El Poder de las Manos Vacías by onj12527

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									El Poder de las Manos Vacías
Hunter Farrell                                            acerca de ellos. Lo más frecuente es que lo único
                                                          que comunica el obsequio es nuestra presunción
Red Peruana de Manos Unidas contra el Ham-                de que la persona que lo recibe lo necesita. (Si
bre                                                       le entrego un cepillo de dientes, lo más seguro es
La tentación es fuerte y aumentará en cuanto se           que me mirará de manera extraña.)
acerca el tiempo de la salida para su viaje de mis-       Para verdaderamente encontrarme con un amigo
ión.                                                      me es necesario dejar a un lado mis suposicio-
Sólo pensar en el viaje y el trabajo en una co-           nes previas, mi estatus y mis diplomas académi-
munidad del Tercer Mundo basta para aumentar              cos, y mi poder, para así recibir a las personas
nuestra angustia sobremanera. ¿Estaré seguro?             como son. Por un largo rato, bastante incómodo,
¿Podré beber el agua? ¿Podré acomodarme a la              mi ignorancia completa del idioma local me baja
pobreza? ¿Cómo me sentiré siendo la persona               desde las alturas de mi respetable profesión al
más rica que la comunidad nunca haya conocido             nivel de un bebé, balbuceando saludos tomados
(ya que nunca me he sentido rico en lo más míni-          de una libreta, para el estrepitoso entretenimiento
mo)? ¿Cómo podré responder a las personas                 de los niños de nuestros anfitriones. En un relám-
necesitadas – a los niños hambrientos? ¿Cómo              pago me doy cuenta cómo me he acostumbrado
me cambiará este viaje, en mi comprensión de              a mis “accesorios” personales, de modo que mi
la manera en que Dios trabaja, especialmente en           estatus y mis conocimientos especiales pierden
relación a mi modesta “riqueza?”                          importancia. En cierta manera, estas cosas han
                                                          sido las que me hacen lo que soy. ¿Es verdad?
Esta angustia interna, aunque sea incómoda, bien          Me ruborizo, bajo mi rostro con el peso de esta
puede ser el instrumento que producirá profundas          revelación. Los ojos se me llenan de lágrimas y
lecciones y cambios personales (¡que es precisa-          sonrío. Y de alguna manera el comité de recep-
mente la razón que me llevó a inscribirme para el         ción de los anfitriones se da cuenta, avanza , y
viaje!). Me señala que estoy pasando más allá,            me abraza. Todos, los 34 adultos y todos los 52
pisando en terreno sagrado que es el encuentro            niños, y repetidamente los pequeñitos. (Nunca
con personas que son dirigidas por suposiciones           he sido abrazado seguidamente por 86 personas
vitales distintas a las mías. Y cuya fe espero pod-       a la vez en toda mi vida, comento después, orgul-
er comprender. Esto prepara mi corazón para re-           loso). Este poderoso encuentro inicial estableció
cibir lo inesperado. Y también me hace recordar           la pauta que habría de dirigir el trabajo de toda la
que es Dios que está a cargo del viaje desde el           semana, transformándonos milagrosamente en
comienzo hasta el fin.                                    amigos.
Pero, con el aumento de la angustia, tantos mis-          Esta es la razón por la cual nuestro pastor nos ad-
ioneros de corto plazo comienzan a reunir “rega-          virtió de que deberíamos no sobrecargarnos con
los” -- plumas, caramelos, cuadernos espirales,           “regalos,” ya que podríamos haber convertido ese
cepillos de dientes, etc. Bueno, puede ser que la         momento de poderoso encuentro en un circo de
palabra “regalo” no convenga, si es que un regalo         “dame, dame”, los niños gritando y demandando
tiene el propósito de representar una relación en-        más. Sin saberlo habríamos ostentado nuestra
tre personas. La verdad es que muchos de los              riqueza, dejando poderosas expectativas para la
objetos que las visitas suelen dejar en la comuni-        próxima iglesia que visitara la comunidad. Hay
dad revelan muy poco acerca de quiénes somos,             un proverbio de Etiopía occidental que dice, “Sólo
como también revela que sabemos muy poco                  podemos abrazar con las manos vacías.”


                                                      
El Poder de las Manos Vacías, cont’d.

No se me malentienda. El llevar obsequios sen-                                                               de ayudarnos a recordar ansiosamente nuestros
cillos en una visita misionera puede ser un gesto                                                            cómodos hogares con sus duchas calientes.
bello. Puede ser la entrega de algo que habla de
mis raíces y mi historia para ese nuevo amigo, que                                                           Necesito vaciar mis manos para poder recibir algo
me está enseñando algo sorprendente acerca de                                                                que mis nuevos amigos ofrecen. Nunca hubiera
mi mismo y acerca de Dios. Y podemos dejar de                                                                pensado que las manos vacías podrían llegar a
lado todo aquello sobrante que tiene el sólo fin                                                             ser tan poderosas.




    This document has been produced by Equipping the Church for Mission Involvement (EMI),
    a work area of Presbyterian World Mission which is a part of the General Assembly Council (GAC) of the
    Presbyterian Church (U.S.A.)

								
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