CAPITULO I MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL DE LA POBREZA

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							                                        ÍNDICE

INTRODUCCIÓN
     01

CAPITULO I
MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL DE LA POBREZA

A. Generalidades                                                 03
B. Pobreza absoluta y pobreza relativa. Aspectos metodológicos        05
C. Métodos de medición de la pobreza                             06

CAPITULO II
FACTORES GENERADORES DE LA POBREZA EN AMÉRICA
LATINA

A.   Antecedentes                                                     09
B.   Del colonialismo a la dependencia manifiesta y latente      09
C.   América Latina: una sociedad permeable                           10
D.   Falta de desarrollo económico                               11
E.   Deuda externa                                               13
F.   La educación y el nivel tecnológico                         14
G.   Crecimiento demográfico                                          16
H.   Migración y marginalidad                                         17
I.   Desigual distribución del ingreso                           19
J.   Corrupción, un flagelo oculto                               19


CAPITULO III
LA POBREZA, COMO ELEMENTO CAUSAL DE VIOLENCIA
Y DE INESTABILIDAD SOCIAL

A.   Generalidades                                                    22
B.   Delincuencia.                                                    24
C.   Narcotráfico                                                     27
D.   Subversión                                                  28

CONCLUSIONES                                                               30

BIBLIOGRAFÍA                                                          32



                                                   i
ANEXOS:

1. Gráfica La pobreza en América Latina 1970-2000                            34
2. El Ciclo de la Pobreza según Daniel Maynihan                         35
3. Gráfica de Producto Bruto per Capita                                      36
4.  Gráfica Tasa de Analfabetismo y Coeficiente de Matricula en
    Algunos Países de América Latina                                         37
5. Gráfica Población y Tasas de Crecimiento en América Latina 1960-95   38
6. Gráfica La Delincuencia del 1986-1991                                39
7. Gráfica Estadísticas por Delito en Latinoamérica 1994-96             40




                                             ii
         “Fin de siglo, fin de milenio, tiempo del desprecio. Pocos propietarios, muchos
desposeídos; pocos opinadores, muchos opinados; pocos consumidores, muchos
consumidos, pocos desarrollados, muchos arrollados. Los pocos, cada vez menos. Los
muchos, cada vez más: dentro de cada país y en el mapa internacional. A lo largo de este
siglo, la brecha que separa a los países pobres de los países ricos se ha multiplicado por
cinco. El mundo de nuestros días es la obra maestra de una escuela artística que
podríamos llamar el realismo capitalista. En su infinita generosidad, el sistema nos
otorga a todos la libertad de aceptarlo o aceptarlo, pero el ochenta por ciento de la
humanidad tiene prohibido el ingreso a la sociedad de consumo. Se puede verla por
televisión, eso sí: quien no consume cosas, consume fantasías de consumo”.

                                                                        Eduardo Galeano




                                            iii
                                   INTRODUCCION

        La finalidad de este trabajo es profundizar por medio de la investigación acerca de la
pobreza y la violencia, fenómenos comunes a los países que conforman América Latina,
tratando de concluir si la primera incide de manera tal que se constituye en un factor de
violencia y de inestabilidad social.

        La pobreza y su compleja problemática conexa de marginalidad, analfabetismo,
prostitución, violencia, criminalidad, terrorismo, subversión, inseguridad personal, deterioro del
medio ambiente, hacen que su tratamiento se constituya en un punto central para el logro del
crecimiento económico y social, pero más que nada son razones éticas las que imponen su
erradicación.

        Hasta el momento los modelos de crecimiento económico ensayados por los países
latinoamericanos, han postergado el desarrollo social, y los efectos de la inadecuada formación
social se presentan como un factor de riesgo que puede desestabilizar la seguridad del Sistema
Interamericano, y es en su mérito que se han transformado en tópicos necesariamente
agendados para tratamiento en las diferentes Cumbres internacionales.

        La metodología utilizada en la monografía estará constituída por la investigación
documental e informática, apoyada en obras e informaciones de aquellos autores que han
realizado estudios sobre el tema de la pobreza y la exclusión social.

        Si bien es necesario entrar en conceptualizaciones teóricas, metodológicas, a fin de
contar con una base para su estudio, entendemos que ellas no reflejan en última instancia las
realidades específicas de los países, por lo que pretendiendo analizar estos fenómenos,
trataremos de identificar las causas de la pobreza haciendo referencias a sus consecuencias,
resumiendo sus principales características, tal como se presentan en la población, mencionando
sus rasgos descriptivos fundamentales.

        A efectos de su planteamiento el trabajo se organiza de tal forma que en la primera
parte se realiza el marco teórico de la pobreza y su conceptualización, haciéndose mención a
algunos diferentes métodos.

        El segundo capítulo estará consagrado al enfoque socioeconómico de la cuestión,
puesto que por definición inicial es en ese medio social- y con relación a él- donde se da la
violencia. La pobreza a la cual nos referiremos es aquélla que va más allá de la desnutrición,
retraso y falta de dinero, por lo que para su entendimiento destacaremos sus factores
generadores y el conjunto de condiciones concretas que la rodean y permiten su manifestación.

       Para ello consideramos necesario enfatizar primeramente en el estudio de los
antecedentes a fin de insertar a América Latina en el contexto histórico y a su vez relacionar


                                                1
ello con la forma en que se desarrollaron y estructuraron las economías de la región sin perder
de vista el escenario internacional.

         El capítulo tercero versará sobre la pobreza, como elemento causal de violencia y de
inestabilidad social, tratándose de averiguar si la pobreza como fenómeno sociocultural en un
estado global, a la vez económico, social y cultural afecta la estructura de la personalidad de
quien la padece, y si necesariamente por ser pobre se tiene que ser violento, tomándose como
base la ineluctable afirmación de que en la dicotomía pobreza- violencia se encuentran la
desigualdad y la marginación, elementos constantes en las sociedades latinoamericanas.

       Tal objetivo se centrará únicamente en los países latinoamericanos, -a pesar de tratarse
de un fenómeno mundial donde las informaciones confirman que el crimen en las clases más
bajas se ha redimensionado, pasando el delito a representar una manera de sustituir
rápidamente las espectativas insatisfechas y para muchos la única forma de sobrevivencia.

         Asimismo en el mismo capítulo se hará referencia a distintos tipos de violencia
engendrados y desarrollados en la pobreza que influyen en la inadecuada formación para la
convivencia social, cuyas manifestaciones se han constituído en una amenaza para la seguridad,
estabilidad y cohesión interna de los países del continente

        Finalmente se plasmarán conclusiones aportándose algunas consideraciones que
pudieran contribuir a disminuir la violencia en nuestros países.




                                               2
                                               CAPITULO I

               MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL DE LA POBREZA

        A. Generalidades
        Es necesario profundizar acerca del fenómeno de la pobreza a fin de indagar si su
presencia genera actitudes violentas de quienes la padecen, derivadas de la inadecuada
formación para la convivencia social.

        Si bien estamos en presencia de un fenómeno complejo de alcance mundial, con fines
operativos su estudio lo circunscribiremos al ámbito de América Latina. Nos interesa analizar
sus causas generadoras, exponer sus proyecciones, vinculándola con la violencia, y llegar a
establecer de que forma la misma se constituye en un factor de amenaza contra la estabilidad
en Latinoamérica, poniendo en peligro la Seguridad Hemisférica.

        Estamos a fines del Siglo XX y tenemos los mismos problemas de siempre sin resolver.
Quedó atrás, la Guerra Fría, las expectativas de los dividendos de la Paz, la caída del Muro de
Berlín, la desaparición de la Unión Soviética; hemos pasado de un mundo bipolar a uno
unipolar, pero aún persisten la pobreza, el desempleo y la marginación. Se destacan mayores
indicadores de descomposición social, cuyas señales más notorias son: las mayores tasas de
delincuencia, el incremento de la violencia, el tráfico de drogas y la corrupción generalizada.

        Preliminarmente podríamos afirmar que han aparecido nuevas desafíos para la
Comunidad Internacional y la pobreza constituye uno de ellos pues se presenta como una
amenaza a la estabilidad política, cohesión social y salud ambiental de nuestro planeta, y de ahí
deriva la preocupación y tratamiento por parte de los organismos nacionales e internacionales.
Tan es así que la Asamblea General de las Naciones Unidas ha identificado la erradicación de
la pobreza como uno de los tareas de la década del 90, proclamando al año l996 como el Año
Internacional para erradicar la pobreza y del l997 a 2006 como la primera década en que se
busca este objetivo.

        En un informe de la Comisión de notables presidida por Patricio Aylwin, patrocinada
por la CEPAL, BID y PNUD se indicaba que los “.....déficits sociales .....que afligen en mayor
o menor medida a casi la mitad de América Latina y el Caribe- pobreza, falta de trabajo,
marginación social- constituyen un escándalo desde el punto de vista moral, son un obstáculo o
freno al desarrollo e importan una peligrosa amenaza a la paz social y a la estabilidad política de
nuestras naciones”.1

        En la actualidad ya nadie puede desconocer que la pobreza caracteriza a la mayoría de

1
 Klisberg Bernardo y Cooper Phillip, Como enfrentar los déficits sociales de América Latina- Cuaderno de
Ciencias Sociales l02 de la FLACSO - 1977


                                                    3
los países, incluidos los industrializados, donde cada vez es más frecuente encontrar mayor
desempleo y la expansión de los llamados “bolsones de pobreza”.

         Fue en su mérito que en marzo de l995, ll7 líderes de distintos países se reunieron en la
Cumbre para el Desarrollo Social en Copenhague y llevaron a cabo un compromiso para
erradicar la pobreza; aumentar el empleo y la integración social. Estamos ya a tres años de
dicho compromiso y aún no son notorios los avances en este sentido, pues a pesar de las
estrategias y políticas aplicadas más de un billón de la población mundial vive en la pobreza
extrema.

