CLAVES PARA ENTENDER LA EUCARISTÍA

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CLAVES PARA ENTENDER LA EUCARISTÍA Powered By Docstoc
					RETIRO PARA LA LEGIÓN DE MARÍA.
CLAVES PARA ENTENDER LA EUCARISTÍA
Llevar el Misal Romano grande, una Biblia, y el Breviario. Preguntar la posibilidad de exponer el Santísimo durante todo el día. Dar la oportunidad de interrumpir en cualquier momento para preguntar o comentar. 1. MOTIVACIÓN DEL RETIRO Am. 4, 5-6 Hemos venido buscando a Dios, es nuestra tarea. Buscamos con otros hermanos, no en soledad. Busquemos en la escucha, la oración, y el hermano. 2. LA ASAMBLEA SE REUNE ¿Qué es lo primero que se aprecia antes del comienzo de la celebración de la eucaristía? Se aprecia que se trata de una reunión, lo cual es signo de comunión, de pertenencia a la Iglesia De ahí que los gestos y oraciones deben hacerse con espíritu de comunión. No tiene sentido el separatismo. Esta reunión es signo de la unidad de los files entre sí y con Cristo, Mt. 18, 20: Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo ... La presencia de Jesucristo en la celebración se da ya en este momento, no a partir de la consagración. Por tanto, hay que procurar no llegar tarde. 3. PRESIDIR EN NOMBRE DE CRISTO Quien preside la eucaristía hace visible a Cristo, actúa en la persona de Cristo con quien se configuró por el sacramento del orden. Por eso, usa ropas peculiares con símbolos referentes a Cristo. Por tanto, la eucaristía sigue siendo válida aunque el ministro estuviera en pecado grave, si bien no deba celebrar así. El ministro que preside la celebración lo hace desde la sede, un lugar destacado, pues los cristianos están convencidos de que les preside el mismo Cristo. 4. SIGNACIÓN Y SALUDO La signación nombra a las tres divinas Personas. Hacemos la señal de la cruz sobre nuestro cuerpo. Es uno de los distintivos propios de los cristianos. El saludo (el señor esté con vosotros) no se hace por mera educación, es la expresión de un deseo al comienzo de la reunión. 5. LA PREPARACIÓN PENITENCIAL Nos invita a celebrar la eucaristía no de cualquier manera. La celebración de la eucaristía perdona los pecados leves y preserva de los mortales. Se reza el “Yo Confieso” o el “Señor ten Piedad”. 6. PALABRA Y PAN En la celebración se leen tres o cuatro lecturas, dependiendo si es o no fiesta. Nuestra religión es la religión de la palabra, Heb. 1, 1.Y el pecado consiste en no querer escuchar la Palabra o en no acogerla.

Por la palabra se proclama la salvación. La palabra proclamada ya es presencia de Cristo y no mera preparación, por eso, durante el evangelio estamos de pie y escuchamos. La palabra proclamada es celebrada. Solemos celebrar sólo acontecimientos, en la eucaristía el acontecimiento es que Dios nos habla, nos dice que nos ama y nos salva, y eso lo celebramos con ambiente de fe y de fiesta. Seguramente lo que oigamos no nos sonará a nuevo, lo que celebramos no es tanto la novedad de lo que se nos dice, sino que Dios nos habla, es cercano y nos ama. Ejemplo del novio que dice por milésima vez a la novia que la quiere. Así que la palabra no se dice para que nos “enteremos”, sino para que nos alegremos, igual que en un cumpleaños u homenaje. San Jerónimo advierte contra la tentación de la distracción cuando se proclama la palabra en la celebración, es como dejar caer el Cuerpo de Cristo. Esto supone que no debemos simultanear sacramentos. También implica cumplir bien lo de: “Oír misa entera todos los domingos y fiestas de guardar”. 7. LA EUCARISTÍA COMIDA Y BEBIDA Cualquier comida es signo de fraternidad, amistad y comunión. La comida y bebida mantienen nuestro organismo; El Cuerpo y la Sangre de Cristo nos mantienen en la vida de Cristo. ¿Qué se nos da en la eucaristía? No se nos da algo, se nos da Alguien, Cristo mismo, la Vida, la gracia. Relato del comerse a Dios. 8. LA PLEGARIA EUCARÍSTICA Es una oración de alabanza y acción de gracias. Esta es su estructura: agradecimiento al Padre por lo que Cristo ha hecho y petición de que su Espíritu siga actuando. La aclamación “Santo” subraya el tono de bendición. Esta plegaria resulta un tanto enrevesada y poco participada. Los fieles suelen despistarse mucho en este momento dejando solo al sacerdote. Puede ayudarnos a concentrarnos resumir mentalmente lo que se está rezando. 9. MEMORIAL DE LA NUEVA PASCUA La “Pascua” fue el “paso” liberador de Dios en Egipto, que creó un pueblo libre aliado a Dios. La nueva Pascua es la muerte y resurrección de Cristo, nueva alianza que me libera del pecado. Es decir que me perdona el pecado, no tanto que evita que peque. Las palabras de la consagración sobre el vino son: Este es el cáliz de mis sangre, sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. “Memorial” quiere decir que Cristo hace presente su muerte y resurrección. Cristo murió una sola vez, pero la eucaristía hace presente esta muerte y resurrección. 10. LA FUERZA DEL ESPÍRITU En la celebración de la eucaristía hay dos epíclesis ( = invocaciones). La primera sobre el pan y el vino para que son transformados. Es la transubstanciación, la substancia del pan y el vino se transforman en substancia del Cuerpo y la Sangre. La segunda invocación se hace sobre la comunidad reunida para que viva unida en Cristo. Leer ejemplo del Misal. 11. LA EUCARISTÍA COMO SACRIFICIO

Hoy no se menciona con gusto la palabra “sacrificio”. La eucaristía es el sacrificio de Cristo en la cruz. El sacrificio de Cristo en la cruz no es un hecho puntual, se identifica con toda su vida, y también con su vida gloriosa. Así cada eucaristía es presencia de Cristo crucificado, sacrificado de manera incruenta. La gota de agua que se derrama sobre el vino significa la ofrenda de mis sacrificio que se une al del Señor. No se puede venir a la eucaristía con las manos vacías. Este es también el sentido de la colecta. La conversión es verdadera cuando toca a la cartera. 12. PRESENCIA PARA NOSOTROS Podemos hablar de “presencias” y “presencia” de Cristo. Son presencias: la comunidad, el ministro, su palabra. La presencia real es su Cuerpo y Sangre. Esta presencia real es interpersonal, o sea, Cristo está para nosotros. La presencia acaba en las personas, no se define por lo espacial. Si una hormiguita comiese una partícula del Cuerpo de Cristo caída del altar, no se estaría comiendo a Cristo, pues allí no estaría Cristo, porque su presencia hace relación sólo a las personas. 13. COMULGAR ANTES CON EL HERMANO Es fácil decir “amén” cuando comulgamos el Cuerpo de Cristo, difícil cuando comulgamos con el hermano. “Tragarnos” a Cristo implica “tragar” al hermano. Leer Mt. 5, 20-25 14. RECUPERAR EL CULTO se trata de prolongar en el tiempo lo que significa la eucaristía. 15. EL DISCURSO EUCARÍSTICO JN. 6, 47-59 Promesa de vida eterna.


				
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