PRESENTACIÓN DEL LIBRO LIBERTAD Y ESPERANZA

LIBERTAD Y ESPERANZA Libertad y Esperanza es el título del libro homenaje dedicado a Gustavo Gutiérrez, al celebrar sus 80 años de vida. Libertad y esperanza vienen a ser los dos goznes que han fijado su vida y su reflexión en el quicial de la gratuidad del amor de Dios que Gustavo ha sabido acoger y regalar en su larga peregrinación de creyente. Al cumplir sus 75 años escribió una bella reflexión sobre esos dos puntos. Que se nos permita aquí evocar dicha reflexión: Libertad como impulso para un servicio creativo e imaginativo, sin nostalgias ni fijaciones al pasado. Es cuestión de apertura y discernimiento ante lo nuevo. Libertad frente a nosotros mismos, a cosas que han sido importantes para nosotros en el pasado, a la manera de ver nuestra vida, a los análisis que contribuyeron a hacer eficaces nuestros compromisos. Añade luego que en nuestras vidas personales y en nuestros países hay situaciones en las que parece que el horizonte se cierra y se oscurecen las perspectivas de esperanza. En esas condiciones, enfrentar esas realidades, buscar nuevos caminos, asumir compromisos concretos pese a las dificultades, puede ser costoso, pero expresa una solidaridad profunda con las personas a las que nos debemos. La consecución de objetivos personales y de proyectos sociales –o utopías, en el mejor sentido del término- supone la tenacidad y la creatividad de la que sólo los espíritus libres son capaces. El evangelio nos pide que seamos libres frente a lo que el tiempo ha ido dejando en nuestras vidas; nos pide, también, mantener muy alta la esperanza. Vivir la libertad y concretar la esperanza como seres humanos y como cristianos… 1 El libro que presentamos quiere ser un eco polifónico de esa melodía de libertad y esperanza que ha llegado a ser la vida y la obra de Gustavo. En el libro participan 60 personas que desde distintos países y situaciones vienen a confluir formando círculos de amistad , según la bella expresión de Jacques Haers, 2 Unos colaboran con un artículo reflexivo, otros en forma de mensaje o saludo. El conjunto de las colaboraciones nos permiten descubrir la amistad que ha contribuido a generar y alimentar el testimonio personal de Gustavo y su peculiar manera de hacer teología. 1 2 Cf. Libertad y esperanza, en Páginas nº 182, agosto 2003, 60-65. Cf. Autor del artículo que lleva ese mismo título. Dicho artículo y los que mencionaremos en adelante se hallan todos en el libro que estamos presentando. 1 I.- ARTÍCULOS Desde contextos muy diferentes reflexionan los autores en la perspectiva liberadora del encuentro con Jesús en el rostro del pobre e insignificante. El conjunto de las colaboraciones nos permite hacernos cargo de la complejidad del mundo de la pobreza, dados los diferentes contextos geográficos, sociales, políticos, y los distintos acentos culturales desde los que reflexionan y escriben los autores, y los elementos esenciales de una lectura desde la fe. Cada uno de ellos, como decimos en el prólogo del libro, ha escrito desde sus preocupaciones y desde los temas que trabaja, no les solicitamos un tema preciso, sino que les dejamos la más amplia libertad para participar desde sus “querencias” personales. El resultado es el libro que ofrecemos en homenaje a Gustavo, al cumplir sus 80 años bien colmados de vida y fidelidad. De alguna manera, todas las colaboraciones se pueden articular alrededor de las tres dimensiones resaltadas por Julio Lois,3: la de la espiritualidad o seguimiento de Jesús; la de la reflexión teológica; y, finalmente, la de una peculiar manera de evangelizar. En sendas dimensiones, la perspectiva de la opción preferencial por el pobre aporta novedades cualitativas, tal es el aporte teológico de Gustavo nos recuerda con precisión Julio Lois . Jacques Haers, en el artículo aludido, trabaja el tema de la importancia de los contextos desde