada solamente bajo el punto de vista biológico, sino en relación Dios, es decir, en su totalidad (física y espiritualmente), aunque en unas partes de la Biblia se haga más énfasis a la dimensión espiritual (separación de Dios (227)) y en otras a la física (cesación de la vida natural (228), ya que ninguna excluye a la otra.) En algunos lugares de la Biblia la muerte se presenta como la “consecuencia” del pecado (“... el día que de él comieres, morirás. (229); “La paga del pecado es la muerte (230); “...el fin de estas cosas es muerte. (231)). Así pues, para el cristiano, la muerte física es primordialmente redentora y disciplinaria, mientras que para el hombre no redimido la muerte es exclusivamente penal.(232) La convicción de que el creyente cristiano en su muerte se encuentra con Jesús, para estar eternamente cerca de El, ha sido para innumerables cristianos –a lo largo de los siglos hasta el presenteel impulso decisivo de su esperanza en el momento de su muerte.
(233)

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Para la religión budista no existe una sustancia espiritual eterna, en su lugar cree en la existencia de una continuidad, el flujo (Santana) de los dhrama –fuerzas psíquicas; los elementos de la existencia- que nacen y desaparecen, unidos entre sí por el Karman –ley de la causa-efecto-. El karma futura proyecta en la siguiente vida una nueva unión de cinco skandha –elementos del yo-. A esta perenne reforma de la personalidad pone fin el nirvana –estado en el cual el deseo es extinguido y como consecuencia se experimenta la experiencia positiva de la libertad o emancipación - que extingue el karma, tanto el bueno como el malo. Al extinguirse falta la relación causa-efecto, desaparecen los dhrama.
(234)

La muerte para el shintoísmo (religión japonesa) es considerada una impureza por lo que, en un principio, ni siquiera las ceremonias funerarias tuvieron carácter religioso, y todos los que llevaran luto no podían participar de la vida religiosa mientras duraba éste. Hasta el punto de que las ceremonias fúnebres las solían celebrar los sacerdotes budistas. Creían que el alma del difunto se tenía que fijar, mediante un ritual, a una tablilla de madera en la que ponían su nombre y que un familiar (que hace funciones de sacerdote y oficia el ritual) tenía que depositar en el altar después de haber invitado al espíritu del difunto a recibir las ofrendas que se le presentan. Durante cincuenta días se renuevan las ofrendas ante la tablilla, que al final se introduce en el compartimento del altar donde se verán los antepasados, mientras que se dirige una oración a éstos para que acojan en su seno al difunto. En la actualidad se cree que las almas participan en la Bon-Matsuri (fiesta de los muertos) por lo que al final se varan algunas barcas poniendo una luz en lo más visible de ellas para que las almas de los difuntos que han asistido a la fiesta puedan regresar al Más allá que está al otro lado del mar. (235)

Las religiones precolombinas (aztecas y mayas) se caracterizan por su preocupación por la muerte. Creían que apenas abandonado el cuerpo, las almas debían atravesar un río; cruzar dos montañas que se cierran tras ellas, otra montaña de
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obsidiana y un llano donde sopla el cierzo helado. Los muertos son atacados por flechas, han de atravesar un paraje infestado de fieras que les devoran el corazón y abrirse paso entre las rocas. Superados estos ocho infiernos, el muerto llegaba al lugar más profundo (inferior) y allí era dónde se decidía su suerte: descansaba o se disolvía consorte, excepto para los elegidos por el Sol o por Tlaloc (dios de la lluvia) cuyo destino quedaba incierto.
(236)

Para la mayoría de las religiones africanas a la muerte de un individuo, el cuerpo se deshace, muere, pero no sus elementos espirituales e incorpóreos (el dya –mente, alma sabia- es una fuerza vital no activa que regresa a disposición de Faro –divinidad vibratoria creadora y ordenadora del universo-, en espera de poder convertirse en ni –alma inmaterial - de un nuevo ser humano. Pero el tere –toma de conciencia-, carente de soporte, se convierte en nyama -en fuerza activa que actúa fuera de él-.(237)) En las antiguas religiones como la religión egipcia la muerte no suponía el fin de la vida material de la persona, sino una especie de metamorfosis mediante la cual continuaba en otro estado y dimensiones diferentes al anterior pero conservando características similares. Se explicaba como el abandono del cuerpo por parte de un misterioso “algo” que lo animaba durante la vida: este “algo” es el “ka”, término que suele traducirse con la expresión “el doble”, porque se imaginaban con idéntico aspecto que el del hombre al cual pertenecía, a pesar de ser invisible. Este ka es recibido por cada hombre en el momento de su nacimiento. También el ka se considera como un ser divino, es decir, esa parte de divinidad que hay en cada una de las personas. Y además, el ka asume otro significado menos místico de “fuerza y vigor” que puede aplicarse incluso a los alimentos que infunden “fuerza y vigor” a las personas. Al morir, el ka abandona el cuerpo, pero continuará interesándose por él, volviendo de vez en cuando a él y acudiendo en su ayuda al ser invocado. Por tal motivo la tumba se denomina “morada del ka” y las ofrendas funerarias que se depositan se destinan al ka del difunto. Tras la muerte, la persona puede adquirir diferentes manifestaciones a las que se refieren con el término “ba”. Una palabra que viene a significar algo
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parecido al “alma”, pero que para la religión egipcia no forma parte de la espiritualidad de la persona, sino que más bien son los diferentes modos en los que el difunto puede aparecer a los sentidos y manifestar su presencia en determinadas circunstancias (se puede apreciar en las pinturas de las tumbas egipcias que el ba se representa con mayor frecuencia en forma de pájaro con cabeza humana. Dice una inscripción:“Tiene rostro humano, pero su naturaleza es de ave....”) . El concepto del “ba”, de cualquier modo que se represente está íntimamente ligado a la preocupación de las necesidades del difunto y de crear las condiciones a él favorables. La idea de supervivencia como “ba” y de conservación del cuerpo (de ahí la necesidad de la momificación) se completan recíprocamente: el ba carecía de sentido sin una momia, y no valdría la pena conservar una momia si no existiese un ba. Pero además había otra forma en la que los egipcios se imaginaban a sus muertos, en esta ocasión, desligados de su tumba; en forma de “akh” (espíritu transfigurado). Y podían divisarse en la noche como estrellas cerca del polo (los egipcios consideraban inmortales a las estrellas circumpolares, que jamás se ocultan). Más tarde, surgió la creencia de la osirización de los muertos, aflorando la idea sobre el destino de los difuntos en función de sus acciones terrenales. En principio solo aplicable al faraón y posteriormente a todos los egipcios. El “Más Allá” se identificaba con el dios Osiris (dios de los muertos) y los justos podían encarnarse en dioses Osiris en el Más Allá, de esta manera, si bien tenían que abandonar la tierra, no la dejaban como muertos, sino como vivos, en plena posesión de sus miembros, de sus sentidos, sentimientos y de sus fuerzas; en el Más Allá serán acogidos por los dioses y reconocerán su poder. Con esta concepción surgen los “textos de los sarcófagos y el Libro de los Muertos (también conocido como Libro del salir de día), que contienen las formulas de la salvación y que son indispensable conocer por el difunto para conseguirla para que cuando fuera juzgado pudiera ser reconocido puro y sin pecado, por lo cual junto a las tumbas siempre se ponen una copia de este ejemplar.
(238)

En la religión griega los antiguos creían que tras la muerte, el alma del insepulto tenía que vagar durante cien años antes de obtener la entrada en el Hades. Los antiguos creían que los muertos continuaban viviendo en el reino del Más Allá una vida
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muy semejante a la terrenal. A tal fin sepultaban a su vera enseres todo cuanto había necesitado en la vida (armas, ajuar) e incluso víveres y ánforas con vino. Se excluía de dar sepulturas a los traidores a la patria y a los suicidas, a quienes se les cortaba la mano derecha por considerarla indigna de un cuerpo al que ella misma había privado de la vida.(239)

Las creencias religiosas de la religión romana sobre la muerte eran muy parecidas a las de los griegos, creían que tras la muerte se continuaba viviendo, por que había que procurarse todo tipo de víveres y enseres necesarios. Se creía además, que en la paz del alma influían las honras fúnebres, las cuales tenían que ser apropiadas No disponían de oraciones especiales para confortar el alma y alentarla a la hora suprema ni creían en el castigo ni en la esperanza de un premio ultraterrenos. Creían que el alma del difunto se convertía en un dios (el dios Manes) que engrosaba la interminable hilera de antepasados-dioses, que eran protectores de la familia y de la santidad del hogar, por lo que, era preciso tenerle contento cumpliendo lo prescrito en el testamento o la costumbre. (240)

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- Capítulo III: OBJETIVOS DE LA INVESTIGACION

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• 3.1 DELIMITACION DEL PROBLEMA Y SU UBICACION EN LA INVESTIGACI0N ACTUAL Hay personas (tanto moribundos como algunos de sus familiares) para quienes la sola presencia estable de una o dos personas, sean familiares o cuidadores, y sin grandes convicciones religiosas explícitas es suficiente para encontrar en ellas el ánimo y la firmeza necesarios para afrontar una situación tan crítica como la agonía y la muerte. Otros encuentran el significado y la finalidad de la situación que atraviesan recurriendo al empleo regular de ciertas prácticas religiosas (oración, rezo, lectura de la Biblia, Santos Sacramentos, contactos periódicos con los ministros o representantes religiosos de las creencias que profesan, cultos, etc.) (1) El grado en que la gente manifiesta sus necesidades religiosas varía enormemente, pero cada vez más se sufren crisis en la actualidad y se carece de formación religiosa, orientación o pertenencia a comunidades de fe. Esta situación hace, en algunos casos cada vez más frecuentes, que los ministros o representantes espirituales que ejercen su labor en hospitales u otros centros donde hay pacientes moribundos, tengan que aprender a escuchar las preocupaciones íntimas de las personas. Esto también ha dado lugar a un nuevo lenguaje religioso, de tono indirecto y secular. En lugar de palabras como: pecado, salvación, juicio, gracia, redención, etc., en la “charla religiosa” moderna que se utiliza se trata de relaciones y emociones (culpabilidad, rabia, temor, ansiedad, amor, desconfianza, etc.). En lugar de prohibiciones se utiliza la libertad para relatar sencillamente la propia historia de uno reconociendo los fracasos y los triunfos, la fealdad y belleza de la misma. En lugar de un conjunto de reglas que determinan el pensamiento y la conducta religiosa, el representante religioso (sacerdote, pastor, etc.) participa en el transcurso cotidiano y constante de sus vidas. (2) El paciente moribundo con frecuencia permanece consciente hasta el final y las necesidades espirituales a menudo surgen con más fuerza por la noche. Si un paciente ha llevado una intensa
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vida espiritual, es muy posible que tienda a hablar de ello y a compartir sus experiencias con las personas que están cerca de él. Por lo tanto, es posible que sienta ganas de dialogar sobre estos temas. (3) Una actitud manifiesta muy frecuente de las personas agonizantes es el manifestar el deseo y la necesidad de prepararse espiritualmente para afrontar la muerte, y para ello suelen acudir a la persona que oficia la representación espiritual de sus creencias. (4) Es lógico, pues, considerar que las creencias religiosas, a diferencia de la religiosidad, al dar una trascendencia mediante la creencia firme en otra vida más allá de la muerte, y al dar una razón de ser a la existencia, obviamente van a influir en las actitudes que las personas tienen en su vida y, cómo no, en circunstancias críticas como puede ser la muerte, bien sea la propia, bien sea la de otro familiar, amigo o paciente. Estas creencias van a servir a modo de colchón amortiguando las reacciones ansiógenas de estas actitudes, en mayor o menor grado, dependiendo de los postulados sobre las que se fundamentan. • 3.2 EL ESTADO DE LA CUESTION Son varios los autores que muestran su acuerdo en la importancia que tiene la religiosidad en las actitudes ante la muerte. (5) Así pues, se ha evidenciado que las actitudes ante la muerte y las actitudes religiosas (6) están conexionadas entre sí, hasta el punto de considerarse útil la agrupación de los sujetos en función del grado de religiosidad a la hora de estudiar el tema de la muerte. (7) Sin embargo, bajo un punto de vista general, una serie de pequeños estudios realizados con el objeto de determinar la relación que existe entre la religión de las personas y sus actitudes respecto a la muerte han dado resultados poco
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definitivos, en parte debido a las diferencias conceptuales de las actitudes estudiadas y a las poblaciones tan especializadas que se han examinado y, en parte, porque los pocos estudios que se han hecho hasta el momento, en unas ocasiones han contemplado determinadas variables que conforman parte de los componentes de una religión como el “todo religioso” y viceversa, es decir, han utilizado la “religión” como si se tratara de un fenómeno unitario, sin contemplar los innumerables factores que intervienen en la realidad religiosa y las diferencias que se establecen entre una y otra religión, como por ej. el mismo concepto de “muerte” cuyo significado y connotaciones que tiene es diferente según las diferentes confesiones religiosas. Por otra parte, está la concepción de “religiosidad” como sinónimo de “creencias religiosas”, cuyos significados (ya tratados en otra parte de esta tesis) son evidentemente diferentes y, sin embargo, se igualan en muchos de los trabajos revisados en esta línea. De ahí que unos estudios digan que el miedo a la muerte aumenta según la orientación religiosa de las personas y otros que disminuye de acuerdo con la actividad religiosa. Algunos resultados indican que las personas más inclinadas religiosamente piensan más en la muerte; mientrasque otros estudios no revelan asociación alguna entreconvicciones religiosas y actitudes hacia la muerte.(8) Contemplando la cuestión bajo un punto de vista más particular, las opiniones de los estudiosos sobre este campo y los resultados obtenidos en los pocos estudios que se han llevado a cabo, también siguen aportando contradicciones. En cuanto a las opiniones, mientras Malinowski (9) sostiene que la religión desempeña un papel amortiguador de la ansiedad ante la muerte, Radcliffe-Brown (10) apunta que si no existiera la religión el hombre no sentiría ansiedad ante la muerte. Hay quien trata que ambas posturas se complementen en función de la orientación a la que van dirigidas las expresiones anteriores: hacia el individuo y hacia la sociedad. (11) Y, afinando un poco más, Leming (12) apunta que la ansiedad ante la muerte

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será manifiesta o latente en función de que la religión sea institucionalizada o individual. En las investigaciones llevadas a cabo los resultados también han sido contradictorios; mientras unos encuentran una relación negativa entre religiosidad y ansiedad ante la muerte (13-16), otros la encuentran positiva (17-22), y los hay quienes no encuentran relación o ésta es inconsistente. (23-27) En referencia a la actitud de temor ante la muerte, la situación no varía; mientras algunos autores encuentran que las creencias religiosas pueden servir de colchón y amortiguar el temor ante la muerte, hay quienes no encuentran estas relaciones en sus estudios. Así pues, en general no se han encontrado correlaciones significativas entre temor y religiosidad en personas jóvenes y de mediana edad. (28-31) En algunas ocasiones los resultados han sido poco relevantes y, a veces, contradictorios. En personas mayores sí aparecen resultados más definitorios: el tener creencias religiosas profundas y la frecuencia de sus prácticas parecen servir como amortiguador y aminorar el temor ante la muerte. (32-33) Una posible explicación a estos resultados contradictorios puede estar en el hecho de que la religiosidad puede inducir o atenuar la ansiedad ante la muerte en función de diferentes situaciones y condiciones. Así, por ejemplo, en la variable genérica “religión” se encuentran diversos factores que se relacionan positiva o negativamente e, incluso no presentan relación alguna con las actitudes ante la muerte referidas antes (ansiedad, temor, etc.). Por otra parte, Park y Cohen argumentan que las creencias religiosas se relacionan con un mejor afrontamiento de la muerte de seres queridos (34) Otras variables de naturaleza religiosa que se han mostrado influyentes en las actitudes ante la muerte son: la vida eterna (vida de duración infinita y calidad divina que se obtiene al
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participar de la vida de Jesucristo, el eterno hijo de Dios) (35), la fe (Confianza en la persona de Jesús, en sus enseñanzas y en la obra redentora que consumó en el Calvario) (36), el nuevo nacimiento (comienzo de la vida espiritual en el creyente) (37), las buenas obras (los frutos del Espíritu Santo) (38) Referida a la variable “vida eterna”, Minean y Brush encontraron una relación tenue entre esta variable y la ansiedad ante la muerte. (39) Alvarado y colaboradores (40), sin embargo, obtuvieron que “una convicción en una vida eterna” se relacionaba positivamente y que las personas a las que se les atribuía tener esta seguridad en una vida eterna presentaban menores índices de ansiedad, depresión y angustia ante la muerte. En el caso de las variables “fe” y “buenas obras”, Lonetto y Templer (41) en sus puntualizaciones sobre el trabajo de Wittlowski y Baungartner (42) hacen referencia a que la “fe” puede ser más importante que las “buenas obras”. Y que una fuerte creencia era más importante que el conocimiento dogmático, actitudes hacia la moralidad o frecuencia de asistencia a la iglesia como variables religiosas que garanticen la minimización de la ansiedad, la depresión y la angustia ante la muerte. Sin embargo, en cuanto a la diferencia encontrada entre estas dos variables, tan próximas entre sí, cabría aquí puntualizar que, como se puede apreciar, el significado del concepto “buenas obras” utilizado en este trabajo está más orientado hacia un buen comportamiento, conocimiento y cumplimiento de las formas externas establecidas por el dogma religioso que a los frutos del Espíritu como se expresan en la Biblia. Sobre esta misma variable –una fuerte convicción en sus creencias religiosas- hay otros autores que confirman los resultados de un efecto amortiguador sobre la ansiedad ante la muerte (43) La variable “nuevo nacimiento” ha sido estudiada por varios autores (44-47), casi todos ellos concluyen que las personas que se manifestaban “nacidas de nuevo”, en el concepto referido por la Biblia, presentaban más baja ansiedad ante la muerte que los que se manifestaban “no nacidos de nuevo” y en comparación a otras variables estudiadas como la orientación religiosa (48)
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Otra variable que se ha considerado es el “grado o intensidad de la religiosidad”, resultando que los sujetos vacilantes en la religiosidad manifestaron mayor ansiedad ante la muerte que aquellos con una religiosidad fuerte o débil e incluso con una sólida actitud no religiosa. (49-50) Otra variable que también se ha estudiado es el "compromiso religioso" como índice de religiosidad, evidenciándose una relación inversamente significativa con el temor y la ansiedad ante la muerte (51-53)

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Un resumen esquemático del estado de la cuestión sería el siguiente:
VARIABLES RELIGIOSAS RELIGIÓN EN GENERAL RESULTADOS No encuentran relación entre religiosidad y ansiedad ante la muerte o ésta es inconsistente. AUTOR(RES) SIEGMAN, 1961 TEMPLER y DOTSON, 1970 FEIFEL, 1974 IANMARINO, 1976 MCDONALD, 1976 FAUNCE y FULTON, 1958 ALEXANDER y ADLERSTEIN, 1960 KALIS, 1963 SPILKA y PELLEGRINI, 1967 SWENSON, 1959 LESTER, 1972

No se encuentra relación significativa en personas jóvenes y de mediana edad.

Relación amortiguadora de la ansiedad y el temor hacia la muerte en el caso de personas mayores muy religiosas y practicantes. Relación positiva. Amortiguadora de la ansiedad ante la muerte.

Relación negativa. Inductora de la ansiedad ante la muerte.

FE VS BUENAS OBRAS

FUERTE CREENCIA VS OTRAS VARIABLES RELIGIOSAS GRADO O INTENSIDAD DE LA RELIGIOSIDAD

NUEVO NACIMIENTO

Relación positiva con un mejor afrontamiento de la muerte de un ser querido Resulta más importante para mitigar la ansiedad ante la muerte que otras variables religiosas como las buenas obras. Resulta más importante para mitigar la ansiedad ante la muerte que otras variables religiosas como : dogmatismo, actitudes moralistas, frecuencia de asistencia a la iglesia. Los sujetos con una religiosidad ambivalente manifiestan mayor ansiedad ante la muerte que aquellos con una religiosidad fuerte o nula (ateos) Las personas que manifiestan haber experimentado un “nuevo nacimiento” manifiestan una ansiedad ante la muerte más baja que los que no lo han experimentado. El nuevo nacimiento es una variable más importante en la ansiedad ante la muerte que la orientación religiosa Esta variable se muestra significativamente influyente de manera inversa en la ansiedad y el temor a la muerte.

MALINOWSKI, 1954 FEIFEL, 1956 FAUNCE y FULTON, 1958 TEMPLER, 1972 LARSEN, 1974 BEDOYA, 1995 JEFFER y NICHOLS, 1961 SWENSON, 1965 RADCLIFFE-BROWN, 1965 CHASIN, 1971 FEIFEL Y BRANSCOMB, 1973 LEMING, 1975 PARK Y COHEN, 1993

LONETO y TEMPLER, 1986.

LONETO y TEMPLER, 1986. ALVARADO ET. AL, 1995

NELSON y CANTRELL, 1980 PACHECO, 1993

YOUNG y DANIELS, 1980 LEMING, 1976 SPILKA et. Al, 1977 CERNY, 1977

YOUNG y SELDON, 1980 CERNY, 1977 MARTÍN y WRIGHTTSMAN, 1964 JEFFERS ET. AL., 1961 TEMPLER, 1972

PARTICIPACIÓN O COMPROMISO RELIGIOSO

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• 3.3 OBJETIVOS Enmarcada en este estado de la cuestión descrito en el punto anterior, nuestra investigación pretende delimitar, conocer y analizar las influencias de las "creencias religiosas" (relativas a aquéllas que son más influyentes en nuestra realidad sociocultural y a las que evidentemente hemos podido tener acceso) en las actitudes ante la muerte (medidas a través de la ansiedad manifiesta) en la Población del Personal Sanitario (médicos y enfermeros) de los Hospitales Universitarios de Puerta del Mar y Puerto Real de la provincia de Cádiz, en un principio, y del Hospital Evangélico de la provincia de Barcelona; estableciendo la intensidad y extensión (cualitativa y cuantitativa) de tales actitudes y correlacionándolas con variables psicosociales tales como sexo, edad, sitio de trabajo, etc. y con otros aspectos religiosos, así como con la experiencia con moribundos, mediante técnicas psicométricas –test de ansiedad- y cuestionarios de creencia religiosa. De este modo los objetivos que nos planteamos son los siguientes: • Establecer si las creencias religiosas influyen en las actitudes ante la muerte del Personal Sanitario de los Hospitales Universitarios analizados de Cádiz y del Hospital Evangélico de la provincia de Barcelona (como control). • Conocer la intensidad y la cualidad de tales actitudes. • Analizar con qué variables psicosociales correlacionan estas actitudes. • Identificar los grupos de especial atención en este campo.

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- Capitulo IV: METODOLOGIA.

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Nuestra investigación pretende delimitar y analizar la posible influencia de las creencias religiosas sobre las actitudes, positivas o negativas, hacia la muerte en el personal sanitario y relacionar tales influencias con diversas variables psicosociales generales y con otros aspectos más específicos y personalísticos (como la ansiedad “rasgo”). Para alcanzar los objetivos desglosados en el anterior capítulo hemos manejado la siguiente Metodología y el siguiente Material e Instrumentos:

4.1. METODOLOGIA GENERAL: LOS ESTUDIOS TRANSVERSALES O DE PREVALENCIA. Los estudios observacionales - entre los que se incluye el nuestro - pueden ser, siguiendo el lenguaje de la investigación epidemiológica (1): -Retrospectivos o estudios “caso-control” -Prospectivos o estudios de “cohortes” -Transversales o estudios de “prevalencia” a) Estudios “caso-control”:

Son un tipo de estudios que se inicia con la identificación de un grupo de personas con un rasgo determinado, enfermedad u otra característica de interés. Este grupo se compara con un grupo de testigos sanos (controles). El objetivo es comprobar si un “factor de riesgo” relacionado con el rasgo o enfermedad en estudio se presenta con mayor o menor frecuencia en el grupo de casos o en el de los controles
(2,3)

99

b)

Estudios de “cohorte”:

Son estudios que se basan en la observación, durante un periodo de tiempo, de un grupo de población (cohorte) expuesta a un factor de riesgo. La incidencia de determinadas enfermedades o rasgos en este grupo se compara con la que aparece en otro grupo o cohorte de personas no expuestas al factor de riesgo estudiado (4). Por lo tanto, ambas cohortes están compuestas por personas que se incorporan a un grupo u otro en función de su exposición o no a un factor determinado. Los términos alternativos con los cuales se conoce también este tipo de estudios (5) - de seguimiento, longitudinales o prospectivos - describen la característica esencial del método. En definitiva, la observación de la población estudiada por un número suficiente de años-persona, permite diferenciar la importancia del efecto en forma de incidencia, morbilidad o mortalidad (según el caso).

c)

Estudios transversales o de “prevalencia”:

Estos estudios se basan en el simple examen de una sección transversal de la población, examinándose la relación entre los fenómenos y otras variables de interés. En contraste con los longitudinales (diacrónicos) los estudios transversales se centran en un momento particular del tiempo (por ello también se les llama sincrónicos). Los estudios transversales reciben también el nombre de Estudios de Prevalencia, entendiendo por prevalencia la porción de personas que, en el conjunto de la comunidad y en un momento determinado, presentan la característica estudiada (6,7). Dado que el trabajo objeto de nuestra tesis constituye un estudio transversal de población con control, vamos a comentar de forma sucinta la metodología que se sigue en la realización de este tipo de estudios (8,9):
100

1. Determinación de los objetivos concretos: Es imprescindible conocer de antemano qué es lo que se pretende determinar ya que los objetivos indefinidos producen estudios indefinidos (10). También es conveniente, antes de iniciar el estudio, estimar su coste tanto en tiempo cuanto en recursos humanos y materiales. 2. Definición de la población a estudiar: Entendemos por población, en sentido bioestadístico, el conjunto de personas que tienen en común algunas características naturales definidas como pueden ser el lugar de residencia, profesión, edad, sexo...En general, los estudios transversales se realizan sobre una muestra de la población y de ésta se extienden conclusiones para el conjunto de la población mediante la estadística inferencial. 3. Tamaño de la muestra: Dependerá de la frecuencia que se espera obtener (si no se conoce el tamaño poblacional) y de la exactitud con que queramos medir dicha frecuencia (11). Así mismo es imprescindible fijar el intervalo de confianza y el error estándar que consideremos aceptable. Generalmente se utilizan tablas - si se conoce el tamaño poblacional - para elegir la muestra conveniente, dado un intervalo de confianza y un error estándar. Si no se conoce el tamaño poblacional se recurre a fórmulas simples. 3. Formación de la muestra: En este tipo de investigaciones es preferible la realización de un muestreo aleatorio en el que cada persona o unidad de muestreo elegida tenga la misma probabilidad de ser seleccionada. La muestra también se puede subdividir en estratos según grupos de sexo, edad u otras características particulares. En este caso hablamos de muestra estratificada. 5. Recogida de datos: La información se obtiene a través de cuestionarios ya constituidos o realizados especialmente para esa investigación, o bien con ambos tipos (como es nuestro caso).
101

6. Análisis de resultados: En los estudios transversales suelen estimarse los índices de prevalencia en la totalidad de la muestra estudiada (mediante frecuencias absolutas y relativas -porcentajes-) y en los distintos subgrupos que constituyen la muestra, así como en el control. Para establecer inferencias sobre la población se establecen controles estadísticos tales como las pruebas de fiabilidad de los estadísticos y las de “Chi cuadrado”. De igual modo se suelen estudiar - si se quiere un análisis más fino - las posibles íntercorrelaciones y las covarianzas. Todo ello, lógicamente, precisa un tratamiento informático.

d)

Estrategia de nuestra investigación:

Con todo lo visto hasta ahora podemos decir que nuestra investigación se puede definir como descriptiva, transversal y muestral. - Descriptiva, dado que la prevalencia de la influencia de las creencias religiosas en las actitudes hacia la muerte se distribuye en relación a factores personales o del medio y eso será analizado y descrito. - Transversal, dado que se desarrolla en unas coordenadas temporo-espaciales prefijadas. - Muestral, dado que se centra en el estudio de un grupo muestral representativo de la población investigada.

102

4.2. POBLACION Y MUESTRA.

4.2.1. POBLACION.
En un principio las poblaciones dianas que pretendíamos estudiar eran las conformadas por los médicos y enfermeras/os de los Hospitales Universitarios de Puerta del Mar y de Puerto Real. La población sanitaria de los Hospitales Universitarios de Puerto Real y Puerta del Mar de la provincia de Cádiz según la relación de sus respectivas administraciones en febrero de 1997 fecha en la que se realizó el muestreo- era de 697 y 1350 sujetos respectivamente. Además, trabajamos –a manera de control- con un hospital confesional, en este caso con el Hospital Evangélico Bautista de Barcelona. Se consiguió, gracias a la gentil colaboración de los correspondientes directores médicos y de enfermería de los citados hospitales, los listados completos de todo el personal sanitario por lo que se pudo efectuar un exhaustivo análisis de la Población o Universo de nuestro trabajo. Se trata de una “población viva” (12) y como tal sometida a cambios (altas, bajas, cambio de puesto de trabajo o servicio –sobre todo en el caso de Enfermería-, etc.) que se desglosa -por centros- de la siguiente forma: HOSPITAL UNIVERSITARIO DE PUERTA DEL MAR: Total: Sexo: 1.350 varones: mujeres:

658 692 483 867

Profesión: médicos: enfermeros:
103

Prof/sexo: médicos-varones: médicos-mujeres: enfermeros-varones: enfermeros-mujeres:

341 142 317 550

La distribución por grandes áreas es tal y como sigue:

AREAS HOSPITAL:

Total:

1266 445 821

Médicos: Enfermeros:

QUIRURGICA: Total: Médicos: Enfermeros:

371 134 237

MATERNO INFANTIL Y PEDIATRICA: Total: Médicos: Enfermeros: MÉDICA: Total: Médicos: Enfermeros: Total: Médicos: Enfermeros:

162 52 110 378 145 233 355 114 241

OTRAS:

104

AMBULATORIOS:
(adscritos al hospital como plantilla)

Total:

84 38 46

Médicos: Enfermeros:

CP. VARGAS PONCE: Total: 51 Médicos: Enfermeros: CP. HERMANOS LAHULE: Total: 8 Médicos: Enfermeros: SMC. CAMPO DEL SUR: Total: 24 Médicos: Enfermeros: SMC. SAN FERNANDO: Total: 1 Médicos: Enfermeros:

15 36

2 6

20 4

1 0

HOSPITAL UNIVERSITARIO DE PUERTO REAL: Total: 697 Sexo: varones: mujeres: 321 376 290 407

Profesión: médicos: enfermeros:

Prof/sexo: médicos-varones: médicos-mujeres: enfermeros-varones: enfermeros-mujeres:
105

189 101 132 275

La distribución por grandes áreas es tal y como sigue: AREAS HOSPITAL: Total: 640 Médicos: Enfermeros:

264 376

QUIRURGICA:

Total: 192 Médicos: Enfermeros:

86 106

MATERNO INFANTIL Y PEDIATRICA:

Total: 82 Médicos: Enfermeros: Total: 262 Médicos: Enfermeros: Total: 104 Médicos: Enfermeros: Total: 53 Médicos: Enfermeros:

30 52

MEDICA:

88 174

OTRAS:

60 44

AMBULATORIOS:
(adscritos al hospital

como plantilla)

26 27

CP. CHICLANA:

Total: 9 Médicos: Enfermeros:

4 5

CP. PTO. STA MARIA: Total: 5 Médicos: Enfermeros:
106

1 4

CP. VARGAS PONCE: Total: 3 Médicos: Enfermeros: SMC. Bº. JARANA: Total: 6 Médicos: Enfermeros: Total: 2 Médicos: Enfermeros: Total: 8 Médicos: Enfermeros: Total: 3 Médicos: Enfermeros: Total: 3 Médicos: Enfermeros:

3 0

1 5

SMC. SAN MIGUEL:

0 2

SM. ESMD. BAHIA:

5 3

SM. ESMD. CADIZ:

3 0

SM. ESMD. JEREZ:

3 0

SM. ESMD. LA LINIA: Total: 1 Médicos: Enfermeros: SM. ESM. BAHIA: Total: 3 Médicos: Enfermeros: Total: 4 Médicos: Enfermeros:

1 0

3 0

SM. URA:

2 2

107

SM. H. ANDALUCIA:

Total: 3 Médicos: Enfermeros:

0 3

SM. H. CONSTITUCION:Total: 3 Médicos: Enfermeros: HOSPITAL EVANGELICO: Total: Sexo: 28 varones: mujeres: 8 20 15 13 7 8 1 12

0 3

Profesión: médicos: enfermeros: Prof/sexo: médicos-varones: médicos-mujeres: enfermeros-varones: enfermeros-mujeres:

La distribución por grandes áreas es tal y como sigue: AREAS HOSPITAL: Total: 28 Médicos: Enfermeros: Total: 5 Médicos: Enfermeros:

15 13

QUIRURGICA :

3 2

MATERNO INFANTIL Y PEDIATRICA: Total: 3 Médicos: Enfermeros:
108

1 2

MÉDICA:

Total: 8 Médicos: Enfermeros: Total: 12 Médicos: Enfermeros:

6 2

OTRAS:

5 7

Como vemos, el peso femenino en la profesión sanitaria es mayor que el masculino; 52,2 % mujeres y 47,8 % varones.

4.2.2. MUESTRA.
En un principio se calcularon dos muestras, (al margen del control del Hospital Evangélico) una del Hospital Universitario de Puerta del Mar para una población de 1350 elementos y otra de la población del Hospital Universitario de Puerto Real para 697 elementos. Las muestras obtenidas, en virtud de las poblaciones citadas, habrían de ser de 300 y 250 sujetos respectivamente, con un error estándar máximo permitido del 5% y con un nivel de confianza (n.c.) de 2σ (955 por 1000) lo que indica un grado de significación de p<0.05, habida cuenta de que una probabilidad del 955 por 1000 es más que suficiente (13,14) en una investigación mediante encuestas y cuestionarios. En una muestra finita (para una población menor de 100.000 como es la nuestra) se precisarían 534 sujetos para un muestreo “sin ningún error”. Ahora, al 5% y con un n.c. de 2σ (955 por 1000), según la tabla prontuario del HARVARD COLLEGE (15) Y las tablas estadísticas de Arkin y Colton (recogidas en los manuales al uso) se precisarían - para una población de 1350 y 697 sujetos como antes quedó dicho - 300 -146 (48,6%) varones y 154 (51,4%) mujeres- y 250 elementos -135 (54%) mujeres y 115 (46%) varones, respectivamente.

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Para elegir esta muestra, teniendo los listados alfabéticos de toda la población o universo, se efectuó un muestreo ALEATORIO O SIMPLE (16) mediante tablas de dígitos aleatorios (tabla de Fisher and Yates, 1974, (17)): Así los listados alfabéticos se enumeraron secuencialmente eligiendo aquellos sujetos cuyo número coincidía con el que aparecía en la tabla de dígitos aleatorios. En realidad, atendiendo a la posibilidad de que algunos de los sujetos no respondieran, otros fueran invalidados, etc., se eligieron 900 y 500 sujetos respectivamente, es decir, el triple de la muestra precisa, con la esperanza de conseguir los elementos muestrales necesarios (Lo cual no se consiguió en el Hospital Universitario de Puerto Real). (En realidad contestaron válidamente en el Hospital Universitario de Puerta del Mar; 38 médicos mujeres y 73 médicos varones, 149 enfermeros mujeres y 73 enfermeros varones. Y en el Hospital Universitario de Puerto Real 90 sujetos; 9 médicos mujeres y 18 médicos varones, 42 enfermeros mujeres y 21 enfermeros varones.) Así se han conseguido 333 elementos válidos para el Hospital Universitario de Puerta del Mar que además siguen fielmente la estratificación por sexo: 187 Mujeres: 56.1 % 146 Varones: 43.9 % No ha sido así en el caso del otro Hospital lo que nos ha obligado a tener que desestimarlo a efectos de conducirnos en este estudio, habida cuenta que con la estratificación de la muestra no se obtiene potencia estadística suficiente, quedándonos pues con el Hospital de Puerta del Mar, aunque –a título orientativo y sin profundizar en su análisis, habida cuenta lo dicho- se ofrecen también los resultados del Hospital de Puerto Real.

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Con la premisa de que, en una muestra de este tamaño -y para esta población- el muestreo aleatorio simple, mediante tablas aleatorias, suele recoger fielmente la estratificación de la población (18-20), la muestra final ha sido de 333 elementos, suficientemente representativa para una población de 1350 con un 5% de error máximo y un n.c. de 2σ (955 por 1000). En el caso del Hospital Evangélico se han conseguido 28 elementos válidos cuya estratificación por sexos es la siguiente: 20 Mujeres: 8 Varones: 71.4 % 28.5 %

Como vemos, la muestra ha coincidido – en este caso- con la población del Hospital.

