TRANSFORMACIÓN DE LA ESTRATEGIA DE DESARROLLO LOCAL EL CASO

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					                TRANSFORMACIÓN DE LA ESTRATEGIA DE
         DESARROLLO LOCAL: EL CASO CONCRETO DE LA
                        SIERRA OCCIDENTAL DE HUELVA

             María de la O Barroso González - barroso@uhu.es
                         Manuel Carroza Pacheco
                           Universidad de Huelva




Reservados todos los derechos.
Este documento ha sido extraído del CD Rom “Anales de Economía Aplicada. XIV Reunión ASEPELT-España. Oviedo,
22 y 23 de Junio de 2000”.
ISBN: 84-699-2357-9
TRANSFORMACIÓN DE LA ESTRATEGIA DE DESARROLLO LOCAL: EL
CASO CONCRETO DE LA SIERRA OCCIDENTAL DE HUELVA.


María de la O Barroso González
Universidad de Huelva


Manuel Carroza Pacheco
Universidad de Huelva




1. INTRODUCCIÓN.


        Entendemos el Desarrollo Local como el proceso de planificación del desarrollo
de un territorio, a través del consenso de los agentes locales (tanto públicos como
privados) que constituyen la sociedad civil de una comunidad, sobre la base de la
potenciación de sus recursos endógenos (recursos naturales, recursos humanos e
infraestructuras), con el fin de mejorar la calidad de vida de la población actual y futura.
O de forma más resumida, el proceso de planificación y concertación social para
aumentar el nivel de vida de los ciudadanos.


        De esta definición se pueden extraer dos aspectos fundamentales de la estrategia
de desarrollo local. En primer lugar, destaca la importancia que tiene el consenso de
todos los agentes que inciden en el territorio. El consenso debe lograrse en dos de las
etapas de la planificación: el diagnóstico de la situación actual y los objetivos que se
pretenden conseguir. La participación de todos los agentes (sociales, económicos,
políticos, etc.) plantea la necesidad multidisciplinar de tratar el proceso de planificación
a la vez que caracteriza al desarrollo local como un desarrollo integral, de todos los
aspectos, cualitativos y cuantitativos, de un territorio.


        El segundo atributo que caracteriza al desarrollo local es su base en los recursos
endógenos de la zona en cuestión. La articulación del sistema productivo interno debe
ser el objetivo estratégico del desarrollo local. La puesta en valor de los recursos
endógenos debe permitir no sólo poder cumplir con las exigencias de competitividad
impuestas por los mercados internacionales, sino que debe ser prioritaria la
conformación de un tejido productivo interno que logre sacar provecho en el largo plazo
de los impulsos derivados del crecimiento económico.


       De esta forma, podemos entender la planificación estratégica de desarrollo local
como el proceso donde se conjuga la participación de todos los agentes políticos,
económicos y sociales de una comunidad para elaborar un diagnóstico compartido sobre
la competitividad actual y futura del territorio, que permita establecer unos objetivos
estratégicos, desarrollándolos sobre la base de una serie de actuaciones y políticas
concretas del sector público y privado.


       Las estrategias de desarrollo local son muy variadas, pues variados son los
problemas a los que se enfrenta cada territorio. No existe una fórmula a aplicar para
lograr el desarrollo de una zona. Sin embargo, los objetivos finales de todas las
estrategias son comunes: el desarrollo y la reestructuración del sistema productivo, la
generación de empleo y la mejora del nivel de vida de la población de forma sostenible.
Estos objetivos comunes hacen que las estrategias busquen la transformación social y
económica de un territorio como vía de ajuste a los cambios productivos y sociales que
se dan a escala mundial.




