La Pobreza. Cuestiones fundamentales by sgh90748

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									La Pobreza. Cuestiones fundamentales

Preparado por la Unidad del Informe sobre Desarrollo Humano para la Conferencia Anual de
Ejecutivos del Perú (CADE - 2007)


Conceptos y medidas

La vieja pregunta

Si se ingresa al buscador Google, con una llamada que diga “definiciones de pobreza” se
encontrará casi 2 millones de referencias sobre el tema, en español. Esto no solamente es una
muestra del interés, sino también de la prodigalidad de enfoques a los que ha dado lugar. La
pobreza ha adquirido diversos apellidos, según distintos criterios de clasificación: si absoluta o
relativa, si subjetiva u objetiva, si monetaria o no, si estructural o coyuntural.

Sin embargo, para los fines de calificar el estado o la condición de pobre, la pobreza solamente
puede ser entendida como una situación en la cual, por ausencia de los recursos necesarios, las
necesidades de las personas no se satisfacen, y si el enfoque es el de la economía, la situación en
la cual las necesidades materiales mínimas no están satisfechas. Cualquier especulación posterior,
que añade más elementos discursivos – capacidades, oportunidades, cultura – siendo
absolutamente lícita, como veremos más adelante, escapa a los objetivos de la definición, porque
busca nuevas acepciones o versiones de la noción original, o bien, porque añadiendo elementos,
deriva hacia sus variados efectos o maneras de presentarse.

Luego, en sentido lato, la pobreza es material. Significa no poder -sobre todo- comer: la pobreza es
hambre. No tener techo para cobijarse del clima: los que duermen en las calles entre cartones, son
seguramente pobres. También enfermarse y no poderse curar o ser curado, no poder adquirir las
mínimas capacidades para proveerse un sustento adecuado. Es un estado indeseable, que
consiste en no tener lo que normalmente debiera tenerse. Lo que es polifacético y variado son sus
manifestaciones sociales, pero la pobreza como noción a definirse, es descarnadamente material.


Las pobrezas como una función de utilidad

La definición de la pobreza reduciéndola a su sentido lato, no la hace única ni absoluta. Algunas
necesidades materiales son más fáciles o difíciles de ser satisfechas, conforme se cambia de
contexto económico y social. La pobreza depende de los contextos, y es por tanto una función de
preferencias condicionadas y decisiones individuales. Amartya Sen, ha incidido mucho en este
punto de vista, subrayando la necesidad de dotar a las personas de capacidades reales para sus
decisiones, enfatizando la igualdad de oportunidades, y haciendo de la libertad (y de la
democracia) una precondición para el desarrollo de los individuos y de las sociedades1.

Así, si bien la pobreza material es un resultado, principalmente de la desigualdad recibida al nacer,
sus alternativas son diversas porque se enfrentan a contextos y oportunidades diferentes, como se
trata de explicar en el cuadro siguiente. Allí se muestra, la enorme diversidad que desde muchos
puntos de vista existe entre estos dos tipos de pobres, como resultado de las condiciones en las
cuales deben desempeñarse.




1
         Ver especialmente “Bienestar, Justicia y Mercado”, Ediciones PAIDOS Ibérica, 1997;”Nuevo Examen de la
Desigualdad”, Alianza Editorial 2004; “La Desigualdad Económica”, FCE, 2002 y “Desarrollo y Libertad”, Editorial Planeta,
2000



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                         LA POBREZA URBANA Y LA POBREZA RURAL
                        ALGUNAS CARACTERISTICAS DIFERENCIALES.
                                     EL POBRE URBANO                        EL POBRE RURAL
                                      METROPOLITANO,                    DEL ANDE O LA SELVA,
CARACTERISTICAS                         CONCENTRADO                             DISPERSO
DEMOGRAFICAS
  Crecimiento Poblacional Positivo, alto, se hacina                  Negativo o bajo, se despuebla
  Natalidad                  Descendente, media                      Descendente, alta.
  Mortalidad                 Descendente, media                      Descendente, alta.
  Migración                  Receptora,       expulsa   hacia     el Expulsora a pueblos y capital
                             extranjero
ECONOMICAS
  Actividad       económica Comercio al por menor y servicios Agropecuarios de pequeña
predominante                 personales,        baja    o      nula escala. Baja productividad
                             productividad
                             Casi totalmente monetarios. Sin Presencia de intercambio de
Medios de intercambio        dinero no se vive                       bienes y trabajo
  Viás de transporte y Con accesos, costo importante del Aislados,                en      muy      lento
comunicaciones               presupuesto familiar                    progreso.
  Tecnología                 Baja pero asequible                     Casi nula
LABORALES
                             Primaria (jefe de familia), de Secundaria                 (familiar)     de
  Oferta                     volumen creciente, competencia volumen constante.
                             dura
  Demanda de asalariados Baja, de poca fluctuación                   Baja, estacional, imprevisible
  Calificación               Baja, mejorable                         Baja, estática
  Regulaciones               Formales, no cumplidas                  Inaplicables
                                                                     Extremadamente               bajos,
 Ingresos                    Bajos, monetarios.                      monetarios y en especie
  Categoría     ocupacional Independientes del sector terciario, Independientes           campesinos,
predominante                 “informales”                            familiares no remunerados
ACCESO A BIENES Y SERVICIOS
  Salud Pública              Posible, fluido                         Reducido, difícil
  Educación Pública          Posible fluido                          Reducido, difícil
                             Gasto        principal,    comedores Autoabastecimiento,
  Provisión de alimentos     populares y otros subsidios             intercambio comunal.
                             Tugurio,      invasión    en     áreas Autoconstrucción                 con
  Vivienda                   marginales, acceso bajo a servicios materiales locales
  Vestimenta, calzado        Comprado, reciclado                     Auto confeccionado
  Patrimonio del hogar       Básico, modernizado                     Mínimo, tradicional
 RIESGOS
  Riesgos de ingresos        Enfermedades, pérdida de trabajo        Climáticos
                             Delincuencia, consumo de drogas
  Riesgos sociales           narcotráfico, pandillaje, prostitución, Alcoholismo, abigeato
                             violencia, alcoholismo
Fuente. PNUD, para CADE 2007

Si diferentes funciones de bienestar y condiciones históricas distintas tipifican diferentes pobrezas,
éstas deben ser reconocidas como tales para efectos de establecer sus causas, medirlas o
prevenir sus riesgos, pero también para diseñar políticas generales o poner en acción programas
específicos. Habría tal vez que poner atención a una diferencia más esencial. La pobreza rural
campesina es de más larga data. Viene de siglos y la república no ha podido dotar a estas
poblaciones los suficientes capitales como para que puedan emerger. La pobreza urbana, en
cambio, trasluce la frustración de la capacidad de proveer ingresos monetarios a una sociedad que
así lo exige para sobrevivir; el pobre urbano se encuentra permanentemente urgido de dinero,
angustiado y sometido a una vida llena de riesgos y lacras sociales.