los que se hace teología. Nos recuerda que toda teología está contextualizada, incluida aquella que se presenta como una teología universal, que impone su punto de vista teológico-cultural sobre los del resto de culturas. El necesario equilibrio entre lo universal y lo particular le plantea a toda teología un necesario discernimiento. Y las amistades teológicas son espacios privilegiados para realizarlo. Reconoce también que la tensión entre lo local y lo universal es un rasgo que caracteriza el pensamiento y la obra de Gustavo. Me parece interesante, siquiera sea como invitación a la lectura del libro, asomarnos a algunos artículos que vienen de contextos diferentes al nuestro latinoamericano, desde los que igualmente se hace hoy teología en una perspectiva de liberación. En este sentido, queremos señalar un aporte importante nos llega desde Oriente Medio. El teólogo anglicano palestino Naim Ateek,4 desde el Centro Ecuménico de Teología de la Liberación SABEEL, por él fundado en Jerusalén, nos coloca ante el difícil contexto del conflicto palestino- israelí. En esa problemática, nos dice, se han encontrado inmersas las tres religiones monoteístas. El conflicto no tuvo 3 4 Cf La opción por los pobres como cuestión medular de la vida cristiana Cf. La teología de la liberación como test para una religión auténtica. El caso palestino. 2 origen en la religión, nos aclara, pero a través de los años, la religión ha llegado a ser parte integral de esa situación conflictiva. Es decir, el conflicto político ha sido causa de que los fieles de las tres religiones abrahámicas hayan chocado en el suelo palestino. Así el conflicto ha puesto a prueba sus respectivas teologías de la Justicia y de la Paz y ha descubierto también sus carencias. Plantea aquí el autor un serio cuestionamiento teológico: Si nuestra fe en el Dios Amoroso, Compasivo y Misericordioso, -títulos que dan a Dios las tres confesiones religiosas-, no puede verificarse hoy, nos dice, mediante demostraciones de misericordia y compasión hacia los demás, aunque sean enemigos, nuestras religiones han fracasado. Consecuente con ese cuestionamiento Naim hace un llamado a sus hermanos: Hemos de levantar nuestra voz profética para proclamar que el Dios de la Justicia, la Paz, el Amor, la Misericordia y la Compasión, en el que todos creemos, tiene que ver con las personas que nos rodean. Desde otro contexto, nos llega el aporte de Jorge Gispert-Sauch, 5 y éste nos permite asomarnos a la llamada teología dalit (de los intocables). Los cristianos de ese origen, nos dice el autor, son más de la mitad de los 20 millones de cristianos que ahora tiene la India. La teología dalit cuestiona hoy al Cristianismo el haber convivido con la institución social de las castas por tantos siglos. Le pide una auténtica conversión, un arrepentimiento del pecado histórico, una confesión colectiva. La teología dalit se ha abierto al diálogo con toda la comunidad teológica y hay una cooperación estrecha entre muchos teólogos de la India que tienen en cuenta la perspectiva dalit. Desde esta problemática tan especial, nos permite el autor asomarnos al complejo sistema de las castas, y a cuestiones que siguen dando qué pensar a los misioneros en la India y que él resume en el pensamiento del primer teólogo católico indio que murió martirizado: “Pienso y siento como auténtico hindú, ajeno al modo de pensar occidental, más sintético que analítico, más capaz de vivir en la ambigüedad que de buscar maneras de ver exclusivas”. A partir de allí, ¿será, finalmente, - se pregunta, Jorge Gispert-Sauch-, el diálogo Oriente-Occidente fructuoso, en último término, en el siglo XXI? La teóloga Elizabeth Johnson 6, por su parte, nos ofrece una reflexión sobre el Dios de la Vida título que, según ella, es una de las contribuciones vitales y duraderas de la Teología de la Liberación. 