2. EL CASO DE LA SIERRA OCCIDENTAL DE HUELVA


   2.1. Situación, Extensión y Rasgos Climáticos


       La Comarca Sierra Occidental de Huelva engloba doce municipios de los setenta
y nueve que posee la provincia de Huelva. En su conjunto esta comarca, con una
extensión e 1785,3 Km2 y una altitud media de 558 m, se encuentra en el norte de la
provincia sirviendo de frontera con el vecino país de Portugal y con la Comunidad
Autónoma de Extremadura.
        El extenso territorio que conforma nuestra zona de estudio pertenece
íntegramente a la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, situada en el extremo occidental
de Sierra Morena. El relieve de esta área se caracteriza por la conformación de dos
grandes líneas de cumbres que, debido a su directriz este-oeste y a lo abrupto de sus
laderas, dividen la comarca en tres zonas bien diferenciadas:
    •   El sector norte (Encinasola, Cumbres de San Bartolomé, Cumbres de Enmedio y
        Cumbres Mayores.)
    •   El sector central (Rosal de la Frontera, Aroche, Cortegana, La Nava, Almonaster
        la Real, Jabugo, Castaño del Robledo y Santa Ana la Real.)
    •   El sector sur, correspondiente a las áreas mineras e los municipios de Cortegana
        y Almonaster.


        Las características del relieve serrano han determinado históricamente tanto los
sistemas    de    poblamiento,   como    los   usos    del      suelo   y   las   comunicaciones
intermunicipales. Ello provoca que el ámbito geográfico de estudio no sea homogéneo y
que ni siquiera existan unas relaciones arraigadas entre los sectores que lo constituyen,
siendo más frecuentes las relaciones con otros municipios externos a la comarca e,
incluso, a la provincia.


        Las precipitaciones es uno de los rasgos más característico de nuestra zona. Con
una distribución media anual en torno a los 750 L/m2 , estas precipitaciones condicionan
                               ídricos, así como la exhuberancia de la vegetación. Las
la gran abundancia de recursos h
cualidades hidrológicas de la comarca la convierten en una cuenca excedentaria de agua
de gran calidad, situación que, sin embargo, contrasta con las restricciones en el
suministro que sufren algunos municipios en épocas estivales motivado por la escasez
de embalses existentes tanto en calidad como en volumen.


        Obvio resulta decir que las aguas de la zona es uno de los principales recursos
naturales con que cuenta la comarca. Esta circunstancia, sin embargo, no tiene respuesta
en cuanto a actuaciones concretas por parte de la Administración. Por ello creemos que
una de las líneas directrices que debe asumir la administración local es la gestión del
agua, con miras a conseguir el abastecimiento permanente de sus poblaciones y, por otra
parte, mantener su valor ecológico y potenciar su interés turístico.


    2.2. Usos del Suelo


        El estudio de los usos del suelo y la planificación urbanística resulta esencial
para vislumbrar las líneas directrices del potencial desarrollo económico de un territorio.
En esta sección vamos a analizar los usos del suelo en cuatro grandes apartados: usos
agropecuarios, usos forestales, usos mineros y usos urbanos.


        2.2.A. Usos agropecuarios.


        Los espacios agrícolas en esta zona se localizan generalmente en torno a los
principales núcleos urbanos, constituyendo los ruedos agrícolas, principalmente en los
términos municipales de Cumbres Mayores y Encinasola, que cuentan con grandes
superficies llanas, y en las riveras del Chanza y el Alcalaboza o Peramora en los
términos de Cortegana, Aroche y Rosal de la Frontera.


        Los principales cultivos son los herbáceos, de secano y regadío, los frutales y el
olivar. Este último en clara situación de abandono por la insuficiencia de rentabilidad
económica y con tendencia al adehesamiento (por falta de labores de mantenimiento)
para aprovechamiento ganadero, con una mínima recolección de aceitunas para el
autoconsumo
        La agricultura tiene en este territorio escasa relevancia caracterizándose
actualmente por su falta de productividad, principalmente por la carencia de
infraestructuras de transformación y comercialización, siendo su rasgo principal el
hecho de darse en minifundio y perfectamente integrada con los espacios de vegetación
natural, además de tener un carácter familiar y para autoconsumo.


        Dentro de los usos agropecuarios merece mención especial la dehesa, pilar de la
actividad económica serrana y sustento de las denominadas “economías tradicionales”.
La dehesa constituye el paisaje típico serrano organizándose en grandes propiedades
que separan los ruedos agrícolas de los pueblos.


        El uso y aprovechamiento de la dehesa se caracteriza por su múltiple
explotación. Siendo la ganadería (sobre todo cerdo ibérico) su principal base económica
de explotación, la dehesa es un espacio forestal (con aprovechamiento de madera y
corcho) y agrícola, por las labores de mantenimiento propias de la agricultura y la
selvicultura.


