Jayade C: Entrevista al Dr. John Bennett Rev Esp Ortod 2005;35:147-53
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Entrevista
Dr. John Bennett
Extractos de la última entrevista del Dr. Chetan Jayade, procedentes del Journal of the Indian Orthodontic Society, que nos aportan las más recientes reflexiones del Dr. John Bennett El Dr. John Bennett vive en Londres y Goteborg y trabaja como ortodoncista exclusivo en Londres. Es muy conocido por el gran interés que ha mostrado siempre por la biomecánica; ha publicado y dictado muchas conferencias sobre este tema. En esta entrevista se ofrecen sus opiniones acerca de diversos tópicos. –CJ: Comenzaremos preguntándote por tu formación ortodóncica y tu preparación más reciente. Fue con Begg, de modo que, ¿cuándo y por qué cambiaste tu técnica a la aparatología preajustada? –JB: Yo quise ser ortodoncista desde los 14 años y, durante mis prácticas clínicas, pasé la mayor parte de los 5 años de carrera en el departamento de ortodoncia. En 1970, realicé un posgrado de dos años en el Eastman Dental Institute de Londres donde se utilizaba tanto la técnica de arco de canto como la de Begg. Después de esto, pasé un tiempo con los grupos de estudio de Tweed y de Begg adiestrándome en ambas técnicas, pero siempre preferí la técnica de arco de canto por el nivel superior en el acabado y la escasa necesidad de extracciones y, cuando
la aparatología preajustada se popularizó a mediados de los 70, me decidí por su uso, –CJ: ¿Cuándo conociste al Dr. McLaughlin y cómo fructificaron vuestras relaciones, a pesar de estar a tantos kilómetros de distancia? –JB: Nos conocimos en 1979 en un curso del Dr. Andrews en San Diego y luego visité al Dr. McLaughlin en su clínica. Desde entonces, somos colegas y amigos y hemos trabajado en colaboración cerca de 20 años. Poco después de la llegada de SWA tuvimos una gran opurtunidad que nos entusiasmó; consistía en usar las brackets SWA, desarrollar una correcta biomecánica y después rediseñar las brackets para ajustarlas a la mecánica deseada. Así, de esta forma, sería posible desarrollar un sistema de tratamiento que fuera la elección lógica para la mayoría de las futuras generaciones de ortodoncistas. Durante los 70 y 80 se trataba a los pacientes de diferentes formas y no todas eran correctas. Ésta era nuestra «forma de actuar», porque todos compartíamos un objetivo común, la posibilidad de encontrar y desarrollar un sistema ideal de tratamiento. Este objetivo nos mantuvo unidos y lo conseguimos en 2001 cuando publicamos Systemized Orthodontic Treatment Mechanics con el Dr. Hugo Trevisi, conocido como libro 31.
Publicación conjunta y simultánea con Informationen aus Orthodontie und Kieferorthopädie con autorización de autor y editor.
