Seminario “ Democracia y Paridad en Chile” Corporación Humanas Quiero agradecer la invitación de esta corporación a exponer en el seminario “Democracia y Paridad”. En especial, quiero felicitar a Lorena Fries y Carolina Carrera por su trabajo realizado en esta corporación. Antes de empezar mi exposición, quisiera establecer que para mí, como espero que para un gran número de personas, todos nosotros, mujeres y hombres, tenemos las mismas capacidades para realizar todas las actividades de nuestra sociedad. Esto es una verdad que, hoy en día, creo que cualquier persona que lo ponga en duda, no entiende el rol vital que cumple la mujer en nuestra sociedad. Bajo esta premisa, vamos a entrar en materia. Mi exposición se centrará en la “Sub representación de las mujeres en la política” y todo lo que ello conlleva. Para empezar, me gustaría dar los siguientes antecedentes. La participación efectiva de la mujer en política se ve reducida a un grupo no superior de 30 personas, ( Diputadas y Senadoras), mostrando una notaria falta de representación femenina en el actuar público. Por ejemplo, en el año 2001, el universo electoral femenino representó el 53,58% del total nacional. Sin embargo, las candidatas al parlamento no superaron, en el mejor de los casos al 30% del universo total de candidatos, y lo que es peor, el número de mujeres que resultaron electas fueron 17. A su vez, si miramos otros escenarios del actuar público, la situación para las mujeres no es alentadora. Para muestra un botón. De un total de 20 ministros de la Corte Suprema para el 2002, había sólo una ministro mujer. También para ese año, los abogados integrantes de la Corte Suprema eran en su totalidad hombres. La situación no variaba mucho en la Corte de Apelaciones, pues de 103 abogados integrantes de la Corte de Apelaciones, sólo 8 eran mujeres. A su vez, si nos fijamos en la composición de nuestro gabinete, las mujeres que lo componen no superan el 20%. Son datos como estos, los que obviamente originan el malestar de un gran sector de mujeres que encuentra que el acceso a la política esta muy restringido. Esta sensación, se acrecienta además, si agregamos que las mujeres ganan mucho menos que cualquier hombre que desempeñe la misma función. Sin embargo, esta condición no ha sido exclusiva de nuestro país. Pues en 1996, de acuerdo a Mujer 2000, sólo el 6.8% de los cargos ministeriales, a nivel mundial, eran ocupados por mujeres, y dichos cargos estaban focalizados en determinados ministerios, tales como Educación, Salud, y asuntos relativos a la mujer y familia. Son estas acciones que han provocado que surjan voces que estén a favor de crear una “Ley de Cuotas”, para garantizar por ley que, la equiparidad en la función pública se encuentre garantizada. En relación a una “ley de cuotas”, existe múltiples antecedentes, inclusive de los panelistas que hoy asisten a este seminario. Sin embargo, me gustaría que viéramos algunos casos. El caso colombiano es muy especial a mi entender, lo cual lo puede ratificar la señorita Cecilia Pérez. El instructivo entregado por el Presidente Uribe llamado “Aplicación de ka ley de cuotas en las entidades estatales, Ley 581 de 2000” hace referencia a los campos de acción que la ley de cuotas en este país ha alcanzado, garantizando un
Seminario “ Democracia y Paridad en Chile” Corporación Humanas mínimo de 30% en los cargos públicos para mujeres, como a su vez, las mujeres deben estar representadas en un mínimo de 30% en todos los seminarios y cursos que se ofrezcan en el exterior. La intención colombiana es dar una real participación a la mujer, por intermedio de una ley. Ejemplos como estos, tenemos muchos en nuestra región, como por ejemplo lo ocurrido en el 2003 en marco del “día internacional de la mujer”, en donde se mencionó la idea de impulsar una ley que obligue a los Partidos Políticos a dar mayor cabida a las mujeres. En fin, ¿ Que es lo que quiero decir con esto?. De partida, y lo trascendental de todo esto es que, la mujer entendió que debe defender sus derechos de inclusión en el sistema. Sin embargo, establecer de buenas a primeras que, la “ley de cuotas” es el único vehículo capaz de terminar con la sub representación de la mujer, es algo aventurado. Me gustaría dar un vistazo, en primera instancia, a la historia para empezar a desglosar mi intervención. Como todos ustedes sabrán, la mujer consiguió ejercer su derecho ciudadano con plenitud en la elección parlamentaria de 1950. Para lograr tal acto, la mujer debió pelear contra todo lo establecido y cambiar con sus acciones una forma de pensar y de entender la sociedad que hasta ese momento se tenía y que era impuesta por una sociedad eminentemente varonil. Dicha sociedad se refleja en actos que en la actualidad nos parecen extraños. Para nosotros, hoy en día, es común ver a la mujer ingresar a la Universidad. Sin embargo, se nos hace impensable que, para acceder