Estado de derecho vs estado autoritario

Document Sample
Estado de derecho vs estado autoritario Powered By Docstoc
					                             Boletín de Noticias Comfia - Info
                             Resumen diario




Estado de derecho vs estado autoritario
Control de fronteras, devolución de quienes entran en España ilegalmente e integración de los inmigrantes." (es
habitual, en este tipo de declaraciones litúrgicas, que lo de la integración aparezca siempre en último lugar, como
coletilla indispensable). Viene a coincidir, en efecto, con el tratamiento básicamente policial y represivo del
"fenómeno" de la inmigración, que sustenta el PP. Rebelion



En una entrevista publicada por El Pais el domingo 12 de Mayo (pág. 24), el Ministro del Interior, Mariano Rajoy,
definía así a los partidos "de extrema derecha" que aumentan su influencia en Europa: "El discurso que utilizan estas
fuerzas políticas, para tener apoyo, es siempre el mismo, el de la inmigración y el de la delincuencia, y la unión de
ambos elementos." Es decir, la relación directa entre Inmigración e inseguridad ciudadana. Parecería, por lo tanto, que
estaba definiendo a su propio partido. Y añadía: "Es un discurso, en mi opinión, absolutamente demagógico..." Pero, al
recordarle el periodista que, precisamente a él, se le reprocha que transmita ese mensaje, responde algo verdaderamente
bilioso: "No creo que haya habido grandes reproches hacia mi discurso. Esta semana he tenido que responder a una
pregunta de la oposición en el Congreso y yo creo que hay bastantes más niveles de coincidencia que de discrepancia,
en relación con este tema." En El País del domingo siguiente, 19 de Mayo, la entrevista, en las mismas páginas,
corresponde al Sr. Rodríguez Zapatero, que anuncia un programa del PSOE basado en la seguridad (situada, tal cual, en
primer plano), la familia y la reducción de impuestos y dice, en relación con la política de inmigración necesaria, que
ésta "debe basarse en tres aspectos: control de fronteras, devolución de quienes entran en España ilegalmente e
integración de los inmigrantes." (es habitual, en este tipo de declaraciones litúrgicas, que lo de la integración aparezca
siempre en último lugar, como coletilla indispensable). Viene a coincidir, en efecto, con el tratamiento básicamente
policial y represivo del "fenómeno" de la inmigración, que sustenta el PP.

En el mismo diario, Joaquín Arango y Manuel Pimentel se pronuncian al respecto en sendos artículos sobre "La
Seguridad y la Inmigración". Destaco, de ambos, dos cuestiones elementales, que, sin embargo, no aparecen en el
discurso del partido gobernante ni en el de la leal oposición.

Del primero, la confusión ?para mi absolutamente interesada- entre inmigrantes ("figura social que no corresponde a
todos los extranjeros", sino solo a aquellos que vienen a trabajar y que proceden de países no comunitarios ?los
comunitarios no son ya inmigrantes, son ciudadanos de la UE-) y extranjeros "que buscan en países distintos del suyo
mejores oportunidades para delinquir", sea en una banda organizada o por su cuenta, y que pueden ser, a su vez,
comunitarios o no comunitarios (hay ejemplos sin fin de apacibles ciudadanos alemanes, franceses o ingleses que
resultan ser delincuentes notables; como de árabes o iberoamericanos de alto rango que se dedican al blanqueo de
dinero, a la droga o al tráfico de armas).

Del segundo, algo que abunda en lo anterior: "...existen mafias de delincuencia (...) que no son de trabajadores sino de
organizaciones poderosas como las de la Costa del Sol o de Madrid", y una apostilla tremenda: "Nos dicen que los
inmigrantes ilegales son delincuentes", pero "Es prácticamente imposible entrar legalmente en nuestro país. Casi el 90%
de los inmigrantes regularizados en España entraron por vías no legales." Y algo debe saber de eso quien fue Ministro
de Trabajo de Aznar hasta la imposición de "su" Ley de Extranjería.

Quiere decir, por una parte, que la "globalización" del capital no solo está provocando horrores y penalidades en los
países "pobres" (algunos nadarían en la abundancia si el FMI y sus gobernantes corruptos lo permitieran), que producen
un dislocamiento incontrolable de los movimientos migratorios, sino que también "globaliza" la delincuencia
organizada, permitiendo su fácil expansión hacia los países "ricos", cuyas poblaciones pagan igualmente su tributo.

Son, en este caso, los sectores pobres de las sociedades ricas ?los que sienten en sus propias carnes la mordedura de la
exclusión y de la carencia de lo básico para vivir con dignidad en una sociedad económicamente desarrollada- los más
proclives a interiorizar el mensaje de la inseguridad y los más vulnerables ante el discurso xenófobo. A ellos se suman
ahora las clases medias, que han logrado un cierto nivel de bienestar, pero, a diferencia de los más pudientes, no pueden
costearse la seguridad privada para defenderlo y demandan más seguridad "en la calle, en sus viviendas, en sus

1/2
coches...", como testifica complaciente Rodríguez Zapatero. Les pasa, quizá, desapercibido, que las carencias de los
desposeídos y el temor a perder algo de quienes algo poseen, no tienen que ver con la inmigración sino con las políticas
de los gobiernos propios. Antes que los inmigrantes, existían ya en nuestro país el paro (en tasas más altas que las
actuales), la pobreza, el chabolismo... y la inseguridad ciudadana que esto conlleva. Nos faltaba, solamente, el "chivo
expiatorio", más necesario ahora que nunca, para explicar cómo puede perpetuarse esta situación cuando la riqueza se
ha duplicado.

Por otra parte, hay que hacer una última precisión (se han hecho ya bastantes) sobre la "realidad incontrovertible" de las
estadísticas sobre delincuencia e inmigración, tan aireadas por el Gobierno.

No solo se confunde interesadamente en ellas inmigrante (trabajador o trabajadora de un país no comunitario) con
extranjero que comete delitos, sino que oculta lo que podríamos llamar la "focalización" de la acción policial. Si ésta se
enfoca, prioritariamente, a combatir la "inmigración ilegal" (¿es también inocente la identificación de ese término con
mafias y traficantes de seres humanos?) y a ello se añade la "visibilidad" del presunto delincuente (ser árabe,
sudamericano o negro, a condición de que, al menos en apariencia, sea pobre), seguiremos teniendo espectaculares
aumentos de la población reclusa "inmigrante" y una buena tapadera, eficiente pero execrable y enormemente peligrosa,
para encubrir los redivivos fantasmas racistas y xenófobos de un Gobierno que no sabe cómo desenvolverse cuando los
vientos de la inflación y la pérdida de empleos le vienen de cara.

Mal haría, por último, la leal oposición, en agitar, como un trofeo conquistado al adversario, la bandera de la seguridad,
poniéndola como garante de las libertades. La inseguridad es el fruto más genuino de la desigualdad y la injusticia
llevadas a un determinado límite. Y mientras ambas persistan, solo podrá garantizarse la seguridad con más represión y
más cárceles, a costa de cesiones en el terreno de las libertades. No hagamos, desde la izquierda, experimentos tan
peligrosos, porque, al final, la mejor respuesta, si no se cuestionan las raíces, la dará siempre la derecha, cuando no Le
Pen. Eso es lo que ocurre cuando los perfiles que delimitan las diferencias básicas entre izquierda y derecha se
difuminan. Eso es lo que está pasando en Europa.



Fecha artículo: jue 23 may 2002 09:44:21 CEST


Cristino Martos, 4                    Tel 91 540 92 82 Fax 91 548 28 10
28015 Madrid                               comfia@comfia.ccoo.es




2/2