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–CJ: ¿Podrías remarcar algunos de los mayores avances en la clínica ortodóncica en las últimas dos décadas? –JB: A principio de los 80 el cementado de brackets se implantó de forma general y ése fue uno de los mayores avances, porque permitió un perfeccionamiento en el posicionamiento de las brackets (paso esencial en las brackets de aparatología preajustada) y una menor incomodidad para los pacientes. Creo que otro hecho importante fué referente a los arcos. En este campo, los arcos termoactivos de níquel-titanio fueron, sin duda, el mayor avance. Nosotros experimentamos con gran cantidad de estos arcos en Londres y San Diego y disertamos sobre su utilización en el libro 3, página 1111. Otro gran avance es el cementado indirecto que, aunque todavía está en desarrollo, parece que ofrece algunas ventajas clínicas respecto al cementado directo... Por último, otra importante novedad son las brackets con adhesión incorporada, su uso está muy extendido en América y ya son indispensables en algunas clínicas. –CJ: ¿Eres partidario del tratamiento temprano? ¿Cuál es la edad media en la que comienzas tus tratamientos? –JB: La media de edad en mi clínica es alrededor de los 12 años de edad. Trato de hacer el mínimo tratamiento temprano, aunque en determinados casos me veo obligado. Por ejemplo en los casos de succión digital si creo que puedo corregirlo precozmente sin cansar al niño, entonces pienso que merece la pena. También, en mi opinión, las mordidas cruzadas deben tratarse tempranamente tanto si son anteriores como laterales. Es importante detectarlas y tratarlas antes de que los premolares y caninos permanentes erupcionen, para que no empeoren en la dentición adulta. En cuanto a la seudo Clase III, debería tratarse antes de los 12 años porque la posición adelantada o lateral de la mandíbula puede tener el efecto de un aparato funcional, ya que al situar uno o ambos cóndilos fuera de sus fosas afecta el correcto crecimiento mandibular.Teóricamente puede pasar de una seudo-Clase III a una auténtica Clase III esquelética. En el libro 23 se explica la importancia de controlar, alrededor de los 10-11 años, la trayectoria de erupción de los caninos permanentes y valorar si es necesario realizar la extracción de los caninos temporales, tal como lo describieron Ericsson y Kurol.
Figura 1. «El de Andresen es uno de mis aparatos funcionales favoritos. Es algo aparatoso, pero si se usa bien, da muy buenos resultados».
En general, trato de evitar el tratamiento de las maloclusiones de Clase II antes de la edad dental de 11 o 12 años; actualmente existen estudios publicados que apoyan esta idea4-6. Por el contrario, es difícil encontrar estudios que demuestren que los resultados clínicos son mejores si se realiza un tratamiento temprano. El tratamiento temprano en la Clase II puede alargarse y no ser rentable económicamente, ya que el tiempo de tratamiento es el doble pero los pagos nunca pueden duplicarse. Por tanto, por diversas buenas razones, hay una creciente corriente de opinión que rechaza, en general, el tratamiento temprano. Yo comparto esta opinión, excepto en los casos mencionados. Si me decido por hacer un tratamiento temprano, intento marcarme objetivos claramente definidos y estructurar un tiempo corto de la primera fase. Normalmente necesitamos la completa colaboración del paciente durante la fase de aparatología fija a los 12 años, y no podemos arriesgarnos a «quemar» al paciente prolongando nuestro tratamiento temprano. –CJ: ¿Usas aparatología funcional? Según tú, ¿cuál es su papel para aclarar la presente controversia? (Fig. 1). –JB: Por supuesto que utilizo aparatología funcional. El aparato que prefiero y que más empleo es el aparato básico de Andresen, descrito en el libro de Graber y Vanarsdall7. Éste es un aparato robusto,
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pero que funciona bien y da buenos resultados. El paciente debe llevarlo durante la tarde y noche (de 10 a 12 h) y mantiene una oclusión razonable durante la fase funcional. En general, se sabe que los aparatos funcionales actúan principalmente sobre el movimiento dental y favorecen el crecimiento en algunos casos. Un reciente estudio en el Reino Unido de 174 niños de edades comprendidas entre 8 y 10 años concluía8: «...una reducción sustancial en el resalte se debía principalmente a los cambios dentoalveolares. Este estudio confirma los hallazgos de otros estudios clínicos similares, que sugieren que el tratamiento temprano con aparatos funcionales no influye en el patrón de Clase II esquelética de forma clínicamente significativa». La función del aparato de Andresen, en mis manos, es reducir la cantidad de movimientos dentales que deben ser hechos durante la última etapa de aparatología fija. Si conseguimos algún crecimiento mandibular, ¡eso que ganamos! Yo no utilizo Twin-blocks ni Herbst, aunque he visto resultados muy interesantes con estos aparatos. Una de las desventajas de estos aparatos es que cuando se interrumpe su utilización, no existe ninguna intercuspidación entre la arcada superior e inferior, y el paso a la aparatología fija se hace mucho más difícil. Además, compañeros me dicen que el Herbst tiene muchas roturas. Creo que lo más importante es elegir cuándo es el momento adecuado para utilizar la aparatología funcional e intento posponer el uso del de Andresen hasta la última etapa de dentición mixta. Si echamos una mirada a los estudios de crecimiento de Michigan9 hay un gran brote de crecimiento de los 11 a los 12 años. Si se utilizan los aparatos funcionales tardíamente, la transición a los aparatos fijos se realiza de forma inmediata y fácil. Si la aparatología funcional se utiliza de forma temprana, deberemos esperar unos 2 años o más hasta la colocación de la aparatología fija. Puede ser difícil para el niño permanecer durante este tiempo con la aparatología funcional. Los dientes están erupcionando y posicionándose y nos arriesgamos a agotar la colaboración del niño. Además, es difícil mantener la corrección anteroposterior como lo haríamos con aparatología fija. –CJ: ¿Cómo tienes informatizada tu clínica? Puedes explicar brevemente a los lectores tu VTO dental (Fig. 2).