        La dinámica actual de la dehesa se explica por la clara regresión a la que se haya
sometida. Esta regresión se deja ver en la ausencia de labores de mantenimiento y falta
de renovación del arbolado, con la consiguiente invasión del matorral y el descenso de
la cabaña porcina. La causa capital de esta fase de retroceso es la pérdida de rentabilidad
de su explotación debido, principalmente, a la falta de modernización de las
explotaciones.


        La recuperación de la dehesa es fundamental para el desarrollo socioeconómico
de nuestros pueblos, no sólo por ser la base fundamental de nuestra industria básica, que
se ve acuciada por una creciente exigencia de calidad en sus productos finales, sino
también por constituir, como decíamos anteriormente, el sustento de la economía
tradicional de la sierra onubense.




        2.2.B. Usos forestales.


        El bosque serrano es uno de los elementos más distintivos del Parque Natural
“Sierra de Aracena y Picos de Aroche”, ocupando casi un 90 % de su superficie total.
En su composición predominan las quercíneas (encinas, alcornoques, quejigos y robles
melojo), acompañadas de abundante matorral, castaños, pinos, eucaliptos y las especies
propias de los bosques de ribera.
        Además de la variedad de especies botánicas que ofrece nuestro bosque, ésta se
caracteriza por poseer una fauna rica y variada, con especies raras, en peligro de
extinción y protegidas entre las que destaca diversas especies de la familia de las aves
rapaces.


        Las encinas, alcornoques, quejigos y robles melojo se agrupan conformando las
dehesas (vistas en el apartado anterior). Las mayores poblaciones son de encinas, por
ser la especie con producciones de bellota de mayor cantidad y calidad; sin embargo, los
alcornoques y quejigos se mantienen por tener producciones complementarias que
permiten períodos de montanera superiores. El robledal es la especie menos productiva
por lo que se ve sustituido en la mayoría de los casos por bosques de castaños.


        Junto   con    la   explotación     principal   de   la   dehesa,   encontramos   otros
aprovechamientos forestales. El descorche de la corteza de los alcornoques es el
principal, aunque también existen actividades de caza, utilización de la leña y recogida
de setas, entre otras actividades. Estos recursos poseen la característica común de
encontrarse en la actualidad infrautilizados.


        En el caso concreto del corcho observamos que sólo existe una industria básica,
que realiza las primeras transformaciones del mismo, sin aprovechar todo el valor
añadido que los productos finales generan.


        Los bosques de castaños se caracterizan por estar en una situación de abandono
generalizado, al no realizar labores de mantenimiento y por el excesivo envejecimiento
de sus unidades. Para recuperar la función económica del castaño sería necesario
actuaciones públicas encaminadas hacia la valorización del fruto, creación de industrias
de transformación y búsqueda de sistemas de comercialización. El aprovechamiento de
la madera para muebles sigue teniendo un carácter más residual, aunque imprescindible
de fomentar con objeto de mantener la variedad de la artesanía.


        Las poblaciones de pinos y eucaliptos aparecen como consecuencia de las
diversas políticas de repoblación forestal llevadas a cabo, principalmente en las zonas
meridionales de los municipios de Cortegana, Aroche y Almonaster. Su principal
                                                           s
aprovechamiento, sobre todo en el caso de los eucaliptos, e servir de materia prima a
las industrias de celulosa y papel instaladas en nuestra provincia. Sin embargo, especial
atención merece la degradación de los suelos producidas por la siembra de eucaliptos.
Sería deseable evitar esta degradación, quizás con políticas alternativas de repoblación
de especies autóctonas.


       Finalmente aparecen en nuestro territorio bosques galerías con especies como el
sauce, álamo y fresnos. Estos bosques se encuentran mayoritariamente en terrenos
encajados de difícil acceso, por lo que su aprovechamiento consiste en su valor
paisajístico y servir de hábitat de numerosas especies botánicas y faunísticas. En
aquellos bosques con fácil accesibilidad, encontramos otros usos como el cultivo en
huertos perfectamente integrados con el medio natural y, sobre todo, la replantación de
chopos para su uso maderable.


       En definitiva podemos concluir con el hecho de que, junto con los usos
tradicionales de nuestros bosques (cuyos recursos están infrautilizados), existen otras
potencialidades de actividad económica gracias a la existencia de recursos ociosos. El
fomentar la utilización de estos recursos permitiría la diversificación de la economía sin
que ello supusiera una degradación del medio ambiente, al consistir en actividades
perfectamente compatibles con el medio natural y el paisaje.




