KILM 13.
Introducción
Tasa de inactividad
Utilización del indicador Para los países que siguen de cerca la eficacia del mercado de trabajo a través de las tasas de participación de la fuerza de trabajo, incluidas las de los trabajadores del grupo de edad más activo, la medida de la tasa de inactividad puede no resultar especialmente interesante. Sin embargo, este indicador resulta más interesante si se analiza por grupos de edades y por sexo. En la mayoría de los casos, se prefiere una tasa de inactividad baja que una tasa alta debido a que demuestra que los países están claramente ofreciendo a los trabajadores de edad más activa suficiente actividad en el mercado de trabajo. Una alta tasa de inactividad de la fuerza de trabajo, especialmente para los hombres, puede llegar a brindar información esencial sobre la estructura social de un país, dando indicios quizás de problemas de varios tipos, tales como un alto índice de criminalidad o pobreza generalizada. Las altas tasas de inactividad podrían también reflejar bajos niveles de educación; la incidencia de la inactividad aumenta con los niveles decrecientes de educación. No obstante, también existen otras razones (enfermedad o discapacidad, entre otras) que podrían explicar porqué algunos grupos reflejan tasas más altas de inactividad de la fuerza de trabajo.1 En algunos casos, una alta tasa de inactividad para ciertos grupos no se debe
1 Un estudio realizado por la Oficina de Estadísticas del Trabajo (Estados Unidos) analizó los datos referentes a 15,8 millones de ciudadanos americanos, de edades comprendidas entre los 25 y los 54 años, quienes no estaban trabajando ni buscando un trabajo en 1996. La gran mayoría de este grupo, alrededor de tres de cada cuatro de ellos, eran mujeres. Las razones que dieron para no trabajar variaban considerablemente según el sexo, siendo los hombres los que más tendían a mencionar una salud deficiente o discapacidad y las mujeres tendían a mencionar las responsabilidades domésticas. Véase “Who’s not working”, en Issues in Labor Statistics (Washington, DC), Resumen 98-4, mayo 1998; Sitio Web: http://www.bls.gov/opub/ils/pdf/opbils19.pdf.
A pesar de que los economistas del mercado de trabajo tienden a poner énfasis en las actividades y características de las personas incluidas en la fuerza de trabajo, aunque menos evidente, ha habido interés continuo en las personas que están fuera del mismo, especialmente las personas que desean trabajar pero no están actualmente buscando un empleo. Gran parte de este creciente interés encuentra su origen en la preocupación existente en cuanto a la precariedad del mercado de trabajo en las economías desarrolladas. Se considera que las personas están fuera de la fuerza de trabajo, o que están inactivas, si no están ni empleadas ni desempleadas, es decir, que no están buscando un trabajo de manera activa. Existen muchas razones por las cuales las personas no participan de la fuerza de trabajo; esas personas quizás están cuidando a un miembro de la familia, quizás están jubiladas, están enfermas o discapacitadas o en etapa escolar, quizás creen que no hay trabajo o quizás simplemente no desean trabajar. La tasa de inactividad expresa la proporción de la población que no forma parte de la fuerza de trabajo. La suma de ambas, es decir la tasa de inactividad y la tasa de actividad laboral de la fuerza de trabajo (véase ICMT 1), dará el 100 por ciento. Se facilita información sobre este indicador para 188 economías en relación con todos los grupos de edad normalizados que se exponen en la tabla 1 del ICMT 1: 15+, 15-24, 15-64, 25-54, 25-34, 35-54, 55-64 y 65+. Debido a que las tasas de inactividad en la tabla 13 se derivan de la tabla 1, las estimaciones también se armonizan (como en la tabla 1) para explicar las diferencias en las metodologías de compilación y de tabulación de datos de los países así como de otros factores específicos a cada país como los requisitos de servicio militar. La serie incluye datos reportados por el país y datos imputados.
