Efecto preventivo del flúor en odontología

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       1.33.- EFECTO PREVENTIVO DEL FLÚOR EN ODONTOLOGÍA:
       VENTAJAS DE QUE BEBAN AGUA VICHY CATALÁN LOS
       PACIENTES QUE SE CEPILLAN POCO
                                                             Eduardo Padrós Serrat
                                                             Odontólogo. Especialista en Ortodoncia



       La utilización del flúor en odontología como prevención, desarrollada desde la década de los 40,
       ha modificado considerablemente tanto las tasas de presentación de la caries como sus patrones
       de evolución. Hoy podemos afirmar que el uso de los fluoruros, en cualquiera de sus formas de
       presentación, ha sido el principal factor responsable del descenso de
       la prevalencia de la caries en los países industrializados desde la década de los 70 hasta la
       actualidad. Este elemento fue aislado por Moisson en 1888, siendo un elemento particularmente
       abundante en la naturaleza.
       Multitud de ensayos clínicos y estudios de diversa índole han demostrado que la administración
       de fluoruros en seres humanos reduce significativamente su número de caries dentales. A pesar
       de que el mecanismo por el que se produce este efecto aún se discute, clásicamente se ha
       explicado como consecuencia de efectos generales y tópicos. Hoy en día, sin embargo, parece
       más acertado distinguir entre los efectos que la utilización del flúor produce al actuar durante el
       período de formación del esmalte de los dientes, incluso antes de que el diente erupcione, y los
       efectos producidos cuando el diente ya ha erupcionado y está en contacto con el medio oral.
       La acción preeruptiva del flúor sobre el esmalte se debe, fundamentalmente, al procedente de
       los alimentos y la acción de compuestos fluorados de administración sistémica (agua fluorada,
       tabletas) que se ingieren durante la formación de los dientes. Sin embargo, el efecto que tiene
       más interés desde el punto de vista de las aguas carbonatadas, como la de Vichy Catalán, es su
       efecto posteruptivo.
       La acción posteruptiva del flúor sobre el esmalte ha adquirido, efectivamente, una importancia
       capital últimamente, por su relación con la disminución en el número de caries. Además del
       efecto indiscutible de los dentífricos, geles y colutorios con compuestos apropiados, se admite la
       existencia de un efecto a partir del agua fluorada.
       Cuando el esmalte, la dentina o el cemento de los dientes se exponen a altas concentraciones
       de flúor se produce una precipitación de iones calcio (que, obviamente, se encuentran en gran
       cantidad sobre la superficie dentaria), lo cual provoca que se forme fluoruro cálcico, que es un
       compuesto muy poco soluble.
Este depósito de flúor se suele acumular sobre la placa bacteriana, en la que pueden
encontrarse entre 5 y 50 partes por millón de flúor, quedando disponible de esta forma para
actuar sobre la superficie del diente.
Hoy sabemos que el principal efecto preventivo del flúor se relaciona con su influencia sobre los
procesos de desmineralización y remineralización que acontecen en la superficie libre del
esmalte, aunque se sigue hablando de otros efectos, como la inhibición de los sistemas
enzimáticos bacterianos de la placa, la inhibición del almacenamiento de polisacáridos
intracelulares, la toxicidad directa sobre las bacterias o la reducción de la capacidad del esmalte
para absorber proteínas.
En la caries dental, las bacterias de la placa metabolizan los glúcidos fermentables aportados al
comer, produciendo ácidos orgánicos que circulan por la placa hasta llegar al esmalte y disolver
los cristales de apatita, provocando la liberación de calcio, fosfato y flúor en el proceso de
desmineralización. Cuando disminuye la acidez, entonces el proceso se invierte; los iones
presentes en la superficie del esmalte vuelven a combinarse y los cristales de apatita
desestructurados se reconstruyen. Esta fase se denomina remineralización. Estos ciclos se
suceden de forma continua. De hecho, sólo aparece la caries cuando predomina la fase
desmineralizante sobre la remineralizante. La acción del flúor sobre estos procesos es doble: el
flúor inhibe el proceso de desmineralización (al modificar incluso el aspecto histológico de la
elsión de caries aumentando el espesor de la lámina superficial), y además acelera de forma
significativa la remineralización, acelerando las reacciones que provocan la precipitación de
iones, calcio y fosfato.
