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Los problemas del pueblo Rom son_ estructuralmente_ los mismos que

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Los problemas del pueblo Rom son_ estructuralmente_ los mismos que Powered By Docstoc
					    A PROPÓSITO DE LA CONMEMORACIÓN DE LOS 150
    AÑOS DE LA ABOLICIÓN LEGAL DE LA ESCLAVITUD
                    EN COLOMBIA:
     PUNTO DE VISTA DEL PUEBLO ROM DE COLOMBIA
                                                                              Por:
                PROCESO ORGANIZATIVO DEL PUEBLO ROM (GITANO) DE COLOMBIA, PROROM.


     [Intervención del Proceso Organizativo del Pueblo Rom (Gitano) de Colombia, PROROM, en el acto
    organizado por el Gobierno Nacional con motivo de la conmemoración de los ciento cincuenta años de
      la abolición legal de la esclavitud en Colombia ,Bogotá, D.C,. Teatro Colón, 21 de mayo de 2001 ].

I

Los problemas del pueblo Rom son, estructuralmente, los mismos que presentan los
pueblos indígenas y afrodescendientes. En ese contexto nuestras centrales demandas
apuntan al reconocimiento de nuestros derechos como pueblo y, entre ellos, el de la
libre determinación.

A pesar de las diferencias que existen entre nuestros pueblos, una historia de
dominación, exclusión, explotación e invisibilización ha conseguido hermanarnos. En la
perspectiva de construir una verdadera democracia de pueblos y culturas hoy más que
nunca es imprescindible aunar nuestras luchas y resistencias.

El pueblo Rom de Colombia en su proceso organizativo viene recorriendo
respetuosamente el sendero de dignidad trazado a lo largo de cinco siglos por los
pueblos indígenas y afrodescendientes. Es por ello que, sin temor a equívocos, puede
decirse que el pueblo Rom de Colombia es heredero privilegiado de la historia vivida y
escrita por estos pueblos.

II

Ciertamente no somos originarios de estas tierras. Aproximadamente hacia el año mil de
la era cristiana partimos del norte de la India y comenzamos nuestro periplo por todo el
planeta, como buenos hijos del viento que siempre hemos sido. Esa itinerancia
permanente que caracteriza a nuestro pueblo, no significa que sea un desarraigado
porque siempre lleva a cuestas sus usos y costumbres ancestrales.

Cuando en el año de 1498 Antón de Egipto, Catalina de Egipto, Macías de Egipto y
María de Egipto, fueron embarcados en el tercer viaje colombino, a cambio de que se le
conmutaran las penas aplicadas posiblemente por cometer el “delito” de ser Rom y
querer vivir conforme a sus tradiciones y costumbres, nunca llegaron a imaginar que
serían los primeros Rom en llegar a América y mucho menos que con ello estaban
inaugurando una nueva etapa del nomadismo y de la historia de nuestro pueblo.

Luego de algunos años en que los Rom pudieron entrar legalmente al continente, la
mayoría de las veces purgando penas por supuestos delitos cometidos, pero también
como mercaderes y comerciantes, la legislación del imperio hispánico dio un viraje y
prohibió expresamente el ingreso, no sólo de Judíos y Moros, sino también de Rom al


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continente americano. La prohibición y la amenaza de serios castigos para los Rom que
fueran encontrados en estas tierras no fue un impedimento para que muchos grupos
familiares Rom decidieran llegar a América, huyendo de las persecuciones incesantes
que se estaban escenificando en la intolerante Europa contra los pueblos diferentes. Es
así que nuestro pueblo llegó a América como llovido, es decir como ilegal, y
permaneció durante largo tiempo como arrochelado, al margen del sistema colonial.

Dada esta larga presencia y trayectoria en estas tierras es que a la realidad de ser el hijo
del viento, nuestro pueblo está añadiendo ahora el reclamo de ser también el otro hijo de
la Pacha Mama.

III

La historia de nuestro pueblo en el continente y en Colombia sigue estando en la
absoluta oscuridad, como quiera que ha sido deliberadamente silenciada y
clandestinizada. Ni para bien ni para mal, los Rom nunca aparecemos en los libros de
historia. Es como si nunca hubiéramos existido. Y mientras el pueblo Rom no escriba su
propia historia dando cuenta de sus venturas y desventuras, parece ser que seguirá
siendo considerado como un “pueblo sin historia”.

Una parte significativa de la historia no contada de nuestro pueblo tiene que ver con la
esclavitud de la que fue objeto en distintos períodos históricos y en diferentes lugares
del planeta. Si bien es cierto la esclavitud de nuestro pueblo no tuvo las implicaciones
culturales, sociales, económicas, políticas, demográficas y ecológicas que tuvo la
esclavitud de los africanos y los afrodescendientes, sí acarreó nefastas consecuencias
para nuestro pueblo, de las que aún hoy en día no se acaba de reponer.

Nuestro pueblo no fue esclavo en América. Precisamente vino a este continente
huyendo de la esclavitud que estaba sufriendo en diversos países de Europa,
principalmente del Este. En este continente, aproximadamente desde el siglo XIII, los
Rom comenzaron a ser esclavizados por una variedad de razones económicas, sociales,
militares y, con toda seguridad, “raciales”. El ser considerados extranjeros a donde
quiera que llegaban facilitó su sujeción y explotación. En toda Europa del Este el
etnónimo Tzigane pasó con el tiempo a ser considerado como un buen sinónimo del
término esclavo.