        En la década del 80 la pobreza afectaba al 41.09 % de los latinoamericanos, y hoy en
la década del 90 la misma supera a más del 47 % de la población. Como dato informativo se
destaca que un tercio de la población, cerca de l65 millones de personas, viven bajo la línea de
pobreza y 86 millones se encuentran bajo la línea de indigencia, sobreviviendo con menos de un
dólar diario (Londoño l996). El número de pobres habría aumentado en 60 millones de l980 a
l990. A fin de visualizar esta tendencia podemos apreciar el aumento de la pobreza en América
Latina entre los años 1970-2000.2

        Las tendencias han llevado a una acentuación de la pobreza en los sectores más débiles
de la población, los niños. Según informe de UNICEF de un total de 237 millones de niños
menores de 16 años, 118 millones son pobres, lo que llevó a que Carol Bellamy en la Tercera
Conferencia Americana sobre la Infancia llevada a cabo el 9 de agosto de l996, expresara:” los
niños llevan la peor parte de la pobreza y del extremo desequilibrio de la distribución de la
riqueza que existe en casi todo el hemisferio”.3

       Recientemente en la Cumbre llevada a cabo en el mes de abril en Santiago (Chile), se
acordó invertir U$S 8.300 millones en educación y U$S l2,000 millones para erradicar la
pobreza y combatir la desnutrición de mujeres, niños y ancianos.

        Nos impactan noticias televisivas y de prensa tales como que treintenas de familias se
alimentan de los desperdicios de la basura, en países sudamericanos, cuyos Producto Bruto
Interno (PBI) son relativamente aceptables, las que nos llevan a una interrogante ¿porqué y
hasta cuando se puede mantener esa brecha entre demasiado pobres y demasiado ricos y
donde está la justicia social?. La sola vista de tales hechos o nuestra propia imaginación nos
conduce al presupuesto del conflicto social y la ineptitud de las élites gubernamentales para
hacer frente eficazmente a las cuestiones sociales.

       Día a día, notamos el empobrecimiento sustantivo de las grandes mayorías, a pesar de
la mejoría aparente macroeconómica, y somos testigos de la falta de servicios de salud,
educación, la ausencia de calidad de vida, de la migración en busca de empleo, la desnutrición,
2
    Ver en Anexo N°1

3
    Ibid.


                                                4
la falta de vivienda, la desocupación, del empleo informal, del crecimiento demográfico en las
familias más pobres, del aumento del crimen y la delincuencia, de la prostitución, las situaciones
de violencia y agresiones domésticas, como asimismo de la incidencia de la pobreza en la
maternidad adolescente y la jefatura de hogar femenina, todos puntos de intersección que
retroalimentan el sistema intergeneracional de la pobreza. Y la interrogante es ¿en qué han
fallado las políticas y estrategias aplicadas?

        En lo que tiene que ver con América Latina los hechos demuestran que las políticas de
ajuste estructural llevadas a cabo para superar las crisis económicas, no han sido el medio más
idóneo para solucionar los problemas sociales sino que por el contrario han profundizado el
desequilibrio existente entre el crecimiento económico y el desarrollo social.

        Es de enfatizar que se trata de un fenómeno extrapolable presente en todas partes de
nuestra región, que se configura como una debilidad del sistema, asumiendo características de
violencia, corrupción, inestabilidad social y política, que lo hace campo fértil para que ciertos
fenómenos tales como la droga y el narcotráfico puedan desarrollarse y tener un efecto
multiplicador, aumentando ello los niveles de inseguridad de la población.

         La naturaleza de la pobreza fue muy bien descripta por Daniel P. Maynihan como un
ciclo vicioso. 4 Las causas de la misma no se pueden enumerar cronológicamente. En este ciclo
vicioso la pobreza genera pobreza, ocurre a lo largo del tiempo y transmite sus efectos de
generación en generación. Este ciclo no tiene un lugar adecuado donde se pueda romper y
componer, es necesario atacar el problema en forma global, en sus tres niveles principales, de
prevención, rehabilitación y reducción. Tratar solo un aspecto dejaría al ciclo vicioso en función
de reafirmar el daño en su propio grupo y en el resto de la sociedad.

        Habiéndose destacado determinadas generalidades sobre la pobreza, seguidamente
trataremos de entrar en primer término en la conceptualización de la misma a fin de saber si la
violencia y el conflicto tienen una interrelación multicausal que nos permitan tratar estos
fenómenos desde distintas perspectivas, ya sea político, económico o social.


           B. Pobreza absoluta y pobreza relativa

         No se pretenderá llegar a una definición única de lo que se entiende por pobreza
absoluta o relativa porque ella es un fenómeno multifacético, fácil de percibir, pero difícil de
definir con precisión y más aún de medir adecuadamente, representando una dificultad básica,
tanto para los estudios sobre la misma, como para la definición de políticas adecuadas de alivio
y erradicación.

           En el informe realizado por el Banco Mundial - l996 “De la Planificación Centralizada a

4
    Ver en Anexo N° 2


                                                  5
la Economía de Mercado” se establece que la pobreza es difícil de medir por problemas
teóricos y falta de datos y porque todas las definiciones de pobreza entrañan juicios sociales.
La pregunta clave es: ¿que se entiende por pobreza? ¿Porqué hay diferentes clases de
pobreza? Su clasificación dependerá de los indicadores que se tengan en cuenta para su
evaluación y es por ello que los organismos que realizan su estudio culminan con
caracterizaciones y estadísticas disímiles.

         En términos económicos para el Banco se considera pobre toda aquella persona que
perciba ingresos inferiores a los 370 dólares al año. Por su parte la CEPAL ha procurado
definir el nivel de pobreza de Latinoamérica partiendo del ingreso que es suficiente para tener
un nivel de vida aceptable, ubicando la línea de pobreza en US$ 1,00 y US$ 2,47 por persona
por día, considerando pobreza crítica la de un ingreso diario de apenas US$ 1,00 por persona.

        Algunos autores entienden que la pobreza absoluta sería aquélla que compara el
ingreso con lo que cuesta adquirir una cantidad dada de bienes y servicios; que la pobreza
relativa, estaría dada por la comparación de dicho ingreso con los obtenidos por otras
personas y que la pobreza subjetiva, se obtendría comparando el ingreso efectivo con las
expectativas y percepciones de quienes lo reciben.

        Como muy bien podemos apreciar, resulta muy difícil de acuerdo a esta posición
establecer en forma científica diferencias entre quien es pobre de quien no lo es.

        Según Oscar Altimir en su libro “La dimensión de la pobreza en América Latina” “En el
estado actual de nuestra comprensión del síndrome de la pobreza no existe un marco teórico en
el que éste la explique en su totalidad, atendiendo a la presencia simultánea de los síntomas que
la componen; sólo existen explicaciones aisladas de cada uno de ellos como casos de
desigualdad en un subsistema particular de distribución de bienes”.

        C. Métodos de medición de la pobreza

         Varios han sido los métodos desarrollados para medir la pobreza. En América Latina
se suelen aplicar los siguientes: el de la línea de pobreza (L.P.) y el de las necesidades básicas
insatisfechas (N.B.I.).

       La aplicación del primero requiere: a) definir las necesidades básicas y sus
componentes; b) el establecimiento de una canasta normativa de satisfacciones esenciales
(C.N.S.E.) para cada hogar, c) calcular el costo de la CNSE, que se constituye con la L.P. d)
comparar el ingreso (consumo) y el clasificar como pobres a los integrantes de aquéllos hogares
cuyo consumo es menor que la L.P.

        En la aplicación del segundo método necesitaríamos: a)definir las necesidades básicas y
sus componentes; b) seleccionar los indicadores que expresen el grado de satisfacción de cada
necesidad y componente; c) fijar un nivel mínimo para cada indicador, debajo del cual se


                                                6
considera que el hogar o persona no satisface sus necesidades mínimas y d) clasificar como
pobres a aquéllas personas u hogares que tengan una o más de las necesidades insatisfechas.

         Como ninguno de ellos explican el fenómeno hay quienes combinan ambos métodos a
fin de determinar la situación de pobreza, pues en forma independiente resultan insuficientes.

         Estudios de campo que han examinado la relación entre la pobreza, indicadores de
salud y bienestar social, reflejan resultados distintos, según los métodos aplicados en diferentes
países, llegando a resultados que no evidencian el curso de la pobreza. Para la mayoría de los
países el estimado de la pobreza puede variar grandemente dependiendo de la fuente que se
use. Los indicadores sociales o directos y los indicadores de ingreso o indirectos a efectos de
llevar a cabo el análisis deben de complementarse a fin de hacer una evaluación más completa.

        La mayoría de las aproximaciones metodológicas elaboradas en este sentido han
tratado de cuantificar el fenómeno poniendo atención en los grados de privación material
como alta desnutrición, analfabetismo, mortalidad, hacinamiento, esperanza de vida, carencia de
vivienda o sistemas de salud o ingreso.

         Las Naciones Unidas ha caracterizado distintos tipos de pobreza. La “pobreza
reciente” que incluye a aquéllos que han perdido capacidad de ingreso y de consumo de su
grupo familiar, padeciendo una movilidad social descendente. Aquí se podrían incluir a aquéllos
sectores medios y trabajadores que viven situaciones de inestabilidad laboral pero que en
términos generales mantienen sus valores respecto a la reproducción, educación y trabajo. La
”pobreza inercial” que sería aquélla que abarca a ciertos sectores de la población que
mantienen en el tiempo necesidades básicas insatisfechas, tales como vivienda. Y por último la
“pobreza crónica” que caracteriza a aquéllos otros sectores sociales que tienen una escasa
posibilidad de reversión de su situación afectando a todo el grupo familiar. Es en esta última
situación en la que se elaboran estrategias de sobrevivencia y de compensación de las
necesidades básicas insatisfechas, de las frustraciones, constituyéndose en verdaderas culturas
de la pobreza.

