Docstoc

Manuel Escalada Bustillo Ceballos

Document Sample
Manuel Escalada Bustillo Ceballos Powered By Docstoc
					    Los Antepasados, a lo largo y más allá de la Historia Argentina
                             Carlos F. Ibarguren, 1983




          Manuel Escalada Bustillo Ceballos
                             Biografía Histórica

     MANUEL DE ESCALADA Y BUSTILLOS DE CEBALLOS vino al
mundo en Castañeda, y lo bautizó el cura Benito de la Riva Velasco en la Iglesia
Colegiata de Santa Cruz, el 16-III-1704, apadrinado por Manuel de Bustillo, su
tío carnal, y por Beatriz de Güemes, también parienta suya. Hacia el año 1724,
Manuel, mozo veinteañero, trasladóse por libre iniciativa a Cádiz, y allí se
embarco para América. Después de una permanencia de casi dos décadas en
Santiago de Chile, el hombre cruzó la cordillera avecindándose en Buenos Aires
en 1744; donde, practicando el comercio en gran escala, logró acumular una
buena fortuna. A poco de llegar a la ciudad porteña Manuel de Escalada
vinculóse íntimamente con María Luisa o Luisa de Sarria, la cual vino a resultar
madre de sus hijos.

Los Sarria y los Lea Plaza

     Dicha señora había sido bautizada en la Catedral de Santiago de Chile el
14-V-1709, hija legítima de Silvestre Antonio de Sarria y de su primera esposa
Francisca de Lea y Plaza, casados el 8-III-1707 en la Matriz santiaguina.
Francisca era nativa de Chillan (hermana de Pedro, fuerte comerciante que se
estableció después en Buenos Aires), cuyos padres se llamaron Francisco de Lea
y Plaza (hermano de otro Pedro, Arcediano del Obispado de Chile) y Mariana de
Hevia y Medina, siendo sus abuelos paternos Pedro de Lea y Plaza, español
avecindado en Chile (su probable entronque con los Lea y Plaza sáltenos,
igualmente antepasados míos, no lo he podido averiguar), y la chilena Mariana
de Escobar Villarroel, descendiente del Capitán Alonso de Escobar Villarroel,
conquistador del Perú con Pizarro, y luego de Chile, donde se estableció. Y los
maternos abuelos de Francisca eran Luis de Hevia Bolaños y Catalina de Medina
y Ruiz. (Datos proporcionados en su mayor parte por mi amigo el relevante
genealogista chileno don Fernando Allende Navarro).
     Silvestre Antonio de Sarria, por su parte (hijo de Antonio de Sarria nacido
en Vera de Bidasoa y más tarde Gobernador político y militar de Valdivia, y de
Rosa de Vera, nativa de San Carlos, en Chiloé), luego de enviudar en Chile pasó

www.genealogiafamiliar.net                                                     1
a Buenos Aires y de acá a España. Allá consigue ser promovido al cargo de
“Alguacil de las Reales Cajas” bonaerenses, cuyo título reconoce el Cabildo
porteño el 11-IV-1712, por haber el interesado hecho el juramento respectivo
ante el Consejo de Indias. Dicho título expresaba: “Don Phelipe, por la gracia de
Dios, Rey de Castilla, etc, etc. ... atendiendo a los méritos de vos, don Silvestre
Antonio de Sarria, y al servicio de tres mil pesos que para las urgencias presentes
habéis entregado en la Tesorería mayor de guerra, he venido... en haceros merced
del empleo de Alguacil Mayor de las Cajas Reales de la Ciudad de la Trinidad y
Puerto de Buenos Aires ... en cuya conformidad quiero ... le sirváis por todos los
días de vuestra vida, y como tal traigáis vara alta de mi Justicia y la uséis ... en
aquella ciudad, como en los demás lugares de el distrito de dicha mi Caja,
ejecutando todo lo tocante a la cobranza de mi Real Hacienda ... y que gocéis de
las mismas honras, preeminencias y exenciones que tienen los Alguaciles
Mayores de mis Cajas en Panamá y Potosí, sin diferencia alguna ... y es mi
Voluntad que halléis y llevéis de salario, en cada año con el dicho oficio,
trescientos cincuenta mil maravedís (un maravedí equivalía entonces a la séptima
parte de un real de plata), que es la misma cantidad que tiene cada uno de los
Oficiales de mi hacienda en dicha ciudad de Buenos Aires ...”. Firmaban ese
Real despacho, dado en Alagón el 12-VI-1711, el Rey Felipe V, y su Secretario
Bernardo Tinagero de la Escalera, que lo había manuscrito.
     En el ejercicio de su Alguacilazgo, Sarria logró reunir mucho dinero. Consta
que era de vida rumbosa, y que de su primer enlace solo le habían quedado dos
hijas; María Luisa — mi antepasada — y Cayetana. El 19-EI-1714, nuestro viudo
pasó a segundas nupcias con María Rosa Gutiérrez Rocha Garcés (hija de Isidro
Gutiérrez de Molina Garcés y de María Rocha Serrano - ver el apellido
Gutiérrez). Los casó el Obispo Fray Gabriel de Arregui Gutiérrez (tío 2do de la
novia) ante los testigos; Capitán Juan de San Martín Gutiérrez de Paz (mi
antepasado) y Baltasar de la Quintana Godoy (parientes de la desposada) y Lucas
Velorado. De este segundo enlace de Sarria nació Juana Josefa de Sarria
Gutiérrez que, en 1737, unióse en matrimonio Juan Gregorio Zamudio. (Juana
Josefa testó el 24-VI-1740, ante Esquivel, nombrando albaceas a su madre y al
primo de ésta, Capitán Juan Gutiérrez de Paz. La enterraron en San Francisco, y
dejó estos hijos; Juan, Estanislao y José Ignacio Zamudio Sarria).
     Mas tarde, Silvestre, se enamora silvestremente — supongo — de una
mulata y su consorte le inició un juicio de separación en 1732, que duró cinco
años. Por eso, en el censo urbano de 1738, los cónyuges de referencia aparecen
habitando distintas viviendas; Sarria, con su hija Luisa, en dos piezas de una casa
en la calle entonces “San Juan Bautista” (hoy Piedras), a dos cuadras a la vuelta
de la calle “San Joseph” (ahora Perú), y de “la Plazuela que llaman la
Ranchería”. Y Rosa Gutiérrez moraba en casa alquilada al Tesorero Alonso de
Arce y Arcos, junto con su hija Juana Josefa, un nieto, y su yerno Juan Gregorio

