FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS CATEDRA LIBRE DE DERECHOS

FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS CATEDRA LIBRE DE DERECHOS HUMANOS NEGOCIOS NUCLEARES EN ARGENTINA Ganancias para el Primer Mundo. Pérdidas para el Tercer Mundo JUSTICIA AMBIENTAL Foro Nº 7 31 de mayo de 2002 Participan JUAN SCHROEDER, ambientalista, cineasta SANDRA CARLINO, ecóloga, especialista en Aprovechamiento de recursos naturales, miembro de “Amigos de la Tierra ” Luis Sabini, periodista, editor de la revista Futuro, docente de la Cátedra Libre de DDHH Juan Schroeder Miguel Grimberg, Rodríguez Pardo, Antonio Brailovsky, Ledesma de Zárate, yo, otros históricos, venimos manteniendo una lucha muy grande con lo que nosotros llamamos una corporación mafiosa que es la Comisión Nacional de Energía Atómica. No todos pueden recordar lo que pasó con esta Comisión, creada en el año 50. Primero fue lo de Richter, que no voy a comentar, porque fue una estafa, un loco, alguien que no sabía. Pero ya desde esa época el tema de apropiarse de la CNEA después de las explosiones de Alamo Gordo, Hiroshima, Nagasaki, y de saber que la liberación del átomo era algo muy poderoso, fue una lucha muy encarnizada entre Ejército y Marina, que con políticas trataban de apropiársela. Salió finalmente gananciosa la Marina , y así, no casualmente en la dictadura militar, crece muy vertiginosamente el Plan Nuclear Argentino, que impone alguien que tuvo que ver con la violación a los derechos humanos, secuestrando gente dentro de la propia CNEA, que fue Castro Madero, quien estuvo en la CNEA desde el inicio del a dictadura hasta que terminó. Martínez de Hoz –que le da canilla libre a Madero– firma un Plan Nuclear Argentino que comprendía construir seis centrales nucleares, una planta de reprocesamiento, una planta de agua pesada y un basurero nuclear, mal llamado repositorio. Gastaron en lo que se dice, en lo que está documentado en esa época, 4.600 millones de dólares. Solamente tuvieron ese presupuesto, pero no se sabe exactamente cuando fue, porque la CNEA , por su carácter secreto, muy de tecnología de punta, dependía siempre de Presidencia de la Nación. El presupuesto que ellos gastaban estaba globalmente en el de Presidencia. Entonces no se sabe bien sino fue más lo gastado. Ya existía Atucha I, una central inaugurada en el 74. Central que nos vendió la Siemens a un precio muy barato. ¿Por qué? Porque era un prototipo. Ellos no quisieron ensayarla en Alemania, nos dieron una central para que se ensayara en Argentina. Esa central anduvo más o menos aceptablemente bien en los primeros diez años, y después empezaron los problemas graves. Ya en el 86 una comisión fiscalizadora –que también era de gente de la CNEA , presidida por el doctor Tuset–, cuando ocurre lo de Chernobyl, se asusta. Y dicen: ¿Y si en Atucha pasa lo mismo? Porque realmente, lo que Atucha tenía era problemas con los sistemas de seguridad y de refrigeración. Entonces hace un informe y se lo presenta a uno de los tipos más nefastos de la CNEA , miembro de la Organización Internacional de Energía Atómica, Dan Beninson, muy fascista, que le quiso vender a Galtieri una pequeña bomba nuclear que le quiso vender a Galtieri una pequeña bomba nuclear para poner en Londres en la guerra de Malvinas –se los digo para que se ubiquen en lo demencial que esto encierra–; hoy sigue siendo una palabra importante dentro de la CNEA. Dan Beninson, cuando vio que se presenta el informe, le dice: “Vos estás loco. ¿Cómo presentás este informe? Esto hay que archivarlo”. Tuset, en un rapto de sinceridad o de miedo, se lo da a Ambito Financiero, que lo publica totalmente. Dice que la Central es obsoleta, que no tiene sistema de seguridad, y que en cualquier momento puede ocurrir un accidente. Esto fue apenas ocurrió Chernobyl, que fue el 26 de abril del 86, y este informe lo presentan en septiembre del 86. Y dice que si esto sigue así, en dos años, o antes, puede haber un accidente grave. En el 88 hay un accidente grave. Se recalienta el reactor y se rompen las vainas que van dentro del reactor de