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INGENIERIA TRANSGENICA EN LA PRODUCCION ESTRATEGICA Y LA HEGEMONIA MUNDIAL

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INGENIERIA TRANSGENICA EN LA PRODUCCION ESTRATEGICA Y LA HEGEMONIA MUNDIAL Powered By Docstoc
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                 La ingeniería genética en la producción
                    estratégica y la hegemonía mundial
                                                                    Andrés Barreda Marín


Partimos de una premisa: los organismos transgénicos no sólo son un producto científico-
técnico que surge de los laboratorios, de la investigación de los químicos, de los biólogos,
de los genetistas y que sólo puede ser discutido por esa comunidad científica especializada.
Los organismos transgénicos son, en primer lugar, un producto social, un producto
histórico que debe ser reflexionado por la totalidad de la comunidad científica, pero
también por el conjunto de la sociedad, que no sólo consume este tipo de productos sino
que también participa dentro de su producción social compleja. Pero también, y sobre todo,
por los campesinos, ese otro conjunto de domesticadores milenarios de todas las semillas,
que sin embargo son cada vez más excluidos de todo y que, gracias al sesgo que tienen este
tipo de productos de lata tecnología, van a quedar todavía más marginados.
       Desde nuestro punto de vista la discusión sobre los organismos transgénicos es
materia de discusión de todo mundo y esta discusión no se debe fragmentar en términos de
ciencias naturales, insisto; la tenemos que discutir, como Marx planteaba, en el entendido
de que sólo hay una ciencia: la ciencia natural y la ciencia histórica.
       Voy a plantear cinco puntos: primero, la revolución tecnológica de la ingeniería
genética cae dentro de un contexto de renovación profunda de la totalidad del patrón
técnico de la actual división internacional del trabajo, lo que inscribe a estas innovaciones
dentro de las tendencias previas en todos los procesos de sometimiento real de la
producción, de la reproducción y del consumo bajo el capital.
       Soy conciente que esta exposición va a resultar un poco difícil para aquellos
estudiantes que son biólogos, ingenieros en alimentos, pero también aquí hay economistas,
sociólogos, juristas, es un encuentro de hecho organizado por un centro de estudios
interdisciplinarios, entonces es un esfuerzo que tenemos que hacer todos para entendernos
en nuestros diferentes lenguajes.
       En segundo lugar, quiero explicar por qué adicionalmente el desarrollo de la
ingeniería genética cae también dentro de un contexto de crisis ambiental global. En tercer
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lugar, quiero explicar por qué es que la ingeniería genética cae dentro de un contexto de
acumulación originaria de capital, es decir, de expropiación de tierras, de expropiación de
bienes colectivos a todas las comunidades, que hoy en día ya quizás no habría que llamarla
acumulación originaria sino acumulación terminal, por la manera en que involucra la
privatización de todos los bienes comunes que no se le habían logrado expropiar a las
personas en los cuatro siglos de capitalismo que llevamos. En cuarto lugar, el desarrollo de
la ingeniería genética actual también debe ubicarse dentro de un contexto en el cual la
hegemonía económica y militar de Estados Unidos es más poderosa que nunca. Y, en
quinto lugar, ya como conclusión, tener en cuenta que todo este conjunto de
determinaciones económicas y ambientales actuales, así como sociales, están marcando
indisolublemente la construcción capitalista de este valor de uso que es la ingeniería
genética. Paso entonces a explicar el primer punto.
       La revolución tecnológica de la ingeniería genética, decíamos, cae dentro de un
cambio general en el patrón tecnológico. En primer lugar, los alimentos, alimentos
agrícolas, ganaderos, pesqueros; los productos forestales, los productos farmacéuticos
⎯ligados todos ellos al diseño de nuevos organismos transgénicos⎯ son apenas el inicio,
la punta del iceberg, de una nueva forma de controlar hegemónicamente el patrón
tecnológico mundial. La tecnología en el capitalismo no es neutra, ocasiona que aquellas
empresas que la diseñan traten de establecer siempre en el propio diseño tecnológico las
condiciones para mantener el control monopólico de esta tecnología. De esto tenemos
doscientos años de historia.
