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LA PARTICIPACIÓN EN SALUD LABORAL DE LOS TRABAJADORES by mov15839

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									    LA PARTICIPACIÓN EN SALUD LABORAL DE LOS TRABAJADORES Y LAS
                     TRABAJADORAS EN COLOMBIA

                                 JAIRO ERNESTO LUNA GARCÍA1


                                            PRESENTACIÓN



En el marco de los requisitos para optar al título de Magíster en Salud Pública que
otorga la Universidad Nacional de Colombia, se presenta en este documento el
estudio: “La participación en salud laboral de los trabajadores y trabajadoras en
Colombia”, cuyo interés se centra en la preocupación por los aportes que la salud
pública puede hacer en relación con los problemas que afronta la sociedad
colombiana, en particular en el campo de la salud en el trabajo.


Hoy en día desde la salud laboral hay un cuestionamiento a la capacidad analítica
de esta disciplina para comprender y aportar al mejoramiento de la salud en las
unidades productivas. En este marco, una de las tendencias internacionales en
salud pública, que viene influenciando el campo de la salud laboral, destaca el
papel de la promoción de la salud y la participación social y comunitaria; se
plantea un elemento central en el desarrollo de políticas públicas tendientes a
fortalecer la ciudadanía y la democracia. Cabe la siguiente pregunta: ¿Qué tan
factible es el aporte de la participación en salud laboral a la democratización de los
procesos productivos desde un incentivo a la vinculación de los trabajadores y
trabajadoras en este campo?


Aproximarse a una respuesta a esta pregunta requiere varios pasos: problematizar
los significados de la participación en salud laboral, construir elementos
conceptuales para su análisis, hacer una aproximación a diferentes experiencias
en participación y la ubicación de su nivel de desarrollo, con el fin de llegar a unas
conclusiones frente a los alcances y dificultades de la participación en salud


1
    Profesor Escuela de Diseño Industrial, Facultad de Artes, Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá.
laboral de los trabajadores y trabajadoras en el marco de las acciones para la
protección de la salud en el mundo del trabajo.


Dada la amplitud y variedad de las unidades productivas en el país, en los cuales
se construye también los procesos de salud-enfermedad de los trabajadores y
trabajadoras, es necesario clarificar que el presente estudio se orientó hacia el
sector formal de la economía, que es el que se encuentra cobijado por una
regulación y una institucionalidad, tanto laboral como en el denominado Sistema
General de Riesgos Profesionales.


De esta forma se busca aportar al desarrollo del conocimiento de la salud pública,
con un compromiso por la búsqueda de alternativas a los problemas del país, en
un escenario que no ha sido suficientemente abordado.




                                                                                2
                                         CAPÍTULO I
                   PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Este primer capítulo se orienta hacia la delimitación del objeto de estudio,
entendido como el abordaje de los procesos de participación en salud en las
unidades productivas del sector formal de la economía, a partir de la ubicación de
las perspectivas que el problema de la participación ha tenido en salud pública, en
la relación salud–trabajo y en la construcción de democracia desde las unidades
productivas, para, por último, definir los énfasis que se busca dilucidar.




1. Participación y salud pública

Los debates frente a la salud pública han tenido un desarrollo importante en el
contexto internacional, con una vinculación parcial de la comunidad académica
colombiana. Esto ha permitido mantener dos perspectivas contradictorias que, por
momentos, se expresan en el impulso de políticas públicas de signos diversos.


De un lado, los planteamientos de la promoción de la salud que abandera la nueva
salud pública2, en el marco de los cuales cobra un papel central el
empoderamiento de sectores débiles de la sociedad y la abogacía por el desarrollo
de políticas públicas saludables, que comprende:


     •   La comprensión del contexto de la nueva salud pública, de cara a la crisis
         social y al aumento de las inequidades.


2
  KICKBUSCH, Ilona. “Promoción de la salud: una perspectiva mundial”. En: Promoción de la salud: una
antología. Washington: Organización Panamericana de la Salud. Publicación Científica No. 557, 1996, Págs.
15-24.


                                                                                                        3
     •   La necesidad de volver a pensar el concepto de salud pública, como un
         proceso que afecta a los individuos y a los colectivos.


     •   El replanteamiento de los problemas y las necesidades, mediante un
         desarrollo de estrategias no medicalizadas con mayor capacidad de
         responder a la complejidad de los problemas.


     •   La integración de nuevos actores, a través del reconocimiento del papel de
         los diferentes sectores gubernamentales y de actores sociales en el
         devenir de la salud.


     •   Integración del pensamiento político, que recupere los lazos de la salud
         pública con la acción política y que incida en la orientación de la sociedad.


En esta perspectiva, la participación es esencial3 y es concebida como un
fortalecimiento de la democracia, la ciudadanía y la equidad; además, cobija la
búsqueda de relaciones económicas internacionales justas, en los diferentes
ámbitos de la vida en sociedad.


De otro lado, se encuentran las políticas de salud derivadas de los programas de
ajuste estructural4, dentro de los cuales se busca adecuar las orientaciones del
sector salud a los cambios internacionales de impulso al libre mercado, la
reducción del papel del Estado en la prestación de servicios y el incentivo a los
mecanismos de intermediación de los recursos para el campo social manejados
por el sector financiero como negocio5. En esta perspectiva, la participación social
y comunitaria aparece como un mecanismo instrumental que permite canalizar los

3
  RESTREPO, Helena. La declaración de Jakarta sobre promoción de la salud en el siglo XXI. 1997.
Traducción libre multicopiada de la declaración de la Conferencia Internacional de Promoción de la Salud de
Jakarta, Indonesia.
4
  BANCO MUNDIAL. Invertir en Salud. Washington: Banco Mundial, 1993.
5
  LAURELL, Asa Cristina (Coord.). Nuevas tendencias y alternativas en el sector salud. Ciudad de México:
Universidad Autónoma de México – Unidad Xochimilco y Fundación Friedrich Ebert, 1994.


                                                                                                          4
aportes de los diferentes actores sociales al servicio de la privatización y la
reducción de la responsabilidad del Estado en garantizar el derecho a la salud.


La participación social y comunitaria en salud se debate entre estas dos grandes
corrientes: como un proceso tendiente a fortalecer la democracia, los derechos
sociales y el poder de la población para tomar decisiones frente a sus problemas,
o como una estrategia para descargar sobre los grupos sociales la responsabilidad
de financiar los servicios de salud.



2. Participación y estudio de la relación trabajo-salud

El papel de la salud pública en el análisis de la salud en el trabajo, ha estado
centrado en el desarrollo de la salud ocupacional. Esta perspectiva ubica un papel
más bien secundario a la participación de los trabajadores y trabajadoras en
materia de salud y ha sido sometida a serios cuestionamientos6.


En el centro del debate se encuentran los diferentes enfoques para abordar la
relación trabajo y salud, tanto desde el punto de vista de la higiene y la seguridad
industrial, como de la medicina del trabajo, la salud ocupacional y la salud de los
trabajadores.


En la visión más conservadora de la higiene, de la seguridad industrial y de la
medicina del trabajo, la participación de los trabajadores y trabajadoras son como
potenciales sujetos de enfermedades profesionales y accidentes de trabajo, y se
centra en que deben ser portadores de elementos de protección personal. A lo
máximo, dentro de este enfoque los trabajadores y trabajadoras actúan como




6
 KERR, Lorin. “Occupational Health: A Classic Example of Class Conflict”. En: Journal of Public Health
Policy. Vol. 11, No. 1, 1990, Págs. 39-48.
BENNETT, David (1993). “Occupational Health: a discipline Out of Focus”. En: Journal of Public Health
Policy. Vol. 14, No. 3. 1993, Págs. 276–298.


                                                                                                         5
informantes de situaciones que entrañan riesgo para la salud7. El papel
protagónico está a cargo de los profesionales, especialmente médicos e
ingenieros, quienes se supone son los únicos portadores del saber.


La salud ocupacional frecuentemente asume la misma perspectiva expuesta
anteriormente,       aunque       en    ocasiones       incorpora      elementos        técnicamente
participativos en la elaboración de los mapas de riesgo y en el escenario de
discusión de los problemas de salud en el trabajo, en los comités paritarios de
salud ocupacional. Esta perspectiva entraña una mayor capacidad para la gestión
de los factores de riesgo en el trabajo que la medicina del trabajo, la higiene y la
seguridad industrial.


Una visión diferente asume la salud de los trabajadores, en el marco de la cual se
plantea un papel protagónico de los mismos, retomando los principios del modelo
obrero italiano: la no delegación, el no intercambio de salud por dinero y la
validación consensual8. Se busca sistematizar el saber de los trabajadores y su
capacidad de actuar para transformar las condiciones de trabajo, en la búsqueda
de una recuperación del control del proceso productivo.




3. Evaluación de la participación y salud laboral




La mayor parte de los esfuerzos para analizar la participación en salud en el país
se han centrado en la participación comunitaria9, con una exigua referencia al
desarrollo de la misma en el sector laboral10.


7
  LAURELL, Asa Cristina y NORIEGA, Mariano. La salud en la fábrica. México: Ediciones Era, 1989, Págs.
40-64.
8
  CÁRCOBA, Ángel. “Metodología sindical de análisis de las condiciones de salud y trabajo”. En: Revista
Salud y Trabajo. España. No. 57. 1987, Págs. 35- 42.
9
  VASQUEZ, Luz Estela. “La participación de la comunidad en la salud y en el bienestar”. En: Memorias del
seminario taller sobre medicina social en enfermería. Santa Fe de Bogotá: Universidad Nacional de
Colombia, 1988, Págs. 25-31-


                                                                                                       6
Se presenta un limitado esfuerzo por evaluar las experiencias de participación en
salud laboral, tanto en los escenarios contemplados en el ordenamiento normativo
e institucional (referido a los comités paritarios de salud ocupacional), como en las
experiencias autónomas impulsadas desde las organizaciones sindicales11.


Existen referencias parciales de estos procesos de participación autónoma en
materia de salud laboral, que se encuentran en algunos boletines publicados, en
documentos de relatoría de reuniones y especialmente en la memoria de los
protagonistas directos de los mismos.


El desarrollo de la participación de los trabajadores y trabajadoras en salud laboral
se ha enmarcado en las condiciones para el ejercicio de la organización sindical y
la negociación colectiva, y en general en el contexto normativo del derecho laboral
y en las políticas organizacionales de cada empresa.


Se requiere un esfuerzo que permita sistematizar la relación entre el contexto
general y particular de las empresas, en relación con los alcances de la
participación en salud laboral, para evaluar qué tanto se está favoreciendo en el
escenario productivo la construcción de la paz. Este aspecto cobra aún mayor
interés en relación con el análisis del modelo de seguridad social instaurado con la
Ley 100 de 1993, en particular frente a la organización del Sistema General de
Riesgos Profesionales, reglamentado mediante el Decreto Ley 1295 de 1994.




MINISTERIO DE SALUD. Perspectivas de la participación social en salud. Santa Fe de Bogotá. 1994.
(Multicopiado).
10
   ACOSTA, Juan Carlos y otros. Enfoque de calidad en la conformación, capacitación y funcionamiento del
comité paritario de salud ocupacional. Santa Fe de Bogotá. Trabajo de Grado (Especialización en Salud
Ocupacional), Universidad Nacional de Colombia. 1995.
11
   ALZATE, Luz Marina y otros (1998). Estado del arte de la participación en salud ocupacional de los
trabajadores a partir de 1976.Santa Fe de Bogotá. Tesis de Grado (Especialización en Salud Ocupacional),
Pontificia Universidad Javeriana.



                                                                                                      7
Aquí aparecen nuevos actores, ya que no solamente se presentan los
trabajadores y trabajadoras, los empresarios y las entidades gubernamentales,
sino que se crea la figura de las Administradoras de Riesgos Profesionales.


Es importante entrar a evaluar el significado de la participación para cada uno de
estos actores y los alcances que la misma tiene en el actual contexto normativo y
empresarial, de tal forma que se amplíe la comprensión de los procesos que aquí
se desarrollan y poder encauzar esfuerzos hacia el fortalecimiento de ejercicios
democráticos.



4. Configuración de los procesos productivos y democracia laboral en
Colombia

No es suficiente con entrar a analizar el marco normativo en el cual se
desenvuelve la salud ocupacional y los riesgos profesionales, para entender los
alcances de la participación de los trabajadores y trabajadoras en materia de salud
laboral; es necesario ubicar ese proceso en el contexto de la configuración de los
procesos productivos en Colombia.


Los alcances de la participación en el marco de la empresa han sido tratados de
manera pionera por la sociología del trabajo y existen estudios de caso que
aportan a su comprensión12.


Pero hay un problema más de fondo en cuanto al estudio de la relación entre el
desarrollo de la economía y la construcción de la democracia. Los esfuerzos en
este campo también son limitados pero significativos, ya que buscan explicar la
configuración de una cultura política y los límites en el ejercicio de la ciudadanía13.



12
   WEISS, Anita. La empresa colombiana, entre la participación y la tecnocracia: del Taylorismo a la Calidad
Total. Santa Fe de Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1994.
13
   CORREDOR, Consuelo. Los límites de la modernización. Santa Fe de Bogotá: CINEP – Universidad
Nacional de Colombia, 1992.


                                                                                                           8
Este es uno de los retos más grandes y menos reconocido en el proceso de
negociación del conflicto armado interno, que implica no solamente la existencia
de políticas de redistribución de la riqueza sino también los alcances de la
cohesión social en el marco de la viabilidad del Estado Social de Derecho y el
régimen de democracia participativa.


Es necesario explorar, en este terreno, los alcances de la participación de los
trabajadores y trabajadoras en salud laboral, vistos en el contexto de los alcances
de la democracia en los procesos productivos en el país.



5. La participación de los trabajadores y trabajadoras en salud laboral
en el actual marco normativo

La legislación colombiana en materia de derecho laboral se consolidó a mediados
del presente siglo, en una perspectiva de regulación y protección del trabajo
subordinado14. El Código Sustantivo del Trabajo, promulgado en 1950, marcó las
tendencias en la relación capital–trabajo hasta la reforma laboral consagrada en la
Ley 50 de 1990, con la cual se dio paso a un proceso de flexibilización de las
relaciones laborales.


Estudios críticos señalan la necesidad de dilucidar el tratamiento de la minoría de
edad dado por el Estado a los trabajadores y el sometimiento de éstos a ese papel
en materia laboral, dando como resultado un limitado ejercicio de la autonomía
sindical15. En este sentido, los desarrollos normativos en el derecho laboral así
como en otros campos, más que señalar un claro derrotero en la regulación social

JARAMILLO, Rubén. Colombia: la modernidad postergada. 2ª edición. Santa Fe de Bogotá: Gerardo Rivas
Moreno Editor, 1998.
14
   ARENAS MONSALVE, Gerardo. Los riesgos de trabajo y la salud ocupacional en Colombia. Régimen
legal de los sectores público y privado y del Seguro Social. Bogotá: Editorial Legis, 1986.
15
   SILVA ROMERO, Marcel. Flujos y reflujos: reseña histórica de la autonomía del sindicalismo colombiano.
Santa Fe de Bogotá: Universidad Nacional de Colombia – Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales,
1998.


                                                                                                        9
en el marco de la justicia y la equidad, se configuran en mecanismos de control
social para resguardar los intereses de los sectores económicos dominantes, en
un proceso neo corporativista en el que el Estado queda sometido al manejo de
los intereses de la oligarquía16.


Es importante presentar una breve reseña de la normatividad en salud
ocupacional y riesgos profesionales, para ubicar allí el lugar que ocupa la
participación. Antes de la configuración del actual Sistema General de Riesgos
Profesionales, se establecen tres periodos en la normatividad en salud
ocupacional: un periodo inicial de tipo indemnizatorio marcado por la existencia de
las tablas que colocan un valor monetario como compensación a los daños a la
salud y que corre a cargo del empleador. Un segundo momento, en el que se
organiza el seguro social obligatorio de accidentes de trabajo y enfermedad
profesional y se delega en el Instituto de Seguros Sociales las prestaciones
económicas y asistenciales para responder a los “daños a la salud” que pueda
sufrir “un trabajador”, y un tercer momento, en el que se expide una normatividad
preventiva a partir de la promulgación de la Ley 9ª de 197917.


Este último periodo estuvo marcado por la exigencia de unas medidas de control
de los factores de riesgo, agrupadas en los Programas de Salud Ocupacional, y la
configuración de instancias de evaluación y seguimiento a estas medidas a partir
de la organización de los Comités Paritarios de Medicina, Higiene y Seguridad
Industrial (denominados posteriormente Comités Paritarios de Salud Ocupacional).
Complementariamente, se estableció la conformación del Comité Nacional de
Salud Ocupacional y la existencia de Comités Seccionales y Locales en esta
materia18.



16
   RODRÍGUEZ VARGAS, Francisco. “La sociedad civil y el Estado en Colombia”. En: INNOVAR Revista
de ciencias administrativas y sociales. Universidad Nacional de Colombia. Santa Fe de Bogotá, No. 6, 1995,
Págs. 35-65.
17
   ARENAS MONSALVE, Gerardo. Op. Cit. Págs. 19-20.
18
   AYALA CÁCERES, Carlos Luis Legislación en salud ocupacional y riesgos profesionales. Bogotá:
Ediciones Salud Laboral, 1999.


                                                                                                        10
La configuración del Sistema General de Riesgos Profesionales (Ley 100 de 1993
y Decreto Ley 1295 de 1994), mantiene la perspectiva proteccionista, pero
incentiva el enfoque de aseguramiento del riesgo, generando una competencia al
Instituto de Seguro Sociales en la administración del Seguro Social Obligatorio en
Accidentes de Trabajo y Enfermedad Profesional, mediante la conformación de las
Administradoras de Riesgos Profesionales. Igualmente, como instancia máxima
del Sistema General de Riesgos Profesionales, se crea el Consejo Nacional de
Riesgos Profesionales.


El Artículo 22 del Decreto 1295 define las obligaciones de los trabajadores en el
Sistema General de Riesgos Profesionales, teniendo en cuenta los siguientes
aspectos19:


     a) Procurar el cuidado integral de su salud.
     b) Suministrar información clara, veraz y completa sobre su estado de salud.
     c) Colaborar y velar por el cumplimiento de las obligaciones contraídas por los
        empleadores en el Decreto 1295/94.
     d) Cumplir las normas, reglamentos e instrucciones de los programas de salud
        ocupacional de la empresa.
     e) Participar en la prevención de los riesgos profesionales a través de los
        comités paritarios de salud ocupacional o como vigías ocupacionales.


Los derechos están representados en este decreto por las acciones de promoción
y prevención en las unidades productivas, así como por los beneficios de tipo
económico y asistencial que puede percibir el trabajador en caso de sufrir un
accidente de trabajo o una enfermedad profesional. En esta normativa se deja de
lado la posibilidad para los trabajadores de tomar parte en las decisiones frente a




19
  ARSEG. Compendio de normas legales sobre salud ocupacional. Artículos de Seguridad S. A. Bogotá,
2000. Pág. 365.


                                                                                                     11
la entidad de aseguramiento a la cual se afiliarán20, y tampoco se establecen
mecanismos para proteger a los trabajadores que desempeñen un papel de
representación de los trabajadores en los comités, frente a posibles sanciones
derivadas del cumplimiento de su función.


Es necesario entrar a identificar los factores que han determinado este desarrollo
normativo y el lugar de la participación de los trabajadores y trabajadoras en
materia de salud laboral, tanto en el marco de la empresa en los comités paritarios
de salud ocupacional, como en los comités locales, seccionales y nacional de
salud ocupacional, así como en el Consejo Nacional de Riesgos Profesionales.
Esto permite identificar algunos de los determinantes del alcance de la
participación y la configuración de los escenarios formales de la misma.



6. Participación y procesos productivos

El papel de la participación en salud laboral se relaciona con el contexto más
amplio de estructuración de la sociedad, por lo que es necesario entrar a revisar el
vínculo entre democracia política y democracia social, en el marco de la relación
entre procesos productivos y sociedad.


En el país esta problemática tiene un contexto especial, en el esfuerzo por
desarrollar un nuevo marco institucional que presenta serias dificultades. La
discusión en torno a la nueva Constitución de 1991 ha conllevado un amplio
debate sobre los alcances del Estado Social de Derecho, y la posibilidad que
puede tener dentro del Estado lo democrático, lo participativo y lo pluralista21. En
esta perspectiva, se pone de manifiesto la contradicción que significa tratar de
avanzar en la democratización política sin avanzar en la democratización social.

20
   Mientras que en seguridad social en salud y en pensiones, son los propios trabajadores los que deciden a
cuál entidad promotora de salud o institución pensional se afilian, en riesgos profesionales se dejó en manos
exclusivas del empleador esta decisión.
21
   GARCÍA, Mauricio. De la participación democrática y de los partidos políticos. Constitución Política de
Colombia comentada por la Comisión Colombiana de Juristas Título IV. Santa Fe de Bogotá: Comisión
Colombiana de Juristas, 1997.


                                                                                                            12
Este peligro se materializa en el desarrollo de una sociedad con mecanismos de
participación ciudadana formales que permiten el mantenimiento de una sociedad
desigual.


En este sentido, la posibilidad de avanzar en el plano de una democracia real está
atravesada por la factibilidad de fortalecer una participación real en la definición de
los problemas, la toma de decisiones y el ejercicio del poder, no solamente en el
ámbito político, sino también en otros escenarios sociales como la familia, la
fábrica, el barrio, la escuela, etc.


Los intentos por democratizar los procesos productivos han estado implícitos en
todos los proyectos socialistas, que han buscado dotar a los expropiados de toda
riqueza de medios para satisfacer sus necesidades “(...) ya se trate de las Villages
of Union de Owen, de los falansterios de Fourier, de los Bancos de cambio de
Proudhon, de los talleres nacionales de Louis Blanc, de los Nationale Werkstätten
de Lassalle, o incluso de los planes quinquenales de Stalin”22.


Esta preocupación cobra mayor importancia hoy en día frente a la denominada
crisis de la sociedad del trabajo23, y la dificultad de mantener la cohesión social a
través del empleo24. Más aún en sociedades como la colombiana donde la
consolidación del modelo industrial ha sido limitada, y el pleno empleo no ha sido
alcanzado, por el contrario, se configura la existencia de un sector informal de la
economía que en vez de tender a desaparecer, amplia su presencia en la




22
   POLANYI, Karl. La Gran Transformación: Crítica del liberalismo económico. Madrid: Las Ediciones de la
Piqueta, 1997, Pág. 179.
23
   OFFE, Clauss. La sociedad del trabajo: problemas estructurales y perspectivas de futuro. España: Alianza
Editorial, 1992.
RIFKIN, Jeremy. El Fin del Trabajo. Nuevas Tecnologías contra puestos de trabajo: el nacimiento de una
nueva era. Argentina: Editorial Paidós, 1996.
24
   CASTEL, Robert. Las metamorfosis de la cuestión social. Una crónica del salariado. Argentina: Editorial
Paidós, 1997.


                                                                                                        13
sociedad, en el marco de un proceso que ha sido denominado como de
hibridación económica25.


Las posibilidades de democratizar los procesos productivos se encuentran
entonces determinadas por una mejor comprensión de la manera en que se ha
desarrollado la economía colombiana, y cuestiona hasta dónde es posible y
deseable reivindicar un modelo de Estado Social de Derecho y una sociedad cuya
cohesión dependa de un modelo de pleno empleo. Este interrogante abre el
camino a un debate sobre el modelo de desarrollo que conlleve repensar los
procesos productivos, el trabajo, el empleo y la relación con las estructuras
políticas.


Si bien esta preocupación rebasa los alcances de un trabajo investigativo que
indaga la participación de las trabajadoras y trabajadores en salud laboral, dejarla
enunciada permite identificar una preocupación que va más allá de un esfuerzo
instrumental de operacionalizar la participación como un fenómeno aislado del
contexto económico, social y político en que se encuentra inscrita.



7. Algunas experiencias en participación en el ámbito de las empresas

Es importante contar con referentes de comparación, que permitan identificar los
posibles alcances de los procesos de participación en el trabajo en las sociedades.
En este sentido, la investigación de experiencia en este campo las agrupa así,
así26:




25
  MÚNERA RUIZ, Leopoldo (1998). Rupturas y Continuidades: poder y movimiento popular en Colombia
1968 - 1988. Santa Fe de Bogotá: IEPRI - Facultad de Derecho Universidad Nacional – CEREC, Págs. 214-
215.
26
  LUCAS MARÍN, Antonio. La participación en el trabajo: el futuro del trabajo humano. Argentina: Editorial
Lumen, 1995.


                                                                                                       14
a) El movimiento cooperativo


Intenta en sus comienzos la emancipación de los trabajadores por acceso a la
propiedad, tanto en los bienes de producción (cooperativas de producción) como
en la distribución (cooperativas de consumo), o en la obtención de préstamos
(cooperativas de crédito). Se distinguen desde un comienzo por cuatro
características: intentar satisfacer necesidades individuales de tipo económico;
basarse en la mutua ayuda; tener en cuenta los intereses generales de la
comunidad, y el carácter igualitario de los asociados (control democrático). De las
experiencias a destacar en relación con la participación, está el cooperativismo
integral israelí, plasmada en el Kibutz y el Moshav, y el cooperativismo industrial
desarrollado por el grupo Mondragón en España.