        Por su parte, el autor Augusto Longhi expresa, que el concepto de pobreza absoluta
intenta de identificar una situación de privación relativa con dos rasgos dominantes: a) el
subconsumo, situación en donde la persona se encuentra por debajo de lo que la sociedad y
sus pautas de consumo consideran un nivel mínimo o subsistencia. b) dicho subconsumo afecta
la condición física y psíquica de la persona, provocando algún deterioro, que afecta su
capacidad de integración social y laboral. Asimismo expresa que la pobreza relativa se
configuraría cuando se produce un alejamiento en relación a un patrón de ingreso-consumo,
definido como promedio en la sociedad. Toda elevación del ingreso medio o de consumo
determinaría una elevación de la “frontera de la pobreza”. 5

5
    Longhi, Augusto. Sobre la pobreza, conceptos y medidas para el caso uruguayo. F.C.U., 1996.



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        Como podemos apreciar estos métodos refieren a necesidades materiales pero dejan
sin incluir otras, las psicosociales, las cuales son muy importantes y por otra parte varían de
acuerdo a la sociedad de que se trate, por lo que a juicio de las dicentes, se consideran
incompletos, incapaces de reflejar el cuadro específico de los diferentes países que se desean
categorizar; por lo que debemos concluir en la relatividad de este concepto.

         Definimos a fin de lograr una aproximación al concepto, a la pobreza como aquélla
situación de privación e impotencia; privación o carencia de los requisitos esenciales para
mantener un nivel de vida aceptable e impotencia porque no se posee el acceso al poder
político para cambiar esa situación. Esto significa que una persona es pobre si no tiene comida,
acceso a los servicios básicos de educación, salud, agua potable, saneamiento, vivienda y no
puede por sí solo cambiar dicha situación.

        Sin perjuicio de lo expresado, a pesar de no contar con métodos que reflejen
exactamente las realidades en este sentido, no podemos desconocer que la mayor incidencia de
la pobreza de América Latina, la encontramos en Centroamérica, donde la misma supera la
mitad de su población. Estos países se caracterizan por ser microeconomías, que en su
conjunto no llegan a representar el 1 % de la producción de los Estados Unidos de América.,
dedicados esencialmente a la agricultura,- a pesar de sus esfuerzos por industrialización y
modernización-, significando esto que dicha pobreza en este caso tiene un marcado origen rural,
de baja productividad y desigual distribución de la tierra.

        Con excepción de Costa Rica y Panamá que presentan desarrollo social, mediano
ingreso per cápita y relativa pobreza, el resto de los países que componen la región, constituyen
un reservorio de pobreza donde están presentes las crisis económicas, unidas a las
desestabilizaciones sociales.6 Los déficits sociales encontrados en zonas de Guatemala, El
Salvador, Honduras, Nicaragua como asimismo en Brasil, en ocasiones superan los de Haití,
región más pobre de América Latina que posee un ingreso per cápita que no supera los U$S
300 anuales.

         No cabe duda que la situación social de América Latina constituye un peligroso
detonante que alimenta conflictos sociales y políticos, y que de no ser atendidos ponen en
riesgo la seguridad interna de los países y la de la región.




6
    Ver en Anexo N°3


                                               8
                                           CAPITULO II

               FACTORES GENERADORES DE LA POBREZA EN
                         AMERICA LATINA


        A. Antecedentes

         A fin de explicar porqué nuestras sociedades son pobres, no se hará referencia
detallada de todos los factores, sino que se llevará adelante un somero análisis de algunos de
ellos tratando de señalar la incidencia que según la investigación tuvieron en el desarrollo de la
región.

         Como primer punto se destacará, que para un estudio sistemático de la pobreza en
América Latina es necesario tener en cuenta sus antecedentes históricos, es decir la forma
como se conjugaron los factores tales como el ex-colonialismo, la dependencia en cuanto a
mercados, la deuda externa, la falta de desarrollo económico, social, la educación, la diversidad
racial y el crecimiento demográfico.

        Hay quienes afirman que entre los factores que inciden en la evolución de la pobreza se
encuentran además la distribución del ingreso, la situación del empleo, la prestación de los
servicios sociales, la falta de formación de los recursos humanos, políticas gubernamentales
inadecuadas, incapacidad de gobernabilidad, carencia de voluntad política para programas de
desarrollo social, marginalidad, corrupción etc. y señalan que todos ellos todos coadyuvan al
desenvolvimiento de este fenómeno que afecta a la sociedad.


        B. Del colonialismo a la dependencia manifiesta y latente

        La pobreza constituye una herencia histórica en América Latina, agravada por las
características de su tradicional patrón de crecimiento. La jerarquización social transferida
desde la metrópolis a esta región del mundo durante el proceso de colonización unida a la
duradera impronta dejada por el trabajo servil y el mestizaje, propios de las sociedades
indianas durante la colonia, dejaron una profunda huella de subdesarrollo, desigualdad social y
pobreza. A ello se añadieron las consecuencias sociales de un desarrollo de tipo primario
exportador, y de la estructura de clases prevaleciente en la región desde el siglo pasado.

       Desde mediados del siglo pasado la evolución económica y política de la región agregó
nuevos factores que agravaron la pobreza. El primer período exportador, luego de la
independencia de la Corona española, se caracterizó por un acelerado crecimiento económico
y por la persistencia y un fortalecimiento de sistemas sociales excluyentes. Los legados del


                                                9
despotismo ibérico, la explotación de la población nativa y esclava africana y la delimitación de
grandes propiedades territoriales en pocas manos se complementaron para inhibir el traslado de
los frutos del crecimiento a las masas de los países latinoamericanos.

        Si bien hubo periodos de prosperidad esta ha sido aparente porque la misma ha
dependido siempre de las variables externas provocando estados de bienestar que no fueron
sostenibles. Como tomadores de precios los países latinoamericanos se han visto beneficiados
por las crisis de los países en guerra, ocasiones que fueron aprovechadas para mejorar sus
balanzas comerciales y desarrollar su industria interna.

         A partir de 1950 la mayoría de los países latinoamericanos adoptaron la estrategia de la
sustitución de importaciones, lo que parecía adecuarse a las condiciones creadas por la gran
depresión de los años treinta y por la Segunda Guerra Mundial, que fueron seguidas por el auge
y declinación de la bonanza causada por la Guerra de Corea. En esos años la economía
internacional no parecía estar en condiciones de ser el motor del crecimiento de América Latina
mientras que los Estados Unidos, como lo dio a entender por medio del Plan Marshall,
centraba sus prioridades en la reconstrucción de Europa y en la Guerra Fría.

         Esta coyuntura provocaba la necesidad de Estados intervencionistas, debido a la
creencia de que el desarrollo debía ser la consecuencia de políticas deliberadas y no el
resultado espontáneo de la libre competencia. Como resultado, las economías latinoamericanas
experimentaron cierto desarrollo, no obstante seguían dependiendo de precios fijados
internacionalmente. Desde l950 hasta l979, América Latina había venido creciendo en un 5 %,
pero como veremos más adelante es a partir del 80, que comienza el decline negativo de todo
el sistema productivo.

        No fueron razones internas, sino que el crack sobrevino con la evolución del escenario
internacional crisis del petróleo; lo que produjo el deterioro en términos de intercambio, el
proceso inflacionario, la especulación bursátil a nivel bancario y la fuga de capitales. Esto
condujo a los Estados a recurrir al FMI en forma más asidua, dando los primeros pasos de una
deuda externa que con el tiempo iría convirtiéndose en eterna.


        C. América Latina: una sociedad permeable

        A partir de la década de los ochenta América Latina entró en la crisis más prolongada,
aguda y generalizada que registró desde la depresión de los años treinta. La misma se tradujo
en una abrupta caída de la actividad económica, (disminución de las exportaciones y pérdida de
competitividad en los mercados internacionales) en el aumento de la desocupación y en la
reducción de los salarios reales. El producto por habitante decreció cayendo al fin del decenio a
un nivel más bajo que el de 1980, lo que valió a este período el calificativo de “década
perdida”. A título ilustrativo en l960 el 7,7 de las exportaciones mundiales venían de



                                               10
Latinoamérica y en l988 eran solamente un 4%. Lo mismo sucedió en el plano de las
importaciones en l960 eran un 7,6 disminuyendo a un 3,8 en la década del ochenta.

         Como reacción a lo expresado anteriormente, los países implementaron políticas
económicas materializadas en la distorsión del sistema de precios y la excesiva tolerancia de sus
sistemas políticos y de sus economías frente al proceso inflacionario e implantaron medidas
redistributivas, no siempre bien concebidas que contribuyeron al aumento de la inflación,
sintiéndose su real consecuencia en los precios, las tasas de interés y los tipos de cambio,
incidiendo sobre toda la economía. Como rasgo sobresaliente de este fenómeno, los países de
América Latina pasaron a acusar inflaciones de dos dígitos y en ocasiones de más.

        Para eliminar el déficit de la cuenta corriente los gobiernos plantearon políticas de ajuste
encuadradas en los acuerdos-marco negociados para la obtención de créditos suscritos con el
FMI, tales como devaluaciones reales, eliminación de impuestos a las exportaciones,
disminución de aranceles externos, incentivo a las exportaciones, eliminación de las restricciones
a la inversión extranjera, flexibilización del sistema bancario nacional en el campo financiero,
eliminación de susbsidios al consumo básico, reducción de programas sociales y de empleos
públicos; a consecuencia la población en situación de pobreza aumentó en términos absolutos.

        Lo anteriormente expuesto nos conduce a afirmar que, resulta difícil desconocer la
influencia que tuvo el ambiente económico internacional en las políticas internas de los países
latinoamericanos.


        D. Falta de desarrollo económico

        Aunque el proceso de reformas estructurales y ajustes lleva ya más de una década, no
existe una evaluación sistemática del crecimiento económico obtenido. La dependencia
respecto al mercado externo ha convertido a América Latina en un tomador de precios, de
deudas y de posibles salidas. Es curioso el hecho que de los llamados países en desarrollo
ninguno de ellos haya podido desarrollarse totalmente. Una de las causas radica en que
América Latina aún no ha alcanzado una posición elevada dentro de los niveles de su
producción, estancándose en los niveles primarios y secundarios (extracción, servicios y
transformación de materias primas).