       En segundo lugar, la ingeniería genética desarrollada dentro de la agricultura está
funcionando actualmente como la piedra de toque que permite el sometimiento completo de
la totalidad del trabajo agrícola del mundo bajo las empresas trasnacionales capitalistas, que
suplantan, buscan suplantar la manera en que funcionan los seres vivos por un remedo de
autómata que es el móvil tecnológico fundamental que guía a las empresas trasnacionales.
       En tercer lugar, la ingeniería genética cae dentro de un proceso de manipulación del
corazón de la totalidad de las fuerzas productivas técnicas mediante el desarrollo de la
nanotecnología y de la electroinformática. La ingeniería genética no sólo está siendo
enfocada al diseño de alimentos o al diseño de medicamentos, son muy viejas las
investigaciones cuyo objetivo es generar microprocesadores con base biológica y diseñar
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códigos genéticos que vengan a sustituir los códigos binarios; es decir, la ingeniería
genética pretende consquistar por asalto el corazón de la totalidad del patrón tecnológico
contemporáneo, y esto es algo que mueve con muchísima codicia y con muchísima
ambición a todas las empresas trasnacionales en torno de esta revolución técnica.
       Cuarto, la ingeniería genética es una nueva forma que también lleva a la
manipulación del ciclo completo de reproducción de la fuerza de trabajo y de la población
en su conjunto, en un contexto en el cual el sometimiento del consumo bajo el capital es
galopante; ello como resultado de un control manipulatorio de todos los procesos de
producción de alimentos, de todos los procesos de producción de enfermedades, de todos
los procesos de producción de medicamentos, pero también de curas e incluso de evolución
del cuerpo humano, todo esto es lo que se está planteando actualmente.
       En quinto lugar, la ingeniería genética es pensada, por lo mismo, como un elemento
nodal de las fuerzas destructivas ⎯ya no de las fuerzas productivas sino de las fuerzas
destructivas estratégicas⎯ que actualmente desarrolla el complejo militar industrial,
principalmente el estadounidense.
       Todos estos son elementos lógicos del actual ciclo de acumulación y de la actual
etapa de desarrollo del capitalismo mundial y no nos podemos desentender de ellos, por
más buenas intenciones que queramos desarrollar en torno de la ingeniería genética. En
segundo lugar, decíamos, la ingeniería genética también cae en un contexto de crisis
ambiental mundial “gestionada” por el capital; una crisis del agua que se calcula dejará sin
posibilidad de acceso de ninguna gota a más o menos dos mil millones de personas en el
año 2025, según datos del Banco Mundial; tenemos una crisis atmosférica creciente, de
efecto de invernadero; tenemos una crisis alimentaria mundial; y tenemos ahora en puerta
⎯la ponencia anterior va mostrando por dónde avanza⎯ una crisis genética, en la biosfera
⎯también en puerta⎯, por todos los riesgos intrínsecos que trae consigo esta nueva
tecnología, y que vemos se sale tan fácilmente de control por los canales sociales con que
se aplica. Lo que propicia que bajo estas condiciones se desarrolle, en el caso del agua, un
proceso de privatización creciente de ésta; y en el caso de la crisis genética que se avecina,
un sistema de patentes como instrumentos de monopolización de todos los códigos
genéticos y los saberes asociados al manejo de la riqueza biológica.
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       Hablando con la doctora Elena Álvarez Bulla, quien hizo los estudios más serios
sobre la contaminación en Oaxaca, me comentaba que más o menos 90% de los que se
dedican a registrar códigos genéticos en México ya han sacado sus patentes personales. Si
ahora ya hay un millón y medio de solicitudes de patentes sobre el código genético
humano, calculo que más o menos en unos 50 años todos los hijos de los biólogos y de los
químicos que tuvieron oportunidad de sacar su patente serán los dueños de todos estos
recursos. Lo que hay es una fiebre por privatizar los recursos, es decir, en un contexto en el
que muchísima gente va a quedar excluida lo que hay es una fiebre por volver propiedad
privada recursos que han sido hasta ahora bienes colectivos. En paralelo, ahí están las
iniciativas, no sólo en México sino en todo el mundo, por desarrollar privatización de
bancos genéticos in situ, de áreas naturales protegidas, de corredores biológicos; es la
tónica en todos lados, es decir, todo aquello que permita el uso privado de las riquezas
biológicas como forma de control estratégico del nuevo patrón técnico y como forma de
control hegemónico del mundo.
