El usufructo en el Derecho Romano

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					                            El usufructo en el Derecho Romano
                          y su influencia en el Derecho Mexicano.
                                                    Dra. Martha Elena Montemayor Aceves
                                                Universidad Nacional Autónoma de México


 Mi experiencia en la traducción y estudio de textos jurídicos latinos, que empezó con la
Collatio, después con Fragmenta Vaticana y, actualmente, con el título siete del Digesto de
Justiniano, me ha llevado al estudio de la institución jurídica romana del usufructo, acerca
de la cual hablaré en este trabajo. Primeramente me referiré al concepto del usufructo en el
derecho clásico, enseguida a su concepto en el derecho posclásico y, finalmente, trataré
acerca de la influencia que dicha institución romana tiene en el Derecho Mexicano.
 El usufructo es un derecho real que presenta ciertas ventajas (aunque en ocasiones
presente algunas desventajas) al usufructuario y al nudo propietario. De ahí que esta
institución que tiene su origen en la antigua Roma, se mantenga con vigencia legal en la
actualidad. Surge para mantener en el patrimonio familiar a personas a las que no conviene,
o no se quiere, dejar la facultad de disponer de los bienes, permitiendo garantizar su
seguridad económica. Así pues, en la antigüedad se dejaba especialmente a viudas, solteras,
inválidos, ancianos, locos, e, incluso, hijos desobligados o flojos. De tal manera que el
testador podía dejar, por ejemplo, la nuda propiedad de una hacienda a una persona de su
confianza como su hermano, y el usufructo de la misma a su hijo desobligado; o bien, dejar
la nuda propiedad a dos hijos por partes iguales, y a su viuda el usufructo, de modo que
quedara asegurada sin la posibilidad de que sus hijos la dejaran desprotegida.


  Las características de esta institución pueden estudiarse en los textos del título II,
“Acerca del usufructo”, de la obra Fragmenta Vaticana, los cuales, a través de casos
planteados por Paulo y Ulpiano, ofrecen un amplio muestrario del régimen del usufructo.
Estos textos son anteriores al Digesto y, como no sufrieron modificaciones por parte de los
compiladores de Justiniano, se considera que reflejan el Derecho Romano de la época
clásica. En Fragmenta Vaticana podemos estudiar, aunque de una manera un tanto
desordenada, la constitución clásica del usufructo mediante legatum per vindicationem do
lego, legatum per damnationem, in iure cesio, deductio, traditio o adiudicatio. También
podemos estudiar la extinción del usufructo por muerte o capitis deminutio del
usufructuario. Asimismo, en una larga serie de fragmentos de Ulpiano (74-88) podemos
conocer el ius adcrescendi en el usufructo dejado en conjunto, coniunctim, mediante un
legado per vindicationem do lego. Este derecho de acrecer se ejemplifica en situaciones
como éstas: se deja el usufructo en conjunto a varios hijos, mediante un legatum per
vindicationem, uno de ellos muere, por lo tanto su parte acrece proporcionalmente a las
partes de los hermanos. Fragmenta Vaticana, además, aborda temas como el usufructo de
esclavos, de caballos y de árboles, o temas como el de la habitatio y del quasi-usus fructus.


    Un conjunto de textos más extenso sobre este tema, sin duda, se encuentra en el Digesto
de Justiniano, donde tenemos un amplio material del usufructo basado en la doctrina de los
juristas clásicos, pero que con las modificaciones que los compiladores hicieron para
adaptar el derecho a su época, se puede hablar, a veces, del usufructo en la época
justinianea. El Digesto ofrece, en nueve títulos del libro VII, un tratado casi completo sobre
esta institución, de una manera ordenada y estructurada: trata sobre los modos de constituir
el usufructo, sobre el derecho de acrecer, sobre la extinción del usufructo, sobre el
usufructo de las cosas que se consumen con el uso, sobre el usufructo de esclavos, sobre el
uso y la habitación, y, por último, sobre la caución.
    El régimen del usufructo en esta época posclásica plantea algunas diferencias sustanciales
con respecto a la época clásica. A manera de ejemplo, señalaré las siguientes: los textos
hablan acerca de que el usufructo puede alquilarse o venderse1, o bien, de que puede
constituirse mediante pactos y estipulaciones2. En cuanto a la redacción, los compiladores
cambian la palabra mancipatio por la de traditio3, omiten la fórmula do lego del legatum
per vindicationem, utilizan únicamente la palabra legatum, sin especificar per
vindicationem ni per damnationem, pues ya no se usaban para la época posclásica.


