ANALISIS
Los retos de la interdependencia y la nueva agenda de seguridad en la Cuenca del Caribe
Isabel Jaramillo Edwardsi
"One thing is sure... the Caribbean Sea is the strategical key of two great oceans, the Atlantic and the Pacific; our own chief maritime frontiers@. Rear Admiral Alfred Thayer Mahan, US Navy Naval Strategy, 1897
Globalización y regionalización
El actual contexto internacional se caracteriza, en los términos más generales por la globalización y la formación de bloques regionales. En el caso de la globalización, los actores centrales son las transnacionalesii. La conformación de bloques regionales por su parte, se daría en dos vertientes: "la primera, que se podría denominar la regionalización natural, se verifica cuando se configura una fuerte integración de facto entre dos o más economías de una misma región (Estados Unidos-Canadá, México-Estados Unidos antes del NAFTA o del Sudeste asiático, por ejemplo)"; la "integración de jure", como segunda variable, es una integración a través de arreglos políticoinstitucionales entre dos o más países de la región con miras a la formación de bloques (o consolidación de la integración de facto existente) por razones económicas y de seguridad mútua2. En el contexto de la globalización y regionalización se suscitan contradicciones, tensiones y conflictos de intereses. Una de ellas es "las limitaciones a las atribuciones tradicionales de soberanía política del Estado nación, resultantes tanto de la
globalización como de la regionalización... notoriamente en lo referente a la disminución de los márgenes de maniobra en la adopción de políticas "nacionales". La segunda adviene de los conflictos de intereses entre Estados y que tienden a expresarse no sólo en el plano de las relaciones bilaterales entre ellos, sino también en el ámbito (o a través) de la regionalización"iii. Otras se relacionan con las tensiones derivadas del reordenamiento de las propias estructuras económicas y también con la redefinición de los "intereses nacionales" y su proyección en el plano internacional. Este aspecto, a su vez, se relacionará directamente con un problema central que es la cuestión de la "integración asimétrica". En el caso del Hemisferio Occidental el ALCA es el caso obvio y extremo de una propuesta de libre comercio con aspiraciones integracionistas con características de asimetría, debido al peso ejercido por Estados Unidos en la región, y que tiene una incidencia específica en el contexto de la Cuenca del Caribe, intereses comunes y las ventajas recíprocas, originadas por la asociación, de alguna forma superan esas diferencias de poder entre las partes involucradas. Cabe destacar que "cuando ese diferencial es muy grande... la apropiación desigual de beneficios que resulta de ello puede poner en riesgo el propio principio de la constitución de los bloques regionales. Las disputas relacionadas con "hegemonías políticas" tiende a expresarse cada vez mas "a través" de la regionalización"iv. En el caso de los Estados pequeños, la desigualdad entre los actores, tanto a nivel global como regional, redunda en efectos devastadores. La necesidad de
FASOC, Año 13, N1 3, julio-septiembre, 1998
3
ANALISIS
estrategias regionales colectivas para consolidar la regionalización origina propuestas como la de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) y también encontramos, en términos más generales, el "regionalismo abierto", que se relaciona con "la ampliación del régimen de libre comercio mediante la incorporación de otros países a los esquemas de comercio vigentes y a través de la convergencia gradual de los distintos acuerdos bilaterales o regionales"v. Desde el punto de vista de Estados Unidos, cabe considerar el enfoque y el estado del debate interno en torno a la política exterior, sobre todo con respecto al multilateralismo y al regionalismo y también en cuanto al accionar unilateral y al uso de sancionesvi, de forma de poder determinar la medida en que posturas mercuriales generalmente asociadas al proteccionismo estadounidense pueden afectar intereses nacionales y/o intereses comunes a subregiones o regiones fuertemente marcadas por la "asimetría". Por otro lado, se debería "tener en cuenta que la regionalización tiende a ser utilizada como un instrumento para derribar los mercados que están cerrados"vii. Las grandes potencias, con presencia colonial en el Caribe -Gran Bretaña, Francia y Holandadesarrollan una política exterior activa en el área: a ellas se suman Canadá y España. En el imbricado escenario del Caribe convergen intereses internos y externos, tanto de Estados Unidos como de Europa y de los propios países de la Cuenca del Caribe. La formación de bloques a nivel global implica un reposicionamiento a escala de las grandes potencias y de las potencias medias y en este marco es que se desarrolla un renovado activismo e interés en el área. Desde la perspectiva multilateral, cabe señalar que los esfuerzos regionales deben complementar el sistema multilateral, que es tan importante para la economía global, en la perspectiva de "una sola área global de libre comercio con reglas multilaterales aprobadas por todos los participantes y con capacidad de refuerzo"viii. Desde una óptica regional, el esfuerzo mancomunado y el fortalecimiento de los procesos integracionistas regionales es vital para los países en desarrollo de forma que su inserción multilateral sea favorable a sus intereses. En este contexto se inscribe el
diferendo entre Estados Unidos y la Unión Europea en la OMC con respecto a leyes extraterritorialesix que introducen elementos unilaterales como la Helms-Burton, que afecta a las inversiones en Cuba y la D'Amato-Kennedy, en el caso de Irán y Libiax. La arbitrariedad en el uso de sanciones unilaterales, como tendencia en la política exterior de Estados Unidos sólo contribuye a crear tensiones y es contradictoria con la declarada intención de cooperación manifestada por la administración Clinton. La agenda del fin de la década -en la que se suceden transformaciones en todos los nivelesincluye retos cuya solución debiera insertarse en un verdadero multilateralismo, cuestión que implicaría un marco favorable para la cooperación en todos los ámbitos.