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Figura 2. «La reciente publicación de Arnett-McLaughlin».
–JB: Nos encontramos actualmente en una era digital y la capacidad de los ordenadores nos facilitan la informatización de los registros y planes de tratamiento. Es difícil responder a esa pregunta brevemente; nosotros la desarrollamos en un libro reciente de Arnett y McLaughlin que llamamos libro 410. Lo recomiendo como información sobre los últimos pensamientos en este campo; en el capítulo 8 se ofrece una actualización sobre el VTO dental que fue publicado en 199911. –CJ: ¿Utilizas el diagnóstico de Roth y montaje en articulador en todos los casos? Si sólo lo realizas en algúnos casos, ¿en cuáles ? –JB: Supongo que el 20% de nuestros casos son montados en articulador y son aquellos con mayor desplazamiento, casos quirúrgicos y mordidas abiertas anteriores. No utilizamos el modelo diagnóstico de Roth en nuestra práctica. Entiendo su plan diagnóstico y lo apoyo. Reconocemos su importante contribución en este campo en el capítulo 5 del libro 23. Sin embargo, en mi práctica con niños puedo establecer una correcta relación céntrica sin el uso de una férula. No recuerdo ningún caso donde fracasara al conseguir la relación céntrica en un niño. Reconozco que en algunos adultos se debería usar la férula como
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Figura 3. «He establecido en mi clínica el sistema de MBTTM basado en un cementado completo, con tubos en los segundos premolares, si no se trata de un caso de extracciones (en un caso de extracciones de primeros premolares, se emplea la bracket convencional de los segundos premolares). Preferimos las brackets metálicas porque nos dan un mejor control de los dientes. Según las necesidades de cada caso, se emplearán las brackets de tamaño intermedio, las de bajo perfil o las estéticas».
Figura 4. «El mismo caso que en la figura 3 después de aparatología de retención».
diagnóstico, especialmente si tienen síntomatología de alguna enfermedad articular. En estos casos es necesario el uso de una férula para conseguir posicionar correctamente los cóndilos y cuando están libres de inflamación y posicionados correctamente en su fosa comenzar el tratamiento. De esta forma, es posible conseguir unos registros adecuados que nos aproximen a un buen diagnóstico y plan de tratamiento, como explicamos en el libro 4. –CJ: Con el creciente uso de las brackets de arco recto preajustado, el posicionamiento es lo más importante. Con respecto a esto, ¿piensas que hay una posición definitiva para el cementado? –JB: Sí, por supuesto. Muchos ortodoncistas están empleando la técnica de cementado indirecto; el Dr. Trevisi lo utiliza de una forma rutinaria en muchos casos. Yo espero mejorarla y estoy buscando una técnica más meticulosa. Existen varias razones por las que la técnica de cementado indirecto no se ha popularizado tanto; el motivo principal es porque requiere mucho trabajo de laboratorio. A menos que dispongas de un laboratorio en tu clínica, resulta difícil emplear el cementado indirecto. En nuestra clínica, Stephen Hopson trata una media de 25 casos con ortodoncia lingual y obviamente estos casos son preparados mediante un cementado indirecto en un laboratorio comercial. En los demás casos continuamos utilizando la técnica de cementado directo.