    Esta institución jurídica romana se encuentra en el título quinto del Código Civil Federal,
y está desarrollada en cinco capítulos: en el primero se habla de la definición del usufructo
y se titula “Del usufructo en general”, el segundo se titula “De los derechos del

1
  D. 7, 1, 12, 2.
2
  D. 7, 1, 3pr.
3
  D. 7, 1, 12, 3 y 5; D. 7, 1, 25, 1.
usufructuario”; el tercero, “De las obligaciones del usufructuario”; el cuarto, “De los modos
de extinguirse el usufructo”; y el quinto, “Del uso y de la habitación”.


    Esta ponencia, cuya finalidad es demostrar la influencia que el Derecho Romano tiene en
el Derecho Mexicano respecto del usufructo, está dividida en cinco temas: definición,
derecho de acrecer, cosas que pueden darse en usufructo, venta y extinción del mismo.


1. Acerca de la definición
    La definición romana clásica es del jurista Paulo, y puede leerse en Digesto 7, 1, 1; y en
las Instituciones de Justiniano 2, 4pr.: Usus fructus est ius alienis rebus utendi fruendi salva
rerum substantia, el usufructo es el derecho de usar y disfrutar cosas ajenas salvada la
sustancia de las cosas. En esta definición romana se da importancia a la expresión "salva
rerum substantia", la cual indica que el usufructuario no puede disponer de la cosa, es
decir, no puede venderla ni regalarla porque no es de él, además de que debe conservar la
integridad de la misma.
    El Código Civil Mexicano, en el capítulo I, artículo 980, lo define así4: "El usufructo es
el derecho real y temporal de disfrutar de los bienes ajenos". La influencia latina
empieza desde su nombre mismo con los vocablos latinos usus y fructus, que conforman
los dos derechos que confiere el “usufructo”. El propietario de una cosa puede transmitir a
otra persona el usus y el fructus, estableciendo así un derecho real de usufructo, a la
persona que pasa a ser titular de ese derecho se le llama, por lo tanto, usufructuario. El
propietario, por su parte, al privarse él mismo del usus y fructus, es como si se quedara
desnudo, de ahí que se le llame “nudo propietario”.
    La temporalidad que se menciona en la definición del Derecho Mexicano, se especifica
en el artículo 986: “Es vitalicio... si en el título constitutivo no se expresa lo contrario”.
Esto significa que el usufructo es vitalicio, que podrá durar lo que dure una vida humana, a
excepción de que en el título constitutivo se exprese otra cosa, como por ejemplo, un
término en años, cinco años; o una condición, hasta que se case fulanita. Esto último se
define en el artículo 985: “El usufructo puede constituirse desde o hasta cierto día,