La Cuenca del Caribe
En un contexto internacional caracterizado por la formación de zonas geoeconómicas y globalizaciónxi la agenda de seguridad de los 90 -de carácter transnacional- incluirá temas como el reto de la inserción en la economía internacional y los desafíos de una integración diferenciada según las particularidades caso a caso y el consiguiente impacto económico regional y sectorial, en un área en la que convergen varios procesos de integración económica y de concertación política como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el Mercado Común Centroamericano (MCCA), CARICOM, la Iniciativa para las Américas (IA) y ALCA (FTAA), la Asociación de Estados del Caribe (AEC) y las Cumbres Iberoamericanas. No están ausentes ideas en torno a una posible confederación en el ámbito caribeño, que implicaría la unión de Barbados con la OECO, con la consecuente readecuación de los tratados correspondientes. Son comunes los temas de la droga, el narcotráfico y la corrupción, el tráfico de armas, el medio ambiente, la migración, la noproliferación de armamento, seguridad nuclear, medidas de confianza y gobernabilidad y estabilidad regionales. Estos dos últimos temas están estrechamente vinculados con cuestiones como el incremento del desempleo, la pobreza, la
4
FASOC, Año 13, N1 3, julio-septiembre, 1998
ANALISIS
violencia y las aspiraciones a la equidad y justicia socialxii. El nudo central, que garantiza la seguridad y estabilidad regional es la viabilidad económica. El reto más general a las economías y las tensiones para la gobernabilidad de la región se relaciona con la inserción en la economía internacional y los desafíos de la integración. Los efectos de la globalización se traducen en una sobreproducción, un redimensionamiento de las economías, una falta de empleos -ya que el peso y los costos de las transiciones son para los trabajadoresxiii-, y en falta de poder adquisitivo. En este contexto, el empleo en la economía informal y la capacitación laboral es resultado y paliativo. En cuanto a la gobernabilidad -vista como la capacidad de los gobiernos para enfrentar y solucionar los problemas que surgen derivados de la dinámica de cambio económico y social- los retos son complejos. Uno de ellos se relaciona con la violencia cuyo denominador común más general es la pobreza, la desigual distribución del ingreso y riqueza, y la concentración del capitalxiv. Estratégicamente, desde el punto de vista de Cuba, el fortalecimiento de la integración en la Cuenca del Caribe, es central. Es en esta dirección que se proyecta su solicitud de participación como observador extraordinario en ACPxv, como instancia de concertación, y la intención de incorporación a CARIFORUM y perspectivamente a CARICOM y a ALADI. En el nuevo contexto internacional, la acción conjunta y concertada puede propiciar posturas negociadoras cualitativamente diferentes, especialmente en las condiciones de una propuesta de libre comercio como ALCA, que no es precisamente lo mismo que integración económica y que responde básicamente a los intereses estadounidenses y que podrían desembocar en la marginación de las pequeñas economías del área. La integración hemisférica debiera tener como objetivo central el desarrollo ascendente. ALCA, a pesar de su carácter de propuesta hegemónica, debería tender de alguna forma a equilibrar y considerar las preocupaciones de las pequeñas economías de la región, afectadas por las contradicciones entre la forma en que operan globalmente los mercados y las condiciones productivas de las regiones al interior de los países,
esto es a escala nacional. Algunas de estas consideraciones, fueron incluidas finalmente en algunos de los puntos del Plan de Acción aprobado en la II Cumbre de las Américas, realizada en Santiago de Chile en abril de 1998, como resultado de un sostenido ejercicio diplomático previo de las pequeñas economías del área. Así, se plantea que se continuará "apoyando los esfuerzos que llevan a cabo los pequeños Estados insulares para atender sus preocupaciones especiales de seguridad, las cuales incluyen, desde una perspectiva multidimensional, aspectos económicos, financieros y medio ambientales, tomando en cuenta su vulnerabilidad y nivel de desarrollo"xvi. Habría que ver en qué medida estas consideraciones no son una formalidad y el tratamiento preferencial solicitado por las pequeñas economías es integrado permanentemente en las negociaciones futuras de ALCAxvii. Un tema que trascendió, a pesar de no estar en la agenda de la cumbre, fue el tema del restablecimiento del status de Cuba como miembro pleno de OEA, propuesta que fue presentada por varios países, entre ellos Canadá, México y Brasil. Samuel Berger, Consejero de Seguridad Nacional de la administración Clinton, declaró que Estados Unidos se opondría, aunque "su país no tiene poder para vetar una decisión de la mayoría de los miembros de la OEA, si estos decidieran admitir a Cuba, suspendida en 1962"xviii. Por su parte, Owen Arthur, Primer Ministro de Barbados planteaba que "esta (debía) ser la última Cumbre en que Cuba está ausente". A partir de la renegociación de la deuda externa de Cuba con Japónxix, se ha acelerado una dinámica de carácter positivo, que incluye iniciativas de flexibilización de posturas con respecto a la isla, incluso desde Estados Unidosxx. Estas iniciativas son relevantes en cuanto a la ampliación y fortalecimiento de los propios procesos de integración regional vis-a-vis el ALCA. En términos generales, dada la forma en que se está comportando la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba y de la relativa autonomía demostrada por el resto del Hemisferioxxi cabe pensar que la reintegración de Cuba se irá produciendo desde el lado latinoamericano y caribeñoxxii, a partir de temas periféricos, con más o menos condicionamientos según sea la coyuntura política para Estados
FASOC, Año 13, N1 3, julio-septiembre, 1998
5
ANALISIS
Unidos interna e internacionalmente. Es importante considerar que en el caso del Caribe, la reinserción de Cuba cobra especial importancia ya que se relaciona con la estabilidad regional -el conflicto Estados Unidos/Cuba es fuente de inestabilidad- y con un fortalecimiento en la capacidad negociadora de un área cuyo objetivo principal es una integración/cooperación orientada al desarrollo común, por encima de las barreras competitivas.
