Viaje por los Andes

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							                                                                      ISSN: 0185-3716
                                   del Fondo de Cultura Económica




                    Viaje por los Andes
  Adán, Carrera Andrade, Balza, Borja, Cluny, Mariátegui,
      Ribeyro, Ursagazti, Vargas Llosa, Westphalen

                        Rubem Fonseca
                    Encuentros y desencuentros

   João Cabral de                                Poesía de Cabral y
       Melo Neto                                 Meireles
por Rodolfo Mata
                                                 Nelson Rodrigues
   Alfonso Reyes                                 Flor de obsessâo
    Incidente con
        Alemania                                 Narrativa de
                                                 Sarney y Hatoum
Adolfo Castañón
  Vuelta a Brasil                                Hélio Jaguaribe
       en Reyes                                  Civilizaciones
                                                 precolombinas
  Regina Crespo
  México y Brasil


                La poesía concreta del Brasil
                      vista por Ramón Xirau

                      Amado y Guimarães Rosa
                        por Lugo y Espinasa
                                                                          SUMARIO
                                                                       NOVIEMBRE, 2001
    del Fondo de Cultura Económica
                                                                        JOÃO CABRAL DE MELO NETO: La palabra seda • 3
                                                                 REGINA CRESPO: México y Brasil: entre los contactos personales
                  DIRECTOR
                                                                              y las relaciones institucionales • 4
                 Gonzalo Celorio
                                                                       RUBEM FONSECA: Encuentros y desencuentros • 6
                                                                          RAMÓN XIRAU: Teoría de la poesía concreta
               SUBDIRECTOR
                                                                                          del Brasil • 8
              Hernán Lara Zavala
                                                                           NELSON RODRIGUES: Flor de obsessâo • 13
                    EDITOR                                                       JOSÉ SARNEY: La couleur • 15
               Francisco Hinojosa

               CONSEJO
           DE REDACCIÓN
    Ricardo Ancira, Adolfo Castañón,                                         •VIAJE POR LOS ANDES•
         Joaquín Díez-Canedo,
       María del Carmen Farías,                                     MARIO VARGAS LLOSA: Los testamentos de Arguedas • I
        Mario Enrique Figueroa,                                    EMILIO ADOLFO WESTPHALEN: Homenaje a Martín Adán • IV
       Daniel Goldin, Josu Landa,                                                MARTÍN ADÁN: Noviembre • VI
         Philippe Ollé-Laprune,                                           JULIO RAMÓN RIBEYRO: Dichos de Luder • VII
          Jorge Ruiz Dueñas                                       JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI: Dos concepciones de la vida • IX
       ARGENTINA: Alejandro Katz                                  JORGE CARRERA ANDRADE: Elegía a Abraham Valdelomar • X
     COLOMBIA: Juan Camilo Sierra                                        JOSÉ BALZA: Setecientas palmeras plantadas
      ESPAÑA: María Luisa Capella,                                       en un mismo lugar. (Nota de Josu Landa) • XI
            Héctor Subirats                                                  CLAUDE MICHEL CLUNY: Atacama • XII
         PERÚ: Germán Carnero                                                   RODRIGO BORJA: Violencia • XIV
                                                                         JESÚS URSAGAZTI: A reconocer el linaje... • XV
                REDACCIÓN
            Marco Antonio Pulido y
                Eva Quintana

                DISEÑO, TIPOGRAFÍA                                         RODOLFO MATA: La ingeniería poética de
                    Y PRODUCCIÓN
                                                                               João Cabral de Melo Neto • 17
                 elδorado                                               MILTON HATOUM: Encuentros en el bosque • 18
        Snark Editores, S.A. de C.V.                                 JOSÉ ANTONIO LUGO: El secreto de Jorge Amado • 20
                IMPRESIÓN                                                      CECÍLIA MEIRELES: Canción • 21
       Impresora y Encuadernadora                                  JOSÉ MARÍA ESPINASA: João Guimarães Rosa y la literatura
          Progreso, S.A. de C.V.                                                    como un milagro • 22
                                                                       ADOLFO CASTAÑÓN: Vuelta a Brasil en Reyes • 23
                                                                         ALFONSO REYES: Incidente con Alemania • 25
                                                                      HÉLIO JAGUARIBE: Decadencia de las civilizaciones
La Gaceta es una publicación mensual, editada por el                                 precolombinas • 26
Fondo de Cultura Económica, con domicilio en Carrete-
                                                                         ROBERTO DA MATTA: Carnival y carnaval • 28
ra Picacho-Ajusco 227, Colonia Bosques del Pedregal,
Delegación Tlalpan, Distrito Federal, México. Editor respon-
sable: Francisco Hinojosa. Número de Certificado de Licitud
                                                                             ‹ ‹ ILUSTRACIONES: FELIPE EHRENBERG › ›
(en trámite); Número de Certificado de Licitud de Conteni-
do (en trámite); Número de Reserva al Título de Derechos
de Autor (en trámite). Registro Postal, Publicación Periódica:
PP09-0206. Distribuida por el propio Fondo de Cultura Eco-
nómica.
                                                                       NOVIEMBRE, 2001
     Correo electrónico: lagacetafce@fce.com.mx                           SUMARIO
                                                                    LA GACETA
                                                                         2
La palabra seda
✸¤João Cabral de Melo Neto

✸¤Traducción de Rodolfo Mata


    La atmósfera que te envuelve                                                hay algo de muscular,
    alcanza atmósferas tales                                                    de animal, carnal, pantera,
    que transforma muchas cosas                                                 de felino, de substancia
    que te conciernen, o cercan.                                                felina, o su manera,

    Como las cosas, palabras                                                    de animal, de animalmente,
    imposibles de poema:                                                        de crudo, cruel, de crudeza,
    tal cual la palabra oro,                                                    que bajo ajada palabra
    y hasta este poema, seda.                                                   persiste en la cosa seda.

    Es cierto que tu persona
    no adormece, mas despierta;
    ni es sedante, palabra
    que venga de la de seda.

    Cierto es que la superficie
    de tu persona externa,
    de tu piel y todo aquello
    que tocándote se encuentra,

    nada tiene de contorno
    lujoso, falso, académico,
    de una superficie cuando
    se dice que es “como seda”.

    Pero en ti, en algún punto,
    tal vez fuera de ti misma,
    tal vez en el mismo ambiente
    que tensionas cuando llegas




    • Este poema ha sido tomado del libro De Quaderna, publicado por el autor en 1960.



                                                               LA GACETA
                                                                      3
México y Brasil:
entre los contactos personales y las relaciones institucionales

✸ Regina Crespo


            a presencia de Brasil en la Feria In-     les con América Latina. Si por un lado es cier-    der algunos de sus rasgos básicos, es necesa-


L           ternacional del Libro de Guadala-
            jara como país invitado representa
            la oportunidad de una relación de
amplio alcance en el terreno de la cultura. Pa-
rientes cercanos por su origen ibérico, pero
                                                      to que muchos más brasileños hablan o en-
                                                      tienden el español que hispanoamericanos el
                                                      portugués, por otro, su contacto con el uni-
                                                      verso cultural hispánico, más allá de la epi-
                                                      dermis noticiosa y efímera, aún resulta bas-
                                                                                                         rio hacer un breve recorrido histórico. Desde
                                                                                                         las impresiones no exactamente alentadoras
                                                                                                         acerca de la insalubridad de Rio de Janeiro y
                                                                                                         de la población negra de Salvador, que el di-
                                                                                                         plomático y escritor Federico Gamboa regis-
alejados por distancias hemisféricas, México          tante irregular. La vieja imagen del gigante       tró en su diario a finales del siglo XIX, hasta
y Brasil han compartido simpatías que co-             de espaldas a América Latina es un fantasma        los crecientes intercambios académicos y cien-
mienzan en sus distintas y especiales maneras         que no se ha logrado vencer.                       tíficos actuales, lo que se puede observar es
de ser latinoamericanos, pero que tropiezan                En cuanto a los mexicanos, no se puede        que las relaciones culturales entre los dos
indefectiblemente con la barrera lingüística          olvidar que la preocupación por el horizonte       países han pasado por el ámbito de la política
del portugués. Este idioma se convierte en un         latinoamericano siempre fue un factor de po-       y muchas nacen en el plano específicamente
escollo significativo para los mexicanos, por         lítica exterior relevante, principalmente a        diplomático.
la ausencia de un acercamiento más frecuente          partir de la Revolución mexicana, cuando el             Quizás el caso más interesante en este
con sus hablantes, como sucede en las fronte-         apoyo del subcontinente fue fundamental para       sentido es el del escritor, filósofo y político
ras de Brasil con otros países hispanoameri-          que el gobierno mexicano contrarrestara la         José Vasconcelos. En 1922, como embajador
canos. Sin duda, esta situación dificulta el          interferencia y el boicot de los Estados Unidos.   especial del gobierno mexicano, Vasconcelos
contacto con la producción cultural brasileña,        En ese sentido, se puede afirmar que en el pe-     asistió a los festejos del Centenario de la In-
sobre todo la literaria, pues obliga a que nece-      riodo comprendido entre las décadas de 1910        dependencia brasileña y regaló al país una
sariamente intervenga el prisma de la traduc-         y 1940, México se volvió una especie de cuna       estatua de Cuauhtémoc, el último emperador
ción. Asimismo, la influencia avasalladora de         estratégica del iberoamericanismo. Adoptó          azteca. Más allá de la labor diplomática, el
la cultura europea y, principalmente, de la           una política interna de unidad nacional y una      autor de La raza cósmica tenía una misión po-
estadunidense, a través de los medios masi-           política exterior independiente y en eventual      lítica: acercar a los dos países y proyectar la
vos de comunicación, hace disminuir las               confrontación con los intereses estadouni-         imagen de México en Sudamérica. El iberoa-
oportunidades que tienen los latinoamerica-           denses, la cual funcionó como punto de refe-       mericanismo belicoso del mexicano dejaría
nos de interesarse por el acontecer cultural          rencia político-cultural en el universo lati-      huellas en la producción cultural brasileña.
del subcontinente, lo que también contribuye          noamericano. Hoy en día, el alineamiento de        Tal influencia lograría fortalecerse con la in-
a impedir un contacto más sistemático entre           México al TLC plantea nuevas cuestiones y re-      vitación de algunos jóvenes intelectuales co-
brasileños y mexicanos.                               quiere un redimensionamiento del lugar que         mo Ronald de Carvalho (por cierto, también
    La situación de los brasileños en este caso es,   el país ocupa en el horizonte latinoamerica-       ligado a la diplomacia) a conocer el nuevo
quizás, más grave. Influidos por un histórico         no, particularmente en términos políticos y        país que surgía de la Revolución y a escribir
aislamiento en relación con las repúblicas his-       culturales.                                        sobre él.
panoamericanas (aislamiento estimulado du-                 Pero regresemos al tema de las relaciones          Es posible rastrear un cuadro rico e inte-
rante el Imperio y, a partir del advenimiento         culturales entre México y Brasil. Para enten-      resante de las impresiones causadas respecti-
del régimen republicano, episódicamente ven-
cido, especialmente debido a algunas iniciati-
vas gubernamentales), los brasileños se acos-             • HÉLIO JAGUARIBE
tumbraron a tener pocos contactos culturales                Economista y fundador de FCE en São Paulo, Brasil
con los vecinos y con el universo hispanoa-
mericano en general. Sin embargo, no se pue-              Como todos los intelectuales latinoamericanos a partir de mi generación, tengo
de negar que tal situación ha sufrido algunos             una inmensa deuda con el Fondo. Gracias a sus ediciones, tuve acceso tanto
cambios significativos en la actualidad, debi-            a obras redactadas en idiomas que no manejo —como el alemán, el ruso y tan-
do principalmente a las demandas generadas                tos otros— como a traducciones de originales cuya lectura, aunque me era ac-
por el proceso de globalización económica y               cesible, dependía de libros difíciles de consultar. Recuerdo que el Fondo lanzó,
cultural que estamos viviendo. En América                 antes que cualquier editorial no alemana, Economía y sociedad y otras obras
Latina, tal proceso ha estimulado la forma-               de Max Weber que el público norteamericano, por ejemplo, sólo pudo leer en
ción de bloques regionales como el Mercosur               traducciones al inglés veinte años más tarde. Las obras de Karl Marx, Wilhelm
y, en el caso de Brasil, ha resultado en la fir-          Dilthey, Ernst Cassirer, Werner Sombart, Alfred Weber, Edmund Husserl, Johan
ma de algunos acuerdos bilaterales con paí-               Huizinga, Erich Kahler, Karl Jaspers, Hermann Heller, Nicolai Hartmann, Martin
ses hispanoamericanos. Ahora bien, aunque                 Heideger, por citar solamente algunos grandes nombres alemanes, fueron di-
Brasil logre mantenerse como potencia política            vulgadas por el Fondo en excelentes colecciones.
y económica regional, habría que cuestionar
la calidad de los avances obtenidos explícita-
mente en el ámbito de sus relaciones cultura-



                                                                      LA GACETA
                                                                             4
                                                                                                        •Marcapasos•




                                                                                                        Felicidades a nuestra autora y
                                                                                                        amiga Nélida Piñon —Premio
                                                                                                        Juan Rulfo hace seis años, y de
vamente por México y Brasil en sus escrito-         bién llega a cumplir un papel importante. De        quien publicamos El calor de las
res. En estos autores viajeros encontramos la       hecho Reyes, principalmente como escritor e         cosas y otros cuentos (Tierra Fir-
presencia de una serie de paisajes, atmósfe-        intelectual, logró acercar un poco más a los        me)—, acreedora hoy del Premio
ras, colores, y un clima general de euforia         brasileños al México de los años treinta y lle-     Iberoamericano de Narrativa Jor-
que, si en los poemas de Carlos Pellicer (que       var un poco de Brasil a los mexicanos.              ge Isaacs, que otorga el Festival
acompañó a Vasconcelos a Brasil) reciben ge-             Un caso similar es el del brasileño Érico      Internacional de Arte de Cali.
neralmente un trato vanguardista y ligero, en       Veríssimo, quien realizó un largo viaje turís-
los de Ronald de Carvalho se tiñen del iberoa-      tico a México, no para descubrir lo exótico, sino
mericanismo grandilocuente y triunfal apren-        para reencontrarse con lo familiar, lo latinoa-
dido del filósofo mexicano.                         mericano. Con su sensibilidad de escritor y
    Otra figura seminal en el ámbito de las         su prudencia de funcionario de la OEA, Verís-
                                                                                                        A propósito de Colombia, gra-
relaciones culturales entre México y Brasil         simo logró producir un cuadro rico y atracti-
                                                                                                        cias a Carlos-Enrique Ruiz reci-
fue el escritor Alfonso Reyes, quien desem-         vo del México de los años cincuenta, en el
                                                                                                        bimos los últimos cuatro núme-
peñó el cargo de embajador en Rio de Janeiro        que incluye un capítulo dedicado a Vascon-
de 1930 a 1936. Durante su estancia en Brasil y     celos (con quien llegó a entrevistarse) y men-
                                                                                                        ros de la revista que dirige en
entre las múltiples tareas diplomáticas (inau-      ciona a Reyes y a otros intelectuales. En Méxi-     Manizales: Aleph. Cuenta Igna-
guradas con la sorpresa nada agradable de la        co: história duma viagem, el escritor se            cio Ramírez, en el diario El Tiem-
llamada Revolución de 1930), los reportes bu-       transformó en protagonista de una saga si-          po de Bogotá, que “cuando por
rocráticos y la frecuente nostalgia de su Mé-       multáneamente personal y literaria. Como            pura coincidencia borgeana ocu-
xico natal, Reyes logró establecer una intere-      narrador y personaje, mezcló impresiones,           rrió que Ruiz proclamó un día,
sante red de contactos que contemplaba a            anécdotas de viaje, análisis histórico, antro-      hace apenas un par de meses,
algunos de los intelectuales, artistas y escrito-   pológico y sociológico, con una sensibilidad        estar feliz porque ‘en los tiem-
res más importantes de la época. La consulta        casi amorosa por el México que le tocó cono-        pos que corren he conseguido
de su correspondencia garantiza al lector el        cer. Este ameno libro se convirtió indudable-       intensificar mi aplicación al estu-
disfrute de una serie de simpáticas charlas         mente en una invitación al viaje dirigida a to-     dio, a las lecturas, a la escritura
con brasileños consagrados del momento, co-         dos los brasileños curiosos y abiertos al
                                                                                                        y a la producción de Aleph, co-
mo los poetas Manuel Bandeira y Murilo              descubrimiento de México, de los mexicanos
                                                                                                        mo tareas esenciales de mi vida’,
Mendes, y con jóvenes talentos que estaban          y de las identidades y diferencias existentes
despuntando, como la poeta Cecília Meireles,        entre ambos países.
                                                                                                        y al día siguiente, sin esperarlo,
el diplomático y escritor Ribeiro Couto y el             En los años setenta el vínculo entre cultu-    fue nombrado rector de la Uni-
antropólogo Gilberto Freyre quien, por cier-        ra y política en el ámbito de las relaciones en-    versidad de Caldas”.
to, publicó su famosa Interpretación del Brasil     tre México y Brasil, señalado al inicio de esta         Valga aquí un poco de nume-
en el Fondo de Cultura Económica en 1945,           reflexión, se mantuvo, aunque de una forma          ralia: Manizales, ciudad de poco
algunos años después que en Brasil.                 diferente. Con el golpe militar de 1964 y el re-    menos de medio millón de habi-
    Se le ha reclamado a Reyes, quizás injus-       crudecimiento de la persecución política du-        tantes que pertenece al departa-
tamente, un trabajo más sistemático de difu-        rante los años siguientes, se provocó un éxodo      mento de Caldas, tiene ocho uni-
sión cultural. El escritor logró introducir un      de intelectuales brasileños a México, hecho         versidades; y Aleph, la empresa
poco de la producción literaria mexicana en         que dio a las relaciones entre los dos países un    literaria de Carlos-Enrique Ruiz,
Brasil, principalmente con su revista Monte-        giro distinto. Vinculados a las corrientes de       cumplió el pasado mes 35 años
rrey, impresa en aquel país. Aunque en me-          izquierda y básicamente a las ciencias socia-
                                                                                                        de salir sin interrupción.
nor escala, Reyes hizo lo mismo con la cultu-       les, los autores del llamado “exilio brasileño”,
ra brasileña en México, al publicar en forma        como Rui Mauro Marini, Teotonio dos Santos
de libro y en la prensa los poemas, ensayos y       y muchos otros, encontraron en las universi-
crónicas de circunstancia que escribió sobre        dades mexicanas el apoyo necesario para la
Brasil (História natural das laranjeiras y Roman-   continuidad de sus labores docentes y de in-
ces del Río de Enero, entre otros). El ejemplo de   vestigación durante este periodo tan doloro-        Felicidades a Pablo Latapí Sarre
Reyes en Brasil nos permite afirmar que, al lado    so que se vivió en Brasil.                          —miembro del comité editorial
de los amplios programas de política cultural            A los casos mencionados se podrían             de Educación y Pedagogía del
que los gobiernos puedan eventualmente esta-        agregar muchos más, ubicados tanto en el
blecer, el contacto cotidiano e informal tam-       ámbito de las relaciones personales como de



                                                                    LA GACETA
                                                                           5
las institucionales. La amistad llena de anéc-
dotas curiosas que mantuvieron Juan Rulfo
y João Guimarães Rosa, y la importante co-
                                                     Encuentros
rrespondencia crítica entre Octavio Paz y
Haroldo de Campos —Premio Octavio Paz
de Poesía y Ensayo 1999— se hacen acompa-
                                                     y desencuentros
ñar del intercambio cultural y literario entre
autores brasileños y mexicanos actuales, y           ✸ Rubem Fonseca
entre académicos y profesionales universita-
rios de las diversas áreas del conocimiento.
Si el alcance social de tales intercambios no
es necesariamente amplio —como ocurre                     El siguiente texto pertenece al libro             Podría haberle dicho, tengo los últimos
con las manifestaciones culturales masivas                            Secreções, excreções e            estrenos en DVD, podemos ver una película
(espectáculos musicales, telenovelas, futbol,                     desatinos, editado este año           en mi casa, pero sabía que ella no quería ver
etcétera)— su papel es fundamental para el                                 en São Paulo por la          ninguna película.
desarrollo de las relaciones culturales a largo         Companhia das Letras. Lo publicamos                 Fuimos al cine. Nos sentamos y noté que
plazo.                                                     aquí con la autorización del autor.          ella usaba un perfume muy fuerte. Cuando
    La política editorial se inserta en este con-                                                       empezó la película, se tragó, discretamente,
texto. Al respecto, es necesario observar que                                                           unas gotas para perfumar el aliento. No era
la presencia brasileña en México es mucho                                                               necesario, el olor de su boca siempre era muy
mayor que la mexicana en Brasil. En lo que se                                                           agradable.
refiere específicamente a la literatura, es impor-                lla fijaba los encuentros y después       —No necesitas usar eso —le dije.
tante señalar que, en los últimos diez años, la
producción brasileña ha recibido mucha aten-
ción de parte de las editoriales mexicanas.
Además de algunas antologías generales de
poesía y de cuentos, se han publicado obras
                                                     E            los cancelaba. Yo no reclamaba; el
                                                                  deseo que por ella me consumía lo
                                                                  aliviaba, de manera vicaria y tor-
                                                     pe, con alguna otra mujer.
                                                          La amaba por su belleza pero también por
                                                                                                            —¿Estás enojado conmigo?
                                                                                                            —No, claro que no.
                                                                                                            —No podía ir a tu casa, de verdad.
                                                                                                            —Mi corazón se alegra sólo de verte y de
                                                                                                        oír tu voz —le dije.
de narradores como Rubem Fonseca, Dalton             su inocencia, que me encantaba. No era la ino-         —Eso parece sacado de una novela cursi
Trevisan y Nélida Piñon, de poetas como Ma-          cencia simple de una niña, sino algo inexpli-      —me respondió.
nuel Bandeira, João Cabral de Melo Neto, Fe-         cable que aparecía sutilmente en su mirada y           Aquello me sorprendió, nunca la había
rreira Gullar, Paulo Leminski, Haroldo de            en sus gestos cuando estaba distraída.             visto de mal humor.
Campos y Adélia Prado, entre otros; y de crí-             Un día, después de una cena en la que be-         Seguimos viendo la película, callados. En
ticos e historiadores de la literatura como An-      bimos un poco y después fuimos a pasear            un momento determinado un personaje dijo
tonio Candido, Alfredo Bosi, Bella Josef y el        por la playa, ella me dio un beso prolongado       a otro: La mujer es un animal extraño, sangra
mismo Haroldo de Campos. En el contexto li-          y me dijo al oído:                                 cada mes y no se muere.
terario, las iniciativas mexicanas no dejan de re-        —Vamos a tu casa.                                 —¡Qué estupidez! ¿Quieres ver esa tonte-
presentar una invitación a que Brasil incremen-           No me acuerdo cómo logramos llegar a          ría hasta el final?
te su participación y abra más puertas para el       mi departamento, cómo nos quitamos la ropa             —Podemos irnos —respondí.
saludable ejercicio del intercambio y el acer-       y fuimos a la cama. Recuerdo que la visión de          Inmediatamente Fernanda se levantó de
camiento cultural.                                   su cuerpo me dejó extasiado.                       la butaca. Fui tras ella. En la puerta del cine
    En el contexto actual, en que los conflictos          —Eres el primer amor de mi vida —dijo.        me abrazó y me dijo: —Te quiero mucho.
políticos aumentan, las crisis económicas en-             Cogimos durante horas, hasta quedar ago-          —¿Quieres ir a otro lado?
sombrecen el panorama mundial y las visiones         tados. No pasó la noche conmigo, debía vol-            —No, déjame en un taxi, me voy a mi casa.
culturales homogeneizadoras y unidimensio-           ver a su casa.                                         Antes de que el taxi arrancara, sacó su ca-
nales buscan conquistar la hegemonía, el for-             No quiso que la llevara en mi coche. Me       beza por la ventana.
talecimiento de las relaciones culturales en el      pidió que llamara un taxi.                             —Quisiera ser hombre.
ámbito latinoamericano puede representar                  Yo no sabía nada de la vida de Fernanda;          —¿Cuándo vamos a vernos?
un paso importante para la garantía de la di-        con quién vivía, dónde estudiaba, dónde tra-           —Yo te llamo.
ferencia y de la multiplicidad. Si las manifes-      bajaba, qué hacía.                                     Me fui a mi casa, seguro de que no llama-
taciones retóricas y la simpatía recíproca en-            Esa misma noche me llamó por teléfono.        ría pronto. Por algún motivo se estaba alejan-
tre brasileños y mexicanos pueden estimular               —Me duelen las piernas y los brazos,          do de mí. Pero llamó dos días después.
un paulatino y creciente acercamiento políti-        nunca imaginé que ciertos dolores pudieran             —¿Estás ocupado? ¿Es muy tarde para
co y cultural entre los dos países, quizás ini-      ser tan agradables. Pero no consigo dormir,        que vaya a tu casa?
ciativas como la Feria de Guadalajara y su           de tanto pensar. ¿Puedo pasar mañana por tu            —No, no.
homenaje a Brasil y la Feria de Porto Alegre         casa? Mi pasión y mi amor aumentaron aún               —Pensé que no podría ir, pero de repente
(a celebrarse en diciembre) y su homenaje a          más, si es que algo ya inmenso puede volver-       me di cuenta de que sí puedo, ¿está bien?
México representen pasos incisivos con rum-          se aún más grande.                                     Llegó en menos de quince minutos. Esta
bo a un mayor conocimiento recíproco y al                 Todo eso me lo dijo en un susurro, como       segunda vez fue mucho mejor, y no me refie-
establecimento de políticas culturales concre-       si temiera ser oída por alguien.                   ro sólo al goce y al desahogo, sino a la alegría
tas de cooperación y producción conjunta.                 Esperé ansioso, pero Fernanda no apare-       que el amor nos proporcionó.
Esto, desde luego, con el trasfondo de las ex-       ció. Telefoneó.                                        Nuestra vida sexual podía ser una mara-
periencias personales que, como vimos,                    —No puedo ir, perdóname.                      villa. Pero Fernanda era imprevisible, fijaba
siempre contribuyen de una manera signifi-                —¿Quedamos otro día?                          la cita en mi casa y más tarde telefoneaba di-
cativa para el enriquecimiento cultural y se              —Podemos ir al cine —respondió—; ten-         ciendo que no podía ir. Vamos al cine, le su-
alimentan de este tipo de eventos.                   go ganas de ver una película.                      gería. —No, no —respondía ella.