Tasa de inactividad
KILM 13
necesariamente ver como algo “malo”; por ejemplo, una tasa de inactividad relativamente alta para las mujeres de edades comprendidas entre 25 y 34 años puede encontrar su origen en el abandono de la fuerza de trabajo para ocuparse de las responsabilidades familiares, tales como el cuidado de los niños. Utilizando los datos en el ICMT 13, los usuarios pueden analizar hasta qué punto la maternidad tiene relación con las pautas de la fuerza de trabajo de las mujeres. Se viene reconociendo desde hace mucho tiempo que los aspectos de la estructura familiar guardan relación con la participación en la fuerza de trabajo. Por ejemplo, las cabezas de familia femeninas tienden a reflejar tasas de inactividad relativamente altas. Entre las familias compuestas por el matrimonio, los maridos normalmente muestran bajas tasas de inactividad, especialmente si hay hijos. No obstante, una baja tasa de inactividad femenina podría coincidir con una alta tasa para los hombres; es decir, el marido, si el hombre está terminando sus estudios o si está físicamente imposibilitado de trabajar, con lo cual la mujer pasa a ser el principal sostén de la familia. Un subgrupo de la fuerza de trabajo inactiva comprende a quienes se los conoce como trabajadores desalentados, definidos como las personas que no están integradas en la fuerza de trabajo, quienes están disponibles para trabajar pero que ya no buscan trabajo debido a que piensan que no lo encontrarán, por motivos personales normalmente asociados a la impresión que tienen de que hay poca oferta de trabajo. Independiente de sus razones para sentirse desalentados, estos trabajadores potenciales suelen considerarse infrautilizados. La presencia de los trabajadores desalentados se confirma si aumenta la fuerza de trabajo medida cuando el desempleo es bajo. La gente que no se incluía como desempleada (debido a que no están buscando trabajo activamente) cuando había poco trabajo puede que cambien de opinión y busquen trabajo cuando haya más posibilidades de encontrarlo. Cuando la cifra de trabajadores desalentados es alta, los organismos normativos quizás intenten “atraer nuevamente” a los miembros de este grupo al mejorar los servicios de colocación.
Definiciones y fuentes Hay varios aspectos de la definición de este indicador que es preciso tener en cuenta. Ante todo, las estimaciones deben referirse a toda la población, ya sea a través de encuestas de hogares sobre la fuerza de trabajo, censos de población u otros medios de estimación. Por lo general, las determinaciones se realizan conforme a la situación de la fuerza de trabajo de la población correspondiente. La fuerza de trabajo se define como la suma de las personas ocupadas más las personas desempleadas. El resto son las personas que no forman parte de la fuerza de trabajo. En la construcción de la tabla 13 únicamente se utilizaron las tasas de participación de la fuerza de trabajo y cifras de población que se consideraron suficientemente comparables entre países.2 En aquellos países con más de una fuente de encuesta, sólo se utilizó un tipo de fuente. Si existía una encuesta de la fuerza de trabajo para el país, se escogieron las tasas de inactividad derivadas de ella en vez de aquellas derivadas de los censos de población. En la construcción de la serie sólo se utilizaron tasas de inactividad que son suficientemente representativas de los grupos de edad estandardizados (15+, 15-24, 15-64, 25-54, 25-34, 35-54, 55-64 y 65+). La tabla 13 incluye tasas reales (reportadas por los países) así como tasas que se imputaron utilizando técnicas de modelación econométrica. Entre las variables explicativas utilizadas para generar las tasas de participación de fuerza laboral imputadas en la tabla 1 de los ICMT, que luego se utilizaron en la construcción de la tabla 13, estuvieron niveles y tasas de crecimiento del PIB, variables de estructura de la edad de la población y variables simuladas para capturar las tendencias de tiempo, tendencias específicas a una región y efectos fijados por el país.
2 Véase la sección correspondiente en el manuscrito del ICMT 1 para ver los detalles de la construcción de la tabla armonizada 1. Como la tabla 13 es la inversa de la tabla 1, las mismas metodologías de construcción aplican.