4
 Según Ernesto Gutiérrez y González, esta definición está basada en el artículo 713 del Código civil de
Brasil, y en el art. 745 del Código suizo.
puramente y bajo condición”. Este modo de constituir el usufructo “desde un día” o “hasta
un día” se puede ejemplificar ampliamente en los textos latinos. En Fragmenta Vaticana
(derecho clásico) se encuentran las expresiones ex certo tempore y ad certum tempus en
frases como estas: ex certo tempore legari potest 5, o ad certum tempus [usufructus]
constutui potest6; y en el Digesto (derecho posclásico) se encuentra ex die e in diem, en
frases como: Usus fructus... ex die dari potest7, o posse enim usum fructum ex die legari et
in diem constat8. Asimismo, la especificación de que el usufructo puede constituirse
“puramente y bajo condición”, parece calca fiel de las fuentes latinas, donde aparece: pure
et sub condicione. En Fragmenta Vaticana se lee: Ulpianus respondit fructus ex fundo per
vindicationem pure relicto ad legatarium pertinere.9 En un caso del Digesto se tratan las
dos posibilidades: si mihi usus fructus fundi pure, tibi sub condicione legatus sit...”10. Este
caso es de Ulpiano, quien resuelve que mientras no se cumpla la condición el usufructo
pertenece a la primera persona (mihi), y una vez cumplida la condición, el usufructo es
común.
    En la definición de Paulo, aparece la expresión “salva rerum sustantia”, que
aparentemente no se menciona en el Código Civil Mexicano. Sin embargo, esta idea de
conservar la cosa tal como la recibió el usufructuario, la contempla el Código Mexicano en
el artículo 1017: "El usufructuario está obligado a hacer las reparaciones indispensables
para mantener la cosa en el estado en que se encontraba cuando la recibió". De igual modo,
al final de artículo 1006 se señala que el usufructuario está obligado a restituir las cosas “no
empeoradas ni deterioradas por su negligencia” Esta idea, en realidad, se encuentra de
manera general en todo el usufructo, pues el usufructuario de un ganado debe reponer los
animales que se hayan muerto, o el usufructuario de un monte talar debe replantar los
árboles derribados, de modo que mantenga la cosa en el estado en que la recibió.


2. El derecho de acrecer.
    El Código Civil Mexicano, en el artículo 983, establece que “si el usufructo se constituye

5
  “Puede legarse a partir de un tiempo”. FV. 49.
6
  “El usufructo puede constituirse hasta un tiempo determinado”. FV 48.
7
  “El usufructo puede darse a partir de un día. D. 7, 1, 4.
8
  “Pues consta que el usufructo puede legarse a partir de un día y hasta un día”. D. 7, 3, 1, 3.
9
  Ulpiano responde que los frutos de un fundo dejado puramente por vindicación, pertenecen al legatario. FV.
44
10
   “Si se legara el usufructo de un fundo a mí puramente, y a ti bajo condición...”. D 7, 2, 6, 2.
a favor de varias personas simultáneamente... cesando el derecho de algunas de ellas,
pasará al propietario, salvo que se haya dispuesto que acrezca a los otros usufructuarios”.
Se entiende que con esta norma los usufructuarios colectivos simultáneos, si así se
estableció al constituirse el usufructo, tendrán la parte que corresponda a un usufructuario
que fallezca, si no se estableció así, la parte perdida vuelve a poder del nudo propietario.
Sobre el ius adcrescendi, el Derecho romano señala con la palabra coniunctim (en
conjunto), lo que en el Código mexicano se entiende por “a favor de varias personas
simultáneamente”. Así, existía derecho de acrecer si se dejaba el usufructo en conjunto,
pero se especificaba que si se dejaba a varias personas por separado (separatim), es decir,
nombradas en diferentes cláusulas del testamento, no existía el derecho de acrecer, y al no
existir tal derecho, la parte perdida del usufructo se consolidaba (consolidatio) a la
propiedad, es decir, volvía al propietario. Tanto en Fragmenta Vaticana como en el
Digesto11 aparece la norma dada por Ulpiano: ...est inter fructuarios ius adcrescendi, sed
ita, si coniunctim sit usus fructus relictus. Ceterum si separatim... usus fructus sit relictus,
sine dubio ius adcrescendi cesat.
     Ulpiano ejemplifica esta norma con dos casos. El primero: se lega en conjunto un
usufructo a muchos hijos, uno de los cuales muere, por lo tanto, su parte acrece
proporcionalmente a las partes de los hermanos. En el segundo caso, más complicado,
Ulpiano cita a Juliano, quien une las dos formas de legar, coniunctim et separatim: un
usufructo es legado, por una parte, a un esclavo común (coniunctim), y, por otra parte, a
Ticio (separatim). El esclavo común tiene dos dueños y uno de ellos pierde su parte; esta
parte perdida no pertenece a Ticio, sino al otro dueño del esclavo. Pero si Ticio perdiera su
parte, aunque este supuesto no lo trata ni el Digesto ni Fragmenta Vaticana, por habérsele
legado el usufructo por separado (separatim), su parte perdida se consolidaría a la
propiedad.