Se plantea que a pesar de todo, los asociados no han conseguido plenamente la
perseguida apropiación del trabajo. En ambas experiencias se encuentran motivos
de alienación manifestados en insatisfacción, huelgas o elevado absentismo. En
algunos sectores se han conseguido metas importantes:


   •   Mantener el nivel de inversión que exige el crecimiento de la industria
       moderna.
   •   Una lucha continua para buscar la participación e igualdad en factorías
       complejas y con numerosos trabajadores.
   •   Un soporte cultural que incluye un alto deseo de achievement ‘logro’ social.
   •   Unos sistemas de representación que intentan evitar la ley de bronce de la
       oligarquía.


b) La experiencia autogestionaria


Fue desarrollada básicamente en los países con planificación centralizada del
socialismo real, intentando una regulación social del proceso de producción, es
decir, una sociedad administrada por productores libres en la que los procesos


                                                                                 15
económicos queden sometidos a las fuerzas sociales (ejemplo en la ex
Yugoslavia).


Se procura asociar la función política y la economía en todas las instancias de la
organización de poder, en donde cada empresa es controlada por unos órganos
superiores a nivel de estructura: la comunidad creadora de la empresa, los
consejos de productores, las cámaras económicas, la asociación de empresas del
ramo, o las comisiones de arbitraje.


De la crítica realizada al sistema autogestionario yugoslavo puede deducirse la
dificultad de conseguir la abolición, de forma efectiva y en todos los órdenes, de la
separación de los dirigentes y los dirigidos. Los problemas a resolver son:


    •   La contradicción que significa autogestión impuesta.
    •   Los posibles efectos negativos sobre la productividad, por la falta de
        incentivo personal, excesivos repartos, inversión insuficiente, etc.
    •   El efecto contagio con las economías externas que puede llevar a la
        burocratización del equipo de gestión para adoptar forma de ejecutivo, o a
        la dependencia de otras empresas no autogestionarias externas por
        necesidades de préstamos, créditos a la exportación, etc.


Las dificultades del modelo parece que han venido, por una parte, por
interferencias de la política en el mercado, que han dado lugar a un deficiente
aprovechamiento de los recursos, por otro, a la falta de cohesión política, que ha
dado lugar a la guerra fratricida. Se plantea que es una experiencia fallida.


c) La cogestión


Desarrollada en el área de influencia germana (Alemania, Austria y países
nórdicos), consiste en intensificar el derecho de los trabajadores a estar




                                                                                  16
debidamente representados en los organismos máximos de gobierno, mediante
comités paritarios.


El modelo de cogestión, según el cual el trabajo y la propiedad (el capital)
nombran en común la dirección de la empresa y le confieren el poder, puede ser
implantado a diferentes niveles: puesto de trabajo, nivel de consejo de
administración o nivel nacional. La tendencia es el nivel de desarrollo completo del
modelo.


Las dificultades identificadas en estas experiencias son: en primer lugar, por el
intento de desdibujar la lucha obrera que supone, al no pretender claramente
alterar las relaciones sociales de trabajo. En segundo lugar, porque se monta con
unos intereses ajenos e incluso contrarios a los trabajadores, implicando un
compromiso para los sindicatos –que pierden su carácter reivindicativo- por lo que
solo parece aceptable como hito en el camino hacia un fortalecimiento de las
organizaciones de trabajadores a los fines de la dirección, al serle exigida una
profesionalización en técnicas directivas, otras formas culturales y un cierto
aislamiento de los trabajadores.


d) La participación en la dirección


Este tipo de experiencias se dirige hacia la participación en el manejo de la
empresa, dejando intacta la propiedad. Se incluyen en un ámbito teórico de la
Escuela de Relaciones Humanas que surge a modo de crítica a la evolución del
taylorismo. Lo que se procura es conseguir la colaboración de los trabajadores:
promoviendo satisfacciones fuera de la empresa; motivándolos mediante una
tarea de comprensión de sus dificultades personales para alentarlos en el trabajo;
desarrollando grupos informales acordes con los objetivos de la empresa, y
haciendo de los directores verdaderos líderes.




                                                                                 17
La experiencia de participación en la dirección nos enmarca un modelo típico de
promoción de la participación en los países desarrollados. Se ha considerado que
son experiencias blandas, muy poco radicales, a la búsqueda más bien de la
satisfacción para que no se dificulten los incrementos en productividad. En esta
línea están: la ampliación horizontal o vertical de tareas, la rotación de tareas, el
enriquecimiento de tareas (Herzberg), los grupos autónomos o semi-autónomos, el
Plan Scanlon o los círculos de calidad.


La participación en la dirección tiene diferentes significados según las
coordenadas culturales de que se trate: en Estados Unidos conlleva el uso de
técnicas de motivación orientadas a la eficacia del trabajo; en Europa se dirige a
cambiar la estructura del trabajo con una preocupación en el poder.


e) La democracia económica


Desarrollada en los países nórdicos, significa un intento de control de los
trabajadores de las organizaciones productivas. Se manifestó en el desarrollo de
dos ideas claves: el enfoque socio técnico y los grupos autónomos, acompañado
de la búsqueda de la participación sindical y política de los trabajadores, mediante
la denominada democracia industrial y democracia política.


El enfoque socio técnico ha propiciado la democracia ligada al trabajo, procurando
la participación directa de los afectados –todos los implicados, el grupo de trabajo-
en la definición de su tarea, de forma que tiene su papel en el diseño de los
puestos de trabajo. El grupo de trabajo autónomo está formado por un conjunto de
personas que realizan una tarea completa con responsabilidad conjunta ante el
resto de la organización.


Las experiencias nórdicas han cambiado la búsqueda de participación en el lugar
de trabajo por medidas en el ámbito sindical, para aumentar la fuerza en la
dirección de las empresas, y en el ámbito político, para alcanzar una legislación



                                                                                  18
más acorde con los intereses de los trabajadores. Está actualmente en retroceso,
con la abolición en Suecia de los Fondos de Inversión de los Asalariados.


f) El modelo latinoamericano


Si bien no aparece tan clara la caracterización de este modelo, algunos elementos
que se le plantean son: el carácter reactivo ante la crisis, su relativa extensión, su
carácter genérico y, en cierto sentido ambiguo, la valoración de elementos
autóctonos, la situación de dependencia económica, la importancia de elementos
afectivos y la búsqueda de una conexión política.


Algunas conclusiones provisionales frente a estos modelos son:


    •   La necesidad de distinguir entre participación formal y real observada.
    •   La percepción de la participación con esquemas culturales y políticos más
        que económicos.
    •   La eficacia de la participación en actividades sociales (comedores,
        actividades recreativas, etcétera), sobre todo en función formativa de la
        élite obrera.
    •   Los   éxitos    mediocres   en   temas   económicos,    que    han   quedado
        frecuentemente a nivel informativo.
    •   La respuesta más positiva conseguida por la participación es en el puesto
        de trabajo, también porque en esta escala inferior la dirección está más
        dispuesta a hacer concesiones.
    •   Considerar que “las experiencias de democracia industrial” constituyen un
        buen instrumento de cara a la extensión de la participación.
    •   La conveniencia de valorar el ambiente social de la experiencia, muy
        especialmente en su perspectiva histórica.
    •   La desigualdad percibida en las necesidades de participación, en función
        de otros valores culturales.




                                                                                   19
     •   La influencia que puede ejercer la tecnología como elemento interactivo en
         el ámbito social.
     •   El carácter de valor, impulsor y guía de muchas experiencias, que tiene la
         misma idea de “democracia industrial”.


En Colombia son escasos los intentos por efectuar un análisis de los alcances de
la participación de los trabajadores y trabajadoras, quedando más a nivel de
reivindicación que de reconocimiento a la realidad existente27.




Como conclusión de este primer capítulo tenemos que la participación en salud
laboral ha sido insuficientemente estudiada; que desde la salud pública existen
diferentes enfoques para abordar el análisis y el sentido de los procesos
participativos; y que esta discusión cobra mayor importancia a la luz de la
encrucijada en que se encuentra la sociedad colombiana para encontrar caminos
de cohesión social y construcción de salidas democráticas a la crisis actual.
Aportar a la comprensión de los procesos de participación de trabajadores y
trabajadoras en salud laboral a la luz de las experiencias internacionales, implica
desarrollar un conocimiento que debe estar al servicio de la formulación de nuevas
estrategias para el fortalecimiento de la democracia, la equidad y la justicia social,
escenarios necesarios para la promoción de la salud.




27
  CÓRDOBA, Marco. El desarrollo y la participación de los trabajadores en las decisiones. Bogotá:
Ediciones Tercer Mundo, 1987.


                                                                                                    20
                                         CAPÍTULO II
                                    MARCO TEÓRICO

En este segundo capítulo se busca dejar explícita la perspectiva desde la cual se
aborda el presente estudio, tomando postura frente a las maneras de entender la
salud y haciendo una aproximación crítica a la participación; posteriormente se
revisa el enfoque de los estudios de la participación en el ámbito de las empresas
y, finalmente, se presentan las categorías analíticas para la evaluación de la
participación en salud laboral de los trabajadores y trabajadoras colombianos.



8. El proceso salud-enfermedad

Los debates conceptuales en torno al proceso salud-enfermedad, lejos de estar
saldados, muestran las dificultades para el surgimiento de un nuevo paradigma, a
pesar de contarse con importantes elementos que permiten identificar críticas a las
concepciones dominantes, así como sus principales fisuras28.


Tanto para la población en general, como para los trabajadores y profesionales de
la salud, existen múltiples significados sobre este proceso, que implican posturas y
prácticas distintas, también proyectadas en el campo de la salud en el mundo del
trabajo29. Estas posiciones van desde aquellas que ven la salud simplemente por
exclusión, como ausencia de enfermedad, pasando por la adopción ampliamente
acogida de la definición de la Organización Mundial de la Salud que la vincula al
completo estado de bienestar, hasta aquellas concepciones que la consideran un




28
   QUEVEDO, Emilio. El proceso salud-enfermedad: hacia una clínica y una epidemiología no positivistas.
En: Sociedad y Salud. Bogotá: Zeus Asesores Ltda.,1992, Págs. 6-85.
29
   LAURELL, Cristina y otros. Conocer para cambiar. Estudio de la salud en el trabajo. México: Universidad
Autónoma Metropolitana – Unidad Xochimilco, 1989, Págs. 18-19.


                                                                                                        21
producto social vinculada a las formaciones socio-económicas y culturales, y a las
clases sociales30.


En el presente estudio se adopta una postura frente a la salud – enfermedad como
un proceso, derivado de la organización socio-económica y cultural, y que
depende de las condiciones de vida y de trabajo de los grupos sociales31. Desde
esta perspectiva, el proceso salud-enfermedad es la expresión de las formas de
inserción de los individuos en la producción de bienes y servicios, así como su
participación en el consumo de los mismos, en el marco del proceso de
reproducción social.


Se toma distancia así de las posturas que reducen el proceso salud-enfermedad a
su dimensión biológica individual, y más bien se ubica como un producto social
que se materializa en formas de ser, de pensar y de actuar. Las formas de ser
hace referencia a la salud como realización positiva del proyecto vital, a los años
de vida potenciales, al perfil de enfermedades y a las causas de muerte a los que
se está expuesto. Las formas de pensar se relacionan con la construcción
simbólica que permite dar una explicación a los fenómenos de bienestar y
malestar que entendemos en la cultura occidental como salud y enfermedad. A su
vez, estas formas de ser y pensar la salud-enfermedad determinan las prácticas
individuales y colectivas para construir el bienestar, proteger la salud y enfrentar la
enfermedad. Existe evidencia que demuestra que estas maneras de ser, pensar y
actuar la salud-enfermedad han variado en las formaciones socio económicas y
culturales en las distintas épocas, e incluso presentan perfiles diferenciados por
regiones (urbano – rural) y clases sociales32.




30
   ROJAS SORIANI, Raúl. Sociología Médica. 3ª Ed. México: Plaza y Valdés, 1988. Págs. 23-59.
31
   BREILH, Jaime. Nuevos conceptos y técnicas de investigación. 3ª Ed. Ecuador: Centro de Estudios y
Asesoría en Salud, Págs. 32-53.
32
   ROJAS SORIANI, Raúl. Op. Cit. Págs. 23-59.


                                                                                                       22
La dimensión histórica y colectiva del proceso salud-enfermedad no elimina la
materialización bio-psíquica33 que este proceso plantea para cada uno de los
miembros de la sociedad, expresado en unas “formas de andar por la vida”34 y en
el proceso vital humano35. Al interior de una empresa, se puede evidenciar perfiles
de salud-enfermedad diferenciados entre directivos, mandos medios y operarios,
ligados al papel que cumplen en la producción y que determinan unas condiciones
de trabajo y exposición a factores deteriorantes completamente distintas para
estos grupos.


Pero también en las llamadas condiciones de vida se expresa esta diferenciación,
evidenciada en los patrones de consumo así como en el proyecto de vida,
determinando el acceso a los factores protectores. El cuerpo se torna en la
expresión viva de la historia de las personas, siendo necesario reconocerlo en
toda su amplitud como una expresión de la manera de insertarse ese individuo en
la sociedad.


El perfil de salud-enfermedad como producto social, va a estar determinado por
las condiciones de vida y trabajo que permiten un acceso a bienes y servicios que
actúan como satisfactores de las necesidades humanas. En esta perspectiva, el
trabajo, a pesar de ser considerado en los paradigmas dominantes como un riesgo
para la salud, adquiere la doble potencialidad de ser productor de enfermedad o
propiciar el bienestar y la salud. En la óptica del “desarrollo a escala humana”, el
trabajo es un satisfactor de las necesidades de subsistencia, protección,
participación, creación e identidad, siendo necesario para ello sacarlo del marco
de la explotación y alienación en que se encuentra sumido en este periodo
histórico36.

33
   LAURELL, Asa Cristina y NORIEGA, Mariano. La salud en la fábrica. Op. Cit.. Págs. 65-69.
34
   TAMBELLINI, Ana María. Contribucao anaise epidemiológica dos accidentes de tránsito. Brasil: Tesis
doctoral. Universidad de Campinas, 1975.
35
   FRANCO, Saúl. Proceso vital humano – Proceso salud / enfermedad: una nueva perspectiva. En: Ética,
universidad y salud. Memorias del seminario marco conceptual para la formación del profesional de la
salud. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia – Ministerio de Salud, 1993, Págs. 63-71.
36
   MAX – NEEF, Manfred y otros. Desarrollo a escala humana: una opción para el futuro. Medellín:
CEPAUR – Fundación Dag Hammarkjöld. Proyecto 20 Editores, 1997, Págs. 42-51.


                                                                                                        23
9. Aproximación crítica a la participación

El hecho de ver la participación como un valor humano, deseable en sí mismo, ha
conllevado a limitar las posibilidades de estudio en contextos históricos concretos
de sus alcances y limitaciones, dándole un sitio dentro de los procesos de
integración y conflicto que mueven la sociedad. El debate parece centrado en la
definición del significado conceptual de la participación y no en la determinación
de su significado social, del impacto que ella tiene sobre los actores, sus
proyectos, sus prácticas o sus campos de sentido37.


Buena parte de los estudios sobre la participación se ocupan del análisis del
marco normativo, dentro de una legislación especialmente pródiga en los países
latinoamericanos38; sin embargo, la reflexión cae en un fetichismo jurídico que
lleva a sustituir o minimizar las relaciones concretas de poder en las que se
desarrolla la participación y a poner el énfasis, positivo o negativo, en la
descripción y análisis literal de las normas y de los instrumentos jurídicos
contenidos en ellas.


La valoración positiva de la participación y su sobrecarga simbólica conduce a
balances en términos de desencanto o de refugio en un idealismo político que
reclama la búsqueda de la verdadera participación, sin tomar en consideración el
escenario concreto que ella representa, o que por el contrario la consideran como
un elemento central de la democratización del Estado, llamado a realizar la misma
función dentro de la sociedad civil. Los enfoques que hacen énfasis en la




37
   MÚNERA RUÍZ, Leopoldo (1999). “Los estudios sobre la participación en Colombia (Análisis y
perspectivas)”. En: Las paradojas de la participación ¿más estado o más sociedad?. Bolivia: Oxfam –
Diakonia, 1999, Págs. 3-28.
38
   DURAO, Álvaro. Participación de los trabajadores en salud ocupacional. En: Las organizaciones laborales
y la salud de los trabajadores. Santa Fe de Bogotá: Organización Panamericana de la Salud, 1992, Págs. 127-
141.


                                                                                                        24
pluralidad de significados de la participación realizan un balance que propugna por
relativizar el peso valorativo que se le ha asignado39.


Para una mejor comprensión de los procesos de participación, es necesario
propiciar su estudio desde una óptica de la identificación de las relaciones de
poder en la dinámica social, que explican las divisiones, desigualdades y
desequilibrios que se introducen en la sociedad. La participación en el marco de
las prácticas de poder, requiere identificar cómo se presenta el ejercicio de la
fuerza y el conflicto entre actores que deriva en la construcción de instituciones,
normas, hegemonías y prácticas sociales, que los relacionan de manera
asimétrica40.


El poder constituye la categoría clave para comprender y explicar la dinámica de
las relaciones de fuerza en una sociedad, es decir, el movimiento permanente
entre la dominación, la resistencia, la negociación y la emancipación. Las fuerzas
son las potencias o energías que culturalmente están a disposición de los actores:
el saber, las armas, el reconocimiento, las reglas, los símbolos, los mitos, la culpa
y en general, los medios sociales que amplían el campo de la incertidumbre de los
otros actores y que las teorías sobre el poder agrupan como fuentes o recursos
del mismo41.


En el análisis de la participación se debe superar la visión de relación entre sujetos
activos y pasivos para entender que el papel que juega cada uno de ellos se
expresa en tres niveles: en el proceso de toma de decisiones, en el ámbito de las
relaciones propiamente dicho y en la producción del sentido de la acción42.


El proceso de toma de decisiones representa las diferentes etapas que llevan a
tomar una decisión. En él, los actores sociales crean, movilizan o activan los

39
   MÚNERA RUÍZ, Leopoldo. Op. Cit. Pág. 47.
40
   FOUCAULT, Michael. La voluntad del saber. Madrid: Siglo XXI, 1987, Pág. 147.
41
   MÚNERA, Leopoldo. Rupturas y continuidades: poder y movimiento popular en Colombia 1968 – 1988.
Op. Cit. Págs. 85-97.
42
   Ibid, Págs. 104-112.


                                                                                                 25
recursos que consideran pertinentes para alcanzar objetivos precisos; por ende,
es el nivel donde prima la racionalidad instrumental, el cálculo sobre los medios
más apropiados para lograr determinados fines. Es el espacio en cuyo interior las
diferentes fuerzas en juego se confrontan, se articulan o se pierden, dando como
resultado una relación asimétrica que transforma el sentido de la praxis de uno o
varios actores.


El ámbito de las relaciones representa el contexto inmediato del proceso de
toma de decisiones; el conjunto de acciones y reglas que definen los límites de las
decisiones y los recursos, reales o potenciales, a disposición de los actores.
Encierra los valores, los símbolos, los saberes, las creencias, los rituales y los
procedimientos institucionales que facilitan ciertas acciones y obstaculizan o
impiden otras.


La producción del sentido de la acción representa el proceso por medio del
cual los actores le otorgan significado y orientación a sus acciones y, por esa
senda, construyen sus identidades o sus identificaciones sociales. Es el marco
cultural que antecede y conforma las decisiones, sin el cual no podrían ser
adoptadas. En él, cada actor, a partir de los elementos que encuentra en su
experiencia y en la apropiación de lo estructural, procesa su universo valorativo y
simbólico para definir la relación con su quehacer social.


El ejercicio de la fuerza se presenta de formas diferentes en estos tres niveles:


•   En el primero, en la toma de decisiones, hay un ejercicio directo de uno o
    varios actores sobre el otro o los otros. Es una práctica visible para los actores
    que participan en la relación social, en la cual es notoria la presencia de los
    rostros cotidianos del poder: la influencia, la manipulación, la autoridad o la
    simple y llana imposición. Como se trata del ejercicio directo de una fuerza
    entre actores presentes en el mismo ámbito relacional, el conflicto es evidente.




                                                                                    26
•   En el segundo, el del ámbito relacional concreto, el ejercicio es indirecto de
    uno o varios actores sobre el contexto de la acción de otro u otros. En general,
    es un ejercicio oculto para quienes forman parte de la relación social. Como
    intervienen actores presentes y ausentes el conflicto entre ellos puede ser
    evidente o latente. Incluye dos niveles, el decisional y el relacional. La acción
    de cabildeo, la corrupción, la manipulación y ocultación de información
    constituyen casos de este ejercicio indirecto.


•   En el tercero, el de la producción de sentido, el ejercicio es internalizado: uno
    o varios actores asumen las limitaciones y habilitaciones que resultan de la
    práctica de poder de otros actores como suyas propias, y en función de ellas
    definen sus acciones. En general, es un ejercicio imperceptible, no sólo
    invisible, para quienes forman parte de la relación social. El conflicto siempre
    es latente, pues está mediado por la internalización, y cuando se hace evidente
    origina una confrontación directa o indirecta en los procesos de toma de
    decisiones o en los ámbitos relacionales concretos.


Las dimensiones relacionales permiten efectuar un análisis de la participación en
el marco de la identificación de los ejercicios de poder directo, indirecto o
internalizado de la fuerza por actores presentes o ausentes en el contexto de la
relación social que se construye en los procesos productivos. Este ejercicio altera
el sentido de la acción del actor o los actores sobre los cuales recae, en función de
los intereses de quien lo realiza, sean ellos empresarios, trabajadores o
funcionarios gubernamentales.




                                                                                  27
10. Las investigaciones en torno a la participación en el mundo del trabajo




Se han identificado tres métodos principales en los estudios de la participación en
las organizaciones: a) los experimentos, b) los estudios de caso y c) los estudios
de campo43.


      a) En relación con los experimentos sobre participación se encuentran los
          estudios de Kurt Lewin. En ellos se procuraba crear tres variaciones de
          clima social: democrático, autoritario y laissez-faire ‘dejar hacer’. El creador
          del ambiente era un líder encargado de dirigir el grupo, que actuaba de tres
          maneras: procurando la participación activa de los demás, imponiendo su
          autoridad o dejando que cada uno hiciera lo que quisiera. Lógicamente, sus
          conclusiones confirmaron la mayor eficacia de los grupos participativos,
          incluso en ausencia del líder. Otras experiencias llegaron también a la
          conclusión de que los cambios de actitudes eran más firmes en la medida
          en que se produjeran acompañados de una discusión con participación de
          los interesados.


          Experimentos adicionales confirmaron las tesis de Lewin. La satisfacción en
          el trabajo y la aceptación de los cambios parecía mayor en la medida en
          que se procuraba el diálogo y el intercambio de ideas con los subordinados.
          Algunas conclusiones de estos experimentos son:


          •   La participación produce mayor satisfacción, en la medida en que se la
              considera legítima.
          •   La participación produce incrementos de producción si se da una
              coincidencia de objetivos entre la organización y sus miembros, cosa
              que no ocurre con facilidad.



43
     LUCAS MARÍN, Antonio. Op. Cit. Págs. 43-67.


                                                                                       28
   •   Las decisiones tomadas en grupo suelen ser menos conservadoras y
       más innovadoras.
   •   Las decisiones colectivas suelen ser de superior calidad.
   •   Las circunstancias son importantes en las consecuencias de la
       participación y merece la pena identificarlas con precisión.


b) En relación con el segundo modelo de investigación de la participación en el
   mundo del trabajo, los estudios de caso, se ha intentado especificar las
   diferentes experiencias socioculturales en los seis grandes modelos que
   fueron ampliamente reseñados en el capítulo 1, literal 7 de la presente
   Tesis (Algunas experiencias en participación en el ámbito de las empresas),
   por lo cual no se vuelven a presentar aquí.


c) En cuanto a los estudios de campo realizados, el grupo de investigadores
   asociados en el IDE (Democracy in Europe Research Group) publicó en
   1981 un avance de resultados bajo el título Industrial Democracy in Europe,
   en el que se expone un modelo de investigación: la participación de jure
   (normas legales en el sentido más amplio), los esquemas de participación
   de ipso (incluye tanto el grado de influencia que los diferentes grupos
   perciben que tienen sobre las organizaciones, como el grado de integración
   en la toma de decisiones) y los respectivos resultados (se refieren a las
   actitudes de los individuos y a las reacciones hacia la participación,
   satisfacción en el trabajo, clima de la organización, etc.). Estas relaciones
   están afectadas por un número de variables contextuales y contingentes,
   que incluyen la complejidad tecnológica, la diferenciación organizativa y de
   formalización,   el     tamaño,   los   niveles   de   destreza,   el   grado   de
   sindicalización, etc.




