EL MERCADO DE CAPITALES Y EL DESARROLLO ECONOMICO DE CENTROAMERICA - DOC
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http://www.capitales.com/actualidad-e/aeart.mhtml?art=20000405A EL MERCADO DE CAPITALES Y EL DESARROLLO ECONOMICO DE CENTROAMERICA (Publicado en la edición 218-219, de Abril-Mayo del 2000) El mercado de valores en la región Centroamericana es un fenómeno que inicia en 1976 con la constitución de la Bolsa Nacional de Valores, S.A., en Costa Rica. Posteriormente, todos los demás países del área realizaron esfuerzos por dotar a sus economías de un mecanismo que permitiera una adecuada canalización de los flujos de ahorro hacia la inversión, promoviera una eficiente asignación de los recursos productivos y brindara liquidez a los activos financieros. Las economías del área han derivado importantes beneficios de la operación de sus mercados de valores. A pesar de ello, la ausencia de un mercado de fondos de largo plazo, ha limitado sensiblemente las posibilidades de financiamiento para proyectos con un horizonte de recuperación más amplio y, por lo tanto, se han desaprovechado oportunidades que podrían haber resultado en un mayor crecimiento económico de la región y en un mejor nivel de vida para sus habitantes. La característica común en los mercados centroamericanos, es la elevada concentración en títulos valores cuyo plazo de emisión no supera un año en la mayoría de los casos y la poca importancia relativa de las transacciones con títulos accionarios, que no alcanza siquiera el 1% del volumen transado. Los mercados de valores en la Región Centroamericana no han sido capaces de desempeñar eficientemente su función de garantizar el acceso del sector privado a los medios productivos, como tampoco de contribuir con la democratización del capital de las empresas del área, posiblemente limitados por condiciones estructurales de los mercados y por aspectos culturales. La inexistencia de un mercado de títulos a largo plazo, y en particular de un mercado accionario suficientemente profundo y eficiente, no permite maximizar la contribución del mercado de valores al bienestar económico y social de los países centroamericanos. Desde el punto de vista de los inversionistas, la concentración en títulos de corto plazo y la inexistencia de un mercado accionario más amplio representa una penalización a la rentabilidad e imposibilita el acceso al capital de las empresas productivas. Para el caso de inversionistas institucionales como los fondos de inversión y fondos de pensiones, esto repercute sobre la rentabilidad de sus portafolios y promueve la concentración en unos pocos títulos al no existir más opciones para diversificar sus inversiones. En lo que se refiere a las entidades emisoras, la estructura actual del mercado conlleva a la selección de esquemas de financiamiento subóptimos, que imposibilitan el financiamiento de proyectos productivos de larga recuperación, o que generan peligrosos desfases entre los plazos de cancelación de los recursos captados y los flujos de ingresos previstos por las compañías. La poca profundidad del mercado accionario implica adicionalmente mayores costos de fondeo de recursos, y como consecuencia de ello, la necesidad de posponer o desechar nuevas inversiones productivas que podrían traducirse en nuevas oportunidades de empleo para la población. El mayor desarrollo e integración de los mercados de capitales en la Región Centroamericana no solo vendría a corregir una buena parte de las limitaciones apuntadas anteriormente, sino que posibilitaría el surgimiento de nuevas opciones como podrían ser por ejemplo los procesos de privatización o el financiamiento de proyectos bajo el esquema de concesión de obra pública, que han permitido a países como México, Chile y Per? solucionar problemas de infraestructura vial y portuaria tan graves como los que aquejan a los países centroamericanos. Reconociendo esta situación, la Bolsa Nacional de Valores viene trabajando muy activamente, desde hace poco más de un año, en la ejecución de un Plan para el Desarrollo del Mercado Accionario. El objetivo fundamental de este plan consiste en favorecer la existencia de un mercado de fondos de largo plazo, que permita apoyar el financiamiento de los proyectos de inversión que las empresas centroamericanas requieren para ser más competitivas y para participar con Èxito en un entorno económico globalizado. Tenemos muy claro que esta no es una tarea sencilla, pero también creemos que nuestro sistema financiero y bursátil atraviesa hoy en día por una coyuntura especialmente favorable, que nos puede permitir dar ese salto definitivo que necesitamos para consolidar nuestro mercado de capitales. Sin pretender aislarnos de este contexto, quisiera hacer un breve repaso por los avances que ha experimentado nuestro sistema bursátil durante los últimos tiempos, y que nos hacen ver