Seguridad en los noventa
El panorama de seguridad hemisférica se caracteriza por ser básicamente asimétrico. Estados Unidos intenta remodelar el esquema de seguridad en las nuevas condiciones internacionales y es en este contexto en que se ha reformulado paulatinamente el Sistema Interamericano y las instancias de concertación hemisférica y también integracionistas, en general. La agenda de seguridad está sesgada por convergencias y contradicciones entre Estados Unidos como potencia hegemónica y América Latina y el Caribe. Son comunes los temas de la droga y el narcotráfico, la corrupción, el terrorismo, los problemas del medio ambiente, la migración, la no-proliferación de armamento avanzado, la seguridad nuclear, las medidas de confianza mutua, la gobernabilidad y la estabilidad regionales. En el terreno militar los temas principales se relacionan con la modernización de las fuerzas armadas, las relaciones cívicomilitares, la participación en operaciones de mantenimiento de la paz de ONU y la participación de las fuerzas armadas en la lucha contra el narcotráfico. Inciden también problemas de antigua data y aquellos derivados de la integración (fronteras, aduanas, etc.). En el terreno hemisférico, la II Cumbre de las Américas, incluyó temas como terrorismoxxiii, el fomento de la confianza y seguridad entre los Estadosxxiv, el aumento de la cooperación con los esfuerzos de mantenimiento de la paz de la ONU, el apoyo al desarrollo de programas de cooperación para enfrentar desastres naturales y operaciones humanitarias de búsqueda y de rescate. El fortalecimiento del "diálogo regional con miras a revitalizar y fortalecer las instituciones del Sistema Interamericano, tomando en cuenta los nuevos factores políticos, económicos, sociales y estratégico-militares en el Hemisferio y en sus
subregiones", fue un aspecto central, así como el compromiso "para que la solución pacífica de los conflictos y de las controversias pendientes se alcance por medio de los mecanismos de solución pacífica existentes dentro del Sistema Interamericano y con apego al derecho internacional y a los tratados vigentes"xxv y expresaron la conveniencia de fortalecer dichos mecanismos e instrumentos. El rol fiscalizador que se supone asuma el Sistema Interamericano reformulado, en la perspectiva de una seguridad común en el fin de sigloxxvi, es evidente y no está exento de problemas, principalmente en lo que se refiere a los intentos de Estados Unidos de hegemonizar la remodelación del esquema de seguridad y su tendencia a actuar unilateralmente, y los problemas para América Latina y el Caribe, en cuanto a lo relacionado con la cesión de soberanía a una organización internacional en la que Estados Unidos tiene un control predominante. En este contexto, se destacan las posturas diferenciadas de Canadá y México, entre otros, que son relevantes en cuanto a lograr un balance de poderes en el seno del sistema hemisférico. En ausencia de la confrontación este-oeste y a partir de los cambios en la percepción de amenaza en la Cuenca del Caribe -que básicamente se relaciona con la inestabilidad, la migración y el narcotráfico- Estados Unidos reformula sus prioridades. El esquema de seguridad desarrollado -y que se continúa perfeccionando- se orienta a enfatizar la integración económica subordinada y los temas relacionados con la migración, el narcotráfico y el mantenimiento de la paz en la región, de forma de poder dar a los mismos una respuesta regional articulada de la cual no están ausentes las medidas unilaterales y el neointervencionismo. La política exterior de Estados Unidos hacia la Cuenca del Caribe, adaptada por supuesto a las nuevas condiciones globales, conserva en su matriz el enfoque geopolítico -A.T. Mahan y la lógica del "mediterráneo americano"xxvii- y la concepción de las esferas de influencia, traducida en un neomonroísmo. Cabe destacar que la XIX Conferencia Naval Interamericana, realizada inmediatamente después de la clausura de la II Cumbre de las Américas, contó con una agenda de temas con referentes indudablemente "mahanianos", entre
6
FASOC, Año 13, N1 3, julio-septiembre, 1998
ANALISIS
ellos cuestiones como las armadas, el comercio y las rutas futurasxxviii. En el caso del Caribe, la integración en el terreno de la seguridad con Estados Unidos es bastante avanzada si consideramos el Regional Security System (RSS) y los Shiprider Agreements en torno al control del narcotráfico. En el caso de este último, Barbados y Jamaica establecieron incisos puntuales derivados de preocupaciones relacionadas con la soberanía y los despliegues estadounidenses en sus aguas territoriales. La colaboración en este terreno se establece como una necesidad práctica derivada de la falta de recursos, entre otros factoresxxix. Cabe la posibilidad de que este acuerdo se haga extensivo, además, a América Central. En el terreno económico, el Caribe ha planteado, como problema de seguridad nacional, la eliminación de las condiciones preferenciales al banano en el mercado internacionalxxx. La seguridad de los pequeños Estados del Caribexxxi se enmarca en un contexto dual donde tiene un peso específico por un lado, la subordinación en el ámbito económico internacional y por otro, la reafirmación de los propios intereses de cada país. Una alternativa sería una integración regional, a lo largo y ancho del Caribe, que permitiría a la región en su conjunto ejercer un papel activo desde posiciones fortalecidas. Tanto CARICOM expandido como la AEC podrían orientarse en esta dirección en la perspectiva de una región potencialmente "integrada lo cual mejoraría sus expectativas a lo interno y promovería una inserción eficiente en la economía mundial" y facilitaría la participación activa y coordinada de la región en los foros multilateralesxxxii. El intento de algunos sectores en Estados Unidos por calificar a Cuba de "amenaza a la seguridad nacional"xxxiii, se inscribe en la persistencia de los parámetros de la guerra fría en la política exterior estadounidense. La seguridad de Cuba se basa en la viabilidad económica, la consecución de su proyecto de justicia social y la defensa del mismoxxxiv, de ahí que sus capacidades militares sean netamente defensivasxxxv. Luego de un relativamente corto ejercicio político, no exento de contradicciones en torno al tema, el Pentágono informaba que Cuba había dejado de ser una
amenaza militar para Estados Unidosxxxvi. Estratégicamente Cuba es un factor importante en el Hemisferio. Su relevancia se relaciona con su ubicación en el centro de las vías marítimas de comunicación, de alta incidencia para el comercio en el contexto de la globalización, que tienen un peso en el caso de cada unos de los países del Hemisferio. El intento de obstaculizar la reinserción de Cuba en la economía internacional y regional e insistir en su marginación, además de ser una política contradictoria con la libertad del mercado, genera inestabilidad e inseguridad a nivel regional, al tiempo que afecta a los intereses de Estados Unidos. De hecho, el interés de sectores económicos estadounidenses en Cuba existe pero es obstaculizado por la política aplicada por aquel país. Una reducción en la hostilidad y el restablecimiento del diálogo entre Estados Unidos y Cuba, vista la disposición del gobierno cubano de discutir cualquier tema, potenciaría económicamente a la isla, le daría acceso a los mercados y propiciaría una normalización de relaciones que beneficiaría a ambos países.