Las mediciones de pobreza

Con las anteriores consideraciones, se puede también relativizar la medición de la pobreza
usualmente aceptada, en sus dos grandes vertientes: la de línea de pobreza (LP) y la de
necesidades básicas insatisfechas (NBI)2.

2
 Otro indicador sumamente utilizado es la determinación de líneas de ingreso de dos dólares para el ingreso diario como
medida de pobreza y solamente un dólar para el ingreso de pobreza extrema, que propuso el Banco Mundial y se utiliza
especialmente en las comparaciones internacionales. Bajo estos términos el 40 por ciento de la población mundial, 2600
millones en cifras redondas, es pobre, y mil millones de habitantes son pobres extremos. Se critica al indicador tanto la



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En el primer caso, se establece una línea de ingresos familiares, la LP – derivada de una canasta
de consumo predefinida - que se supone es la requerida para satisfacer las necesidades
esenciales. Si la familia no supera con sus ingresos o gastos el valor de esa canasta, sus
miembros son considerados pobres; si no supera siquiera la fracción de la canasta que
corresponde a los alimentos (la canasta alimentaria fluctúa alrededor de la mitad de la canasta
total) las personas de esas familias son consideradas como extremadamente pobres u otra
calificación similar, como la de indigentes.

La medición a través de las NBI, tiene su origen en la ausencia de información sobre ingresos o en
su desestimación. Es una medición esencialmente cualitativa en la que se definen algunos
indicadores de lo que se considera básico para la vida de las familias (acceso a agua y desagüe,
materiales de la vivienda, alfabetismo del jefe de hogar, hacinamiento en la vivienda, escolaridad
de los hijos, etc.). La ausencia de alguno de estos elementos – no hay regla para cuáles y cuántos
– determina la condición de pobre de los miembros de las familias.

La cantidad de decisiones arbitrarias, o al menos opinables, que deben tomarse son numerosas.
Determinar el ingreso o los gastos de una familia (incluso la propia definición de familia)
considerando las variadas fuentes de ingresos, transferencias y subsidios, elaborar canastas útiles
para cada contexto, son operaciones complejas. Determinar cuáles son las NBI es igualmente
discutible. De hecho además las LP pueden considerarse más útiles y pertinentes cuando hay
mercado de trabajo e ingresos monetarios, y las NBI tienen – además del amplio abanico de
elección - dependencia de los contextos geográficos.

Pequeñas variaciones de criterio pueden causar cambios importantes en las proporciones de
población que se considera pobre. Estamos en un país con altos requerimientos de recursos,
donde 13 o 14 millones de peruanos son pobres y 4.5 millones de compatriotas viven en la pobreza
extrema, la mayor parte de estos últimos, por muchas generaciones.



                             Indicadores de pobreza total y pobreza extrema,
                                 según espacios geográficos. 2004 - 2006
                                      2004 1/                2005                  2006
         Espacios
        geográficos            Pobreza Pobreza       Pobreza     Pobreza   Pobreza    Pobreza
                                 total    extrema      total     extrema     total    extrema
           PERÚ                   48.6      17.1       48.7        17.4      44.5       16.1
    Áreas
     Urbana 2/                     37.1            6.5           36.8            6.3      31.2    4.9
     Rural                         69.8           36.8           70.9           37.9      69.3   37.1
    Regiones
     Costa 2/                      35.1            4.0           34.2            3.8      28.7    3.0
     Sierra                        64.7           33.2           65.6           34.1      63.4   33.4
     Selva                         57.7           25.0           60.3           25.5      56.6   21.6
     Lima Metropolitana            30.9            1.3           32.6            2.0      24.2    0.9
    Departamento
     Amazonas                      65.1           28.3           68.6           25.1      59.1   20.0
     Ancash                        53.3           23.3           48.4           25.0      42.0   20.8
     Apurímac                      65.2           28.0           73.5           34.7      74.8   39.7
     Arequipa                      34.2            6.5           24.9            3.8      26.2    3.4
     Ayacucho                      65.9           27.8           77.3           38.6      78.4   41.3
     Cajamarca                     66.2           29.5           68.8           30.8      63.8   29.0
     Cusco                         53.1           23.5           55.6           22.3      49.9   22.8
     Huancavelica                  84.8           64.6           90.3           76.2      88.7   72.3
     Huánuco                       78.3           48.8           75.8           44.5      74.6   48.6
     Ica                           27.3            1.7           23.9            1.0      23.8    1.3
     Junín                         49.6           16.5           56.0           18.7      49.9   16.5
     La Libertad                   48.5           18.6           43.0           14.8      46.5   18.2
     Lambayeque                    43.6            9.5           44.0            7.5      41.1    9.5
     Lima y Callao                 32.2            2.5           32.9            2.5      25.1    1.4
     Loreto                        66.9           38.0           71.5           41.2      66.3   33.9
     Madre de Dios                 27.1            6.3           30.8            9.4      21.8    4.3
     Moquegua                      38.7           10.9           30.3            5.4      27.3    3.9
     Pasco                         65.7           28.5           72.9           32.0      71.2   31.0


comparabilidad por las diferencias cambiarias, como el propio nivel de la medida.



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     Piura                   60.7        17.0       58.6         19.4       54.0        13.1
     Puno                    78.3        43.8       75.2         44.1       76.3        41.6
     San Martín              51.9        20.9       54.1         20.8       54.3        17.2
     Tacna                   24.7         3.8       30.3          3.7       19.8         3.3
     Tumbes                  24.2         1.3       16.2          1.3       15.8         0.4
     Ucayali                 56.3        30.7       53.1         24.3       54.0        22.8
    Notas: 1/ Las tasas de pobreza total y extrema del 2004 fueron reestimadas por INEI en el
    2/ No incluye Lima Metropolitana.
    Fuente: Informe Técnico. Medición de la pobreza 2004, 2005 y 2006. INEI. Lima.