el futuro con tanto optimismo. Los últimos veinte años han sido escenario de cambios muy importantes en la Región, en el sector financiero y en general en el sector empresarial. Particularmente y en cuanto a lo que concierne al mercado de valores costarricense, el sector bursátil tiene hoy en día una infraestructura capaz de sustentar los retos del desarrollo futuro. Se cuenta con una Central de Valores, empresa subsidiaria de la Bolsa, que custodia cuatro mil quinientos millones de dólares, facilitando mediante la inmovilización de los títulos valores y la desmaterialización de estos, las operaciones en bolsa. Toda la operación de la bolsa desde 1994 se realiza en modernos sistemas electrónicos de negociación a los que están conectadas más de 300 terminales remotas que obtienen información y generan transacciones en tiempo real. Hoy, los volúmenes negociados diariamente ascienden a una cifra cercana a los 100 millones de dólares. Tenemos 28 puestos de bolsa activos y más de doscientas licencias de agentes de bolsa otorgadas. Por otra parte, desde 1990 se constituyó un Órgano público para la supervisión de la actividad, al igual que como sucede en otros mercados. Más recientemente se establecieron dos empresas calificadoras de riesgo, con lo cual se genera información permanente sobre las emisiones autorizadas para realizar oferta pública. Por otra parte, y a pesar de que durante mucho tiempo el modelo de participación de las empresas en la Bolsa se concentró en la colocación de valores a corto plazo, en los últimos años hemos visto emisiones importantes a largo plazo provenientes de empresas del sector privado, como por ejemplo el grupo Más x Menos que colocó una emisión de $23 millones y también de instituciones públicas como el Banco Central que en un período de 8 meses captó $225 millones en el mercado local. Estos elementos indican que existe una importante demanda de valores de largo plazo y que el mercado costarricense tiene el potencial para convertirse en una fuente interesante de financiamiento para las empresas privadas y públicas de Centroamérica. No obstante, para que este potencial de crecimiento pueda desarrollarse plenamente, es necesario avanzar en la consolidación definitiva de nuestro mercado de capitales y, en particular, del mercado accionario. En la Bolsa Nacional de Valores, S.A. estamos convencidos de que el desarrollo de un mercado de capitales y especialmente de un mercado accionario, debe ser una prioridad para Centroamérica. Los estudios sobre la competitividad de los países centroamericanos y latinoamericanos elaborados por organismos internacionales como el INCAE, hacen énfasis en que la competitividad de un país se basa en la competitividad y productividad de sus empresas. Michael Porter, connotado analista de la competitividad de las empresas y de las naciones, en su libro "La Ventaja Competitiva de las Naciones" menciona que: "son las firmas, no las naciones las que compiten en los mercados internacionales... La productividad de una nación es la suma de las productividades de sus empresas". Como otras condiciones que vienen a reforzar la importancia de desarrollar nuestro mercado de capitales, pueden considerarse los estudios realizados por organismos internacionales como el Banco Mundial, según los cuales se establece una relación directa entre el desarrollo de los mercados de capitales y el desarrollo económico, evidenciado por una mayor atracción de la inversión extranjera, el incremento en el ahorro nacional, el aumento en el nivel de empleo y el crecimiento del ingreso nacional entre otros. De esta forma, no debe extrañar que en otras economías más desarrolladas y competitivas encontramos mercados accionarios con una gran profundidad que conviven al mismo tiempo con los mercados financieros tradicionales. El caso de Estados Unidos es muy ilustrativo. Según datos de la Bolsa de Nueva York, durante los últimos 20 años el mercado total ha visto crecer su universo de inversionistas accionistas participando directamente en el mercado de capitales de 40 a 70 millones, más otros 130 millones de inversionistas que lo hacen indirectamente. A partir de las consideraciones anteriores, en la Bolsa Nacional de Valores, S.A. hemos llegado a la conclusión de que Centroamérica no puede esperar más para contar con un verdadero mercado de capitales. Hoy día, nuestra Región enfrenta una nueva realidad económica en la cual los niveles de competencia avanzan a pasos agigantados y el sector empresarial se ve obligado a afrontar nuevos y ambiciosos retos. La apertura de fronteras brinda posibilidades para que otras empresas participen en los mercados centroamericanos, motivo por el cual las compañías locales deberán prepararse para sobrevivir en un nuevo escenario más competitivo. La búsqueda de la mayor competitividad requerida, llevará implícita la necesidad de realizar