       2.2.C. Usos mineros.


       De todos es conocidos la tradición y el potencial minero de la provincia de
Huelva que, en nuestra zona de estudio tiene sus principales enclaves en los sectores sur
de los municipios de Cortegana y Almonaster la Real.


       La actividad minera de Huelva, en general, y de nuestra zona, en particular, está
en un claro proceso de declive y abandono de las explotaciones, con pocas posibilidades
reales de reactivación. Por ello, el análisis que pretendemos realizar en este apartado se
limita al impacto territorial de las antiguas instalaciones y explotaciones y a las
posibilidades de su restauración, así como a la necesaria recualificación profesional de
los activos humanos dedicados a estas labores.


        Los impactos territoriales de las actividades mineras podemos clasificarlos en
cuatro grupos: i) impactos visuales, originados por la falta de tratamiento superficial de
las cortas y escombreras, así como por el estado ruinoso de las instalaciones y
edificaciones auxiliares; ii) impactos edáficos, principalmente la pérdida de suelo,
creando áreas de fácil erosión; iii) impactos naturalísticos, con la pérdida de vegetación
autóctona y la consiguiente desaparición de hábitats y reducción de la fauna; y iv)
impactos hidrológicos, en el que debemos destacar la contaminación de las aguas.


        A estos impactos territoriales deberíamos añadir la incidencia del desempleo
entre los habitantes dedicados a estas actividades. Esta situación ha generado un
aumento de la población jornalera en nuestros pueblos, con las consecuencias derivadas
de las emigraciones temporales.


        Las actuaciones en este ámbito deberían ir dirigidas a erradicar, en la medida de
lo posible, los impactos ambientales mencionados; aunque, quizás sea más importante,
una política de potenciación de actividades alternativas en estos entornos, con miras a
conseguir su reactivación económica y social y la integración de sus habitantes en las
actuales coyunturas económicas, sociales y poblacionales.


        2.2.D. Usos urbanos.


        En la consideración del suelo para usos urbanos vamos a diferenciar el uso del
mismo con fines residenciales de la población y su uso para fines industriales.


        El suelo residencial se conforma por los distintos asentamientos urbanos de la
comarca. El sistema de poblamiento de esta zona se caracteriza por su rasgo de
dispersión (gráficamente, podemos apreciar este aspecto en el considerable número de
aldeas). Junto a este carácter de dispersión, contrasta la aglomeración de pueblos que se
sitúan en la zona central del territorio.


        Un estudio pormenorizado de las Normas Subsidiarias de todos los municipios,
nos permitiría evaluar cuáles son los problemas existentes en cuanto al planeamiento
urbano. Sin embargo, este tema merece un espacio más amplio que el dedicado en este
estudio, donde se analizaran también las incidencias del planeamiento urbanístico en las
posibilidades de desarrollo socioeconómico de estos pueblos.


        No obstante, no podemos dejar de reflejar la importancia del suelo industrial en
la potenciación del crecimiento del sector secundario y, por ende, del desarrollo
económico. El suelo industrial destaca en esta área por su escasez, únicamente existe un
polígono industrial en Cortegana, ocupando una superficie de 7 Has., y en clara
situación de desocupación. Esta situación contrasta con la existencia de algunos cascos
urbanos con problemas urbanísticos por tener ocupado parte de su terreno con
industrias. Las actuaciones en este campo se presentan como imprescindibles.


        La planificación de creación de suelo industrial en este territorio es una de las
líneas directrices que se debe marcar para conseguir su desarrollo económico. Las
soluciones quizás no pasen por que cada municipio tenga su propio polígono, sino más
bien por una actuación conjunta que logre un mejor aprovechamiento del territorio.




    2.3. Análisis de la Población.


        2.3.A. Evolución de los censos poblacionales.