5 6 Cf. Desde la India Cf. El Dios de la Vida en la Teología Feminista de la Liberación 3 La liberación constituye el sello de la acción liberadora de Dios en la historia. El Dios de la Vida es opuesto a los ídolos de muerte. Ubicada en este marco, la Teología Feminista de la Liberación, nos dice la autora, ha examinado un tipo de idolatría, la que identifica al falso dios con la poderosa imagen del varón que domina todo. Desde esta entrada, denunciará la terrible alianza que ella descubre entre la subordinación y deshumanización de las mujeres con una deidad empapada por representaciones y conceptos exclusivamente patriarcales. La autora señala la urgente tarea teológica de nombrar a Dios de una forma más integral. Adelaida Sueiro 7, reflexiona, desde el contexto latinoamericano, otro aspecto, el del dinamismo liberador que la fe puede desencadenar en la mujer. Cuando las mujeres acceden a nombrar a Dios de una manera distinta, se abren para ellas nuevos caminos. Caminos no fáciles, largos, pero fecundos. Concluye su reflexión afirmando “la palabra de todas las mujeres comprometidas en la construcción de un mundo más humano, a pesar de lo avanzado, tiene todavía una larga ruta por recorrer. La fuerza creadora de la vida que ellas guardan, hoy plantea interrogantes, urgencias y llama a caminar abriendo surcos de esperanza en el futuro de la humanidad”. En el contexto del mundo globalizado, el pluralismo religioso ya no es únicamente rasgo del continente asiático, ha pasado a ser un desafío presente por doquier. En ese desafío nos invita a reflexionar Claude Geffré8, desde el contexto de una Europa habitada hoy por una pluralidad de pueblos, religiones y culturas. Tomando en cuenta lo que él llama la extensión mundial de un humanismo secular, se pregunta por el futuro del cristianismo. Y recuerda en nuevos términos la perspectiva de la vocación mundial del Evangelio. Desde esa vocación, es urgente discernir entre los elementos fundamentales de su mensaje y los más contingentes, aquellos que proceden de la cultura grecoromana o humanista y clásica con la que estuvo mucho tiempo asociado el evangelio. Hay, nos recuerda, una complicidad entre lo auténticamente humano y el humanismo evangélico. Se trata de la paradoja de la Encarnación como inauguración de una Alianza, de un Pacto definitivo de amistad entre Dios y el ser humano, liberación de la violencia de lo Sagrado, regreso de lo religioso en el mundo contemporáneo, otro tipo de religión… Es decir, el dinamismo profético del Evangelio, en una situación de pluralismo como la que vivimos, debe llevarnos a trabajar en la perspectiva de lo auténticamente humano, de una cultura del amor y de una justicia ecológica. 7 8 Cf. Las mujeres y su libertad para decidir en un horizonte de esperanza. Cf. El futuro del cristianismo entre las religiones del mundo 4 II.- MENSAJES De los mensajes, llegados también de diferentes partes, hemos seleccionado algunos párrafos; el conjunto de ellos nos ofrece una rica semblanza de la persona y la obra de Gustavo. Del cardenal Oscar Rodríguez Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa, quien fuera Secretario y luego Presidente de Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM. Hoy es presidente de Caritas Internacional: “En el año 1996 siendo Presidente del CELAM tuvimos la feliz idea con Mons. Jorge Jiménez Carvajal, Secretario General del CELAM, de organizar en Vallendar, República Federal de Alemania un Encuentro sobre el Futuro de la Reflexión Teológica en América Latina con la presencia del Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y Mons. Tarcisio Bertone, Secretario de dicha Congregación. Fue la primera vez que nuestro Papa Benedicto XVI escuchó de frente al P. Gustavo que nos habló de una teología de una liberación en el contexto del tercer milenio. El Cardenal Ratzinger agradeció posteriormente esta bella ocasión de nuestro intercambio y avance