                                                                                   29
                          Modelo de Investigación del IDE


                                           La participación de hecho
                                           (ipso)
Contexto         Modelos de jure
                                                                              resultados de la
histórico        y estructuras de
                                           Distribu-      Modelos             participación
socio            la Participación
                                           ción de in-    de inte-
económico
                                           fluencia       gración



                     Variables contextuales y contingentes a nivel
                             organizacional e individual


Las conclusiones provisionales del grupo IDE indican:


   •   Los estilos de dirección, las formas legales y la maquinaria de participación
       no parecen instrumentos adecuados para estudiar el complejo fenómeno
       de la democracia industrial.
   •   Las dos variables mencionadas pueden conjuntamente hacer mejor la
       tarea de predecir la influencia y el poder de distribución que la tecnología o
       condiciones    estructurales    internas    (tamaño     de      la   organización,
       diferenciación interna o niveles de automatización).
   •   Se apunta una naturaleza “voluntarista” de la democracia industrial, en el
       sentido de ser un sistema que es más resultado de factores sociopolíticos
       que de las oportunidades o presiones estructurales.


En relación con el método directo, se ha intentado estudiar la participación
mediante el análisis de las actitudes expresadas por las personas pertenecientes a
un grupo determinado, a través de entrevistas. Para realizar en la práctica las
investigaciones, se debe aplicar un test de preguntas directas cerradas, en el que
los trabajadores entrevistados se definan personalmente tanto sobre la percepción
general de su participación en el trabajo como con respecto a cada una de las



                                                                                       30
dimensiones        consideradas,        expresando        claramente       así     sus     actitudes;
posteriormente, con grupos homogéneos de entrevistados puede hacerse un
análisis factorial de las correlaciones obtenidas o calcular unos índices de
participación; se llega incluso a sugerir la existencia de un factor general de
participación.


Algunos problemas de este método que se han señalado están representados, de
un lado, por el llamado efecto halo, que conduce a dar a todas las respuestas la
misma tonalidad, en función de la situación anímica del entrevistado en ese
momento. De otra parte, puede darse en las contestaciones al cuestionario el
efecto aquiescencia, que lleva a responder las preguntas en términos generales
de aprobación, según se entiende como lo desea el encuestador. Ambos
problemas suponen una dura crítica al método directo de investigación de la
participación laboral y señalan sus limitaciones.




11. Categorías analíticas para la evaluación de la participación en
salud laboral


En la década de 1980 se adelantaron estudios pioneros que intentaban superar la
poca sistematización en la evaluación de las experiencias de participación en
salud44, permitiendo identificar factores que inciden en ella como la organización,
la movilización o acción y la autonomía. A partir de ellos, se analiza el grado de
amplitud y la totalidad de la participación, el tipo de gestión y la financiación.



44
    AGUDELO, Carlos A. “Participación comunitaria en salud. Conceptos y criterios de valoración”.
Washington. En: Bol Of Sanit Panam Vol. 95, No. 3, 1983, Págs. 205-215.
AGUDELO, Carlos A. Participación y financiamiento de la atención primaria en las comunidades marginadas
de Bogotá. Tesis de Grado (Maestría en Salud Pública). Universidad Nacional de Colombia, 1984.
AGUDELO, Carlos A (1987). “Características de la participación comunitaria en programas urbanos de
atención primaria”. Washington. En: Bol Of Sanit Panam Vol. 103 No. 1, 1987, Págs. 43-51.
RIFKIN, Susana. MULLER, Frits and BICHMANN, Wolfgang. “Primary health care: on measuring
participation”. Soc. Sci. Med. Vol. 26, No 9, 1988, Págs. 931-940.


                                                                                                    31
En la década de 1990, la Organización Panamericana de la Salud desarrolló una
guía para la evaluación de la participación social, la cual comprendió cinco
categorías analíticas45:


• Extensión: explora la incorporación de nuevos actores y consolidación de
     viejos actores en los procesos participativos.


• Intensidad: identifica en qué y cómo participan los diversos actores sociales.


• Modalidad: busca establecer la dinámica y naturaleza de la participación y
     fortalecimiento de los procesos participativos.


• Impacto y Eficacia Social: establece cuál es el nivel de logro de las metas de
     salud, así como la construcción y el fortalecimiento de la participación de la
     sociedad civil y de los valores de comunidad.


• Sostenibilidad: en esta última categoría se plantea identificar la construcción
     de capacidades de los actores para la participación y continuidad de los
     escenarios.


En cada una de estas categorías se animan procesos de análisis y reflexión para
establecer, acerca de los actores que participan: en qué y cómo lo hacen, quienes
no participan, por qué y cómo se limita su participación; y acerca de los escenarios
y oportunidades para la participación: sus características, la continuidad de los
procesos participativos, y cómo las instituciones los potencian o limitan.


Como ejes de interrogación se proponen los momentos de los procesos de
participación      social   en   salud:    problematización,        proposición,     negociación,
ejecución y evaluación. Los interrogantes al momento de la problematización

45
  ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD. Evaluación para el fortalecimiento de procesos
de participación social en la promoción y el desarrollo de la salud en los sistemas locales de salud.
Washington. 1994. (Multicopiado).


                                                                                                  32
pretenden promover una reflexión que permita develar cómo, por qué y quiénes
transforman una realidad en problema. Se busca reconocer: actores sociales, sus
intereses, posiciones y acciones; los escenarios en donde se desarrolló la
problematización, y las ”reglas de juego” que definieron la interacción social en
esos escenarios.


De otro lado, en el contexto europeo se ha trabajado de manera específica la
construcción de categorías de participación en salud laboral, que traen como
consecuencia diferentes formas de implicación de los trabajadores46. Estas
categorías son:


• La información: es el nivel mínimo indispensable; la desigualdad informativa
     hace imposible la participación.


• La consulta: se cuenta con el punto de vista de los trabajadores, pero
     manteniendo el poder de decisión.


• La negociación: tienen lugar acuerdos específicos sobre acuerdos que
     vinculan a las partes, por ejemplo, convenios colectivos.


• La codecisión: se basa en la existencia de estructuras paritarias de decisión y
     supone el nivel de máxima implicación de los trabajadores.


Desde esta perspectiva se ubican dos tipos de participación de los trabajadores y
trabajadoras, en el marco de la salud laboral47:


La participación institucional: se refiere a formas de negociación o codecisión
acordadas entre la dirección y los representantes elegidos por los trabajadores. Se
46
    BOIX FERRANDO, Pere y VOGEL, Laurent (1997). “Participación de los trabajadores”. En:
BENAVIDES, Fernando - RUIZ, Carlos y GARCÍA, Ana María. Salud Laboral: Conceptos y técnicas para la
prevención de riesgos laborales. Barcelona: Masson, 1997, Págs. 373 - 382.
47
   LAVILLE, JL. Pour una typologie des formes de participation. Travail 1991; 24:29-42. Citado en BOIX
FERRANDO, Pere y VOGEL, Laurent, Op. Cit. Pág. 373.


                                                                                                   33
trata de una participación representativa, regulada mediante normas legales y con
garantías democráticas (elección). Los trabajadores participan en ciertas
decisiones generales, como salarios, condiciones de trabajo o Salud Laboral, pero
de forma indirecta, delegando en sus sindicatos o en representantes elegidos. Las
reglas de juego se fijan según los derechos reconocidos a los trabajadores. Los
Comités de Empresa serían una forma de participación institucional.


La participación organizacional: se basa en actividades colectivas de recogida y
tratamiento de información con objeto de preparar o tomar micro decisiones. Es
una participación directa, sin mediaciones y ejercida diariamente. Suele
restringirse a cuestiones relacionadas con una tarea concreta y no tiene fuerza de
ley. Puede adoptar dos modalidades:


     •   Los dispositivos participativos, consistentes en reuniones organizadas a
         intervalos periódicos, más o menos institucionalizadas, bien como
         estructuras permanentes (“en frío”) o para tratar problemas específicos en
         un momento dado (“en caliente”), y
     •   la denominada participación integrada, que no se refiere a procedimientos
         instituidos, sino a la práctica de proponer y debatir iniciativas en el
         funcionamiento cotidiano de la empresa.


Finalmente, se ha propuesto una clasificación de la acción organizada
desarrollada por los trabajadores y trabajadoras en torno a la reivindicación de la
salud en el mundo del trabajo, a partir de las categorías indefensa, defensa o
gestación y periodo de lucha48.


La indefensa se caracteriza por la indiferencia y pasividad frente a los problemas
de la enfermedad como producto del trabajo. El periodo de defensa se acompaña
de un creciente interés por parte de los trabajadores hacia las condiciones de


48
 PICO, Carmen. Proceso Histórico de la salud ocupacional y la salud de los trabajadores. Medellín: Escuela
Nacional Sindical – Protección Laboral Seguro, 1995, Págs. 3-12.


                                                                                                        34
trabajo, que se materializa en la exigencia de indemnizaciones frente a los
accidentes y enfermedades ocasionados por el trabajo. La lucha por la salud se
expresa en la constitución de grupos de trabajadores y trabajadoras interesados
en la prevención de los daños a la salud, a través de la transformación de las
condiciones de trabajo.




A partir de estos elementos conceptuales es que se busca dar respuesta a los
interrogantes definidos en el planteamiento del problema en el presente estudio.




                                                                                   35
                                CAPÍTULO III
        OBJETIVOS Y METODOLOGÍA DEL ESTUDIO

Este tercer capítulo presenta el objetivo general, los objetivos específicos el tipo
de estudio, la población en estudio, las variables y los instrumentos de recolección
de la información.



12. Objetivos

En consonancia con el planteamiento del problema y marco teórico anteriormente
expuesto, la presente investigación se enmarca en la búsqueda de caminos que
conduzcan al desarrollo de condiciones de trabajo dignas, que favorezcan la salud
de los trabajadores y trabajadoras colombianos. Los alcances de los propósitos
que se plantean en este proyecto investigativo, se concretan en los siguientes
objetivos.



12.1. Objetivo General


Realizar un análisis histórico de la participación en salud laboral de los
trabajadores y las trabajadoras vinculados al sector formal, con el propósito de
aportar a la reflexión sobre la democratización de los procesos productivos y el
mejoramiento del bienestar laboral en Colombia.



12.2. Objetivos Específicos

   •   Identificar los condicionantes estructurales de la participación en salud
       laboral y sus efectos sobre estrategias y prácticas participativas concretas
       que se han desarrollado en el país.




                                                                                 36
     •     Analizar el contexto y las causas que llevan a que la expansión de la
          participación en salud laboral se configure.
     •     Identificar las estrategias de los trabajadores y trabajadoras implicados en
          los procesos de participación en salud laboral, sus intereses y objetivos, así
          como el escenario político en el cual actúan.
     •     Interpretar el significado social que la participación en salud laboral tiene,
          identificando prácticas y estrategias participativas concretas.
     •     Caracterizar los efectos que sobre las relaciones laborales y los procesos
          productivos han tenido los procesos de participación en salud laboral.



13. Tipo de estudio:

El estudio de la participación de los trabajadores y trabajadoras colombianos en
salud laboral se plantea como una investigación exploratoria de orden histórico
estructural. Busca reorganizar y reinterpretar los procesos de participación en
salud laboral, en la perspectiva planteada por Saúl Franco49:

         Describir es presentar el cuadro de una realidad con el mayor detalle posible. Permite,
         por tanto, identificar los actores, el escenario, el contexto. La capacidad expresiva de
         los hechos y la fidelidad e integridad de su descripción suministran buena parte de las
         claves para iniciar indagaciones que permitan establecer regularidades, relaciones y
         tendencias. La descripción rigurosa y sostenida, en períodos de tiempo suficientes, es
         imprescindible para poder empezar el análisis, la interpretación y las propuestas.



14. Población en estudio:

Las empresas incluidas, cuyo listado aparece en los anexos, se encuentran
inscritas en la normatividad que regula las relaciones laborales y el Sistema
General de Riesgos Profesionales, en el denominado sector formal de la
economía. Se hace un énfasis en procesos que involucran a organizaciones



49
 FRANCO, Saúl (1999). El quinto: no matar. Contextos explicativos de la violencia en Colombia. Tercer
Mundo Editores – IEPRI Universidad Nacional de Colombia. Página 15.


                                                                                                        37
sindicales, ya que son ellas quienes tienen la potestad legal de adelantar procesos
de negociación colectiva, y propiciar la movilización social en el mundo del trabajo.


Las unidades de observación son las organizaciones sindicales, las empresas, los
comités paritarios de salud ocupacional y los trabajadores y trabajadoras en su
percepción frente a los procesos de participación.


En relación con las organizaciones sindicales, se presenta información referida a
las tres centrales sindicales que se encuentran activas en el País: la Central
Unitaria   de   Trabajadores,     la   Confederación   General    de   Trabajadores
Democráticos y la Confederación de Trabajadores de Colombia; adicionalmente,
se incluye información referente a federaciones regionales, sindicatos de industria
y sindicatos de base que hacen presencia en empresas en Bogotá, Medellín, Cali
y Barranquilla, principalmente.


Los datos de empresas y de Comités Paritarios de Salud Ocupacional incluyen un
grupo de 28 entidades ubicadas en su mayoría en Bogotá y Popayán, con un
predominio de aquellas que hacen parte del sector público, a partir de un ejercicio
de implementación de los formatos que se presentan en los anexos, y cuyo
resultado aporta de manera limitada a esta investigación, siendo necesario
adelantar estudios posteriores para evaluar su validez.


La población de trabajadores y trabajadoras con quienes se indagó la percepción
frente a la participación en salud laboral fue de cerca de 400 personas,
participantes de talleres efectuados en veinte ciudades del país, en el marco de un
proyecto adelantado por la Central Unitaria de Trabajadores con personas
sindicalizadas y no sindicalizadas. También se efectuaron 8 entrevistas a
profundidad con responsables sindicales de salud y miembros de organizaciones
no gubernamentales vinculados a este campo.




                                                                                   38
15. Variables e instrumentos para el estudio de la participación en
salud de los trabajadores y trabajadoras

Con base en las categorías de análisis, que se derivan del capítulo II
anteriormente expuesto, se seleccionaron las siguientes variables en estudio:
condicionantes estructurales que determinan los alcances de la participación en
salud laboral; análisis del contexto en que la participación se desarrolla;
identificación de actores sociales: intereses, objetivos y proyectos; ubicación del
significado social que los actores le dan a dicha participación; estrategias y
prácticas participativas concretas; y efectos de los mecanismos y prácticas
participativas en las relaciones laborales y en los procesos productivos.


Para cada una de las variables seleccionadas se plantearon unas dimensiones y
unos instrumentos de recolección de información, que se resumen en el siguiente
cuadro:



                                                                    Instrumentos de
           Variable                      Dimensiones                Recolección de la
                                                                      Información
Condicionantes estructurales       Marco normativo               Fichas de revisión
que determinan los alcances de     Marco cultural                bibliográfica.
la participación en salud          Marco organizativo
laboral.
Análisis del contexto en el que
la participación se desarrolla.
Identificación de actores          Participación institucional Entrevistas semi
sociales: intereses, objetivos y   Participación organiza-     estructurada a experiencias
proyectos.                         cional.                     sindicales.
Ubicación del significado social   Dominación, resistencia y   Formato de caracterización
que los actores le dan a dicha     negociación.                de la participación en salud
participación.                                                 laboral.
Estrategias y prácticas            Evaluación de la gestión en Formato de evaluación de
participativas concretas.          salud ocupacional.          programas.
Efectos de los mecanismos y        Evaluación de los comités Formato de evaluación de
prácticas participativas en las    paritarios de salud         COPASOS.
relaciones laborales y en los      ocupacional.
procesos productivos.              Extensión, intensidad,
                                   modalidad, sostenibilidad.
                                   Información, consulta,
                                   negociación y codecisión.


                                                                                        39
El procesamiento de los datos siguió una metodología cualitativa, de
reconstrucción cronológica y reinterpretación de los procesos de participación en
salud laboral documentados, dejando para las conclusiones el análisis de las
categorías.


Es necesario advertir que, en los resultados que se presentan en el siguiente
capítulo, se da el mayor peso al análisis histórico y no al análisis de la situación
particular de los procesos de participación en las empresas. Esto se refleja en que
la información obtenida en los ámbitos de la empresa y referente al
funcionamiento de los comités paritarios ocupa un lugar secundario, siendo un
aspecto que se continua investigando. Sin embargo, a manera de ilustración se
presentan en los anexos los cuadros con los resultados de la sistematización de
esta información.


De esta forma, los alcances de este estudio dan cuenta de las tendencias
generales en la participación en salud laboral en las unidades productivas del
sector formal en un periodo histórico que abarca las últimas dos décadas, dejando
abierto el campo para investigaciones más puntuales que profundicen en el
análisis de experiencias particulares.




                                                                                 40
                                          CAPÍTULO IV

 HALLAZGOS: LOS PROCESOS DE PARTICIPACIÓN EN
  SALUD LABORAL EN EL PAÍS EN LAS DOS ÚLTIMAS
            DÉCADAS DEL SIGLO XX

En este cuarto capítulo se presenta la organización de la información recolectada,
que permite dar cuenta de la inserción de los procesos de participación en salud
laboral en Colombia en el marco de las tendencias internacionales en este campo;
posteriormente se efectúa la reseña del movimiento nacional por la defensa de la
salud de los trabajadores, y para finalizar, se identifica el desarrollo reciente de la
política pública de protección de la salud en el mundo del trabajo y el papel de los
trabajadores.



16. La Organización Internacional del Trabajo y la participación en
salud laboral

La defensa de la salud en el trabajo y la organización de los trabajadores por la
protección de su vida, hace parte del impulso del movimiento sindical desde los
inicios de la revolución industrial en Europa50. La misma constitución de la
Organización Internacional del Trabajo es el resultado de la iniciativa de las
organizaciones sindicales de participar en el Tratado de Paz de Versalles51, siendo


50
   Engels señala que para mediados del siglo XIX “(...)la sociedad reduce a centenares de proletarios a un
estado tal, que, necesariamente, caen víctimas de una muerte prematura y antinatural, de una muerte tan
violenta como la muerte por medio de la espada o de una maza; si impide a millares de individuos las
condiciones necesarias para la vida, si los coloca en un estado en que [apenas] pueden vivir, se los constriñe,
con el fuerte brazo de la ley, a permanecer en tal estado hasta la muerte, muerte que debe ser la consecuencia
de tal estado; si esa sociedad sabe, y lo sabe muy bien, que esos millares de individuos deben caer víctimas de
tales condiciones, y, sin embargo, deja que perdure tal estado de cosas, ello constituye justamente, un
asesinato premeditado(...)”. ENGELS, Federico. La situación de la clase obrera en Inglaterra. México:
Ediciones de Cultura Popular, 1977, Págs. 128-129.
51
   Las reivindicaciones elaboradas por las organizaciones sindicales y presentadas en la conferencia de paz de
1919 incluían el derecho al trabajo, la libertad de asociación, el control de la migración, la jornada de diez


                                                                                                           41
ésta la única institución del Sistema de Naciones Unidades con representación no
solamente gubernamental, sino también de trabajadores y empleadores52.


Dentro de las normas internacionales de trabajo impulsadas por la OIT, el estímulo
a la participación de los trabajadores y trabajadoras tiene una amplia trayectoria,
que se plasma, entre otras, en los siguientes Convenios y Recomendaciones:


    •   Recomendación 23 de 1925: sobre jurisdicciones competentes para la
        solución de los conflictos relativos a la indemnización por accidentes de
        trabajo. “Los conflictos relativos a la indemnización por accidentes de
        trabajo deberían ser sometidos preferentemente a tribunales especiales o a
        comisiones arbitrales, en los que participará, con magistrados de carrera o
        sin ellos, un número igual de representantes de los empleadores y de los
        trabajadores”53.


    •   Recomendación 55 de 1937: sobre la colaboración para prevenir los
        accidentes en la industria de la edificación. “(...) se debería crear dentro de
        cada empresa, si ello fuera posible, un organismo especial de seguridad del
        que formen parte representantes del empleador y del personal”54.


    •   Recomendación 81 de 1947: sobre la inspección del trabajo.


             Debería estimularse la adopción de sistemas de colaboración entre
             empleadores y trabajadores, a fin de mejorar las condiciones de higiene
             y seguridad de los trabajadores. Dichos sistemas podrán revestir la
             forma de comités de seguridad u organismos similares, creados dentro
             de cada empresa o establecimiento, en los que participen
             representantes de los empleadores y de los trabajadores. Debería


horas, la promulgación de normas sobre seguridad e higiene en el trabajo y otras medidas de protección. En:
OFICINA INTERNACIONAL DEL TRABAJO. Las condiciones y el medio ambiente de trabajo. Ginebra:
OIT, 1983, Pág. 6.
52
   OFICINA INTERNACIONAL DEL TRABAJO. Constitución de la Organización Internacional del Trabajo
y Reglamento de la Conferencia Internacional del Trabajo. Ginebra: OIT, 1988.
53
   OFICINA INTERNACIONAL DEL TRABAJO. Convenios y recomendaciones internacionales del trabajo
1919 – 1984, adoptados por la Conferencia Internacional del Trabajo. Ginebra: OIT, 1985, Págs. 93 y 94.
54
   Ibid, Págs. 430-431.


                                                                                                        42
               autorizarse a los representantes de los trabajadores y de la empresa, y
               más especialmente a los representantes de los comités de seguridad u
               organismos similares, si los hubiere, para que colaboren directamente
               con los funcionarios de la inspección del trabajo, en la forma y dentro
               de los límites fijados por la autoridad competente, cuando se efectúen
               investigaciones y, en particular, cuando se realicen investigaciones
               sobre los accidentes del trabajo o las enfermedades profesionales55.


       •   Convenio 155 de 1981: sobre seguridad y salud de los trabajadores y medio
           ambiente de trabajo.

               Deberán adoptarse disposiciones a nivel de empresa en virtud de las
               cuales: a) los trabajadores, al llevar a cabo su trabajo, cooperan al
               cumplimiento de las obligaciones que incumben al empleador; b) los
               representantes de los trabajadores en la empresa cooperan con el
               empleador en el ámbito de la seguridad e higiene del trabajo; c) los
               representantes de los trabajadores en la empresa reciban información
               adecuada acerca de las medidas tomadas por el empleador para
               garantizar la seguridad y la salud y puedan consultar a sus
               organizaciones representativas acerca de esta información, a condición
               de no divulgar secretos comerciales; d) los trabajadores y sus
               representantes en la empresa reciban una formación apropiada en el
               ámbito de la seguridad e higiene del trabajo; e) los trabajadores y sus
               representantes en la empresa y, llegado el caso, sus organizaciones
               representativas en la empresa estén habilitados, de conformidad con la
               legislación y la práctica nacionales, para examinar todos los aspectos
               de la seguridad y la salud relacionados con su trabajo, y sean
               consultados a este respecto por el empleador; con tal objeto, podrá
               recurrirse a consejeros técnicos ajenos a la empresa; f) el trabajador
               informará de inmediato a su superior jerárquico directivo acerca de
               cualquier situación de trabajo que a su juicio entrañe, por motivos
               razonables, un peligro inminente y grave para su vida o su salud;
               mientras el empleador no haya tomado medidas correctivas, si fuera
               necesario, no podrá exigir de los trabajadores que reanuden una
               situación de trabajo en donde exista con carácter continuo un peligro
               grave e inminente para su vida o su salud56.

       •   Convenio 161 de 1985: sobre los servicios de salud en el trabajo.

               La expresión ‘Servicios de salud en el trabajo’ designa unos servicios
               investidos de funciones esencialmente preventivas y encargados de
               asesorar al empleador, a los trabajadores y a sus representantes en la
               empresa acerca de: Los requisitos necesarios para establecer y
               conservar un medio ambiente de trabajo seguro y sano que favorezca
               una salud física y mental óptima en relación con el trabajo. La


55
     Ibid, Págs. 662-664.
56
     Ibid, Págs1629-1636.


                                                                                         43
             adaptación del trabajo a las capacidades de los trabajadores, habida
             cuenta de su estado de salud física y mental57.

Adicionalmente, desde 1975 la OIT desarrolla el Programa internacional para el
mejoramiento de las condiciones y medio ambiente de trabajo, que contempla tres
campos principales: la seguridad y la higiene en el trabajo, la duración y el
ordenamiento del tiempo de trabajo, y la organización y el contenido del trabajo58.


El impacto de la OIT se ha expresado de manera desigual en las diferentes
regiones y países del planeta, correspondiendo a la correlación de fuerzas entre
capital y trabajo en los diferentes contextos locales. En el campo de la
participación en la salud laboral, la tendencia fue a la creación de normatividades,
instituciones y políticas públicas las cuales aparecen de manera tardía en
Latinoamérica, por ejemplo en forma de Ley orgánica de prevención, condiciones
y medio ambiente de trabajo, en Venezuela59; Ley de promoción industrial,
Reglamento de Seguridad Industrial y de Comités de Seguridad e Higiene
Industrial, en Perú60; o de Código Sanitario Nacional, Decreto para la
administración de la salud ocupacional y Resoluciones reglamentarias de los
Programas de Salud Ocupacional y los Comités de Medicina, Higiene y Seguridad
Industrial, en Colombia61.