a la universidad, fue necesario que Chile tuviera que hacer una ley que garantizará tal derecho. Esta ley fue conocida como el Decreto Amunátegui. Sin embargo, para 1877, la costumbre de la época imposibilitó en términos reales la inclusión de la mujer en el mundo estudiantil. Pues, si bien es cierto, Chile fue Pionero en Sur América de la inclusión de la mujer en la educación, las profesionales que salían de las universidades no eran valoradas para el ejercicio de su profesión. Frente a la discriminación que era objeto la mujer, surgieron múltiples organizaciones y centros femeninos orientados hacia la mujer, y que buscaban otorgarle mayores derechos. Como aquí sabrán, el primer centro de reunión de mujeres importante nace en 1913. De este hecho en adelante, proliferaran muchos grupos femeninos, y hasta partidos políticos en la década de los años 20, por mucho que la mujer no tuviera derecho a voto. Cabe destacar que, dichos grupos femeninos fueron contrarrestados por otros grupos femeninos que estaban en contra de que las mujeres tuvieran un mayor protagonismo societal. Fue así como en 1915, nace el “Club social de Señoras”, que fue conformado por mujeres católicas aristócratas que veían con inquietud el aparecimiento de mujeres profesionales. La mujer, tuvo que pelear por sus derechos ante un sistema eminentemente exclusivo, y a su vez, contra la visión de otras mujeres que no veían adecuado que ellas abandonaran su rol de dueña de hogar para adoptar otras posiciones en la sociedad.
Seminario “ Democracia y Paridad en Chile” Corporación Humanas Fue así como, sólo en 1934, la mujer pudo participar en una elección de carácter nacional. Sin embargo, su participación, estuvo restringida en el mundo local. Desde este hecho, paulatinamente en la sociedad, se empezó a reconocer en forma definitiva del derecho innato de toda mujer para participar y decidir sobre los destinos de su país. Sin embargo, dicho proceso duró cerca de 15 años, pues recién el 6 de Enero de 1949, el Presidente Gabriel González Videla promulgó la ley que otorgó plenos derechos políticos a las mujeres. Fue así como en 1950, Inés Enríquez es electa Diputada por Concepción, convirtiéndose así en la primera mujer electa en tal alto cargo. Desde esa fecha en la actualidad, la mujer ha ido ocupando todos los sectores de la sociedad. La historia nos deja una cosa bien clara y que tiene que ser analizada por nosotros en este foro, y que tiene relación a la costumbre legalista de nuestro país. Para nosotros, todo debe ser resuelto por una ley, como si la ley fuera una verdad incuestionable, especie de dogma social que es aceptado como la verdad revelada, a la cual la sociedad debe responder, aún cuando no este en los tiempos de hacerlo. Sin embargo, la experiencia histórica nos demuestra que, para aceptar la participación plena de a mujer, se debió esperar de que se produjeran múltiples cambios culturales, pues por ejemplo, ahora sería impensado ver que un grupo de personas propiciará la no inclusión femenina en el mundo educacional, como ocurriera con el “Club Social de Señoras”. La ley, no siempre es sinónimo de efectividad, pues a veces puede verse como una imposición, mas que un beneficio. Pero como ustedes me dirán, los tiempos son muy diferentes a los del “Club Social de Señoras”. Obviamente, ahora está internalizado en todos nosotros que la mujer y el hombre tienen los mismos derechos. Sin embargo, nuestra sociedad se caracteriza por un doble estándar tan brutal que, por un lado decimos que bueno, pero actuamos contrario a lo que decimos. En el tema de la inclusión plena de la mujer ocurre lo mismo. En este aspecto, no quiero jactarme, pero Renovación Nacional es el partido político que mas mujeres presenta como candidatas al parlamento. Es un avance, pero para conseguir la plena participación de la mujer es necesario que ambos sectores ( mujeres y hombres) pongan de su parte. Esto se hace fundamentalmente con un cambio de actitud sobre la mujer en política. Hace 30 o 40 años atrás, cuando la ley de voto femenino estaba plenamente vigente, el pensamiento de los hombres de la época era absolutamente contrario a la inclusión femenina, pues aún se veía a la mujer asociada a labores doméstica, por mucho que su inclusión al mundo cívico y estudiantil estuviera garantizada. Por ejemplo, y citando estudios de esta misma corporación, podemos entender que la no inclusión de la mujer en política va mas allá que una simple discriminación. Por ejemplo, en el estudio “Percepciones Políticas e Implicancias Electorales de las Mujeres Inscritas en los Registros Electorales de cara a las elecciones 2005” el resultado de la pregunta ¿cuál es la mayor dificultad que enfrentan las mujeres en política?, nos revela que, la no participación femenina, si bien es cierto es culpa del sistema, existen otras causas que explican de mejor forma la poca participación femenina en política.