4.3. MATERIAL E INSTRUMENTOS: El material e instrumentos utilizados para la recogida de datos en esta investigación ha sido: - Una hoja de presentación -confeccionada por nosotros- Un cuestionario SOCIODEMOGRAFICO – de elaboración propia- El Cuestionario de Ansiedad ante la Muerte de Donal I. Templer, “DAS 1" (21). - El Cuestionario “STAI” de C.D. Spielberger, revisado y adaptado por Nicolás Seisdedos (22). - Un Inventario de creencia religiosa – de elaboración propia-

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Todo ello se hizo llegar a los sujetos de la muestra por entrega personal mediante colaboradores, según se pormenizará en el siguiente apartado. (Un facsímil de este material se adjunta en el anexo).

4.3.1. HOJA DE PRESENTACION.
La “Hoja de Presentación”, usual en las investigaciones mediante cuestionarios o encuestas (23,24), recoge la presentación y el porqué de la remisión de los cuestionarios al sujeto; asegura reiterativamente la confidencialidad de las respuestas y –de forma sucinta- esboza los objetivos de la investigación. De igual modo resume las instrucciones generales y la metódica a seguir por el sujeto para refrendar los cuestionarios y remitirlos; instrucciones que, de forma específica, se pormenorizan posteriormente en cada cuestionario. El tono es correcto y persuasivo, apelando a la participación y a la colaboración sinceras e intentando “captar” (25) a la muestra de forma que conteste –y de forma válida- el mayor porcentaje posible. Una hoja de presentación cordial y persuasiva motiva una mayor participación de los muestreados y reduce el porcentaje de los que no contestan (26,27). De hecho éste es uno de los principales problemas que arrojan las investigaciones mediante cuestionarios y/o encuestas: la desmotivación y el desinterés de la muestra que simplemente no contesta bien por suspicacias o dudas acerca de la confidencialidad, bien por simple “agotamiento” sobre todo si el material a formalizar es prolijo y complicado (28). Precisamente por eso partimos de la premisa de no utilizar más de tres cuestionarios – aún “perdiendo” la oportunidad de medir y contrastar otras variables tal vez interesantes, pero arrostrando tal riesgo ante el escollo, mayor, de “agotar” como antes dijimos, a la muestra con un exceso de cuestionarios -.

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4.3.2. CUESTIONARIO SOCIODEMOGRAFICO.
El cuestionario (ver en anexos) consta de unos datos de carácter sociodemográfico:
SEXO, EDAD, ESTADO CIVIL, NIVEL ACADEMICO Y PROFESIONAL, CENTRO DONDE TRABAJA, SERVICIO O PUESTO DE TRABAJO, ANTIGÜEDAD EN EL EJERCICIO DE LA PROFESION.

Se incluye una pregunta relacionada con la muerte;
- ¿HA TENIDO UD. ALGUNA EXPERIENCIA PERSONAL RELACIONADA

CON LA MUERTE? __1. Sí, pérdida de seres queridos (hijos, pareja, padres) __2. Si, pérdida de familiares y amigos. __3. No

Y dos preguntas en relación con pacientes terminales;
¿HA TRABAJADO ALGUNA VEZ O TRABAJA CON PACIENTES TERMINALES?
-

- ¿CONOCE ALGUNA PERSONA QUE TENGA UNA ENFERMEDAD TERMINAL?

Completándose con tres preguntas en torno a las Creencias religiosas:
¿ES USTED UNA PERSONA CON CREENCIAS RELIGIOSAS? - ¿CUAL ES SU CREENCIA RELIGIOSA? __1. Judía __2. Islámica 3. Cristiana 4. Otra. ¿cuál?_______
-

- ¿SE CONSIDERA UNA PERSONA QUE PONE EN PRACTICA SUS CREENCIAS RELIGIOSAS? ___1. Normalmente no ___2. De forma moderada ___3. Normalmente sí.
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4.3.3. CUESTIONARIO DE ANSIEDAD STAI (A/E) (A/R).

El cuestionario de Ansiedad Estado-Rasgo para adolescentes y adultos es fruto del trabajo de Spielberger C.D., Gorsuch R.L. y Lushene R.E. y lo edita en España la casa T.E.A. (29) que lo ha adaptado a nuestra población. Evalúa la ansiedad conceptualizada de dos formas independientes: ansiedad como Estado (A/E) y como Rasgo (A/R) mediante escalas separadas de autoevaluación según los conceptos de estado y rasgo de Spielberger

Fundamentos Teóricos.
Para Spielberger el concepto de ansiedad como proceso psicobiológico implica una teoría de la ansiedad en la cual están especificadas las variables o constructos fundamentales de los estados de ansiedad los cuales se reducen a estrés, amenaza y estado de ansiedad y presenta dos conceptos independientes de ansiedad: La ansiedad Estado (A/E) y la ansiedad Rasgo (A/R) (30). La A/E está conceptualizada como un estado o condición emocional transitoria del organismo humano, que se caracteriza por sentimientos subjetivos, conscientemente percibidos, de tensión y aprensión, así como por una hiperactividad del sistema nervioso autonómico. Puede variar con el tiempo y fluctuar en intensidad. La A/R señala una relativamente estable propensión ansiosa por la que difieren los sujetos en tendencia a percibir las situaciones como amenazadoras y a elevar, consecuentemente, su ansiedad Estado. Como un concepto psicológico, la A/R posee características similares a los constructos que Atkinson (31) llama “motivos” (disposiciones que permanecen latentes hasta que son activadas por algunos estímulos de la situación), y que Campbell (32) alude como “disposiciones comportamentales adquiridas” (residuos de experiencias pasadas que predisponen
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tanto a ver el mundo de una determinada manera como a manifestar unas tendencias de respuesta vinculada al objeto). En general, los sujetos A/R + (con mayor ansiedad rasgo) presentarán un A/E + (mayor ansiedad estado) que los sujetos A/R -, porque los A/R + ven muchas más situaciones amenazadoras. Por tanto, los A/R + son más propensos a responder con un aumento de A/E en situaciones de relaciones interpersonales que impliquen alguna amenaza a la autoestima, sin embargo, el hecho de que las personas que difieren en A/R muestren unas correspondientes diferencias en A/E, dependerá del grado en que la situación específica es percibida por un determinado individuo como peligrosa o amenazadora, y esto está muy influido por las particulares experiencias pasadas.

Subescalas A/E y A/R.
La subescala A/E puede ser utilizada para determinar los niveles actuales de intensidad de la ansiedad introducidos por procedimientos experimentales cargados de tensión o “estrés”, o como un índice del nivel de impulso (“drive”, D), tal como fue definido por Hull y Spence (33). Se ha observado que las puntuaciones A/E aumentan como respuesta a diferentes tipos de tensión y disminuyen como resultado de las técnicas de relajación. La puntuación A/E es un índice sensible del nivel de ansiedad transitoria de los sujetos o pacientes de orientación, psicoterapia, modificación de conducta u hospital psiquiátrico. También puede ser utilizada para medir los cambios que ocurren en estas situaciones en la variable A/E. Las características esenciales evaluadas por A/E incluyen sentimientos de tensión, nerviosismo, preocupación y aprensión. La subescala A/R puede ser utilizada en la investigación para seleccionar sujetos con diferente predisposición a responder al “estrés” psicológico con distintos niveles de intensidad a la A/E.
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La puntuación A/R permite discriminar según la predisposición a la ansiedad, así como para evaluar el grado en que se está afectado por problemas de ansiedad neurótica.

Adaptación Española: Fiabilidad, Validez y Formato.
Tal vez los primeros antecedentes para la adaptación del STAI a la versión española hecha por Nicolás Seisdedos Cubero sean los trabajos de tesis doctoral de Bermúdez (1977) (34) y de Urraca (1981) (35) La fiabilidad de las escalas del STAI, es la siguiente (procedimiento de las dos mitades: pares-impares) (36): • A/E: 0,94. • A/R: 0,86. La consistencia interna KR-20 (fórmula de Kuder Richardson), asimismo es • A/E: 0,93 • A/R: 0,87
(37):

Para la validación se ha seguido el método de la validez de constructo (38) y el de la validez recurrente (39) con otras pruebas similares apareciendo los coeficientes de validación superiores al 0,35 y –como tal- aceptables. Por último, cabe decir que la prueba presenta (ver anexo con el facsímil) unas instrucciones y 20 elementos para cada escala (A/E y A/R) (por los que uno puede describirse a sí mismo en un momento concreto para la ansiedad estado y en general para la ansiedad rasgo), a los que el sujeto responde marcando uno de los valores comprendidos entre el 0-3. Ofrece una puntuación directa para cada escala (A/E y A/R) –ver anexo con las plantillas- que pueden convertirse en puntuaciones centiles
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cotejándolas con los grupos normativos (de los baremos españoles). A medida que la puntuación (directa o centil) es mayor el sujeto posee mayor nivel de ansiedad.

4.3.4. ESCALA DE ANSIEDAD ANTE LA MUERTE (DAS 1).

La Escala de Ansiedad ante la muerte de Templer (DAS) fue fruto del trabajo de Templer. D.I. (40). Durante la construcción de la DAS, en la mitad de la década de los 60, el problema principal en los estudios y observaciones de la ansiedad ante la muerte era la falta de instrumentos psicométricos apropiados para medirla que contaran con una fiabilidad y validez aceptable. Tan solo Jerome Boyar (41), en una tesis doctoral (no publicada), explica la construcción de un instrumento que cuenta con mayor rigor psicométrico que los conocidos hasta el momento; “La Escala del miedo a la muerte” (FODS). Se han creado otras escalas, además de la FODS, sin embargo, la DAS era y sigue siendo el instrumento de medición más utilizado y que cuenta con más estudios de validación (42).

Fundamentos Teóricos.
Lonetto, Fleming y Mercer (43) han conseguido en su estudio un modo de entender los componentes de la ansiedad ante la muerte y mostrar su estabilidad en grupos con diversos grados de experiencia con la muerte. Tipificaron los factores comunes a los cuatro grupos de la ansiedad ante la muerte de la forma siguiente: Cognoscitivo-afectivo. Este componente muestra la preocupación por estar temeroso de la muerte , ponerse nervioso cuando la gente habla de la muerte , frecuencia de los pensamientos sobre la muerte y sus consecuencias , sentirse turbado por pensamientos a cerca de otra vida y por el futuro.
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Alteraciones físicas. Este factor hace referencia a las preocupaciones por las alteraciones físicas que se producen a lo largo de la enfermedad terminal. Noción del tiempo. Este malestar está referido al causado por el pensar que el tiempo pasa muy deprisa y que la vida es muy corta. Miedo a morir de forma dolorosa, por ejemplo; de cáncer, ataque cardíaco y reacción ante otra guerra mundial. Posteriormente, en otro trabajo Lonetto y cls. (44) mostraron la sensibilidad de los elementos pertenecientes a estos factores, respecto al uso de la escala total, describiendo las preocupaciones únicas y comunes para cada grupo. En su estudio, las respuestas a la ansiedad ante la muerte no dieron diferencias significativas entre los grupos que se utilizaron como muestra (hombres y mujeres irlandeses y canadienses), ni respecto a las relaciones entre las puntuaciones DAS y las de la escala de Ansiedad Manifiesta. No es raro, sin embargo, que los factores fluctúen un poco de unos estudios a otros, ya que son susceptibles a las varianzas de diferentes grupos de sujetos y a la interpretación de los diversos autores. Pero, considerados en conjunto, los análisis factoriales ansiedad ante la muerte muestran una descripción coherente, intuitiva y sensible a su estructura (45).

Fiabilidad, Validez y Formato.
La fiabilidad de la Escala DAS, calculada por el método testretest fue de 0,83 (46). La consistencia interna, calculada por la fórmula 20 de Kuder-Richardson, fue de 0.76 (47). Para la validación, se ha seguido el método de la validez de constructo (48), el de la validez diagnóstica (comparación de puntuaciones DAS en pacientes psiquiátricos con presumible
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ansiedad ante la muerte con las de los pacientes controles) y el de la validez recurrente (49), con otras pruebas similares apareciendo siempre unos coeficientes de validación superiores a 0,35 – y como tal – aceptables. Por ultimo, cabe decir que la prueba presenta (ver anexo con el facsímil) unas instrucciones y 15 ítems, alternados al azar, en forma de afirmaciones a las que el sujeto responde marcando V (verdadero) o F (falso), ponderándose la opción V con +1 y la F con –1; así se consigue una puntuación total que puede oscilar de –6 a +9, la cual le sumamos una constante +6 –ver el anexo con las plantillas - (en una escala numérica con nivel de intervalos) siendo más ansioso el sujeto a medida que su puntuación es mayor. Ofrecemos una escala de intervalos que ha resultado ser suficientemente sensible, con los siguientes tramos: - AUSENCIA de ansiedad - POCA ansiedad - Ansiedad MODERADA “baja” - Ansiedad MODERADA “alta” - MUCHA ansiedad - MUCHISIMA ansiedad Puntuación de Id Id Id Id Id 0a1 2a4 5a7 8 a 10 11 a 13 14 a 15

Posteriormente – en los análisis de datos y correlaciones Inter-escalas- los niveles “ausencia de ansiedad” y “poca ansiedad” se fundieron en uno sólo y “mucha ansiedad y “muchísima ansiedad” en otro, quedando: - AUSENCIA o POCA ansiedad - Ansiedad MODERADA “baja” - Ansiedad MODERADA “alta” - MUCHA ansiedad Puntuación de Id Id Id 0a4 5a7 8 a 10 11a 15

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4.3.5. INVENTARIO DE CREENCIA RELIGIOSA.

El objetivo central de la investigación es conocer si la creencia religiosa, independientemente del tipo de que se trate, como valor que la persona puede tener incorporado a su personalidad, influye o no en la actitud ante la muerte, (en nuestro caso en el Personal Sanitario). Para ello precisábamos un instrumento válido: Un inventario de Creencia religiosa que teníamos que elaborar. El proceso de elaboración comenzó en marzo de 1997 tras haber recopilado, a través de una Encuesta de Opinión que se tuvo que elaborar para tal fin, los criterios que nos eran necesarios para discriminar entre las personas que se ubican en un extremo de la dimensión creencia religiosa (creyente) y el otro (no creyente), independientemente del tipo de creencia religiosa (Islámica, Judía, Cristiana, etc.), que se profesara; Con los datos e ideas obtenidas se diseñó el cuestionario – cuyo facsímil se adjunta como anexo- tras una revisión de las diversas técnicas de elaboración de cuestionarios actitudinales (50-53) se eligió un cuestionario de papel y lápiz cerrado, tipo Likert (54), con 3 opciones por ítem (A,B,C). El cuestionario consta de unas Instrucciones y los 10 ítems del cuestionario. Cada ítem ofrece una opción claramente identificativa con la creencia que se tiene y practica, una intermedia y una identificativa con la no creencia. La opción creencia se pondera con +2, la opción intermedia con +1 y la no creencia con 0; así se consigue una puntuación total que puede oscilar de 0 a 20 –ver el anexo con las plantillas - (en una escala numérica con nivel de intervalos) siendo más creyente el sujeto a medida que su puntuación es mayor. Se ha obtenido una escala de intervalos que ha resultado ser suficiente sensible, con los siguientes tramos:

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- AUSENCIA de creencia religiosa - POCO creyente - Creyente MODERADO “bajo” - Creyente MODERADO “alto” - BASTANTE creyente - MUY creyente

Puntuación de 0 a 1 Id 2a6 Id 7a9 Id 10 a 13 Id 14 a 17 Id 18 a 20

Posteriormente – en los análisis de datos y correlaciones interescalas- los niveles “no creyente” y “poco creyente” se fundieron en uno sólo, quedando de la siguiente manera: - NO o POCO creyente - Creyente MODERADO “bajo” - Creyente MODERADO “alto” - BASTANTE creyente - MUY creyente Puntuación de 0 a 6 Id 7a9 Id 10 a 13 Id 14 a 17 Id 18 a 20

4.3.5.1 ENCUESTA DE OPINION SOBRE EL PERFIL DEL CREYENTE RELIGIOSO.
Para la construcción del inventario de creencia religiosa teníamos que tener una cantidad de criterios lo más válidos posibles que discriminaran, dentro del concepto de religioso o persona religiosa, entre la persona que tiene un sistema de creencias religiosas que considera como verdaderas y que como valores están incorporadas a su personalidad influyendo en sus actitudes, manera de comportarse, etc. (y que denominaremos “creyente”) y aquella otra, que puede manifestar en determinados momentos y ocasiones actitudes o comportamientos parecidos al de un creyente religioso, pero que en realidad, están más influidos por necesidades de pertenencia al grupo, identidad social, satisfacciones personales, etc., y que por el valor en sí que dicho sistema de creencias tenga para ella. (y que denominaremos “creyente denominativo” (55-57).)

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Para conseguir estos criterios discriminadores entre el “creyente” y el “creyente denominativo”, precisábamos de un instrumento que nos permitiera obtener el perfil de estos dos tipos de religiosos. El proceso de elaboración de tal instrumento comenzó en Enero de 1997: en primer lugar se diseñó la encuesta - cuyo facsímil se adjunta como anexo- eligiéndose un procedimiento de encuesta descriptiva, de tipo abierta y de opinión cuyo modelo se había visto útil, en la revisión literaria (58), para nuestro objetivo. Esta encuesta se fue enviando a miembros de diferentes grupos religiosos que preferentemente estuvieran llevando a cabo actividades de profesionalidad o liderazgo religioso, pensando que éstos son los que realmente pueden tener una visión más objetiva de qué actitudes, comportamientos y características definen al “creyente”. La encuesta constaba de unos Datos de Cabecera (para conseguir diversos indicadores socioreligiosos), una Introducción (para explicar el objetivo de la encuesta) y un espacio rayado donde el encuestado podía emitir su parecer. Tras un tiempo prudencial y tras haber conseguido 50 encuestas de sujetos de diferentes grupos religiosos que consideramos suficiente para la obtención de los datos definitorios de lo que se puede considerar un “creyente”, se procedió a una agrupación de los datos en base al criterio de coincidencia de significado lo que nos permitió obtener aquellos que eran más y menos significativos en lo que define a un “creyente”.

4.4. DISEÑO, RECOGIDA DE DATOS Y CALENDARIO. Una vez, pues, elaborado el inventario de creencia religiosa y ultimado el muestreo, se procedió a la edición del material que habría de conformar la “batería” de pruebas (Inventario de Creencia Religiosa, STAI (E-R), DAS-1) más la hoja general de presentación.

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A cada sujeto que formaba parte de la muestra se le entregó un sobre amplio dentro del cual iba la hoja de instrucciones, la batería de pruebas y otro sobre para que el sujeto, una vez refrendadas y cumplimentadas las pruebas, las remitiera, de forma anónima, según se pormenorizaba en las instrucciones. Tales sobres, a medida que se iban recogiendo, se iban abriendo y se iban numerando -para su control- todas las pruebas de cada sujeto (varones por un lado y mujeres por otro) con el mismo dígito, según el orden natural de recogida. Asimismo se iban corrigiendo con las plantillas al respecto y refrendando con las puntuaciones obtenidas en cada Escala, eliminando aquellos que estaban incompletos o mal cumplimentados. Así de cada sujeto hemos obtenido: - Una serie de datos psicosociales: Sexo, edad, estado civil, nivel académico y profesional, lugar de trabajo, antigüedad profesional. - Información acerca de si ha tenido experiencias personales en relación con la muerte. - Información acerca de si ha trabajado con pacientes terminales. - Consideración subjetiva de ser creyente religioso. - Consideración subjetiva sobre el grado en que practica sus creencias religiosas. - Una puntuación (interpretable según los intervalos o tramos en los que se ubicaba, en el caso de la Escala DAS-1 y el Inventario de Creencia Religiosa; y según los grupos normativos y puntuaciones centiles en el STAI) en la Escala DAS-1, en el Inventario de Creencia Religiosa y las Escalas S y R (del STAI). Es decir, hemos obtenido –mediante esta recogida de datos- información psicométrica definida numéricamente sobre el grado de creencia religiosa de cada sujeto, la ansiedad ante la muerte, la ansiedad estado y la ansiedad rasgo.

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El calendario fue el siguiente: - En Junio de 1997 se diseñó la Encuesta de opinión sobre el perfil del creyente religioso. - En Julio de 1997 se comenzó a enviar tal encuesta. - De Marzo a Mayo de 1998 se elaboró toda la información que se recopiló de las encuestas de opinión que se recibieron. Una vez recopilada y agrupada toda la información se seleccionaron los ítems que pasarían a conformar el Inventario de Creencia Religiosa. - En Junio de 1998 se diseñó el Inventario de Creencia Religiosa y El cuestionario Sociodemográfico. - De Julio de 1998 a Enero de 1999 se editó la batería y las hojas de instrucciones y se prepararon los sobres,...Mientras tanto se obtuvieron los listados generales de la población sanitaria de los Hospitales Universitarios de Puerta del Mar y Puerto Real y se efectuó el muestreo, según datos de Febrero de 1998. De igual modo se contactó con la dirección del Hospital Evangélico de Barcelona para solicitar su colaboración. - En Marzo de 1999 se remitieron las pruebas a los sujetos. - La clasificación y corrección de tales pruebas duró hasta Noviembre de 1999. - En Diciembre de 1999 se introdujeron los datos “directos” obtenidos al programa informático. - En Febrero de 2000 se comenzó a obtener listados con los resultados tratados. - Por último, en Octubre de 2000 iniciamos la elaboración literaria del trabajo –sin contar obviamente, las revisiones bibliográficas, elaboración de fichas, etc.- uniendo ese trabajo a la confección de gráficos y tablas.

4.5. TRATAMIENTO DE LOS DATOS. Los resultados obtenidos una vez corregida la batería de pruebas han sido sometidos al siguiente tratamiento de datos (5964)

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1. Obtención de las puntuaciones directas (valores absolutos) y porcentajes (valores relativos) en cada opción de los datos del cuestionario sociodemográfico. Así se recoge como se decanta la muestra total en las alternativas de cada opción: Sexo Edad Estado Civil Nivel Académico y profesional Centro donde trabaja Servicio o puesto de trabajo Antigüedad en el ejercicio profesional ¿Ha tenido usted alguna experiencia personal relacionada con la muerte? ¿Ha trabajado alguna vez o trabaja con pacientes terminales? ¿Es usted una persona con creencias religiosas? ¿Cuál es su creencia religiosa? ¿Se considera una persona que pone en práctica sus creencias religiosas?

1.1. Una vez analizadas las alternativas de la opción “edad”, se agruparon las frecuencias en los siguientes intervalos: Menos de 30 años De 31 a 40 años De 41 a 50 años Más de 50 años

1.2. Una vez analizadas las alternativas de la opción “estado civil” se agruparon las frecuencias en: - Casados - Solteros 1.3. Una vez analizadas las alternativas de la opción “nivel académico y profesional” se han agrupado las frecuencias en las siguientes posibilidades:
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-

Doctor Médico no especialista Médico especialista D.U.E. A.T.S.

1.4. Una vez analizadas las alternativas de la opción “servicio o puesto de trabajo” se han agrupado las frecuencias en las siguientes posibilidades: - Área médica - Área quirúrgica - Otras áreas 1.5. Una vez analizadas las alternativas de la opción “antigüedad profesional” se han agrupado las frecuencias en las siguientes posibilidades: - Hasta 10 años - De 11 a 20 años - Más de 20 años 2. Obtención de las puntuaciones directas (valores absolutos) y de los porcentajes (valores relativos) en cada opción de cada ítem del cuestionario sociodemográfico, mediante el Programa Informático EPI-INFO del C.D.C. (Atlanta) en su versión 6.04 (“EPI 6.04") (65-66). El proceso de tratamiento de datos informático ha sido: 1. Realización del cuestionario (formato informático). (“TESIS.QUES”) 2. Introducción de los datos en el cuestionario. (“TESIS.REC”) 3. Verificación de errores en la introducción de los datos y determinación de los mismos. 4. Corrección de los errores. 5. Segunda verificación de errores.
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6. Segunda corrección de errores. 7. Determinación de frecuencias (valores absolutos y relativos) de las respuestas de los ítems del “cuestionario sociodemográfico” globales y por subgrupos. 8. Determinación de los resultados globales y por subgrupos (valores absolutos y relativos en la “Escala R”, en la “Escala E” del STAI y en el Cuestionario DAS-1. 9. Realización de pruebas estadísticas –según su caso- de análisis epidemiológico (Desviación típica, Media, Mediana, “Chi” cuadrado, F de Snedecord). 3. Obtención de las puntuaciones directas (valores absolutos) y de los porcentajes (valores relativos) en cada opción de cada ítem del “cuestionario sociodemográfico” en toda la muestra. 3.1. Idem en cada subgrupo: - Sexo: Varón / Mujer - Edad: < 30 / 31-40 / 41-50 / > 50 - Estado Civil: Casado / Soltero (Los subgrupos “viudos” y “separados y/o divorciados” se han desdeñado merced a que han ofrecido un “N” no significativo). - Nivel Académico y Profesional: Doctor / Médico no especialista/ Médico especialista / D.U.E / A.T.S. (el subgrupo M.I.R. ha sido considerado como médico no especialista). - Servicio o Puesto de Trabajo: Área Médica / Área Quirúrgica / Otras Áreas (En el subgrupo “otras áreas” se han englobado las restantes áreas dado el escaso “N” que presentaban) - Antigüedad profesional: Hasta 10 / 11-20 / + 20 (Los subgrupos “Hasta 5 ” , “de 6 a 10 ”, “de 11 a 15”, de “16-20” fueron agrupados por el escaso “N” que presentaban). - Ha tenido alguna vez experiencia personal con la muerte: Sí, pérdida de seres queridos/ Sí, pérdida de familiares y amigos / No. - Ha trabajado alguna vez con pacientes terminales: Sí / No. - Conoce alguna persona que tenga una enfermedad terminal: (Este ítem no se tuvo en cuenta por considerarse reiterativo con el anterior y no añadir información relevante).
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- Es usted una persona con creencias religiosas: Sí / No. - Cuál es su creencia religiosa: (En este ítem se consideró únicamente la opción “cristiana” dado a que las otras obtuvieron “N” no significativos) - Se considera una persona que pone en práctica sus creencias religiosas: Normalmente no/De forma moderada/ Normalmente sí. 4. Obtención de las puntuaciones directas (valores absolutos) y de los porcentajes (valores relativos) en la Escala STAI (R), en toda la muestra. 4.1. Idem en cada subgrupo, según el “cuestionario sociodemográfico” tal y como se desglosa en el punto “3.1” 4.2. Idem en cada intervalo, según los “niveles de ansiedad estado” tal como se desglosa en el punto “5.5.” 4.3. Idem en cada intervalo, según los “niveles de ansiedad ante la muerte” tal como se desglosa en el punto “6.5.” 4.4. Idem en cada intervalo, según los niveles de creencia religiosa” tal y como se desglosa en el punto “7.5.” 4.5. Las puntuaciones directas y los porcentajes así obtenidos (de la Escala STAI-R) se han agrupado, tanto en el total de la muestra como en los subgrupos, en los siguientes intervalos: Nada ansiedad rasgo Poca ansiedad rasgo Moderada baja ansiedad rasgo Moderada alta ansiedad rasgo Mucha ansiedad rasgo

5. Obtención de las puntuaciones directas (valores absolutos) y de los porcentajes (valores relativos) en la Escala STAI (E), en toda la muestra.

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5.1. Idem en cada subgrupo, según el “cuestionario sociodemográfico” tal y como se desglosa en el punto “3.1” 5.2. Idem en cada intervalo, según los “niveles de ansiedad rasgo” tal como se desglosa en el punto “4.5.” 5.3. Idem en cada intervalo, según los “niveles de ansiedad ante la muerte” tal como se desglosa en el punto “6.5.” 5.4. Idem en cada intervalo, según los niveles de creencia religiosa” tal y como se desglosa en el punto “7.5.” 5.5. Las puntuaciones directas y los porcentajes así obtenidos (de la Escala STAI-E) se han agrupado, tanto en el total de la muestra como en los subgrupos, en los siguientes intervalos: Nada ansiedad estado Poca ansiedad estado Moderada baja ansiedad estado Moderada alta ansiedad estado Mucha ansiedad estado

6. Obtención de las puntuaciones directas (valores absolutos) y de los porcentajes (valores relativos) en la Escala DAS-1, en toda la muestra. 6.1. Idem en cada subgrupo, según el “cuestionario sociodemográfico” tal y como se desglosa en el punto “3.1” 6.2. Idem en cada intervalo, según los “niveles de ansiedad rasgo” tal como se desglosa en el punto “4.5.” 6.3. Idem en cada intervalo, según los “niveles de ansiedad estado” tal como se desglosa en el punto “5.5.” 6.4. Idem en cada intervalo, según los niveles de creencia religiosa” tal y como se desglosa en el punto “7.5.”

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6.5. Las puntuaciones directas y los porcentajes así obtenidos (de la Escala DAS-1) se han agrupado, tanto en el total de la muestra como en los subgrupos, en los siguientes intervalos: - Nada-poca ansiedad ante la muerte - Moderada baja ansiedad ante la muerte - Moderada alta ansiedad ante la muerte - Mucha ansiedad ante la muerte (Aglutinando –como se ve- en un solo intervalo los dos primeros intervalos) 7. Obtención de las puntuaciones directas (valores absolutos) y de los porcentajes (valores relativos) en el Inventario de Creencia Religiosa, en toda la muestra. 7.1. Idem en cada subgrupo, según el “cuestionario sociodemográfico” tal y como se desglosa en el punto “3.1” 7.2. Idem en cada intervalo, según los “niveles de ansiedad rasgo” tal como se desglosa en el punto “4.5.” 7.3. Idem en cada intervalo, según los “niveles de ansiedad ante la muerte” tal como se desglosa en el punto “5.5.” 7.4. Idem en cada intervalo, según los niveles de ansiedad ante la muerte” tal y como se desglosa en el punto “6.5.” 7.5. Las puntuaciones directas y los porcentajes así obtenidos (del Inventario de Creencia Religiosa) se han agrupado, tanto en el total de la muestra como en los subgrupos, en los siguientes intervalos: No/poco creyente Creyente moderado bajo Creyente moderado alto Bastante creyente Muy creyente

130

(Aglutinando –como se ve- en uno solo los dos primeros intervalos) 8. Obtención de las pruebas de significación (“Chi cuadrado” al n.c. > ó = 95%) para todos los datos anteriores, en cada ítem y en cada subgrupo, en los porcentajes (valores relativos).

131

Capitulo V: RESULTADOS

132

5. 1. GUIA.

En las siguientes páginas exponemos mediante TABLAS Y GRAFICOS los resultados obtenidos tras la corrección de los Cuestionarios y Escalas en toda la muestra (“Total”) y en los diversos subgrupos muestrales una vez efectuados también los análisis estadísticos.

5.2. Se presentan en TABLAS: 1. Resultados Globales en la muestra total (“Todos”) y su reparto en frecuencias absolutas y relativas en los diversos subgrupos muestrales (Tablas 1,2,3 y 4). Hay que indicar que en algunos subgrupos se han descartado algunas de las opciones y en otros se han tenido que reagrupar por no significativos. Estos son los siguientes: • Edad: Las opciones “de 51 a 60 años" y “más de 60 años” se unificaron en la opción “> 50 años”. • Estado Civil: se eliminaron las opciones “viudo” y “separados o divorciados”, añadiéndose en la opción “soltero”. • Nivel Académico y Profesional: Se englobó la opción “MIR” en la de “Médico no especialista” • Centro dónde trabaja: Se eliminaron los de la opción “Hospital Universitario Puerto Real”. • Antigüedad en el ejercicio profesional: Las opciones “hasta 5 años” y “de 6 a 10 años” se agruparon en la de “hasta 10 años”. Las de “11 a 15 años” y “16 a 20 años” en la de “11 a 20 años”.

133

• ¿Cuál es su creencia religiosa?: se dejó solo la opción “cristiana”, eliminándose las “judía” “islámica” y “otras”. 2. Resultados según los subgrupos muestrales en las diversas alternativas según los “datos de cabecera”, tanto en valores absolutos como en relativos. 2.1 Sexo (Tabla 5). 2.2. Edad (Tabla 6). 2.3. Estado civil (Tabla 7). 2.4. Categoría Profesional (Tabla 8). 2.5. Áreas hospitalarias (Tabla 9). 2.6. Antigüedad profesional (Tabla 10). 2.7. Experiencia personal con la muerte (Tabla 11). 2.8. Trabajo con paciente terminal (Tabla 12). 2.9. Tiene creencias religiosas (Tabla 13). 2.10. Práctica de creencia religiosa (Tabla 14). 3. Puntuaciones globales en la Escala de Ansiedad ante la Muerte (DAS-1)., en la muestra total y en cada subgrupo muestral; expresadas en medias (x) y desviaciones típicas (σx) (Tabla 15). 4. Idem del Inventario de Creencia Religiosa (Tabla 16). 5. Idem de la subescala "R" (ansiedad rasgo) del STAI (Tabla 17). 6. Idem de la subescala "E" (ansiedad estado) del STAI (Tabla 18).
134

puntuaciones de la subescala “R” (ansiedad rasgo) del STAI en el Hospital Universitario de Puerta del Mar.
(Tabla 19). 8. Idem de la subescala "E" (ansiedad estado) del STAI (Tabla 20). 9. Idem de la escala Ansiedad ante la Muerta (DAS-1) (Tabla 21). 10. Idem del Inventario de Creencia Religiosa. (Tabla 22).

7. Estadísticos descriptivos (media y desviación típica) de las

las puntuaciones de la subescala “R” (ansiedad rasgo) del STAI en el Hospital Evangélico (control).
(Tabla 19). 12. Idem de la subescala "E" (ansiedad estado) del STAI (Tabla 20). 13. Idem de la escala Ansiedad ante la Muerta (DAS-1) (Tabla 21). 14. Idem del Inventario de Creencia Religiosa. (Tabla 22).

11. Estadísticos descriptivos (media y desviación típica) de

5.3. GRAFICOS. A continuación vamos a describir los gráficos en los que se representan las tablas anteriormente vistas. Se presentan 3 tipos diferentes:

135

a) Gráficos tipo “tarta” (en relieve) –uno por página-: En los que aparece la distribución de la muestra en los diversos subgrupos muestrales, a tenor de las diversas variables psicosociales que se han estudiado. Así nos encontramos con una “tarta” por cada variable psicosocial repartida en colores, según la distribución de la muestra en cada opción de cada variable; fuera de la tarta se expresan los valores relativos y absolutos que alcanza cada opción; de igual modo, en el pie del gráfico aparece el “N” total manejado. De esta forma, presentamos 10 gráficos en los que de forma visual se puede analizar la distribución de la muestra en las variables: Sexo Edad Estado Civil Categoría profesional Área de trabajo hospitalaria Antigüedad profesional Experiencia personal con la muerte Trabaja o no con pacientes terminales Se considera o no creyente religioso Nivel en el que se considera practicante religioso

b) Gráficos tipo “diagrama de barras” (en relieve): En los que aparecen, en cada uno, los resultados globales de toda la muestra en el Cuestionario “Ansiedad ante la Muerte” (DAS-1) y en el Inventario de Creencia Religiosa. c) Gráficos tipo “diagrama de barras” (como los anteriores): Donde se expresa el nivel medio de la muestra en las subescalas “R” (ansiedad rasgo) y “E” (ansiedad estado) del cuestionario STAI. De todos modos, los gráficos se insertan en el siguiente capítulo (cada uno junto al análisis y discusión de los resultados que le son propios), para facilitarle la tarea al lector.
136

- Capítulo VI: ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS.