Los retos de la interdependencia y seguridad en el fin de siglo
El fin de la confrontación este/oeste -la desintegración de la URSS, y del campo socialistamarca, en los términos mas generales, el fin de la guerra fría. Se produce un período de transición en el que coexistirán elementos de la guerra fría conjuntamente con iniciativas y propuestas destinadas a la conformación de un nuevo orden mundial. En el contexto de la recomposición de la hegemonía a nivel global, el unipolarismo militar de Estados Unidos se perfila como central en este período de transición eventual hacia una hegemonía compartida. Los conceptos de seguridad -en este nuevo entorno internacional caracterizado por la transición- estarán estrechamente ligados y vinculados a factores económicos y sociales. Los temas más relevantes de la agenda hemisférica desde el punto de vista estratégico son migración, narcotráfico, no-proliferación de armamento avanzado, seguridad nuclear, y seguridad colectiva. Con el argumento de la transnacionalización de algunos temas de la agenda, se intenta desarrollar
FASOC, Año 13, N1 3, julio-septiembre, 1998
7
ANALISIS
algunas políticas atentatorias a los legítimos intereses soberanos de los países, lo cual es otro elemento creador de inseguridad. Son comunes los desafíos del desarrollo social, la necesidad de integración y pluralismo en la perspectiva de la coexistencia de la diversidad en la región, la vulnerabilidad de las economías pequeñas y abiertas y la volatilidad implícita en una subregión que como el Caribe, conserva -aún en la pos guerra fría- una importancia geopolítica. Actualmente el supuesto es que los conflictos más agudos se presentarán en el tercer Mundoxxxvii. Consecuentemente, los escenarios bélicos se desplazan de Europa a la periferiaxxxviii. A partir de percepciones geopolíticas, la Cuenca del Caribe, además de ser una zona de influencia, está ubicada en la zona crítica. Estas consideraciones reafirman la validez de la presencia de las bases de Estados Unidos en el área, y a nivel global, con distintos énfasis, de acuerdo con la región de que se trate y a los intereses en juego. En el caso de la Cuenca del Caribe, el control y las relaciones de dependencia seguirán siendo característica de la hegemonía estadounidensexxxix. En la década de los 80 y 90 se reestructuran los comandos geográficos -el Caribe, incluyendo, Cuba pasa a la jurisdicción del Southcom, que se traslada a La Florida- y se implementa el preposicionamiento, de forma de substituir las bases militares que por diversas razones han sido cerradas o son obsoletas. Cabe destacar que el Departamento de Defensa actualmente cuenta con el mismo tipo de enfoque para lograr la "presencia de ultramar" que tenía a fines de la guerra fría. La tecnología substituye -en algunos casos- las funciones de las mismas. Queda pendiente aún, del lado de Estados Unidos, un análisis costo/beneficio en cuanto a alternativas en este terreno; también sería relevante la consideración, de los intereses de los países que cuentan con dichas bases. Desde el punto de vista de Estados Unidos, se da una pérdida de importancia estratégica relativa del Canal de Panamá para control del continente. Cabe destacar, sin embargo, que sí mantiene una importancia comercial. Esto se refleja -de alguna manera- en la ausencia de consenso en la administración Clinton en cuanto al destino y renegociación de algunas de las bases militares
estadounidenses en el istmo. La vinculación, por parte de Estados Unidos, de la creación de una fuerza multinacional de carácter hemisférico con la propuesta de creación de un Centro Multinacional de Lucha Contra el Narcotráfico por parte de Panamá ha provocado rechazo. De la parte latinoamericana, persisten las preocupaciones en tomo al intervencionismo supranacional e iniciativas que vulneren la soberanía y autodeterminación en la región. Desde el punto de vista de Panamá, la renegociación de algunas bases con Estados Unidos, pasa por lo que podría definirse como interés nacional. Este básicamente está relacionado con un uso productivo que redunde en el bienestar de todos los sectores del pueblo panameño. Los resultados de las encuestas en torno al tema de la permanencia de las bases estadounidenses arrojaban resultados ambivalentes que reflejaban un debate en el seno del pueblo panameño en el que inciden las necesidades económicas y las legítimas aspiraciones a la soberanía. La conducta de la política exterior y la conducción de las negociaciones por parte de Estados Unidos en lo que se refiere a la permanencia de algunas de las bases militares en territorio de Panamá y las alternativas planteadas, sientan un precedente a observar, en la perspectiva del caso de la Base Naval de Guantánamo. El tema es un hito sensible en el marco del conflicto entre Estados Unidos y Cuba y estaría presente en la agenda del Pentágono en el fin de siglo. El fin de la guerra fría y la contracción de los presupuestos militares ha alentado la creación de instituciones que respondan a las necesidades del Caribe, asegurando la estandarización del entrenamiento y equipo militar en la regiónxl. Ambos aspectos elevan la capacidad de interoperabilidad entre las fuerzas y facilita la compra de repuestos para los equipos militares. También se apuntaba como necesario el desarrollo de una filosofía regional de entrenamiento con dimensiones nuevas que incluya operaciones de mantenimiento de la paz y la posibilidad de una respuesta sistémica -y no de un país específico- a los problemas que se susciten en la región en el terreno de la seguridad de forma de prepararse en el terreno de la acción colectiva para dar una respuesta regional. La lógica
8
FASOC, Año 13, N1 3, julio-septiembre, 1998
ANALISIS