en este Continente (…) Justo es entonces, alegrarnos y felicitar a este hombre de Dios, ejemplo de humildad y de la paciencia de Job que ha sembrado a manos llenas”. Del Maestro General de la Orden de Predicadores, P. Carlos Azpiroz: “En 1998, siendo yo Procurador General de la Orden, ante su decisión madurada durante tanto tiempo, Fray Timothy me pidió que hablara con el sacerdote y teólogo peruano para ayudarlo en algunas cuestiones prácticas y canónicas necesarias para formalizar su ingreso en la Orden (documentación prescrita en el derecho, etc.). No pude ocultar mi emoción al verlo por primera vez. Me sorprendió su sencillez y facilidad en el trato (…) En julio del 2007 fray Gustavo ofreció al capítulo General de la Orden, reunido en Bogotá, una reflexión inspirada en el título de la apenas concluida V Conferencia de Obispos de América latina y El Caribe, celebrada en Aparecida: Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida”. La frase ofrece pinceladas del ideal dominicano expresado por Santo Tomás de Aquino como „contemplar y dar a los demás los frutos de la contemplación‟ o también: ‟conmunio et missio‟. Era la primera vez que lo 5 escuchaba „predicar‟ (lo mismo podrían decir la gran mayoría de frailes de todo el mundo allí presentes). Sus palabras han sido verdaderamente creativas, inspiradoras, evangélicas” De Mons. Pedro Barreto, S.J. arzobispo de Huancayo, Perú “Al cumplir el P. Gustavo Gutiérrez el octogésimo aniversario de su nacimiento es ocasión de resaltar lo que ha sido y es el rasgo distintivo de su vida consagrada al servicio de Cristo y de la misión evangelizadora de la Iglesia. Y me atrevo a dar un testimonio personal porque he podido seguir de cerca, desde la década de los setenta, su fidelidad al Señor, su actitud humilde y eclesial en medio de críticas a su persona. Podemos afirmar que Gustavo Gutiérrez, a través del tiempo, ha ido profundizando la dimensión evangélica de su visión teológica y que ésta ha sido recogida, en algunas expresiones, por el Magisterio de la Iglesia, especialmente en el Continente Latinoamericano”. Del Dr. Jun C. Cavadini, Director del Departamento de Teología, Universidad de Notre Dame (Estados Unidos) “Lo que más me ha impresionado de Gustavo es la capacidad para tratar sobre el lugar que ocupan los pobres en la teología a lo largo de toda la tradición teológica: La Biblia; los Padres de la Iglesia; los escolásticos; los místicos españoles: los pensadores contemporáneos; las teologías del Vaticano II, las reuniones del CELAM y el Papa Juan Pablo II entre otros. Los amplios conocimientos de Gustavo lo habilitan para situarnos ante los pequeños” de la historia como elemento fundamental de la reflexión teológica (…) La enseñanza y los escritos teológicos de Gustavo son un ejemplo clásico de la comprensión de la teología como fe que busca el intelecto. ËL pretende comprender y formular, para la vida y el pensamiento contemporáneo, los misterios de la fe vistos a través de la pobreza y sufrimientos endémicos de nuestro mundo. Su proyecto teológico es, sin duda, uno de los más creativos e influyentes del siglo veinte”. Hna. Dominga Garro, Coordinadora General de las Misioneras Dominicas del Rosario: “Tengo grabada en mi recuerdo tu imagen - sentado en la mesa, escribiendo, dibujando en la pizarra- en un salón abarrotado de gente en Arequipa, por los años 1968- 69. Era la primera vez que te veía y te escuchaba. Como a todos me impresionó tu aspecto sencillo, la lucidez de tu inteligencia, el don de la palabra amena que ilumina, atrae, suscita inquietud, abre horizontes (…) Más tarde te reconocí y admiré mucho más como un hombre de fe con la extraordinaria capacidad de reconocer y valorar la fe en nuestros pueblos empobrecidos, fundamentando en esa misma fe el compromiso para aportar en la transformación de nuestra realidad tan lejana al Plan de Dios. Se agigantó en