Una exploración de la realidad nacional

La pobreza y el crecimiento

Pensando en términos de una nación, el problema de la pobreza – no el de los pobres en particular
– es el problema del desarrollo. No se puede dejar de lado el crecimiento, esta es la primera
condición. Si no se logra crecer, no se aprueba siquiera el primer grado de la lucha contra la
pobreza, pues no habría nada que distribuir –esta es la segunda condición para el éxito - ni nada
para acumular, que aseguraría un futuro sostenible. Puede decirse entonces que además de crecer
en la producción, se debe mejorar la distribución y propiciar la acumulación interna de capitales de
todo tipo.

Las cosas no están sucediendo así. El crecimiento peruano disminuye muy poco la pobreza, y se
prevé que en el futuro inmediato seguirá siendo así, como se muestra en el Marco
Macroeconómico Multianual (MMM) 2008-2010 del Ministerio de Economía y Finanzas. Este
documento señala un indicador clave y muy apropiado al tema: La Elasticidad de la Pobreza con el
PBI, es decir, en qué porcentaje desciende la pobreza, cuando el producto crece. En una
perspectiva de crecimiento positivo tendencialmente alto, la pobreza peruana desciende muy poco:
menos que la de India o Bangladesh, que la de Chile o del conjunto de países en desarrollo.




Estos resultados no se deben únicamente a la administración de la eficiencia del gasto en los
programas sociales, sino también a los factores estructurales de la economía. Para tener una idea
de los esfuerzos pendientes, el propio MMM indica que si tuviéramos la elasticidad pobreza-PBI de
Chile (alrededor de 1) llegaríamos a una pobreza de 37% en el 2011, mientras que con las
elasticidades de Bangladesh e India (1.6 y 2.4% respectivamente) la pobreza del 2011 podría
reducirse a 28.3 ó 20.7%3.
No solamente necesitaríamos entonces, crecimiento, sino “otro crecimiento” capaz de hacer que el
producto se relacione con los ingresos y recursos de los pobres, que los alcance, llevándoles
progreso y posibilidades de surgir por sí mismos. En especial, señala el MEF, “generando ingresos
a través del mercado” y haciéndolo “a través de las PYMES y las unidades agropecuarias”.

3
 Ver Ministerio de Economía y Finanzas, Marco Económico Multianual (MMM) 2009-2010, Diario Oficial “El Peruano”, 1º. De
junio del 2007.



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La pobreza y la desigualdad

Pobreza y desigualdad se consideran fenómenos paralelos, pues la inamovilidad de los sectores
pobres simultánea al progreso de los sectores altos, suele mostrarla.

La relatividad de la desigualdad puede graficarse territorialmente a partir del Índice de Desarrollo
Humano (IDH) elaborado por el PNUD para todos los distritos del país4. A partir de esta
información, se muestra las barras que unen el IDH más alto y el más bajo de cada departamento,
indicando la desigualdad en términos del desarrollo humano (DH), mientras que la distancia al
punto medio nacional (la recta) muestra el nivel del DH del departamento que se está observando.

Así por ejemplo, Lima – con alrededor de 7 millones de habitantes, sin contar al Callao - tiene
mayor desigualdad pero mejores índices de desarrollo humano, con amplias proporciones de su
población por encima del nivel medio nacional. Están allí los distritos más desarrollados, pero en
otros de ellos, debajo de la media nacional, su situación es tan adversa como en la mayor parte de
población del resto de departamentos. El Callao – considerado como si fuera un departamento, y
ya acercándose al millón de habitantes – es el más privilegiado, en estos relativos términos.
También tienen nivel aceptable y mayor igualdad, los departamentos pequeños en extensión y
población, como Tacna, Moquegua y Tumbes, y – sin contar los efectos del reciente sismo – el
departamento de Ica. En el extremo contrario, de relativa igualdad con menos desarrollo humano,
se hallan – casi esperable – los departamentos de la sierra y selva más pobres: Cuzco, Huánuco,
Huancavelica, Abancay, Ayacucho, Cajamarca, San Martín, Pasco.


                                                              Perú. Diferencia entre el IDH distrital máximo y mínimo por departamento. 2005
                                                                        Ordenados descendentemente por el grado de desigualdad
      0 .8 5   IDH
      0 .8 0
      0 .7 5
      0 .7 0
      0 .6 5
      0 .6 0
      0 .5 5
      0 .5 0
      0 .4 5
      0 .4 0
      0 .3 5
      0 .3 0
      0 .2 5
      0 .2 0
      0 .1 5
      0 .1 0
      0 .0 5                                                                                                                                                                                                                                                                 Dp t o
      0 .0 0
                                                                     Cusco
                                 Ancash




                                                                                                                                                                                                                                                   Pasco
                                                                                                                                                                      Ayacucho




                                                                                                                                                                                                                                                                    Tumbes
                                                                                      Huánuco




                                                                                                                                           Junín
                                                                             Loreto



                                                                                                Puno




                                                                                                                                                                                                                                             Ica
                                                                                                                      Amazonas




                                                                                                                                                           Apurímac
                                                                                                                                 Ucayali




                                                                                                                                                                                 Tacna
                                                                                                                                                   Piura
               Lima

                      Arequipa




                                                                                                                                                                                                                  Moquegua

                                                                                                                                                                                                                             Madre de Dios




                                                                                                                                                                                                                                                           Callao
                                                                                                                                                                                                     San Martín
                                          La Libertad




                                                                                                       Huancavelica




                                                                                                                                                                                         Cajamarca
                                                        Lambayeque




La pobreza y la desigualdad peruanas, es el corolario, tienen connotaciones geográficas, pero
principalmente asociadas a la falta de infraestructura para el desarrollo, a la larga ausencia de
inversiones en el pasado republicano – la inversión en el interior del país tiene pocas décadas de
duración – a las exclusiones y discriminaciones étnicas, al poder concentrador de la capital y de la
costa.


La pobreza y la acumulación. La trampa de la pobreza de Sachs

¿Qué retrasa a los pobres respecto al resto de personas? Y qué, por lo tanto, propicia la
desigualdad. La ausencia de acumulación, dice Jeffrey Sachs, el economista de Harvard, que para
el caso no requiere de mayor presentación5. En su razonamiento, la pobreza es la ausencia de
capitales de muy diverso tipo: humano (salud, educación, alimentación), empresarial (maquinaria,
instalaciones y transportes), infraestructura (carreteras, energía, comunicaciones, puertos y
aeropuertos), natural (tierra cultivable, biodiversidad), capital institucional público (legislación
adecuada, burocracia eficiente) y capital intelectual (saber práctico, científico y tecnológico).