3. Cosas que pueden darse en usufructo
     El Código Civil Mexicano, en sus artículos 990, 993 y 994, establece que el usufructuario
tiene derecho de percibir todos los frutos naturales, industriales o civiles; que tiene derecho


11
  “...entre los usufructuarios existe derecho de acrecer, sólo así, si se dejara el usufructo en conjunto. Por lo
demás, si se dejara el usufructo por separado, sin duda cesa el derecho de acrecer”. FV. 75, 1; Digesto 7, 2, 1.
de percibir cosas que se deterioran por el uso, empleándolas según su destino, y también
que tiene derecho de percibir cosas que se consumen con el uso, estando obligado a
restituirlas al término del usufructo. Así pues, son cosas susceptibles de usufructo, una casa,
una hacienda, un rancho, un edificio de departamentos -cuyos frutos podrían ser las rentas-,
un monte, caballos, ganado, viveros, árboles frutales, etc. Es particular el usufructo de las
cosas que se consumen con el uso, como podría ser una bodega llena de semillas para
cultivo, o como se lee en el Digesto12, lana, vino, aceite, trigo o, incluso, dinero. En Roma,
este tipo de usufructo se consideraba nulo, pues en realidad se otorgaba no el uso y el
disfrute de la cosa, sino la propiedad misma de ella. Pero en las primeras épocas del
Imperio Romano, mediante un senadoconsulto del siglo I d. C., se aceptó el usufructo sobre
tales bienes, naciendo así el cuasiusufructo. El cuasiusufructuario quedaba obligado por la
cautio usufructuaria a devolver una cantidad igual de los bienes consumidos al término del
usufructo. El Código Civil Mexicano contempla esta figura jurídica en el artículo 994: “el
usufructuario tendrá derecho de consumirlas, pero está obligado a restituirlas al terminar el
usufructo, en igual género, cantidad y calidad. Si no puede hacer la restitución está
obligado a pagar su valor...” En la actualidad, no existe el usufructo de dinero, existe, en
cambio, el préstamo de consumo o mutuo, donde el deudor está obligado a pagar cuando se
vence el plazo fijado.
 El usufructo confiere el derecho de usar la cosa, ius utendi, y el derecho de disfrutarla, ius
fruendi, es decir, de percibir los frutos13; el deber del usufructuario, según el Derecho
Romano, es gozar de la cosa como un buen padre de familia, y usarla al modo establecido
por el dueño, no puede alterar la cosa ni su régimen económico. Tomando en cuenta estas
características, me referiré ahora al usufructo de un monte talar, al cual romanos lo definían
como silva caedua, diferenciándolo del silva non caedua (de caedo, cortar, es decir, un
bosque en el que se pueden cortar árboles). Actualmente, se podría distinguir entre montes
maderables y los que no tienen por función suministrar madera. Una tala realizada en los
montes talares se considera fruto, pues los árboles se pueden renovar de manera natural, sea