                                                                     LA GACETA
                                                                            6
                                                        En seguida sentí que una insoportable
                                                    desgracia caía sobre mí. Si ella no estuviera
                                                                                                       FCE, amigo y autor de nuestra
                                                    casada, y yo supiera su teléfono, le habría lla-
                                                                                                       casa—por haber recibido mere-
                                                    mado pidiendo perdón, le diría te amo; como
                                                    un hombre enamorado en una escena de no-           cidamente la medalla Jan Amos
                                                    vela barata, le diría te veo cuando quieras, a     Comenio 2001, que otorgaron la
                                                    la hora que quieras, te amo. Le diría te amo       UNESCO y la República Checa en
                                                    cincuenta veces.                                   el marco de la Conferencia Inter-
                                                        Fernanda dejó de llamarme. El teléfono so-     nacional de Educación celebrada
                                                    naba, y corría a contestar, pero nunca era ella.   el mes pasado en Ginebra. Re-
                                                    Un tiempo enorme se arrastró, interminable.        cientemente Aula XXI, en coedi-
                                                        En realidad sólo fue una semana.               ción con Santillana, publicó la
                                                        —No puedo vivir sin ti —me dijo cuando         compilación de Carlos Ornelas
                                                    contesté el teléfono. Pero con una voz tan ba-     Investigación y política educati-
                                                    ja que casi no entendí lo que decía.
                                                                                                       vas: Ensayos en honor de Pablo
                                                        —Ni yo puedo vivir sin ti. Te amo, te
                                                                                                       Latapí. Enhorabuena por tan jus-
                                                    amo, te amo.
                                                                                                       to reconocimiento.
                                                        Antes de que repitiera eso cincuenta ve-
                                                    ces, Fernanda me interrumpió.
                                                        —¿Puedo pasar por tu casa?
                                                        No tardó mucho, ni siquiera tuve tiempo
                                                    de cambiarme de ropa. Entró muy seria, ca-
     A veces sucedía que me llamaba por la          llada, como un ahorcado con la soga al cuello,     Elogio del libro, de Jorge Es-
mañana, muy temprano, para decirme que              pero que enfrenta su destino con valor. Esta-      quinca —amigo, autor y trabaja-
no iría a mi casa como habíamos quedado y           ba aún más perfumada que el día en que fui-        dor de nuestra casa—, fue edi-
luego telefoneaba por la noche para pregun-         mos al cine.                                       tado por Rayuela Editorial, con
tar si podía ir. O al contrario. Por la mañana          —Tengo que decirte algo muy impor-             el apoyo de varias instituciones
sí, a la noche no. Eso se repitió varias veces.     tante. ¿Sabes por qué fijo y cancelo nues-         y empresas. En una de sus bri-
     Fernanda me escondía algo, pero acabé          tros encuentros?
                                                                                                       llantes reflexiones, Esquinca cita
dándome cuenta de todo. Era casada, su li-              —Sí. Porque eres casada.
                                                                                                       a Ray Bradbury: “A la larga, aque-
bertad de movimientos dependía, en cierta               —Soy soltera, ¿de dónde sacaste esa idea?
                                                                                                       llos que se queden sentados fren-
forma, del marido, él provocaba que todo            Si fuera casada te lo habría dicho. Estoy en-
fuera imprevisible. Un día su marido planea-        ferma, ésa es la razón.                            te a la internet se convertirán en
ba salir de viaje y volver al día siguiente, Fer-       —Quiero contagiarme —le dije, muy feliz de     unos idiotas y los que vayamos a
nanda me llamaba diciendo que venía a mi            descubrir la razón de nuestros desencuentros.      las bibliotecas nos haremos car-
casa. El marido, a última hora, cancelaba su            —No es contagiosa, tonto —eso lo dijo sin      go de la civilización. Por ahora,
viaje, Fernanda llamaba diciendo que no po-         ánimo.                                             buena parte de la felicidad de-
día ir. Sólo habíamos ido al cine una vez, ella         —¿Entonces qué es?                             pende de saber cómo y cuándo
debió darse cuenta de que no podía correr               —Tengo disturbios menstruales.                 apagar el televisor”.
nuevamente el riesgo de que la vieran.                  —¿Sólo eso? Es lo más común del mundo.
     Yo continuaba sintiendo, viendo en su              —Sangro más de una vez por mes. Y no
rostro y en sus ojos, la misma conmovedora          me muero, ja-ja.
inocencia, su pureza parecía inmaculada. ¿El            Ese ja-ja fue casi un sollozo.
amor vuelve inocentes a las personas? Sin               —Quedaba de ir a verte e inesperadamente
                                                                                                       Estas palabras suenan extrañas
embargo, percibí su candidez desde el pri-          empezaba a sangrar. O paraba súbitamente.
                                                                                                       por venir de uno de los padres de
mer día en que la vi, antes de que ella dijera      Mi doctora tiene un montón de teorías, pero
que me amaba y que yo era el primer amor            en realidad no tiene una buena explicación.        la ciencia ficción. Jorge Esquin-
de su vida. ¿O no lo era? En algún momento          No podía venir así aquí. Te habría dado asco.      ca así las ve: “Frente a la hipno-
ella debía haber amado a su marido. En reali-           —Claro que no.                                 sis de las imágenes televisivas,
dad, un hombre nunca consigue saber com-                —Pero a mí sí.                                 frente al vértigo de la internet,
pletamente lo que pasa por la mente y el alma           —¿Por qué?                                     Bradbury privilegia la demorada
de una mujer. También esto parece sacado de             —Es repugnante, es sangre, una sangre di-      compañía del libro, el remanso de
una novela barata.                                  ferente, huele, apesta a menstruación. Dicen       la biblioteca, el acto mismo de to-
     Por un tiempo me adapté a esa situación;       que los tiburones son atraídos por ese olor,       mar un volumen, abrirlo, sostener-
aceptaba lo inesperado, la amaba, lo poco           pero no lo creo. A nadie, a ningún animal le       lo, pasar las páginas, leerlo. Pri-
que ella me daba era mucho.                         gusta ese olor.                                    vilegia, en una palabra, el acto
     —No puedo ir a tu casa.                            —Yo sí.
                                                                                                       humano. No basta, parece decir-
     —Pero hoy por la mañana dijiste que                —¿Sí qué?
                                                                                                       nos, con ver el futuro: hay que
vendrías.                                               —Me siento atraído por ese olor.
                                                                                                       saber conservarlo. Ojalá que sus
     —Pero ahora ya no puedo.                           —Es mentira.
     No se por qué aquel día perdí la pacien-           —Estoy sintiendo tu olor, es agradable.        palabras sean proféticas”.
cia. Que se quedara con su marido y que no              Puso las manos sobre su pubis, alejándo-
me torturara más.                                   se de mí.
     —Me cansé de esta situación —le dije,              —Es el perfume —dijo.
colgando el teléfono.                                   —Estas menstruando, ¿no es cierto?



                                                                    LA GACETA
                                                                           7
    —Sí. Huele feo, ¿verdad?
    —En realidad, huele bien. Y si te dijera
que las mujeres, cuando menstrúan, sienten
                                                   Teoría de la poesía
mucho más placer durante la cópula.
    —Te respondería que es una mentira gas-
tada. Ya leí todo sobre el asunto. Sufro desde
                                                   concreta del Brasil
el primer día, una cosa tan abrupta, tan horri-
ble. Yo no sabía nada. Pero ahora lo sé, he leí-   ✸ Ramón Xirau
do todos los libros, no trates de engañarme.
    —Has leído los libros equivocados.
    —Tú eres hombre, ¿qué saben los hombres?
    —Nada. Pero sé que las mujeres sienten                           Filósofo, crítico, poeta y         la existencia de la experimentación e implica,
un placer aún mayor en esas ocasiones.                 traductor, Ramón Xirau es uno de los             necesariamente, desde la fundación de Noi-
    Fernanda comenzó a llorar.                     autores más notables con los que cuenta              gandres,2 “pesquisa poética en equipo” (Teoría
    —¿Ya has hecho eso? preguntó sollozando.          México en la actualidad. De él nuestra            da poesía concreta, p. 177). Pesquisa poética y,
    —No, lo voy a hacer contigo por primera         casa editorial pondrá en circulación una            en general, artística, ya que en el grupo Noi-
vez.                                               antología de ensayos que registra varias             gandres cupieron muy pronto pintores y mú-
    La abracé y la besé lentamente. Nos infla-          décadas de reflexión infatigable. Las           sicos de Brasil. ¿Cómo intentar una primera
mamos con un fuerte deseo.                                  siguientes páginas forman parte             definición insuficiente de la poesía concreta?
    —Te va a dar asco.                                                    de dicha antología.           Tal vez la definición inicial más clara sea esta
    —No. Te amo. Quien ama no siente asco                                                               de Augusto de Campos: “En sincronización
de la persona amada.                                                                                    con la terminología adoptada por las artes vi-
    Tardó algún tiempo, más besos, más pa-                                                              suales y, hasta cierto punto, por la música de
labras cariñosas, más besos, suspiros.                                                                  vanguardia (concretismo, música concreta),
    —Tengo que ir al baño —dijo.                                                                        diría yo que existe una poesía concreta. Con-
    Cuando regresó, desnuda, me preguntó:                                                               creta en el sentido de que, hechas a un lado
    —¿Me juras que no te va a dar asco?                        a “poesía concreta”1 se inicia en Bra-   las expresiones figurativas de la expresión (lo
    —Te lo juro, respondí, abrazándola cari-
ñosamente.
    Y no sentí asco. Ni ella, que acabó confe-
sándome que estaba asustada al principio.
Pero al final sintió mucho placer, un goce
                                                   L           sil cuando, en 1952, se funda en São
                                                               Paulo el grupo Noigandres y se pu-
                                                               blica la revista SP. Los fundadores
                                                   del grupo son Augusto de Campos, Décio Pig-
                                                   natari y Haroldo de Campos. Ninguno de
                                                                                                        cual no quiere decir: hecho a un lado el signi-
                                                                                                        ficado), las palabras en esta poesía actúan co-
                                                                                                        mo objetos autónomos” (Teoría de la poesía
                                                                                                        concreta, p. 32 —el texto es de 1955).
                                                                                                            La poesía concreta se propone realizar
diferente.                                         ellos sospechaba en aquel año que la nueva es-       poemas-objeto, poemas cuyo significado está
    Nos quedamos en la cama abrazados,             cuela poética sería la primera escuela de poe-       en íntima relación con la forma misma del
tranquilos.                                        sía brasileña de definida y amplia influencia        poema. Algunos antecedentes históricos de
    —Ve a lavarte, pero no mires, prométeme        universal. ¿Qué es la poesía concreta? Para          esta actitud aclararán el significado y la in-
que no vas a mirar.                                responder a la pregunta es necesario: 1) ofre-       tención de esta escuela.
    Dentro del baño, contemplé mi pene             cer una definición todavía de carácter muy ge-
manchado de sangre, para saber si me daba          neral; 2) mostrar los antecedentes históricos de     II. El antecedente más antiguo fue descubier-
asco o no. No me dio, al contrario, vi aquella     esta poesía que se quiere no histórica; 3) ver       to relativamente tarde (año de 1960), por Dé-
sangre como una generosa ofrenda.                  las relaciones entre poesía concreta y otras for-    cio Pignatari. Se trata de un poema de Simias
    Cuando regresé, Fernanda estaba envuel-        mas similares del arte actual en la pintura y en     de Rodas (ca. 300 a.C.). El poema aparece en la
ta en la sábana.                                   la música; 4) analizar dos poemas concretos; a       antología de Charles Boultenhouse publicada
    —Está llena de sangre.                         modo de ejemplo y modelo; 5) tratar de pro-          en 1959 por Art News.
    —La voy a guardar como reliquia, respondí.     porcionar una definición más completa que                 Los antecedentes más cercanos (y acepta-
    —Estás loco —me dijo, sonriendo por pri-       aquella con la cual iniciamos estas páginas.         dos por los fundadores de Noigandres) se en-
mera vez.                                                                                               cuentran en múltiples campos: la psicología
    Y vivimos felices para siempre. Fernanda       I. Las definiciones negativas son especial-          de la forma (Gestalt) que hace entender la
se curó de sus males, para todo hay remedio.       mente útiles para mostrar aquello que un ob-         percepción como percepción de totalidades
¿Por qué no quería que le llamara o fuera a        jeto, una obra, un ente no son. ¿Qué es lo que la    objetivas y no como síntesis de hechos atómi-
visitarla? Porque vivía con su madre, viuda,       poesía concreta se propone no ser? La poesía         cos de la sensibilidad, al modo del empiris-
alcohólica e indecente.                            concreta rechaza una serie de movimientos            mo clásico de los ingleses; la música serial de
    Contar cómo esa situación familiar influ-      poéticos y artísticos nacidos con el romanti-        Schöenberg y, sobre todo, de Webern; el
yó sobre Fernanda puede quedar para des-           cismo, con el dadaísmo y el surrealismo. De          constructivismo, el suprematismo y el neo-
pués. Así como la atracción de los tiburones       manera sumamente general podría decirse              plasticismo de la pintura de principios de si-
por el olor de la menstruación.                    que la poesía concreta rechaza todo tipo de          glo; la pintura del grupo De Stijl —y especial-
                                                   teoría o práctica de la “inspiración”, de la         mente de Piet Mondrian, no citada en los
                                                   “irracionalidad”, de las tonalidades afectivas,      documentos de Teoría de la poesía concreta.
              Traducción de Lourdes Hernández      del sentimiento y del sentimentalismo. Posi-         Volveremos a encontrar algunas de estas ten-
                                 y Romeo Tello     tivamente: la poesía concreta se pretende            dencias del arte moderno cuando nos ocupe-
                                                   precisa, objetiva, reflexiva; toda ella más          mos de las “relaciones” y “corresponden-
                                                   construcción que actividad subjetiva fluida;         cias” entre la poesía concreta y otras formas


                   ✸
                                                   toda ella más estructura que movimiento; to-         artísticas de este siglo. Limitémonos, de mo-
                                                   da ella más espacio visual que tiempo sucesi-        mento, a los antecedentes poéticos y, algo
                                                   vo. Por otra parte, la poesía concreta no niega      más generalmente, literarios.



                                                                   LA GACETA
                                                                           8
                                                                                                       Y para insistir aún en el dilema
                                                                                                       de los libros y la tecnología —o
                                                                                                       el de la cultura escrita y la audio-
                                                                                                       visual—, diremos que no todo
                                                                                                       saldo es negativo. Así por lo me-
                                                                                                       nos quisiéramos verlo los edito-
                                                                                                       res de esta revista, quienes, con
                                                                                                       el propósito de ampliar y diver-
                                                                                                       sificar nuestro margen de lecto-
                                                                                                       res, desde el mes pasado conta-
    Los tres teóricos —y poetas— del grupo          portante para la poesía concreta es el paso
                                                                                                       mos con una versión digital de
Noigandres coinciden en ver dos anteceden-          que dan Pound-Fenellosa. Ernest Fenellosa          La Gaceta, la que puede ser vi-
tes de influencia principalísima: Ezra Pound        había realizado un estudio (The Chinese Writ-      sitada a través de nuestro sitio
y Mallarmé. En 1953, Augusto de Campos es-          ten Character as a Medium for Poetry) que fue      de internet (www.fce.com.mx).
cribe —homenaje a Webern— sus Poetame-              definitivo. En lugar del caligrama, Pound se           La galaxia Gutenberg sobre
nos; en ese mismo año inicia el grupo la co-        inspiró en los ideogramas chinos. El ideogra-      la que escribió McLuhan puede
rrespondencia con Pound. Ya en 1950,                ma permitía la realización del poema-objeto.       tener, sin duda, varias lecturas.
Pignatari invoca los nombres de Pound, Pes-         Otros, como Sartre, han visto la importancia       Y una de ellas, acaso, pasa por
soa y Marianne Moore, para decir que el poe-        de la palabra-cosa. Lo ha observado Haroldo de     internet.
ma “es algo así como ‘un sálvese quien pue-         Campos. Pero el descubrimiento de Pound
da’... como lo fue siempre” (Teoría, p. 7).         fue definitivo para la constitución de la poe-
    En un texto mucho más preciso (Pontos-          sía concreta. ¿Poesía seca y árida? Contesta-
Periferia-Poesía concreta, 1956), después de un     ría Augusto de Campos: “El arte es una cosa
viaje de Pignatari a Europa y cuando, junto a       viva. Art is a joyous thing, dice Pound. Una co-
“discípulos” europeos, se planea una antolo-        sa alegre. Es hora de liberar a la obra de arte
                                                                                                       Otro elogio al libro, que se con-
gía mundial de la poesía concreta,3 Augusto         creadora... de la mística del pecado original”.    vierte en defensa del lector, lo
de Campos precisa mucho más los antece-             Como la técnica —como el mundo— el poeta           hace Rafael Argullol al prologar
dentes de la escuela. Escribe: “De una mane-        crea objetos. Históricamente estos objetos poé-    la obra de María Teresa Méndez
ra general las lecciones estructurales que Ma-      ticos podrán o no interpretarse como mani-         Baiges, Modernidad y tradición
llarmé encontró en la música se reducen a la        festaciones de una época. Como creaciones          en la obra de Giorgio de Chirico
noción de tema, implicando también la idea          poéticas son creaciones totales y puras (y         (Instituto de Investigaciones Es-
de desarrollo horizontal y de contrapunto”          alegres).                                          téticas y Coordinación de Difu-
(Teoría, p. 65). La “síntesis” estructural de la        A diferencia de los surrealistas, el poeta     sión Cultural, UNAM, en coedición
poesía de Mallarmé —y especialísimamente            concreto no quiere romper con la ciencia aun       con Ediciones Sin Nombre): “De-
de Un Coup de Dés— sería ésta:                      cuando sabe que la poesía no es lógica. El         bemos felicitarnos, por tanto,
                                                    poema concreto no es el resultado de un len-
                                                                                                       que un texto de esta calidad vea
   A = Motivo preponderante                         guaje “maldito” e irracional (Haroldo de
                                                                                                       la luz. Esperemos que muchos
   a = Motivo secundario                            Campos). Obedece a una lógica y una lin-
   a = Motivo adyacente                             güística sincrónicas.5 El objeto de la obra de
                                                                                                       lectores lo defiendan de esa os-
                                                    arte es constituirse en obra y objeto-arte.        curidad que amenaza a los libros
    La importancia de Un Coup de Dés (tal vez                                                          de mérito”. Y efectivamente, el
también de Igitur) es definitiva. Mallarmé in-      III. No es fácil establecer las relaciones que     de Méndez Baiges recorre feliz-
tenta un poema-objeto y se aproxima a reali-        puedan existir entre la poesía concreta y otras    mente el complejo camino que
zar lo que se ha realizado en la música: un es-     expresiones artísticas, ideológicas o filosófi-    se impuso al escribir sobre pin-
quema notacional.4 Dirá Haroldo de Campos           cas de nuestro siglo. Los fundadores de Noi-       tura y metafísica en la obra de
que Mallarmé “armó al poeta con un instru-          gandres han señalado múltiples referencias         este artista italiano. El volumen
mento lingüístico más próximo a la estructu-        que han aumentado con el tiempo.6 La músi-         incluye también una selección
ra real de las cosas” (Teoría, p. 69). Se empieza   ca de Webern ha sido siempre preferida por         amplia de los escritos teóricos
a desarrollar la idea de un poema-objeto. Más       los poetas brasileños —por los poetas y los        de De Chirico.
cercano a la poesía concreta, Apollinaire in-       compositores jóvenes del Brasil—. No lo ha
venta los caligramas. Pero los caligramas más       sido menos la música y la teoría musical de
que un objeto poético constituyen la represen-      Boulez, John Cage y este gran compositor
tación gráfica del objeto que el poema descri-      que es Stockhausen. Señala Haroldo de Cam-
be o poetiza. “Así —comenta Augusto de              pos que el Klavierstuck XI de este compositor
Campos—, Apollinaire condena el ideogra-            tiene la forma de un mapa o de una flauta.         Los recursos en materia de fo-
ma poético a una mera representación figura-        Por otro lado, la colaboración entre poetas        mento a la lectura tienen, a ve-
tiva del tema. Si el poema es sobre la lluvia (Il   concretos y músicos contemporáneos ha sido         ces, rasgos de verdadera origi-
Pleut), las palabras se disponen en cinco lí-       frecuente y fecunda. Señala también Haroldo
neas oblicuas” (Teoría, p. 19). Mucho más im-       de Campos la importancia de los sistemas