        Los gobernantes de la región se han ocupado en obtener estabilidad económica y
crecimiento y en su búsqueda, olvidaron la cantidad y calidad de los servicios sociales. La
experiencia acumulada (World Bank l996) señala que sin crecimiento económico no es posible
                e
la superación d la pobreza y que uno de los factores centrales que contribuye a ello es el
incremento del capital humano. El crecimiento económico permite la creación de empleos
productivos y ello impacta en las remuneraciones de los de menor ingreso.




                                                11
         La mayoría de las entidades locales e internacionales han dado real importancia a
políticas de desarrollo económico partiendo de la premisa de que el desarrollo económico va
por consiguiente a proveer bienestar social. Las recientes tasas de crecimiento si bien superan
las de los años 80, no son suficientes para elevar adecuadamente el ingreso de los pobres. La
gran desigualdad social ha sido la característica frustrante del desarrollo latinoamericano.

        Las experiencias de Chile y Costa Rica y su consecuente desarrollo económico, no son
solamente producto de las medidas económicas, sino que es el resultado de la eficiente
ejecución del gasto social, sobretodo en la inversión que se dio en el sector educación y salud.

        La mayoría de los programas que trataron de materializarse en la región siempre
tendieron a mejorar los medios técnicos para incrementar la producción o la gestión pública o
privada, pero actuaron en desmedro de los programas sociales, ya que la modernización no
absorbió a los sectores pobres, sino al contrario produjo una brecha más profunda entre
quienes lo son y los menos que no lo eran, provocando desintegración social, en el momento
en el que todas los países bregan por la integración en el más amplio sentido.

        Sobre el particular, Morley Samuel en su obra “Pobreza y desigualdad en América
Latina” 7 expresa : Que la pobreza tiende a reducirse con el crecimiento económico. En el
futuro los países deberán concentrarse en expandir la producción de bienes competitivos de
exportación. Al mismo tiempo necesitarán desarrollar estrategias innovadoras para mejorar y
acrecer la educación e incorporar de algún modo a los olvidados por las estrategias de
crecimiento macroeconómico.

        Actualmente se ha dado un incremento de las exportaciones, se han liberalizado, y
existe un real esfuerzo de los gobiernos por reducir las inflaciones, pero sigue existiendo el
desequilibrio entre crecimiento económico, equilibrio interno de precios y equilibrio externo.
Por otra parte se aprecian que las tasas de crecimiento económico aún no son las deseadas,
tampoco los niveles de ahorro e inversiones productivas son suficientes y por otra parte el
grado de vulnerabilidad frente a choques externos es sumamente alto.

        Por lo que en el presente y futuro, el éxito de las políticas estará en cómo los gobiernos
podrán conciliar estos conceptos sin el desmedro de ninguno de ellos, a fin de lograr la
prosperidad de los pueblos y la paz social, pues de lo contrario si continúan estos desequilibrios
del crecimiento económico y las desigualdades, se profundizará la amenaza que significa la
pobreza, y sus conflictos sociales atentarán contra la estabilidad y seguridad internas de los
países del Continente.




7
    Morley Samuel. Pobreza y desigualdad en América Latina. 1995.


                                                    12
        E. Deuda Externa

        El mundo ha sido testigo en las últimas dos décadas en lo que se refiere a los países en
desarrollo y su deuda. Ella tuvo su origen en el movimiento de los capitales de los países
industrializados a los menos desarrollados, tal como se explicitara al inicio de este capítulo. Si
bien no se puede desconocer que influyeron factores exógenos, también hubo factores
endógenos que contribuyeron a que se llegara a esta situación, a saber: malas políticas de los
gobiernos, fondos que no fueron aplicados en forma eficiente; excesiva participación estatal en
la productividad y falta de reformas estructurales eficientes.

         Las políticas llevadas a cabo afectaron duramente al sector menos favorecido, a los
pobres, pues para financiar los déficits los gobiernos, acudieron a sus bancos centrales,
emitiendo moneda; como asimismo para equilibrar sus cuentas se llevaron a cabo repetidas
devaluaciones de moneda, lo que trajo como consecuencia procesos inflacionarios sin
precedentes. La inflación alcanzó niveles importantes en todos los países de América Latina. En
ese momento el Estado con su recorte presupuestario ya no podía llevar a cabo políticas para
paliar la situación, por lo que la casi totalidad de la población de Latinoamérica pasó a ubicarse
debajo de la línea de pobreza.

        A largo plazo las medidas aplicadas para combatir la inflación, si bien tuvieron
resultados positivos, trajeron como consecuencia el sacrificio del crecimiento interno, pues no
fueron acompañadas de programas que aliviaran el impacto social de la crisis económica.
Como dato informativo en los años ochenta la región transfirió al exterior 223.000 millones de
dólares por concepto de deuda externa e intereses, observándose una caída en el ingreso de
capitales extranjeros, restringiendo la capacidad de inversión y de crecimiento de toda la región.
Las inversiones internas de un 25 % bajan a un l6 % y las externas pasan de un l8 % a un 13
%.

         Entre l980 y l990 el PBI per cápita tuvo una caída de alrededor del 9%, esa variable
disminuyó en más del 20 % en Argentina, Perú y Venezuela. En términos de inversiones, entre
l980 y l990 la baja fue marcada- expresada en porcentaje del PBI- pasó del 23% al 26 % en
Brasil, del 25 % al 19 % en México y Venezuela, del 23 % al 17 % en Perú y del 22 % al 8 %
en Argentina.

        Se señala asimismo que la distribución del ingreso también fue alterada profundamente.
Los salarios reales cayeron mucho más que el producto per capita en la mayoría de los países.
En México cerca del 22 % frente a un PBI per capita disminuido en 7 %. En Perú y
Venezuela los salarios reales bajaron a menos de la mitad, siendo que el PBI por persona había
caído entre el 20 % y el 30 %.

        La acentuación de la desigualdad y la caída del ingreso por habitante durante el primer
quinquenio de los años ochenta, condujeron a un notable aumento de la pobreza urbana,



                                                13
poniendo mayor distancia entre pobres y ricos situación que se pudo revertir sólo en algunos
casos, pues sus efectos aún persisten.

        Las reformas económicas llevadas a cabo por los gobiernos y el establecimiento
generalizado de regímenes democráticos han significado un cambio sustancial, ayudando a
recuperar cierta estabilidad y crecimiento luego de la dura crisis de los años 80, pero no
obstante la mejora alcanzada, aún persisten problemas que de no ser atendidos podrían afectar
negativamente la sustentabilidad del desarrollo y la consolidación de los sistemas.

           F. La educación y el nivel tecnológico

        Realizando un análisis fáctico podemos afirmar que existe una estrecha vinculación entre
pobreza, desigualdad y educación y que la región necesita una mayor inversión en educación,
ciencia y tecnología, porque existe un desajuste entre la demanda que implica la globalización y
la capacitación disponible. En América Latina el porcentaje del PBI destinado a educación fue
y es muy inferior a lo invertido por los países en desarrollo. Asimismo existe una pronunciada
brecha tecnológica entre los mismos.

         Si bien países como Argentina, Chile, Uruguay, Costa Rica presentan un alto grado de
alfabetización, aún se encuentran regiones en Latinoamérica en las que dicho indicador
sobrepasa apenas la mitad de su población. 8

        Acerca del tema de la Educación, el Ministro de Educación y Cultura Cr. Samuel
Lichtensztejn (Uruguay.) expresaba “En las Cumbres de Presidentes que se han realizado
recientemente el tema educativo ha tenido un papel primordial, yo diría trascendental. Esto
obedece a varios factores, pero si uno tuviera que elegir algunos de ellos, podría decirse que
actualmente el poder de poseer un conocimiento, tener una enseñanza, en muchos aspectos es
no solamente parte de la formación de un ciudadano sino también un elemento esencial dentro
de la participación en el mercado laboral. Las estadísticas indican que alcanzan posibilidades
de mayor participación en el mercado laboral quienes tienen una mejor preparación, y a veces
hasta para ciertas actividades que antiguamente no requerían de ciertas habilidades o
conocimientos.”9

        Las deficiencias de educación son el principal obstáculo para lograr tasas mayores de
crecimiento, especialmente en los países más pobres. La educación acelera el crecimiento a
través de su mayor contribución directa a la acumulación de capital humano e indirecta a través
de su impacto favorable sobre la productividad. Combinando mejores políticas económicas
con un mayor esfuerzo educativo, el ingreso per cápita en América Latina dentro de una década
podría ser mucho mayor. Estudios existentes muestran que una mayor asignación de recursos

8
    Ver en Anexo N°4.

9
    Semanario Posdata R.O.U. l997


                                              14
hacia la educación que permita mejorar la distribución del capital humano en la sociedad, puede
llegar a tener efectos favorables en la distribución del ingreso. El gasto social es sin duda el
componente a través del cual el Estado incide sobre la distribución del ingreso.

         Investigaciones económicas ha encontrado una fuerte asociación entre los niveles de
educación y la distribución del ingreso. Los retornos de la educación tienden a ser más altos
donde el nivel educacional de la fuerza de trabajo o la demanda de trabajo calificado es muy
alta. Se ha afirmado que por un lado la pobreza genera menos educación, y por otro lado que
tener menos educación impide salir de la pobreza. Como podemos apreciar, estamos en
presencia de un círculo vicioso; la pregunta clave es ¿cómo romper este círculo vicioso? Este
es un problema estructural que requiere ser atendido.

        Es de destacar que varios estudios aluden a que la educación se relaciona con la
pobreza de forma directa, pero lo que no se sabe claramente es, qué carácter tiene esa relación
¿es la causa ? es decir, ¿los pobres son pobres porque tienen poca educación? o si no ¿es un
efecto? porque son pobres tienen menos educación. Parecería ser que la relación no fuera
lineal. En un momento dado el uno causa al otro, y en otro, pasa a ser su efecto. En la infancia
la pobreza es la causa de recibir menos educación, porque el sistema educativo está
estructurado de tal forma que da menos educación a los más pobres es decir: tanto menos
cantidad, menos calidad de educación. En la vida adulta se repite. La escasa educación pasa
entonces a constituir la causa de continuar en la pobreza.