       El contexto que se observa en la crisis del agua es muy parecido al que se observa
en la crisis agrícola y ambiental. Un proceso de destrucción de biodiversidad y del medio
ambiente favorable a la agricultura y a la producción general de alimentos que permita la
creación artificial de condiciones de escasez que sobrevaloricen los nuevos productos
transgénicos y las innovaciones tecnológicas correspondientes y las patentes
correspondientes, lo que a su vez va a generar un monopolio de empresas trasnacionales
dedicado a controlar todo lo que ellas propongan como soluciones técnicas a esta crisis
artificialmente generada. Es la misma estrategia que las empresas trasnacionales han
seguido en todas las demás ramas de la producción, al diseñar la obsolescencia programada
de sus productos para encadenar a los consumidores a sus propios diseños tecnológicos,
sólo que ahora se aplica a la totalidad del medio ambiente y a escala global, en condiciones
ya verdaderamente catastróficas. Los científicos naturales que se sustraigan a esta lógica
económica que sigue el desarrollo capitalista serán particularmente irresponsables.
       Tercero, la ingeniería genética cae dentro de un contexto de acumulación originaria
⎯dice Marx⎯, que nosotros ahora le queremos llamar acumulación terminal, y que
incluye la privatización de todos los bienes comunes que el capital no le había logrado
expropiar a la sociedad. Se han estado privatizando en los últimos diez años en todos los
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países del planeta todo lo que son infraestructuras estratégicas: carreteras, ferrocarriles,
tendidos eléctricos, tendidos de gas, puertos aéreos, puertos marinos, telefonía, televisión,
etc., bienes públicos. Se han estado privatizando también los servicios públicos: educación,
salud, hospitales. Hoy está de moda la privatización de los servicios ambientales, los
recursos naturales estratégicos de las naciones, es decir, el agua, los minerales, el petróleo y
la biodiversidad; pero también está llevándose a cabo de manera creciente la privatización
de la cultura y del lenguaje. Es en este contexto en el que se inscribe la privatización del
código genético humano, que es por cierto el lenguaje de la vida, el instrumento básico,
elemental, de toda la sociedad, que practican los seres vivos, lo que el capital está
pretendiendo expropiar.
       En cuarto lugar, el desarrollo de la ingeniería genética debe también ubicarse dentro
del contexto en el cual está operando la hegemonía económica y militar de Estados Unidos.
Primero, en el contexto de su desmesurada fuerza agrícola, que ha logrado concentrar,
sobre todo, en el oeste de aquella nación; en el oeste de Estados Unidos se disponen de
condiciones particularmente favorables, la tierra fértil más importante, más profunda y
extensa del planeta, con abundancia de lluvias, con mantos freáticos únicos y con una
gigantesca acumulación tecnológica en infraestructura, en transporte y en mecanización, las
cuales permitían a los estadounidenses, antes de que se levantara en 1995 lo que mencionó
Adolfo Olea, controlar la mitad del mercado mundial de granos y las tres cuartas partes del
mercado mundial de alimentos procesados. Es esta agricultura del oeste de Estados Unidos
la que está imponiendo unilateralmente a todo el mundo la aperturas de sus fronteras
mientras ellos siguen aplicando subsidios a su producción agrícola; es esta agricultura la
que mediante herramientas tecnológicas y comerciales, pero también políticas y militares,
ha desmantelado durante los últimos cuarenta años la autosuficiencia alimentaria de la
mayor parte de las naciones del Sur por medio de la revolución verde que nos describió
cuidadosamente Adolfo Olea; es este oeste norteamericano el que en la actualidad se dedica
meticulosamente a destruir los bancos de biodiversidad doméstica más importantes del
mundo, es decir, los centros de origen que atentan contra el control hegemónico de su
agricultura mundial. El contraste entre la invasión transgénica de los campos de maíz
mexicanos contra la protección que los gringos le están dando a su algodón, a su soya y a
su maíz en Estados Unidos es más que elocuente.