                                                                    LA GACETA
                                                                           9
permutacionales de las técnicas modernas y
de su reflejo en las letras. Raymond Queneau           • HAROLDO DE CAMPOS
intentó una combinatoria mecánica en Cent                Poeta y ensayista
milliard de poèmes, aun cuando comenta H. de
Campos, con Oswald de Andrade, que no                  En mis tiempos de estudiante de secundaria (años cuarenta), el estudio de la
son necesarias las máquinas de hacer poe-              lengua española e hispanoamericana era obligatorio curricularmente. La litera-
mas. Para ello existieron los poetas parnasia-         tura de expresión española fue parte de mi formación como escritor brasileño,
nos. Los sistemas de permutaciones pueden              desde la adolescencia. Por otro lado, siempre existieron excelentes librerías que
encontrarse en Finnegans Wake de Joyce o en            importaban libros en español, en las grandes ciudades brasileñas, particular-
los Cantos de Pound o en el Mobile de Michel           mente en São Paulo (desgraciadamente no sucede lo mismo en los países his-
Butor. No deja de señalar Haroldo de Campos            panoamericanos y en España, respecto a las obras escritas en portugués). En
que estos sistemas de permutaciones se en-             Brasil, se da por hecho que conocer el español, al menos a nivel de lectura, es
cuentran en la poesía concreta del Brasil. Y,          una habilidad propia de cualquier intelectual universitario. [...] Me sorprende mu-
efectivamente, un poema concreto es permu-             cho verificar que la contraparte —el conocimiento del portugués en el nivel de
table, a la vez espacio y espacio dinámico y           lectura por los intelectuales de habla hispana— no es una regla. La editorial FCE
temporalizado. El poema concreto exige múl-            fue importante para mi formación intelectual, especialmente en lo que se refiere
tiples lecturas (horizontal, vertical, diagonal,       a los libros de filosofía y ciencias humanas, en cuya publicación destacó. Leí así
escalonada).7 Las conexiones entre poesía              las obras de Alfonso Reyes y de Octavio Paz (ambos poetas-críticos conocedo-
concreta y música serial, concreta o electró-          res de la literatura brasileña y portuguesa); además otros autores como Karl
nica, quedan claramente establecidas. No               Marx (El capital), Hegel (Fenomenología del espíritu), E. Husserl (Ideas relativas
parecen quedarlo de la misma manera, en                a una fenomenología...), M. L. Portilla y W. W. Jaeger (Paideia).
los textos de Pignatari y de los hermanos
Campos, por lo que toca a la plástica. La re-
lación me parece necesaria e intentaré mos-         pasado por todas las artes. Así, en el pasado,       “Terra-erra-ara terra — rara terra — erra ara
trarla en un caso: el del neoplasticismo de         el arte era ‘según la naturaleza’. Durante si-   terra — terra ara terra: tales son los elementos
Piet Mondrian.8                                     glos, la pintura expresó plásticamente rela-     temáticos que se originan de este núcleo.”12
     La evolución pictórica y espiritual de Piet    ciones mediante el color natural y la forma,     Pignatari, inspirándose en la cibernética, em-
Mondrian es conocida. Del realismo de sus pri-      hasta alcanzar en nuestros días el plasticismo   pleó el feed-back como elemento esencial para
meros cuadros pasó Mondrian a la experiencia        mismo de las relaciones. Durante siglos, los     su composición. El poema resulta autoregu-
cubista para realizar (y realizarse del todo), en   pintores compusieron mediante forma natu-        lativo. Rico en estructura significante, “Te-
el “neoplasticismo”. En la obra toda de Mon-        ral y color; hoy, la composición misma es la     rra” entraña los elementos significativos si-
drian hay una búsqueda del “tema de nues-           expresión plástica, la imagen”.10 Los orígenes   guientes:
tro tiempo” —el del estilo—, búsqueda siste-        de la pintura —y la mística— de Kandinsky            a) En la línea 7 del poema, un elemento
mática que aparece en las páginas de De Stijl.      eran musicales; los orígenes del neoplasticis-   clave: la sílaba ra que forma ara al desligar la
De Stijl —nombre ya más de un movimiento            mo de Mondrian —con influencias de Des-          a de la palabra terr. Este elemento “corrige” el
que de una revista— buscaba la “objetividad         cartes, Spinoza, Kant, la filosofía de la In-    poema y permite la introducción de “rara”
absoluta”. Con todo, el neoplasticismo no           dia— quiere llegar a la “cosa en sí” a través    hasta llegar al “clímax de terraterra”. Este
quiso ser antisocial. Escribe Italo Tomassoni:      de este objeto absoluto, cuyo modelo ha de       elemento clave es visto por Décio Pignatari y
“El propósito de Mondrian consistía en eli-         encontrarse en la arquitectura, constituido      por Haroldo de Campos como el elemento
minar el aspecto trágico de la vida cotidiana       por la obra.11 Mondrian crea objetos construi-   autocorrectivo del poema que “pasa a contro-
al abolir el desequilibrio existente entre lo in-   dos a base de relaciones. ¿No es la idea mis-    lar su rendimiento subsecuente”.
dividual y lo universal. Puesto que creía que       ma de una relación objetiva la que está en la        b) Desde la segunda línea otra palabra
el desequilibrio nacía de una falsa percepción      base de la poesía concreta? Piet Mondrian, re-   clave: la palabra erra. Un sistema auto regula-
de la realidad, propuso un universo visual          ligioso, racionalista y visionario, ha dejado    dor es un sistema en el cual se procede por
que educara a la sociedad nueva para que            una obra toda ella múltiplemente legible. Pe-    “ensayo y error” (el trial and error que los psi-
aprendiera a ver según un esquema pura-             ro su legibilidad —a diferencia de la lectura    cólogos conductistas aplican al aprendizaje
mente plástico y racionalmente demostrable,         de un poema concreto— es trascendencia de        humano y los cibernéticos a las máquinas).
de tal manera que así vista la experiencia se       la obra cuando ésta —objeto e imagen— se         Un poema será siempre un intento, un ensa-
transformara en el estilo y en la norma racio-      revela como el método y el camino para en-       yo para cuya realización es necesario el error.
nal de la conducta”.9 Habría que añadir que         contrar la unión mística.                            c) La palabra erra introduce nuevas con-
la pintura de Mondrian no se proponía tanto                                                          notaciones semánticas: errar arar; terra ara te-
ser pintura social como pintura educativa del       IV. Nada sustituye al poema mismo. Sea esta      rra (tierra que se labra a sí misma); terra a terra
espíritu. Son conocidas sus tendencias morales      “Tierra” de Décio Pignatari:                     —en francés terre à terre—. En otras palabras,
y, sobre todo, místicas; de una mística ploti-                                                       “Terra” se convierte en un poema sincrónico-
niana. El “estilo” se convierte así en una ma-         RA TERRA TER                                  dinámico cuya acción parte de la palabra errar
nera —de hecho, la manera— de entender el              RAT ERRA TER                                  y sus varias asociaciones.
absoluto. Es probable que los fundadores de            RATE RRA TER                                      Comenta, para finalizar, Haroldo de
la poesía concreta no aceptaran el aspecto             RATER RA TER                                  Campos: “Ningún decorativismo, ningún
místico del neoplasticismo. Aceptarían, sin            RATERR A TER                                  efecto intimista de pirotecnia subjetiva” (Teo-
duda, su sentido formal. También Mondrian              RATERRA   TERR                                ría, p. 75). “Terra”, como muchos poemas
hablaba de lo concreto en pintura y escribía:          ARATERRA   TER                                concretos, se desarrolla con la sincronía diná-
“En la naturaleza las relaciones quedan vela-          RARATERRA    TE                               mica de una película o con el movimiento de
das al aparecer la materia como forma, color           RRARATERRA    T                               un anuncio luminoso. Su significado provie-
o sus propiedades naturales. Este ‘morfoplas-          ERRARATERRA                                   ne, como en el caso de las computadoras, de
ticismo’ fue inconscientemente seguido en el           TERRARATERRA                                  la “información” con la cual se lo alimenta.



                                                                   LA GACETA
                                                                         10
Como en una computadora, esta información           V. Concluyo. La mejor de las conclusiones
es autocorrectiva. El poema acaba por inven-        posibles (también la crítica puede ser a joyfull
                                                                                                          nalidad. Un ejemplo es el uso de
tarse a sí mismo y por ofrecernos las respues-      thing) consiste en proporcionar algunas de las
tas que provienen del poema-objeto.                 definiciones firmadas por Augusto de Cam-
                                                                                                          máquinas tragamonedas que en
    No siempre el poema concreto adquiere           pos, Décio Pignatari, Haroldo de Campos en            el metro chileno de Santiago han
las consecuencias serias de “Terra”. Hay que        Plano-piloto para poesía concreta (1961):             comenzado a aparecer bajo el
recordar, con Pound, que Art is a joyfull thing.         “Poesía concreta: producto de una evo-           nombre de “Punto de lectura”.
Irónico-crítico, Pignatari inventa la antipro-      lución crítica de las formas. Dando por ter-          La iniciativa se debe a dos sellos,
paganda (a semejanza del aguit-placát de Ma-        minado el círculo del verso (unidad rítmico-          Ediciones B y Santillana, quie-
yakovsky). Escribe:                                 formal), la poesía concreta empieza por               nes al precio de un boleto de me-
                                                    adquirir el conocimiento del espacio gráfico          tro ofrecen libros de un catálogo
   BEBA COCA COLA                                   como agente estructural. Espacio cualificado:         de alrededor de 240 títulos, con
   BABE       COLA                                  estructura espacio-temporal, en vez de desa-          obras de autores como Mario
   BEBA COCA                                        rrollo meramente temporal-lineal. Dada la             Vargas Llosa, José Saramago,
   BABE COLA CACO                                   importancia de la idea de ideograma, desde
                                                                                                          Julio Cortázar, etcétera.
   CACO                                             su sentido específico de sintaxis especial o vi-
                                                                                                              Estas son las primeras má-
   COLA                                             sual, se atiene al significado específico (feno-
        CLOACA                                      llosa/pound) del método de componer basa-
                                                                                                          quinas expendedoras de libros
                                                    do en la yuxtaposición directa —analógica,            en Latinoamérica. Si obtienen
    Por estructural que sea, por abstracto que      no lógico-discursiva— de los elementos.               una buena recepción, dicen sus
parezca, el poema concreto se quiere y se de-            ‘Precursores’: Mallarmé (‘subdivisiones          promotores, podrían extenderse
sea también “social” e “histórico”. Y, en oca-      prismáticas de la idea’); pound (cantos) ‘mé-         a otros países hispanoamerica-
siones, se acerca al ideal futurista (ideal de la   todo ideogramático...’; joyce (ulises y finne-        nos e, incluso, al mercado edito-
velocidad absoluta) que la teoría misma ha-         gans wake); ...cummings; ...apollinaire; ...oswald;   rial más importante de nuestra
bía condenado por sus aspectos subjetivos e         de andrade (1890-1954) ‘en comprimidos, minu-         lengua, España.
irracionales. Así, en “Velocidad” de Ronaldo        tos de poesía’; joão cabral de melo neto (n. 1920),
Azeredo:                                            ...el ingeniero ...la psicología de la composición,
                                                    además de las anti-ondas.
   VVVVVVVVVV                                            Poesía concreta: tensión de palabras-cosas
   VVVVVVVVVE                                       en el espacio-tiempo. Estructura dinámica:
                                                                                                          La escritora Doris Lessing, líder
   VVVVVVVVEL                                       multiplicidad de movimientos concomitantes.
   VVVVVVVELO                                            Renunciando a la disputa del ‘absoluto’,
                                                                                                          del feminismo literario gracias a
   VVVVVVELOC                                       la poesía concreta permanece en el campo              su novela El cuaderno dorado,
   VVVVVELOCI                                       magnético de lo relativo perenne. Cronomi-            opina que “los hombres sufren
   VVVVELOCID                                       crometraje del azar. Control, cibernética, el         devaluación por la constante de-
   VVVELOCIDA                                       poema como un mecanismo que se autoregu-              nigración por parte de las muje-
   VVELOCIDAD                                       la: feed-back.                                        res”. Sin duda la evolución del
   VELOCIDADE                                            Poesía concreta: una responsabilidad in-         movimiento feminista requiere de
                                                    tegral ligada al lenguaje. Realismo total. Con-       ciertos replanteamientos sobre el
   Hay que repetirlo: el poema concreto está        tra una poesía de expresión subjetiva y hedo-         papel que desempeñan los indivi-
más cerca de la ciencia —siempre hipotéti-          nista. Crear problemas exactos y resolverlos          duos en la sociedad, así como su
ca— que de la lógica. Está también más cerca        en términos del lenguaje sensible. Un arte ge-        relación con el medio ambiente y
de la subjetividad de lo que pretenden los          neral de la palabra. El poema-producto: obje-
                                                                                                          las innovaciones tecnológicas.
poetas concretos mismos.                            to útil.
                                                                                                          Otra escritora, Mary Midgley, abor-
                                                                                                          da estos y otros temas en su libro
                                                                                                          Utopías, delfines y computado-
                                                                                                          ras: Problemas de plomería filo-
                                                                                                          sófica, de próxima coedición
                                                                                                          entre el FCE y Turner editores.




                                                                                                          Este número de La Gaceta —de-
                                                                                                          dicado a Brasil, invitado de ho-
                                                                                                          nor de la FIL Guadalajara este
                                                                                                          año— contó con la valiosa cola-
                                                                                                          boración de Rodolfo Mata, Regi-
                                                                                                          na Crespo, Lourdes Hernández
                                                                                                          Fuentes y Romeo Tello. A ellos
                                                                                                          nuestro agradecimiento.




                                                                     LA GACETA
                                                                           11
                                                                                                        ca debe fundarse en el arte puro e “inútil” an-
                                                                                                        te las actitudes práctico-utilitarias de un Rod-
                                                                                                        chenko o un Tatlin, se acerca bastante a la
                                                                                                        “idea” de un objetivismo puro. Así en los Ar-
                                                                                                        chitektoniks y Planits de Kasimir Malevich. En
                                                                                                        cuanto al arte “óptico” llega a establecer un
                                                                                                        código visual (por ejemplo, en Vasarely) de
                                                                                                        intención objetivo-dinámica nada alejada del
                                                                                                        poema concreto. Buena parte del arte moder-
                                                                                                        no tiende a la exactitud objetiva, y en este
                                                                                                        sentido no hay diferencia apreciable entre el
                                                                                                        Picasso cubista, Gris, el Braque también cu-
                                                                                                        bista o Duchamp, Schwitters y, más reciente-
                                                                                                        mente, Louis o Soto, por distintos que sean
                                                                                                        sus mundos artísticos.
                                                                                                             9. Cf. Mondrian, Twentieth Century Mas-
                                                                                                        ters, Londres, Hamlyn, 1970.
                                                                                                             10. Citado por M. Seuphor en Piet Mon-
    Post-scriptum, 1971: ‘sin forma revoluciona-         3. Entre 1956 y 1959, los viajes a Europa de   drian, Life and Work, Thames and Hudson,
ria no hay arte revolucionario’ (Mayakovsky).”      los miembros del grupo son frecuentes. Ha-          Londres, 1957.
                                                    roldo de Campos establece contacto con poe-              11. También en la poesía concreta —sin
En estas palabras —aquí resumidas— apare-           tas de España, Francia, Suiza, Alemania; con        ser mística— puede advertirse la necesidad
ce el proyecto de la poesía concreta.13 ¿No se-     músicos de la nueva generación. El movi-            de encontrar “otra” realidad que no sea la co-
ría exacto y necesario comparar esta poesía         miento de poesía concreta adquiere, por estas       tidiana. Realidad “objetiva” que trasciende al
concreta con el contemporáneo occitano crea-        fechas, su carácter internacional.                  mundo objetivo cotidiano. En este sentido es
dor de la palabra noigandres? Arnau Daniel               4. Para los sistemas notacionales en las ar-   revelador que el nombre del grupo Noigan-
escribía a fines del siglo XII estos versos her-    tes, véase Nelson Goodman, The Languages of         dres provenga de este poeta barroco, erótico,
mosos y herméticos:                                 Art, comentario en Diálogos, número 40, 1971.       hermético y religioso que fue Arnau Daniel.
                                                         5. En A Arte no horizonte do provável, Ha-          12. La frase es de Haroldo de Campos,
   L‘ aur‘amara fa.ls bruoills brancutz             roldo de Campos propugna por una poética            Teoría da poesía concreta, p. 74. El comentario
   clarzir , que-l doutz espessa amb fuoills,       sincrónica. Concuerda con Roman Jakobson            que sigue es un resumen del que en esta mis-
   e.ls letz becs dels auzels ramencs               al pensar que sincronía no es sinónimo de es-       ma página y las siguientes lleva a cabo Harol-
   ten balps e mutz , pars e non pars;              taticidad. Cita a Jakobson: “la imagen sincró-      do de Campos.
   per qu‘eu m‘esfortz de far e dir plazers         nica de una lengua está tan lejos de los cua-            13. El texto completo, en Teoría da poesía
   a mains per liei que m‘a virat bas d‘aut,        dros estáticos que en ella se reúnen, como la       concreta, páginas 144-146.
   don tem morir, si.ls afans no m‘asoma.14         imagen cinematográfica que, al aparecer en               14. Traduzco literalmente: “El viento ás-
                                                    la pantalla en un momento dado, está lejos de       pero aclara las ramas frondosas que el aura
   Encontrarnos contemporáneamente con              ser sólo cada uno de los cuadros aislados y         (¿acaso también: Laura?) dulce hizo espesa
nuestros poetas del pasado-presente es, tam-        estáticos que forman la película” (p. 221).         de hojas, y torna inertes y mudos los picos
bién, por decirlo con Pound-Haroldo de                   6. Todas estas referencias se encuentran       alegres de los pájaros en el enramado, juntos
Campos: uma coisa viva..., uma coisa alegre.        en A Arte no horizonte do provável, especial-       o separados. Por esto me esfuerzo en hacer y
                                                    mente de las páginas 20 a la 30.                    decir gentilezas a la gente, por amor de la que
                                                         7. Poetas de distintas tendencias han es-      me ha alterado por completo y por la cual te-
NOTAS                                               crito poemas-objeto. Así, Dylan Thomas en           mo morir si no pone fin a mis anhelos”.
                                                    uno de los grandes poemas de lengua ingle-
1. Este análisis pretende ser una presentación en   sa: Deaths and Entrances. Entre nosotros, Octa-
la cual se establecen relaciones que a veces        vio Paz ha practicado no sólo el poema-obje-
han creado los poetas concretos mismos o,           to (Topoemas), sino el poema reversible
cuando no es así, se proponen para ampliar el       (varios poemas de Ladera este, partes de Blan-
campo de referencias tanto “histórico” como         co). La colaboración Paz-Vicente Rojo dio por
actual. En la base de mi ensayo están los docu-     resultado el objeto poético-plástico de los
mentos teóricos de la escuela publicados por        Discos visuales.
Augusto de Campos, Décio Pignatari y Harol-              8. Pueden compararse las intenciones de
do de Campos en Teoría de la poesía concreta,       la poesía concreta con el cubismo analítico
Edições Invenção, São Paulo, 1965. Son tam-         (objetivo-dinámico), con ciertos momentos
bién muy útiles dos textos de Haroldo de            de la pintura de Klee o de Miró y, más recien-
Campos: su prólogo a la poesía de Sousandra-        tes, las obras de Morris Louis o Frank Stella.
de (Sousandrade, Livraria Agir Editóra, Rio de      En cuanto a los objetos de Duchamp, a veces
Janeiro, 1966), y su libro A Arte no horizonte do   obedecen más a una intención crítico-irónica
provável (Editóra Perspetiva, São Paulo, 1969).     que puramente objetiva en el sentido de la
    2. La palabra noigandres aparece en el gran     poesía concreta. Lo mismo sucede —exacer-
poeta provenzal Arnau Daniel y es citada por        badamente— con las máquinas crítico-iróni-
Pound en el Canto xx. Se ignora su sentido. El      cas de Tinguely. Cuando en la URSS de los
grupo brasileño utiliza la palabra como sinó-       años veinte el grupo Malevich, Kandinsky,
nimo de poesía experimental y “en progreso”.        los hermanos Pevsener, sostiene que la técni-



                                                                    LA GACETA
                                                                          12
Flor de obsessâo
✸ Nelson Rodrigues




     Las páginas siguientes provienen de              Dios. Lo que da al hombre un mínimo de uni-        pertarlos. Pero ciertos acontecimientos des-
      Flor de obsessâo, las 1000 mejores              dad interior es la suma de sus obsesiones.         piertan el lodo de su negro sueño. Cuando
   frases de Nelson Rodrigues, selección                                                                 eso sucede, el alma comienza a exhalar tifo,
           realizada por Rui Castro quien,               El adulterio no depende de la mujer, y sí       malaria, y el paisaje se corrompe.
        asimismo, es autor de la biografía            del marido, de la vocación del marido. El su-
                      O anjo pornográfico:            jeto ya nace marido engañado.                        Lo más importante son los ovarios del al-
              a vida de Nelson Rodrigues.                                                                ma. Los verdaderos órganos genitales están
                                                         El marido no debe ser el último en saber.       en el alma.
                                                      El marido no debe saber nunca.
                                                                                                           El altruista es un pobre ser vacío, sin ima-
                                                         Ninguna mujer traiciona por amor o desa-        ginación, ni voluptuosidad, que, al final, no
                                                      mor. Lo que hay es la llamada milenaria, la        sacrifica nada.




