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					                                         PONENCIA
En buena hora tanto la convocatoria como este Congreso de Medicina han propuesto un
examen abierto y pluralista al preocupante tema del aborto y la regresión a tiempos y
situaciones que las mujeres colombianas que hemos defendido las libertades y derechos
sexuales y reproductivos y la garantía de su aplicación que operativiza un concepto de
salud integral: mental biológica, física, psicológica, de bienestar y calidad acorde con la
dignidad humana..
Después de la sanción de la sentencia S 455 de la Corte Constitucional en la cual se
despenaliza el aborto en Colombia, por tres causas claramente especificadas, vuelve al
debate público las reacciones desde diversos grupos de presión sobre el aborto.
En mi entender el proyecto de Creación de la Clínica de la Mujer en la ciudad de Medellín,
sirvió para que un fuerte sector, de la sociedad antioqueña, alentados desde la Procuraduría
General de la Nación, y su delegada para Asuntos de la Mujer y la Infancia, impulsaron la
reaparición porfiada e intransigente contra la despenalización del aborto en Colombia, a
través de su ataque a este Proyecto de la Clínica de la Mujer. Clínica que en su objetivo
específico busca darle un mayor apoyo a las mujeres de la ciudad de Medellín, del área de
influencia metropolitana y departamental. Los sectores que se verían beneficiadas por esta
Clínica, serán nuestras mujeres y niñas de las clases mas desfavorecidas, las mujeres y
niñas víctimas del desplazamiento y del conflicto armado urbano e interurbano. Violencia
generalizada que a pesar de las declaraciones propagandísticas del ejecutivo nacional
persiste. Y que se ha cebado con gran ensañamiento contra la población femenina del Valle
de Aburrá.

La campaña abierta contra el proyecto de la Clínica de la mujer creó la falacia de que ésta
se convertiría simplemente en una Clínica para realizar abortos. Y amparados en esta
distorsión de una realidad que habla de la inoperancia en los hechos de la letra de la
aplicación de la Sentencia de la Corte Constitucional, pues es un hecho conocido, que
desde el actual sistema de prestación de servicios de la Salud, tanto el régimen contributivo,
y mas aún en el régimen subsidiado, la prestación de un servicio rápido y efectivo a las
mujeres, niñas y jóvenes víctimas de una violación, de afección para su salud, incluso de su
propia muerte, por cuenta de una gestación riesgosa, y en los casos de malformación
congénita, que pronostican la no viabilidad del feto, no han sido protegidas integral y
oportunamente. Porque a pesar de la vigencia de la Sentencia 455 es bien cierto que, o bien
las instituciones prestadoras de salud, o bien profesionales de la medicina, acogiéndose
legítimamente a la objeción de conciencia, niegan la atención médica, psicológica y
clínica, que por obligación de ley les corresponde prestar oportunamente. Impiden la
remisión de estas pacientes a tiempo, pues en el caso de una preñez forzosa o riesgosa los
días, semanas y aún meses que transcurren para el procedimiento de la interrupción de este
embarazo, significan la imposición de una maternidad no deseada y rechazada, y la
obligación de un embarazo forzado. Y como ocurre, perversamente en algunas EPS, se
remite a la paciente a instituciones hospitalarias que pos su naturaleza confesional, van a
negarse a prestar estos servicios y su personal médico va a objetar por motivos de
conciencia su intervención clínica.1

1
  Dice la columnista Juanita Durán Vélez, “Algunos, casi siempre los mismos que hablan de la intolerancia
hacia las instituciones religiosas, creen que ir a un hospital como el San Ignacio a solicitar una interrupción de
su embarazo es un acto de obstinación de las mujeres, de rebeldía. Una conspiración feminista para torturar
En un Estado no confesional como lo es nuestro país desde la Constitución de 1991, los
máximos ideales de vida buena que instituciones y personas practican están salvaguardas en
el ámbito privado. Pero uno de los logros de la Constitución del 91, fue la separación del
poder religioso – particularmente el de la Iglesia católica- del poder político. Separación de
poderes que tanto desde actual gobierno, como desde mucho de los prelados de la Iglesia
católica, pero desde otras iglesias, cuyos líderes religiosos han conformado partidos
políticos que han sido prohijados también por el ejecutivo nacional para mutuamente
otorgarse apoyo y gabelas de todo tipo, no quieren renunciar . Y pretenden devolver al país
al estado premoderno de la hegemonía religiosa. Para ello algunos de sus representantes,
no sólo sacerdotes, sino también personas seglares, se han resguardado en dos disciplinas y
discursos para poner a su favor, y brindarles un manto de cientificidad a sus posiciones
religiosas. La genética y la embriología por una parte, y la bioética por otra, son utilizadas
desde un particular y muy restringido punto de vista para arropar sus creencias y darles
también legitimidad desde un diálogo de saberes. Y ahora sí lejos de condenar a quienes
hicieron ciencia como ocurrió en el medioevo y en el nacimiento de la modernidad, ahora
quieren poner la ciencia a su servicio.
Argumentación.
Con relación al aborto y la tesis de defensa del principio de la vida desde el momento de la
fertilización2 y el carácter moral del embrión, primero, y del feto posteriormente, es