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       También es visible la hegemonía de Estados Unidos en el contexto del control
monopólico que ha logrado dentro de todos los procesos de investigación científica e
innovación tecnológica en general. También es visible en el contexto de monopolización de
los principales genéticos ex situ, y también, sobre todo, en los términos agresivos en los que
ha venido desarrollando los diferentes acuerdos comerciales. En primer lugar, el Tratado de
Libre Comercio (TLC), que es paradigma de agresión a la soberanía alimentaria de nuestro
país, y que es mucho más agresivo que aquellas medidas que se han adoptado incluso por
parte de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para obligar a todas las naciones a
abrir sus fronteras a los mercados agrícolas generales. Por eso, sobre todo hay que poner
particular atención en la sinergia, si así se le puede llamar, que habrán de formar el Acuerdo
de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y la introducción de organismos transgénicos
que, ojo, no ha llegado hasta Oaxaca, está ya instalada en Honduras, en Costa Rica, en
Colombia; la inundación de productos transgénicos de maíz está ya instalada también en
Centroamérica, y de algodón transgénico en Sudamérica, que por cierto también es centro
de origen de algodón.
       El ALCA presenta las siguientes iniciativas, en particular la aplicación de medidas
que desprotegen comercialmente a la agricultura latinoamericana y la posterior agresión a
la agricultura, en especial a la de pequeña escala. El ALCA tiene nueve capítulos, uno de
los cuales está dedicado básicamente a establecer nuevas condiciones para el desarrollo de
la agricultura en todo el continente americano; mediante este capítulo se va a profundizar y
ampliar la aplicación de las políticas neoliberales a la agricultura ya puestas en marcha por
la OMC; lo que significa que se van a eliminar todas las medidas económicas de apoyo o de
política interna que permitan proteger los productos y los productores nacionales en los
mercados nacionales o internacionales; asimismo, se van a eliminar o se van a restringir
drásticamente los apoyos a la capacidad productiva, incluso, y esto le toca a México, a la
investigación, a la asistencia técnica o a los procesos de capacitación en la agricultura, para
que las empresas trasnacionales no puedan decir que están encontrando obstáculos al libre
comercio. Se van a abrir totalmente las puertas a los productos agrícolas importados; se
restringe la autoridad de los estados nacionales para regular o racionalizar las importaciones
y las exportaciones, y se van a restringir también las exigencias de sanidad y se van
simplificar de manera significativa todos los controles fronterizos, se busca en algunos
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casos incluso su eliminación. Los acuerdos de Cartagena a los que hizo mención Amanda
Gálvez van a quedar completamente anulados bajo el ALCA. Visto en este contexto, la
embestida de los organismos transgénicos es una bomba de tiempo. En el año 2005 entra en
vigencia el ALCA; en la última cumbre que se llevó a cabo el mes pasado en la ciudad de
Quito se avanzaron muy drásticamente todos los acuerdos de los grupos de trabajo en cada
uno de estos nueve capítulos.