N
                  elson Rodrigues nació en Recife,    nostalgia de la prostituta, que existe aun en
                  Pernambuco, en 1912, y murió en     la más pura.                                        En mi ficción, las mujeres traicionan a los
                  Rio de Janeiro, en 1980. La mayor                                                      maridos, pero son fieles a los amantes.
                  parte de su producción literaria       En nuestro tiempo, el adulterio es lo más
fue publicada originalmente en periódicos y está      intrascendente. Esa falta de riesgo, misterio,       En un adulterio, hay hombres que prefie-
al mismo nivel que su obra teatral, ya consagra-      desafío y fatalismo hace de la infidelidad         ren ser el marido, no el amante. Los hombres
da. La Companhia das Letras está editando sus         una pobre y árida experiencia de vida. Decía       adoran ser traicionados.
obras completas (no teatrales). Las siguientes pa-    cierta señora, con desesperado impudor: “No
labras de Rui Castro son un buen retrato:             sé cuál es más aburrido, si mi marido o mi            Hablo mucho de la soledad de Brasil. Pero
     “Nelson Rodrigues produjo diecisiete obras       amante”.                                           Brasil aún tiene una orilla litoral. El Amazo-
de teatro, una novela (O casamento) y ocho fo-                                                           nas sólo tiene su propia soledad. El sujeto mi-
lletines (seis firmados por ‘Suzana Flag’, uno por       Un adulterio sin sobresaltos, sin correría,     ra el mapa y ve aquel coloso, aquel elefante
‘Myrna’ y otro con su propio nombre). Sin em-         sin incidentes, poco difiere de la rutina matri-   geográfico. Es una Siberia de florestas o, si
bargo, en 55 años como periodista profesional,        monial.                                            prefieren, una Siberia fluvial. Nosotros, los
Nelson escribió más crónicas, cuentos y artículos                                                        brasileños, sin excepción, somos los asesinos
sueltos de los que cualquier investigador sería ca-      En todo relato que escribo, desde los seis,     de la Amazonia.
paz de localizar. Con frecuencia, en las décadas de   siete años, siempre hay alguien traicionando
los años cincuenta y sesenta, llegó a mantener co-    a alguien. ¿Por qué esa insistencia? Porque,          La muerte de un viejo amigo es una catás-
lumnas diarias en dos o tres periódicos, en un rit-   en rigor, para el ser humano sólo existe una       trofe en la memoria. Todas nuestras relacio-
mo enloquecedor. Es probable que ningún otro es-      cuestión: ser o no ser traicionado.                nes con el pasado se alteran.
critor brasileño haya producido tanto.
     En todo lo que escribió, desde el teatro hasta      Todo pasa, menos la adúltera. En las canti-        Lo trágico de la amistad es la conveniencia.
el periodismo, Nelson nunca economizó sus opi-        nas y en los velorios, en las esquinas y en las    La solución tal vez sea poner un desierto en-
niones respecto de cualquier asunto. Casi siempre     farmacias, hay siempre alguien hablando de         tre nosotros y el amigo. No ver al amigo, ja-
veía la mosca en la sopa y era invariablemente        las señoras que traicionan. El amor ejemplar       más, ni escucharlo, jamás.
original, gracioso y revelador. En muchas ocasio-     no le interesa a nadie.
nes, fue también profético —como cuando escri-                                                             El amigo posible y verdadero es el desco-
bió en 1969, que ‘en Brasilia, todos son inocentes      El adulto no existe. El hombre es un niño        nocido con quien cruzamos por un instante y
y todos son cómplices’—. O cuando, en la misma        perenne.                                           nada más. A ese podemos amarlo y por ese
época, al deplorar la nueva postura de los sacer-                                                        podemos ser amados.
dotes, anticipó: ‘Todavía seremos la nación más         El niño está enterrado en el adulto como
grande ex católica del mundo’.                        un sapo de macumba. Está conmigo, enterra-           El amigo es un momento de eternidad.
     Pero la gran especialidad de Nelson Rodrigues    do en mí, un perenne niño humillado.
era el ser humano. Su asombroso conocimiento de                                                             La causa de todas las dolencias, sean físi-
las ‘grandezas y las miserias del individuo’…”           Soy un niño que ve el amor por el ojo de la     cas, sean psíquicas, es la impotencia del sen-
                                                      cerradura. Nunca fui otra cosa. Nací niño, he      timiento. Desde el cáncer del seno hasta cual-
                                                      de morir niño. Y el ojo de la cerradura es,        quier brote infeccioso, todo es falta de amor.
                       ***                            realmente, mi óptica de fabulista. Soy (y
                                                      siempre fui) un ángel pornográfico.                   Un sujeto necesita de quince reencarnacio-
   Soy un obsesivo y hubo alguien, si no me                                                              nes para vivir un momento de amor. Porque
engaño Claudio Mello y Souza, que me llamó              Cualquiera tiene sus pantanos íntimos, sí,       a la mujer amada, nada la obliga a estar en la
“flor de obsesión”. Exacto, exacto y gracias a        pantanos adormecidos. Es necesario no des-         ciudad donde vivimos, a cruzar nuestro ca-



                                                                      LA GACETA
                                                                            13
mino. De tal modo que encontrar a la mujer            No damos importancia al beso en la boca.               Brasil es muy impopular en Brasil.
amada es un cínico y deslavado milagro.            Y, sin embargo, el verdadero desfloramiento
                                                   es el primer beso en la boca.                             Brasilia es otro país, casi otro idioma.
  Todo el amor es eterno y, si se acaba, no
era amor.                                            Toda mujer bonita es un poco la enamora-                Envidio la estupidez, porque es eterna.
                                                   da lésbica de sí misma.
   Traicionar al amor es una imposibilidad.                                                                  Sólo un débil mental puede casarse en la
Así sea con otra mujer, es al ser amado al que       Son incompatibles la belleza y la felicidad.          presunción de que el matrimonio es diverti-
estamos poseyendo.                                 Y si la mujer bonita es feliz, estamos ante un          do, variado o simplemente tolerable. El casa-
                                                   equívoco visual: no es bonita.                          miento es divertido como un túmulo.
   Cualquier amor ha de sufrir una persecu-
ción concreta y asesina. Somos impotentes de          Lo peor de una bofetada es el sonido. Si fue-          Los que lloran poco, o no lloran nunca,
sentimiento y no perdonamos el amor ajeno.         ra posible una bofetada muda, no habría ofen-           acaban pudriéndose en vida.
Por eso, no dejes a nadie saber que lo amas.       sa, ni humillación, nada. Agresor y víctima
                                                   podrían, en seguida, ir a tomar cerveza en la             Toda coherencia es, por lo menos, sospe-
   Es la suma de todos los amores fracasados       cantina más próxima, en festiva camaradería.            chosa.
lo que convierte al hombre en capaz de amar
y de ser amado.                                       En un lance de ópera o, peor, de Radio Na-             O el sujeto es crítico o es inteligente.
                                                   cional, Dostoievski, en Crimen y castigo, hace
  No existe amor si, al mismo tiempo, falta el     que Raskolnikov se arrodille a los pies de la             Mis diálogos son realmente pobres. Sólo
sentimiento de la muerte. Amaremos mejor si        prostituta. Lloré al leer eso. Ahí está: la gran fic-   yo sé el trabajo que me da empobrecerlos.
pensamos en la muerte. Los que no se acuer-        ción no tiene nada que ver con el buen gusto.
dan de la muerte tienen el alma más árida                                                                     Sartre escribió cierta vez que el infierno
que tres desiertos.                                  Considero el buen gusto una virtud de                 son los “otros”. Yo no diría lo mismo. Para
                                                   quinta clase.                                           mí, el infierno es la dieta sin sal que estoy ha-
  El amor es el arte del ocio. Lo amoroso ne-                                                              ciendo. Opinión, como ven, mucho menos li-
cesita tiempo.                                        A toda hora en cualquier parte, hay seres            teraria y, a mi ver, mucho más verdadera.
                                                   íntegros que nos atropellan con su integri-
  El amoroso es sincero hasta cuando miente.       dad, justos que nos humillan con su justicia,             Dedico a la derecha el mismo horror que
                                                   castos que nos ofenden con su pureza. Rarísi-           tengo por la izquierda. Y soy obviamente
  Todos nosotros somos más o menos infeli-         ma una bondad sin impudor.                              —¡mi Dios del cielo!—, por todas las razones,
ces. Las angustias están crispadas dentro de                                                               inclusive personales, un absoluto enojado
nosotros como víboras.                                Pregunto: ¿por qué vamos al campo de fut-            con la ignominia.
                                                   bol? Porque esperamos la victoria. U otros
  El artista tiene que ser un genio para algu-     comparecen en la esperanza de saborear, co-               El ser humano está más cerca de Lucho
nos y un imbécil para otros. Si puede ser un       mo una buena chica, el triunfo de su club. Pe-          Gatica que de Paul Valéry.
imbécil para todos, mejor aún.                     ro el seguidor del Botafogo compra su ingre-
                                                   so como quien adquiere el derecho, que le                             Traducción de Lourdes Hernández
   No hay desnudez más humillada, más              parece sagrado e inalienable, de sufrir.                                                 y Romeo Tello
ofendida, más resentida que la de la autop-
sia. Viejos, señores, muchachas, jovencitas,
jóvenes, todos son espantosamente despoja-
dos. Quedan tan desnudos.                              • ANTONIO CANDIDO
                                                         Crítico literario
   No entiendo la naturalidad absurda con la
que las personas entran en un avión. Piloto,           Los libros del FCE comenzaron a aparecer en São Paulo cuando yo ya había
jefes de policía, telegrafista, la aeromoza, los       terminado mis estudios universitarios. Pero me ayudaron, enseguida, a madu-
pasajeros, todos tienen una especie de halo            rar de manera ponderada la información cultural. Como muchos otros de mi ge-
intenso y lívido. Cada vuelo es un idilio con          neración, gracias a los libros del FCE pude conocer sectores poco accesibles o
la muerte.                                             incluso inaccesibles de bibliografía. Nuestros alumnos encontraron en ellos un
                                                       instrumento sin el cual seguramente no podrían haber realizado bien sus cur-
   Nací en 1912. Y, a través de las generacio-         sos. [...] Debo agregar que mi mayor deuda con el FCE fue la posibilidad de co-
nes, no he hecho otra cosa que beber agua de           nocer América Latina, a través de libros aislados o integrados en colecciones
la llave. No vean en mis palabras vanidad al-          como Tierra Firme, la cual comenzó con una obra maestra de síntesis histórica
guna. “Ser sobrio” no es una gloria para mí.           de alto contenido interpretativo, De la conquista a la independencia, de Maria-
Concuerdo con Hélio Pellegrino, que afirma:            no Picón Salas; o como Biblioteca Americana, cuyo primer libro nos reveló el
“El defecto de Nelson es no beber”. Soy —me            Popol Vuh. Fui durante años lector asiduo de los volúmenes de Tierra Firme,
atrevo a decirlo— un sobrio nato. Sobrio por           que trazaron el primer gran perfil iluminado de la América que Martí llamaba
vocación, destino y desgracia.                         "nuestra". Gracias a tales volúmenes, aclaré un poco de la densa ignorancia en
                                                       que vivía y pude familiarizarme con cosas tan diversas como la economía co-
   La verdadera posesión es el beso en la              lonial venezolana, las ideas políticas en Chile, la revuelta de Tupac Amaru en
boca, y repito: es el beso en la boca que ha-          Perú, la visión de Argentina a través del Martín Fierro visto por Ezequiel Martí-
ce de la pareja un ser único, definitivo. To-          nez Estrada, la poesía quechua y muchas cosas más.
do lo demás es tan secundario, tan frágil,
tan irreal.



                                                                    LA GACETA
                                                                           14
La couleur
✸ José Sarney




    De José Sarney el FCE ha publicado el         si no existen y los únicos alicientes, siempre          Clément Tamba era uno de ellos. Moreno,
     volumen de cuentos Norte de aguas            vagos, son las tentativas frágiles de la coloni-    de piel suave, llevaba el cabello peinado ha-
  (colección Tezontle, 1989) y la novela El       zación agrícola y de la nueva política indíge-      cia un lado, alisado con brillantina. Era alto,
dueño del mar (colección Tezontle, 1999).         na. Ni rumores ni sueños de nuevas riquezas         de cara ancha, ojos pequeños, labios finos,
     “La couleur” —nombre del oro en la           minerales circulan en la ciudad aturdida por        nariz angulosa, manos alargadas, hombros
        Guayana Francesa— es el primer            el desánimo. Todo es sombrío. La Guayana            fuertes y pecho saliente como si tuviera los
 capítulo de Saraminda, novela que el FCE         vegeta en la miseria de la canela y el palo del     pulmones siempre llenos. Su cuerpo muscu-
                publicará próximamente.           Brasil.                                             loso le daba un aspecto sólido. Usaba ropa
                                                       La oscuridad que cubre las calles esconde      limpia y bien cuidada y su semblante era
                                                  el desencanto. No hay noches de alegría. Las        triste.
                                                  puertas de los viejos bares, cerrados hace ya           Siempre se involucró en negocios de fran-
                                                  tanto tiempo, tienen la pintura descolorida,        ceses, abasteciendo vinos y carnes de caza al
              ayena es triste. Una brisa leve,    las cerraduras oxidadas, y se caen a pedazos        presidio, al palacio de gobierno y a las autori-


C             casi imperceptible, sopla en la
              boca del Canal Laussat. Los edi-
              ficios que simbolizan el poder de
la metrópoli francesa duermen silenciosos: la
Aduana y el Palacio de los Gobernadores.
                                                  como una cerca vieja. Desaparecieron las ace-
                                                  ras por donde circulaban las mujeres. En
                                                  aquel mundo de silencio, un sonido solitario
                                                  y pertinaz, lleno de melancolía y nostalgia,
                                                  viene del Chez Martin, donde el viejo Louis,
                                                                                                      dades coloniales. Creció en la miseria de una
                                                                                                      casucha de tablas, junto con sus hermanas, su
                                                                                                      madre y su padrastro. De niño, vendía coca-
                                                                                                      das de miel de caña que ofrecía a gritos en la
                                                                                                      calle y, de joven, empezó la vida como man-
Enfrente, en medio de la plaza, una fuente de     en un piano de cuerdas rotas y cola agrietada       dadero, acumuló algún dinero, abrió una bo-
hierro, traída de París, abierta como una flor    rescatado de un navío que naufragó en la ba-        dega de frutas, después de aguardiente, más
de la que mana agua, recuerda a Tardy de          rra, toca una antigua canción de Bretaña.           adelante de tejidos y, finalmente, una tienda
Montravel, que canalizó las nacientes del la-          Los aventureros que dieron gloria a la co-     de mercancías surtidas que incluían produc-
go Rorota. Y junto al mar, al lado de la Punta    lonia emigraron para huir de los tiempos.           tos adquiridos en Francia, Inglaterra y Portu-
de los Almendros, en medio del silencio el        Quedan los negros, descendientes de escla-          gal, comprados a los filibusteros que frecuen-
presidio deja escapar un murmullo negro,          vos de Martinica y Guadalupe, o procedentes         taban y comerciaban desde las costas del
que viene de las cárceles, sonidos de sufri-      de los quilombos de Maroni: bonis, sarama-          Orinoco hasta el Amazonas.
miento y muerte. Son destinos que se consu-       cas, los negros del monte. Hasta los recuer-            Sin embargo, Clément Tamba padecía la
men entre el rencor y la soledad, en mazmo-       dos de los enfrentamientos del descubrimien-        codicia del oro, y sabía que algún día se lan-
rras, fierros, fiebres y torturas.                to y de la conquista, época de invasiones, sitios   zaría a la aventura de la riqueza, de las muje-
    Las calles son sinuosas, sin trazo, con       y saqueos, fueron cayendo en el olvido. Na-         res perfumadas y de los viajes.
charcos de agua estancada; mosquitos y gu-        die se acuerda de la vieja Guayana, guarida             “Siento nostalgia de las avenidas de París,
sanos fermentan la basura que se esparce por      donde se ocultaban, al acecho, los piratas que      donde nunca he estado”, solía pensar cuando
todas partes. La ciudad, pequeña y abando-        cruzaban el mar de las Antillas para asaltar        evocaba a su padre bretón, perdido para
nada, tiene casas de tablas cubiertas de paja,    carabelas con la panza repleta de oro, cobre y      siempre. Cada vez que algún cliente europeo
madera y lámina. Todo huele a decadencia y        plata saqueados de los imperios destruidos          visitaba su tienda, le pedía: “Cuénteme histo-
dolor. Las historias que se cuentan son de        por Cortés y Pizarro, que mandaban los              rias de París”. Y escuchaba, con la mirada
condenados o de espantos en los matorrales,       despojos a tierras españolas, donde el reino        perdida en la lejanía, la descripción de las
donde los negros van a buscar alimento. Vi-       nadaba en riquezas y Dios recibía su cuota          lámparas de gas, los carruajes, los espectácu-
ven de la recolección y de las pocas destile-     en las tallas doradas de los altares de la Ca-      los de cancán y las mujeres que conseguían
rías de ron.                                      tedral de Sevilla.                                  clientes en la Rue Saint-Denis.
    El caserón del Taller de los Mineros Gua-          Tampoco escapaban del pillaje los galeo-           Sus antepasados estaban en la memoria
yaneses y del Servicio de las Minas está aban-    nes portugueses cargados de azúcar de Bra-          del sufrimiento de la inmigración africana.
donado y las aguas que golpean en la monó-        sil, maderas para tintas, pieles de jaguares,       La historia de su familia se remontaba a la
tona resaca de las mareas van derrumbando         gatos monteses y papagayos. Los corsarios           tragedia de los barcos negreros, al recuerdo
sus muros. La noche no logra esconder el          de los mares cálidos se enfilaban a Cayena y        distante de una abuela, esclava negra de
desmoronarse de la vida. El oro desapareció.      allá mantenían factorías. No eran sólo france-      Dahomey, princesa de un reino vencido
¿Y la Guayana, que era sólo oro desde su des-     ses de Dieppe, Saint-Malo y Cancale. Eran           vendida a los mercaderes que frecuentaban
cubrimiento, en 1854? Los buenos tiempos es-      también ingleses y holandeses que traían en         el Fuerte de San Jorge, en la Costa de Mina
tán lejanos y su recuerdo sólo perdura en los     las bodegas esclavos chinos, mandingas, ban-        en África. En Cayena, fue comprada por Jaco-
relatos de la euforia de los descubrimientos,     túes, geges y congos para los ingenios inci-        bo Biarritz, judío sefardí, que se amancebó
cuando se encontraron ríos con lechos de          pientes o para trabajos manuales de todo tipo.      con ella después de perder todas sus creen-
arenas amarillas, o de la forma fantástica en     Toda esa gente dejó huellas que se mezclaron        cias religiosas y abandonarse a los deseos
que se dispararon los precios del oro, des-       con la tenaz sangre negra que dominó, resis-        que lo atormentaban en la soledad de los
pués de la guerra de 1870. Las esperanzas ca-     tió y domesticó a todos.                            vapores calientes del septentrión. De esa lí-



                                                                  LA GACETA
                                                                        15
nea perdida venía su madre Possidônia              corría como fuego en el campo, desde las              Firmino no mostró ninguna prisa. Tran-
Biarritz, judía negra que perdió la flor de la     márgenes del Araguari hasta Saint-Georges,        quilo, sin vacilaciones, despacio, fue llevando
edad en un romance de violencias, a manos          en el Oiapoque. Los caminos eran frecuenta-       la plática, precedida por un silencio táctico, y
de un soldado del Fuerte de Cépérou, un            dos por viajeros misteriosos y extraños que       tosió con sequedad, antes de hablar:
tal Augustin Ruppert, francés descarriado          escondían su ambición sin revelar hacia dón-          —Ésta es una gran prueba de confianza.
y bruto, condenado, por mal comporta-              de iban, pero todos sabían que estaban a la           Enseguida, se desabrochó el cinto y se
miento, a servir en las colonias. Se entregó       caza de un nuevo camino del oro.                  quitó el pantalón. Tamba no entendía lo que
a la bebida y pasaba la noche trastabillan-             —Clément Tamba, el oro no se oculta, se      estaba sucediendo y le pareció vulgar la figu-
do por la Rue du Port, donde se orinaba            muestra y se te queda grabado en la cara. So-     ra que emergió. Sobre los calzones, Firmino
en las esquinas y gritaba groserías en             ñé con él, dormí en la orilla del arroyo que      traía en la cintura, amarrada al vientre, una
créole. Clément Tamba vivió su infancia            desemboca en el río Carnot y apareció. Mis        pieza de cuero ancha con dos compartimien-
entre las lágrimas de la madre y los de-           fosas nasales estaban hinchadas de tanto olfa-    tos, ambos del tamaño del bolsillo de un sa-
sórdenes del padre, oyendo sus gritos en           tear. Vi el agua limpia y el oro brillaba en el   co, colgados, uno al lado del otro, con sola-
la vejez de la noche, temblando de miedo           fondo, cerca de las montañas. Hay tanto oro       pas sujetas con broches. Siguiendo un ritual
ante sus brutalidades. Hasta que un día el         en las grutas que lo juntamos con las manos.      cuidadoso y pausado, desabrochó las dos he-
padre desapareció.                                      Para despertar la curiosidad de Tamba,       billas, se quitó la extraña cinta y la puso enci-
     —¿Dónde está mi padre, Augustin               solapadamente, empezó a decir palabras am-        ma de la cama. Sacó de ahí dos frascos trans-
Ruppert, que ya no llega borracho en las           biguas que sugerían algo oculto y le pregun-      parentes, llenos de una arena amarilla. Tomó
madrugadas?                                        tó, como quien no quiere hacer más revela-        uno en cada mano y los puso contra la gran
     —Viajó a Francia, huyó, se fue tras una       ciones, mientras enrollaba con saliva su          luz que entraba por la ventana.
mujer. Dios le conceda morir en el mar —con-       cigarro de hoja:                                      —¿Sabes qué es esto?
testó la madre.                                         —¿Quieres ver?                                   —Déjame ver, Firmino. Dámelos. Quiero
     Possidônia Biarritz, todavía joven, ense-          —¿Ver qué, Firmino?                          tenerlos en mis manos —y avanzó.
guida se casó con un ex convicto de la prisión          —Como Santo Tomás, hasta no ver, no              —No, no puedes tocarlos, nada más mí-
del Maroni, René d’Orville, quien había lle-       creer.                                            ralos, velos —sacudió los frascos y concluyó
gado para cumplir una condena de veinte                 Clément Tamba sintió que algo definitivo     —¡Velos de nuevo, velos bien, que es como
años por haber matado a su mujer, Edith            estaba por sucederle. Volvió a recordar los       un misterio revelado!
Mourreau, bailarina de cancán. Un día, en el       sueños indescifrables que tenía con drago-            —Dámelos, déjame verlos de cerca —pi-
mercado Les Halles, en París, loco de celos, la    nes dorados, princesas encantadas, selvas         dió una vez más Tamba.
ahorcó con una cuerda hecha con una sábana         de montañas que brillaban, cosas de niño y de         —No, nada más míralos. Se ve pero no se
de encajes empapada en lavanda. Después se         aventurero.                                       toca.
entregó a la policía, jurando amor eterno a su          —No me tientes hablando de esas visio-           Clément miró, contempló los dos objetos
memoria.                                           nes —le pidió Tamba.                              con mayor atención y fijó la mirada en la luz
     Callado y triste, fue un buen compañero            Entonces, Firmino, despacio, en voz baja,    amarilla que fue creciendo, brillante como
para Possidônia y tuvo tres hijas con ella, Ma-    como si hablara de un escondrijo, miró hacia      una estrella, deslumbrante como el sol.
rie, Mazi y Marthe, quien murió pronto. Las        un lado y hacia el otro, se sumergió en un lar-       —¿Sabes qué es? —retomó Firmino de
dos mayores se fueron a Martinica y de ellas       go silencio y se abrió con él:                    pie, con los labios pegados al oído de Clé-
sólo quedó, algunos años después, la noticia            —Clément Tamba, tu suerte está en tus        ment Tamba, y deletreó cada sílaba: —La
de que Mazi estaba casada con un inglés            manos. No sé por qué decidí contarte estos        cou... leur.
plantador de caña, que vivía en Marigot.           enigmas. Vine a Cayena en busca de un com-            Clément Tamba detuvo la mirada entre
     Fue una noche en esos años de soledad y       pañero. Para arrancar el oro se necesita gente    las manos de Firmino. Ahí estaban los dos
decadencia cuando la cabeza de Clément             y recursos. Al oro no le gusta la soledad.        frascos, suspendidos. Aquellas palabras no
Tamba se trastornó al ver brillar una luz de            Firmino aumentó la seducción con una         entraban en sus oídos, se quedaron retum-
oro en el relato que le contó el brasileño Fir-    petición:                                         bando penetrantes, como si fueran a reven-
mino Amapá sobre descubrimientos en las                 —Confía en mí, déjame entrar en tu casa,     tarle los tímpanos. A Clément Tamba lo inva-
nacientes del río Calçoene, en la región del       sólo nosotros dos, encerrados en tu cuarto,       dió un calor intenso, lleno de sudores. Tenía
Contestado, territorio disputado por Brasil y      sin testigos, dame tu palabra de que no vas a     los ojos vidriosos de codicia.
Francia.                                           decirle a nadie lo que te voy a enseñar, y que        —¿Dónde encontraste ese oro?
     Clément no lo creyó, acostumbrado a tan-      nadie más ha visto.                                   —Ven conmigo —contestó Firmino— y
tos anuncios de hallazgos que jamás se con-             —Firmino —dijo Tamba, lleno de curiosi-      te enseño dónde corren los ríos de oro, dón-
firmaban y que aumentaban los desengaños           dad—, te doy mi palabra de honor, podemos         de las bateas no recogen menos de cien gra-
de aquellos tiempos.                               entrar. Quiero conocer tu secreto.                mos, las arenas son amarillas, hay oro por to-
     Firmino le dio pormenores de la ruta de las        Los dos pasaron por el cancel que estaba     das partes.
cascadas que habían de ser vencidas hasta          al final del mostrador, muy cerca de la pared,        Clément vio su destino. Estaba vencido.
las nacientes de los riachuelos que venían del     y ya dentro de la tienda, cruzaron el compar-     Eso habría de suceder algún día. En algún
monte Salomoganha, situado en una planicie         timiento de atrás, que daba a un corredor         momento de su vida iba a encontrar el cami-
aurífera, de donde bajaban arroyos de aguas        grande, y se dirigieron a la recámara.            no de la aventura.
doradas y de pepitas, derramando oro por                —Ya estamos aquí, Firmino.                       —¡Es la couleur! ¡Es la couleur! —dijo para
las vertientes del Calçoene, el Carnot, el Cu-          —Cierra la puerta con llave.                 sí, más bajo que la voz que acababa de per-
nani y el Caciporé. Habló de aventuras, de              Clément Tamba obedeció. Los dos se que-      der, y agregó:
viejos pioneros cateadores, de los filones es-     daron de pie, junto a la ventana, al lado de          —De verdad hay oro del lado del Contes-
condidos en la selva que ya estaban siendo         una cama deshecha, indicio de una casa sin        tado de Brasil. ¡Es un nuevo Approuague!
explotados. Le reveló que el secreto no era        mujer. Se miraron con un silencio indagador.
solamente suyo, sino de muchos gambusinos               —¿Y ahora, Firmino? Dime lo que tengas
y lavadores de oro de la región, y la noticia      que decirme.                                                         Traducción de Valquiria Wey