www.genealogiafamiliar.net                                                         2
Zamudio, “que al presente se halla de guardia de un navío inglés”.
     Revisando viejos protocolos en el Archivo encuentro que; el 24-IV-1730,
Silvestre Sarria, Alguacil de las Cajas Reales, por orden de los Oficiales Reales
Diego de Sorarte y Alonso de Arce y Arcos, trabó embargo, por la cantidad de
1.980 pesos, sobre los navíos de registro del Comandante Francisco de Alzaibar,
quien “por escriptura esta deviendo a los expolios (la sucesión) del Ylustrísimo y
Reverendísimo Señor Don Fray Pedro de Faxardo, Obispo de esta Diócesis";
quien había fallecido el 16-XII-1729.
     El 13-IV-1733, ante Juan Antonio Carrión, el Capitán Juan Gutiérrez de
Paz, Alcalde de 1° voto, como curador de la persona y bienes de Martín
Gutiérrez de Paz, su sobrino, declara que tenía recibidos en su poder de Silvestre
Antonio de Sarria, la cantidad de 400 pesos corrientes, motivados por una deuda
de éste a dicho menor, y atento a ello le otorgaba a mi deudo, recibo y carta de
pago. El 14 de noviembre siguiente, ante Carrión, Silvestre Antonio de Sarria,
“Alguacil Mayor propietario de las Reales Caxas”, como principal deudor, y
Francisco de Vieyra, como “fiador llano y pagador”, se obligaron a pagar al
Monasterio de Monjas “que se ha de fundar”, 1.000 pesos corrientes de a 8
reales. Era dicho Convento el de las Catalinas, cuyo templo se inauguró recién en
1745.
     Ocho años más tarde, los esposos Sarria parecían reconciliados, ya que el
10-V-1741, Silvestre Antonio y Rosa Gutiérrez, “marido y mujer”, en escritura
pasada ante el Escribano José Esquivel, dijeron: Que por cuanto doña Rosa ha
criado una esclava parda llamada Juana María, que será como de 10 años, y el
ama, “por justa causa que ella le debe”, le otorgaba carta de libertad para
“después de su fallecimiento, y no antes”, y para que tenga efecto la expresada
gracia, la parda Juana María “ha de seguir habitando la casa que su ama tiene en
esta ciudad”, hasta que la moza tome estado, entonces ella “podrá vivir
libremente a su justa voluntad, donde quiera que sea”.

Algunas referencias acerca de mi 6a abuela Luisa Sarria

     El 23-IV-1736, ante José Esquivel, “Pedro Lea” (fuerte comerciante de esta
plaza, casado con María Moreno, a la cual daría poder para testar el 7-VIII-1738,
ante el mismo Esquivel) donó “a mi sobrina María Luisa de Sarria, hija legítima
de don Silvestre Antonio de Sarria, Alguacil Mayor de las Reales Cajas, una
negra nombrada María que sería de edad de 20 años, con su cría que tiene,
nombrada María Josefa, de año y medio”. Hubo Lea a la esclava por compra que
hizo al Real Asiento de Inglaterra, y la donaba a su sobrina “por los muchos
servicios y asistencia que me tiene dadas y otras justas causas que me mueven a
ello”.
     A los seis meses de esto, el 13 de octubre, también ante Esquivel, “Silvestre

www.genealogiafamiliar.net                                                       3
Antonio de Sarria, Alguacil de las Reales Cajas”, daba un poder general,
conjuntamente, a favor de María Luisa de Sarria, su hija, y del Capitán Francisco
de Suero González, Juez Comisario y terrateniente en el pago de Las Conchas.
Ello hace creer que el poderdante se ausentaría por breve lapso de la ciudad.
     El año 1744 Luisa, ya no vivía con su padre; vivía sola, a la vuelta del
convento de San Francisco, en una casa que alquilaba a Martina Roxas Acevedo,
casada con Domingo de Usedo, y junto con 4 esclavos domésticos — Josepha,
mulata; María, la negra que le donara su tío Pedro Lea; Manuel, mulato de 6
años, y Antonio, negro de 16 — y con un “huérfano” Luis Sercello, de 6 años.
Por esas fechas, Manuel de Escalada ya estaba avecindado en Buenos Aires.
     Al año siguiente, Luisa recibió una donación relativamente importante. El
25-XI-1745, su hermana Cayetana de Sarria, compareció ante el Escribano
Francisco de Merlo y dijo: Que por cuanto el 19-IX-1741 había comprado al
Capitán Amador Fernández de Agüero un sitio de 12 varas de frente, por el
precio de 160 pesos, quedando el sitio gravado a censo a favor del vendedor —"a
pagar por año 8 pesos de renta y tributo de interés” —, y asimismo le compró
después a Andrés Malaver, Mayordomo del Hospital, otro sitio lindero de 3 1/2
varas de frente, le hacía cesión de los dos sitios “a su hermana Luisa Sarria, por
el mucho amor y cariño que le tiene”.
     Corrida una década, el 18-VIII-1755, María Luisa Sarria, ante el Escribano
Francisco J. Herrera, le vendió a Agustín Gómez una negra esclava de 10 años,
poco más o menos, nombrada Juana María, por la suma de 160 pesos de plata
acuñada, con todas sus tachas, vicios y enfermedades, públicas y secretas”.
     Por último diré que, el 10-II-1762, doña Luisa, enferma en cama, mandó
llamar a su casa al Escribano Francisco Xavier Perrera, y le entregó un sobre
cerrado con su testamento; firmando dicha cubierta, con la testadora, el Escribano
y los testigos Pedro Medrano, Joseph Araujo Gómez, Roque San Martín, Pedro
Duran, Justo Roble, Manuel Fernández y Domingo Maqueda. Tres días después,
el 13 de febrero, mi 6a abuela se fue al otro mundo.
     Abierto entonces el sobre con el antedicho documento, resultaban
nombrados albaceas por la causante: el Licenciado Juan Manuel de Labardén
(padre del futuro poeta Manuel), Juan José Moreno y Joseph Araujo Gómez.
Doña Luisa declaraba en aquella su postrera disposición, ser hija legítima de
Silvestre Sarria y de Francisca de Lea y Plaza ya difunta. Mandaba sepultar su
cadáver en la Iglesia de San Francisco, “como hermana que soy de su venerable
orden tercera, con mortaja del santo hábito”. Poseía en la ciudad la casa de su
morada levantada en aquel terreno de 13 varas de frente al Norte y 38 de fondo
al Sur, que le donara su hermana Cayetana. Lindante, por su frente, con “la calle
nueva” que va para la barranca del río (se me ocurre que ahora es la calle
Moreno en su intersección con la de Balcarce); por el Oeste con Juan Manuel de
Labardén; y por el Poniente (o sea hacia la actual calle Balcarce) con Gaspar

www.genealogiafamiliar.net                                                       4
Montero. El edificio era bajo, tenía altillo, corredor, patio y traspatio. No
especifican los autos sucesorios el número de habitaciones, pero no debían de
ser pocas, ya que, además de la dueña de casa y sus hijos menores, allí vivieron
bajo el mismo techo 8 esclavos, a los cuales la testadora concedía la libertad, a
saber; Manuel, pardo de 25 años; Magdalena, parda también de 25; Antonio,
negro zapatero de 38; Pascuala, negra de 35, mujer de Antonio; Luisa, negra de
40 con su hija María Antonia de 5 años; Cayetana, negra vieja enferma de 50; y
Domingo, negro de 16 años. Declaró luego mi antepasada, que “me he
mantenido soltera"; que el quinto de sus bienes lo destinaba a su padre Silvestre
Sarria; y que instituía por universales herederos suyos a (sic) “mis hijos
naturales, havidos de barón que no tuvo embarazo, impediente ni dirimente, para
haverse casado conmigo, nombrados Francisco Antonio de edad de doze años, y
Antonio Joseph de diez, los cuales se mantienen y se han mantenido en mi
compañía”.
      Pese a los deseos de María Luisa de Sarria, sus restos no fueron a descansar
a la Iglesia de San Francisco; se los sepultó en la Catedral, con entierro costeado
por Manuel de Escalada, el padre de sus hijos. Al tramitarse la testamentaría de
la finada, a raíz del remanente que ella dejó a sus niños — con la casa que se
alquiló a José de Araujo — suscitóse un pleito entre Manuel de Escalada y
Silvestre Sarria, pero luego éste desistió del litigio. Otras pertenencias
sucesorias, “equipajes”, vestuario y algunos esclavos, se vendieron en su mayor
parte.