mí tu imagen de hombre sencillo y humilde, capaz de acoger a toda persona, tu amor a la Iglesia…” 6 P. Lucio Gera, exdecano de la Facultad de Teología de Buenos Aires “Recuerdo, sobre todo, nuestra participación en la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano reunido en Medellín, en un tiempo creativo y difícil. Creativo y difícil porque debíamos recoger la semilla del Concilio Vaticano II y de la Populorum Progressio para hacerla germinar y crecer en el terreno de nuestra historia latinoamericana sembrada de injusticia y de pobreza. No se ha borrado en mi memoria una conversación que tuvimos entonces en la que manifestabas tu preocupación porque en el documento sobre „Justicia y paz‟, no se afirmara aisladamente que la violencia no es evangélica, sin denunciar a la vez el estado de injusticia institucionalizada que se vivía en América latina” De la Sra. Carmen Lora, del Movimiento de Profesionales Católicos; integrante de la mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza: “Conocí a Gustavo hace 46 años, en abril de 1962, pero fue sobre todo en 1963 cuando nos enseñó el curso de religión en Letras en la Universidad católica que descubrí en él una persona que combinaba virtudes muy diversas: tenía dominio grande de las materias de las que nos hablaba, su reflexión teológica estaba en diálogo con el pensamiento contemporáneo y con el arte, particularmente, el cine y la literatura. Explicaba con claridad y con un humor fino de modo que sus clases fueron siempre buenas e inolvidables. Su propuesta en el curso no sólo transmitía un conocimiento, sino que nos interpelaba interpelaba personalmente a asumir con coherencia nuestra fe. Fue entonces que entendí que la teología era inteligencia de la fe, y que lo fundamental del mensaje evangélico era practicarlo (…) Múltiples comunidades entre las que está la mía que forma parte del Movimiento de Profesionales Católicos agradecemos al Señor haber encontrado a Gustavo en nuestro camino, tener el don de su amistad, compartir con él un tramo importante de nuestra historia personal, vivir las alegrías y sufrimientos de nuestros pueblos y de nuestra Iglesia teniendo cerca su reflexión, su fuerza espiritual y su testimonio de fidelidad a la Iglesia”. De Mons. François Lapierre, obispo de Saint-Hyacinthe, Canadá: “La influencia de su pensamiento teológico no se ha limitado a América Latina: Pienso que es muy importante ver el impacto continental de su compromiso profético. No se puede olvidar que es aquí en la Universidad de Montreal donde Gustavo dio un importante curso de verano en 1967. Su crítica de la situación actual apunta a una nueva relación entre el norte y el sur de nuestro Continente (…) Los motivos para agradecer y felicitar a Gustavo son numerosos. Como lo dice un cantante de Québec: „les vieux pommiers ne donnent pas de vieilles 7 pommes‟, „los viejos manzanos no dan viejas manzanas‟… Muchísimas gracias, Gustavo, por tu juventud, por tu chispa, por tu pasión tan comunicativa”. De Mons Vincenzo Paglia, obispo de Terni - Narni – Amelia, Italia, Postulador de la Causa de Beatificación de Mons Romero: “Mucho me agrada unirme a tantos amigos que rodearán al querido P. Gutiérrez con motivo de sus ochenta años de vida. Años intensos, gastados por el Señor y la Iglesia. Siendo sacerdote joven he podido leer sus obras y apreciar su pasión por el Evangelio, por la justicia y la paz. Volví a encontrar la misma frescura de entonces, en una reunión que tuve con él hace un año en Italia. Hablamos largo de la encíclica de Benedicto XVI „Deus caritas est‟. Las reflexiones se orientaron directamente hacia el redescubrimiento del amor como una fuerza que cambia el corazón de los hombres y por consiguiente la historia. El amor de Dios, Tal como aparece en todo el recorrido de la historia de la salvación, libera al hombre de toda esclavitud. Pero no es un amor genérico. El