                                                                  LA GACETA
                                                                        16
La ingeniería poética
de João Cabral de Melo Neto
✸ Rodolfo Mata

            a noticia de la muerte de João Ca-


L           bral de Melo Neto (Recife, 9 de
            enero de 1920-Rio de Janeiro, 9
            de octubre de 1999) llegó hace casi
dos años a nuestro país acompañada de los
necesarios datos biográficos, en que se subra-
yó su importantísimo lugar en la literatura
brasileña, el carácter a la vez regional y cos-
mopolita de su obra y algunos otros rasgos
sobresalientes. Notables críticos brasileños,
como Augusto y Haroldo de Campos, João
Alexandre Barbosa, Luiz Costa Lima y Bene-
dito Nunes, entre otros, han realizado análi-
sis minuciosos de su poesía. Al escribir esta
pequeña nota me pareció inútil repetir los
primeros y desmedido intentar un diálogo
con los segundos. Me limito a trazar un bre-
vísimo mapa de su poesía —con todo lo per-
sonal que esto tiene— a partir de la profunda
impresión que me causó la primera lectura
que hice de ella —en la traducción y antolo-      evaporación, la densidad” de “veinte pala-          alcance poético: metafísica a partir de una fí-
gía de Ángel Crespo, Ingeniero de cuchillos—,     bras, siempre las mismas”, lo llevará a la má-      sica de las palabras, explosión oculta en la
la cual se enriqueció posteriormente con el       quina útil, machine à émouvoir, en el epígrafe      perturbación del silogismo. Bajo su mirada
acceso a su obra completa en portugués. Des-      de Le Corbusier.                                    penetrante relumbrarán, entre otros elemen-
pués de todo confío en que un mapa de esta             El paisaje de Psicologia da composição com a   tos, el huevo: “la reserva que un huevo ins-
naturaleza (metáfora de un paisaje) podrá de-     Fábula de Anfion e Antiode (1947) es el desierto.   pira / es de especie bastante rara: / es la que
jar en sus líneas —por contaminación cabrali-     Anfion, “entre los esqueletos del antiguo vo-       se siente ante un revólver / y no se siente
na— una invitación que lleve al lector a buscar   cabulario”, enfrenta al azar y lo vence. Cons-      ante una bala”; los cuchillos, metáforas de
las traducciones existentes o a iniciarse, con    truye Tebas con su flauta pero, al comparar         su propio mirar que dan nombre a dos de
este gran poeta, en la lectura del portugués.     resultado y proyecto, arroja el instrumento         sus libros, Uma faca só lâmina (1956) y A esco-
    Desde su primer libro, Pedra do sono          mágico, “caballo suelto, enloquecido”, a los        la das facas (1980); los ingenios azucareros de
(1942), Cabral establece una topografía de su     “peces sordomudos del mar”. Esta búsqueda           su natal Pernambuco, con sus cañaverales
quehacer poético, “donde alguien sopla / las      ascética continúa en “Psicologia da composi-        de acerados contornos; el agua que, circu-
palabras fuera del poema”, y afirma su carác-     ção”. El poeta ve marchitarse sobre el papel        lando entre las nubes y el mar de Recife, ha-
ter eminentemente visual: “Mis ojos tienen        las tibias y fluidas flores morales de la prisa     ce fluir el Capibaribe en O cão sem plumas
telescopios”. Estas dos constantes confluirán     (lirismo) y las húmedas flores del sueño (su-       (1950) y O rio (1953), a través del paisaje hu-
en O engenheiro (1943) para producir una ima-     rrealismo), declara vivir con “ciertas pala-        mano del campesino pobre —dramatizado
gen memorable: “A tinta y a lápiz / se escri-     bras, abejas domésticas”, condena los arrobos       en su poema narrativo Vida e morte severina
ben todos / los versos del mundo. // ¿Qué         de inspiración en favor de las formas que la        (1956)— y de meditaciones cartesianas y va-
monstruos existen / nadando en el pozo/ ne-       atención desenrolla lentamente, como un ovi-        lerianas en los cementerios del Nordeste; y
gro y fecundo? // ¿Qué otros se deslizan /        llo, para decretar finalmente la fría y mineral     Sevilla, el flamenco, las “bailaoras”, los to-
soltando el carbón / de sus huesos? // ¿Có-       naturaleza de la palabra escrita. “Antiode          ros, Quevedo y Berceo, en una vigorosa co-
mo el ser vivo/ que es un verso, / un orga-       (contra a poesia dita profunda)” concluye es-       nexión ibérica.
nismo // con sangre y soplo, / puede brotar       te ejercicio de poética en que “Flor es la pala-        En 1993 Cabral permaneció inconsciente
de gérmenes muertos?” El poeta ingeniero          bra flor”.                                          —por error médico y en supuesta recupera-
consumirá sus mañanas como un sol ante la              A partir de entonces, Cabral planea y          ción postoperatoria— bajo una luz fortísima
página en blanco, y sus noches intentando         construye sus poemas con gran sobriedad, “a         que le quemó las retinas. El poeta abandonó
salvar de la muerte a los monstruos germina-      palo seco”, como dice en Quaderna (1960). El        prácticamente la escritura y entró en una gran
dos en su tintero. Su lección de poesía, que      verso corto, de métrica y rima precisas, darán      depresión que lo acompañó hasta su muerte.
incluye lápiz, escuadra y números, proyecta       forma a esa imaginación visual y táctil, en co-     No obstante, los ojos de Cabral permanecen
un mundo justo, “que ningún velo cubre”, y        lisión permanente con el concepto, la abstrac-      con nosotros. Su memoria brillará cada vez
que sitúa la construcción en la naturaleza,       ción. Por ello, gran parte de la poesía de Cabral   que enfrentemos sus páginas, sus monstruos
“creciendo de sus fuerzas simples”. El poeta      es un ejercicio de definición, pseudodefini-        minerales desfilando en ellas, sus ecuaciones
confía en que conocer el “funcionamiento, la      ción, para ser más exacto, que le confiere su       visuales.



                                                                  LA GACETA
                                                                        17
Encuentros en el bosque
✸ Milton Hatoum




             Milton Hatoum es autor de las                —No importa la especie, lo que importa              El barquero atracó al lado de un barco
       novelas Relato de um certo oriente            es la mirada de este pez. Entonces supe que          abandonado, en cuyo costado podía leerse
(1989), por la que recibió el Premio Jabuti          el tralhoto, con sus ojos divididos, ve al mis-      Terpsícore, en letras pintadas de rojo. Lavedan
      1990, y Dois irmãos (2000), también            mo tiempo nuestro mundo y el otro, el acuá-          deletreó el nombre del barco, después saltó
 acreedora al mismo premio otorgado por              tico, el mundo sumergido.                            en el lodo y, sin mirar hacia atrás, caminó rum-
      la Câmara Brasileira do Livro, en su                —Es curioso —dije—. Ver el exterior ya          bo a la casa. Entendí que debía esperarlo en la
               edición 2001. Hatoum nació            no es tan fácil, imagínate ver los dos...            canoa.
         en Manaus en 1952 y es profesor                  —¿Por qué crees que estudio a los peces?            Hoy no sabría decir cuánto tiempo se
                  de la Universidad Federal          —me interrumpió, acariciando la placa de vi-         demoró en la casa, pero esperar en una ca-
                              de Amazonas.           drio. Los ojos de Lavedan se encontraron con         noa, bajo un sol abrasador, multiplica los mi-
                                                     los del tralhoto y permanecieron así, él y el        nutos, dilata el tiempo. El barquero me prestó
                                                     pez encantados por el magnetismo de tantos           un sombrero de paja; después silbé, cantu-
                                                     ojos dirigidos hacia dentro y hacia fuera. Es-       rreé, observé algunos detalles de la casa y del
                                                     to duró el tiempo que dura una larga mirada.         lugar; tal vez haya maldecido al suizo miste-
                                                     Después, Lavedan habló un poco más sobre             rioso, de quien sólo sabía el nombre y las cua-
                                                     esos teleósteos de mirada dividida y súbi-           lidades de científico famoso, contadas por él
             ra julio, auge de la creciente, y pa-   tamente enmudeció. No, Lavedan no era un             mismo. Meses después conocería algo del


E            ra llegar a la casa aislada por las
             aguas tuvimos que embarcarnos
             a la orilla del igarapé de Poço Fun-
do.1 El barquero nos miró con curiosidad y
advertí que los habitantes de los palafitos nos
                                                     parlanchín, sino una persona reticente, tal
                                                     como lo advertí un poco después. Parecía
                                                     inquieto y en algún momento exasperado.
                                                     Abrió la bolsa de donde sacó una tarjeta pos-
                                                     tal. Noté sus manos trémulas; en el rostro se-
                                                                                                          hombre trastornado que fue o que siempre
                                                                                                          será. Sin embargo, al regresar de la casa, La-
                                                                                                          vedan parecía sereno, reconfortado; murmu-
                                                                                                          ró algunas palabras de agradecimiento por
                                                                                                          haberlo conducido a la casa insular y me pi-
miraban con sorpresa, como si fuéramos tu-           rio le temblaban los labios.                         dió disculpas por haber ocupado parte de mi
ristas perdidos en un lugar de Manaus que                 —Por favor, acompáñame a esta casa              mañana. Dijo que en las primeras horas de la
podía ser todo menos una atracción turística.        —dijo, señalando la fotografía de la tarjeta         tarde viajaría a Rio, de donde volaría hacia
Sin embargo, el científico Daniel Lavedan,           postal.                                              Zurich. Prometió que me escribiría “de algún
antes de volver a Ginebra, insistió en que lo             El tono de la voz era casi una súplica; llegó   lugar en el otro hemisferio”.
acompañara hasta la casa aislada. ¡Ve tú a sa-       a ser patético cuando repitió el pedido en fran-         Esto aconteció en 1996; o, para ser preciso,
ber por qué el suizo estaba empecinado en            cés y en portugués, y sólo no lo hizo en ale-        el 16 de julio de 1996. No recuerdo lo que me
navegar por un igarapé rodeado de casuchas           mán porque lo eximí de más aspavientos.              sucedió hace una semana, pero si recuerdo
miserables! Pero Manaus, como toda ciudad                 El barquero remaba lentamente, siempre          esta fecha es porque el día 18 de julio los pe-
portuaria, es un nido de seres excéntricos, y        en medio del igarapé, con el propósito de evi-       riódicos de Manaus dieron la noticia de la
Lavedan era un poco más que eso: era medio           tar el hedor que venía de las letrinas: cubos        muerte del único habitante de la casa insular.
misterioso, refractario y se decía famoso. Nos       de madera diseminados por las orillas. A La-         El cuerpo, sin señales de violencia, había sido en-
encontramos en medio de una mañana solea-            vedan parecía molestarle poco el mal olor y          contrado en la tarde del día 17 de julio. La fo-
da, allá en el Bosque de la Ciencia, uno de los      no le interesaban en lo absoluto los niños que       tografía de la casa me condujo a la noticia de
raros rincones en que Manaus se concilia con         lo saludaban desde la orilla del igarapé. Aquel      la muerte. Consideré que todo esto había sido
la naturaleza. En el Bosque, los animales, los       hombre alto, pelón y muy delgado, de rostro          una coincidencia... hasta que, dos meses des-
peces y las plantas son familiares, y hay            rosado, medio torpe en la canoa, provocaba           pués, recibí una carta de Lavedan. Una carta
siempre un científico dispuesto a disertar so-       risas y tal vez chacoteos. A él tampoco le im-       dactilografiada, en francés, que había sido
bre mariposas nocturnas, orquídeas o la ar-          portaba eso; miraba la fotografía de la casa y       colocada en el correo de Londres. Las prime-
quitectura móvil de las termitas. El acuario         el horizonte acuático que se cerraba. Después        ras líneas hablan de sus estudios sobre peces
del Bosque lo atrae a uno como música de las         de la curva del igarapé, avistamos el tejado de      de agua dulce de la banda ecuatorial; de los
esferas, y los peces, aprisionados, se tocan y       la casa. En el rostro de Lavedan surgió algo         peces pasó a la pasión, y el resto de la carta (o
se rozan y serpentean en el agua cristalina,         como una sonrisa incompleta, tal vez una             sea, casi toda) se refiere a algo que tal vez elu-
tan diferente de su morada original: el fondo        reacción emotiva ante la casa que ahora crecía       cide nuestra visita a la casa insular.
de un lago o río de donde los sacaron para           con nitidez en la parte más elevada del islote.          Hace unos veinte años el joven Lavedan y
siempre.                                                  El extenso prado había sido cubierto por        Harriet —su esposa inglesa— hicieron un
    Yo estaba frente al acuario, la mirada fija      la creciente, charcos de lodo manchaban el           viaje a Amazonia. Sería una aventura, o una
en un pez a flor de agua, cuando una voz cer-        jardín, pero los açaizeiros2 y los bancos de ma-     luna de miel llena de aventuras. Llegaron a Be-
ca de mí murmuró:                                    dera encalados cerca de la terraza no le quita-      lém en avión, se embarcaron en el Caapara y
    —Es el tralhoto, tal vez de la especie...        ban el encanto al lugar. La copa de un inmen-        conocieron decenas de poblaciones en los
    Hizo una pausa, tocó el vidrio del acuario       so castaño cubría un pedazo del cielo y daba         márgenes del Medio Amazonas. Quince días
y agregó:                                            amplitud.                                            después, desembarcaron en Manaus. Estaban



                                                                     LA GACETA
                                                                            18
                                                                                                       sa insular. Desde entonces, la casa cercada de
    • EDGARD CARONE                                                                                    açaizeiros permanece cerrada.
      Historiador                                                                                          La carta de Lavedan es, para mí, tan mis-
                                                                                                       teriosa como la identidad del extranjero. La
    A partir de 1942-1943, el mercado brasileño comenzó a ser invadido por obras                       carta, nuestro encuentro, la visita a la casa
    de dos editoriales mexicanas: Ediciones Frente Cultural y Fondo de Cultura                         insular...
    Económica. La primera estaba orientada hacia obras de izquierda, de carácter                           A veces, de golpe y contra mi voluntad,
    estalinista, como Shirokov, Leontiev, A. Pinkevitch, además de Lenin, Plejanov,                    me vienen a la mente imágenes de aquel en-
    Engels, Marx, Kautski, etc. La otra traía en su equipaje algunos trabajos mar-                     cuentro: el rostro sudado y rojo de Lavedan,
    xistas, pero su impacto se dio principalmente con la publicación de obras histó-                   magnetizado por la mirada del tralhoto, su ex-
    ricas, sociológicas y económicas, inéditas entre nosotros, y que representan un                    presión de cuasi-felicidad al avistar la casa
    momento cumbre de la cultura occidental. [...] Cabe subrayar que las publica-                      después de la curva del igarapé, la pesada bol-
    ciones del FCE en todas las áreas de interés se caracterizan por la selección ri-                  sa en el hombro izquierdo, el salto impetuoso
    gurosa de los títulos, como es el caso de Marx, con El capital, volúmenes I, II y                  en el lodo y los pasos decididos en dirección
    III, la obra de Manheim, con Ideología y utopía; de Dilthey, con sus siete volú-                   a la casa, las manos cerradas, el cuerpo alto y
    menes; además de los 30 o 40 volúmenes de la colección Tierra Firme, que di-                       delgado irrumpiendo en la terraza, sin mirar
    fundieron las obras inéditas de autores latinoamericanos.                                          hacia atrás...


                                                                                                       NOTAS

hartos de ver tanta agua y selva, hartos de la     escena causó risas: nadie se imaginaba que          1. Igarapé. Designación dada a los riachuelos
soledad de los villorrios y del abandono de        aquel tipo, duro como un tronco de angelim-         que recorren áreas selváticas de Amazonia.
los ribereños, pero sedientos de las fiestas,      pedra, fuera capaz de dar dos pasos de vals,        Son pequeños cursos de agua, de pocos me-
alucinaciones y locuras que una ciudad como        mucho menos de una cumbia. Para sorpresa            tros de anchura que drenan espacios foresta-
Manaus tiene de sobra. No fue difícil para la      de los noctívagos, bailó tan bien que la or-        les en planicies y tierras firmes de Amazonia.
pareja avenirse con un grupo de hedonistas         questa tocó sólo para él. Para él y también pa-     En tupí-guaraní, la palabra igarapé designa
manauaras; además del rock, bailaban al rit-       ra Harriet, que se dejó llevar por el derviche      caminos líquidos en el interior de la selva y
mo de la música caribeña y del xaxado, y cada      arrollador. Bailaron toda la noche y cuando         significa “camino de canoa” (igara: canoa; apé:
uno sentía el ardor del placer en la nariz y en    los metales se acallaron, Lavedan compren-          camino). Llegan a constituir una verdadera
la mente. Terminaban las farras del Cheick y       dió que todo había terminado. Es decir, casi        red de “caminos vecinales”. (N. de los T.)
del Barés en el Mercado Municipal, donde           todo, porque el recuerdo de Harriet perduró.            2. Açaí. Palmera de cuyos frutos se hace una
comían jaraquí frito y tomaban atole de pláta-     Los tres años de noviazgo y los dos meses de        especie de pasta y un refresco. (N. de los T.)
no y se zambullían en el Río Negro a fin de        vida amazónica se transformaron en el re-               3. Lança-perfume. Cloruro de etilo (o éter)
aplacar la cruda de la borrachera. Pasaron un      cuerdo atroz de una sola noche en el Shangrilá.     perfumado que se mantiene bajo presión en re-
mes inmersos en esa magia nocturna y Ginebra       Lavedan tuvo pesadillas con la pareja de bai-       cipientes cilíndricos de metal o vidrio y es lan-
ya era una recuerdo medio apagado, irrecon-        larines y, a veces, la figura garbosa y ahora       zado durante la fiesta de carnaval. (N. de los T.)
ciliable con la euforia del presente. Harriet y    antipática, detestable, del hombre acercándo-
Daniel llegaron a ofrecer sus habilidades de       se a la mesa lo desviaba de sus investigacio-
jóvenes políglotas a las empresas alemanas y       nes sobre los peces. En los viajes que hizo a
francesas que levantaban almacenes en la zo-       África y a Asia la escena del baile lo atormen-                         Traducción de Regina Crespo
na industrial. En algún momento pensaron           taba, incluso durante el día, como una suce-                                         y Rodolfo Mata
vivir en Manaus, pero esta conjetura fue inte-     sión de pesadillas en plena vigilia.
rrumpida bruscamente en la madrugada de                 El tiempo borra ciertos recuerdos y puede
un día que él señaló con precisión en la carta:    mitigar el odio, los celos, tal vez la esperanza.
8 de marzo de 1978.                                Lavedan estaba de acuerdo. Pero en Ginebra
    Dos días después, Daniel Lavedan volvió        (durante el invierno de 1980), recibió la prime-
solo a Europa.                                     ra noticia de Harriet: una tarjeta postal con la
    Cuenta que abandonó Manaus y a la es-          imagen de la casa insular; al reverso, estas pa-
posa por causa de un bailarín. Estaban en          labras en inglés: “El Shangrilá cerró, pero bai-
una fiesta en el Shangrilá con un grupo de         lamos en esta pequeña isla, nuestra morada”.
noctívagos intrépidos; bailaban cumbia y xa-            Cada dos años, él recibía esa extraña noti-
xado en una atmósfera impregnada de alco-          cia, hasta que en enero de 1996 abrió un sobre
hol, sudor y lanza-perfume.3 El salón azula-       y encontró una tarjeta postal sin palabras. La-
do del Shangrilá —una maravilla, subrayó           vedan interpretó ese silencio como una au-
Lavedan en la carta— los envolvía, y cambiaban     sencia, una muerte. “El resto de esta historia
de pareja cada pieza musical, y bebían a boca de   ya la conoces”, escribió al final de la carta.
botella el mejor whisky y se retorcían de risa          Platiqué con algunos biólogos del Institu-
y de hablar a gritos, aturdidos por el brillo      to de Investigaciones de Amazonia; un ictió-
extático de los metales. En el clímax de esta      logo me confirmó la relevancia de los estu-
euforia, un hombre aparentemente serio, de         dios de Lavedan. Siete peces de la banda
aire garboso y seguro de sí mismo cruzó el         ecuatorial llevan su nombre, pero nunca es-
salón con pasos meticulosos, se acercó a la        tuvo en Amazonia, nunca publicó nada sobre
mesa de los noctívagos y, con un gesto reve-       la ictiología de la región. Tampoco encontra-
rente, le pidió a Harriet que bailara con él. La   ron vestigios de homicidio en el caso de la ca-



                                                                   LA GACETA
                                                                         19
El secreto de Jorge Amado
✸ José Antonio Lugo




                                     Para Lorena        Quien no anuncia su propia mercadería             del academicismo. En ese contexto llegaron
                                                        habiendo anunciado la de los demás es             la primera Guerra Mundial y la Revolución
            orge Amado ha muerto y con él se            tonto. Así es que termino este intervalo          rusa. Más adelante, la Semana de Arte Mo-


