SONATORREK
la pérdida irreparable de los hijos
Egil Skallagimsson
–elDrakkar–
Sonatorrek (La pérdida irreparable de los hijos) es un poema escáldico incluido en la Saga de Egil Skallagrímsson (Islandia, siglo X) compuesto por el poeta vikingo tras la muerte de su hijo Bö∂varr, ahogado durante una tormenta.
a alzarse en mi boca, la balanza del verso; no puedo levantar
La lengua se resiste
en el néctar de Odín de su hogar en mi pecho. no es fácil que surja
no encuentro placer
-me atormenta el dolor, me impide movermeel licor de poesía
de mis pensamientos
de la honda morada
No podré sacar
que un día trajo Odín del país de los trols.
de guerra de Nókkver; el mar, en las rocas el pueblo de enanos. donde habita silbó la sangre,
similar a la nave
en la larga casa
Vivía sin tacha
Mi linaje ya se hunde es un bosque repleto de árboles caídos; hondo dolor sufre en la decadencia,
quien saca del lecho y lo lleva a su tumba. al pariente querido
cómo murió mi madre, torrentes de palabras, serán hojas del árbol alto y copudo de la poesía. sacaré de mi boca la brecha que abrieron en los muros paternos, vacía está y oscura; me arrebató al hijo. una onda maligna abierta la raja, las olas del mar Cuánto daño me hace
la muerte del padre,
Mas diré, primero,
Duro golpe me asesta la diosa del mar, huérfano estoy
rompió el mar los lazos que mi estirpe unían, las mismas ligaduras
de amigos amados;
Sabed que si ese agravio con espada se vengara, la esposa de Aegir estaría ya muerta; si pudiera matar
que a mí mismo me unen.
al señor de los mares, a la amante de Aegir. si atacar pudiera
Mas la ley no permite de quien mató a mi hijo, sabe cualquiera así yo lo creo; La mar me ha causado pérdida irreparable, qué triste es contar vengarse con muerte
que Aegir, el anciano, no posee ni un hijo, cosa es conocida.
echó a andar por la senda mansión de los muertos. que conduce a la alta
era escudo de mi estirpe,
la muerte de un hijo;
Sé muy bien que mi hijo grande hubiera sido si hubiera crecido
y llegado a ser hombre; si hubiese llegado la mano fornida, a tener el vigor,
las palabras del padre, otras cosas dijeran; en todas las cosas, podía reposar. en él mi fuerza él era mi apoyo aunque los otros
Atendía siempre
de un fuerte guerrero.
Me viene a menudo al pensamiento la falta de amigos; cuando la lucha aún más se endurece pienso en esto, vuelve a mi recuerdo, mi razón atormenta: ¿en quién confiaré, acaso algún hombre llegará a ayudarme en mi amarga cuita? Me hará tanta falta cuando el pérfido ataque, ha de ir con cuidado quien de amigos carece.
en el tronco de Odín en quien pueda confiar; quien vende por oro por compensación. sirve a lo oscuro a uno tan sólo Compensación, dicen que nunca se logra por el hijo muerto; otro hijo más
Es difícil hallar
el cuerpo de un hermano,
queda engendrar sólo que diga la gente
qué el hermano perdido.
que era igual de bueno
aunque busquen todos ha llegado mi hijo conservar la paz;
compañía de gentes,
No me agrada ya
de Odín al albergue, fue a ver a los suyos. el hijo de mi esposa
Egil con su hijo muerto (Borg, Islandia)
dulce licor de malta ya no puedo erguir agrio su corazón;
el dios que destila
Pero me es hostil
no puedo tener firme el carro de la razón desde que mi hijo fue arrastrado bien sé que él siempre caer en la vergüenza, evitó con orgullo
mi cansada cabeza,
del mundo de los vivos;
por la fiebre ardiente
que evitó el vituperio.
que el dios de los gautas al país de los dioses; al que yo engendré; era de mi esposa. retoño querido rama de mi estirpe se llevó a mi hijo del señor de la lanza que en él confié; tan crédulo fui Yo fui amigo fiel
Recuerdo todavía
pero el dios, que es rey el que el triunfo otorga, quebrantó la amistad. de los dioses todos,
hacer ya sacrificios defensor de los dioses; pero he de ser sincero, me dio compensación por todas mis cuitas. el dios más sabio gustoso a Odín, habituado al combate, perfecto y sin tacha, me concedió un arte Odín, el guerrero
Por eso, no podré
a descubrir sus tretas, tal es la fuerza de la poesía.
que obliga al enemigo
pues cerca está ya de los hombres muertos; y aun con deseo, aguardaré la muerte. y ya sin miedo, mas con alegría,
La Saga de Egil Skallagrimsson Snorri Sturluson
Estoy afligido Hel, la diosa
Ediciones Miraguano
elDRAKKAR.blogspot.com