        Pero ello no sólo va a afectar el marco específico de la educación de una persona sino
todos los ámbitos de su vida puesto que quienes carecen de una base de enseñanza suelen tener
una vida limitada a trabajo en sectores de baja productividad e ingreso y en el futuro los
cambios tecnológicos y la apertura de América Latina al comercio internacional agravarán dicha
situación sino se mantiene la correspondencia en la exigencia del desarrollo. La diferencia en la
educación a disposición de los pobres y la que se ofrece a la clase alta es una causa
fundamental de las disparidades de ingresos y oportunidades sociales. El camino para un mayor
nivel de empleo es sin duda la capacitación, porque mantener la capacidad de empleo implica
aumentar la calificación de quienes acceden al mercado.

         En nuestros países generalmente son las personas con recursos quienes llegan a
completar niveles altos de instrucción, mientras que la mayoría de los que provienen de familias
de pocos ingresos desertan en los primeros años de instrucción, en muchos casos para tratar de
insertarse en el mercado laboral ya sea porque se consideran en edad de trabajar y necesitan
los ingresos como ayuda para su familia, o por reducido nivel educacional de los padres. Estos
desertores en ocasiones debido a su falta de capacitación no logran insertarse en la actividad
laboral debido a su baja calificación y terminan cometiendo diversidad de delitos a edad muy
temprana, siendo ese el origen de la delincuencia prematura que impera en este momento.

        De ello se deduce que la pobreza es un problema complejo, que incluye diversas
variables, entre las cuales se destacan: el empleo, porque determina el nivel de ingreso, el


                                               15
acceso a los bienes materiales, la salud, la educación, porque es ella la que da acceso a bienes
culturales que contribuyen a determinar el tipo de empleo que se consigue El concepto de
capital -existencia de recursos productivos- ahora ha variado, actualmente se reconocen otros
además de los tradicionales. El Banco Mundial por ejemplo ha aplicado el concepto de capital
social a varios insumos que contribuyen a formar la riqueza de las naciones. El capital social, el
ser humano educado, sano y responsable, se ha agregado al capital natural, y ahora se le
considera base esencial para generar la riqueza de una nación.

         Pero este esfuerzo por conseguir igualdad de oportunidades con respecto al desarrollo
individual y colectivo, hay que unirlo al logro de la equidad, la cual implica la disminución y
eliminación de las diferencias injustas de las condiciones de vida de las personas. Si ello no se
realiza las presiones de la brecha de educación inequitativa se acrecentarán en el futuro, y ello
sería nefasto para nuestra región, pues la creciente globalización de la economía, demanda
trabajo calificado.

        El Siglo XXI con sus adelantos tecnológicos puede dar la posibilidad que muchos de
nuestros países puedan saltar años de desarrollo, pero los países pobres lo lograrán si existe
voluntad política para invertir en desarrollo tecnológico y dominan los conocimientos que los
coloque en situación de competir, lo que redundaría en crecimiento económico, reducción de
la pobreza y mayor equitatividad en la sociedad. A nivel internacional la mayoría de los
esfuerzos de integración económica se han centrado en el comercio de bienes y servicios y el
intercambio de capital y no en la superación de la brecha tecnológica y el intercambio de la
mano de obra.


        G. Crecimiento Demográfico

        Otro punto a tener en consideración es el cambio demográfico. América Latina es una
región de acelerado crecimiento demográfico, actualmente sobrepasa los 446 millones de
habitantes previéndose para el año 2.000 unos 526 millones de personas.

        El acelerado crecimiento demográfico ha contribuido al aumento del sector marginal
donde se manifiesta la mayor pobreza. Las tendencias demográficas permiten identificar
categorías de personas o grupos sociales sujetos a grandes inequidades demográficas, que por
lo general se asocian a inequidades en el plano social y económico. Es el caso por ejemplo de
la fecundidad adolescente, de las mujeres con niveles de fecundidad superiores al promedio
nacional, o de las poblaciones marginales y de las comunidades indígenas.

        Las pautas de fecundidad si bien no son las determinantes, coadyuvan a este fenómeno
ya que los factores de nutrición, salud, educación, determinados por el nivel de ingresos de los
padres resulta decisivo para el desenvolvimiento armónico del ser humano. En síntesis se
podría afirmar que la reproducción biológica en adolescentes, vinculada a la pobreza del núcleo



                                               16
familiar y al bajo nivel educativo, constituye una situación de transferencia de condiciones
sociales negativas, que interactúa como un elemento intergeneracional de transferencia de la
pobreza.

        Otro factor que contribuye es el debilitamiento de la unidad familiar, lo que repercute
ineludiblemente en múltiples facetas en el desarrollo del niño; en la biológica, en la afectiva,
moral e incluso intelectual, en relación a lo afirmado en último término estudios han
demostrado una mayor deserción escolar o falta de rendimiento.

        El crecimiento de la población que se inició en la región hace aproximadamente tres
décadas atrás es el resultado del descenso de la mortalidad y del crecimiento urbano. El
porcentaje de la población urbana e las ciudades de América Latina y el Caribe aumentó del 57
% de l979 al 73 % en la actualidad y se prevé que llegará al 85 % en el 2.050. Para el año
2020 se prevé un aumento de 700 millones de habitantes en América Latina, países como
México, que actualmente posee cerca de l00 millones de habitantes, será uno de los receptores
de esta problemática.

         Esta crecimiento demográfico tiene una particularidad que de acuerdo a las tendencias
migratorias a la capital, será urbano, de los desplazados del propio sistema, acrecentándose aún
más por nuevas migraciones rurales ya que las actuales políticas no han hecho de la agricultura
una actividad rentable y decorosa, dejando al trabajador rural en condiciones de extrema
pobreza. El crecimiento urbanístico ha provocado ya presiones demográficas, donde se
manifiestan condiciones precarias de vivienda, y de salubridad, desempleo, empleo informal,
aumento de niños abandonados en las calles, delincuencia, depredación del sistema ecológico
vegetal y animal, contaminación de aguas etc. dando origen a un subsistema que se mueve fuera
del sistema impositivo de las leyes laborales y de los cánones sociales, constituyéndose en un
potencial de conflicto.


       H. Migración y Marginalidad

       El éxodo de las poblaciones en busca de oportunidades, trae como consecuencia un
gran número de desempleados, sub-empleados y crea el fenómeno de la marginalidad con sus
consecuentes manifestaciones de inadaptación. y deterioro progresivo de las condiciones de
vida de ciertos sectores de la población, dando lugar al llamado pauperismo periférico
suburbano, creador de verdaderos cordones de miseria, cuya expresión la encontramos en los
llamados cantegriles, villas miserias, fabelas, etc.

        Los fenómenos migratorios han sido frecuentes en las sociedades, porque son el
resultado de una conducta social, que se manifiesta en forma de movimiento. La migración es un
proceso complejo que obedece a determinantes psicosociales y económicas que derivan del
desajuste que existe entre las necesidades y la posibilidades de satisfacerlas en el medio en el



                                              17
que se vive, todo lo cual incide en la decisión que hace que las personas decidan migrar a otro
lugar.

        Pero es de señalar que la migración actual es muy distinta de aquélla que surgió a partir
de los años cincuenta en la mayoría de los países de la región, que consistió en el
desplazamiento poblacional del campo a la periferia de la ciudad, a fin de lograr por parte de
los migrantes un ascenso social consistente en el acceso a servicios no disponibles. Cuando los
modelos económicos entran en crisis, la urbanización cambia de manera significativa, las zonas
de migración pasarán a ser las periferias de las grandes ciudades, ya sea porque los terrenos
eran son baratos o por su facilidad de ocupación ilegal.

        El estilo de vida de los marginados revela la ausencia de un proyecto de incorporación
a la sociedad global, reflejando su comportamiento una baja autoestima por falta de
expectativas respecto a la posibilidad de modificar a través del propio esfuerzo sus condiciones
de vida.

         Si bien la pobreza en América Latina es percibida como fenómeno urbano, no puede
desconocerse la realidad de países donde más de la mitad de la población viven en zonas
rurales, tales como Bolivia, Paraguay y Centroamérica.

        La falta de políticas por parte de los gobiernos hacia el sector rural y el descuido al
sector agropecuario puede dar lugar a movimientos sociales, tales como los sin tierra de Brasil,
cuya plataforma reivindicativa demanda- entre otras cosas -una reforma agraria, los que pueden
constituirse en causa de conflicto que sobrepasen la frontera del país de origen.

        Es necesario señalar otro tipo de migración que es la internacional, la que se caracteriza
o por ser intrarregional o hacia los países industrializados. Ejemplo de ella es la emigración
haitiana, mexicana, salvadoreña, hacia los Estados Unidos, todas ellas vinculadas a las
condiciones de pobreza en que viven los migrantes en sus países de origen, lo que va en
desmedro del capital humano de sus países.

        Los Estados se encuentran con problemas para responder a las exigencias de esa nueva
población que demanda vivienda, servicios, empleo, educación etc. y que como corolario son
pobres, cuyas demandas insatisfechas podrán hacer peligrar la paz social, incrementando la
delincuencia como producto de la frustración y exclusión de los beneficios societarios,
constituyéndose en un peligro para la estabilidad interna de los países y repercutiendo en la
seguridad cooperativa del Continente.




                                               18
        I. Desigual distribución del ingreso

        En Latinoamérica son cada vez más pronunciadas las diferencias de ingreso, están entre
las más altas del mundo. Esta desigualdad fomenta conflictos sociales, inestabilidad política y
violencia, factores que desincentivan la inversión y reducen la tasa de crecimiento de la
economía.

        El capital está centrado en muy pocas manos, nos encontramos con países como
Venezuela, Argentina y Brasil que poseen numerosas riquezas naturales, lo que les permite tener
un alto PBI, pero en los cuales cada día aparece más marcada la línea que separa los ricos de
los pobres. Esta desigualdad se ve reflejada también en el nivel de educación, puesto que
muchas familias no pueden costearla para sus hijos por la sencilla razón de que no poseen los
medios. Por lo que, a más desigualdad en la distribución de la riqueza, menos educación y
mayor pobreza.