       Concluyo, este es el conjunto de determinaciones económicas, ambientales,
políticas y militares que actualmente marcan la construcción capitalista de este nuevo valor
de uso que son los organismos transgénicos. El intento cubano por construir una tecnología
alternativa no está flotando en el vacío, sabemos del esfuerzo que existe en Cuba por
diseñar organismos transgénicos en el sesgo nacionalista en que lo planteaba Amanda
Gálvez, al servicio de sus propias necesidades, combinado con una intensa agricultura de
carácter orgánico, pero, desde nuestro punto de vista este intento importante de desarrollo
de una tecnología alternativa no se realiza en el vacío, sino en un contexto en el cual existe
este movimiento tecnológico global al cual hay que darle también respuesta. En un contexto
global tan complejo no se vale de parte de los defensores de la experiencia nacional o de la
experiencia cubana solucionar el debate de un plumazo, como si la experiencia fuera buena
en sí misma y no tuviera conexión con la totalidad tecnológica que está creando el
capitalismo, simplemente hablando de que se trata de laboratorios socialistas, o de
laboratorios basados en la buena voluntad de los científicos, aunque también resulta
innegable reconocer que la legislación cubana es la que más precauciones ha adoptado en la
aplicación de este tipo de innovaciones tecnológicas. El punto resulta nodal porque además,
dada la creciente crisis alimentaria que artificialmente producen las empresas
trasnacionales, se está generando un chantaje cada vez más fuerte en contra de la sociedad,
un chantaje neoliberal, que se le va a aplicar a los miles de millones de hambrientos, de
manera que van a estar apareciendo diferentes posturas dentro de la izquierda que van a
hablar de transgénicos como la solución inmediatista para tratar los problemas masivos de
hambre. Más allá de eso, hay que tener en cuenta la manera en que el capital mundial va a
estar usando la totalidad de los organismos de la ingeniería genética mediante los
programas de ayuda alimentaria para convertirlos ⎯como ya lo está haciendo en África⎯
en un instrumento de manipulación de masas hambrientas; por eso resulta muy importante
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que todos ustedes, como estudiantes o como investigadores, se informen de la discusión
real sobre el problema del hambre ⎯tal y como lo ha venido haciendo la organización food
first⎯, el problema del medio ambiente, y también sobre las posibilidades democráticas de
gestionar el desarrollo científico y el cálculo de los riesgos; éstas son discusiones
estratégicas que no deben de pasar superficialmente a una teoría crítica de izquierda y a un
país que quiere ser cada vez más democrático. Los peligros y la crisis ambiental nos
obligan a abrir discusiones interdisciplinarias más de fondo, no nada más hablando media
hora, verdaderos seminarios en los que desde todas las disciplinas podamos elaborar
alternativas no parciales sino complejas, globales, interdisciplinarias, pero alternativas que
por supuesto se basen en un carácter humano, no enajenado, del desarrollo científico y
tecnológico.


                                                                                        Gracias.




PREGUNTAS DEL PÚBLICO
(no se escuchan bien)




RESPUESTAS DE LOS PONENTES


ERNESTO:


Respecto a la situación de las empresas trasnacionales y su situación de quiebra que se
presentó en el 2000, les recuerdo que vivimos un incremento considerable de las áreas
cultivadas con transgénicos en el mundo, de 0 a 43 millones de hectáreas de 1996 a 2000,
de las cuales 98% se concentra en Estados Unidos, Argentina y Canadá, nuestros socios
comerciales. Junto con todo esto sucedió una gran concentración de las empresas dedicadas
a las semillas, o sea, empresas como Monsanto se dedicaron a comprar pequeñas empresas
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locales. Les compraban sus recursos genéticos, sus patentes, les compraban todo; y eso
generó una gran inversión en ese rubro, principalmente por parte de Monsanto, pero
también Aventis, con los cambios de nombres que año tras año estaban presentando las
compañías trasnacionales y concentrando y absorbiendo otras pequeñas empresas, en las
cuales se presentó una situación financiera muy difícil, lo cual se vio casi como un crack de
las empresas biotecnológicas, que tuvo que entrar el gobierno a rescatarlas. Las grandes,
principalmente en Estados Unidos. Y en el caso de México, en el caso de Savia, que
también vivió el mismo cambio de nombre y de razón social varias veces, pues fue el
Fobaproa de México el que entró al rescate en la reestructuración de los 1 300 millones de
dólares que ya comentamos, una cantidad bastante considerable.