4
  El IDH es un indicador, que varía desde 0 hasta 1, y que combina tres dimensiones: la longitud de la vida (medida con la
esperanza de vida al nacimiento), la educación (medida con el alfabetismo y la asistencia escolar) y el acceso a bienes
(medida con el ingreso familiar per cápita).
5
  Las ideas y el esquema siguiente pertenecen a su libro “El fin de la pobreza. Cómo conseguirlo en nuestro tiempo”,
Editorial Debate, Buenos Aires, 2006.



                                          www.revistadesarrollohumano.org - Boletín Nº 40 - Enero 2008                                                                                                                                                                                5
En la medida que se acumulen estos capitales se sale de la pobreza, parece ser obvio, pero no lo
es tanto. “Los pobres parten de un nivel muy bajo de capital por persona, y después se ven
atrapados en la pobreza porque la proporción de capital por persona en realidad va decreciendo de
una generación a otra. La cantidad de capital por persona decae cuando la población crece más
rápido de lo que se acumula el capital”. El siguiente esquema explica esta dinámica.

                                               LA TRAMPA DE POBREZA




                              Necesidades básicas



      FAMILIA          Ahorros familiares cero                                               CRECIMIENTO
                                                        DISMINUCIÓN                          ECONÓMICO
      POBRE                                              DEL CAPITAL                          NEGATIVO
                                                        POR PERSONA


                Tributación
                Fiscal cero                                                     (Negativo)



                                       PRESUPUESTO
                                       DE INVERSIÓN                                     Crecimiento
                                       PUBLICA CERO                                     demográfico y
                                                                                        depreciación




Pensemos en un campesino muy pobre. El aumento de su familia es mayor al crecimiento de su
capital principal, que es la tierra, cuya productividad no progresa y cuyas inversiones se deprecian
con rapidez. Eso disminuye el capital por persona. Pero también lo disminuye el hecho que – al no
tributar y estar al margen del mercado - la inversión pública en su área de residencia es cero o muy
baja. Lógicamente, el campesino pobre tampoco ahorra, porque lo poco que obtiene lo consumirá y
muy posiblemente se endeudará. Eso lo hace más pobre, con menos capital por persona. Y esta
situación lo devuelve al circuito. En palabras de Sachs “En el nivel más básico, la clave para
acabar con la pobreza extrema reside en lograr que los más pobres de entre los pobres sean
capaces de poner un pie en la escalera del desarrollo. La escalera del desarrollo está suspendida
por encima de sus cabezas, y los más pobres de entre los pobres se hallan al pie de la escalera sin
poder alcanzar el primer peldaño”.


Una lectura peruana de la pobreza.

Para los peruanos, la trampa de la pobreza también puede apreciarse en términos históricos y de
los procesos sociales.

La población peruana, en términos absolutos, ha pasado de crecer 5 millones en cuatro siglos – de
2 a 7 millones entre mediados del siglo XVI y los del siglo XX - a crecer luego 20 millones en un
poco más de medio siglo, y en estas últimas décadas progresó en salud enormemente. El
resultado es un aumento de volumen impresionante y súbito en términos históricos, paralelo al
alargamiento de la vida. La esperanza de vida al nacimiento en 1940 no llegaba a los 40 años y
ahora es treinta años más extensa. No solamente hay muchos más peruanos, sino que ahora viven
más tiempo. La insuficiencia de capitales frente a la oferta poblacional ha producido además una
dualidad perversa. Los pobladores del campo, cuyas tasas de fecundidad han tenido mayor
crecimiento que la producción y productividad agropecuaria, continuaron migrando hacia las
ciudades y hacia Lima, pues los diferenciales de niveles de vida y de oportunidades de progreso
favorecen esta decisión. En este proceso de declive de la capitalización y de la acumulación
interna, en las ciudades se ha ido generando un amplio sector excedentario, expulsado por las
economías agrarias pero sin posibilidades de empleo en el sector asalariado, sea privado
empresarial o estatal. Trabajadores independientes no calificados, proto-empresas familiares o
empresas pequeñas de corta vida, han llegado a ser mayoritarias en términos de empleo, pero
tienen muy baja productividad, y sus ingresos dependen mayormente de los niveles de la masa
salarial.

El salario de mercado, del área urbana, en condiciones de abundancia de oferta de mano de obra y
de ajustes estructurales de la economía, ha ido descendiendo por razones clásicas y por políticas
expresas. La condición para hacer viable este proceso de reducción que en las últimas décadas ha


                         www.revistadesarrollohumano.org - Boletín Nº 40 - Enero 2008                      6
sido impresionante, es la disminución del costo de los bienes de consumo, en especial alimentos,
sea por importaciones o por sojuzgamiento de los precios en chacra por parte de las cadenas
comerciales internas. El subsidio del campo a la ciudad es una realidad evidente, como lo ha sido
también la sustitución de alimentos de producción local por importados. No solamente este
fenómeno ha estrechado las posibilidades del campo. También lo ha hecho el péndulo de políticas
macroeconómicas, que oscila entre el modelo primario exportador y el de sustitución de
importaciones, pero en ninguno de los casos atiende las necesidades del agro, y más bien lo
margina.

La solución rural ha sido la migración hacia las ciudades, de personas con mejores recursos
materiales y capacidades, con lo cual se profundiza la crisis del campo. Al persistir la migración
interna, nuevamente se ingresa al abaratamiento de mano de obra en las ciudades y luego,
recurrentemente, al estrechamiento de las condiciones de vida en el campo. De tal forma, el círculo
viciado del empobrecimiento se perpetúa.


El producto que no afecta el bienestar promedio de las familias

En los últimos tiempos hemos llegado a la constatación de que el producto crece de manera
sostenida, mientras que el bienestar de las familias percibe muy poco los frutos de ese crecimiento.
Para citar una sola cifra oficial, veamos el informe de empleo del INEI en Lima Metropolitana, que
concentra casi dos tercios del salario6.

En dicho Informe, correspondiente a septiembre del 2007, el ingreso promedio mensual de los
ocupados crece del periodo correspondiente al primer trimestre del 2002 en que era de 769.2
soles, hasta 865.5 soles en el periodo que corresponde al segundo trimestre del 2007, es decir, el
12 por ciento. Esto es en términos corrientes, sin considerar la inflación. Si consideramos la
inflación en ese mismo lapso, resulta que es también del 12 por ciento, y que por tanto el ingreso
limeño no aumentó en nuestra capital; en el último año, incluso ha decrecido levemente. Pero el
producto ha crecido 51.7 por ciento en este mismo periodo, en términos constantes. Más de 50 por
ciento de aumento de la producción y nada de aumento para las familias capitalinas promedio es
un dato demasiado contundente respecto a la relación entre producto y bienestar; la economía
peruana, que crece pero no transfiere hacia los pobres – recordemos la elasticidad de pobreza con
PBI – y por tanto, tampoco acumula como para superar la pobreza7.