        Consecuentemente los países que conforman América Latina necesitan reforzar
urgentemente los factores que determinan la forma en que el crecimiento económico contribuye
al desarrollo humano, ya que cuanto mayor sea la igualdad con que se distribuye el Producto
Nacional Bruto (PNB) y las oportunidades económicas, ello se traducirá en un mejoramiento
del bienestar social.

         Los Estados no pueden permitirse seguir manteniendo un tejido social débil, la fortaleza
de la sociedad civil es condición -sine qua non- para la efectiva vigencia de los regímenes
democráticos y para alcanzar un desarrollo sostenible. Es necesario que todos los ciudadanos
participen en las oportunidades económicas políticas y sociales, a fin de lograr, disminuir la
desigualdad de la distribución del ingreso, niveles de empleo, y otros factores de exclusión
socioeconómica que permitan combatir la pobreza.


      J. Corrupción - un flagelo oculto

        En Setiembre de l997, representantes de la sociedad civil de más de 90 países se
reunieron en Lima, Perú, para debatir este problema que definieron como una de las amenazas
de la democracia en el mundo en desarrollo. La conferencia denominada “Estado y Sociedad
Civil en la lucha contra la Corrupción”, se realizó en un momento en el cual el aprovechamiento
de un cargo público para obtener ganancia personal estaba en su más alta escalada.

        Hace algunos años raramente se escuchaba hablar de ella, aunque todos sabían de su
existencia, constituía un tema oficial de díficil manipulación. Hoy es común que la prensa
contenga noticias tales como: acusaciones de contribuciones ilícitas para campañas electorales,
fraude aduanero, manipulación de contratos gubernamentales, malversación de fondos, y otros
abusos gubernamentales. La sociedad ha tomado conciencia del problema y ya no quiere



                                               19
permitir que los dineros públicos sean malversados, dirigidos a enriquecimientos personales en
desmedro de programas que permitan el crecimiento social y económico.

        Ello es fruto de la democracia y los medios de comunicación que exigen cristalinidad a
los funcionarios públicos en los cuales se ha depositado la confianza, reduciéndose la tolerancia.
También contribuye a ésto la inversión privada en países en desarrollo que exige muestras de
hábitos financieros y comerciales del país a donde se llevan los capitales.

       De una consulta a l50 hombres de negocios y funcionarios de 63 países en desarrollo y
ex-miembros del bloque comunista a quien se les interrogó acerca de lo que consideraban el
mayor obstáculo para el desarrollo, coincidieron en responder que la corrupción pública era el
primer obstáculo para el desarrollo de sus países.

         Ya en la Cumbre de las Américas en l994 el actual Presidente del BID, señalaba a la
corrupción como “uno de los mayores males que acosan a la consolidación de la democracia en
América Latina y el Caribe”. Asimismo sostenía que si la inflación es un impuesto a los pobres,
la corrupción es un gravamen a toda la sociedad. que impone costos económicos distrayendo
recursos para el desarrollo, costos políticos, lo que trae como consecuencia descontento,
debilitamiento del régimen y costos sociales, porque desintegra la sociedad, la cultura, y
fortalece la ilegalidad y el padrinazgo.

        En una entrevista realizada acerca de ¿cómo incide la corrupción en el fenómeno de las
disconformidad popular? el Presidente del BID expresó “Es posible que incida, pero creo que
conviene matizar: la corrupción no es, desafortunadamente un fenómeno nuevo en América
Latina, ni patrimonio exclusivo de nuestra región. Una mirada algo atenta de lo que ocurre en el
mundo evidencia que el mal está extendido y que es muy serio a nivel mundial. Tambien creo
que en este campo inciden algunos factores....en particular la libertad y la democracia que
permiten afortunadamente una difusión que en épocas pasadas era inconcebible.

        La opinión pública está más y mejor informada sobre casos de corrupción y es menos
tolerante con sus manifestaciones más evidentes, quizas por considerar que es éticamente y
económicamente una aberración, pero tambien porque percibe que no se trata de un fenómeno
ineluctable: aunque el problema es complejo y en algunos países formidable, existen
mecanismos y políticas para combatirlo, como la educación, el sistema judicial, los sistemas
financieros y la acción policial preventiva. América Latina ha llegado a destituir mandatarios
acusados de practicas corruptas o violentar las reglas de la democracia, un ejemplo sin paralelo
en otras regiones del mundo. No me cabe duda que estamos frente a un problema profundo y
temo que en aquéllos países donde se esté convirtiendo en un problema sistémico puede
terminar socavando los pilares básicos de la convivencia democrática”.10.

          Actualmente somos conocedores de la problemática que plantea la recepción de

10
     Semanario Búsqueda (Uruguay) el 8 de octubre de l997


                                                  20
cantidades de dinero para la promoción de las campañas políticas de ciertos dirigentes, debido
a la ambición de poder y riqueza de sus líderes .

         Muchos de los sistemas democráticos constituidos en América Latina suman a su
fragilidad económica, la falta de ética, idoneidad y honradez de sus representantes los cuales
por ambición, clientelismo, compromisos adquiridos durante sus campañas electorales,
malversación de fondos e incluso participación en los dividendos de la droga anteponen sus
intereses personales al de las sociedades, lo que va en desmedro del desarrollo y bienestar de
la población, constituyéndose en un factor de descontento popular, que socava la estabilidad
de toda la sociedad por falta de la integralidad y transparencia, de los órganos estatales.




                                              21
                                         CAPITULO III

        LA POBREZA COMO ELEMENTO CAUSAL DE VIOLENCIA
                  E INESTABILIDAD SOCIAL

        A. Generalidades

         Es importante comprender si pobreza y violencia están interrelacionadas como factores
causales, ya que en Latinoamérica encontramos una pobreza y una violencia que van en
ascenso poniendo en peligro la estabilidad y seguridad de los regímenes democráticos. La
particularidad es que precisamente es en esta región donde se dan las mayores desigualdades
de distribución de la riqueza y los índices mayores de marginación.

         La violencia ha ocupado un rol preponderante, desde el sistema colonial, la vemos en la
inequitativa distribución de la riqueza, en el desequilibrio social, en la explotación, en la
incapacidad e ineptitud indeseada, en el fracaso de la instituciones, en la imposibilidad de
acceso a los servicios básicos, salud, enseñanza, sistema judicial, y en el desamparo en todos
los sentidos del más débil.

        Varios son los factores incidentes en la pobreza que generan violencia, entre ellos
podríamos mencionar: políticas gubernamentales inadecuadas, carencia de voluntad política
para programas de desarrollo social, falta de desarrollo económico, falta de educación,
desigualdad del ingreso, marginalidad, crecimiento demográfico, etc., todos coadyuvan al
desenvolvimiento de este fenómeno que día a día pone en peligro a toda la sociedad.

         Por lo que pobreza se presenta no sólo como un problema de ingreso, sino que es
algo más amplio que abarca elementos económicos pero también psicosociales, que influyen en
el desarrollo del comportamiento individual y colectivo e interactúan como factor de violencia e
inestabilidad social.

        Las causas sociales de la violencia tienen su origen en el desenvolvimiento inarmónico
del hombre ya sea en el contexto social (realización personal, debilitamiento de instituciones de
familia y comunidad), económico (desempleo y falta de acceso a servicios básicos) cultural
(consumismo y marginación), social, y político (falta de participación en las decisiones).

        El circuito de la exclusión, de las carencias nutricionales, deserción educativa, el
desempleo, la precarización, la marginación hacen que los pobres no participen ni en la vida
económica, ni en la vida social, ni en la política. El resultado es la presencia de una categoría
de personas que conviven en un medio hostil, que no les proporciona satisfacción a ninguna de
sus necesidades básicas de vivienda, salud, educación empleo, etc. y que desarrollan actitudes
desviadas tipificadas como delictuales.


                                               22
        Esta apreciación nos lleva a afirmar que la sola presencia de la pobreza se constituye en
un factor de violencia, ya desde el inicio, desde el momento que se nace en un ambiente de
privaciones, para el cual no se tuvo opción, en ese entorno se sumarán sucesivamente nuevas
violencias derivadas de las precarias condiciones sanitarias, de salud, de desnutrición, de
vivienda.

         La misma violencia se mantiene, en la adolescencia y la posibilidad de un correccional;
pasando a la vida adulta, sin medios, sin empleo, sin apoyo familiar, sin capacitación. Y la
cultura intergeneracional de la pobreza se repite en los propios hijos con hambre, malos tratos,
abandono, explotación, en ocasiones violados o con fecundidad temprana y como corolario
agudizada en sus progenitores cada vez más pobres y desprotegidos. Es común que en este
contexto se desdibujen los valores ante las contradicciones de una élite sumida en la riqueza.

         Pero a esta violencia se le suma otro tipo, que es la llamada violencia institucional
donde encontramos un individuo que tiene derecho a la salud, al trabajo a la vivienda, a la
justicia, pero nada de ello posee, porque el sistema no se lo permite, y ello es lo que genera
actitudes violentas que se explican por la no inserción al sistema y la manifestación de sus
conductas (delincuenciales) en la esfera individual o colectiva (protestas populares).

         Esta clase de violencia lleva ínsita la violencia psíquica que es aquélla que se manifiesta
cuando un padre está frente a un hijo desnutrido que llora por alimento y él no tiene dinero, ni
trabajo, ni posibilidades para conseguirlo, y ésto es lo que puede llevar a la violencia más
calificada como respuesta, entonces la premisa pasaría a ser entonces: que la violencia genera
violencia, ya que de acuerdo al medio en que se viva serán las manifestaciones.

        La velocidad y las transformaciones por las que pasa la sociedad, crea en ciertos
individuos enormes frustraciones de espectativas, que pueden transformarse en gérmenes de la
violencia, pues la agresividad puede ser un instrumento de realización de esa espectativa, la que
se materializa por ejemplo cuando un niño pobre agrede o asalta a uno de mejor condición para
tomarle sus tenis.

