América Latina frente a la pobreza by sgh90748

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									                                        ANALITICA INTERNACIONAL
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                                                                              Agosto 20, 2007


                   América Latina frente a la pobreza
Un lustro después de la firma de Los objetivos de desarrollo del milenio1, la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó el
documento Objetivos de desarrollo del milenio: una perspectiva desde
América Latina y el Caribe, que analiza el estado que guarda la región en el
alcance de estos objetivos.

El eje articulador del documento es el tema de la desigualdad, que está
ineludiblemente ligado con el de la lucha contra la pobreza y el hambre. La
meta de “reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas
cuyos ingresos sean inferiores a 1 dólar por día”, resulta central en este
contexto.

                La dimensión de la pobreza en América Latina
El capítulo dedicado a la pobreza y el hambre señala que de acuerdo con
datos de 2004, 96 millones de personas (18.6% de la población total de
América Latina), se encontraban en situación de pobreza extrema. El número
total de pobres (incluyendo a esos 96 millones) se estimaba en 222 millones
de personas (42.9% de la población regional).
La pobreza extrema en la región difiere notablemente de un país a otro. En
términos relativos, en Bolivia, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Paraguay se
registra una pobreza extrema de más de un 30% de su población, mientras que
en Argentina o Colombia la proporción es de 20% y 24%. En el caso mexicano y
brasileño, este rango se sitúa en 12% y el 19%, respectivamente.

Del total regional, tan sólo tres países concentran más de la mitad de la
población que vive en pobreza extrema: Brasil (25%), México (14%) y Colombia
(12%). En Argentina, Perú y Venezuela se encuentra el 9%, 7% y 6% del total de
la población indigente regional. Estas cifras indican que el mayor número de
personas afectadas en situación de pobreza extrema se encuentran en los
países de mayor población y mayor ingreso per capita.

En contraposición, sólo un sexto de la población latinoamericana en extrema
pobreza reside en los países de menor ingreso por habitante (Bolivia,
Guatemala, Honduras, Nicaragua y Paraguay).

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 En septiembre del año 2000, 189 Estados Miembros de Naciones Unidas, se reunieron en el marco de la
Asamblea General de las Naciones Unidas para definir meta y tiempos para erradicar la pobreza y el
hambre, el deterioro ambiental, mejora la educación y la salud, promover la igualdad socioeconómica,
étnica y de género, etc. A este compromiso con el desarrollo se denominó Declaración del Milenio.
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                                                              Analítica Internacional
México y Brasil necesitarían, para cubrir su déficit de recursos necesarios para
combatir la pobreza extrema, países como México y Brasil requerirían
alrededor de 2 mil 500 Mlld por año; en países más pobres serían necesarios
entre 280 y 690 Mlld. “Los países con mayores niveles de indigencia enfrentan
grandes dificultades para reducir su incidencia a partir de la sola movilización
de recursos internos”, lo que hace “imprescindible” que esos recursos se
complementasen con flujos externos de ayuda oficial para el desarrollo.2

El estudio también destaca la creciente incidencia para las economías de
América Latina y el Caribe de las remesas provenientes del exterior. En 2004,
éstas representaron 45 mil millones de dólares, cifra superior a la inversión
extranjera directa y la asistencia oficial recibida por todos los países de la
región.

México es el mayor receptor de remesas con 16 mil 600 millones de dólares
(más de un tercio del total), seguido por Brasil (5,600) y Colombia (3,900). Sin
embargo, a pesar de la notable importancia que juegan las remesas en la
economía regional, el reporte subraya que existen grandes lagunas de
información para poder medir su impacto en los niveles de bienestar y en la
distribución del ingreso.

Según este informe, en México y República Dominicana, el flujo de remesas ha
permitido reducir la tasa de extrema pobreza entre 2 y 3 puntos porcentuales.
Sin embargo, de acuerdo con las encuestas de hogares para algunos países
latinoamericanos, no son los hogares más pobres los que reciben la mayor
proporción de remesas.