137

En este capítulo de nuestra Tesis Doctoral vamos a hacer un análisis de los resultados en nuestro trabajo contrastándolos con otros existentes en la literatura. De la discusión de los mismos procuraremos extraer las pertinentes conclusiones que, a la postre, es el norte final de la mayoría de los trabajos de investigación. Merced al gran volumen de los datos utilizados y con objeto de obtener el máximo rendimiento, en pro a la operatividad, entraremos en el análisis de los siguientes apartados: 6.1. Análisis global de las muestras de los hospitales. 6.1.1. Muestra del Hospital Universitario “Puerta del Mar” 6.1.2. Muestra del Hospital Evangélico 6.1.3. Muestra del Hospital Universitario “Puerto Real” 6.2. Análisis de los rasgos psicosociales generales de la muestra. 6.3. Análisis de los resultados globales obtenidos en las Escalas y Cuestionarios: 6.3.1. Escala de Ansiedad ante la Muerte (DAS-1). 6.3.2. Inventario de Creencia Religiosa. 6.3.3. STAI 6.3.3.1. Ansiedad Rasgo "R" 6.3.3.2. Ansiedad Estado "E" 6.1. ANÁLISIS GLOBAL DE LA MUESTRA DE LOS HOSPITALES. -Tablas 1 a 4 inclusive6.1.1. Muestra del Hospital Universitario “Puerta del Mar” : N = 333 6.1.2. Muestra del Hospital Evangélico: N = 28

138

6.1.3. Muestra del Hospital Universitario “Puerto Real: N = 90 TOTAL: 451
GRÁFICO 1

ANALISIS GLOBAL DE LAS MUESTRAS HOSPITALARIAS:

HOSPITALES

H. EVANGELICO

N=28
H. PTO. REAL H. PTA. DEL MAR

N=90

N=333

N=451

139

Tabla 1: Resultados globales en la muestra total “TODOS”. Hospital Universitario “Puerta del Mar”.
N 333 146 187 24 162 123 23 61 246 42 36 33 182 40 82 74 111 88 155 87 166 144 23 263 69 279 51 49 138 103 x 35.7 STAI E (1) x 39.1 DAS 1 x 6.7 INVENT. CREENCIA RELIG. x 12.8 NADA ANSIEDAD RASGO 59 POCA ANSIEDAD RASGO 67 MODERADA BAJA ANS. RASGO 89 MODERADA ALTA ANS. RASGO 66 MUCHA ANSIEDAD RASGO 35 NADA ANSIEDAD ESTADO 28 POCA ANSIEDAD ESTADO 102 MODERADA BAJA ANS. ESTADO 76 MODERADA ALTA ANS. ESTADO 80 MUCHA ANSIEDAD ESTADO 46 NADA/POCA ANS. ANTE MUERTE 49 MODERADA BAJA ANS. MUERTE 172 MODERADA ALTA ANS. MUERTE 100 MUCHA ANSIEDAD A LA MUERTE 12 NO/POCO CREYENTE RELIGIOSO 32 CREYENTE MODERADO BAJO 39 CREYENTE MODERADO ALTO 97 BASTANTE CREYENTE RELIGIOS 115 MY CREYENTE RELIGIOSO 48 (1) ESTAS PUNTUACIONES SON CENTIL. HOSPITAL PUERTA DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPECIALISTA MÉDICO ESPECIALISTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI, FAMILIARES SI, AMIGOS NO SI TRABAJA CON P. TERMINAL NO TRABAJA CON P. TERMINAL SI ES CREYENTE RELIGIOSO NO ES CREYENTE RELIGIOSO NO PRACTICANTE PRACTICANTE MODERADO SI PRACTICANTE STAI R (1) % 100 43.8 56.2 7.2 48.8 37.0 6.9 19.9 80.1 12.6 10.8 9.9 54.7 12.0 30.7 27.7 41.6 26.7 47.0 26.4 49.8 43.2 6.9 79.2 20.8 84.5 15.5 16.9 47.6 35.5 σx 27.4 σx 26.1 σx 2.0 σx 4.1 18.7 21.2 28.2 20.9 11.1 8.4 30.7 22.9 24.1 13.9 14.7 51.7 30.0 3.6 9.7 11.8 29.3 34.7 14.5 TOTAL NO CONT. 333 333 332 1

307 333

26

267

66

330

3

333

332 330 290

1 3 43

316 332 333 331 316

17 1

2 17

332

1

333

331

2

140

Como se puede apreciar en la tabla 1 (Muestra del Hospital Universitario “Puerta del Mar), la proporción de mujeres en la muestra general es superior a la de los hombres. Se confirma así la tónica general que se da en la mayoría de los centros hospitalarios, en los que la dotación de mujeres en la plantilla es superior a la de los hombres. (Sobre todo como veremos, en el nivel de Enfermería.) La edad predominante de la muestra se establece entre los 31-40 años. Suele ser la edad clásica de la clase sanitaria en la que la especialización y adiestramiento sanitario está en sus momentos álgidos. Lo cual guarda coherencia con la "antigüedad profesional" que se establece mayoritariamente en el grupo de los 11-20 años. El grupo de los casados es bastante predominante (80.1%) sobre el de los solteros (19.9 %) La clase profesional dominante es la de los enfermeros, que duplica a los médicos. También aquí se confirma la tónica general que se da en la mayoría de los centros hospitalarios, en los que la dotación de enfermeros de la plantilla es superior a la de los médicos. En cuanto a las áreas hospitalarias, hay un reparto similar, apreciándose un ligero aumento en el área médica sobre las demás. La antigüedad profesional dominante (47.0 %) se establece en el grupo de 11-20 años, con una superioridad casi del doble sobre los demás grupos. Estos resultados guardan una relación coherente con la edad media del personal sanitario que se establece entre los 31-40 años como vimos. En cuanto a la experiencia personal con la muerte, la mayoría de la muestra sí ha tenido experiencias personales con la muerte, principalmente de familiares (49.8 %) y de amigos (43.3 %). Los resultados son lógicos e indican que la clase sanitaria tiene mayores oportunidades de tener esta experiencia que la población normal. Además guardan una relación coherente con la
141

frecuencia con la que el personal sanitario ha podido trabajar con pacientes moribundos. La mayoría de la muestra (79.2 %) trabaja o ha trabajado con pacientes terminales. También es lógico que la mayoría del personal sanitario haya tenido que atender a pacientes terminales. Una proporción muy significativa de la muestra general (84.5 %) se considera creyente religioso. (Posiblemente en niveles superiores a los de la población media española) Lo cual contrasta con que casi una mayoría de la muestra (47.6 %) considere que el nivel de práctica de sus creencias religiosas es moderado. Se pone así de manifiesto un fenómeno muy generalizado como es el de "la autoconsideración de ser creyente" una situación sinónima a la de ser "religioso" o que se nos haya aplicado en cualquier momento de nuestra vida algún "ritual religioso” (que no se traduce necesariamente en prácticas religiosas) Lo cual es avalado con el resultado obtenido mediante el Inventario de Creencia Religiosa que hemos aplicado según el cual el nivel de creencia es moderado, y cuya validez se reafirma con la autoconsideración moderada con la que se reconocen practicar estas creencias. El nivel medio de ansiedad ante la muerte, según las puntuaciones obtenidas en el DAS, en toda la muestra es moderado, con una media de 6.7 (en una escala de P.T. de 1 al 15 según se presenta en la página 279) En consonancia con ésto, aparece una mayoría de dicha muestra (casi el 52%) que manifiesta ansiedad moderada baja, lo que unido al 30% que muestran un nivel moderado alto da un 82% de la muestra que presenta una ansiedad moderada (mucha ansiedad ante la muerte tan sólo la presenta un 3.6% de la muestra) El nivel medio de creencia religiosa de toda la muestra, según los resultados obtenidos en el Inventario de Creencia Religiosa, es moderado (como ya advertimos), con una media de 12.8 (en una escala de puntuaciones del 1 al 20 según se presenta en la página 279) En relación con esto se observa que la mayoría de estos sanitarios se manifiesta entre creyente moderado a bastante creyente. Lo cual supondría que nos encontramos ante una muestra que bien se puede considerar, en general, como “creyente”.
142

En cuanto al nivel medio de ansiedad, según las puntuaciones obtenidas en el STAI, en toda la muestra aparece como moderado bajo, con una media de 35.7 para la ansiedad rasgo y una media de 39.1 para la ansiedad estado (en una escala de puntuaciones centiles) Coherentemente con esto, podemos decir que, tanto en ansiedad rasgo como en ansiedad estado, la mayoría de la muestra presenta índices entre poca ansiedad a moderada baja. Lo cual sugiere que los índices de ansiedad que presenta el personal sanitario, en general, están en los niveles de lo que es deseable dada la importancia que tiene en dicha profesión el no ser muy ansioso. No obstante, se aprecia una proporción de la muestra que no hay que subestimar: el 32% para la ansiedad rasgo y el 37% para la ansiedad estado, sí manifiestan los niveles de ansiedad más elevados (“moderada alta” y “mucha”) lo cual implica un factor negativo que puede interferir de forma considerable en el ejercicio de la profesión sanitaria, sobre todo en determinadas especialidades donde el equilibrio y la estabilidad emocional son muy necesarios.

143

Tabla 2: Resultados globales en la muestra total “TODOS”. Hospital Evangélico.
N % 28 100 8 28.6 20 71.4 5 17.9 9 32.1 10 35.7 4 14.3 8 30.8 18 69.2 0 0 8 28.6 7 25.0 6 21.4 7 25.0 8 38.1 3 14.3 10 47.6 10 35.7 9 32.1 9 32.1 12 41.9 16 57.1 0 0 26 92.9 2 7.1 28 100 0 0 1 3.6 8 28.6 19 67.9 x σx 22.1 20.5 STAI E (1) x σx 24.2 18.5 DAS 1 x σx 6.5 1.8 INVENT. CREENCIA RELIG. x σx 16.6 3.7 NADA ANSIEDAD RASGO 10 37.0 POCA ANSIEDAD RASGO 6 22.2 MODERADA BAJA ANS. RASGO 9 33.3 MODERADA ALTA ANS. RASGO 2 7.4 MUCHA ANSIEDAD RASGO 0 0 NADA ANSIEDAD ESTADO 6 22.2 POCA ANSIEDAD ESTADO 8 29.6 MODERADA BAJA ANS. ESTADO 10 37.0 MODERADA ALTA ANS. ESTADO 3 11.1 MUCHA ANSIEDAD ESTADO 0 0 NADA/POCA ANS. ANTE MUERTE 2 7.1 MODERADA BAJA ANS. MUERTE 17 60.7 MODERADA ALTA ANS. MUERTE 9 32.1 MUCHA ANSIEDAD A LA MUERTE 0 0 NO/POCO CREYENTE RELIGIOSO 1 3.6 CREYENTE MODERADO BAJO 0 0 CREYENTE MODERADO ALTO 4 14.3 BASTANTE CREYENTE RELIGIOS 8 28.6 MY CREYENTE RELIGIOSO 15 53.6 (1) ESTAS PUNTUACIONES SON CENTILES. HOSPITAL EVANGÉLICO VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPECIALISTA MÉDICO ESPECIALISTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI, FAMILIARES SI, AMIGOS NO SI TRABAJA CON P. TERMINAL NO TRABAJA CON P. TERMINAL SI ES CREYENTE RELIGIOSO NO ES CREYENTE RELIGIOSO NO PRACTICANTE PRACTICANTE MODERADO SI PRACTICANTE STAI R (1) TOTAL 28 28 28 NO CONT.

26 28

2

21

7

28

28

28 28 28

27 27 28 28 27

1 1

1

27

1

28

28

144

Como se puede apreciar en la tabla 2, el grupo control, (Muestra del Hospital Evangélico) , en las variables "sexo”, “estado civil”, “experiencia personal con la muerte” y “trabaja con paciente terminal", sigue la tónica general de la muestra. Así pues, tenemos que en el personal sanitario de este hospital hay mayores porcentajes de mujeres (71.4%), de casados (69.2%), de los que han tenido experiencias personales con la muerte de amigos (57.1%) y con familiares (41.9%); curiosamente no se da la opción de no haber tenido experiencias de este tipo y en cuanto a la posibilidad de haber trabajado con pacientes terminales, casi la totalidad (92.9%) la han tenido. En cuanto a la edad predominante en la plantilla de este hospital esta está entre los 41-50 años (35.7%), seguida (32.1%) por el grupo comprendido entre los 31-40 años. Como se puede apreciar esta dotación sanitaria es de mayor edad, aunque no con mucha diferencia, que la muestra general. Este dato sugiere que la edad más frecuente entre el personal sanitario que estudiamos se establece entre los 35 a 45 años. Pasando a la categoría profesional, en la plantilla de este hospital se da una proporción superior en médicos (53.6%) –no especialistas (28.6%) y especialistas (25.0%)- sobre los enfermeros (46.4%) - Curiosamente este dato representa una excepción a la regla general según la cual es la clase de enfermería la que suele ser mayoritaria en las plantillas sanitarias. En la distribución del personal sanitario en las diferentes áreas hospitalarias se da una superioridad (38.1%) de sanitarios adscritos al área médica sobre las otras. Esto es normal, dado el tipo de hospital de que se trata y la cantidad de servicios de que dispone, en su mayoría pertenecientes al área médica. La antigüedad profesional predominante se da en el grupo de "hasta los 10 años" (35.7%), pero sin mucha diferencia con el resto de los otros grupos (32.1%), mientras que la muestra general presenta una antigüedad mayor (entre los 11-20 años)
145

La totalidad (100.00%) de la plantilla de este hospital se considera "creyente". Esta absoluta unanimidad y la diferencia que se establece en comparación con las muestras de los otros hospitales era esperable dado que se trata de un hospital confesional (precisamente en virtud de ello fue elegido como grupo control) La mayoría absoluta (67.9%) de este personal se considera "practicante", seguidos de los que se consideran practicantes "moderados" (28.6%) Al igual que el caso anterior, este dato y las diferencias con las plantillas de los otros hospitales eran lógicamente esperables. La ansiedad media ante la muerte de este personal, según las puntuaciones obtenidas por el DAS, es moderada baja, con una media de 6.5 (en una escala de P.T. de 1 al 15 según se presenta en la página 279) En consonancia con estos resultados y, por intervalos, casi la totalidad de este personal sanitario (92.8%) muestra este tipo de ansiedad de forma moderada (en mayor medida que en la muestra general), siendo más frecuente el nivel moderado bajo (60.7%) que el moderado alto (31.1%) Es notable también que en esta muestra nadie presente mucha ansiedad ante la muerte (frente al 3.1% de la muestra general). Pero a pesar de pequeñas diferencias se puede observar una similitud de estos resultados en el personal de los tres hospitales, lo que nos induce a pensar que como tónica general el personal sanitario mostraría bajos niveles de ansiedad ante la muerte, entendemos que tanto como consecuencia de estar más habituados al suceso de la muerte ajena como hecho frecuente en dicha profesión, cuanto por la influencia de la creencia religiosa (puesto que en el grupo control y en los muy religiosos de los otros grupos las diferencias no son grandes siendo la muestra total –como hemos visto- considerada como “creyente”), lo que estaría en desacuerdo con los trabajos que no encuentran relación entre profesión y ansiedad ante la muerte (1). La media de creencia religiosa, según los resultados obtenidos en el Inventario de Creencia Religiosa, del personal de este hospital es de bastante, con una puntuación media de 16.6 (en una escala de puntuaciones del 1 al 20 según se presenta en la página 279). Guardando relación con estos resultados la
146

mayoría (53.6%) resulta muy creyente, seguida de una proporción considerable (28.6%) que es bastante creyente. También estos resultados y sus diferencias con los otros hospitales eran esperables. En cuanto a la ansiedad media registrada en el personal de este hospital, según las puntuaciones obtenidas en el STAI, vemos como puede considerarse como poca, con una puntuación media de 22.1 para la ansiedad rasgo y 24.2 para la ansiedad estado (en una escala de puntuaciones centiles, como se puede ver en la página 279) Coincidiendo con estos resultados medios, los niveles de ansiedad rasgo (37% nada, 22.2% poca y 33.3% moderada baja) y estado (22.2% nada, 30% poca y 37% moderada baja) son más bien bajos. Como vemos aparecen unos indicadores de ansiedad general menores que en otras muestras lo que podría estar indicando una posible influencia de la condición de creyente.

147

Tabla 3: Resultados globales en la muestra total “TODOS”. Hospital Universitario “Puerto Real”.
HOSPITAL DE PUERTO REAL VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPECIALISTA MÉDICO ESPECIALISTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI, FAMILIARES SI, AMIGOS NO SI TRABAJA CON P. TERMINAL NO TRABAJA CON P. TERMINAL SI ES CREYENTE RELIGIOSO NO ES CREYENTE RELIGIOSO NO PRACTICANTE PRACTICANTE MODERADO SI PRACTICANTE STAI R (1) STAI E DAS 1 (1) N 90 39 51 3 53 27 7 17 70 12 6 9 60 3 33 16 25 16 53 20 47 38 5 77 12 77 13 9 43 26 X 34.4 X 40.4 % 100 43.3 56.7 3.3 58.9 30.0 7.8 19.5 80.5 13.3 6.7 10.0 66.7 3.3 44.6 21.6 33.8 18.0 59.6 22.5 52.2 42.2 5.6 86.5 13.5 85.6 14.4 11.5 55.1 33.3 σx 28.0 σx 24.1 TOTAL 90 90 90 NO CONT.

87 90

3

74

16

89

1

90

89 90 78

1

12

90 90 90 90 85 5

X σx 6.9 1.8 INVENT. CREENCIA RELIG. X σx 13.0 4.0 NADA ANSIEDAD RASGO 13 15.3 POCA ANSIEDAD RASGO 21 24.7 MODERADA BAJA ANS. RASGO 25 29.4 MODERADA ALTA ANS. RASGO 16 18.8 MUCHA ANSIEDAD RASGO 10 11.8 NADA ANSIEDAD ESTADO 5 5.6 POCA ANSIEDAD ESTADO 23 25.6 MODERADA BAJA ANS. ESTADO 29 32.2 MODERADA ALTA ANS. ESTADO 22 24.4 MUCHA ANSIEDAD ESTADO 11 12.2 NADA/POCA ANS. ANTE MUERTE 6 6.7 MODERADA BAJA ANS. MUERTE 51 56.7 MODERADA ALTA ANS. MUERTE 30 33.3 MUCHA ANSIEDAD A LA MUERTE 3 3.3 NO/POCO CREYENTE RELIGIOSO 7 7.8 CREYENTE MODERADO BAJO 11 12.2 CREYENTE MODERADO ALTO 29 32.2 BASTANTE CREYENTE RELIGIOS 29 32.2 MY CREYENTE RELIGIOSO 14 15.6 (1) ESTAS PUNTUACIONES SON CENTILES

90

90

90

148

Todas las variables sociodemográficas de la muestra obtenida entre el personal sanitario del Hospital de Puerto Real (tabla 3) siguen puntualmente la tónica general de la muestra general. Así pues, en cuanto al sexo hay más mujeres. La edad predominante está entre los 31-40 años, seguida del grupo de edad entre los 41-50 años. El estado civil más representado es el de casado. En cuanto a la categoría profesional, la clase de enfermeros es muy superior a la de los médicos. En éste hospital hay mayor porcentaje de personal en el área médica que en las restantes. La antigüedad profesional está establecida mayoritariamente entre los 11-20 años. La mayoría (52.2%) ha tenido experiencias personales con la muerte con la muerte de familiares, y casi el resto (42.2%) la ha tenido con amigos y allegados. Una gran mayoría (86.5%) ha trabajado con pacientes terminales. De igual modo una proporción muy considerable (85.6%) se considera creyente religioso, y el 88.4% practicante de sus creencias religiosas, predominando la condición moderada. Esta muestra presenta un nivel medio de ansiedad ante la muerte moderado, según las puntuaciones obtenidas en el DAS, con una puntuación media de 6.9 (en una escala de P.T. de 1 al 15 que se presenta en la página 279) En consonancia con estos resultados la mayoría (56.7%) muestra una ansiedad moderada baja, que unido al un 33.3% que muestra un nivel moderado alto da el 90% de que presenta una ansiedad moderada.
149

El nivel medio de creencia religiosa de la muestra de este hospital, según los resultados obtenidos en el Inventario de Creencia Religiosa, también resulta moderado alto, con una puntuación media de 13.0 (en una escala de puntuaciones de 1 al 20 según como se presenta en la página 279) En relación con esto un 32.2% resulta creyente de una forma moderadamente alta, también un 32.2% se muestra bastante creyente y tan sólo un 7.8 poco o nada creyente, lo cual significaría que como en el caso de la muestra del Hospital Puerta del Mar, esta muestra, en general, puede considerarse “creyente”. La ansiedad media, de acuerdo a las puntuaciones obtenidas por el STAI, en esta muestra es moderadamente baja, con una puntuación media de 34.4 para la ansiedad rasgo y 40.4 para la ansiedad estado (en una escala, como ya hemos indicados en otras veces, de puntuaciones centiles) Coincidiendo con estos resultados la mayoría de esta muestra presenta una ansiedad, tanto rasgo como estado, entre moderadamente baja a poca, lo cual supondría, al igual que para la muestra del Hospital de Puerta del Mar, los aspectos beneficiosos que conlleva para el ejercicio de la actividad laboral el que estos profesionales manifiesten índices moderadamente bajos de ansiedad. Como hemos podido apreciar, los Hospitales Universitarios de Puerto Real y de Puerta del Mar ofrecen niveles y resultados totalmente similares y muy próximos en las variables psicosociales, por lo que –como vimos en su momento- podemos trabajar sólo con la muestra del Hospital de Puerta del Mar, dada la poca representatividad de la muestra del Hospital de Puerto Real, por el bajo N conseguido.

150

Tabla 4: Resultados globales en la muestra total “TODOS”. Hospitales.
H.P. MAR N % HOSPITAL 333 73.8 VARÓN 146 75.6 MUJER 187 72.6 < 30 AÑOS 24 75.1 31-40 AÑOS 162 72.3 41-50 AÑOS 123 76.9 > 50 AÑOS 23 67.6 SOLTERO 61 70.9 CASADO 246 73.7 DOCTOR 42 77.8 MÉDICO NO ESPCTA 36 72.0 MÉDICO ESPECTA 33 67.3 D.U.E. 182 73.4 A.T.S. 40 80.0 ÁREA MÉDICA 82 66.7 ÁREA QUIRÚRGICA 74 79.5 OTRAS ÁREAS 111 76.0 HASTA 10 AÑOS 88 77.2 11-20 AÑOS 155 71.4 MÁS DE 20 AÑOS 87 75.0 SI familiares 166 73.8 SI amigos 144 72.8 NO 23 82.2 SI trab. con pac..termin 263 71.8 NO trab. con pac. term 69 83.2 SI es crey. Religioso 279 72.6 NO es crey. Religioso 51 79.6 NO practicante 49 83.0 Practic MODERADO 138 73.0 SI practicante 103 69.6 STAI R (1) x σx 35.7 27.4 STAI E (1) x σx 39.1 26.1 DAS 1 x σx 6.7 2.0 INV.CREENC. RELIG x σx 12.8 4.1 NADA ansiedad R 59 71.9 POCA ansiedad R 67 71.3 MODERADA BAJA R 89 72.3 MODERADA ALTA R 66 78.6 MUCHA ansiedad R 35 77.7 NADA ansiedad E 28 71.8 POCA ansiedad E 102 76.7 MODERADA BAJA E 76 66.0 MODERADA ALTA E 80 76.2 MUCHA ansiedad E 46 80.7 NADA /POCA ans. M 49 85.9 MODERADA BAJA M 172 71.7 MODERADA ALTA 100 71.9 MUCHA ans. muerte 12 80.0 NO/POCO crey. Relig. 32 80.0 Cr. MODER. BAJO 39 78.0 Cr. MODER. ALTO 97 74.6 BASTANTE creyente 115 75.7 MUY crey. Religioso 48 62.4 H.P. REAL N % 90 20.0 39 20.2 51 19.7 3 9.3 53 23.6 27 16.9 7 20.6 17 19.7 70 21.0 12 22.2 6 12.0 9 18.4 60 24.2 3 6.0 33 26.8 16 17.2 25 17.1 16 14.0 53 24.4 20 17.3 47 20.9 38 19.2 5 17.8 77 21.0 12 14.4 77 20.0 13 20.4 9 15.3 43 22.7 26 17.6 x σx 34.4 28.0 x σx 40.4 24.1 x σx 6.9 1.8 x σx 13.0 4.0 13 15.9 21 22.4 25 20.3 16 19.0 10 22.3 5 12.8 23 17.3 29 25.3 22 20.9 11 19.3 6 10.5 51 21.3 30 21.6 3 20.0 7 17.5 11 22.0 29 22.3 29 19.0 14 18.2 H.EVANG N % 28 6.2 8 4.2 20 7.7 5 15.6 9 4.1 10 6.2 4 11.8 8 9.4 18 5.3 0 0 8 16.0 7 14.3 6 2.4 7 14.0 8 6.5 3 3.3 10 6.9 10 8.8 9 4.2 9 7.7 12 5.3 16 8.0 0 0 26 7.2 2 2.4 28 7.3 0 0 1 1.7 8 4.3 19 12.8 x σx 22.1 20.5 x σx 24.2 18.5 x σx 6.5 1.8 x σx 16.6 3.7 10 12.2 6 6.3 9 7.4 2 2.4 0 0 6 15.4 8 6.0 10 8.7 3 2.9 0 0 2 3.6 17 7.0 9 6.5 0 0 1 2.5 0 0 4 3.1 8 5.3 15 19.4 TOTAL 451 193 258 32 224 160 34 86 334 54 50 49 248 50 123 93 146 114 217 116 225 198 28 366 83 384 64 59 189 148 433 449 451 449 82 94 123 84 45 39 133 115 105 57 57 240 139 15 40 50 130 152 77 ESTADÍSTICO χ2=2.47 p=0.29022054 χ2=12.52 p=0.05129778

χ2=1.81 p=0.40498370 χ2=36.43 * p=0.00001467

χ2=6.53 p=0.16295331 χ2=8.09 p=0.08841763 χ2=3.65 p=0.45594423 χ2=5.03 p=0.08078988 χ2=5.04 p=0.08059246 χ2=14.40 * p=0.00612646 F=3.11 * P=0.045815 F=4.64 * P=0.010111 F=0.55 P=0.578576 F=11.09 * P=0.000020 χ2=11.53 p=0.48395839

χ2=22.72 p=0.06505431

χ2=6.65 p=0.75823207

χ2=31.55 * p=0.00162366

•

χ2 o F Snedecor significativa. N.C. 95 %. 1) estos resultados están en p. Centiles.

151

6.2. Analisis de los rasgos psicosociales generales de la muestra. -Tablas 5 a 14 inclusive-

6.2.1. SEXO: Tónica General: - Hombres 146 187 43.8 % 56.2 %

(Total de la Muestra) - Mujeres TOTAL : 333

152

GRÁFICO 2

ANALISIS DE LOS RASGOS PSICOSOCIALES GENERALES DE LA MUESTRA:

SEXO

HOMBRES 146 43.8% MUJERES 187 56.2%

N=333

153

Tabla 5: Resultados según los subgrupos muestrales por “Sexo”.
VARÓN N % 146 43.8 XX XX XX XX 11 45.9 58 35.9 62 50.5 14 60.9 16 26.2 116 46.9 29 24 20 55 18 39 27 46 36 65 44 77 55 14 124 22 110 33 21 55 42 22 24 34 38 24 10 40 38 31 26 18 77 45 6 21 26 39 40 20 69.1 66.6 60.6 30.3 45.0 47.6 36.5 41.5 40.9 41.9 50.5 46.3 38.2 60.9 47.1 31.9 39.4 64.7 42.9 39.9 40.8 37.3 35.8 38.2 57.6 68.6 35.7 39.2 50.0 38.8 56.5 36.7 44.8 45.0 50.0 63.6 66.7 40.2 34.5 41.7 MUJER N % TOTAL ESTADÍSTICO 187 56.1 333 XX XX XX XX XX XX 13 54.1 24 χ2 = 9.16 * 104 64.1 162 p=0.02727753 61 49.5 123 9 39.1 23 45 73.8 61 χ2= 7.90 * 131 53.1 247 p=0.00494550 Correcc.Yates. 13 30.9 42 χ2=35.96 * 12 33.4 36 P=0.0000029 13 39.4 33 127 69.7 182 22 55.0 40 43 52.4 82 χ2=1.98 47 63.5 74 P=0.37175973 65 58.5 111 52 59.1 88 χ2=2.14 90 58.1 155 P=0.34374034 43 49.5 87 89 53.7 166 χ2=5.01 89 61.8 144 P=0.0816167128 9 39.1 23 139 52.9 263 χ2=4.57 * 47 68.1 69 P=0.03256991 Correcc.Yates. 169 60.6 279 χ2=10.22 * 18 35.3 51 P=0.00139271 Correcc.Yates. 28 57.1 49 χ2=0.14 83 60.1 138 p=0.93447492 61 59.2 103 37 62.7 59 χ2=19.02 * 43 64.2 67 p=0.00412316 55 61.8 89 28 42.4 66 11 31.4 35 18 64.3 28 χ2=6.66 62 60.8 102 p=0.155180190 38 50.0 76 49 61.2 80 20 43.5 46 31 63.3 49 χ2=3.74 95 55.2 172 p=0.44213766 55 55.0 100 6 50.0 12 12 36.4 33 χ2=19.83 * 13 33.3 39 p=0.00297431 58 59.8 97 76 65.5 116 28 58.3 48

HOSP. PUERTA DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPECIALISTA MÉDICO ESPECIALISTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI, FAMILIARES SI, AMIGOS NO SI TRABAJA CON P. TERMIN NO TRABAJA CON P. TERMI SI ES CREYENTE RELIGIOSO NO ES CREYENTE RELIG. NO PRACTICANTE PRACTICANTE MODERADO SI PRACTICANTE NADA ANSIEDAD RASGO POCA ANSIEDAD RASGO MODERADA BAJA ANS. R. MODERADA ALTA ANS. R. MUCHA ANSIEDAD RASGO NADA ANSIEDAD ESTADO POCA ANSIEDAD ESTADO MODERADA BAJA ANS. E. MODERADA ALTA ANS. E. MUCHA ANSIEDAD ESTADO NADA/POCA ANS. MUERTE MODERADA BAJA ANS. M. MODERADA ALTA ANS. M. MUCHA ANSIEDAD MUERTE NO/POCO CREY. RELIGIOSO CREY. MODERADO BAJO CREY. MODERADO ALTO BASTANTE CREYENTE MUY CREYENTE RELIGIOSO

*

χ2 SIGNIFICATIVO. N.C. 95 %.

154

Por sexos, en cuanto a la edad, la tónica general se establece entre los 31-40 años, donde el porcentaje de las mujeres (64.1%) es casi el doble que el de los hombres (35.9), mientras que a la edad de >50 años, esta proporción se invierte, a favor de los hombres. Por otra parte la mayoría de los hombres presenta edades entre los 41-50 años. Estos datos se muestran coincidentes con los encontrados en otro trabajo dónde se apunta, como justificación de estos resultados, a un posible abandono de la profesión sanitaria por parte de la mujer sobre todo a ciertas edades y en la enfermería (2) Aparecen más hombres casados que mujeres, mientras que en el grupo de los solteros, la mayoría son mujeres. Como en la variable anterior estos resultados son coincidentes con los ofrecidos por Gala en 1992 (3) En cuanto a la categoría profesional se aprecia que la proporción de mujeres es mayor en las categorías de enfermería, mientras que la proporción de hombres lo es en las categorías médicas. Así por ej., es en la categoría de DUE, dónde se establece la tónica general, la proporción de mujeres es más del doble que la de los hombres, mientras que esta misma proporción se invierte en la categoría de doctor a favor de los hombres. Estos resultados podrían tener su explicación en la influencia de factores de tipo discriminativo que perjudicarían a las mujeres, en beneficio de los hombres, a la hora de acceder a la formación académicoprofesional más cualificada, ( sobre todo en determinados niveles y especializaciones) tales como la preferencia de los padres por los hijos sobre las hijas a la hora de facilitarles estudios, el rol maternal y de ama de casa socialmente asignado y bien visto socialmente para la mujer, que hacen que abandonen antes los estudios, etc. En cuanto a la proporción de hombres y mujeres en las distintas áreas hospitalarias, se sigue la tónica general, si bien se aprecia mayor proporción de mujeres en el área quirúrgica que la que se registra en las demás. Como se verá más adelante, este resultado queda explicado sobre la base de que la proporción de DUE (en la que por otra parte son mayoritarias las mujeres) asignada a quirófanos es mayor.
155

Con relación a la antigüedad profesional, también se sigue la tónica general, apreciándose tan sólo una ligera diferencia en cuanto a que las mujeres presentan una mayor presencia en una antigüedad menor (hasta los 10 años) que los hombres (más de 20 años) Estos resultados quizás estarían en relación con lo que ya se apuntó sobre el abandono de la profesión a ciertas edades por parte de las mujeres y con la más reciente incorporación de la mujer al mundo laboral. Curiosamente la proporción de hombres que no han tenido experiencias con la muerte es algo superior a la de las mujeres, mientras que éstas (en consonancia con lo anterior) superan a los hombres en haber tenido este tipo de experiencias a través de la muerte de familiares y, sobre todo, de amigos. Sin embargo, es mayor la proporción de mujeres que no han trabajado con pacientes terminales, que la de hombres. En cuanto a considerarse creyente religioso o no, aparece un mayor índice de hombres que no se consideran creyentes que en el caso de las mujeres. Esto estaría en concordancia con la opinión popular y los datos sociológicos de que, en general, la mujer es más religiosa (lo que no supone ser creyente) que el hombre. También se consideran las mujeres más practicantes de sus creencias religiosas que los hombres. Coherentemente con estos resultados, las mujeres presentan mayores porcentajes en los niveles más elevados del Inventario de Creencia Religiosa (59.8% en creyente moderado alto, 65.5% en bastante creyente y 58.3% en muy creyente), mientras que los hombres los presentan en los niveles más bajos (63.6% en no-poco creyente, 66.7% en creyente moderado bajo) La ansiedad estado manifestada según el sexo sigue la tónica general, sin embargo, en la ansiedad rasgo los hombres tienden a mostrar mayores porcentajes que las mujeres en los niveles elevados (57.6% en ansiedad moderada alta y 68.6% en mucha ansiedad versus 42.4% y 31.4% respectivamente en las mujeres) Estos resultados parecen contradecir la opinión popular de que las mujeres son más ansiosas que los hombres y no están de acuerdo con los trabajos que indican que las mujeres suelen
156

obtener puntuaciones más elevadas que los hombres, tanto en ansiedad rasgo como estado (4) pero la aparente contradicción se salva si recordamos que estamos hablando de una muestra de mujeres muy particular – y como tal muy “sesgada” respecto al total del colectivo femenino- en efecto, en nuestro caso todas las mujeres tienen estudios superiores y, en este caso, la diferencia con los hombres en rasgos y actitudes se minimizan concordando más por estatus y profesión que por sexo, según nos recuerda la Psicología Diferencial (Tyler, Maccoby, Sherman, etc. –5,6,7-) En cuanto a la ansiedad ante la muerte en función del sexo se sigue la tónica general: las mujeres manifiestan niveles similares a los hombres. Estos resultados vienen a confirmar lo comentado antes respecto a la homogeneización de las actitudes entre sexos a medida que aumenta el nivel académico/profesional y de igual modo parecen contradecir los resultados de los trabajos en los que aparece una mayor ansiedad ante la muerte en las mujeres y que no controlan esta variable académico/profesional como los de Joung y Gilliland (8,9)

6.2.2. EDAD: Tónica General: < 30 años 31-40 años 41-50 años > 50 años TOTAL: 332 24 162 123 23 7.2 48.8 37.0 6.9 % % % %

157

GRÁFICO 3

ANALISIS DE LOS RASGOS PSICOSOCIALES GENERALES DE LA MUESTRA:

EDAD

> 50 AÑOS 23 6.9% 41-50 AÑOS 123 37%

< 30 AÑOS 24 7,2 %

31-40 AÑOS 187 56.2%

N=332

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Tabla 6: Resultados según los subgrupos muestrales por “Edad”.
< 30 AÑOS N % 24 7.2 11 7.6 13 7.0 XX XX XX XX XX XX XX XX 15 25.0 9 3.7 0 0 12 34.3 0 0 7 3.8 5 12.5 7 8.5 2 2.7 6 5.5 22 25.3 2 1.3 0 0 7 4.2 12 8.4 5 21.7 18 6.9 6 8.7 18 6.5 6 12.0 6 12.2 7 5.1 6 5.8 4 5.3 5 7.5 8 9.0 5 7.7 2 5.7 2 7.1 9 8.8 3 4.0 6 7.6 4 8.7 2 4.2 17 9.9 5 5.0 0 0 5 16.1 4 10.3 6 6.2 7 6.1 2 4.2 31-40 AÑOS N % 162 48.8 58 40.0 104 55.6 XX XX XX XX XX XX XX XX 29 48.3 124 50.4 16 38.1 14 40.0 14 42.4 102 56.0 16 40.0 36 43.9 40 54.1 56 50.9 56 64.4 96 61.9 9 10.3 62 37.3 88 61.5 12 52.2 127 48.5 35 50.7 135 48.4 26 52.0 22 44.9 78 56.5 39 37.9 29 38.1 39 58.2 45 50.6 27 41.5 14 40.0 12 42.9 47 46.1 41 53.9 41 51.9 21 45.6 26 54.2 87 50.6 45 45.0 4 33.3 15 48.4 23 59.0 51 52.5 52 45.2 21 43.8 41-50 AÑOS N % 123 37.0 62 42.8 61 32.6 XX XX XX XX XX XX XX XX 10 16.7 98 39.8 22 52.4 8 22.8 14 42.4 62 34.1 17 42.5 36 43.9 26 35.1 42 38.1 9 10.3 54 34.9 59 67.8 76 45.8 42 29.4 5 21.7 97 37.0 25 36.3 105 37.6 16 32.0 19 38.8 46 33.3 46 44.7 37 48.7 21 31.3 32 36.0 26 40.0 16 45.7 12 42.9 38 37.3 27 35.5 27 34.2 18 39.1 17 35.4 57 33.1 44 44.0 5 41.7 9 29.0 12 30.7 36 37.1 50 43.5 15 31.3 >50 AÑOS N % 23 6.9 14 9.6 9 4.8 XX XX XX XX XX XX XX XX 6 10.0 15 6.1 4 9.5 1 2.9 5 15.2 11 6.1 2 5.0 3 3.7 6 8.1 6 5.5 0 0 3 1.9 19 21.9 21 12.7 1 0.7 1 4.4 20 7.6 3 4.3 21 7.5 2 4.0 2 4.1 7 5.1 12 11.6 6 7.9 2 3.0 4 4.4 7 10.8 3 8.6 2 7.1 8 7.8 5 6.6 5 6.3 3 6.6 3 6.2 11 6.4 6 6.0 3 25.0 2 6.5 0 0 4 4.2 6 5.2 10 20.7

Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPECTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS Si FAMILIARES SI AMIGOS NO SI TRAB. CON PAC. TERM. NO TRAB. CON PAC. TERM. SI ES CREYENTE REELIG. NO ES CREYENTE RELIG. NO PRACTICANTE PRACTIC. MODERADO SI PRACTICANTE NADA ANS. R. POCA ANS. R. MODERADA BAJA ANS. R. MODERADA ALTA ANS. R. MUCHA ANSIEDAD R. NADA ANS. E. POCA ANS. E. MODERADA BAJA ANS. E. MODERADA ALTA ANS. E. MUCHA ANSIEDAD E. NADA/POCA ANS. M. MODERADA BAJA ANS. M. MODERRADA ALTA ANS. M. MUCHA ANSI. MUERTE NO/POCO CREY. RELIG. CR. MODERADO BAJO CR. MODERADO ALTO BASTANTE CRE. RELIG. MUY CREYENTE RELIG.