con que se desarrollaría esta filosofía regional implicaría que no habría -o se restringiría- el espacio para el pluralismo ideológicoxli. Durante más de cien años el razonamiento medular que ha guiado la política de Estados Unidos en América Latina y el Caribe no ha variado substancialmente en cuanto a intereses, enfoque geopolítico y económico. En la posguerra fría sí han variado: los temas y la escala de prioridades de la política exterior estadounidense; el discurso y los instrumentos de dicha política en la consecución de sus objetivos, el nivel de desarrollo político, económico y social de los países del área, a lo cual se agrega un sistema Interamericano en crisis, que se intentaba recomponerxlii y una articulación con los sistemas de seguridad subregionales en la perspectiva de una mejor división del trabajo en el terreno de la seguridad en la región. La presencia de la "competitividad agresiva" en el comercio mundial a la que se refirió Mahan, hace un siglo, es evidente. Los intereses económicos que antes y durante la II Guerra Mundial se tradujo en la protección a las inversiones estadounidenses y de las fuentes de materias primas- a fines de los >90 se enfoca a partir de la subordinación integrada a partir del NAFTA y del ALCA, que básicamente responden a las necesidades del mercado estadounidense y que en el caso del Caribe -por tratarse de economías pequeñas y abiertas- resulta en un tensionamiento social y económico. Los retos para la Cuenca del Caribe implícitos en el nuevo contexto internacional se relacionan básicamente con la capacidad de cada país de insertarse en el mismo. Los procesos de integración regional, de larga data en el caso del CARICOM y más reciente en el caso de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), potencialmente podría jugar un rol fundamental en el próximo siglo en la perspectiva de un balance contra-hegemónico en el área. Una cuestión relevante es el poder de negociación y este se relacionaría con la acción unida y concertada. La inserción en la economía globalizada de los países del Caribe pasa por el aprovechamiento de los correspondientes nichos en este contexto y la negociación en bloque de forma de lograr mejores condiciones para asociarse eventualmente a la
zona de libre comercio hemisférica. La ausencia del fast track puede resultar en una ventaja para algunos países del Hemisferio en la medida que aplaza las negociaciones permitiendo espacio y tiempo para adaptaciones necesarias para la participación en ALCA, cuestión de la cual Estados Unidos no está excluido. El ejercicio hegemónico, caracterizado por el soft power -o la cooptaciónxliii- en todos los terrenos exige, considerando la fragmentación y heterogeneidad de la Cuenca del Caribe, una acción concertada y simultánea entre los gobiernos de forma que la cuestión de que la identidad de la integración subregional y regionalxliv sea mantenida en la perspectiva de mantener las culturas nacionales, la identidad y valores compartidos en un proyecto amplio a partir de intereses comunes. Los resultados de la Cumbre de Barbados y la visita del presidente Clinton en 1997, luego de un período de abandono como los que suelen caracterizar la política de Estados Unidos hacia el área, son pocos concretos para la región. Hubo solo un compromiso de ampliación de la ICC (CBI), y en la práctica, se priorizaron los intereses estadounidenses, que dieron un orden a los factores así como también a las propuestas: los aspectos centrales estuvieron relacionados con el narcotráfico, el tráfico de armas y la migraciónxlv. El manejo del tema migratorio ha estado siempre presente en la política de Estados Unidos. El enfoque que prevaleció durante la II Guerra fue evitar la formación de quintas columnas a partir de los migrantes de los países del eje. En los 90, la política migratoria de Estados Unidos, también como tema de la seguridad nacional en la lógica de la frontera, se orienta a evitar la "tercermundización" de la sociedad estadounidense. La nueva Ley de Inmigración de Estados Unidos afectará dos áreas fundamentales de gran peso en la región: las remesas y la deportación de inmigrantes, con el consecuente impacto negativo que esto implica para las economías del área en cuanto a reducción de ingresos en moneda fuerte al país de origen, en muchos casos comparable a los principales rubros de exportación; y el incremento de la población laboralmente activa en contextos socioeconómicos donde seguramente pasarán a incrementar las filas de los desempleados.
FASOC, Año 13, N1 3, julio-septiembre, 1998
9
ANALISIS
La extensión de las preferencias arancelarias equivalentes a las que tiene México en virtud del NAFTA, a todos los productos actualmente excluidos del programa de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), incluso textiles y artículos de cuero, entre otrosxlvi, depende de la aprobación del Congreso. Los problemas recientes relacionados con la no aprobación del fast track -entre el Congreso y la administración- no auguran nada positivo en este sentido. En cuanto al tráfico ilegal de armas en el área, se hace imprescindible establecer los controles necesarios para eliminarlo de forma de restar potencialidad a la delincuencia común y a los narcotraficantes y contribuir a la seguridad ciudadana. En el caso del tráfico de armas, tal vez habría que invocar aquello de "ir a la fuente" (argumento de la administración Reagan en los 80) en lo que se refiere al tráfico ilegal de armas, donde la "fuente" principal es Estados Unidos. En este sentido, también habría que considerar la cuestión demanda de la droga como determinante. Estados Unidos -como principal exportador de armas- podría establecer compromisos especiales en el marco de las negociaciones hemisféricas de un acuerdo para proscribir el tráfico de armas ilegalesxlvii. Los temas problemáticos en la II Cumbre de las América incluyeron cuestiones ambientales, el tratamiento especial que requieren las pequeñas economías del Caribe, el problema de los subsidios y los problemas laborales y la política migratoria. En el terreno del narcotráfico, la creación de un panel de expertos -que en el marco de OEA y CICADllevará a cabo un nuevo sistema de evaluación multilateral de las acciones anti-drogas que aplican los países del Hemisferio, podría tender a soslayar la política de certificaciones aplicada por Estados Unidos, que funge como un elemento de presión que muchas veces nada tiene que ver con políticas en contra del narcotráfico. El Asesor de Seguridad Nacional de la Administración Clinton, Samuel Berger, aclaraba que esta iniciativa de OEA "complementaría el programa de certificaciones", ya que éstas responden a una ley federal que requiere una votación del Congreso para ser eliminada. El multilateralismo regional, en el caso del narcotráfico incluiría a Estados Unidos como país evaluado. La cooperación intra-regional y la colaboración como necesidad práctica, chocará muchas veces con la
