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EL ECONOMISTA
Febrero del 2008
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Gerencia de Economía y Financiamiento de la CMIC
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Infraestructura con conciencia
Dado que una construcción tiene una vida útil de por lo menos 50 años, tenemos que tomar conciencia del rol de la planeación a largo plazo y el desarrollo social que genera en las comunidades.
Bernardo Farill
L
as empresas constructoras son las que cambian a un país de manera más notable. La noción misma de progreso sugiere caminos que llegan a los lugares más alejados, puentes que nacen en los montes más aislados y edificios creciendo en ciudades ordenadas. Sin embargo, esta idea universal ha tenido fuertes consecuencias en el escenario global: la alta susceptibilidad de la industria de la construcción a la corrupción ya ha sido señalada por organismos como Transparencia Internacional, mientras que las construcciones resultan ser protagonistas importantes en las emisiones de carbono que sobrecalientan nuestro planeta (United States Building Council (www.usgbc.org). Tengamos presente que “construir” es el acto en que satisfacemos nuestras necesidades de infraestructura, mejorando nuestro entorno y a las comunidades involucradas, sin comprometer el desarrollo o la misma supervivencia de futuras generaciones.
Los constructores sabemos que la infraestructura es benéfica para el país, no sólo en sí misma, sino por el dinamismo que inyecta en lo económico y lo social. Dado que una construcción tiene una vida útil de por lo menos 50 años, tenemos que tomar conciencia del rol de la planeación a largo plazo y del desarrollo social que genera en las comunidades, aunque formalmente la ley no lo solicite. En palabras del director de Responsabilidad Social en el Centro Mexicano de la Filantropía, Felipe Cajiga: “La RSE es el cumplimiento de la función económica, social y ambiental que tiene una empresa, pero más allá de las expectativas que dicta la ley y tiene la comunidad respecto de la compañía”.
Mejorar la calidad de vida
de las prioridades de la industria de la construcción ha sido la de mejorar su calidad de vida. Con este propósito se firmó el convenio entre el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), mediante el cual, los constructores afiliados a la CMIC podrán otorgar el acceso a la educación básica a todos sus trabajadores. Los que estamos involucrados en la construcción esperamos que con esta medida logremos una menor rotación de personal, un mayor volumen de mano de obra calificada y sobre todo, una mejor calidad de vida para casi 3 millones de mexicanos que se encuentran en una situación muy vulnerable. impresión que se tiene del sector en México, mejorar la calidad de vida de nuestros obreros y ser reconocidos por superar las expectativas que tienen los usuarios, el gobierno y las comunidades a las que nos acercamos. Partiendo de que en México laboran 2.7 millones de obreros de la construcción de forma independiente, sin los beneficios de pertenecer formalmente a una empresa, con un salario promedio de 27 dólares diarios (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2006, INEGI), una
Bien, las cosas desde el principio
La industria de la construcción ha resuelto varias iniciativas para que las empresas constructoras mexicanas puedan implementar estas prácticas internamente; con ello buscamos mejorar la
En la reciente tragedia de Tabasco y Chiapas, diversas empresas del ramo de la construcción tuvieron un papel fundamental en la atención a las comunidades afectadas, aportando
maquinaria, personal y por supuesto, reconstrucción de viviendas. Pudiendo haberse esperado a que alguien más lidiara con la situación, estas empresas decidieron tomar en sus manos el problema, se involucraron y dejaron claro que tienen un compromiso con este país. Para lograr una correcta y sincera estrategia de Responsabilidad Social se necesita saber escuchar y satisfacer a todos nuestros grupos de interés, lo que no implica invertir en cada una de esas relaciones, pues se volvería incosteable. Algunos solamente nos piden acceso a mejores oportunidades, otros requieren que juguemos limpio. Todos exigen que seamos honestos. La Responsabilidad Social Empresarial, imponente como suena, es hacer bien las cosas desde el principio, abrir los ojos y poner atención a la gente que es afectada por nuestras acciones. w Bernardo Farill es arquitecto y asesor de la Vicepresidencia en Responsabilidad Social de la CMIC. rse@cmic.org.