        Las adversidades crean violencia, los niños maltratados evidentemente se desarrollan en
un caldo de cultura tristemente favorable a la violencia, al crimen, la prostitución, las drogas, la
agresión y la delincuencia. “La prevención como objetivo de disminuir la violencia en Brasil se
basa casi enteramente en la educación.”, es la afirmación del Profesor Américo Campiglia en
un debate sobre las raíces de la agresividad humana y las recetas para combatir o reducir sus
efectos.11.

       Según informes periodísticos la ciudad de Río de Janeiro, de mediados de diciembre
de l997, fue sacudida por una ola de violencia, con la muerte de varias personas entre ellas

11
     Cuadernos de Problemas Brasileros- Violencia tiene solución- pág. 5-Setiembre-octubre l997


                                                    23
menores que vivían en la calle. Esta violencia coincide con la divulgación de un informe de la
O.E.A. el cual expresa que dicha ciudad se caracteriza por registrar una de los más altos
índices de violencia y corrupción policial... Los autores de la matanza según las investigaciones
realizadas serían narcotraficantes de una fabela ubicada cerca de un paso nivel donde
diariamente duermen cerca de ochenta personas entre desocupados, mendigos y niños
callejeros.12

        Los indicadores de descomposición social que se observan en las grandes ciudades
latinoamericanas, cuyas señales son más notorias son las tasas de delincuencia, el incremento de
la violencia, el tráfico de drogas, la drogadicción. 13Cuando “ nuestros niños se pierden en las
drogas y la violencia, ello es un indicador de peligro universal “, así se expresaba el Presidente
de los Estados Unidos Bill Clinton, cuando señalaba que la alternativa para América Latina es la
educación.


           B. Delincuencia

         El marcado aumento en los índices de crimen y violencia que se desarrolla en los
estratos más bajos nos llevan a investigar si es una consecuencia de la inadecuada formación
para la convivencia social y los factores que inciden en su manifestación.     Se indica que la
tasa latinoamericana de homicidios violentos ha venido creciendo y se ubica actualmente en un
20 por 100.000.14

         Un fenómeno que se aprecia en este contexto y es necesario destacar es la actual
desconfianza de la población hacia el desempeño policial y la práctica de la no denuncia policial
por considerarse que es un trámite infructuoso, factor que incide desfavorablemente en la
exactitud de los datos estadísticos. Las fuerzas de prevención y control no actúan para reprimir
el delito o ellas mismas se han transformado en delincuentes, por ello los ricos han contratado
empresas de seguridad o han llegado a un acuerdo obligado con las bandas de delincuentes o
escuadrones.

        Se afirma que en la trastienda de los delitos cometidos diariamente por menores y
adolescentes, se encuentran presentes la mayor parte de las humillaciones que las sociedades
muy golpeadas pueden soportar. Es allí donde se engendra y se desarrolla generalmente la
violencia. Nadie está libre de ella, pero son muy pocos los que ven más allá de las agresiones,
los robos y el decaimiento de la moral.

           Los índices de delincuencia indican que la participación de menores en hechos

12
     Extrato del Diario “El Tiempo Latino” -l997.

13
     Ver Anexos N° 6 y 7

14
     Klisberg, B. y Cooper Phillip- Como enfrentar los déficits sociales de América Latina- pág. 20 -l977


                                                       24
delictivos se da con mayor frecuencia, esta precocidad delictiva tiene su origen en factores
tales como el decline de la educación, la deserción escolar, la falta de oportunidades de
empleo, la ineficacia de los sistemas normativos, contribuyendo de manera especial el
debilitamiento da la familia, y la no transmisión de valores que podrían actuar como prevención
de conductas delictivas.

        Un común denominador de la delincuencia es el origen socioeconómico, al que se unen
el bajo nivel de instrucción y la procedencia de hogares donde las carencias se suplen con
violencia. No sólo se aprecia aquélla que deriva de actos delincuenciales, de castigos mutuos y
permanentes sino la que se origina por la falta de trabajo, de asistencia para la salud, de el no
poder acceder a un sistema formal de instrucción; la de vivir en un rancho sin los servicios
mínimos de agua, higiene o luz, aquélla que se siente cuando se come poco y mal; y no se sabe
ni se puede salir de la misma. A la violencia física, habría que sumarle la violencia social,
presente en todos los países latinoamericanos.”Los menores infractores provienen de hogares
donde hay mucha violencia. No sólo la que deriva de los castigos, sino la originada en la falta
de higiene, trabajo, instrucción o asistencia”15. Es importante puntualizar que en los países
donde existe un bajo ingreso per cápita es dable observar un alto grado de delincuencia, lo que
muestra la relación entre pobreza- delincuencia - violencia.

         La existencia de una población urbana y rural que vive en la pobreza, sin educación, sin
ingreso y con sus necesidades básicas insatisfechas, resulta presa fácil para el desempeño de
actitudes violentas, de gratificaciones inmediatas, ya sea por mediante el robo, asalto armado o
tráfico de drogas.

        Según datos sociodemográficos y criminológicos de relevancia se destaca que tanto en
la zonas urbanas como rurales la mayor parte de los delincuentes pertenecen al estrato bajo,
poseen bajo nivel de educación y desempeñan trabajos de bajo prestigio social, inestables y
mal remunerados, lo que corrobora que la educación es la que posibilita el acceso o la
exclusión a las oportunidades, quedando claro que el estrato bajo se encuentra marginado. Un
89 % de los condenados en la ciudad pertenecen al mismo, mientras en el área rural esta
categoría alcanza al 90 %. 16 El mismo artículo destaca que la mayor parte de ellos comienza
su carrera delictual desde la niñez. “ Se trata de personas que provienen de la extrema pobreza
y que han comenzado a delinquir para sobrevivir, desde temprana edad.17

        La sociedad de consumo se presenta para los pobres de tal forma que no les permite
actuar de acuerdo a los patrones de la misma, debiendo vivir inmersa en ella, sin posibilidades

15
     Comentarios en reportaje de Semanario Búsqueda R.O.U. l997.

16
     (Incremento de la violencia en la delincuencia Universidad de Chile)-Pág 1 Ftad de C Sociales - 1997

17
  Datos sociodemográficos y criminológicos de relevancia Universidad de Chile- pág l Ftad de C.
Sociales. 1997).



                                                     25
ni expectativas de cambio. La no aceptación de tal destino conlleva a actitudes de negación y
resentimientos que se manifiestan en conductas antisociales.

          La extrema vulnerabilidad de los pobres los ha forzado a delinquir, los datos
estadísticos confirman que la mayor proporción de los crímenes violentos es cometida por
individuos de escasos recursos, como asimismo los hurtos y rapiñas. La problemática social y
económica en las cuales ellos se desarrollan les ha transmutado sus valoraciones y esta es la
respuesta a las condiciones que deben enfrentar para sobrevivir.

         En un artículo de la Facultad de Ciencias Sociales de Chile, relacionado con el
incremento de la violencia en la delincuencia, se señala que los robos con violencia,
intimidación, homicidios y violación, alcanzan una cifra de un 67 % del total de delitos
cometidos en Santiago y que los mismos se llevan a cabo por pandillas de jóvenes marginales,
no profesionales, muchas veces bajo los efectos del alcohol o las drogas. Asimismo destacan
que los delitos varían en el grado de violencia según por quienes sean cometidos .

        Por otra parte en nuestras sociedades la calificación de la gravedad de un delito puede
variar según los estamentos a que pertenezca un delincuente, por ejemplo: una violación, si es
de una chica humilde se verá como consecuencia de inconsciencia o algunos tragos demás,
pero si ella es perpetuada por un individuo de otro estamento social, contra una chica de clase
acomodada será un hecho aborrecible propio de criminales, en resonancia con los medios de
comunicación que pedirán castigo para los culpables y donde se pondrá en tela de juicio el
sistema de seguridad. La valoración en ambos casos dependerá del estrato social que se
ocupe.

                                                                        a
         Tambien es de señalar al grupo humano conformado por l s mujeres que en estos
países suma a su discriminación heredada por género, su estado de desprotección y olvido en
las políticas sociales. En los países en desarrollo una tercera parte de las mujeres casadas son
maltratadas por sus maridos. Según informe de Chile (EFE), la violencia intrafamiliar o
doméstica que afecta una de cada diez mujeres en el mundo, es uno de los mayores obstáculos
para la participación femenina en las instancias de toma de decisiones, tanto del núcleo familiar
como de las esferas políticas, así lo destaca un documento de la CEPAL presentado en la VII
Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer en el Desarrollo Económico y Social de
América Latina y el Caribe, que se realizó en Santiago. Se calcula que el 75 % de las víctimas
son mujeres y sólo el 2% son varones, mientras que en el 23 % de los casos se trata de
violencia cruzada.

         El BID por su parte señala que entre el 10 y el 30 % de las mujeres en edad adulta en
América Latina sufre violencia física y psicológica en sus hogares y entre el 40 y el 55% de las
latinoamericanas son víctimas de malos tratos. No sólo las mujeres son maltratadas. Asimismo
a lo largo de los años la supervivencia de los pueblos indígenas de diferentes países se ha visto
amenazada de una manera u otra. Estudios recientes han demostrado grados elevados de



                                               26
correlación entre los indicadores de pobreza y la filiación étnica, con escasas excepciones, los
grupos indígenas pertenecen a los estratos más pobres.

        Como corolario lógico debemos concluir que para el hombre que vive en sociedad es
imperativo regular la violencia, disminuir o neutralizar sus factores generadores, ya que de otro
modo ella conlleva a la desestabilización de la sociedad, por falta de seguridad,
desincentivación de las inversiones y gastos excesivos en su prevención y control.


        C. Narcotráfico

        Otro problema que se ha sumado a los ya existentes es el del narcotráfico, que es de
alcance mundial y en América Latina ha encontrado campo fértil, debido a su naturaleza y
actual coyuntura que así se lo permite; en las dos últimas décadas se ha adueñado de Colombia,
extendiéndose por Perú, Bolivia, Guatemala, México, Brasil y la totalidad de los países en
mayor o menor medida, atentando no sólo contra la salud y la convivencia social, sino
atacando la vida institucional de los países, propiciando la corrupción, estimulando la
narcoguerrilla, el tráfico ilícito de armas y el crimen organizado. La inminencia de su
peligrosidad ha impuesto que los Estados deban desviar recursos que pudieran dedicarse al
desarrollo, para su combate.