        La evolución de la población de hecho en los municipios que conforman la
comarca ha sufrido un descenso general en el período comprendido entre 1900 y 1991,
presentando dos etapas con tendencias contrarias durante este siglo. En una primera
etapa, desde 1900 a 1960, la mayoría de los municipios presentan tasas de crecimiento
positivas, salvando el bache de la década 1930 – 1940 coincidiendo con la Guerra Civil
española. A partir de 1960 el descenso poblacional es generalizado y continuo, siendo
en algunos municipios más acusados que en otros. En la siguiente tabla podemos
observar los datos de población censales para este siglo:


                        Tabla 1. Evolución de la población de hecho
 1900 1910          1920 1930 1940                1950 1960 1970         1981 1991
29940 36065        40047 41408 39064             39480 39798 33061      23396 21233
       Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Censos de Población


       Este descenso en población a partir de 1960 viene motivado principalmente por
dos causas: las emigraciones hacia zonas y regiones más desarrolladas (movimiento que
afecta a toda Andalucía); y, por otro lado, la crisis que afecta a la actividad minera de la
zona, muy especialmente a Cortegana y Almonaster la Real.


       La comparativa de esta evolución poblacional con los datos de la provincia
onubense y los datos andaluces, nos ofrece un paisaje más desolador. Las tasas de
crecimiento de Andalucía, Huelva y la Comarca Sierra Occidental fluctúan de forma
similar hasta la década de los años sesenta. A partir de estos años, mientras que la
región y la provincia siguen creciendo en población, la comarca comienza a perder
efectivos pasando de aproximadamente 30000 habitantes a principios de siglo, a poco
más de 20000 en 1998.


       Otra de las variables a considerar en este perfil de la comarca es su baja densidad
de población, alcanzando niveles muy por debajo de la media provincial y regional. De
esta forma la densidad de esta comarca se sitúa en 12.65 hab/Km2 frente a los 44.82
hab/Km2 a nivel provincial y los 78.80 hab/Km2 en Andalucía para el año 1998. Sólo un
municipio, Jabugo, presenta una densidad muy alta (superior a la regional) motivada por
su mayor intensidad de actividad económica, su localización geográfica y la reducida
dimensión de su término municipal. El mantenimiento de estas bajas densidades en la
zona viene motivada en parte por sus características físicas (posición excéntrica,
topografía montañosa y dificultades de accesibilidad), pero sobre todo, viene motivada
por la emigración de su población autóctona buscando zonas con mayor desarrollo
social y económico.


        Los factores poblacionales vegetativos nos ofrecen el mismo panorama de
conjunto. El crecimiento vegetativo de la zona es negativo para la última década del
siglo. Esta evolución se debe principalmente al descenso de las tasas de natalidad y al
estancamiento de las tasas de mortalidad. Las migraciones que se producen durante
estos años no hacen sino acuciar el problema provocando un descenso de las tasas de
crecimiento real.


        La consecuencia inmediata de esta evolución se evidencia en la pirámide de
población de la comarca. En su representación podemos observar tres rasgos
destacables: la tendencia hacia el envejecimiento (con un 20.78% de la población por
encima de los 65 años), la progresiva disminución de la población infantil (un 18.84%
menor de 16 años) y la escasa población en edad laboral (60,38% de la población entre
16 y 65 años, aunque sólo un 39.18% entre 25 y 60 años).


        2.3.B. Perfil de la Población

        Los municipios serranos arrastran una clara herencia agrícola-ganadera-forestal
caracterizada por un bajo nivel de cualificación de sus trabajadores; así, pues, la zona
presenta un bajo nivel de instrucción. La tasa de analfabetismo es relativamente elevada
(11.18% en 1991) centrándose en el sector de población de mayor edad, pues la
escolarización en edades tempranas es casi del cien por cien; elevándose al 75.71% el
porcentaje de población que no supera el 1º grado de estudios. La Tabla 2 nos ofrece el
nivel de instrucción de la población para 1991. Existe, sin embargo, una tendencia de
aumento en el nivel de estudios debido en gran parte a la pérdida de efectivos viejos y a
la política escolar y educativa.


             Tabla 2. Nivel de instrucción de la población mayor de 10 años.
                                        Analfabeto             2105
                                        Sin estudios           7172
                       Grado 0           1º Grado              4980
                                           Total              14257
                                             %                75.71
                                       2º Grado 1º Ciclo         2868
                      Grado 1
                                                %                15.23
                                       2º Grado 2º Ciclo         1014
                                     Otros Estudios Medios         35
                      Grado 2
                                              Total              1049
                                                %                5.57
                                       3º Grado 1º Ciclo          302
                                       3º Grado 2º Ciclo          165
                      Grado 3     3º Grado No Universitario        17
                                              Total               484
                                                %                2.57
                                    No consta                     172
                       Fuente: INE. Censo de población, 1991.