ajustes en la escala de planta de las empresas, disminuir los costos de operación y lograr incrementos sustanciales en la calidad de los bienes y servicios ofrecidos. En este contexto, el desarrollo del mercado de capitales reviste especial importancia, pues las empresas de la región se verán obligadas a contar con nuevas alternativas de financiamiento que les permita realizar las inversiones necesarias para mejorar su posición competitiva, sin comprometer su solidez financiera en el largo plazo. La apertura del capital es un reto que inevitablemente deberán enfrentar muchas empresas centroamericanas, como parte de sus estrategias para procurar su desarrollo en este nuevo orden económico global. En este escenario de competencia, la apertura de capital deja de ser un aspecto estrictamente financiero para convertirse en un tema de connotación totalmente estratégica. La Bolsa Nacional de Valores, S.A. puede convertirse en un excelente aliado para el crecimiento de las empresas centroamericanas, y por ello se está trabajando activamente para facilitar el acceso de estas compañías a nuestro mercado. Algunos elementos que nos permiten ser optimistas con respecto a este objetivo, son los siguientes: Primero, hoy contamos con una Ley moderna. La nueva Ley Reguladora del Mercado de Valores, entrada en vigencia en marzo de 1998, recoge la experiencia de nueve años de actividad bursátil con una visión que prevé el desarrollo de nuevos mercados e instrumentos bajo los principios de transparencia, eficiencia en la formación de precios y protección al inversionista. Las disposiciones contenidas en esta Ley promueven, entre otras cosas, el fortalecimiento de los mercados secundarios, a través de la estandarización y la desmaterialización de títulos valores, para dar mayor profundidad y liquidez al mercado. Esta ley está generando ya un proceso de ajuste en los diferentes participantes, reguladores, la Bolsa, los puestos de bolsa e incluso en las empresas emisoras, para conformar un mercado mejor organizado, orientado al desarrollo del mercado de capitales. En segundo lugar, se presentan en el entorno elementos positivos con respecto a la demanda de títulos valores. Me refiero específicamente al desarrollo de inversionistas institucionales como lo son los fondos de inversión y los fondos de pensiones. En países como Chile, por ejemplo, el auge de estos inversionistas generó un crecimiento en el ahorro nacional y una demanda que impulsó el desarrollo y fortalecimiento del mercado de capitales, para no mencionar el caso del mercado de Estados Unidos, en el que un gran porcentaje de los negocios bursátiles lo generan los inversionistas institucionales. En Costa Rica, los fondos de inversión han mostrado un crecimiento exponencial durante los últimos tres años y al 31 de diciembre de 1999 ya acumulaban activos por más de US$420 millones. Adicionalmente, con la reciente aprobación de las reformas en el tratamiento de la cesantía y pensiones, el mercado de valores costarricense muy pronto deberá absorber un flujo de ahorro de largo plazo cercano a los US$200 millones anuales, que vendría a generar excelentes oportunidades para la colocación de emisiones de largo plazo por parte de compañías centroamericanas en nuestro mercado. Finalmente, quisiera señalar la oportunidad de integración de los mercados centroamericanos. De la mano con el desarrollo del mercado accionario, la Bolsa Nacional de Valores está trabajando en la proyección a Centroamérica a través de la integración de las bolsas para generar un mercado organizado de mayor tamaño, mayor liquidez y profundidad y por lo tanto, con alternativas mucho más interesantes para empresas nacionales y regionales. La integración de las bolsas de valores, sobre todo a nivel de países o grupos de países estratégicamente cercanos, es un fenómeno que va cobrando más importancia y que busca ofrecer mercados más atractivos para las empresas y para los inversionistas. Este es un proyecto que debe madurar; no obstante, a medida que los participantes del mercado –intermediarios, empresas e inversionistas- van generando una integración en forma natural, las bolsas deben llegar a un consenso para facilitar el proceso formalmente. La Bolsa ha hecho avances importantes en la parte de sistemas para permitir una negociación más ágil de títulos valores de la región y ha impulsado cambios importantes en la regulación que simplifican los requisitos para el registro de emisores extranjeros. La construcción de un verdadero mercado de capitales regional es una tarea que apenas comienza. Pero los avances logrados hasta la fecha indican que vamos por muy buen camino, y que con el esfuerzo de todos, será posible culminar la meta de constituir a nuestro mercado de valores en un importante motor para el bienestar económico de Centroamérica.
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