Retomo la biografía documentada de mi 6o abuelo Escalada

     Tras la muerte de Luisa de Sarria, don Manuel se hizo cargo de los dos
hijos que había tenido con ella; Francisco Antonio y Antonio José, de 12 y 10
años uno y otro. (Por tanto la relación amorosa de los padres habría comenzado
hacia 1748, o meses después). Ambos chicos se alojaron en la casa paterna,
proporcionándoles don Manuel maestros para sus primeros estudios, “que ellos
no quisieron proseguir” — cual lo estampó el genitor en su testamento.
      Múltiple actividad económica desarrollaba Manuel de Escalada. Su
organización mercantil llegó a ser la más acreditada e importante en la ciudad
porteña — aún el vasco Anchorena no había alcanzado su apogeo comercial en
nuestro medio. El intercambio de efectos y mercaderías al por mayor,
realizábase entre Cádiz y Buenos Aires y los centros de consumo del interior.
Representantes de don Manuel en Cádiz eran, su hermano Fernando de
Escalada, y sus primos Francisco y Juan Antonio de Ceballos; con este último y
el cuñado de él, Fernando Rueda, tenía, además, una sociedad por terceras partes
para traficar con Potosí. A su vez mi antepasado representaba en Buenos Aires a
la empresa armador gaditana “Francisco Aicardo Hnos.”. Así, el 15-II-1756,

www.genealogiafamiliar.net                                                        5
ante el Escribano Francisco Herrera, compareció Manuel de Escalada y dijo;
Que había recibido de Josef Bejarano, segundo piloto del navío “La Sacra
Familia”, 260 pesos que Bejarano le debía a Francisco Aicardo, vecino de Cádiz,
y que dicho deudor estaba comprometido a pagárselos a Escalada en Buenos
Aires, por cuya suma éste otorgaba carta de pago.
      Se desempeñaban como apoderados y agentes de Escalada en Potosí;
Antonio de Rueda, Manuel Prego de Monteros, Felipe Manuel de Arce y
Ceballos, Joseph de la Cuadra y José Fernández Cornejo. En Oruro; Juan de
Helguero Palacio y Blas de Opas. En Santiago de Chile; Manuel Manso de
Velasco, Miguel Pérez de Cotapos y Domingo de San Cristóbal. En Mendoza;
Juan Martínez de Soto y Rozas. En Córdoba del Tucumán; Pedro Fernando de la
Torre, Antonio Cebreros y Francisco Antonio Díaz. En Salta; José de Cabrera,
Santiago Pucheta y José Burela Aguirre. En Santa Fe; Gabriel Quiroga, Salvador
Amenabar y Juan Antonio Lastra. Y en el Paraguay, Marcos Salinas.
      Otras personas vinculadas por negocios a Escalada eran; aquí en Buenos
Aires, el Capitán de Caballos Roque de San Martín y Avellaneda, Melchor
García de Tagle y Antonio Moreyras. En Chile; Juan Antonio de Quevedo
Alvarado. En el Alto Perú; Manuel García Calderón. Y en Valencia; Pedro
Morera. Figuran en su testamento y en distintos documentos como deudores de
don Manuel; Santiago Felipe de Saavedra y de la Palma (futuro padre de don
Cornelio), Matías Tejerina, Benito Rebuñedo (que viajaba a Potosí), Pedro
Gamboa, Manuel de Abarrotegui, Carlos Guerrero, vecino de Charcas y Andrés
de la Fuente, en Potosí.
      El 5-IV-1755, ante el Escribano porteño Francisco de Merlo, Manuel de
Escalada Bustillo, “natural del lugar de Santa Cruz de Castañeda, en las costas
del Mar Cantábrico del Arzobispado de Burgos, en los Reinos de Castilla, hijo
legítimo de Don Antonio de Escalada Barcenas y de Doña Ana María Bustillo
Ceballos, estando al presente en pie y sana salud”, hizo testamento y dijo: “Como
tengo comunicadas mis cosas combenientes al descargo de mi conciencia con el
Reverendo Padre Rector del Colegio de la Compañía de Jesús”, le daba a este
jesuita poder en 1er término, para que en caso de muerte ordenara su testamento;
en 2do término, a los mismos efectos, a Domingo Alonso de Lajarrota 5to abuelo
mío, y en 3er lugar a Francisco Pérez de Saravia; a fin de que, en ese orden,
alguno de ellos otorgara la escritura testamentaria correspondiente, de acuerdo a
lo que tenía ordenado en una “memoria”, que les dejó “escrita y firmada el día de
ayer” (4-IV); cuya réplica había remitido a España a su hermano “Fernán
Escalada, para que le sirva de pauta”. Ordena ahí entierren su cadáver en San
Francisco, amortajado con el hábito seráfico, o en la Iglesia que conbengan mis
albaceas”. Manda un florín de siete pesos corrientes para ayuda de rescate a los
niños de “Verbería”, con intención de ganar las indulgencias y gracias concedidas
por los Sumos Pontífices. Y nombra por Albaceas; 1a a su hermano Fernando de