                             Perú. 1957-2005. PIB per cápita y Remuneraciones


                  180

                  160

                  140

                  120

                  100

                   80

                   60

                   40

                   20

                    0
                    57

                           61

                                  65

                                         69

                                                73

                                                       77

                                                              81

                                                                     85

                                                                            89

                                                                                   93

                                                                                          97

                                                                                                 01

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                                          iNDICE                     INDICE             INDICE
                                          PIB PER CAPITA             SUELDO             SALARIO




6
  Ver www.inei.gob.pe, la pestaña de Boletines, los últimos de empleo y de producción.
7
  Desde luego, hay datos más optimistas. Algunos booms de empleo en localidades que exportan, aumentos de consumo y
de gastos, ampliación del crédito. Pero las dimensiones y explicaciones no tienen la contundencia de la relación entre PBI e
ingresos de Lima, e incluso nacionales, que tienen una mejora leve del promedio, pero concentrada en los sectores medios
y altos, de acuerdo con las encuestas nacionales de hogares. Es posible, de otra parte, respecto a los ingresos, que esté
creciendo más la población subsidiada y el endeudamiento, que el ingreso disponible de las familias.



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Vamos a notarlo ahora en otros términos, de plazos más amplios. Se trata de comparar el
crecimiento del producto per cápita y el de las remuneraciones también limeñas y de empresas de
10 o más trabajadores que releva el Ministerio de Trabajo desde 1957. Lo que la gráfica dice es
que desde los ajustes de 1988 y 1990 que reconfiguraron el escenario económico nacional, las
remuneraciones se distanciaron del producto per cápita y no tienen mayor signo de volverse a
aproximar. Del 1957, en que se dispone de estadística, pero posiblemente desde más antes, el
crecimiento del producto per cápita era acompañado por las remuneraciones y sobre todo por los
salarios de los obreros antes que los sueldos de los empleados (sin considerar ejecutivos). Tras los
ajustes antiinflacionarios, estas variables se separan – y los sueldos sobrepasan en evolución a los
salarios, además de ser, desde siempre, más altos. No hay ya sentido distributivo ni menos
acumulativo en la política de ingresos.

¿Qué significa la brecha creada? Que los excedentes se han ampliado de manera sumamente
consistente y continua8. Que no hay correas de transmisión desde las rentas de independientes
(que son pobres en su gran mayoría) y sobre todo desde las rentas de empresas, de intereses
financieros y rentas de la propiedad inmueble, hacia las remuneraciones. Esas correas de la
política laboral, de la política fiscal, de la política comercial y de los precios básicos, del tipo de
cambio, de la defensa del consumidor, de las políticas financieras, de acceso a los capitales, no
funcionan o funcionan de manera parcial y limitada.


Políticas y experiencias

Las alternativas estructurales y los programas de atención social

Si se parte de la idea que la lucha contra la pobreza tiene un componente estructural fundamental,
no se puede aislar la discusión económica de la lucha contra la pobreza, e idearse una “política
social” independiente de la dinámica de las rentas. El enfoque social y fiscal de la lucha contra la
pobreza, no ha tenido los efectos deseados.

Hay que subrayar, para el caso, que una política de acumulación interna y de redistribución, no es
una política enemiga del capital ni de la inversión privada, como no debe serlo ningún
planteamiento sensato destinado al crecimiento y al desarrollo. Se tiene que afirmar una política de
bienestar general, que no abandone los fines más primarios de una economía – distribuir y
acumular internamente – y a la vez pueda convocar al conjunto de fuerzas productivas con
objetivos expresos de orden nacional. Se debe lograr, de acuerdo con el capital, las reglas de
juego que le permitan funcionar de manera estable y perdurable.

Lo anterior no niega espacio a los estudios y programas sobre la pobreza, ni deja de reconocer
logros a sus esfuerzos. Se sabe ahora, que el gasto fiscal en este terreno – cuando menos unos
cinco mil millones de dólares – ha sido poco efectivo y está lejos de cumplir con las metas de
reducir significativamente las proporciones y menos aún la cantidad absoluta de pobres, mientras
no se implementen cambios en la propia economía, como sugiere el MEF. Hay que aplicar políticas
diferenciadas y sectoriales, y obras de infraestructura trascendentes en lugar de la profusión de
pequeñas obras de infraestructura sin impacto en la economía del pobre. En la actualidad hay un
esfuerzo por corregir los programas que se han multiplicado y sobrepuesto entre sí en diversas
instituciones del Estado, creando ineficiencia y caos administrativo.

En fin, tras algunos lustros de aprendizaje, se reconoce que hay esfuerzos realizados que se
pueden reconducir, y en los casos de los mejores diseños – como A Trabajar Urbano, PROJOVEN,
Caminos Rurales, MARENASS y la enseñanza de campesino a campesino, los microcréditos a
mujeres, los esfuerzos de Juntos y de CRECER, el actual Sembrando, para mencionar lo más
saltante y pronto a la memoria - se debería no solamente persistir, sino sobre todo ampliar los
presupuestos e impactos hasta que tengan significado efectivo en todo el país, en el marco de una
política de desarrollo explícita, de metas claras, que comprometan a todos los sectores de la
población.


Las lecciones de programas de lucha contra la pobreza.

La variedad de programas específicos de lucha contra la pobreza y la diversidad de ámbitos en los
que se aplica – con diferentes puntos de partida en el bienestar, características de la intervención
del Estado y actitud (condicionamientos) de los cooperantes - hacen muy difícil llegar a una
taxonomía de estas acciones y recomendar a la realidad específica peruana una o algunas en



8
  En realidad las brechas son más amplias que las de la gráfica, pues en el PIB per cápita están incluidas las
remuneraciones.



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particular, sobre todo, porque en la propia experiencia peruana, hay suficiente experimentación de
casi dos décadas, como para saber lo que funciona y lo que no9.