amor de Dios, si bien se dirige a todos, manifiesta, sin embargo, una predilección por los pobres y los débiles. De esta perspectiva es como se alcanza la afirmación de la opción preferencial por los pobres. Gustavo – siguiendo con la reflexión- sostenía que sería un error quitar el adjetivo „preferencial‟, porque llevaría a decir que Dios no ama a todos sino sólo a los pobres. El amor preferencial por los pobres no marca una frontera para el amor, sino que lo califica de manera radical. Es decir el amor es preferencial a partir de los pobres”. Dom Federico Pagura, Obispo Metodista, Argentina “Y desde que tuvimos la dicha de conocerte, primero por tus escritos o por tus conferencias y después por el contacto y la amistad personal, donde tanto nos iluminaste con tu vida y con tu palabra, a veces en tiempos de salud, otras de enfermedad y dolores, y a veces en días luminosos y de bonanza, otras veces en tiempos de inseguridades (… ) En todo ese caminar siempre admiramos tu coherencia, tu coraje y también tu humildad para aceptar sugerencias y correcciones, siempre que no tuvieras que renegar de tus profundas convicciones evangélicas y proféticas que siguen hablando fuerte, aún en estos tiempos contradictorios que a muchos llevan a un total agnosticismo o ateismo militante. Por eso damos gracias por tu vida, tu vocación de pastor y de profeta, la cálida amistad con que nos has honrado, a través de los años, y que en el caso de Obispos del CESEP de San Pablo, Brasil, han hecho de tu compañía, tu asesoramiento, tu chispa y humor peruanos, una presencia apreciadísima y casi insustituible, y haría justo y posible que, como comunidad episcopal ecuménica, te designáramos como nuestro „obispo ecuménico por voto público, cantado y coral‟ “. 8 De Mons. Alvaro Ramazzini, Obispo de San Marcos, Guatemala, Presidente de la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Guatemala: “la vida del P. Gustavo Gutiérrez ha sido una vida llena de integridad. Su reflexión teológica ha sido fruto de la misma y por ser así, íntegro, coherente, sin doblez de corazón, aprendió a amar profundamente a Dios amando profundamente a los pobres, sin exclusiones ni discriminaciones hacia los menos pobres. En un corazón sincero cabe cualquier ser humano”. De Mons. Pedro Casaldáliga, Obispo emérito de São Felix do Araguaia, Brazil: “Te agradecemos, Gustavo, la seriedad y el buen humor con que has ejercido tu ministerio fiel a la Iglesia y libre en la Iglesia, siempre desde los pobres y con los pobres, los bienaventurados del Reino… Nos has enseñado a “mirar lejos”. Y para que volviéramos siempre a las raíces nos has ayudado a beber en el propio pozo, a comulgar con Guamán Poma que sabe que Dios tiene buena memoria del más pequeño y con el Patriarca Bartolomé de Las casas, defensor de los pueblos indígenas y precursor de una evangelización inculturada, libre y gratuito, sin etnocentrismos, sin colonialismos, sin imperialismos” Queremos terminar, recogiendo aquí una parte del saludo del matrimonio Lorenzo Cosamalón y Marina Aguilar, miembros de la Parroquia del Rimac en la que Gustavo ha ejercido su ministerio presbiteral: “Quisiéramos recordar una imagen imborrable de Gustavo. Cuando él llegaba a la iglesia, solía ser acompañado por los niños quienes lo rodeaban, se le colgaban del cuello al punto de hacerlo caer. El los recibió siempre con una sonrisa, bromeaba con ellos y, a pesar de su fragilidad física, los cargaba y les regalaba dulces. Si hay algo que él ha sembrado en nosotros es el amor por el prójimo. Queremos agradecerle su amistad y su dedicación pastoral”. Es la imagen que hemos querido evocar con la fotografía de la portada del libro. Esos niños y niñas nos representan a todas las personas que nos alegramos y damos gracias a Dios por la vida y la obra de Gustavo. Consuelo de Prado 9

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