TOTAL 332 145 187 XX XX XX XX 60 246 42 35 33 182 40 82 74 110 87 155 87 166 143 23 262 69 279 50 49 138 103 76 67 89 65 35 28 102 76 79 46 48 172 100 12 31 39 97 115 48

ESTADÍSTICO χ2=9.16 * p=0.02727753

χ2=36.46 p=0.0000006 χ2=60.16 p=0.0000000

* *

χ2=5.41 p=0.49226387 χ2=168.74 p=0.0000060 χ2=41.54 p=0.0000000 *

*

χ2=1.17 p=0.76131110 χ2=3.02 p=0.38810727 χ2=13.68 * p=0.03338960 χ2=9.25 p=0.68171703

χ2=3.37 p=0.99227163

χ2=13.13 p=0.15659776

χ2=27.52 * p=0.00650036

*

χ2 significativa. N.C. 95 %.

159

Como vimos en la tónica general la edad predominante se establece entre los 31-40 años, seguida muy de cerca de los 4150 años, lo que nos refleja que el personal sanitario de la muestra, en líneas generales, tiene una edad media. Como también hemos visto, la muestra de mujeres, en general, es más joven que la de los hombres. Las mujeres presentan porcentajes más elevados en edad hasta los 40 años, y los hombres a partir de esta edad. Este resultado, como ya se indicó anteriormente, podría estar explicado sobre la base del abandono de la profesión sanitaria por parte de la mujer al llegar a determinada edad y por el más reciente acceso de la mujer a ciertos niveles profesionales. Como es de esperar el grupo de los solteros es más joven que el de los casados, resultados socialmente explicables y coincidentes con otros estudios llevados a cabo con personal sanitario (10) En cuanto a la categoría profesional, sobre todo en la clase médica se observa que conforme la categoría profesional requiere mayor especialización ésta aparece a edades más elevadas puesto que exige más tiempo de preparación. Así por ej. las categorías de doctor y médico especialista no aparecen en la edad anterior a los 30 años, donde la mayoría son médicos no especialistas y, sin embargo, presentan sus mayores porcentajes entre los 41-50 años. Los DUE presentan su mayor proporción en la edad de 3140 años. En el caso de los ATS se da una disminución muy notable a edades anteriores a los 30 años y superiores a los 50 años, lo que tendría su explicación en la tendencia a la extinción de esta categoría sanitaria a partir de que dejó de estudiarse siendo sustituida por la de DUE, lo que explicaría que el grueso de los ATS que aún queda se establezca en una edad media, descendiendo los niveles en las edades inferiores. En la distribución de la hospitalarias según la edad porcentajes de sanitarios con mayores de 50 años (edades, anterior correlacionaban con muestra en las diferentes áreas se observa que hay mayores edades entre los 31-40 años y que como se vio en la variable las categorías que requerían
160

especialización) en el área quirúrgica que en las restantes. La explicación de estos resultados podría estar, en relación con lo referido antes y sobre la base de que esta área hospitalaria requiere mayor cantidad de personal especializado que las restantes. En cuanto a la antigüedad profesional, aunque la tónica general se establece entre los 11-20 años, se aprecian unos resultados lógicos: Los más jóvenes presentan una antigüedad profesional menor que los de edad más avanzada. La experiencia personal con la muerte de familiares, se presenta mayoritariamente entre los 41-50 años de edad; con la de amigos entre los 31-40 años, y el no haber tenido este tipo de experiencias antes de los 30 años. Estos resultados son socialmente lógicos: por una parte; la probabilidad de tener experiencias de este tipo aumenta con la edad, con lo que a edades tempranas es poco probable haber tenido experiencias con la muerte y, por otra, los familiares de la misma edad y el grupo de amigos, en general, suelen envejecer al mismo tiempo que el sujeto, pero el resto de los familiares suelen hacerlo antes, con lo que la probabilidad de experiencias con la muerte de éstos aumenta con la edad. En la consideración de ser o no creyente religioso, se observa que hasta los 40 años hay un mayor porcentaje que no se considera creyente con respecto a otras edades mayores, mientras que a partir de los 41 años la proporción que se considera creyente religioso aumenta significativamente. En relación coherente con estos resultados se observa que a medida que aumenta la edad, aumenta el grado de la traducción a la práctica de dichas creencias. Estos resultados parecen coincidir con la opinión popular que dice que con la edad la persona se hace más religiosa (lo que no tiene porque suponer mayor grado de creencia dogmática) También en relación con esto y según los resultados obtenidos en el Inventario de Creencia religiosa, se observa que a medida que aumenta la edad aumenta el grado de creencia ( entre los que tienen menos de 30 años la proporción mayor se muestra nada-poco creyente; la mayoría de los que tienen 31-40 años se muestra creyente moderadamente bajo;
161

entre los 41-50 años se muestra bastante creyente y a partir de los 50 años muy creyente.) Todo ello vendría a sugerir que no sólo la edad acerca a la persona a una actitud religiosa de tipo social, sino que además, la edad también sería un factor influyente en el grado de interiorización o creencia del dogma religioso que se profesa. En cuanto a la ansiedad rasgo y la ansiedad estado, los resultados obtenidos no evidencian diferencias significativas sobre la tónica general de la muestra...No obstante ello, sí se aprecia una prevalencia de elevada ansiedad (moderadamente alta y mucha) en los mayores de 50 años, lo cual será comentado cuando se analicen las puntuaciones de la Escala STAI-"R"- puesto que los datos científicos -según la literatura al respecto- son contradictorios. Por último, en lo referente a la ansiedad ante la muerte, se observa una mayor prevalencia de las personas mayores de 50 años en el nivel de mucha ansiedad ante la muerte, lo que vendría a apuntar cierta contradicción con los resultados de los trabajos que no encontraron relación entre la variable edad y este tipo de ansiedad (11-13), sin embargo el bajo N de la muestra en este nivel de edad no nos permite ser muy contundentes al respecto.

6.2.3. ESTADO CIVIL: Solteros versus Casados. (Se han eliminado por ofrecer un "N" no significativo los subgrupos de los viudos, el de los separados y divorciados). Tónica General: Casados Solteros TOTAL: 307 246 61 80.1 % 19.9 %

162

GRÁFICO 4

ANALISIS DE LOS RASGOS PSICOSOCIALES GENERALES DE LA MUESTRA:

ESTADO CIVIL

SOLTEROS

61 19,9%

CASADOS

246 80,1%

N=307

163

Tabla 7: Resultados según los subgrupos muestrales por “Estado Civil”.
HOSP. PUERTA DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPECIALISTA MÉDICO ESPECIALISTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI, FAMILIARES SI, AMIGOS NO SI TRABAJA CON P. TERMIN NO TRABAJA CON P. TERMI SI ES CREYENTE RELIGIOSO NO ES CREYENTE RELIG. NO PRACTICANTE PRACTICANTE MODERADO SI PRACTICANTE NADA ANSIEDAD RASGO POCA ANSIEDAD RASGO MODERADA BAJA ANS. R. MODERADA ALTA ANS. R. MUCHA ANSIEDAD RASGO NADA ANSIEDAD ESTADO POCA ANSIEDAD ESTADO MODERADA BAJA ANS. E. MODERADA ALTA ANS. E. MUCHA ANSIEDAD ESTADO NADA/POCA ANS. MUERTE MODERADA BAJA ANS. M. MODERADA ALTA ANS. M. MUCHA ANSIEDAD MUERTE NO/POCO CREY. RELIGIOSO CREY. MODERADO BAJO CREY. MODERADO ALTO BASTANTE CREYENTE MUY CREYENTE RELIGIOSO SOLT. N % 61 19.8 16 12.2 45 25.6 15 29 10 6 XX XX 4 15 8 29 5 15 15 19 31 20 10 29 26 6 44 16 54 7 8 25 23 9 11 18 14 5 6 10 15 22 8 10 30 20 1 6 7 14 21 13 62.5 19.0 9.3 28.6 XX XX 9.8 46.9 26.7 16.9 15.7 20.2 21.7 18.2 36.0 14.6 12.0 18.8 19.4 31.6 18.3 24.2 20.7 15.9 18.2 19.7 23.2 15.8 17.5 22.0 22.6 17.9 26.1 10.2 20.8 29.7 20.5 21.7 19.2 21.3 9.1 22.2 21.2 15.6 19.6 27.1 CASAD. N % TOTAL ESTADÍSTICO 246 80.1 307 115 87.8 131 χ2= 7.59 * 131 74.4 176 p=0.00585520 Correcc.Yates. 9 37.5 24 χ2=36.46 * 124 81.0 153 p=0.000006 98 90.7 108 15 71.4 21 XX XX XX XX XX XX 37 90.2 41 χ2=19.50 * 17 53.1 32 p=0.00062601 22 73.3 30 143 83.1 172 27 84.3 32 59 79.8 74 χ2=0.33 54 78.3 69 p=0.84939409 85 81.8 104 55 64.0 86 χ2=19.67 * 117 85.4 137 p=0.00005366 73 88.0 83 125 81.2 154 χ2=1.76 108 80.6 134 p=0.41503095 13 68.4 19 196 81.7 240 χ2=0.80 50 75.8 66 p=0.37036989 Correcc.Yates. 207 79.3 261 χ2=0.28 37 84.1 44 p=0.59635656 Correcc.Yates. 36 81.8 44 χ2=0.64 102 80.3 127 p=0.72788378 76 76.8 99 48 84.2 57 χ2=1.40 52 82.5 63 p=0.84375039 64 78.0 82 48 77.4 62 23 82.1 28 17 73.9 23 χ2=10.85 * 88 89.8 98 p=0.02827856 57 79.2 72 52 70.3 74 31 79.5 39 36 78.3 46 χ2=1.06 126 80.8 156 p=0.78661443 74 78.7 94 10 90.9 11 21 77.8 27 χ2=2.74 26 78.8 33 p=0.60235507 76 84.4 90 86 80.4 107 35 72.9 48

*

χ2 SIGNIFICATIVO. N.C. 95 %.
164

Como se vio anteriormente, en el grupo de los casados hay mayor proporción de hombres mientras en el grupo de los solteros la mayoría son mujeres (la explicación más simple hay que buscarla en la variable edad dado que las mujeres son más jóvenes, en esta muestra, que los hombres) En la edad, como también se comentó anteriormente, resulta lógico que los solteros sean más jóvenes (la proporción mayor se da en los menores de 30 años) que los casados (la proporción mayor se da entre los 41-50 años) lo cual fundamenta también lo dicho en el párrafo anterior En cuanto a la categoría profesional, la de médico es la que presenta una mayor proporción de solteros (46.9% de médicos no especialistas y un 26.7% de médicos especialistas), siendo la de doctor la que mayor porcentaje de casados resulta (90.2%) La explicación de estos resultados viene en la lógica de las relaciones, ya comentadas, que se dan entre edad, estado civil y especialización profesional. En cuanto a la antigüedad profesional, mientras en la tónica general se establece la mayoría entre los 11-20 años, la proporción de solteros es mayor en la antigüedad hasta 10 años, mientras que la de casados lo es en la antigüedad de más de 20 años. La explicación de estos resultados es obvia: los solteros suelen ser más jóvenes y lógicamente los más jóvenes también suelen tener, en general, menor antigüedad profesional. Referente a la experiencia personal con la muerte, se aprecia que este tipo de experiencias es más propio de personas casadas que de solteras. Pero al igual que la variable anterior, la explicación de este dato está en función de la edad. En la misma línea de explicación está el resultado que evidencia que, entre los solteros, el índice de los que no ha trabajado con pacientes terminales es mayor que el de los casados.

165

En cuanto a considerarse o no creyente religioso, mientras la tónica general se establece en sí considerarse creyente (y de hecho esto es lo mayoritario en ambos estados civiles), en el grupo de los casados tiende a aparecer un mayor porcentaje dentro de lo minoritario de los no creyentes. Pero, por otra parte, se aprecia un fenómeno desde hace unos pocos años, que podría estar participando en la explicación de estos resultados: y es que la gente comienza a distinguir entre tener una creencia religiosa (que sé vivencia y se practica en mayor o menor grado) y la religiosidad nominativa (participar de una religión por presión social o sin participar de ella haberla adoptado por herencia cultural) La consecuencia de todo ello puede estar relacionada con la edad, y como corolario, con estar casado. Pasando a otro tema, en general, los casados manifiestan niveles de ansiedad rasgo y estado más bajos que los solteros. La explicación de estos resultados está, como indica la literatura al respecto, sobre la base de la satisfacción de necesidades de diversos tipos (emocionales, de hogar, etc.), que proporciona la situación de estar casado a diferencia de la soltería, situación que también ofrece un mayor apoyo social que permite amortiguar y afrontar mejor el estrés y disminuir la ansiedad (14-17) Por último, indicar que los casados presentan índices de ansiedad ante la muerte similares a los solteros. Estos resultados se muestran avalados por los encontrados en otros trabajos que no encuentran relación significativa entre este tipo de ansiedad y el estado civil (18,19) 6.2.4. NIVEL ACADEMICO Y PROFESIONAL: (Se ha incluido por ofrecer un "N" no significativo el subgrupo MIR en el de los Médicos no especialistas) Tónica General: Doctor Médico no especialista Médico especialista D.U.E. A.T.S. TOTAL: 333
166

42 36 33 182 40

12.6 10.8 9.9 54.7 12.0

% % % % %

GRÁFICO 5

ANALISIS DE LOS RASGOS PSICOSOCIALES GENERALES DE LA MUESTRA:

NIVEL ACADÉMICO Y PROFESIONAL

A.T.S. 40

DOCTOR

12%

42 12,6%

MEDICO NO ESPECIALISTA

36 10.8%
MEDICO ESPECIALISTA

D.U.E. 182

54%

33 9.9%

N=333

167

Tabla 8: Resultados según los subgrupos muestrales por “Nivel Académico y Profesional”.
DOCT. MÉDICO NO ESPTA N % 36 10.8 24 16.4 12 6.4 12 50.0 14 8.6 8 6.5 1 4.4 15 24.6 17 6.9 XX XX XX XX XX XX XX XX XX XX 8 9.8 1 1.4 18 16.2 24 27.3 11 7.1 0 0 17 10.2 13 9.1 6 26.1 28 10.6 8 11.6 28 10.0 7 13.7 6 12.2 14 10.2 10 9.7 4 6.8 10 17.0 7 7.9 9 13.6 6 17.1 1 3.6 10 11.4 5 6.6 11 13.8 9 19.5 3 6.1 21 12.2 11 11.0 1 8.3 4 12.5 5 12.8 12 12.4 11 9.6 4 8.3 MÉDICO ESPTA N 33 20 13 0 14 14 5 8 22 XX XX XX XX XX 9 8 14 12 11 10 17 14 2 25 8 25 8 5 13 8 6 6 10 7 3 2 10 9 6 5 7 20 5 1 4 6 10 8 4 % 9.9 13.7 7.0 0 8.6 11.4 21.7 13.1 8.9 XX XX XX XX XX 11.0 10.8 12.6 13.6 7.1 11.5 10.2 9.7 8.7 9.5 11.6 9.0 15.7 10.2 9.4 7.8 10.2 10.2 11.2 10.6 8.6 7.1 11.4 11.8 7.4 10.9 14.3 11.7 5.0 8.3 12.5 15.4 10.3 7.0 8.3 D.U.E. N 182 55 127 7 102 62 11 29 143 XX XX XX XX XX 43 46 58 32 98 50 87 85 10 150 31 156 24 29 76 56 36 32 48 36 16 16 57 37 51 21 21 99 56 6 16 22 48 68 27 % 54.7 37.7 67.8 29.2 63.0 50.4 47.8 47.5 58.2 XX XX XX XX XX 52.3 62.1 52.3 36.4 63.2 57.5 52.4 59.0 43.5 57.1 44.9 55.9 47.0 59.2 55.0 54.4 61.0 54.2 53.9 54.5 45.7 57.1 64.7 48.7 63.8 45.7 42.8 57.6 56.0 50.0 50.0 56.4 49.5 59.1 56.3 A.T.S. N 40 18 22 5 16 17 2 5 27 XX XX XX XX XX 9 12 7 12 15 13 21 15 4 30 10 34 6 6 17 12 9 0 12 4 5 8 0 9 4 5 9 13 15 3 3 4 14 16 3 % 12.0 12.3 11.8 20.8 9.9 13.8 8.7 8.2 11.0 XX XX XX XX XX 11.0 16.2 6.3 13.6 9.7 14.9 12.7 10.4 17.4 11.4 14.5 12.2 11.8 12.2 12.4 11.6 15.2 0 13.5 6.1 14.3 28.6 0 11.8 5.0 10.9 18.4 7.5 15.0 25.1 9.4 10.3 14.4 13.9 6.3 TOTAL 333 146 187 24 162 123 23 61 246 XX XX XX XX XX 82 74 111 88 155 87 166 144 23 263 69 279 51 49 138 103 59 59 89 66 35 28 88 76 80 46 49 172 100 12 32 39 97 115 48 ESTADÍSTICO χ2=35.96 p=0.0000029 χ2=60.16 p=0.00000 * *

Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPECTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI, familiares SI, amigos NO SI trabaja con paciente termin. NO trabaja con paciente term. SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practicante MODERADO SI practicante NADA ansiedad RASGO POCA ansiedad RASGO MODERADA BAJA ans.RAS MODERADA ALTA ans. RA MUCHA ansiedad RASGO NADA ansiedad ESTADO POCA ansiedad ESTADO MODERADA BAJA ans.EST MODERADA ALTA ans. EST MUCHA ansiedad ESTADO NADA//POCA ans. Muerte MODERADA BAJA ans. M MODERADA ALTA ans. M MUCHA ansiedad Muerte NO/POCO creyente religioso Crey. MODERADO BAJO Crey. MODERADO ALTO BASTANTE crey. Religioso MUY creyente religioso

N 42 29 13 0 16 22 4 4 37 XX XX XX XX XX 13 7 14 8 20 14 24 17 1 30 12 36 6 3 18 17 4 11 12 10 5 1 11 16 8 6 9 19 13 1 5 2 13 12 10

% 12.6 19.9 7.0 0 9.9 17.9 17.4 6.6 15.0 XX XX XX XX XX 15.9 9.5 12.6 9.1 12.9 16.1 14.5 11.8 4.3 11.4 17.4 12.9 11.8 6.2 13.1 16.5 6.8 18.6 13.5 15.2 14.3 3.6 12.5 21.1 10.0 13.0 18.4 11.0 13.0 8.3 15.6 5.1 13.4 10.4 20.8

χ2=19.50 * p=0.00062601

χ2=16.26 * p=0.03884498 χ2=47.54 p=0.000000 χ2=9.36 p=0.31268181 χ2=3.73 p=0.44318466 χ2=3.17 p=0.52914047 χ2=3.40 p=0.90674240 χ2=11.21 p=0.79632009 *

χ2=26.78 * p=0.04394873

χ2=15.62 p=0.20935617

χ2=11.93 p=0.74862125

*

χ2 SIGNIFICATIVO. N.C. 95 %.

168

Como ya se vio anteriormente, la proporción de hombres en las categorías médicas es superior a la de las mujeres, y éstas superan a los hombres en las categorías de enfermería. La posible explicación de estos resultados ya se explicó, sobre la base de factores discriminativos en perjuicio de las mujeres que estarían influyendo en mayores posibilidades de acceder a estudios superiores que posteriormente posibilitarían el desempeño de determinados puestos de trabajo especializado, en el caso de los varones -al menos en esas cohortes de edadOtro aspecto y su posible explicación, comentado antes, es el concerniente a la edad en relación con la categoría profesional, observándose que a medida que ésta es más elevada (lo que requiere mayor tiempo para obtener una cualificación profesional) la edad también se eleva; (por ejemplo doctor, médico especialista), mientras que las proporciones mayores de las que no requieren tanta especialización (médico no especialista, por ej. y MIR) se presentan a edades más tempranas. Como puede apreciarse, en virtud de lo anterior, incluso en algunas edades no hay representación de determinadas categorías profesionales (doctores y médicos especialistas en los menores de 30 años) y en otros casos la representación no es apenas significativa (médicos no especialistas en mayores de 50 años) En cuanto al estado civil predominante en las distintas categorías profesionales, (como también se ha comentado) se observa que la proporción de solteros en las categorías de médico y, en menor medida en la de médico especialista, es superior a la de casados, presentándose éstos en mayor medida en los doctores (la correlación con la edad es obvia) En cuanto a la distribución de categorías profesionales en las diferentes áreas hospitalarias contempladas, se observa que la proporción de D.U.E. y ATS. asignada al área quirúrgica, es mayor con relación a la tónica general, así como la de doctores. La explicación de esto podría estar sobre la base de que esta área podría ser de las que requiriera más personal sanitario especializado. De hecho aquí también se encuentran las Especialidades Quirúrgicas.
169

Con relación a la categoría profesional y la antigüedad profesional, los resultados muestran que las categorías con mayor antigüedad son las de doctor y ATS, y la que presenta menor antigüedad profesional es la de médico no especialista. Esta evidencia es lógicamente explicable dado que en general a la actividad laboral se accede en el momento que se dispone de la titulación mínima (médicos sin especialidad) que lo permita, mientras que a otras categorías profesionales se llega ya estando tiempo trabajando en la profesión, con lo cual cuando se accede a ellas ya se dispone de una antigüedad profesional mayor. Sin embargo, el caso de los ATS es un caso atípico en cuanto a que, como ya se vio, esta categoría sanitaria, en la que ya no existe formación está siendo absorbida por la de D.U.E. por lo que los ATS que aún están ejerciendo suelen ser personas mayores y disponen, por tanto, de una antigüedad profesional mayor. En lo tocante a haber tenido o no experiencias personales con la muerte, por categorías se sigue la tónica general de la muestra excepto en el grupo de los médicos no especialistas que presentan mayores porcentajes en no haber tenido este tipo de experiencias (lo cual también se explica en base a la poca antigüedad profesional puesto que las posibilidades de esta experiencia aumentan con la edad y la antigüedad profesional) En cuanto a la oportunidad de haber trabajado con pacientes terminales, las diferentes categorías profesionales sanitarias siguen la tónica general. En la relación de considerarse o no creyente religioso se aprecia que todas las categorías mantienen la tónica general de considerarse mayoritariamente creyentes religiosos; igual sucede con la consideración del grado de práctica de dichas creencias que se establece en un nivel moderado. En cuanto al grado de creencia religiosa dependiendo de la categoría profesional, se evidencia, de acuerdo a las puntuaciones obtenidas en el Inventario de Creencia Religiosa, que la tónica general se establece en un nivel de "bastante creyente", a excepción de los médicos especialistas que muestran un nivel moderado bajo y los doctores que se muestran muy creyentes de forma mayoritaria.
170

Pasando al análisis de la ansiedad por categorías profesionales, en lo tocante a la ansiedad rasgo (cuya tónica general se establecía en un nivel moderado bajo) se observa un nivel algo más bajo, en el grupo de los D.U.E. que así se convierte en el grupo profesional de menor ansiedad; también se observa que son los médicos no especialistas los que muestran más ansiedad. Por otra parte, en cuanto a la ansiedad estado, la tónica general se establece en poca ansiedad y también en el caso de los médicos no especialistas se encuentra que éstos puntúan más en mucha ansiedad. (Estos resultados podrían tener una explicación sobre la base de la escasa experiencia profesional de los médicos no especialistas, ya que suelen estar en condición de estudiantes en especialización (M.I.R.) y, muchos de ellos en urgencias y guardias. Esta explicación la avalan las evidencias encontradas en otros trabajos en los que los estudiantes y profesionales con escasa experiencia manifestaban más ansiedad rasgo y estado que los profesionales consolidados, tanto en la clase médica como en la de enfermería (20-22) De hecho, Ramos y García (23) dicen textualmente: (influyen en la ansiedad ante la muerte) "la experiencia y número de años trabajados como médico y enfermera (más ansiedad en los novatos que en los veteranos)" Por último, en cuanto a la ansiedad ante la muerte los médicos especialistas junto a los doctores y ATS conforman los grupos que muestran menor índice (nada-poca ansiedad) que la tónica general (ansiedad moderada alta) Estos resultados podrían tener su explicación en el hecho de una mayor habituación y adaptación al hecho de la muerte por parte de estos profesionales que presentan también mayor antigüedad profesional. Estos resultados están en contradicción con los encontrados en otros trabajos que sugieren que no hay relación entre ansiedad ante la muerte y el ser profesional sanitario (24-26), y por otra parte, estarían en consonancia con los que si han encontrado relación entre estas dos variables aparte de los antes citados en el párrafo anterior (27-29)

171

6.2.5. AREA HOSPITALARIA DE TRABAJO: Tónica General: Área médica 82 Área quirúrgica 74 Otras áreas 111 TOTAL: 267 30.7 % 27.7 % 41.6 %

172

GRÁFICO 6

ANALISIS DE LOS RASGOS PSICOSOCIALES GENERALES DE LA MUESTRA:

AREAS HOSPITALARIAS DE TRABAJO

OTRAS

MEDICA

111 41.6%

82 30,7%

QUIRURGICA

74 27,7%

N=267

173

Tabla 9: Resultados según los subgrupos muestrales por “Área Hospitalaria de Trabajo".
MÉDICA N % 82 30.7 39 34.8 43 27.7 7 46.7 36 27.3 36 34.6 3 20.0 15 30.6 59 29.8 13 38.2 8 29.6 9 29.0 43 29.3 9 32.1 XX XX XX XX XX XX 26 37.7 37 29.4 19 27.1 46 33.9 33 28.2 3 21.4 65 31.4 17 28.8 68 29.8 14 37.8 12 31.6 39 34.2 21 24.7 19 38.0 21 37.5 16 23.2 15 27.8 7 29.2 13 56.5 21 25.3 22 36.1 15 22.4 11 34.4 16 37.2 42 30.7 22 27.9 2 25.0 9 39.1 9 27.3 22 30.1 32 34.0 10 23.3 QUIRÚRG N % 74 27.7 27 24.1 47 30.4 2 13.3 40 30.3 26 25.0 6 40.0 15 30.6 54 27.3 7 20.6 1 3.7 8 25.8 46 31.3 12 42.9 XX XX XX XX XX XX 17 24.6 41 32.5 16 22.9 38 27.9 32 27.4 4 28.6 62 29.9 11 18.6 69 30.3 4 10.8 10 26.3 31 27.2 31 36.5 15 30.0 11 19.6 22 31.9 19 35.2 4 16.6 6 26.1 24 28.9 18 29.5 20 29.8 5 15.6 10 23.3 38 27.7 23 29.1 3 37.5 3 13.0 6 18.1 16 22.0 31 33.0 17 39.5 OTRAS N % 111 41.5 46 41.1 65 41.9 6 40.0 56 42.4 42 40.4 6 40.0 19 38.8 85 42.9 14 41.2 18 66.7 14 45.2 58 39.4 7 25.0 XX XX XX XX XX XX 26 37.7 48 38.1 35 50.0 52 38.2 52 44.4 7 50.0 80 38.7 31 52.6 91 39.9 19 51.4 16 42.1 44 38.6 33 38.8 16 32.0 24 42.9 31 44.9 20 37.0 13 54.2 4 17.4 38 45.8 21 34.4 32 47.8 16 50.0 17 39.5 57 41.6 34 43.0 3 37.5 11 47.9 18 54.6 35 47.9 31 33.0 16 37.2

Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPCTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI familiares SI amigos NO SI trab. con pac..termin NO trab. con pac. term SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practic MODERADO SI practicante NADA ansiedad R POCA ansiedad R MODERADA BAJA R MODERADA ALTA R MUCHA ansiedad R NADA ansiedad E POCA ansiedad E MODERADA BAJA E MODERADA ALTA E MUCHA ansiedad E NADA /POCA ans. M MODERADA BAJA M MODERADA ALTA MUCHA NO/POCO crey. Relig. Cr. MODER. BAJO Cr. MODER. ALTO BASTANTE creyente MUY crey. Religioso

TOTAL 267 112 155 15 132 104 15 49 198 34 27 31 147 28 XX XX XX 69 126 70 136 117 14 207 59 228 37 38 114 85 50 56 69 54 24 23 83 61 67 32 43 137 79 8 23 33 73 94 43

ESTADÍSTICO χ2=1.98 p=0.37175973 χ2=5.41 p=0.49226387

χ2=0.33 p=0.84939409 χ2=16.26 * p=0.03884498

χ2=5.13 p=0.27393889 χ2=1.91 P=0.75259015 χ2=4.36 p=0.11286214 χ2=6.04 p=0.4887677 χ2=3.19 p=0.52649467 χ2=9.57 p=0.29652748

χ2=15.40 p=0.05189758

χ2=1.64 p=0.94939554

χ2=12.81 p=0.11846151

* χ2 significativa. N.C. 95 %.

174

En la tabla 9 vemos como en cuanto al sexo, la distribución por áreas hospitalarias sigue la tónica general. En lo que respecta a la edad, se aprecia que hay una mayor proporción de jóvenes (menores de 30 años) en el área médica y de mayores de edad (más de 50 años) en el área quirúrgica. Como ya se comentó estos resultados podrían tener explicación en el hecho de que el área quirúrgica (con sus especialidades) necesitaría una dotación de personal más especializado, lo cual está en estrecha relación con la edad. En lo referente a la antigüedad profesional que tiene el personal que hay en las diferentes áreas hospitalarias, se sigue la tónica general excepto en el caso del grupo de otras áreas donde se registra la mayor proporción de personas con la mayor antigüedad (más de 20 años) De todos modos, hay que considerar que si la distribución en las áreas más relevantes para este estudio (médica y quirúrgica) sigue la tónica general, esta excepción no es muy significativa. También en las variables experiencia personal con la muerte y haber trabajado con pacientes terminales se sigue la tónica general en este caso. En cuanto a considerarse o no creyente religioso, se observa que sobre la tónica general de considerarse creyente aparece una relativa mayoría que no se considera creyente en el grupo de otras áreas. Esto, podría tener su explicación en la hetereogeneidad y diversidad de personas que componen el total de las áreas que aglutinan este grupo (de todos modos es un subgrupo poco significativo numéricamente) Por otra parte, la tónica general evidenciaba que la muestra general se considera moderadamente practicante de sus creencias religiosas, resultando que los que se consideran más practicantes son los del área quirúrgica (donde están las categorías de una alta especialización profesional)

175

En lo tocante a la ansiedad rasgo, la tónica general se establece en un nivel de ansiedad moderada baja, encontrándose los niveles más bajos en el área médica y los más elevados en el grupo de otras áreas. Por otra parte la tónica general en ansiedad estado es de poca, observándose en el área médica un 56.5% que no presenta ansiedad y un 34.4% que muestra mucha. Por último en relación con la ansiedad ante la muerte se sigue la tónica general de ser moderada baja en todas las áreas. 6.2.6. ANTIGÜEDAD PROFESIONAL: Tónica General: Hasta 10 años 11.20 años Más de 20 años TOTAL: 330 88 155 87 26.7 % 47.0 % 26.4 %

176

GRÁFICO 7

ANALISIS DE LOS RASGOS PSICOSOCIALES GENERALES DE LA MUESTRA:

ANTIGÜEDAD PROFESIONAL

MAS DE 20 AÑOS 87 26,4%

HASTA 10 AÑOS 88 26,7%

DE 11 A 20 AÑOS 155 47,0%

N=330

177

Tabla 10: Resultados según “Antigüedad Profesional”.

los

subgrupos

muestrales

por

Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPCTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI familiares SI amigos NO SI trab. con pac..termin NO trab. con pac. term SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practic MODERADO SI practicante NADA ansiedad R POCA ansiedad R MODERADA BAJA R MODERADA ALTA R MUCHA ansiedad R NADA ansiedad E POCA ansiedad E MODERADA BAJA E MODERADA ALTA E MUCHA ansiedad E NADA /POCA ans. M MODERADA BAJA M MODERADA ALTA MUCHA ans. a muerte NO/POCO crey. Relig. Cr. MODER. BAJO Cr. MODER. ALTO BASTANTE creyente MUY crey. Religioso

HASTA 10 AÑOS N % 88 26.6 36 24.8 52 28.1 22 91.7 56 34.8 9 7.4 0 0 31 50.8 55 22.4 8 19.0 24 68.6 12 36.4 32 17.8 12 30.0 26 31.7 17 23.0 26 23.9 XX XX XX XX XX XX 32 19.6 45 31.3 11 47.8 66 25.4 22 31.9 76 27.4 11 22.0 15 30.6 39 28.7 23 22.3 15 25.9 18 27.3 29 32.6 16 24.2 6 17.6 8 28.6 29 29.0 16 21.1 22 27.5 13 28.9 16 32.7 47 27.8 23 23.0 2 16.7 7 22.6 10 25.6 29 29.8 36 31.9 6 12.6

DE 11 A 20 AÑOS N % 155 46.9 65 44.8 90 48.7 2 8.3 96 59.6 54 44.3 3 13.6 20 32.8 117 47.8 20 47.6 11 31.4 11 33.3 98 54.4 15 37.5 37 45.1 41 55.4 48 44.0 XX XX XX XX XX XX 67 41.1 77 53.5 11 47.8 129 49.6 26 37.7 127 45.8 26 52.0 19 38.8 69 50.7 46 44.7 27 46.6 32 48.5 43 48.3 31 47.0 17 50.0 14 50.0 47 47.0 38 50.0 38 47.5 18 40.0 16 32.7 85 50.3 50 50.0 4 33.3 16 51.6 21 53.8 48 49.5 48 42.5 22 45.8

MÁS DE 20 AÑOS N % 87 26.3 44 30.4 43 23.2 0 0 9 5.6 59 48.3 19 86.4 10 16.4 73 29.8 14 33.4 0 0 10 30.3 50 27.8 13 32.5 19 23.2 16 21.6 35 32.1 XX XX XX XX XX XX 64 39.3 22 15.2 1 4.4 65 25.0 21 30.4 74 26.8 13 26.0 15 30.6 28 20.6 34 33.0 16 27.5 16 24.2 17 19.1 19 28.8 11 32.4 6 21.4 24 24.0 22 28.9 20 25.0 14 31.1 17 34.6 37 21.9 27 27.0 6 50.0 8 25.8 8 20.6 20 20.7 29 25.6 20 41.6

TOTAL 330 145 185 24 161 122 22 61 245 42 35 33 180 40 82 74 109 XX XX XX 163 144 23 260 69 277 50 49 136 103 58 66 89 66 34 28 100 76 80 45 49 169 100 12 31 39 97 113 48

ESTADÍSTICO χ2=2.14 p=0.34374034 χ2=168.74 * p=0.000000

χ2=19.67 * p=0.00005366 χ2=47.54 * p=0.000000

χ2=5.13 p=0.27393889

χ2=31.74 * p=0.00000216 χ2=3.13 p=0.20952842 χ2=0.82 p=0.66323181 χ2=6.16 p=0.18775785 χ2=4.92 p=0.76595208

χ2=3.02 p=0.93325676

χ2=13.87 p=0.17892112

χ2=12.55 p=0.12840616

* χ2 significativa. N.C. 95 %.

178

Como ya se vio, con ocasión de la variable sexo, en el grupo de antigüedad de más de 20 años hay una proporción mayor de hombres. Comentábamos también que esto podría deberse a un posible abandono de la profesión sanitaria por parte de las mujeres. También se comentó anteriormente, que las edades más avanzadas correlacionan positivamente con mayor antigüedad, y los más jóvenes con la menor antigüedad. De igual modo se vio que con una antigüedad menor de 10 años, había un mayor porcentaje de médicos, no especialistas, y que con antigüedad de más de 20 años, la representación mayor la tienen los doctores y los médicos especialistas, no dándose ningún caso de médicos no especialistas (Se comentó la explicación de estos resultados sobre la base de las relaciones que existen entre las variables edad, tiempo de especialización y antigüedad profesional) En la experiencia personal con la muerte, se aprecia que en el grupo de menor antigüedad (hasta los 10 años) un 47.8% no ha tenido este tipo de experiencias y un 31.3% la ha tenido a través de la muerte de amigos; mientras que en el grupo de 11 a 20 años de antigüedad la mayoría han tenido este tipo de experiencia (También se apuntó anteriormente que la explicación de estos datos estaría en función de la relación directa que hay entre las variables edad y antigüedad profesional y la probabilidad de tener estas experiencias) En cuanto a la distribución de las variables áreas hospitalarias y trabaja con paciente terminal en función de la antigüedad profesional, se sigue la tónica general. En general la muestra se considera creyente religiosa, registrándose la proporción mayor (45.8%) en el grupo de antigüedad entre los 11 a 20 años. Por último en relación con la ansiedad rasgo, podemos observar que se sigue la tónica general que establece una ansiedad moderada baja; mientras en ansiedad estado la muestra sigue también la tónica general de poca ansiedad. También se
179

sigue la tónica general en la ansiedad ante la muerte (moderadamente baja) aunque en el grupo de antigüedad de más de 20 años es donde se registra el 50% de los que muestran mucha ansiedad. Las posibles explicaciones y consecuencias de estos resultados en ansiedad, como se verá con ocasión de los comentarios a los resultados de la tabla 15, están en función de las relaciones que pueden darse con la edad y esta variable.