combustible y hay un accidente grave, donde quedan residuos metálicos dentro del reactor. El reactor queda parado durante 16 meses, y cuando asume Menem, asume otro tipo nefasto. Después de Castro Madero estuvo Ema Ferreira, una científica que le dio un perfil bajo porque Alfonsín no les daba mucho presupuesto. Cuando sube Mondino, Menem quería hacer todo aquello en lo que había fracasado Alfonsín: ¿cortes de energía?, Menem no quería que hubiera cortes de energía. Mondino, cada vez que se reunían le decía: “Ya ponemos en marcha la Central ”. Y Menem le dijo: “Usted me tiene medio podrido porque hace 4 ó 5 meses que viene con la misma cantinela. O la pone en marcha o usted se va”. Entonces la puso en marcha como estaba. Esto trajo una especie de rebelión dentro de la CNEA. Yo estaba en ese momento al frente de la campaña de Greenpeace. Un día me llega un sobre en forma anónima. Ahí estaban las fotocopias de los informes internos de la misma CNEA, diciendo de los pedazos de metal y de elementos negativos que había dentro del reactor, que no podía ponerse en funcionamiento porque tapaban el circuito de agua y podía recalentarse y podían ocurrir desde escapes radiactivos que hasta podían igualar a un Chernobyl. Esto se denuncia, trae un montón de desmentidas. Mondino era un tipo muy guaso, “No, pero esto está perfecto, está bárbaro. La Central está arreglada”. Y a los dos meses se paró otra vez, se paró sola. En ese sentido tuvieron bastante suerte en cuanto al desastre mayor. Pero hubo mucho escape de gas tritio, un gas altamente cancerígeno, de vida corta, pero habrá llegado muchas veces a Zárate, a Lima. El tirito es un gas radioactivo que se produce, justamente, por el recalentamiento del reactor. La revista alemana Spiegel publicó en el año 87 sobre Embalse, que es la otra central nuestra, que es canadiense. (Esto de las diferentes procedencias es por los retornos que se cobraban: cobraban de los alemanes y también de los canadienses; está totalmente comprobado.) Esa central de Embalse, cuando se pone en funcionamiento, estuvo a punto de tener un accidente muy grave. Esto lo publica Spiegel, porque tuvo acceso a los informes secretos de la Organización Internacional de Energía Atómica. Nosotros no lo sabíamos. Lo supimos de esa manera. Siempre la CNEA se manejó con el secreto. Pero además de eso construyeron en Zárate una planta de agua pesada experimental. Después nos pusimos a estudiar y nos dimos cuenta de que inventaban coas para tener retornos, retornos muy gruesos, muy importantes, con lo cual mucha de esa plata iba a una sociedad entre el gobierno de Río Negro y la CNEA , que se llama INVAP. INVAP siempre tenía plata para hacer cosas, inventar, etc. A esta planta de agua pesada la construyen pero no la pudieron poner en marcha nunca. Quedaron en el camino 300 millones de dólares. En Zárate pueden ver la central, una estructura de hierros de tubo muy grande, que no va a funcionar nunca, recontra oxidada, totalmente obsoleta. Después tuvieron la idea de construir en Ezeiza una planta de aprovechamiento de plutonio, una planta de reprocesamiento. Construyeron, construyeron, nunca funcionó. Hubo gran oposición de la población. EEUU tampoco lo veía muy bien porque el plutonio, ¿para qué iba a servir en ese momento? Las centrales pueden funcionar a uranio natural, a uranio enriquecido, o a plutonio. Nosotros de plutonio no teníamos nada. Entonces se sospechaba: ¿para qué queríamos nosotros el plutonio? También ahí quedaron 300millones de pesos en el camino. Para justificar la planta de agua pesada de Zárate –que no funcionó–, dijeron: “Ahora aprendimos. Vamos a hacer una más grande en Arroyito, en Neuquén”. Y construyeron una planta de agua pesada que costó dos mil millones de dólares, estuvo diez años construyéndose. Cuando ya había ocurrido Chernobyl, cuando ya la industria nuclear estaba totalmente parada en su crecimiento, ¿qué era lo que sobraba en el mercado? Uranio y agua pesada. El precio del agua pesada bajó muchísimo. Hicimos una vez un cálculo: tendría que haber funcionado 50 años esta planta de agua