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El cartel del cuello blanco oper

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El cartel del cuello blanco oper Powered By Docstoc
					El cartel del cuello blanco opera en Wall Street
El lavado de dinero salpica a Lehman Brothers y las más grandes firmas tabacaleras



MIAMI.- El brillo de Wall Street, el centro mundial de las finanzas cuyo símbolo es un pujante
toro, se ha visto opacado por denuncias de vínculos con dinero proveniente de los carteles de
la droga.

Durante muchos años los latinoamericanos se preguntaron, ¿dónde están los carteles de la
droga en Estados Unidos? ¿Son solamente mafias latinas de narcos violentos estereotipados por
Hollywood las que manejan el negocio de principio a fin? Poco a poco, y a medida que el
gobierno norteamericano aprieta los tornillos de la ley con cierta timidez, la respuesta a ese
interrogante está apuntando con más insistencia hacia Wall Street.

Las denuncias más recientes han mostrado que por debajo de los rascacielos de cristal
ahumado de esta ciudadela financiera, donde cuelgan los pedigrees de ejecutivos graduados en
las mejores universidades de Estados Unidos, circula un torrente de dinero del narcotráfico
cuyo caudal es difícil de silenciar.

Es el cartel del cuello blanco compuesto por una eficiente legión de ejecutivos de Wall Street
que, sin tocar un gramo de cocaína, han logrado encauzar ese torrente de millones de dólares
hacia el sistema bancario a través de inversiones, desvíos, sociedades ficticias y cuentas off-
shore en paraísos financieros de ultramar y en bancos de tradición en Estados Unidos.

El problema, según los expertos, es que la Justicia estadounidense, en lugar de enfilar sus
baterías contra las instituciones financieras implicadas, ha descargado el peso de la ley en
funcionarios de poca altura.

"Los fiscales han hecho la vista gorda -afirma Charles Intriago, ex fiscal de Miami que dirige la
publicación Money Laundering Alert-. Si se tratara de una casa de cambio en el Bronx por un
supuesto lavado de 15.000 dólares, los hubieran hundido a todos sin ninguna contemplación."

El más reciente es el caso de una ejecutiva de la prestigiosa firma Lehman Brothers, acusada
en junio por un fiscal de Nueva York de lavar millones de dólares para el ex gobernador del
Estado mexicano de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid, que enfrenta cargos de
narcotráfico en Estados Unidos y México.

A Villanueva se lo conocía como El Chueco, no necesariamente por un problema físico, mucho
antes de entregar un paquete de su fortuna a Lehman Brothers. Pero si el apodo no le decía
nada a Lehman Brothers, los titulares de la prensa de México sobre las actividades
extraoficiales del gobernador deberían haber alertado a sus representantes, según los
investigadores.
Consuelo Márquez, hija de inmigrante mexicanos y con una exitosa carrera en finanzas, era la
encargada de ofrecer servicios privados al cliente en la firma de Nueva York, y en esa condición
habría ayudado a Villanueva a crear una telaraña de empresas desde Suiza hasta las Bahamas,
para infiltrar en el sistema bancario unos US$ 15 millones de dividendos del narcotráfico.

Villanueva fue quien facilitó su avión privado al canciller de Cuba Roberto Robaina, lo cual
precipitó su salida del gobierno cubano. Robaina reconoció no sólo el préstamo del avión, sino
también haber aceptado una donación de US$ 25.000 de Villanueva para remodelar la
Cancillería. El 24 de mayo de 2001 y tras estar prófugo más de dos años, Villanueva fue
detenido en Cancún, acusado de colaborar con Alcides Ramón Magana, cerebro financiero del
cartel de Juárez. Ahora estudia Derecho en la prisión.

Las escaramuzas de la guerra diplomática contra Irak mermaron importancia a la más amplia
acusación que se ha hecho a empresas tabacaleras en Estados Unidos en cuestión de lavado de
dinero.

Tabaco negro

Hace dos semanas, la Comunidad Europea acusó en una corte de Nueva York a filiales de los
conglomerados empresariales más poderosos e influyentes de Estados Unidos -Nabisco Inc., y
Reynolds Tobacco- de aliarse con organizaciones mafiosas de Rusia, Italia y Colombia para
lavar, a través de la venta de cigarrillos, las fortunas que devengan los narcotraficantes en la
distribución de cocaína y heroína en Europa y Estados Unidos.