Recuadro 13a. Estimaciones globales y regionales de tasas de inactividad
Tasas de inactividad (%) – ambos sexos 1996 2002 2003 2004 2005 2006* MUNDO 33.3 34.0 34.2 34.2 34.3 34.3 Economías desarrolladas y UE 39.3 39.6 39.7 39.6 39.6 39.7 Europa Central y Sudoriental (no-UE) y CEI 39.4 41.1 41.6 41.1 41.1 41.0 Asia Oriental 22.0 24.0 24.6 24.8 25.1 25.4 Asia Sudoriental y el Pacífico 29.9 29.6 29.7 29.5 29.4 29.3 Asia Meridional 38.8 39.7 39.7 40.0 40.1 40.2 América Latina y el Caribe 36.6 34.9 34.6 34.6 34.5 34.4 África del Norte 50.2 50.4 50.1 49.7 49.5 49.3 África subsahariana 24.4 25.4 25.6 25.6 25.7 25.8 Oriente Medio 47.4 45.3 44.9 44.4 44.0 43.6 Tasas de inactividad (%) – hombres 1996 2002 2003 2004 2005 2006* WORLD 19.5 20.6 20.8 20.8 21.0 21.1 Developed Economies & European Union 29.1 30.4 30.8 30.9 31.2 31.5 Central & South Eastern Europe (non-EU) & CIS 28.7 31.2 31.6 30.4 30.5 30.4 East Asia 15.4 17.3 17.8 18.0 18.3 18.5 South East Asia & the Pacific 17.0 16.9 17.1 17.2 17.2 17.2 South Asia 16.0 17.3 17.6 17.5 17.7 17.8 Latin America & the Caribbean 18.4 19.1 19.1 19.8 20.2 20.5 North Africa 24.0 25.1 25.1 24.3 24.3 24.2 Sub-Saharan Africa 12.6 13.3 13.6 13.6 13.7 13.8 Middle East 22.5 22.1 21.9 22.0 21.9 21.8 Tasas de inactividad (%) – mujeres 1996 2002 2003 2004 2005 2006* WORLD 47.0 47.4 47.5 47.5 47.5 47.5 Developed Economies & European Union 49.0 48.2 48.1 47.7 47.6 47.4 Central & South Eastern Europe (non-EU) & CIS 49.0 49.9 50.5 50.5 50.5 50.4 East Asia 28.9 31.1 31.6 31.9 32.3 32.6 South East Asia & the Pacific 42.4 41.9 42.0 41.6 41.4 41.1 South Asia 63.1 63.5 63.3 63.9 63.9 63.9 Latin America & the Caribbean 53.9 50.0 49.3 48.7 48.2 47.6 North Africa 76.1 75.5 74.9 74.7 74.5 74.2 Sub-Saharan Africa 35.7 37.0 37.3 37.2 37.3 37.3 Middle East 75.1 70.9 70.2 69.1 68.3 67.5 Tasas de inactividad (%) – jóvenes 1996 2002 2003 2004 2005 2006* WORLD 41.9 44.8 45.4 45.2 45.4 45.4 Developed Economies & European Union 46.9 48.6 49.7 48.8 48.9 49.0 Central & South Eastern Europe (non-EU) & CIS 54.2 58.3 59.8 57.3 57.2 56.9 East Asia 25.3 31.7 32.7 32.4 32.6 32.6 South East Asia & the Pacific 41.5 42.3 42.8 43.6 43.6 43.7 South Asia 50.1 51.9 52.2 52.5 52.7 52.9 Latin America & the Caribbean 44.6 44.9 44.9 45.4 45.8 46.1 North Africa 60.8 63.9 63.6 63.4 63.5 63.6 Sub-Saharan Africa 32.4 33.8 34.3 34.4 34.6 34.7 Middle East 60.7 58.7 58.3 58.2 58.0 57.8 Fuente: OIT Modelo de Tendencias de la Fuerza Laboral (ver el recuadro 3 en "Guía para entender los ICMT " para obtener mayor información sobre la metodología de estimación. * Estimaciones preliminares para 2006.