              Las desigualdades sociales y las metas del milenio
Debido a la mala distribución del ingreso en muchos de los países
latinoamericanos, la región es considerada como la más desigual del mundo.
El 20% de los hogares situados en la parte inferior de la distribución del
ingreso captan entre el 2.2% (Bolivia) y el 8.8% (Uruguay) del ingreso total, en
tanto que el quintil superior es dueño del 41.8% (Uruguay) y un 62.4% (Brasil).
Uruguay es el único país en el que la participación del 20% más rico no supera
en más de 5 veces al quintil más pobre. En México y Ecuador, esta relación es
a penas inferior a 10, en tanto que en la mayoría de los países la participación
del quintil superior excede entre 10 y 16 veces al quintil más bajo. Los casos
más dramáticos son Brasil y Bolivia, en donde la relación de la participación
de los quintiles más ricos alcanza 20 y 26 veces respectivamente.

Ante este panorama, el capítulo dedicado a la pobreza y la desigualdad busca
responder a dos preguntas: ¿cómo incide la distribución del ingreso sobre la


2
  El estudio señala que la magnitud aproximada del déficit de ingresos de las familias indigentes en
América Latina representa apenas el 0.1% del PIB de Estados Unidos (y un porcentaje aun menor del
producto de los cinco países más ricos del mundo), en tanto que dicho déficit es 2,5 veces superior a la
asistencia oficial neta para el desarrollo recibida por países de América Latina en 2002.
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                                                      Analítica Internacional
reducción de la pobreza y si son alcanzables las metas el milenio en el plazo
previsto?

De acuerdo con las estimaciones de la CEPAL, si la distribución del ingreso se
mantiene inalterada hasta el 2015, se necesitaría de un crecimiento per
capita del 2.9% anual para cumplir con la meta de reducir la pobreza extrema
a la mitad. En cambio, si el coeficiente de Gini disminuye 5%, se requeriría
que el producto interno por habitante creciese a una tasa del 2.1% anual. 3

Visto de otra forma, una mejora distributiva con una tasa de crecimiento igual
al promedio histórico de crecimiento económico (1991-2004), permitiría
reducir los niveles de indigencia a la mitad entre dos y seis años antes de lo
que se lograría con una distribución del ingreso inalterada.

Sin embargo, considerando que la inequidad en la distribución del ingreso
permanecerá más o menos constante en el corto y mediano plazos, países
como Costa Rica y Uruguay deberán crecer al 0.4%, mientras que Argentina,
Brasil, México o Colombia deberían hacerlo al 3.1%. Otras naciones, como
Bolivia, Honduras o Paraguay, tendrían que incrementar su ingreso per capita
al 4.4% anual, lo que representaría una expansión del 6.7% por año del
producto total.

Luego entonces, si se estima que los países seguirán creciendo a su tasa
histórica, el resultado es desalentador: sólo Brasil, Costa Rica, Ecuador,
México, Panamá y Uruguay podrían alcanzar la meta en 2015 o antes (Chile ya
lo logró.). Tal parece que un conjunto importante de países no podrá alcanzar
la meta de reducir la pobreza a la mitad para el año 2015.

Algunas conclusiones de este capítulo dedicado a evaluar la pobreza en la
región señalan que el crecimiento económico, acompañado de estabilidad
política, se convierte en una condición necesaria para alcanzar la primera
meta del milenio. Sin embargo, no es una condición suficiente: el crecimiento
con equidad implicaría “cambios institucionales que permitan colocar a las
políticas sociales en el centro de las políticas del desarrollo”.

El informe subraya también la necesidad de invertir en capital humano
mediante programas sociales como las transferencias monetarias
condicionadas (como los programas “Oportunidades” o “Bolsa Familia”) así
como con proyectos de desarrollo ligados a una mayor ampliación del acceso
al capital (al crédito público o privado, lo que significaría hacer más
eficientes y accesibles los servicios bancarios) y la creación de consensos en
torno a pactos fiscales que permitan cumplir con las demandas sociales.
* Con la colaboración especial de Aleister Monfort

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  De acuerdo con la CEPAL, la tasa de crecimiento regional proyectada para alcanzar la meta
de pobreza extrema se reduciría en aproximadamente 0.2 puntos porcentuales por cada
punto porcentual de reducción en el coeficiente de Gini (la medida más empleada para medir
la desigualdad en el ingreso).

								
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