escala de problemas derivados de las asimetrías, soberanía y específicamente con cuestiones como participación de instancias nacionales específicas y falta de recursos en terrenos como el del narcotráficoxlviii. La reformulación del Sistema Interamericano, en el nuevo contexto internacional, que se lleva a cabo paralelamente a las propuestas de la Cumbre de las Américas ya que no son excluyentes sino complementarias, resulta en una reasignación de funciones, que en el caso de OEA apunta a un rol fiscalizador en el Hemisferio. Así, las cuestiones encomendadas a la OEA, a través de la Comisión de Seguridad Hemisférica, incluyen: realizar un análisis sobre el significado, alcance y proyección de los conceptos de seguridad internacional en el Hemisferio, con el propósito de desarrollar los enfoques comunes más apropiados que permitan abordar sus diversos aspectos, incluyendo el desarme y el control de armamento; efectuar el seguimiento y profundización de los temas relativos a medidas de fomento de la confianza y seguridad; e identificar las formas de revitalizar y fortalecer las instituciones del Sistema Interamericano relacionadas con los distintos aspectos de la seguridad hemisférica, proceso que culminará con la realización de una Conferencia Especial sobre Seguridad, en el marco de la OEA, a realizarse, a más tardar, a comienzos de la próxima décadaxlix. El problema que plantea a la seguridad la aplicación del poder supranacional intervencionista y la soberanía son centrales a las definiciones de un sistema de seguridad colectivo en el que los intereses de los Estados y la identidad nacional sean considerados equilibradamente. En la medida en que se avance en la integración económica, paulatinamente se producirán mayores acercamientos en otros terrenos que no excluyen los temas vinculados a la seguridad y en el ámbito estratégico-militar en el área. De hecho, en la Cuenca del Caribe, han existido relaciones en este terreno que se caracterizaron durante la guerra fría por estar signadas por los presupuestos de la contención traducido en el contexto hemisférico por el Sistema Interamericano. Organizaciones subregionales de creación relativamente reciente como la Conferencia de Fuerzas Armadas Centroamericanas (COFACA), relacionada con los
10
FASOC, Año 13, N1 3, julio-septiembre, 1998
ANALISIS
objetivos del Tratado Marco de Seguridad Democrática Centroamérical y la readaptación a las actuales condiciones de las organizaciones homólogas y/o similares en el Caribe y la interrelación/cooperación entre las mismas se inscriben en la tendencia mencionada inicialmente. En esta misma dirección se inscribe la proyectada Cumbre del Caribe a realizarse en República Dominicana a mediados de año, que incluiría temas como la alianza estratégica entre el Caribe y Centroamérica en la perspectiva de suscribir un acuerdo de libre comercio, en esta etapa. En un contexto de cambios, tanto en el ámbito global y hemisférico, -y también de los cambios que se están realizando en Cuba - sería conveniente considerar un escenario donde prevalezca la flexibilidad, tanto de uno como de otro lado, en la perspectiva de crear estabilidad y seguridad regional y hemisférica.
Notas 1 Investigadora Titular, CEA, Cuba, Paper (Draft) Presentado a la 23ava Conferencia del Caribbean Studies Association, St. John-S, Antigua, May 27-29,1998. El carácter marcadamente neoliberal de la globalización presenta un problema para los países del tercer mundo. Ver en este sentido: Luciano Martins, Para la Discusión, Política Externa Vol.5, N14 y Vol.6 N11, marzo-Agosto de 1997, Sao Paulo, Brasil, Pág .77-83. Luciano Martins, op. cit,. Pág . 78-79 Para un enfoque en este sentido, ver : A. Serbín, El Ocaso de las Islas: El Gran Caribe Frente a los Desafíos Globales y Regionales, INVESP-Nueva Sociedad, Caracas, Venezuela, 1996, Pág .8. Para un enfoque reciente sobre este tema : T.W. Lippman, Politicians at Odds on Sanctions as Policy, The Washington Post, May 19, 1998, Pág . A 17. Ver : Debate, en Política Externa, op. cit. Pág . 1 13 Ver: Declaraciones de R. Ruggiero, director de la OMC, en "OMC advierte sobre impacto multilateral", La Epoca, 19-4-98, Santiago, Chile, Pág .B.2. "En los últimos años Estados Unidos aprobó mas de 40 leyes y decisiones ejecutivas para aplicar sanciones económicas unilaterales contra 75 naciones que representan el 42% de la población mundial". Ver : Fidel
Castro, Discurso pronunciado en el 50 Aniversario de la Creación del Sistema Multilateral de Comercio. Ginebra, Suiza, 19-5-98, en : Granma, Mayo 20, 1998, Pág .5 10 11 T.W. Lippman, Senators Ask Sanctions Over Iranian Gas Deal, The Washington Post, May 9, 1998, Pág . A20. Aquí nos referimos a la globalización en términos de una expresión de una crisis más amplia de la economía capitalista. En este sentido el trabajo de Pedro Monreal, Globalización y Libre Comercio en las Américas: De Miami a Denver vía México, es una excelente referencia.(1996, Inédito). Ver para Centroamérica y el Caribe: Jean Grugel, Polities and Development in the Caribbean Basin, Macmillan Press Ltd. 1995. También: D. Schrieberg, Dateline Latín America: The Growing Fury, Foreign Policy N1 106, Spring 1997, Pág . 161-175. Los menos afectados serán los que han desarrollado un estado de bienestar amplio que amortigüe los efectos del comercio. Ver: D. Rodrik, Has Globalization Gone Too Far?, Institute for Intemational Economics, 1997. Hay quienes sostienen que la policía no preparada para patrullar sino principalmente preparada para usar la fuerza. La "guerra contra el crimen" o la "guerra a la delincuencia", que con una analogía de la guerra resulta en un incremento de la acción policial violenta coherente con la retórica anti-crimen relacionada con la mantención de la ley y el orden. Ver: P. Chevigny, Law and Order? Policing in Mexico City and Kingston, Jamaica, NACLA Vol.XXX, N12, Sept/Oct. 1996, Pág.24-30. Se trata de lograr la participación futura en la negociación e ingreso al nuevo convenio entre ACP (Lomé IV) y la Unión Europea. El Plan de Acción incluye la "...creación de oportunidades para la plena participación de los países. Incluyendo las economías mas pequeñas" en lo que se refiere a propuestas destinadas a promover la modernización de los mercados financieros, los programas de ciencia y tecnología, la cooperación energética y la infraestructura hemisférica, en particular en los campos del transporte y de las telecomunicaciones." Plan de Acción, II Cumbre de las Américas, Santiago de Chile, Abril 19, 1998. Ver: Trade Americas: Caribbean leaders leave Summit ambivalent, OTC 2143, IPS, 21-4-98. Reafirma Estados Unidos su Negativa a Entrada de Cuba en la OEA, El Nuevo Herald, 19-4-98, Pág . A6.