www.genealogiafamiliar.net                                                      6
Escalada y Bustillo, residente en Cádiz; 2a a Juan Antonio de Zeballos, “mi
primo”, que estaba en Buenos Aires; 3a, “al Reverendo Rector de los jesuítas que
fuere"; 4a a Domingo Alonso de Lajarrota; y 5a, a Francisco Pérez de Saravia. El
causante declaró finalmente, “por mi heredero, en la parte que tengo dispuesto, a
mi hermano Fernando, y por su fallecimiento a sus hijos e hijas, mis sobrinos; y
anulo un poder para testar que di en la ciudad del Cuzco”, el 24-XII-1740.
      En 1757 don Manuel fue elegido Regidor de la villa de Castañeda por el
Estado Noble, pero como residía en Buenos Aires, sirvió a dicho cargo por
medio de Teniente, que lo fue, José de Palacios. También ese año se le designó
Mayordomo de la Colegiata lugareña de Santa Cruz, haciéndose representar por
su primo hermano Ángel de Escalada, a quien remitió, desde estas Indias varios
donativos de alhajas de plata con destino a dicha Iglesia.
      Meses atrás, el 4-XI-1756, había llegado a Buenos Aires, como Gobernador
de las Provincias del Río de la Plata, el Teniente General Pedro Antonio de
Cevallos, al frente de una expedición de mil hombres, con encargo de poner
término al conflicto hispano-portugués, originado por el entrometimiento
lusitano en la Banda Oriental, desde que allí fundara la controvertida base militar
de Colonia del Sacramento en 1680. El ilustre Cevallos resultaba lejano
consanguíneo de mi antepasado Escalada.(1).
      1
          En efecto; Pedro Antonio de Cevallos, Gobernador y después 1a Virrey rioplatense, había nacido en
Cádiz el 29-VI-1715, descendiente directo — como Manuel de Escalada Bustillo de Ceballos — de la
Casa de Zevallos solariega de las Presillas. Fueron sus padres, Juan Antonio de Cevallos Gayón, Caballero de
Alcántara, y Juana Cortés Calderón (hija de Narciso Cortés Arévalo, Caballero de Santiago, y de Martina
Calderón). Sus paternos abuelos eran Juan de Cevallos y Cos e Isabel de Gayón Oyos (hija de Diego Pérez
Gayón y de María de Oyos). Sus bisabuelos, Pedro de Cevallos Mirones y Barreda, Escribano que en
1668 daba fe de los empadronamientos de hidalgos en Castañeda, y su esposa Isabel de Cos. Y sus
tatarabuelos, Pedro Díaz de Cevallos Mirones y Lucía de Barreda. A éste Pedro Díaz de Cevallos lo
presumo hijo o nieto de Juan Díaz de Zevallos Neto, Señor de las Presilias, 5” abuelo de Manuel de
Escalada.
        Cuando Pedro Antonio de Cevallos volvió en 1777 a la ciudad porteña como 1a Virrey, tuvo amores
con María Luisa Pintos Ortega, niña de 18 años de honorable familia, y de tal relación nació; Pedro Antonio
Ceballos — que firmaba con “b” larga y no “v” corta como su padre — al que bautizaron en Buenos Aires
el 21-11-1779; “es hijo natural, notoriamente, del Exmo. Señor Capitán General y Primer Virrey de esta
Capital de Buenos Aires, Reyno de Perú, Don Pedro de Cevallos y de Doña María Luisa Pintos Ortega,
natural de esta misma Capital” — así expresa textualmente la partida respectiva, corriente al folio 176 del
Libro 14 de Bautismo guardado en el archivo de la Iglesia de La Merced. Este hijo irregular, el 7-X-1799
(tendría 21 años), elevó al Monarca Carlos IV una instancia en la cual decía que “el Capitán General D.
Pedro Cevallos ... durante su residencia en la capital de Buenos Aires, trató a su Madre Da. María Luisa
Pinto, de estado soltera, y de una clase distinguida de dicha Capital, y de este trato resultó que quedó
embarazada ... y, a su legítimo tiempo, diese a luz al Suplicante ... habiendo (el ex Virrey, antes de regresar
a España) dado para crianza y correspondiente educación (de la criatura por nacer), las providencias que eran
naturales en este caso, y propias de su acendrado honor y calidad”. Luego en la Península, Cevallos padre
murió quedando el hijo “al abrigo solo de la madre, que ha procurado educarlo con el esmero posible en el
Colegio de Córdoba del Tucumán”. Allí el muchacho recibióse de Bachiller en Cánones y Leyes (9-III-
1797), y por hallarse el Suplicante “en la más miseria ... mendigando la susistencia de otros ... deseoso de
ser útil al Estado”, le pedía al Rey la subdelegación de Chulumani, en la provincia de La Paz. A lo que Carlos
IV, al pié de esa solicitud mandó anotar; “S.M. no viene a ello”. Posteriormente Pedro Antonio de Ceballos
Pinto se casó en Salta con Juliana de Figueroa Cornejo Toledo Pimentel y Castellanos, de copetuda estirpe.

www.genealogiafamiliar.net                                                                                   7
      El 9-III-1759, ante el Escribano Juan Antonio Carrión, Manuel de Escalada
le compró a Miguel Jerónimo Ruiz una casa a inmediaciones del Convento de La
Merced, cuyo terreno se componía de 22 varas de frente y 50 de fondo; edificado
con sala, con reja de fierro a la calle y aposentos con pisos de madera, todos
cubiertos de tejas; un pozo de balde con brocal y una cochera techada asimismo
de tejas. Lindaba la propiedad calle en medio por su frente al Este con casa de
Martín de Leguizamo; por el Norte, luego de atravesar un hueco que tenía “aguas
altas y bajas”, con Mauricio del Corro; al Poniente, que era su fondo, con casa de
Claudio Julio Rospigliosi; y al Sur con los fondos de la vivienda de Mónica Julia
Rospigliosi, mujer de José Bayo Ximénez. Trece meses más tarde, el 9-IV-1760,
ante el Escribano Francisco Javier Conget, Escalada le vendía esa casa por 2.000
pesos, al sevillano Gregorio Ramos Mexía y Marques de Velasco, casado con
María Cristina Ross del Pozo y Silva. Estos cónyuges son el tronco del linaje
porteño de Ramos Mexía.
      El 12-VIII-1762, ante el Escribano José Zenzano, Ignacio de Irigoyen —
marido de Francisca de la Quintana y Riglos — otorgó un poder a Manuel de
Escalada, “para que atendiera todos sus negocios y compromisos de España, en
atensión a la orden que le dio el Gobernador, el día de ayer, de salir a las
cuarentiocho horas de esta ciudad para la otra banda del río, en ocupación del
Real servicio”.
      El historiador José Torres Revello, encontró en el Archivo de Indias de
Sevilla entre el cúmulo de documentos que investigaba, una pequeña tira de
papel escrita de puño y letra del Gobernador Cevallos, titulada “Razón de los
sujetos más acaudalados de Bs. Ays., y de los que por un juicio prudente
manejaban bienes suios propios, al tiempo de mi salida de Bs. Ays.”. En esa lista
— entre 11 nombres — figura como el vecino porteño más pudiente, Manuel de
Escalada con 500.000 pesos fuertes de capital. Le siguen Manuel Rodríguez de la
Vega con 350.000 de igual moneda; Domingo de Basavilbaso de la Presa y Juan
de Lezica de Torrezuri con 200.000 cada uno; Joseph de Gainza y su suegra
(Jerónima de San Martín y Avellaneda de Eguía) con 150.000; el canónigo
Joseph de Andujar, el cura de los Arroyos Joseph Cossio y Terán y un Antonio,
cuyo apellido quedó en blanco, con 100.000 cada cual; mi 5a abuelo Domingo de
Lajarrota con 80.000; y Santiago de Saavedra, con 60.000 de aquella fortísima
moneda.
 De ellos deriva conocida descendencia; entre esta Julio Cornejo Uriburu, Gobernador de Salta (1928-1930).
        El ex Virrey Cevallos al desembarcar en Cádiz estaba enfermo. En su trayecto hacia Madrid agravóse
su mal y tuvo que detenerse en el convento de los capuchinos de Córdoba, para morir finalmente el 26-XII-
1778. Había testado antaño en Madrid, el 5-VIII-1776, y agregó a dicha disposición un codicilio dos días
antes de expirar. Ahí “no se acordó de la mujer a quien había prometido desposar, ni del probable fruto
de sus amores”.(Ver El Testamento del Virrey Pedro de Cevallos, por José Torres Revello, en el “Boletín del
Instituto de Investigaciones Históricas”, Nro 47-48. Bs. As., 1931). En homenaje a la memoria del
Conquistador de la Colonia del Sacramento, el Rey Carlos IV concedió, el 16-X-1779, el título de Marqués
de la Colonia, a la hermana del muerto, Antonia de Ceballos Cortés y Calderón.