El balance efectuado por la OIT permite identificar no solamente dificultades para
la adopción universal de las normas del trabajo, sino también la tendencia a su
debilitamiento ante las fuerzas liberalizadoras del mercado que propugnan por una
desregularización. Esto ha llevado a la entidad a replantear su quehacer



57
   ARSEG, Op. Cit. Págs. 506-510.
58
   OFICINA INTERNACIONAL DEL TRABAJO. Por un trabajo más humano. El trabajo: Condiciones y
medio ambiente. Memoria del Director General de la 60ª Reunión de la Conferencia Internacional del
Trabajo. Ginebra: OIT, 1975.
59
   FACES – CUTV. Curso implementación de la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio
Ambiente de Trabajo. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela –
Central Unitaria de Trabajadores de Venezuela. Caracas. 1987, (Multicopiado, 7 páginas).
60
   ISAT. Comités de seguridad e higiene industrial y la defensa de la salud laboral. Lima: Instituto Salud y
Trabajo, 1990.
61
   ARSEG, Op. Cit. Págs. 11-17, 156-170, 193-195 y 231-236.


                                                                                                          44
estratégico, reagrupándolo en cuatro áreas dentro de las cuales la protección de la
salud y la seguridad social siguen ocupando un papel preponderante62.



17. Las corrientes progresistas en la protección de la salud en el
mundo del trabajo

Se puede constatar diferentes momentos de auge de la movilización social en la
protección de la salud en el trabajo, aspecto que tiene raíces comunes al
desarrollo de la salud pública63. De manera más reciente, se evidencia un amplio
impacto del denominado modelo obrero italiano64, cuya influencia en América
Latina se presenta principalmente a través de España65 y México66.


Los principios del modelo obrero italiano plantean un cambio significativo del papel
de los trabajadores frente a su salud, al reivindicar, en primer término, la
experiencia obrera, entendida como el aprendizaje empírico adquirido por el
individuo dentro de la empresa a través de su práctica laboral; en segundo lugar,
la validación consensual, como un método de objetivación del saber colectivo al
cual se llega mediante la discusión y la construcción de acuerdos; el tercer
principio hace referencia a la no delegación, entendida como el papel protagónico

62
   Los cuatro objetivos estratégicos que se plantea la OIT son: los principios y derechos fundamentales en el
trabajo, el empleo, la protección social y el diálogo social. En: OFICINA INTERNACIONAL DEL
TRABAJO. Trabajo decente. Memoria del Director General de la 87ª Reunión de la Conferencia
Internacional del Trabajo. Ginebra: OIT, 1999.
63
   Ver por ejemplo:
SIGERIST, Henry. Bases Históricas de las Enfermedades Industriales y Ocupacionales. En: MOLINA,
Gustavo (Comp.) Historia y Sociología de la Medicina. Bogotá: Editorial Guadalupe, 1974, Págs. 63-75.
MARSET, Pedro y SÁEZ, José Miguel. La evolución histórica de la salud pública. En: MARTÍNEZ F. y
otros. Salud pública. España: McGRAW – HILL – INTERAMERICANA, 1998, Págs. 1-24.
64
   BERLINGUER, Giovanni. La salud en las fábricas. Cuadernos de Ciencias de la Salud No. 40. CSUCA.
1972.
ODDONE, Ivar y otros. Ambiente di lavoro: la fabbrica nel territorio. Roma: Editrice Sindicale Italiana,
1977.
ODDONE, Ivar et al. Esperienza operaia, coscienza di classe e psicologia del lavoro. Torino: Giulio Einaudi
editore, 1977.
65
   CARCOBA, Ángel. Op. Cit.
66
   LAURELL, Asa Cristina. “Ciencia y experiencia obrera”. En: Cuadernos Políticos No. 41, 1984, Págs. 63-
83.
LAURELL, Asa Cristina y otros. “La experiencia obrera como fuente de conocimiento”. En: Cuadernos
Médico Sociales No. 51, 1990, Págs. 5-26.


                                                                                                           45
que cabe a cada trabajador en el reconocimiento de sus condiciones de trabajo y
en la defensa de la salud, sin delegar esta acción ni en los patronos, el gobierno o
los profesionales67. Cabe añadir un cuarto principio, que implica el no intercambio
de salud por dinero, bajo el lema de la salud no se vende, se defiende.


En particular, se reconoce a la Escuela de Xochimilco haber aportado de manera
significativa al desarrollo de una perspectiva de la salud de los trabajadores en el
marco de la corriente de Medicina Social Latinoamericana; en ésta se resaltan los
siguientes aspectos68:


     •   El reconocimiento del proceso de trabajo como uno de los principales
         determinantes del proceso salud-enfermedad de las colectividades
         humanas.


     •   La construcción de la categoría nexo biopsíquico humano para consignar el
         carácter histórico y colectivo de los procesos de adaptación, característicos
         de las diferentes colectividades humanas.


     •   El desarrollo de los conceptos carga laboral y proceso de desgaste,
         entendiéndose el primero como los elementos del proceso laboral que
         interactúan dinámicamente entre sí y con el cuerpo del trabajador
         produciendo aquellos cambios que se manifiestan como desgaste, es decir
         como pérdida de capacidades biopsíquicas, potenciales o efectivas.


     •   La definición del perfil de morbilidad, como indicador comprensivo vinculado
         a los indicadores sintéticos antigüedad y tipo de trabajo, que permiten
         detectar cuáles son las enfermedades relacionadas con el trabajo y


67
   VILLEGAS, Jorge y RÍOS, Víctor. “La investigación participativa en la salud laboral: el modelo obrero”.
En: Para la investigación sobre la salud de los trabajadores. Washington: OPS,1993, Serie PALTEX No. 3,
Págs. 63-97.
68
   LAURELL, Asa Cristina. La construcción teórico – metodológica de la investigación sobre la salud de los
trabajadores. En: Ibid, Págs. 13 a 35.


                                                                                                        46
        proporcionar una idea global respecto a cómo se expresa el proceso laboral
        en el perfil patológico de un grupo.


Si bien se reconoce que el modelo Xochimilco presenta avances significativos en
la comprensión del proceso salud-enfermedad en relación con el trabajo, se
plantea que es necesario profundizar en la discusión de los determinantes de la
salud de los trabajadores, en particular en lo referido a las relaciones con la vida
de consumo, la vida familiar y cotidianidad personal69.


Ha sido importante el desarrollo de experiencias investigativas en torno a estos
planteamientos, pero no queda claro su articulación con el fortalecimiento de
procesos de organización y acción de los propios trabajadores en la defensa de la
salud70.


Experiencias similares se han desarrollado en Ecuador71 donde se conformó el
Centro de Estudios de la Salud de los Trabajadores72, en Perú con la existencia

69
   BREILH, Jaime. Nuevos conceptos y técnicas de investigación. Ecuador: Centro de Estudios y Asesoría en
Salud, 1997, Págs. 89-106.
70
   ECHEVERRÍA, Magdalena. “La salud en DINA”. En: Cuadernos Políticos No. 26. México, 1980.
LAURELL, Asa Cristina. “Mortality in agricultural workers”. En: International Journal of Health Services.
Vol. II. No. 2, 1981.
LAURELL, Asa Cristina. Estructura social, trabajo y proceso salud-enfermedad. En: Vida y muerte del
mexicano. Folios. Vol. II. México. 1982.
MÁRQUEZ, Margarita y ROMERO, Josefina. Proceso de producción y patrones de desgaste en las obreras
de la industria maquiladora eléctrico-electrónica, estudio de dos casos: ECC y Zenith. Tesis para obtener el
grado de Medicina Social. Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad Xochimilco.
LAURELL, Asa Cristina y otros. Conocer para cambiar. Estudio de la salud en el trabajo. México:
Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad Xochimilco, 1989.
SÁNCHEZ, Patricia. Hilando palabras, zurciendo cuerpos. México: Universidad Autónoma Metropolitana –
Unidad Xochimilco, 1989.
LÓPEZ, Oliva y MARTÍNEZ, Susana. La relación salud-trabajo: el caso de los trabajadores de la Sociedad
Cooperativa Pascual. México: Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad Xochimilco, 1989.
GARDUÑO, María de los Ángeles y RODRÍGUEZ, Julia del Carmen (). Salud y doble jornada: taquilleras
del metro. En: Revista Salud Problema No. 20, México, 1990.
71
   BREIHL, Jaime y GRANDA, Edmundo. “Acumulación económica y salud enfermedad: la morbi-
mortalidad en la era del petróleo en Ecuador”. En: Revista de la Facultad de Ciencias Médicas. Quito, 1981,
Págs. 173-198.
72
   El cual adelanta acciones de formación, investigación y asesoría a organizaciones sindicales que hacen
parte del Frente Unitario de Trabajadores de Ecuador, y ha publicado entre otros: Evaluación de los riesgos
por un grupo de trabajadores; Guía práctica de primeros auxilios en los lugares de trabajo; La salud femenina
en los lugares de trabajo; Legislación sobre riesgos de trabajo; Orientación sobre el ruido en los lugares de
trabajo; Seguridad en las máquinas; Salud mental y trabajo.


                                                                                                          47
del Instituto de Salud de los Trabajadores, en Chile con el Programa de Economía
del Trabajo73, en la República Dominicana el Centro de Investigación y Apoyo
Cultural74, y en Venezuela el Centro de Estudios en Salud de los Trabajadores y la
Escuela de Formación Obrera de Maracay.


El interés por la salud en el trabajo también ha tenido cabida en el sub continente
norteamericano, tanto en Canadá75 donde se ha brindado un apoyo importante a
proyectos en Latinoamérica incluida Colombia, como en Estados Unidos76 y por
supuesto México. En los últimos tiempos, la atención se ha orientado con énfasis
en los problemas de salud mental, la desocupación y el impacto de la
globalización en la salud de los trabajadores y trabajadoras77.



18. Los inicios del movimiento nacional por la defensa de la salud en
el trabajo

El interés por los problemas de salud en el trabajo se puede registrar en las
movilizaciones de los trabajadores desde comienzos del siglo XX78. Existe registro
de luchas pioneras en sectores como el petrolero, en donde de manera temprana
se presenta la reivindicación de la protección de la salud en el trabajo79. Sin

73
   DUHART, Solange y ECHEVERRÍA, Magdalena. El trabajo y la salud. Chile: Academia de Humanismo
Cristiano, 1984.
74
   CIAC. Revista Salud y Pueblo. Unidad de Salud Ocupacional. República Dominicana Vol. 1. No. 2. 1989.
CIAC (s.f.). Sindicalismo y salud. Cartilla.
75
   ONTARIO PUBLIC SERVICE EMPLOYEES UNION (s.f.). Guía de control para la seguridad en el
trabajo. Traducido por Centre for Labour Studies Humber College. Canadá.
76
   BERMAN, Daniel. Muerte en el trabajo. México: Siglo XXI editores, 1983.
URBAN PLANNING AID, INC. Cómo inspeccionar su centro de trabajo. Massachussets: UPA, 1974.
77
   LAURELL, Asa Cristina y otros. Las exigencias del trabajo en una industria mexicana y sus efectos en la
salud mental. Revista Salud Problema y Debate. Buenos Aires. Año V. Número 9. 1993.
NETO RIBEIRO, Fátima y FADEL, Luis Carlos. La globalización económica en el mercosur y la cuestión de
la salud de los trabajadores. Buenos Aires: ALAMES, 1997.
CORTAZZO, Inés y MOISE, Cecilia (Comp.). Estado, salud y desocupación. Buenos Aires: Paidós, 2000.
78
   TORRES, Ignacio. Los Inconformes: historia de la rebeldía de las masas en Colombia. Cinco Tomos.
Bogotá: Editorial Latina, 1978.
79
   En una revisión histórica, se presenta la siguiente reseña:
       Fue de principio para los asalariados de los años 1920 a 1948 vinculados a la Tropical Oil
       Company (TROCO), dar batallas por conseguir el mejoramiento, tratamiento adecuado
       contra las enfermedades tropicales, que sumadas a las deficiencias sanitarias, desencadenó
       enfermedades intestinales, la viruela, el paludismo, la fiebre amarilla, los accidentes de


                                                                                                       48
embargo, los avances en esta materia fueron pocos, persistiendo importantes
problemas que motivaron la acción de los sindicatos en este campo80. En la
década de 1980 varias organizaciones sindicales incluyeron puntos en las
negociaciones colectivas, encaminados a la constitución de los Comités Paritarios
de Higiene y Seguridad81, e incluso a reforzar el cumplimiento de normas que
estaban establecidos en la legislación a partir de 197982. Para los trabajadores


        trabajo, la contaminación desenfrenada, la sobre explotación, el exceso de jornada de
        trabajo. Todo ello cobró incalculables vidas, destacando la indiferencia y reaccionaria
        actitud de la firma norteamericana, la cual no hacía nada para combatir y controlar ese tipo
        de males.
        Creado ECOPETROL en 1948, el comportamiento administrativo del personal nacional no
        fue diferente al de los gringos. Por el contrario asumieron una mayor indiferencia por la
        atención de los problemas de seguridad, contaminación, salud, recreación y en general en
        todo lo que implicara el bienestar del trabajador y su familia.
        En 1963, el artículo 40 (de la Convención Colectiva) establece que ‘la Empresa procurará
        mantener el mejor estado de salud que el trabajador sea capaz de poseer, para lo cual
        continuará prestando los servicios médicos necesarios, tales como consulta médica, drogas,
        especialización, etc’.
        En ese mismo año de 1963, se pacta el Capítulo X, que comprende los artículos 93 al 98
        sobre seguridad industrial. Destacamos el artículo 93 que plantea: “La empresa continuará
        desarrollando una alta política de seguridad industrial, que garantice la integridad física de
        sus trabajadores, previniéndolo del mayor número de riesgos con ocasión del trabajo,
        igualmente extenderá esta previsión a sus equipos de producción y los dotará de los
        elementos que demande la técnica moderna para estos casos. USO. Un breve repaso de la
        salud ocupacional. Frente Obrero Órgano informativo de la USO. Barrancabermeja. 1° de
        diciembre de 1999.
80
   En el caso del Sindicato de Trabajadores de la Empresa SOFASA Renault – SINTRASOFASA, se reconoce
que es a partir del accidente de trabajo que le costó la vida a William Vásquez el 11 de marzo de 1974, que se
le da prioridad a las acciones de protección a la salud:
        Era lunes 11 de marzo de 1974. William Vásquez, un trabajador que laboraba en Sofasa a
        través de una empresa temporal, realizaba labores de mantenimiento de las cabinas de
        vaporización, donde lavaban y vaporizaban las cabinas de los carros en la planta de
        Envigado, aprovechando el tiempo en que los operarios del taller de pintura se dedicaban al
        almuerzo. Cuando maniobraba por dentro de la cabina, las compuertas se cerraron. “Hizo
        esfuerzos por hacer bulla para que le abrieran y lo sacaran, pero eso es contra ruido, contra
        todo, y nadie oyó nada, ni se dio cuenta. Eso tenía un promedio de duración de 8 minutos
        para lavar el carro a vapor y con los ácidos, con los químicos; y hasta que eso no cumplía
        ese horario, no se abría eso, y así le pasó al compañero (...): apenas se abrió la puerta, cayó
        al lado de afuera, pero ya estaba cocinado. Los compañeros lo cogían de la ropa, y se
        quedaban con la carne del compañero; mas, sin embargo, se lo llevaron vivo y duró tres
        días” (entrevista con Gildardo León Flórez).
En: TORO, Javier y otros. La tercera pata de la mesa: historia y cultura de los trabajadores de Sofasa.
Medellín: SINTRAUTO, 1993, Pág. 209.
81
   Este aspecto se registra, por ejemplo, en las empresas INDUPALMA y SIDELPA, como queda registrado
en los respectivos boletines de las organizaciones sindicales: El Metálico: Órgano Informativo del Sindicato
de Trabajadores de SIDELPA. Noviembre de 1986. Órgano Informativo del Comité de Salud Ocupacional de
ASINTRAINDUPALMA, Nos. 1 y 2 de 1986.
82
   Particularmente en lo referido a la Ley 9ª y el Decreto 2400 de este año. En la primera, se establece el
Código Sanitario Nacional, dedicando el Título III a la Salud Ocupacional. El artículo 111 establece: “En todo
lugar de trabajo se establecerá un Programa de Salud Ocupacional, dentro del cual se efectúen actividades


                                                                                                           49
involucrados en estas luchas, la reglamentación expedida en la década de los
ochenta tuvo como objeto restarle alcance a la movilización de los trabajadores en
torno a la protección de la salud y al logro de mayores niveles de participación83.


Además del interés derivado de la desprotección, y que se refleja en la ocurrencia
de accidentes y enfermedades que conllevan a la muerte de trabajadores y
trabajadoras, la acción de las organizaciones sindicales en este campo se ve
incentivada por la realización de una serie de eventos en los que se posibilita tanto
el conocimiento de los planteamientos de la medicina social y el modelo obrero,
como el acercamiento entre trabajadores y profesionales interesados en contribuir
con la defensa de la salud en el trabajo84.


Cabe destacar la realización en 1986 del Primer Foro Regional por la Salud
Pública en Colombia, organizado por el Intersindical de Cundinamarca, en el cual
se presenta una primera plataforma de lucha en el campo de la salud de los
trabajadores85.


destinadas a prevenir los accidentes y las enfermedades relacionadas con el trabajo. Corresponde al Ministerio
de Salud dictar las normas sobre organización y funcionamiento de los programas de salud ocupacional.
Podrá exigírsele la creación de comités de medicina, higiene y seguridad industrial con representación de
empleadores y trabajadores”. El Decreto 2400 establece disposiciones sobre vivienda, higiene y seguridad
industrial en establecimientos de trabajo. En: ARSEG. Op. Cit. Págs. 14 y 18.
83
   En este periodo se expidieron varias normas reglamentarias de la Ley 9ª de 1979 en el campo de la salud
ocupacional, en particular cabe resaltar el Decreto 614 de 1984 y las Resoluciones 2013 de 1986 y 1016 de
1989. Ibid. Págs. 156-171, 193-195 y 231-236.
84
   Los días 3 al 6 de junio de 1982 se efectuó en Bogotá el Primer Seminario Latinoamericano sobre la Salud
de los Trabajadores; en mayo de 1984, la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Bogotá
organizó el Primer Encuentro Nacional de Salud Ocupacional; en 1985 se llevó a cabo el Segundo Encuentro
Nacional en Medellín, bajo el auspicio de la Asociación de Enfermeras de Antioquia, el SENA y la Escuela
Nacional Sindical; en 1984 también se efectuó un evento en torno a la Salud Mental; y el 29 y 30 de abril de
1987 otro en relación con los temas de Ergonomía e Iluminación, organizados por el Instituto de Seguros
Sociales. En: TORO, Javier y otros Op. Cit.. Pág. 223.
85
   La cual contemplaba: Exigir la conformación de los Comités de Salud Ocupacional, Seguridad Industrial y
Vigilancia Hospitalaria; capacitación de los trabajadores en el área de la salud ocupacional; reducción de la
jornada de trabajo a 40 horas semanales; exámenes médicos de ingreso, periódicos, específicos según el
riesgo y de egreso; reglamentar los descansos según la jornada, si es en la noche, dos horas; llevar estadísticas
de incapacidades, accidentes de trabajo y ausentismos; exigir los elementos de trabajo y protección;
condiciones de higiene y seguridad, mantenimiento periódico de máquinas e instalaciones, equipo necesario
para la higiene, disposición correcta de excretas y desechos (saneamiento básico); personal suficiente y
capacitado; alimentación bien balanceada y suficiente; exigencia de la ratificación de los convenios
internacionales a través de la legislación laboral que favorezca al trabajador. En relación con el trabajo de la
mujer propone reivindicaciones precisas tales como: Noventa días de licencia por maternidad, dos horas de
lactancia, con extensión de esta hasta los dos años, exigencia de salacunas cercanas a los sitios de trabajo.


                                                                                                              50
Se crean así múltiples procesos organizativos para impulsar la educación, la
investigación participativa y las acciones de defensa de la salud en el trabajo en
las diferentes regiones del país, entre las que cabe reconocer86:


    •   El Comité Local en Salud Ocupacional (COLOSO) en Barranquilla,
        vinculado a la Asociación Sindical del Atlántico que posteriormente
        conformaría la Sub directiva de la Central Unitaria de Trabajadores en este
        departamento. Se define como un espacio intersindical con participación de
        profesionales (dos médicos, uno de ellos canadiense, y una enfermera), el
        cual cumple funciones de educación e investigación, reseñando la
        investigación efectuada en INDUPALMA.


    •   La Escuela Nacional Sindical (ENS) en Medellín, caracterizada como un
        equipo de profesionales que asesora sindicatos, desarrollando acciones de
        educación y de investigación. En este último campo, se destaca la
        experiencia llevada a cabo en Sofasa87 y en la empresa Grulla.


    •   El Instituto Nacional Sindical (INS) en Bogotá, conformado por un equipo de
        profesionales y dos delegados sindicales de FENASINTRAP. También




Recreación para los trabajadores y sus familias. Programas especiales para pensionados. En: CALLE, Rosario
y otros. Ponencia de salud ocupacional presentada al Foro Regional por la Defensa de la Salud Pública en
Colombia. ANEC – ASMEDAS – ASTRAINALCA – SINTRAHOSCLISAS Grupo Asesor del INS en Salud
Ocupacional. Bogotá, abril 7 de 1986. Pág. 5.
86
   GRUPO ASESOR PARA LOS SINDICATOS EN SALUD OCUPACIONAL. Conclusiones de la reunión
nacional de equipos de salud ocupacional. Santiago de Cali, abril 25 y 26 de 1986. Documento policopiado,
11 Págs.
87
   GANADO, Cesar. Condiciones de trabajo y salud en la empresa Sofasa: una experiencia de aplicación de
Diagnóstico de la salud en la Fábrica, en una cadena de montaje. Trabajo de Grado (Maestría en Ciencias de
Medicina Social) Universidad Autónoma Metropolitana – Xochimilco de México. 1985.
Es importante anotar que este trabajo sirvió de base al proceso de negociación y huelga adelantado por
SINTRASOFASA, el cual marca un hito en las luchas sindicales al incorporar como aspecto central las
reivindicaciones en salud laboral. Al respecto ver la quinta parte de TORO, Javier y otros: “CUANDO
SINTRASOFASA SE INTERESÓ POR LA VIDA”.


                                                                                                       51
         adelantan acciones de educación e investigación, reseñando una
         investigación en el hospital materno infantil88.


     •   El Comité de Salud Ocupacional (COSAOCU, luego denominado COSOFE)
         en Popayán, perteneciente a la Federación de Trabajadores del Cauca,
         caracterizado como un espacio intersindical con asesoría de profesionales
         que había desarrollado cursos para los sindicatos filiales y la realización de
         investigaciones en las empresas Industrias Puracé, Empaques del Cauca,
         Licorera, Hospital, Obras Públicas y de Acueducto y Alcantarillado89.


     •   El Grupo Asesor para los Sindicatos en Salud (GASSO) fundado el 1° de
         julio de 1983 en Cali, caracterizado como un espacio intersindical con
         participación permanente de profesionales, cumpliendo funciones de
         asesoría, investigación, educación y edición de un boletín. Dentro de las
         organizaciones que hacían parte del GASSO estaban SINALTRAINAL,
         SINTRA SIDELPA, SINTRA GOODYEAR, SINTRA FRUCO, SINTRA



88
   Cabe anotar que a principios de la década de 1980 se había presentado una experiencia de investigación
entre los trabajadores de la empresa Álcalis de Colombia, ubicada en el municipio de Zipaquira, y profesores
del Departamento de Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá, logrando la
vinculación de un equipo interdisciplinario con participación de otras áreas como odontología, ingeniería,
artes y terapias.
89
   Un ejemplo de la acción del COSAOCU, se presenta en el Boletín 1 de enero de 1986, del cual vale la pena
transcribir en extenso:
     A mediados del año de 1985 la empresa “Acueducto y Alcantarillado de Popayán S.A.”, inició la
     construcción de cuatro túneles para la habilitación de la planta de TULCÁN, específicamente en el
     cerro “Las tres cruces”. Como el sindicato de Trabajadores (SINTRACUEDUCTO) de dicha
     empresa se dio cuenta del peligro a que estaban expuestos aquellos que laboraban en la
     construcción de dichos túneles, procedió a alertar al Comité de Salud Ocupacional de la
     Federación de Trabajadores del Cauca, de la cual es filial.
     El Comité de Salud Ocupacional decidió intervenir, para lo cual inicialmente programó y efectuó
     una visita de Inspección en la que comprobó la existencia de las siguientes circunstancias
     constitutivas de riesgo: a) A los trabajadores asignados a la construcción de los indicados túneles
     no se les había dado instrucción pertinente para desarrollarla; b) A medida que se iban
     construyendo los cuatro túneles, no se efectuaban labores de entibación, fortificación y
     revestimiento para prevenir derrumbes o hundimientos; c) A los trabajadores no se les había
     suministrado los elementos y materiales necesarios para efectuar la labor anterior con el objeto de
     procurar la contención de tierra y piedras; d) No existía iluminación al interior de los túneles; la
     humedad y la falta de aire fueron también constatadas.
     (...)La actuación del Comité, del Sindicato del Acueducto y de la Federación produjo resultados
     positivos, por cuanto se suspendió la labor de la construcción de los túneles.