12
  .D. 7, 5, 7 y 11.
13
  Según Ibarrola, es importante hacer la distinción entre fruto y producto. Dice que todo fruto es un producto,
pero que no todo producto es un fruto, pues el fruto debe ser periódico. Son frutos los productos que una cosa
puede proporcionar a intervalos regulares. Cfr. p. 449.
a partir de los troncos, sea a través de las semillas que caen, como el pino. En un bosque
donde la recuperación se da de manera natural, los árboles constituyen un verdadero fruto.
 El Código Mexicano señala, en el artículo 997, que “si el monte fuere talar o de maderas
de construcción, podrá el usufructuario hacer en él las talas o cortes ordinarios que haría el
dueño, acomodándose en el modo, porción o época a las leyes especiales o a las costumbres
del lugar”; y en el artículo 998: “En los demás casos, el usufructuario no podrá cortar
árboles por el pie, como no sea para poner o reparar algunas de las cosas usufructuadas, y
en este caso acreditará previamente al propietario la necesidad de la obra”. Esto es, el
usufructuario de un monte talar puede cortar árboles del mismo modo que lo hacía el
dueño, pero si el usufructo no es de un monte talar, sino de un fundo que tiene árboles, por
ejemplo, el usufructuario no podrá cortar árboles, sólo podrá utilizar ramas para reparar el
fundo. La conducta del dueño ampara la economía de su propiedad y, por lo tanto, del país
mismo. La tala ordinaria del monte talar conserva la sustancia de la cosa, en cambio, la tala
no ordinaria acaba con los bosques. Por eso el artículo 996 debe interpretarse de acuerdo a
estas consideraciones y evitar la tala inmoderada de bosques: “El usufructuario de un
monte, disfruta de todos los productos que provengan de éste, según su naturaleza”.
     Gran parte de esta argumentación del Código Mexicano la podemos encontrar en las
fuentes latinas. Primeramente en D. 7, 1, 48, 1, se establece el usufructo del monte talar
(silva caedua): Silvam caeduam... in fructu esse constat, sicut olea immatura lecta, item
faenum immaturum caesum in fructu est14, lo cual el texto de Justiniano no distingue.
 En Fragmenta Vaticana 70, 1, y Digesto 7, 1, 9, 7 se presenta un mismo fragmento, donde
se menciona la regla acerca de que el usufructuario puede hacer uso de la cosa, del mismo
modo que lo hacía el nudo propietario. El fragmento pertenece a Ulpiano, quien mediante
una cita de Trebacio afirma que el fructuario de un monte talar puede cortar madera sicut
pater familias caedebat15. En el fragmento 70, 2, también de Ulpiano, se presenta la otra
regla de que el usufructuario sólo podrá usar la madera para reparar el fundo, en este caso el
fundo tiene edificios: ligni tignari usum fructum ita habebit fructuarius, ut eo utatur in




14
   “Consta que el bosque talar está entre los frutos, así como están entre los frutos la aceituna recogida sin
madurar, e igualmente el heno cortado sin madurar”.
15
   “como cortaba el pater familias”.
aedificia, quae tantum agri causa facta sunt, sed neque alio modo16. En Fragmenta
Vaticana 71 y Digesto 7, 1, 12pr., Ulpiano señala que el usufructuario puede cortar la
madera necesaria para la reparación de la villa, del mismo modo que puede cocer cal,
extraer arena o tomar lo necesario para el edificio. Pero por el contrario, dice que si se
legara el usufructo del monte, sin el adjetivo caedua, es decir, sin especificar que es talar, el
usufructo se extingue: si silva caesa illic sationes fuerint factae, sine dubio usus fructus
extinguitur17. Por supuesto que esto es claro, si la cosa usufructuada se usa en otra
dirección, es decir, alterando la sustancia, por consiguiente, se extingue el usufructo.


4. Venta del usufructo
 Una regla del Derecho Romano posclásico establece que el usufructo puede venderse. En
D. 7, 1, 12, 2 Ulpiano dice: Usufructuarius vel ipse frui ea re vel alii fruendam concedere
vel locare vel vendere potest: nam et qui locat utitur, et qui vendit utitur18. Y en D. 7, 1, 67
Juliano dice: Cui usus fructus legatus est, etiam invito herede eum extraneo vendere
potest.19 A este respecto, el Código Civil Mexicano establece en su artículo 1002: “El
usufructuario puede gozar por sí mismo de la cosa usufructuada. Puede enajenar 20, arrendar
y gravar su derecho de usufructo, pero todos los contratos que celebre como usufructuario
terminaran con el usufructo”. Por supuesto, lo que se vende o arrienda es el derecho de
usufructo, no la propiedad; de modo que al extinguirse el usufructo, se termina el contrato
de venta o de arrendamiento, respondiendo el mismo usufructuario ante el menoscabo que
tengan los bienes por culpa o negligencia de la persona que lo sustituya. Así el artículo
1048 dice: “Terminado el usufructo, los contratos que respecto de él haya celebrado el
usufructuario no obligan al propietario, y éste entrará en posesión de la cosa, sin que contra
él tengan derecho los que contrataron con el usufructuario...” El usufructuario sólo podrá
ceder el derecho de usufructo por el tiempo que lo puede tener, una vez terminado el
usufructo, carecerá de facultades para celebrar cualquier contrato sobre él.