www.genealogiafamiliar.net                                                                                8
Regidor en el cabildo de Buenos Aires

      Acorde con la tradicional usanza, el Cabildo siempre renovaba sus
autoridades cada primero de enero, y en tal fecha del año 1766, a Manuel de
Escalada lo eligieron Regidor y Defensor de Pobres de dicha corporación,
prestando el juramento indispensable el día 4 ante el Alcalde saliente Juan
Miguel de Esparza. Resultaron compañeros suyos a lo largo de doce meses; los
Alcaldes Juan de Lezica y Torrezuri y mi 5to abuelo Marcos José de Riglos; y los
Regidores Eugenio Lerdo de Tejada, Miguel de Rocha Rodríguez, Miguel
Mansilla, Juan José Moreno, Antonio Nasarre y Manuel Alfonso San Ginés.
      El 18 de febrero, “estando así juntos (los “Rexidores”) en la Sala de sus
acuerdos, a son de Campana, como lo an de costumbre al tratar lo combeniente a
esta “República”, el cuerpo comunal se ocupó de un ruidoso conflicto de etiqueta
ocurrido entre sus miembros y el Gobernador Cevallos, por un lado, y el Obispo
Juan Antonio de la Torre por otro. El conflicto se inicia al arribar éste a Buenos
Aires, cuando los cabildantes, portando simbólicas mazas de plata, se negaron a
tomar las varas del palio, bajo cuyo dosel Su Ilustrísima se introdujo en la
Catedral; pues Su Majestad, el Rey, había dispuesto “no se execute esta
seremonia”, que reservaba para su Real persona.
      Así las cosas, en represalia de ello, en las solemnes festividades religiosas
de San Pedro Nolasco y de Santa Catalina, en las rogativas que se hicieron en la
Iglesia de La Merced y las celebradas en honor de San Ignacio de Loyola en el
templo de la Compañía, los ministros del altar, “contra el común estilo y
anticuadísima práctica de dar la paz” simultáneamente al Obispo y al Gobernador
y Cabildo secular, esa cortesía litúrgica la dieron antes al Mitrado, y muy a las
cansadas a las autoridades civiles. Frente a tales desaires reiterados, los Alcaldes
y Regidores — y el Gobernador Cevallos también — habíanse abstenido de
asistir oficialmente, por el momento, a las públicas solemnidades eclesiales.
      El 29 de abril, el Cabildo resolvió promulgar un bando que imponía “la pena
de cinquenta azotes al esclabo o xente de servicio que fuese cogido, o se
haberiguase haver echado basura en la calle; y esto sin perjuicio de los diez pesos
que se le exijirían a su amo, para que cada indibiduo tenga cuidado de belar sobre
su familia y que sus criados cumplan con los bandos que miran al aseo de las
calles en que se interesa el público; y se compre un Libro en que se apunten las
multas que se exijieren, con el que aya de correr el señor Dn. Manuel de
Escalada”; O témpora! O mores!...
      El 26 de mayo se leyó en el Ayuntamiento una carta del Obispo de la Torre,
en respuesta de otra de los Regidores “sobre los puntos de etiqueta y cortesía que
tiene pedidos (el Cabildo) se le guarden”. Sobre esto contestaba el Obispo “con
un estilo descortés e insultante, condesciendo en guardarlos interinamente según
se lo tenía propuesto”. Escalada y sus pares trataron entonces “lo que devía

www.genealogiafamiliar.net                                                        9
practicarse en orden a las puyas y sátiras” contenidas en la respuesta del
Diocesano, acordando “se diese quenta nuebamente a Su Majestad en su Real
Supremo Consejo, con testimonio íntegro de todo lo que sobre el particular se a
actuado, para que en bista de ello, dispense Su Majestad sus órdenes y
proporcione el remedio”.
     El 10 de junio Escalada y sus colegas tratan acerca “de las danzas que salen
para la festividad del Corpus, y que el costo que estas tienen es crecido, según la
exacción que las Cabezas (los dirigentes) hacen a los gremios. Atendiendo al
deplorable estado en que se halla el comercio de esta ciudad, que es el que
fomenta a dichos gremios, se acordó que, en adelante, no aya más que una sola
danza, y que en esta alternen los dos gremios de Sastres y Sapateros, y que para
su costo se exija la mitad de lo que hasta aquí a sido costumbre”. Estas danzas
gremiales de hace dos siglos, laicas y huelguísticas ahora, síguense bailando aquí
a elevadísimos costos, al son de bombos estridentes, en perjuicio del estado y de
la comunidad general.

Llegada del Gobernador Bucareli y otras cuestiones
capitulares

       El 26 de julio el Cabildo “trató sobre el modo del recibimiento que se ha de
hacer al Exmo. Señor Don Francisco Bucarely, Governador y Capitán Gral.
electo para esta ciudad y Provincia”, quien se hallaba en Montevideo. Se dispuso
que debían bajar al puerto del Riachuelo el Alcalde Riglos y el Procurador
General Lerdo de Tejada a cumplimentar a Bucareli, y “acompañarle a su
Palacio o Iglesia, si fuese hora de ir a dar gracia a ella; en donde deben esperar a
los demás Señores de este Ilustre Cuerpo, quienes deben concurrir con las mazas
... y que en demostración de regocijo, se pida bando al Sr. Governador para que
los vezinos y moradores, iluminen la ciudad según costumbre, la noche que
dicho Exmo. Señor llegue”. Y el 5 de agosto llegó Bucareli para reemplazar a
Cevallos, siendo cumplimentado en “los extramuros de esta ciudad” por el
Alcalde Riglos y el Procurador Lerdo de Tejada, mientras, “en su Sala Capitular
los demás Señores de este Ilustre Cuerpo”, junto con el Gobernador saliente
Pedro de Cevallos, aguardaban al nuevo jefe de estos leales dominios
riopaltenses; a quien una comisión comunal recibió en la puerta del edificio.
Seguidamente todos se instalaron en la Sala de los Acuerdos, tomando asiento
bajo dosel Bucareli y Cevallos. El primero exhibió la Real Cédula de su
nombramiento como Gobernador y Capitán General de las Provincias del Río de
la Plata, dada en Madrid el 19-XÜ-1765; “la que haviendo sido leída, estando
todos (entre todos mis antepasados Escalada y Riglos) parados y destocados ...
tomándola el Exmo. Señor Don Pedro de Zevallos, la besó y puso sobre su
cabeza, y lo mesmo executó el Sr. don Eugenio Lerdo de Tejada en nombre de