6.2.7. ¿HA TENIDO EXPERIENCIA PERSONAL CON LA MUERTE?: Tónica General: Sí, pérdida de familiares Sí, pérdida de amigos No. TOTAL: 333 166 144 23 49.8 % 43.2 % 6.9 %

180

GRÁFICO 8

ANALISIS DE LOS RASGOS PSICOSOCIALES GENERALES DE LA MUESTRA:

¿HA TENIDO EXPERIENCIA PERSONAL CON LA MUERTE?

SI, familiares 166 49,8%

NO

23 6,9%
SI, amigos

144 43,2%

N=333

181

Tabla 11: Resultados según los subgrupos muestrales atendiendo a si “¿Ha tenido experiencia personal con la muerte?”.
SI Familiares N % 166 49.8 77 52.7 89 47.6 7 29.2 62 38.3 76 61.8 21 91.4 29 47.5 125 50.8 24 57.1 17 47.2 17 51.5 87 47.8 21 52.5 46 56.1 38 51.3 52 46.8 32 36.4 67 43.2 64 73.6 XX XX XX XX XX XX 135 51.3 30 43.4 135 48.4 28 54.9 24 49.0 67 48.6 52 50.5 32 54.2 32 47.8 44 49.4 36 54.5 13 37.1 14 50.0 49 48.0 44 57.9 37 46.3 21 45.7 25 51.0 87 50.6 46 46.0 8 66.7 17 53.1 18 46.2 49 50.5 51 44.3 29 60.4 SI Amigos N % 144 43.2 55 37.7 89 47.6 12 50.0 88 54.3 42 34.1 1 4.3 26 42.6 108 43.9 17 40.5 13 36.1 14 42.4 85 46.7 15 37.5 33 40.2 32 43.2 52 46.8 45 51.1 77 49.7 22 25.3 XX XX XX XX XX XX 112 42.6 32 46.4 124 44.4 20 39.2 23 46.9 61 44.2 44 42.7 25 42.4 30 44.8 37 41.6 28 42.4 16 45.7 13 46.5 45 44.1 30 39.5 36 45.0 20 43.5 18 36.7 74 43.0 48 48.0 4 33.3 12 37.5 19 48.7 42 43.3 55 47.8 16 33.3 NO N 23 14 9 5 12 5 1 6 13 1 6 2 10 4 3 4 7 11 11 1 XX XX XX 16 7 20 3 2 10 7 2 5 8 2 6 1 8 2 7 5 6 11 6 0 3 2 6 9 3 % 6.9 9.6 4.8 20.8 7.4 4.1 4.3 9.9 5.3 2.4 16.7 6.1 5.5 10.0 3.7 5.5 6.4 12.5 7.1 1.1 XX XX XX 6.1 10.2 7.2 5.9 4.1 7.2 6.8 3.4 7.4 9.0 3.1 17.2 3.5 7.9 2.6 8.7 10.8 12.3 6.4 6.0 0 9.4 5.1 6.2 7.9 6.3 TOTAL 333 146 187 24 162 123 23 61 246 42 36 33 182 40 82 74 111 88 155 87 XX XX XX 263 69 279 51 49 138 103 59 67 89 66 35 28 102 76 80 46 49 172 100 12 32 39 97 115 48 ESTADÍSTICO χ2=5.01 p=0.8167128 χ2=41.54 p=0.0000000

Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPCTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI familiares SI amigos NO SI trab. con pac..termin NO trab. con pac. term SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practic MODERADO SI practicante NADA ansiedad R POCA ansiedad R MODERADA BAJA R MODERADA ALTA R MUCHA ansiedad R NADA ansiedad E POCA ansiedad E MODERADA BAJA E MODERADA ALTA E MUCHA ansiedad E NADA /POCA ans. M MODERADA BAJA M MODERADA ALTA MUCHA ans. muerte NO/POCO crey. Relig. Cr. MODER. BAJO Cr. MODER. ALTO BASTANTE creyente MUY crey. Religioso

*

χ2=1.76 p=0.41503095 χ2=9.36 p=0.31268181

χ2=1.91 p=0.75259015 χ2=31.74 * p=0.00000216

χ2=2.16 p=0.33947903 χ2=0.74 p=0.68970256 χ2=0.75 p=0.94532333 χ2=9.78 p=0.28060625

χ2=5.83 p=0.66574990

χ2=5.32 p=0.50319147

χ2=4.81 p=0.77787156

* χ2 significativa. N.C. 95 %.

182

En la relación entre la experiencia personal con la muerte y las variables sexo, estado civil y haber trabajado con paciente terminal no se dan diferencias significativas sobre la tónica general. En cuanto a la edad, como ya vimos, se aprecia que entre los 41-50 años un 61.8% ha tenido experiencias personales con la muerte de familiares y en los mayores de 50 años este porcentaje se eleva al 91.4% (casi la totalidad). Por otra parte entre los que no han tenido experiencias personales con la muerte la proporción mayor se registra entre los más jóvenes (La correlación de esta variable con la edad es obvia) Con motivo del comentario que se hizo de la variable categoría profesional, también pudimos ver que entre los que han tenido experiencias personales con la muerte de familiares, la mayoría son doctores y especialistas, y entre los que no han tenido experiencias personales con la muerte, un 16.7 % son médicos no especialistas. Como ya se apuntó, la explicación de estos resultados puede estar en la línea de que tal experiencia correlaciona con la edad y, por ende, con el mayor nivel profesional. En cuanto a la experiencia personal con la muerte en función de las diferentes áreas hospitalarias se puede observar que se sigue la tónica general de la muestra, a excepción en el área médica dónde la mayoría muestran haber tenido esta experiencia con la muerte de familiares. En la relación existente entre experiencia personal con la muerte y antigüedad profesional se observa, como ya se comentó, que un 73.6% ha tenido esta experiencia con la muerte de familiares y que tan solo un 1% no ha tenido este tipo de experiencias (También se comento la explicación de estos resultados sobre la base de la relación que existe entre edad, antigüedad profesional y probabilidad de tener este tipo de experiencias) En cuanto al hecho de considerarse creyente religioso y el grado de practicar las creencias religiosas que se tengan y su relación con haber tenido experiencias personales con la muerte,
183

los resultados muestran que no se dan diferencias significativas a la tónica general de la muestra. Tampoco se aprecian diferencias significativas en los resultados obtenidos en el Inventario de Creencia Religiosa excepto en el caso de los que han tenido experiencias personales con la muerte de familiares los cuales son el 53.1% de los nada-poco creyentes y, el 60.4 % de los muy creyentes. Como se aprecia, estos resultados son lógicos en cuanto a que la experiencia personal con la muerte no está relacionada con la creencia y práctica religiosa, sino más bien con otro tipo de variables como la edad y las variables ligadas a ella. En la ansiedad rasgo y estado no se aprecian diferencias significativas con relación a la tónica general en función de haber tenido o no experiencias personales con la muerte. Por ultimo en la ansiedad ante la muerte sí se dan diferencias con respecto a la tónica general: En el grupo que ha tenido experiencias personales con la muerte de familiares se da el porcentaje mayor que manifiesta mucha ansiedad y en el grupo de los que no ha tenido este tipo de experiencias nadie presenta mucha ansiedad. Estos resultados se muestran contrarios a los hallados en otros trabajos que no encontraron relación entre ansiedad ante la muerte y experiencias de este tipo y los que vienen a afirmar que las personas que han perdido a allegados manifiestan menos ansiedad ante la muerte (30-32), y coinciden con los que indican un aumento de este tipo de ansiedad en personas que han tenido experiencias personales con la muerte de familiares (33). Tal vez, en la explicación de estos resultados contradictorios podrían estar mediando otras variables, como por ejemplo las de personalidad como nos indica el trabajo de J.Torzón (34) 6.2.8. ¿HA TRABAJADO O TRABAJA CON PACIENTES 263 69 79.2 % 20.8 %

TERMINALES?

Tónica General: Sí No TOTAL: 332

184

GRÁFICO 9

ANALISIS DE LOS RASGOS PSICOSOCIALES GENERALES DE LA MUESTRA:

¿HA TRABAJADO O TRABAJA CON PACIENTES TERMINALES?

NO 69 20,8%

SI 263 79,2%

N=332

185

Tabla 12: Resultados según los subgrupos muestrales atendiendo a si “¿Ha trabajado o trabaja con pacientes terminales?”.
SI HOSP. PUERTA DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPECIALISTA MÉDICO ESPECIALISTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI, FAMILIARES SI, AMIGOS NO SI TRABAJA CON P. TERMIN NO TRABAJA CON P. TERMI SI ES CREYENTE RELIGIOSO NO ES CREYENTE RELIG. NO PRACTICANTE PRACTICANTE MODERADO SI PRACTICANTE NADA ANSIEDAD RASGO POCA ANSIEDAD RASGO MODERADA BAJA ANS. R. MODERADA ALTA ANS. R. MUCHA ANSIEDAD RASGO NADA ANSIEDAD ESTADO POCA ANSIEDAD ESTADO MODERADA BAJA ANS. E. MODERADA ALTA ANS. E. MUCHA ANSIEDAD ESTADO NADA/POCA ANS. MUERTE MODERADA BAJA ANS. M. MODERADA ALTA ANS. M. MUCHA ANSIEDAD MUERTE NO/POCO CREY. RELIGIOSO CREY. MODERADO BAJO CREY. MODERADO ALTO BASTANTE CREYENTE MUY CREYENTE RELIGIOSO N 263 124 139 18 127 97 20 44 196 30 28 25 150 30 65 62 80 66 129 65 135 112 16 XX XX 217 43 37 110 79 41 53 75 58 25 19 87 64 57 35 36 138 80 9 25 34 76 90 36 % 79.2 84.9 74.7 75.0 78.4 79.5 87.0 73.3 79.7 71.4 77.7 75.8 82.9 75.0 79.3 85.0 72.0 75.0 83.2 75.6 81.8 77.8 69.6 XX XX 78.1 84.3 75.5 79.7 77.5 69.5 79.1 84.3 87.9 73.5 67.9 85.3 84.2 72.2 76.1 73.5 80.2 80.8 75.0 78.1 87.2 78.4 78.3 76.6 N 69 22 47 6 35 25 3 16 50 12 8 8 31 10 17 11 31 22 26 21 30 32 7 XX XX 61 8 12 28 23 18 14 14 8 9 9 15 12 22 11 13 34 19 3 7 5 21 25 11 NO % TOTAL ESTADÍSTICO 20.8 332 15.1 146 χ2=4.57 * 25.3 186 P=0.03256991 Correcc.Yates. 25.0 24 χ2=1.17 21.6 162 P=0.76131110 20.5 122 13.0 23 26.7 60 χ2=0.8 20.3 246 P=0.37036989 Correcc. Yates 28.6 42 χ2=3.73 22.3 36 P=0.44318466 24.2 33 17.1 181 25.0 40 20.7 82 χ2=4.36 15.0 73 P=0.11286214 28.0 111 25.0 88 χ2=3.13 16.8 155 P=0.20952842 24.4 86 18.2 165 χ2=2.16 22.2 144 P=0.33947903 30.4 23 XX XX XX XX 21.9 278 χ2=0.68 15.7 51 P=0.41124356 Correcc.de Yates 24.5 49 χ2=0.43 20.3 138 P=0.80809851 22.5 102 30.5 59 χ2=8.57 20.9 67 P=0.07279439 15.7 89 12.1 66 26.5 34 32.1 28 χ2=8.28 14.7 102 P=0.08172873 15.8 76 27.8 79 23.9 46 26.5 49 χ2=1.37 19.8 172 P=0.71192460 19.2 99 25.0 12 21.9 32 χ2=1.82 12.8 39 P=0.76918838 21.6 97 21.7 115 23.4 47

* χ2 SIGNIFICATIVO. N.C. 95 %.
186

Sobre la tónica general se observa que en el personal sanitario que ha trabajo con pacientes terminales hay un mayor porcentaje de varones que de mujeres, la edad que más representación tiene es la de mayor de 50 años y el área hospitalaria predominante es la quirúrgica. Como explicación de estos resultados podemos argüir que el profesional sanitario tipo, que suele atender a enfermos terminales suele ser especialista, lo que por otra parte está relacionado, como ya se vio anteriormente, más con el sexo masculino, con edades más avanzadas y con el área quirúrgica. Variables tales como estado civil, antigüedad profesional y experiencias personales con la muerte, siguen la tónica general de la muestra. En cuanto a las relaciones de considerarse creyente religioso, el grado de práctica de estas creencias y haber trabajado o no con pacientes terminales, también se sigue la tónica general (la muestra atendiendo a la variable del trabajo con pacientes terminales se considera mayoritariamente creyente y el grado de práctica de estas creencias se percibe como moderado), sí se observa una pequeña diferencia en el grupo que ha trabajado con pacientes terminales en el que se encuentra la mayoría de los que se muestran no creyente; además, según las puntuaciones del Inventario de Creencia Religiosa, en este mismo grupo se aprecia un nivel de creencia religiosa algo menor que el de la tónica general. En la base de estos resultados, y teniendo en cuenta que la mayoría de los pacientes terminales que atienden no suele tener una edad lo suficientemente avanzada como para atribuirles una lógica al fin de sus vidas, podría estar una actitud de resentimiento contra la religión y sus figuras simbólicas (Dios, vírgenes, santos, etc.) resentimiento que la mayoría de las personas no creyentes o, poco creyentes, suele experimentar ante la muerte como consecuencia de no encontrarle sentido y entenderla como un fracaso, sobre todo cuando aún se es joven y se truncan las motivaciones básicas de la vida (ilusiones, expectativas, esperanzas, etc.), produciéndose así un alejamiento a todo lo relacionado con la religión en el personal sanitario que les atiende. (35)
187

En cuanto a la ansiedad rasgo y estado vemos como los resultados del subgrupo que ha trabajado con pacientes terminales son similares a los del subgrupo que no han trabajado con ellos. Esto nos podría estar evidenciando que no existe relación entre haber trabajado o no con pacientes terminales y el nivel de ansiedad rasgo o estado que presentan los profesionales sanitarios. En cuanto a la ansiedad ante la muerte, tampoco se aprecian diferencias significativas respecto a la tónica general que evidencia un nivel de ansiedad moderadamente bajo. Y por otra parte, (como se puede ver en la tabla 12) tanto en el subgrupo de los que han trabajado con pacientes terminales como en el que no han trabajado, los porcentajes en los diferentes niveles se muestran equiparados, lo que como en la variable anterior supondría que este tipo de ansiedad no se ve influenciada por el hecho de haber trabajado con pacientes terminales.

RELIGIOSAS?

6.2.9. ¿SE CONSIDERA UNA PERSONA CON CREENCIAS 279 51 84.5 % 15.5 %

Tónica General: Sí No TOTAL: 330

188

GRÁFICO 10

ANALISIS DE LOS RASGOS PSICOSOCIALES GENERALES DE LA MUESTRA:

¿SE CONSIDERA UNA PERSONA CON CREENCIAS RELIGIOSAS?

NO 51 15,5%

SI 279 84,5%

N=330

189

Tabla 13: Resultados según los subgrupos muestrales atendiendo a si “¿Se considera una persona con creencias religiosas?”.
SI HOSP. PUERTA DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPECIALISTA MÉDICO ESPECIALISTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI, FAMILIARES SI, AMIGOS NO SI TRABAJA CON P. TERMIN NO TRABAJA CON P. TERMI SI ES CREYENTE RELIGIOSO NO ES CREYENTE RELIG. NO PRACTICANTE PRACTICANTE MODERADO SI PRACTICANTE NADA ANSIEDAD RASGO POCA ANSIEDAD RASGO MODERADA BAJA ANS. R. MODERADA ALTA ANS. R. MUCHA ANSIEDAD RASGO NADA ANSIEDAD ESTADO POCA ANSIEDAD ESTADO MODERADA BAJA ANS. E. MODERADA ALTA ANS. E. MUCHA ANSIEDAD ESTADO NADA/POCA ANS. MUERTE MODERADA BAJA ANS. M. MODERADA ALTA ANS. M. MUCHA ANSIEDAD MUERTE NO/POCO CREY. RELIGIOSO CREY. MODERADO BAJO CREY. MODERADO ALTO BASTANTE CREYENTE MUY CREYENTE RELIGIOSO • N 279 110 169 18 135 105 21 54 207 36 28 25 156 34 68 69 91 76 127 74 135 124 20 217 61 XX XX 41 134 102 47 55 78 56 29 23 89 61 68 38 38 140 89 12 5 23 87 115 48 % 84.5 76.9 90.4 75.0 83.9 86.8 91.3 88.5 84.8 85.7 80.0 75.8 86.7 85.0 83.0 94.5 82.7 87.4 83.0 85.1 82.8 86.1 87.0 83.5 88.4 XX XX 87.2 97.8 99.0 79.7 82.1 87.6 88.9 82.9 82.1 87.3 81.3 86.1 84.4 77.6 82.4 89.9 100 15.6 60.5 91.6 100 100 N 51 33 18 6 26 16 2 7 37 6 7 8 24 6 14 4 19 11 26 13 28 20 3 43 8 XX XX 6 3 1 12 12 11 7 6 5 13 14 11 7 11 30 10 0 27 15 8 0 0 NO % TOTAL ESTADÍSTICO 15.4 330 23.1 143 χ2=10.22 * 9.6 187 P=0.00139271 25.0 16.1 13.2 8.7 11.5 15.2 14.3 20.0 24.2 13.3 15.0 17.0 5.5 17.3 12.6 17.0 14.9 17.2 13.9 13.0 16.5 11.6 XX XX 12.8 2.2 1.0 20.3 17.9 12.4 11.1 17.1 17.9 12.7 18.7 13.9 15.6 22.4 17.6 10.1 0 84.4 39.5 8.4 0 0 24 161 121 23 61 244 42 35 33 180 40 82 73 110 87 153 87 163 144 23 260 69 XX XX 47 137 103 59 67 89 63 35 28 102 75 79 45 49 170 99 12 32 38 95 115 48

Correcc. Yates χ2=3.02 P=0.38810727 χ2=0.28 P=0.59635656 Correcc. Yates χ2=3.17 P=0.52914047

χ2=6.04 * P=0.04887677 χ2=0.82 P=0.66323181 χ2=0.74 P=0.68970256 χ2=0.68 P=0.41124356 Correcc. Yates χ2=14.66 * P=0.00065631 χ2=8.57 P=0.07279439

χ2=8.28 P=0.08172873

χ2=1.37 P=0.71192460 χ2=1.82 P=0.76918838

χ2 SIGNIFICATIVO. N.C. 95 %.
190

En la tabla 13 vemos como en el grupo que no se considera creyente hay una mayor proporción de hombres que de mujeres y de jóvenes menores de 30 años que de otras edades (lo cual indica que las mujeres tienden a considerarse como más creyentes que los varones y que, de igual modo la gente tiende a considerarse más creyente cuanto más edad tiene; ambas tendencias están refrendadas por la literatura al respecto -36-39-) En cuanto al estado civil, la antigüedad profesional, el haber tenido experiencias personales con la muerte y el haber trabajado o no con pacientes terminales no aparecen diferencias significativas sobre la tónica general de la muestra. En el área quirúrgica, de forma muy significativa, es dónde en mayor proporción se consideran creyentes religiosos: ¡casi un 95%! Estos resultados son lógicos atendiendo a los que vimos anteriormente (suele considerarse creyente más la mujer que el hombre y más los mayores que los jóvenes) si recordamos que, como se vio al comentar los resultados de la tabla 9, en esta área era dónde había una mayor proporción de mujeres y de profesionales de más edad. En cuanto a la consideración de la intensidad o grado en el que practican sus creencias religiosas, lógicamente se observa que en el grupo de los que se consideran no creyentes el porcentaje mayor se muestra no practicante; sin embargo aparecen unos pequeños porcentajes que se muestran moderadamente practicantes (2.2%) y practicantes (1%) - lo cual no deja de ser contradictorioEn cuanto al nivel de creencia, según las puntuaciones obtenidas en el Inventario de Creencia Religiosa, se aprecia que sobre la tónica general que manifiesta que la muestra es bastante creyente, en el grupo de los que se consideran creyentes los mayores porcentajes se dan entre los niveles de creyente moderado alto a muy creyente; En el grupo que no se considera creyente las mayores proporciones se dan en el nivel nada-poco creyente, no registrándose ningún caso en los niveles bastante y muy creyente. Estos resultados ponen de manifiesto una vez más,
191

como ya se vio anteriormente, la validez y precisión del inventario de creencia religiosa que hemos construido y utilizado para nuestro trabajo. En lo tocante a la ansiedad estado y la ansiedad rasgo no se advierten diferencias respecto a la tónica general. Por último aunque la tónica general de la muestra en ansiedad ante la muerte es de moderadamente baja, la totalidad de los que muestran mucha ansiedad se consideran creyentes religiosos, siendo mayor la proporción de los no creyentes entre los que no presentan ninguna ansiedad al respecto. En la explicación de estos resultados tenemos que atender, por una parte, a que la ansiedad rasgo correlaciona positivamente con la ansiedad ante la muerte (40) y, como aparece en la tabla, entre los que sí tienen creencias religiosas tenemos a 85 sujetos con ansiedad moderada alta y mucha ansiedad, frente a tan solo 13 sin creencia religiosa; y, por otra, a que los que presentan menos ansiedad ante la muerte son en realidad los practicantes religiosos y no los meros creyentes (como nos indica Templer y Dotson en su trabajo -41- ) resultando que entre los que se consideran creyentes -279 sujetos de la muestra- tan solo 102 se confiesan practicantes. Estos resultados se fortalecen aún más con los obtenidos en el grupo de control del Hospital Evangélico en el que - como veíamos en el análisis de la "tabla 2" todos se consideran creyentes y de forma absolutamente mayoritaria practicantes religiosos, siendo en ellos el nivel de ansiedad ante la muerte más bajo que en los otros grupos no control. 6.2.10. ¿CUÁL ES SU CREENCIA RELIGIOSA? (Se han eliminado este ítem por ofrecer un "N" no significativo los subgrupos judíos, islámicos, y el de otros; definiéndose la muestra mayoritariamente como "cristiana".) 6.2.11. ¿SE CONSIDERA UNA PERSONA QUE PONE EN PRÁCTICA

SUS CRFEENCIAS RELIGIOSAS?

Tónica General: Normalmente No De forma moderada Normalmente Sí. TOTAL: 290
192

49 138 103

16.9 % 47.6 % 35.5 %

GRÁFICO 11

ANALISIS DE LOS RASGOS PSICOSOCIALES GENERALES DE LA MUESTRA:

¿SE CONSIDERA UNA PERSONA QUE PONE EN PRACTICA SUS CREENCIAS RELIGIOSAS?

Normalmente SI

Normalmente NO

103 35,5 %

49 16,9%

De forma MODERADA

138 47,6%

N=290

193

Tabla 14: Resultados según los subgrupos muestrales atendiendo a si “¿Se considera una persona que pone en práctica sus creencias religiosas”.
NO, Practicant, SI, Practicante MODER. Practicante N % N % N % TOTAL ESTADÍSTICO Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPCTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI familiares SI amigos NO SI trab. con pac..termin NO trab. con pac. term SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practic MODERADO SI practicante NADA ansiedad R POCA ansiedad R MODERADA BAJA R MODERADA ALTA R MUCHA ansiedad R NADA ansiedad E POCA ansiedad E MODERADA BAJA E MODERADA ALTA E MUCHA ansiedad E NADA /POCA ans. M MODERADA BAJA M MODERADA ALTA MUCHA ans. a muerte NO/POCO crey. Relig. Cr. MODER. BAJO Cr. MODER. ALTO BASTANTE creyente MUY crey. Religioso 49 21 28 6 22 19 2 8 36 3 6 5 29 6 12 10 16 15 19 15 24 23 2 37 12 41 6 XX XX XX 10 7 16 7 8 5 12 12 12 8 9 26 11 3 5 15 23 5 1 16.8 17.8 16.3 31.6 15.8 17.1 9.5 14.3 16.8 7.9 20.0 19.2 18.0 17.1 16.7 13.9 17.2 19.5 14.2 19.5 16.8 18.0 10.5 16.4 19.0 14.8 60.0 XX XX XX 20.0 12.5 20.5 11.5 25.8 21.8 13.0 18.8 17.4 19.0 22.5 17.7 12.0 25.0 62.5 55.6 25.3 4.3 2.1 138 55 83 7 78 46 7 25 102 18 14 13 76 17 39 31 44 39 69 28 67 61 10 110 28 134 3 XX XX XX 22 27 42 24 15 9 49 25 31 24 18 72 43 5 3 8 54 58 15 47.5 46.6 48.3 36.8 56.1 41.4 33.3 44.6 47.7 47.4 46.7 50.0 47.2 48.6 54.2 43.1 47.3 50.6 51.5 36.4 46.9 47.7 52.6 48.7 44.4 48.4 30.0 XX XX XX 44.0 48.2 53.8 39.3 48.3 39.1 53.3 39.0 44.9 57.1 45.0 49.0 47.3 41.7 37.5 29.6 59.3 50.4 31.3 103 42 61 6 39 46 12 23 76 17 10 8 56 12 21 31 33 23 46 34 52 44 7 79 23 102 1 XX XX XX 18 22 20 30 8 9 31 27 26 10 13 49 37 4 0 4 14 52 32 35.5 35.6 35.4 31.6 28.1 41.5 57.2 41.1 35.5 44.7 33.3 30.8 34.8 34.3 29.1 43.0 35.5 29.9 34.3 44.1 36.3 34.3 36.9 34.9 36.6 36.8 10.0 XX XX XX 36.0 39.3 25.7 49.2 25.9 39.1 33.7 42.2 37.7 23.9 32.5 33.3 40.7 33.3 0 14.8 15.4 45.3 66.6 290 118 172 19 139 111 21 56 214 38 30 26 161 35 72 72 93 77 134 77 143 128 19 226 63 277 10 XX XX XX 50 56 78 61 31 23 92 64 69 42 40 147 91 12 8 27 91 115 48 χ2=0.14 p=0.93447492 χ2=13.68 * p=0.03338960

χ2=0.64 p=0.72788378 χ2=3.40 p=0.90674240

χ2=3.19 p=0.52649467 χ2=6.16 p=0.18775785 χ2=0.75 p=0.94532333 χ2=0.43 p=0.80809851 χ2=14.66 * p=0.00065631

χ2=11.95 p=0.15328973

χ2=6.92 p=0.54521739

χ2=3.71 p=0.71590975

χ2=94.62 * p=0.00000000

* χ2 significativa. N.C. 95 %.

194

Atendiendo al grado en que se consideran practicantes de las creencias religiosas éste no presenta diferencias significativas sobre la tónica general de la muestra en las variables sexo, estado civil, áreas hospitalarias, haber tenido experiencia personal con la muerte y haber trabajado o no con pacientes terminales, (curiosamente vemos que aunque las mujeres se consideran más creyentes que los hombres - como vimos en el punto anterioresto no se traduce en una mayor práctica religiosa) En cuanto a la edad, se observa que en el grupo que se considera practicante las edades son más avanzadas que las que se presentan en el grupo de los que no se consideran practicantes. La explicación de estos resultados va en la línea de lo que se vio anteriormente: la practica religiosa y no sólo la autoconsideración de ser creyente -como en el caso de las mujeres- correlaciona con una mayor edad, como también se refrenda en la literatura científica que trata el caso (42-43) Pasando a la categoría profesional se aprecia que en el grupo de los practicantes el porcentaje mayor se da en los doctores. Estos resultados tienen su explicación con relación a la variable edad que como ya se vio, se relaciona directamente con la categoría profesional. En cuanto a considerarse o no creyente religioso, la tónica general muestra que casi la totalidad de la muestra (el 95.5%) se considera creyente, aunque tan sólo dice practicar la religión un 35.5% del total de la muestra. La explicación de estos resultados se fundamenta en la gran diferencia que existe entre tener unas creencias religiosas y ponerlas en practica, situación que por su incoherencia (teológicamente hablando) viene a indicar que hay personas que entienden lo mismo “ser religioso” “que ser creyente religioso”-aspectos estos totalmente diferentes como ya se expuso en el capítulo relativo a la teoría-. Los resultados obtenidos mediante el Inventario de Creencia Religiosa evidencian que en el grupo que se considera no practicante aparecen los mayores porcentajes con los niveles más bajos de creencia religiosa (62.5% en nada-poco creyente y un 55.6% en creyente moderado bajo) mientras que en el grupo que
195

se considera practicante la proporción mayor aparece en el nivel más elevado de creencia religiosa (66.6% en muy creyente) Una vez más, como ya hemos comentado, se evidencia la validez y precisión de este instrumento. En cuanto a la ansiedad rasgo se aprecia una diferencia sobre la tónica general que indica una tendencia a una ansiedad menor en el grupo de los que se consideran practicantes de sus creencias; como ya vimos que confirmaban Templer y el grupo de control en el punto anterior. Por último en cuanto a la ansiedad ante la muerte, en la línea de lo también visto en el punto anterior, la proporción de los que presentan mucha ansiedad es mayor -casi del doble- en los no practicantes. 6.3. Analisis de los resultados globales obtenidos en las escalas y cuestionarios. 6.3.1. ESCALA DAS-1 (Ansiedad ante la Muerte). Puntuación total. Tónica General N x 333 6.7 2.0

σx

- Pasando al detalle - por niveles- de la Escala DAS-1 el reparto en los distintos tramos de ansiedad es como sigue: N • Nada/poca ansiedad ante la muerte • Moderada-baja ansiedad ante la muerte • Moderada-alta ansiedad ante la muerte • Mucha ansiedad ante la muerte 49 % 14.7

172 51.7 100 30.0 12 3.6

196

GRÁFICO 12

ANALISIS DE LOS RESULTADOS GLOBALES OBTENIDOS EN LAS ESCALAS Y CUESTIONARIOS:

ESCALA DAS-1 Ansiedad ante la Muerte

180 160 140 120 100 80 60 40 20 0

NADA/POCA MODERADA BAJA MODERADA ALTA MUCHA

N

%
MED= 6.7
N 49 172 100 12

N = 333

σX = 2.0
% 14.7 51.7 12.0 3.6

Nada/Poca..................... Moderada baja............... Moderada alta................ Mucha.............................

197

Tabla 15: Resultados según los subgrupos maestrales. Puntuación total en la Escala DAS-1 "Ansiedad ante la Muerte".
NADA POCA N % 49 14.7 18 12.3 31 16.6 2 8.3 26 16.0 17 13.8 3 13.0 10 16.4 36 14.6 9 21.4 3 8.3 7 21.2 21 11.5 9 22.5 16 19.5 10 13.5 17 15.3 16 18.2 16 10.3 17 19.5 25 15.1 18 12.5 6 26.1 36 13.7 13 18.8 38 13.6 11 21.6 9 18.4 18 13.0 13 12.6 11 18.7 10 14.9 12 13.5 7 10.6 4 11.4 1 3.6 17 16.7 12 15.8 14 17.5 5 10.9 XX XX XX XX XX XX XX XX 3 9.3 8 20.5 15 15.4 19 16.6 3 6.2 MODER. BAJA N % 172 51.6 77 52.7 95 50.8 17 70.8 87 53.7 57 46.3 11 47.8 30 49.2 126 51.2 19 45.2 21 58.3 20 60.6 99 54.4 13 32.5 42 51.2 38 51.4 57 51.4 47 53.4 85 54.8 37 42.5 87 52.4 74 51.4 11 47.8 138 52.5 34 49.3 140 50.2 30 58.8 26 53.1 72 52.2 49 47.6 32 54.2 40 59.7 47 52.8 31 47.0 15 42.9 17 60.7 56 54.9 38 50.0 38 47.5 22 47.9 XX XX XX XX XX XX XX XX 21 65.7 25 64.1 55 56.7 46 40.0 25 52.1 MODER. ALTA N % 100 30.0 45 30.8 55 29.4 5 20.9 45 27.7 44 35.8 6 26.1 20 32.8 74 30.1 13 31.0 11 30.6 5 15.2 56 30.8 15 37.5 22 26.8 23 31.1 34 30.6 23 26.1 50 32.3 27 31.0 46 27.7 48 33.3 6 26.1 80 30.4 19 27.5 89 31.9 10 19.6 11 22.4 43 31.2 37 35.9 14 23.7 15 22.4 26 29.2 27 40.9 14 40.0 7 25.0 26 25.5 24 31.5 25 31.2 18 39.1 XX XX XX XX XX XX XX XX 8 25.0 6 15.4 23 23.8 45 39.1 18 37.6 MUCHA N 12 6 6 0 4 5 3 1 10 1 1 1 6 3 2 3 3 2 4 6 8 4 0 9 3 12 0 3 5 4 2 2 4 1 2 3 3 2 3 1 XX XX XX XX 0 0 4 5 2 % 3.6 4.2 3.2 0 2.6 4.1 13.1 1.6 4.1 2.4 2.8 3.0 3.3 7.5 2.5 4.0 2.7 2.3 2.6 7.0 4.8 2.8 0 3.4 4.4 4.3 0 6.1 3.6 3.9 3.4 3.0 4.5 1.5 5.7 10.7 2.9 2.7 3.8 2.1 XX XX XX XX 0 0 4.1 4.3 4.1 TOTAL 333 146 187 24 162 123 23 61 246 42 36 33 182 40 82 74 111 88 155 87 166 144 23 263 69 279 51 49 138 103 59 67 89 66 35 28 102 76 80 46 XX XX XX XX 32 39 97 115 48 ESTADÍSTICO χ2=1.30 p=0.72808219 χ2=13.13 p=0.15659776

Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPECTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS Si FAMILIARES SI AMIGOS NO SI TRAB. CON PAC. TERM. NO TRAB. CON PAC. TERM. SI ES CREYENTE REELIG. NO ES CREYENTE RELIG. NO PRACTICANTE PRACTIC. MODERADO SI PRACTICANTE NADA ANS. R. POCA ANS. R. MODERADA BAJA ANS. R. MODERADA ALTA ANS. R. MUCHA ANSIEDAD R. NADA ANS. E. POCA ANS. E. MODERADA BAJA ANS. E. MODERADA ALTA ANS. E. MUCHA ANSIEDAD E. NADA/POCA ANS. M. MODERADA BAJA ANS. M. MODERRADA ALTA ANS. M. MUCHA ANSI. MUERTE NO/POCO CREY. RELIG. CR. MODERADO BAJO CR. MODERADO ALTO BASTANTE CRE. RELIG. MUY CREYENTE RELIG.

χ2=1.06 p=0.78661443 χ2=15.62 p=0.20935617

χ2=1.64 p=0.94939554 χ2=10.03 p=0.12333186 χ2=5.32 p=0.50319147 χ2=1.37 p=0.71192460 χ2=6.83 p=0.07768301 χ2=3.71 p=0.71590975 χ2=10.72 p=0.55331625

χ2=11.45 p=0.49049331

χ2=21.40 * p=0.04482680

* χ2 significativa. N.C. 95 %.