       La población que accede a niveles de estudios medios y superiores apenas pasan
del 8%, además se da la circunstancia de que este sector de población, joven en su
mayoría, busca trabajo en las capitales cercanas (Huelva y Sevilla), suponiendo la
elevación del nivel de estudios un factor de emigración y despoblamiento de la zona.


       En el estudio de la población activa se observa un fuerte desequilibrio entre la
población activa e inactiva (un 36.98% frente a un 66.02%) que viene dado por el gran
número de estudiantes y personas retiradas (lo cual no es de extrañar dado el
envejecimiento de la población), así como por personas dedicadas a labores del hogar
junto con la existencia de una economía sumergida con valores significativos tanto en
ocupación de personas como en cifra de negocios.


       Observando a la población activa por ramas de actividad, situación profesional y
profesión nos encontramos con el siguiente panorama. Más del 40% de la población
activa se emplea en el sector agropecuario, siendo la industria cárnica la actividad que
sigue en porcentaje de empleo con tan solo el 12%. Es de destacar también que más del
50% de la población activa se emplea como trabajador eventual. Finalmente, merece
especial atención el hecho de que prácticamente el 50% de la población activa se
compone de mano de obra no especializada.


       Las conclusiones que podemos extraer del estudio de la población son poco
alentadoras. La población va descendiendo de manera inexorable. El sector de
población joven, cada vez con mayor nivel de estudios, deben buscar fuera por falta de
colocaciones en nuestra zona, lo que contribuye al envejecimiento de la población. La
población activa, en clara minoría, se compone de trabajadores agropecuarios y peones
de la industria cárnica con escasa cualificación. La necesidad de mantener esa población
joven y de atraer nuevos individuos pasa por potenciar y diversificar la actividad
económica de forma que permita generar empleo.


    2.4. Análisis de la Actividad Económica.


        En este apartado vamos a centrarnos en el análisis del sector industrial y
servicios. Sirva para el sector primario el análisis realizado sobre los usos del suelo.
Añadir, sin embargo, algunos datos relevantes.


        La distribución entre tierras labradas y no labradas arroja un saldo bastante
amplio a favor de las tierras no labradas (89,17%), además el 79,95% de esas tierras
están dedicadas a especies arbóreas forestales. Este dato nos corrobora la poca
importancia de la agricultura para la economía serrana, la población dedicada al sector
primario está dedicada a la ganadería y a las actividades forestales. Aparece otra vez la
dehesa como base económica de la economía de la sierra.


        Otro dato más, el 62,20% de los empresarios agrícolas son mayores de 55 años y
sólo el 5,82% es menor de 35 años. El envejecimiento de la población se deja ver, como
no podía ser de otra manera, en la dedicación a las actividades tradicionales. Los
municipios de esta parte de la sierra onubense no ofrecen esperanzas de futuro para una
juventud que emigra inexorablemente hacia otras zonas más dinámicas.
        La industria de la zona destaca por ser una industria dependiente del sector
primario. Analizando el total de establecimientos industriales nos encontramos que la
industria que destaca es la manufacturera ligada a los productos originados en la
ganadería y el bosque serrano. La industria cárnica es la que predomina; le siguen
industrias dedicadas a las labores del corcho, la transformación de minerales metálicos y
la construcción.


        Atendiendo al número de trabajadores que poseen en plantilla podemos
considerar que la industria serrana está compuesta por un número considerable de
micropymes e incluso empresas familiares. Esta circunstancia no es obstáculo para que
convivan, junto a estas pequeñas empresas, un reducido número de empresas de tamaño
medio dedicadas al producto estrella de la sierra onubense: la industria cárnica del cerdo
ibérico.


           En cuanto a la localización de la industria observamos que ésta se sitúa
preferentemente en los núcleos de Jabugo, Cumbres Mayores y Cortegana, siendo esta
última población la que posee una economía más diversificada. Los demás municipios
están dedicados preferentemente al sector agropecuario, derivando su mano de obra
excedente a las empresas situadas en los pueblos cercanos.