                                                                                                         52
          MAIZENA, SINALTRAINPA, SINALTRAQUINTEX, SINTRANCHICAYÁ y el
          Instituto Nacional Sindical sede Valle.


Como resultado de la reunión de equipos de salud ocupacional en Cali en 198690,
se acordaron unos criterios generales sobre el trabajo en salud ocupacional y la
convocatoria al Primer Encuentro Nacional por la Salud de los Trabajadores. Los
criterios planteados fueron:


      •   Los trabajadores deben ser protagonistas de la lucha por la salud:


          Esto implica que los trabajadores deben romper con la actitud economicista
          que se expresa en la lucha por indemnizaciones, en vez de unas
          condiciones apropiadas de trabajo que no conduzcan a un deterioro
          acelerado de su salud. A través de las convenciones colectivas de los
          sindicatos es posible apreciar su actitud frente a este problema.


          Los trabajadores poseen un saber disperso en torno a su problemática de
          salud y son capaces de comprender a profundidad y de reproducir su saber.
          Pero ese saber colectivo disperso debe organizarse en términos de
          categorías y en formas de organización que animen y potencien su lucha
          por la salud.


          El problema de la praxis en la lucha por la salud, no es un problema
          exclusivamente de extensión en lo teórico; es más bien un problema de
          profundidad, de la implementación práctica del saber colectivo adquirido.


          Los trabajadores son capaces de enseñar salud ocupacional; para ello
          deben apropiarse de algunos conocimientos técnicos y metodológicos que
          ellos puedan instrumentalizar para la educación-acción en la salud
          ocupacional. El saber hacer les permite de esta manera defenderse del

90
     GRUPO ASESOR PARA LOS SINDICATOS EN SALUD OCUPACIONAL. Op. Cit. Págs. 2-4.


                                                                                      53
    engaño y el oscurantismo en que los patronos los mantienen en lo referente
    a las condiciones adversas para su salud presentes en los sitios de trabajo.


•   Los obreros no están solos en la lucha por la salud en el trabajo.


    En primer lugar, el trabajo como fuerza de trabajo puesta en movimiento lo
    realizan las amas de casa en su hogar, los empleados, los subempleados,
    los maestros y no exclusivamente los obreros.


    La lucha por la salud en el trabajo compromete un conjunto de sectores
    sociales y de clase: obreros, campesinos, indígenas, amas de casa, que
    deben luchar por salud en el trabajo.


    Diferenciamos la lucha por la salud en el trabajo de la lucha por seguridad
    social; sin embargo entendemos que hay entre ellas una interrelación
    profunda. No podemos separar la lucha que da el trabajador por su salud,
    de la lucha que encara su familia.


    La vinculación de profesionales comprometidos con el pueblo en la lucha
    por su salud da lugar a una cualificación homogénea de los trabajadores.


•   La lucha por la salud de los trabajadores es un frente de lucha estratégica.


    La lucha por transformar las condiciones de trabajo adversas a la salud del
    trabajador y su familia, es una lucha estructural contra el capital y el
    capitalista.


    La lucha por la salud de los trabajadores genera nuevas formas de lucha y
    organización que dan lugar a un ejercicio auténtico de la democracia del
    pueblo, configurándose como espacios de poder de los trabajadores.




                                                                               54
      Este frente de lucha conduce a colocar al hombre no como apéndice de la
      máquina, sino como el elemento vivo esencial del trabajo. Se emprende de
      esta forma una lucha por la desalienación del trabajo, por la humanización
      de la producción, que tiende a liberar al hombre de la máquina, en esencia
      del capital.


      La lucha por la desalienación del trabajo es la lucha porque el hombre
      recupere para su desarrollo el tiempo que le está arrebatando el capitalista
      en forma de plusvalía. Ese tiempo dedicado a la producción de plusvalía
      que usufructúa el capitalista, acelera el desgaste físico y mental del
      trabajador.


      La legislación en salud ocupacional se centra sobre los efectos de los
      agentes de riesgo, velando el problema central que es la forma como la
      salud se deteriora y como se consume la vida de los trabajadores en el
      capitalismo.


      La legislación es una forma de legitimar las condiciones de explotación.
      Estas normas la mayoría de las veces ni siquiera las cumple el capitalista.


      La lucha jurídica es una de las formas de lucha que puede adoptarse en un
      momento determinado, pero no es siempre la única forma de lucha y
      muchas veces ni siquiera la más adecuada.



19. El Primer Encuentro Nacional por la Salud de los Trabajadores y
Conformación de la Coordinadora Nacional Salud-Trabajo

Con esta plataforma política, se impulsa la realización del Primer Encuentro
Nacional de Lucha por la Salud de los Trabajadores, teniendo como propósitos:
establecer unos objetivos generales de lucha a nivel nacional que orienten las
acciones que puedan ser emprendidas por los distintos sectores en la lucha por la


                                                                                55
defensa de la salud en el trabajo; avanzar en el proceso organizativo de los
distintos sectores sociales y de clase, estableciendo niveles de coordinación y
pautas para el desarrollo de las actividades en lo referente a la salud de los
trabajadores; y efectuar un diagnóstico de la situación de los trabajadores a nivel
nacional y por sectores sociales91.


Este Primer Encuentro se llevó a cabo en la ciudad de Cali del 29 de enero al 1°
de febrero de 1987, contando con la participación de 180 representantes de 76
organizaciones provenientes de diferentes regiones del país. Las principales
conclusiones de este evento fueron92:


       •   Búsqueda en el seno de la fábrica de la creación de comisiones obreras de
           salud y trabajo, tendientes a concientizar a los trabajadores en la lucha por
           la vida, para lograr mejores condiciones de salud tanto en la fábrica como
           fuera de ella.
       •   Lucha por el enriquecimiento de la vida del trabajador, comprometiéndolo
           con la defensa de nuestra cultura, vinculándolo con el arte en sus diferentes
           manifestaciones y cimentando nuestra propia identidad como clase obrera.
       •   La lucha por la salud debe convertirse en una actividad más global, dirigida
           hacia la construcción de una sociedad más justa.
       •   Impugnar la venta de la salud de los trabajadores a través de las primas
           pagadas por el sometimiento a condiciones que atentan contra su salud.
       •   Acción conjunta dirigida a modificar la concepción tradicional con que se
           viene manejando la salud, creando instancias obreras de coordinación de
           trabajos a nivel nacional.
       •   Recuperar el deporte y la recreación de manos del capitalista, ya que
           vienen siendo utilizados para alienar y subyugar al pueblo, convirtiéndolo en
           una perspectiva obrera que no permita la administración de nuestro tiempo
           libre para beneficio del capitalismo.


91
     convocatoria al primer encuentro nacional de lucha por la salud de los trabajadores, 1986.
92
     GASSO. Boletín de Salud Ocupacional. Cali: Mayo de 1987, Págs. 6-7.


                                                                                                  56
       •    Impulsar diversos medios de publicación y educación obrera y popular.
       •    Impulsar eventos educativos como multiplicadores de conocimientos y
            como sensibilizadores de sindicatos en la problemática de salud y que
            motiven a los trabajadores a participar en las investigaciones como sujetos
            activos, abandonando así el conocimiento que se ha convertido en un
            obstáculo para el desarrollo de programas en beneficio de la clase obrera.
       •    Crear un centro de información y recopilación de documentos y trabajos
            sistematizados que realice cada sector a nivel nacional.
       •    Planificar trabajos cuyo objetivo se enfoque hacia la formación de
            multiplicadores obreros en lo que a difusión de elementos básicos se
            refiere.
       •    Participación obrera en la evaluación y definición de los riesgos laborales.
       •    Exigir al Ministerio de Educación que incluya la materia de salud
            ocupacional en el pensum académico en los diferentes niveles educativos.
       •    Participación fiscalizadora de los trabajadores en los organismos estatales
            relacionados con la salud del trabajador.


En estas conclusiones se hace un especial énfasis en unas “diferenciaciones
metodológicas”, orientadas a contar con algunos criterios pedagógicos y políticos
en la relación entre profesionales y trabajadores, entre las que se encuentran93:


       •    Predominio de un círculo intelectual al servicio de los trabajadores como
            elemento dinamizador del proceso educativo, integrando el que enseña y el
            que aprende, el que sabe y el que no sabe.
       •    Integración del conocimiento obrero con el del profesional haciéndolo más
            científico y sistematizado, para que se convierta en un elemento
            dinamizador y concientizador en la lucha por la salud y el trabajo.
       •    Los elementos de la ciencia no deben ser asumidos por el trabajador como
            algo subjetivo e inalcanzable. Contrario a fomentar la subestimación de su
            capacidad para apropiarse del saber y multiplicarlo, debe, como una
93
     Ibid. Pág. 7.


                                                                                           57
         necesidad imperante, asumir la responsabilidad de prepararse para hacer
         más efectiva su labor en beneficio de los trabajadores.


Como resultado de la realización de este Primer Encuentro Nacional por la Salud
de los Trabajadores, se conformó la Coordinadora Nacional Salud-Trabajo (CNS-
T), en la cual confluyeron algunas otras organizaciones que venían desarrollando
acciones en este campo como los Equipos de Salud Ocupacional (ESO)94, el
Grupo Guillermo Fergusson (GGF)95, el Centro de Estudios e Investigaciones del
Trabajo (CESTRA)96, el Comité de Salud Ocupacional de Trabajadores Eléctricos
(COSOTRAE) perteneciente a SINTRAELECOL Atlántico97, y otras como la

94
   Los Equipos de Salud Ocupacional integraban a un grupo de profesionales y trabajadores que hacían
presencia en diferentes regiones del país (inicialmente en Ibagué, Pereira, Armenia y Bogotá). Uno de los
trabajos pioneros del ESO fue en el Banco Central Hipotecario, en donde ASTRABAN impulsó el estudio y
acción frente a problemas como el de las video terminales que recién se estaban incorporando en nuestro
medio. (Entrevista con Alberto Bonilla).
ESO. Cartilla básica para la salud de los trabajadores: salud, vida, trabajo y sociedad. Impresos Universal,
1989.
ESO. Sueños. Órgano informativo para la salud de los trabajadores. Los peligros de las pantallas terminales
de computador. 1989.
95
   El Grupo Guillermo Fergusson fue conformado por un grupo de estudiantes del área de la salud de la
Universidad Nacional de Colombia en 1983, consolidado en 1985, teniendo como campo de acción el trabajo
en comunidades barriales de Bosa y Ciudad Bolívar, y de áreas rurales del Valle de Tenza. A partir de 1986
algunos integrantes del GGF se acercaron al Sindicato de Trabajadores del Hospital San Juan de Dios
(SINTRAHOSCLISAS) y desarrollaron labores de asesoría en educación e investigación participativa en
salud laboral. Posteriormente se da el vínculo con el Sindicato de la Compañía Nacional de Vidrios
(SINTRACONALVIDRIOS), en una investigación sobre sustancias cancerígenas en el proceso productivo;
con el CENSAT se desarrolla la investigación para la elaboración del Capítulo IX del Estatuto del
Trabajadores de la Salud y la Seguridad Social, al servicio de la Federación Nacional de Trabajadores de la
Salud (FENTRASALUD); y se desarrolla el Estudio de un grupo de trabajadores de INTERCOR.
CALLE, Rosario, LUNA, Jairo y ESPAÑA, Luis Carlos. Propuesta del Capítulo IX de Salud Ocupacional del
Estatuto del Trabajador de la Salud y Seguridad Social. Bogotá: FENTRASALUD – CENSAT – GGF, 1990.
LUNA, Jairo Ernesto (1993). Estudio de situación de salud de un grupo de trabajadores de INTERCOR.
SINTERCOR – CENSAT – Unimos GGF. Bogotá.
96
   El Centro de Estudios e Investigaciones del Trabajo desarrollaba en la década de 1980 asesoría a sindicatos
en diferentes campos. En 1987, CESTRA plantea una investigación sobre Mujer y Trabajo, posteriormente
desarrolla un Programa de Formación en Salud y Trabajo, y luego se aproxima al tema del cambio
tecnológico y su impacto en los trabajadores.
LUNA, Jairo Ernesto (1987). Proyecto de Investigación Mujer y Salud. CESTRA.
HUTSULAK, Michael y MOLINA, Nancy (Coords.). Programa de Formación en Salud y Trabajo. Bogotá:
CESTRA, 1992.
97
   “(...)A mediados del mes de abril de 1978, fecha en la cual fallecieron doce compañeros de trabajo en la
Electrificadora del Atlántico, por falta de Seguridad Industrial, entendimos la necesidad e importancia que
tiene para nosotros la seguridad, comenzamos tesoneramente un trabajo a dos niveles, uno de investigación y,
otro de lucha directa y jurídica, dándonos más resultados la directa, donde sin existir Comité alguno
obligamos al patrón – Estado a pronunciarse al respecto, participando en esta lucha familiares de los
trabajadores, inmediatamente se logra el nombramiento provisional de un Comité Paritario, siendo ratificado
posteriormente por el Ministerio de Trabajo mediante Resolución No. 3366 de 1979 mes de noviembre”. En:


                                                                                                           58
Corporación para la Salud Popular (CORSALUD) en Bogotá, el Equipo de Salud
Ocupacional (EDASO) de Barranquilla y UNUMA en Villavicencio.


La CNS-T se propone adelantar un plan de trabajo que conduzca al fortalecimiento
organizativo, al avance en la cualificación de los diferentes comités intersindicales
y a la construcción de un amplio movimiento por la defensa de la salud en el
trabajo con un amplia participación de base98.


En este periodo se da un proceso de realinderamiento de las organizaciones
sindicales, a partir de la constitución de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT),
como resultado de la confluencia de organizaciones del denominado Sindicalismo
Independiente, la fusión de la Confederación Sindical de Trabajadores de
Colombia, y sindicatos salidos de la Confederación de Trabajadores de Colombia,
la Unión de Trabajadores de Colombia y la Confederación General de
Trabajadores. Se crea así un polo que aglutina la mayor proporción de
trabajadores sindicalizados, en donde se agrupan los principales sindicatos que se
venían interesando por la protección de la salud en el trabajo99.



20. El Segundo Encuentro Nacional y la creación del Centro Nacional
Salud–Trabajo

Esta situación conlleva a la convocatoria en conjunto entre la CUT y la CNS-T del
Segundo Encuentro Nacional por la Salud de los Trabajadores, evento precedido
por la realización de Encuentros preparatorios en diferentes regiones del país,
entre ellas la Costa Atlántica, Antioquia, Eje Cafetero, Valle y Centro
(Cundinamarca, Meta, Tolima y Boyacá). El objetivo general de este segundo
evento se plantea así: “Cualificar los niveles de conciencia y potenciar el desarrollo


SINDICATO DE TRABAJADORES DE EMPRESAS DE ENERGÍA ELÉCTRICA DE LA COSTA
ATLÁNTICA. SINTRAENERGÍA Seccional Atlántico Presente en el Primer Encuentro Nacional de Salud
Ocupacional. Cali, 1987, Pág. 4.
98
   CNS-T. Plan de Trabajo Nacional. 1987. Documento multicopiado 9 Págs.
99
   TORO, Javier y otros. Op. Cit. Págs. 281-283.


                                                                                             59
de formas de organización y lucha de los trabajadores en defensa de la vida y la
salud”, y los objetivos específicos se orientaron a propiciar intercambios de
experiencias entre organismos de trabajadores y escuelas en los campos de la
investigación-educación, organización y lucha por la salud de los trabajadores;
avanzar en la elaboración y sistematización del conocimiento de la distribución de
la salud enfermedad y su relación con el trabajo; elaborar políticas alternativas a
las políticas del Estado y los patronos y asumir la defensa de las entidades de
seguridad social para colocarlas al servicio de los intereses de los trabajadores;
profundizar y precisar las reivindicaciones y pautas de acción que guíen la lucha
de los trabajadores por su salud y enfrenten las políticas sanitarias del Estado y
los patrones; y, por último, fortalecer y estimular en la práctica los procesos
organizativos en los niveles de los comités paritarios, Intersindicales del conjunto
del movimiento obrero, de coordinación local, regional y nacional, así como el
impulso y construcción de formas organizativas de las bases100.


A pesar de algunas dificultades organizativas, la respuesta a la convocatoria del
Segundo Encuentro efectuado en la ciudad de Barranquilla fue masiva, contando
con la participación de 280 delegados en representación de 130 organizaciones, lo
cual creó algunas dificultades metodológicas derivadas de la falta de previsión
frente a la participación masiva. Dentro de las principales conclusiones del
Encuentro, se destacan101:


      •   Definición de lineamientos, criterios y objetivos en la lucha por la salud de
          los trabajadores.


      •   Desarrollo de una perspectiva frente a las formas de organización y formas
          de lucha por la salud de los trabajadores.



100
    CUT – CNS-T. Convocatoria al II Encuentro Nacional por la Salud de los Trabajadores. 22 al 25 de agosto
de 1989.
101
    CNS-T. Memorias del Segundo Encuentro Nacional por la Salud de los Trabajadores. 1989. Documento
policopiado.


                                                                                                        60
       •    Se efectúa un balance de los alcances y limitaciones del movimiento por la
            salud de los trabajadores y se plantean las directrices generales del plan de
            trabajo para continuar con su construcción.


En particular, con respecto a los Comités de Medicina, Higiene y Seguridad
Industrial plantea un balance crítico, que es importante tomar en cuenta102:


           Los Comités paritarios son espacios donde los trabajadores participan
           aparentemente, bajo las políticas democráticas de Estado y patronos;
           pero esa democracia en las políticas de salud es negación de la
           participación democrática en las ganancias de las empresas.


           No es participación en la dirección, organización y Administración del
           trabajo, sino más bien expropiación de las ideas de los trabajadores que
           después los técnicos emplearán en las modificaciones técnicas y
           organizativas que a veces redundan en desplazamiento de trabajadores.


           A través de los Comités paritarios, las empresas esperan ganar la
           confianza de los trabajadores y la adhesión a los propósitos
           empresariales, que consisten fundamentalmente en obtener la mayor
           cantidad de ganancias con la menor inversión, es decir, optimizar su
           productividad. Los Comités quieren ser convertidos en instancias de
           Colaboración con los objetivos de las Empresas.


           Estos Comités son formas organizativas de concertación, que establece
           la ley, limitando su acción al formular recomendaciones que no son de
           obligatorio cumplimiento por la empresa. Se ocupan de campañas de
           seguridad que se desarrollan mediante carteleras, afiches, etc. pero que
           no comprometen a los patronos en la modificación de los procesos
           productivos o en medidas que impliquen elevar los costos de capital fijo.
           Se trata de una seguridad a bajo costo, que nada resuelve.



102
      Ibid. Págs. 34-35.


                                                                                       61
    En estos Comités muchas veces, los trabajadores quedan inscritos en
    una dinámica economicista que no aporta a la identificación y búsqueda
    de alternativas a los problemas de salud de los trabajadores.


    Es necesario que nos planteemos la lucha contra la manipulación que las
    empresas efectúan en la elección de los delegados por los trabajadores a
    los Comités paritarios, cuando incorpora listas de esquiroles y personal
    de manejo y confianza.


    Planteamos que el Estado debe ejercer una función punitiva frente a las
    empresas, cuando ellas violen las normas jurídicas establecidas. Es
    necesario reivindicar estos espacios, desde donde los trabajadores
    podamos gestar condiciones de poder y ganemos el derecho a obtener
    información sobre los procesos de trabajo y los procesos productivos, las
    fichas toxicológicas de las sustancias que se manipulan y las medidas de
    control que adopta la empresa; sobre las investigaciones de salud
    ocupacional que realice el Instituto de Seguros Sociales, los Ministerios y
    los patronos.


    Se debe ganar la participación de los trabajadores en los Comités y así
    plantearnos la conquista de permisos y fuero para los miembros de los
    Comités Paritarios. Debemos pactar en las Convenciones Colectivas
    permisos para actividades en salud para las bases. Debemos ganar el
    derecho a realizar nuestras propias investigaciones sobre condiciones de
    trabajo y el acceso a los sitios de trabajo de técnicos y trabajadores
    capacitados que se articulen a estos trabajos con una concepción
    clasista.


En las conclusiones de este Segundo Encuentro se contempla la creación del
Centro Nacional Salud-Trabajo, como equipo permanente de orientación de la




                                                                                  62
CNS-T. Esta última se plantea como organismo asesor de la CUT, y se propone
que el Segundo Congreso de la Central adopte las conclusiones del evento103.


La adopción de un nuevo plan de trabajo de la CNS-T es seguido de una intensa
actividad educativa, investigativa y de publicación de boletines y cartillas que
incentivan el tema en las organizaciones sindicales. Sin embargo, se presentan
algunos puntos de vista críticos frente a los alcances del Segundo Encuentro104, y
en relación con los avances del movimiento por la defensa de la salud en el
trabajo105.


En cuanto al evento, se plantea:


      (...) en el desarrollo del encuentro se presentaron fallas y barreras de
      orden metodológico, más de fondo que de formas (sic), que resultaban
      difíciles de subsanar con la mera planificación minuciosa del Encuentro.
      Problemas como: la repetición, la falta de síntesis, la falta de precisión en
      los objetivos, en la sistematización de los informes y la falta de claridad al
      presentar los lineamientos, principios y objetivos como resultado del
      encuentro, se derivan en su mayor parte de la falta de consistencia
      metodológica en el trabajo de la Coordinadora. Estos resultados, si bien
      son muy diversos y compiten a distintos niveles de complejidad,
      relacionado con el problema de la salud de los trabajadores, puede
      sintetizarse en dos problemas, ejemplo: Primero. El de la falta de
      definición y delimitación de un objeto de estudio propio y preciso en el
      que se articule el estudio y la educación para la salud en el trabajo con el
      de la lucha por la salud del trabajador. Segundo. La instrumentalización
      de la salud relacionada con el trabajo que se traduce en un relativo
      empirismo dado que se toma la salud no como un objeto en sí mismo
      sino como un instrumento para otros fines, lo que debilita su propio
      objetivo y se traduce en problemas relacionados con el principio de no
      delegación y por ende el del consenso106.


En cuanto al balance del movimiento, se plantea:



103
    CNS-T. Memorias del seminario nacional de la Coordinadora Nacional Salud–Trabajo. Bogotá. 27 al 30 de
noviembre de 1989.
104
    GANADO, César. “2° Encuentro Nacional por la Salud de los Trabajadores”. En: Revista Cultura y
Trabajo de la Escuela Nacional Sindical N° 16, Medellín, 1989, Págs. 38-40.
105
    VELEZ, Hildebrando. Algunas ideas frente a la dinámica de lucha nacional por la salud de los
trabajadores: borrador – hipótesis de trabajo. 1990. Documento policopiado. 9 Págs.
106
    GANADO, César. Op. Cit. Pág. 39.


                                                                                                      63
En otros documentos hemos hablado de los alcances y logros de la lucha
por la salud, entiéndase que acá hacemos énfasis en los obstáculos. Si
nos pusiéramos a examinar cual es el desarrollo organizativo de los
trabajadores pudiéramos decir que en primer lugar en aquellas empresas
donde existe Comité Paritario, este ha sido creado por la iniciativa
patronal y los trabajadores no poseen allí ninguna autonomía. Estos
Comités paritarios son escasos. Las convenciones colectivas salvo
contadas excepciones no incluyen puntos de salud ocupacional, esas
excepciones marcan unas pautas interesantes que han sido nuestro
interés generalizar aunque han sido grandes las adversidades. La
Central Unitaria no desarrolla en la práctica una política en el terreno de
la salud de los trabajadores y ha sido nuestro interés comprometerla para
tal efecto. Sólo en algunos casos es política de las Juntas Directivas de
los sindicatos promover acciones tendientes a favorecer la salud de los
trabajadores afiliados o no. Sólo en algunos sindicatos tras largos años
de esfuerzos, se generan y asumen orientaciones hacia tal fin. No existe
una estructura organizativa en las bases de los trabajadores en pos de la
defensa de la salud. En síntesis la organización de los trabajadores no
alcanza una amplitud y extensión apreciable y lo que es peor se
desconocen las iniciativas de las empresas, se ignoran los programas
que se desarrollan en las misma fábrica; se deja la iniciativa en manos de
los Comités que son dirigidos por los patronos y son los técnicos de los
seguros y la Empresa quienes desarrollan la labor ideológica
reproduciendo el modelo de salud dominante y atribuyendo a los
trabajadores un papel estrictamente pasivo. En la mayoría de los casos
las investigaciones las hacen los técnicos a espaldas y sin el interés de
los trabajadores. Estos se limitan en el mejor de los casos a exigir
exámenes y diagnósticos de condiciones de condiciones de trabajo lo
que los pone en el orden de la enfermedad y no de la salud positiva (o
salud-salud). En algunos casos las investigaciones son exclusivamente
bibliográficas y no aportan (elementos) que permitan entender cómo
funciona realmente esta sociedad, qué formas de reproducción social
aparecen, qué tipo de relaciones salariales, qué formas de subsistencia
adoptan las masas populares, qué tipo de tecnología y en general cómo
afectan estas condiciones los procesos de salud-enfermedad. No existen
por parte de las organizaciones de los trabajadores planes propios, que
sean elaborados con participación de las bases; generalmente este papel
planificador lo juegan agentes externos, lo cual hace que la organización
sea dependiente y afiance el papel pasivo de sus miembros. En muchos
casos la participación del sindicato en las dinámicas que se gestan, se
reduce a enviar delegados a los eventos y a conformar un equipo que
pueda estar representado al sindicato y con ello las acciones en salud
quedan limitadas al delegacionismo propio de los modelos
parlamentaristas de las organizaciones sindicales. En muchas de las
acciones en salud que se desarrollan desde organizaciones de los
trabajadores carecen de un enfoque ruptural y crítico de los enfoques
dominantes. Se reproducen cartillas con contenidos ecologistas y de la
salud ocupacional ingenieril. La educación se limita a la parte de riesgos
y enfermedades ocasionadas y potenciadas por las condiciones adversas
de trabajo. El enfoque en la lucha se limita a proveerse de implementos
de seguridad industrial que si bien son un logro pueden reducirnos al


                                                                              64
          economicismo. No existe en el ámbito intelectual y universitario una
          sólida corriente sanitaria que permita vislumbrar que se viene desatando
          un ambiente de lucha teórica y de confrontación al enfoque dominante.
          Nuestro deber es apuntalarla. Todos estos elementos permitirían afirmar
          que estamos en una etapa de defensa de la salud que apenas se inicia.
          Los trabajadores no tienen poder en la lucha por la salud (sic)107.