–CJ: Tengo entendido que tienes pocos fracasos en el cementado. ¿Podrías comentarnos esto? (Fig. 4). –JB: Es cierto. A menudo trabajo durante 1 día o 2 sin ver ningún descementado. Actualmente, tenemos a nuestra disposición unos sistemas de cementado de alta calidad; incluso los cementados convencionales son muy fiables si la manipulación de la técnica es cuidadosa. Yo empleo el TransbondTM como agente de cementado, con una técnica diferente, por ejemplo grabo durante más tiempo los molares y los premolares que los dientes anteriores y empleo un secador para evitar la humedad del ambiente. Suelo cementar los casos las mañanas tranquilas (ya que es la cita más importante de todo el tratamiento) y polimerizo con gran cantidad de luz, sobre todo los dientes posteriores. Recomiendo a mis pacientes que durante las primeras 48 h tras el cementado mantengan una dieta blanda, mientras el cemento adquiere completamente la dureza. En la mayoría de los casos cementamos un tubo en los segundos premolares, ya que son los que más riesgo tienen; de esta forma, casi nunca observamos un descementado en estos dientes. Por tanto, no importa qué técnica empleemos, ni lo buenos o malos que seamos, ¡nadie lo hace todo bien siempre! Debemos reposicionar brackets cuando lo
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necesitemos. Esto comúnmente se conoce como «RePo» y forma parte de un correcto tratamiento; de vez en cuando tenemos que variar la posición de algunas brackets. ¡Todo el mundo lo hace! –CJ: ¿Cuál es el mayor desarrollo que el sistema McLaughlin Bennett Trevisi ha aportado respecto a otros sistemas preajustados? –JB: Con el debido respeto, pienso que esta pregunta debe ser redactada de otra forma más apropiada, porque no hay otros sistemas preajustados. Nuestra filosofía es la única que ofrece un amplio sistema que incluye un tipo de brackets, aporta consejos precisos acerca de dónde colocarlos y una información completa sobre las formas de arcada y los grados de fuerza. Todo esto está apoyado con publicaciones que han sido best-seller. Existen en el mercado otras prescripciones de brackets, pero no forman parte de un sistema equilibrado y no cuentan con el apoyo de un libro. Nuestro sistema ha sido probado adecuadamente, y se han tratado cientos de casos. Este sistema se ha divulgado internacionalmente, por esta razón estamos introduciendo y mejorando nuevas ideas en todas las direcciones. El último avance guarda relación con la transferencia de casos. Siguiendo la misma filosofía, si alguien transfiere un caso a cualquier parte del mundo, el paciente puede seguir su tratamiento con el mismo enfoque. –CJ: Actualmente muchos de mis compañeros están pasando a emplear el sistema McLaughlin Bennett Trevisi. ¿Qué les aconsejarías? –JB: Principalmente, tres cosas. Primeramente, si usan un slot de .018, que consideren el cambiar a un slot de .022, para obtener el doble de beneficios. En un segundo lugar, que usen el libro 3: Mecánica sistematizada del tratamiento ortodóncico1 y que sigan adelante poco a poco, ¡tiene una lectura muy amena! Por último (y éste es el consejo más importante), tratar de practicar la técnica tal y como se recomienda, sin incorporar variaciones o cambios durante al menos los 2 primeros años. El objetivo debe ser emplear la misma cantidad de fuerza, biomecánica, brackets, arcos y posicionamiento de brackets, ya que nosotros hemos visto cómo jóvenes ortodoncistas en Japón, siguiendo la técnica exhaustivamente, han obtenido resultados excepcionales. –CJ: El concepto del efecto wagon wheel (rueda de carro) tiene unos fundamentos lógicos. Basado en esto, un aumento en el torque de los incisivos
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superiores garantizaría una mayor inclinación. Pero la inclinación ha sido disminuida en la prescripción MBT. ¿Cómo tendrías esto en cuenta? ¿Es necesario tener diferentes prescripciones de torque para los diferentes patrones verticales? –JB: La prescripción de la inclinación que utilizamos es similar a la que hallamos en las investigaciones realizadas y no incorpora la inclinación extra, que introdujo Andrews para seguir su idea de wagon wheel, porque la inclinación se expresa casi completamente con las brackets de arco de canto. Como se diserta con más detalle en la página 32 del libro 31, nuestra