           La evolución de las inversiones en la industria de la zona nos ofrece otros datos
de interés. Prácticamente el cien por cien de las inversiones en industrias se han
dedicado a nuevas inversiones, existiendo un mínimo de ampliaciones. Estas nuevas
inversiones se han dedicado especialmente a adecuar las instalaciones a las directrices
europeas.


           La construcción en la zona mantiene entre el 20% y el 30% del empleo. Sin
embargo, la mayoría de las empresas la constituyen autónomos con trabajadores
eventuales. Se da la circunstancia de que las construcciones con cierta envergadura las
realizan empresas externas a la zona, por no poseer las autóctonas del volumen de
capital y trabajadores necesarios.


           El sector servicios en la comarca se centraliza en el municipio que ejerce como
cabecera: Cortegana. Esta situación no impide la existencia de localidades con gran
número de comercios al por menor (caso de Rosal de la Frontera) o de otros con
servicios de hostelería y restauración (Almonaster la Real).


           El turismo es incipiente en la zona, por lo que aún no ha provocado la suficiente
dinamización de la población que cree los servicios adecuados para atenderlo.
Mayoritariamente los servicios actuales se centran en la restauración ofrecida en
mesones y restaurantes de pequeña categoría. No existe ningún hotel en la zona,
limitándose la oferta de estancias a hostales, cabañas de turismo rural y casas
particulares dedicadas a su alquiler, la potencialidad del turismo para la zona es
evidente, sin embargo su aprovechamiento pasa por dotar a los municipios de la
suficiente infraestructura de calidad.


    2.5. Diagnóstico de la Sierra Occidental de Huelva.


        La planificación del desarrollo de esta comarca de la Sierra de Huelva obliga a
establecer un diagnóstico de su situación socioeconómica actual analizando sus
fortalezas y debilidades internas, así como las oportunidades y amenazas que le vienen
impuestas desde el exterior.


        2.5.A. Debilidades.
    •   Situación periférica respecto a los centros de decisión.
    •   Insuficiente    infraestructura   de    comunicaciones     entre   los   municipios   que
        componen la comarca. Así, como dificultades de accesibilidad desde el exterior.
    •   Carencia de infraestructuras que permitan una gestión integral del agua.
    •   Falta de modernización en la explotación de la dehesa.
    •   Escasez de infraestructura turística.
    •   Débil aportación de la agricultura a la economía serrana, con suelos de escasa
        aptitud agrológica debido a sus pendientes.
    •   Caída de rentabilidad en las explotaciones mineras.
    •   Descenso continuo de la población que provoca un excesivo envejecimiento de
        la población.
    •   Falta de mano de obra cualificada.
    •   Escasez de innovaciones en la industria.
    •   Carencia de infraestructuras industriales.


        2.5.B. Amenazas.
    •   Excesiva burocratización en la gestión de los espacios naturales protegidos por
        parte de las administraciones superiores de que depende.
    •   Áreas en peligro de despoblamiento, principalmente por la emigración buscando
        posibilidades externas.
    •   El mantenimiento de políticas asistenciales provoca una falta de iniciativa
        empresarial y la perpetuación de un modelo de economía subvencionada.
    •   Explotación de los recursos naturales endógenos fuera de la zona, con una
        excesiva pérdida del valor añadido que generan.


        2.5.C. Fortalezas.
    •   Gran calidad y abundancia de recursos hídricos.
    •   Gran calidad, cantidad y variedad de recursos naturales infrautilizados.
    •   Existencia de un rico patrimonio histórico, artístico y arqueológico.
    •   Existencia de un saber hacer tradicional en las manufacturas derivadas del cerdo.
    •   Gran número de propietarios de la tierra.
    •   Pertenencia a un Parque Natural.


        2.5.D. Oportunidades.
    •   Creciente demanda de productos del cerdo ibérico.
    •   Posibilidad de desarrollar una industria auxiliar a la tradicional industria cárnica.
    •   Existencia de medidas de apoyo externas al desarrollo.
    •   Reactivación del turismo alternativo: rural, cultural, ecológico.
    •   Creciente interés por productos ecológicos.
    •   Situación fronteriza con Portugal.