La tasa mundial de inactividad aumentó ligeramente, pasando de un 33,3 por ciento en 1996 a un 34,3 por ciento en 2006. Dos amplias tendencias han contribuido a configurar este resultado: la creciente inactividad registrada entre los jóvenes y entre los hombres adultos (en especial los de más edad).
Tasa de inactividad
KILM 13
Recuadro 13a – continuado
A escala mundial, la tasa de inactividad de los jóvenes aumentó de un 41,9 a un 45,4 por ciento entre 1996 y 2006. La participación de los jóvenes en la fuerza de trabajo disminuyó - con el consiguiente aumento de la inactividad - en todas las regiones a excepción de en el Oriente Medio. Los aumentos de la inactividad se deben en gran medida a la participación cada vez mayor de los jóvenes en la educación, en particular en algunas economías asiáticas, lo que puede considerarse positivo. No obstante, en algunos países, especialmente en la región de Europa Central y Sudoriental (no-EU) y CEI, el aumento de la inactividad económica entre los jóvenes, que afortunadamente parece haberse detenido en los últimos años, también está causada por el gran número de jóvenes que, desanimados, se han retirado de los mercados de trabajo desde el principio del período de transición. Las tasas totales de inactividad de los hombres aumentaron en todas las regiones durante el último decenio, una vez más, con la excepción del Oriente Medio. Esta tendencia refleja la existencia de más jóvenes que se incorporan a la educación y el número creciente de personas que dejan el mercado de trabajo a una edad más temprana de su vida. Las tasas de inactividad de las mujeres también aumentaron en la mitad de las regiones y en el mundo en su conjunto, principalmente debido a las más elevadas tasas de inactividad registradas entre las mujeres jóvenes. Aunque sigue siendo preocupante observar como prácticamente la mitad de la población de mujeres del mundo en edad de trabajar – frente a una quinta parte de la población correspondiente de hombres – permanece inactiva, lo que indica que sigue existiendo un gran potencial sin explotar de mano de obra. La inactividad puede obedecer a una opción personal, como es de hecho el caso de los jóvenes que se incorporan a la educación o de las personas que se jubilan con anticipación, pero también puede asociarse a la infrautilización de la mano de obra, dado que reúne a los trabajadores desanimados y a las personas que ven su actividad económica limitada por instituciones sociales, y que de otro modo participarían en el mercado de trabajo. Lamentablemente, es difícil calcular qué parte de la población económicamente inactiva está siendo infrautilizada. El mayor aumento en la inactividad de las mujeres se produjo en Asia Oriental, donde la tasa correspondiente aumentó 3,8 puntos porcentuales entre 1996 y 2006. En cambio, la mayor disminución de la inactividad femenina se observó en el Oriente Medio, aunque en 2006, prácticamente el 70 por ciento de las mujeres de la región seguía sin participar en el mercado de trabajo. La región de América Latina y el Caribe también experimentó una disminución considerable de la inactivad de las mujeres de más de 6 puntos porcentuales.
Tasas de inactividad, 1996 y 2006, por región de ICMT
60 1996 2006 50
Tasas de inactividad (%)
40
30
20
10
0 MUNDO Economías desarrolladas y UE Asia Oriental Asia Europa Sudoriental y Central y el Pacífico Sudoriental (no-UE) y CEI Asia Meridional América Latina y el Caribe África del Norte África Oriente Medio subsahariana
Tasa de inactividad
KILM 13
Limitaciones a la comparabilidad Los problemas normales de comparabilidad provenientes de las diferencias en conceptos y metodologías según los tipos de encuesta, variaciones en grupos de edad, cobertura geográfica, etc. no aplican en el caso de la tabla 13. La tabla se deriva de las tasas armonizadas de participación de la fuerza laboral en la tabla 1, donde sólo se utilizaron datos que se consideraban suficientemente comparables entre países, lo cual armoniza la tabla 13 por defecto, haciéndola comparable. Los criterios de selección para crear el conjunto de datos armonizados se explicaron en la sección anterior.