prescripción proporciona unos resultados satisfactorios, supone mejor control del anclaje y no posiciona el ápice de los caninos tan cerca de las raíces de los premolares. Nuestra prescripción satisface los propósitos de la mayor parte de los clínicos. Incluso, aunque quisiéramos, es difícil en la práctica diaria conseguir un stock de todas las prescripciones de inclinación y torque para los cuatro tipos diferentes de brackets: brackets estándar metálicas (mis preferidas), brackets estéticas, brackets metálicas de tamaño intermedio y las de bajo perfil. Comercialmente, no resulta viable tener una gama de prescripciones de diferentes inclinaciones y torques en función de cada caso clínico que nos encontremos. La gran mayoría de los pacientes se encuentran cercanos a la media cuando se trata de factores horizontales o verticales y cuando es necesario, en las últimas etapas del tratamiento, estamos preparados para doblar arcos –¡nadie ha dicho que los dobleces se fueran a evitar! –CJ: En los casos con forma de arcada estrecha (con un hueso deficiente) es conocido el concepto de usar brackets en el canino con un torque de 0° o colocar invertida una bracket de –7° de torque para conseguir un torque positivo en este diente. Sin embargo, al hacer esto la diferencia de torques entre el premolar y el canino resulta más notoria. ¿Es necesario tener brackets para los premolares con torque reducido en estas situaciones? –JB: Como mencionas, tenemos la versatilidad clínica de tres tipos de torque para las brackets de canino superior e inferior; este concepto lo comentamos en la pagina 36 del libro 3. En los casos en los que decido invertir la bracket del canino (para dar un extratorque de 7°), no encuentro que haya impor-
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–CJ: En la prescripción de MBT, la inclinación del canino superior ha sido reducida para minimizar la pérdida de anclaje. ¿No piensas que el torque adicional aplicado a los incisivos superiores tendrá el mismo efecto (fuerza de anclaje) durante el cierre de espacios? –JB: Como sabemos, la inclinación en el arco de canto se expresa correctamente, mientras que el torque lo hace mínimamente. Esto de algún modo responde a tu pregunta. Como el torque no se expresa correctamente, si usas un arco de 19 x 25 en una ranura de 0.22, se producirá un torque de 10°, es decir, el movimiento dependerá de lo redondeado que sea el arco rectangular en sus bordes y del tamaño de la ranura. Si nosotros colocáramos un arco del grosor de .0215 x .028 (como sugiere Roth), podríamos perder anclaje posterior. De una forma similar, los arcos rectangulares más rígidos de la prescripción de Roth para la bracket del canino superior (13° de inclinación) requerirán un mayor anclaje que las brackets de 8° de inclinación. –CJ: ¿Colocarías arcos de .0215 x .028, como lo hace Roth, al final del movimiento activo y antes de terminar,para reducir la necesidad de añadir torque a las brackets de los incisivos? ¿Encuentras algún problema haciéndolo? –JB: Nosotros hemos probado este tipo de arco y no hemos encontrado ninguna ventaja en su uso, de forma que no es algo que recomendemos en nuestro protocolo de tratamiento. –CJ: ¿Qué alcance crees que tendrán las brackets autoligables en los años venideros? –JB: A medida que pasa el tiempo encontramos diferentes tipos de brackets autoligables. He probado algunas, pero no las uso habitualmente. Las que probé en casos de tratamiento temprano eran bastante voluminosas y aunque permitían una libertad de movimiento del arco y proporcionaban un correcto alineamiento, encontré dificultades a la hora de conseguir un buen acabado. Yo sólo trato niños y los dos tercios de mis casos son chicas. Muchas niñas insisten en llevar ligaduras de colores y se enfadan cuando no se las coloco. De forma que, si voy a usar ligaduras de colores, no es lógico usar brackets autoligables. Actualmente, Hugo Trevisi está evaluando brackets autoligables, mejorando el diseño para cubrir las
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Figura 5. «Pensamos que es necesario tener un stock de tres formas de arcos de níquel-titanio termoactivos, que son ovoide, cuadrada y estrecha. El caso que mostramos es un arco rectangular de .019 x .025 de acero, pero antes de éste se necesita un arco ovoide de níquel-titanio termoactivo».