pesada para recuperar su costo, y estas plantas tienen una vida útil de sólo diez años. Pero para hacer ver que funcionaba, nos contaban los obreros de adentro, que se compraba agua pesada a Corea, se traía, se limaban en los tubos la inscripción en coreano y les ponían “Comisión Nacional de Energía Atómica, Neuquén”. Estas cosas han venido ocurriendo de forma totalmente “natural”. La delincuencia, la corrupción, se fueron sucediendo en toda la historia de la industria nuclear. Y no es que yo sea antinuclearista, no soy anti nada. Lo que no quiero es que se desarrolle industrialmente algo que el hombre no maneja: la desintegración del átomo, por la cual se consigue mucho calor para los reactores, y los residuos. Después se empezó a construir Atucha II. ¿Quién nos vende Atucha II? La Siemens , que no tiene centrales nucleares de este tipo en Alemania. Tiene una muy chiquita, que ya la sacaron hace varios años de funcionamiento. Atucha II se llevó 4.000 millones de dólares en la construcción, y todavía falta construir el 25%. Tiene una potencia de 1.000 megawatts, y en Francia –que es la que más industria nuclear exporta y vende– un reactor llave en mano de ese tipo está entre mil y 1.500 millones de dólares. Estos que lo han construido están en 4.000 y no lo terminaron. Ahora siguen insistiendo, y cuando esto sucede es porque… Una central que no va a funcionar nunca, porque Mondino, para tener un retorno, todos los materiales sensibles, precisamente la vasija del reactor, los hizo traer de Alemania. Alemania, EEUU, Francia, Inglaterra, Rusia, que son los que producen industria nuclear, a esos elementos los tienen al vacío, porque no quieren que entre nada. Y nosotros los trajimos en un barco de ELMA y lo pusimos en una carpa inflable. Está en Zárate, desde hace diez años, en una carpa inflable. Pero Mondino tuvo su retorno con los Alemanes, a quienes les compró esos elementos. Había una mina de uranio en Córdoba, Los Gigantes, que se le da a una empresa privada, a un delincuente, que estuvo preso, Sánchez Granel. Era tal el derrame que había… Porque el proceso de mineración de uranio es decantar, de una roca que tiene uranio se aprovecha solamente el 5%, a veces el 3%. Lo otro es residuo, que además tiene radiación. Fue un gran escándalo en Córdoba, se perdió mucha plata. En ese momento el gobierno la clausuró. Pero funcionaban Malargüe y Sierra Pintada en San Rafael. En Malargüe, un médico nos dijo que había problemas extraños de salud en la población. Y vimos que la CNEA que tenía la mina a 30 kilómetros . Y ¿dónde procesaba el material? Al lado de Malargüe, a diez cuadras de la plaza. Porque ahí tenían el hotel, el cabaret, el teléfono, los ingenieros estaban ahí. Dejaron 1.700.000 toneladas de residuos radiactivos ahí, donde los esparce el viento, la lluvia, la nieve. Tienen un montón de problemas. Y no hay un registro de los que mueren de cáncer, porque el hospital no los atiende, los deriva a San Rafael, a Mendoza o a Buenos Aires. Hicimos una comparación con Jacobacci, que es una población de la misma cantidad de habitantes, en la precordillera, en zona árida, más árida que Malargüe, porque vive únicamente de sus rebaños de chivas y ovejas, mientras que Malargüe tiene frutales, papas y otros vegetales. Y la escuela diferencial tenía en Jacobacci –lo descubrí dando una charla en una gira que hice por la Patagonia y se acercó el maestro– 69 chicos. Y el maestro estaba preocupado porque tenía muchos. En Malargüe había 380. Porque la radiación también, no solamente da leucemia, cáncer y malformaciones genéticas, sino que baja mucho el sistema inmunológico, cosa que se está viendo en las investigaciones de Chernobyl, y da también ciertos problemas, ciertas taras en mujeres embarazadas, y en los chicos que luego nacen. Fundamentalmente síndrome de Down, cosa que no se sabía hasta Chernobyl, donde mujeres que se irradiaron con el escape nuclear tuvieron un gran porcentaje de estos chicos. Esto fue un gran escándalo. Mondino llegó a presentarse en Malargüe para que la gente no se asustara, diciendo que él iba a invertir 20 