Adicionalmente, en las reuniones sucesivas de la CNS-T se identifican algunas
otras dificultades108:


      •    Los problemas de contradicciones internas en los intersindicales y equipos
           de asesoría en salud ocupacional, como expresión de los intereses de los
           grupos políticos que ejercían influencia en ellos109.
      •    La intensa persecución a que son sometidas las organizaciones sindicales
           en este periodo, con despido de afiliados, detención de dirigentes e incluso
           el asesinato de algunos de ellos110.
      •    Las dificultades de comunicación entre algunos profesionales que querían
           incentivar un salto cualitativo en la conceptualización de la lucha por la
           salud y los activistas sindicales con niveles heterogéneos de educación
           formal111.
      •    El debate en relación con el papel que debe cumplir el CENSAT y la
           relación con la CUT, donde se señala reiterativamente que la Central no




107
    VELEZ, Hildebrando. Op. Cit. Páginas 8 y 9.
108
    CNS-T. Memorias de las reunios de la CNS-T realizadas del 17 al 19 de marzo de 1990 en Bucaramanga,
septiembre 13 al 15 de 1990 en Medellín, 28 de febrero al 2 de marzo de 1991 en Cali. Documentos
policopiados.
109
    En términos generales se menciona un nivel de prevención con la CNS-T, por considerarla expresión de
una corriente política sindical de izquierda cercana al Movimiento A Luchar. En casos particulares, como el
de Barranquilla, se presenta la división entre CEPA y EDASO.
110
    El 5 de mayo de 1988 fue asesinado Juan Diego Arango “(...) el trabajador más experto en el asunto en
SINTRASOFASA” (En: TORO, Javier y otros Op. Cit. Págs. 262-264), y murió de forma “accidental”
Norberto Soto, obrero de SIDELPA (entrevista con Julio César Hernández). En 1992 se produjo la detención
de varios dirigentes sindicales en Cali, varios de ellos vinculados al GASSO.
111
    Se habla en las actas de dificultades para entender algunos documentos de los que enviaba la CNS-T a las
regiones, y se reiteraba la necesidad de una unificación de concepción y de lenguaje en la lucha por la salud
de los trabajadores.


                                                                                                           65
        asume con suficiente compromiso el trabajo de defensa de la salud, tanto
        en el ámbito de la Secretaría Nacional, como en las Sub Directivas112.


Para finales de 1992 la CNS-T deja de reunirse y se produce una dispersión tanto
de los equipos de asesoría en salud ocupacional, como de los trabajadores que se
habían destacado en la defensa de la salud en el trabajo, continuando con una
labor proyectada principalmente desde las organizaciones sindicales.



21. El Movimiento por la Defensa de la Salud de los Trabajadores a
partir de 1993

Los trabajadores y trabajadoras que habían estado vinculados a la defensa de la
salud laboral y algunos de los equipos de asesoría continuaron desarrollando su
acción independientemente de la desaparición de la Coordinadora Nacional Salud-
Trabajo, lo cual se vio favorecido por la vinculación de algunos de los
profesionales que habían participado en este proceso a cargos directivos en los
Ministerios de Salud, Trabajo y en el Instituto de Seguros Sociales.


El año de 1992 había sido asumido por la Organización Panamericana de la Salud
como “Año de la Salud del Trabajador en las Américas”113, lo cual motivó la
“Declaración de Santa Fe de Bogotá Sobre Salud de los Trabajadores”114 y la
realización del Seminario Taller “Las organizaciones laborales y la salud de los
trabajadores”, realizado en Bogotá los días 14 al 16 de diciembre de ese año.




112
    El CENSAT se consolidó como una Organización No Gubernamental independiente, continuando con
labores de investigación en salud de los trabajadores, y posteriormente asumiendo un énfasis en el campo de
la construcción de un movimiento ambientalista en el país.
113
    OPS. Resolución XIV de la vigésimo tercera Conferencia Sanitaria Panamericana. Washington: OPS,
1992.
114
    Promulgada el 5 de agosto de 1992, en la ceremonia de lanzamiento del Año de la Salud de los
Trabajadores en Colombia y firmada los Ministros de Salud, Trabajo y presidente del ISS, los presidentes de
las centrales obreras (CUT, CTC y CGTD), de la Confederación de Pensionados de Colombia, de SINDES y
de la USO. En: MINISTERIO DE SALUD. Las organizaciones laborales y la salud de los trabajadores.
Bogotá: Ministerio de Salud – OPS, 1993, Págs. 19 a 23.


                                                                                                         66
Dentro de las ponencias centrales de este evento se presentaron algunas dirigidas
al desarrollo de una política general de Higiene y Seguridad, así como
lineamientos para avanzar en la reivindicación de la salud en la negociación
colectiva; estas presentaciones fueron hechas por funcionarios del Ministerio de
Salud, lo cual choca con la reivindicación de la autonomía que se venía haciendo
en el proceso anterior. La única presentación hecha por un directivo sindical se
refiere a aspectos de la “Estructura da la Salud Ocupacional en las
Organizaciones laborales”, la cual hizo un énfasis en los siguientes aspectos115:


      •   Integrar una Comisión Nacional de Salud Ocupacional conformada por un
          representante de cada central obrera.
      •   Elaborar el establecimiento de una política sindical en lo referente a la salud
          de los trabajadores, promoviendo su incorporación en las políticas
          sindicales de cada organización.
      •   Establecer     el    plan    de     acción     en     salud     ocupacional        para     las
          confederaciones, y vigilar su implementación.
      •   Servir de apoyo y ser el mecanismo de unidad entre las centrales obreras y
          los representantes de los trabajadores en el Comité Nacional de Salud
          Ocupacional (...)


Este espacio de coordinación entre las centrales ha funcionado de manera
intermitente en los últimos ocho años, con el nombre de Comité Intersindical
Nacional de Salud Ocupacional o Intersindical de Salud de los Trabajadores. En
1996 este espacio propició junto con el Ministerio de Salud una serie de
“Seminarios talleres regionales intersindicales” para la discusión del Plan Nacional
de Salud Ocupacional116. De manera más reciente, el Intersindical de Salud de los
Trabajadores ha contado con una mesa de trabajo con las Administradoras de
Riesgos Profesionales (años 2000 y 2001), ha coordinado la posición de los

115
    GARZÓN, Omar (1993). “Estructura de la salud ocupacional en las organizaciones laborales”. En: Ibid..
Págs. 91-97.
116
    Comunicación de William Romero, Coordinador del Intersindical a las organizaciones participantes en el
mismo, CUT, INES, CGTD, CTC, UTRAMMICOL, FANAL, Fundación Bacatá y ANTHOC, fechada el 8 de
agosto de 1996.


                                                                                                       67
representantes de los trabajadores en el Consejo Nacional de Riesgos
Profesionales y Comité Nacional de Salud Ocupacional, y está convocando para la
realización del Tercer Encuentro Nacional Sindical por la Salud de los
Trabajadores117.


En este periodo las diferentes organizaciones sindicales han continuado
impulsando la acción en torno a la defensa de la salud en el trabajo, contando en
algunos casos con el apoyo económico de la Administradora de Riesgos
Profesionales del ISS y el Fondo de Riesgos Profesionales del Ministerio de
Trabajo y Seguridad Social. Algunas de las principales actividades desarrolladas
son:


      •   En 1993 y 1994, la Central Unitaria de Trabajadores constituyó el
          Departamento de Medio Ambiente, Salud y Seguridad Social (MASSSO),
          que contó con el apoyo económico de sindicatos canadienses para el
          proceso de capacitación y organización de las secretarías de salud de las
          sub directivas118.


          En 1995, la CUT desarrolló el Programa de educación, investigación y
          acción en salud de los trabajadores y medio ambiente, financiado por la
          ARP ISS, en torno al cual se efectuó un taller nacional organizativo, cinco
          talleres regionales educativos, la investigación descriptiva inicial de los
          sectores metalmecánico, petrolero y minero, y la publicación de tres
          cartillas119.




117
    INTERSINDICAL DE SALUD DE LOS TRABAJADORES. Memorias del Seminario Taller preparatorio
del Tercer Encuentro Nacional por la Salud de los Trabajadores. Bogotá: CUT – CTC – CGTD, febrero 19 y
20 de 2002. Documento policopiado, 7 Págs.
118
    CUT. Definición de políticas, programas en medio ambiente, seguridad social y salud ocupacional de la
CUT. Bogotá: CUT, septiembre de 1992. Documento policopiado 9 Págs.
119
    LUNA, Jairo Ernesto y TORRES, Mauricio. La salud y el medio ambiente en el trabajo: Conocer para
cambiar. Bogotá: CUT – Protección Laboral Seguro, 1995.
CUT. Avances en el conocimiento de las condiciones de trabajo, salud y medio ambiente en los sectores
metalmecánico, petrolero y minero. Bogotá: CUT – Protección Laboral Seguro. 1995.


                                                                                                      68
        Durante los años de 1997 y 1998, la CUT dio continuidad al Programa de
        educación, investigación y acción en salud de los trabajadores y medio
        ambiente en los sectores petrolero, metalúrgico, minero, financiero,
        agroindustrial y salud, efectuando una reunión de planeación del Equipo
        Operativo Nacional, la realización de 30 talleres regionales sectoriales, el
        adelanto de análisis de condiciones de salud y trabajo en cada uno de los
        sectores involucrados, la publicación de tres informes técnicos y tres
        cartillas y la elaboración de un video120.


        También en 1998, la CUT adelantó el Programa formación para la
        participación en los sectores salud, agroindustrial, minero y petrolero,
        realizando un taller nacional de planeación, 36 talleres sectoriales,
        elaboración de 4 cartillas y 2 videos121.


        En el año 2001, bajo el auspicio del Fondo de Riesgos Profesionales, la
        CUT llevó a cabo el Programa de Formación Básica Sindical en Salud de
        los Trabajadores, Medio Ambiente y Seguridad Social, con el que se dio
        inicio formal a la Escuela Sindical en este campo mediante la realización de
        un proceso de formación con grupos de las ciudades de Bogotá,
        Bucaramanga, Cartagena y Pasto mediante un ciclo de cinco talleres y




120
    LUNA, Jairo Ernesto y otros. Salud, Trabajo y Medio Ambiente en el sector agroindustrial. Bogotá: CUT
– Protección Laboral Seguro. 1998.
LUNA, Jairo Ernesto y otros. Salud, Trabajo y Medio Ambiente en el sector financiero. Bogotá: CUT –
Protección Laboral Seguro, 1998.
LUNA, Jairo Ernesto y otros. Salud, Trabajo y Medio Ambiente en el sector salud. Bogotá: CUT – Protección
Laboral Seguro, 1998.
121
    CUT. En defensa de la salud de los trabajadores del sector agroindustrial. Bogotá: CUT – Protección
Laboral Seguro. 1998.
CUT. En defensa de la salud de los trabajadores del sector minero. Bogotá: CUT – Protección Laboral
Seguro, 1998.
CUT. En defensa de la salud de los trabajadores del sector salud. Bogotá: CUT – Protección Laboral Seguro,
1998.
CUT. En defensa de la salud de los trabajadores del sector petrolero. Bogotá: CUT – Protección Laboral
Seguro. 1998.


                                                                                                       69
        trabajos no presenciales. Este proceso se acompañó de la publicación de
        cinco módulos con los contenidos del Programa122.


        Para el año 2002 la CUT tiene previsto adelantar el nivel intermedio y
        avanzado de formación sindical en salud de los trabajadores, medio
        ambiente y seguridad social.


    •   La Unión de Trabajadores de Colombia –UTRAMMICOL- contó con el
        apoyo de la Federación Internacional de Trabajadores de la Industria
        Metalmecánica (FITIM) para adelantar actividades de capacitación en salud
        ocupacional para el sector siderúrgico y minero desde finales de la década
        de 1980 y comienzos de 1990. En 1995 y 1996 adelantó el proyecto Salud,
        Trabajo y Medio Ambiente en los sectores metalmecánico, minero y
        siderúrgico bajo el auspicio del ISS123; en 1987 efectuó la investigación
        participativa “Condiciones de salud, trabajo y medio ambiente en la minería
        del oro en Buenaventura”, con el apoyo económico del Fondo de Riesgos
        Profesionales124; en 1998 llevó a cabo la “Investigación participativa en el
        sector metalmecánico y siderúrgico sobre factores de riesgo ocupacional y
        su impacto en la salud de los trabajadores”, bajo el auspicio del ISS125; en
        1999 realizó el “Programa de asesoría en la implementación del plan básico
        en salud ocupacional a 180 empresas del sector metalmecánico”, para el
122
    LUNA, Jairo Ernesto y otros. Primer módulo: elementos conceptuales acerca de la salud, la seguridad
social y el medio ambiente en el mundo del trabajo. Bogotá: CUT – Ministerio de Trabajo y Seguridad Social,
2001.
LUNA, Jairo Ernesto y otros. Segundo módulo: gestión de los trabajadores en salud laboral. Bogotá: CUT –
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 2001.
LUNA, Jairo Ernesto y otros. Tercer módulo: organización de los trabajadores para la defensa de su salud en
el trabajo. Bogotá: CUT – Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 2001.
LUNA, Jairo Ernesto y otros. Cuarto módulo: análisis de las condiciones de salud y trabajo. Bogotá: CUT –
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. 2001.
LUNA, Jairo Ernesto y otros. Quinto módulo: legislación internacional y nacional en salud ocupacional y
riesgos profesionales. Bogotá: CUT – Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. 2001.
123
    LUNA, Jairo y otros. Salud, trabajo y medio ambiente en los sectores metalmecánico, minero y
siderúrgico. Bogotá: UTRAMMICOL – Protección Laboral Seguro, 1996.
124
    LUNA, Jairo Ernesto y MORENO, Yolanda. Condiciones de salud, trabajo y medio ambiente en la minería
del oro en Buenaventura. Bogotá: UTRAMMICOL – Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1997.
125
    BERNAL, Jorge y otros. Investigación participativa en el sector metalmecánico y siderúrgico sobre
factores de riesgo ocupacional y su impacto en la salud de los trabajadores. Bogotá: UTRAMMICOL –
Protección Laboral Seguro, 1998.


                                                                                                        70
          ISS; en el año 2000 adelantó el proyecto “Participación de los trabajadores
          en salud laboral en el sector metalúrgico”, bajo el auspicio del Ministerio de
          Trabajo y Seguridad Social. Para el 2002, UTRAMMICOL tiene previsto
          adelantar un Programa de formación básica sindical en salud de los
          trabajadores, medio ambiente y seguridad social en las ciudades de
          Bogotá, Sogamoso y Medellín.


      •   La Federación Nacional de Sindicatos Bancarios –FENSIBANCOL-,
          adelantó, en 1996, el “Proyecto de investigación-acción participativa en
          condiciones de trabajo y de salud en el sector de servicios bancarios”, bajo
          el auspicio del ISS126 y en 1998 el proyecto “Mapa de riesgos en los
          servicios bancarios, también en convenio con el ISS127.


      •   El   Sindicato    de    Trabajadores        de    la   Electricidad      de    Colombia,
          SINTRAELECOL, incluyó dentro de su primer pliego de peticiones sectorial,
          la creación de una comisión tripartita para la protección de la salud y la
          seguridad en las operaciones de generación, transmisión y distribución
          eléctrica. En 1992 se logró conformar dicha comisión y el Sindicato propició
          la discusión y adopción de un Estatuto de Seguridad del Sector Eléctrico128.
          En 1995, SINTRAELECOL impulsó, bajo el auspicio del ISS, el Programa de
          Salud Ocupacional para los Trabajadores del Sector Eléctrico129, el cual
          tuvo continuidad en los años 1996 y 1997 con el proyecto “Entrenamiento y
          normalización en Procesos de Alto Riesgo en la Distribución de Energía
          Eléctrica”, encaminado a eliminar la accidentalidad mortal del sector. En
          1997 este Sindicato adelantó la investigación “El contratismo y la salud
          ocupacional en el sector eléctrico colombiano”, bajo el auspicio del Fondo


126
    LUNA, Jairo Ernesto y otros. Salud y trabajo en el sector de los servicios bancarios. Bogotá:
FENASIBANCOL – Protección Laboral Seguro, 1996.
127
    CORZO, Lola y otros. Mapa de riesgos en los servicios bancarios. Bogotá: FENASIBANCOL –
Protección Laboral Seguro, 1998..
128
    Entrevista con el compañero Nelson Romero, Secretario de Salud Ocupacional de SINTRAELECOL.
129
    GARZÓN, Omar, BERNAL, Jorge y ROMERO, William. Trabajemos por nuestra salud. Bogotá:
SINTRAELECOL CUT – Protección Laboral Seguro,1995.


                                                                                                    71
          de Riesgos Profesionales130. Para el año 2002 SINTRAELECOL tiene
          prevista la realización de un proyecto en torno al desarrollo de reglamentos
          técnicos para la operación segura en el sector eléctrico, con el concurso del
          Fondo de Riesgos Profesionales.


      •   La Unión Sindical Obrera logró en la Convención de 1987, la obligación de
          ECOPETROL de llevar a cabo un estudio de las condiciones de salud y
          trabajo   en    la   Planta     de    Aromáticos        del   Complejo         Industrial   de
          Barrancabermeja, el cual fue llevado a cabo por un equipo internacional
          bajo la coordinación de la Organización Panamericana de la Salud durante
          la década de 1990. Este estudio es tal vez el más amplio y completo que se
          ha desarrollado en el país y sus conclusiones hacen parte del plan de
          trabajo   del    Departamento         de    Salud      Ocupacional        de    la   USO131.
          Adicionalmente, la USO ha propiciado la construcción de una estructura de
          comités locales, por distritos y regionales, que permitan un desarrollo
          descentralizado del Programa de Salud Ocupacional132; igualmente,
          desarrolló el proyecto de elaboración de un Programa de Vigilancia
          Epidemiológica de Agentes Químicos en la Industria Petro Química en el
          año 2000, y su ajuste en el año 2001, bajo el auspicio del Ministerio de
          Trabajo y Seguridad Social.


      •   Otras experiencias sindicales, vinculadas a la CUT, que se desarrollaron en
          este periodo incluyen las de el Sindicato Nacional de la Industria
          Agropecuaria, SINTRAINAGRO133, y la Federación Nacional Sindical




130
    SINTRAELECOL. El contratismo, subcontratismo y la salud ocupacional en el sector eléctrico
colombiano. Bogotá: SINTRAELECOL CUT – Ministerio de Trabajo y Seguridad Social,1997.
131
    MENDES, René. Hidrocarburos aromáticos y salud: situación actual del conocimiento. Bogotá: OPS –
OMS, 1997.
OPS – OMS. La búsqueda de la salud ocupacional en la industria de petróleo colombiana. Informe Técnico
Científico del “Proyecto SOIP”. Bogotá OPS – OMS, 1999.
132
    Entrevista con el compañero Pedro Calderón, director del Departamento de Salud Ocupacional de la USO.
133
    TORRES, Mauricio y MORENO, Martha María. Salud de los trabajadores en el sector bananero.
Medellín: SINTRAINAGRO – Protección Laboral Seguro,1998..


                                                                                                      72
          Agropecuaria,      FENSUAGRO134,            la   Federación        Sindical     Unitaria     de
          Trabajadores del Cauca, FESUTRAC135, y el Sindicato Nacional de
          Trabajadores del Instituto de Seguros Sociales, SINTRAISS136.


      •   Por su parte, la CTC participó en el Programa de formación sindical en
          salud ocupacional organizado por el Ministerio de Salud a comienzos de los
          noventa; en 1992, se vinculó a las actividades en torno a la celebración del
          Año por la Salud de los Trabajadores; para 1995, llevó a cabo el proyecto
          “Promoción de estilos de vida y trabajo saludables”, y al año siguiente el
          proyecto “Protección ocular”, ambos con el auspicio de la Administradora de
          Riesgos Profesionales del Instituto de Seguros Sociales; en el año 2000,
          desarrolló el proyecto “Los riesgos profesionales y la salud de los
          trabajadores en el siglo XXI”; y en el año 2001 el “Programa de formación
          básica de líderes sindicales en salud de los trabajadores, medio ambiente y
          seguridad social”. Para el 2002, tiene prevista la ejecución del nivel
          intermedio137.


      •   La CGTD mantuvo una actividad educativa constante en el campo de la
          salud ocupacional a lo largo de la década de 1990, bajo la coordinación del
          Instituto de Nacional de Estudios Sociales, con la participación de
          trabajadores y trabajadoras de diferentes regiones de Colombia. En los
          últimos dos años, contó con el apoyo económico del Fondo de Riesgos
          Profesionales, administrado por el Ministerio de Trabajo, con base en el
          cual desarrolló en el año 2000 el proyecto de Formación de líderes
          sindicales en salud ocupacional, y en el 2001 llevó a cabo el estudio “Una


134
    FENSUAGRO. Construcción de una política sindical para la protección de la salud de los trabajadores del
sector agropecuario. Bogotá: FENSUAGRO – Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 2001.
135
    FESUTRAC. Recopilación de trabajos elaborados por los participantes en el Seminario Taller de Salud
Ocupacional. Popayán: FESUTRAC – Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1997.
136
    SINTRAISS. Protección integral de los trabajadores. Bogotá: SINTRAISS – Ministerio de Trabajo y
Seguridad Social, 2001.
137
    CONFEDERACIÓN DE TRABAJADORES DE COLOMBIA. Informe de las actividades desarrolladas en
el campo de la seguridad social y la salud de los trabajadores. Bogotá: CTC, 2001. Documento policopiado,
20 Págs.


                                                                                                        73
          exploración descriptiva exploratoria a la salud ocupacional y seguridad
          laboral en algunas empresas del radio de acción sindical de la CGTD en
          Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla”138.


Igualmente algunos de los equipos de asesoría continuaron desarrollando
acciones en el campo de la salud laboral, entre los que cabe reconocer los
siguientes:


      •   El Equipo de Salud Ocupacional, si bien desapareció como tal, se proyectó
          en varias organizaciones que actúan también en el campo ambiental, entre
          ellas la Fundación Ambiental Grupos Ecológicos de Risaralda en Pereira,
          CEPOFIL en Dosquebradas, Helecho en Medellín, Volver a la Gente en
          Cartagena y la Fundación Bacatá en Bogotá139.


      •   La Corporación Grupo Guillermo Fergusson, la cual ha adelantado acciones
          de formación140 e investigación participativa en salud laboral, y desarrolló la
          propuesta para la Política Pública de Protección de la Salud de los
          Trabajadores en el Distrito Capital para la Secretaría Distrital de Salud.




138
    Información suministrada en entrevista por parte de Efrén Escobar, educador del INES y representante de
la CGTD en el Comité Nacional de Salud Ocupacional, y actualmente miembro del Consejo Nacional de
Riesgos Profesionales.
139
    OSSA, Luis Alberto. La salud de los trabajadores de la industria colombiana de alimentos y bebidas:
Síntesis de una experiencia colectiva con participación activa de los trabajadores del sector en siete ciudades
del país. Pereira: FUNDAGER – Protección Laboral Seguro, julio – diciembre de 1995.
OSSA, Luis Alberto. Síntesis de una experiencia pedagógica de formación integral de líderes de los
trabajadores en la industria colombiana de alimentos y bebidas, en siete ciudades del país. Pereira:
FUNDAGER – Protección Laboral Seguro, julio – diciembre de 1995.
FUNDAGER. La relación salud – trabajo en la industria colombiana de alimentos y bebidas. Bogotá:
FUNDAGER – Protección Laboral Seguro, 1997.
OCHOA, Adriana Judith y otros. La relación salud – trabajo en la industria agroalimentaria: síntesis de una
experiencia de investigación y acción social colectiva. Bogotá: FUNDAGER – Protección Laboral Seguro,
1998.
140
    MOLINA, Nancy y otros. Salud laboral en la Universidad Pedagógica Nacional e Instituto Pedagógico
Nacional: Una mirada desde los trabajadores. Bogotá: FODESEP – GGF – UPN – PREVI – ATEP. (s.f.)