En Wallachia --en lo que hoy es Rumania-- los esclavos Rom, conocidos como tzigane
robo sclav o scindrom, fueron divididos en: (i) esclavos de campo, tzigane de ogor, y
(ii) esclavos de la casa tzigani de casali.

A su vez los tzigane de casali se subdividieron en: (i) esclavos de la Corona o del
Estado --recibiendo nombres como el domnesti del sclavi si eran esclavos de la nobleza,
curte del sclavi si eran esclavos de la corte, y gospod del sclavi si eran esclavos de los
jefes familiares-- y (ii) esclavos de la Iglesia, el monastivesti del sclavi.

Por su parte los tzigane de ogor, fueron divididos también en dos subgrupos: (i) coevesti
del sclavi que eran esclavos de los grandes terrtenientes, y (ii) el sclavi de mosii
esclavos de los pequeños terratenientes.




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A los esclavos Rom se les prohibió hablar su propia lengua, no se les permitía tener
instrumentos para su propia diversión y, en general, se les impedía practicar sus
tradiciones culturales. Las mujeres esclavas Rom con frecuencia eran ofrecidas por sus
dueños a los visitantes para que se divirtieran con ellas sexualmente. El trato
proporcionado a los esclavos Rom no distó mucho del que los esclavistas le daban a los
africanos y afrodescendientes en las plantaciones y minas en América.

En 1818, el código penal de Wallachia incorporó normas, del siguiente talante: los Rom
son esclavos natos, cualquier propietario tiene derecho de vender o llevar lejos sus
esclavos, cualquier Rom sin un propietario pasará a ser propiedad del Príncipe,
cualquier infante que sea llevado por una madre esclava, también será esclavo...

Muchos esclavos Rom escaparon de la esclavitud y se refugiaron en las montañas
configurando verdaderas comunidades rebeldes. Estos Rom escapados, fueron
conocidos en Europa del Este como netoti.

IV

La abolición de la esclavitud para los Rom en Europa del Este llegó hacia 1864, es
decir, varios años después de que fuera abolida legalmente en Colombia y en otros
países de América Latina. Esto nos lleva a sugerir que dos hechos tan distantes
geográficamente y tan aparentemente inconexos aparezcan de alguna manera
relacionados: por una parte, la esclavitud Rom en distintos países de Europa del Este y,
por otra, la promulgación de leyes abolicionistas que se estaban sucediendo para
entonces en varios países de América Latina.

¿Pero cuál es la relación entre estos dos hechos?. Parte significativa de los contingentes
Rom que llegaron a América en la tercera oleada migratoria --la primera fue en el breve
período en que llegaron legalmente a América permutando penas diversas supuestas y
reales y la segunda corresponde al largo período en que vinieron como llovidos durante
la época colonial-- lo hicieron huyendo de la esclavitud que estaban sufriendo y tal vez
conociendo que en estos países de América Latina la esclavitud gradualmente estaba
llegando a su fin.

En ese contexto cabe mencionar, a manera de ejemplo, que el 21 de julio de 1821 en la
Nueva Granada se promulgó la “Ley Sobre la Libertad de los Partos, Manumisión y
Abolición del Tráfico de Esclavos” que en su artículo 7 prohibía la introducción de
esclavos al país y declaraba que todos los esclavos que llegaran quedarían libres. De la
misma manera, la “Ley 21 Sobre Libertad de Esclavos” decretada el 21 de mayo de
1851 en su artículo 14 podía leerse: “Son libres de hecho todos los esclavos
procedentes de otras Naciones que se refugien en el territorio de la Nueva Granada, y
las autoridades locales tendrán el deber de protegerlos y auxiliarlos por todos los
medios que estén en la esfera de sus facultades”.

Con estos antecedentes y ante lo reiterativo de que los esclavos que llegaran al país
dejarían inmediatamente de serlo, es legítimo suponer que muchos Rom migraron
Colombia buscando la libertad que se les conculcaba odiosamente en varios países de la
civilizada Europa. No es una especulación manifestar entonces que esta situación social
y política derivada de la implementación de leyes abolicionistas entre 1821 y 1851,
favoreció de alguna manera la llegada de grupos Rom provenientes de Europa del Este,


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que encontraron en estas tierras refugio temporal en algunos casos y permanente en
otros.

V

Por esa razón, hoy que se conmemoran ciento cincuenta (150) años de la abolición legal
de la esclavitud en Colombia, el pueblo Rom siente que esta conmemoración también es
suya. Como todo pueblo que ha soportado la tragedia indescriptible de la esclavitud, el
pueblo Rom valora profundamente todos los pasos que se han dado para erradicar de la
faz de la Tierra, la mayor afrenta contra la dignidad humana que ha existido jamás: la
esclavitud.

Finalmente, en nombre del Proceso Organizativo del Pueblo Rom (Gitano) de
Colombia, PROROM, queremos expresar públicamente nuestro humilde pero sentido
saludo de solidaridad a todo los pueblos que actualmente viven en África y que sufren
todavía las nefastas consecuencias debidas a que sus mejores hombres y mujeres,
saberes y culturas, fueron arrancados y arrebatados violentamente de su tierra para ser
devorados por el Poder y el Capital. Igualmente nuestra sentida admiración a toda la
diáspora africana fruto de la esclavitud, que hoy en día tiene hombres y mujeres
afrodescendientes esparcidos por diversos rincones del planeta construyendo, en medio
de las dificultades, caminos de dignidad.

                                                     Bogotá, D.C, 21 de mayo de 2001.




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