Seminario “ Democracia y Paridad en Chile” Corporación Humanas Por ejemplo, la mujer tiene la percepción de que la política es dominada por hombres, pero sin embargo, se reconoce que, la mujer se preocupa mas por la familia, y que la política queda relegada a un segundo plano. A mi entender, hoy en día no puede definirse que una mujer o un hombre cumplen un rol predeterminado. No se si me explicó, pero hoy no podemos defender que el rol de la mujer se centra en la casa y el del hombre en proveer. En mi caso, hay veces que yo me quedo con mis hijos, como también lo hace mi señora dependiendo la circunstancia. Esto no quiere que decir que ella no se preocupa de sus actividades, muy por el contrario, pues a mi entender lo importante en una familia, es el compromiso de ambos, mujer y hombre, por los asuntos de la casa, como también es importante, mejor dicho, es trascendental que tanto el hombre, como la mujer tengan sus actividades profesionales definidas y en donde se puedan desarrollar en plenitud, no importando si es en la política, el fútbol o la ingeniería mecánica. Es por este sentido que creo equivocada la apreciación entregada por el estudio de esta organización. Pues a mi entender, el principal inconveniente que ha tenido la mujer para no integrarse a la política, ha sido principalmente por el poco apoyo que han recibido las mujeres por parte de sus esposos. Sinceramente, esto es una crítica hacia nosotros, que no hemos sabido entender aún el cambio de los tiempos. Es por esto que, el hombre ha tenido gran parte de la culpa, y no la familia, pues ha influido en que la mujer deba interactuar en una sociedad plenamente “machista” durante grandes pasajes del siglo pasado, condicionando su forma de ser, de ver la vida, etc. Aunque parezca iluso, la mujer ha sido la que ha “forzado” un cambio de mentalidad a través de los tiempos. Es por este motivo que, la historia nos deja como enseñanza que, los cambios positivos que ha tenido la sociedad para con la mujer, ha sido gracias al esfuerzo de ellas por cambiar los cánones pre-establecidos, mediante un trabajo constante de lucha y entrega. Las leyes han dado el marco legal pertinente, pero la inclusión plena de la mujer en la educación, o política se debió a que la sociedad cambio su forma de pensar y entendió la relevancia que tiene la mujer para la sociedad. A mi en lo particular, no me sentiría mal, si todos nuestros candidatos fueran hombres o mujeres, pues yo pienso que el mérito de llegar a un determinado lugar se gana por conocimientos, aptitudes, inteligencia, sabiduría, etc., y no por una ley mas o una ley menos. En este sentido, mi experiencia familiar y personal lo demuestra. Mi partido también, por ejemplo, estamos presentando a la candidata al senado mas joven en la historia de Chile. Mi partido, a su vez, siempre ha tenido una mujer en la directiva, además de ser siempre el partido que entrega mayor cuota de participación femenina. No quiero decir con esto que mi partido sea el paraíso para las mujeres, sólo que nos hemos dado cuenta la importancia que tiene la mujer para todos los ámbitos sociales. Este pensamiento, es compartido por la nueva generación de políticos que viene en nuestro partido. En lo personal, la ley de cuotas puede ayudar como antes lo mencioné, es una alternativa, no la única por cierto. ES por este motivo que creo pertinente felicitar esta tribuna que se me entregó hoy, pues espacios como estos son los que ayudan a enriquecer el debate.Son estos actos los que provocan una mayor inclusión de la mujer en el mundo político.
Seminario “ Democracia y Paridad en Chile” Corporación Humanas Para mí, la mujer es lo suficientemente capaz de ocupar todo cargo. Si bien es cierto una ley, a mi parecer no sería la mejor solución, debido que, la mujer debe tener el apoyo dentro de su propia familia, la ley de cuota debe ser una alternativa que debemos estudiar. Muchas gracias.