Ello no obsta para mencionar antecedentes de las principales características de los programas
exitosos que se han llevado a cabo. A saber:

     i)        Diagnósticos diferenciales. Una de las primeras condiciones de acción de los proyectos
               es reconocer de antemano, con diagnósticos adecuados, las características del ámbito
               poblacional donde el programa se va a aplicar. Esto evita las variadas anécdotas sobre
               lavaderos que no se utilizan, silos de dimensiones inapropiadas, losas deportivas que
               se utilizan para secar maíz, y temas por el estilo.
     ii)       Independencia de criterios. Todavía en el tema de los diagnósticos, hay que
               aprovechar al máximo las evidencias más inmediatas de la estadística nacional. Ésta
               ha detectado que no existen o son muy débiles programas para necesidades
               flagrantes: recuperación del abandono escolar, techado de viviendas pobres urbanas,
               atención de enfermedades crónicas y de alto costo, empleo de adultos varones con
               responsabilidades familiares, prevención planificada de los riesgos climáticos, créditos
               significativos de responsabilidad comunal o de gobiernos locales, extensión de la
               atención de la tercera edad, atención de los indigentes y de la explotación a niños en
               las calles.
     iii)      Participación de las comunidades organizadas y control social. La mejor “prevención
               del riesgo” de la innovación por la innovación o de las distorsiones, falta de
               transparencia, e ineficiencias del diseño, está en la participación de las comunidades
               organizadas, desde el inicio hasta el fin de los proyectos. Esta es una característica de
               casi todos, si no todos, los proyectos exitosos.
     iv)       Subsidiaridad. Este es un término muy amplio, pero siempre importante. Significa que
               nadie que no se ayude a sí mismo cuando puede hacerlo, debería ser ayudado sin que
               ponga en marcha sus propios esfuerzos e iniciativa. Desde luego, no es aplicable a los
               casos particulares de indefensión, por definición. Pero es una prevención contra la
               posibilidad de anular capacidades en lugar de fomentarlas, base para el desarrollo. El
               reciente texto del Nobel Yunus - el creador del Grameen Bank y gran propulsor del
               micro crédito es bastante elocuente10. En el Perú, hay ahora el doble de comedores
               populares subsidiados de lo que hubo en los años posteriores a los shocks de precios
               y salarios 1988-1990, cuando eran realmente urgentes.
     v)        Continuidad administrativa. Otra característica notable de los programas y proyectos
               exitosos es que sus administraciones superan los vaivenes políticos, se logran
               especializar- si no estaban especializados desde antes – en todos los ámbitos del
               ciclo, pueden contar con autonomía para corregir sus rumbos e innovar la gestión,
               propiciando la sostenibilidad de los programas.




9
  Posiblemente el camino más corto para conocer variados de los muchos programas de lucha contra la pobreza, es visitar
las páginas web de los organismos internacionales. (El Grupo de Estudio de Pobreza y el Poverty Centre de PNUD, la hoja
web del Banco Mundial y la del BID, entre lo principal, tienen extensa bibliografía sobre el tema, que permite el acceso hacia
las diversas investigaciones en el mundo).
10
   Los programas de “cash transfer” o transferencias condicionadas de dinero, son ahora un tema de sumo interés. Tienen
a su favor su direccionamiento hacia los más pobres, en especial las mujeres, y el hecho que incluyan obligaciones de
atención a la infancia que los perceptores deben acreditar y han mostrado réditos. Se menciona también que han tenido
éxito fomentando el bienestar, especialmente en las aplicaciones a gran escala, pero se debate acerca de su eficiencia en
el largo plazo, y la necesidad de complementar esos esfuerzos con programas alternativos de empleo, créditos en
maquinaria o ganado, infraestructura productiva o provisión directa de servicios de salud y educación. (Ver sobre este tema
amplia información en www.undp-povertycentre.org)



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LA VOZ DE UN NOBEL DEDICADO A LOS POBRES.

“Si tomamos la semilla del árbol más alto del bosque y la ponemos en un macetero, va a crecer un
árbol de medio metro, que llamamos bonsái. ¿Cuál es el problema? ¿Hay algo malo con la semilla
o con el árbol? No, para nada. Es el mismo árbol y la misma semilla. El problema es que la
pusimos en un macetero. Con los más pobres pasa lo mismo. Son personas igual que nosotros,
con los mismos talentos y habilidades, pero están en un macetero. En este caso el macetero es la
sociedad, que no les da oportunidades. Y por eso se desarrollan como 'personas bonsái'. Si
tuvieran las mismas oportunidades que nosotros estarían entre los árboles más altos del bosque.

Partamos por una cosa: la caridad y los subsidios del gobierno nunca resolverán la pobreza. Si el
gobierno me da un cheque mensual - por ejemplo, para comprar mis alimentos - entonces
dependeré de eso. Y entonces para qué hacer el esfuerzo de gastar mis horas esforzándome y
trabajando. Peor todavía, si lucho por conseguir un trabajo, a lo mejor voy a perder ese cheque de
beneficios. Con eso el gobierno les está quitando a los pobres la creatividad y la iniciativa que les
permite salir adelante.

Para mí, la sociedad de los subsidios es como un zoológico humano. El zoológico está lleno de
animales saludables y bien alimentados. Pero el problema es que no son animales verdaderos. No
están en su medio natural y perdieron sus instintos. El sistema de bienestar provoca los mismos
efectos. Un zoológico humano. Quizás gente alimentada, con doctores que se preocupan de ellos.
Pero el instinto humano de iniciativa, de innovación, de alcanzar metas, se les quita a las
personas…”

Extractos de una entrevista a Mohammad Yunus, Premio Nobel de la Paz (El Mercurio, 23.9.07)


     vi)       Equilibrio entre la integralidad y la multiplicidad. Una tentación importante ha sido la de
               fomentar “programas integrales” que en determinada área tratan de desarrollar
               acciones en todos los aspectos de la vida económica y social de los pobres. En
               muchos casos, esta concepción es casi una necesidad: los programas de empleo
               deben contener seguridad social, los programas productivos acompañarse de
               capacitación específica, los programas de crédito para mujeres llevan necesariamente
               acompañamientos de promoción y de revaloración y autoestima de ellas. Pero en el
               otro extremo del espectro, los intentos de “servir a varios reyes”, multiplicando
               objetivos, tienden a fracasar. Las grandes líneas de acción – como la educación, la
               salud, la infraestructura productiva - contienen tantas posibilidades internas, que su
               gestión suele incurrir en este problema, forzando la integración de actividades con
               distintas poblaciones objetivo, actores, e instrumentos que las llevan a desperdiciar
               recursos.
     vii)      Articulación de programas y actores. Los programas de mayor éxito, además de la ya
               mencionada participación de la población organizada, se insertan en grandes líneas de
               acción de las políticas sectoriales – promoción de exportaciones, revolución
               tecnológica del agro, reformas educativas, planificación de la infraestructura – con lo
               cual potencian sus posibilidades. Tienen, de otra parte, coordinaciones con los
               gobiernos locales y regionales, si es posible como parte de la planificación de estas
               instancias. Finalmente, pero de mucha importancia, integran los recursos y
               capacidades del sector privado en todo lo que les fuera posible, lo cual es fundamental
               en la forja de la cohesión social y de la identidad nacional.
     viii)     Dimensiones adecuadas al problema. La mayor parte de lo anteriormente dicho pierde
               sentido, si los programas no tienen la dimensión adecuada. En el ámbito de la salud,
               por ejemplo, se dan muchos ejemplos de éxito en todos los continentes, porque los
               médicos y los responsables de los sectores, que suelen ser especializados, no
               conciben soluciones parciales, ni acciones diminutas y dispersas11. Los grandes
               ejemplos positivos han tenido objetivos de coberturas amplias, de significación
               nacional: movilizaciones masivas para la alfabetización nacional y la difusión de
               cultura, programas de modernización escolar, inversiones intensivas para integrar