Tendencias Las tasas de inactividad de la fuerza de trabajo para hombres en plena edad de trabajar (de entre 25 y 54 años) se mantienen relativamente uniformes de un país a otro. No obstante, en la figura 13a pueden verse claramente las diferencias existentes entre las tasas de inactividad de los países para las mujeres en plena edad de trabajar. Las más elevadas pertenecen a economías de África del Norte y el Oriente Medio, donde por lo general superan el 50 por ciento. Por ejemplo, más del 70 por ciento de la población femenina en plena edad de trabajar estaba económicamente inactiva en Arabia Saudita, Egipto, Iraq, Sudán, Turquía y la Ribera Occidental y la Faja de Gaza, lo que indica que en estas economías muchas mujeres estaban probablemente infrautilizadas debido a las limitaciones impuestas por instituciones sociales, como leyes, normas, códigos de conducta y tradiciones. Junto a las elevadas tasas correspondientes a las mujeres, las tasas totales de inactividad (hombres y mujeres incluidos) de estas economías también se situaron entre las más altas (la figura 1a del ICMT 1 muestra las bajas tasas de participación en la fuerza de trabajo que registraron estos países). Durante los diez últimos años, se han
observado cambios destacados en las tasas de inactividad de muchas economías entre la población de a partir de 15 años de edad. Estos cambios obedecieron en gran medida a las variaciones de las tasas de inactividad registradas entre las mujeres en plena edad de trabajar y en menor medida a las registradas entre el colectivo joven y de más edad. Por lo general, las tasas correspondientes a los hombres en plena edad de trabajar se mantuvieron estables (en la mayoría de las economías los cambios no superaron los 5 puntos porcentuales). No obstante, se observaron cambios significativos en países incorporados recientemente a la Unión Europea y en países de Europa Central y Sudoriental (no-UE) y CEI, debido a las crecientes tasas de inactividad de tanto hombres como mujeres. Muchas de las disminuciones más notables se produjeron en países de América del Sur debido a la caída de las tasas de inactividad de las mujeres y los jóvenes. Las figuras 13b a 13d muestran las tendencias de la tasas de inactividad observadas entre 1996 y 2006 para las mujeres en plena edad de trabajar, los jóvenes y la población de más edad respectivamente. La figura 13b confirma la disminución prevista en la inactividad económica de las mujeres en la mayoría de las economías (120 de 189). La figura 13c refleja que las tasas correspondientes a los jóvenes aumentaron en la mayoría de las economías (122 de 189), con incrementos significativos en muchos nuevos países miembros de la Unión Europea, a saber, República Checa, Letonia, Lituania y Rumania, así como en países en desarrollo como Cabo Verde y Tailandia, entre otros. La creciente inactividad de la juventud se atribuye típicamente a uno de dos factores: primero, la educación, lo que significa que hay más jóvenes matriculándose en programas educativos como alternativa de entrar a la fuerza de trabajo y más jóvenes están permaneciendo en el sistema educativo por periodos de tiempo más largos; o segundo, un mayor desánimo, i.e. la suposición de que hay más gente joven que ni están trabajando ni están buscando trabajo porque se sienten “desanimados” (en la creencia de que no hay trabajos o que no hay trabajos que valgan la pena). Ninguno de los dos factores de cambio –
Tasa de inactividad
KILM 13
el aumento en la educación o el aumento en el desánimo – se ha definido aún suficientemente en términos de evidencia empírica, aunque la OIT actualmente está llevando a cabo investigaciones para hacerlo.3 Aunque las tasas de inactividad de los jóvenes han incrementado en el tiempo, siguen considerablemente más bajas en muchas de las economías de bajos ingresos en el mundo que en las economías de altos ingresos. En 2006, la tasa registrada en el África Subsahariana fue de 34,7 por ciento comparada con 49,0 por ciento en las economías desarrolladas y la Unión Europea (véase el recuadro 1a en el ICMT 1). La suposición siempre ha sido que en las economías de bajos ingresos la gente joven no tiene la opción de permanecer en la escuela debido a una falta de infraestructura educativa o de falta de dinero para pagar las matrículas y también porque los costos de oportunidad de hacerlo son demasiado altos. No siempre es económicamente viable permanecer en la escuela; la gente joven debe tomar cualquier trabajo de subsistencia para poder mantenerse ellos mismos y a sus familias. La participación de la fuerza laboral de los jóvenes en estas regiones no es cuestión de elección sino de necesidad y el desánimo no es una opción. Por