198

Recordemos que la tónica general establecía que la ansiedad media y mayoritaria ante la muerte del personal sanitario de nuestra muestra es moderada baja, siendo más baja en el grupo de control. En cuanto a la edad se observa que los niveles más elevados de ansiedad ante la muerte (moderada alta y mucha) se dan mayoritariamente entre los 41-50 años y los más de 50 años (mientras que los menores de 30 años, por el contrario, no presentan ningún caso de mucha ansiedad) Estos datos siguen la tónica del sentido común que considera que conforme se acerca uno al final de la vida, mayor ansiedad se tiene ante la muerte, pero no se muestran coincidentes con los resultados obtenidos en los trabajos que no encuentran relación significativa entre edad y ansiedad ante la muerte y que justifican esta falta de ansiedad por la intervención de mecanismos de defensa tales como, negación y represión (44-46); quizás estos mecanismos de defensa no actúan del mismo modo en el personal sanitario que tiene más presente de forma cotidiana la experiencia de la muerte y, por ende, le es más difícil establecer mecanismos de negación o represivos. Estas diferencias cuando se pertenece a diferentes colectivos ha sido también puesta de manifiesto por otros autores (Templer et al. -47), que utilizando una muestra de personas marginadas de una población penitenciaria encontraron diferencias significativas entre edad y ansiedad ante la muerte (aumentando ésta con la edad) No obstante ello nos encontramos, en el otro polo, con que casi un 13% de los sujetos de estas edades presentan poca o ninguna ansiedad ante la muerte...Esto concuerda perfectamente con lo que nos indica la psicología del desarrollo más actual; de hecho el profesor Moraleda nos indica (48) que las personas más mayores tienden a pensar en la muerte más frecuentemente que los jóvenes oscilando las reacciones entre dos polos: serenidad y angustia/ansiedad. La distribución de los niveles de ansiedad ante la muerte en función de las diferentes áreas hospitalarias sigue la tónica general, excepto en el área quirúrgica donde la proporción en el nivel de mucha ansiedad es mayor. Esto podría considerarse razonable en el sentido de que esta área podría considerarse más
199

en contacto con la experiencias de la muerte que las restantes, además de tener dos niveles medios de mayor edad. La antigüedad profesional que más se ve afectada por la ansiedad ante la muerte es la de más de 20 años. Estos resultados son lógicamente esperables, ya que la antigüedad profesional suele estar relacionada directamente con la edad. En lo tocante a la ansiedad rasgo vemos, como era de esperar, que los mayores niveles de ansiedad ante la muerte se dan en los sujetos con más ansiedad rasgo. Esto entra de lleno en la predicción de Spielberger –49- al hacer su test de modo que al formular el concepto de ansiedad “rasgo” – como vimos en la parte teórica- nos indica que esta ansiedad correlaciona con ansiedades “concretas” ante diversas situaciones vitales –“life events”-. De igual modo otros autores como Gilliland y Ramos (5051) han evidenciado una correlación moderada entre ansiedad rasgo y ansiedad ante la muerte. De igual modo, y como era esperable en cuanto a la ansiedad estado, se dan correlaciones “aparentemente irregulares”. Así por ejemplo: - Los que manifiestan ansiedad moderada baja ante la muerte manifiestan menos ansiedad que la tónica general. - Y, sin embargo, los que manifiestan nada o poca ansiedad ante la muerte manifiestan más ansiedad que la tónica general. - Por último, entre los que manifiestan mucha ansiedad ante la muerte el 10.7% manifiesta menos ansiedad que la tónica general y el 3.8% manifiestan más ansiedad. Estos resultados son lógicos habida cuenta que la ansiedad "estado" como su nombre indica no es un rasgo de la personalidad (el sujeto que la tiene en un momento dado no significa que sea más o menos ansioso por lo que no tienen que aparecer correlaciones de ningún tipo con la ansiedad ante la muerte.)

200

En lo tocante a las creencias religiosas y a su práctica vemos -como ya se indicó en el análisis de las tablas 14 y 15- que no hay grandes diferencias entre muy creyentes y no creyentes en la ansiedad ante la muerte, aunque los que muestran mucha ansiedad se consideran creyentes y es mayor la proporción de los no creyentes entre los que no presentan ninguna ansiedad al respecto (aunque la mayor covarianza se establece con ser o no ansioso) Sin embargo, los que presentan menos ansiedad ante la muerte son en realidad los practicantes religiosos (sobre todo si unimos los "bastante" a los "muy" practicantes) y no los meros creyentes, con lo que la correlación con la ansiedad ante la muerte se establece en virtud de ser practicante o no y no por ser mero creyente. Esto podría aclarar o explicar el porqué de tantos resultados contradictorios e inconsistentes en las investigaciones al respecto. Por una parte, hay trabajos que vienen a indicar que no encuentran relación entre religión y ansiedad ante la muerte (52,53) o ésta no es muy consistente (54); y, por otra parte, tenemos trabajos que vienen a indicar que la religión sí puede considerarse una variable moduladora de este tipo de ansiedad (55,56). Como se puede observar, unos estudios vienen a indicar la existencia de relaciones significativas entre religión (bien sea en su dimensión como creencia, intrínseca o extrínseca, o como religioso creyente o religioso nominativo) y ansiedad ante la muerte; y otros que tal relación significativa no existe. Esto nos hace considerar lo que los propios Templer y Dotson (57) indican acerca de la posibilidad de que la religión no constituye la piedra angular en la vida de muchas personas, con lo cual no sería un determinante importante del nivel de ansiedad ante la muerte (salvo que esta religiosidad se traduzca en práctica real y forma de vida) Claro que también se puede justificar la ambigüedad de estos resultados sobre la base de la dificultad a la hora de operativizar la "religión" por las diferentes religiones existentes, diferentes grupos religiosos que hay pertenecientes a una misma religión, diferencias en lo que el concepto significa y las variables que la componen para diferentes culturas, diferentes grupos que hay de personas e incluso, en ocasiones, para personas cercanas que participan de la misma cultura, grupo, etc., y, sobre todo, como apuntábamos en la parte teórica diferencias entre religión
201

meramente formalista o de pertenencia y religión traducida en forma de vida y en práctica, lo que vendría a presentarse como un reto para futuros trabajos el poder conjuntar y aunar criterios sobre todo esto al objeto de poder obtener resultados más concluyentes, no solo entre las relaciones con la ansiedad ante la muerte, sino también en las relaciones que la "religión" (una realidad innegablemente importante para el ser humano) pueda tener en otros ámbitos de la vida de la persona. Curiosamente sí se advierten claras diferencias entre los muy practicante-creyentes y los no creyentes (unidos en un grupo) respecto a los "tibios" o intermedios (creyentes no practicantes, etc.) de modo que los subgrupos con menos ansiedad ante la muerte son tanto los muy creyentes/practicantes, por un lado, como los en absoluto creyentes; de modo que nos aparecen como amortiguadores ante este tipo de ansiedad tanto el "ateísmo puro" como las fuerte y coherentes creencias religiosas y es como si ambas "certezas" aliviaran el temor ante la muerte quedando más indefensos los intermedios, agnósticos o tibios en su fe; que ni se atreven a creer del todo ni a no creer. (A este respecto, y en concordancia con lo que nos aparece a nosotros, Ramos y García dicen -58- : "El papel de las variables religiosas continua sin ser aclarado, aunque persiste la idea de que la gente con convicciones religiosas muy profundas manifiesta escasa ansiedad ante la muerte. Algo similar ocurre con las personas que se consideran "racionalmente ateas" y están firmemente convencidas de que con la muerte acaban todas las posibilidades de vida para el ser humano") En cuanto al resto de las variables éstas siguen puntualmente la tónica general de la muestra. 6.3.2. INVENTARIO DE CREENCIA RELIGIOSA. Puntuación total. Tónica General N x 331 12.8 4.1

σx

202

- Pasando al detalle - por niveles- del Inventario de Creencia Religiosa el reparto en los distintos tramos de ansiedad es como sigue: N • No/poco creyente religioso • Moderado-bajo creyente religioso • Moderado-alto creyente religioso • Bastante creyente religioso • Muy creyente religioso 32 39 97 % 9.7 11.8 29.3

115 34.7 48 14.5

203

GRÁFICO 13

ANALISIS DE LOS RESULTADOS GLOBALES OBTENIDOS EN LAS ESCALAS Y CUESTIONARIOS: INVENTARIO DE CREENCIA RELIGIOSA

120 100 80 60 40 20 0 N %
MED= 12.8
NO/POCO MODERADO BAJO MODERADO ALTO BASTANTE MUY

N = 331

σX = 4.1
N % 32 9.7 39 11.8 97 29.3 115 34.7 48 14.5

No/Poco............................. Moderado bajo................... Moderado alto.................... Bastante............................. Muy.....................................

204

Tabla 16: Resultados según los subgrupos maestrales. Puntuación total en el Inventario de Creencia Religiosa.
NO POCO N % 32 9.6 20 13.9 12 6.4 5 20.8 15 9.3 9 7.3 2 9.0 6 9.8 21 8.6 5 11.9 4 11.1 4 12.5 16 8.8 3 7.5 9 11.0 3 4.1 11 9.9 7 7.9 16 10.3 8 9.4 17 10.4 12 8.3 3 13.0 25 9.6 7 10.1 5 1.8 27 54.0 5 10.2 3 2.2 0 0 7 11.9 7 10.5 5 5.6 7 10.8 4 11.4 4 14.3 7 6.9 7 9.3 9 11.3 4 8.7 3 6.3 21 12.2 8 8.0 0 0 XX XX XX XX XX XX XX XX XX XX MOD. BAJO N % 39 11.7 26 18.0 13 7.0 4 16.6 23 14.1 12 9.8 0 0 7 11.5 26 10.6 2 4.8 5 13.9 6 18.8 22 12.2 4 10.0 9 11.0 6 8.2 18 16.2 10 11.4 21 13.5 8 9.4 18 11.0 19 13.2 2 8.7 34 13.0 5 7.2 23 8.3 15 30.0 15 30.6 8 5.8 4 3.9 9 15.3 9 13.4 13 14.6 3 4.6 5 14.3 3 10.7 14 13.9 9 12.0 7 8.7 6 13.0 8 16.6 25 14.5 6 6.0 0 0 XX XX XX XX XX XX XX XX XX XX MOD. ALTO N % 97 29.3 39 27.1 58 31.0 6 25.2 51 31.4 36 29.5 4 18.2 14 23.0 76 31.0 13 30.9 12 33.3 10 31.2 48 26.5 14 35.0 22 26.8 16 21.9 35 31.5 29 33.0 48 31.0 20 23.5 49 29.9 42 29.2 6 26.1 76 29.1 21 30.5 87 31.3 8 16.0 23 47.0 54 39.1 14 13.7 15 25.4 18 26.9 34 38.2 16 24.6 10 28.6 9 32.1 32 31.7 17 22.7 21 26.3 18 39.2 15 31.3 55 32.0 23 23.0 4 36.4 XX XX XX XX XX XX XX XX XX XX BASTAN TE N % 115 34.7 39 27.1 76 40.6 7 29.1 52 32.2 50 41.1 6 27.3 21 34.4 87 35.5 12 28.6 11 30.6 8 25.0 68 37.6 16 40.0 32 39.0 31 42.5 31 28.0 36 40.9 48 31.0 29 34.2 51 31.1 55 38.2 9 39.1 90 34.5 25 36.2 115 41.4 0 0 5 10.2 58 42.0 52 51.0 18 30.5 22 32.8 28 31.5 27 41.5 14 40.0 10 35.7 31 30.7 27 36.0 32 40.0 15 32.6 19 39.6 46 26.7 45 45.0 5 45.4 XX XX XX XX XX XX XX XX XX XX MUY N 48 20 28 2 21 15 10 13 35 10 4 4 27 3 10 17 16 6 22 20 29 16 3 36 11 48 0 1 15 32 10 11 9 12 2 2 17 15 11 3 3 25 18 2 XX XX XX XX XX % TOTAL ESTADÍSTICO 14.5 331 13.9 144 χ2=18.01 * 15.0 187 p=0.00122827 8.3 24 χ2=27.52 * 13.0 162 p=0.00650036 12.3 122 45.5 22 21.3 61 χ2=2.74 14.3 245 p=0.60235507 23.8 42 χ2=11.93 11.1 36 p=0.74862125 12.5 32 14.9 181 7.5 40 12.2 82 χ2=12.81 23.3 73 p=0.11846151 14.4 111 6.8 88 χ2=12.55 14.2 155 p=0.12840616 23.5 85 17.6 164 χ2=4.81 11.1 144 p=0.77787156 13.1 23 13.8 261 χ2=1.82 16.0 69 p=0.76918838 17.2 278 χ2=168.37 * 0 50 p=0.00000000 2.0 49 χ2=94.62 * 10.9 138 p=0.00000000 31.4 102 16.9 59 χ2=15.51 16.4 67 p=0.48796724 10.1 89 18.5 65 5.7 35 7.2 28 χ2= 12.16 16.8 101 p=0.73295524 20.0 75 13.7 80 6.5 46 6.2 48 χ2=21.40 * 14.6 172 p=0.04482680 18.0 100 18.2 11 XX XX XX XX XX XX XX XX XX XX

Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPECTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI, familiares SI, amigos NO SI trabaja con paciente termin. NO trabaja con paciente term. SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practicante MODERADO SI practicante NADA ansiedad RASGO POCA ansiedad RASGO MODERADA BAJA ans.RAS MODERADA ALTA ans. RA MUCHA ansiedad RASGO NADA ansiedad ESTADO POCA ansiedad ESTADO MODERADA BAJA ans.EST MODERADA ALTA ans. EST MUCHA ansiedad ESTADO NADA//POCA ans. Muerte MODERADA BAJA ans. M MODERADA ALTA ans. M MUCHA ansiedad Muerte NO/POCO creyente religioso Crey. MODERADO BAJO Crey. MODERADO ALTO BASTANTE crey. Religioso MUY creyente religioso

*

χ2 SIGNIFICATIVO. N.C. 95 %.

205

Como vimos en la tónica general, la media de la muestra en general es de un nivel moderado de creencia religiosa. Considerándose creyente la mayoría de la muestra. Frente a esta tónica, como hemos visto, las mujeres resultan más religiosas que los varones, estos resultados están en concordancia con la opinión popular y con la literatura -como se ha indicado- de que en general la mujer suele ser más religiosa. Atendiendo a la edad, el grupo que se muestra menos religioso son los menores de 30 años, aumentando la religiosidad a medida que lo hace la edad. También, como en ocasiones anteriores hemos visto, se aprecia una ligera diferencia con relación a la tónica general de la muestra en la antigüedad profesional, mostrándose más creyente el grupo que tiene una antigüedad profesional superior a 20 años, También se aprecia una ligera relación con la categoría profesional (lo cual también covaría con la edad) Confirmándose así, una vez más, la idea popular de que con la edad la persona se vuelve más religiosa, y por consiguiente, los jóvenes suelen ser menos religiosos que las personas mayores. Esto quizás se deba a que como indica la psicología evolutiva muchos valores y actitudes sobre los que se constituye la personalidad, y con ellos las “creencias religiosas”, adquieren su valor e importancia para la persona a partir de una determinada edad en la cual se ha consolidado una determinada madurez (59-60) En cuanto a las variables estado civil, áreas hospitalarias, haber tenido o no experiencias personales con la muerte y haber trabajado o no con pacientes terminales no se aprecian diferencias significativas respecto a la tónica general de la muestra, lo cual hace pensar que estas variables no mantienen relación con ser más o menos creyente religioso. En lo referente a la variable “considerarse o no creyente religioso” se puede observar que el grupo de los que no se consideran creyentes presenta mayores porcentajes en los niveles más bajos del Inventario de Creencia Religiosa ( un 54% en nopoco creyente y un 30% en creyente moderado bajo), además, este mismo grupo, queda sin representación en los niveles más
206

elevados del citado inventario (0% en bastante y muy creyente) Por otra parte, en lo referente a la variable “grado en el que se consideran practicantes de sus creencias”, estrechamente relacionada con la anterior como tuvimos ocasión de ver y comentar anteriormente, las puntuaciones del inventario nos ponen de manifiesto que los que se consideran no practicantes presentan mayores porcentajes en los niveles más bajos del inventario (un 10.2% en no-poco creyente y un 30.6% en creyente moderado-bajo) mientras que los que se consideran plenos practicantes de sus creencias presentan mayores porcentajes en los niveles más elevados (un 51% en bastante creyente y un 31.4% en muy creyente) y, además, estos últimos no obtienen representación en el nivel no-poco creyente. La covarianza y correlación que se puede constatar entre los resultados en estas variables y las puntuaciones obtenidas en el Inventario de Creencia Religiosa que hemos confeccionado para este fin, nos viene a indicar la adecuada validez y precisión del instrumento que hemos creado para este trabajo así como su coherencia y consistencia interna (61) En la ansiedad rasgo se aprecian diferencias respecto a la tónica general en el sentido de ofrecer una tendencia a una ansiedad menor en el grupo de los que se consideran practicantes de sus creencias -como ya vimos en el análisis de la tabla 15-. Por último, atendiendo a la ansiedad ante la muerte, nos remitimos a lo dicho en el punto anterior. Destacando -eso sí- lo positivo de que en una muestra de personal sanitario la ansiedad ante la muerte sea bien baja (la mayoría absoluta -casi el 52%con un nivel moderado bajo- al margen de ser o no creyente-) y tan sólo con 11 sujetos (apenas un 3%) del total de 331 con mucha ansiedad ante la muerte y con 48 (más del cuádruple) sujetos que no manifiestan ninguna o poca ansiedad ante ella.

207

6.3.3. ESCALA STAI- R (Ansiedad rasgo). Puntuación total . Tónica General N x 316 35.7 27.4

σx

- Pasando al detalle - por niveles- de la Escala STAI-R el reparto en los distintos tramos de ansiedad es como sigue: N • Nada ansiedad rasgo • Poca ansiedad rasgo • Moderada-baja ansiedad rasgo • Moderada-alta ansiedad rasgo • Mucha ansiedad rasgo 59 67 89 66 35 % 18.7 21.2 28.2 20.9 11.1

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GRÁFICO 14

ANALISIS DE LOS RESULTADOS GLOBALES OBTENIDOS EN LAS ESCALAS Y CUESTIONARIOS: ESCALA STAI - R (Ansiedad Rasgo)

90 80 70 60 50 40 30 20 10 0

NADA POCA MODERADA BAJA MODERADA ALTA MUCHA

N
N = 316

%
MED= 35.7

σX = 27.4
N 59 67 89 66 35 % 18.7 21.2 28.2 20.9 11.1

Nada............................. Poca.............................. Moderada baja............. Moderada alta.............. Mucha...........................

209

Tabla 17: Resultados según los subgrupos maestrales. Puntuación total en la ESCALA STAI-R "Ansiedad Rasgo"
NADA N 59 22 37 4 29 20 6 9 48 4 4 6 36 9 19 15 16 15 27 16 32 25 2 41 18 47 12 10 22 18 XX XX XX XX XX 17 28 10 3 1 11 32 14 2 7 9 15 18 10 % 18.6 15.5 21.3 16.7 18.8 17.4 27.3 15.8 20.5 9.5 11.1 18.8 21.5 23.7 24.4 21.1 15.4 17.9 18.0 20.3 20.4 18.4 8.7 16.3 28.6 17.7 25.0 20.8 16.9 16.7 XX XX XX XX XX 60.7 28.3 14.5 3.9 2.3 25.0 19.4 14.6 18.2 23.3 23.0 16.1 16.5 22.7 POCA N 67 24 43 5 39 21 2 11 52 11 10 6 32 8 21 11 24 18 32 16 32 30 5 53 14 55 12 7 27 22 XX XX XX XX XX 7 28 16 14 2 10 40 15 2 7 9 18 22 11 % 21.2 16.9 24.7 20.8 25.3 18.3 9.1 19.3 22.1 26.2 27.8 18.8 19.0 21.1 26.9 15.5 23.1 21.4 21.3 20.3 20.4 22.1 21.7 21.0 22.2 20.8 25.0 14.6 20.8 20.4 XX XX XX XX XX 25.0 28.3 23.2 18.4 4.6 22.7 24.2 15.6 18.2 23.3 23.0 19.3 20.2 25.0 MOD. BAJA N % 89 28.1 34 23.9 55 31.6 8 33.4 45 29.2 32 27.8 4 18.2 18 31.6 64 27.2 12 28.6 7 19.4 10 31.2 48 28.6 12 31.6 16 20.5 22 31.0 31 29.8 29 34.5 43 28.7 17 21.5 44 28.0 37 27.2 8 34.8 75 29.8 14 22.2 78 29.4 11 22.9 16 33.3 42 32.3 30 27.8 XX XX XX XX XX XX XX XX XX XX 3 10.7 33 33.3 26 37.7 20 26.3 7 15.8 12 27.3 47 28.5 26 27.1 4 36.4 5 16.7 13 33.4 34 36.6 28 25.7 9 20.4 MOD. ALTA N % 66 20.8 38 26.8 28 16.1 5 20.8 27 17.6 26 22.6 7 31.8 14 24.6 48 20.4 10 23.8 9 25.0 7 21.8 36 21.4 4 10.5 15 19.2 19 26.8 20 19.2 16 19.0 31 20.7 19 24.0 36 22.9 28 20.6 2 8.7 58 23.0 8 12.7 56 21.1 7 14.6 7 14.6 24 18.5 30 27.8 XX XX XX XX XX XX XX XX XX XX 1 3.6 10 10.1 15 21.7 28 36.9 12 27.3 7 15.8 31 18.8 27 28.1 1 9.0 7 23.3 3 7.7 16 17.2 27 24.8 12 27.3 MUCHA N 35 24 11 2 14 16 3 5 23 5 6 3 16 5 7 4 13 6 17 11 13 16 6 25 9 29 6 8 15 8 XX XX XX XX XX 0 0 2 11 22 4 15 14 2 4 5 10 14 2 % 10.9 16.9 6.3 8.3 9.1 13.9 13.6 8.7 9.8 11.9 16.7 9.4 9.5 13.1 9.0 5.6 12.5 7.2 11.3 13.9 8.3 11.7 26.1 9.9 14.3 11.0 12.5 16.7 11.5 7.3 XX XX XX XX XX 0 0 2.9 14.5 50.0 9.2 9.1 14.6 18.2 13.4 12.9 10.8 12.8 4.6 TOTAL 316 142 174 24 154 115 22 57 235 42 36 32 168 38 78 71 104 84 150 79 157 136 23 252 63 265 48 48 130 98 XX XX XX XX XX 28 99 69 76 44 44 165 96 11 30 39 93 109 44 ESTADÍSTICO χ2=17.44 * p=0.00158806 χ2=9.25 p=0.68171703

Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPECTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚTGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI, familiares SI, amigos NO SI trabaja con paciente termin. NO trabaja con paciente term. SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practicante MORERADO SI practicante NADA ansiedad RASGO POCA ansiedad RASGO MODERADA BAJA ans.RAS MODERADA ALTA ans. RA MUCHA ansiedad RASGO NADA ansiedad ESTADO POCA ansiedad ESTADO MODERADA BAJA ans.EST MODERADA ALTA ans. EST MUCHA ansiedad ESTADO NADA//POCA ans. Muerte MODERADA BAJA ans. M MODERADA ALTA ans. M MUCHA ansiedad Muerte NO/POCO creyente religioso Crey. MODERADO BAJO Crey. MODERADO ALTO BASTANTE crey. Religioso MUY creyente religioso

χ2=1.40 p=0.84375039 χ2=11.21 p=0.79632009

χ2=9.57 p=0.29652748 χ2=4.92 p=0.76595208 χ2=9.78 p=0.28060625 χ2=8.57 p=0.07279439 χ2=3.04 p=0.55101998 χ2=11.95 p=0.15328973

χ2= 163.42 * p=0.00000000

χ2=10.72 p=0.55331625

χ2=15.51 p=0.48796724

*

χ2 SIGNIFICATIVO. N.C. 95 %.

210

Como ya se vio, la tónica general de la muestra nos ofrece un nivel moderado bajo de ansiedad rasgo, siendo significativamente menor en el grupo de control. En cuanto al sexo, los resultados ponen de manifiesto que presentan mayor ansiedad rasgo los hombres - sobre todo en los niveles elevados- que las mujeres pero, como ya se indicó, no debemos olvidar que se trata de una muestra en la que todas las mujeres tienen estudios superiores y son profesionales sanitarios (con lo que no pueden considerarse representantes de la población femenina en general) Además se constata una mayor ansiedad rasgo a medida que aumenta la edad (sobre todo en los mayores de 50 años) lo cual está avalado por parte de la literatura científica al respecto (62-63), aunque otros autores indican que el tramo de edad con mayor incidencia de elevada ansiedad es de los 25 a los 44 años (64) Por otro lado, al ser significativamente más jóvenes, las mujeres que los varones en nuestra muestra, ello también explica la mayor ansiedad en los varones (al correlacionar con la edad) En la categoría profesional, se observa que, de los médicos no especialistas, un 17% muestra poca ansiedad rasgo y otro 17% muestra mucha ansiedad, con lo cual se podría interpretar, como ya se comentó anteriormente, que parte de estos médicos no especialistas sean principiantes y su experiencia profesional sea escasa y, por tanto, presenten más ansiedad que los que tienen más experiencia en la profesión. Con relación a la ansiedad estado, se aprecia una clara relación. Así, en el grupo que no presenta ansiedad rasgo, la mayoría (67%) muestra nada ansiedad estado. De igual modo, el porcentaje mayor de los que presentan una ansiedad rasgo moderadamente alta, también presenta ansiedad estado moderadamente alta, y la mayoría de los que presentan mucha ansiedad rasgo, también presenta mucha ansiedad estado y en ningún caso nada ansiedad estado. Estos resultados son lógicos, conocida la relación que existe entre estos dos tipos de ansiedad. En cuanto a la ansiedad ante la muerte se aprecia sobre la tónica general de una ansiedad ante la muerte moderadamente baja, que los que presentan una ansiedad rasgo moderada alta y
211

alta también presentan un nivel de ansiedad ante la muerte moderadamente alto y alto. Estos resultados tienen su explicación en la relación moderada que existe entre ansiedad ante la muerte y ansiedad “rasgo”, que ya hemos comentado anteriormente (65-67) Con relación al grado de práctica religiosa, -como ya vimos-, se aprecia que los que muestran una ansiedad rasgo moderadamente alta se muestran menos creyentes y tienden a ser menos ansiosos los más practicantes de sus creencias religiosas (en un extremo tenemos el grupo de control -con la mayor tendencia a la practica religiosa- con el menor índice de ansiedad) En cuanto a las otras variables no se aprecian relaciones significativas sobre la tónica general de la muestra. 6.3.4. ESCALA STAI- E (Ansiedad estado). Puntuación total. Tónica General N x 332 39.1 26.1

σx

- Pasando al detalle - por niveles- de la Escala STAI-E el reparto en los distintos tramos de ansiedad es como sigue: N • Nada ansiedad estado • Poca ansiedad estado • Moderada-baja ansiedad estado • Moderada-alta ansiedad estado • Mucha ansiedad estado 28 % 8.4

102 30.7 76 80 46 22.9 24.1 13.0

212

GRÁFICO 15

ANALISIS DE LOS RESULTADOS GLOBALES OBTENIDOS EN LAS ESCALAS Y CUESTIONARIOS: ESCALA STAI - E (Ansiedad Estado)

120 100 80 60 40 20 0 N %
MED= 39.1
N 28 102 76 80 46

NADA POCA MODERADA BAJA MODERADA ALTA MUCHA

N = 332

σX = 26.1
% 8.4 30.7 22.9 24.1 13.9

Nada............................. Poca.............................. Moderada baja............. Moderada alta.............. Mucha...........................

213

Tabla 18: Resultados según los subgrupos maestrales. Puntuación total en la ESCALA STAI-E "Ansiedad Estado"
NADA N 28 10 18 2 12 12 2 6 17 1 1 2 16 8 13 6 4 8 14 6 14 13 1 19 9 23 5 5 9 9 17 7 3 1 0 XX XX XX XX XX 1 17 7 3 4 3 9 10 2 % 8.4 6.9 9.6 8.3 7.4 9.9 8.7 9.8 6.9 2.4 2.8 6.3 8.8 20.0 15.9 8.2 3.6 9.1 9.0 7.0 8.5 9.0 4.3 7.3 13.0 8.2 10.0 10.2 6.5 8.7 28.8 10.4 3.4 1.5 0 XX XX XX XX XX 2.0 9.9 7.0 25.0 12.9 7.7 9.3 8.7 4.1 POCA N 102 40 62 9 47 38 8 10 88 11 10 10 57 14 21 24 38 29 47 24 49 45 8 87 15 89 13 12 49 31 28 28 33 10 0 XX XX XX XX XX 17 56 26 3 7 14 32 31 17 % 30.7 27.6 33.2 37.5 29.0 31.1 34.8 16.4 35.9 26.2 27.8 31.3 31.3 35.0 25.6 32.9 34.3 33.0 30.3 27.9 29.7 31.3 34.8 33.2 21.7 31.9 26.0 24.5 35.5 30.1 47.4 41.8 37.0 15.2 0 XX XX XX XX XX 34.7 32.8 26.0 25.0 22.6 35.9 33.0 27.0 35.4 MOD. BAJA N % 76 22.8 38 26.2 38 20.3 3 12.5 41 25.3 27 22.1 5 21.7 15 24.6 57 23.3 16 38.1 5 13.9 9 28.0 37 20.3 9 22.5 22 26.8 18 24.7 21 18.9 16 18.2 38 24.5 22 25.6 44 26.7 30 20.8 2 8.7 64 24.4 12 17.4 61 21.9 14 28.0 12 24.5 25 18.1 27 26.2 10 17.0 16 23.9 26 29.2 15 22.7 2 5.7 XX XX XX XX XX XX XX XX XX XX 12 24.5 38 22.2 24 24.0 2 16.7 7 22.6 9 23.1 17 17.5 27 23.5 15 31.3 MOD. ALTA N % 80 24.0 31 21.4 49 26.2 6 25.0 41 25.3 27 22.1 5 21.7 22 36.1 52 21.2 8 19.0 11 30.5 6 18.8 51 28.0 4 10.0 15 18.3 20 27.4 32 28.8 22 25.0 38 24.5 20 23.3 37 22.4 36 25.0 7 30.4 57 21.8 22 31.9 68 24.4 11 22.0 12 24.5 31 22.5 26 25.2 3 5.0 14 20.9 20 22.5 28 42.4 11 31.4 XX XX XX XX XX XX XX XX XX XX 14 28.6 38 22.2 25 25.0 3 25.0 9 29.0 7 17.9 21 21.6 32 27.8 11 22.9 MUCHA N 46 26 20 4 21 18 3 8 31 6 9 5 21 5 11 5 16 13 18 14 21 20 5 35 11 38 7 8 24 10 1 2 7 12 22 XX XX XX XX XX 5 22 18 1 4 6 18 15 3 % 13.8 17.9 10.7 16.7 13.0 14.8 13.1 13.1 12.7 14.3 25.0 15.6 11.6 12.5 13.4 6.8 14.4 14.7 11.7 16.2 12.7 13.9 21.8 13.3 16.0 13.6 14.0 16.3 17.4 9.8 1.7 3.0 7.9 18.2 62.9 XX XX XX XX XX 10.2 12.9 18.0 8.3 12.9 15.4 18.6 13.0 6.3 TOTAL 332 145 187 24 162 122 23 61 245 42 36 32 182 40 82 73 111 88 155 86 165 144 23 262 69 279 50 49 138 103 59 67 89 66 35 XX XX XX XX XX 49 171 100 12 31 39 97 115 48 ESTADÍSTICO χ2=6.66 p=0.15518090 χ2=3.37 p=0.99227163

Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPECTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI, familiares SI, amigos NO SI trabaja con paciente termin. NO trabaja con paciente term. SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practicante MODERADO SI practicante NADA ansiedad RASGO POCA ansiedad RASGO MODERADA BAJA ans.RAS MODERADA ALTA ans. RA MUCHA ansiedad RASGO NADA ansiedad ESTADO POCA ansiedad ESTADO MODERADA BAJA ans.EST MODERADA ALTA ans. EST MUCHA ansiedad ESTADO NADA//POCA ans. Muerte MODERADA BAJA ans. M MODERADA ALTA ans. M MUCHA ansiedad Muerte NO/POCO creyente religioso Crey. MODERADO BAJO Crey. MODERADO ALTO BASTANTE crey. Religioso MUY creyente religioso

χ2=10.85 * p=0.02827856 χ2=26.78 * p=0.04394873

χ2=15.40 p=0.05189758 χ2=3.02 p=0.93325676 χ2=5.83 p=0.66574990 χ2=8.28 p=0.08172873 χ2=1.43 p=0.83827702 χ2=6.92 p=0.54521739 χ2=163.42 * p=0.00000000

χ2=11.45 p=0.49049331

χ2=12.16 p=0.73295524

*

χ2 SIGNIFICATIVO. N.C. 95 %.

214

En los resultados obtenidos en ansiedad estado en función de las variables sexo, edad, estado civil, antigüedad profesional, haber tenido o no experiencias personales con la muerte, considerarse o no creyente religioso, considerarse o no practicante de sus creencias, no se observan diferencias significativas respecto a la tónica general de la muestra que establecía un nivel moderado bajo. En la categoría profesional se observa que los que muestran una menor ansiedad estado, son los ATS seguidos por los doctores. Frente a ellos, los que más presentan mucha ansiedad estado son los médicos no especialistas. Como ya se comentó anteriormente, es frecuente el que especialmente los estudiantes y los profesionales sin experiencia presenten niveles de ansiedad rasgo y estado más elevados que los profesionales más experimentados (en muestras profesionales) En cuanto a la distribución por áreas hospitalarias se observa que el porcentaje mayor de los que manifiestan nada ansiedad se registra en el área médica. Quizás en la explicación de estos resultados pueda estar el hecho de que el trabajo a desarrollar en esta área no induzca tanta ansiedad como en otras donde se registran niveles más elevados (p. ej. la quirúrgica) En relación con la ansiedad rasgo se puede ver que se repite la correspondencia equitativa, comentada en el análisis de la tabla anterior. Como ya comentamos estos resultados eran esperables dada la relación que se da entre estos dos tipos de ansiedad. En la ansiedad ante la muerte, se observa que aparecen unas correlaciones aparentemente contradictorias que fueron analizadas en la discusión de resultados de la tabla 15. En cuanto a ser más o menos creyente religioso, según las puntuaciones resultantes del Inventario de Creencia Religiosa, y la ansiedad estado, no se aprecian diferencias significativas sobre la tónica general de la muestra.

215

6.3.4. Estadísticos descriptivos de las puntuaciones obtenidas

(Tablas de la 19 a la 26.

(TABLA 19) ESTADISTICOS DESCRIPTIVOS DE LAS PUNTUACIONES DE ANSIEDAD "RASGO" EN LA ESCALA -STAIHOSPITAL UNIVERSITARIO DE PUERTA DEL MAR MEDIA
Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPCTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI familiares SI amigos NO SI trab. con pac..termin NO trab. con pac. term SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practic MODERADO SI practicante NADA ansiedad R POCA ansiedad R MODERADA BAJA R MODERADA ALTA R MUCHA ansiedad R NADA ansiedad E POCA ansiedad E MODERADA BAJA E MODERADA ALTA E MUCHA ansiedad E NADA /POCA ans. M MODERADA BAJA M MODERADA ALTA MUCHA NO/POCO crey. Relig. Cr. MODER. BAJO Cr. MODER. ALTO BASTANTE creyente MUY crey. Religioso 17.60 17.94 16.95 17.48 18.40 17.63 18.61 17.25 15.57 18.58 17.21 18.14 16.21 15.96 18.07 18.12 17.00 18.01 18.17 17.31 17.75 21.30 18.07 16.38 18.04 16.10 18.75 18.22 17.64 XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX 7.92 13.75 16.94 21.88 27.43 16.77 17.03 19.56 17.81 17.30 15.71 18.15 18.96 16.20

DESV. TIPICA
8.76 8.74 8.31 8.73 8.46 9.15 8.10 8.61 7.19 8.76 7.52 9.04 8.82 9.04 8.48 8.25 7.94 8.86 8.63 8.35 8.31 11.14 8.44 8.87 8.40 9.69 9.86 7.76 8.56 XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX 7.14 5.15 6.13 7.18 8.50 9.15 8.28 8.62 9.43 10.45 8.14 8.49 8.41 8.06

TOTAL
316 142 174 24 154 115 22 57 235 42 36 32 168 38 78 71 104 84 150 79 157 136 23 252 63 265 48 48 130 98 XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX 28 99 69 76 44 44 165 96 11 30 39 93 109 44

NO CONT.
0 1

ESTADISTICO H Kruskal-Wallis H=0.091 P=0.762450 H=1.155 P=0.763796

24 0

H=1.725 P=0.189047 H=1.861 P=0.761251

63

H=3.463 P=0.176996 H=0.570 P=0.752179 H=1.936 P=0.379750 H=2.353 P=0.125044 H=2.522 P=0.112253 H=0.369 P=0.831685

3

0

1 3 40

0

H=124.872 P=0.000000

*

0

H=7.79 P=0.050543

*

1

H=6.55 P=0.161302

•

H significativa N.C. 95%.

216

(TABLA 20) ESTADÍSTICOS DESCRIPTIVOS DE LAS PUNTUACIONES DE ANSIEDAD "ESTADO" EN LA ESCALA -STAIHOSPITAL UNIVERSITARIO DE PUERTA DEL MAR MEDIA
Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPCTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI familiares SI amigos NO SI trab. con pac..termin NO trab. con pac. term SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practic MODERADO SI practicante NADA ansiedad R POCA ansiedad R MODERADA BAJA R MODERADA ALTA R MUCHA ansiedad R NADA ansiedad E POCA ansiedad E MODERADA BAJA E MODERADA ALTA E MUCHA ansiedad E NADA /POCA ans. M MODERADA BAJA M MODERADA ALTA MUCHA NO/POCO crey. Relig. Cr. MODER. BAJO Cr. MODER. ALTO BASTANTE creyente MUY crey. Religioso 17.69 18.04 18.20 18.14 17.65 16.73 19.31 17.39 17.78 20.25 18.46 18.01 14.85 16.93 17.00 18.64 18.02 17.61 18.30 17.84 17.70 19.39 17.65 18.71 17.95 17.28 17.95 18.70 17.20 10.64 14.94 17.22 21.78 29.57 XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX 18.00 17.21 19.34 15.00 17.16 17.48 18.53 18.44 16.18

DESV. TIPICA
8.83 8.98 9.52 8.65 9.28 8.41 8.68 8.59 7.08 8.90 9.88 9.08 8.58 9.40 7.26 9.33 9.06 8.70 9.17 8.96 8.62 10.34 8.68 9.77 8.99 8.45 9.30 9.16 8.54 6.54 6.03 7.73 7.91 7.27 XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX 7.25 8.89 9.66 7.66 9.18 9.44 9.97 8.63 6.54

TOTAL
332 145 187 24 162 122 23 61 245 42 36 32 182 40 82 73 111 88 155 86 165 144 23 262 69 279 50 49 138 103 59 67 89 66 35 XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX 49 171 100 12 31 39 97 115 48

NO CONT.
0 1

ESTADISTICO H Kruskal-Wallis H=0.049 P=0.824669 H=0.500 P=0.918793

26 0

H=3.949 P=0.046906 H=7.612 P=0.106880

*

66

H=1.486 P=0.475741 H=0.335 P=0.845832 H=0.389 P=0.823237 H=0.761 P=0.382924 H=0.002 P=0.964554 H=0.646 P=0.724089 H=118.69 P=0.000000 *

3

0

1 3 42

16

0

H=4.965 P=0.174392

2

H=2.732 P=0.603631

•

H significativa N.C. 95%.