www.genealogiafamiliar.net                                                       10
 este Cavildo”, en cuyas manos Bucareli hizo el juramento “a Dios y a la Señal de
 la Cruz, prometiendo al Rey de servir vien y fielmente el empleo de Gobernador
 ... obedeciendo las Reales Cédulas, Proviciones, Leyes y Ordenanzas,
 administrando Justicia conforme a ellas, sin agrabios de partes, y de mantener y
 proteger los pribilegios que Su Majestad tiene concedidos y en adelante
 concediese a esta ciudad; y en su cumplimiento dijo; Sí juro. Con lo que quedó
 recivido; y lo firmaron, de que doy fe; Don Pedro de Cevallos - Franco. Bucareli
 y Ursúa - Joan de Lezica y Torrezuri - Marcos Jph. de Riglos - Diego Mantilla de
 los Ríos - Miguel Mansilla - Euge Lerdo de Tejada - Miguel de Rocha y
 Rodríguez - Manuel de Escalada - Juan Joseph Moreno - Manuel Alfonso de Sn.
 Xinés - Ante mí; Francisco Xavier Perrera, Escribano Público”.
      El 13 de octubre, los ediles porteños recibieron un memorial del Gobernador
Bucareli, relativo a una propuesta del cacique Lepin, para que el Cabildo
expusiera “lo que sea mas combeniente sobre el contenido de dicho memorial. Al
respecto, los cabildantes mantuvieron una larga conferencia con los Sargentos
Mayores Clemente López de Osornio y Manuel Pinazo y el Capitán Juan
Francisco de Suero, tras la cual hicieron entrar a la Sala al cacique Lepin
interrogado “por medio del intérprete Francisco Bascur”. De seguido, Lepin se
ratificó “en la pretención de hacer una combocatoria general de todos los indios,
sus parientes, amigos y aliados, cuio número dize ascendía a setecientos Indios,
para hacer la guerra a los indios Teguelchuz (sic) sus enemigos, con la condición
de que se les permita, después de hecha la combocatoria, el dejar sus familias en
la Laguna Salada, que está en la otra banda del Río Salado (ahora entre los
partidos de General Madariaga y General Lavalle); pidiendo asimismo un poco
de yerba y tabaco y algún aguardiente, para el fin de la dicha combocatoria”. Los
militares consultados al respecto manifestaron que no encontraban inconveniente
en que se les diera a los indios la facultad de hacer la guerra “a los Tegualchuz,
que son los que últimamente nos an ostilizado nuestras campañas, y cuia nación
se hace preciso por todas razones castigarla, no solo por los expresados insultos
que nos han hecho, sino es por los que en adelante nos puedan hacer, por ser los
más balientes y aguerridos que ay, y así combiene debilitarlos, y para que se
logre esto, se les dé la yerba, tabaco y demás que piden, como así mismo
berificada que sea la expedición que intentan contra los Teguelchuz, se les
gratifique del ramo de Guerra lo que le pareciese a la generosidad de su Exa. (el
Gobernador Bucareli); pero que no obstante estos ofrecimientos de Lepin, y el
dejar sus familias en el sitio que designa de la Laguna Salada, parece necesario
en que la xente de las Milicias del Campo estén prontas y prebenidas para el caso
de alguna perfidia del dicho Lepin, como por lo común se a experimentado del
proceder beleidoso de dichos Indios”. Para atajar cualquier artimaña de estos, los
Sargentos Mayores López Osornio y Pinazo y el Capitán Suero consideraban
“también combeniente el que bayan dos españoles lenguaraces en su compañía a

www.genealogiafamiliar.net                                                     11
la combocatoria que aseguran los Indios que tendrán concluida dentro de veinte
días de la salida de esta Ciudad”. Tras las razones expuestas, los cabildantes
acordaron “desde luego se hiciese así, y para su execusión se dé cuenta al Sr.
Governador con testimonio de este acuerdo” — que le llevaron a Bucareli los
Regidores Diego Mantilla de los Ríos y Manuel de Escalada. En resumidas
cuentas, aquella propuesta belicosa del cacique Lepin, contra los aguerridos
tehuelches maloqueros, quedó en la nada.
     En el acuerdo del 20 de octubre, Escalada y sus compañeros de capítulo
deliberaron sobre el hallazgo, en el archivo de la casa — cual lo expresa el acta
que transcribo con moderna ortografía — “del mapa puesto en pergamino, del
repartimiento de cuadras en la traza de esta Ciudad, que según se reconoce es el
de la fundación de esta Ciudad; que estaba por su antigüedad casi en estado de no
poderse leer. Para que no se pierda un tan precioso documento de la antigüedad,
que puede servir de regla, así para aclarar las dificultades que diariamente se
ofrecen, por lo que hace a la traza de esta Ciudad, como para el Ejido; se acordó:
Se copie en pergamino como estaba, y se ponga en una tabla debajo de la
vidriera, y se guarde en el archivo de este Cabildo; y siendo para el asunto de
ponerlo en limpio muy a propósito Dn. Pablo Tompson, vecino de esta Ciudad,
por su notoria probidad, curiosidad, inteligencia en letras antiguas y en el dibujo,
se le encarga esta comisión, enviándole recado de parte de este Cabildo, que le
llevará, junto con el Padrón, el presente Escribano Francisco Xavier Perrera”.
     El 19 de diciembre, el Cabildo elevó al Rey una “representación” donde
denunciaba que el Gobernador Bucareli había establecido arbitrarias
imposiciones a los comerciantes exportadores de cueros, negándoles también el
permiso de sacar muías. Tres años mas tarde, Carlos III, mediante una Real
Cédula fechada el 19-X-1769, estampó que aquello no era exacto; “que la Ciudad
(o sea el Cabildo) no ha tenido más fin en esto, que manifestar su resentimiento
contra vos (Bucareli), informando unos hechos tan contrarios a la buena fe y
sinceridad que debe profesar. Y visto todo en mi Consejo de Indias — proseguía
el regio documento — he resuelto manifestéis a Dn. Marcos Joseph de Riglos,
Dn. Eugenio Lerdo de Texada, Dn. Miguel de Rocha y Rodríguez, Dn. Manuel
de Escalada, Dn. Manuel Alfonso de San Ginés y Dn. Juan Joseph Moreno
(firmantes de la antedicha “representación"), el desagrado que han merecido sus
expresiones a los dos citados puntos, y se les prevenga que en lo sucesivo
aprendan no solo la realidad, candor y buena fe con que deben hacer sus
Representaciones e Informes, sino el tiento y pulso conque han de caminar en las
quejas que propongan contra sus Governadores, absteniéndose de usurpar el
respetable nombre de la Ciudad, para dar mas cuerpo a sus calumnias, y encubrir
de este modo sus particulares pasiones; y he multado en cien pesos a cada uno de
los referidos seis capitulares, mancomunados para su pago, y aplicados para los
gastos de la Fortificación de Montevideo”.

www.genealogiafamiliar.net                                                       12
     Seis años mas adelante, Carlos III, por medio de una “Real Zédula de
Vindicación”, restablecía el buen nombre y honor de sus seis vasallos porteños,
agraviados por aquel anterior documento denigrativo. (Ver mas detalles sobre el
incidente en el capítulo dedicado al linaje de Riglos).