11
   Esto es notable en los “Ejemplos de avance en la lucha contra la pobreza” que cita J. Sachs: La revolución verde en Asia;
la erradicación (internacional) de la viruela; la campaña de UNICEF para la supervivencia infantil (control del crecimiento,
rehidratación oral, lactancia materna, y vacunación de las seis principales enfermedades mortales);la alianza mundial para
la vacunación y la inmunización; la campaña contra la malaria; el control de la ceguera en los ríos del África (que unió los
esfuerzos de los laboratorios Merck con la OMS); La erradicación de la poliomielitis; la difusión de la planificación militar; las
Zonas de Procesamiento de Exportaciones en Extremo Oriente; La revolución del teléfono móvil en Bangladesh (con la
aportación del Grameen Bank). Se notará que el énfasis no es principalmente temático ni metodológico, sino que alude
siempre a programas tan amplios como intensos. (Ver J. Sachs, obra citada, capítulo 13).



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            cadenas productivas. Ya la concepción fiscal de la lucha contra la pobreza es una
            limitación, y es otro la profusión de mini proyectos sin sostenibilidad en el tiempo. La
            lucha integral contra la pobreza, tiene dimensión nacional y se concentra en lo
            prioritario.


En el camino de las propuestas

El punto de vista del desarrollo humano

Debatir el desarrollo – crecimiento, distribución y acumulación – es llevar la discusión a la
determinación del país objetivo, y el tipo de dinámica de la economía, de Estado y de prácticas
sociales que pueden conducirnos hacia él. El terreno más eficiente para este debate es obviamente
el de la política, y los cambios deben ser decididos a través de los métodos democráticos. El voto
ciudadano y el propio ejercicio de una ciudadanía real, deben decidir el modelo a tener y su
proceso de su construcción.

Pero hay decisiones imprescindibles. Es necesario ejecutar políticas públicas que en todos los
ámbitos procuren una transferencia de los tramos altos de la pirámide económica y social hacia los
más bajos, desde las utilidades hacia los salarios, desde la acumulación en los inversores internos
hacia la acumulación interna, desde los impuestos indirectos a los directos.

Los cambios de orientación en la dinámica económica, sin embargo, son muy difíciles de ejecutar.
Una nueva política salarial, por ejemplo, que se considera en teoría un mecanismo muy eficiente e
inmediato, pues traslada recursos hacia el mundo campesino y el marginal urbano, ya no tiene la
potencia de antaño, cuando el mercado de bienes y servicios no se abastece nacionalmente, y los
nuevos salarios, aumentarían el consumo y la distribución, pero no necesariamente la acumulación
nacional. Políticas impositivas drásticas, control del monto y los traslados de los excedentes,
protección de los consumidores por un Estado con mayor presencia, ahuyentarían las inversiones,
al menos parcialmente o en un primer momento, aunque, también en teoría, favorecerían más la
acumulación de los activos de los pobres, de manera permanente, y tal vez puedan implementarse
“hacia delante”, a partir de nuevos intentos para mejorar el funcionamiento del mercado y del
Estado.

El desarrollo humano, no es ajeno al conflicto entre lo deseable y lo posible, y en especial, al difícil
equilibrio entre eficiencia y equidad, iniciativa individual y solidaridad, Estado y mercado, dominio
público y privado. Tendría que tenerse un exceso de candor para desligar el tema de la
redistribución de recursos como un asunto ajeno a los conflictos de intereses y poder. Como
hemos esbozado antes, al final son la experiencia y el ejercicio de la democracia, los que van
perfilando este equilibrio, y la persistencia de esfuerzos en esta dirección es una expresión
coherente de la identidad entre democracia, libertad y desarrollo.
No todo es diferible, felizmente. En la concepción del desarrollo humano, hay activos que pueden
transferirse hacia los pobres. Garantizar a los pobres educación y salud, para dotarlos de igualdad
de oportunidades no es discutible, desde ningún ángulo ideológico. Para que no sea solamente
lírico, o una forma de elusión de los problemas centrales, tendría que hacerse con metas precisas,
en la orientación de las Metas del Milenio con compromisos presupuestales muy bien establecidos
a partir de asignaciones previas vinculantes que antecedan a cualquier otra deducción fiscal. El
buen uso de estos fondos, así como su potenciación por el asocio con la actividad privada y las
organizaciones sociales, tendrían que ser pública y transparentemente evaluadas en términos de
indicadores absolutos mucho más ambiciosos e integrales que lo que se viene planteando hasta el
momento.

El PNUD en el Perú ha venido insistiendo en su paradigma: el desarrollo es humano si parte de las
personas y se hace para las personas, si ellas dejan de ser un medio de objetivos materiales, y son
un fin en sí mismas.


La participación empresarial

La posibilidad de una nación unida alrededor de ideales básicos de progreso es una condición
necesaria de todas las experiencias exitosas de desarrollo, frecuente en estados de recuperación
post bélica – es el propio caso peruano del primer tercio del siglo pasado – y de aprovechamiento
intensivo de inversiones, como en los milagros asiáticos, pero también de naciones con mayor
desarrollo educativo, como Chile y Costa Rica, recientemente, en nuestra región; e incluso, de
propuestas de unidad política como la de China y de India. En todos estos casos la cohesión
nacional ha sido marcada y la participación empresarial ha sido no solamente importante sino
protagónica.




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No hay unidad nacional sin el liderazgo de la empresarialidad. Además de la natural inclinación por
las ganancias que los economistas clásicos establecen como parte del impulso hacia el progreso,
es cada vez más evidente que sin los valores empresariales, de creatividad, iniciativa, adopción del
riesgo, no hay progreso y desarrollo posibles.