millones de dólares para sacar ese residuo y llevarlo a la Sierra Pintada , a la otra mina de uranio, que estaba en San Rafael. Un amigo mío filmó todo eso. El fue con toda su plana mayor, y explicaba que eso era inocuo, que no había problemas, que no había radiación, que el gobierno lo había medido. La CNEA entró con la gendarmería a la gente del gobierno de medio ambiente. Ellos midieron y había diez veces más radiación que la radiación natural, que ya en zona montañosa siempre es un poco más alta que en la llanura. Pero cuando terminó todo, un paisano que estaba en el fondo dice: “Doctor, le voy a hacer una pregunta”. “Sí, sí, cómo no –muy verborrágico Mondino–, sí, cómo no, amigo, pregunte.” “Usted dice que no hay ningún problema.” “Ningún problema, mi amigo.” “Usted dijo que no hay radiación.” “No, desde ya no hay radiación.” “Entonces, no me entra, porque yo no soy muy leído, para qué van a gastar 20 millones de dólares en sacarlo.” Silencio absoluto. Mondino agarró a un gerente, un especialista, muy mentiroso, Elías Palacio, y dijo: “Acá, el gerente de residuos le va a contestar”. Entonces Palacio empezó a tartamudear. Tenía ese defecto: cuando mentía mucho tartamudeaba. “Bueno, yo le voy a decir, esto lo hacemos porque si dentro de cien años quieren poner un jardín de infantes o un centro deportivo, no haya ningún problema.” Contestó cualquier cosa. Cuento estas cosas para que veamos qué es lo que realmente hizo esta CNEA, que habla de tecnología de punta. Hoy mucha gente, gente de la calle, lee el diario, y se alegra: “Qué bueno, vendimos un reactor en 180 millones de dólares, tecnología de punta. Qué bueno”. No, veamos quién vende, quién construye, quién maneja este negocio. Como broche de este negocio fue el basurero de Gastre. Con ese basurero solamente en sueldos se gastaron 80 millones de dólares. Construyeron una antena satelital para que los 400 habitantes vean televisión directa de ATC, les pusieron un teléfono que la primera factura no la pudieron pagar, porque todo el mundo, ante la novedad todos los pobladores llamaban a sus parientes. Después lo hicieron público. Y fue toda una mentira. Porque el Consejo Superior Profesional de Geología logró descubrir que las muestras de roca que presentaban como de Gastre eran copiadas de un informe de Suecia, donde se debatía este tema de los residuos, y donde había una formación geológica que podía servir. Después la desecharon también, pero era mejor que la de Gastre. En Gastre había agua, tenía todas las cosas contrarias. Hubo un terremoto, el terremoto del 60 en Chile, que fue a muy pocos cientos de kilómetros de allí, y en el lugar se sacudió la escala de Richter entre 6 y 7 puntos. Ahora viene la otra parte. Me alejo un poco de la ecología, me voy de Greenpeace a principios del 94, y me llama el Frente Grande, me invita como extrapartidario a formar la lista de convencionales constituyentes. Había mucha gente extrapartidaria que a mí me lucía como que era buena. Y así llego a ser convencional constituyente. Yo era el único que manejaba el tema ecológico allí. En la Comisión de Nuevos Derechos se me ocurrió decir “voy a tratar de incluir la prohibición de la importación de dos cosas: de residuos tóxicos peligrosos, de la industria química –que crece, crece y nunca se puede manejar–, y los residuo radiactivos”. Yo era vicepresidente de la Comisión de Nuevos Derechos, todos los derechos que se incluían como nuevos en la Constitución. La presidenta era Elba Roulet, una mujer grande que había sido vicegobernadora de Armendáriz. Cuando llego me dice “Juan, quiero que estés como vicepresidente”. En el Frente se decidió eso. Entonces, cuando incluyo la palabra “radiactivo” en el artículo 41, ella sale y me dice “No Juan, eso ya está en la Convención de Basilea”. Yo le digo: “No, Elba, no es así”. Ella había sido funcionaria de Alfonsín y la había mandado a Basilea a esa Convención. Yo le dije: “No es así, vamos a comer esta noche y te explico”. Y le explico como todo lo que es nuclear lo maneja celosamente la Organización Internacional de Energía Atómica, lo que