       Ahora estamos viendo empresas trasnacionales, de las cuales cinco tienen el control
de los organismos transgénicos en el mundo y que están saneadas financieramente, que
están con buen potencial financiero para seguir incrementando sus actividades; aunque
tenemos ya una estabilización de la superficie que se siembra con transgénicos en el
mundo, se quedó entre los 40 y 43 millones de hectáreas. En esto tiene mucho que ver la
actitud de los europeos al haber planteado la moratoria a la importación de alimentos
transgénicos.
       Sobre qué alternativas se pueden y se deben plantear a los campesinos, yo creo que
hay un elemento muy importante de concientización. Es muy importante el trabajo de
información y concientización sobre esto. No hay información clara ni para los que ahora
siembran algodón con subsidio en La Laguna, no hay información clara de las
implicaciones que puede haber en esto. Hay una gran contaminación también en el uso de
semilla de tomate. Y para los que no se siembran tampoco hay información clara, eso
tenemos que considerarlo como un fenómeno nacional; y que es muy importante el papel
que juegan las diversas organizaciones informando y concientizando en este terreno. No
hay una política gubernamental para difundir y para concienciar.
       Quisiera señalar que este fenómeno no nada más se resuelve con concientización;
tenemos enfrente una gran cantidad de importaciones en las cuales no hay defensa, ni
siquiera se pregunta si lo que estamos importando es o no transgénico, cuando entra a la
aduana puede ser maíz normal o híbrido, puede ser transgénico, puede estar revuelto, ni
siquiera se pregunta. Entonces yo creo que lo que hay que hacer es una acción de política
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en donde debemos seguir promoviendo e impulsando la renegociación del capítulo
agropecuario del TLC, en el cual hay cada vez más fuerzas que se suman a esta demanda,
en la parte sobre todo económica, sanitaria de las importaciones de transgénicos. Creo que
sería el punto central en el cual nos deberíamos abocar. Y sobre todo lo que planteaba
Andrés Barreda, no al ALCA, porque es el aterrizaje de un bloque regional con las mismas
implicaciones del TLC.




OTRO PONENTE


En el punto del desarrollo sustentable como en el de la biotecnología hay al menos dos
concepciones descritas que son diferentes. Yo creo que ninguno de los que estamos en la
mesa estamos contra la biotecnología, entendida en el sentido amplio. Desde los setenta,
cuando yo era estudiante de Biología en la Facultad de Ciencias, recuerdo que se hablaba
mucho de que se iban a hacer organismos a los que se les implantaría los genes para la
fijación del nitrógeno, los cuales están presentes en las bacterias que son capaces de
hacerlo. A la fecha probablemente existe la capacidad científica y tecnológica para hacerlo
pero no lo han hecho, ¿por qué?, porque esa sería una mercancía incontrolable, se iría al
medio ambiente y ya, no les produciría ganancias a las empresas; y es diferente a meterle
un gen para insecticida o un gen para herbicida.
        Yo creo que así como en biotecnología podríamos hacer muchas cosas con el
conocimiento científico que hay ahora, y la forma en que se aplica ese conocimiento es
socialmente determinada por el dominio de las trasnacionales, del capital, de una cierta
forma de vida política, etc., creo que en el caso del concepto de desarrollo sustentable hay
dos formas muy diferentes de verlo. El concepto de desarrollo sustentable hasta el Banco
Mundial lo ha defendido y promovido desde su perspectiva, la cual es, por supuesto, la de
aquellos que tiran la piedra y luego esconde la mano; dice que hay muchos pobres en
América Latina, ¿y no es el Banco Mundial el que los produce? Toda la liberación del
comercio en América Latina no ha servido, tienen que hacer más, básicamente es lo que
dice.
