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Estrés y sus Síntomas

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Estrés y sus Síntomas Powered By Docstoc
					1 ESTRÉS Y SUS SÍNTOMAS Basta con percibir que las exigencias superen nuestra capacidad de atenderlas para sentir un estado mental de tensión. Los entendidos señalan que el stress es un estado de falta de balance entre lo que se nos pide y la capacidad para dar cumplimiento a las demandas solicitadas. Es de conocimiento general que las personas se preocupan de su cuerpo de muy distinta manera, aunque lo habitual es que partan de la presunción de salud mientras no experimenten malestar ni padezcan incapacidades funcionales que limiten su vida diaria. La medicina sabe desde sus inicios que no siempre existe una correspondencia entre el funcionamiento objetivo del organismo y las sensaciones corporales del sujeto, de ahí que haya establecido una crucial distinción entre los signos (o alteraciones observables) y los síntomas (o manifestaciones subjetivas). Lo habitual es que la demanda de atención médica dependa de la aparición de estos últimos, que juegan el papel de señales de alarma y advierten al sujeto de que en su organismo algo no funciona bien. Hay dos elementos que caracterizan el stress: 1. Reacción física: El stress siempre se muestra a través de una mayor tensión física, muchas veces con dolor en el cuello o el pecho. Definitivamente nos sentimos incómodos con el estado de nuestro cuerpo. 2. Reacción mental: Al mismo tiempo, el stress se caracteriza por patrones de pensamiento o diálogos internos negativos. Los dos elementos nombrados se entrelazan mutuamente pudiendo inducir a la persona en una espiral ascendente con consecuencias graves. ¿Cómo se produce el stress? Cada vez que enfrentamos una nueva situación en nuestras vidas, tenemos la tendencia a "escanear" o leer el ambiente y ver cuál es el comportamiento más adecuado para esa situación. Una vez que identificamos ese comportamiento, nos adaptamos. Esa adaptación es totalmente natural y automática. Todos podemos adaptarnos a cualquier situación. sin embargo, la adaptación requiere de un esfuerzo por nuestra parte. Cuando ese esfuerzo es muy significativo y prolongado, se puede traducir en stress. La cantidad de stress que experimentemos en una situación o momento específico depende de si la situación que enfrentamos es estresante o no para nosotros: No todos los elementos son estresantes para todos. Normalmente se asocia al stress con la cantidad de actividad, sin embargo, esto es estresante sólo para algunas personas. Para otras, lo más estresante es la rutina y la falta de variedad en sus actividades. Mientras más dure el esfuerzo asociado a la adaptación, mayor será el nivel de stress. Es más, uno de los factores que tiende a generar más stress es la "percepción" de que esta situación estresante se va a mantener por mucho tiempo y que no tenemos cómo controlarla o solucionarla.

2 Las distintas personas tienen distintas capacidades para soportar el stress, dependiendo de su estado físico general. Obviamente, cuando ya estamos experimentando un cierto nivel de stress, ya estamos debilitados y es más fácil que nos afecten otras cosas, lo que nuevamente genera un circulo vicioso. ¿Qué hacer para controlar el stress? Podríamos pensar que nuestro objetivo debería ser mantener el nivel de stress en nuestras vidas lo más bajo posible. Sin embargo, esto no es efectivo. Existe abundante evidencia que demuestra que el desarrollo de las personas se genera cuando se encuentran en un ambiente que les obliga a salir de su zona de comodidad, manteniendo un nivel de apoyo adecuado. Los ambientes que más estimulan el desarrollo son aquellos que pueden generar una combinación adecuada de desafío y apoyo. Esta combinación se mueve, a menudo, en una línea muy fina. Por lo tanto, más que eliminar el stress, debemos controlarlo. Para ello, usted debería: 1. Reconocer qué es lo que le genera stress, de acuerdo a sus características personales: Si usted conoce sus características, tales como estilo conductual, motivaciones personales, preferencias, etc., será capaz de identificar con mayor facilidad los elementos que le generan stress o insatisfacción y estar más preparado para cuando éstos aparezcan. 2. Controle sus diálogos internos: Lo que nos decimos a nosotros mismos es un elemento fundamental en nuestra salud mental. Existe una conexión directa entre nuestras emociones, nuestra corporalidad y los diálogos internos. Debemos cuidar que esta relación sea sana. 3. Desarrollar estrategias para enfrentar el stress: Algunas personas liberan el stress a través de la actividad física, otros por medio del descanso. Algunos necesitan tiempo solos, otros la interacción social. Es necesario reconocer cuáles son las estrategias que son más apropiadas para nosotros, de acuerdo a nuestras preferencias personales. 4. Programar tiempo para aquellas actividades que liberan las tensiones: Cuando ya hemos identificado de qué forma podemos liberar las tensiones, debemos programar tiempo para esas actividades. 5. Desarrollar programas para eliminar o disminuir los elementos estresantes de nuestra vida: Usted no tiene por qué estar soportando los elementos estresantes por el resto de su vida. Por lo tanto, puede desarrollar programas o métodos para eliminar o disminuir aquellas relaciones o factores que le generan más insatisfacción. Por supuesto que siempre pueden haber situaciones que no podemos controlar y que van a provocarnos un cierto nivel de stress. Sin embargo, en la medida que tomemos el control de nuestras vidas y nuestras carreras, seremos capaces de mantener el nivel de stress bajo control. En gran medida, depende de cada uno de nosotros.


				
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