reglamenta, todo lo que es el transporte, la habilitación de centrales, licenciamientos. Lo entendió. Y en la Convención había una cosa muy nefasta, que era la Comisión de Redacción. Cuando se reforma una constitución o se establece una constitución, la de Redacción es para saber literalmente si está bien la frase, si hay un punto de más, si hay una coma de más, una comisión más gramatical que otra cosa. Pero la habilidad de Eduardo Menem, Corach y toda la banda del menemismo, hizo que se reformasen frases enteras, líneas enteras. Se hizo todo un trabajo para sacar las palabras “residuos radiactivos”. Estaba toda la gente de María Julia Alsogaray por un lado y la de Cavallo por otra. No apareció la gente de la CNEA , pero supuse que su estrategia era trabajar por esos dos lados. Fue muy duro. Yo estaba acompañado por el convencional Barcesat, por Alicia Oliveira, Zaffaroni. Teníamos los mejores abogados metidos en la Comisión de Redacción. Uno podía ir, pero no podía hablar. Antes de que entraran a la Comisión de Redacción trabajé con todos los convencionales de la Patagonia –era el tema de Gastre, estaba toda la Patagonia en contra, no había ningún partido político que los apoyara, ni en el PJ ni en el radicalismo–, y finalmente quedó, creo que fue 33 votos a 30. Las puteadas que recibía de la CNEA fueron infernales. Greenpeace es como una gran ventana donde la gente tira mucha información. Cuando estaba allí me llegó una información de que había una empresa francesa, Pechinei, que quería comprar y construir el basurero nuclear. Tuve en mi mesa, en un bar, el contrato en francés y en castellano. Me lo dio alguien de Presidencia a quien le dio mucho asco esto. Y ahí hicimos toda una averiguación, de quiénes estaban. Había un capitán de ultramar francés que vivía en Tolouse. Hicimos una investigación, nadie se podía escapar. Y cuando hicimos la denuncia, salió la misma CNEA a decir que era un invento, que era para tener prensa. Pero en ese momento empezaba Nancy Pazos a ser periodista, y trabajaba en Extra, un diarito que salió después de que cerró La Razón , estuvo muy poco tiempo. Fue a un cóctel que se hacía en la Embajada de España, y se cruza con Bauzá, y le dice: “En qué lío se metieron”, y Bauzá dice: “Yo no tengo nada que ver, porque ese expediente no pasó por mi secretaría”. Entonces ella, rápida, le dijo: “Ah, entonces hay un expediente”. Y ahí se armó otra vez la cosa. Yo creo que esto fue uno de los factores que levantaron más gente contra este proyecto, y se planchó y archivó totalmente el tema de Gastre. Hay publicaciones con declaraciones de Castro Madero diciendo: “Se van a pelear las provincias por traer residuos nucleares, por la plata que van a pagar. Porque Francia, y toda Europa, tiene actividad nuclear y no tiene lugar donde poner los residuos nucleares. Quizá EEUU, Rusia sí, tienen donde ponerlos, pero no con seguridad”. Entonces siempre se abrigó esa esperanza de que llegara mucha plata con eso. Rodríguez Saá ha ofrecido San Luis para enterrar los residuos. Algunos veían que podían salvarse por siempre, ellos y la provincia. Esto fue una de las razones que me llevaron a poner esa cláusula. Porque si hay una ley, se saca con otra ley, ya vemos lo que hacen nuestros representantes para modificar las leyes que quieren. Pero estando en la Constitución es mucho más difícil. El INVAP ¿qué hace? Le vende un reactor experimental –como lo llaman–, de baja potencia, a Australia, y uno se pregunta ¿cómo le ganó a los americano, a los franceses, a los ingleses, a los alemanes, que tienen mucho más tecnología de punta, y la tienen más barata? Después se descubrió: les ofrecieron que se hacían cargo de los residuos. Se los vitrificaban y después se los devolvían. Como esto estaba prohibido por la Constitución , el INVAP dice “No, no es un residuo. Ustedes están equivocados. Es combustible gastado. Todo lo que se recicla no es un residuo”. Entonces yo dije: vayamos a la Real Academia y sigamos “señores, saquen la palabra residuo”, porque todo, todo lo que existe en el planeta, todo lo que se produce o existe