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       En el caso del desarrollo sustentable hay que ver primero una cosa muy
fundamental, estamos divididos en dos tipos de países básicos: aquellos que tienen una
sociedad de sobreconsumo, de derroche, como Estados Unidos, que consume la mitad de
los alimentos, la mitad de la energía, etc.; y sociedades del tercer mundo que tienen un
consumo muchísimo menor. Ahora, nuestras sociedades del tercer mundo también son
sociedades de clase, entonces, para que no crean que yo estoy fuera del panorama que
describo, yo como profesor universitario, y con este estatus que suelen llamar los teóricos
sociales pequeñoburgués, pues consumo una cantidad de alimentos y de energía (la
gasolina, la casa, la computadora, en fin, yo consumo una cantidad enorme de recursos), y
hay sectores de este país que no consumen ni siquiera los alimentos básicos. Entonces, lo
que creo es que no se puede plantear una verdadera concepción del desarrollo sustentable al
margen de una transformación social, creo que las teorías que ha difundido mucho el Banco
Mundial de que el problema de la destrucción del medio ambiente en los sectores rurales es
culpa de los pobres —porque hay teorías que dicen esto—, es culpa de los pobres porque
como se reproducen mucho y no tienen otras tecnologías deforestan, erosionan suelos, se
acaban mantos freáticos. Este tipo de planteamientos los considero falaces y en todo caso
plantearía de modo sintético que cualquier concepción del desarrollo sustentable pasa por
una reestructuración de la sociedad. Tampoco es una cosa simplista como para decir que
vamos a ser socialistas como lo fue la ex Unión Soviética, que tenía contradicciones graves
en cuanto al modo como trataba los recursos naturales. Digamos que hay cuestiones que a
veces trascienden la cuestión de la formación social. También hay errores en cuanto a la
concepción de la naturaleza, que eso es común al mundo occidental. Los pueblos indios de
este país han tenido siempre una concepción diferente de cómo deben vincularse con la
naturaleza; ellos son parte de ésta y no son ellos quienes van a dominarla y explotarla y
sujetarla a todos los fines humanos.
       Digo esto porque no es nada más pensar que vamos a hacernos socialistas como el
socialismo que desapareció, y yo digo desapareció por desgracia porque después que
desapareció es que el dominio de Estados Unidos se hizo más brutal.
       ¿Qué alternativa les planteamos a los campesinos? Yo diría que ellos son los que
están planteando las alternativas, o sea, yo como investigador, como profesor universitario
no tendría la verdad más que la intención de si puedo contribuir en algo con lo que sé y he
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investigado, y contribuir a las movilizaciones, organizaciones que ellos hacen, no creo que
tuviese la capacidad de decirles qué hacer. De hecho en este país, de donde han venido las
propuestas desde hace muchos años, no sólo desde 1994 con el EZLN y el movimiento de
los pueblos indios por sus derechos, de donde han venido las alternativas no es del sector
académico. Creo que hay muchas luchas que dar y esas luchas se dan en todos los sectores,
entonces, por ejemplo, si yo soy parte del sector académico, con la investigación que hago,
los puntos de vista que defiendo, lo que enseño como profesor, creo que puedo hacer una
labor aunque sea chiquitita pero a fin de cuentas es algo alternativo. Del mismo modo, los
que son estudiantes, hoy en la UNAM estamos caminando hacia la eliminación de la
libertad de cátedra en muchas facultades, las que empiezan a funcionar como si fueran
secundarias, ya hay programas de materias totalmente estandarizados, exámenes
departamentales, y hay una gran cantidad de cosas fundamentales que no se están
discutiendo.
       Entonces, en lugar de pensar en que voy a llevarles la solución a los campesinos y
meterme en un medio que no conozco, al que socialmente no estoy inserto, y si soy un ente
urbano, y estoy en universidades, en la investigación y la enseñanza, en ese sector se
pueden hacer cosas que son igualmente radicales y alternativas. Y por otro lado creo que
está el asunto de que como ciudadanos podemos apoyar muchos movimientos que están
haciendo los campesinos. Hay productores de maíz, de café orgánico, de otro tipo de
productos, que se están organizando para defenderse, que están tratando de comercializar
ellos directamente. Y nosotros como consumidores podríamos apoyar esas iniciativas de
diferentes maneras.
       Se puede hacer algo más, pero si no se plantea uno hacer algo más que lo saque de
su contexto social yo creo que en ese donde estamos hay mucho...
                                                         AHÍ TERMINA LA GRABACIÓN