217

(TABLA 21) ESTADÍSTICOS DESCRIPTIVOS DE LAS PUNTUACIONES DE ANSIEDAD "ANTE LA MUERTE" EN LA ESCALA -DAS-1HOSPITAL UNIVERSITARIO DE PUERTA DEL MAR MEDIA
Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPCTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI familiares SI amigos NO SI trab. con pac..termin NO trab. con pac. term SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practic MODERADO SI practicante NADA ansiedad R POCA ansiedad R MODERADA BAJA R MODERADA ALTA R MUCHA ansiedad R NADA ansiedad E POCA ansiedad E MODERADA BAJA E MODERADA ALTA E MUCHA ansiedad E NADA /POCA ans. M MODERADA BAJA M MODERADA ALTA MUCHA NO/POCO crey. Relig. Cr. MODER. BAJO Cr. MODER. ALTO BASTANTE creyente MUY crey. Religioso 6.76 6.67 6.37 6.50 7.00 7.17 6.62 6.75 6.33 6.61 6.00 6.83 7.25 6.42 6.73 6.72 6.38 6.80 6.90 6.76 6.76 6.04 6.71 6.68 6.84 6.02 6.46 6.80 6.98 6.32 6.31 6.85 7.09 7.28 7.25 6.48 6.71 6.77 6.84 XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX 6.53 5.66 6.59 6.99 7.22

DESV. TIPICA
2.11 2.02 1.76 1.97 2.12 2.36 1.95 2.09 2.22 1.87 1.92 1.87 2.74 2.06 1.98 1.92 2.08 1.85 2.36 2.01 2.08 2.20 2.08 1.97 2.09 1.77 2.05 2.11 2.04 1.98 1.98 1.95 2.02 2.34 1.99 2.04 1.99 2.06 2.24 XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX 1.72 1.73 1.84 2.17 2.28

TOTAL
333 146 187 24 162 123 23 61 246 42 36 33 182 40 82 74 111 88 155 87 166 144 23 263 69 279 51 49 138 103 59 67 89 66 35 28 102 76 80 46 XXXXXX XXXXXX XXXXXX XXXXXX 32 39 97 115 48

NO CONT.
0 1

ESTADISTICO H Kruskal-Wallis H=0.145 P=0.703447 H=5.807 P=0.121388

26 0

H=0.156 P=0.693197 H=7.632 P=0.106022

66

H=1.143 P=0.564679 H=2.873 P=0.237802 H=2.880 P=0.236945 H=0.125 P=0.723643 H=6.391 P=0.011471 H=3.426 P=0.180360 H=11.084 P=0.025634

3

0

1 3 43

*

17

*

1

H=3.014 P=0.555433

2

H=17.094 P=0.001854

*

•

H significativa N.C. 95%.

218

(TABLA 22) ESTADÍSTICOS DESCRIPTIVOS DE LAS PUNTUACIONES DE CREENCIA RELIGIOSA EN EL INVENTARIO DE "CREENCIA RELIGIOSA" HOSPITAL UNIVERSITARIO DE PUERTA DEL MAR MEDIA
Hospital P. DEL MAR VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPCTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI familiares SI amigos NO SI trab. con pac..termin NO trab. con pac. term SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practic MODERADO SI practicante NADA ansiedad R POCA ansiedad R MODERADA BAJA R MODERADA ALTA R MUCHA ansiedad R NADA ansiedad E POCA ansiedad E MODERADA BAJA E MODERADA ALTA E MUCHA ansiedad E NADA /POCA ans. M MODERADA BAJA M MODERADA ALTA MUCHA NO/POCO crey. Relig. Cr. MODER. BAJO Cr. MODER. ALTO BASTANTE creyente MUY crey. Religioso 12.20 13.38 11.20 12.54 13.23 15.36 13.50 12.92 13.54 12.19 12.15 13.00 12.70 12.80 14.34 12.39 12.52 12.67 13.65 12.92 12.86 12.52 12.78 13.08 13.94 6.98 10.16 13.52 15.77 12.78 12.73 12.38 13.90 12.08 12.14 12.97 13.28 13.03 12.28 12.18 12.36 13.91 14.27 xxxxxx xxxxxx xxxxxx xxxxxx xxxxxx

DESV. TIPICA
4.39 3.89 4.28 4.09 3.83 4.85 4.31 4.08 4.10 4.48 4.21 4.19 3.66 4.00 3.80 4.35 3.67 4.14 4.48 4.28 4.01 4.25 4.14 4.18 3.49 2.27 2.87 3.15 3.00 4.35 4.26 3.78 4.20 3.89 3.82 4.18 4.27 4.29 3.74 3.52 4.39 3.92 2.90 xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx

TOTAL
331 144 187 24 162 122 22 61 244 42 36 32 181 40 82 73 111 88 155 85 164 144 23 261 69 278 50 49 138 102 59 67 89 65 35 28 101 75 80 46 48 172 100 11 xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx

NO CONT.
0 1

ESTADISTICO H Kruskal-Wallis H=6.551 * P=0.010480 H=14.477 * P=0.002323

26 0

H=1.004 P=0.316346 H=3.150 P=0.533088

45

H=10.257 P=0.005925 H=4.941 P=0.084544 H=0.132 P=0.936303 H=0.345 P=0.556763 H=101.707 P=0.000000 H=82.043 P=0.000000 H=8.091 P=0.088295

*

3

0

1 3 42

* *

16

1

H=3.288 P=0.510872

0

H=12.488 P=0.005886

*

•

H significativa N.C. 95%.

219

(TABLA 23)
ESTADÍSTICOS DESCRIPTIVOS DE LAS PUNTUACIONES DE

ANSIEDAD "RASGO" EN LA ESCALA -STAIHOSPITAL EVANGELICO (CONTROL) MEDIA
Hospital EVANGELIC0 VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPCTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI familiares SI amigos NO SI trab. con pac..termin NO trab. con pac. term SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practic MODERADO SI practicante NADA ansiedad R POCA ansiedad R MODERADA BAJA R MODERADA ALTA R MUCHA ansiedad R NADA ansiedad E POCA ansiedad E MODERADA BAJA E MODERADA ALTA E MUCHA ansiedad E NADA /POCA ans. M MODERADA BAJA M MODERADA ALTA MUCHA NO/POCO crey. Relig. Cr. MODER. BAJO Cr. MODER. ALTO BASTANTE creyente MUY crey. Religioso 12.50 14.73 21.60 13.44 9.44 16.50 19.12 12.00 15.25 13.28 12.50 15.00 18.00 11.00 12.66 17.60 11.25 12.66 12.66 15.20 13.68 19.00 14.07 17.00 15.14 13.52 xxxxxx xxxxxx xxxxxx xxxxxx xxxxxx 9.00 14.62 13.70 24.00 14.00 13.82 14.62 11.00 16.50 14.00 13.66

DESV. TIPICA
5.21 7.99 9.50 4.69 6.38 0.57 8.32 5.87 7.76 4.53 10.46 6.92 9.45 6.08 6.74 8.65 4.20 6.74 6.02 8.13 6.68 15.55 7.25 0.00 7.42 7.50 xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx 5.17 7.44 5.55 7.55 4.24 8.12 6.43 0.00 9.67 5.19 7.97

TOTAL
27 8 19 5 9 4 4 8 17 0 8 7 6 6 8 3 9 10 8 9 12 15 0 25 2 27 0 1 7 19 xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx 6 8 10 3 0 2 17 8 0 1 0 4 7 15

NO CONT.
0 0

ESTADISTICO H Kruskal-Wallis H=0.182 P=0.669989 H=9.032 * P=0.028875

2 0

H=4.067 P=0.043717 H=1.683 P=0.640750

*

7

H=1.773 P=0.412059 H=4.058 P=0.131436 H=0.405 P=0.524530 H=0.138 P=0.710250

0

0

0 0 27

H=0.530 P=0.767363

0

H=7.656 P=0.053693

*

0

H=0.535 P=0.765268

0

H=0.298 P=0.960451

•

H significativa N.C. 95%.

220

(TABLA 24) ESTADÍSTICOS DESCRIPTIVOS DE LAS PUNTUACIONES DE ANSIEDAD "ESTADO" EN LA ESCALA -STAIHOSPITAL EVANGELICO (CONTROL) MEDIA
Hospital EVANGELICO VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPCTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI familiares SI amigos NO SI trab. con pac..termin NO trab. con pac. term SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practic MODERADO SI practicante NADA ansiedad R POCA ansiedad R MODERADA BAJA R MODERADA ALTA R MUCHA ansiedad R NADA ansiedad E POCA ansiedad E MODERADA BAJA E MODERADA ALTA E MUCHA ansiedad E NADA /POCA ans. M MODERADA BAJA M MODERADA ALTA MUCHA NO/POCO crey. Relig. Cr. MODER. BAJO Cr. MODER. ALTO BASTANTE creyente MUY crey. Religioso 13.12 12.47 15.40 11.88 12.66 11.00 13.25 12.47 11.87 13.00 13.16 12.83 12.87 12.66 13.22 13.00 13.25 11.77 12.00 13.20 13.00 8.50 12.66 17.00 11.00 13.05 8.50 13.66 15.66 17.00 xxxxxx xxxxxx xxxxxx xxxxxx xxxxxx 10.50 11.82 15.00 16.00 12.50 12.57 12.53

DESV. TIPICA
7.37 5.57 4.56 6.13 5.78 8.86 5.31 6.65 5.84 7.04 6.30 6.30 5.76 7.57 7.17 5.90 4.83 7.53 6.76 5.53 6.00 6.36 6.01 0.00 5.47 6.32 4.92 4.22 6.16 5.65 xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx 6.52 5.55 6.52 0.00 3.41 6.90 6.59

TOTAL
27 8 19 5 9 9 7 8 17 0 8 7 6 6 8 3 9 10 8 9 12 15 0 25 2 27 0 1 7 19 10 6 9 2 0 xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx 2 17 8 0 1 0 4 7 15

NO CONT.
0 0

ESTADISTICO H Kruskal-Wallis H=0.026 P=0.872875 H=1.680 P=0.641395

2 0

H=0.055 P=0.814869 H=0.264 P=0.966654

7

H=0.013 P=0.993420 H=0.451 P=0.797973 H=0.694 P=0.404726 H=1.144 P=0.284873

0

0

0 0 0

H=1.338 P=0.512124 H=8.578 P=0.035458 *

0

0

H=1.283 P=0.526454

0

H=0.195 P=0.978336

•

H significativa N.C. 95%.

221

(TABLA 25) ESTADÍSTICOS DESCRIPTIVOS DE LAS PUNTUACIONES DE ANSIEDAD "ANTE LA MUERTE" EN LA ESCALA -DAS-1HOSPITAL EVANGELICO (CONTROL) MEDIA
Hospital EVANGELICO VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPCTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI familiares SI amigos NO SI trab. con pac..termin NO trab. con pac. term SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practic MODERADO SI practicante NADA ansiedad R POCA ansiedad R MODERADA BAJA R MODERADA ALTA R MUCHA ansiedad R NADA ansiedad E POCA ansiedad E MODERADA BAJA E MODERADA ALTA E MUCHA ansiedad E NADA /POCA ans. M MODERADA BAJA M MODERADA ALTA MUCHA NO/POCO crey. Relig. Cr. MODER. BAJO Cr. MODER. ALTO BASTANTE creyente MUY crey. Religioso 7.12 6.35 5.80 6.11 6.90 7.75 6.50 6.50 5.50 7.71 6.16 7.00 6.62 7.66 6.30 6.20 6.44 7.11 6.75 6.43 6.57 6.50 6.57 3.00 6.50 6.78 5.6 6.33 7.33 7.00 5.66 6.75 6.30 7.66 xxxxxx xxxxxx xxxxxx xxxxxx 6.00 5.00 6.50 7.06

DESV. TIPICA
1.80 1.84 1.78 2.14 1.72 0.95 1.06 2.17 2.26 1.25 1.16 1.73 1.76 1.52 2.31 1.61 2.40 1.45 1.96 1.78 1.90 0.70 1.83 0.00 2.56 1.31 1.71 1.21 1.93 0.00 2.06 1.38 1.94 0.57 xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx 0.00 1.63 2.56 1.28

TOTAL
28 8 20 5 9 10 4 8 18 0 8 7 6 7 8 3 10 10 9 9 12 16 0 26 2 28 0 1 8 19 10 6 9 2 0 6 8 10 3 0 xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx 1 0 4 8 15

NO CONT.
0 0

ESTADISTICO H Kruskal-Wallis H=0.771 P=0.379759 H=3.378 P=0.336955

2 0

H=0.007 P=0.932555 H=5.970 P=0.113082

7

H=1.278 P=0.527751 H=1.342 P=0.511275 H=0.721 P=0.395894 H=0.018 P=0.891865

0

0

0 0 0

H=2.520 P=0.283706 H=6.194 P=0.102526

1

1

H=2.917 P=0.404586

0

H=4.359 P=0.225212

222

(TABLA 26) ESTADÍSTICOS DESCRIPTIVOS DE LAS PUNTUACIONES DE CREENCIA RELIGIOSA EN EL INVENTARIO DE "CREENCIA RELIGIOSA" HOSPITAL EVANGELICO (CONTROL) MEDIA
Hospital EVANGELICO VARÓN MUJER < 30 AÑOS 31-40 AÑOS 41-50 AÑOS > 50 AÑOS SOLTERO CASADO DOCTOR MÉDICO NO ESPCTA MÉDICO ESPECTA D.U.E. A.T.S. ÁREA MÉDICA ÁREA QUIRÚRGICA OTRAS ÁREAS HASTA 10 AÑOS 11-20 AÑOS MÁS DE 20 AÑOS SI familiares SI amigos NO SI trab. con pac..termin NO trab. con pac. term SI es crey. Religioso NO es crey. Religioso NO practicante Practic MODERADO SI practicante NADA ansiedad R POCA ansiedad R MODERADA BAJA R MODERADA ALTA R MUCHA ansiedad R NADA ansiedad E POCA ansiedad E MODERADA BAJA E MODERADA ALTA E MUCHA ansiedad E NADA /POCA ans. M MODERADA BAJA M MODERADA ALTA MUCHA NO/POCO crey. Relig. Cr. MODER. BAJO Cr. MODER. ALTO BASTANTE creyente MUY crey. Religioso 16.12 16.85 14.80 16.11 17.20 18.75 16.75 16.27 15.87 18.42 15.00 17.14 16.62 18.00 16.80 17.10 15.22 17.55 17.83 15.75 16.88 13.50 16.64 10.00 14.62 17.84 17.20 14.83 17.55 16.50 17.66 16.25 16.10 18.33 13.00 16.29 18.11 xxxxxx xxxxxx xxxxxx xxxxxx xxxxxx

DESV. TIPICA
4.99 3.32 4.86 4.70 2.89 0.50 3.77 3.98 3.31 2.07 6.19 2.85 3.66 3.46 3.29 4.09 4.41 2.60 2.16 4.52 3.83 0.70 3.79 0.00 2.38 3.68 3.45 5.19 3.24 4.95 2.33 3.49 5.17 2.08 4.24 4.21 2.20 xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx xxxxxxx

TOTAL
28 8 20 5 9 10 4 8 18 0 8 7 6 7 8 3 10 10 9 9 12 16 0 26 2 28 0 1 8 19 10 6 9 2 0 6 8 10 3 0 2 17 9 0 xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx

NO CONT.
0 0

ESTADISTICO H Kruskal-Wallis H=0.024 P=0.876089 H=1.148 P=0.765556

2 0

H=0.029 P=0.865000 H=1.561 P=0.668235

7

H=0.607 P=0.738205 H=1.452 P=0.483941 H=0.651 P=0.419890 H=2.546 P=0.110596

0

0

0 0 0

H=9.832 P=0.007328 H=2.039 P=0.564254

*

1

1

H=1.067 P=0.784980

0

H=2.928 P=0.231326

•

H significativa N.C. 95%.

223

6.5. Recapitulación general. Una vez realizado el análisis y la discusión de los resultados, uno a uno, tal vez sea conveniente presentar una recapitulación, a modo de resumen, de lo más importante dicho en el análisis y discusión precedentes, de manera que nos permita pasar con una visión global de los resultados a las conclusiones del capítulo siguiente: De esta forma y, sobre las variables psicosociales de tipo general, podemos decir que en el personal sanitario de nuestra muestra, atendiendo al sexo hay más mujeres que hombres, que éstas son más jóvenes y que son la mayoría en el grupo de los solteros, mientras que en el grupo de los casados hay más hombres. Sin embargo, a medida que aumenta el nivel profesional disminuye la proporción de las mujeres.También que hay más mujeres que han tenido experiencias personales con la muerte, aunque han trabajado con pacientes terminales menos que los hombres. También hay que destacar el que hay más mujeres que hombres que se consideran creyentes religiosas y son más practicantes de sus creencias. La edad más representativa es de tipo media (entre los 3150 años) y ésta es mayor en las categorías profesionales más elevadas y que requieren mayor especialización (doctores y médicos especialistas). Hay una relación significativa entre la edad y haber tenido o no experiencias personales con la muerte (hay un mayor porcentaje de sujetos de mayor edad que han tenido este tipo de experiencias, mientras que hay más de menor edad que no las han tenido). También hay relación significativa entre la edad y las variables “considerarse o no creyente religioso” (hay un mayor porcentaje que no se considera creyente religioso con edades de hasta 40 años, mientras que hay más que se consideran creyentes a partir de los 41 años) y el grado de práctica de las creencias religiosas (a medida que aumenta la edad aumenta el grado de práctica religiosa)

224

En cuanto al estado civil, el grupo de los casados es mucho más numeroso que el de los solteros. Tenemos una mayor proporción de solteros en la categoría profesional de médico no especialista y de casados en la de doctor (por razones obvias de edad). Las experiencias personales con la muerte son más propias de personas casadas que de solteras. No hay diferencias significativas entre casados y solteros en cuanto a considerarse o no creyente religioso, aunque en el grupo de los solteros se percibe un ligero aumento de los no creyentes (lo cual también correlaciona con la edad). Considerando la categoría profesional, los médicos no especialistas mostraron un mayor porcentaje en no haber tenido experiencias personales con la muerte. Y en relación con las variables “considerarse o no creyente religioso” y “grado de práctica religiosa” no se han encontrado diferencias significativas. Lo más significativo que se ha evidenciado en relación con el área hospitalaria, es que en el área quirúrgica es donde se encuentran los que se consideran más practicantes de sus creencias religiosas. Y en la antigüedad profesional, que el grupo en el que un mayor porcentaje se considera creyentes religiosos es el comprendido entre los 11-20 años de antigüedad. En cuanto a la variable “haber trabajado o no con pacientes terminales”, no se han encontrado diferencias significativas entre esta variable y el considerarse o no creyente religioso, ni con el grado de práctica religiosa, aunque sí se aprecia una pequeña diferencia en el grupo que ha trabajado con pacientes terminales que es en el que se encuentra la mayoría de los que se muestran no creyentes. Atendiendo a “si se consideran o no creyentes religiosos”, una proporción muy significativa de la muestra (84.5%) se considera creyente religioso. Y el 47,6% de la muestra considera que el nivel en que practican sus creencias religiosas es moderado.

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Utilizando el Inventario de Creencia Religiosa, se ha evidenciado: - Que la mayoría de los profesionales sanitarios que componen la muestra se muestran creyentes religiosos (con un nivel medio de creencia religiosa moderado, siendo este nivel más elevado en el grupo de control), y que las mujeres resultan ser más religiosas que los hombres. - En relación con la edad, que el grupo menos religioso lo conforman los menores de 30 años, aumentando la religiosidad a medida que lo hace la edad. - En lo referente a considerarse o no creyente religioso, el grupo que no se considera creyente presenta mayores porcentajes en los niveles más bajos del inventario, e incluso no tiene representación en los niveles más elevados del citado inventario, ( es decir –como era de esperar- no puntúan en esta prueba “objetiva” como creyentes). - Igualmente, los que se consideran no practicantes de sus creencias religiosas, presentan mayores porcentajes en los niveles más bajos del inventario, mientras que, contrariamente, los que se consideran “plenos practicantes de sus creencias” presentan mayores porcentajes en los niveles más elevados del citado inventario. Según las puntuaciones obtenidas en la Escala DAS-1 (Ansiedad ante la Muerte tenemos los siguientes resultados: - La ansiedad media ante la muerte del personal sanitario de nuestra muestra es moderada baja, siendo más baja en el grupo de control. - En cuanto a la edad se observa que los niveles más elevados de ansiedad ante la muerte se dan mayoritariamente entre los 4150 años (mientras que ningún menor de 30 años presenta mucha ansiedad). Por otra parte, casi un 13% de los sujetos de estas edades presenta poca o ninguna ansiedad ante la muerte. La
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antigüedad profesional que más se ve afectada por esta ansiedad es la de más de 20 años. - En el área hospitalaria quirúrgica es dónde mayor porcentaje se registra en el nivel de mucha ansiedad. - De igual modo, los mayores niveles de ansiedad ante la muerte se dan en los sujetos con más ansiedad rasgo (en el STAI). - En lo tocante a las creencias religiosas y a su práctica, no aparecen grandes diferencias en ansiedad ante la muerte entre los muy creyentes y los no creyentes. Sin embargo, los practicantes religiosos son los que menos ansiedad ante la muerte presentan. Curiosamente sí se advierten claras diferencias entre los subgrupos religiosos extremos (muy practicantes-creyentes y los no creyentes) pudiendo ser considerados como un subgrupo respecto a los intermedios (creyentes no practicantes, etc.) de modo que quienes menos ansiedad ante la muerte manifiestan son los subgrupos extremos de muy practicantes-creyentes y no creyentes. Según las puntuaciones obtenidas en la Escala STAI- R (Ansiedad Rasgo) tenemos que: - La ansiedad rasgo media del personal sanitario de la muestra es moderada baja, siendo más baja en el grupo de control. - En cuanto al sexo, (en contradicción a lo que dice la literatura al respecto), los hombres resultan con más ansiedad rasgo que las mujeres. Y en cuanto a la edad, a medida que aumenta ésta, aumenta la ansiedad rasgo. - En relación a la categoría profesional se aprecia mayor ansiedad “rasgo” en médicos no especialistas cuya experiencia es escasa. - Con relación a la ansiedad estado se aprecia una correspondencia / correlación entre los niveles de ésta y los de la ansiedad rasgo.
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Por último, en cuanto a las puntuaciones obtenidas en la Escala STAI- E (Ansiedad Estado) tenemos: - La ansiedad estado media del personal sanitario de la muestra es moderada baja, siendo más baja en el grupo de control. - En relación a la categoría profesional se observa que los grupos que muestran mayor ansiedad estado son los médicos no especialistas y frente a ellos los que muestran menor ansiedad estado son los doctores y los ATS. - En cuanto al área hospitalaria, donde menor ansiedad estado se registra es en el área médica.

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Capitulo VII: CONCLUSIONES

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En relación a la religiosidad podemos concluir que: 1º. Se mantiene aún, en el personal sanitario, la tendencia a considerarse como “creyente religioso”, por el mero hecho de pertenecer a alguna religión o que se le haya aplicado, en cualquier momento de su vida, algún “ritual religioso” lo que no se traduce necesariamente en prácticas religiosas acordes. Aunque también es importante el grupo que discrimina entre tener una creencia religiosa que se vivencia y practica y la mera “religiosidad nominativa”. 2º. La mujer resulta más religiosa y practicante de sus creencias que el hombre. 3º. El haber tenido o no experiencias personales con la muerte de personas próximas (amigos o familiares) no se muestra como un factor influyente en las creencias y prácticas religiosas del personal sanitario. 4º. El haber trabajado con pacientes terminales sí parece influir de forma negativa en la dimensión religiosa del personal sanitario, produciéndose un cierto alejamiento con todo lo relacionado con la religión. 5º. La correlación positiva encontrada entre el criterio subjetivo de considerarse “creyente” y “practicante religioso” y los resultados obtenidos en el Inventario de Creencia Religiosa que hemos construido y utilizado para este trabajo, pone de manifiesto la validez y fiabilidad de este instrumento. 6º. Con la edad, el personal sanitario no sólo experimenta un acercamiento a la actitud religiosa de tipo social sino que, además, la edad se muestra como un factor influyente en el grado de interiorización o creencia del dogma religioso que se profesa.

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Por otra parte, en relación con la ansiedad ante la muerte podemos concluir que: 1º. No se aprecian diferencias significativas entre los hombres y las mujeres profesionales sanitarios en cuanto a la ansiedad ante la muerte. 2º. El haber tenido experiencias personales con la muerte sí se muestra como un factor que influye aumentando el nivel de ansiedad que se siente ante la muerte, pero no en cuanto a la ansiedad como “rasgo” o “estado”. 3º. El haber trabajado o no con pacientes terminales no parece influir en el personal sanitario en cuanto a la ansiedad experimentada ante la muerte, ni en la ansiedad “estado” o “rasgo” que se experimenta. 4º. Tanto el considerarse “muy creyente religioso” como “no creyente religioso” no parece tener ninguna influencia sobre la ansiedad ante la muerte que se siente. Lo que sí se muestra influyente es ser o no practicante de estas creencias. Así se ha puesto de manifiesto que en los subgrupos extremos (los muy creyentes-practicantes y en los absolutamente no creyentes) la ansiedad ante la muerte es menor que en los subgrupos intermedios (creyentes no practicantes, religiosos nominativos, etc.) 5º. Los índices de ansiedad “rasgo” y “estado” que presenta el personal sanitario en general son bajos. 6º. Los factores de tipo social como el nivel de estudios, estatus y profesión, que minimizan las diferencias entre hombres y mujeres en actitudes, también minimizan las diferencias en ansiedad “rasgo” y “estado” que se dan entre el personal sanitario por razón de sexo. 7º. El estar casado o en situación similar (p. ej. convivir en familia con pareja estable) es un factor social que se muestra influyente en la ansiedad “rasgo” y “estado” amortiguándola. Sin embargo, la condición de estar o no casado no parece tener influencia en la ansiedad ante la muerte.
231

8º La escasa experiencia profesional del personal sanitario, independientemente que pertenezca a la clase médica o de enfermería, influye aumentando la ansiedad “rasgo” y “estado” que se sufre.

232

BIBLIOGRAFÍA.

233

1. INTRODUCCIÓN.
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30. Alexander, I. y Adlerstein, A.: ”STUDIES IN THE PSYCHOLOGY OF DEATH”. En " Perspectives in Personality Research ". David, H.P. y Brengelmann, J.C. (Edts.). Springer. New York, 1960. 31. Spilka, B. y Pellegrini, R.J.: ”DEATH AND CULTURAL VALUES: A THEORY AND A RESEARCH PROGRAM”. Amer. Psycholog. Ass., Washintong, D.C. 1967. 32. Swenson, W.M.: OP. CIT., 1959. 33. Lester, D..: ”RELIGIOUS BEHAVIORS AND ATTITUDES TOWARD DEATH”. En. “Death and Presence”. A. Godin (Ed.). Bruxelles, 1972. 34. Park, C.L. y Cohen, L.H.: “RELIGIOUS AND NONRELIGIOUS COPING WITH DEATH OF A FRIEND”. Cognitive Therapy and Research, 17: 561-577, 1993. 35. Rojas, J.: “DICCIONARIO POPULAR DE LA BIBLIA”. Logoi, Inc. Miami, 1976. 36. Rojas, J.: Ibidem, 1976. 37. Rojas, J.: Ibidem, 1976. 38. San Pablo: “GALATAS”: 5 (16-26) En “NUEVO TESTAMENTO” Santa Biblia. Ed. Vida. Miami. Florida. 1960. 39. Minean, J. y Brush, L.: ”THE CORRELATIONS OF ATTITUDES TOWARD SUICIDE UIT DEATH ANXIETY, RELIGIOSITY, AND PERSONAL CLOSENESS”. Omega, 11: 317-324., 1980. 40. Alvarado, K.A.; Templer, D.I.; Bresler, C.H. et al.: ”THE RELATIONSHIP OF RELIGIOUS VARIABLES TO DEATH DEPRESIÓN AND DEATH ANXIETY”. Journal of Clinical Psychology. Vol 51, 2: 202-205, 1995. 41. Lonetto, R. y Templer, D.I.:”DEATH ANXIETY”. Hemisphere. New York, 1986. 42. Wittkowski, J. y Baumgartner, I.:” RELIGIOSITY AND ATTITUDE TOWARD DEATH AND DYING IN OLD PERSONS”. Zeitschrift für Gerontologie, 10: 61-69. 1977. 43. Alvarado, K.A.; Templer, D.I.; Bresler, C.H. et al.: OP. CIT., 1995. 44. Young, M. y Seldon, D.: “BORN AGAIN STATUS AS A FACTOR IN DEATH ANXIETY”. Psychological Reports, 47: 367-370, 1980. 45. Cerny , L.J.: “DEATH PERSPECTIVES AND RELIGIOUS ORIENTATION AS A FUNCTION OF CHRISTIAN FAITH UIT SPECIFIC REFERENCE TO BEING ´BORN AGAIN ”. Dissertation Abstracts International, 38 (4-B): 1872, 1977. 46. Spilka, B. ; Minton, B.; Stout, L. et al.: “DEATH AND PERSONAL FAITH: A PSYCHOMETRIC INVESTIGATION”. Journal for the Scientific Study of Religion, 16: 169-178, 1977.

250

47. Leming, M.R.:” THE RELATIONSHIP BETWEEN RELIGIOSITY AND THE FEAR OF DEATH”. Dissertation Abstracts International, 36 (11-A): 7674, 1976. 48. Young, M. y Seldon, D.: OP.CIT., 1980. 49. Nelson, L.D. y Cantrell, C.: “RELIGIOSITY AND MULTIDIMENSIONAL ANÁLISIS”. Review of Religious Research, vol 21, 2: 148-157, 1980. DEATH ANXIETY A

50. Pacheco, R.: “ESTUDIO DE ACTITUDES ANTE LA MUERTE Y LOS ENFERMOS TERMINALES EN MEDICOS Y AYUDANTES TECNICOS SANITARIOS CON EJERCICIO PROFESIONAL EN LA CIUDAD DE MURCIA”. Tesis Doctoral. Facultad de Medicina. Universidad de Murcia, 1993. 51. Templer, D.I.: OP.CIT., 1972. 52. Jeffers F.C.; Nichols, C.R; Eisdorfer, C.: et al.:OP. CIT., 1961. 53. Martín, D. y Wrightsman, L.S.: “RELIGION AND FEARS ABOUTH DEATH: A CRITICAL REVIEWOF RESEARCH”. Religious Education, 59: 174-176, 1964.

4. PARTE METODOLÓGICA. 4.1. METODOLOGIA GENERAL.
1. Copplestone, J.F.: “ORGANISATION D’UNE ENQUETE EPIDEMIOLOGIQUE SUR LE TERRAIN” Chron O.M.S., 29: 240-244. 1975. 2. Morton, R.F. y Hebel, J.R.: “A STUDY GUIDE TO EPIDEMIOLOGY AND BIOSTATISTICS” University Park Press. Baltimore, 1979. 3. San Martín, M.: Martín, A.L. y Carrasco, J.L.: “ EPIDEMIOLOGIA: TEORIA, INVESTIGACION Y PRACTICA”. Edit. Díaz de Santos, S.A. Madrid, 1986. 4. Morton, R.F. y Hebel, J.R.: OP. CIT. 1979. 5. McGuigan: “PSICOLOGIA EXPERIMENTAL, ENFOQUE METODOLOGICO”. Edit. Trillas. México, 1972. 6. Freirichs, R.R. y Neutra, R.: “DEFINITIONS OF EPIDEMIOLOGY”. “Am. J. Epidemiol.” 108:74-75. 1978. 7. Bazerque, R. Y Tesler, C.: “METODOS Y TECNICAS DE LA INVESTIGACION CLINICA”. Edit. Toray-Masson. París, 1982.

251

8. Pardo de Velez, G. y Cedeño, M.:"INVESTIGACION EN SALUD". Ed. McGraw-Hill. Santafé de Bogotá, 1997. 9. Fortin, M.:"EL PROCESO DE INVESTIGACION DE LA CONCEPCION A LA REALIZACIÓN". Ed.McGraw-Hill. México, 1999. 10. Bunge, M.: “ LA CIENCIA, SU METODO Y SU FILOSOFIA”. Ediciones Siglo XX. Buenos Aires, 1970. 11. Carrasco, J.L.: “EL METODO ESTADISTICO EN LA INVESTIGACION MEDICA”. Edit. Ciencia 3, S.A. Madrid, 1988.

4.2 POBLACION Y MUESTRA. 4.2.1 POBLACION.
12. Kish, L: “MUESTREO DE ENCUESTAS”. Edit. Trillas. México, 1972.

4.2.2 MUESTRA.
13. Bujeda, J.: “TECNICAS DE INVESTIGACION SOCIAL”. Edit. Amorrortu. Buenos Aires, 1981. 14. Downie, N.M. y Heath, R.W.: “ METODOS ESTADISTICOS APLICADOS”. Edit. Castillo. Madrid, 1971. 15. Aycaques, S.: "MUESTREO PARA LA INVESTIGACION EN CIENCIAS DE LA SALUD" Ed. Díaz de Santos. Madrid, 1994. 16. Carrasco, J.L.: “ EL METODO ESTADISTICO EN LA INVESTIGACION MEDICA”. Edit. Ciencia 3. Madrid, 1988. 17. Fisher, L. y Yates, S.: “ STATISTICAL TABLES”. Edit. Conginan. Nueva York, 1974. 18. Gendre, F.: “ L’APPORT DES METHODES STATISTIQUES DANS L’ANALYSE DES RESULTATS D’UNE ENQUETE D’OPINION” “Le Trevail Humain” 32:149-154, 1989. 19. Canales, A.; Alvarado, M. y Pineda, L.: “ METODOLOGIA DE LA INVESTIGACION”. Edit. Limusa. Mexico, D.F., 1986. 20. Armitage, P. y Berry, G.:"ESTADISTICA EN LA INVESTIGACION BIOMEDICA" Ed. DOYMA. Barcelona, 1992.

4. 3. MATERIAL E INSTRUMENTOS.
21. Templer, D.I. ; “THE CONSTRUCTION AND VALIDATION OF A DEATH ANXIETY SCALE” “Journal of General Psychology” 82, 165-177. 1970.

252

22. Spielberger, C.D.; Gorsuch, R.L. y Lushene, R.E.: “CUESTIONARIO DE ANSIEDAD ESTADO-RASGO”. (STAI) Edit. T.E.A. Madrid, 1986.

4.3.1. HOJA DE PRESENTACIÓN.
23. Kerlinger, F.: “INVESTIGACION DEL COMPORTAMIENTO. TECNICAS Y METODOLOGIA”. Edit. Nueva Editorial Interamericana. México, 1975. 24. Anguera, M.T.: “ METODOLOGIA OBSERVACIONAL EN PSICOLOGIA”. Edit. P.P.V. Barcelona, 1991. 25. Brow, G. y Ghiseui, M.: “ EL METODO CIENTIFICO EN PSICOLOGIA, TECNICAS Y METODOLOGIA”. Edit. Interamericana. México, 1975. 26. Polit, D. y Hungler, B.: “INVESTIGACION CIENTIFICA EN CIENCIAS DE LA SALUD”. Edit. Interamericana (2ª Edición). México, 1985. 27. Sierra, R.: “ TECNICAS DE INVESTIGACION SOCIAL”. Edit. Paraninfo. Madrid, 1979. 28. Kish, L.: “MUESTREO DE ENCUESTAS”. Edit. Trillas. México, 1972.

4.3.3. CUESTIONARIO DE ANSIEDAD "STAI" (A/E) y (A/R).
29. Spielberger, C.D.; Gorsuch, R.L. y Lushene, R.E.: “CUESTIONARIO DE ANSIEDAD ESTADO-RASGO”. (STAI) Edit. T.E.A. Madrid, 1986. 30. Spielberger, C.D.; Gorsuch, R.L. y Lushene, R.E.: Ibidem, 1986. 31. Fernández, J.L.:” EL CONCEPTO DE MOTIVACIÓN”. En “ PSICOLOGIA GENERAL” VOL: 2, de Fernández, J.L. (pp 345-375) U.N.E.D. Madrid, 1980. 32. Fernández , J.L.: Ibidem, 1980.