En una demanda de 149 páginas que se lee como una novela de Mario Puzzo, los denunciantes
reconstruyeron la historia de una década de relaciones peligrosas y potencialmente criminales
entre las grandes tabacaleras y los narcotraficantes con la complicidad de bancos de Estados
Unidos y de Europa.

Paso por paso, la demanda explica cómo muchos de los distribuidores de cigarrillos
norteamericanos en Europa son a su vez intermediarios de los narcotraficantes que facilitan la
repatriación a Colombia de las utilidades del negocio de las drogas a través de la compra de
cigarrillos. Uno de los primeros campanazos que debió despertar la suspicacia de las
tabacaleras, afirman los abogados demandantes, fue el congelamiento en Miami a principio de
los años noventa, de varias cuentas de distribuidores de cigarrillos de RJR Nabisco Inc. por
sospechas de que estaban relacionados con el lavado de dinero.

A pesar de que la conducta de los titulares de las cuentas en Miami era conocida por las
tabacaleras, "éstas continuaron las relaciones activas con los lavadores vendiéndoles grandes
cantidades de cigarrillos", afirman los abogados demandantes que trabajan para estudios de
Nueva York, Fort Lauderdale, Filadelfia y Madrid.

Años después, directivos de la compañía acusada, entre quienes se encontraba el jefe de la
oficina RJR Tobacco International de Miami, "establecieron una relación directa con individuos
en Europa, América Central y el Caribe que ellos sabían o debían saber que estaban
involucrados activamente en el lavado de ganancia producto de la venta de narcóticos", agrega
la demanda.

Otro ejecutivo tabacalero de Miami se reunió en Aruba con distribuidores y narcotraficantes
para acordar detalles de la operación, afirma la demanda. Los ejecutivos de las compañías
demandadas calificaron las acusaciones, en forma general, de "absurdas".

No es la primera vez que las grandes firmas estadounidenses tienen que pasar la vergüenza de
enfrentarse al fantasma del dinero del narcotráfico y a la pregunta que ninguno de sus altos
ejecutivos está dispuesto a responder bajo juramento: ¿saben ellos que sus empresas son
usadas para lavar dinero?

Cuánto saben las empresas

En junio de 1999, la entonces procuradora general, Janet Reno, se reunió con los presidentes
de Hewlett-Packard, Ford, General Motors, Sony, Westinghouse, Whirlpool y General Electric
Company, para hacer esa misma pregunta a causa de los cada vez más evidentes indicios de
que los productos de estas compañías, especialmente las que producen computadoras, son
usados por los narcotraficantes colombianos para blanquear el dinero de la droga.

Ninguno de los directivos quiso hablar entonces para la prensa, pero la reunión generó un
debate sobre las fronteras de su responsabilidad ante el asedio de los dineros sucios.

Al conocer ese episodio de Reno y las grandes multinacionales de electrodomésticos y
computadoras, un ex narcotraficante colombiano convicto, que solía negociar con empresas de
Japón y Estados Unidos la compra de grandes cantidades de aparatos para el lavado de dinero,
comentó: "Si usted tiene una empresa y se da cuenta de que una de las sucursales pequeñas
está vendiendo más, mucho más que su casa principal y en efectivo, ¿no me diga que no se le
ocurre preguntar por qué es que está vendiendo tanto y quiénes son los clientes? Claro que
pregunta, y tanto los norteamericanos como los japoneses saben la respuesta, aunque finjan lo
contrario".

Otro caso reciente que involucró directamente a una institución financiera estadounidenses
salpicó al Bank of New York. En febrero de este año, el vicepresidente del banco se declaró
culpable de cargos de lavado de dinero para la mafia rusa. La acusación original dejó al
descubierto que el banco fue usado para blanquear de US$ 4 mil millones a US$ 8 mil millones.

Las acciones de las autoridades de Estados Unidos contra estas instituciones todavía dejan
mucho que desear, según los expertos y de acuerdo con varios casos documentados por el
periodista Andrés Oppenheimer en su libro Ojos vendados .

La publicación Money Laundering Alert, que dirige en Miami el ex fiscal federal Charles
Intriago, preguntó a la Fiscalía la razón por la cual la firma Lehman Brothers había salido
indemne de las investigaciones y la repuesta fue: "Porque colaboró plenamente con la
investigación". Todas las acusaciones se concentraron sólo en la ejecutiva.

Sin embargo, anota la publicación en su número de agosto de este año, no fue Lehman Brothers
quien llevó el caso a la Justicia. "La firma -más bien- empezó a Ôcooperar´ después de recibir
una notificación de la DEA."

Por Gerardo Reyes
De El Nuevo Herald

				
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