                                                                                                             74
      •   La Escuela Nacional Sindical en Medellín, que continuó desarrollando una
          acción de educación, investigación y asesoría a los trabajadores en
          diferentes regiones del país, teniendo una amplia producción141.


A pesar de la riqueza que este conjunto de experiencias encierra, el avance de un
movimiento por la defensa de la salud en el trabajo no parece contar con una
amplia inserción en las organizaciones sindicales, y las coloca más bien
marginales en la transformación de las condiciones de trabajo y el impacto que
esta transformación ocasiona en la salud, así como en los cambios ocurridos con
la conformación del Sistema General de Riesgos Profesionales y la promulgación
de la Política Pública de Protección de la Salud en el Mundo del Trabajo.

Estas tendencias pueden estar sufriendo una transformación importante, a partir
de procesos en torno a la organización y realización del Tercer Encuentro
Nacional por la Salud de los Trabajadores y Trabajadoras, evento impulsado por el
Intersindical que aglutina a las tres Centrales de Trabajadores; de igual forma, el
papel asumido por la representación sindical en el Consejo Nacional de Riesgos
Profesionales y el desarrollo de mesas de trabajo por un lado con empresarios y
por el otro con ARP, colocan al movimiento sindical en un papel más activo, que
cualifica los procesos de participación social y ciudadana, con múltiples retos
frente al cambio de Gobierno.




141
   La mayor parte de las investigaciones de la ENS se encuentran inéditas. Algunas de las publicaciones de
esta entidad son:
PICO, Carmen. Proceso histórico de la salud ocupacional y salud de los trabajadores. Medellín: ENS –
Protección Laboral Seguro, 1995.
GANADO, César. Salud, trabajo y sociedad. Medellín: ENS – Protección Laboral Seguro, 1995.
GANADO, César. Salud y trabajo. Medellín: ENS – Protección Laboral Seguro1995.
PICO, Carmen y GANADO, César. Glosario de términos. Medellín: ENS – Protección Laboral Seguro, 1995.
ESTRADA, Jairo. Seguridad y accidentalidad. Medellín: ENS – Protección Laboral Seguro, 1995.
ESTRADA, Jairo. Carga física de trabajo: definición, evaluación, límites permisibles. Medellín: ENS –
Protección Laboral Seguro, 1995.
ESTRADA, Jairo. Panorama de factores de riesgo. Medellín: ENS – Protección Laboral Seguro, 1995.
PICO, Carmen, GANADO, César y TORO, Martha Lucía. Condiciones de salud y trabajo en una empresa
textil. Pereira. 1997. Medellín: ENS – Protección Laboral Seguro, 1997.
PICO, Carmen y GANADO, César. Metodología participativa: investigación – acción transformadora en
salud y trabajo. Medellín: ENS – Protección Laboral Seguro, 1998.


                                                                                                       75
22. Evaluación del grado de avance de los Programas de Salud
Ocupacional y de los Comités Paritarios

El limitado desarrollo de un sistema de información frente a la salud ocupacional y
los riesgos profesionales, se constituye en una de las grandes dificultades en el
seguimiento de las condiciones de salud y trabajo, el nivel de participación de los
actores y la elaboración de políticas para la protección de la salud en el mundo del
trabajo142.


Algunos datos existentes logran evidenciar avances, como resultado del desarrollo
normativo de la década de 1980, especialmente en el ámbito de las empresas de
más de cien trabajadores. Se señala, por ejemplo, en una muestra de 295
empresas con 249.993 trabajadores, en un estudio que realizó la Seccional
Cundinamarca y D.E. del ISS, “(...)Se puede colegir de los datos finales, que
existe una actitud positiva hacia la inversión en acciones y actividades que
beneficien la salud de los trabajadores, organizadas dentro de un Programa de
Salud Ocupacional, en cifras importantes como el 47.9% de las empresas
visitadas”143.




142
    “Mediante la resolución 01875 del 25 de octubre de 2001, se creó el Subsistema de Información de Salud
Ocupacional y Riesgos Profesionales (...) Su Objetivo es diseñar e implementar un subsistema único de
registro de información en Salud Ocupacional y Riesgos Profesionales, que permita el análisis permanente y
oportuno del Sistema General de Riesgos Profesionales, como herramienta para la generación de políticas,
planes de desarrollo nacional y regional, concurrencia de esfuerzos, evaluación y ajustes al Sistema General
de Riesgos Profesionales, así como facilitar la veeduría ciudadana en el desarrollo de políticas
gubernamentales”. En: MINISTERIO DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL. Boletín Trabajemos por la
Salud No. 2. Noviembre de 2001. Pág. 3.
El día 18 de marzo del 2002 se realizó una Jornada de Trabajo para la Construcción del Subsistema de
Información en Salud Ocupacional y Riesgos Profesionales, en la cual la Universidad de Antioquia presentó
los módulos diseñados para su discusión y enriquecimiento. Esto implica que todavía pasará un tiempo
importante para que se cuente con información de calidad en el análisis extensivo del grado de desarrollo de
la salud ocupacional en el país.
143
    COMITÉ NACIONAL DE SALUD OCUPACIONAL. Plan Nacional de Salud Ocupacional:
Coordinación e integración inter institucional al servicio del trabajador y del desarrollo del país. Bogotá:
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social – Ministerio de Salud – Instituto de Seguros Sociales, 1990, Pág.
24.


                                                                                                           76
La mayor parte de los diagnósticos en este campo, efectuados a finales de la
década de 1990, resultan bastante superficiales con respecto a la existencia o no
de los Programas y Comités Paritarios, indagando poco frente a su
funcionamiento144. Sin embargo, con base en sus resultados, se puede afirmar
que el bajo nivel de desarrollo de la gestión en salud y seguridad en el trabajo es
reiterativo; se ha identificado que las deficiencias se presentan en todas las
unidades productivas, siendo más acentuados a media que su tamaño decrece145.


El desarrollo de una metodología de “Evaluación del desarrollo del Programa de
Salud Ocupacional”, promovida por el ISS, planteó criterios más detallados frente
a estructura, proceso y resultados de la gestión en salud y seguridad en las
empresas146. En una experiencia de aplicación de este modelo en 15 empresas
del sector textil (9 con más de 100 trabajadores y las seis restantes entre 11 y 99),
se encontró un desarrollo entre medio y bajo de la gestión de la seguridad y la
salud en el trabajo147. En particular, la evaluación de la participación de los
COPASOS en el Programa de Salud Ocupacional arrojó niveles altos en cuanto al
registro y elección por votación, medio para la capacitación a los miembros y la
partición en el diseño de actividades educativas, así como en el conocimiento del
panorama de factores de riesgo y el cronograma de actividades, y bajo en el
conocimiento de las normas de seguridad, en la investigación de accidentes de

144
    En el caso de un estudio realizado por la Asociación Colombiana de Pequeños Industriales (ACOPI), se
señala la existencia de Comités en el 45% de 173 empresas de los sectores alimentos, confecciones, calzado,
maderas, artes gráficas y metalmecánica. Otros componentes del Programa de Salud Ocupacional presentan
niveles más bajos, como por ejemplo existencia de Panorama de Factores de riesgo en el 40%, Historias
Ocupacionales en el 25% y Brigadas de Emergencia en 22.5%. En: REMOLINA, Alfredo. Asistencia técnica:
Convenio ISS – ACOPI 10 años. Bogotá: ACOPI – Protección Laboral Seguro, 1998. Pág. 31.
145
    En un estudio patrocinado por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en 120 empresas (cuarenta
grandes, cuarenta medianas y cuarenta pequeñas), efectuado en el año 2001, se encontró que el grado de
cumplimiento de los componentes del Programa de Salud Ocupacional y existencia de COPASO está entre el
70% en las grandes empresas al 20% en las pequeñas. Presentación de avances de resultados en el Consejo
Nacional de Riesgos Profesionales, en la reunión número 26 efectuada el 28 de enero de 2002. Este
diagnóstico fue uno de los argumentos para promulgar el Acuerdo 001 del 2002 del Consejo Nacional de
Riesgos Profesionales, referido a promoción y prevención de la salud en el trabajo, en el cual se busca
comprometer de mayor forma a los actores del Sistema, en el desarrollo de acciones para el control de las
condiciones de salud y trabajo y el fortalecimiento de la gestión en este campo.
146
    ISS. Evaluación del desarrollo del Programa de Salud Ocupacional. Bogotá: ISS, 1994.
147
    ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE PRODUCTORES TEXTILES (). La salud ocupacional en 15
empresas de la industria textil colombiana. Informe Técnico. Bogotá: ASCOLTEX – Protección Laboral
Seguro, 1998, Págs. 79-90.


                                                                                                        77
trabajo y en el seguimiento a la enfermedad profesional y promoción de la salud.
“(...) Se observó que la participación de la mayoría de los COPASOS, cuando
existe, se limita a actividades puntuales o de mantenimiento y comunicación, sin
que esta participación obedezca a un programa y tenga unos objetivos
específicos”148.


En un estudio que incluyó a 504 representantes de los empleadores y de los
trabajadores vinculados a 253 empresas ubicadas en el Valle de Aburrá en
Antioquia, pertenecientes a los sectores agropecuario, minero, manufacturero,
eléctrico, gas, agua, construcción, comercio, transporte y financiero, se obtuvieron
los siguientes hallazgos149:


      •   Se pudo observar que existe un desarrollo de la salud ocupacional en las
          empresas; fue posible verificar una real participación de los trabajadores y
          trabajadoras en el programa, la ejecución de las diferentes acciones de
          seguridad, higiene y medicina y en la realización de procesos de
          capacitación.
      •   Se observó que la mayoría de los programas de salud ocupacional de las
          empresas investigadas, se encuentra en indefensa y defensa de la salud en
          el trabajo.
      •   Preocupa que 41.3% no presenta el reglamento de higiene y seguridad
          elaborado y desarrollado, a pesar de que es una exigencia legal desde
          hace más de 10 años.
      •   La existencia de comités y programas de salud ocupacional se encuentra
          entre un 55%, más o menos 5% de la muestra estudiada, en todos los
          sectores.
      •   Aunque existe un sesgo de acuerdo al entrevistado, la existencia de
          comités y el funcionamiento de programas se presenta en un 50%, con más
          o menos del 5%, en todos los sectores.

148
  Ibid., Pág. 90.
149
   PICO, Carmen y GANADO, Cesar. Desarrollo de la salud ocupacional y de los comités paritarios en
empresas del sector formal de la economía en el área metropolitana de Medellín. Medellín: ENS, 1998.


                                                                                                       78
•   El sector mayormente estudiado fue el sector Manufacturero en donde hay
    una mejor representatividad y casos estudiados.
•   La existencia de comités y programas de salud ocupacional se verifica no
    solo por la afirmación de que estos existen, sino por las distintas
    actividades, acciones y opiniones que se generan en torno a estos.
•   Los presupuestos para salud ocupacional se presentan en menos de un
    50% del grupo estudiado.
•   Existe un predominio en acciones y actividades de seguridad, sobre las de
    higiene y medicina ocupacional.
•   Se presentan conceptos ambiguos en torno a lo que significa y en que
    consiste el mejoramiento del ambiente de           trabajo,   del ambiente
    organizacional, de disminución de cargas laborales, de mejoramiento del
    puesto de trabajo; estos indicadores fueron poco confiables y poco
    estudiados.
•   Las actividades relacionadas con la higiene, seguridad y medicina
    ocupacional se presentan con mucha homogeneidad en sus definiciones
    por las empresas estudiadas.
•   La existencia de programas y comités se encontró con porcentajes
    aproximados similares, en un 63.1% y 63.9% respectivamente.
•   Los indicadores de importancia para verificar existencia y funcionamiento
    concreto de los programas y comités fueron: presupuesto, boletín de salud
    ocupacional, acciones de higiene, seguridad, demandas médico laborales,
    participación del sindicato.
•   El desarrollo de la salud ocupacional al interior de las empresas del sector
    formal de la economía, generalmente es importante de acuerdo a la
    actividad y dinamismo que le impongan al trabajo de los comités paritarios.
    Muchas de las acciones de funcionamiento del programa se ejecutan
    porque existe un comité que los impulsa. En cambio, en muchos casos a
    pesar que existía el programa en forma escrita, las actividades y acciones
    en salud ocupacional ya en forma concreta, o no se ejecutaban o estas se
    realizaban parcialmente o muy precariamente.


                                                                             79
       •   Se resalta y reafirma, que para la búsqueda de las verdades y de los
           conocimientos verdaderos en materia de investigación en salud y trabajo,
           es importante la participación activa de los trabajadores y trabajadoras,
           como sujetos, para realizar una real vigilancia epistemológica y ética,
           además de involucrarlos en la construcción de la salud como un valor en sí
           mismo.


La evaluación de la participación en el marco de la presente investigación y
articulada a los proyectos de la Central Unitaria de Trabajadores, en el fomento de
la participación en salud laboral y en el Programa de Formación Básica Sindical en
Salud de los Trabajadores, Medio Ambiente y Seguridad Social, permiten
adelantar las siguientes conclusiones150:


       •   La construcción de valores como la organización y la solidaridad, y la
           identidad como trabajador que labora en una empresa resulta bastante
           vaga, cobrando múltiples significados que no concurren en un auto
           reconocimiento para asumir la no delegación de la defensa de la salud.
       •   Esta situación se ve incentivada por el débil desarrollo de una conciencia
           del papel de los diferentes actores en el Sistema General de Seguridad
           Social, reflejado en el desconocimiento de deberes y derechos, así como en
           el poco compromiso con la protección de la vida y la salud en el trabajo.
       •   En consecuencia, la gestión de la seguridad y la salud en el trabajo se
           reducen frecuentemente a un cumplimiento formal de la legislación con
           programas y “comités de papel”, reglamentos que nadie conoce y falta de
           acciones de control de las condiciones de trabajo.
       •   El papel preponderante se le asigna a las acciones educativas, que
           terminan siendo un conjunto de fórmulas simples que poco o nada afecta
           las condiciones y prácticas de trabajo.




150
      Los cuadros con la sistematización de la información se pueden consultar en los Anexos de esta Tesis.


                                                                                                              80
      •   El análisis de los daños a la salud se orienta a los accidentes de trabajo, en
          cuyo análisis se tiende a culpabilizar al trabajador, más que a reconocer el
          proceso causal con base en el cual implementar acciones preventivas.
      •   Se da un peso excesivo a la realización de diagnósticos, los cuales la
          mayor parte de las veces terminan siendo superficiales y no conducen a
          acciones de control efectivo de las condiciones deteriorantes de trabajo.


Es necesario propiciar un análisis de mayor profundidad del enfoque y el sentido
de la acción en la protección en el mundo del trabajo, que permita orientar de
manera más clara el papel de cada uno de los actores en la protección de la vida y
la salud en el trabajo.



23. Desarrollo de la política pública de protección de la salud en el
mundo del trabajo y el papel de los trabajadores

La acción gubernamental en materia de salud laboral se materializa en una
primera etapa del siglo XX en la promulgación de una legislación de corte
indemnizatorio, como respuesta a las luchas de los trabajadores151.


La aparición en las décadas de 1940 y 1950 de actores técnicos, incentiva el
desarrollo de una respuesta social frente a la protección del trabajo de corte
medicalizado152 e ingenieril153, que se acompaña de la inclusión en el Código

151
    ARENAS, Gerardo. Op. Cit. Págs. 19 y 20.
152
    En 1946 se crea la Sociedad Colombiana de Medicina del Trabajo, en la cual desde sus orígenes se
adelanta un debate sobre el papel de los profesionales de la salud frente al conflicto capital – trabajo como se
observa en sus Actas, que cuenta con posturas que sugieren la necesidad de ser neutrales aunque en la práctica
se supeditan a los intereses de los empresarios, y posturas minoritarias que se colocan a favor de los
trabajadores. La Sociedad Colombiana de Medicina del Trabajo ha consolidado una tradición plasmada en la
realización de 21 congresos, el último de los cuales se efectuó en Cartagena del 21 al 24 del 2001. Sin
embargo, cabe anotar una debilidad en nuestro medio frente a la creación de escuela en medicina laboral, lo
que se refleja en el bajo nivel de formación en pregrado y postgrado, con un impacto negativo en la
calificación de la enfermedad profesional.
153
    El Consejo Colombiano de Seguridad se constituyó en la década de 1950, bajo la influencia del Consejo
Interamericano de Seguridad, con un sesgo frente al análisis e intervención de la accidentalidad. Ha sido una
instancia de tipo empresarial, cuyo vínculo con los trabajadores inicialmente parece que se trató de plantear,
según información suministrada por Francisco Trujillo en 1988. Al igual que la Sociedad Colombiana de


                                                                                                             81
Sustantivo de Trabajo de la exigencia a las empresas de contar con Reglamentos
de Higiene y Seguridad Industrial.


La creación del Instituto Colombiano de los Seguros Sociales (ICSS) mediante la
Ley 90 de 1946, busca generar un mecanismo social de aseguramiento, para
evitar que recaiga en los hombros de cada empresa los costos del cubrimiento de
los servicios asistenciales y económicos. Sin embargo, la entrada en operación del
ICSS a finales de la década de 1940 se inicia con el cubrimiento de los riesgos de
Enfermedad General y Maternidad (salud), dejando aplazada la entrada en
vigencia del cubrimiento de los riesgos económicos para la década de 1960. No es
sino después de múltiples negociaciones y debates que es posible el
aseguramiento en Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales (Riesgos
Profesionales), reglamentados a partir del 21 de diciembre de 1964154.


La promulgación de la Ley 9ª de 1979 se inscribe en un segundo momento de las
políticas en salud ocupacional, en el que se hace un énfasis en aspectos
preventivos155. En esta vía, se promulga el Decreto 586 en 1983, mediante el cual
se crea el Comité (Nacional) de Salud Ocupacional, teniendo como funciones156:


    •    Proponer al Gobierno Nacional las políticas relacionadas con la Salud
         Ocupacional.
    •    Estudiar y proponer la unificación y actualización de las normas en materia
         de Salud Ocupacional según las necesidades del país.
    •    Asesorar a las entidades gubernamentales del orden nacional en los
         asuntos de Salud Ocupacional.
    •    Coordinar las actividades en Salud Ocupacional que realicen las entidades
         del Gobierno.

Medicina del Trabajo, el Consejo Colombiano de Seguridad se ha consolidado como una entidad importante
en el desarrollo de labores de asesoría, capacitación y publicaciones en el campo de la higiene y la seguridad.
154
    RODRÍGUEZ, Oscar y ARÉVALO, Decsi. Estructura y crisis de la seguridad social en Colombia 1946 –
1992. Bogotá: Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia, s.f.,
Págs. 129 - 170.
155
    ARENAS, Gerardo. Op. Cit. Pág. 20.
156
    ARSEG Op. Cit. Pág. 145.


                                                                                                             82
      •   Impulsar planes tendientes a la formación de personal y divulgación a todo
          nivel en lo relacionado con la Medicina, la Higiene y la Seguridad en el
          Trabajo.
      •   Impulsar y proponer a las instituciones las investigaciones tendientes a
          diagnosticar la situación de la Salud Ocupacional, para la orientación y
          desarrollo de los programas.
      •   Proponer un Sistema Nacional de Información sobre Accidentes de Trabajo
          y enfermedades profesionales, que mantengan actualizada la problemática
          de la Salud Ocupacional en Colombia.
      •   Evaluar el desarrollo de los programas en Salud Ocupacional a nivel
          Nacional.


El Decreto 614 promulgado en 1984, además de sentar las bases para el
funcionamiento de los Programas y Comités de Salud Ocupacional, plantea la
existencia de un Plan Nacional de Salud Ocupacional que reúna el conjunto de
actividades que realicen todas las entidades tanto públicas como privadas
(Artículo 10) y cambia la composición del Comité Nacional de Salud Ocupacional,
dándole representación a los trabajadores y empleadores (Artículo 36)157. Esto da
como resultado una dinámica de trabajo en la constitución de un primer Plan
Nacional y en el desarrollo normativo de la salud ocupacional que se presenta en
esta época158.


La realización del “Primer Congreso Nacional de Entidades Gubernamentales en
Salud Ocupacional” en el mes de julio de 1990, permite la concertación del Plan
Nacional de Salud Ocupacional 1990-1995, que constituye el momento de mayor
consolidación de este proceso159. Se logra convocar no solamente a las
instituciones gubernamentales, sino que se cuenta con la participación de las
centrales sindicales (CUT, CDTC y CTC), cajas de compensación familiar,

157
    Ibid. Págs. 156 - 171.
158
    Entrevista con Luis Ángel Hernández.
159
    COMITÉ NACIONAL DE SALUD OCUPACIONAL. Plan Nacional de Salud Ocupacional:
Coordinación e integración inter institucional al servicio del trabajador y del desarrollo del país. Bogotá:
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social – Ministerio de Salud – Instituto de Seguros Sociales, 1990.


                                                                                                               83
universidades y asociaciones científicas, entre otros. Llama la atención la ausencia
de los gremios de empresarios en este evento. Los objetivos que se consignan en
el Plan son: proteger a las personas de los riesgos ocupacionales y de otros
derivados de la organización laboral, que puedan afectar la salud individual o
colectiva en los ambientes de trabajo; incorporar las actividades de Salud
Ocupacional en los planes de desarrollo social a nivel regional, municipal y local;
lograr la participación efectiva de los sectores sociales (Estado, trabajadores y
empleadores) en el desarrollo del Plan Nacional de Salud Ocupacional; y,
estimular la creación y fortalecer el funcionamiento de los Comités Seccionales y
Locales de Salud Ocupacional160.


En desarrollo del Plan, el Ministerio de Salud asumió el desarrollo de un programa
nacional de capacitación de trabajadores integrantes de Comités de Medicina,
Higiene y Seguridad Industrial161, impulsó la realización del Seminario Taller “Las
Organizaciones Laborales y la Salud de los Trabajadores”, y acogió la Iniciativa
“Salud de los Trabajadores para el Desarrollo”, como parte de las acciones del
“Año de la Salud del Trabajador en las Américas” como se expuso en el acápite 21
de este documento.


La promulgación de la Ley 100 de 1993 y del Decreto Ley 1295 de 1994, genera
unos cambios significativos en la respuesta social ante la problemática de la salud
en el trabajo, colocando la seguridad social y la salud como negocios para el
sector financiero162. Algunos elementos a resaltar de estos cambios son163:


      •   Se ubicó al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y a su Dirección
          Técnica de Salud Ocupacional y Riesgos Profesionales como las instancias


160
    Ibid. Pág. 33.
161
    MINISTERIO DE SALUD. Las organizaciones laborales y la salud de los trabajadores. Bogotá: Ministerio
de Salud – OPS, 1993, Págs. 12 - 13.
162
    TORRES, Mauricio. “El Sistema General de Riesgos Profesionales: La salud y la enfermedad del
trabajador vista como un negocio”. En: Gaceta de la Salud. Medellín. No. 10, 1997, Pág. 21.
163
    LUNA, Jairo Ernesto. La salud ocupacional en el nuevo contexto de la seguridad social. Presentación
realizada en la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, Medellín, 1998.


                                                                                                     84
        de conducción del Sistema, junto con el Consejo Nacional de Riesgos
        Profesionales.
   •    Se crearon unas instancias de Administración de los Riesgos Profesionales
        (ARP), que generaron una competencia para el Instituto de Seguros
        Sociales en el mercado de los seguros de ATEP, cuya responsabilidad fue
        definida así: afiliar a las empresas, desarrollar algunas labores de asesoría
        y control, y garantizar la prestación de los servicios asistenciales y
        prestacionales en caso de accidentes de trabajo y enfermedades
        profesionales.
   •    Los Comités de Medicina, Higiene y Seguridad pasaron a denominarse
        Comités Paritarios en Salud Ocupacional, con dos años de vigencia, en vez
        de uno.
   •    El nuevo Sistema no contempló la Universalidad, al estar limitada la
        afiliación a los trabajadores dependientes de un empleador, excluyendo a la
        gran mayoría que configura los trabajadores independientes y aquellos
        vinculados al denominado sector informal.
   •    Tampoco se contempló mecanismos de solidaridad, en términos de la
        ausencia de apoyo de parte de los sectores con mayores recursos hacia la
        población de menores ingresos, con el fin de desarrollar subsidio para la
        afiliación de estos últimos.