J           extinguió una voz que le dio rostro
            e identidad al pueblo brasileño.
            Fue notable la identificación entre
su mundo literario y la realidad cotidiana de
los hombres y mujeres brasileños “cansados
                                                        dedicado a avisos comerciales proponién-
                                                        doles los libros de un escritor residente en
                                                        Rio Vermelho, conocido por el nombre de
                                                        Jorge Amado, por casualidad el mío, cau-
                                                        daloso novelista. Escribe sobre la zona del
                                                                                                          derno de 1922 fue decisiva para la conforma-
                                                                                                          ción de una nueva literatura brasileña y para
                                                                                                          conectar a los jóvenes artistas con los movi-
                                                                                                          mientos vanguardistas europeos. Fueron
                                                                                                          años decisivos. Había comenzado la indus-
de guerra”, como Tereza Batista, pero poseí-            cacao, la violenta saga de la conquista de        trialización de São Paulo. La fundación del
dos por una vitalidad inmune al desánimo.               la tierra, las plantaciones y la vida de los      Partido Comunista Brasileño en 1922 exaltó el
Sin embargo, Amado no hizo la autopsia del              coroneles y los trabajadores, del pueblo          radicalismo de los jóvenes escritores, que
sistema político brasileño, como Rubem Fon-             de Ilhéus e Itabuna: escribe sobre el agres-      querían hacer una literatura nacionalista, cer-
seca; no alcanzó la profundidad psicológica             te sertón de las sequías, la miseria, los         ca del pueblo y lejos de la gramática, una lite-
de Dostoievski, ni la obsesión por le mot juste         beatos y cangaçeiros; escribe sobre todo          ratura que no fuera, como antes, “literatura
de Flaubert; tampoco fue un escritor vanguar-           de la ciudad de Bahía y sus aconteceres.          portuguesa escrita en Brasil”. Amado comen-
dista, preocupado por la experimentación for-           Cuenta lo que sabe por haberlo vivido, el         zó a trabajar como periodista, en un presti-
mal, como Oswald y Mario de Andrade. Fue                héroe de sus libros es el pueblo y propone        giado periódico local, cubriendo los proble-
comunista militante y lo reflejó, con bastante          el futuro como meta a alcanzar.                   mas del café. De ese entorno surgieron sus
mala fortuna, en novelas panfletarias como                   Vive modestamente con su familia de          primeras novelas.
Los subterráneos de la libertad. Después, se vol-       los derechos autorales, rodeado de ami-               También se alimentó del mundo mágico
vió complaciente, poseedor de una fórmula               gos, su riqueza, la única pero grande.            de los ritos afrobrasileños. En los años veinte
exitosa y a ratos monocorde. Simplificó los ri-         Ayúdelo a mantener a su familia más dos           y treinta éstos fueron prohibidos y objeto de
tos afrobrasileños, convirtiéndolos en exotis-          perros, dos patos, un pájaro-sofré y algu-        una brutal represión, de la que Amado fue
mo para exportación; describió a sus lectores           nos pequeños monos ávidos de comer ba-            testigo, por considerarlos supersticiones.
un mundo maniqueo, donde de un lado se                  nanas, comprándole las novelas, expues-           Muchos años después, siendo senador por el
encontraban los dueños de las haciendas y del           tas en cualquier librería de la ciudad. En        Partido Comunista, participó en la redacción
otro las prostitutas y los capitanes de arena;          opinión de algunos entendidos, tales no-          de la Constitución de 1946, que garantizó en
de un lado los Vadinhos, seductores e irresis-          velas brindan al forastero, tanto nacional        Brasil la libertad de culto. Desde entonces fue
tibles, y del otro los Teodoros, aburridos y or-        como extranjero, la posibilidad de enten-         obá, palabra joruba que, en su sentido primi-
denados. Creó personajes con la rapidez y los           der mejor nuestro misterio, la condición          tivo, lo convertía en uno de los doce minis-
grandes trazos de un Balzac, sin temor de caer          bahiana del humanismo (Guía de calles y           tros del culto de Xangó.
en la caricatura o en el estereotipo y fue prolí-       misterios).                                           El país del carnaval (1930), Cacao (1933), Su-
fico hasta volverse repetitivo. Las mujeres de                                                            dor (1934), Jubiabá (1934), Mar Muerto (1936) y
sus novelas, Tieta, Doña Flor, Tereza, Gabrie-           ¿Qué hay detrás de este retrato? Acerqué-        Capitanes de arena (1937) forman parte de este
la, aun con diferencias, comparten una sen-          monos un poco a las fuentes de su obra a tra-        primer ciclo de novelas, que podríamos lla-
sualidad gozosa que las hace parecer una sola        vés de una breve semblanza. Amado fue hijo           mar como “proletarias”. Quizá las mejores
mujer. Fue un naturalista, a lo Zola, en pleno       de un cultivador de tierras de cacao. De niño        son Cacao y Sudor, que describen el ambien-
siglo XX, que simplificó la política para decir-     y adolescente fue testigo en las plantaciones        te y el aroma del cacao y, por supuesto, Ca-
nos, como Panait Istrati en su primera época y       de los conflictos por la posesión de la tierra, de   pitanes de arena, que es una especie de Corazón
como tantos escritores de izquierda de la pri-       la dura afirmación del poder, de la lucha de los     —el libro de Edmundo de Amicis sobre la so-
mera mitad del siglo XX, que la pobreza en sí        trabajadores por sobrevivir. Su padre lo man-        lidaridad de un grupo de niños en una escue-
es una forma de nobleza y de sabiduría. Pero         dó a estudiar y le dio algún dinero. Prefirió        la— pero en un mundo donde la escuela es la
a pesar de todas estas carencias, que la crítica     con ese dinero dedicarse a viajar. Cuando se         playa y la cama la arena, porque son niños
y la academia hicieron notar a lo largo de toda      acabó, se dio cuenta, en sus propias palabras,       que no tienen familia ni hogar, y los mayores
su carrera, fue el escritor brasileño más leído      que no lo necesitaba, porque nunca faltó             roban para dar de comer a los más pequeños.
del siglo y a su entierro asistieron ricos y po-     quien le invitara una comida o le ofreciera          Novela romántica e idealista, sí, pero de una
bres, socialistas y derechistas, y su muerte         hospedaje. Fue su primer contacto a fondo            fuerza subversiva que la convirtió en libro
conmovió a todos los que hemos pasado ho-            con todas las capas de la sociedad. Así pasa-        prohibido por la dictadura brasileña durante
ras disfrutando el mundo que creó para noso-         ron meses, hasta que se instaló en Salvador          muchos años.
tros. ¿Cuál era el secreto de Jorge Amado?           de Bahía, donde formó, junto a otros estu-               Los cambios políticos lo llevaron al exilio.
    En su libro Bahía, guía de calles y misterios,   diantes, el grupo literario conocido como la         En 1948 se inició una gran persecución contra
un retrato de su amada ciudad, Bahía de To-          Academia dos Rebeldes, grupo decidido a escri-       los comunistas y Amado inició una larga
dos los Santos, el escritor se define a sí mismo     bir una literatura comprometida con la reali-        temporada en Europa. Vivió primero en Pa-
del siguiente modo:                                  dad brasileña pero distante de las telarañas         rís y luego en Checoslovaquia. En ese tiempo



                                                                     LA GACETA
                                                                            20
conoció a Paul Eluard, a Pablo Neruda, a Ni-
colás Guillén, a Anna Seghers, a Ilya Ehren-
burg. Viajó mucho por los países socialistas y
en 1954 publicó Los subterráneos de la libertad,   Canción
novela en tres tomos, estalinista, quizá la úni-
ca de sus novelas verdaderamente panfleta-
ria y aburrida.                                    ✸¤Cecília Meireles
    A finales de la década de los años cin-
cuenta regresó a Brasil, y en Petrópolis termi-
nó Gabriela, clavo y canela, que fue un rompi-     ✸¤Traducción de Lourdes Hernández y Romeo Tello
miento con ese esfuerzo deliberado por darle
un sesgo partidista a la literatura. La novela
fue criticada por algunos de sus compañeros
comunistas, pero representó una liberación
para el autor, y el inicio de su éxito mundial.
Después vendrían La muerte de Quincas Berro           Puse mi sueño en un navío
d’Agua y Los viejos marineros, novelas llenas de      y el navío encima del mar;
humor, libres ya de la pedagogía de izquier-          —después, abrí el mar con las manos,
da. Amado ya estaba listo para escribir sus
grandes novelas marcadas por sus personajes
                                                      para el sueño naufragar.
femeninos como Doña Flor y sus dos maridos,           Mis manos aún están mojadas
Tereza Batista, cansada de guerra y Tieta de          del azul de las olas entreabiertas,
Agreste, a la que llamó su “novela ecológica”.        y el color que escurre de mis dedos
    Así se formó este hombre singular, capaz
                                                      colorea las arenas desiertas.
de crear cientos de personajes en cada nove-
la, como en Tocaia grande, que narra la crea-         El viento está llegando de lejos,
ción de un pueblo, a partir de su fundación,          la noche se curva de frío;
producto de una emboscada.                            debajo del agua va muriendo
    Quizá podamos ya intentar responder a
                                                      mi sueño, dentro de un navío...
la pregunta que formulé al inicio de este en-
sayo. El secreto de Jorge Amado fue su capa-          Lloraré lo que sea preciso,
cidad para conectarse con la realidad y mos-          para hacer que el mar crezca,
trar las imágenes que recibía casi sin que se         y mi navío llegue al fondo
notara su intermediación como escritor. Su            y mi sueño desaparezca.
origen social, su incursión en un grupo de jó-
venes intelectuales radicales, nacionalistas y
                                                      Después, todo estará perfecto;
cercanos al pueblo, su devoción por los ritos         playa lisa, aguas ordenadas,
afrobrasileños, su lucha contra las injusticias       mis ojos secos como piedras
sociales —que primero tomó la forma de su             y mis dos manos quebradas.
adhesión acrítica al comunismo y luego la de
su compromiso en contra de la injusticia—,
en suma, su cercanía con el pueblo brasileño
y en particular con los habitantes de Bahía, le
permitieron ser, efectivamente, una voz, una
voz representativa y, como tal, querida y res-
petada.
    Nunca ganó el premio Nobel porque apa-




                                                                    ✻
reció en el horizonte de la lengua portuguesa
José Saramago. Pero Jorge Amado sin duda
pasará a la historia literaria del mundo y de
su país junto con escritores brasileños como
Machado de Assis y José de Alençar, que an-
tes que él supieron, al tiempo que se expresa-
ban individualmente, ser transmisores de
una sensibilidad y, a la postre, guardianes y
representantes del sentir de su pueblo en una
época determinada. Ése será su legado, por-
que para miles de sus lectores en todo el
mundo, Brasil, aunque hayamos tenido la
fortuna de recorrer sus ciudades y sus puer-
tos, se construye en el imaginario a través del
amor a la vida, la sensualidad y la sensibili-
dad social de las novelas y los personajes del
querido y entrañable obá Jorge Amado, prote-
gido de Xangó y de Jemayá.



                                                        LA GACETA
                                                            21
João Guimarães Rosa y la literatura
como un milagro
✸ José María Espinasa

       De João Guimarães Rosa el FCE ha           adeptos los escritores la sustituye por otra: la    es más perfecto, y sin hacerse sombra unos a
 publicado recientemente Campo general            mejor novela del realismo mágico. Tomo los          otros. Casi milagrosamente la monotonía
   y otros relatos, dentro de su colección        dos juicios no por exageraciones sino por lo        que una prosa así puede producir en el lector
     Tierra Firme. El siguiente texto es un       que son: notables verdades. Obra desmesura-         desaparece en la inteligencia —mejor sabi-
        comentario sobre dicho volumen.           da, también es desmesurada su calidad. Pero         duría— de la misma anécdota. Es justamen-
                                                  lo curioso es que Guimarães Rosa no es sólo         te la realidad de un país textual la que se co-
                                                  autor de esa gran novela —a la que yo situa-        rresponde con el imaginario de un lugar real
                                                  ría como una de las más importantes en cual-        —las grandes sabanas brasileñas— en un
                                                  quier idioma—, también escribió relatos —en         equilibrio en el cual el resultado trasciende
                                                  términos genéricos, nouvelles o novelas cor-        cualquier opinión sobre la coyuntura o el
                                                  tas— que no desmerecen a su obra cumbre,            contexto, y que se desprende de cualquier
             s frecuente, casi un lugar común,    de las que en español se sabe poco.                 juicio con anhelo historicista.


E            que cuando se citan las principa-
             les novelas de la literatura lati-
             noamericana del siglo XX, ese que
apenas abandonamos y con el que todavía no
sabemos qué hacer, ocupe un lugar prepon-
                                                       Por eso el libro Campo general y otros rela-
                                                  tos, selección de textos prologada por Valqui-
                                                  ria Wey (y notablemente traducidos por ella
                                                  misma, Antelma Cisneros y María Auxilio
                                                  Salado), es una gran noticia para el lector que
                                                                                                           Personajes llenos de riqueza psicológica
                                                                                                      que se materializan a través de la riqueza lé-
                                                                                                      xica, lo que sucede en los relatos es ante todo
                                                                                                      una aventura de la vida, de la creación de
                                                                                                      sentido en el comportamiento humano. Es
derante Gran sertón: veredas, la suma del autor   se le mida a esta literatura. Y es que lo que es-   notable cómo un lenguaje tan trabajado en la
brasileño João Guimarães Rosa. Sin embargo,       cribe Guimarães es asombroso, su tono se si-        escritura consigue hacerse oír como fruto de
es probable que este prestigio indudable sea      túa siempre en un nivel extraordinario y pare-      la oralidad documental, que desde luego no
poco correspondido por el amplio número de        ciera eliminar las convenciones tradicionales       es pero a través de la cual hace escuchar vo-
lectores que merece. Para ello colaboran va-      de originalidad y estilo con las que se juzgan      ces más profundas. Algunos críticos señalan
rios elementos: uno de éstos es que se trata de   las obras recientes. No se podría hablar de         la riqueza léxica del escritor, otros la anecdó-
una novela difícil, de estilo denso y barroco;    ambición sino, justamente, de tono: el escri-       tica; otros más la arquitectura, a la vez ceñida
un segundo —lamentablemente, a tomar en           tor afina su instrumento, la escritura, en un       y relajada, de los relatos, pero todo ello se su-
cuenta en estos días de literatura encapsula-     ámbito que elimina la noción del tiempo, pa-        ma en algo difícil de definir y con caracterís-
da— es su extensión; pero sobre todo un ter-      recieran las novelas escritas por la tierra mis-    ticas casi milagrosas.
cero (barrera prácticamente infranqueable         ma, por el paisaje y por quienes lo habitan;             ¿De qué viene este carácter? De la idea que
para quien no lea portugués): la desaparición     mezcla a la vez de extremo simbolismo y rea-        el autor tiene del oficio de narrador. Prolonga
de dicho libro de la oferta viva de las libre-    lismo al pie de la letra, leyenda y fotografía,     la famosa aseveración de Conolly —trabajar
rías, incluidas las de viejo.                     universo de hechos y plena imaginación.             para escribir una obra maestra— poniendo
    Gran sertón: veredas apareció hace ya algu-        El libro recoge cuentos largos de los li-      en práctica la exigencia en cada una de las co-
nas décadas en una edición de la entonces to-     bros Sagarana, Manuelzao y Miguelín y Noches        sas que escribe. Muchas veces se piensa que
davía muy prestigiosa Seix Barral, con una        del sertón, que compiten entre sí para ver cuál     de un autor hay que leer su obra mayor, pero
extraordinaria traducción de Ángel Crespo,
quien realizó un trabajo encomiable tanto por
la dificultad del texto mismo como por su vo-         • FRANCISCO IGLESIAS
luntad de trasladar la prosa llena de retruéca-         Historiador
nos de la novela a la sintaxis española. La
edición se agotó pronto; sin embargo, no fue          La editorial Fondo de Cultura Económica de México debe haber sido la que
reeditada —razones de la mercadotecnia— y             más influencia tuvo en el mundo universitario brasileño. Dedicada a un amplio
ya no se encuentra en catálogo. Cuando se             abanico de intereses, que abarca sobre todo las diversas ciencias sociales,
leen las declaraciones de lectores privilegia-        también incursionó en el ensayo literario. En historia, presentó obras funda-
dos señalando su calidad el lector común no           mentales sobre América, área paradójicamente poco cultivada en Brasil y con
puede corroborar ese juicio, incluso si está          un número reducido de ediciones hasta el surgimiento de las admirables siglas
dispuesto a enfrentarse a las quinientas pági-        FCE. [...] La casa abrió al lector brasileño el dilatado universo de las ciencias so-
nas de cerrada tipografía.                            ciales, no sólo de autores españoles, sino también de franceses e ingleses que
    Entre estos juicios se recuerda siempre,          ya eran objeto de cierto cultivo, además de los alemanes, casi inaccesibles por
por venir de quien viene, el de Juan Rulfo,           causa de la lengua. Como dijo el sociólogo patricio Gilberto Freyre, con senti-
que la señala como la novela más importante           do del humor, el FCE hizo el papel de revelador de lo mejor "en confortables tra-
del siglo XX latinoamericano. Esta asevera-           ducciones españolas".
ción fue recordada recientemente por Gui-
llermo Cabrera Infante, y si bien la enmarca
dentro de las exageraciones a las que son



                                                                  LA GACETA
                                                                        22
—como en este caso— lo mayor se refiere so-
bre todo al tamaño, ya que la calidad es ex-
traordinaria en cada uno de los textos y se
                                                     Vuelta a Brasil en Reyes
vuelve una verdadera oportunidad para el
lector, ese lector que estaba ayuno de textos a      ✸ Adolfo Castañón
su alcance de Guimarães Rosa.
    El volumen también incluye cuentos cor-
tos de los libros Primeras historias, Tutaméia y
Estas historias. Lo que se podía pensar que es
una cualidad del relato largo, su musculatura
narrativa, vive también en la distancia corta,
y algunos de estos cuentos estarían sin pro-                      os mexicanos y los brasileños te-      (p. 166), como “Pasión y muerte de Doña En-
blema en la antología de lo mejor en este gé-
nero, entre ellos, el titulado “La tercera orilla
del río”, hermosa metáfora de la soledad y en
cierta medida alternativa para ese estar siem-
pre en la otra orilla. El lector no debe dejar
                                                     L            nemos algo en común: nos cuesta
                                                                  trabajo interesarnos en algo que
                                                                  no sean nuestros respectivos, in-
                                                     mensos, países-continentes. Esta dificultad se
                                                     hace más aguda en épocas de transformación
                                                                                                         graçadinha” o “El samurai”, las viñetas o cró-
                                                                                                         nicas de Historia natural das Laranjeiras, los
                                                                                                         memorables once Romances del Río de Enero
                                                                                                         (impresos por A. M. Stols en Mastricht, Ho-
                                                                                                         landa), una treintena de poemas con asunto
pasar esta oportunidad para conocer o reco-          como las que vivimos (en el pasado inmedia-         explícitamente brasileño; en Memorias de coci-
nocer a un autor de primera línea en un li-          to y el actual presente). La tarea de tejer los     na y bodega algunas páginas sobre la gastro-
bro que nos da una amplia muestra del que-           cabos sueltos de la comunidad cultural ibe-         nomía de Brasil; los ensayos de Introducción al
hacer del escritor brasileño más importante          roamericana que le tocó en suerte ejercer en        estudio económico del Brasil, para no hablar de
del siglo.                                           Brasil a Alfonso Reyes entre 1931 y 1938, re-       los ensayos como “Homilía de la cultura” o
    Lo sorprendente es que ese estilo tan            sulta históricamente significativa y cultural y     “Atenea política”, dictados como conferen-
marcado se vuelve un sustrato o un soporte           literariamente memorable. Por eso el libro de       cias en Brasil y donde la red problemática de
narrativo para temas muy distintos: el amor,         Fred P. Ellison Alfonso Reyes y el Brasil. Un me-   la educación, la política y el papel del escritor
los celos, la infancia, la pobreza, la leyenda, el   xicano entre cariocas1 resulta doblemente bien-     en América alcanza, en buena parte, realida-
mundo de los arrieros, el paisaje, la soledad,       venido: en primer lugar, desde luego, como          des y asuntos brasileños.
la muerte. Esta diversidad lo acerca aún más         un capítulo faltante en la biografía errante de         Además de estas huellas del Brasil en la
a ese tono mítico —trágico habría que decir—         Alfonso Reyes cuyas relaciones con Francia,         vida escrita de Alfonso Reyes, el libro de Elli-
al que toda literatura aspira, en especial la        España y Argentina —los otros países donde          son sigue con puntual y comedida memoria
narrativa. En Guimarães la realidad brasileña        vivió fuera de México— ya han sido docu-            la amistad de Reyes con diversas personali-
adquiere una entidad estética irrenunciable.         mentados (Patout: Alfonso Reyes et la France;       dades brasileñas de la época, desde el presi-
En él aprendemos que la tragedia no es el he-        B.B. Aponte: Alfonso Reyes and Spain; H. Pe-        dente Getulio Vargas, el escritor y dirigente
cho en sí sino su inminencia, su aproxima-           rea: España en la obra de Alfonso Reyes); en se-    católico Tristâo de Athayde (seudónimo de
ción, su estar a punto de llegar, es decir, esa      gundo lugar, como uno de los eslabones o            Alceu Amoroso Lima), el periodista y mili-
velocidad que es demora.                             cuentas más brillantes que ha tenido la cade-       tante Carlos Lacerda, hasta los poetas Ma-
    Uno de los datos importantes en la bio-          na de la comunicación entre Brasil y México         nuel Bandeira, Cecília Meireles, el poeta y di-
grafía de Guimarães es su trabajo como mé-           —una cadena, por cierto, cada vez más y me-         plomático Roland de Carvalho o los pintores
dico en los sertones brasileños. Lo es en el         jor eslabonada— como podrían ilustrar, del          Cándido Portinati y Cícero Días. Ellison nos
sentido más inmediato del conocimiento que           lado mexicano reciente, las investigaciones         recuerda que “En la memoria de Amoroso
trabó con anécdotas y voces, con modismos y          de Luis Weckman sobre La herencia medieval          Lima, Reyes fue un ‘embaixador paradoxal’
particularidades lingüísticas (los traductores       del Brasil,2 las traducciones y antologías que      que podía representar al ‘odioso Calles, per-
se sienten obligados a poner al final un glosa-      han realizado Alberto Paredes de El moder-          seguidor de cristeros’ y al no menos triste-
rio que considero innecesario), pero tal vez lo      nismo brasileño;3 José Javier Villarreal de la      mente célebre Ortiz Rubio” (p. 147). Esta
sea en un sentido más profundo al conocer la         Poesía de Manuel Bandeira, o bien los premios       “condición paradójica” es clave para com-
miseria humana desde su lado más literal-            concedidos por entidades mexicanas a figu-          prender los logros de Alfonso Reyes como
mente visceral y no poder trivializarla en me-       ras axiales de las letras brasileñas contempo-      mediador durante la revolución brasileña de
lodrama o en discurso ideológico.                    ráneas como lo pueden ser Nélida Piñon              1930: “El hecho de que ambos lados de la con-
    El autor, aparentemente tan protagónico          (Premio Juan Rulfo 1996) o Haroldo de Cam-          tienda política buscaran refugio bajo el ala de
en su prosa, acaba por entregarse a esa voz en       pos (Premio Octavio Paz 1999). El libro de          la Embajada es memorable, pues subrayan su
la que habla no él sino la tragedia misma. Su        Ellison coincide además con una ya no tan re-       éxito no sólo como diplomático sino también
tono aspira a lo sagrado, pero una “sacrali-         ciente salida de Alfonso Reyes del purgatorio       como hombre honrado, hombre de confian-
dad escéptica”, paradoja si las hay, que es          crítico que coincide con la conclusión de la        za, tanto para la primera dama que temblaba
justamente la que le otorga esa extraña condi-       edición de sus obras completas que alcanza-         por la seguridad de sus hijos como para los
ción de fin del mundo: no libro primero (co-         ron en 1993 los XXVI tomos, la publicación de       miembros de la oposición, es decir de la iz-
mo acostumbran los libros sagrados) sino li-         sus informes y documentos diplomáticos              quierda, incluso los de la Folha Acadêmica que
bro último (por lo tanto sin renunciar a esa         (Misión diplomática, Fondo de Cultura Econó-        al estallar la revolución también tenían moti-
intensidad del mito). Sin embargo, más allá          mica, México, 2001) y la disponibilidad de          vos para sentirse amedrentados” (p. 55). Co-
del estilo, el autor se conserva presente en al-     buena parte de su vasta correspondencia.            mo lector asiduo de Montaigne, no era difícil
go muy elemental: el gozo de la escritura.               Alfonso Reyes trabó con Brasil una rela-        que Alfonso Reyes fuese un artista de la me-
Guimarães cincela sus párrafos y perfecciona         ción singular. Escribió numerosas páginas           diación y la convivencia. Así lo reconocerá
la arquitectura de los relatos con un afán de        sobre este país —“más de cincuenta ensayos          otro amigo, el francófilo Ruy Ribeiro Couto,
perfección que viene del gozo, ese mismo             que tratan central o tangencialmente del Bra-       quien al acusar recibo de Monterrey —la re-
que se contagia a sus lectores, porque leerlo        sil” (p. 207), por lo menos “ocho cuentos bra-      vista personal de Alfonso Reyes— hace un
es una fiesta.                                       sileños (que) son en cierta manera eróticos”        elogio de su americanismo —acuña una fór-