16
   El fructuario tendrá el usufructo de madera de construcción, de modo que lo use en los edificios, que sólo
se hicieron para el campo, pero no de otro modo.
17
   “y si talado el monte, se sembrara ahí, sin duda, se extingue el usufructo”. En D. 7, 4, 10, 4.
18
   “El usufructuario puede o disfrutar él mismo de la cosa o permitir a otro que la disfrute, o alquilar o vender,
pues también usa el que alquila y usa el que vende”.
19
   “Al que se le legó el usufructo puede venderlo a un extraño, incluso contra la voluntad del heredero”.
20
   Enajenar, según RAE, “pasar o transmitir a alguien el dominio de algo o algún otro derecho sobre ello”.
Vender: “traspasar por el tiempo convenido la propiedad de lo que uno posee”.
5. Extinción del usufructo
El artículo 1038 del Código Civil Mexicano establece nueve causas de extinción del
usufructo. Me referiré aquí, particularmente, a cuatro: muerte del usufructuario,
consolidación, alteración de la cosa y término fijado por el propietario.


 a) muerte del usufructuario
        En la fracción I del artículo 1038 se establece la regla general: “El usufructo se
extingue por muerte del usufructuario”.
      La misma regla aparece en las Instituciones de Justiniano 2, 4, 3 Finitur autem
ususfructus morte fructuarii.21
       En Fragmenta Vaticana 42, un rescripto de los emperadores Diocleciano y Constancio,
sobreentiende dicha regla: “sobreviviendo el usufructuario, aunque el dueño de la
propiedad hubiera muerto, no se pierde el derecho de usar y disfrutar”22, es decir, se deduce
que el usufructo no se pierde con la muerte del nudo propietario, sino con la muerte de
usufructuario.
     Debemos tomar en cuenta que esta es la regla general, pero hay situaciones en las que
puede aplicarse la regla de diferente manera. Por ejemplo, si el usufructo se dejó a dos o
más usufructuarios, en el caso de que uno de ellos muriera, y dependiendo si se les dejó de
modo simultáneo o sucesivo, ese usufructo no se extingue, ya sea que acrezca a los otros
usufructuarios, o entre al goce del derecho la persona que lo suceda. Esto lo establece el
Código Mexicano en el artículo 983, donde habla del derecho de acrecer en el usufructo
constituido a varias personas simultáneamente, y en el artículo 1039, donde se dice que “la
muerte del usufructuario no extingue el usufructo, cuando éste se ha constituido a favor de
varias personas sucesivamente”.


 b) término fijado por el propietario
     En la fracción II del mismo artículo 1038 se dice: “El usufructo se extingue por
vencimiento del plazo por el cual se constituyó”. Este artículo está relacionado con el


21
     “Pero se termina el usufructo por la muerte del usufructuario”. Inst. 2, 4, 3.
22
     Fructuario superstite licet dominus proprietatis rebus humanis eximatur, ius utendi fruendi non tollitur.
artículo 986, ya mencionado anteriormente, el cual establece que el usufructo es vitalicio
“si en el título constitutivo no se expresa lo contrario”. Este plazo puede darse en años o
mediante una condición, la cual se expresa en la fracción III del mismo artículo 1038, y al
término de uno o al cumplimiento de la otra, el usufructo se extingue. Si el usufructuario
muere antes de que el plazo venza, igualmente se extingue el derecho.
     Los textos jurídicos que hablan al respecto ya los cité anteriormente, en el apartado acerca
de la definición, aquí solo haré la referencia que hablan del modo de constituir el usufructo
“desde un día” o “hasta un día”, lo cual corresponde a las frases latinas ex certo tempore,
ad certum tempus, o ex die e in diem; y a las otras expresiones “puramente” y “bajo
condición”, que corresponden a las latinas pure et sub condicione.