Las aplicaciones a alta concentración (favorecidas por elementos exógenos como tabletas o la
ingesta de aguas carbonatadas con alto contenido en flúor, por ejemplo) favorecen la
precipitación brusca de fluorapatita y fluorhidroxiapatita en la superficie de las lesiones iniciales
del esmalte (mancha blanca), que parecen ser mucho más resistentes al ataque ácido producido
por el metabolismo bacteriano.
La utilización de dosis de flúor en el agua superiores a 1,2 partes por millón parece mejorar
significativamente su efecto en la reducción de caries, aunque su ingestión continuada sólo se
recomienda cuando la formación de los dientes ha finalizado, para evitar los posibles efectos
negativos de la fluorosis. Como la calcificación de los incisivos permanentes se produce desde el
nacimiento hasta los 5 años de edad, desde el punto de vista práctico sólo es en este período en
el que debemos prestar algo más de atención para que los pacientes no reciban demasiado flúor
sistémico, hallándose el período de mayor susceptibilidad a la fluorosis entre los 2 y 3 años. Así
que el uso de aguas carbonatadas deberá ser sólo esporádico en estas edades. Pero a partir de
los 6 años puede administrarse, y de hecho es recomendable en muchos casos, entre otras
razones porque ayuda a prevenir las caries, sobre todo en pacientes con predisposición especial.
El uso de compuestos fluorados tiene como objetivo primordial, pues, el aumento de la
resistencia del diente al ataque de la caries.
Como existen pacientes en todas las consultas odontoestomatológicas que son malos colaboradores y no
colaboran en la prevención de la aparición de patologías, como la caries dental, mediante un cepillado apropiado y el
uso de dentífricos fluorados, una alternativa de gran eficacia parece ser la ingesta cotidiana desde la juventud de
aguas carbonatadas como la de Vichy Catalán o Malavella.
Además, nuestros pacientes también pueden beneficiarse del efecto tópico que tiene el flúor de
estas bebidas carbonatadas.
Las aplicaciones tópicas de flúor para prevenir caries las inició en 1942 Bibby, que utilizaba
soluciones de fluoruro sódico para pincelar los dientes. Más adelante, la introducción de nuevos
compuestos y formas cada vez más fáciles de aplicar, incluyendo la ingestión de aguas con alto
contenido en este elemento, han desencadenado una gran difusión de la utilización tópica del
flúor.
Si bebemos aguas Vichy Catalán o Malavella, con un idóneo contenido en Flúor, todos nosotros
en general y nuestros pacientes en particular se pueden beneficiar de los efectos que tiene el
flúor tanto a nivel sistémico como a nivel tópico.
1.33. PREVENTIVE EFFECT OF FLUORIDE IN DENTAL
HYGIENE:
ADVANTAGES OF DRINKING VICHY CATALÁN MINERAL
WATER FOR PATIENTS WHO DO NOT BRUSH THEIR TEETH
OFTEN
                                                         Eduardo Padrós-Serrat
                                                         Dentist. Orthodontist



The use of fluorine in dental practice as a preventive measure since the 1940s has considerably
modified the rate of occurrence of dental caries and the evolution of tooth decay. It is now clear
that the use of fluorides in any form has been the main factor responsible for the diminished
prevalence of dental caries in industrialized countries since the 1970s. Fluorine was first isolated
by Moisson in 1888, and it is particularly abundant in nature.
Many clinical trials and studies have demonstrated that fluoride administration significantly
reduces the number of dental caries in humans. Although the mechanism responsible for this
effect is still debated, it has traditionally been attributed to general and topical effects. However, it
now seems more correct to differentiate between the effects of fluorine use during the period of
dental enamel formation, including the time before the teeth erupt, and the effects on teeth that
have already erupted and are in contact with the oral environment.