Otras informaciones relativas al personaje de esta historia

      Manuel de Escalada, en carácter de apoderado de Juan Sánchez de la Vega,
vecino de Cádiz, presentó un pedimento al Cabildo, que se leyó en la sesión del
15-VI-1768, solicitando el pago de la cuenta debida por dicha corporación a raíz
de la compra “del Relox de la ciudad”, empotrado en la torre de su edificio. Siete
años atrás (30-III-1761), el Cabildo había encargado adquirir a Juan Antonio
Ceballos — primo y socio de Escalada — un reloj igual al que poseía la ciudad
de Cádiz. Esta máquina, en definitiva, fue comprada por Juan Sánchez de la
Vega, junto a una campana para la torre cabildeña, y remitidas ambas piezas por
el nombrado a Buenos Aires en la fragata “Carmen”. Todo había costado 2.725
pesos; “suma de que carecía el Cabildo, pero que resolvió abonar contrayendo
obligaciones hasta alcanzar la cifra señalada” — cual lo apunta Torre Revello en
su estudio La Casa del Cabildo de Buenos Aires.
      El 7-XI-1769, “Sor María Seraphina, Yndigna Abbadesa” de las monjas
capuchinas del convento bonaerense, le pedía al Rey Carlos III que les requiriese
a Francisco San Ginés y a Manuel de Escalada, “se hagan cargo de esta Sancta
obra de la Iglesia (de San Juan), que son personas de conveniencia, en especial
Escalada, qués persona rica y sin obligaciones” (deudas). Y don Manuel no solo
contribuyó con su pecunia en ayuda de las monjas, sino que les dejó un legado en
su testamento, como veremos mas adelante.
      El 21-V-1772, el Gobernador Juan José de Vértiz, a fin de establecer en la
ciudad “el aseo, limpieza y Policía, que tanto conducen a la salud pública”,
resolvió nombrar como auxiliares de la Justicia, “a personas que celen las ofensas
de Dios, pecados, robos, muertes, heridas, con facultad de prender infragante a
qualesquiera agresor”. Esos comisionados darán cumplimiento a “los Bandos
publicados por este Govierno ... ciudarán que todas las atahonas y canchas se
cierren después de las oraciones, y obligarán a los dueños pongan puertas en
ellas, bajo pena de multas ... los pantanos que hubiere en las calles de su barrio
harán se cieguen, y queden sin embarazo alguno las corrientes de agua ...
obligando a los carreteros a que conduzcan el cascote y tierra necesaria ...
Reconocerán ... las medidas de las pulperías, la equidad de los precios con la
venta de géneros comestibles, su calidad y, particularmente, el peso del pan ...
haciendo que en dichas pulperías, tendejones, tiendas y oficios públicos, haya
farol en la puerta de la calle, mientras estén aviertas de noche ... matricularán a
todos los vecinos y residentes ... a sus hijos, esclavos y sirvientes de ambos sexos

www.genealogiafamiliar.net                                                        13
... ninguno podrá edificar casa sin previa noticia del Comisionado de su distrito,
quien con alguna inteligencia, o con el Piloto de la ciudad, le señalará la altura en
que ha de poner el piso de su casa, según la situación de la calle ... tendrán
especial cuidado, los Comisionados, en el aseo de las calles de su distrito,
obligando a los vecinos a que en el frente de sus casas no permitan basuras, ni
ynmundicias, sino que juntándolas dentro de ellas, a la noche, o en la hora que
pudieren, bayan sus esclavos a arrojarlas a las zanjas o parajes que se les señale;
como asimismo no permitan animales muertos, para los que se destinarán sitios
para enterrarlos, y les subministrará el oficial de guardia de la Barranca (cárcel de
encausados sobre la bajada de la actual calle Balcarce, esquina San Juan), los
presidiarios que pidan, y los carreteros estarán obligados a conducirlos al
mandato del Comisionado, pena de 10 pesos. Harán componer y hacer a los que
no las tengan, las calzadas con sus postes para el paso de las gentes a pié ...
exigirán multas a los que pasen a caballo por dichas calzadas, obligando también
a los que quebraren algún poste, que lo reponga ...”. Los Comisionados harán
“que cada uno de los dueños de su distrito lebanten tapias de ladrillo en todos los
huecos de las calles, o que edifiquen para evitar por este medio los desórdenes,
escándalos y muertes que en dichos parajes se experimentan ... ningún pobre de
ambos sexos mendicante por las calles, podrá pedir limosna sin el
correspondiente pasaporte o licencia del Comisionado de su distrito, so pena de
un año de Barranca, siendo hombre, y si fuera mujer un año de cárcel ... De toda
la gente vaga y mal entretenida ... dará el Comisionado cuenta a este Govierno
...”. Las tropas de Caballería y de Dragones ayudarán a los Comisionados “a
patrullar las calles, prender a los ociosos, vagos y mal entretenidos, y hacer
asimismo se cumplan los bandos y demás ordenes que se hayan dado o se dieren
por el Govierno”.
       Al desempeño de esos menesteres el Gobernador Vértiz nombró
 “Comisionados” a 32 vecinos de pro para los 16 distritos o barrios urbanos. A
 saber; 1er distrito; Vicente Arzac y Agustín Casimiro de Aguirre (4to abuelo mío
 y sobrino de Vértiz). 2do distrito; Bernardo Sancho de Larrea y Miguel de Tagle.
 3er distrito; Manuel de Escalada (mi 6to abuelo) y Santiago Castilla. 4to distrito;
 Fernando de Arizaga y Cecilio Sánchez de Velasco. 5to distrito; Antonio
 Velasco y Pedro Ignacio Morantes. 6to distrito; Diego Mantilla de los ríos. 7mo
 distrito; Marcos Riglos (mi 5to abuelo) y Melchor Abandero. 8vo distrito; Juan
 de Lezica Torrezuri. 9no distrito; Manuel Lazarte. 10mo Juan Gordillo. 11vo el
 Capitán de Dragones Joaquín Moróte y, a sus órdenes, Francisco Abascal,
 Antonio Millán y Marcos Miguens. 12vo Matías Flores y Pedro Chaves. 13vo
 Joseph de Aspiazu y Bartolomé de la Mata. 14vo Fernando Caviedes y Francisco
 Gómez. 15vo Pedro Amarita y Pedro Velarde. Y 16voa Antonio Morales y
 Antonio Chandategui.


www.genealogiafamiliar.net                                                         14
La legitimación de los hijos de mi antepasado