3 Para ayudar a los países a mejorar la estrategia de sus políticas y programas de empleo de los jóvenes, la OIT preparó una herramienta estadística, el estudio de la OIT sobre la transición de la escuela al trabajo, (SWTS). Concretamente, el estudio permite el análisis de variables tanto cuantitativas como cualitativas que definen la facilidad o dificultad relativas de la transición de los jóvenes de la escuela al trabajo. Entre dichas variables se encuentran la educación, formación y experiencia de los jóvenes, sus percepciones y aspiraciones en relación con el empleo, el proceso de búsqueda de un puesto de trabajo, los obstáculos y los apoyos con que se encuentran para acceder al mercado de trabajo, la preferencia por el empleo asalariado o el empleo independiente, las actitudes de los empleadores ante la contratación de trabajadores jóvenes, las condiciones de trabajo, los ingresos, etc. Actualmente, los informes del estudio están disponibles para Indonesia, Viet Nam, Sri Lanka y Kosovo en http://www.ilo.org/public/english/employment/yett/s wts.htm.
lo tanto, en vez de enfocarse en las decrecientes tasas de participación (y las crecientes tasas de inactividad), sería más revelador enfocarse en la clase de actividades en que están involucrados los jóvenes de las economías de bajos ingresos y bajo qué condiciones. La OIT llevará a cabo más investigaciones sobre este tema en el futuro. Hay una preocupación creciente de que la población que está envejeciendo en las economías desarrolladas se convertirá en una carga excesiva para el Estado a medida que el número de personas que están trabajando, y por lo tanto contribuyendo al sistema de seguro social, disminuye mientras que el número de personas mayores que están fuera de la fuerza de trabajo, y por lo tanto que reciben recursos del sistema de seguro social del Estado, aumenta. En contrapeso a la anterior discusión sobre los trabajadores jóvenes, la figura 13d investiga la tendencia de la participación de trabajadores mayores (de 65 años de edad en adelante) de la fuerza laboral desde 1996. A escala mundial, el número de países que registró aumentos en las tasas de inactividad de la población de más edad en el último decenio fue mayor que el de países que experimentaron disminuciones. Aunque, contrariamente a la creencia general, aún no se observa una tendencia acusada hacia aumentos en el número de personas jubiladas en las economías desarrolladas. De hecho, en un tercio de las economías desarrolladas, a saber, en Alemania, Australia, Canadá, Dinamarca, Eslovenia, Estados Unidos, Estonia, Finlandia, Letonia, Nueva Zelandia, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido y Suecia, las tasas de inactividad de las personas de más edad mostraron ligeras disminuciones durante el período en cuestión, lo que implica que dicho colectivo de trabajadores permanece más tiempo en la fuerza de trabajo. Los aumentos más significativos en la tasa de inactividad correspondiente a las personas de más edad, es decir, de más de un 10 por ciento, se registraron en Bangladesh, Timor Este y Rwanda.
Figura 13a. edad, 2006
Tasas de inactividad para la población femenina de entre 25 y 54 años de
Figura 13b. Variación porcentual en las tasas de inactividad de la población femenina de entre 25 y 54 años de edad, 1996-2006
Tasa de inactividad
KILM 13
Figura 13c. Variación porcentual en las tasas de inactividad de la población joven de entre 15 y 24 años, 1996-2006
Figura 13d. Variación porcentual en las tasas de inactividad de la población mayor de 65 años de edad y más, 1996-2006