Los aspectos positivos que contempló el nuevo modelo se presentaron bajo la
siguiente argumentación:


       (...)el aumento y fortalecimiento de la oferta de servicios(...); la
       libertad de elección por parte del empleador, que fortaleció la
       competencia entre las ARP; la generación de mecanismos para
       aumentar la cobertura, tales como la obligatoriedad de ingreso al
       sistema del sector público; la unidad en la prestación asistencial,
       que determina que los servicios asistenciales estuvieran a cargo
       del sistema general de salud; un producto definido por el Estado y
       con tarifa regulada, con el objeto de que la oferta se diferencie por
       el servicio y se garantice el financiamiento del sistema; y unos
       mecanismos de vigilancia y control por parte del Gobierno que


                                                                                  85
      generaron cambios en su estructura para su cumplimiento, con un
      régimen de sanciones mucho más severo que en el pasado164.

Sin embargo, el estímulo a la competencia conllevó a generar una cierta confusión
entre las responsabilidades del empleador en el control de las condiciones de
trabajo y el aseguramiento en riesgos profesionales. Es decir, la competencia
desmedida condujo a que las nuevas entidades administradoras privadas, con el
ánimo de conseguir “clientes”, ofrecieran todo tipo de servicios a las empresas;
muchas de estas pensaron que con el aseguramiento cubrían el conjunto de sus
responsabilidades; algunas despidieron a los profesionales de la salud e
ingenieros, y solicitaron este personal a las ARP, delegando el seguimiento y
control de los riesgos en el trabajo en estas entidades. Se presenta así un
retroceso en el control de las condiciones de trabajo y en el reconocimiento de la
responsabilidad que le cabe a empleadores y trabajadores que posteriormente se
ha venido en contra de las propias ARP165.


El desdibujamiento entre normatividad en salud ocupacional, para el control de las
condiciones de trabajo, y el aseguramiento en riesgos profesionales, encaminado
a garantizar las prestaciones asistenciales y económicas frente a los accidentes
de trabajo y enfermedades profesionales, se expresa en las dificultades vividas
por el Comité Nacional de Salud Ocupacional y la ausencia de Plan Nacional de
Salud Ocupacional a partir de 1995166.


Un intento por recuperar el lugar de las normas en salud ocupacional como parte
de la salud pública, se presenta en el proyecto de Ley 156 de 1999 “Por el cual se

164
    RODRÍGUEZ, Villamil. “Avances y perspectivas del sistema general de riesgos profesionales”. En: La
Salud desde la Universidad. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. Red Salud 2000.
165
    A pesar de no encontrarse documentadas las afirmaciones anteriores, hacen parte de la propia experiencia
del autor y de las discusiones que se han tenido en diferentes escenarios con empleadores y representantes de
las ARP.
166
    El Comité Nacional de Salud Ocupacional tuvo una actividad continuada en la segunda mitad de la década
de 1990, mediante la elaboración de varios estudios encaminados a la promulgación del nuevo Plan Nacional
de Salud Ocupacional, sin que hubiese la voluntad política del gobierno para expedirlo. Por el contrario, la
mayor parte de la normatividad que ha salido en este periodo hace referencia a la calificación del origen de los
eventos en salud, la reglamentación de las Juntas de Calificación de Invalidez, la modificación en la
clasificación de las actividades económicas y en otros aspectos relacionados con el funcionamiento del seguro
en riegos profesionales.


                                                                                                            86
establecen normas que regulan la protección de la salud pública” elaborado por el
Ministerio de Salud, pero este no tuvo curso en el Congreso de la República167.


Posteriormente, en los últimos años, se ha presentado una iniciativa desde el
Gobierno para fortalecer mecanismos de participación y de fortalecimiento del
Sistema General de Riesgos Profesionales, dentro de la cual cabe resaltar:


      •   La adopción en el país del Convenio 161 de la Organización Internacional
          del Trabajo, mediante la Ley 378 de 1997, referido a los Servicios de Salud
          en el Trabajo168. En el presente año se ha venido adelantando una
          discusión en el Comité Nacional de Salud Ocupacional y en el Consejo
          Nacional de Riesgos Profesionales para su reglamentación, pero no está
          operando aún.
      •   La promulgación del Decreto 16 de 1997, por medio del cual se reglamenta
          la integración, el funcionamiento y la red de los comités nacionales,
          seccionales y locales de salud ocupacional169. De manera complementaria,
          se generó un proyecto de Observatorio en Seguridad Social y Asesores en
          Salud Ocupacional para los Comités Seccionales. Con todo y esto, el papel
          de estos Comités dista mucho de ser el necesario para incidir en el
          mejoramiento de las condiciones de salud y trabajo en el ámbito
          departamental y municipal, en especial por el debilitamiento de los sectores
          salud y trabajo en su papel de desarrollo de políticas, investigación,
          vigilancia y control.
      •   La promulgación de la política pública para la protección de la salud en el
          trabajo y la adopción del plan de trabajo del Comité Nacional de Riesgos
          Profesionales para los años 2001-2002, mediante el Acuerdo N° 02 en la
          reunión del 16 de mayo de 2001170. Dentro de la política se contemplan

167
    LUNA, Jairo Ernesto. “Salud Ocupacional: Proyecto de Reforma”. En: Gaceta de la Salud. Medellín. No.
10, 1997, Págs. 22 - 26.
168
    ARSEG. Op. Cit. Págs. 506 - 510.
169
    Ibid., Págs. 511 - 521.
170
    MINISTERIO DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL. Boletín Trabajemos por la Salud N° 1. Octubre
2001. Págs. 4 y 5.


                                                                                                      87
            cinco planes de desarrollo: el primero, referido al fomento de una cultura de
            seguridad social y prevención de los riesgos de trabajo, encaminado a
            incluir la salud ocupacional en la formación educativa y al desarrollo de
            modelos pedagógicos para trabajadores y empleadores; el segundo, se
            orienta al fortalecimiento institucional, para mejorar la capacidad de
            inspección, vigilancia y control, la coordinación entre los Ministerio de Salud
            y Trabajo, así como el fortalecimiento de las Juntas de Calificación y el
            papel del Consejo Nacional de Riesgos Profesionales y el Comité Nacional
            de Salud Ocupacional; el tercer plan se orienta a las poblaciones
            especiales, en particular la pequeña y mediana empresa, la vinculación de
            trabajadores independientes al Sistema y procedimientos en rehabilitación
            profesional y reubicación laboral; el cuarto plan se plantea en torno al
            fortalecimiento   del   componente     técnico,   tecnológico    y   científico,
            encaminado al desarrollo de normas técnicas y realización de estudios
            epidemiológicos; el quinto y último plan de desarrollo, se refiere a la
            aplicación de sistemas de gestión de seguridad, salud en el trabajo y
            productividad, en el cual se contempla el subsistema de información en
            salud ocupacional y riesgos profesionales.
       •    La creación de Comisiones Nacionales de Salud Ocupacional por sectores
            de la economía en asbesto, eléctrico, telecomunicaciones, público,
            bananero y azucarero, mediante las resoluciones 0935, 0983, 0988, 0989,
            1436 y 1712 del 2001. En el presente año, se efectuó el primer encuentro
            de los participantes en estas comisiones. También se conformaron la
            Comisión para la Promoción y Prevención en Salud Ocupacional de las
            PYMES, y la Comisión para el desarrollo de las Normas Técnicas para la
            Protección de la Salud de los Trabajadores, mediante los Acuerdos 03 y 04
            del 2001171.


La continuidad de esta iniciativa, como políticas de Estado, es incierta frente a los
cambios de gobierno, ya que están más relacionados con esfuerzos de sectores

171
      Ibid., Págs. 2 y 3.


                                                                                         88
que creen en la importancia de orientar acciones en este campo, más que a
sólidos acuerdos sociales y a la voluntad de la mayor parte de los actores, lo cual
limita el alcance del fortalecimiento de los procesos de participación en una
perspectiva de desarrollo del Estado Social de Derecho.


Este conjunto de espacios abiertos plantea múltiples oportunidades para los
trabajadores y para las organizaciones sindicales, sin embargo, es claro que los
recursos de poder con que cuentan resultan limitados frente a la gran cantidad de
demandas, lo cual plantea una gran fragilidad de las iniciativas democráticas que
se han podido abrir. Mientras el sector financiero tenga la mayor incidencia, y los
empresarios y trabajadores cumplan un papel marginal, el alcance y continuidad
de estas acciones seguirá siendo limitado para transformar las actuales
condiciones de trabajo que cobran la vida de un número significativo de
trabajadores y trabajadoras del país.




Es evidente a través de los diferentes puntos abordados en este capítulo, que ha
existido un importante proceso de lucha por la salud en el país, el cual ha sido
influenciado por corrientes internacionales y se ha expresado principalmente a
través de experiencias sindicales significativas. Esto se ha acompañado de
iniciativas gubernamentales que han abierto espacios a la participación de los
trabajadores. La continuidad de estos procesos aparece intermitente y no logra
una amplitud y profundidad acordes con el nivel de los problemas de salud en el
país, apareciendo más bien como iniciativas marginales ante las tendencias de
deterioro de la calidad y cantidad del trabajo en la última década.




                                                                                89
                                 CAPÍTULO V

             A MANERA DE CONCLUSIONES:
          PRINCIPALES DETERMINANTES DE LA
        PARTICIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES Y
         TRABAJADORAS EN SALUD LABORAL Y
                    PERSPECTIVAS


En este último capítulo se hace un análisis de las principales determinantes de los
alcances de la participación en salud laboral de los trabajadores y trabajadoras
colombianas, para concluir acerca de las características que presenta esta
participación y dejar planteados algunos interrogantes y áreas a profundizar.



24. Determinantes de los alcances de la participación en salud laboral

Si bien la reconstrucción histórica de los procesos de participación presentada en
el capítulo anterior permite establecer algunas líneas de continuidad, es claro que
este proceso se da a saltos y referido más bien a iniciativas particulares que a la
configuración de una política de Estado o una sólida política sindical.


La identificación de los determinantes en salud laboral se pueden situar en los
siguientes terrenos:


a) Condicionantes estructurales que determinan los alcances de la participación
   en salud laboral:




                                                                                90
•   El cambio de modelo de desarrollo ocurrido de manera lenta desde
    mediados de la década de 1970 y profundizado a finales de la década de
    1980 y especialmente en la última década del siglo XX, ha traído cambios
    significativos en el mundo del trabajo y en las políticas del Estado en el
    país.


•   La apertura económica colocó en difíciles condiciones de competencia al
    aparato productivo nacional, llevando a la quiebra a gran cantidad de
    empresas. El desempleo y el sub empleo han alcanzado las mayores cifras
    en la historia del país, colocando a los trabajadores vinculados a las
    empresas como una minoría en extinción.


•   La flexibilización laboral, desarrollada de hecho en la década de 1980, se
    profundizó con la reforma laboral de 1990, y colocó a la fuerza laboral en
    condiciones heterogéneas frente a las modalidades de contratación.


•   La contratación civil, el sub contratismo, los contratos a término fijo, el
    trabajo a destajo, son modalidades que rompen con la estabilidad laboral, y
    colocan a los trabajadores a término indefinido como supuestos
    privilegiados.


•   La exigencia de mejoramiento de la competitividad ha llevado a modernizar
    las empresas, introduciendo prioritariamente cambios organizacionales más
    que inversión en nuevas tecnologías. La reingeniería significa pérdida de
    puestos de trabajo e intensificación de la labor para aquel reducido número
    de trabajadores que quedan enganchados en las empresas.


•   El papel del Estado y la orientación de las políticas sociales también sufre
    una drástica modificación, encaminada a focalizar la inversión social en los
    más pobres, cambiar los subsidios a la oferta por subsidios a la demanda y




                                                                             91
       crear mecanismos de intermediación por parte del sector financiero de los
       recursos sociales, supeditados a su interés de lucro.


   •   La promulgación del Estado Social de Derecho aparece así en
       contracorriente con respecto a las tendencias del modelo de desarrollo,
       siendo imposible garantizar los derechos económicos, sociales, culturales y
       ambientales frente a las imposiciones de la desregularización y el libre
       mercado. Los derechos al trabajo y a la seguridad social resultan
       imposibles de universalizar, dando como resultado una aguda crisis social.


   •   El conflicto armado interno tiende a incrementarse, en un contexto en el
       cual no parece haber condiciones para generar las transformaciones que
       hagan posible la negociación de una solución política del mismo.


   •   La participación aparece en este contexto con una marca de tipo
       instrumental, vinculado a los sectores de menores recursos, al desarrollo de
       programas     sociales   asistencialistas,   o   a   la   elección   formal   de
       representantes en las instancias gubernamentales o en organismos de
       representación social.


   •   El modelo de democracia participativa, como mínimo aparece restringido,
       sin que haya mecanismos y condiciones para un ejercicio directo de
       participación en la toma de decisiones de las mayorías en los aspectos
       cruciales de la vida nacional y en la distribución de la riqueza social.


b) Contexto en que la participación se desarrolla:


   La empresa como contexto inmediato de la participación en salud laboral,
   aparece como un escenario privado, en el cual el dueño tiene la legitimidad del
   monopolio del poder. El proceso de modernización de las empresas y la
   regulación de las relaciones laborales con base en derechos y deberes


                                                                                     92
claramente definidos para las partes, no se alcanza a consolidar cuando se
presenta una nueva ola de flexibilización que busca disminuir al mínimo las
obligaciones de los empresarios, a la vez que optimizar al máximo la búsqueda
de ganancias. La situación de los trabajadores tiende a colocarse en situación
de supervivencia diaria, rompiéndose los pocos mecanismos sociales de
protección al trabajo. Cada vez las condiciones de trabajo tienden a parecerse
más a las de los orígenes de la revolución industrial, conllevando la
revitalización de propuestas antagónicas contra el capitalismo.


Emerge en este estado de cosas un incipiente sector que propone la reflexión
en torno a la responsabilidad social en las empresas, la preocupación por los
problemas ambientales, sociales y laborales que se generan en ella, y la
búsqueda de mecanismos de diálogo social para el enfrentamiento de esta
problemática. La empresa empieza a aparecer como una institución social que
debe responder no solamente al interés de lucro de los propietarios, sino
también a la función social de generar productos de calidad, empleos dignos y
evitando impactos ambientales nocivos, siendo considerada también un
escenario de construcción de la democracia.


El cambio en los modelos organizacionales en las empresas conlleva también
algunas oportunidades para los trabajadores, al proponer estructuras más
horizontales, acompañado del cuestionamiento a las relaciones autoritarias y el
desarrollo de mecanismos para presentar críticas y sugerencias. Se da la
oportunidad de reconstruir la visión de conjunto de la empresa, donde se
posibilita la participación de los trabajadores en la orientación de algunos
aspectos del proceso productivo. En el marco de las propuestas de
mejoramiento de la productividad y calidad total, se puede encontrar algún
interés por el mejoramiento de las condiciones de trabajo y el buen
funcionamiento de la gestión en seguridad y salud en el trabajo. Esta situación
implica un reconocimiento mayor a los trabajadores, frente al saber que




                                                                            93
   poseen, en relación con el proceso productivo y su participación en la salud
   laboral.


c) Actores sociales del proceso de participación en salud laboral:


   Los trabajadores y empresarios, como actores directos de la protección de la
   salud en el trabajo aparecen desdibujados. No solamente por los cambios en
   los procesos productivos y en las relaciones laborales, sino también por la
   forma en que se presenta la respuesta social en el marco de la competencia
   por el mercado de aseguramiento en riesgos profesionales.


   Los empresarios no presentan una postura fuerte; hay una disminución de los
   recursos que éstos llegaron a invertir en este campo, al delegar en las
   Administradoras de Riesgos Profesionales el control de las condiciones de
   trabajo, lo cual los coloca en una situación de vulnerabilidad ante los
   problemas que en esta área se pueden presentar.


   Aparece así un actor con los mayores recursos de poder, tanto desde el punto
   de vista del manejo de recursos financieros, como en acceso a información y a
   talento humano de alto nivel, configurado por las Administradoras de Riesgos
   Profesionales que hacen parte del sector financiero.


d) Significado social de la participación en salud laboral:


   Predomina un sentimiento de la participación como un elemento ajeno a las
   prácticas de manejo empresariales, en donde el sentimiento paternalista o
   tecnocrático conlleva a desconocer           la legítima interlocución de los
   trabajadores. Aún menos se considera la posibilidad de ampliar el sentido de la
   participación más allá del diálogo y la presentación de sugerencias, incluyendo
   mecanismos en la toma de decisiones, en la orientación de las empresas y
   participación en la distribución de las ganancias que en ellas se genera.



                                                                               94
   El desconocimiento de los derechos de organización y negociación colectiva,
   es una práctica frecuente en el sector empresarial frente a la participación de
   los trabajadores, castigando los intentos en este campo con la persecución y el
   despido. La penalización de la protesta popular, la desaparición y el asesinato
   de líderes sindicales, hacen parte de las prácticas más brutales de intolerancia
   frente a la participación de los trabajadores.


   La participación en salud laboral se ve restringida por la hegemonía de un
   paradigma ingenieril y medicalizado de la relación salud – Trabajo que coloca
   como actores activos a los profesionales de estos campos, y asigna un papel
   pasivo a los trabajadores; en el último período, esta posición se acompaña de
   una nueva monetarización de la salud en la práctica del aseguramiento con
   ánimo de lucro, en el cual cabe el cálculo de la vida humana bajo políticas de
   selección adversa y desconocimiento de los derechos de los trabajadores.


   Los debates en torno a las acciones de promoción y prevención, y las
   responsabilidades de los actores en su financiación y ejecución, también ponen
   de manifiesto los sentidos de la participación en salud laboral para los
   diferentes actores. Los representantes del sector asegurador buscan detener al
   máximo la estipulación de responsabilidades de las ARP en este campo,
   incluso con argumentos frente al supuesto riesgo financiero en que se coloca al
   Sistema, siendo acompañados en su postura por la Superintendencia Bancaria
   y el Ministerio de Hacienda. De esta forma, se fragmenta en la práctica el
   criterio que parecen compartir todos los actores, en cuanto a la importancia de
   la prevención.


e) Estrategias y prácticas participativas:


   Los procesos de participación en salud laboral se han enmarcado entre las
   luchas autónomas de los trabajadores, en las cuales las organizaciones



                                                                                95
  sindicales han liderado la defensa de la salud, y la institucionalización de
  mecanismos de protección de la salud en el trabajo y de discusión de los
  problemas en este campo, bajo el dominio de las directivas de las empresas.


  La movilización directa y la inclusión en los pliegos han hecho parte de las
  estrategias   que   han   desarrollado     las   organizaciones   sindicales,   con
  importantes logros en algunas empresas por esta vía. En algunos casos, se
  han constituido estructuras especializadas para el desarrollo de acciones
  educativas, investigativas y de asesoría en la defensa de la salud.
  Trabajadores formados en el marco de estas experiencias se han proyectado
  en la representación en comités sectoriales o locales de salud ocupacional.


  La institucionalización de los reglamentos de higiene y seguridad industrial, los
  programas y los comités paritarios de salud ocupacional, han servido para
  colocar en los marcos de la supeditación del trabajo al capital, la lucha por la
  salud. En las empresas en que no existe sindicato, o donde la organización de
  los trabajadores no ha desarrollado un interés en este campo, la intervención
  de las condiciones deteriorantes de trabajo queda supeditado a la buena
  voluntad de los empresarios. El cumplimiento de la Ley se reduce a tener
  reglamentos, programas y comités de papel, que no inciden en la problemática
  de salud laboral. En aquellos donde el COPASO es activo, suelen presentarse
  restricciones presupuestales, de acceso a la información y participación
  efectiva en las decisiones y acciones.


  El vínculo entre procesos de organización fuerte, con buenos recursos de
  poder de los trabajadores, y la incidencia en escenarios institucionalizados,
  muestra una combinación que presenta logros importantes.


f) Efectos de los mecanismos y prácticas participativas en las relaciones
  laborales y en los procesos productivos.




                                                                                   96
   La acción de los trabajadores en la defensa de la salud ha llegado a incidir en
   cambios de los procesos productivos, en el impulso de importantes
   investigaciones   y en    la implementación de programas de vigilancia
   epidemiológica ocupacional, en los cuales se integra el seguimiento y la
   intervención de las condiciones de trabajo y su impacto en la salud.


   Estas movilizaciones han generado respuestas tanto en el ámbito de la
   empresa como en el desarrollo de normas y políticas en este campo. En
   perspectiva, se puede evidenciar un avance en el control de las condiciones de
   trabajo sin que aún corresponda con el nivel de la problemática que existe en
   el mundo del trabajo.


   Aún sigue siendo débil la incidencia de la participación de los trabajadores en
   las empresas y en los espacios de concertación de las políticas, con
   importantes restricciones culturales y normativas, que configuran un escenario
   más proclive a la participación funcional que a aquella más decisoria en la
   transformación de las condiciones de salud y trabajo.



25. Características de la participación en salud laboral

La participación de los trabajadores, tanto en el ámbito de cada empresa como en
los sindicatos e instancias de representación local, regional y nacional aparece
todavía débil, aunque cuenta para la configuración de avances y retrocesos en la
protección de la salud.


No se puede establecer que la situación corresponda unilateralmente a los
designios de las fuerzas de la banca internacional o del sector financiero en
alianza con empresarios y gobierno. Se puede identificar que la tendencia en la
respuesta social a la problemática de salud en el trabajo, hace parte de los
procesos de conflicto y colaboración en que se debate la relación capital trabajo
en el país.


                                                                               97
La información y la consulta aparecen como las categorías de implicación de los
trabajadores que se presentan más ampliamente difundidas en un marco de
participación institucional, con experiencias puntuales en las que se presenta la
negociación y la codecisión, que se acompañan de procesos de participación
organizacional y autónoma.


La extensión de los procesos de participación resulta aún limitada, al encontrarse
marginados la gran mayoría de trabajadores de base del análisis e intervención
frente a los problemas de salud en el trabajo. De igual forma, la acción de los
empresarios y profesionales que participan en la dirección de las empresas, sigue
siendo marginal ante esta situación.


La intensidad de la participación de los trabajadores y trabajadoras en salud
laboral está mediada por los niveles de organización y apropiación de este campo,
que se expresa en las estrategias y prácticas participativas. Como tendencia
general, se puede plantear que la intensidad de esta participación es débil.


Las modalidades de participación se pueden identificar ante todo como
delegatarias: está poco difundida la no delegación y la protección directa de la
salud en cada uno de los puestos de trabajo. El reconocimiento de derechos y
deberes en salud de los trabajadores está por trabajarse en profundidad en el
conjunto de la clase.


El impacto y la eficacia social implican logros en la generalización de una
normatividad protectiva, que si bien institucionalizó y limitó las luchas por la
defensa de la salud en el trabajo, ha permitido cobijar a mayores trabajadores
mediante mecanismos de protección social.


La sostenibilidad de las prácticas participativas en salud laboral es limitada,
dependiendo más de personas destacadas comprometidas con esta problemática,



                                                                               98
que de la existencia de una capa de activistas y dirigentes, dotados de políticas y
planes claros, que jueguen un papel de grupo de presión más claro para el
fortalecimiento de la política pública como política de Estado.


Como balance general, se puede señalar que en la mayoría de las unidades
productivas la lucha por la salud sigue estando en indefensa; para el movimiento
sindical y las empresas donde hace presencia se puede caracterizar como de
defensa y en unas pocas empresas y sectores se puede hablar de lucha.



26. Aspectos a profundizar y proyecciones

Los procesos de participación en salud laboral no son ajenos al conjunto de
cambios en el mundo del trabajo que estamos viviendo en el país; por esto es
necesario profundizar en el estudio de los fenómenos que afectan la vida diaria de
la clase trabajadora. Sin embargo, no se puede decir que los problemas más
tradicionales en torno a la salud laboral y el papel de los trabajadores organizados
se encuentren dilucidados, lo cual amplía los frentes de trabajo; llaman la atención
los siguientes:


   •   Caracterización de las condiciones de trabajo, de salud y de la gestión por
       sectores y regiones del país.


   •   Sistematización de las principales experiencias de lucha en la defensa de la
       salud en el trabajo.


   •   Identificación de los avances y de las limitaciones del modelo en salud
       ocupacional y riesgos profesionales, y el marco normativo vigente.


   •   Análisis de la problemática de violencia y su impacto en el mundo del
       trabajo.



                                                                                 99
   •   Estudio de los problemas de salud vinculados con el desempleo.


   •   Desarrollo de modelos analíticos y de intervención, que permitan dar cuenta
       de la problemática de salud laboral en el denominado sector informal.


   •   Seguimiento del impacto de los procesos de globalización e implementación
       del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, en la salud de los
       trabajadores y en la respuesta social frente a esta problemática.




Resulta así imperioso una mayor apropiación de la experiencia por parte de los
trabajadores y trabajadoras, que les permita jugar un papel cada vez más incisivo
en la protección de su salud en el día a día, así como en la construcción de
decisiones que permitan modificar la orientación de la sociedad.


El movimiento por la salud de los trabajadores debe superar los niveles de
mesianismo en que se ha inscrito, pasando de plataformas abstractas a tener una
vinculación más estrecha al fortalecimiento de un movimiento social y político, con
un aporte concreto en los campos de la salud en el trabajo y la seguridad social.


La salud como un fin en sí mismo no será posible sino en la medida en que los
procesos de participación logren suficiente amplitud, intensidad y sostenibilidad,
en el marco de un proyecto de construcción de una sociedad más equitativa donde
sea posible la paz.




                                                                                100
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