 c) consolidación
       En la fracción IV se establece: “El usufructo se extingue por la reunión del usufructo y
de la propiedad en una misma persona...”. Esto se encuentra en las Instituciones de
Justiniano: Item finitur ususfructus , si domino proprietatis ab usufructuario cedatur, vel ex
contrario si fructuarius proprietatem rei acquisierit, quae res consolidatio appellatur.23
     El texto latino es claro al usar la palabra consolidatio, la cual indica que en una misma
persona se consolidan las dos partes del derecho de propiedad que estaban separadas. Pero
hay que señalar que se da la consolidatio cuando el usufructuario adquiere la propiedad, no
cuando el nudo propietario adquiere el usufructo. Pues en este segundo caso, el propietario
adquiriría el usufructo o por la muerte del usufructuario, o por la renuncia del mismo, cosas
distintas de la consolidación24.


 d) alteración de la cosa
     Esta característica del usufructo está muy relacionada con la expresión que aparece en la
definición de Paulo salva rerum sustantia, esto es, la cosa dada en usufructo debe
conservarse íntegra hasta el término del usufructo, de la misma forma y medida que cuando
empieza el usufructo. Por lo tanto, si la cosa desaparece por algún accidente, o porque el
usufructuario la usa de manera distinta a la destinada originalmente, el usufructo se

23
    “Igualmente se termina el usufructo si el usufructuario cede al propietario o, por el contrario, si el
usufructuario adquiere la propiedad de la cosa, lo que se llama consolidación”. Inst. 2, 4, 3.
24
   Ibarrola, p. 463.
extingue. Esto se contempla en la fracción VII del ya citado artículo 1038 del Código Civil
Mexicano: “El usufructo se extingue por la pérdida total de la cosa que era objeto del
usufructo. Si la destrucción no es total, el derecho continúa sobre lo que de la cosa haya
quedado”. Y en el artículo 1042 se especifica: “Si el usufructo está constituido sobre un
edificio, y este se arruina por un incendio, por vetustez o por algún otro accidente, el
usufructuario no tiene derecho a gozar del solar ni de los materiales; mas si estuviera
constituido sobre una hacienda, quinta o rancho de que sólo forme parte el edificio
arruinado, el usufructuario podrá continuar usufructuando el solar y los materiales”. Esto se
debe a la naturaleza misma del usufructo, y hay que distinguir si el usufructo es únicamente
sobre el edificio, o sobre la hacienda.
      Los textos análogos latinos se encuentran en el título cuarto del libro siete del Digesto:
Rei mutatione interire usum fructum placet: veluti usus fructus mihi aedium legatus est,
aedes corruerunt vel exustae sunt: sine dubio extinguitur.25 En otros pasajes da ejemplos
como el del usufructo de un bosque, que al talarlo lo hubieran convertido en un campo de
siembras26, o el del usufructo de un esclavo actor dramático que lo hubieran dedicado a otro
oficio27.
     En resumen, con esta ponencia trato de mostrar algunas semejanzas que hay entre el
Derecho Romano y el Derecho Mexicano en materia de usufructo, las cuales considero que,
en realidad, se trata de influencias. Los escritos de los juristas y emperadores romanos
estuvieron ordenados, pensados y practicados de una manera tan clara y científica, que hoy
en día no resulta tan asombroso constatar su vigencia, y entender, por lo tanto, dichas
influencias. Abordé los temas de la temporalidad, del derecho de acrecer, de las causas de
extinción, entre otros; pero, en realidad, hay otros muchos temas, como el de la accesión, la
cautio usufructuaria, el usufructo de ganados o de minas, la usucapión, el uso, la
habitación, etc, que en algún otro momento abordaré.




25
   “Se dispone que el usufructo desaparece por la alteración de la cosa, como por ejemplo, si se me legó el
usufructo de una casa, y la casa se hundió o se incendió, sin duda , se extingue.”D. 7, 4, 5, 2.
26
   D. 7, 4, 10, 4.
27
   D. 7, 4, 12, 1.
BIBLIOGRAFÍA
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