      El 2-V-1771 Manuel de Escalada reconoció a sus hijos naturales en Buenos
Aires, y, en seguida, inició en Madrid los trámites, ante el Consejo de Indias, a
fin de que Su Magestad, Carlos III le concediera la legitimación de Francisco
Antonio y Antonio José, habidos en María Luisa de Sarria, quienes, a la sazón,
frisaban en los 21 y 19 años de edad, respectivamente.
      Tal legitimación por rescripto, equiparaba a los hijos naturales con los
legítimos en las honras y preeminencias, aunque no en cuanto a los bienes, pues
solo podían aquellos heredar hasta la quinta parte de la herencia paterna. Para
alcanzar la referida gracia, debía el interesado abonar una suma en concepto de
derechos — creo que 200 ducados por persona — con destino a la “Real Caxa"
      Salvados estos procedimientos burocráticos, Carlos III, mediante Real
Cédula fechada en El Pardo el 15-I-1772, legitimó a los hermanos Francisco
Antonio y Antonio José de Escalada y Sarria. Posteriormente — ya fallecido el
padre — Francisco Antonio de Escalada, el 17-V-1777, presentó un escrito al
Cabildo de Buenos Aires adjuntando el Real Rescripto a favor suyo y de su
hermano Antonio José, con el pedido de que en el cuerpo comunal “ se le dé
devido obedezimiento, anotándose en los Libros capitulares, así dicho Rescripto,
como el contesto de los demás documentos que presenta. Y — prosigue el acta
cabildeña correspondiente — enterados los Señores, destocados y puestos de pié,
tomó en su mano el Sr. Rexidor Dr. Dn. Joseph Pablo Conti el expresado Real
Rescripto, lo besó y puso sobre su cabeza, obedeziéndole en nombre de este Muy
Ilustre Cavildo, como carta de Nuestro Rey y Señor natural; y en su
cumplimiento acordaron se copien en los Libros que correspondan como
igualmente los demás documentos que expresa, a fin de que en todo tiempo
conste la avilitación y onorífica lexitimidad que Su Majestad, que Dios guarde, se
ha dignado dispensarles, restituyéndolos en todos los Derechos, franquezas,
libertades, preheminencias, inmunidades que puedan y deben gozar los hijos que
son de lexítimo Matrimonio; los que se les guarden cumplidamente, según y
como Su Majestad ordena; lo que fecho, se debuelban los enunciados
documentos originales, con nota de este Acuerdo"; que firmaron los Alcaldes
Marcos Joseph de Riglos y Martín de Sarratea, y los Regidores Joseph Pablo de
Conty y Pedro Alb arado, ante Pedro Nuñez Escribano público y de Cabildo.

Testamento y muerte de Manuel Escalada

      El 15-V-1774, ante el Escribano Eufrasio Joseph Boyso, “Manuel de
Escalada natural del lugar de Santa Cruz de Castañeda, Obispado de Santander,
en la costa de Cantabria, hijo legítimo de don Antonio de Escalada Barcenas y de
doña Ana María Bustillo de Cevallos, ya finados, hallándome enfermo de un

www.genealogiafamiliar.net                                                      15
accidente natural que Dios se ha servido darme, sano de voluntad, firme de
memoria y libre de entendimiento ...”, expresó que por impedírselo “el grave
accidente que actualmente me hallo”, otorgaba poder para que extendieran su
testamento, una vez fallecido; primeramente a Bernardo Sancho de Larrea; en
segundo término a sus hijos Francisco Antonio y Antonio José; y en tercer lugar,
a Manuel Francisco Vidal (apoderado adscripto a su casa de negocios). Ordenó
se sepultara su cadáver en la Iglesia de San Francisco, amortajado con el hábito
de la orden. Declaró que por muerte de doña Luisa de Sarria, formalizados los
inventarios y liquidado el haber de ella, los bienes suyos pertenecían, como
legítima materna, a Francisco Antonio y a Antonio José de Escalada y Sarria,
“hijos naturales” de dicha señora. “Los preinsertos Francisco Antonio y Antonio
Joseph mis hijos naturales” — prosigue el causante — “los tuve de soltero en la
expresada doña Luisa de Sarria”. Tras esta declaración, el testador mandó se le
diera “el tercio de mis bienes” a sus dichos dos vástagos. Instituyó después
universales herederos a sus hermanos legítimos Fernando y Miguel de Escalada,
por iguales partes;"el primero esta avecindado en su patria y el segundo en
Nueva España (México), ciudad de Valladolid. Testigos del acto llamados y
rogados, fueron; Eugenio Lerdo de Tejada (que firmó la escritura a pedido del
otorgante, imposibilitado de hacerlo), Domingo Alonso de Lajarrota (5to abuelo
mío), Pedro Ignacio Morante y Andrés Vivar.
      Siete meses después, el 2 de septiembre, ante el mismo Escribano Boyso,
Bernardo Sancho de Larrea y Francisco Antonio de Escalada, “hijo natural
reconocido y legitimado por nuestro Soberano”, otorgaron testamento por
Manuel de Escalada, que había muerto poco antes, en virtud del poder que éste
les diera. Surge de aquella escritura que luego de expirar María Luisa de
Sarria, recogió don Manuel a sus dos hijos y los llevó a su casa, dándoles los
primeros estudios “que ellos no quisieron proseguir”. La madre les había dejado
el remanente de sus bienes, adquiridos merced al diligente empeño de Escalada
quien, a raíz de esa testamentaría, se enredo en un pleito con el abuelo de los
menores Silvestre de Sarria, pero éste, a poco andar, abandonó el litigio. Manuel
de Escalada les había declarado a sus albaceas que él fue mejorado con el quinto,
como mayorazgo, en la herencia de sus padres, y que todos esos bienes
hereditarios los poseía en Castañeda, y se los dejaba en propiedad a su hermano
Fernando de Escalada, casado en España, el cual tenía cuatro hijas — casadas con
Joseph de Escalda, con Manuel Antonio de Quevedo Gándara, con José
Fernández Cueto y con otro cuyo nombre el testador no tenía presente. En su
vivienda de Buenos Aires el causante guardaba “en baúles, cajas y escriptorios,
varias alhajas de plata labrada, cajas de oro y de plata suyas propias y algunos
relicarios de oro; siendo algunas otras empeñadas, con alguna separación, y su
papel puesto en ellas que nomina a su dueño”. Una de esas alhajas dadas en
prenda, pertenecía a Santiago de Saavedra, y en la papeleta correspondiente se

www.genealogiafamiliar.net                                                     16
especificaba lo que debía, y los intereses que no había pagado. En uno de los
“escriptorios” o papeleras, hallaron los albaceas unos botones con diamantes
engarzados en oro, y unas sortijas maltratadas, con algunos diamantes y piedras
falsas, dentro de una caja de plata, pertenecientes a la testamentaría de Antonio
Moreyras, quien dejó los diamantes para que se los pusieran a Santo Tomás el
día de su fiesta. Don Manuel dejaba los siguientes legados; al lugar de Santa Cruz
de Castañeda y al lugar de Vargas de Toranzo, el dinero necesario para construir
un puente de cantería que resolviera el tránsito de un lado al otro; al Monasterio
de Santa Clara del Cuzco, y a los Conventos de Santo Domingo, San Francisco,
La Merced, Bethlemitas, Catalinas y Capuchinas de Buenos Aires. “Ittem —
rezaba una importante cláusula —; a los dos hijos que dejó doña María Luisa de
Sarria, declarados por tales, que los tuvo siendo soltera y de varón igualmente
soltero, que no tuvo impedimento para haverse podido casar con ella ... los
declaro mis hijos, en cuya virtud ocurrí al Rey Nuestro Señor suplicando a Su
Majestad fuese servido de concederme la gracia de lexítimarlos, como en efecto
me la concedió en su Real Despacho, dado en El Pardo el quince de enero de mil
setecientos setenta y dos”.




www.genealogiafamiliar.net                                                      17

				
DOCUMENT INFO
Shared By:
Categories:
Stats:
views:164
posted:5/6/2010
language:Spanish
pages:17