                                                                     LA GACETA
                                                                           23
                                                   iberoamericana, o como se quiera clasificarla,         El sol tan claro allá afuera,
                                                   existe, se caracteriza por cierto número de            ¡Y en mi alma —anocheciendo!
                                                   gestos y posibilidades sentimentales peculia-          Los caballitos corriendo,
                                                   res del hombre iberoamericano” (p. 89).                Y nosotros, caballotes, comiendo…
                                                       La mediación practicada por el “hombre             Alfonso Reyes partiendo,
                                                   cordial” sólo podía estar imantada por la              Y tanta gente quedando…
                                                   simpatía y la amistad; sólo podía ser amoro-
                                                   sa y enamorada, personal, intermitente, no             Los caballitos corriendo,
                                                   programática. De ahí que tenga cierta razón            Y nosotros, caballotes, comiendo…
                                                   parcial —pero sólo parcial— el poeta Harol-            Italia hablando fuerte,
                                                   do de Campos cuando sostiene que Reyes sólo            Europa desmoralizándose…
                                                   pertenece a “la cultura diplomática”, “por lo me-
                                                   nos a la que se refiere a los contactos relacio-       Los caballitos corriendo,
                                                   nados a la literatura brasileña y al nivel no          Y nosotros, caballotes, comiendo…
                                                   operacional en que parecen haber quedado”              Brasil politiqueando,
                                                   (pp. 95 y 98). Es cierto que Reyes no escribió el      ¡Dios mío! La poesía muriendo…
                                                   “panorama de la actual literatura brasileña”           El sol tan claro allá afuera,
                                                   que le prometió a su amigo y jefe Genaro Es-           El sol tan claro, Esmeralda,
                                                   trada entre burlas y veas, ni tampoco se dedi-         ¡Y en mi alma —anocheciendo!4
                                                   có a hacerle publicidad a la literatura mexica-
                                                   na contemporánea en el Brasil, aunque entre            (Traducción de José Javier Villarreal)
                                                   sus tareas oficiales no podía faltar la difusión
                                                   de la pintura mexicana de Diego Rivera, Da-             Otra deuda de México y de Brasil hacia
                                                   vid Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.        las afinidades elegidas de Alfonso Reyes se
                                                   El “hombre cordial” que según su amigo Ri-          refleja en el catálogo del Fondo de Cultura
                                                   beiro Couto era el ápice y la clave que definía     Económica al que Ellison le dedica un breve
                                                   a los “aires de familia” americanos sólo pue-       apartado. Cita en él una carta del 30 de agos-
mula para expresar la condición americana:         de, sólo podía ser un proyecto personal y a lo      to de 1984 donde el entonces director de esta
El hombre cordial—. Esa expresión alcanzaría       más poético. Por eso no es extraño que sea          casa editorial, Jaime García Terrés, le da fe de
tanto éxito en Brasil que “el incisivo pensa-      precisamente entre algunos poetas y escrito-        que Alfonso Reyes “estuvo siempre muy cer-
dor social y crítico literario Sergio Buarque      res donde la cordialidad de Alfonso Reyes           ca [de esa casa editorial] como autor, traduc-
de Holanda adoptaría esa expresión para            dejó algún sedimento: Ellison menciona el           tor y colaborador, y esta proximidad fue de-
aplicarla de un modo genérico a los brasile-       prólogo de Manuel Bandeira a la segunda             cisiva en la selección de muchas de las obras
ños, aunque en un sentido radicalmente dife-       edición de su libro Mafuá do malungo, donde         de nuestro catálogo”. Entre los títulos que
rente del de Couto, y sin tener en cuenta el       se hace un reconocimiento explícito a la comu-      destacan debidos a esa fértil cercanía cabe re-
significado original del concepto” (p. 89). Di-    nidad que une a quienes practican “el Mester        cordar el Panorama de poesía brasileña armado
ce así Ribeiro Couto en la sección “Epistola-      de Cortesía”. Yo mencionaría otro: la adop-         por Manuel Bandeira, El amanuense Belmiro
rio” de Monterrey “…si hoy existe media do-        ción por parte de Cecília Meireles de la forma      del novelista Ciro dos Anjos e Interpretación
cena de hombres célebres, caballeros de la         de los romances que tanto le había encomia-         del Brasil de Gilberto Freyre. Después esta ca-
cultura latinoamericana, usted es natural-         do a Reyes al leer los Romances del Río de Ene-     sa publicaría muchos otros libros, como El
mente uno de ellos” (p. 88). “El verdadero         ro para su Romanceiro da inconfidencia.             Sertanero de José de Alençar o Las memorias
americanismo rechaza la idea de un indianis-           Que Alfonso Reyes se enamoró de Brasil          póstumas Blas de Cubas de Joaquín Machado
mo, de un purismo étnico local, de un primi-       y no dejó de “suscribir el mito del Brasil co-      de Assis (traducido por Antonio Alatorre); y
tivismo, pero invita a la contribución de las      mo paraíso sexual”, como dice Ellison refi-         el propio Jaime García Terrés impulsaría en el
razas primitivas hacia el hombre ibérico; de       riéndose a una carta de Reyes a Valery Lar-         Fondo de Cultura Económica la edición de
manera que el hombre ibérico puro sería un         baud, es un hecho correspondido por la              no pocos títulos portugueses y brasileños.
error (clasicismo) tan grande como el primiti-     hondura de la amistad que le profesaron Ma-             En resumen, el libro de Fred Ellison es
vismo puro (incultura, desconocimiento de la       nuel Bandeira, Alceu Amoroso Lima, Cecília          una obra valiosa y que merece la gratitud leí-
marcha del espíritu humano en otras edades         Meireles o César Portinari. Esa correspon-          da de mexicanos, brasileños y hombres y mu-
y otros continentes). De la fusión del hombre      dencia ha tenido y seguirá teniendo sus irra-       jeres cordiales de toda la América electiva.
ibérico con la tierra nueva y las razas primiti-   diaciones, como por ejemplo el poema de
vas debe salir el sentido americano (latino), la   Manuel Bandeira escrito con motivo del ban-
nueva raza producto de una cultura y de una        quete de despedida que le hizo a Reyes en el                             ENVÍO
intuición virgen —el Hombre Cordial—.              Jockey Club, el 21 de junio de 1936, “Rondó
Nuestra América, a mi modo de ver, está            dos cavalinhos”:                                    Tuve la fortuna de contar con la amistad del
dando al mundo esto: el Hombre Cordial.”                                                               inteligente —y en verdad inteligente y cor-
(pp. 88-89). Y en la parte privada de la carta        RONDÓ DE LOS CABALLITOS                          dial— José Guilherme Merquior durante su
que no se incluye en Monterrey pero que Elli-                                                          estancia en México como embajador de Brasil
son tiene el buen juicio de reproducir, dice:         Los caballitos corriendo,                        a mediados de los años ochenta. Nos reunía-
“¿Le escribiría si usted, en lugar de mexica-         Y nosotros, caballotes, comiendo…                mos a conversar una o dos veces al mes en al-
no, fuera yanqui? ¿Tendría yo el valor espon-         Tu belleza, Esmeralda,                           gún restaurante de la ciudad de México. Habla-
táneo del gesto de mandarle decir cosas co-           Acabó enloqueciéndome.                           mos entonces de muchas cosas. Por supuesto
mo éstas (rincones íntimos de mi alma                                                                  de sus libros, que editó el Fondo de Cultura
americana) si usted no fuera de la misma fami-        Los caballitos corriendo,                        Económica (De Praga a París, Foucault o el nihi-
lia? Conclusión: el alma latinoamericana, o           Y nosotros, caballotes, comiendo…                lismo en la cátedra, Liberalismo viejo y nuevo), y



                                                                   LA GACETA
                                                                         24
que continuaban el intermitente proyecto
brasileño y portugués de la editorial (del
cual, por cierto, habla Ellison). Además de
esos asuntos editoriales el ensayista hablaba
de sus maestros: Arnaldo Momigliano y Er-
nest Gellner; de Vico, de Joyce, de Lord Ches-
                                                     Incidente con Alemania
terfield y sus cartas; de política, por supues-
to, y de los literatos de cada uno de nuestros       ✸¤Alfonso Reyes
países, de las pautas y líneas estructurales de
la literatura brasileña: de Machado de Assis y
de Octavio Paz; de João Guimarães Rosa y de
Carlos Fuentes. Por supuesto, hablamos de Al-
fonso Reyes: ¿cuál sería la explicación, le pre-     AL SEÑOR SECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES
guntaba yo, de que a pesar de su brillante y
                                                     MÉXICO, D. F.
memorable embajada Alfonso Reyes no hu-
biese dejado una huella más profunda en la
cultura brasileña? La respuesta de Merquior
fue espontánea y contundente: Reyes no               El cónsul alemán en São Paulo publicó en un periódico ger-
era un intelectual ideológico y salió de Bra-
                                                     mánico de aquella ciudad un aviso comunicando a los ale-
sil justo en el momento en que se empezaba
a desarrollar una recomposición ideológica           manes residentes en el Brasil o hijos de alemanes aquí na-
de los campos culturales y artísticos. Pero          cidos que, por orden del Reich, debían presentarse para
por pequeña o relativa que fuese —insistía           cumplir su servicio militar obligatorio en Alemania.
mi amigo— las huellas de Alfonso Reyes no               Como tal convocatoria atenta a la soberanía brasileña,
son de las que se borran.
     Me quedé pensando si estas palabras de
                                                     por ser ciudadanos brasileños muchos de los llamados, el mi-
José Guilherme Merquior no serían hijas de la        nistro de Relaciones Exteriores, Macedo Soãres, reclamó
cortesía. El interesante libro de Fred P. Ellison    contra este acto ante el gobierno alemán, el cual, a través
Alfonso Reyes y el Brasil me hace recordar al        de su embajada en Rio, acaba de ofrecerle disculpas y sa-
autor de De Praga a París y pensar que tenía
                                                     tisfacciones que cierran el incidente. Trátase, dice la emba-
razón.
                                                     jada, de un error de traducción (“presentarse” en vez de
                                                     “registrarse”) y de un malentendido, puesto que el único
                                                     objeto de la convocatoria sería hacer un censo de los ale-
NOTAS
                                                     manes de doble nacionalidad que, conforme al jus solis,
                                                     cumplen en el Brasil su servicio militar. Pero es de notar
1. Fred P. Ellison: Alfonso Reyes y el Brasil. (Un   que sólo el cónsul en São Paulo dio este paso y ninguno de
mexicano entre cariocas). Traducción de Fred P.      los demás consulados alemanes, lo que parece más bien
Ellison. Traducción de citas en portugués y          una precipitación de un funcionario consular que no se de-
francés: Regina Crespo y Rodolfo Mata. Con-
sejo Nacional para la Cultura y las Artes. Se-
                                                     tuvo a consultar con su embajada lo que debía hacer en el
llo Bermejo, México, 2000, 267 pp.                   caso, como parece que hicieron los demás.
    2. Luis Weckman: La herencia medieval de            En el fondo, es éste un defecto de la psicología invasora
Brasil. Fondo de Cultura Económica, México,          creada por ciertas atmósferas políticas nacionales que fá-
1993, 400 pp.
                                                     cilmente perturban, en la mente de los individuos sin prepa-
    3. Alberto Paredes: La poesía de cada día.
Un viaje al modernismo brasileño. Incluye una        ración, las nociones de lo lícito y lo ilícito en derecho inter-
historia del movimiento y traducciones de            nacional.
Oswaldo de Andrade, Mario de Andrade,
Murilo Mendes, Carlos Drummond de An-
drade, Manuel Bandeira. Programa editorial
de la Coordinación de Humanidades, colec-
ción Diversa, UNAM, México, 2000, 366 pp.                                                     Rio de Janeiro, 16 de abril de 1936
    4. Manuel Bandeira: Preparación para la
muerte. “Rondó de los caballitos” Edición Bi-
lingüe. Traducción de José Javier Villarreal.
Textos de Difusión Cultura. Serie El Puente.
Universidad Nacional Autónoma de México,
México, 2000, p. 139.


                                                     • Carta tomada de Misión diplomática, tomo II, Brasil, 1930-1936, editado este año por


                   ✸
                                                     nuestra casa editorial y la Secretaría de Relaciones Exteriores en la colección Tezontle.




                                                              LA GACETA
                                                                     25
Decadencia de las
civilizaciones precolombinas
✸ Hélio Jaguaribe

           El texto que sigue pertenece al          munidades nuevas, como lo aprendieron los            asimismo, de varios grupos étnicos. Los pri-
    volumen XV de Un estudio crítico de la          incas en su encuentro con la jungla en su ex-        meros apoyaban la idea de Pizarro de que es-
    historia, libro que saldrá a la venta en        pansión oriental. Por último, muchos grupos          to les permitiría derrotar a Atahualpa. Los se-
         fecha próxima dentro de nuestra            sometidos no estaban convencidos de la “ge-          gundos, por su parte, se aliaron a Pizarro con
                     colección de Historia.         nerosidad institucionalizada” de los incas,          el propósito de escapar del yugo inca. La rá-
                                                    como lo muestran los numerosos levanta-              pida captura de Atahualpa no detuvo el
                                                    mientos de las comunidades y la necesidad            avance de los españoles, quienes ampliaron
                                                    de utilizar los mitma-kunas para mantener el         su base de apoyo con el reclutamiento de los
                                                    control político.                                    cañaris y los chachapoyas del norte y los huan-
                                                         El Estado intentó encontrar soluciones di-      cas de la sierra central. Del mismo modo la
                                                    ferentes para estas dificultades. Apelando a         población sierva, los yanas —que habían sido
              la muerte de Huayna Cápac en          la tradición establecida de los yanas, los incas     liberados por Pizarro de Cajamarca— apoya-


A             1525 d.C., surgió una nueva dispu-
              ta por el poder del imperio inca.
              Los actores principales de esta
guerra fueron Huáscar y Atahualpa, hijos de
Huayna Cápac, de diferentes esposas. Huáscar
                                                    modificaron esta institución para separar a los
                                                    campesinos de sus ayllús y poder colocarlos al
                                                    servicio permanente de un dignatario regio-
                                                    nal o local. También se enviaba grandes con-
                                                    tingentes de mitma-kunas para aumentar el
                                                                                                         ron lealmente a las tropas españolas. Con to-
                                                                                                         da esta ayuda y respaldo, la promesa de oro
                                                                                                         y plata hecha por Atahualpa a cambio de su
                                                                                                         liberación no significaba nada. Fue ejecutado
                                                                                                         entonces la tarde del sábado 26 de julio de
tenía su base en Cuzco, mientras que Ata-           control político, o para introducir la produc-       1533, bajo la acusación de fratricidio y usur-
hualpa contaba con el apoyo del ejército de la      ción de maíz, que estaba controlada por di-          pación del trono.
frontera norte, en donde había vivido duran-        cho Estado. Con la utilización de los yanas se           La muerte de Atahualpa significó la caída
te cierto tiempo. Pero ésta fue una crisis dife-    debilitó la solidaridad comunitaria, en tanto        casi inmediata del imperio inca —como si
rente por completo de las anteriores. De            que los mitma-kunas erosionaban el ideal an-         fuera un castillo de naipes—, ya que había si-
acuerdo con la tradición, la sucesión real no       dino de autosuficiencia.                             do destruido su centro nervioso, político. Los
obedecía las reglas de la primogenitura. Sólo            Adicionalmente, subyacía en estos pro-          grupos de resistencia activos que había orga-
el hijo más capaz de una esposa legítima iba a      blemas una crisis social más seria. El intento       nizado Manco Inca en Vilcabamba, por ejem-
remplazar al emperador muerto. Siguiendo            por encontrar soluciones para las cargas cada        plo, no tenían ni la fuerza ni la determinación
con estos principios, Atahualpa, el general         vez más pesadas que imponían los panacas             para detener el avance victorioso de los con-
victorioso en su avance militar en el norte de      había sido causa de conflicto. Como Conrad           quistadores. No obstante, vale decir que la
los Andes, carecía de legitimidad, ya que ha-       y Demarest lo señalan irónicamente, el resul-        resistencia pasiva adoptada por la población
bía nacido en un matrimonio secundario. Por         tado fue la alineación de los panacas con las        indígena en su incorporación al nuevo orden
otra parte, Huáscar era el heredero legítimo,       momias de sus ancestros cada vez que el inca         colonial fue más efectiva. Dicha resistencia,
ya que su madre era la hermana de Huayna            trataba de manipular sus privilegios. Con el         en contraste con el silencio de los aztecas des-
Cápac.                                              propósito de dar fin a estos conflictos, Huás-       pués de la muerte de Moctezuma, todavía es-
    Pero esta disputa abierta entre dos me-         car propuso como medida última la aboli-             tá presente, en forma latente de esperanza,
dios hermanos sobre el control político de Ta-      ción del culto a los ancestros, decisión que le      entre sectores importantes de la actual pobla-
wantinsuyo sólo era una parte de la crisis. Al      quitó el apoyo de la Mitad Alta del Cuzco, la        ción indígena, del regreso futuro del inca. Se
mismo tiempo, había un conflicto más hondo          que incluía a los panacas de los emperado-           cree así que bajo la guía del inca se restaura-
aún cuyo germen, sin importar lo paradójico         res, desde Inca Roca. Consecuentemente,              rán el orden y la felicidad perdidos hace tan-
que pueda sonar, provino de la lógica dialéc-       Atahualpa disfrutó no sólo del apoyo del             to tiempo.
tica que impelía el expansionismo inca. Co-         ejército del norte, sino también de una fac-             En relación con los mayas, más que el co-
mo se mencionó antes, las prácticas de la he-       ción importante de la propia nobleza del             nocimiento es la especulación lo que nutre to-
rencia inca y el culto de los ancestros era un      Cuzco, todo ello en el marco de referencia de        da discusión sobre el origen y caída de su ci-
gasto constante que se traducía en la necesi-       una guerra civil sin precedente.                     vilización. Después de alcanzar su apogeo, la
dad de mayor expansión territorial. Aun                  El resto es historia conocida, y ha sido        decadencia de los mayas comenzó al final del
cuando este proceso fue legitimado por la re-       contada y vuelto a contar innumerables veces         siglo VII d.C., todavía durante el periodo clási-
ligión del Estado, y era un mecanismo impor-        por las historias oficiales. Esta guerra fratrici-   co. Los indicios de esta decadencia incluye-
tante de movilidad social para los guerreros        da abierta fue la que debilitó la resistencia del    ron la desaparición de los monumentos es-
distinguidos, tenía limitaciones críticas. El re-   imperio inca contra los 180 soldados que de-         culpidos fechados con el “cómputo largo” y
clutamiento de hombres en los grados del            sembarcaron con Francisco Pizarro en la isla         el abandono parcial de las ciudades. Palen-
ejército imperial impactaba de forma negati-        Puná, a comienzos de 1532. A partir de ese           que, Yaxchilán, Piedras Negras, Bonampak y
va la producción económica; al mismo tiem-          momento y hasta su llegada a Cajamarca el            Quiriguá dejaron de ser ciudades importan-
po, los depósitos de alimentos se agotaban          16 de noviembre de 1532, además del apoyo            tes. Con esta crisis desaparecieron el conoci-
por abastecer a ese ejército. Por otro lado, no     de los seguidores de Huáscar Pizarro había           miento y las tradiciones mayas. De acuerdo
siempre era posible la incorporación de co-         contado con la ayuda de los líderes locales y,       con los investigadores, las causas probables



                                                                    LA GACETA
                                                                           26
de esta debacle se debieron al agotamiento y
uso excesivo del suelo y a la invasión de las
tribus del norte. De cualquier modo, el mun-
do maya reconstruido en el periodo posclási-
co parece ser muy diferente, comenzando
por Chichén-Itzá (situado al norte de Yuca-
tán), en donde los prisioneros eran sacrifica-
dos en el cenote famoso que llevó el mismo
nombre. Con una gran influencia que se ori-
ginaba en las llanuras centrales de México,
Chichén-Itzá se convirtió en la capital de la
península de Yucatán durante este periodo.
En El libro de los libros de Chilam Balám, los it-
zaes son presentados como extranjeros sospe-
chosos, aunque algunos investigadores creen
que eran mayas putún impregnados de cul-
tura azteca. Cuando los primeros españoles
desembarcaron en la costa de Yucatán en
1517, la península estaba dividida en 16 ciu-
dades-Estado, implicadas todas ellas en con-
flictos fronterizos.
     Los mayas como grupo no desaparecie-
ron después de la destrucción de la civiliza-
ción brillante que habían construido durante
la etapa clásica. El logro más importante en el
periodo siguiente fue el templo de Chichén-
Itzá. No obstante, el perfil maya comenzó a               A pesar de los conflictos, la dinámica          calpules. El Consejo de los Cuatro continuó
perder su forma como consecuencia de su              puesta en marcha por esta clase de racionali-        siendo un consejo asesor discreto del empe-
desmembramiento y mezcla con otros gru-              dad religiosa no tuvo control. Los dioses que-       rador azteca, en tanto comenzaba a surgir el
pos llegados de diferentes partes de Mesoa-          rían más y más sacrificios. Ni aun fueron su-        concepto nuevo de rey-dios. Por un lado, la
mérica. En todo caso, no pudieron alcanzar el        ficientes las “Guerras floridas”, práctica curiosa   suma de las tensiones entre los pueblos do-
mismo nivel de los aztecas en el valle central       creada por las ciudades-Estado aztecas en las        minados y el poder central y, por otro, entre
posterior a la caída de Teotihuacan. Después         que periódicamente se enfrentaban unas a             las facciones diferentes de la élite gobernante,
de dos tentativas infructuosas, primero de           otras con el fin de capturar guerreros para su       fueron los factores que socavaron irrevoca-
1527 a 1528, y luego de 1531 a 1532, bajo el         ulterior sacrificio. Las dificultades subyacentes    blemente al imperio azteca. Hernán Cortés y
mando de Francisco de Montejo, el joven, los es-     a la crisis cobraron mayor fuerza todavía y, al      sus tropas españolas sacaron toda la ventaja
pañoles lograron finalmente derrotar a los           final y en forma dialéctica, debilitaron la rela-    de la consiguiente debilidad del poder azteca
mayas. Quedó sellado entonces el destino de          ción entre los dioses y los seres humanos. Las       en 1519, cuando dio comienzo la conquista
todos los pueblos mesoamericanos, confor-            deidades se mostraban insatisfechas aún por el       del imperio.
me se iban subordinando al nuevo orden co-           número escaso de víctimas sacrificiales, lo que          Contrastando con la resistencia temprana,
lonial. Este destino final no había opacado,         a su vez trajo consigo una falta de fe azteca.       pero de corta vida, de Manco Inca en respues-
ciertamente, los logros extraordinarios que               El despliegue de esta crisis ocurrió duran-     ta a la caída de Tawantinsuyo, la resistencia
alcanzaron los mayas cuando prosperó su              te el reinado de Moctezuma II, quien ascen-          invocada por Cuitláhuac y Cuauhtémoc no
civilización.                                        dió al trono en 1503, remplazando a su tío           tuvo eco, a pesar de que los aztecas habían
     El papel que jugó la religión en la expan-      Ahuizotl. El expansionismo azteca se redujo,         derrotado y muerto a muchos soldados espa-
sión del imperio azteca ya ha sido investiga-        en tanto que el costo de la guerra fue alto. En      ñoles, como en la famosa Noche Triste. Sin
do en las páginas anteriores. El movimiento          1505 irrumpió una nueva hambruna como                embargo, este silencio fue el precursor de un
de los ejércitos aztecas, la captura de los pri-     consecuencia de los límites alcanzados desde         silencio mayor aún. En tanto que la grandeza
sioneros para complacer a los dioses y la            el punto de vista de la densidad demográfica         de Tawantinsuyo permanecía en la concien-
exigencia del tributo por parte del Estado,          azteca y sus ecosistemas. Las medidas que to-        cia colectiva de la población indígena con-
crearon también profundos desequilibrios             mó el tlatoani en respuesta a estas dificulta-       quistada, la memoria de Moctezuma y su im-
que socavaron las bases del imperio. El pro-         des sólo sirvió para agravar los problemas.          perio se perdió de un solo golpe con la
ceso de exacción del tributo debilitó la econo-      Reestructuró la élite gobernante despidiendo         destrucción de Teotihuacan.
mía de los pueblos sometidos; sin embargo            a los consejeros y los líderes que no pertene-
algunos estados, como los tlaxcaltecas, sí re-       cían a la aristocracia; asimismo, el gobierno
sistieron con éxito las presiones aztecas du-        de Tenochtitlan monopolizó el poder de la
rante casi medio siglo. En las décadas finales       Triple Alianza llegando al extremo de desig-
dichas tensiones crearon una crisis en el cen-       nar a su protegido en el gobierno de Texcoco                  Traducción de Graciela Noemí Bayúgar
tro mismo de la elite gobernante, entre la           en 1515. Los comerciantes, por su parte, se                                            Faingenbaun
aristocracia hereditaria, la aristocracia terra-     vieron forzados a entregar sus bienes a los
teniente de los pipiltin —quienes aumenta-           campesinos, lo que les restó poder económi-