The pre-eruptive action of fluoride on the enamel is due mainly to fluorine in food and to the
action of systemically administered fluorinated compounds (fluorinated water, tablets) in the
period of tooth formation. However, the most interesting effect related with carbonated mineral
water products, such as Vichy Catalán, is their effect on teeth after they have erupted.
The posteruptive action of fluorine on enamel has become important lately because of its relation
to a decrease in the number of dental caries. Aside from the indisputable benefits of using
dentifrices, gels, and mouthwashes or rinses containing fluorinated compounds, the effect of
fluorinated water must be recognized.
When the dental enamel, dentin or cement is exposed to high fluorine concentrations, calcium
ions (present in large amounts on the dental surface) precipitate, thus inducing the formation of
calcium fluoride - a relatively insoluble compound.
This fluorine deposit usually accumulates in bacterial plaque, which may contain 5 to 50 parts per
million (ppm) of fluorine, thus making it available to act on the dental surface.
We now know that the main preventive effect of fluorine is related with its influence on the
demineralization and remineralization processes that take place on the exposed surface of the
enamel. However, other potential effects are under discussion, such as the inhibition of bacterial
enzyme systems in plaque, inhibition of intracellular polysaccharide storage, direct toxic action
upon bacteria, or a reduction of the protein-absorbing capacity of enamel.
In dental caries, plaque bacteria metabolize fermentable sugars in food, producing organic acids
that circulate through the plaque until they reach the enamel and dissolve apatite crystals. This
releases calcium, phosphate, and fluorine in a process of demineralization. When acidity
decreases, the process is reversed; ions present on the surface of the enamel recombine and the
destructured apatite crystals are reconstructed. This phase is known as remineralization. These
cycles operate continuously. In fact, dental caries only appears when demineralization pre-
dominates over remineralization. Fluorine has a dual effect on these processes: it inhibits the
demineralization process (by modifying even the histological appearance of the caries lesion,
increasing the thickness of the superficial layer), and significantly accelerates remineralization by
accelerating the reactions that cause calcium and phosphate ion precipitation.
The application of high fluorine concentrations (for instance, exogenous sources like tablets and
carbonated mineral water with a high fluorine content) favors the rapid precipitation of fluorapatite
and fluorhydroxyapatite on the surface of incipient enamel lesions (white spots). This apparently
makes them much more resistant to acid produced by bacterial metabolism.
The use of fluorine doses in water of over 1.2 parts per million seems to significantly improve the
caries-reducing effect, although this type of sustained ingestion is recommended only when tooth
formation has finalized, in order to avoid the potentially negative effects of fluorosis. Since the
calcification of permanent incisors occurs from birth to the age of 5 years, this is the time when
we should take care not to give patients too much systemic fluorine. The period of greatest
susceptibility to fluorosis is between ages 2 to 3 years. Therefore, children of this age should
consume carbonated mineral water only occasionally. However, after the age of 6 years
carbonated mineral water can be administered and often is advisable in many cases - among
other reasons because it helps to prevent caries, particularly in patients with a special
predisposition.
The primary objective of using fluorinated compounds is to increase the resistance of the teeth to
caries.
All dental clinics have patients who are uncooperative and do not collaborate in preventing the appearance of tooth
diseases like dental caries through correct brushing and the use of fluorinated dentifrices. Therefore, a very effective
alternative could be the daily use from an early age of carbonated mineral water, such as Vichy Catalán or Malavella.
Other patients can benefit from the topical effect of the fluorine in these carbonated mineral
waters.
Topical application of fluorine to prevent caries was initiated by Bibby in 1942, who applied
sodium fluoride solutions to the teeth. Posteriorly, the introduction of new compounds and forms
that are easier to apply, including the ingestion of water with a high fluorine content, have
extended the topical use of fluorine.
If we drink Vichy Catalán or Malavella mineral water, both of which have a suitable fluorine
content, the general and patient populations can receive the systemic and topical benefits of
fluorine.

						
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