naturalmente, es reciclable. La materia fecal es reciclable. Entonces, ¿cómo que no es un residuo? Ahí empezó un juego de palabras. Cuando hubo que hacer ver que el basurero era una cosa buena le pusieron “repositorio”. Cuando hay un accidente dicen “incidente”. Dicen: “Si no hay muertos es incidente”. Si se derrumba un edificio es un accidente, hay pérdidas, hay pérdidas materiales, aunque no haya pérdidas de vidas. Ahora, para poder avanzar en esto hicieron ese juego de palabras, con una cosa muy perversa. El contrato no lo mostraron ni a la Comisión Regulatoria , que es su propia gente, ni a la Cámara de Senadores, que ya autorizó esto, ni al Ministerio de Relaciones Exteriores, que también lo autorizó para que la Cámara le de el visto bueno, ni a la Cámara de Diputados que está seguramente por sancionar que se autorice esto. O sea: esto es totalmente ilegal. Nadie puede dictaminar sobre un contrato que no lee. Ellos le cuentan a la gente lo que dice el contrato, o le sacan alguna cláusula donde hablan del residuo. Pero todo el contrato no. Hay gente que lo ha dicho abiertamente. Conrado Barotto es el director ejecutivo y técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, donde ahora está insertada la CNEA. No me pregunten por qué está en Actividades Espaciales porque no lo sé. El fue muy duro. Dijo que nunca en una Constitución tiene que haber un manejo de una industria, y dijo que “no vamos a perder mucha plata de vender de este tipo de reactores porque nos podemos hacer cargo de los residuos”. Esto no lo hace ningún país. Claro que vamos a vender muchos reactores, pero nos vamos a llenar de residuos. Este es el objetivo de la Comisión , por eso está ahora pegando el parche sobre el reactor que le vendimos a Australia. Ellos dicen “Nosotros tenemos experiencia, le vendimos uno a Perú”. Y es mentira. Se lo dieron a Perú y les dijeron “Muchachos, cuando pueden pagar nos pagan algo”. Perú nunca pagó nada. Después le vendimos otro a Egipto al costo, no hay información si lo pagaron totalmente. Y el de Australia. Cuando los australianos vieron que había posibilidades de que se hagan cargo de los residuos, vitrifiquen, etc. dijeron: “Bárbaro, compramos este contrato”. Por eso es llamativo que el embajador de Australia en Argentina salga a defender el proyecto y utiliza los mismos términos: porque e combustible gastado que va a dar nuestro reactor “lo vamos a mandar a Francia, y si Francia o quiere lo vamos a mandar a Argentina”. Están todos detrás de un gran negocio, que no son los 180 millones de dólares de este reactor. Hay otro detalle: para poner una planta de vitrificación en Ezeiza donde no está autorizado, porque es zona baja y el Centro Atómico –dicho por ellos mismos–, no es un lugar adecuado, está al lado del aeropuerto, para hacer esa planta se tienen que gastar muchos más que 180 millones de dólares. De arranque no más estamos perdidos. Pero el objetivo de ellos es violar la Constitución para que quede como antecedente. ¿Hay jurisprudencia? Entonces vendemos más reactores. Yo estuve averiguando también porque me quedaron algunos contactos en la CNEA , donde hay gente que no entra en este tipo de negocios, y les pregunté si se estaba activando el tema del basurero, me dijeron que sí. “Pero no va a ser en Gastre”, ese lugar de Chubut donde se estudió y se dijo que era factible, que estaba todo listo y después nos enteramos que las muestras de rocas estaban copiadas. Esto es un documento público, está en el Consejo superior Profesional de Geología, ellos lo descubren. Y para justificarse dijeron “No, lo que pasa es que nosotros tomamos esa muestra como ejemplo, era parecido”, pero no dijeron que no era cierto. Pero cuando le pregunto al ingeniero dónde, me dice: “no te puedo decir, porque ya entro a traicionar la confianza de los que me contaron”. Entonces le dije: “Ya sé, es en Río Negro”. Me mira y me dice: “¿Por qué suponés que es en Río Negro?” “Porque la misma formación rocosa de la Sierra del Medio aparece en Río Negro también”, está cerca de Gastre. Gastre está a 100 kilómetros del límite de Río