                                                                                                                             ✸
ban cada vez más en número gracias a sus             co y político. Dicha decisión, aunada a la can-
prácticas polígamas—, los mercaderes prós-           celación de la deuda de esclavitud, reforzó el
peros y los guerreros que habían sido el mo-         poder estatal sobre los campesinos volviendo
tor de la expansión inicial.                         vulnerables, así, a los labriegos ricos de los



                                                                     LA GACETA
                                                                            27
Carnival y carnaval
✸ Roberto da Matta




                El texto que ofrecemos a             los enanos, los jorobados y otros marginados               En las sociedades marcadas así, el rasgo
       continuación es un fragmento de               que la sociedad estadounidense generalmen-            fundamental es el individualismo y la ideolo-
Carnavais, malandros e heróis. Para uma              te confina, aísla y esconde en instituciones es-      gía igualitaria que, históricamente, corres-
        sociologia do Dilema brasileiro,             pecializadas. Por otra parte, la propia locali-       ponde al individuo como categoría política,
         libro que nuestra casa editorial            zación de esos carnivals se encuentra en las          económica, moral, y religiosa. En los sistemas
                publicará próximamente.              fronteras de las ciudades, entre los barrios          sociales constituidos de esta manera, la vida
                                                     comerciales y residenciales, en sus límites y         deja de estar marcada por la totalidad, y pierde,
                                                     en zonas fangosas, neutras o muertas, fre-            por consiguiente, su complementariedad fun-
                                                     cuentemente desocupadas y abandonadas.                damental, aquella que se refleja en los grupos
              n Brasil, sabemos que carnaval es      Exactamente como el carnaval de Nueva Or-             tribales no encaja en las mitades, los clanes o


E             una fiesta especial y también una
              farsa, un alboroto, un desorden.
              Un momento en el que las reglas,
las rutinas y los procedimientos se modifican y
reina la libre expresión de los sentimientos
                                                     leans, también una ciudad límite, situada en
                                                     la última frontera que conquistó Estados Uni-
                                                     dos: el Sur, derrotado, pero no igualitario
                                                     aún. El Sur aristócrata que intenta preservar
                                                     los valores de la jerarquización y de la noble-
                                                                                                           lenguajes que necesitan existir, en caso contra-
                                                                                                           rio el universo social se vería estropeado e
                                                                                                           irremediablemente herido. El poder del todo
                                                                                                           sobre las partes, por otro lado, se revela, en
                                                                                                           esos sistemas, en la visión común de que to-
y de las emociones, cuando todos pueden              za de sangre. El Sur del complejo de hidalguía        do está vinculado con todo, lo que transpa-
manifestarse individualmente. Como vimos             y de las contradicciones de la discriminación         renta un ultradeterminismo místico o mági-
en el capítulo anterior, una de las dramatiza-       racial que permite establecer privilegios en          co, como lo mostraron Lévi-Strauss (1970) y
ciones básicas del carnaval brasileño es la fo-      una nación dominada por el credo igualitario          Gluckman (1962). Así, meterse con una rela-
calización de las oposiciones entre grupo e          (cf. Myrdal, 1962, y Dumont, 1974). El Sur, en        ción social equivale a tocar en toda la red de
individuo, acción colectiva regida por códi-         fin, dogmático y complementario, interna-             relaciones sociales, pues el sistema de los hu-
gos específicos y acción individualizada y           mente dividido. Con su Mardi Gras, Nueva              manos se canaliza y se irradia a través de to-
aislada, que, entre nosotros, tiene la connota-      Orleans —que junto con Boston, Nueva York             dos los lazos, penetra incluso las plantas, los
ción de libre.                                       y San Antonio es una de las cuatro ciudades           animales y los entes sobrenaturales, de modo
     ¿Pero cómo es el carnival estadounidense?       estadounidenses especiales, únicas, singula-          que el universo social es un verdadero cos-
O mejor dicho, ¿qué significa carnival en Esta-      res— completa su mundo romanizado, mar-               mos. Aquí, como lo ha notado sistemática-
dos Unidos, además de la festividad que tie-         cado por el barrio francés, por el jazz, por la       mente Dumont, no hay lugar para el indivi-
ne su sede en la ciudad de Nueva Orleans?            ideología de la buena vida en una nación cal-         duo como categoría omnipresente en el
     El Webster’s Dictionary of the American Lan-    vinista. Una ciudad latina en un mundo an-            sistema, como entidad que es “la corporifica-
guage señala: “festividad alegre; diversión          glosajón. Una especie de Francia en América:          ción de la humanidad”, a no ser en ocasiones
con carrusel y espectáculos”, esto es, un par-       sensual, como sus balcones indolentes y los           muy bien marcadas.
que de diversiones. En la Ecyclopaedia Britan-       cafés al aire libre. Lugar donde el sexo deja              En nuestro sistema, entonces, todo parece
nica ( vol. 4:931) se dice de carnival: “se aplica   de ser pecado y la jerarquización del mundo           estar realmente separado y seguir su propio
a una empresa de diversiones que viaja, e in-        y de las personas forma parte de la ideología         ritmo. En cuanto la fábrica despierta, los bo-
cluye el carrusel y las ruedas de la fortuna, si-    popular. Como lo señala Munro Edmonson                hemios comienzan a dormir; y, mientras mu-
deshows y juegos de azar que operan por se-          (1956), el antropólogo que me sirve de fuente         chos trabajan, algunos pueden —precisa-
parado o en conjunto con kermesses y                 para este trabajo, precisamente es esa esfera         mente por eso— gozar de la libertad del
exposiciones. Cuando está combinado con              de valores la que ayuda a preservar el carna-         propio trabajo. Cada cual parece crear su
una kermesse o una exposición, el carnival se        val de Nueva Orleans.                                 mundo (o su infierno), e incluso se vuelve di-
distingue por el corredor principal (midway),             El concepto de carnival en la sociedad es-       fícil percibir que cada uno de esos demonios,
expresión usada para designar tanto el área          tadounidense remite entonces a una especia-           que tiene un estatus político, jurídico e ideo-
resplandeciente, iluminada, donde se agru-           lización espacial que, de acuerdo con lo que          lógico individual, de hecho forma parte de
pan los carruseles, los espectáculos, los jue-       revela Max Gluckman (1962) en un artículo             un sistema colectivo. En verdad, hay un siste-
gos y los bares, como un largo pasillo por el        tantas veces citado, sería típica de las socie-       ma, pero lo que domina conscientemente no
que pasean los asistentes”.                          dades complejas, donde las relaciones socia-          es el todo, sino las partes. Sus fuerzas no par-
     Como se observa, el carnival estadouni-         les estarían individualizadas y marcadas por          ten —en la visión del sentido común— de la
dense es, además de una ocasión festiva, un          especializaciones espaciales. Así, soy padre y        totalidad al individuo, sino, al contrario, de
sitio especial. O más bien, es un aconteci-          hermano en la casa, profesor en el aula y en la       éste hacia sus partes abarcadoras y totalizado-
miento especializado y bien localizado, una          escuela, católico en la iglesia, médium en el cen-    ras. Es, en realidad, una gran sorpresa para
zona fija donde pueden darse múltiples en-           tro espiritista, anarquista y socialista en la reu-   muchos descubrir que el mundo individuali-
cuentros de los hombres con las máquinas             nión social, capitalista en mi fábrica, liberal en    zado en el que viven debe su existencia a una
(que, al menos aquí, están al servicio de la di-     mi partido político, etc., cada uno de esos pape-     ideología que se mantiene colectivamente.
versión y de la juerga), con la suerte y con los     les sociales se ejerce en un ambiente o escena-
freaks: los hombres-lobo, la mujer barbada,          rio social diferenciado.                                                   Traducción de Tatiana Sule



                                                                      LA GACETA
                                                                            28
                                  FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
                                                             • VENTANA AL BRASIL •



                                                                  LAS CUMBRES IBEROAMERICANAS
                                                                  EN EDICIÓN DEL FCE

                                                                  • Primera Cumbre Iberoamericana
                                                                    Guadalajara, México, Julio de 1991
                                                                  • Segunda Cumbre Iberoamericana
                                                                    Madrid, España, Julio de 1992
                                                                  • Tercera Cumbre Iberoamericana
                                                                    Salvador, Brasil, Julio de 1993
                                                                    Prólogo de Celso Lafer

                     • JOSÉ GUILHERME MERQUIOR                                       • CELSO LAFER
                        Liberalismo viejo y nuevo                                    La reconstrucción de los derechos
                                                                                     humanos. Un diálogo con el pensamiento
En esta obra no sólo se hace un examen conciso de                                    de Hannah Arendt
tres siglos de pensamiento liberal, cuyos orígenes tam-
bién se investigan, sino que se rastrea el desarrollo del
                                                                                     El tema de este libro es la idea de perfeccionamiento
liberalismo clásico desde el siglo XVIII hasta el neolibe-
                                                                                     de la convivencia social mediante la ampliación de los
ralismo actual. Asimismo, hay una oportuna reinterpre-
                                                                                     derechos humanos, uno de los legados que recibió la
tación de la historia de tal doctrina y una vigorosa de-
                                                                                     modernidad tanto en el aspecto liberal cuanto en el
fensa de su rica variedad y su perdurable pertinencia,
                                                                                     socialista. Así, su autor Celso Lafer —en diálogo con
sin faltar una visión panorámica del liberalismo que va
                                                                                     Arendt— examina las discontinuidades de los dere-
de Locke a Rawls. Según el autor, la mejor versión teó-
                                                                                     chos humanos provocadas por la modernidad y,
rica del liberalismo suele presentarse de manera analí-
                                                                                     asimismo, propone algunos medios para su preser-
tica, en perjuicio de las versiones históricas, que son
                                                                                     vación por vía jurídica.
pocas; una de ellas es ésta.


                           • MANUEL BANDEIRA                                         • MACHADO DE ASSIS
              Panorama de la poesía brasileña                                        Memorias póstumas de Blas Cubas

La lírica del Brasil, no siempre bien aquilatada por el                              Este libro fue la primera de las obras brasileñas que se
lector de lengua española, aparece expuesta sistemá-                                 publicaron en nuestra Biblioteca Americana. Las
tica y selectivamente en estas páginas. No se trata, sin                             Memorias póstumas de Blas Cubas son una muestra
embargo, de un estudio exhaustivo ni erudito, propio                                 brillante de literatura refinada y, a la vez, un docu-
para especialistas, sino de un verdadero “panorama”                                  mento valioso para indagar la complejidad —por tem-
que señala las obras esenciales y los más notables                                   peramento y ambiente— de Machado de Assis, una
nombres que, desde la época colonial, han sobresali-                                 de las personalidades más sugestivas y emblemáticas
do en la evolución literaria de aquel país. El autor nos                             del Brasil.
habla de los poemas gongorizantes y de los árcades,
con los que inicia la lírica brasileña; da referencia de
los románticos, parnasianos y, finalmente, nos habla
de sus representantes modernistas.

         • JORGE LLORENTE/ NELSON PAPAVERO/                                                 • NELSON PAPAVERO/ JORGE LLORENTE
                           MARCELLO G. SIMOES                                                                    (COMPILADORES)
             La distribución de los seres vivos                                       Herramientas prácticas para el ejercicio de
                       y la historia de la Tierra                                                        la taxonomía zoológica

Un caso digno de atención de cómo la teoría de la tec-                               En este libro el lector encontrará los temas fundamen-
tónica de placas puede iluminar aspectos de la biolo-                                tales de la práctica taxonómica, tales como: principios
gía nos lo ofrecen los autores de este libro al citar el                             básicos en la formación, manejo, administración y uso
sorprendente comportamiento de la tortuga verde que                                  de colecciones de historia natural; ilustración (dibujo y
vive y se alimenta en las costas cercanas al Brasil. De                              fotografía) en obras botánicas y zoológicas de corte
acuerdo con los científicos, dicho comportamiento da-                                taxonómico; fuentes bibliográficas y cartográficas en
ta de unos 70 millones de años, cuando aún existía                                   aspectos taxonómicos y de ubicación de localidades;
Pangea, el supercontinente que alguna vez abarcó to-                                 elaboración de diversos tipos de publicaciones en es-
das los continentes conocidos.                                                       ta disciplina, así como aspectos básicos del latín y
                                                                                     griego en los códigos de nomenclatura biológica.




                                                                   LA GACETA
                                                                       29
                                          FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
                                      1934             • LIBROS PARA IBEROAMÉRICA •                                                             2001
                                              Carretera Picacho Ajusco 227. Col. Bosques del Pedregal. Tlalpan, C.P. 14200. México, D.F.
                                     Tels.: (5)227-4612, (5)227-4628, (5)227-4672. Fax: (5)227-4698 • Página en Internet http://www.fce.com.mx
                              Coordinación General de Asuntos Internacionales rancira@fce.com.mx • cvaldes@fce. com.mx • mbenitez@fce.com.mx
                                                     Almacén México D. F. Dirección: José Ma. Joaristi 205, Col. Paraje San Juan.
FILIALES                                                          Tels.: (5)612-1915, (5)612-1975. Fax: (5)612-0710

    ARGENTINA                                    BRASIL                                         COLOMBIA                                       CHILE
Fondo de Cultura Económica de                 Fondo de Cultura                               Fondo de Cultura Económica Ltda.                Fondo de Cultura
Argentina, S.A.                               Económica Brasil, Ltda.                        (Colombia)                                      Económica Chile, S. A.
Alejandro Katz                                Isaac Vinic                                    Juan Camilo Sierra                              Julio Sau Aguayo
El Salvador 5665                              Rua Bartira, 351 Perdizes, Sao Paulo           Carrera 16, Nº 80-18                            Paseo Bulnes 152
                                              CEP 05009-000 Brasil                           Santa Fé de Bogotá, Colombia                    Santiago, Chile
1414 Capital Federal, Buenos Aires
                                              Tels.: (55-11) 3672-3397 y 3864-1496           Tel/Fax: (571) 530-7697                         Tels.: (562) 697-2644
Tels.: (541-1) 4-777-15-47                    Fax: (55-11) 3862-1803                         530-7698 • 531-2288                             695-4843 • 699-0189
/ 1934 / 1219                                 Correo electrónico:                            Correo electrónico:                             y 688-1630
Fax: (54-11) 4-771-89-77 ext. 19              aztecafondo@uol.com.br                         fondoc@cable.net.co                             Fax: (562) 696-2329
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fceak@attglobal.net                                                                          www.fce.com.co                                  fcechile@ctcinternet.cl


   ESPAÑA                           ESTADOS UNIDOS GUATEMALA                                          PERÚ                            VENEZUELA
Fondo de Cultura Económica           Fondo de Cultura Económica       Fondo de Cultura                Fondo de Cultura                Fondo de Cultura Económica Venezuela,
de España, S. L.                     USA, INC.                        Económica de Guatemala,         Económica del Perú, S. A.       S. A.
María Luisa Capella C/Fernando       Benjamín Mireles                 S. A.                           Germán Carnero Roqué            Pedro Juan Tucat Zunino
El Católico Nº 86                    2293 Verus St. San Diego,        Sagrario Castellanos            Jiron Berlín Nº 238,            Edif. Torre Polar, P.B. Local "E" Plaza
Conjunto Residencial Galaxia         CA. 92154, Estados Unidos        6a. avenida, 8-65               Miraflores, Lima, 18            Venezuela, Caracas, Venezuela.
Madrid, 28015. España                Tel.: (619) 429-0455             Zona 9 Guatemala, C. A.         Perú                            Tel.: (58212) 574-4753
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                                                                                                      http:/www.fceperu.com.pe        Tel.: (58212) 763-2710
                                                                                                                                      Fax: (58212) 763-2483
R E P R E S E N TA C I O N E S
   BOLIVIA                       CANADÁ                           ECUADOR                     HONDURAS                             PUERTO RICO
Los Amigos del Libro          Librería Las Américas Ltee.      Librería Librimundi-           Difusora Cultural México            Editorial Edil Inc.
Werner Guttentag              Francisco González               Librería Internacional         S. de R. L. (DICUMEX)               Consuelo Andino
Av. Ayacucho S-0156           10, rue St-Norbert               Marcela García                 Dr. Gustavo Adolfo Aguilar          Julián Blanco Esq. Ramírez Pabón
Entre Gral. Ancha             Montreal                         Grosse-Luemern                 B. Av. Juan Manuel Gálvez           Urb. Santa Rita. Río Piedras, PR 0926
y Av. Heroinas                Québec, Canadá                   Juan León Mera 851             Nº 234 Barrio La                    Apartado Postal 23088,
Cochabamba, Bolivia           H2X 1G3                          P. O. Box 3029                 Guadalupe Tegucigalpa,              Puerto Rico
Tel.: (591) 450-41-50         Tel.: (514) 844-59-94            Quito, Ecuador                 MDC Honduras C. A.                  Tel.: (1787) 763-29-58 y 753-93-81
y 450-41-51                   Fax: (514) 844-52-90             Tels.: (593-2) 52-16-06        Tel.: (504) 239-41-38               Fax: (1787) 250-14-07
Fax: (591) 411-51 28          Correo electrónico:                             52-95-87        Fax.: (504) 234-38-84               Correo electrónico: editedil@coqui.net
Correo electrónico:           librairie@lasamericas.ca         Fax: (593-2) 50-42-09          Correo electrónico:                 Página en Internet
gutten@amigol.bo.net                                           Correo electrónico:            dicumex@compunet.hn                 www.editorialedil.com
                                                               librimu3@librimundi.com.ec
                                                                                                                                  Aparicio Distributors, Inc.
                                                                                                                                  Héctor Aparicio
                                                                                                                                  PMB 65
                                                                                                                                  274 Avenida Santa Ana
DISTRIBUIDORES                                                                                                                    Guaynabo, Puerto Rico 00969-3304
                                                                                                                                  Puerto Rico
  COSTA RICA                          NICARAGUA                        PANAMÁ                                                     Tel.: (787) 781-68-09
Librería Lehmann, S.A.             Aldila Comunicación, S.A.                                                                      Fax: (787) 792-63-79
                                                                    Grupo Hengar, S.A.
Guisselle Morales B.               Aldo Díaz Lacayo                 Zenaida Poveda de Henao                                       Correo electrónico:
Av. Central calle 1 y 3            Centro Comercial                 Av. José de Fábrega 19 Edificio                               aparicio@caribe.net
Apartado 10011-1000                Managua. Módulo A-35 y 36        Inversiones Pasadena Apartado
                                   Apartado Postal 2777
San José, Costa Rica, A. C.
                                   Managua, Nicaragua
                                                                    2208-9A Rep. de Panamá                                        REPÚBLICA DOMINICANA
Tel.: (506) 223-12-12                                               Tel.: (507) 223-65-98
                                   Tel.: (505) 277-22-40            Fax: (507) 223-00-49                                          Cuesta. Centro del Libro
Fax: (506) 233-07-13               Fax: (505) 266-00-89             Correo electrónico:                                           Sr. Lucio Casado M.
Correo electrónico:                Correo electrónico:              campus@sinfo.net                                              Av. 27 de Febrero
llehmann@sol.racsa.co.cr           aldila@sdnnic.org.ni                                                                           esq. Abraham Lincoln
                                   Librería Nuevos Libros                                                                         Centro Comercial Nacional
                                   Sr. Juan José Navarro                                                                          Apartado 1241
                                   Frente a la Universidad                                                                        Santo Domingo, República Dominicana.
                                   Centroamericana Apdo. Postal                                                                   Tel.: (1809) 537-50-17 y 473-40-20
                                   EC Nº 15                                                                                       Fax: (1809) 573-86-54 y 473-86-44
                                   Managua, Nicaragua                                                                             Correo electrónico:
                                   Tel. y Fax: (505) 278-71-63                                                                    lcasado@ccn.net.do




                                                                           LA GACETA
                                                                                 30
                                         LIBRERÍAS DEL FCE
                 (Visite nuestra página de internet: www.fce.com.mx)



• Librería Alfonso Reyes                    • Librería Octavio Paz                                 • Librería en el IPN
Carretera Picacho Ajusco 227,               Miguel Ángel de Quevedo 115,                           Av. Politécnico, esquina Wilfrido
Col. Bosques del Pedregal,                  Col. Chimalistac,                                      Massieu,
México, D.F.                                México, D.F.                                           Col. Zacatenco,
Tels.: 5227 4681 y 82                       Tels.: 5480 1801 al 04                                 México, D.F.
                                                                                                   Tels.: 5119 1192 y 2829

• Librería Daniel Cosío Villegas            • Librería Un paseo por los                            • Ventas por teléfono:
Avenida Universidad 985,                    libros                                                   5534 9141
Col. Del Valle,                             Pasaje Zócalo-Pino Suárez del                          • Ventas al mayoreo:
México, D.F.                                Metro,                                                   5527 4656 y 57
Tel.: 5524 8933                             Centro Histórico,                                      • Ventas por internet:
                                            México, D.F.                                             ventas@fce.com.mx
                                            Tels.: 5522 3016 y 78




                     FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
                                    • Calendario de actividades •
                                         NOVIEMBRE, 2001
                 •5 (LUNES)               •8 (JUEVES)                 •9 (VIERNES)               •10 (SÁBADO)
                 11:30 Unidad             19:00-21:00 Librería        9:00-20:00 Librería        9:00-20:00 Librería
                 Cultural Jesús Silva     Octavio Paz                 Octavio Paz                Octavio Paz
                 Herzog                   Aproximaciones              Aproximaciones             Aproximaciones
                 SEMANA DE POESÍA         de la clínica para la       de la clínica para la      de la clínica para la
                 CHILENA                  psicosis                    psicosis                   psicosis
                 Rueda de prensa          SEMINARIO                   SEMINARIO                  SEMINARIO




                 •13 (MARTES)             •16 (VIERNES)               •17 (SÁBADO)               •22 (JUEVES)
                 19:00 Librería           Librería                    Librería                   18:00 Librería
                 Octavio Paz              José Luis Martínez          José Luis Martínez         Octavio Paz
                 La urdimbre y la         (Delegación Guadalajara)    (Delegación Guadalajara)   Tradición en
                 trama. Historia          Actividades culturales      Sábados                    Derecho
                 social de los obreros    con personas de la          de la imaginación          Internacional
                 textiles de Atlixco      tercera edad                                           de Alonso Robledo
                 1899-1924                                                                       UNAM
                 de Leticia Gamboa




                                                            •24 (SÁBADO)
                                                XV Feria Internacional del Libro de
                                                            Guadalajara
                                                           INAUGURACIÓN




                                                           LA GACETA
                                                                 31
                           João Guimarães Rosa
                 C a m p o g e n e r a l
                    y otros relatos




      João Guimarães Rosa (1908-1967) obtuvo el reconocimiento internacional con la novela
    Gran sertón: veredas, que por su complejidad, gran variedad de experimentos lingüísticos y
  técnicas narrativas, de palabras inventadas, de monólogos ininterrumpidos, fue comparada con
             Ulises de James Joyce. Los relatos y las novelas cortas de Guimarães Rosa
       no desmerecen al lado de su obra monumental. Los que aquí se antologan pretenden
      dar al lector una muestra variada de un escritor extraordinario, que renovó el portugués
                      sirviéndose de los hábitos narrativos de la tradición oral.



• NUESTRA DELEGACIÓN EN GUADALAJARA •                                       • NUESTRA DELEGACIÓN EN MONTERREY •

         Librería José Luis Martínez                                             Librería Fray Servando Teresa de Mier
        Avenida Chapultepec Sur 198,                                                     Avenida San Pedro 222,
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