12
13
14
2 3
15
16
4 5
6
17 18 19
7 8
9
Se da una cadena de acontecimientos, entre ellos la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba y una relativa flexibilización de la postura de Estados Unidos, entre otras.
FASOC, Año 13, N1 3, julio-septiembre, 1998
11
ANALISIS
20
Declaraciones recientes del presidente Clinton apuntan en esta dirección. Ver: Estados Unidos Invoca "lazos de sangre" con Cuba y da Nuevas Señales de Deshielo, AFP, Mayo 6, 1998 ; Embargo genera polémicas, El Nuevo Herald, Mayo 12, 1998. A. Friola, S. Pearlstein, Leaving Big Brothers Shadow: Latin Nations Confront US as Equals in Americas Summit, The Washington Post, Abril 16, 1998, Pág . 1. Como referencia para los riesgos de grados de desarrollo diferentes : J.E . Garten, Adrift in the Global Economy, The New York Times. Mayo 1 1, 1998. Pág. A19. Cuba agregaría 11 millones de habitantes y un territorio de 110.860 km cuadrados, un capital humano significativo y un desarrollo complementario. "Se tomarán medidas según lo acordado en la Declaración y en el Plan de Acción de Lima, a fin de prevenir, combatir y eliminar el terrorismo, aplicando para ello la mas firme voluntad de cumplir con los objetivos generales expuestos. Alentaran los estados que no lo han hecho a firmar convenios internacionales relacionados con el terrorismo de acuerdo con sus respectivas legislaciones internas. Convocaran en el marco de OEA, la 2a Conferencia especializada Interamericana para evaluar los progresos alcanzados y definir los futuros cursos de acción para la prevención, combate y eliminación del terrorismo." Plan de Acción., op. cit. Se llevarán a la práctica, "en la forma en que están enunciadas las medidas y recomendaciones emanadas de las Conferencias Regionales sobre Medidas de Fomento de la Confianza y Seguridad de noviembre de 1995 en Santiago de Chile y de Febrero de 1998 en San Salvador, El Salvador, en el marco de la OEA." Ver Plan de Acción op. cit. Se valoró la "realización de reuniones ministerial o de alto nivel sobre temas de defensa y seguridad internacionales, tales como las Reuniones Ministeriales de Defensa de Williamsburg y Bariloche, como una contribución importante al diálogo regional en estas materias y, en este contexto, estimulan a los países interesados a realizar otros encuentros". Plan de Acción, op. cit. Se da continuidad al intento por transformar Hemisferio Occidental en una zona libre de minas antipersonal alentar esfuerzos y acciones para su remoción y eliminación; y se "continuaran promoviendo la transparencia en materia de políticas de defensa, entre otros aspectos, en lo que se refiere a la modernización de las FF.AA, a la comparación del gasto militar en la Región y al perfeccionamiento del Registro de Armas Convencionales de ONU". Plan de Acción, op. cit. Capt. A.T.Mahan, D.C.L., LL.D., United States Navy, The Strategic Features of the Gulf of Mexico and The Caribbean Sea, Harper's New Monthly Magazine, October 1897.
28
21
En este sentido se orientó la presentación del Almirante Jay Johnson, US Navy , Ver : Jefes Navales Iniciaron Reunión Interamericana, El Mercurio, Santiago Chile, 214-98, Pág . C4. Sobre Almirante A.T. Mahan ver: Isabel Jaramillo E., Estrategia e Imperialismo: A.T.Mahan y el Paisaje de Fin de Siglo, en fase de publicación en Temas, La Habana, Cuba, 1998. Ver: Ivelaw Griffith, en: Narcotráfico y Seguridad en América Latina y El Caribe, Informe Especial, Paz y Seguridad en las Américas, Paz Milet, Editora, FLACSOChile y W. Wilson Center, 1997 Pág .23-25. Esto fue planteado por el Caribe en la Cumbre de Ministros de Defensa de Williamsburg, Virginia y en la Cumbre de Bariloche, Argentina, en 1995 y 1996, respectivamente. Para una perspectiva en este sentido, ver : Ivelaw Griffith, The Quest for Security in the Caribbean Problems and Promises in Subordinate States, M.E. Sharpe, Inc. 1993 R. Granguillome, La Asociación de Estados del Caribe en la Perspectiva Mexicana, en: Cuadernos de la Coyuntura Caribeña N12, Sto. Domingo, Julio de 1994, Pág .21-24; A. Serbín, El Grupo de los Tres y la Asociación de Estados del Caribe en el Marco del Proceso de Regionalización, Cuadernos de la Coyuntura Caribeña N12, op. cit., Pág . 25-40 Ver : Graham Ammendment, Sece. 1041, Assesment of the Cuban Threat to the United States National Security. US Senate, 1998. Para una visión diferente: J. Jacomino C. , No me he sentido ni una vez Amenazado, Entrevista a Gral. (Ret) J. Sheehan, Juventud Rebelde, La Habana, 10-5-98, Pág. 11. 33 Ver: Graham Ammendment, Sece. 1041, Assesment of the Cuban Threat to the United States National Security. US Senate, 1998. Para una visión diferente: J. Jacomino C. , No me he sentido ni una vez Amenazado, Entrevista a Gral. (Ret) J. Sheehan, Juventud Rebelde, La Habana, 10-5-98, Pág . 11. Sobre este tema ver: Isabel Jaramillo E., "Cuba's Security in the 1990", in : Security Problems and Policies in the Post-Cold War Caribbean, J. Rodríguez Beruff and H. García Muñoz, Editors. Macmillan. London, 1996, Pág .121. Ver: USA Revisits Cold War Suspicions in Security Assesment of Cuba, Jane's Defense Weekly, March 11, 1998, Pág .25. Website : www.jdw.janes.com Informe del Pentágono Revela Cuba no es Amenaza para Estados Unidos, Cuba Info, Vol 10 N1 5, Washington, 9 Abril 1998, Pág .1; General Estadounidense en Retiro Busca Lazos con Fuerzas Armadas Cubanas, Cuba Info, op. cit. Pág . 2-3; M. Billington, Cohen Contradice Informe del Pentágono sobre Cuba, UPI, Mayo 6, 1998.