33. Mayor, J. y Labrador. F.J.: “MANUAL DE MODIFICACION DE CONDUCTA” Edit. Alhambra S.A. Madrid, 1987. 34. Bermúdez, J.: “ANSIEDAD Y RENDIMIENTO”. “Psicología General y Aplicada” 151:183-207.1978. 35. Urraca, S.: “ACTITUDES ANTE LA MUERTE (PREOCUPACIÓN, ANSIEDAD, TEMOR) Y RELIGIOSIDAD". Tesis Doctoral. Facultad de Psicología. Universidad Complutense. Madrid. 1981. 36. Yela, M. “APUNTES DE PSICOMETRIA” Facultad de Psicología. Universidad Complutense. Madrid. 1972. 37. Downie, N.M. y Heath, R.W.: “ METODOS ESTADISTICOS APLICADOS”.

253

Edit. Castillo. Madrid, 1971. 38. Grzib, G.: “LOS TESTS PSICOLOGICOS”. En “METODOLOGIA Y TEORIA DE LA PSICOLOGIA”. VOL. 2, de Morales, J.F. (pp. 133-136) U.N.E.D. Madrid, 1981. 39. Grzib, G.: Ibidem, 1981.

4.3.4. ESCALA DE ANSIEDAD ANTE LA MUERTE “DAS-1”:
40. Templer, D.I. ; “THE CONSTRUCTION AND VALIDATION OF A DEATH ANXIETY SCALE” “Journal of General Psychology” 82, 165-177. 1970. 41. Boyar, J.I.:”THE CONSTRUCTION AND PARTIAL VALIDATION OF A SCALE FOR THE MEASUREMENT OF THE FEAR OF DEATH”. Dissertation Abstracts, 25, 20-21, 1964. 42. Lonetto, R. y Templer, D.I.; “ LA ANSIEDAD ANTE LA MUERTE”. Edición especial para ZAMBELETTI ESPAÑA, S.A. Barcelona, 1988. 43. Lonetto, R., Fleming, S. Y Mercer, G.W.; “THE STRUCTURE OF DEATHANXIETY: a factor analytic srudy”. “Journal of Personality Assessment”. 43, 388-392. 1979. 44. Lonetto, R., Mercer, G.W., Fleming, S.; “DEATH ANXIETY AMONG UNIVERSITY STUDENTS IN NORTHERN IRLAND AND CANADA” “Journal of Psychology”. 104, 75-82. 1980. 45. Lonetto, R. y Templer, D.I.: OP. CIT, 1988. 46. Grzib, G.: OP. CIT, 1981. 47. Downie, N.M. y Heath, R.W.: OP. CIT, 1971. 48. Grzib, G. ; OP. CIT. 1981. 49. Grzib, G. ; Ibidem, 1981.

4.3.5. INVENTARIO DE CREENCIA RELIGIOSA.
50. Albou, P.: “LES QUESTIONNAIRES PSYCHOLOGIQUES”. Edit. P.U.F. París, 1968. 51. Shaw, M.; Martín, E. y Kright, J.: “ESCALES FOR THE MEASUREMENT OF ATTITUDES”. (Series in Psychology.) Edit. Mc. Graw Hill. New York, 1967. 52. Robinson, J. y Shaver, P.: “MEASURES OF SOCIAL PSYCHOLOGICAL ATTITUDES”. Institute for social research. University of Michigan, 1973. 53. Dawes, R.: “FUNDAMENTOS Y TECNICAS DE MEDICION DE ACTITUDES”. Edit. Limusa. México, 1975. 54. Likert, R.:”UNA TECNICA PARA MEDIR ACTITUDES” En “Medición de Actitudes”, de Summer, G.F. (Ed.) Ed. Trillas. México, 1982.

254

4.3.5.1. ENCUESTA DE OPINION SOBRE EL PERFIL DEL CREYENTE RELIGIOSO.
55. Amón, J.:"MULTIDIMENSIONALIDAD DE LA RELIGIOSIDAD UTILITARIA A TRAVES DE LA AFINIDAD ENTRE LAS CUESTIONES INTRINSECAS Y EXTRINSECAS". Revista de Psicología General Aplicada, 95: 983-988, 1968. 56. Amón, J. y Yela, M.:”DIMENSIONES DE LA RELIGIOSIDAD” Revista de Psicología General Aplicada, 95:989-993, 1968. 57. Moncada, A.: “RELIGIÓN A LA CARTA” Ed. Espasa Calpe, S.A. Madrid, 1996. 58. López, J.:"LOS CUESTIONARIOS" En Morales, J.F.: "Metodología y Teoría de la Psicología". Vol 2. (pp.181-209). U.N.E.D. Madrid, 1981.

4.5. TRATAMIENTO DE LOS DATOS.
59. Boudon, R.:"L’ANALYSE MATHEMATIQUE DES FAITS SOCIAUX”. Edit. Plon. París, 1967. 60. Mora, F. y Araujo, R. :"EL ANÁLISIS DE LOS DATOS EN LA INVESTIGACIÓN SOCIAL”. Edit. Nueva Visión. Buenos Aires, 1971. 61. Faverg, R.G..:"LES METHODES STATISTIQUES ET MATHEMATIQUES EN PSYCHOLOGIE APPLIQUE” En : “Traitè de Psichologie appliquèe” de M. T. Reuchlin (ed). Edit. P.U.F. París, 1973. 62. Lebart, L. y Fenelon, J.P.:"STATISTIQUE ET INFORMATIQUE APPLIQUÈE”. Edit. Dunod (4ª Edición). París, 1989. 63. Domenech, J.:"TABLAS DE ESTADISTICA". Ed. Herder. Barcelona, 1992. 64. Armitage, J. y Berry, G.: "ESTADISTICA PARA LA INVESTIGACION BIOMEDICA" Ed. Doyma. Barcelona, 1992. 65. C.D.C.:"EPIDEMIOLOGY PROGRAM OFFICE” (EPI-INFO 3 GA 30333). Atlanta, 1989. 66. C.D.C. y O.M.S. (Dean, J.; Dean, A. y Burton, A):"PUBLIC DOMAIN SOFWARE FOR EPIDEMIOLOGY AN DISEASE SURVEILLANCE” (EPI-INFO 6.04) Publicaciones del C.D.C. Atlanta, 1996.

6. ANALISIS Y DISCUSION DE LOS RESULTADOS
1. Whittenberg, F.A.: “NURSES´ANXIETY ABOUT DEATH AND DYING PATIENTS”. Unpublished master’s thesis. University of Rochester. New York, 1980. 2. Gala F.J.: “ACTITUDES EN TORNO AL S.I.D.A.: UN ANÁLISIS DE LA POBLACIÓN DE ENFERMERIA DE LA PROVINCIA DE CADIZ”. Tesis doctoral. Departamento de Neurociencias de la Universidad de Cádiz.Cádiz, 1992.

255

3. Gala F.J.: Ibidem, 1992. 4. Spielberger, C.D.; Gorsuch, R.L. y Lushene, R.E.: “CUESTIONARIO DE ANSIEDAD ESTADO-RASGO”. (STAI) Edit. T.E.A. Madrid, 198 5. Tyler, L.: “PSICOLOGIA DE LAS DIFERENCIAS HUMANAS”. Ed. Marova (2ª. edic.) Madrid, 1985. 6. Maccoby, E.: “DESARROLLO DE LAS DIFERENCIAS SEXUALES”. Ed. Marova. Madrid, 1982. 7. Sherman, J.: “PSICOLOGÍA DE LA MUJER”. Ed. Marova. Madrid, 1978. 8. Young, M. y Daniels, S.: “BORN AGAIN STATUS AS A FACTOR IN DEATH ANXIETY”. Psychological Reports, 47: 367-370, 1980. 9. Gilliland, J.: “DEATH ANXIETY: RELATION TO SUBJETIVE STATE”. Unpublished doctoral dissertation, California School of Professional Psychology, at Fresno, 1982. 10. GALA, F.J.: OP. CIT, 1992. 11. Kübler-Ross, E.: “ON DEATH AND DYING” Ed. Macmillan. New York, 1969. 12. Weisman, A.D.: “ON DYING AND DENYING: A PSYCHIATRIC STUDY OF TERMINALITY”. Behavioral Publications. New York, 1972. 13. Ramos, C. y García I. : “MIEDO Y ANSIEDAD ANTE LA MUERTE”. En Buendía, J.: “Psicología Clinica y Salud: Desarrollos Actuales”. (pp.131-166) Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia. Murcia, 1991. 14. Buendía, J. : “ESTRES Y PSICOPATOLOGIA”. Ed. Pirámide. Madrid, 1993. 15. Lazarus, R. y Folkman, S.: “ESTRÉS Y PROCESOS COGNITIVOS”. Ed. Martínez Roca. Barcelona, 1986. 16. Neufeld, R.: "PSICOPATOLOGIA Y ESTRES”. Ed. Toray S.A. Barcelona, 1984. 17. Gala, F. J. Y Guillén, C.: “EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD: MALES DE NUESTRA EPOCA”. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz. Cádiz, 2000.

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18. Cole, M. A.: “SEX AN MARITAL STATUS DIFFERENCES IN DEATH ANXIETY”. Omega, 9:139-147, 1979. 19. Ramos, F. y García, I. : OP.CIT, 1991. 20. Pacheco, R.: “ESTUDIO DE ACTITUDES ANTE LA MUERTE Y LOS ENFERMOS TERMINALES EN MEDICOS Y AYUDANTES TÉCNICOS SANITARIOS CON EJERCICIO PROFESIONAL EN LA CIUDAD DE MURCIA”. Tesis Doctoral. Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia. Murcia, 1993. 21. Gala, F.J.; Barba, A.; Pérez, A. et al: “ANSIEDAD PRODUCIDA POR ESTIMULOS SANITARIOS DESAGRADABLES”. Rev. ROL, nº 143-144:60-63, 1990. 22. Alonso, F.: "SALUD MENTAL Y MORBILIDAD PSIQUIATRICA EN EL PERSONAL SANITARIO" En J. Gestal (Ed): "Riesgos del trabajo del personal sanitario” (pp 414-423). Ed. McGraw-Hill. Interamericana. Madrid, 1993. 23. Ramos, F. y García, I.: OP.CIT, 1991. 24. Whittenberg, J.L.:OP.CIT, 1980. 25. Ramos, F. y García, I.: OP.CIT, 1991. 26. Denton, J.A. y Wisenbaker, M.: “DEATH EXPERIENCES AND DEATH ANXIETY AMONG NURSES AND NURSING STUDENTS”. Nursing Research, 26: 61-64, 1977. 27. Blanco, A.: "EL MEDICO ANTE LA MUERTE DE SU PACIENTE". Ed. Monardes. Sevilla, 1992. 28. Hernández-Monsalve, L. y Gervás, J.: "ESTRÉS EN LOS PROFESIONALES SANITARIOS" En J. Gestal (Ed): "Riesgos del trabajo del personal sanitario” (pp 447-457). Ed. McGraw-Hill.Interamericana. Madrid, 1993. 29. Gómez, M.: "MEDICO, ESTRÉS Y ENFERMO TERMINAL". En F. Loscertales (Ed) "El Estrés: Un mal endemico en los profesionales de la salud” (pp55-68). Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz. Cádiz, 1998. 30. Cole, M.A.: OP.CIT, 1979. 31. Smith, A.H., Jr.:”A MULTIVARIATE STUDY OF PERSONALITY, SITUATIONAL AND DEMOGRAPHIC PREDICTORS OF DEATH ANXIETY IN COLLEGE STUDENTS”. Essence, 1:139-146,1977.

257

32. Slezak, M.E.:”ATTITUDES TOWARD EUTHANASIA AS A FUNCTION OF DEATH FEARS AND DEMOGRAPHIC VARIABLES”. Unpublished doctoral dissertation. California School of Professional Psychology, at Fresno, 1980. 33. Litman, J.M.:”THE EFFECT OF BEREAVEMENT ON DEATH ANXIETY, MANIFEST ANXIETY, AND LOCUS OF CONTROL”. Unpublished doctoral dissertation. University of Missouri. Kansas City, 1979. 34. Torzón, J.A.: “VARIATION IN DEATH ANXIETY RELATED TO COLLEGE STUDENT´S SEX, MAJOR FIELD OF STUDY, AND CERTAIN PERSONALITY TRAITS”. Psychological Report, 40: 857-858, 1977. 35. Hemenway, J. E.: “¿DONDE ESTA DIOS?” En O.J.Z. Shaler: “El niño y la muerte” (pp 217-225) Ed. Alhambra. Madrid, 1983. 36. Tyler, L.: OP. CIT, 1985. 37. Vega, J. y Bueno, B.: "DESARROLLO ADULTO Y ENVEJECIMIENTO". Ed. Síntesis. Madrid, 1995. 38. Moraleda, M.: "PSICOLOGIA DEL DESARROLLO". Ed. Boixareu Universitaria. Barcelona, 1992. 39. Serra, E.; González, A. y Oller, A.: "DESARROLLO ADULTO". Ed. Grupo Editor Universitario. Barcelona, 1989. 40. Ramos, F. y García, I.: OP.CIT, 1991. 41. Templer, D.I. Y Dotson , E.: “RELIGIOUS CORRELATES OF DEATH ANXIETY”. Psychological Reports, 26: 895-897, 1970. 42. Moraleda, M.: OP.CIT, 1992. 43. Serra, E.; González, A. y Oller, A.: OP. CIT, 1989. 44. Kübler-Ross, E.: OP.CIT, 19669. 45. Weisman, A.D. OP.CIT, 1972. 46. Ramos, C. y García, I.: OP.CIT, 1991. 47. Templer D.I. ; Barthlow, V.L.; Halcomb, P.H. et al.: "THE DEATH ANXIETY OF CONVICTED PERSONS". Corrective and Social Psychiatry, 25: 18-25, 1979.

258

48. Moraleda, M.: OP.CIT, 1992. 49. Spielberger, C.D.; Gorsuch, R.L. y Lushene, R.E.: OP.CIT, 1986. 50. Gilliland, J. : OP.CIT, 1982. 51. Ramos, C. y García, I.: OP.CIT, 1991. 52. Ianmarino, N.K.: "RELATIONSHIP BETWEEN DEATH ANXIETY AND DEMOGRAPHIC VARIABLES". Psychological Reports, 37: 362, 1976. 53. Mcdonald, G.W.: "SEX, RELIGION, AND RISK-TAKING BEHAVIOR AS CORRELATES OF DEATH ANXIETY". Omega, 7:35-44, 1976. 54. Templer D.I. y Dotson, E.: OP.CIT, 1970. 55. Feifel, H. y Branscomb, A.B.: "WHO´S AFRAID OF DEATH?". Journal of Abnormal Psychology, 81: 282-288, 1973. 56. Leming, M.R.:”THE RELATIONSHIP BETWEEN RELIGIOSITY AND THE FEAR OF DEATH”. Dissertation Abstracts International, 36: 11,1976. 57. Templer D.I. y Dotson, E.: OP.CIT, 1970. 58. Ramos, F. y García, I.: OP.CIT, 1991. 59. Garzón, A. y Garcés, J.: "HACIA UNA CONCEPTUALIZACION DEL VALOR" En J. Mayor y J.L. Pinillos (Eds): "Creencias, Actitudes y Valores" (pp 365-407) - Tratado de Psicología General nº 7. Ed. Alhambra, 1989. 60. Papalia, D, y Wendkos,S.: "PSICOLOGIA DEL DESARROLLO" (5ª Edición) Ed. MacGraw-Hill. Mexico, 1993. 61. Fortin, M.: "EL PROCESO DE INVESTIGACION: DE LA CONCEPCION A LA REALIZACION". Ed. MacGraw-Hill. Interamericana. Mexico,1999. 62. Cohen, D.: "NORMAL CHANGES AND PATTERNS OF PSYCHIATRIC DISEASE" En W.Abrams y R. Berkow (eds.), The Merck Manual of Geriatrics. Laboratorios Merck. Nueva York, 1990. 63. Reig, A. y Fernández Ballesteros, R.: "EVALUACION CONDUCTUAL EN LA VEJEZ" En R. Fernández-Ballesteros (ed.), “Evaluación conductual” (pp 743-782) Ed. Pirámide. Madrid, 1994. 64. Echeburúa, E.: "EVALUACION PSICOLOGICA DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD". En G. Buela-Casal, V. Caballo y C. Sierra (eds.) “Manual de evaluación en psicología clínica y de la salud” (pp 131-159) Ed. Siglo XXI S.A. Madrid, 1998

259

65. Spielberger, C.D.; Gorsuch, R.L. y Lushene, R.E.: OP.CIT, 1986. 66. Gilliland, J. : OP.CIT, 1982. 67. Ramos, C. y García, I.: OP.CIT, 1991.

260

ANEXOS

261

A continuación se presenta un ejemplar de todo el material e instrumentos utilizados para la recogida de datos en la investigación, a saber:

• Encuesta de opinión sobre el perfil de creyente religioso. • Hoja de presentación de la batería de pruebas que se le entregó a cada sujeto de la muestra; • Hoja de presentación de la batería de pruebas que se le remitió al Hospital Evangélico de Barcelona; • Cuestionario sociodemográfico; • Escala de ansiedad ante la muerte DAS-1 de Templer D.I. ; • Cuestionario STAI. Subescalas: “ansiedad rasgo” (A/R) y “ansiedad estado” (A/E) de Spielberger C.D.; Gorsuch R.L. y Lushene R.E. ; • Inventario de creencia religiosa. • Criterios de interpretación de las Escalas e Inventario.

262

ENCUESTA DE OPINIÓN SOBRE EL PERFIL DEL CREYENTE RELIGIOSO

263

ENCUESTA DE OPINION
Quizás comparta la opinión de que las creencias religiosas constituyen uno de los valores fundamentales por los que se rige el comportamiento, actitudes, etc. de aquellas personas que de una u otra manera se sienten vinculados con la religión. Y que por lo tanto constituyen, una dimensión en la que los creyentes se ubican según el grado de interiorización de dichas creencias. Así pues, en las congregaciones se pueden dar diferentes tipos de personas, entre las que podemos destacar: 1. El creyente. Aquella persona que tiene interiorizadas plenamente unas creencias religiosas. Y esto se evidencia por una serie de características de personalidad, actitudes ante la vida diaria, etc., así como por un comportamiento religioso coherente con dichas creencias. El creyente nominativo. Correspondería en este caso, a la persona que sus creencias no las tiene plenamente interiorizadas, sino en parte. Y esto se evidencia por una serie de características de personalidad, actitudes ante la vida, etc., independientemente de que se pueda manifestar un comportamiento religioso más o menos aceptable. En base a estos dos tipos de creyente religioso que se han definido, necesitaría de usted que ponga a continuación aquellos comportamientos, características, calificativos, etc., por las cuales se puedan definir lo que sería un "creyente" o un "creyente nominativo". CREYENTE CREYENTE NOMINATIVO

2.

Cargo o responsabilidad religiosa:________________________Fecha:___________Grupo religioso:________________________________Localidad:_________________

Observaciones: si desea hacer algún comentario o aclaración, use el reverso de este impreso. ¡gracias por su colaboración!
Rafael Raja Hernández C/.Juan de Austria nº 62-4ºB 11.100 SAN FERNANDO (Cádiz)

264

HOJA DE PRESENTACIÓN ENVIADA A LA MUESTRA

265

PRESENTACIÓN UD. HA SIDO ELEGIDO DE FORMA COMPLETAMENTE ALEATORIA EN UN MUESTREO REALIZADO SOBRE EL COLECTIVO DE MÉDICOS Y ENFERMEROS DE LOS HOSPITALES UNIVERSITARIOS DE PUERTO REAL Y PUERTA DEL MAR DENTRO DE UN PLAN INVESTIGADOR DE CARÁCTER CIENTÍFICO SOBRE LA INFLUENCIA QUE TIENEN LAS CREENCIAS RELIGIOSAS EN LAS ACTITUDES EN EL PERSONAL SANITARIO ANTE LA MUERTE.

EN ESTE SOBRE APARECEN UNOS CUESTIONARIOS DE CARÁCTER ANÓNIMO; LE ROGAMOS ENCARECIDAMENTE QUE LOS CONTESTE, PUES DE SUS RESPUESTAS SE DESPRENDERÁN CONCLUSIONES DE GRAN INTERÉS PARA EL ESTUDIO REALIZADO QUE TENDRÁN UN INDUDABLE VALOR PARA LA ATENCIÓN A LOS PACIENTES MORIBUNDOS. UNA VEZ CUMPLIMENTADOS, DEBERÁ DEPOSITARLOS ANTES DE 10 DÍAS EN EL CONTROL DE ENFERMERÍA O EN EL DESPACHO DE MÉDICOS, SEGÚN SE TRATE, DE SU CORRESPONDIENTE SERVICIO O SECCIÓN Y EN CASO DE NO DISPONER DE DESPACHO DE MÉDICOS EN EL REFERIDO CONTROL DE ENFERMERIA.

EL SOBRE QUE HA DE UTILIZAR PARA DEVOLVER LOS CUESTIONARIOS CUMPLIMENTADOS ES EL QUE LE ADJUNTAMOS EN ESTE ENVÍO; EN EL QUE APARECE “INVESTIGACIÓN SOBRE CREENCIAS RELIGIOSAS Y ACTITUDES EN EL PERSONAL SANITARIO”

¡ GRACIAS POR SU COLABORACIÓN ¡

INSTRUCCIONES GENERALES

En el sobre aparecen –además de esta presentación- tres cuestionarios, que ud. debe cumplimentar. Cada cuestionario tiene sus instrucciones específicas, léalas con atención; ahora bien, son cuestionarios que no tienen respuestas correctas o incorrectas, sino que describen aspectos relacionados con las creencias religiosas, sobre la ansiedad en general y la relacionada directamente con el concepto de “muerte”.

Doctorando: D. Rafael Raja Hernández. Directores: Prof. Dr. D. José Manuel González Infante. Prof. Dr. D. Francisco Javier Gala León.

266

HOJA DE PRESENTACIÓN ENVIADA AL HOSPITAL EVANGÉLICO.

267

Nota: esta "presentación" fue la que se utilizó para el Hospital Evangélico.

PRESENTACIÓN UD. HA SIDO ELEGID@ PARA FORMAR PARTE EN UN PLAN INVESTIGADOR DE CARÁCTER CIENTÍFICO SOBRE LA INFLUENCIA QUE TIENEN LAS CREENCIAS RELIGIOSAS EN LAS ACTITUDES EN EL PERSONAL SANITARIO ANTE LA MUERTE. EN ESTE SOBRE APARECEN UNOS CUESTIONARIOS DE CARÁCTER ANÓNIMO; LE ROGAMOS ENCARECIDAMENTE QUE LOS CONTESTE, PUES DE SUS RESPUESTAS SE DESPRENDERÁN CONCLUSIONES DE GRAN INTERÉS PARA EL ESTUDIO REALIZADO QUE TENDRÁN UN INDUDABLE VALOR PARA LA ATENCIÓN A LOS PACIENTES MORIBUNDOS. UNA VEZ CUMPLIMENTADOS, A LA MAYOR BREVEDAD QUE LE SEA POSIBLE, DEBERÁ ENTREGARLOS AL DR. ARMANDO URRUTIA. EL SOBRE QUE HA DE UTILIZAR PARA DEVOLVER LOS CUESTIONARIOS CUMPLIMENTADOS ES EL QUE LE ADJUNTAMOS EN ESTE ENVÍO; EN EL QUE APARECE “INVESTIGACIÓN SOBRE CREENCIAS RELIGIOSAS Y ACTITUDES EN EL PERSONAL SANITARIO”

¡ GRACIAS POR SU COLABORACIÓN ¡

INSTRUCCIONES GENERALES

En el sobre aparecen –además de esta presentación- unos cuestionarios, que ud. debe cumplimentar, uno de ellos por las dos caras. Cada cuestionario tiene sus instrucciones específicas, léalas con atención; ahora bien, son cuestionarios que no tienen respuestas correctas o incorrectas, sino que describen aspectos relacionados con las creencias religiosas, sobre la ansiedad en general y la relacionada directamente con el concepto de “muerte”.

Doctorando: D. Rafael Raja Hernández. Directores: Prof. Dr. D. José Manuel González Infante. Prof. Dr. D. Francisco Javier Gala León.

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CUESTIONARIO SOCIODEMOGRÁFICO.

269

CUESTIONARIO SOCIODEMOGRAFICO
(Por favor ponga una X donde corresponda) SEXO: ____1. VARÓN. ____2. MUJER. EDAD: ____1. MENOS DE 30 AÑOS ____3. DE 41 A 50 AÑOS. ____5. MÁS DE 60 AÑOS. ESTADO CIVIL: ____1. SOLTERO(A) ____2. CONVIVE CON PAREJA ESTABLE, CASADO ____3. VIUDO(A). NIVEL ACADÉMICO Y PROFESIONAL: ____3. M.I.R. ____5. D.U.E. ____4. SEPARADO(A), DIVORCIADO(A). ____1. DOCTOR. ____2. MÉDICO NO ESPECIAL. ____2. DE 31 A 40 A. ____4. DE 51 A 60 A.

____4. ESPECIALISTA EN__________________________________ ____6. A.T.S.

CENTRO DONDE TRABAJA: ____1. HOSPITAL UNIVERSITARIO PUERTA DEL MAR. ____2. HOSPITAL UNIVERSITARIO DE PUERTO REAL. SERVICIO O PUESTO DE TRABAJO:_______________________________________________. ANTIGÜEDAD EN EL EJERCICIO PROFESIONAL: ____1. HASTA 5 AÑOS. ___2. DE 6 A 10 AÑOS.____3. DE 11 A 15 AÑOS. ____4. DE 16 A 20 AÑOS. ____5. MÁS DE 20 AÑOS. ¿HA TENIDO UD. ALGUNA EXPERIENCIA PERSONAL RELACIONADA CON LA MUERTE? ____1. SI, PÉRDIDA DE SERES QUERIDOS (HIJOS, PAREJA, PADRES). ____2. SI, PÉRDIDA DE FAMILIARES Y AMIGOS. ____3. NO.

¿HA TRABAJADO ALGUNA VEZ O TRABAJA CON PACIENTES TERMINALES? ____1. SI. ____2. NO.

¿CONOCE ALGUNA PERSONA QUE TENGA UNA ENFERMEDAD TERMINAL? ____1. SI. ____2. NO.

¿ES USTED UNA PERSONA CON CREENCIAS RELIGIOSAS? ____1. SI. ____2. NO. ____2. ISLÁMICA.

¿CUÁL ES SU CREENCIA RELIGIOSA? ____1. JUDÍA.

____3.CRISTIANA. ____4. OTRA. ¿CUÁL? : ____________________________________________. ¿SE CONSIDERA UNA PERSONA QUE PONE EN PRACTICA SUS CREENCIAS RELIGIOSAS? ____1. NORMALMENTE NO. ____2. DE FORMA MODERADA. ____3. NORMALMENTE SI.

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ESCALA DE ANSIEDAD ANTE LA MUERTE (DAS-1).

271

PT = 6 + ______ - ______ = ______

V F T ____________________________
dejar en blanco

ESCALA

DAS 1

A continuación, encontrará una serie de afirmaciones relacionadas con su CREENCIA PERSONAL sobre algunos aspectos de su vida. Su tarea consiste en leer atentamente cada afirmación y señalar con una cruz (x) en el margen de la derecha, si considera que es verdadera (V) o falsa (F) según se identifique o no con cada afirmación. Por favor, asegúrese de responder a cada pregunta, y trate de ser sincero en sus respuestas, las cuales se mantendrán en la más estricta confidencia y anonimato.

1.- Tengo mucho miedo a morirme....................................................................... 2.- Apenas pienso en la muerte............................................................................ 3.- No me pongo nervioso cuando la gente habla de la muerte............................... 4.- Me asusta mucho pensar que tenga que hacerme una operación...................... 5.- No tengo ningún miedo a morirme.................................................................. 6.- No tengo miedo a tener cáncer........................................................................ 7.- No me molesta nada pensar en la muerte......................................................... 8.- Frecuentemente estoy muy preocupado porque el tiempo pasa muy deprisa...... 9.- Me da miedo morir de una muerte dolorosa................................................... 10.- La cuestión de la vida después de la muerte me preocupa mucho.................... 11.- En realidad, me asusta que me pueda dar un ataque al corazón........................ 12.- Pienso a menudo que la vida es realmente muy corta....................................... 13.- Me estremezco cuando oigo a la gente hablar de la Tercera Guerra Mundial.... 14.- Ver un cadáver me horroriza............................................................................ 15.- Pienso que el futuro no me guarda nada que temer...........................................

V V V V V V V V V V V V V V V

F F F F F F F F F F F F F F F

Por favor, compruebe que no se ha dejado ningún ítem sin contestar. ¡Gracias por su colaboración !

272

CUESTIONARIO DE ANSIEDAD STAI (A/R y A/E).

273

A/E PD= 30 + _____-____=______. /______________ A/R PD= 21 +_____-____=______. /______________
De jar en blanco

STAI
AUTOEVALUACIÓN A (E/R) NOMBRE________________________EDAD_______SEXO________ESTADO CIVIL______. CENTRO_____________________CURSO/PUESTO ___________TRABAJO_____________. OTROS DATOS________________________________________FECHA____/_______/_____.

INSTRUCCIONES
A-E

A continuación encontrará unas frases que se utilizan corrientemente para describirse uno a sí mismo. Lea cada frase y señale la puntuación 0 a 3 que indique mejor cómo se siente usted ahora mismo, en este momento. No hay respuestas buenas ni malas. No emplee demasiado tiempo en cada frase y conteste señalando la respuesta que mejor describa su situación presente. 0 = nada 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 1 = algo 2 = bastante 3 = mucho 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3

Me siento calmado .................................................................... Me siento seguro ....................................................................... Estoy tenso ................................................................................ Estoy contrariado ...................................................................... Me siento cómodo (estoy agusto) ............................................. Me siento alterado ..................................................................... Estoy preocupado ahora por posibles desgracias futuras .......... Me siento descansado ................................................................ Me siento angustiado ................................................................. Me siento confortable ................................................................ Tengo confianza en mí mismo .................................................. Me siento nervioso ................................................................... Estoy desasosegado .................................................................. Me siento muy "atado" (como oprimido) .................................. Estoy relajado ............................................................................ Me siento satisfecho .................................................................. Estoy preocupado ...................................................................... Me siento aturdido y sobreexcitado .......................................... Me siento alegre ........................................................................ En este momento me siento bien ...............................................

COMPRUEBE SI HA CONTESTADO A TODAS LAS FRASES CON UNA SOLA RESPUESTA Ahora, vuelva la hoja y lea las instrucciones antes de comenzar a contestar a las frases.

274

INSTRUCCIONES
A-R

A continuación encontrará unas frases que se utilizan corrientemente para describirse uno a sí mismo. Lea cada frase y señale la puntuación 0 a 3 que indique mejor cómo se siente usted en general, en la mayoría de las ocasiones. No hay respuestas buenas ni malas. No emplee demasiado tiempo en cada frase y conteste señalando lo que mejor describa cómo se siente Vd. generalmente. 0 = nada 1 = algo 2 = bastante 3 = mucho 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3

21. Me siento bien .......................................................................... 22. Me canso rápidamente .............................................................. 23. Siento ganas de llorar................................................................. 24. Me gustaría ser tan fleiz como otros ......................................... 25. Pierdo oportunidades por no decidirme pronto ......................... 26. Me siento descansado................................................................. 27. Soy una persona tranquila, serena y sosegada ........................... 28. Veo que las dificultades se amontonan y no puedo con ellas .... 29. Me preocupo demasiado por cosas sin importancia .................. 30. Soy feliz ..................................................................................... 31. Suelo tomar las cosas demasiado seriamente ............................ 32. Me falta confianza en mí mismo .............................................. 33. Me siento seguro ...................................................................... 34. No suelo afrontar las crisis o dificultades.................................. 35. Me siento triste (melancólico)................................................... 36. Estoy satisfecho......................................................................... 37. Me rondan y molestan pensamientos sin importancia .............. 38. Me afectan tanto los desengaños, que no puedo olvidarlos ...... 39. Soy una persona estable ............................................................ 40. Cuando pienso sobre asuntos y preocupaciones actuales, me pondo tenso y agitado ................................................................

COMPRUEBE SI HA CONTESTADO A TODAS LAS FRASES CON UNA SOLA RESPUESTA

¡Gracias por su colaboración!

275

INVENTARIO DE CREENCIA RELIGIOSA.

276

PD = _______ + ______+______ = ______ Ax2 B C T
Dejar en blanco
INVENTARIO DE CREENCIA RELIGIOSA

Este inventario, como puede observar, es completamente anónimo y pretende evaluar las creencias y prácticas religiosas. Le rogamos encarecidamente que lea con atención las preguntas y sea sincero(a) al emitir las respuestas. INSTRUCCIONES: Cada pregunta tiene tres opciones de respuesta precedidas por una letra -A, B, CUd. deberá elegir la opción que considere apropiada, y señalar, marcando con una (x), la letra de la opción elegida, en la columna de la derecha. Ejemplo: La pregunta número 5 aparece del siguiente modo: 5).¿INTENTA PERDONAR TODAS LAS OFENSAS QUE RECIBE? A). Siempre o casi siempre B). A veces C). Nunca o casi nunca....... A B C El sujeto del ejemplo intenta perdonar las ofensas que recibe A VECES, por ello, ha marcado la opción B. 1. ¿CREE EN LA EXISTENCIA DE DIOS? A). Si B). No estoy seguro

C). No.....................................................A

B

C

2. ¿MANTIENE REGULARMENTE LA COMUNIÓN ESPIRITUAL CON DIOS (PRACTICA ORACIÓN, EL REZO, CULTO, ALABANZAS) ? A). Siempre o casi siempre B). A veces C). Nunca o casi nunca.............A 3. ¿HACE LO POSIBLE POR LLEVAR UNA VIDA COHERENTE CON SUS CREENCIAS RELIGIOSAS? A). Siempre o casi siempre B). A veces C). Nunca o casi nunca.............A 4. ¿PARTICIPA REGULARMENTE EN LAS ACTIVIDADES DE SU GRUPO RELIGIOSO O IGLESIA? A). Siempre o casi siempre B). A veces C). Nunca o casi nunca.............A 5. ¿INTENTA PERDONAR TODAS LAS OFENSAS QUE RECIBE? A). Siempre o casi siempre B). A veces C). Nunca o casi nunca.............A 6. ¿CREE USTED EN LA EXISTENCIA DE UNA VIDA ETERNA DESPUÉS DE LA MUERTE? A). Si B). No estoy seguro C). No.....................................................A 7. ¿INTENTA PONER A DIOS EN PRIMER LUGAR EN SU VIDA DE FORMA PRÁCTICA? A). Siempre o casi siempre B). A veces C). Nunca o casi nunca.............A 8. ¿CREE USTED QUE DIOS HA REVELADO SU VOLUNTAD PARA CON LOS SERES HUMANOS MEDIANTE SAGRADAS ESCRITURAS? A). Si B). No estoy seguro C). No.....................................................A 9. ¿TRATA DE MANTENER UNA ACTITUD TOLERANTE Y RESPETUOSA (NO FANÁTICA NI EXTREMISTA) CON CREYENTES DE LA MISMA FE Y CON OTRAS PERSONAS? A). Siempre o casi siempre B). A veces C). Nunca o casi nunca.............A 10. ¿TRATA DE AYUDAR AL PRÓJIMO DE UNA FORMA PRÁCTICA? A). Siempre o casi siempre B). A veces C). Nunca o casi nunca.............A

B

C

B

C

B

C

B

C

B

C

B

C

B

C

B

C

B

C

¡GRACIAS POR SU COLABORACIÓN!

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CRITERIOS DE INTERPRETACIÓN DE LAS ESCALAS E INVENTARIO.

278

CRITERIOS DE INTERPRETACIÓN DE LAS ESCALAS E INVENTARIOS

• ESCALA DE ANSIEDAD STAI (E/R).
MUJERES P.DIRECTAS E R 0-7 0-15 8-14 12-16 15-20 17-23 21-31 24-32 32-41 33-40 42-60 41-60 HOMBRES P.DIRECTAS E R 0-6 0-8 7-13 9-13 14-18 14-18 19-28 19-25 29-37 26-33 38-60 34-60 P.CENTIL 0-5 6-24 25-49 50-75 76-94 95-100 ESCALA

NADA POCA MODERADA BAJA MODERADA ALTA MUCHA MUCHÍSIMA

• ESCALA DE ANSIEDAD ANTE LA MUERTE "DAS-1".
PD: PT: ESCALA -6 -5 0 1 NADA -4 2 -3 -2 3 4 POCA -1 5 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 BAJA ALTA MUCHA MUCHISI MODERADA MA

• INVENTARIO DE CREENCIA RELIGIOSA.
0 1 NO CREY. 2 3 4 5 POCO CREYENTE 6 7 8 9 BAJO 10 11 12 ALTO 13 14 15 16 17 BASTANTE CREYENTE 18 19 20 MUY CREYENTE

CREYENTE MODERADO

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