3. CONCLUSIONES.


        Hasta ahora hemos tratado de dibujar la realidad socioeconómica de una
comarca que atraviesa por una clara situación de estancamiento y profundizar en las
causas que provocan esa actualidad para tratar en un proceso posterior de abordarlas
desde una perspectiva de desarrollo local. Una óptica que obliga a consensuar con todos
los agentes sociales y económicos el futuro de este territorio para lograr su
transformación integral.
        Para ello habrá que acometer la estrategia necesaria a través de la
instrumentación de un conjunto de acciones políticas adecuadas en un contexto de
globalización; con actuaciones locales pero con planteamientos globales de desarrollo.
Se necesita que apuntemos algunas líneas de actuación que podrían contribuir a
incrementar la competitividad territorial de esta zona frente a otras comarcas de
similares características y a lograr el desarrollo de sus recursos naturales y humanos. El
conjunto    de       actuaciones   que   proponemos    van    encaminados    a    tres   ámbitos:
Infraestructuras, Recursos Humanos y Actividad Económica.


        La mejora de infraestructuras es el primer paso de cualquier zona que pretenda
generar un proceso de desarrollo. Las actuaciones en este ámbito son muy variadas,
entre ellas, y para el territorio que nos ocupa, cabría destacar:
    •   Construcción de carreteras de acceso a las poblaciones más alejadas de las vías
        nacionales: Encinasola, Cumbres de San Bartolomé, Castaño del Robledo, Santa
        Ana la Real y Almonaster la Real.
    •   Rehabilitación y puesta en valor del Patrimonio Histórico, Artístico y
        Arqueológico.
    •   Construcción de embalses que permitan una racionalización del uso del agua,
        evitando las carencias en el suministro.
    •   Rehabilitación de la línea de ferrocarril Huelva-Zafra, potenciando su valor
        turístico.
    •   Creación de suelo industrial que permita no sólo ofrecer mayor calidad de
        infraestructuras para atraer e incentivar la creación de empresas, sino también
        mejorar y mantener las tradicionales formas de poblamiento serrano.
    •   Rehabilitación de casas rurales y apoyo a la creación de infraestructura turística.
    •   Rehabilitación y puesta en uso de las infraestructuras mineras abandonadas.


        Los Recursos Humanos representan el activo más importante de un territorio, su
valorización económica permite no sólo mejorar la calidad de vida de los efectivos
implicados, sino crear las condiciones necesarias del desarrollo de una economía. Las
actuaciones encaminadas a los Recursos Humanos se centran, principalmente, en su
cualificación profesional:
    •   Creación de centros de formación profesional permanentes en especialidades
        que permitan la mejora de actividades productivas rentables, así como la
        explotación de los recursos endógenos ociosos e infrautilizados: industria
        cárnica, actividades forestales y turismo.
    •   Políticas de atracción y retención de la población en los núcleos con peligro de
        despoblamiento.
    •   Formación en oficios tradicionales (zapateros, fontaneros, peluqueros,…) que
        permitan a los pueblos más pequeños mantener un cierto nivel de servicios
        básicos.


        Finalmente, el fomento de la actividad económica pasaría por implementar
actuaciones como:
    •   Proyecto de explotación integral de extensos territorios despoblados ricos en
        recursos, como sucede con la comarca de La Contienda entre Aroche y
        Encinasola.
    •   Recuperación de las vegas del Múrtiga, Chanza y Alcalaboza que permitan la
        recuperación de la actividad hortofrutícola a la vez que mejoren el valor
        paisajístico de los mismos.
    •   Creación de canales de distribución y comercialización de los subproductos
        forestales.
    •   Creación de un Instituto Tecnológico de la Dehesa, el Cerdo Ibérico y la
        Industria Cárnica.


        Como se puede observar, la variedad de políticas que se pueden planear es muy
elevada, lo que hace que el camino a recorrer sea largo. Y empezar a recorrerlo significa
plantar las bases de un plan integral de desarrollo. La secuencia lógica de este
planeamiento estratégico podría empezar por consensuar el diagnóstico sobre las claves
del desarrollo de esta comarca, a la vez que se organiza el proceso planificador. A
continuación la sociedad civil se debería estructurar en grupos de trabajo que
determinasen los objetivos estratégicos y elaborasen el plan de actuación. Las líneas
estratégicas de este plan se determinarían en una fase posterior, dándosele contenido a
través de las políticas y programas de actuación.
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