En un paso más adelante, las Naciones Unidas y el empresariado mundial han consolidado una
alianza para el desarrollo humano, expresada en el Pacto Mundial, compromiso que se promueve
en el mundo desde el año 1999.



Los diez principios del Pacto Mundial

El Pacto Mundial es una iniciativa internacional propuesta por Naciones Unidas. Su objetivo es
conseguir un compromiso voluntario de las entidades en temas de responsabilidad social, por
medio de la implantación de Diez Principios basados en temas de derechos humanos, laborales,
medioambientales, y de lucha contra la corrupción.

Principio 1 Las empresas deben apoyar y respetar la protección de los derechos humanos
fundamentales, reconocidos internacionalmente, dentro de su ámbito de influencia.
Principio 2 Las empresas deben asegurarse de que sus empresas no son cómplices en la
vulneración de los derechos humanos.
Principio 3 Las empresas deben apoyar la libertad de afiliación y el reconocimiento efectivo del
derecho a la negociación colectiva.
Principio 4     Las empresas deben apoyar la eliminación de toda forma de trabajo forzoso o
realizado bajo coacción.
Principio 5 Las empresas deben apoyar la erradicación del trabajo infantil.
Principio 6 Las empresas deben apoyar la abolición de las prácticas de discriminación en el
empleo y la ocupación.
Principio 7 Las empresas deberán mantener un enfoque preventivo que favorezca el medio
ambiente.
Principio 8       Las empresas deben fomentar las iniciativas que promuevan una mayor
responsabilidad ambiental.
Principio 9      Las empresas deben favorecer el desarrollo y la difusión de las tecnologías
respetuosas con el medio ambiente.
Principio 10 Las empresas deben trabajar contra la corrupción en todas sus formas


El empresariado nacional tiene un compromiso central con el desarrollo humano, no solamente por
razón de la lógica expuesta, sino también por un acuerdo formal para aceptar principios que
comprometen sus prácticas. En efecto, el empresariado nacional, está incluido en el Pacto Mundial
de las Naciones Unidas, que unifica los esfuerzos empresariales privados por una sociedad más
justa. A través de la CONFIEP, que actúa como una secretaría técnica en colaboración con el
PNUD y OIT, viene avanzando en el compromiso de potenciar el Pacto Mundial en el Perú.


La sostenibilidad ambiental: Un desafío para convertir el riesgo en unidad y desarrollo

Para convertir el crecimiento sin efectos en el bienestar de las personas en uno que sea evidente
para todas las familias, es necesaria la unidad de todos los actores sociales. Una gran posibilidad
de convocatoria es la necesidad de preservación del ambiente, en un marco de armonía entre la
explotación de los recursos naturales, el bienestar de las sociedades nativas e indígenas, los
derechos humanos universales y la democracia efectiva. Las experiencias recientes en el país, han
mostrado que, siendo esta tarea de armonización difícil, las tendencias hacia la consolidación de
todos los intereses, ninguno de ellos adverso al país, es una posibilidad latente, próxima a su
realización.

El cuarto Informe sobre el cambio climático de las NN UU (“Perspectivas del Medio Ambiente
Mundial”, GEO-4, por sus siglas en inglés”, de septiembre de este año) y el propio Informe de las
Unidas sobre el Desarrollo Humano 2007/2008 (”Fighting climate change: human solidarity in a
divided World” que se ha presentado este mes a escala internacional), mencionan que el Perú está
entre los países del mundo de mayor riesgo debido al calentamiento global, el deshielo de
cumbres nevadas, la contaminación de las urbes y la desertificación y escasez de agua y las
posibilidades de cataclismos y pérdidas de recursos por estos motivos. No se trata de crear una
alarma, sino de tener clara la condición riesgosa de un país con litoral amplio y atravesado por la
cadena montañosa de los Andes, en situación de pobreza y escasos recursos y organización del
Estado para enfrentar situaciones de emergencia.




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En realidad, lo que NNUU hace no es el pronóstico de un riesgo futuro, sino la constatación de una
realidad presente, que no estamos encarando con la debida importancia. Hace cuando menos una
década, señalan los científicos, el fenómeno es demasiado claro, y el mundo se está dirigiendo
hacia una catástrofe irreversible, que cambiaría el curso de las posibilidades del desarrollo en el
mundo. Este es, simultáneamente un desafío integrador. En un mundo dividido, como hace notar el
título del Informe PNUD del 2007/2008, estaremos ante la exigencia de una renovada solidaridad.
Esta renovada solidaridad, puede a la vez, convertir estos riesgos en oportunidades, no solamente
para enfrentar el cambio climático, sino también para superar – a partir de una alianza nacional – el
desafío ético de la pobreza12.

Tenemos pues, mucho de qué preocuparnos, aún antes del agravamiento de los problemas, por el
efecto combinado del calentamiento global, la producción no sostenible y el crecimiento informe y
descontrolado de las urbes. El mundo dividido nuestro, es el de la ausencia de concertaciones
claras y comprometidas de Estado, productores y organizaciones de base popular para enfrentar
este reto de manera decidida. El reciente sismo en el Sur chico, ha mostrado que esta unidad no
es un sueño sino una posibilidad real.

Pobreza y desarrollo. La preocupación fundamental

Las distancias sociales peruanas, de las cuales la pobreza es su expresión más lacerante,
conspiran contra la acción concertada. Al tener dinámicas internas perversas que acentúan sus
brechas, incluso a pesar del crecimiento o debido a sus características concentradoras, las
amenazas futuras – sean sociales o climáticas - se hacen más difíciles de enfrentar, y de no
corregirse rumbos ambas nos afectarán, en lugar de que el progreso las atenúe y anule.
El Perú crece en su economía sin los efectos sociales deseables y enfrenta la urgencia de prevenir
sus importantes riesgos derivados del cambio del clima mundial. Son suficientes razones para
pugnar por un país unido, sin protagonismos, con debates amplios y sinceros y compromisos
viables, verificables para todos los actores sociales, con resultados visibles, siquiera en la medida
que lo muestran algunos vecinos o el promedio de países en desarrollo. No podemos ser menos.
No esperamos ser menos.




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  Ver sobre la ética, la pobreza y el desarrollo el libro de Bernardo Kliksberg, “Más ética, más desarrollo”, Temas Grupo
Editorial SRL, Buenos Aires, 6ª. Edición..




                          www.revistadesarrollohumano.org - Boletín Nº 40 - Enero 2008                                13
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KLIKSBERG, Bernardo, 2006, “Más ética, más desarrollo”, Temas Grupo Editorial SRL, Buenos
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