tancia clínica en el torque que existe entre la bracket del canino y del premolar y esto puede deberse al inherente slop en el sistema de brackets. Clínicamente, no vemos la necesidad de realizar ajustes de compensación en la zona de los premolares o de cambiar la bracket del premolar. –CJ: Actualmente, abogas rutinariamente por el uso de arcos de níquel-titanio termoactivos durante las fases tempranas de tratamiento. Realmente, ¿no piensas que esto puede alterar la forma de arcada mientras vas progresando con los arcos de acero? ¿Qué precauciones ha de tener el principiante? (Fig. 5). –JB: Pensamos que los arcos rectangulares de níquel-titanio termoactivos tienen un efecto en la forma de arcada y por esto es necesario contar con el stock de las tres formas de arcada recomendadas, que son cuadrada, ovoide y estrecha. El capítulo 4 del libro 3 contiene la información sobre este tema. La ratio promedio del stock de arcos depende de dónde se realice la práctica clínica. Por ejemplo, la práctica en Tokio tendrá una mayor proporción de arcos cuadrados. Aquí en Londres, se emplea principalmente la forma estrecha y ovoide y rara vez se utiliza la forma cuadrada, excepto en la arcada superior después de realizar una expansión rápida.
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desventajas de diseños anteriores y conseguir un buen acabado. Espero que será una opción para los ortodoncistas que utilizan el sistema MBT pero prefieren brackets autoligables. –CJ: ¿Usa implantes para mantener el anclaje? –JB: No, porque sólo trato niños. Sin embargo, su uso será muy útil en el tratamiento de adultos en el futuro; estamos viendo algunos casos impresionantes de compañeros coreanos. –CJ: ¿Cuál es el porcentaje aproximado de pacientes quirúrgicos? –JB: He tenido muy pocos casos quirúrgicos porque sólo trato niños y la mayoría se resuelven sin cirugía. Al trabajar en el centro de Londres, tengo la oportunidad de ver una amplia variedad de niños. Existen evidencias de que algunos hombres se casan con mujeres de proporciones faciales armónicas, de modo que la tendencia es tener niños que no tienen discrepancias esqueléticas extremas. –CJ: ¿Qué opinas del Invisalign? –JB: Mi opinión es que tiene un número limitado de indicaciones en adultos en los que podemos conseguir una buena cooperación. Pero no es de utilidad si el diente necesita ser extruido o si hay una gran rotación. Yo no lo uso porque sólo trato niños y son más felices llevando brackets. –CJ: ¿Qué cambio ves en el futuro en la práctica ortodóncica? –JB: No veo ninguno. En los últimos años ha habido una creciente aceptación de la filosofía MBT,
y esto parece que es la tendencia en el futuro. En poco tiempo ha habido una divulgación de la estrategia del anclaje temporal (microtornillos) en casos de adultos. Respecto al diagnóstico, apoyo firmemente los conceptos del análisis de Arnett y McLaughlin, que está basado en la línea vertical verdadera. Hay que mirar más allá de la base del cráneo, ¡pero esto llevará su tiempo!
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