         Estas organizaciones criminales han aprovechado la marginación, el descontento y la
pobreza, ya sea para ofrecer una solución irreal a las contradicciones humanas como asimismo
dinero fácil que permite violentar organizaciones y comprar voluntades políticas ya que cuentan
con inmensos recursos, se han internacionalizado, poseen alta tecnología y comparten su dinero
a cambio de favores, son capaces de paralizar leyes nacionales o internacionales. Colaboran en
muchos casos con las fuerzas revolucionarias que intentan paralizar el gobierno mediante
violencia, socavando las instituciones. Su capacidad dineraria les permite manipular gobiernos,
inclinar elecciones buscando su cooperación ya sea comprando jueces, políticos o cualquier
otro funcionario del Estado que les interese, amenazando la propia institución política del
Estado
         .
         El narcotráfico en sus distintas etapas, guarda estrecha relación con la violencia siendo
uno de sus factores generadores, al encontrarse conexo con diferentes delitos. Su implicación
va más allá de la tipificación de su delito, penetrando en la familia, en los centros de enseñanza,
en las instituciones públicas, la sociedad, los sistemas financieros, no distingue pobres ni ricos,
gobernantes de gobernados, desestabiliza economías y se constituye en el principal elemento
de desestabilización social.

        La violencia de este fenómeno se manifiesta en todos los niveles, destruye la sociedad,
sus valores, utiliza jóvenes, asesina políticos, policías, jueces y apoya grupos guerrilleros, tales
como la FARC en Colombia y Sendero Luminoso en Perú, sumergiendo a la población en la



                                                27
indefensión e inseguridad, violentando las democracias y poniendo en riesgo la Seguridad
Nacional y Continental.

        En Medellín (Colombia) son muchas las personas que mueren diariamente relacionadas
con la droga o en enfrentamientos con las fuerzas del orden. Aparecen en la escena pistoleros
denominados sicarios, provenientes de barrios muy pobres, los que fácilmente logran bienes
materiales inalcanzables en situaciones normales de empleo, lo que les da una ilusión de poderío
adquirido fácilmente fuera de los límites de la ley, muy efímero por cierto y alcanzado a un alto
precio no dinerario.

         Asimismo cuentan con grupos para cuidar pistas o fincas los que generan mucha
violencia, dándose en este escenario un aumento de homicidios, secuestros venganzas,
violaciones y corrupción de menores. Los criminales del narcotráfico han sabido aprovechar las
condiciones de atraso, marginación y pobreza de ciertos países o regiones para captar mano de
obra para sus plantaciones de coca, abonándoles sueldos que superan con exceso el percibido
en plantaciones tradicionales.

        A la violencia humana se suma la violencia o crimen ecológico provocado por
explosiones, quema de bosques y cultivo excesivo de drogas que mina las tierras y ríos en la
búsqueda de nuevas zonas para la instalación de sus plantíos, laboratorios e instalaciones de
producción (Caso del Amazonas del Brasil).

        D. Subversión

        Otro elemento de conflicto con el cual nuestros países latinoamericanos han tenido
tambien que convivir es la zozobra de movimientos revolucionarios, los cuales con el apoyo de
organizaciones y medios de difusión han instigado a la violencia, perdurando en alguno de ellos
aquéllos que no se han incorporado a la vida democrática del país, los cuales han puesto énfasis
en la falta de gobernabilidad, las marcadas diferencias sociales, la consecuente pobreza,
reformas agrarias y la toma del poder mediante actos violentos como única salida.

         Bastará recordar el Ejército Guerrillero del Pueblo de Guatemala, el Frente Farabundo
Martí para la Liberación Nacional (Salvador), el Movimiento Subversivo de los Contras de
Nicaragua, cuyos resabios aún no han desaparecido, pues algunos de ellos al no poder
incorporarse a la sociedad han optado por el camino de la delincuencia; los Tupamaros de
Uruguay, el Ejército Revolucionario del Pueblo que estalló en Argentina y los de otros países
sudamericanos actualmente incorporados al sistema; los movimientos subversivos que aún no se
han podido sofocar tales como los Zapatistas de México, el Ejército de Liberación Nacional y
la Farc actualmente orientados al narcotráfico de Colombia y que ponen en ostensible peligro
las fronteras de Venezuela, como asimismo los movimientos revolucionarios denominados
Tupac Amarú (M.R.T.A.) y Sendero Luminoso que operan en Perú, los cuales a pesar de la
dura lucha del Presidente Fujimori contra ellos, aún subsisten.



                                               28
        A veces la guerra revolucionaria es contra la estagnación política, es decir contra las
élites que no permiten ser renovadas, dejando grandes grupos de personas excluídos y que
perciben que si no hay posibilidad de cambio seguirán siendo excluídas Ejemplo: movimientos
revolucionarios de México y Guatemala.

        Esto no quiere significar que necesariamente la pobreza sea el origen de los
movimientos subversivos, pues generalmente los ideólogos son de clase media, alta o
universitaria, pero lo que sí sucede es que, los revolucionarios explotan los sectores pobres, los
integran a sus plataformas sociales, en especial a los rurales para tratar de alcanzar sus
objetivos, ya sea sirviéndose de los deseos de minorías étnicas de recuperar territorios,
conseguir una realidad política independiente, participación política o reformas agrarias,
tratando de involucrar grupos ecologistas; no reflejando en última instancia estos ideales, sino
demostrar a la población las debilidades de los gobiernos tratando de desestabilizarlos y
derrocarlos, mediante la violencia,.

        El inconformismo generado por la postergación, la falta de oportunidades, el
analfabetismo, la falta de acceso a los servicios, la desnutrición, la pobreza crítica y la
vulnerabilidad de ciertos sectores puede dar lugar a manifestaciones violentas, facilitando la
germinación de brotes revolucionarios o de cualquier otro movimiento que se autocalifique
contra el gobierno,- mencionando a título de ejemplo el movimiento denominado Sendero
Luminoso de Perú y el de Chiapas de México-, constituyendo una amenaza para cualquier
sistema de gobierno.




                                               29
                                    CONCLUSIONES


     Del estudio llevado a cabo podemos concluir que:

1.    Más de la mitad de la población de América Latina vive en condiciones de pobreza,
      siendo los menores, mujeres y grupos étnicos los más vulnerables.

2.    Las políticas de reajuste y cambios estructurales llevadas a cabo por los gobiernos
      estuvieron enfocadas a superar las crisis económicas, restándole importancia a las
      programas sociales, dándose en consecuencia un desequilibrio entre el crecimiento y el
      desarrollo social.

3.    Los distintos indicadores utilizados por aquéllos que pretenden medir la pobreza,
      generalmente no reflejan las realidades de los diferentes países, no son objetivos, ni
                                  ue
      explican los problemas q implica la misma, porque para ello es necesario tomar en
      cuenta otras variables tales como la cultura, tradición, etnicidad, religión, la pertenencia al
      grupo etc. y no visualizar solamente el crecimiento económico o nivel de desarrollo.

4.    Múltiples son los factores generadores de la pobreza, destacándose entre ellas causas
      históricas y estructurales de orden interno e internacional, limitado crecimiento económico,
      inequitativa distribución de la riqueza, carencia o insuficiencia de educación y servicios y
      falta de voluntad política .

5.    La precaria situación económica (pobreza) actúa como una subcultura propiciando la
      transmisión intergeneracional de la pobreza.

6.    La misma existencia de la pobreza es un factor de violencia, es un fenómeno que se
      encuentra en todas nuestras sociedades, en el individuo, su núcleo familiar e incluso está
      institucionalizada, y que toda sociedad acepta algún tipo de violencia.

7.    Se ha reconocido que la pobreza constituye una denegación de los derechos humanos que
      no se debe de tolerar y que la equidad, el potencial humano y la integración a la sociedad
      son requisitos indispensables para poner fin a la violación que provoca la violencia en el ser
      humano.

8.    La pobreza significa una amenaza a la estabilidad política, cohesión social y salud
      ambiental de nuestro planeta, lo que ha sido reconocido por los organismos
      internacionales.



                                                 30
9.   Los estudios realizados señalan que las desigualdades sociales, la falta de empleo, de
     oportunidades, las limitaciones, generan ambientes que favorecen el crimen y es por ello
     que en los sectores de máxima pobreza es en donde se manifiesta con mayor intesidad las
     actitudes delincuenciales, debido a la no absorción productiva del sistema.

10. El mejoramiento en vivienda, salud, educación, propicia e impulsa el bienestar, la salud
    mental y psicológica del individuo, incrementando sus posibilidades de acceso a rentables
    empleos y disminuye los factores de violencia.

11. Un común denominador de la delincuencia es el origen socioeconómico, al que se une el
    bajo nivel de instrucción y la procedencia de hogares donde las carencias se suplen con
    violencia, de lo que resulta que pobreza-violencia y delincuencia están íntimamente
    relacionadas.

12. Los sistemas normativos de nuestros países no previenen la delincuencia sino solamente
     toman medidas, una vez que ella se ha manifestado, como asimismo es de señalar que los
     actuales complejos carcelarios no reeducan ni rehabilitan, sino muy por el contrario
     agudizan las conductas antisociales.

13. El conjunto de medidas políticas, económicas y sociales que desarrollen los gobiernos para
    lograr el crecimiento, deberán formalizarse no perdiendo de vista la demanda de equidad
    social, pues si bien se han realizado esfuerzos que han resultado en progresos temporales
    en términos macroeconómicos y de crecimiento, ellos no han sido sustentables y no han
    disminuido la brecha social

14. La situación de pobreza, violencia e inestabilidad social de América Latina constituye un
    peligroso detonante que alimenta conflictos sociales y políticos, que de no ser atendidos,
    constituirán una amenaza para los sistemas democráticos y la seguridad interna y
    cooperativa de la región.




                                             31
               BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES UTILIZADAS


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ANEXOS




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