Negro con Chubut. “Y además porque tiene el gobernador más corrupto de toda Argentina.” El se sonrió y no dijo nada. Esto fue hace tres meses. Dije: “Van a insistir con canje de tierras fiscales por deuda externa, y en eso va a entrar el basurero nuclear”. Al mes una supuesta en Chubut hace una encuesta para ver qué dice la población de vender territorios fiscales, si están de acuerdo. Y al poco tiempo sale el escándalo. Nuevamente lo que quieren hacer es violar la Constitución con una mentira. El doctor Sabsay –a mi entender el mejor constitucionalista del país– hace una fundamentación muy contundente. Si hay una prohibición en una constitución de traer residuos tóxicos y radiactivos no se puede violar. No se puede decir “no es residuo”. Una vez agotada la bomba de cobalto –de esto estamos hablando– queda un 10% de uranio 235. ¿Por qué? Porque no se llega a quemar del todo. Es como una pila, que la tiene en la linterna, y cada vez alumbra menos hasta que se ve muy poquitito. No sirve, hay que sacarla y cambiarla. Se tira. Ellos tienen ese tipo de argumentos. Hay otra cosa en el artículo 41, que es el derecho a la información. Nosotros no tenemos información. En Australia este contrato se debatió entre la Cámara de Diputados y la de Senadores. Hicieron una sesión conjunta para debatir esto, mientras nuestros senadores y diputados no lo vieron. La gente que vive en Ezeiza, que va a sufrir la acumulación de estos residuos y el tratamiento, tampoco tiene derecho a la información. Cuando vivo en un lugar, la Constitución lo dice, puedo averiguar qué es lo que van a traer. Y ahí hay cesio, estroncio y plutonio. Los dos primeros elementos tienen una vida de 300 años, el plutonio tiene una vía de 250.000 años. Solamente una diezmillonésima parte de un gramo, que es lo que pesa un átomo de plutonio, si yo lo inhalo puedo tener un cáncer de pulmón. Y esto dura 250 mil años. De esto estamos hablando: ellos juegan a la ruleta rusa. Hay gente que ha trabajado mucho con la industria nuclear, como John Bofman, el autor de la bomba de hidrógeno, que multiplicó por miles la bomba original de Hiroshima. En un momento tuvo un sacudón y dijo: ¿qué estoy haciendo? Y salió a decir “paremos”. Lo trataron de loco. Sus trabajos son contundentes. Dice: “El hombre no domina el átomo, y lo desencadenó”. Con la primera explosión nuclear en Los Alamos, una pequeña explosión que luego sirvió para Hiroshima y Nagasaki, nosotros liberamos plutonio, cesio, estroncio. En nuestra biosfera hay mucho de esto, porque hubo muchísimas explosiones nucleares. ¿Por qué hubo dos explosiones en Japón? Porque los norteamericanos hicieron dos bombas, una de uranio enriquecido, que ahora se llama “la bomba de los pobres”, y otra de plutonio. Ya la guerra estaba prácticamente terminada. Tiran una en Hiroshima y otra en Nagasaki para ver cuál era más mortífera. Esta es la perversidad de una industria que no es industria, es un pacto con el diablo. Es crear algo que el hombre no maneja y que en este momento debatiendo con gente que en todos los países, en la cúpula, tienen un camino muy fascista. Esto tiene mucho que ver con la derecha. Por eso cuando sube un gobierno demócrata la euforia nuclear baja en EEUU, cuando sube un republicano, empieza a subir. Y se da en todos lados. El único caso de una izquierda que apostó fuertemente a lo nuclear fue la de Rusia. Era una lucha de potencias. Cuando hacen la primera bomba nuclear le dicen a Truman “Ojo que Rusia…”. Y Truman dice “Rusia no sabe ni copiarnos el jean, así que no están capacitados”. Al año hubo un resplandor en un satélite: era la explosión en Siberia. Quise contarles mi experiencia como convencional en la Constituyente y, segundo, de quiénes estamos hablando. No estamos hablando del INTI ni del CONICET ni de cosas que nos pueden aportar. Estamos hablando de gente que se amparó en la impunidad para robar, para mentir, para ponernos en jaque con una industria que acá fracasó totalmente, pero siguen buscando retornos y cómo insertarse en los negocios nucleares.

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