curas.
Pero desafortunadamente las mujeres llegan al San Ignacio por razones menos sofisticadas y nada
contestatarias. Llegan cuando las remite una EPS que comparte discretamente esa convicción. Una EPS que
ya sabe, como muchos sabemos, que allí todos son objetores: los médicos, las enfermeras, las secretarias y el
vigilante. ¿Y por qué las remiten? Según ha mostrado la experiencia – al precio alto de la salud de varias
mujeres - lo hacen justamente por eso, porque saben que allí no se practicará el aborto y, por lo tanto, la mujer
nunca accederá al servicio que necesita. Con eso, cumple con su obligación, pero solo en el papel.
Al San Ignacio también llegan algunas mujeres por urgencias, a las que continuar el embarazo puede
enfermarlas o causarles la muerte. Mujeres que no deciden acudir por gusto al San Ignacio. Llegan algunas
ingenuas que acuden a un hospital universitario que puede prestarles servicios de salud más baratos. Y en
general llegan las de siempre, las marginadas y pobres, que no pueden pagar un servicio de calidad en una
institución privada que las trate con dignidad, o las que no tienen suficiente información para saber dónde
pueden acceder a servicios legales y seguros a precios bajos. Y no llegan allá para llevarle la contraria al
médico o convertirse en herejes. Porque aunque cueste creerlo, no hay ninguna mujer que quiera ingresar a un
consultorio a practicarse un aborto con un profesional que cree que es una criminal y una inmoral”. Aborto y
¿tolerancia? El Tiempo. 25 de Octubre de 2009. Juanita Durán Vélez




2
  Y utilizo este término y no el de fecundación, porque desde la FIV (fertilización in Vitro) para ayudar a las
parejas que no pueden tener descendencia- práctica también combatida en especial por la Iglesia católica-,
pero sobre todo desde la publicitada clonación a partir de células mamarias de una oveja adulta ,cuando la
oveja Dolly, se convirtió en una celebridad. Desde estos dos hitos, la posibilidad de la clonación de cualquier
célula de mamífero, incluida la clonación de células humanas con fines terapéuticos, es una realidad que
abandona de lejos la idea tradicional de la fecundación con la intervención de la genitalidad y la sexualidad. Y
como acostumbro a señalar la Iglesia católica que solo justificaba las relaciones sexuales para la
reproducción humana, ahora lucha también denodadamente contra la reproducción humana sin intervención
de la sexualidad. Y por el atraso tecnológico de nuestro país sobre algunos procedimientos, todavía no han
necesario clarificar como lo hace el genetista y bioeticista norteamericano Lee M. Silver
tres posiciones:
    1. En un extremo están quienes afirman que el embrión es equivalente a un ser
        humano. Esta creencia implica que a los embriones habría que darles los mismos
        derechos, idénticas protecciones y el mismo respeto que damos a todos los seres
        humanos. Esta es la posición actual de la Iglesia católica y de muchos otros que se
        colocan en el extremo pro-vida del espectro político.
    2. En el otro extremo están quienes dicen que el embrión no es diferente de ningún
        otro montón de células humanas y que no debería ser tratado de ningún modo
        especial. La mayor parte de los biólogos contemporáneos se situará probablemente
        en este grupo.
    3. El tercer punto de vista se mantiene entre estos dos extremos y ha sido establecido
        por John Robertson, un abogado famoso, especialista en ética reproductiva: “El
        embrión merece un respeto mayor que el concedido a otro tejido humano por su
        potencialidad para convertirse en una persona y por el significado simbólico que
        tiene para muchas personas. Pero no debería ser tratado como una persona, porque
        no ha desarrollado todavía las características de la personalidad […] y quizá nunca
        actualice su potencial biológico. Como Robertson señala este es probablemente el
        punto de vista de que los bioéticos seglares sustentan más ampliamente3.

Comparto plenamente esta clasificación y desde ella puntualizo que la persistencia de
abrazar la primera posición se queda en una posición de biologicismo obtuso, porque a
través de su defensa de la vida desde el momento de la “fecundación”, sólo les interesa que
nazcan, mas inmediatamente nacidos no les importa como malviven, como mueren ene.
Primer año cientos de miles de estas criaturas humanas, como la prevalencia de la
desnutrición hace que la mitad no llegue a los cinco años y que sus condiciones de vida
sean las del absoluto abandono por parte del Estado y de estas mismas instituciones
religiosas. Defienden los derechos de quienes no han nacido, pero desconocen la protección
que les deben. Ignoran y obran con impunidad los abusos sexuales de niños y niñas por
parte de integrantes del mismo clero y abominan de su derecho a la elección de sus
preferencias sexuales cuando llegan a la vida adulta. No defienden los derechos de las niñas
y jóvenes victimas de las violaciones en general y de los abusos incestuosos a los que niñas
de la mas tierna edad son sometidas, y niegan a éstas y las mujeres no solo de su feligresía,
sino a la de toda mujer en cualquier Estado, bajo su predominio religioso, a acceder a la
interrupción de su embarazo.




importado su defensa por los “embriones huérfanos” que esperan su “sentencia final de muerte” en los
laboratorios de muchos países europeos. Ni qué decir del Proyecto N.E.C.T.AR. (Ethical Guidelines for the
use of human Embryonic or fetal tissue for Experimental and clinical neurotransplation and research). Les
remito para una información básica muy pertinente a los editoriales de los números 19 y 20 la Revista
Bioetica & Debat del Instituto Borja de Bioética de la Compañía de Jesús en Barcelona. España.,
3
  Silver, Lee, M. Vuelta al Edén. Más allá de la clonación en un mundo feliz. Editorial Taurus. Madrid .1998

				
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