29
30 22
23
31
32
24
33
25
34
26
35
36
27
12
FASOC, Año 13, N1 3, julio-septiembre, 1998
ANALISIS
37
En torno a las nuevas realidades que enfrenta el estado estadounidense en el terreno económico y la política exterior y el Tercer Mundo, ver: Discriminate Deterrence, Govemment Printing Office, January 1988; M.D. Desch, The Keys That Lock Up the World: Identifying American Interests in the Periphery, en: Intemational Security, Vol. 14, N1 1, Summer 1989, Pág .86-121; S.R. David, Why the Third World Matters, en: International Security Vol. 14, N1 1, Summer 1989, Pág .50-85. 38 Las maniobras militares Ocean Venture, Global Shield y DEFEX, realizadas a fines de abril e inicios de mayo de 1990 en el Caribe privilegiaron a Cuba como objetivo bélico una vez desaparecidos los objetivos que fueron tradicionales en el teatro europeo. 39 Sobre bases militares de Estados Unidos, ver: Isabel Jaramillo E., El Sistema de bases militares norteamericanas en la Cuenca del Caribe, Cuadernos de Nuestra América Vol. VIII, N1 16, enero-junio 1991, Pág . 87-105. Las variedades geográficas que ofrece la región facilita áreas de entrenamiento para cursos de entrenamiento en la selva, como Guyana, Dominica aportaría entrenamiento de montaña y Jamaica y Trinidad & Tobago pueden aportar una vasta experiencia en operaciones de seguridad interna. CANSEC93, Port of Spain, Trinidad, Pág .6. CANSEC93, Port of Spain, Trinidad, Pág . 10, punto 34. Sobre el sistema Interamericano: Ana Julia Faya, Los Cambios en el Sistema Interamericano de los Años 90, Paz y Seguridad en las Américas N1 11, FLACSO-Chile y W. Wilson Center, Julio 1997. Sobre el soft power, ver : J. S. Nye, Jr. , Bound to Lead, Basic Books, N. York. 1990. Desde el punto de vista de perspectivas geopolíticas e históricas, ver: H. García Muñiz, Geopolitics and Geohistory in Eric Williams' Discourse on Caribbean Integration, in: Before and After 1865: Essays in Polities and Education in the Caribbean, lan Randel Publishers, Kingston, 1997. Ver: Caribbean/United States Summit, Plan of Action, Bridgetown, Barbados, 10-5-97, que incluye medidas regionales que en el terreno hemisférico fueron planteadas en la II Cumbre de las Américas. El Tema II, Justicia y 48 46 47
Seguridad, tiene un referente directo en el Plan de Barbados, en los planteamientos de la Cumbre en cuanto al tema del Fortalecimiento del Sistema de Justicia y de los Organos Judiciales, en la perspectiva de promover, "de conformidad con la legislación de cada país, la cooperación jurídica y judicial mutua, efectiva y ágil, particularmente en lo que se refiere a extradiciones, la solicitud de entrega de documentos y otros medios de prueba y el intercambio, a nivel bilateral o multilateral, en estos campos, incluyendo acuerdos relativos a los programas de protección de testigos" se relaciona fundamentalmente con temas vinculados al narcotráfico y a la corrupción. El Plan de Acción de la II Cumbre incluye también el apoyo a "la celebración de reuniones periódicas de Ministros de Justicia o de Ministros y Procuradores Generales del Hemisferio en el marco de la OEA". En este sentido pesará la oposición de los sindicatos y productores estadounidenses. Según el Plan de Acción de Barbados, el Servicio de Aduanas de Estados Unidos (USCS) y la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) acrecentarán sus esfuerzos de cooperación con los países caribeños a fin de reducir el flujo de armas ilegales en la región. El USCS y la ATF tienen programado suministrar ayuda técnica y entrenamiento, así como llevar a cabo investigaciones conjuntas. Para diferentes perspectivas y enfoques sobre este tema: Narcotráfico y Seguridad en América Latina y el Caribe, Informe Especial, Paz V. Milet, Editora, Paz y Seguridad en Las Américas N1 15, FLACSO-Chile, Woodrow Wilson Center, Diciembre de 1997. El Plan de Acción contempla, "apoyar la convocatoria de una Conferencia Regional de Seguimiento de las Conferencias Regionales de Santiago y San Salvador sobre Medidas de Fomento de la Confianza y de la Seguridad a fin de profundizar una mayor confianza recíproca en las Américas". II Cumbre de las Américas, Santiago, Chile Abril 1998. 49. Firmado por los Presidentes de El Salvador, Costa Rica, Honduras, Guatemala, Nicaragua y Panamá el 15 de Diciembre 1995.
40
41 42
49
43 44
50
45
FASOC, Año 13, N1 3, julio-septiembre, 1998
13